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Contexto: relación escuela-empresa

El Aprendizaje Basado en Proyectos y las diferentes metodologías falsamente novedosas


que se intentan implantar en la escuela con más o menos éxito son técnicas extrapoladas
del mundo de la empresa y sus diferentes formas de gestionar el conocimiento para la
obtención de beneficios. La definición de estos modos de gestión en origen, como hemos
dicho, en la empresa, exige una concepción del conocimiento que es completamente
opuesta a la que se debería tener del mismo en el ámbito educativo, desde la educación
infantil a la Universidad, salvo que en todas estas etapas se quiera tratar el saber al modo
de una escuela de negocios, tipo ESADE. Es decir, desde un punto de vista puramente
productivo.
La colonización de la escuela pública por estas metodologías es una operación que lleva
produciéndose desde los años 80 de manera definitiva y tiene su origen en la necesidad
de reconversión de la mano de obra en el sentido de la productividad flexible para que las
multinacionales sigan obteniendo beneficios en su carrera competitiva neoliberal.
Las grandes compañías, fundamentalmente desde la financiariazión de la economía entre
los 80-90, fueron conscientes de que la obtención de beneficios no podía basarse
únicamente en un concepto de plusvalía clásico según el cual el valor o beneficio añadido
se produce en el ahorro en el salario del obrero, bien por la reducción del mismo sin
disminuir la jornada laboral, bien disminuyendo la jornada laboral, sin disminuir o
aumentando la carga de trabajo por periodo…o las dos al mismo tiempo (es decir, en lo
que se ahorra y no paga de antemano el empresario).
En tiempos de crisis, no se trata de obtener sólo un plusvalor directo del ahorro en el
precio de la mercancía “ fuerza de trabajo”, sino que la producción del plusvalor debe
quedar asegurada mediante el reciclaje permanente del valor de uso de la misma, de la
reutilización modificable y permanente de sus habilidades. Fundamentalmente, de un
determinado tipo de habilidades, de ahí la importancia de redefinir qué entendemos por
conocimiento en el ámbito empresarial y la necesidad de la implantación de esta
perspectiva en la escuela: son las habilidades traducidas en la disposición voluntaria de
colaborar en la producción de “conocimiento común” para alcanzar los objetivos de la
empresa, siendo el principal de todos ellos, de entrada y a toda costa, la producción de un
trabajador cuya mentalidad es poner conjuntamente al servicio de esa empresa-
comunidad sus capacidades sintiéndose parte de un proyecto colectivo entre iguales. El
plusvalor que se obtiene de un trabajador capaz de reordenarse a sí mismo con el fin de
servir a intereses ajenos que, sin embargo, siente como propios, es un valor permanente.
Este valor se denomina “creatividad”, “autocrítica” y capacidad de trabajar en equipo; en
resumen, el tan famoso “aprender a aprender”, que engloba las habilidades y
competencias para el siglo XXI1, de carácter psicológico. Las de carácter académico son
las desarrolladas por las materias STEM (Science, Technology, Engineering, Maths) y
que evalúa el Inofrme PISA, por ejemplo, y tienen que ver con el conocimiento exigible
para un puesto. Son secundarias en relación a la posibilidad de crear una conciencia
colectiva construida desde una perseverancia en el reciclaje del sí mismo que invierta en
su propia formación y deslocalización y que renuncie al ocio. La modelación de un sujeto
de este tipo es el principal objetivo de las diferentes dinámicas para la transferencia de

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Habilidades y competencias del siglo XXI para loa aprendices del nuevo milenio en los países de la OCDE
conocimiento que se están implantando desde los 80 en las grandes multinacionales y que
son las bases de la “sociedad del conocimiento” contemplada en toda la normativa
educativa de la UE, la OCDE, Unesco, etc. Grandes empresas que empezaron a implantar
estas dinámicas han sido Apple, Cisco Systems, Chevron y Texas Instruments. Algunas
de ellas financian proyectos de reforma de la educación como el Assessment and
Teaching Century 21 Skills (ATC21S)
La conexión empresa- escuela debe entenderse únicamente como la colonización de la
escuela por parte de los intereses y fines de la empresa neoliberal. A lo que asistimos en
la actualidad es a la culminación interesada de esta confusión. Para entender cómo se ha
producido, puesto que ya es una realidad, no una posibilidad futura, hay que explicar cuál
es el fin de la escuela y lo que se entiende en este lugar por conocimiento. También, qué
es lo que los representantes de la economía neoliberal pretenden obtener del saber que se
“produce” en la escuela.
La escuela y la educación, en tanto que públicas, sólo pueden ser defendidas con fortaleza
moral desde el punto de vista ilustrado. Una concepción mínima ilustrada de la educación
ya supone algo muy importante: es el lugar del saber, del “qué es”, del conocimiento. De
aquí se deriva, de manera inevitable, otra cosa esencial: el conocimiento es la base de la
autonomía racional. Sólo a partir de conocer lo que la realidad es, se puede transformar
la realidad. Esto es desde el punto de vista del obrar o de la acción, siguiendo a Aristóteles,
dependiendo de si el objeto de reflexión y transformación es el ser humano o la realidad
externa al mismo y a la que pertenece como un ente más, con la responsabilidad de estar
dotado de razón para establecer esas relaciones con prudencia.
Una definición de la escuela como lugar donde se da el conocer de lo que las cosas son y
se posibilita ser persona, es una escuela teórica y práctica; una escuela fundada en el
objetivo de saber y llegar a ser lo mejor que cada cual pueda ser. Es una escuela para la
emancipación.
En esta escuela se pueden definir formas de obtener esa emancipación, dejando espacio a
los procesos individuales y reflexivos (toda asimilación de conocimientos los requiere, al
igual que la formación de la conciencia autónoma) y a los procesos grupales de diferente
nivel de colaboración y cooperación. Pero, ante todo, se desarrolle una forma u otra de
enseñanza-aprendizaje, el objetivo sigue siendo indiscutible: el conocimiento por sí
mismo que posibilita la aparición del pensamiento crítico, base de la libertad. Ésta es la
esencia de la escuela pública, republicana, ilustrada y de todos los ciudadanos (por no ser
de nadie).
Una escuela alienada es la que introduce como objetivos de su labor fines que le son
ajenos de una forma u otra y que, por definición, son corporativistas (a debatir, por
supuesto, la bondad de estos intereses particulares). La existencia de la escuela privada-
concertada es la máxima forma legal de esta alienación y desarrolla su cometido
educativo, normalmente, en la forma de un adoctrinamiento ideológico, religioso, de clase
y, por definición, segregador. Y es la forma máxima porque se mantiene con los
impuestos de todos los ciudadanos, con la sustracción de lo público para financiar
intereses particulares.
No estamos analizando ahora esta forma tan clara de usurpación de lo público. En este
momento se trata de desenmascarar una alienación más sutil, perversa y profunda de la
escuela en la actualidad: la que, directamente hace pasar por educación lo que no es y por
conocimiento lo que es una mera producción de competencias y destrezas o habilidades
al servicio de la economía.
Conocer es saber qué es algo. Es el fundamento de las materias teóricas, cada vez más
apartadas del currículo. Éste “saber qué es algo” no produce beneficios económicos. Sin
embargo, produce algo de inestimable valor: libertad, autonomía, la posibilidad de no ser
engañado. Esto lo hace la Filosofía, las Matemáticas, la Historia, la Literatura, la
Biología, el Latín, el Arte. Esto lo hacen las ciencias contundentes. No hay rentabilidad
añadida ni “impacto social” (criterio fundamental para invertir en un conocimiento en la
actualidad) en una escuela que funcione así.
Siguiendo la máxima de Jacques Delors de que “la educación es un tesoro” 2, se ha
buscado la forma de que ese reducto público de todos sea explotado como cualquier
negocio.
Hay dos posibilidades: destruir a las claras el fundamento de la escuela pública, el
conocimiento, y en este movimiento aparecerán resistencias de todo tipo; de los
profesores, de intelectuales, de las familias, pues será un ataque frontal (ver el informe
Morrison); o hacer deseable su destrucción, lo que vendría a producirse con prisa y sin
pausa, reconvirtiendo la escuela en una cantera empresarial, para lo cual hay que redefinir
su fundamento y sus fines. Para esto hay que masificarla y arruinarla al mismo tiempo,
por supuesto.
En su libro Common Knowledge: How companies thrive sharing what they know, Nancy
M. Dixon, presenta un estudio enfocado a explicar lo que dice el subtítulo: cómo las
compañías prosperan compartiendo y transfiriendo el conocimiento en los años 90,
cuando, tras sucesivas crisis, empiezan a desarrollar diferentes estrategias y metodologías
de organización del trabajo para aumentar la producción y los beneficios sin aumentar el
gasto en la contratación y, si es posible, disminuir costes. El objetivo era, más allá de la
reestructuración de la plantilla producida a través de despidos, para lo cual contratan a
agentes externos, hacer que sean los que quedan en la empresa, los trabajadores
afortunados y agradecidos, los que produzcan continuamente reestructuraciones
voluntarias de los equipos de cara a mantener activa y a pleno rendimiento la organización
(organismo, más bien, en una clara perversión del organicismo aristotélico), de la que
forman parte como iguales.
Las compañías han entendido que sus trabajadores no pueden ser considerados y,
fundamentalmente, no pueden concebirse a sí mismos, como elementos aislados con una
titulación, con unos conocimientos particulares que los habilitan para un puesto. No
pueden sentirse como entes que realizan su trabajo, considerado como sólo una parte de
su vida y de su “realización personal”. No pueden entender su trabajo como algo
desvinculado de los objetivos de una empresa o que no le pertenece, manteniéndose
desligados de la organización en el sentido sentimental y temporal, puesto que esto

2
La Educación encierra un tesoro, informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el
Siglo XXI, 1996, UNESCO
disminuye las potencialidades productivas del individuo y, por lo tanto, los posibles
beneficios de la empresa.
Lo que la empresa requiere son trabajadores que, voluntariamente, se sientan parte de una
organización de iguales incluso, a pesar de que posean la clara conciencia de que,
económicamente, los accionistas son los que se lleven el beneficio económico (deben
aprender a que esto no les importe). Lo que necesita son trabajadores que entiendan que
sus conocimientos, su formación y el trabajo que desempeñan no tienen valor por sí
mismo o que no es suficiente con que este valor venga representado por un salario justo,
una jornada y unas condiciones de trabajo dignas, de una jubilación asegurada. En
definitiva, que un trabajo ya no puede sentirse (no “entenderse”) como satisfactorio si es
fijo, estable y reglado bajo convenio.
Las compañías requieren que la satisfacción laboral no sea estrictamente laboral, objetiva,
en los términos explicados anteriormente, sino psicológica, sentimental, emotiva. De ahí
que el conocimiento y las prácticas laborales lo sean también, que estén “ligadas en
términos psicológicos”.
Estas empresas han tenido que reconvertirse para prosperar (thrive) en máquinas de
generación de dinámicas de trabajo que las permitan ser competitivas no desde el punto
de vista clásico de poseer en plantilla mano de obra cualificada, sino de que esa mano de
obra dé, competitivamente, la vida por la empresa, poniendo en funcionamiento
voluntariamente toda una suerte de habilidades, dinámicas, estrategias y técnicas de
automotivación y reestructuración de las propias prácticas. Una especie de generación de
conocimiento compartido que procede de todos y, sin embargo, pertenece a la empresa
(la alienación económica consiste en que al trabajador se le usurpa el fruto de su trabajo).
Estas dinámicas son ajenas al producto último generado para la empresa, a su objetivo
comercial y son la base de su competitividad, mucho más que la venta del producto final.
El producto final es el proceso mismo3 que genera esa hombre nuevo.
En esta reconversión de la empresa “el conocimiento consiste en las relaciones
significativas que la gente produce en su mente entre la información y la aplicación de la
misma en diferentes situaciones. Conectar conocimiento y acción es una forma eficaz de
diferenciar conocimiento de información sin más, distinción que es borrosa aplicada a
una situación determinada en una organización (…) Así, el “conocimiento común” es
conocimiento generado desde la experiencia de las personas comprometidas en una tarea
organizativa, mientras que el conocimiento (o información) es más teórico. “Saber cómo”
frente a “saber qué” o “saber” simplemente 4.
Un cambio de mentalidad en el trabajador de este calado puede producirse en grandes
multinacionales y sólo tras una amenaza consumada evidente. Ese el papel, ya lo hemos
dicho, que cumplen las consultoras, agentes externos malvados, y que, por ello, deben ser
otra empresa, para que la propia pueda aparecer inmaculada o menos vinculada a la

3
Larmer, J., Mergendoller, J.: The Main Course, No Dessert. Hos are students reaching 21 century skills?
4 Knowledge is defined as the meaningful links people make in their minds betwen information and its apllication in
action in a specific setting. Linking knowledge to action is a useful way to differentiate it from information, but the
distinction get blurred when applied to organizational situation (…) Common knowledge is knwledge generated from
the experience of people engaged in organizational tasks, and knowledge (or information) is more tan theoretical .
“Know how” as opposed to “know what” (13)
sangría. Puede producirse más o menos lentamente, pero la forma segura de que se
produzca este cambio es que ya venga dado desde la escuela.
La concepción del conocimiento teórico como mera información no significativa de
Nancy Dixon (como ejemplo, ya citaremos a otros defensores de esta postura) ya dice
mucho de lo poco que se valora el conocimiento en sí mismo desde el ámbito empresarial.
Aunque también esto es interpretable desde otro punto de vista; quizá sí valoran en su
justo término lo que puede significar: la escuela pública es una magnífica cantera pagada
con los impuestos de todos. Un lugar como éste está lleno de potencialidades gratuitas.
La educación, en el lenguaje empresarial, trabaja con “usuarios”, con futuros trabajadores
y consumidores, así que, ¿por qué no colonizarla desde el principio con las dinámicas de
trabajo de la empresa, con la mentalidad productiva de la misma para que el sujeto ya
salga al mundo laboral listo para ser explotado? Esto requiere reformar el fundamento
mismo de la educación, el conocimiento, devaluando el saber si no está “conectado con
su aplicación en las diferentes situaciones”; situando el “saber cómo” como objetivo
principal del aprendizaje, de forma que la formación se reduzca a estrategias, dinámicas
colaborativas y juegos en los que el propio proceso educa y el conocimiento es
considerado un objetivo secundario.
La aparición nada novedosa de metodologías colaborativas como el Aprendizaje Basado
en Proyectos en general o de proyectos particulares en esta línea como el de Escola Nova
215, constituyen la colonización definitiva de la escuela y de la persona por la empresa.

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https://www.escolanova21.cat/generalitat-municipis-acorden-que-proces-dactualitzacio-educativa-
impulsat-escola-nova-21-esdevingui-politica-publica/