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Capacidades sensoriales de bebé: el tacto

El sentido del tacto es otro de los sentidos, como el del oído, que mayor
desarrollo presenta al nacimiento. La delicada piel del bebé, dadas sus
características, tiene una enorme sensibilidad. Además, la piel es el mayor órgano
del cuerpo y la relación peso/superficie corporal mucho mayor en el bebé,
haciendo del tacto un excelente medio de comunicación y aprendizaje que le
proporciona muchísima información sobre el mundo que le rodea.

Un recién nacido distingue espontáneamente si se le trata bruscamente o con


suavidad, experimentando sensaciones emocionales negativas o positivas. De ahí
que uno de los muchos beneficios del suave contacto precoz piel con piel sea el
de proporcionarle un entorno seguro y tranquilo en su adaptación a la vida
extrauterina.

Durante los primeros meses el tacto es un gran vehículo para reforzar los
vínculos afectivos con la madre e instaurar otros. Al sentir tu piel si le das el
pecho, y al tratarle con mimo para bañarle, vestirle, tomarlo en brazos o darle un
suave masaje se estimula su capacidad sensitiva, ayudándole a sentirse
protegido, a reforzar el vínculo contigo y a establecer otros vínculos referenciales.
Recuerda que en lo único en lo que no podrá sustituirte nadie es en las tomas de
lactancia materna. El resto de los cuidados deben ser compartidos también por el
padre y pueden extenderse a un reducido círculo de personas de tu confianza.

Alrededor de los cuatro meses el desarrollo psicomotor le brindará más


oportunidades para acrecentar su percepción del mundo a través del sentido del
tacto. En el momento en que sea capaz de sostener un objeto con la mano se lo
llevará a la boca, palpando con los labios y la lengua la consistencia, textura y
temperatura de todo lo que esté a su alcance. Después será capaz de manipular
las cosas con ambas manos, ampliando su campo de investigación a las
sensaciones táctiles que percibe con los dedos. Las mantitas de juego y los
cuentos para bebés, con sus diferentes texturas, son un estupendo medio para
estimular su sensibilidad táctil.

La observación atenta de todo lo que toca se extiende a su cuerpo, mostrando


especial interés por tocarse las manos y los pies. En este sentido, para estimular
la percepción de su propio cuerpo son muy convenientes, desde que nace, los
masajes y dejarle de vez en cuando unos minutos sin ropa, para que pueda
moverse libremente. Por supuesto en unas condiciones ambientales adecuadas.
Recuerda que un bebé es más sensible a los cambios de temperatura. Del mismo
modo que la temperatura adecuada del agua del baño (36º-37º) puede parecernos
tibia a los adultos, una temperatura que pueda parecernos demasiado cálida (23º-
25º) es adecuada y confortable para un bebé desnudito.

Cuando sea capaz de mantenerse sentado sin ayuda ni apoyos en la espalda (8-
9 meses) se ampliarán sus oportunidades para alcanzar objetos y manipularlos,
explorando sus diferentes cualidades con las percepciones táctiles de las manos y
la boca. Su curiosidad por descubrir el mundo que le rodea no tendrá límites
cuando comience a poder desplazarse por su cuenta. El bebé se convierte en un
gran explorador, al que le interesa descubrir las variadas características de todo
aquello que puede alcanzar y tocar. Le gusta jugar con diferentes objetos, coger
uno, tocarlo por todas partes y dejarlo para hacer lo mismo con otro. Muchas
veces se concentrará jugando a meterlos y sacarlos de la caja o el cestito de sus
juguetes. Pero también le interesará cualquier otro objeto doméstico o de
decoración. Lo más insospechado puede llamar la atención del bebé y convertirse
en su mejor juguete.

Desde el momento en el que tu pequeño sea capaz de coger las cosas con sus
manitas, es importante que dejéis fuera de su alcance aquellos objetos que tengan
aristas, que sean de pequeño tamaño, desprendan pelusas, etc. ya que podría
lesionarse o atragantarse. De hecho, cuando comience a desplazarse con
autonomía, tened mucho cuidado con los productos de aseo y de limpieza.

Alrededor del año su percepción táctil manual habrá aumentado mucho porque su
habilidad con las manos le permite manipular y estudiar mejor las cosas. Por ello
va decreciendo su afición de llevarse todo a la boca. Pero seguirá siendo un
incorregible curioso que no sabrá distinguir todavía si lo que contiene una botella
es, por ejemplo, agua o lejía, un apetitoso zumo o un champú. Aunque creas que
tu pequeño se hace mayor tendrás que seguir estando muy pendiente de él.

 Aprenda a reconocer las habilidades sensoriales que debe tener un

niño durante el primer año


El cuerpo tiene diversos sistemas que ayudarán a que el bebé reconozca su
cuerpo, su entorno y sus emociones.

La integración sensorial es un proceso que se desarrolla desde el sistema


nervioso central de una persona, el cual recoge toda la información del medio que
lo rodea a través de los sentidos y la lleva al cerebro. Este detecta, ordena y
jerarquiza las sensaciones percibidas, las cuales le darán un comportamiento y
aprendizaje al bebé.

El niño podrá responder de manera autónoma, efectiva y placentera si durante


este proceso es capaz de cobijar las necesidades del ambiente. De lo contrario,
tendrá problemas en el futuro que le generarán miedos, inseguridades y mayores
esfuerzos a la hora de desempeñarse en alguna actividad.

La integración sensorial está conformada por siete sentidos sensoriales: olfato,


gusto, oído, vista y los sistemas vestibular, propioceptivo y táctil. Estos tres últimos
son los primeros que se desarrollan en el bebé y se convierten en la base de los
demás.

¿Qué información dan los sistemas?


- Sistema vestibular: está ubicado en el oído interno. Proporciona toda la
información del equilibrio, la seguridad corporal, el tono muscular, la postura, la
posición de la cabeza con relación al cuerpo y el movimiento de los ojos. Dice
dónde y cómo se mueve el individuo. Está relacionado con los procesos auditivos
y del lenguaje.
- Sistema táctil: está relacionado con la seguridad afectiva y emocional. Además,
con los reflejos primarios del niño, como los de búsqueda y succión, este sistema
permite el desarrollo de habilidades orales, motrices y manuales; por eso, es tan
importantes la exploración y el reconocimiento a través de la boca, las manos y las
palmas de los pies. Otra de sus funciones es la de reconocer los objetos sin ayuda
de la visión.
- Sistema propioceptivo: se relaciona con las sensaciones corporales. Este
sistema proporciona la estabilidad gracias a los músculos y las articulaciones;
además, da la información de cómo está organizado el cuerpo, qué dimensiones
tiene frente al entorno y qué habilidades se necesitan para manejarlo. Si el niño
aprende a conocer bien su cuerpo, lo va a saber maniobrar y se le va a facilitar
actuar cuando ingrese al colegio y tenga actividades de gimnasia o escritura.
¿Cómo se desarrollan?
Los sistemas vestibular, propioceptivo y táctil comienzan a desarrollarse desde el
vientre de la madre; este proceso finaliza a los doce años aproximadamente. El
sistema vestibular, por ejemplo, tiene un desarrollo innato, pero de acuerdo con
los estímulos que los adultos y el ambiente le brinden al niño, la integración
sensorial va progresando de manera adecuada o inadecuada.
Desarrollo durante el primer año de vida
Todos los niños son diferentes y sus habilidades pueden presentarse antes o
después, dependiendo de cada caso. Pero usualmente lo primero que desarrolla
el bebé son los sentidos primarios: sistemas táctil, propioceptivo y vestibular.
Según la edad del niño, se van presentado ciertas acciones:
Primer y segundo mes
El bebé tiene un primer contacto con el medio. Puede estimularlo con caricias y
abrazos. En esta etapa, responde con reflejos innatos; experimenta el tacto al
coger objetos con la palma de su mano automáticamente. También es importante
que aprenda a succionar el seno; capacidad que se desarrolla solo en los primeros
días de vida y que le va a servir para fortalecer la parte oral; es decir, a la hora de
comer o hablar.
Tercer mes
Los ojos y el cuello son lo primero que el niño aprende a controlar, a través de la
gravedad y los músculos; sigue a las personas con sus ojos. En este periodo es
importante hablarle y cantarle; así se desarrolla la parte auditiva, del vocabulario y
las habilidades del lenguaje. También mira las manos y trata de alcanzar las cosas
sin precisión. Comienza a sentir más su cuerpo, lo mueve indiscriminadamente;
algunos niños tratan de levantar sus piernas, de medir el espacio en donde están y
de identificar qué cosas están cerca.
Cuarto y quinto mes
El pequeño comienza a hacer rolado; es decir, cambia de posición de boca a bajo
a boca arriba. La idea es que cuando no alcance ese proceso, el cuidador lo
ayude suavemente. Por otra parte, el bebé tiene mayor movimiento; comienza a
involucrar el movimiento de brazos y piernas indiscriminadamente. Es importante
trabajar el control cefálico (de la cabeza), el cual está relacionado con el sistema
vestibular y le proporciona un adecuado control de postura. Si el niño no sostiene
su cabeza, puede deberse a un bajo tono muscular del cuello y la espalda. Para
ello, se recomienda ubicarlo boca abajo, colocándole un objeto colgado que él
pueda ver e intente levantar su nuca.

A esta edad también está pendiente de la procedencia de los sonidos, para más
adelante desarrollar las habilidades de causa – efecto. Si escuchan algo, miran el
lugar de donde vienen. Finalmente es apropiado realizar movimientos de
balanceo, como el arrullo o el baile. Con estos ejercicios, el bebé recibe
información vestibular, pues mientras él gira y baila con adulto, sus ojos hacen un
seguimiento de la trayectoria de la danza.

Sexto y séptimo mes


Controla su tronco y se sienta con un mínimo apoyo. Desarrolla la habilidad de
agarre; lo primero que hace es alcanzar cosas, explorando la parte táctil y
propioceptiva. Descubre texturas, formas y figuras y, de igual manera, estimula el
hombro al tratar de alcanzar un objeto con sus manos.
Es importarte hacer ejercicios con el bebé, semejando las abdominales. El adulto
sujeta las piernas y le ayuda a llevar el cuerpo hacia adelante. Esto ayuda a
mejorar la estabilidad del tronco. El balón terapéutico es muy útil en estos casos;
al utilizarlo le ayudará a flexionar la espalda del niño sin lastimarla.
Octavo al décimo mes
Hay un mayor progreso en las habilidades motoras finas, las cuales están
relacionadas con el desarrollo táctil. Se les debe brindar objetos que pueda
agarrar para identificar diferentes texturas y tamaños.
Empieza a desarrollar las habilidades protectivas, de enderezamiento y equilibrio.
A los seis meses, lleva sus manos hacia arriba en forma de avión, pero después,
cuando un niño se cae, es importante que trate de colocar las manos para evitar
golpes. El adulto, por ejemplo, coloca una mano para protegerse y la otra para
equilibrarse; esas son las habilidades que genera el sistema vestibular junto con el
propioceptivo más adelante.
Asimismo, el gateo es un aspecto muy importante, pues está relacionado con la
coordinación. Cuando los niños gatean, establecen las dimensiones de su cuerpo
y del medio que los rodea. Son capaces de saber si tienen que agacharse cuando
pasan debajo de una silla o si tienen que subirse; esto lo aprenden por ensayo y
error. También experimentan el contacto con diversas superficies del piso, reciben
información vestibular que les ayudará con el equilibrio, el giro y movimiento de la
cabeza, de igual manera experimentan la tensión de los músculos y las
sensaciones del cuerpo.
Esa actividad se relaciona, también, con la coordinación y la integración cerebral.
Si el niño, en el futuro, por ejemplo, va a montarse a un bus o a una escalera, se
sujeta con una mano y sube el pie contrario; por eso, esta etapa le permite al niño
más adelante efectuar movimientos nuevo que nunca ha realizado. A esta manera
de actuar se le llama planeamiento motor, que es la que nos permite realizar
acciones motoras coordinadas necesarias para cualquier deporte.
Primer año
Al caminar, mejoran el equilibrio y fortalecen los músculos de las piernas al tratar
de mantener su cuerpo estable.
Después de gatear, el niño comienza a levantar su cabeza y ya tiene una visión
más grande de su alrededor. El gateo le dio la información de los límites de
espacio, ahora él va a tratar en posición erguida de equilibrarse y explorar más en
esa posición.
Por otra parte, perfecciona las habilidades manuales, comienza a encajar objetos
con mayor precisión y formar torres más estables. También relaciona las cosas
cuando las escucha; es decir, si se oprime un juguete que produzca algún sonido,
él va a querer imitar el movimiento para tener una respuesta auditiva.
Los talleres de estimulación sensorial

La estimulación sensorial se basa en actividades sencillas y espontáneas que la


mayoría de padres, educadores y el entorno del niño practican de manera habitual
natural. No obstante, diversos estudios demuestran que si esos estímulos se
ejecutan de manera intencional y programada se obtienen mejores resultados.

Los talleres multisensoriales o de estimulación sensorial consisten en


la realización de diversas actividades siguiendo unas pautas y una organización
determinada. En ellos, padres, maestros y monitores intentan mejorar el desarrollo
cognitivo y motriz de los niños de pocos meses o años, estimulando las distintas
áreas cerebrales que permiten recibir la información. Por este motivo, se realizan
ejercicios con diversos enfoques, dirigidos a cada uno de los 5 sentidos: audición,
vista, tacto, olfato y gusto.
En realidad, toda acción, actividad o ejercicio dirigido a estimular alguno de los
sentidos del niño puede servir como desencadenante de alguna forma de
estimulación sensorial. Estos serían únicamente algunos ejemplos:

Estimulación auditiva

 Emisión de sonidos a través de un globo colocado en el cuerpo o en la cara


del niño.

 Poner las manos del niño en la boca, garganta, pecho, nariz y balbucear,
canturrear o emitir sonidos vocálicos y consonánticos.

 Utilizar un cartón como altavoz.

 Imitar sonidos de animales.

 Hacer sonar diversos instrumentos musicales (empezar con los más suaves
y progresar hacia los más intensos).

 Colocar una pulsera de cascabeles en la muñeca o en los tobillos del niño


e incitarlo a moverse para provocar que suene.

 Aplaudir y hacer que el niño lo imite.

 Juegos de manos sencillos que impliquen acción.

 Jugar con sonajeros o juguetes chirriantes.

 Juegos de imitación.

Estimulación visual

 Jugar con un espejo.

 Encender y jugar con linternas, luces brillantes o navideñas y juguetes


luminosos.
 Actividades con papeles de colores o platos de aluminio.

 Hacer pompas de jabón.

 Buscar objetos dentro de un recipiente con arena, arroz, etc.

 Pintar con pintura de dedos.

Estimulación táctil

 Juegos con agua, plastilina, masa, arcilla, arena etc.

 Juegos con macarrones, arroz, cereales o alubias.

 Envolver al niño con tejidos de distintas texturas.

 Jugar y experimentar con fenómenos meteorológicos y de la naturaleza:


agua, nieve, hojas, barro, etc.

Estimulación olfativa

 Exponer al niño a múltiples experiencias distintas utilizando objetos


cotidianos como la colonia, el desodorante, lociones, polvos de talco, pasta
de dientes, laca, crema o loción para después del afeitado.

 Hacer que experimente con distintos aromas de flores como las rosas,
margaritas, claveles, etc.

 Oler distintos productos de limpieza.

 Distinguir olores cotidianos como la panadería, la cocina o una gasolinera.

 Experimentar con olores menos habituales: hojas ardiendo, hierba recién


cortada, barbacoa, pintura, etc.

Estimulación gustativa

 Exponer al niño a sabores muy distintos: dulces, agrios, salados azúcar,


miel, manzana, fresa, cereales suaves, golosinas.

 Probar distintas pastas de dientes


o chicles de sabores.

El tacto: es el sentido que proporciona


información de las cualidades palpables
de los objetos. Su objeto receptor es la piel.
– Desarrollo: el feto es sensible al tacto y el bebé tiene una sensibilidad táctil muy
precoz. El tacto y la sensibilidad cutánea en general, neurológica y orgánica, es
uno de los sentidos que se desarrolla primero.
El recién nacido ya explora su fuente de alimentación (el pecho o la tetina del
biberón) a través de la sensibilidad bucal. El bebé ejerce la percepción táctil,
primero con la boca y después con las manos y planta de los pies.

– Trastornos o Alteraciones del tacto: el más frecuente del tacto es la


insensibilidad táctil. Se puede tener este tipo de alteración con cualquiera de las
sensaciones táctiles y cutáneas por deficiencias de los receptores específicos.

Sistema cinestésico: es aquél por


medio del cual se percibe el tono
muscular, el movimiento del cuerpo
y la disposición de sus miembros, el
peso, la relación entre las diferentes
partes del cuerpo y su posición en
el espacio. Genéricamente, se le
puede llamar el sentido del
equilibrio.
– Desarrollo: el recién nacido ya
percibe el movimiento cuando lo
trasladan o lo mecen en la cuna,
pero es un sentido muy incipiente. Su desarrollo irá acorde con el desarrollo
psicomotor.
– Trastornos o Alteraciones: a causa de malformaciones congénitas,
traumatismos o infecciones, puede haber trastornos que afecten a este sistema.
Ello puede acarrear pérdida de equilibrio, desconocimiento de la situación o
posición del propio cuerpo o descoordinación de movimientos.
El gusto: es un sentido esencialmente químico.
El aparato gustativo está localizado en la

cavidad bucal.
– Desarrollo: el recién nacido tiene este sentido
bastante desarrollado, porque en el útero
materno las papilas gustativas ya funcionan.
Discrimina entre lo dulce, ácido, salado y
amargo, prefiriendo el sabor dulce. Hacia el
cuarto mes de vida empieza a aceptar los
sabores salados. La evolución y funcionamiento
del gusto está combinado con el olfato a lo largo de la vida.
– Trastornos o Alteraciones del gusto: a causa de alteraciones parciales o
totales en los receptores sensoriales correspondientes, se pueden producir:
 Hipoageusia: disminución de la sensibilidad gustativa.
 Ageusia: falta de sensibilidad gustativa.
 Parageusia: mala interpretación de los gustos.

El olfato: al igual que el gusto, es un sentido


químico. A través del olfato se pueden percibir las
cualidades y los cambios cuantitativos de los
distintos olores.
– Desarrollo: en el momento de nacer, el sentido
del olfato ya está bastante desarrollado. El bebé
discrimina olores agradables (fruta) de olores
desagradables ( pescado o huevos podridos) y
tiene tendencia y preferencia hacia olores
conocidos. El olfato alcanza su mayor desarrollo
a los tres años y su evolución perceptiva va
ligada al desarrollo del gusto.
– Trastornos o Alteraciones del olfato: el más importante es la insensibilidad. A
causa de deficiencias del receptor sensorial (pituitaria amarilla), se puede producir
la pérdida parcial o total de la capacidad olfatoria.

El oído: es el órgano que recoge las vibraciones


sonoras del medio y los transforma en impulsos
eléctricos que serán interpretados en la zona
correspondiente de la corteza cerebral. Es la
sede del aparato de la audición y, también, del
aparato vestibular.
– Desarrollo: el recién nacido tiene una sordera
parcial a causa de la inmadurez del nervio
auditivo y de la oclusión de los conductos
auditivos por la mucosidad. Puede distinguir
intensidad, timbre y tono de un sonido, puede oír
murmullos, no reacciona a sonidos monótonos y
es capaz de localizar un sonido (esta capacidad
se desvanece para recuperarla más tarde). A las doce horas aproximadamente
puede diferenciar el lenguaje humano de otros sonidos, a los dos días reacciona a
sonidos intensos realizados cerca, a la semana de vida reconoce la voz de los
padres, a los dos meses mueve la cabeza hacia donde ha oído un sonido o un
ruido y alrededor de los tres o cuatro meses se puede concretar en un sonido. Es
hacia los tres meses aproximadamente cuando su sistema auditivo alcanza un
grado óptimo de maduración.
– Trastornos o Alteraciones del oído: según la localización del trastorno, puede
haber alteraciones de transmisión (oído externo o medio) y de percepción ( oído
interno) Según su nivel de funcionamiento, pueden producirse esencialmente dos
trastornos: sordera total e hipoacusia.
 Sordera total: es la pérdida de audición por destrucción bilateral de las
estructuras acústicas.
 Hipoacusia: es la pérdida de audición unilateral o bilateral, que se da en
diferentes grados. Se puede corregir con prótesis o audífonos. El niño hipo
acústico tiene una agudeza auditiva insuficiente que le dificulta o no le permite
aprender su propia lengua, participar en actividades propias de su edad o
seguir con aprovechamiento la enseñanza escolar normal.

La vista: es el sentido destinado a captar la luz


mediante el sistema visual, del cual del ojo es el
órgano esencial. El ojo es un receptor de luz a
través del cual se perciben los estímulos
visuales del entorno.
– Desarrollo: el recién nacido es capaz de
distinguir lo claro de lo oscuro; su agudeza
visual es muy pobre (no puede distinguir formas
y colores), pero evolucionará rápidamente
durante las primeras semanas. Al mes el bebé
ya puede fijar la mirada en un objeto grande
situado frente a él y seguirlo 90 grados.
A los dos meses puede hacerla converger y
acomodarla, y también seguir un objeto con la mirada en un recorrido de 180
grados. Al tercer mes gira la cabeza para seguir un objeto que se desplaza. Es la
edad de mirarse las manos y concentrarse mirando un objeto cercano; además,
aparece la perspectiva. En el cuarto mes ya tiene un horizonte visual de 180
grados. Al sexto mes ha adquirido la coordinación ojo-mano y percibe la
profundidad. En el octavo mes examina los objetos con más detenimiento; los ojos
pasan a tener un papel decisivo en la vida exploratorio del niño sustituyendo a las
manos y a la boca, que hasta este momento eran las herramientas utilizadas por
el bebé para este fin. Al año de vida el niño adquiere agudeza visual del adulto.

– Trastornos o Alteraciones de la vista: pueden ser debidos a varias causas:


– De refacción:
 Miopía: los rayos luminosos convergen antes de llegar a la retina. La imagen se
forma delante de la retina y sólo se ven bien los objetos que están muy cerca.
Se corrige con lentes divergentes.
 Hipermetropía: los rayos luminosos convergen detrás de la retina. La imagen se
forma detrás de la retina y sólo se ven bien los objetos apartados. Es el defecto
contrario a la miopía. Se corrige con lentes convergentes.
 Astigmatismo: la córnea no refracta (desvía o reparte) uniformemente la luz,
debido a que su curvatura no es uniforme, por lo que los rayos luminosos no
convergen en el punto de la retina adecuado. Se distorsionan las formas y la
visión es borrosa. Se corrige con lentes cilíndricas.
– De movilidad:
 Estrabismo: consiste en la pérdida del paralelismo normal del ojo (los ojos
miran en distinta dirección).Pueden ser unilateral o bilateral (según afecte a un
ojo o a los dos) y puede clasificarse en convergente, divergente y vertical,
según la dirección de los ejes visuales.
Su corrección consiste en tapar el ojo sano, para procurar que el cerebro reciba
las imágenes que le envía el otro, y más adelante, realizar ejercicios para
fortalecer los músculos del ojo afectado; también puede ser necesaria la cirugía.
En el recién nacido hay un estrabismo normal debido a la falta de control de los
músculos oculares, pero si se mantienen a partir de los seis meses puede ser
signo de alteración en su evolución.