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Zygmunt Bauman

TIEMPOS LÍQUIDOS
Vivir en una época de incertidumbre

Traducción de Carmen Corral

Colección dirigida por Josep Ramoneda


con la colaboración de Judit Carrera

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yJ~Qbtf§ EDITORES
nos de los obstáculos que impiden apreciar tales cau-
sas y frenan nuestra capacidad para afrontar (cada
1
La vida líquida moderna y sus miedos
uno por su cuenta, pero sobre todo colectivamente)
el reto que supondría cualquier intento por contro-
larlas.

«Si quieres paz, preocúpate por la justicia>>, aseve-


raba la sabiduría antigua, y, a diferencia del conoci-
miento, la sabiduría no envejece. Hoy, igual que hace
dos mil años, la ausencia de justicia obstruye el cami-
no hacia la paz. Las cosas no han cambiado. Aquello
que sí ha cambiado es que ahora la «justicia», a la in-
versa de los tiempos antiguos, es una cuestión plane-
taria, que se mide y se valora mediante comparacio-
nes planetarias; y ello se debe a dos razones.
La primera es que, en un planeta atravesado en
todas direcciones por <<autopistas de la información»,
nada de lo que ocurra en alguna parte puede, al menos
potencialmente, permanecer en un <<afuera>> intelec-
tual. No hay una terra nulla, no hay zonas en blanco en
el mapa mental, tierras y pueblos ignotos, menos aún
incognoscibles. El sufrimiento humano de lugares leja-
nos y modos de vida remotos, así como el despilfarro
de otros lugares y modos de vida también remotos,
entran en nuestras casas a través de las imágenes
electrónicas de una manera tan vívida y atroz, de for-
ma tan vergonzosa o humillante, como la miseria y la
ostentación de los seres humanos que encontramos
cerca de casa durante nuestros paseos cotidianos por

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las calles de la ciudad. Las injusticias, a partir de las tantes. Y no se distinguen en el horizonte escolleras
cuales se conforman los modelos de justicia, ya no que puedan detener la marea global de la polarización
permanecen circunscritas a la vecindad inmediata, de las ganancias, que continúa creciendo de manera
no hay necesidad de ir a buscarlas en la «privación amenazadora.
relativa>> o en «diferenciales salariales>> al establecer Las presiones dedicadas a hundir y desmantelar
comparaciones con los vecinos de la puerta de aliado, las fronteras, llamadas comúnmente «globalización>>,
o con los amigos cercanos en el ránking social. han resultado efectivas con escasas excepciones, aho-
La segunda razón es que, en un planeta abierto a ra en trance de desaparecer; todas las sociedades se en-
la libre circulación del capital y de las mercancías, cuentran completa y verdaderamente abiertas de par
cualquier cosa que ocurra en un lugar repercute so- en par, desde un punto de vista material e intelectual.
bre el modo en que la gente vive, espera vivir o supone Si se suman ambos tipos de «apertura>> -la intelec-
que se vive en otros lugares. Nada puede considerar- tual y la material-, se advierte por qué cualquier daño,
se de veras que permanezca en un «afuera>> material. penuria relativa o indiferencia tramada dondequiera
Nada es del todo indiferente, nada puede permane- que sea culmina con el insulto de la injusticia: el sen-
cer por mucho tiempo indiferente a cualquier otra timiento del daño que se ha infligido, del daño que cla-
cosa, nada permanece intacto y sin contacto. El bie- ma por ser reparado, pero que, en primer lugar, obliga
nestar de un lugar repercute en el sufrimiento de otro. a las víctimas a vengarse de sus adversidades ...
En la sucinta expresión de Milan Kundera, una «uni- La <<apertura>> de la sociedad abierta ha adquirido
dad de la humanidad>> como la que ha generado la un nuevo matiz, con el que Karl Popper, que acuñó la
globalización significa sobre todo que «nadie puede expresión, jamás soñó. Ahora igual que antes, remite
escapar a ninguna parte>>. 1 a una sociedad que se sabe incompleta con toda fran-
Como señaló Jacques Attali en La Voie humaine, 2 queza y, por tanto, ansía ocuparse de las propias posi-
en sólo 22 países (en los que se acumula apenas el bilidades, todavía no intuidas ni mucho menos explo-
14 por ciento de la población humana total) se con- radas; pero señala también una sociedad impotente
centra la mitad del comercio mundial y más de la mi- como nunca para decidir su curso con un mínimo
tad de las inversiones globales, mientras que los 49 paí- grado de certeza, y para mantener el rumbo escogido
ses más pobres (en los que habita el 11 por ciento una vez tomada la decisión. Producto precioso en
de la población mundial) reciben en conjunto sólo el su momento, aunque frágil, de la valerosa y estresan-
0,5 por ciento de la producción global, casi lo mismo te autoafirmación, e! atributo de la <<apertura>> casi
que los ingresos de los tres hombres más ricos del pla- siempre se asocia en nuestros días a un destino ine-
neta. El 90 por ciento de la riqueza total del planeta xorable; con los efectos secundarios, imprevistos y no
está en manos de sólo el uno por ciento de sus habi- planeados, de la <<globalización negativa»: una globa-

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lización altamente selectiva del comercio y el capi- viaja a su destino imaginario, situado en algún lugar
tal, la vigilancia y la información, la coacción y el ar- cercano a la cima del mundo, los pobres han queda-
mamento, la delincuencia y el terrorismo, todos ellos do atrapados en una espiral de delincuencia y caos». 3
elementos que rechazan de plano el principio de sobe- Las acciones del Gobierno de Estados Unidos, dice
ranía territorial y no respetan ninguna frontera esta- Roy, y de sus diversos satélites, apenas camuflados
tal. Una sociedad «abierta» es una sociedad expuesta como «instituciones internacionales» -el Banco Mun-
a los golpes del «destinO>>. dial, el Fondo Monetario Internacional y la Organiza-
Si en un principio la idea de una «sociedad abier- ción Mundial del Comercio-, conllevan, como <<peli-
ta» representó la autodeterminación de una sociedad grosos subproductos», <<el nacionalismo, el fanatismo
libre orgullosa de su apertura, hoy evoca la experien- religioso, el fascismo y, por supuesto, el terrorismo,
cia aterradora de una población heterónoma, des- que avanzan de la mano con el progreso de la globa-
venturada y vulnerable, abrumada por (y quizá supe- lización liberal».
ditada a) fuerzas que ni controla ni entiende del todo; El <<mercado sin fronteras» es una receta perfecta
una población aterrorizada por su misma indefensión para la injusticia y para el nuevo desorden mundial
y obsesionada con la eficacia de sus fronteras y la se- que invierte la célebre fórmula de Clausewitz, de tal
guridad de la población que habita dentro de las mis- modo que ahora le toca el turno a la política de con-
mas, puesto que son precisamente esa impermeabili- vertirse en una continuación de la guerra por otros
dad fronteriza y esa seguridad de la vida en el interior medios. La liberalización, que desemboca en la anar-
las que eluden su control y parecen destinadas a que- quía global, y la violencia armada se nutren entre sí,
dar fuera de su alcance mientras el planeta continúe se refuerzan y revigorizan recíprocamente; como ad-
sometido a una globalización exclusivamente negati- vierte otra vieja máxima, inter arma silent leges (cuan-
va. En un planeta globalizado negativamente es impo- do hablan las armas, callan las leyes).
sible obtener (y menos aún garantizar) la seguridad de Antes de enviar tropas a Iraq, Donald Rumsfeld
un solo país o de un grupo determinado de países: no, declaró que <<la guerra se habrá ganado cuando los es-
al menos, por sus propios medios y prescindiendo de tadounidenses vuelvan a sentirse seguros». 4 Desde en-
lo que acontece en el resto del mundo. tonces, George W. Bush ha repetido este mensaje día
Tampoco así se puede obtener o garantizar la jus- tras día. Pero el envio de soldados a Iraq elevó el miedo
ticia, condición preliminar de una paz duradera. La a la inseguridad a nuevas cotas, y continúa haciéndo-
<<apertura» perversa de las sociedades que promueve lo, tanto en Estados Unidos como en otras partes.
la globalización negativa es, por sí sola, causa de in- Como era de prever, la sensación de inseguridad
justicias y, de modo indirecto, de conflictos y violen- no fue la única víctima del daño colateral de la guerra.
cia. Como señala Arundhati Roy, <<mientras la elite Muy pronto sufrieron idéntica suerte las libertades

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personales y la democracia. Por citar la advertencia puesta la que transforma los presagios sombríos en
profética de Alexander Hamilton: una realidad cotidiana, y logra que el verbo se haga
carne. En la actualidad, el miedo se ha instalado den-
<<La destrucción violenta de la vida y de la propie- tro y satura nuestros hábitos diarios; si apenas nece-
dad a consecuencia de la guerra, el continuo es- sita más estímulos externos es porque las acciones a
fuerzo y la alarma que provoca un estado de peli- )as que da pie día tras día suministran toda la moti-
gro sostenido, llevarán a las naciones amantes de vación y toda la energía que necesita para reprodu-
la libertad, a buscar el reposo y la seguridad po- cirse. De todos los mecanismos que aspiran a cumplir
niéndose en manos de instituciones con tenden- con el sueño del movimiento perpetuo [perpetuum
cia a socavar los derechos civiles y políticos. Para mobile], la autorreprodución del círculo vicioso entre
estar más seguras, correrán el riesgo de ser menos el miedo y las acciones que éste inspira parece ocu-
libres». 5 par un lugar de honor.
Es como si nuestros miedos se hubiesen vuelto
Ahora esta profecía está cumpliéndose. capaces de perpetuarse y reforzarse por sí mismos;
como si hubiesen adquirido un impulso propio y pu-
En cuanto llega a nuestro mundo, el miedo se de- diesen continuar creciendo atendiendo únicamente a
sarrolla con un ímpetu y una lógica autónomos y re- sus propios recursos. Esta autosuficiencia aparente es,
quiere muy poca atención o aportaciones adicionales por supuesto, sólo una ilusión, como ha ocurrido con
para crecer y extenderse de forma imparable. En pa- tantos otros mecanismos que han pretendido obrar el
labras de David L. Altheide, lo crucial no es el miedo milagro del movimiento perpetuo y la autosuficiencia
al peligro, sino el grado de expansión que dicho mie- energética. A todas luces, el ciclo formado por los mie-
do puede adquirir, en qué puede convertirse. 6 La vida dos y las acciones dictadas por éstos no seguiría ro-
social cambia cuando las personas viven resguardadas dando ininterrumpidamente y adquiriendo mayor ve-
tras un muro, contratan vigilantes, conducen vehícu- locidad a cada paso si no continuase extrayendo su
los blindados, llevan botes de aerosol defensivos y pis- energía de los estremecimientos existenciales.
tolas y acuden a clases de artes marciales. El proble- La presencia de tales estremecimientos no es pre-
ma es que tales actividades reafirman y contribuyen cisamente novedosa. Los temblores existenciales nos
a acrecentar la misma sensación de caos que estos ac- han acompañado durante toda nuestra historia, por-
tos intentaban prevenir. que ninguno de los escenarios sociales en los que se
Los miedos nos incitan a emprender acciones de- fueron desarrollando las actividades propias de la vida
fensivas. Una vez iniciada, toda acción defensiva apor- humana ofreció jamás una garantía infalible contra
ta inmediatez y concreción al miedo. Es nuestra res- los golpes del «destino>> (llamado así para distinguir ta-

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les golpes de las adversidades, que los seres humanos co y fatalista. Ahora el «progreso>> representa la ame-
sí podían evitar), pues el <<destino» no se explica por naza de un cambio implacable e inexorable que, lejos
la naturaleza peculiar de los golpes que da, sino por la de augurar paz y descanso, presagia una crisis y una
incapacidad humana para predecirlos y, más aún, para tensión continuas que imposibilitarán el menor mo-
prevenirlos o domesticarlos. Por definición, el «desti- mento de respiro. El progreso se ha convertido en algo
no>> golpea sin previo aviso y es indiferente a lo que así como un persistente juego de las sillas en el que un
sus víctimas puedan intentar, o abstenerse de inten- segundo de distracción puede comportar una derrota
tar, para evitar sus golpes. El «destino>> siempre ha irreversible y una exclusión inapelable. En lugar de
encarnado la ignorancia y la impotencia humanas, y grandes expectativas y dulces sueños, el «progreso>>
adquiere su tremendo poder amedrentador gracias a evoca un insomnio lleno de pesadillas en las que uno
la misma indefensión de sus víctimas. Y, como escri- sueña que «Se queda rezagado>>, pierde el tren o se cae
bieron los responsables de Hedgehog Review en la in- por la ventanilla de un vehículo que va a toda veloci-
troducción a un número especial de la revista dedica- dad y que no deja de acelerar.
do al miedo, «a falta de bienestar existencial>>, la gente Incapaces de aminorar el ritmo vertiginoso del
tiende a conformarse con la «protección [safety]'' o cambio (menos aún de predecir y controlar su direc-
con un sucedáneo de ésta>>. 7 ción), nos centramos en aquello sobre lo que pode-
El terreno sobre el que se presume que descansan mos (o creemos que podemos o se nos asegura que
nuestras perspectivas vitales es, sin lugar a dudas, podemos) influir: tratamos de calcular y minimizar el
inestable, como lo son nuestros empleos y las empre- riesgo de ser nosotros mismos (o aquellas personas
sas que los ofrecen, nuestros colegas y nuestras redes que nos son más cercanas y queridas en el momento
de amistades, la posición de la que disfrutamos en la actual) víctimas de los innumerables e indefinibles
sociedad, y la autoestima y la confianza en nosotros peligros que nos depara este mundo impenetrable y
mismos que se derivan de aquélla. El «progreso>>, en su futuro incierto. Nos dedicamos a escudriñar «los
otro tiempo la manifestación más extrema del opti- siete signos del cáncer>> o «los cinco síntomas de la
mismo radical y promesa de una felicidad universal- depresión>>, o a exorcizar los fantasmas de la hiperten-
mente compartida y duradera, se ha desplazado hacia sión arterial y de los niveles elevados de colesterol, el
el lado opuesto, hacia el polo de expectativas distópi- estrés o la obesidad. Por así decirlo, buscamos blan-
cos sustitutivos hacia los que dirigir nuestro exceden-
* La palabra inglesa <fsafety» remite a los aspectos personales de te de temores existenciales a los que no hemos podido
la seguridad, al cuerpo y a las cosas materiales. En castellano sue-
le traducirse como «seguridad» a1 igual que ((security>>. Puesto que el dar una salida natural y, entre nuestros nuevos objeti-
autor emplea ambos términos de manera conjunta en varias ocasiones, vos improvisados, nos topamos con advertencias con-
se ha traducido <<safety>> como «protección)) o «seguridad personal».
(N. de la T.) tra inhalar cigarrillos ajenos, la ingesta de alimentos

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ricos en grasas o en bacterias «malas>> (mientras se mal llamados <<utilitarios deportivos>>, han alcanzado
consume de manera ávida líquidos que prometen pro- ya el,45 por ciento de todas las ventas de coches en
porcionar las que son «buenas>>), la exposición al sol Estados Unidos y se están incorporando a la vida ur-
o el sexo sin protección. Quienes podemos permitír- bana cotidiana como verdaderas <<cápsulas defensi-
noslo, nos fortificamos contra todo peligro visible o vas>>. El todoterreno es:
invisible, presente o previsto, conocido o por conocer,
difuso aunque omnipresente; nos encerramos entre <<Un símbolo de seguridad que, como los vecinda-
muros, abarrotamos de videocámaras los accesos a rios de acceso restringido por los que a menudo
nuestros domicilios, contratamos vigilantes armados, circulan, aparece retratado en los anuncios como
usamos vehículos blindados (como los famosos todo- algo inmune a la arriesgada e impredecible vida
terrenos), vestimos ropa igualmente protectora (como urbana exterior[ ... ]. Estos vehículos parecen di-
el «calzado de suela reforzada>>) o vamos a clases de sipar el temor que siente la clase media urbana
artes marciales. «El problema>>, sugiere de nuevo Da- cuando se desplaza por su ciudad "de residencia"
vid L. Altheide, <<es que estas actividades reafirman y o se ve obligada a detenerse en algún atasco>>.
contribuyen a producir la sensación de desorden que
nuestras mismas acciones provocan.>> Cada cerradu- Como si se tratara de capital líquido listo para
ra adicional que colocamos en la puerta de entrada cualquier inversión, el capital del miedo puede trans-
como respuesta a sucesivos rumores de ataques de formarse en cualquier tipo de rentabilidad, ya sea
criminales de aspecto foráneo ataviados con túnicas económica o política. Así ocurre en la práctica. La se-
bajo las que esconden cuchillos; cada nueva dieta mo- guridad personal se ha convertido en un argumento de
dificada en respuesta a una nueva <<alerta alimentaria>> venta importante (quizás el más importante) en toda
hacen que el mundo parezca más traicionero y temi- suerte de estrategias de mercadotecnia. <<La ley y el
ble, y desencadenan más acciones defensivas (que, por orden>>, reducidos cada vez más a una mera promesa
desgracia, darán alas a la capacidad de autopropaga- de seguridad personal (más precisamente, física), se
ción del miedo). han convertido en un argumento de venta importante
De la inseguridad y del temor puede extraerse un (quizás el más importante) en los programas políticos
gran capital comercial, como de hecho se hace. <<Los y las campañas electorales. Mientras, la exhibición de
anunciantes>>, comenta Stephen Graham, <<han ex- amenazas a la seguridad personal ha pasado a ser un
plotado deliberadamente los miedos generalizados al recurso importante (quizás el más importante) en las
terrorismo catastrófico para aumentar las ventas, ya guerras de los medios de comunicación de masas por
de por sí rentables, de todoterrenos.>> 8 Estos autén- los índices de audiencia (lo cual ha redundado aún
ticos monstruos militares engullidores de gasolina, y más en el éxito de los usos comercial y político del ca-

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pita! del miedo). Como dice Ray Surette, el mundo que nida por el Estado, ha quedado expuesta a los capri-
se ve por televisión se parece a uno en el que los «ciu- chos del mercado; por la misma razón, se ha conver-
dadanos-ovejas» son protegidos de los «delincuentes- tido en terreno de juego de las fuerzas globales, fuera
lobos>> por «policías-perros pastores». 9 del alcance del control político y, por lo tanto, de la ca-
pacidad de los interesados para responder adecuada-
mente, por no hablar de resistir sus golpes de manera
Tal vez lo que caracteriza hoy a los miedos, conoci- eficaz. Las políticas basadas en la creación de seguros
dos por todas las variedades de la existencia humana comunitarios frente al infortunio individual, que en el
vividas anteriormente, sea el desacoplamiento entre curso del siglo pasado conformaron lo que se dio en
las acciones inspiradas por el miedo y los estremeci- llamar el Estado social (welfare), están siendo hoy total
mientos existenciales que generan el miedo que inspi- o parcialmente eliminadas, rebajadas a tales niveles
ró esas acciones. En otras palabras: el desplazamiento que no pueden confirmar y sustentar el sentimiento de
del miedo desde las grietas y las fisuras de la condi- seguridad y, por lo tanto, la confianza en sí mismos
ción humana, en las que el <<destino» nace y se incuba, de los actores. Lo que se conserva de las instituciones
hacia áreas vitales casi siempre desconectadas de la actuales que encarnan la promesa inicial ya no ofrece
fuente original de la ansiedad. Ningún esfuerzo inver- la esperanza, ni mucho menos la confianza, de sobre-
tido en esas áreas, por enorme, serio e ingenioso que vivir a la futura, e inminente, ronda de recortes.
sea, puede neutralizar o bloquear la fuente de la ansie- Ahora, con el progresivo desmantelamiento de las
dad y, por tanto, es incapaz de aplacarla. Ésta es la ra- defensas contra los temores existenciales, construidas
zón de que el círculo vicioso de miedo y acciones ins- y financiadas por el Estado, y con la creciente deslegi-
piradas por el miedo se perpetúe invariablemente, sin timación de los sistemas de defensa colectiva (como
perder un ápice de su energía pero, al mismo tiempo, los sindicatos y otros instrumentos de negociación co-
sin aproximarse a su objetivo en lo más mínimo. lectiva), sometidos a la presión de un mercado compe-
Afirmemos de manera explícita aquello que hasta titivo que erosiona la solidaridad de los más débiles,
ahora se ha mantenido implícito: el círculo vicioso en se ha dejado en manos de los individuos la búsqueda,
cuestión se ha desplazado/movido desde la esfera de la detección y la práctica de soluciones individuales a
la seguridad (esto es, desde la confianza y la seguridad problemas originados por la sociedad, todo lo cual de-
en uno mismo o su ausencia) a la de la protección (es ben llevar a cabo mediante acciones individuales, so-
decir, la del estar resguardados de, o expuestos a, las litarias, equipados con instrumentos y recursos que
amenazas a la propia persona y a sus extensiones). resultan a todas luces inadecuados para las labores
La primera esfera, progresivamente despojada de asignadas.
la protección institucionalizada, garantizada y mante- Los mensajes procedentes de las sedes del poder

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político, que van dirigidos tanto a las personas con A la luz de lo dicho, no sorprende en absoluto que
recursos como a los desafortunados, presentan el es- se busque ahora una legitimación alternativa de la
logan de «mayor flexibilidad» como el único antídoto autoridad estatal, y una fórmula política distinta en
para una inseguridad insoportable, y así dibujan una beneficio de la ciudadanía obediente, en la promesa
perspectiva de mayores obstáculos y privatización del Estado de proteger a sus ciudadanos frente a los
mayor de los problemas, más soledad e impotencia y, peligros para la seguridad personal. En la fórmula po-
por tanto, una incertidumbre todavía mayor. Exclu- lítica del «Estado de la seguridad personal», el fantas-
yen la posibilidad de una seguridad existencial colec- ma de la degradación social contra el que el Estado
tivamente garantizada y, en consecuencia, no ofrecen social juró proteger a sus ciudadanos está siendo sus-
alicientes para las acciones solidarias; en su lugar, ani- tituido por la amenaza de un pedófilo puesto en liber-
man a sus destinatarios a centrarse en la propia pro- tad, un asesino en serie, un mendigo molesto, un atra-
tección personal al estilo de <<cada uno para sí mismo, cador, un acosador, un envenenador, un terrorista o,
o ¡sálvese quien pueda!», en un mundo fragmentado mejor aún, por la conjunción de todas estas amenazas
y atomizado sin remedio, y, por ello, cada vez más in- en la figura del inmigrante ilegal, contra el que el Es-
cierto e imprevisible. tado moderno, en su encamación más reciente, pro-
La cuestión de la legitimación queda completa- mete defender a sus súbditos.
mente abierta de nuevo tras la retirada del Estado de En octubre de 2004, la BBC2 emitió una serie de
la función sobre la que se fundamentaron sus preten- documentales titulada The Power of Nightmares: The
siones de legitimidad durante casi todo el siglo pasa- Rise of the Politics of Fear (El poder de las pesadillas:
do. En la actualidad no puede construirse un nuevo El ascenso de la política del miedo). 10 Adam Curtís,
consenso de la ciudadanía («patriotismo constitucio- guionista y productor de la serie, uno de los más pres-
nal», por emplear la expresión de Jürgen Habermas), tigiosos creadores de programas televisivos serios en
como se hacía hasta hace bien poco: mediante la garan- Gran Bretaña, destacaba entonces que aunque el terro-
tía de protección constitucional frente a los caprichos rismo global es un peligro evidente, que continuamen-
del mercado, conocidos por devastar las conquistas te se reproduce en la «tierra de nadie>> de la jungla
sociales y por socavar el derecho al respeto social y a global, una buena parte, si no toda, de la estimación
la dignidad personal. La integridad del cuerpo políti- oficial de su nivel de amenaza «es una fantasía que ha
co en su forma de Estado-nación, la más conocida en sido exagerada y distorsionada por los políticos. Es
la actualidad, tiene problemas, por lo que se necesita una oscura ilusión que se ha difundido entre los go-
y se busca con urgencia una legitimación alternativa. biernos de todo el mundo, los servicios de seguridad
y los medios de comunicación internacionales sin ser
cuestionada en lo más mínimo>>. Sería muy fácil iden-

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tificar los motivos de la rápida y espectacular carre- ciendo era esparcir las semillas del miedo en un terre-
ra de dicha ilusión: <<En un momento en el que las no fértil.
grandes ideas han perdido su credibilidad, el miedo a No fue una mera coincidencia (según Rugues La-
un enemigo fantasma es lo único que les queda a los grange)11 que los casos más espectaculares de «aler-
políticos para mantener su poder>>. tas de seguridad» y las alarmas más ruidosas sobre el
Ya antes delll de septiembre de 2001 podían de- aumento de la criminalidad, acompañados de accio-
tectarse numerosas señales del inminente desplaza- nes ostentosamente duras por parte de los gobiernos,
miento de la legitimación del poder estatal hacia el Es- y reflejadas, entre otras cosas, en un rápido incremen-
tado de la seguridad personal, aunque al parecer la to de la población reclusa (la «sustitución del Estado
gente necesitaba el impacto de ver reproducido acá- social por el Estado penal», como dice Lagrange),
mara lenta el desmoronamiento de las Torres Gemelas ocurriesen, desde mediados de la década de los sesen-
de Manhattan, durante meses, en millones de panta- ta, en países que contaban con los servicios sociales
llas televisivas para absorber y asimilar la noticia, para menos desarrollados (como España, Portugal o Gre-
permitir que los políticos recondujesen las inquietu- cia), o donde las provisiones sociales estaban siendo
des existenciales de la población a una nueva fórmula reducidas de manera drástica (como Estados Unidos
política. La batalla presidencial en Francia entre Jac- y Gran Bretaña). Ninguna investigación anterior al
ques Chirac y Lionel J ospin adoptó la forma de una año 2000 ha mostrado una correlación significativa
subasta pública, en la que dos líderes políticos compe- entre la severidad de la política penal y el número de
tían para superar al otro prometiendo demostracio- delitos, aunque la mayoría de los estudios han descu-
nes de fuerza aún mayores en la guerra contra el cri- bierto una fuerte correlación negativa entre el «impul-
men, llevando a una legislación más rigurosa y severa, so encarcelador», por un lado, y la «cuota de servicios
y a castigos cada vez más ingeniosos e imaginativos sociales provistos con independencia del mercado» y
para los delincuentes jóvenes o adultos y para los ex- el «porcentaje del Producto Nacional Bruto destinado
traños y alienados «forasteros entre nosotros». Cuan- a este tipo de asistencia», por el otro. En definitiva, se
do George W. Bush empleó la dureza en la «guerra ha demostrado, más allá de cualquier duda razonable,
contra el terror», en su lucha para repeler el reto de que el empeño por centrar la atención en la criminali-
su contrincante, y cuando el líder de la oposición bri- dad y en los peligros que amenazan la seguridad física
tánica trató de desestabilizar el Gobierno del «nue- de los individuos y de sus propiedades está íntima-
vo laborismo» centrando las ansiedades existencia- mente relacionado con la «sensación de precariedad»,
les derivadas de la liberalización del mercado laboral y sigue muy de cerca el ritmo de la liberalización eco-
en la amenaza representada por los gitanos nóma- nómica y de la consiguiente sustitución de la solida-
das y los inmigrantes sin techo, lo que estaban ha- ridad social por la responsabilidad individual.

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lucha contra el desempleo y la inflación. Durante esos
dos años, la nación vio en las pantallas de sus televi-
«No hay nuevos monstruos aterradores. Están ex- sores imágenes de las fotogénicas hazañas de las fuer-
trayendo el veneno del miedo», observa Adam Curtís zas policiales y de los miembros del servicio secre-
a propósito de la creciente preocupación por la segu- to, cada vez. más numerosos, y escuchó las siempre
ridad física. El miedo está ahí, saturando la existen- audaces propuestas de sus políticos, que prometían
cia humana cotidiana mientras la liberalización pe- medidas cada vez más duras y severas en la guerra
netra en sus fundamentos y los baluartes defensivos sin cuartel contra los terroristas. Grotowicz descu-
de la sociedad civil caen en pedazos. El miedo está brió también que, a pesar del espíritu liberal que ins-
ahí, y explotar su caudal en apariencia inagotable y piraba el énfasis original de la Constitución alemana
autorrenovable para reconstruir un capital político en las libertades individuales, éste había sido subrep-
agotado es una tentación a la que muchos políticos es- ticiamente reemplazado por el autoritarismo estatal
timan difícil resistirse. También está afianzada la estra- tan criticado antes. Mientras Helmut Schmidt hacía
tegia de capitalizar el miedo, una tradición que apa- público su agradecimiento a los juristas por abste-
rece en los primeros años del asalto neoliberalista al nerse de someter a prueba en los tribunales las nue-
Estado social. vas resoluciones del Bundestag contrarias a la Cons-
Bastante antes de los acontecimientos del 11 de titución, la nueva legislación jugó sobre todo a favor
septiembre ya se habían llevado a cabo ensayos y de los terroristas potenciando su visibilidad pública y
pruebas que ponían de manifiesto los formidables elevando indirectamente su estatura social muy por
beneficios de ceder a esa tentación. En un estudio de encima de los niveles que hubiesen podido alcanzar
título mordaz y significativo, «The terrorist, friend of por sí solos. Los estudios de los investigadores con-
state power>> (<<El terrorista, amigo del poder del Es- cluyen unánimemente que las reacciones violentas de
tado»), 12 Víctor Grotowicz analizó los distintos mo- las fuerzas de la ley y el orden contribuyeron de ma-
dos en que, a finales de los años setenta, el Gobierno nera extraordinaria a incrementar la popularidad de
de la República Federal de Alemania utilizó las atro- los terroristas. Es de suponer que la función manifies-
cidades terroristas perpetradas por la Fracción del ta de aquellas nuevas medidas de orden, restrictivas
Ejército Rojo (Rote Arrnee Fraktion, RAF). Descubrió e inflexibles, que consistían en erradicar la amenaza
que, mientras que en 1976 sólo el siete por ciento de terrorista, desempeñaba de hecho un papel secunda-
los ciudadanos alemanes consideraban la seguridad rio respecto de su función latente, que era intentar
personal como una cuestión política primordial, ape- desplazar los fundamentos de la autoridad estatal de
nas dos años más tarde la gran mayoría de la pobla- un ámbito sobre el que el Estado no podía, no osaba
ción creía que ésta era mucho más importante que la o no pretendía ejercer un control efectivo, a otro ám-

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bito en el que su poder y su valor a la hora de actuar que en los dos años anteriores al 11 de septiembre» Y
pudiesen demostrarse espectacularmente y recibir el El ya mencionado Adam Curtis va incluso un poco
aplauso casi unánime del público. El resultado más más allá al sugerir que, previamente, la existencia de
evidente de la campaña antiterrorista fue el rápido in- Al-Qaeda se reducía apenas a una idea vaga y difusa
cremento del miedo, que se expandió por toda la so- sobre la «purificación de un mundo corrupto a tra-
ciedad. Por lo que respecta a los terroristas, el blanco vés de la violencia religiosa», y que nació como resul-
declarado de la campaña, los acercó más de lo que tado de la acción legal de los abogados; ni siquiera
jamás habían soñado a su propio objetivo: socavar tenía un nombre «hasta principios de 2001, cuando el
los valores que sustentan la democracia y el respe- Gobierno estadounidense decidió juzgar a Ben Laden
to a los derechos humanos. Puede añadirse que el en rebeldía y tuvo que recurrir a la legislación anti-
desmoronamiento de la RAF, y su desaparición de la mafia, que requería como condición previa la existen-
vida alemana, no fueron el resultado de las acciones cia de una organización criminal con nombre>>.
policiales represivas, sino que se debieron a un cam-
bio de las condiciones sociales, que dejaron de ser fa-
vorables para la Weltanschauung y las prácticas de los Teniendo en cuenta la naturaleza del terrorismo
terroristas. contemporáneo, la noción misma de la «guerra contra
Lo mismo podría decirse de la triste historia del el terrorismo>> es una contradictio in adjecto, un con-
terrorismo en Irlanda del Norte, que, evidentemente, trasentido. El armamento moderno, concebido y de-
se mantuvo con vida y ganó apoyos en gran medida sarrollado durante la era de las invasiones y las con-
gracias a la dura respuesta militar de los británicos. quistas territoriales, es especialmente inadecuado para
Su derrumbe definitivo puede atribuirse al milagro localizar, atacar y destruir objetivos extraterritoriales,
económico irlandés y a un fenómeno comparable a la endémicamente esquivos y harto móviles: comandos
«fatiga del metal», más que a algo que el Ejército bri- reducidos o, simplemente, personas solitarias que se
tánico hiciese o fuese capaz de hacer. desplazan ligeras de equipaje y que desaparecen de
Las cosas no han cambiado mucho desde enton- forma tan rápida e inadvertida como llegaron, dejan-
ces. Como bien muestra la experiencia más reciente do tras de sí escasas o nulas pistas acerca de quiénes
(según el análisis de Michael Meacher), la ineficacia son. Dado el carácter de las armas modernas de que
endémica o, por decirlo lisa y llanamente, el carácter disponen los ejércitos, las respuestas a actos terroris-
contraproducente de la acción militar contra las for- tas de esa clase sólo pueden resultar torpes, burdas y
mas modernas de terrorismo sigue siendo la norma: confusas; afectan un área mucho más amplia que la
«Pese a la "guerra contra el terror" durante los últimos que padeció el acto terrorista inicial, causan un núme-
dos años [ ... ] Al-Qaeda parece haber sido más eficaz ro cada vez mayor de «victimas colaterales>> y de «da-

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ños colaterales», y generan más terror del que los Meacher acusa a los gobiernos al frente de la
terroristas habrían podido producir por sí solos con <<guerra contra el terrorismo>>
las armas que tenían a su disposición (la «guerra con-
tra el terrorismo», declarada tras el ataque terrorista <<de falta de voluntad para contemplar lo que se
al World Trade Center, ya ha provocado muchas más oculta detrás del odio: por qué un número tan alto
<<Víctimas colaterales» entre los inocentes que la atro- de jóvenes están dispuestos a volar por los aires,
cidad a la que respondía). Esta circunstancia es, sin por qué 19 de ellos, con formación superior, esta-
duda, un elemento integral del plan de los terroristas ban preparados para destruirse a sí mismos y a
y la fuente principal de su fuerza, que excede con mu- miles de personas más en los secuestros aéreos del
cho el poder de su número y su armamento. 11 de septiembre, y por qué la resistencia [en Iraq]
A diferencia de sus enemigos declarados, los terro- no deja de crecer pese a la elevada probabilidad
ristas no tienen por qué sentirse constreñidos por los de que los insurgentes que se unen a ella acaben
limitados recursos que controlan directamente. Cuando muriendo en el intento>>.
elaboran sus planes estratégicos y tácticos también pue-
den contar con que las reacciones probables (en rea- En lugar de detenerse a reflexionar, los gobiernos
lidad, casi seguras) del <<enemigo>> ayudarán a mag- actúan (y con toda probabilidad, algunos, en especial
nificar considerablemente el impacto que persiguen Estados Unidos, tienen intención de continuar del
con su propia atrocidad. Si el propósito de los terro- mismo modo, como ha demostrado John R. Bolton,
ristas es extender el terror entre la población enemiga, representante estadounidense en la ONU famoso por
el Ejército y la policía del enemigo se encargarán de declarar que <<las Naciones Unidas no existen>>). Como
que ese propósito se cumpla mucho más allá del gra- ha señalado Maurice Druon, <<antes de emprender la
do que los terroristas podrían asegurar por su cuenta. guerra contra Iraq, el Gobierno estadounidense sólo
De hecho, sólo cabe repetir con Meacher: la mayo- tenía allí a cuatro agentes [servicio de inteligencia]
ría de las veces, sobre todo tras los atentados del 11 de que luego, además, resultaron ser agentes dobles>>. 14
septiembre, parecemos <<seguirle el juego aBen La- Los estadounidenses iniciaron la guerra convencidos
den>>. Ésa es, como Meacher recalca con razón, una de que «los soldados de Estados Unidos serían recibi-
política letalmente errónea. Yo añadiría que estar de dos como libertadores, con ramos de flores y con los
acuerdo en seguirle el juego a Ben Laden es aún me- brazos abiertoS>>. Pero, por citar a Meacher una vez
nos excusable porque, mientras en público esta activi- más, <<la muerte de más de diez mil civiles, unida a los
dad se justifica con la intención de erradicar la lacra veinte mil heridos y las bajas militares iraquíes (aún
terrorista, parece obedecer en cambio a una lógica to- mayores), se vio agravada, al cabo de un año, por la in-
talmente distinta de la que inspiraría y justificaría. capacidad demostrada para hacer funcionar servicios

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públicos clave, [ ... ] por el desempleo galopante y por donde se seguía el proceso contra los presuntos «cons-
una actuación gratuitamente torpe del Ejército esta- piradores de la ricina», 16 la única prueba en que se ba-
dounidense>>. Sólo puede concluirse que, si bien es saba el caso era un documento del que ya se había de-
cierto que un pensamiento al que no le sigue una ac- mostrado que era una «copia exacta de las páginas
ción es ineficaz, actuar sin pensar resulta igual de in- de un sitio internet en Palo Alto, California»; fue im-
fructuoso, y esto se suma al enorme aumento de la posible encontrar vínculo alguno con Kabul o con
corrupción moral y el sufrimiento humano que esas Al-Qaeda, y la acusación se vio obligada a archivar el
acciones iban a causar. caso. Eso no impidió que dos semanas más tarde el en-
Las fuerzas terroristas apenas vacilarán con gol- tonces ministro del Interior, David Blunkett, anuncia-
pes de este tipo; por el contrario, obtienen su fuerza y se: «Suponemos, y lo demostraremos en los próximos
la reponen, precisamente, de la confusión y de la pro- meses, que Al-Qaeda y su red internacional están muy
digalidad excesiva y derrochadora de sus adversarios. cerca y representan una amenaza para nuestras vi-
El exceso no es privativo de las operaciones explíci- das». Mientras tanto, en Estados Unidos, Colín Powell
tamente antiterroristas, también se hace notar en las utilizó a la «presunta banda de la ricina londinense»
alertas y las advertencias que los miembros de la coa- como prueba de que «<raq y Osama ben Laden esta-
lición contra el terrorismo dirigen a sus poblaciones. ban apoyando y dirigiendo células terroristas prepa-
Como observó Deborah Orr hace ya tiempo, «Se inter- radas para utilizar el veneno en toda Europa». En re-
ceptan muchos vuelos y de ninguno se ha sabido que sumen, aunque 500 personas fueron arrestadas hasta
hubiese padecido realmente una amenaza [ ... ]. Se des- febrero de 2004 en aplicación de la nueva legislación
plegaron tanques y tropas en el exterior de Heathrow, antiterrorista, sólo dos han sido condenadas.
pero acabaron por retirarse de allí sin haber hallado Orr señala que, a la vista de semejantes sandeces,
nada en absoluto». 15 Tomemos, si no, el ejemplo de la no habría que negar credibilidad a la hipótesis de que
«fábrica de ricina», cuyo descubrimiento fue pública tras el avivamiento de la amenaza terrorista se ocul-
y ruidosamente anunciado en 2003, y de inmediato se ten determinados (y poderosos) intereses comerciales.
proclamó «a bombo y platillo como una "prueba evi- De hecho, existen indicios de que da guerra contra el
dente de la amenaza terrorista continuada", aunque terror>>, lejos de combatir la proliferación mundial
al final la fábrica de gérmenes para la guerra bacte- del comercio de armas ligeras, lo ha incrementado
riológica de Porton Down, en la que se llevaron a cabo considerablemente (y los autores de un informe con-
los análisis, no pudo determinar qu~ hubiese habi- junto de Amnistía Internacional y Oxfam estiman que
do nunca cantidad alguna de ricina en el piso denun- las armas ligeras son «las auténticas armas de des-
ciado como importante base terrorista». En realidad, trucción masiva», puesto que medio millón de perso-
como informó Duncan Campbell desde los tribunales nas muere cada año por su culpa). 17 Los beneficios

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que los productores y comerciantes estadounidenses Guantánamo o la prisión de Abu Ghraib, aislados no
de «material y dispositivos de defensa personal» ob- sólo de los visitantes, sino también del radio de ac-
tienen de los temores populares, reforzados, a su vez, ción de cualquier ley, nacional o internacional: esas
por la destacada presencia y la elevada ubicuidad de historias, que lo son también de la lenta pero incesan-
tal material y dispositivos, están de sobra documenta- te caída en el pozo de la inhumanidad de los hom-
dos. De todos modos, conviene repetir que el princi- bres y de las mujeres designados para supervisar esa
pal resultado, y el más difundido, de la guerra que se ausencia de ley, han recibido ya suficiente publicidad
libra contra los terroristas acusados de sembrar el en la prensa como para repetirlas aquí. En cambio,
miedo, es el miedo mismo. aquello en lo que pensamos con menos frecuencia, y
Otro resultado visible de esa guerra han sido las de lo que pocas veces oímos hablar, es que tal vez los
nuevas limitaciones impuestas a las libertades perso- demonios que han emergido en aquellos remotos lu-
nales, alguna de ellas olvidada desde los tiempos de gares son sólo ejemplos particularmente extremos, ra-
la Carta Magna. Conor Gearty, profesor de Derechos dicales e. imprudentes, salvajes y despiadados de una
Humanos en la London School of Economics, ha ela- familia más amplia de lémures que acechan en los
borado un largo inventario de leyes que coartan las li- desvanes y los sótanos de nuestras casas, justo aquí,
bertades humanas, aprobadas en Gran Bretaña bajo en un mundo donde nadie o casi nadie cree que cam-
la rúbrica de una «legislación antiterrorista>>, 18 y coin- biar la vida de los otros sea importante para la propia
cide con la opinión de otros muchos comentaristas vida. En un mundo, en otras palabras, en el que cada
preocupados por el tema: hoy por hoy, no tenemos la individuo es abandonado a sí mismo mientras que
más mínima seguridad de que <<nuestras libertades la mayoría de las personas son herramientas para la
civiles seguirán ahí cuando tratemos de traspasárse- promoción recíproca.
las a nuestros hijos>>. El poder judicial británico se ha La vida solitaria de tales individuos puede ser ale-
ceñido hasta el momento a la doctrina gubernamen- gre y es probable que sea muy ajetreada, pero está
tal de que «no hay alternativa para la represión>>. En destinada a ser arriesgada y temerosa. En un mundo
la actualidad, según concluye Gearty, «sólo los idealis- como éste no hay muchas rocas sólidas en las que los
tas liberales>> y otras almas bienintencionadas igual- individuos con dificultades puedan basar sus espe-
mente engañadas «mantienen la esperanza de que la ranzas de salvación y en las que confiar en caso de
justicia asuma el liderazgo de la sociedad>> en la defen- fracaso personal. Los vínculos humanos se han afloja-
sa de las libertades civiles en un «momento de crisiS>> do, razón por la cual se han vuelto poco fiables y re-
como el actual. sulta difícil practicar la solidaridad, del mismo modo
Las historias de las macabras proezas en el inte- que es difícil comprender sus ventajas y, más aún, sus
rior de recintos como el campo de internamiento de virtudes morales.

38 39
El nuevo individualismo, el debilitamiento de los buena parte de su sagacidad y su destreza política,
vínculos humanos y ellanguidecimiento de la solida- cada vez más relegadas a la esfera de la «política de
ridad están grabados en una de las caras de la moneda la vida>> individual, y <<subsidiarizada>> en hombres y
cuyo reverso lleva el sello de la «globalización nega- mujeres individuales. Lo que aún queda del poder y de
tiva>>. En su actual forma, puramente negativa, la glo- la política del pasado en manos del Estado y de sus
balización es un proceso parasitario y predatorio que órganos ha ido menguando gradualmente hasta alcan-
se nutre de la potencia extraída de los cuerpos de los zar una dimensión que encaja en el recinto de una
Estados-nación y de sus súbditos. Para citar a Atta- gran comisaría de policía. Este Estado reducido ape-
li una vez más, las naciones organizadas en Estados nas se las puede arreglar para ser otra cosa que un
<<pierden influencia en la marcha general de los acon- Estado de la seguridad personal.
tecimientos y abandonan en manos de la globaliza- Tras haberse filtrado y escapado por las grietas de
ción todos los medios para orientar su destino y para una sociedad que se ha visto obligada a abrirse dada
resistirse a las múltiples formas en que pueden mani- la presión de la globalización negativa, el poder y la
festarse los miedos>>. política se desvían cada vez más el uno de la otra, si-
La sociedad ya no está protegida por el Estado, o guiendo direcciones opuestas. El problema, la tarea
por lo menos difícilmente confía en la protección que imponente que nuestro siglo tendrá que afrontar con
éste ofrece; ahora se halla expuesta a la voracidad de toda seguridad como su reto principal, es reunir de
fuerzas que el Estado no controla y que ya no espe- nuevo poder y política. La reunión de esos dos com-
ra ni pretende recuperar y subyugar. Es sobre todo pañeros hoy separados en el domicilio del Estado-na-
por este motivo por el que los gobiernos estatales, en ción es, quizá, la menos prometedora de las respues-
su esfuerzo diario por capear los temporales que ame- tas posibles a ese reto.
nazan con arruinar sus programas y sus políticas, van En un planeta negativamente globalizado, los pro-
dando tumbos ad hoc de una campaña de gestión de blemas más fundamentales -los auténticos meta proble-
crisis a otra y de un conjunto de medidas de emergen- mas que condicionan las posibilidades y los modos de
cia a otro, soñando sólo con mantenerse en el poder afrontar los demás problemas- son globales y, como ta-
tras las próximas elecciones, y es por ello por lo que les, no admiten soluciones locales; no existen, ni pue-
carecen, por lo demás, de programas o ambiciones den existir, soluciones locales a problemas originados y
con visión de futuro, por no hablar de proyectos de re- reforzados desde la esfera global. De ser posible, el úni-
solución radical para los problemas recurrentes de la co modo de conseguir la reunión del poder y la política
nación. <<AbiertO>> y crecientemente indefenso por am- será a escala planetaria. Según las perturbadoras pala-
bos flancos, el Estado-nación pierde gran parte de su bras de Benjamin R. Barber, <<ningún niño estadouni-
fuerza, que ahora se evapora en el espacio global, y dense puede sentirse seguro en su cama si los niños de

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Karachi o de Bagdad no se sienten seguros en las su- 2
yas. Los europeos no podrán presumir durante mu- La humanidad en movimiento
cho tiempo de sus libertades si en otras partes del
mundo las personas siguen padeciendo penurias y
humillaciones». 19 Ya no es posible garantizar la de-
mocracia y la libertad en un solo país, ni siquiera en
un grupo de ellos; la defensa de tales valores en un
mundo saturado de injusticias y poblado por miles
de millones de seres humanos a los que se les niega la
dignidad corromperá sin remedio los principios que Hace unos cien años, Rosa Luxemburg sugería
se pretende proteger. El futuro de la democracia Y la que, aunque el capitalismo «necesita organizaciones
libertad sólo puede asegurarse a escala planetaria. sociales no capitalistas como marco para desarrollar-
El miedo constituye, posiblemente, el más sinies- se, su modo de proceder consiste en asimilar la única
tro de los múltiples demonios que anidan en las socie- condición que puede garantizar su propia existen-
dades abiertas de nuestro tiempo. Pero son la insegu- cia» .1 Las organizaciones no capitalistas ofrecen un
ridad del presente y la incertidumbre sobre el futuro las terreno fértil para el capitalismo: el capital vive de la
que incuban y crían nuestros temores más imponen- ruina de esas formaciones, y aunque este ambiente
tes e insoportables. La inseguridad y la incertidumbre no capitalista es indispensable para la acumulación,
nacen, a su vez, de la sensación de impotencia: pare- esta última avanza a sus expensas, devorándolo.
ce que hemos dejado de tener el control como indivi- Es la paradoja innata al capitalismo y, a largo pla-
duos, como grupos y como colectivo. Para empeorar zo, su ruina: el capitalismo es como una serpiente que
aún más la situación, carecemos de las herramientas se alimenta de su propia cola... De manera alternativa,
que puedan elevar la política hasta el lugar en el que podríamos decir, empleando términos que Rosa Lu-
ya se ha instalado el poder, algo que nos permitiría xemburg no podía conocer porque se han acuñado en
reconquistar y recobrar el control de las fuerzas que la última o las dos últimas décadas, un periodo en el
conforman nuestra condición compartida, y definir así que la distancia entre la cola y la boca se ha acortado
nuestro abanico de posibilidades y los límites de nues- rápidamente, y la diferencia entre <<el que come» y <<el
tra libertad de elección; un control que, en el momento que es comido>> se ha hecho cada vez menos evidente:
presente, se nos ha escapado (o nos ha sido arrebata- el capitalismo extrae su energía vital de la <<liquida-
do) de las manos. El demonio del miedo no será exor- ción de activos>>.'' Esta práctica, que recientemente ha
cizado hasta que encontremos (o, para ser más exac-
tos, hasta que construyamos) tales herramientas .. '~ Asset stripping: expresión financiera que indica la descapitali-

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salido a la luz por las habituales operaciones de «fu- <<La pobreza global huye, no porque la persiga la
siones hostiles», siempre necesita nuevos activos que riqueza, sino porque ha sido expulsada de un cam-
puedan liquidarse; de este modo, más pronto o más po agotado y transformado [ ... ].
tarde, una vez que este método haya alcanzado una >>La tierra que cultivaban, adicta al fertilizante y
difusión global, acabará por agotar sus suministros o al pesticida, ya no produce un excedente que ven-
por reducirlos por debajo del nivel requerido para su der en el mercado. El agua está contaminada, los
propio sustento. Los «activos liquidados» son el resul- canales de riego están encenagados, el agua de
tado del trabajo de otros productores, pero, como esos los pozos está envenenada y no es potable [ ... ]. El
productores han sido privados de sus bienes y, por Gobierno les quitó el terreno y ha construido en
consiguiente, eliminados de manera gradual pero im- él un centro turístico costero o un campo de golf,
placable, se alcanzará un punto en el que inevitable- o, bajo la presión de los planes de ajuste estructu-
mente ya no habrá más activos que <<liquidan>. ral, lo ha dedicado a la exportación de más pro-
En otras palabras, Rosa Luxemburg preveía un ca- ductos agrícolas [ ... ]. No se habían reparado los
pitalismo que moriría por falta de alimento: fallece- edificios de las escuelas. Se había cerrado el cen-
ría de inanición porque habría devorado la última pra- tro de salud. Los bosques -de donde la gente siem-
dera de <<alteridad>> en la que pastaba. Cien años más pre había recogido combustible, fruta y el bambú
tarde, se diría que un resultado de lo más funesto, po- con el que reparaban sus casas- se habían con-
siblemente la más funesta consecuencia del triunfo vertido en zonas prohibidas, vigiladas por hom-
global de la modernidad, es la aguda crisis de la indus- bres vestidos con el uniforme de alguna compa-
tria de destrucción de <<desperdicios humanos>>, ya que ñía semimilitar privada>>. 2
cada nueva posición que conquistan los mercados ca-
pitalistas añade otros miles o millones de individuos a La masa de seres humanos convertidos en super-
la masa de hombres y mujeres privados de sus tierras, fluos por el triunfo del capitalismo global crece sin pa-
de sus talleres y de sus redes de seguridad colectiva. rar y, ahora, está a punto de superar la capacidad del
Jeremy Seabrook describe gráficamente el sufri- planeta para gestionarlos; existe una perspectiva plau-
miento de los pobres del mundo en nuestros días, a sible de que la modernidad capitalista (o el capitalismo
menudo desahuciados de su tierra y obligados a te- moderno) se atragante con sus productos residuales,
ner que arreglárselas en los suburbios (en rápida ex- que no puede volver a asimilar, aniquilar o desintoxicar
pansión) de la megalópolis más cercana: (hay numerosos indicios de la creciente toxicidad de
los residuos, que se acumulan a toda prisa).
zación y el vaciamiento de una empresa mediante la venta de sus ac- Aunque las insanas consecuencias de los residuos
tivos. (N. de la T.) industriales y domésticos para el equilibrio ecológico

44 45
y la sostenibilidad del planeta vienen constituyendo hasta abrazar todo el globo, y ha dejado de ser el pri-
desde hace algún tiempo un motivo de gran preocu- v.ilegio de un número limitado de países escogidos, las
pación (si bien es cierto que, tras los debates, no se ha tierras <<vacías» o <<de nadie» (para ser más precisos
hecho gran cosa), seguimos lejos de ver con claridad las tierras que, gracias al diferencial de poder global:
y de captar en su totalidad las enormes repercusiones aquel sector del planeta que ya era <<moderno» podía
de las masas crecientes de «desperdicios humanos» considerar y tratar como vacías o sin dueño), tierras
en el equilibrio político y social de la coexistencia pla- que han servido durante siglos como desagüe prima-
netaria humana. Sin embargo, ya es hora de empe- rio (descarga principal) para eliminar los desperdi-
zar. En una situación novedosa como la nuestra, ni el cios humanos, se han estrechado en la base y se han
análisis de la lista de los sospechosos habituales, ni re- acercado al desvanecimiento. En las regiones del pla-
currir a los medios tradicionales para atraparlos serán neta que han abrazado recientemente al gigante de
de gran ayuda a la hora de tratar de dar un sentido a la modernidad (o han sucumbido a él), en las que se
lo que está ocurriendo, y que afecta por igual, aunque están produciendo en masa <<seres humanos super-
de distintas maneras, a cada habitante del planeta. fluos», jamás existieron esos desagües. En las socie-
dades llamadas <<premodernas», libres del problema
de los desperdicios, humanos o no, tales desagües no
La nueva «plenitud del planeta>> -el alcance glo- eran necesarios.
bal de los mercados (financiero, laboral y de bienes Como efecto de aquel proceso doble -la obstruc-
de consumo), de la modernización gestionada por el ción de los viejos desagües y la carencia de unos nue-
capital, y, por ende, del modo de vida moderno- tiene vos para eliminar los desperdicios humanos-, tanto
dos consecuencias directas. los <<viejos modernos» como los recién llegados a la
La primera de ellas es la obstrucción de los desa- modernidad vuelven contra sí mismos el filo cortante
gües que, en el pasado, permitían drenar y limpiar, a d~ las prácticas de exclusión. No podía esperarse algo
tiempo y con regularidad, los relativamente escasos diferente, porque la <<diferencia» que se ha encontra-
enclaves modernos del planeta de su «excedente hu- do/producido en el curso de la expansión global del
mano», que la forma de vida moderna sólo podía pro- modo de vida moderno -pero que durante varios si-
ducir en proporción creciente: la población superflua, gl~s había podido afrontarse como una molestia pa-
supernumeraria y excesiva; el exceso de desechos del saJera y, a pesar de la irritación, remediable, maneja-
mercado laboral y aquello que rechaza la economía da con más o menos eficacia mediante estrategias de
de mercado, que rebasan la capacidad de los siste- <<antropofagia» o <<antropoemia» (términos de Clau-
mas de reciclaje. Una vez que el modo de vida moder- de Lévi-Strauss)- ha venido para quedarse. Sin em-
no se ha difundido (o ha sido ensanchado a la fuerza) bargo, las estratagemas habituales, probadas y verifi-

46 47
cadas en tierras lejanas, no son válidas en casa, y to- milieux son mixtes. No crean más Umwelte, como
dos los intentos en ese sentido comportan riesgos im- ocurría antes.>>
predecibles, no verificados y, por ello, espantosos.
En su incisiva crítica a la alternativa actual de Si el exceso de población (es decir, la parte que no
«aplicar la fuerza para garantizar la conformidad con puede reintegrarse en los parámetros de la vida <<nor-
los valores de aquellos que poseen la fuerza>> y «una mal», ni volver a procesarse bajo la categoría de miem-
tolerancia vacía que, al no comprometer a nada, no bros «útiles>> de la sociedad) puede ser apartado y
cambia nada>>, 3 Clifford Geertz observó que el poder transportado más allá de los límites del recinto dentro
para imponer la conformidad ya no existe, mientras del cual se busca el equilibrio económico y social, en-
que la «tolerancia» ha dejado de ser el noble gesto tonces las personas que han eludido el transporte y
con el que los poderosos podían aplacar, de manera permanecen en el interior del recinto quedan destina-
simultánea, su propio desconcierto y la ofensa de das al «reciclaje>> o a la «rehabilitación>>, aunque por
aquellos que se sentían tratados con condescenden- lo general resulten superfluas. Están «afuera>>, pero
cia e insultados por su presunta benevolencia. En sólo de manera temporal: su estado de exclusión es
nuestros días, subraya Geertz, «las cuestiones mora- una anormalidad que reclama a voces un remedio y
les derivadas de la diversidad cultural[... ] que solían exige una terapia; necesitan a todas luces que se les
surgir[ ... ] principalmente entre una sociedad y otra ayude a «Volver adentro>> lo antes posible. Son el «ejér-
[ ... ] ahora surgen cada vez más en su propio seno. cito de reserva de la mano de obra>> y se les tiene que
Las fronteras sociales y culturales coinciden cada vez poner y mantener en buena forma para que puedan
menos». regresar al servicio activo a la primera oportunidad.
Todo ello cambia, no obstante, cuando se obstru-
«Atrás ha quedado el día en que la ciudad esta- yen los canales de drenaje del excedente de seres hu-
dounidense era el principal modelo de la fragmen- manos. Cuanto más tiempo pase dentro la población
tación cultural y de la confusión étnica; el Paris de «superflua>> y se codee con los demás, los «útiles>> y
nos ancetres les gaulois está a punto de convertirse «legítimos>>, más tienden a difuminarse y a tornarse
en políglota y polícromo, como Manhattan, y Pa- imperceptibles las líneas que separan la «normalidad>>
rís podría llegar a tener un alcalde norteafricano de la «anormalidad>>, la incapacidad transitoria de la
(o esto, al menos, es lo que temen muchos gaulois) consignación definitiva como desperdicio. En lugar de
antes de que Nueva York tenga uno hispano [ ... ]. seguir siendo una desgracia limitada a una parte re-
>>El mundo, en cada uno de sus puntos locales, lativamente pequeña de la población, como solía per-
está llegando a parecerse más a un bazar kuwaití cibirse, la consignación como «desperdicios>> se con-
que a un club de caballeros ingleses [ ... ] Todos les vierte en la perspectiva potencial de todos; uno de los

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polos entre los que oscila la posición social presente miliares o comunitarios que antaño podían, y estaban
y futura. Las habituales herramientas y estrategias de dispuestos a hacerlo, absorber, emplear y mantener a
intervención, elaboradas para tratar con una anorma- todos los seres humanos recién nacidos y a garantizar,
lidad considerada temporal y relativa a una minoría, en la mayoría de los casos, su supervivencia. Sólo aho-
no bastan para afrontar el <<problema de los desper- ra los recién llegados al mundo de los «modernos>> ex-
dicios>> en esta nueva modalidad; ni son particular- perimentan esa <<separación entre negocio y familia>>,
mente adecuados para la tarea. con todas las convulsiones sociales y toda la miseria
Aunque aterradores, estos contratiempos y difi- humana consiguientes; un proceso que los pioneros
cultades, y otros similares, tienden a magnificarse y de la modernidad experimentaron hace cientos de
a empeorar en aquellas partes del globo que, sólo re- años en una forma en cierto modo mitigada por la dis-
cientemente, se han enfrentado al fenómeno de la ponibilidad de soluciones globales a sus problemas:
<<población excedente>> y al problema de su elimina- la abundancia de <<tierras vacías>> y <<tierras de nadie>>
ción, antes desconocidos. <<Recientemente>> significa, que podían utilizarse con facilidad para depositar el
aquí, con retraso: en un tiempo en que el planeta ya excedente de población que no podía ser absorbido
está repleto, cuando ya no quedan <<tierras vacías>> que por una economía emancipada de las constricciones
puedan servir de lugares para la destrucción de exce- familiares y comunitarias. Los últimos en llegar no
dentes, y cuando cualquier asimetría de fronteras se tienen a su disposición un lujo como ése.
vuelve con firmeza en contra de los recién llegados a Las guerras y las masacres tribales, la prolifera-
la familia de los modernos. No habrá tierras que in- ción de <<tropas guerrilleras>> o de bandas de crimina-
viten a los excedentes de otros, ni se les podrá forzar les y traficantes de drogas enmascarados como com-
a aceptarlos y albergarlos, como se hiciera en el pasa- batientes por la libertad, empeñados en diezmarse
do. Al revés que los productores de residuos de anta- unos a otros, absorbiendo y aniquilando mientras tan-
ño, que buscaban y encontraban soluciones globales to el <<excedente de población>> (la mayoría jóvenes,
a los problemas que ellos mismos generaban local- incapacitados para trabajar en casa y sin perspecti-
mente, estos <<recién llegados a la modernidad>> se ven vas); ésta es una de las extrañas y perversas <<pseudo-
obligados a buscar soluciones locales a problemas soluciones locales a problemas globales>> a las que
causados globalmente, en el mejor de los casos con es- los recién llegados a la modernidad se ven obligados
casas y a menudo inexistentes posibilidades de éxito. a recurrir, o, por decirlo mejor, están recurriendo.
Ya sea voluntaria o forzada, su entrega a las pre- Centenares de miles de personas, a veces millones, son
siones globales y la consiguiente apertura del propio expulsadas de sus casas, asesinadas y obligadas a te-
territorio a la circulación ilimitada de capital y mer- ner que arreglárselas lejos de las fronteras de su país.
cancías ponen en riesgo gran parte de los negocios fa- Quizá la única industria próspera en las tierras de los

so 51
recién llegados (retorcida y, a menudo, engañosamen- OTAN que movilizase a sus tropas para ayudar a Tur-
te denominados «países en vías de desarrollo») es la quía a cerrar su frontera con Iraq ante el ataque inmi-
producción en serie de refugiados. nente. Más de un estadista de los países de la OTAN
Los productos cada vez más prolíficos de dicha in- se opuso, enumerando muchas objeciones imaginati-
dustria son los que el primer ministro británico Blair vas, pero nadie mencionó públicamente que el peligro
proponía barrer bajo las alfombras de otros, al des- del que había que proteger a Turquía (o al menos así
cargarlos «cerca de sus países de origen>>, en cam- se pensaba) no era una invasión por parte del Ejérci-
pamentos permanentemente temporales (retorcida y to iraquí, un Ejército que habría quedado apaleado y
a menudo engañosamente llamados «refugios segu- pulverizado tras la invasión estadounidense, sino del
ros»), para que sus problemas locales sigan siendo flujo de refugiados iraquíes convertidos en gente sin
locales y, por consiguiente, arrancar de raíz cualquier hogar por la intervención estadounidense. 4
intento de los recién llegados por seguir el ejemplo Por muy serios que sean los esfuerzos por detener
de los pioneros de la modernidad y buscar soluciones la marea de la «emigración económica,, no son exi-
globales (las únicas eficaces) a los problemas produ- tosos y, quizá, no pueden serlo al cien por cien. El su-
cidos localmente. De hecho, aquello que Blair propu- frimiento prolongado provoca la desesperación de
so (pero con menos palabras), era preservar el bien- millones de personas y, en una era de zona fronteriza
estar de su país a costa de agravar los problemas, ya global y de crimen globalizado, resulta difícil pensar
de por sí difíciles de gestionar, del «excedente de po- que falten «negocios, ansiosos por conseguir un dó-
blación, de los países limítrofes de los recién llegados, lar o unos cuantos miles de millones de dólares sacan-
en los que, inevitablemente, hay una análoga produc- do provecho de esa desesperación. De ahí la segunda
ción en serie de refugiados ... consecuencia formidable de la gran transformación
Anotemos también que, mientras por un lado re- actual: millones de inmigrantes deambulando por los
chaza compartir el esfuerzo de «eliminación» y «reci- caminos que antaño transitaba la «población exceden-
claje de desechos,, el rico Occidente hace de todo para te», despedida de los viveros de la modernidad, sólo
estimular la producción de desperdicios; no sólo de que esta vez van en dirección contraria y no cuen-
manera indirecta, desmantelando uno a uno todos los tan con la ayuda de ejércitos de conquistadores,'' co-
sistemas diseñados en el pasado para la profilaxis an- merciantes y misioneros. Las dimensiones reales de
tirresiduos y eliminándolos por <<improductivos» o dicha consecuencia, así como sus repercusiones, aún
«económicamente inviables,, sino también de mane- tendrán que elucidarse y captarse en sus múltiples ra-
ra directa, emprendiendo guerras de globalización y mificaciones.
desestabilizando un número cada vez mayor de socie-
dades. En vísperas de la invasión de Iraq, se pidió a la '' En castellano en el original. (N. de la T.)

52 53
dad y la política del espacio global y, por tanto, todo lo
concerniente a las condiciones de vida en el planeta.
En un breve pero agudo intercambio de opiniones Tiempo después, se llevó un caso ante un juez del
que se produjo en 2001 a propósito de la guerra ele Af- Tribunal Superior de Justicia londinense, con el fin
ganistán, Gary Younge meditaba sobre la situación del de probar la legalidad del tratamiento dispensado por
planeta un día antes del 11 de septiembre. Recordaba las autoridades británicas a seis solicitantes de asilo
«una embarcación de refugiados afganos que flotaba a que habían escapado de regímenes oficialmente reco~
la deriva alejándose de Australia>> (con el consenso del nacidos como «malos>>, o al menos como violadores
90 por ciento de los australianos) y cuyos ocupantes sistemáticos de los derechos humanos, o negligen-
fueron finalmente abandonados a su suerte en una tes al respecto, tales como Iraq, Angola, Ruanda, Etio-
isla desierta en medio del océano Pacífico: pía e Irán. 6 El abogado Keir Starmer, representante
de los seis solicitantes, informó al juez Collins de que
«Resulta interesante que fuesen afganos, habida las nuevas normas implantadas en Gran Bretaña ha-
cuenta de que Australia se halla muy implicada bían dejado a centenares de solicitantes de asilo <<en
ahora en la coalición, y piensa que no hay nada me- tal estado de desamparo que no podían continuar con
jor que un Afganistán liberado y está preparada sus procesos>>. Dormían a la intemperie en las calles,
para enviar sus bombas y liberarlo [ ... ]. También pasaban frío y hambre, estaban asustados y enfermos;
es interesante que hoy contemos con un ministro algunos se veían «obligados a vivir en cabinas telefó-
de Asuntos Exteriores que compara Afganistán nicas y en aparcamientos>>. No se les permitía tener
con los nazis, pero que, cuando era ministro del «ni fondos ni alojamiento ni comida>>, y se les prohi-
Interior y un grupo de afganos aterrizó en Stans- bía buscar trabajo remunerado al mismo tiempo que
ted, dijo que no existía peligro de persecución y los se les negaba el acceso a los subsidios sociales. Y no
repatrió>>. 5 podían controlar en absoluto cuándo, o dónde, se tra-
mitarían sus solicitudes de asilo ni si esto llegaría a
Younge concluye que ellO de septiembre el mun- ocurrir. Una mujer, que había huido de Ruanda des-
do era «un lugar sin ley>> en el que los ricos y los po- pués de haber sido violada y golpeada repetidas ve-
bres sabían que «la razón es del más fuerte>>, que los ces, terminó pasando la noche sentada en una silla en
grandes y los poderosos pueden eludir y prescindir del la comisaría de Croydon, con la condición de que
derecho internacional (o aquello que decidan deno- podía permanecer allí si no se quedaba dormida. Un
minar con ese nombre) cada vez que ese derecho se hombre de Angola, que había encontrado a su padre
les antoje inconveniente, y que la riqueza y el poder no muerto a tiros y a su madre y hermana abandonadas
sólo determinan la economía sino también la morali- desnudas en la calle tras una violación múltiple, aca-

54 55
bó viendo cómo le negaban todo apoyo y durmiendo fronteriza del espacio global «Supraestatal». Los anta-
a la intemperie. En el caso presentado por el aboga- gonismos intertribales irrumpen en el espacio abier-
do Keir Starmer, el juez declaró ilegal la desestima- to gracias al debilitamiento del brazo del Estado; un
ción de asistencia social. Pero, ante el veredicto, el brazo al que, en el caso de los «nuevos Estados>>;no
ministro del Interior reaccionó con enojo: «Si he de se le ha dado tiempo (o permiso) para desarrollar la
ser franco, personalmente estoy harto de tener que musculatura. Una vez que se les da rienda suelta, las
enfrentarme a una situación en la que el Parlamento hostilidades convierten las leyes promulgadas por el
debate asuntos que luego los jueces echan por tierra Estado, tanto las embrionarias como las ya consolida-
[ ... ]. No aceptamos lo que ha dicho el juez Collins. das, en inejecutables y nulas a efectos prácticos.
Trataremos de invalidarlo». 7 En ese momento, 200 ca- La población general de un Estado semejante se
sos similares esperaban el fallo de los tribunales. encuentra entonces en un espacio sin ley; la parte de
La apurada situación de los seis solicitantes cuyo la población que decide abandonar el campo de bata-
caso presentó el abogado Keir Starmer fue con toda lla y consigue escapar acaba encontrándose con otro
probabilidad un efecto secundario del abarrotamien- tipo de vacío jurídico: el de la zona fronteriza global.
to y el desbordamiento de los campamentos, proyec- Una vez fuera de las fronteras de su país natal, los fu-
tados o improvisados, a los cuales se transportaba de gitivos se ven privados del respaldo de una autoridad
manera habitual a los solicitantes de asilo nada más estatal reconocida que pueda tomarlos bajo su ampa-
tocar tierra. El número de víctimas de la globaliza- ro, reivindicar sus derechos e interceder en su favor
ción, apátridas y sin techo, crece demasiado deprisa ante las potencias extranjeras. Los refugiados son
para que se pueda seguir su ritmo a la hora de pro- apátridas, pero apátridas en un nuevo sentido: su
yectar, localizar y construir estos campamentos. condición de apátridas se eleva a un nivel completa-
mente nuevo, dada la inexistencia, o la presencia pu-
ramente fantasmagórica, de una autoridad estatal a
Uno de los efectos más siniestros de la globaliza- la cual poder referir su pertenencia a un Estado. Se
ción es la desregulación de las guerras. En nuestros encuentran, como señala Michel Agier en su brillante
días, la mayoría de las acciones bélicas, y las más estudio sobre los refugiados en la era de la globaliza-
crueles y sangrientas, las llevan a cabo entidades no ción, hors du nomos, fuera de la ley; 8 no de esta o
estatales, no sometidas a una legislación estatal o se- aquella ley de este o aquel país, sino de la ley en cuan-
miestatal ni a convenciones internacionales. Son, al to tal. Conforman un nuevo tipo de parias y proscri-
mismo tiempo, el resultado y las causas, auxiliares tos, son los productos de la globalización, el epítome
pero poderosas, de la continua erosión de la sobera- y la encarnación más plena de su espíritu de zona
nía estatal y de las permanentes condiciones de zona fronteriza. Para citar de nuevo a Agier, se les ha arra-

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jado a una condición de «deriva liminar>>, y no saben, y las salidas del purgatorio del campamento condu-
ni pueden saber, si es pasajera o permanente. Incluso cen al infierno ... La desesperanzada sucesión de días
si durante un tiempo permanecen quietos en un lu- vacíos en el interior del perímetro del campamento
gar, están siempre de viaje porque su destino (sea puede ser difícil de soportar, pero Dios prohíbe que
llegada o regreso) jamás estará claro, y el lugar que los representantes plenipotenciarios de la humanidad,
podrian definir como «final» permanece por siempre elegidos o voluntarios, cuya labor consiste en man-
inaccesible. Nunca se verán libres de la tormentosa tener a los refugiados dentro del campamento pero le-
sensación de transitoriedad, indeterminación y pro- jos de la perdición, quiten el tapón. Pero lo hacen, re-
visionalidad de cualquiera de sus asentamientos. petidamente, cada vez que los mandatarios deciden
Se ha documentado bien la crítica situación de que los exiliados ya no son refugiados por más tiem-
los refugiados palestinos, muchos de los cuales jamás po, pues juzgan que «es seguro el regreso>> a una pa-
han vivido fuera de los campamentos levantados a tria que ha dejado de ser su patria, que no tiene nada
toda prisa hace más de cincuenta años. No obstante, que ofrecer o hacer desear.
a medida que la globalización va causando estragos, Así, por ejemplo, alrededor de novecientos mil re-
proliferan nuevos campamentos (menos conocidos y fugiados huidos de las masacres intertribales y de los
en buena medida inadvertidos u olvidados) en torno campos de batalla de las guerras inciviles libradas du-
a los focos de conflagración, prefigurando el modelo rante décadas en Etiopía y Eritrea, se hallan desperdi-
que Tony Blair deseaba que el Alto Comisionado de gados por las regiones septentrionales de Sudán (in-
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) hi- cluyendo el tristemente conocido Darfur), siendo este
ciese obligatorio. Por ejemplo, los tres campamentos mismo un país empobrecido y devastado por la guerra.
de Dabaab, en los cuales se ubicó entre 1991 y 1992 a Están mezclados con otros refugiados que recuerdan
tanta gente como el resto de la provincia keniata de con horror los campos de la muerte del Sudán meri-
Garissa, no muestran signos de cierre inminente, aun- dional. 10 En virtud de una decisión de la agencia de
que a fecha de hoy siguen sin aparecer en el mapa del la ONU, respaldada por las organizaciones benéficas
país porque, a pesar de su pervivencia, todavía se en- no gubernamentales, ya no son refugiados y, por tan-
tienden como estructuras temporales. Otro tanto cabe to, no tienen derecho a la ayuda humanitaria. Sin em-
decir de los campamentos de Ilfo (abierto en septiem- bargo, se negaron a marcharse; al parecer, no creen
bre de 1991), Dagahaley (abierto en marzo de 1992) y que exista un «hogar>> al que puedan <<regresan>, ya que
Hagadera (abierto en junio de 1992). 9 los hogares que recuerdan fueron asolados o saquea-
Una vez que se es refugiado, se es para siempre. dos. La nueva tarea de sus guardianes humanitarios
Los caminos de regreso al paraíso doméstico perdido consiste, por tanto, en hacer que se marchen ... En el
(o que ya no existe) han quedado casi todos cortados campamento de Kassala, primero se cortó el sumi-

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nistro de agua y luego se inició la expeditiva mudan- son portadoras de significado: tierra, casa, aldea,
za de los internos fuera del perímetro del campa- ciudad, padres, posesiones, ocupaciones y otros
mento, el cual, al igual que sus hogares en Etiopía, se referentes cotidianos. Estas criaturas a la deriva y
arrasó por completo para evitar cualquier intento de a la espera no tienen más que su "vida desnuda",
retorno. La misma suerte corrieron los ocupantes cuya continuación depende de la asistencia huma-
de los campamentos de Um Gulsam Laffa y de New- nitaria>>.11
shagarab. Según el testimonio de los aldeanos del
lugar, unas ocho mil personas murieron cuando se Abundan los recelos en lo referente al último pun-
cerraron los hospitales del campamento, se desman- to. La figura del cooperante humanitario, contratado
telaron los pozos de agua y se suprimió la distribu- o voluntario, ¿no es un importante eslabón en la ca-
ción de alimentos. Es cierto que resulta difícil confir- dena de la exclusión? Hay quienes se preguntan si las
mar esta historia; aunque, si de algo podemos estar organizaciones humanitarias, al esforzarse al máxi-
seguros, es de que cientos de miles de personas han mo por alejar a la gente del peligro, no están ayudan-
desaparecido y continúan desapareciendo de los re- do sin querer a los «limpiadores étnicos>>. Agier se
gistros y estadísticas de refugiados, por más que no pregunta si el trabajador humanitario no es un <<agen-
lograran escapar de la tierra-de-ninguna-parte de la te de exclusión de coste mínimo>> y, lo que todavía es
no-humanidad. más importante, un dispositivo destinado a descargar
y disipar la ansiedad del resto del mundo, a absolver
la culpa y a calmar los escrúpulos de los espectado-
De camino a los campamentos, sus futuros ocu- res, así como a mitigar la sensación de urgencia y el
pantes se ven despojados de cualquier seña de identi- miedo a la contingencia. De hecho, poner a los refu-
dad excepto una: la de refugiados sin Estado, sin lu- giados en manos de los <<trabajadores humanitarios>> (y
gar, sin función y «sin papeles>>. Dentro del recinto cerrar los ojos a los guardias armados que están de-
del campamento, los refugiados son reducidos a una trás) parece ser el modo ideal de reconciliar lo irre-
masa sin rostro, habiéndoseles negado el acceso a las conciliable: el irresistible deseo de deshacerse de los
más elementales comodidades que conforman la iden- desperdicios humanos nocivos al mismo tiempo que
tidad, a los hilos que tradicionalmente tejen la trama uno satisface su conmovedor deseo de rectitud moral.
de las identidades. Convertirse en «Un refugiado>> sig-
nifica perder <<Es posible que pueda aliviarse la conciencia de
culpa causada por la difícil situación de la parte
«los medios que sirven de base a la existencia so- maldita de la humanidad. Para lograr tal efecto,
cial, es decir, un conjunto de cosas y personas que bastará con dejar que siga su curso el proceso, ya

60 61
en todo su apogeo, de biosegregación, de exorcizar Sólo quedan los muros, el alambre espinoso, las
y recomponer las identidades mancilladas por las puertas vigiladas, los guardias armados. Son estas
guerras, la violencia, el éxodo, las enfermedades, cosas las que definen la identidad de los refugiados o,
la miseria y la desigualdad. Los portadores de es- mejor, las que acaban con su derecho a autodefinirse,
tigmas se mantendrán para siempre a distancia y aún más, a autoafirmarse. Todos los desperdicios,
debido a su inferior grado de humanidad, o sea, incluidos los humanos, tienden a amontonarse de for-
a su deshumanización física y moraL>> 12 ma indiscriminada en el mismo basurero. El acto de
asignar la categoría de desperdicio acaba con las di-
Los refugiados son la encarnación del «desperdicio ferencias, las individualidades, las idiosincrasias. El
humano>>, privados de desempeñar cualquier función desecho no necesita finas distinciones ni sutiles ma-
útil en la tierra a la que han llegado y en la que per- tices, a menos que esté destinado al reciclaje; pero
manecen de manera temporal, y sin intención alguna las posibilidades que tienen los refugiados de ser re-
ni perspectiva realista de verse asimilados e integra- ciclados como miembros legítimos y reconocidos de
dos en el nuevo cuerpo social. Desde su actual ubica- la sociedad son, como mucho, vagas e infinitamente
ción, el vertedero, no hay un camino para volver atrás remotas. Se han tomado todas las medidas para ga-
ni para seguir hacia delante (a menos que se trate de rantizar la permanencia de su exclusión. Personas
un camino hacia lugares aún más remotos, como en sin atributos han sido depositadas en un territorio sin
el caso de los refugiados afganos escoltados por bar- denominación, mientras que se han bloqueado para
cos de guerra australianos, hasta una isla lejana y siempre todos los caminos que llevan a lugares con
apartada de todos los caminos trillados y sin trillar). significado y a los sitios en los que pueden forjarse,
El criterio fundamental, a la hora de escoger la ubica- y se forjan a diario, significados socialmente legibles.
ción de sus campamentos permanentemente tempora-
les, consiste en una distancia lo bastante grande como
para impedir que los efluvios venenosos de la descom- Vayan a donde vayan, nadie quiere a los refugia-
posición social alcancen lugares habitados por lapo- dos, y se les deja bien claro que es así. Aquellos reco-
blación autóctona. Fuera de ese lugar, los refugiados nocidos como <<inmigrantes económicos>> (es decir,
serían vistos como un obstáculo y como un problema; las personas que siguen los preceptos de la <<elección
dentro, son olvidados. Al mantenerlos allí e impedir racionaL>, tan alabada por el coro neoliberal, y que,
cualquier fuga, al convertir la separación en definitiva en consecuencia, buscan medios de subsistencia allí
e irreversible, «la compasión de algunos y el odio de donde existen en vez de permanecer donde no los
otros>> cooperan en la producción del mismo efecto: hay) son condenados abiertamente por los mismos
tomar distancia y mantener distancia. 13 gobiernos que intentan por todos los medios que la

62 63
«flexibilidad laboral» sea la virtud cardinal de su elec- nas>> (la nueva expresión acuñada para sustituir y de-
torado, y que exhortan a los desempleados autócto- nigrar el otrora noble concepto de «pasaje>>).
nos a «ponerse manos a la obra>> e ir a donde hay tra- Gracias a la activa cooperación de los gobiernos y
bajo. Pero la sospecha de los motivos económicos de otras figuras públicas que consideran que secun-
salpica también a los recién llegados que, hasta hace dar y fomentar los prejuicios populares son los únicos
bien poco, se consideraba que ejercían sus derechos sustitutos disponibles para afrontar las fuentes origi-
humanos al buscar protección contra la discrimina- nales de la incertidumbre existencial que acecha a sus
ción y el hostigamiento. A fuerza de repetir esta aso- electores, los «solicitantes de asilo>> sustituyen ahora
ciación, la expresión «solicitante de asilo>> ha adqui- a las brujas de mirada diabólica y a otros malhecho-
rido un matiz peyorativo. Los estadistas de la «Unión res impenitentes, a los espectros malignos y a los
Europea>> dedican la mayor parte de su tiempo e in- duendes de las leyendas urbanas de otros tiempos. El
genio a diseñar mecanismos cada vez más sofistica- nuevo folclore urbano de veloz crecimiento asigna a
dos para sellar y fortificar las fronteras, y a buscar los las víctimas de la exclusión planetaria el papel de los
procedimientos más convenientes para librarse de «malos>>; recoge, combina y recicla las espeluznantes
quienes, a pesar de todo, consiguen cruzar las fronte- historias de terror tradicionales, para las que las inse-
ras en busca de alimento y refugio. guridades de la vida en la ciudad han generado, aho-
Para no quedar rezagado, David Blunkett, cuando ra y en el pasado, una demanda constante y cada vez
era ministro del Interior británico, propuso en una más voraz. Como sugería Martin Bright, las innobles
ocasión extorsionar a los países de origen de los refu- revueltas contra los inmigrantes en la ciudad britá-
giados para que se quedaran con los «solicitantes de nica de Wrexham «no fueron un suceso aislado. Las
asilo no cualificados>> y amenazó con que en caso agresiones contra los solicitantes de asilo se están con-
14
contrario recortaría las ayudas financieras. No fue virtiendo en la norma en el Reino Unido>>. 15 En Ply-
ésta su única idea novedosa. Blunkett quería «forzar mouth, por ejemplo, las agresiones de este tipo se han
el ritmo del cambio>>, y se quejaba de que «el progre- convertido en una costumbre. «Sonam, un campesino
so ha sido demasiado lento>> debido a la falta de en- nepalí de veintitrés años, llegó a Plymouth hace ocho
tusiasmo entre los otros líderes europeos. Blunkett meses. Cuando sonríe, tímidamente, se ve que le fal-
auspiciaba la creación de una «fuerza conjunta de ac- tan dos dientes: no los ha perdido durante los conflic-
tuación rápida>> y de «Un grupo de trabajo de exper- tos violentos de su país, sino cuando volvía de la tien-
tos nacionales>> para «evaluar los riesgos comunes, da de la esquina, en Davenport.>>
identificando los puntos débiles de Europa [ ... ] las La hostilidad de los nativos, sumada a la negati-
fronteras exteriores, tratando el tema de la inmigra- va de las autoridades a conceder asistencia estatal a
ción ilegal por mar y abordando el tráfico de perso- los recién llegados que no soliciten el asilo en el mo-

64 65
mento de su llegada, el recorte de los fondos para la De todos aquellos inscritos en los registros del Alto
«protección humanitaria» y la inflexible política de Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados,
deportación dirigida a los refugiados <<indeseables» la agencia para los refugiados de la ONU, el 83,2 por
(10.740 deportados en 2002, 1300 detenidos a la es- ciento de los refugiados de África se encuentra en
pera de ser deportados en junio de 2003), arrojaron campamentos, y el 95,9 por ciento de los de Asia. Has-
como resultado una brusca caída de las solicitudes ta el momento, sólo el 14,3 por ciento de los refugia-
de asilo, de 8900 en octubre de 2002 a 3600 en ju- dos en Europa se encuentra en campamentos. Pero
nio de 2003. Los datos fueron interpretados triunfal- no parece haber signos de que la diferencia a favor de
mente por David Blunkett como la confirmación de Europa se mantenga por mucho tiempo.
la meritoria eficacia de la política gubernamental y
como la demostración definitiva de que los <<severos>>
procedimientos <<estaban funcionando». Y, en efecto, Los refugiados están en medio de un fuego cruza-
estaban <<funcionando>>; incluso el Refugee Council se- do. Para ser más exactos, en un callejón sin salida.
ñaló que <<Simplemente impedir a las personas entrar Se les expulsa a la fuerza o se les intimida para que
en el Reino Unido>> a duras penas puede considerar- abandonen su país natal, pero se les deniega la entra-
se un <<éxitO>>, si se tiene en cuenta que <<algunas de da a cualquier otro. No cambian de lugar; pierden su
estas personas pueden necesitar nuestra ayuda deses- lugar en el mundo, se les catapulta a ninguna parte, al
peradamente>>.16 <<no lugar>> de Augé o a las <<nowherevilles» de Garreau,
A esos inmigrantes que, a pesar de las estratage- o se les introduce en el <<Narrenschiffen>> de Michel
mas más ingeniosas, no pueden ser deportados de ma- Foucault, <<a un lugar sin lugar>>, a la deriva, <<que exis-
nera rápida, el Gobierno propone confinarlos en cam- te por sí mismo, que está encerrado en sí mismo y al
pamentos construidos, seguramente, en zonas aisladas mismo tiempo está a merced de la infinitud del mar>>, 18
y remotas del país (una medida que transforma la ex- o (como sugiere Michel Agier) a un desierto, por de-
tendida creencia de que <<los inmigrantes no quieren o finición un lugar inhóspito, una tierra hostil al ser
no pueden integrarse en la vida económica del país>> humano y rara vez visitada.
en una predicción ineluctable). El Gobierno ha esta- Los campamentos de refugiados o de los solici-
do ocupado, como observó Gary Younge, <<erigiendo tantes de asilo son artificios a los que el bloqueo de
bantustanes en la campiña británica, acorralando a las salidas ha convertido en permanentes. Déjenme
los refugiados para dejarlos aislados y vulnerables>>Y repetirlo: los que viven en ellos no pueden volver <<al
Los solicitantes de asilo, concluye Younge, <<tienen lugar del que vinieron>>, sus países de origen no los
más posibilidades de ser víctimas que perpetradores quieren, sus medios de subsistencia han sido diez-
de actos criminales>>. mados, sus casas arrasadas, vaciadas o saqueadas de

66 67
manera abusiva; pero, además, tampoco tienen un ca- es vivido como un elemento (y menos aún una con-
mino ante sí: ningún gobierno dará la bienvenida a un tribución) de la perpetuidad. Para los ocupantes de
flujo de millones de personas sin techo, y cualquier los campamentos de refugiados, la perspectiva de las
gobierno hará lo imposible para impedir que los re- secuelas a largo plazo y sus consecuencias no forma
cién llegados se instalen. parte de su experiencia. Los encerrados en los cam-
En cuanto a su nueva ubicación «permanentemen- pamentos de refugiados viven, literalmente, día tras
te temporal», los refugiados «están allí, pero no son de día, y los contenidos de la vida cotidiana no están in-
allÍ». No pertenecen de verdad al país en cuyo territo- fluidos por el conocimiento de que los días se combi-
rio han construido sus chabolas o instalado sus tien- nan en meses y años. Como en las prisiones y en los
das. Están separados del resto del país que les acoge «hiperguetos» estudiados y vívidamente descritos por
por un velo de sospecha y resentimiento, invisible Loi:c Wacquant, los refugiados encerrados en campa-
pero tupido e impenetrable. Están suspendidos en un mentos «aprenden a vivir, o más bien a sobrevivir
vacío espacial en el que el tiempo poco a poco se ha [(sur)vivre] día a día en la inmediatez del momento
ido deteniendo. No están instalados ni desplazados; inmersos en la [ ... ] desesperación que fermenta tra~
no son sedentarios ni nómadas. los muros>>. 19
Para emplear los términos con que solemos refe- Si adoptamos los términos que se derivan del aná-
rirnos a las identidades humanas, son inefables. Re- lisis de Loi:c Wacquant, 20 podemos afirmar que los
presentan la encarnación misma de los «indecidi- campamentos de refugiados mezclan, combinan y
bles» de Jacques Derrida. En medio de gente como cristalizan las características típicas del «gueto comu-
nosotros, que nos congratulamos mutuamente y nos nitario>> de la era Ford-Keynes y las del «hipergueto>>
felicitamos a nosotros mismos por nuestra capacidad de nuestros tiempos posfordistas y poskeynesianos. Si
de reflexión y autorreflexión, no son sólo intocables, bien los <<guetos comunitarios>> eran <<minisociedades>>
sino impensables. En un mundo repleto de comuni- relativamente autosuficientes y autorreproductoras,
dades imaginarias, ellos son los inimaginables. Y al con réplicas en miniatura de la estratificación del con-
negarles su derecho a ser imaginados, los otros, agru- junto de la sociedad, de las divisiones funcionales y
pados en comunidades -auténticas o que aspiran a las instituciones precisas para servir al conjunto de
serlo- buscan credibilidad a través de sus propias ta- necesidades de la vida comunitaria, los <<hiperguetos>>
reas imaginativas. son todo menos comunidades autosuficientes. Podría-
Los campamentos de refugiados ostentan una nue- mos decir que son una pila de <<cabos sueltos>>, un
va cualidad: una «transitoriedad congelada», un esta- agrupamiento artificial e incompleto de lo rechazado;
do duradero de continua provisionalidad, una dura- conglomerados, pero no comunidades; condensacio-
ción parcheada de momentos, ninguno de los cuales nes topográficas incapaces de subsistir por su cuenta.

68 69
Cuando las elites de los «guetos comunitarios» logra- La permanencia de la transitoriedad; la durabili-
ron salir y dejaron de alimentar la red de actividades dad de lo efímero; la determinación objetiva que no
económicas que mantenía (aunque fuese de manera se refleja en el carácter consecuencia! y subjetivo de
precaria) la supervivencia del resto de la población las acciones; el rol social definido siempre de manera
del gueto, hicieron su aparición los organismos de inadecuada o, para ser más exactos, una inserción en
asistencia y control (por regla general, ambas funcio- el flujo de la vida sin el ancla de un rol social son ca-
nes van de la mano) gestionados por el Estado. Los racterísticas de la moderna vida líquida que, junto con
ocupantes de los «hiperguetos>> penden de hilos que otras vinculadas a ellas, han sido expuestas y docu-
tienen su origen más allá de sus límites y casi con mentadas en las investigaciones de Agier.
toda seguridad más allá de su control.
Michel Agier encontró en los campamentos de re-
fugiados algunos rasgos de los «guetos comunitarioS>>, Uno se pregunta hasta qué punto los campamen-
pero entremezclados con los atributos del «hipergue- tos de refugiados pueden verse como laboratorios en
to>>.21 Podemos suponer que una combinación de este los que se prueba y ensaya (de manera quizás invo-
tipo estrecha aún más los vínculos que unen a los ocu- luntaria, pero no por eso con menos energía) el nue-
pantes del campamento. La atracción que mantiene vo modelo de vida líquida «permanentemente tran-
unidos a los habitantes del «gueto comunitario>> y el sitoria>> ...
empuje que concentra y retiene en un «hipergueto>>, Los refugiados y los inmigrantes, que vienen de
dos fuerzas poderosas en sí mismas, coinciden, se su- «tierras remotas>> pero solicitan establecerse en la ve-
perponen y se refuerzan recíprocamente. En com- cindad, sólo sirven para conjurar el espectro de las
binación con la hostilidad del ambiente exterior, que «fuerzas globales>>, temidas e invisibles porque lle-
bulle y se encona, generan una aplastante fuerza cen- van a cabo su tarea sin consultar con aquellos que
trípeta a la que es difícil oponer resistencia y, frente a están destinados a sufrir las consecuencias. Después
la cual, resultan del todo superfluas las innobles téc- de todo, los solicitantes de asilo y los «inmigrantes
nicas de reclusión y aislamiento desarrolladas por los económicos>> son réplicas colectivas (¿un álter ego?,
gestores y supervisores de los Auschwitz o de los Gu- ¿compañeros de viaje?, ¿imágenes especulares?, ¿ca-
lags. Los campamentos de refugiados se asemejan ricaturas?) de la nueva elite dominante del mundo
más que cualquier otro microcosmos social artificial globalizado, de la que muchos sospechan, y con ra-
al tipo ideal de «institución total» de Erving Goffman: zón, que es la verdadera villana de la obra. Al igual
ofrecen, por acción u omisión, una «vida total» de la que esta elite, no están vinculados a ningún lugar, en-
que no hay escapatoria, que impide con eficacia el ac- carnan el insondable <<espacio de flujos>> donde hun-
ceso a cualquier otra forma de vida. de sus raíces la precariedad actual de la condición

70 71
humana. Estos temores y estas angustias, al buscar Landschaft des Exils, es <<ein Bote des Unglücks» (<<un
en vano otras salidas más adecuadas, emergen bajo pájaro de mal agüero»).
la forma del resentimiento popular y el miedo a los
«extraños cercanos». Para neutralizar y disipar la in-
certidumbre, no sirve un enfrentamiento directo con En los años setenta del siglo xx, entraron a for-
la otra encarnación de la extraterritorialidad: la elite mar parte del pasado los <<gloriosos treinta años» de
global que se mueve fuera del alcance del control hu- reconstrucción de la posguerra, pacto social y opti-
mano. Esta elite es demasiado poderosa para enfren- mismo por el desarrollo que acompañaron el desman-
tarse a ella y retada sin más, incluso si se conociese telamiento del sistema colonial y la proliferación de
(y no es así) su localización exacta. Los refugiados, <<nuevas naciones>>. Se abría entonces un mundo feliz
en cambio, desventurados e indefensos, son un blan- de fronteras borradas o reventadas, avalancha infor-
co visible, inmóvil y sobre el que resulta fácil descar- mativa y globalización galopante; un banquete con-
gar el exceso de rabia, si bien no son la causa de los sumista en el Norte opulento y un <<creciente senti-
sufrimientos ni del miedo a seguir sufriendo que ori- miento de desesperación y de exclusión en una gran
ginaron esa rabia. parte del resto del mundo>>, surgido del <<espectáculo
Puedo añadir que frente a un flujo de <<forasteros», de riqueza por una parte y de miseria por la otra>>. 22
los <<establecidos» (para retomar los términos memo- Hoy, con la sabiduría que da la experiencia, podemos
rables de Norbert Elias)" tienen sobradas razones para considerarlo un momento decisivo de la historia con-
sentirse amenazados. Además de representar <<lo des- temporánea. Al final de esa década, el escenario en el
conocido» que todo extranjero encarna, los refugia- cual hombres y mujeres se enfrentaban a los desafíos
dos traen el rumor distante de guerras y el hedor.de de la vida se transformó de manera subrepticia aun-
hogares arrasados y poblados calcinados que sólo pue- que radical, e invalidó la sabiduría vital existente, exi-
den recordar a los establecidos cuán fácilmente puede giendo una revisión y un examen exhaustivo de las
ser quebrado o destruido el capullo de su rutina se- estrategias vitales.
gura y familiar (segura porque es familiar), y cuán El bloqueo de las «soluciones globales a proble-
ilusoria puede ser la seguridad de su asentamiento. mas producidos de manera local>>, y más exactamen-
El refugiado, como señalaba Bertolt Brecht en Die te la crisis actual de la «industria de eliminación de
desperdicios humanos>>, repercute en el trato que dan
* Elías, Norbert y Scotson, John L., The Established and the Out- a los refugiados y a los solicitantes de asilo aquellos
siders: A Sociological Inquily into Community Problems, Frank Cass, países hacia los que miran los inmigrantes globales
Londres, 1965 [trad. esp.: «Ensayo acerca de las relaciones entre esta-
blecidos y forasteros», en Reis. Revista española de investigaciones so-
en su búsqueda de seguridad ante la violencia, y de
ciológicas, n. 0 104,2003, págs. 219-251]. (N. de la T.) pan Y agua potable, y está modificando de manera ra-

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dical también la difícil condición de los «excluidos in- Ulf Hedetoft describe el mismo aspecto de aque-
ternos>> en aquellos países. lla transformación de hace más de tres décadas des-
Uno de los aspectos más desastrosos del cambio de un ángulo diferente (aunque muy relacionado con
en el modo de tratar a los <<excluidos internos>> (ahora el primero): el de los <<excluidos externos>>, los inmi-
rebautizados como <<Subclase>>) se reveló relativamen- grantes potenciales. 25 Hedetoft observa que <<Se están
te pronto y, desde entonces, se ha documentado de volviendo a trazar las fronteras entre Nosotros y Ellos,
forma minuciosa: el paso de un modelo de <<Estado con más rigidez>> que nunca. Como sugiere Hedetoft,
social» de comunidad inclusiva a un Estado <<de justi- siguiendo a Andreas y Snyder, 26 además de adoptar
cia criminal», <<penal», basado en el «control de la de- formas más selectivas y diversificadas, las fronteras
lincuencia>>; un Estado <<excluyente>>. David Garland, se han convertido en lo que cabría llamar <<membra-
por ejemplo, observa: nas asimétricaS>>: permiten salir, pero <<protegen con-
tra la entrada indeseada de elementos del otro lado>>.
<<Ha habido un cambio de énfasis significativo des- Por ello a los clásicos puestos fronterizos repartidos
de la modalidad del bienestar a la penal [ ... ]. La a lo largo de la línea de la frontera territorial se han
modalidad penal, amén de tornarse más promi- añadido avanzadillas lejanas, como las estaciones de
nente, se ha vuelto más punitiva, más expresiva, control situadas en los puertos y en los aeropuertos
más preocupada por la seguridad [... ]. La modali- de otros países.
dad del bienestar, además de perder importancia,
se ha vuelto más condicional, más centrada en el <<Al instituir medidas de control más restrictivas
delito, más consciente de los riesgos [... ]. en las fronteras externas, e igual de importante, un
>>Ahora es menos probable que los delincuentes sistema más rígido para conceder visados en los
se vean representados en el discurso oficial como países de emigración "del Sur" [... ] [Las fronteras]
ciudadanos socialmente desvalidos y necesitados se han diversificado, como lo han hecho los con-
de apoyo. Antes bien, son retratados como indi- troles fronterizos, llevados a cabo no sólo en los
viduos culpables, indignos y en cierto modo peli- lugares convencionales [ ... ] sino también en aero-
grosos>>.23 puertos, embajadas y consulados, en centros de
acogida y en el espacio virtual, en la forma de una
Loi:c Wacquant constata una <<redefinición de la colaboración reforzada entre la policía y las auto-
misión estatal»; 24 el Estado <<se retira de la arena eco- ridades de inmigración en diferentes países.>>
nómica, afirma la necesidad de reducir su papel social
a favor de la ampliación y el fortalecimiento de su in- Como para dar una prueba inmediata de la tesis
tervención penal». de Hedetoft, el primer ministro británico, Tony Blair

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recibió a Ruud Lubbers, el alto comisario de las Na- deteniendo a quienes se dirigen al país mucho antes de
ciones Unidas para los Refugiados, para sugerirle la que alcancen las fronteras y tengan la oportunidad
creación de «refugios seguros» para futuros solici- de reclamar su condición de refugiados o de solicitan-
tantes de asilo cerca de sus hogares, es decir, a una tes de asilo; en resumen, sellando el territorio contra
distancia segura de Gran Bretaña y de los demás paí- las multitudes que llaman a su puerta, y haciendo
ses ricos que, hasta fechas recientes, constituían sus poco o nada por aliviar esta presión mediante la eli-
destinos naturales. En la «neolengua» propia de la minación de las causas.
era posterior a la Gran Transformación, el ministro Naomi Klein ha señalado una tendencia cada vez
del Interior David Blunkett describía el tema de la más fuerte y más generalizada (promovida por la
conversación entre Blair y Lubbers como «nuevos Unión Europea, pero seguida rápidamente por Esta-
retos para los países desarrollados, planteados por dos Unidos) hacia una <<fortaleza regional con varios
aquellos que utilizan el sistema de asilo como una piSOS»:
ruta para entrar en Occidente>> (empleando esa neo-
lengua, cabria lamentarse, por ejemplo, del reto que re- <<Un continente fortaleza es un bloque de nacio-
presentan para la gente asentada los náufragos que nes que suman fuerzas para extraer condiciones
utilizan el sistema de rescate como ruta para alcan- comerciales favorables de otros países, mientras
zar tierra firme). patrullan las fronteras externas compartidas para
Por el momento, Europa y sus avanzadillas en el mantener fuera a la gente de dichos países. Aho-
extranjero (al igual que Estados Unidos o Australia) ra bien, si un continente procede con seriedad en
parecen buscar una respuesta a sus problemas desco- cuanto fortaleza, también tiene que invitar a uno
nocidos en políticas también desconocidas y casi nun- o dos países pobres a estar dentro de sus muros,
ca llevadas a la práctica en la historia europea. Son pues alguien ha de hacer el trabajo sucio y pe-
políticas que miran al interior antes que al exterior, sado».27
centrípetas en vez de centrífugas, implosivas en vez
de explosivas: se atrincheran y se repliegan sobre sí El Tratado de Libre Comercio de América del Nor-
mismas, erigiendo muros coronados con una red de te (NAFTA), el mercado interior estadounidense am-
aparatos de rayos X y circuitos cerrados de televisión, pliado para incorporar a Canadá y a México (<<des-
potenciando la presencia de empleados en las ofici- pués del petróleo», señala Naomi Klein, «la mano de
nas de inmigración y más vigilantes en las fronteras, obra inmigrante es el motor de la economía del su-
estableciendo más requisitos en las leyes de inmigra- doeste» de Estados Unidos), se complementó en julio
ción y naturalización, manteniendo a los refugiados de 2001 con el <<Plan Sur», en virtud del cual el Gobier-
en campamentos aislados y estrechamente vigilados, y no mexicano asumía la responsabilidad de la vigilan-

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cía masiva de su frontera meridional, así como de la en la Unión, estaban destinados a adoptar tecnología
detención eficaz de la marea de desperdicios huma- de vanguardia pensada para convertir sus fronteras
nos empobrecidos que afluye a Estados Unidos desde orientales, que en poco tiempo se convertirían en las
los países de América Latina. Desde entonces, lapo- fronteras orientales de la «Fortaleza Europa>>, en im-
licía mexicana ha detenido, encarcelado y deportado permeables para los forasteros.
a centenares de miles de emigrantes antes de que al- Quizá las tendencias señaladas aquí sólo son dos
canzasen las fronteras de Estados Unidos. En cuanto manifestaciones relacionadas de la misma preocupa-
a la «Fortaleza Europa>>, dice Naomi Klein, «Polonia, ción, incrementada y casi obsesiva, por la seguridad;
Bulgaria, Hungría y la República Checa son los sier- acaso ambas pueden explicarse por una variación en
vos posmodernos, que proporcionan mano de obra el equilibrio entre las tendencias incluyentes y exclu-
barata a las fábricas en las que se produce ropa, artícu- yentes, eternamente presentes; o tal vez se trate de fe-
los electrónicos y automóviles por el 20 o el 25 por nómenos sin relación entre sí, cada uno sujeto a una
ciento de lo que costaría fabricarlos en Europa occi- lógica propia. No obstante, puede demostrarse que,
dental». En el seno de los continentes fortaleza se ha cualesquiera que sean sus causas inmediatas, ambas
creado «una nueva jerarquía social», en un intento tendencias proceden de una raíz común: la propagación
por cuadrar el círculo, es decir, por encontrar un equi- global de la forma de vida moderna, que ha alcanzado
librio entre postulados palmariamente contradictorios a estas alturas los límites más remotos del planeta. Ha
aunque análogamente vitales: fronteras herméticas y anulado la división entre «CentrO>> y «periferia>> o, para
fácil acceso a una mano de obra barata, dócil y poco ser más exactos, entre formas de vida «modernas>> (o
exigente, dispuesta a aceptar y a hacer cualquier cosa <<desarrolladas>>) y <<premodernas>> (o <<Subdesarrolla-
que se le ofrezca; o bien, libre comercio y necesidad das>> o <<retrasadas>>); una división que acompañó la
de complacer los sentimientos de hostilidad hacia los mayor parte de la historia moderna, cuando la discu-
inmigrantes, la paja a la que se aferran los gobiernos sión sobre los modos heredados quedaba confinada
encargados de la soberanía zozobrante de los Esta- a un sector del globo limitado, aunque en constante
dos-nación para buscar salvar de un desmoronamien- expansión. En tanto en cuanto seguía siendo relativa-
to veloz su legitimación. «¿Cómo mantenerse abierto mente restringido, dicho sector podía usar el diferen-
a los negocios y cerrado a la gente?>>, pregunta Klein. cial del poder resultante como una válvula de seguri-
Y responde: «Es fácil. Primero amplías el perímetro, dad para protegerse del recalentamiento, y podía usar
luego echas el cerrojO>>. el resto del planeta como un vertedero para los resi-
Los fondos que la Unión Europea transfirió de duos tóxicos de su modernización incesante.
buen grado y sin regateos a los países de la Europa Sin embargo, ahora el planeta está lleno, y esto im-
del Este y central, incluso antes de aceptar su ingreso plica, entre otras cosas, que procesos típicamente m o-

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demos, como la construcción del orden y el progreso 3
económico, se dan en todas partes y, como consecuen- El Estado, la democracia
cia, por todas partes se producen y se expulsan «des- y la gestión de los miedos
perdicios humanos» en cantidades cada vez mayores;
esta vez, no obstante, faltan los basureros «natu~a­
les>> apropiados para su almacenamiento y potencml
reciclaje. El proceso que hace un siglo anticipara ~osa
Luxemburg (aunque ella lo describía en térmmos
esencialmente económicos, más que explícitamente
sociales) ha alcanzado su límite extremo. Ha sido sobre todo en Europa y en sus antiguos do-
minios, sus brotes de allende los mares, sus ramifica-
ciones y sedimentos (así como en algunos otros «paí-
ses desarrollados>> que mantienen con Europa una
relación de WahlveiWandschaft, de afinidad electiva,
en vez de una relación de Ve¡wandschaft, simple pa-
rentesco), donde la propensión al miedo y las obsesio-
nes por la seguridad han avanzado de manera más es-
pectacular en los últimos años.
Este fenómeno parece un misterio si se lo contem-
pla al margen de otras novedades importantes acon-
tecidas en «los últimos años>>. A fin de cuentas, como
indica Robert Castel en su incisivo análisis del males-
tar que ha ocasionado la inseguridad del mundo ac-
tual, <<nosotros -al menos en los países desarrollados-
vivimos sin duda en algunas de las sociedades más
seguras (sures) que han existido jamás>>.' Aun así, a
pesar de todas las «pruebas objetivas>>, somos preci-
samente «nosotros>>, que hemos sido criados entre
mimos y algodones, los que más amenazados, inse-
guros y atemorizados nos sentimos; somos los más
miedosos y los más interesados en todo lo que tenga
que ver con la seguridad y la protección, mucho más

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