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 Protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto sobre el cambio climático es un acuerdo internacional que tiene por objetivo
reducir las emisiones de gases provocadores del calentamiento global. Este instrumento se
encuentra dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático (CMNUCC), suscrita en 1992 dentro de lo que se conoció como la Cumbre de la Tierra
de Río de Janeiro, y es uno de los instrumentos jurídicos internacionales más importantes destinado
a luchar contra el cambio climático. Contiene los compromisos asumidos por los países
industrializados de reducir sus emisiones de algunos gases de efecto invernadero, responsables del
calentamiento global.

El Protocolo de Kioto se aplica a las emisiones de seis gases de efecto invernadero:

Dióxido de carbono (CO2)


Metano (CH4)
Óxido nitroso (N2O)
Hidrofluorocarbonos (HFC)
Perfluorocarbonos (PFC)
Hexafluoruro de azufre (SF6
 La llamada ley del carbono estipula que las emisiones humanas de dióxido de carbono
(CO2) deben reducirse a la mitad cada década a partir de 2020 para que la humanidad logre
emisiones nulas del gas a mediados de este siglo y así proteger el clima mundial para las
generaciones actuales y futuras.
Con esa ley, el mundo tendría un 75% de probabilidades de mantener la Tierra a menos de 2
ºC por encima de las temperaturas preindustriales. Así, en 2020 deberían emitirse 40
gigatoneladas de CO2 equivalente, que se reducirían a 20 en 2030, a 10 en 2040 y a 5 en
2050, lo que suponen decensos anuales iniciales de cuatro a dos gigatoneladas para terminar
de media a una gigatonelada a mediados de este siglo.

 El compostaje es un proceso de transformación de la materia orgánica para


obtener compost, un abono natural.
Esta transformación se lleva a cabo en cualquier casa mediante un compostador, sin ningún tipo de
mecanismo, ningún motor ni ningún gasto de mantenimiento.
La basura diaria que se genera en los hogares contiene un 40% de materia orgánica, que puede ser
reciclada y retornada a la tierra en forma de humus para las plantas y cultivos.
De cada 100kg de basura orgánica se obtienen 30 kg de compost.
De esta manera se contribuye a la reducción de las basuras que se llevan a los vertederos o a las
plantas de valorización. al mismo tiempo se consigue reducir el consumo de abonos químicos.
Por otro lado, cabe también destacar que con el compostaje doméstico se emiten 5 veces menos
gases de efecto invernadero que el compostaje industrial para tratar la misma cantidad de restos de
cocina y jardín.