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Estados Unidos: “Señores: Se abre la sesión sobre las condiciones del tratado de paz entre las

potencias aliadas y asociadas y el Imperio alemán. El acuerdo está hecho y el texto redactado.

Italia: Todos los países aquí presentes consideramos urgentemente poner fin al conflicto. Es por
esta razón que redactamos este tratado. Sin embargo fuimos testigo de cómo la nación alemana
violo la soberanía de nuestros países. Por esta razón creemos que sería bueno aplicar sanciones
que nos devuelvan el derecho a algunas regiones que se nos quitó.

Francia: Silencio por favor. No estamos aquí reunidos para debatir nuevos acuerdos. Hemos
venido con el propósito de llegar a la paz. Sabemos de las perdidas, todos sufrimos perdidas, en
mayor o menor grado.

Alemania: Me perdonara la asamblea, pero sabemos que las pérdidas fueron muchas, pero
tengan en cuenta que las sanciones que están por aplicar a nuestra nación terminaran por
afectando la economía de miles de familias alemanas. Sabemos que hay que pagar, pero si vemos
las sanciones, son absurdas de pagar, quedaremos en la ruina.

Estados Unidos: Delegado, esto es muy claro, las sanciones fueron ya acordadas y el acuerdo
ya está redactado, solo vinimos aquí para firmar y poner en marcha la Liga de Naciones.

Alemania: El pueblo alemán hará lo que esté en su poder para tratar de conformarse a las
cláusulas; pero creemos que la “Entente”, en su propio interés, considerará necesario modificar
algunos artículos cuando se dé cuenta de la imposibilidad de su ejecución.

Francia: Por favor procedamos a la firma del acuerdo.


Italia: (Murmura algún estar en desacuerdo).
Estados Unidos: El presidente de la Conferencia certifica que el texto que va a ser firmado está
conforme con el texto de los ejemplares entregados a los delegados alemanes. Las firmas se van
a poner al pie del texto original. Estas firmas valdrán como un compromiso irrevocable que será
cumplido y ejecutado en su integridad en todas las condiciones fijadas. En esas condiciones tengo
el honor de invitar a los plenipotenciarios alemanes a que se sirvan poner sus firmas”.

Estados Unidos: Es un Tratado –dice el mensaje- duro, en lo que se refiere a los deberes y las
penalidades de Alemania; pero no es duro si se piensa que la culpa de Alemania era grande y era
menester poner las cosas en su lugar. Nada se impone a Alemania que esta nación no pueda
hacer y que la impida volver a ocupar el puesto que le pertenece de derecho en el mundo por
una observación pronta y honorable de estas condiciones”.