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La filosofía del espíritu

 Managua, Nicaragua |
 03 Agosto 2012 |
 12 a.m. |
 elnuevodiario.com.ni

Hegel tiene el enorme mérito de haber contribuido a la formación de dos disciplinas


filosóficas nada despreciables, a saber: La Historia de la Filosofía y la Filosofía de la
Historia. Ambas tienen en común la Filosofía y la Historia. Para él la historia es una
larga cadena de reflexiones dirigidas por ciertas reglas según la época en que se
desarrollan.

Al hablar Hegel del ‘‘Espíritu Universal’’, lo que nos quiere decir es que ese espíritu se
va manifestando a través de la historia y esta historia es comparada a un rio, en donde
existen un antes, un hoy, un después. Las ideas que hoy pueden ser muy atractivas,
quizás mañana no lo sean tanto. Todo depende del lugar y el tiempo en que estas ideas
se manifiestan.

De allí que en el curso del tiempo unas ideas anteceden a otras y estas, a su vez, a otras
que las sucederán. Por ejemplo, en la Biblia, en el tiempo de Josué las guerras eran algo
común y ordinario y hasta justificable. Hoy día, las guerras no son solo inmorales, sino
son consideradas inhumanas. A esto llamó Hegel la ‘‘Evolución Dialéctica’’.

El Absoluto como Espíritu, según Hegel se desenvuelve en tres momentos: ‘‘en sí’’,
‘‘por sí’’ y el ‘‘para sí’’. El ‘‘en sí’’ es la ‘‘conciencia’’; el ‘‘por sí’’ es la
‘‘autoconciencia’’ y el ‘‘para sí’’ es el ‘‘espíritu’’. Para explicar estos tres momentos, es
necesario decir que para Hegel, ‘‘la verdad es subjetiva’’, rechazando de plano todo
conocimiento de tipo objetivo como lo es, por ejemplo, el de los ideólogos del
fisicalismo. El opina que todo conocimiento es, principalmente, “conocimiento
humano”. Vamos a explicar a continuación estos tres momentos:

La conciencia: toda filosofía comienza por la ‘‘sensación’’ o la ‘‘certeza sensible’’.


Después pasa a la ‘‘percepción’’, que es la sensación de lo múltiple en la unidad del
objeto. Y por último, el ‘‘entendimiento’’, que es el que verdaderamente piensa el
objeto;

La autoconciencia: es cuando la conciencia se repliega sobre sí misma. Es ‘‘el saber de


sí mismo en relación con el anterior (la conciencia), que es el saber de otro’’. Es la
conciencia lúcida, que se capta así misma como centro. Del conocimiento implícito de
la conciencia (‘‘en sí’’) para al conocimiento explícito de la auto- conciencia (‘‘para
sí’’). Y la síntesis de ambas Hegel le da el nombre de ‘‘Razón’’;

El espíritu: aquí Hegel analiza la evolución del fenómeno religioso. En primer lugar,
‘‘la religión natural ‘‘de los pueblos orientales de los persas, hindúes y egipcios; en
segundo lugar, la ‘‘religión estética’’ de los griegos y, en tercer lugar, ‘‘la religión
revelada’’ o cristiana, con su propia interpretación. A todas estas religiones las introdujo
en la filosofía del espíritu objetivo’’.
Hegel tomó de la teología cristiana, el misterio de la Trinidad para elaborar su filosofía
del Espíritu: ‘‘Solamente el cristianismo, por su doctrina del Dios-hombre y de la
presencia del Espíritu Santo en la comunión de los creyentes, ha introducido en la
conciencia humana una relación completamente libre con el infinito y, a la par ha traído
la posibilidad del conocimiento racional del espíritu en su absoluta infinitud’’.

Por consiguiente, el Espíritu es para Hegel, Libertad, Independencia. Es también


independiente de la corporalidad, es lo universal, lo infinito. Y este “espíritu absoluto”
se manifiesta en la conciencia del hombre pensante, por ello, no es naturaleza, sino
espíritu.

Finalmente, Hegel hace una división de la ‘‘Filosofía del Espíritu’’ de la siguiente


manera:

El Espíritu Subjetivo que se caracteriza por los seres pensantes y libres;

El Espíritu Objetivo que se caracteriza por las actividades libres en el mundo moral y
social, y

El Espíritu Absoluto o Espíritu Infinito como la gran síntesis universal y total del
espíritu hacia sí mismo.