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Predicación ─ domingo, 9 de diciembre de 2019

por Edgardo José Soto Brito

Texto bíblico: Mateo 1:18-25

Movimiento #1. Introducción sobre Adviento

 Adviento es mi época favorita del año litúrgico. A mi entender refleja las

ambigüedades del tiempo presente mejor que cualquier otra época del año. En estas

semanas recordamos al Mesías que vino y que esperamos por segunda vez.

Rogamos a Jesucristo que regrese mientras afirmamos su presencia entre nosotros.

¿No le parece eso un lenguaje hermoso, pero también honesto acerca de la realidad?
 Bobby Gross, en su libro Viviendo el año cristiano escribió lo siguiente acerca de

estos días: “Adviento es una época para esperar; esperamos por el Dios que viene.

Necesitamos que venga. Nuestro mundo está arruinado y nosotros estamos

arruinados. Lamentamos nuestra condición y anhelamos que Dios restaure las cosas,

que nos mejore. Así que oramos y velamos por signos de su presencia. Hacemos

todo lo que sabemos hacer de modo que estemos abiertos y listos. En medio de

pruebas y desilusiones, continuamos esperando. Esperamos en esperanza. Sabemos

que algo está sucediendo en nuestro mundo, algo está tomando forma en nuestras

vidas, algo grande, lleno de luz y dador de vida. Incluso en las noches que se

alargan de diciembre, esta semilla de esperanza gozosa crece en nosotros. Estamos

preñados de ella. En nuestra espera, crecemos. ¡Dios viene!” (Bobby Gross, Living

the Christian Year, p. 37)


 En Adviento esperamos, pero lo hacemos escuchando como Dios cumplió sus

promesas, lo que nos garantiza que las continuará cumpliendo. El evangelio de

Jesucristo es la respuesta al ansia de descanso y de plenitud que es intrínseca a


nuestra existencia: nos cuenta un pasado, nos propone un presente y nos anuncia un

futuro seguro.

Movimiento #2. El contexto de la narrativa

 En Mateo 1:18-25 se nos cuenta cómo inició la respuesta a nuestro anhelo, la

historia de nuestra salvación en Jesucristo.


 Algo que resalta de primera instancia es el ámbito común en el que inicia nuestro

relato. Hay dos familias. Hay dos comprometidos. Hay una expectativa social sobre

ambos. Aún no se ha dado la boda. María aún no ha ido a vivir a la casa de José.

Aunque todavía no se han casado, su separación necesitaría una carta de divorcio.


 En ese contexto común se inserta una situación incómoda y deshonrosa: la joven

María está embarazada... y no es de José.


o ¿Qué tipo de situaciones se habrá dado en el hogar de María? ¿Qué habrán

dicho de ella todos aquellos que la conocían?


o ¿Qué habrá sucedido en la familia de José? ¿Qué pasó por su cabeza cuando

se enteró de la situación?
 Esta situación me pone a pensar en nuestras familias. ¿Qué hacemos nosotros en

medio de las situaciones inesperadas que nos llegan? ¿Qué hacemos cuando nos

fallan? ¿Qué hacemos cuando nos deshonran? En las noticias de nuestro país

tenemos algunas respuestas. Hay hombres que golpean. Hay hombres que

amenazan. Hay hombres que matan. Por esas masculinidades distorsionadas y

esas mujeres maltratados y muertas es que celebramos Adviento.

Movimiento #3. La masculinidad de José.

 No sabemos qué le dijo su familia a José. Tampoco sabemos cuál fue su primera

reacción a la noticia del embarazo de María. Pero el texto nos dice que en José

encontramos una propuesta de masculinidad justa. Mt 1:19 dice: “Y José su marido,


siendo un hombre justo y no queriendo difamarla, quiso abandonarla en secreto”

(LBLA).
 Estando en una posición de deshonra, José no apostó por sus sentimientos heridos ni

por el resentimiento. El texto nos dice que José buscó desde la justicia en su corazón

la manera más apropiada de divorciarse de María, porque no quería agravar su

situación. Ya de por sí María era mal vista por su comunidad.


 Es importante aquí notar que para Mateo la justicia no es un asunto de equivalencia.

No se trata de devolver mal por mal. Se trata de vivir bajo la ley de Dios encarnando

la misericordia divina.
 Y ahora digo yo: ¡Cuanta falta nos hacen personas con un compás ético claro que

sean la encarnación de misericordia y compasión! Eso hay que enseñarlo y

transmitirlo a las próximas generaciones.


o A nuestros niños hay que enseñarles que la violencia los deshumaniza. Hay

que enseñarles que las niñas merecen un respeto similar al que ellos esperan

para sí. Hay que enseñarles que aquello que los hará grandes delante de Dios

y de los demás es su integridad, su responsabilidad, su respeto por los otros

y su vitalidad amorosa.

Movimiento #4. Dios aparición dentro de las circunstancias humanas.

 Estando José meditando cómo llevar a cabo el divorcio, se aparece el ángel de Dios

que le revela la realidad profunda de la situación que atraviesa María. El niño en su

vientre no es producto del adulterio, sino del acto creativo del Espíritu Santo para la

salvación de Israel.
 ¡Esto es inaudito, inesperado, impredecible! Dios está actuando para cumplir las

promesas dadas a Israel de un modo que nadie esperaba.


 El teólogo Thomas Torrance lo: “El nacimiento de Jesús nos dice que Dios actúa en

Jesucristo de tal manera que su nacimiento no cae bajo el poder del hombre, bajo las
fuerzas arbitrarias de la historia humana, o bajo los determinismos causales de este

mundo, sino que en su nacimiento Dios el Hijo libre y soberanamente entra en ellos

desde afuera” (Thomas Torrance, Incarnation, p. 97).


 Lo más impresionante es que Dios encuentra en José una persona con oídos para oír

y con voluntad para hacer lo que él le pida. Dios encontró en José un ser humano

con un espíritu lo suficientemente puro para juzgar la voz divina en medio del caos

interior y exterior que él vivía en ese momento.

Movimiento #5. El poder real del ser humano.

 Me pregunto si la voz de Dios no habrá llegado a José en sueños luego de una larga

noche sin poder dormir hasta caer rendido de cansancio.


 Tal vez José oraba intensamente a Dios pidiendo dirección y preguntando el porqué

de todo aquello. Tal vez ahora se preguntaba su futuro. ¿Qué pasaría con él ahora?
 Thomas Merton, en su libro El nuevo hombre escribió unas palabras preciosísimas

que ejemplifican el espíritu de estos días de Adviento. Él dijo: “El poder real del ser

humano está escondido en la agonía que le hace gritar a Dios: y aquí él al mismo

tiempo inútil y omnipotente. Él es completamente inútil en sí mismo, y sin embargo

puede ‘hacer todas las cosas en el Invisible que le fortalece’.”