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Hans Baldung ha sido uno de los pintores más prolíferos de la estética renacentista alemana,

sin embargo sus obras no han resultado demasiado conocidas por el gran público al
especializarse en una temática ocultista y macabra que chocaba directamente con las estrictas
normas morales impuestas por la Inquisición a lo largo de los siglos XV y XVI.

Han Baldung (1485 - 1545) conocido con el apodo de Grien nació en la región alemana de
Suabia en el seno de una familia acomodada. Parece ser que la formación del artista en el
campo de la pintura debió comenzar en torno a finales de la década de los noventa para, pasar
a principios del siglo XVI, en 1503 a formar parte del taller del mismo Alberto Durero. Durante
esta época estuvo muy influenciado por las actividades de su maestro y el estilo naturalista y
detallado de Durero se hace patente en grabados de Baldung como su Santa Bárbara o Santa
Catalina de Alejandría. El propio Durero era consciente de las habilidades de su discípulo por lo
que en más de una ocasión, cuando el maestro debía ausentarse del taller éste quedaba en
manos de Baldung.

Es sabido que en torno al año 1515 el propio Baldung se habría independizado de su maestro
para montar en Estrasburgo su propio taller de pintura y grabado. En realidad, y hasta aquel
momento la pintura de Hans Baldung se encontraba en los círculos normales del arte; un
artista prolífero cuya temática estaba basada en las escenas religiosas, que por otra parte
siempre eran las mejor pagadas, y con una estética acertada sin llegar a ser brillante en este
sentido podemos encontrar los lienzos de Judith, La Virgen de los Papagayos o el famoso
políptico de la Catedral de Friburgo de Brisgovia.

Sin embargo, desde el momento en el que el artista montó su propio taller la estética de sus
lienzo comenzó a ser mucho más rocambolesca y satánica de lo que había sido hasta entonces.
Muchas veces estas satánicas interpretaciones se escondían bajo temáticas aparentemente
normales como en el lienzo de las Tres Gracias o las Edades de la Vida y sin embargo, a las
típicas figuras de estas representaciones les acompañaban esqueletos o mujeres de rostro
crispado y desencajado.

En la obra de Baldung Grien son constantes las extrañas atmósferas que envuelven a los
personajes como si de neblina se tratase; las figuras son en muchas ocasiones demasiado
alargadas y sus manos escalofriantemente escuálidas. Los rostros, pálidos y a menudo
deformados en extrañas muecas hacen de los personajes seres extraños. Así podemos
destacar obras del artista como el lienzo de las Dos brujas pintado en torno al año 1523 y que
en la actualidad se conserva en el Instituto Städel de Fráncfort del Meno, Los dos amantes y la
muerte del Museo Kunsthistorisches de Viena o incluso la xilografía de del Aquelarre, la del
Escudo de la familia del artista o la más inquietante de todas sus producciones EL Mozo de
Caballería embrujado.

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