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Corrientes Teológicas

Páginas 231-238

En 1964 Jurgen Moltmann publica su obra de teología de la esperanza que no es tratado


sectorial de esperanza como virtud teologal, sino un estudio de la teología escatológica, en
donde los temas mas importantes del cristianismo se tratan a futuro como promesa,
esperanza, misión.

La teología de la Esperanza trajo ciertas consecuencias:

1. Vino a sustituir el discurso histórico sobre el Dios que ha de venir por el de Dios
eterno y que muestra a Dios sentando el cielo sobre un trono lleno de paz, mientras
que en la tierra los hombres sufren y mueren.
2. Que se sustituyera la histórica fidelidad de Dios a sus promesas por una definición
metafísica de la inmutabilidad de Dios como antítesis de la contingencia de todas las
cosas en la tierra.

La omnipotencia divina y autoridad celestial se ha impugnado desde siempre por el ateísmo


por dos razones:

1. Donde existe una superautoridad no hay lugar para la libertad, ni para los hijos de
Dios porque si existiera la libertad para el hombre dejaría de existir Dios, y si no deja
de existir el hombre no es libre.
2. Si dios es omnipotente ¿Por qué sufren y mueren niños inocentes? Por lo tanto no es
un Dios bueno como lo demuestra toda la miseria en la tierra o si es bueno, no es
omnipotente.

Dios de la esperanza se coloca como un plano futuro en su modo de ser entre nosotros ya que
el no esta tan presente como las cosas en el mundo físico, sino que el esta presente en un
sentido venidero, como futuro, pero también esta presente en medida de que su futuro se
adueña del presente gracias a la promesa y la esperanza, pero no esta presente en su totalidad
ya que se entiende como el que ha de venir y como el poder del futuro. Dios se experimenta
únicamente en el fundamento de la liberación y no como enemigo de la libertad, Dios libera
al hombre de las opresiones que el mundo secular les da, lo libera del sistema y de la sociedad
actual.
Corrientes Teológicas

Páginas 231-238

En la antigüedad los griegos creían que sus dioses se encontraban tanto en el pasado, en el
presente, como en el futuro, pero esto para el cristiano si entendemos el tiempo y la eternidad
de la manera en que lo griegos lo hacían no podrían extralimitarse en la apreciación del
futuro, en el NT -no existe esa apreciación del tiempo, en Apocalipsis 1;4 dice “Paz de parte
del que existió, existe y ha de venir” Esto responde al Dios eterno, siempre presente y que ha
de venir.

Existen dos formas de entender el futuro, entenderlo como lo que ha de ser y la que ha de
venir, la primera podemos calcular la posibilidad o probabilidad tomando en cuenta las
herramientas que la ciencia nos da, mientras que lo que ha de venir ya que no contempla el
futuro tomando en cuenta el presente, sino que toma el presente desde una perspectiva del
futuro y anticipamos el futuro al presente, por lo tanto no tenemos planificado el futuro.

Al hablar del Dios que ha de venir, su venida crea nuevos tiempos en los tiempos en la historia
y hace nuevas las cosas, debe considerar como una prueba de su gracia que se renueva todas
las mañanas.

La ciencia sin la religión es ciega, no sabe adónde ir y la religión sin la ciencia es coja, no
sabe cómo ir.

La teología de la esperanza por lo tanto se ha de entender como algo que ha de venir, que no
se puede planificar como lo hace la sociedad con la ciencia.

La cuestión de Dios y el dolor del mundo que tanto atacan los ateos, es un tema que ha estado
presente siempre en la reflexión teológica, aproximadamente en el año 1710 el filósofo
Leibniz, en los Ensayos de teodicea plantea las siguientes interrogantes.

¿Cómo puede conciliar la omnipotencia de Dios y su bondad con la presencia del mal y del
dolor del mundo? ¿Cómo se puede justificar la existencia de Dios frente al sufrimiento? Y
para ello la teología responde con la teología de la Cruz, el autor menciona que nadie que
haya conocido Auschwitz, Hiroshima, etc. que son lugares donde el dolor y el sufrimiento
imperaron, no pudieron dar una aportación tan decisiva como Moltmann en su obra El Dios
Crucificado del año 1972.
Corrientes Teológicas

Páginas 231-238

La teología de la cruz muestra la participación de Dios en la pasión del mundo ya que la cruz
se interpreta como un acontecimiento de Dios, la historia de Dios y como las historia de la
historia humana que esta en Dios, es decir toda la historia humana en Dios, por muy
determinada que este por la culpa y muerte, igualmente esta asumida en la historia de Dios,
en la Trinidad, y es parte en el futuro de la historia de Dios.

Los hechos que pasaron en Auswitz se halan en Dios, son parte del dolor del Padre, parte de
la entrega del Hijo en la fuerza del Espíritu, pero no justifica las atrocidades pues la cruz es
el conocimiento de la historia trinitaria de Dios. Como cristianos vivimos aferrados a una
esperanza de salvación y de restauración, cuando Cristo venga y entregue el reino a Dios
luego de haber acabado con los asesinatos, la resucitación de los muertos, la salvación de los
desesperados y heridos, es decir la eliminación del mal y de la muerte, en este hecho se
manifiesta la historia trinitaria de Dios y el final de la historia del mundo, los sufrimientos
acabaron y la humanidad vivirá en Paz.