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El texto

dramático se
desarrolla mediante
el diálogo de los
personajes. A través
del diálogo, dos o
más personas
pueden expresar y
comunicarse sus
pensamientos,
sentimientos,
deseos…

El diálogo puede ser


oral o escrito. En un
diálogo las personas
que intervienen
son interlocutores, y
utilizan el lenguaje
oral y, asimismo, el
lenguaje corporal.
En todo texto
dialogado hemos de
tener en cuenta tres
aspectos:
la elocución (lo que
se dice),
la ilocución (aquello
que se quiere decir
en realidad, el
subtexto, los
mensajes ocultos) y
la perlocución (lo
que se pretende
conseguir con lo que
se dice). Por tanto,
en una conversación
deberemos analizar
no sólo lo
que denotan las
palabras, sino
también lo
que connotan. En un
diálogo escrito, los
signos de
puntuación nos
informan de la
entonación que
hemos de dar a las
frases. Es muy
importante tenerlos
en cuenta, pues
están indicandonos
si leemos una
pregunta, una
expresión de
sorpresa, una frase
queda en suspenso,
o si están
expresando
los titubeos del
emisor.

Un texto teatral
debe incorporar
todas las
características del
diálogo. Por eso,
cuando se ensaya la
puesta en escena de
una obra, el director
y los actores
analizan todo lo que
los personajes han
de comunicar. De
este modo pueden
incorporar al
diálogo los gestos,
entonaciones e
intenciones que
harán comprensible
a los espectadores.
El texto dramático se desarrolla mediante el diálogo de los personajes. A través del
diálogo, dos o más personas pueden expresar y comunicarse sus pensamientos,
sentimientos, deseos…

El diálogo puede ser oral o escrito. En un diálogo las personas que intervienen
son interlocutores, y utilizan el lenguaje oral y, asimismo, el lenguaje corporal. En
todo texto dialogado hemos de tener en cuenta tres aspectos: la elocución (lo que se
dice), la ilocución (aquello que se quiere decir en realidad, el subtexto, los mensajes
ocultos) y la perlocución (lo que se pretende conseguir con lo que se dice). Por tanto,
en una conversación deberemos analizar no sólo lo que denotan las palabras, sino
también lo que connotan. En un diálogo escrito, los signos de puntuación nos informan
de la entonación que hemos de dar a las frases. Es muy importante tenerlos en cuenta,
pues están indicandonos si leemos una pregunta, una expresión de sorpresa, una frase
queda en suspenso, o si están expresando los titubeos del emisor.

Un texto teatral debe incorporar todas las características del diálogo. Por eso, cuando
se ensaya la puesta en escena de una obra, el director y los actores analizan todo lo que
los personajes han de comunicar. De este modo pueden incorporar al diálogo los
gestos, entonaciones e intenciones que harán comprensible a los espectadores.

El texto
dramático se
desarrolla mediante
el diálogo de los
personajes. A través
del diálogo, dos o
más personas
pueden expresar y
comunicarse sus
pensamientos,
sentimientos,
deseos…

El diálogo puede ser


oral o escrito. En un
diálogo las personas
que intervienen
son interlocutores, y
utilizan el lenguaje
oral y, asimismo, el
lenguaje corporal.
En todo texto
dialogado hemos de
tener en cuenta tres
aspectos:
la elocución (lo que
se dice),
la ilocución (aquello
que se quiere decir
en realidad, el
subtexto, los
mensajes ocultos) y
la perlocución (lo
que se pretende
conseguir con lo que
se dice). Por tanto,
en una conversación
deberemos analizar
no sólo lo
que denotan las
palabras, sino
también lo
que connotan. En un
diálogo escrito, los
signos de
puntuación nos
informan de la
entonación que
hemos de dar a las
frases. Es muy
importante tenerlos
en cuenta, pues
están indicandonos
si leemos una
pregunta, una
expresión de
sorpresa, una frase
queda en suspenso,
o si están
expresando
los titubeos del
emisor.
Un texto teatral
debe incorporar
todas las
características del
diálogo. Por eso,
cuando se ensaya la
puesta en escena de
una obra, el director
y los actores
analizan todo lo que
los personajes han
de comunicar. De
este modo pueden
incorporar al
diálogo los gestos,
entonaciones e
intenciones que
harán comprensible
a los espectadores.

El texto dramático se desarrolla mediante el


diálogo de los personajes. A través del
diálogo, dos o más personas pueden expresar y
comunicarse sus pensamientos, sentimientos,
deseos…

El diálogo puede ser oral o escrito. En un


diálogo las personas que intervienen
son interlocutores, y utilizan el lenguaje oral
y, asimismo, el lenguaje corporal. En todo
texto dialogado hemos de tener en cuenta tres
aspectos: la elocución (lo que se dice),
la ilocución (aquello que se quiere decir en
realidad, el subtexto, los mensajes ocultos) y
la perlocución (lo que se pretende conseguir
con lo que se dice). Por tanto, en una
conversación deberemos analizar no sólo lo
que denotan las palabras, sino también lo
que connotan. En un diálogo escrito, los signos
de puntuación nos informan de la entonación
que hemos de dar a las frases. Es muy
importante tenerlos en cuenta, pues están
indicandonos si leemos una pregunta, una
expresión de sorpresa, una frase queda en
suspenso, o si están expresando
los titubeos del emisor.

Un texto teatral debe incorporar todas las


características del diálogo. Por eso, cuando se
ensaya la puesta en escena de una obra, el
director y los actores analizan todo lo que los
personajes han de comunicar. De este modo
pueden incorporar al diálogo los gestos,
entonaciones e intenciones que harán
comprensible a los espectadores.