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Composición como “conjunto organizado de elementos”, es decir, orden o sintaxis.

Como
construcción.

Composición como saber u oficio.


Composición como búsqueda creativa y producción original.

Lógica y coherencia son parte de una forma inteligible.


Tamaño y partes en relación de contraste, variedad y fluidez.

La generación de un discurso musical en el momento de la interpretación


“Componer es una improvisación lentificada; a veces no se puede
escribir lo suficientemente rápido como para seguir el ritmo del flujo de ideas”
– Arnold Schoenberg

Según Jeff Pressing(1947-2002), gran compositor australiano


dedicado a la publicación de investigaciones musicales, un asunto
central tanto en la elaboración como en la improvisación es la noción
de "referente". Un referente puede conceptualizarse como un esquema
formal subyacente o una imagen-guía de referencia para una pieza
dada, usada por el músico para facilitar la generación de acciones de
improvisación sobre una escala de tiempo real. El referente funciona
como una fuente de recursos para el material que podrá ser repetido,
transformado, variado o desarrollado. En la creación musical podemos
entender a estos referentes como “andamios”, esquemas o marcos
que se encuentran previamente definidos por las estructuras precisas
de cada estilo en particular.

tras la exposición inicial del head, el improvisador comienza su solo


teniendo en la mente el tema pero desglosándolo, comentándolo y
adornándolo de forma más o menos profusa

Para algunos profesores no, puesto que no todo el material es original, es decir, creado
por el compositor, y lo que se hace realmente es reelaborar o remezclar materiales
musicales preexistentes. Para otros, que generalmente parten de nuevos conceptos de
musicalidad y creatividad, sí lo es, ya que consideran como composición «cualquier pieza
musical cuyo creador experimenta como significativa» (Nilsson, 2002). Nuestra idea de lo
que supone componer coincide con la de Nilsson y parte de una definición amplia en la
que tienen cabida dos de las acepciones del término que nos da la rae: «producir obras
musicales» (sin limitar sus características) y «formar de varias cosas una, juntándolas o
colocándolas con cierto modo u orden». Hablamos de composición en aquellos casos en
los que el trabajo de los estudiantes, ya sea realizado de forma individual o en pequeños
grupos, a través de un proceso consciente, voluntario y controlado, tiene como resultado
la elaboración de un producto musical que puede ser interpretado en diferentes
ocasiones, incluso sin la presencia del compositor (Folkestad, 1998, p. 109).

Folkestad (1996) descubrió que los procesos de composición podrían ser


descrito en dos categorías principales: composición horizontal y vertical,
cada uno con tres subcategorías. En composiciones horizontales cada parte es
completado de principio a fin, visualizado en la pantalla por horizontal
las líneas se completan una a una. En esta categoría composición y
organizar son procesos separados. En composiciones verticales, en el
al contrario, cada sección de la composición se completa antes de continuar
a la siguiente fase.