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UNIVERSIDAD NACIONAL DE CAJAMARCA

FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS


ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE AGRONOMÍA

MANEJO INTEGRADO DE MOSCA BLANCA (Bemisia tabaci


Gennadius) EN PIMIENTO MORRÓN (Capsicum annuum L.)

ALUMNO
Ronal Marín Rojas Moza.

DOCENTE
Ing. Agr. Mg. Sc. Jhon Anthony Vergara Copacondori.
ASIGNATURA
MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS Y ENFERMEDADES.

CAJAMARCA - PERÚ

-2018-
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I. INTRODUCCIÓN.
El pimiento morrón (Capsicum annuum L.) es una especie ampliamente cultivada y
consumida en el mundo demandado principalmente por su valor nutricional, contenido de
vitaminas y principalmente su agradable sabor en la preparación de alimentos en muchos
países del mundo (Casseres, 1981). Pero se afronta hoy en día a un enemigo natural como es
la mosca blanca (Bemisia tabaci Gennadius), siendo una plaga que afecta la mayoría de los
cultivos hortícolas de muchas regiones productoras del mundo (Evans, 2008). Este insecto
provoca daños directos mediante la succión de savia e indirectos a través de la excreción del
exceso de hidratos de carbono, donde se desarrollan hongos que producen fumagina, causante
de la disminución de la capacidad fotosintética de la planta afectada (Byrne et al., 1990).
Además, es un importante vector de enfermedades virales (Cohen, 1990; Brown y Bird, 1992;
Torres et al., 1996). Por ello la gran demanda de los horticultores consiste en crear
mecanismos de control enfocados a un manejo integrado, el cual esté acorde con las normas
estandarizadas a nivel de una agricultura sustentable y sea factible para la mayoría de
agricultores.

II. REVISIÓN DE LITERATURA

2.1 Bemisia tabaci Gennadius.

2.1.1 Taxonomía
Según Byrne y Bellows, 1991.

Reino : Animalia
Filo : Arthropoda
Clase : Insecta
Orden : Hemiptera
Sub orden : Sternorryncha
Superfamilia : Aleyrodoidea
Familia : Aleyrodidae
Género : Bemisia

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Especie : B. Tabaci
2.1.2 Características morfológicas.

La mosca blanca es un Hemíptera de metamorfosis gradual peculiar, su ciclo de vida se da


en fases de desarrollo: huevo, ninfa (cuatro estadios ninfales: ninfa I, ninfa II, ninfa III, ninfa
IV o pupario) y el adulto. El tiempo de desarrollo .del ciclo de vida depende de la temperatura
entre otros factores ambientales y biológicos (Morales et al., 2004).
a. Huevo: El huevo de Bemisia tabaci se caracteriza por ser de textura lisa y de forma
ovalada, la parte superior termina en punta y la parte inferior redondeada. La hembra
adhiere el huevo al envés de las hojas por medio de un pedicelo. En promedio, el
huevo mide 0.19 mm de longitud y 0.1 mm de ancho. Inicialmente es blanco. A
medida que madura se vuelve color naranja claro y cuando está próximo a eclosionar
es naranja oscuro. La hembra puede colocar sus huevos en forma aislada en grupos
irregulares o en semicírculo, dura 5 días. (Morales et al. 2004). Cuando el huevo es
colocado en lugares secos, éste absorbe la humedad de la hoja en forma osmótica a
través de su membrana manteniéndose con vida por espacio de algún tiempo a pesar
de estar en climas secos (Kerns, 1996). Salas y Mendoza (1995), encontraron que
para B. tabaci el período de incubación del huevo tiene una duración promedio de 7.3
± 0.5 días bajo condiciones de laboratorio (25°C y 65%HR). Existe una correlación
negativa entre la temperatura y el período de incubación, la determinación de período
de incubación está entre 12.5 días a una temperatura de 16.7 °C y de 2 días a una
temperatura de 32 °C, pero los huevos no eclosionan a temperaturas de 36°C. La
temperatura a la cual B. tabaci es criado, es un factor determinante de las variaciones
de duración de todas las fases de desarrollo del insecto. Peña et al. (1992), indicaron
que B. tabaci en frijol, bajo condiciones de invernadero de 25°C a 33°C, el período
de incubación fue de 7 a 8 días en promedio.

b. Estado Ninfal: La mosca blanca durante el estado ninfal pasa por cuatro estadios
ninfales antes de llegar a ser adulto.
b.1. Primer estadio ninfal. Se caracteriza por ser diminuto, de cuerpo ovalado,
aplanado, con antenas y patas funcionales, se moviliza libremente por ello se le

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denomina "crawler" o migrante, debido a su comportamiento migratorio. (Morales et
al., 2004). Este estadio para B. tabaci es de forma oval, mide 0.267rnrn de longitud y
0.16 mm de ancho (Morales et al., 2004), la cara dorsal de la ninfa 1 es convexa y la
ventral es plana. Su color es blanco verdoso, las antenas son trisegrnentadas, las patas
bien desarrolladas de 4 segmentos, el aparato bucal se ubica a nivel del primer par de
patas y comprende dos pares de estiletes que corresponden a las mandíbulas y
maxilas. El orifico vasiforme es semicircular y alargado; la língula ubicada en el
interior del orificio vasiforme, es corta y ligeramente ancha, es proyectada más allá
del opérculo (López - Ávila, 1986; Martín, 1999). Su comportamiento migratorio en
la superficie de la hoja desde su eclosión de huevo ocurre hasta localizar un lugar
adecuado para su fijación e iniciar la alimentación (López- Ávila, 1986). Montoya et
al. 1996, reportaron que bajo condiciones controladas de laboratorio en el cultivo de
algodón, el periodo del primer estadio ninfal de B. tabaci tiene una duración de 2.8
días en promedio. Narrea (2003), encontró que el tiempo de desarrollo del primer
estadio ninfal fue de 4.4 días a 25±1 °C.
b.2. Segundo estadio ninfal, igual que el primero es de forma oval midiendo 0.365
± 0.026 mm de longitud y 0.24 ± 0.012 mm. de ancho (a nivel del tórax) (López-
Ávila, 1986, y Morales et al., 2004). Los ojos son pequeños poco visibles y no
divididos. A partir de este estadio ninfal en adelante las ninfas con sésiles, cuando
pasan a ser sésiles, retraen las antenas y patas y con excreciones cerosas en todo el
contorno de cuerpo se adhieren a la superficie de la hoja (Morales et al., 2004). Las
antenas de este estadio son bisegmentadas y dirigidas hacia la parte posterior. Las
patas también son atrofiadas, y bisegmentadas, no presentan setas y terminan con una
ventosa a manera de disco. El aparato bucal es más desarrollado que en el primer
estadio. El orificio vasiforme es triangular, el opérculo es semiciregular y la língula
es corta, gruesa y armadas con setas prominentes. El color del cuerpo es amarillo
verdoso. El tiempo de desarrollo de este estadio depende de la temperatura y del
hospedante, por ejemplo bajo condiciones controladas en laboratorio (25°C) la
duración del segundo estadio ninfal fue de 2. 7 ± 1.1 días (Salas y Mendoza, 1995).
En el cultivo de algodón, el tiempo de desarrollo fue de 2.24 días en promedio a 27°C
(Montoya et al., 1996). En plantas hospederas como Ipomoea batata, el tiempo de

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desarrollo del estadio ninfal II fue de 3.6 ± 0,4 días (Núñez et al., 1997), mientras que
Narrea (2003), encontró el desarrollo de la ninfa II una duración de 2.7 a 6.1 días a
(25±1 °C).
b.3. Tercer estado ninfal. En este estadio, B. tabaci mide 0.53 mm de longitud y 036
mm de ancho, se caracteriza por presentar una forma oval y más alargada que el
anterior estadio, existe una pequeña constricción en el margen al nivel de la región
cefálica; los ojos son circulares y poco visibles, las antenas son atrofiadas y dirigidas
hacia la línea del cuerpo; las patas son unisegmentadas, son atrofiadas y terminan en
una ventosa a manera de disco. Presenta un orificio vasiforme triangular, y la língula
es corta y está proyectada más allá del opérculo. El color de este estado es amarillento
verdoso (Morales et al., 2004). La duración de este estadio varía con la temperatura
y la HR, por ejemplo, bajo condiciones controladas en laboratorio (25°C) la duración
de este estadio fue de 2.5 ± 0.7 días en cultivo de tomate (Salas y Mendoza, 1995).
Montoya et al. (1996), señalaron que en el cultivo de algodonero, el tercer estadio
ninfal tuvo una duración de 2.85 días en promedio a 27°C. En plantas hospederas
como camote (lpomoea batata), el desarrollo del estadio ninfal III fue de 3.38 ± 0,4
días. Narrea (2003), determinó que en cultivos de camote bajo, condiciones
controladas (25.2 ± 0.6°C) el desarrollo del tercer estadio ninfal fue de 2.8 a 4.1 días.
b.4. Cuarto estadío ninfal- Pupario. Es difícil separar el cuarto estadio ninfal del
último estadio denominado "pupario", muchos autores hacen referencia como un sólo
estadio, debido a que el período de duración es mínimo y el paso de uno a otro es
rápido, López Ávila (1986), describe por separado e indica que el cuarto estadio ninfal
presenta la región cefálica semicircular y algunas veces profundamente dentados en
sus márgenes debido a los tric0mas de la hoja. El tamaño de este estadio es de 0.662
± 0.023 mm. de largo y 0.440 ± 0.03 mm. de ancho. Las patas son cortas y
unisegmentadas, el orificio vasiforme es triangular y alargado. Al comenzar el cuarto
estadio ninfal éste es plano y transparente, a medida que avanza su desarrollo se toma
abultado y opaco y está provista de ojos rojos visibles. En este punto se le denomina
pupario. Tiene forma acorazonada con la parte cefálica redondeada y la parte caudal
terminada en punta. De perfil luce poco elevada en la superficie de la hoja (Morales,
2004). Bajo condiciones controladas de 25°C, este estadio tiene una duración de 2.1

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días en cultivos de algodón y 2.0 días en cultivo de tomate. El color del cuerpo varía
de verdoso a amarillento. Es visible la abertura en forma de T invertida en la ecdysis.
Salas y Mendoza (1995) indican que bajo condiciones controladas en laboratorio
(25°C) la duración del cuarto estado ninfa! es de 2.5 ± .0.7 días. Narrea (2003),
menciona que la duración del cuarto estado ninfal bajo condiciones controladas (25.2
± 0.6°C) fue de 3.5 días.

c. Adulto: El adulto de la mosca blanca tanto el cuerpo como las alas están cubierto por
un polvo ceroso de color blanco, con apariencia de una pequeña polilla de cabeza
cónica, antenas largas y compuestas de 7 segmentos, ojos rojos y alas con escasa
venación. Generalmente el macho es más pequeño que la hembra, mide de 1 a 2 mm
de longitud (Sánchez y Vergara; 1997).La longevidad varía de 5 a 15 días (promedio
8.66) para machos y de 5 a 32 (promedio 19.75) para las hembras (López-Ávila,
1986). Las hembras viven 10-15 días durante el verano (temperaturas alrededor de
20°C) y 30-60 días en el invierno (temperaturas alrededor de 14°C) (Gerling et al.,
1986). La longevidad de las hembras en promedio es de 60 días y la vida de los
machos son generalmente más corta, se da entre 9 y 17 días. (Martin, 1999). Los
adultos emergen a través de una incisión en forma de T en la cubierta del pupario. La
cópula comienza 12 horas después de la emergencia. Esta información concuerda con
lo encontrado por Azab et al. (1971), donde determinaron una longevidad de 2 a 17
días para los machos y de 80 a 60 días para las hembras. La emergencia de los adultos
es mayor en presencia de la luz que en oscuridad. Bajo temperatura constante de
29.5°C los adultos emergen de sus puparios entre la 6:00 y 9:30am (Byrne y Bellows,
1991). Bajo condiciones controladas en laboratorio (25°C) la longevidad de machos
fue de 14.4 ± 5.8 días y de hembra de 19.0 ± 03 días. (Salas y Mendoza, 1995). Narrea
(2003), encontró que B. tabaci en camote la longevidad de hembras apareadas fue de
25 a 29.3 días y para las hembras no apareadas un período de 21.4 a 23.4 días. Para
los machos apareados, la longevidad fue de 11 a 13 días en tanto que los machos no
apareados fue de 4.1 a 6.1 días.

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2.1.3 Daños

En las últimas tres décadas, Bemisia tabaci ha causado millones de dólares en pérdidas de
cultivos en agroecosistemas a lo ancho del mundo. No obstante, la estimación real del
impacto económico de sus poblaciones en la agricultura mundial ha sido difícil de obtener
debido a la gran cantidad de áreas afectadas, el número de cultivos y plantas ornamentales
involucradas, y los diferentes sistemas monetarios. El daño a los cultivos se debe a su
alimentación directa en el floema, a los desórdenes fisiológicos, y de modo indirecto, a la
excreción de melaza que favorece el crecimiento de hongos (Capnodium spp.), y a la
transmisión de virus (Oliveira, 2001).
Las ninfas y adultos de B. tabaci causan un daño directo debido a la succión de nutrientes de
la planta, principalmente aminoácidos y azúcares de transporte. Esta actividad ocasiona el
amarillamiento delas plantas, las cuales detienen su crecimiento y pueden llegar a morir si la
cantidad de población es muy elevada (Cuellar y Morales, 2006).
El daño más importante de la mosca blanca es cuando actúan como vectores de virus, los
síntomas de infección causada varían de acuerdo al virus y a la cepa, se ha reportado que B,
tabaco es capaz de transmitir alrededor de 40 agentes causales de enfermedades, que se
caracterizan por inducir amarillamientos severos, moteados y mosaicos cloróticos,
achaparramientos, rizados y deformación de la hojas, además de promover el aborto de flores
y la deformidad en frutos (Rivas, 1994).

2.2. CULTIVO DE PIMIENTO MORRÓN.

2.2.1. ORIGEN.

El pimiento morrón es una planta cuyo origen botánico se centra en América del Sur,
concretamente en el área entre Perú y Bolivia, desde donde se expandió al resto de América
Central y Meridional. Es una planta cultivada desde hace varios siglos y una vez descubierta
por los españoles fue enviada a España en 1493, para extenderse a lo largo de otros países de
Europa, Asia y África durante el siglo XVI (Maroto, 1995). El pimentón morrón constituía

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un elemento básico en la alimentación de los aborígenes americanos y sus usos culinarios
diferían en función de la variedad, algunas de las cuales eran de uso exclusivo de las clases
altas (Maroto, 1995).

2.2.2. CLASIFICACIÓN TAXONÓMICA.


González (2003), sostiene que la taxonomía del pimiento es:
Reino : Plantae
Sub-reino : Embriobionta
División : Magnoliophyta
Sub-división : Magnoliopsida
Clase : Asteridae
Orden : Solanales
Familia : Solanaceae
Subfamilia : Solanoideae
Género : Capsicum
Especie : annuum
Nombre científico : Capsicum annuum L.
Nombre común : Pimiento

2.2.3. FENOLOGÍA.
En el caso de Capsicum spp., Torres (1995) indica solamente cuatro fases fenológicas:
emergencia, séptima hoja, floración y madurez; por su parte, USDA (2003) determina que la
duración de las etapas fenológicas se basa en el periodo que transcurre entre fases específicas,
que depende del origen de las plantas (siembra directa o trasplante); también menciona tres
grandes etapas:
a. 50 % desde la siembra hasta el aclareo,
b. 75 % del aclareo o trasplante a amarre de fruto y
c. 3) 100 % del amarre de fruto a la cosecha o fin de ésta.
La aparición de la radícula es el evento que evidencia la germinación de la semilla; varios
factores como temperatura, agua, oxígeno y presencia de luz influyen para que una semilla
germine o no; el estado de plántula comprende el periodo desde la emergencia y alargamiento

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del hipocótilo hasta la caída de los cotiledones. En el caso del pimiento morrón, el estado de
plántula queda delimitado entre los 35 y 40 días después de la siembra, tiempo requerido para
ser trasplantada; sin embargo, el trasplante debe realizarse cuando las plántulas tengan de 12
a 15 cm de alto, con un tallo de 5 a 7 mm de grosor y entre cuatro a cinco hojas, lo que ocurre
entre 18 y 28 días, aunque ese periodo depende de la temperatura ambiental y de la
conformación que la plántula presente para ese momento, es decir, de la cantidad de reservas
del embrión, capacidad fotosintética y de la genética de las mismas (Mundarain et al., 2005).
El periodo de emergencia varía y tiene mayor concentración entre 9 y 13 días. El periodo de
floración oscila entre 70 y 93 días, con mayor ocurrencia al inicio de ese periodo. La
maduración de frutos sucede a los 85 días en las variedades más precoces y a los 107 días en
las más tardías (Fernandes et al., 2004).
Existe variación en la duración del ciclo vegetativo en las diferentes variedades de pimiento
morrón; puede variar de 100 a 150 días (Doorenbos y Kassam, 1979), desde 95 a 100 días
después del trasplante (Benacchio, 1982); o de 75 hasta 130 días después del trasplante (Ruiz-
Corral et al., 1999).

2.2.4. FACTORES ABIOTÍCOS.


a. Clima.
- Temperatura óptima para el desarrollo del cultivo del pimentón oscila entre
18 y 28 °C. A temperaturas mayores de 32 °C y en condiciones de baja humedad
relativa o del ambiente, se provocan abortos o caída de botones florales y flores,
así como la reducción de la capacidad del polen para la fecundación de las
flores. Las temperaturas nocturnas mayores a 30 °C pueden causar el aborto de
todas las flores y botones florales; por el contrario, la polinización aumenta
cuando la temperatura diaria baja de 20 °C, siendo esta la temperatura óptima
para el cuaje. Cabe anotar que al ocurrir temperaturas por debajo del rango
óptimo, durante la formación del botón floral se puede presentar la formación
de múltiples frutos de menor tamaño alrededor del principal y frutos deformes
(Corpoica, 2014).
- Humedad relativa o del ambiente óptima oscila entre el 50 % y el 70 %.
Humedades relativas muy elevadas favorecen el desarrollo de enfermedades

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aéreas causadas por hongos y dificultan la fecundación; la coincidencia de altas
temperaturas y baja humedad relativa puede ocasionar la caída de flores y de
frutos recién cuajados. El exceso de humedad se puede reducir mediante
ventilación, aumento de la temperatura, regulación del riego y construcción de
zanjas de drenaje. La falta de humedad se puede corregir con riegos, disposición
de recipientes con agua y pulverizando agua en el ambiente. En el caso de
cultivos bajo invernadero, las ventanas de ventilación cenital con longitud
superior a 40 centímetros son muy recomendadas, tanto para el control de la
temperatura como de la humedad relativa (Corpoica, 2014).

- Luminosidad: el pimentón es una planta muy exigente en luminosidad, sobre


todo en los primeros estados de reproducción. Si la intensidad de la radiación
solar es demasiado alta, se puede producir rajadura de frutos, golpe de sol
(cuando sobrepasa los 38°C) y coloración irregular en la madurez. En estado de
plántula, el pimentón es un cultivo relativamente tolerante a la sombra; en el
semillero, la aplicación de hasta un 55 % de sombra aumenta el tamaño de las
plantas, favoreciendo posteriormente la producción de más frutos y de tamaño
más grande. La sombra tenue puede ser benéfica para el cultivo, por reducir el
estrés de agua y disminuir el efecto de la quema de frutos por el sol; sin
embargo, el exceso de sombra reduce la tasa de crecimiento del cultivo y puede
provocar el aborto de flores y frutos (Corpoica, 2014).

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b. Riego.
Cuando la oferta de agua no es suficiente para que las plantas absorban los nutrientes del
suelo, se produce estrés hídrico; esto causa marchitez y reducción del crecimiento y el
desarrollo, así como baja producción de flores y frutos. Aunque el pimentón puede tolerar el
estrés hídrico mejor que otras especies de la familia de las solanáceas como el tomate, si este
se prolonga por mucho tiempo, puede ocasionar la caída de las hojas, de los botones florales,
de las flores y de los frutos. La baja disponibilidad de agua reduce las absorciones de calcio
(Ca), provocando deficiencia de este elemento en la planta, la cual se reconoce por presentar
frutos con necrosis apical o «culillo»; por otro lado, el exceso de agua causa muerte de la raíz
debido a la condición anaeróbica o ausencia de oxígeno en el suelo, también provoca retraso
de la floración y desórdenes en la fructificación como rajadura de los frutos (Corpoica, 2014).
El riego consiste en suministrar el agua suficiente para el buen crecimiento y desarrollo de
los cultivos; esto con el fin de obtener una buena producción en calidad como en cantidad.
El tipo de riego más adecuado será aquel que mejor se adapte al sistema de producción, para
lo cual se deben tener en cuenta aspectos como el clima, el área a regar, el cultivo a establecer,
las características del suelo, y la disponibilidad y la calidad del agua. En el caso del cultivo
del pimentón bajo invernadero, el sistema de riego por goteo es el más indicado.
- Riego por goteo: Este tipo de riego permite llevar el agua por una red de tuberías y
aplicarla periódicamente y en pequeños volúmenes a través de goteros; la aplicación
de riegos frecuentes durante el día reduce el riego de exponer a estrés hídrico al cultivo,
ya que es posible mantener la humedad del suelo a niveles óptimos, lo que sin duda
favorecerá el crecimiento y desarrollo del cultivo. Un equipo de riego por goteo está
compuesto por los siguientes elementos: fuente de abastecimiento de agua, cabezal
principal de riego, tuberías de conducción principales, tuberías terciarias, cabezales de
campo y laterales de riego con emisores. En muchos casos los sistemas de riego
disponen de una unidad de fertilización para inyectar los fertilizantes requeridos; en
esta forma se facilita la implementación del plan de fertilización establecido para el
cultivo. Dicha unidad se compone de tanque de almacenamiento en polietileno con
capacidad de 200 a 1.000 litros y de un sistema de inyección integrado por tanques de
fertilización conectados paralelamente a la red de distribución e inyectores tipo vénturi

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por donde se pasa la solución de fertilizante desde los tanques de fertilización a la red
de tubería para el riego (UJTL, 2012).
c. Suelo.
Los suelos más apropiados para el cultivo del pimentón son aquellos que presentan: textura
media (franca a franca arenosa) estructura suelta, buen drenaje, buena fertilidad natural y pH
ligeramente ácido a neutro (5,8 a 7,0). El pimentón presenta baja tolerancia a la salinidad del
suelo y del agua de riego; bajo condiciones de salinidad en el suelo y en el agua de riego la
planta se desarrolla poco y los frutos que se obtienen son de menor tamaño. Antes de
adelantar la siembra se debe seleccionar muy bien el suelo, teniendo en cuenta las
características anteriormente indicadas, y en lo posible que el cultivo inmediatamente
anterior no haya sido de tomate o papa, dado que pertenecen a la familia de las solanáceas y,
por tanto, comparten las mismas plagas y enfermedades.

2.3. ESTRATEGIAS PARA EL MANEJO INTEGRADO DE MOSCA BLANCA


(Bemisia tabaci) EN PIMIENTO MORRÓN (Capsicum annuum L.).

El conocimiento de la ecología de las plagas de pimiento (Capsicum annuum L.), el análisis


de su impacto en la producción resultan esenciales para establecer mecanismos eficientes,
económicos y durables para su manejo. Cuando una plaga es detectada en el cultivo, se cuenta
con escasas medidas de control de aplicación práctica. El uso de insecticidas no es una
práctica común, debido a la alta relación costo-beneficio que implica la condición de cultivos
perennes y al impacto sobre el ambiente y la salud humana. Por este motivo, las estrategias
más efectivas son la prevención de las plagas y la formulación de planes de manejo sanitario
que minimicen las pérdidas que ellas ocasionan. Visto que a nivel mundial se ha dado
prioridad al desarrollo de estrategias que permitan sistemas de producción sustentables a
través de la explotación racional de los recursos naturales. En este contexto revisando la
literatura, se prioriza considerar las siguientes medidas de control de la plaga en cuestión:
1. Utilizar la capacidad de supresión de Bemisia tabaci (control biológico).
2. Identificar prácticas agronómicas y tecnologías de producción que mitiguen las pérdidas
causadas por la plaga en cuestión (control cultural).

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3. El desarrollo y empleo de variedades mejoradas específicamente por resistencia (control
genético).
4. Destruir plagas mediante el empleo de sustancias químicas diversas, cuyo uso se
recomienda de manera selectiva, siendo un último recurso en una agricultura orgánica
(control químico).

1. CONTROL BIOLÓGICO.

El control biológico es una práctica muy importante para el manejo de plagas, que consiste
en la utilización de organismos vivos (pueden ser encontrados de forma natural o ser
producidos en laboratorio) para reducir y mantener la abundancia poblacional de una plaga
por debajo de los niveles de daño económico. Su valor recae en que puede resultar en un
control eficiente de una plaga tanto a mediano como a largo plazo, compatible con un bajo
riesgo ambiental y una producción sustentable. Resulta fundamental para los programas de
control biológico considerar la ecología, biología y comportamiento de los enemigos
naturales de la plaga y de la plaga misma, además de aquellos factores que podrían ser
causantes de cambios poblacionales.

a. Parasitoides.

Si bien históricamente el control de B. tabaci se ha basado en el uso de agroquímicos, en los


últimos años, en muchos países se han desarrollado programas de control biológico mediante
el uso de algunas especies de insectos que tienen las facultades de ser parasitoides.
De los seis géneros reportados (Encarsia, Eretmocerus, Amitus, Azotus, Cales y
Euderomphale) como parasitoides de las moscas blancas, Encarsia, Eretmocerus, son
considerados como los más promisorios en los programas de control biológico de B. tabaci
y son los más estudiados en sus aspectos biológicos e interacciones planta-plaga-parasitoide.

a.1. Género Encarsia.


Este género contiene más de 150 especies que se desarrollan como parasitoides en
Diaspididae y Aleyrodidae (Viggiani y Mazzone, 1979), algunos en forma uniparental y otras

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biparental. En ambos grupos las hembras se desarrollan como parasitoides primarios a partir
de huevos diploides puestos dentro del cuerpo de las ninfas de mosca blanca preferiblemente
en tercer y cuarto instar (López-Ávila, 1988). Siendo Encarsia formosa Gahan la especie
mejor conocida y más estudiada de este género. La larva de Encarsia pasa por tres ínstares
en su desarrollo, alimentándose de todo el contenido interno del cuerpo del huésped.
Terminado el período larval el parasitoide descarga el meconio a lo largo del margen interior
de la piel vacía del huésped. La pupa se forma llenando toda la cavidad del huésped, tomando
la misma posición ventral de éste, pero terminado el período de pupa, el nuevo adulto gira a
una posición dorsal para perforar un hueco de salida en la parte dorso anterior del huésped.
Produce una melanización completa en la piel del huésped.

a.2. Género Eretmocerus.


Todas las especies son conocidas como endoparasitoide primario solitario de ninfas de las
moscas blancas, teniendo a dos especies más llamativas.
 Eretmocerus Haldeman Las hembras colocan sus huevos debajo de la ninfa de la mosca
blanca, preferentemente del segundo y tercer estadio temprano, y es la larva de primer
estadio del parasitoide la que penetra en el huésped, los dos siguientes estadios larvales
se desarrollan endoparasíticamente, así completando su desarrollo pupal dentro de la
ninfa momificada. El adulto emerge a través de un orificio circular del dorso del
huésped (Gerling, 1990).
 Eretmocerus mundus Mercet, especie que más resalta de este género, de origen
mediterráneo que aparece en forma espontánea y abundante. A partir de 2002 este
parasitoide comenzó a ser comercializado en todo el mundo para el control de esta plaga
(Stansly et al., 2005). Es el más importante parasitoide de la mosca blanca Bemisia
tabaci (Genn.) en cultivos protegidos bajo invernadero del sureste español (Rodríguez
et al., 1994). Además, este parasitoide ha sido citado en numerosas partes del mundo
como agente de control de B. tabaci (Foltyn y Gerling, 1985) y ha sido objeto de
introducciones mediante control biológico clásico en áreas distintas a su zona de origen
debido a su mayor potencial biótico sobre B. tabaci en comparación a otros parasitoides
(Goolsby et al., 1998). E. mundus parasita las ninfas jóvenes de B. tabaci colocando un
huevo en la parte inferior de la larva (Gerling et al, 1998). Su reproducción como la

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mayoría de himenópteros es por partenogénesis arrenotoca, o sea, huevos fecundados
producen hembras, mientras que huevos no fecundados producen machos (Rose et al.,
2003). Todos los estadios ninfales son parasitados por E. mundus a pesar que prefiere y
se reproduce mejor sobre ninfa 2 y ninfa 3 (Foltyn y Gerling, 1985; Jones y Greenberg,
1998).

b. Predadores.

La mayoría de los depredadores de B. tabaci son escarabajos (Coccinellidae), chinches


(Miridae, Anthocoridae), neurópteros (Chrysopidae, Coniopterygidae), ácaros
(Phytoseiidae) y arañas (Araneae) afirmado por Gerling et al. (2001). Sólo unas pocas
especies de enemigos naturales se han estudiado en detalle, los registros en campo se han
limitado a las observaciones en laboratorio. En control biológico potencial ha sido reconocido
en unas pocas especies por ejemplo, Delphastus catalinae y Serangium parcesetosum todos
de la familia Coccinellidae, Macrolophus caliginosus de la familia Miridae, Chrysoperla
carnea y C. rufilabris de la familia Chrysopidae nos afirma Gerling et al. (2001), dentro de
los ácaros se han encontrado los géneros Amblyseius swirskii y Typhlodromus sp.
alimentándose de B. tabaci (Gerling, 2003). Destacando eficientemente el ácaro Amblyseius
swirskii.

b.1 Género Amblvseius.

Nomikou et al. (2001) comprobaron que el ácaro fitoseido Amblvseius swirskii (Athias-
Henriot) es una especie capaz de alimentarse de estados inmaduros de mosca blanca,
mostrando un elevado potencial biótico con esta plaga como alimento. Otros autores ya
habían señalado con anterioridad a este fitoseido como depredador de mosca blanca (Swirski
et al., 1967; Swirski y Amitai, 1997; Gerling et al., 2001). Especie polífaga, tiende a
permanecer toda su vida en la misma planta siempre que haya alimento disponible. No se ve
una marcada predilección por una plaga en particular por lo que puede actuar en plantas con
varias plagas simultaneamente ya que, al haber más alimento disponible, su población crece

15
y atacan de forma más efectiva las plagas. Podrán encontrarse en el envés de las hojas en los
nervios principales y secundarios y en flores (Nomikou et al., 2004).

c. Entomopatógenos
Los entomopatógenos son microorganismos capaces de infectar y desarrollar una enfermedad
en un insecto huésped al cual terminan matando. Además de los parasitoides y los
depredadores en el grupo de los enemigos naturales de las moscas blancas, los
entomopatógenos también presentan amplias perspectivas para el control biológico de esta
plaga. En este grupo hasta ahora solo se conocen algunas especies de hongos, como
controladores eficientes de moscas blancas. Fransen (1990) hace una amplia revisión de la
literatura existente en este campo y establece desde el punto de vista de su especificidad
frente a las moscas blancas, dos grupos: las especies del género Aschersonia que son
específicos y otro grupo de hongos donde existen varios géneros que atacan insectos de
diferentes órdenes e inclusive que hiperparasitan otros hongos. En el género Aschersonia se
citan 23 especies que han sido encontradas en las regiones tropicales y subtropicales con tres
especies promisorias en el control de las moscas blancas: A. aleyrodis, A. goldiana y A.
placenta. En el segundo grupo se encuentran 19 especies en varios géneros, entre las que
sobresalen Lecanicillium (Verticillium) lecanii, Paecilomyces fumosoroseus y Beauveria
bassiana. Resumiendo ampliamente el modo de acción de los hongos, su relación con las
moscas blancas y posibilidades en su control, tenemos que: los hongos germinan en la
cutícula del insecto, penetran la piel y colonizan el interior del huésped. Las ninfas de las
moscas blancas son generalmente más susceptibles a la infección que las pupas y los adultos.
El éxito en la infección está estrechamente ligado con las condiciones climáticas como la
temperatura y la humedad principalmente. Los hongos pueden ser usados y son compatibles
en planes de control integrado con otros enemigos naturales.

2. CONTROL CULTURAL.
Existen varias prácticas culturales que han venido siendo recomendadas y utilizadas para el
manejo de la mosca blanca, como el manejo de la época de siembra donde se busca evitar la
siembra de especies vegetales susceptibles en épocas de alta presencia de las moscas blancas;
hacer una rotación de cultivos que no sean atacados por esta plaga, además de evitar las

16
siembra escalonadas que provean a las poblaciones de este insecto de una fuente continua de
alimento. Existen otras medidas de control integrado que son recomendadas para impedir o
disminuir el acceso de moscas blancas en el cultivo, tales como protección de física de
semilleros, hacer un manejo de malezas, destrucción de residuos de cosechas, cultivos
trampas siembra de barreras vivas.
Las prácticas culturales por su naturaleza preventiva juegan un papel importante dentro de
los programas de manejo integrado de B. tabaci. Por ello (Metcalf y Lukmann 1994), señala
que la fecha se siembra es la principal estrategia dentro del manejo de plaga impacta la curva
de crecimiento mediante fechas tempranas de siembras. Por otro lado (Sánchez, 1993), indica
que el control de malezas es importante dentro y fuera de los cultivos, para eliminar
reservorios de plagas, por lo tanto disminuir focos de infección que puedan infectar en la
fenología del cultivo.

3. CONTROL ETOLÓGICO.

El uso de trampas pegajosas y de barreras vegetales, son importantes., para el primer caso
son utilizados principalmente para el muestreo, se trata de tarjetas de color amarillo con
pegamento agrícola, que atrae a la mosquita blanca donde se posa y queda adherida, en cuanto
a las barreras vegetales consiste en sembrar plantas de mayor tamaño alrededor del cultivo,
de manera perpendicular a la dirección del viento, se recomienda sembrar un surco de
barreras por cada 12 surcos de cultivo (Castaños, 1993). En general estas prácticas no sean
consideradas efectivas y en algunos casos pueden ser perjudiciales para el control biológico.

4. CONTROL GENÉTICO.

Para controlar a B. tabaci se recurre de forma constante a la aplicación de insecticidas a pesar


de los costos ecológicos y sobre la salud humana que su empleo conlleva (García, 1999). Por
ello, es necesario emplear estrategias de control menos agresivas para el medio ambiente que
permitan proteger a los cultivos a través del uso eficiente de recursos y de manera. El uso de
genotipos resistentes ha mostrado resultados prometedores en la lucha contra B. tabaci en
varios cultivos. Por ejemplo, algunos estudios sobre la resistencia de diferentes genotipos de

17
tomate a B. tabaci, como los realizados por Fancelli et al. (2003), en el cual se evaluaron la
atracción de adultos y preferencia de oviposición, donde se observaron diferencias sobre la
resistencia de los genotipos evaluados. Asimismo, Toscano et al. (2002) estudiaron la no
preferencia de oviposición en diferentes genotipos de tomate, y encontraron menor
oviposición de B. tabaci en aquellos genotipos silvestres. Por su parte, Fancelli y Vendramin
(2002) encontraron que algunos genotipos pueden ocasionar que no exista oviposición o
retrasar el tiempo de desarrollo de las ninfas. En el cultivo de ají o chile son escasos los
estudios que se han llevado a cabo en este sentido. Al respecto, Muñiz (2000) evaluó modelos
fenológicos de B. tabaci en tres variedades de ají, y encontró que en el ají morrón el tiempo
de desarrollo generacional de B. tabaci fue mayor que en las variedades Piquillo y Yolo-
Wonder.

5. CONTROL QUÍMICO.

La mayoría de los agricultores utilizan insecticidas de contacto de bajo costo y alta toxicidad
aplicados de manera preventiva, por calendario, o cuando se nota la presencia del insecto, sin
tener en cuenta que estos insecticidas, reducen las poblaciones de adultos de mosca blanca
pero no afectan los huevos o estados inmaduros; esto hace que las poblaciones de adultos se
recupere en pocos días, creando las condiciones necesarias para la aparición de poblaciones
de mosca blanca resistentes a insecticidas (Morales et al., 2006). Las moscas blancas como
B. tabaci han desarrollado resistencia a insecticidas tradicionales como organofosforados,
carbamatos y piretroides de contacto y de acción sistémica (Morales et al., 2006). Sin
embargo en estudios hechos por Rodríguez et al. (2005) indican que los insecticidas
modernos (neonicotinoides y reguladores de crecimiento), juegan un papel importante en el
diseño de planes de control químico de B. tabaci, cuando se manejan adecuadamente en
programas de rotación y aplicada con criterio a niveles de población cercanos a umbrales de
acción.

Es el empleo de sustancias químicas sintéticas y/o naturales para controlar mosquita blanca
donde encontramos diversidad de productos como., metomil, imidacloprid, cipermetrina
(DEAQ, 2004).

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