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SOCIOLOGÍA DE LA CORRUPCIÓN

Pasiones desalmadas. La «ética» de Vladimiro Montesinos

Iniciaremos el estudio definiendo lo que es la ética.

Lacan: nos dice que toda acción supone un juicio que la justifica y la respalda, aun cuando
este juicio no esté totalmente elaborado.

Zizek: Pone énfasis en la incompletitud esencial del mundo humano. No podemos escapar
de la ética desde el momento en que no todo está dicho ni decidido. La ética surge como
conciencia reflexiva llamada a suplir la falla ontológica o la falta de acabamiento del mundo
humano.

Agamben: funda la ética en el hecho de que el ser humano es posibilidad abierta y potencia
pensante. La liberad, la duda y la reflexión son la base misma de la experiencia ética.

Kant: lo decisivo son las reglas que norman nuestra conducta. Detrás de ellas hay una
coherencia: o bien un sujeto que, al ponerse debajo de la ley moral, escoge ser libre, o bien
un sujeto que, al ponerse debajo de la ley moral, escoge ser libre, o bien alguien que se
esclaviza a la transgresión.

Al analizar los famosos “vladivideos” identificaremos el principio y las máximas que rigen el
comportamiento de Montesinos.

Primera Máxima: los acuerdos deben respetarse mientras me resulten beneficiosos. Una
vez que dejan de serlo, quedo liberado del compromiso suscrito.

Segunda Máxima: es posible censurar al otro por hacer las mismas cosas de las que yo me
felicito. Condenando al otro, sentiré más viva indignación. Felicitándome a mí mismo, me
considerare más astuto y con más derechos.

Tercera Máxima: Tener poder, capacidad de actuar, me exime del cumplimiento de la ley.
En todo caso, siempre puedo invocar razones muy razonables. A su vez, estar encima de la
ley, no ser fiscalizado, es prueba de mi propia superioridad. Lo ajeno no me merece respeto.
Lo mío tiene un valor indiscutible.

Cuarta Máxima: la lealtad para conmigo es el valor fundamental que puede tener un
subordinado. El subordinado es el rostro que deben tener quienes quieran acercárseme. Si
tuvieran otro, ya no serian tan reconocidos; o serian, en todo caso, enemigos con quienes
plantea una lucha que es (casi) necesariamente mortal.

EL SIMULACRO DE MONTESINOS
El simulacro es la imitación de la verdad

1. Conversación con el canciller Eduardo Ferrero


Montesinos presume de conocer el pensamiento de izquierda de la década de 1970. Pero
fundamenta su reclamo refiriéndose más a nombres de autores y de instituciones que a
ideas. Cree que se trata de un pensamiento inactual, sus juicios no explican sino solo
descartan el pensamiento social de mediados-fines de la década de 1970 ,1980 y 1990.

2. Conversación con Dionisio Romero Seminario


Montesinos cree que el mercado y la democracia funcionarían mejor si no fuera por los
izquierdistas y las ONG.
También cree que si la gente se olvida de la política y se pone a trabajar, entonces el país
progresara, es por tal motivo que Montesinos insiste en la importancia de controlar los
medios de comunicación.

ANÁLISIS DE LAS MÁXIMAS DE LA ÉTICA DE MONTESINOS:

1. Primera Máxima:
Esta máxima aparece claramente en la relación entre Vladimiro Montesinos y Abimael
Guzmán, el cínico y el fanático.
En la conversación que entabla montesinos con un oficial de la CIA que permanece anónimo
en donde toda la conversación es una rendición de cuentas donde montesinos se esfuerza
por mostrar su profesionalismo y productividad en los temas de terrorismo y narcotráfico.
En dicha conversación Montesinos indica que tiene los videos de Guzmán escuchando
Frank Sinatra y quiere que termine de escribir su libro con el fin de difundir tanto el video
como el libro, de esta manera Guzmán quedaría totalmente desprestigiado y sendero
destruido. Montesinos indica que hay un acuerdo ético con Guzmán, el cual es un engaño
es una manera de tranquilizar a su oponente, una promesa que no lleva la intensión de ser
cumplida. Si se tiene en cuenta que las declaraciones son de 1998 y que le video en cuestión
nunca fue emitido, entonces queda suponer que fue Guzmán quien engaño a Montesinos,
a cambio de comodidades, lecturas, información política, etc.

2. Segunda Máxima:
Montesinos no mide a los otros con la vara que emplea para sí mismo. Lo inaceptable en
los demás resulta ingenioso y contundente cuando es él quien lo hace.
Esto se ve manifestado en dos conversaciones en la primera Montesinos se escandaliza; en
la segunda se divierte.

Montesinos se escandaliza del trato dado a Bedoya por los hermanos Andrade. Su
indignación justifica anular las elecciones de Miraflores, arrebatando la alcaldía al
triunfador. No obstante poco después, el mismo Montesinos exhibe con orgullo sus tácticas
para hundir la candidatura de de Castañeda y la diferencia está en que uno lo perjudica y
el otro lo favorece. Montesinos tiene derecho a hacer lo que él condena. Cuando lo hace él
es viveza; cuando lo hacen otros, es inmoralidad.
En la constitución se dice que el Perú es una republica donde todos somos iguales ante la
ley. No obstante, es visible e los “vladivideos”, en concreto en la situación antes
mencionada, que hay una norma oculta y obscena que es precisamente la ley del amo. El
amo que se oculta y se niega pero que aparece en la figura de Montesinos.

3. Tercera Máxima:
Esta máxima cristaliza un proceso a través del cual Montesinos se endiosa a sí mismo. Pero
este endiosamiento es, en realidad la propia corrupción y el sometimiento a bajas pasiones
o avideces ilícitas. El presidente Fujimori y sus allegados siempre alaban su labor. Difunden
la imagen de un Montesino que es vencedor del terrorismo, garante de la estabilidad
política y protector de la seguridad ciudadana, una mente brillante entregada al logro del
bienestar de los peruanos. La validación de su imagen le da más seguridad. Es probable que
haya pensado todo eso de sí, pues organiza su resguardo en términos que delatan un
sentimiento de grandiosidad.
Este proceso de endiosamiento, que le hace perder sentido de la realidad, es muy evidente
a partir de 1996, cuando se allanan los obstáculos para la reelección del 2000. Cada vez la
transgresión es más descarada y también el sentimiento de omnipotencia. Montesinos
minimiza problemas y obstáculos, pues cree que solo basta su decisión de imponerse su
poder va creciendo porque cada vez copa más estaciones: las Fuerzas Armadas, el Poder
Judicial, los medios de comunicación, la Superintendencia Nacional de Administración
Tributaria (SUNAT).

4. Cuarta Máxima:
Aunque se quiere suponer que la lealtad es incondicional y que brota de compartir ideales
y de la admiración y el amor, en realidad la relación está basada en la complicidad, en el
mutuo beneficio y encubrimiento. Entonces, la incondicionalidad resulta ser un juego, una
simulación, una farsa. Esto es evidente en los distintos grupos oficiales, en donde el mérito
vale cada vez menos. Lo importante es ser parte de la “hermandad” de Montesinos.
En las conversaciones que mantiene Montesinos con el general Villanueva Ruesta y el
coronel Sánchez queda claro que para Montesinos la lealtad es lo más importante, pero
que no puede expresar esta idea con la libertad con que la siente. Para ascender a sus
favoritos, tiene que ascender también a quienes tienen también más meritos profesionales,
aunque quizá no tanta lealtad hacia su persona. No obstante es claro que todos son
“hermanos”.
La influencia de Montesinos significó que lo poco de burocracia moderna existente en el
Perú fuera sistemáticamente reemplazado por una administración diletante y prebendaría.
El resultado fue la extensión de la corrupción.

BALANCE DE LA “ÉTICA” DE MONTESINOS


Recordando las máximas:
1. Engañar al otro se justifica en función a mi interés.
2. La doble moral, emplear dos códigos para enjuiciar un mismo hecho, no es lago
problemático ni cuestionable.
3. La ley debe estar subordinada al poder, al menos mientras yo lo detento.
4. Yo me merezco todo y quien no lo reconoce puede ser destruido

En el caso de Montesinos, el engaño, la adulación y la intriga fueron armas fundamentales


en su camino hacia el poder.
¿Por qué graba Montesinos sus conversaciones?
La más evidente es que sea utilizado como chantaje aunque puede que sea la menos cierta,
porque el más perjudicado seria el propio Montesinos. Queda entonces la hipótesis que el
registro fuera concebido como un “material histórico” o simplemente el gusto de engañar.

LA HUMANIDAD DE MONTESINOS
Las conclusiones a las que se llegan con la trayectoria de Montesinos

1) ¿Cómo explicar la avidez por el poder de montesinos?


La carrera militar de montesinos se debate entre una gran necesidad de logro, dada
por la fuerza de los mandatos familiares y una estrechez de oportunidades. Para ser
alguien en el ejercito tendría que esperar veinte o treinta años, pues eso es lo se
tarda en ser coronel o general. Pero, como tenía demasiada prisa, despliega una
estrategia arribista donde la adulación tiene un papel fundamental. La intriga es otro
componente importante. Se trata de acercar a los generales, de de tener poder
aunque sea en forma vicaria, a titulo de asesor. El poder aparece como un horizonte
de detención de sí y de su familia, es una manera de cumplir los mandatos paternos.

2) ¿Cómo así montesinos se la “licencia” para quebrar las leyes?


Esta licencia tendría que ver con lo apremiante de sus necesidades, con lo insufrible
de su situación, con la falta de alternativas; de otro lado con el valor de sus servicios,
con la importancia de su contribución al desarrollo del país. En la dinámica del
autoengaño, un elemento esencial e la narrativa que el transgresor elabora para
justificar su prescindencia de la ley. Esta narrativa es le “simulacro” que le permite
ceder a su goce al mismo tiempo que mantener una buena conciencia o, al menos,
confundirse. Sabrá, en el fondo, que está haciendo mal, pero tendrá mil razones
para argumentar que, después de todo, no esta tan mal.

3) ¿Por qué pese a su mala fama Montesinos no es detenido de manera que puede
seguir escalando las altas cúspides del poder?
Para entender esto hay que tener en cuenta que la figura de montesinos debe ser
recortada sobre el trasfondo de una sociedad donde la “pendejada” se elogia, como
sinónimo de hombría, astucia y desparpajo, donde el trasgresor es tolerado y la
relación entre los individuos más que de conciudadanía es de complicidad. Sus
maldades no lo descalifican.

CONCLUSIONES
Los individuos somos frágiles de manera que expuestos a la seducción del mal, no es difícil
que caigamos. Mayor es la fragilidad si estamos presionados por mandatos y rodeados por
tentaciones. Podemos identificarnos con un simulacro que nos licencia para hacer lo
indebido y entonces, construir un poder. Pero a la larga se impone el aislamiento y la culpa.
El poder ejerce pues, una influencia corruptora en las personas. Quizá la manera más
drástica de evitar la corrupción son el amor y el humor. Amar desde el poder es difícil, pues
supone ser indiferente a los privilegios que nos da alejan de la humanidad de los otros.