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FICHA SOBRE ARGUMENTACIÓN

El arte de pensar, hablar y redactar correctamente.

I. ¿Qué es argumento?
“Un argumento (del latín argumentum) es un razonamiento mediante el cual se intenta probar, refutar o
justificar una proposición o tesis; es un discurso dirigido con una finalidad. Es la expresión oral o escrita de
un razonamiento”. (Wikipedia)
“En el razonamiento, un argumento es la secuencia de una serie de ideas que se postulan, que incluye las
conexiones racionales entre las diferentes ideas y la conclusión que se extrae a partir de ellas”.
(Dombrowski, 2015, 125)
“Dar un argumento significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una conclusión.
Aquí, un argumento no es simplemente la afirmación de ciertas opiniones… Los argumentos son intentos
de apoyar ciertas opiniones con razones.
El Argumento es esencial porque es una manera de tratar de informarse acerca de qué opiniones son
mejores que otras. No todos los puntos de vista son iguales (…) En este sentido, un argumento es un medio
para indagar.”. (Weston, 2006, 11)

En tus propias palabras, ARGUMENTO es ……………………………………………………………………………………….……….

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II. ¿Qué estructura / elementos tiene un argumento?

“El primer paso al construir un argumento es preguntar: ¿Qué estoy tratando de probar? ¿Cuál es mi
conclusión? Recuerde que la conclusión es la afirmación en favor de la cual usted está dando razones. Las
afirmaciones mediante las cuales usted ofrece sus razones son llamadas «premisas».” (Weston, 2006, 19)

¿Qué estoy tratando de


RAZONES, PRUEBAS, EXPLICACIONES,
probar?
JUSTIFICACIONES, FUNDAMENTACIONES
TESIS O IDEA CENTRAL
Premisas Conclusión
Aunque en los ensayos suele presentarse / redactarse siguiendo el siguiente esquema:

Conectores: dado
CONTEXTO,
que… porque… RAZONES, PRUEBAS,
SITUACIÓN
TESIS O IDEA por… EXPLICACIONES,
PROBLEMÁTICA, CIERRE
CENTRAL debido a… JUSTIFICACIONES,
TEMA DEL QUE SE
la razón es… FUNDAMENTACIONES
HABLA.
Sabiendo que…
Ejemplo:

Si (PREMISA 1) todas las aves ponen huevos y (PREMISA 2) las golondrinas son aves,
entonces (CONCLUSIÓN) las golondrinas ponen huevos.
(CONCLUSIÓN) Las golondrinas ponen huevos, porque (PREMISA 1) todas las aves
ponen huevos y (PREMISA 2) las golondrinas son aves.
Cualquiera que sea el tipo de argumento que se utilice, conviene tener en cuenta lo siguiente:
— En primer lugar hay que distinguir bien entre premisas y conclusión.
— En segundo lugar hay que partir de premisas fiables: que estén construidas a partir de evidencias y
pruebas confiables.
— En tercer lugar hay que usar un lenguaje preciso, evitando términos generales, vagos y ambiguos.
Hay que definir los términos especiales o las palabras técnicas que se utilicen, para que se comprenda
bien lo que queremos demostrar.
— En cuarto lugar, conviene evitar el lenguaje emotivo con el que se puede pretender descalificar al
oponente o llevarle a admitir opiniones por vías no racionales. (De Echano, 2003)

Los argumentos se construyen a partir de conceptos (ideas, generalizaciones, abstracciones), juicios


(atribución de una característica o concepto a otro concepto) y raciocinios (proceso por medio del cual el
pensamiento produce un nuevo juicio a partir de otro u otros juicios siguiendo una serie de reglas
establecidas, reglas lógicas).
Ejemplo:
El perro es el mejor amigo del hombre. ¿Cuáles son los conceptos clave? ¿Cuáles
Toby es mi perro y yo soy un hombre. son los juicios? ¿Cuál es el raciocinio? ¿El
Por lo tanto, Toby es mi mejor amigo. raciocinio es correcto?
Los juicios son los elementos constitutivos del conocimiento en las diferentes áreas del conocimiento.
En lógica, los juicios reciben el nombre de proposiciones, y pueden ser premisas o conclusiones. Son
aseveraciones, no interrogaciones o exclamaciones. Pueden ser consideradas verdaderas o falsas. Como
elementos constitutivos de las áreas de conocimiento, se conocen también como datos, informaciones,
pruebas o evidencias.

Ejemplos de juicios:
 El agua hierve a 100 grados centígrados a nivel del mar.
 Los ángulos internos de un triángulo suman 180°.
 La combinación de los colores azul y amarillo produce el verde.

Un argumento será válido o correcto en la medida que se apoye en premisas que se consideren
verdaderas, comprobables, y utilice adecuadamente las reglas lógicas.
… la lógica se dedica a establecer qué deducciones son correctas, es decir, cuándo y en qué condiciones
de unas premisas se sigue una conclusión. Por ello es mejor, desde el punto de vista lógico, hablar de la
validez o corrección de los razonamientos que de la verdad de los mismos.
Es evidente que, cuando luego se quieran aplicar las estructuras del razonamiento lógico al
conocimiento de la realidad, habrá que tener en cuenta la verdad de las premisas de las que se parte
para asegurarnos de que, además de una conclusión correcta, se obtiene una conclusión verdadera. (De
Echano, 2003)

De ahí que podamos apoyarnos en la lógica para evaluar la correcta construcción de los argumentos (no
su veracidad).

La lógica tiene un lenguaje particular. Las proposiciones simples (un solo juicio) se representan con las
letras p, q, r, s… Cada proposición puede tener solo dos valores: V o 1 (Verdadero) o F o 0 (Falso). Si
p es verdadera, no p (~ p) será falsa, y viceversa. Las proposiciones complejas son fruto de la conexión de
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dos o más proposiciones simples (más de un juicio). Las conexiones más comunes, y sus tablas de verdad
son las siguientes:

p q pq Se lee “p y q”.


1 1 1 Conjuntor. Es la conectiva que origina una proposición
compuesta que sólo es verdadera si las proposiciones
1 0 0 que la integran son verdaderas, y falsa en los otros
0 1 0 casos.
0 0 0 (gráficamente corresponde a la intersección de los
conjuntos p y q)

p q pq Se lee “p o q”.


1 1 1 Disyuntor. Es la conectiva que origina una proposición
molecular que sólo es falsa si las proposiciones que la
1 0 1 integran son falsas, y verdadera en los otros casos.
0 1 1 (gráficamente corresponde a la unión de los conjuntos
0 0 0 p y q)

p q pq Se lee “p entonces q”.


1 1 1 Implicador. Es la conectiva que origina una proposición
compuesta, llamada condicional, que sólo es falsa si el
1 0 0 antecedente es verdadero y el consecuente es falso, y es
0 1 1 verdadera en los restantes casos. Se conoce como
0 0 1 “condición suficiente”. Es suficiente que ocurra p para
que ocurra q.
Conviene aclarar que en las implicaciones o fórmulas condicionales, llamamos antecedente a la variable
proposicional que precede a la conectiva y consecuente, a la que le sigue.

p q pq Se lee “p si y solo si q”.


1 1 1 Coimplicador. Es la conectiva que origina una
proposición compuesta, denominada bicondicional,
1 0 0 que es verdadera cuando sus dos componentes tienen el
0 1 0 mismo valor de verdad, y falsa si uno de sus
0 0 1 componentes es verdadero y el otro falso. Se trata de
una “condición necesaria”. Es necesario que ocurra p
para que ocurra q.
Aquí algunas reglas lógicas de deducción formal, según las cuales se puede deducir la conclusión a partir
de la(s) premisa(s):

Nombre Premisa(s) Conclusión


Doble negación p ~~p
Dada una premisa puede concluirse su doble
negación y a la inversa. ~~p p
Simplificación
Si tenemos como premisa una conjunción, puede
pq p
deducirse por separado cualquiera de las
proposiciones que la forman.
pq q

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Conjunción
Si tenemos como premisas dos proposiciones
cualesquiera, puede deducirse la conjunción de p q pq
ambas.
Silogismo disyuntivo
Si tenemos como premisas una disyuntiva y la pq ~q p
negación de uno de sus miembros, podemos
deducir la afirmación del otro miembro. pq ~p q
Modus ponens
Si tenemos como premisas una condicional y su pq p q
antecedente, podemos deducir su consecuente.
Modus tollens
Si tenemos como premisas una condicional y la
negación de su consecuente, podemos deducir la pq ~q ~p
negación de su antecedente.
Transitividad o ley del silogismo
Sí tenemos como premisas dos condicionales en
las que el consecuente de la primera es el
antecedente de la segunda, podemos deducir un pq qr pr
nuevo condicional con el antecedente de la
primera premisa y el consecuente de la segunda.
Ley del dilema
Si tenemos como premisas una disyunción y dos
pq
condicionales cuyos antecedentes son los pr rs
miembros de la disyunción, podemos deducir la
disyunción de los dos consecuentes. qs
Primera ley de DE MORGAN
Si tenemos la negación de una conjunción
podemos deducir la disyuntiva entre las ~ (p  q) ~p  ~q
negaciones de las proposiciones.
Segunda ley de DE MORGAN
Si tenemos la negación de una disyunción
podemos deducir la conjunción de las negaciones ~ (p  q) ~p  ~q
de las proposiciones.
EJERCICIO:
Resuelve el sudoku, y reflexiona sobre qué reglas de deducción estás usando al colocar cada
número.
2 7
5 3 8
8 7 6 5 4
2 8 5 7 9
6 3 8 5
4 3
8 6 2
2 6 9
2 7 4 3
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III. Estructura de un argumento en TdC
Los argumentos en Teoría del Conocimiento deben estar planteados utilizando el vocabulario y la lógica
de la asignatura, aquella que establece un vínculo entre el mundo real (Estudiado por las Áreas del
Conocimiento, ejemplos concretos y específicos) y el mundo TdC (Abstracciones, preguntas y afirmaciones
de conocimiento).

Las proposiciones son afirmaciones de conocimiento. Es decir, son enunciados de observación (personal o
compartida), de juicio, de concepto, de raciocinio, sobre el conocimiento o aspectos ligados a él.

Contexto: Conectores: dado


AFIRMACIÓN DE RAZONES, PRUEBAS,
PREGUNTA DE que… porque…
CONOCIMIENTO EXPLICACIONES,
CONOCIMIENTO, por…
(Utiliza el FUNDAMENTACIONES CIERRE
ÁREA DE debido a…
vocabulario de (Psicología, Filosofía y
CONOCIMIENTO, la razón es…
TdC) Áreas del Conocimiento)
ESQUEMA DE TDC Sabiendo que…

Ejemplos:
En ciencias naturales, ha habido controversias que han durado siglos debido a las
teorías propuestas sobre asuntos que no se podían observar. Una vez que el desarrollo
tecnológico nos ha permitido acercarnos y recoger información, las controversias
cesaron en favor de unos u otros. Así ha sucedido con la relación entre nuestro planeta
y otros elementos en el universo al inventarse el telescopio, y con las causas de algunas
enfermedades al inventarse el microscopio.
IV. Tipos de Argumentos

a. Argumentos por ejemplos.

Son argumentos en los cuales las premisas son casos particulares o específicos, conocidos o comprobados,
que se utilizan para concluir una ley general. Es el caso más conocido de inducción (RAZÓN), y se utiliza
con frecuencia en las ciencias naturales. En TdC hay que tener en cuenta:
i. Los ejemplos tienen que ser varios. Un solo ejemplo sirve nada más que como ilustración, pero no
es suficiente apoyo para una generalización.
ii. Los ejemplos tienen que ser variados y representativos. Los ejemplos seleccionados deben cumplir
el papel de “muestra representativa” del conjunto sobre el que se desea generalizar. Cuidado con
la parcialidad de la selección.
iii. Los ejemplos deben ser concretos y reales, es decir, no son válidos las generalidades y los casos
hipotéticos. Conviene indicar las referencias (citas) de dichos ejemplos.
iv. Los ejemplos se toman, por lo general, de las áreas de conocimiento. Por lo que debe verificarse
en ellas la validez del ejemplo.
v. No es recomendable utilizar ejemplos “trillados”. Hay que buscar buenos ejemplos, pero no los
que se usan en clase con criterio pedagógico.
vi. Es necesario evaluar si hay contraejemplos. Si los hay, hay que mencionarlos usándolos como
contraargumentos.

b. Argumentos por citación o autoridad.

Nosotros no podemos tener conocimiento en todas las áreas, ni podemos construir todo el
conocimiento. Debemos confiar (FE), especialmente en los especialistas de cada área. Estas personas
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tienen una autoridad ganada en su campo. Por lo tanto, la premisa es “la autoridad x dice” y la
conclusión es lo que ellos han dicho con respecto a lo que nos interesa.

Esto es arriesgado, por lo tanto en TdC hay que considerar:

i. Respetar la propiedad intelectual y citar correctamente a la autoridad (usar sistema APA).


ii. Evaluar la cualificación de la autoridad en el área que se está evaluando. Se debe indagar sobre
la experiencia y reputación de la autoridad en su área. Cuando la autoridad no es evidente,
conviene colocar una nota a pie de página indicando de dónde le viene la autoridad: estudios,
publicaciones, centro de trabajo, investigaciones realizadas, etc.
iii. Respetar el área en la que está cualificado una autoridad. Una autoridad en un área específica
no necesariamente lo convierte en autoridad de todas las demás áreas.
iv. La autoridad puede ser una persona, un grupo de personas, una institución, un informe, un libro,
una página de internet, una obra de arte, etc. Siempre hay que comprobar la fuente. Hay que
evitar darle autoridad a quien no la tiene, pues se cae el argumento.
v. Es importante evaluar, particularmente cuando no hay acuerdo entre los expertos, la
imparcialidad o parcialidad de la autoridad citada, y buscar la perspectiva de otra(s) autoridad(es)
con parcialidad diferente, que complemente o contrapese la postura de la autoridad propuesta
en el argumento, y que pueda ser utilizada como contraargumento.

c. Argumentos acerca de las causas.

La relación entre las premisas y la conclusión en un argumento acerca de las causas es una inferencia
construida a partir de una correlación entre dos o más eventos, pues la relación entre ellos no se ven. Hay
que tener mucho cuidado con este tipo de argumentos, pues el hecho de que dos eventos suelan aparecer
juntos, o uno después del otro, no implica que uno sea causa del otro. Podrían no tener ninguna relación
y ser un hecho fortuito o una casualidad que ocurran juntos. Incluso, podría ser que ambos eventos son
causados por un tercer evento.

En TdC será importante recurrir a las evidencias y a los estudios serios de las diferentes áreas para utilizar
este tipo de argumentos. No es suficiente señalar la correlación entre dos eventos, hay que incluir las
explicaciones que provienen de las áreas de conocimiento y que apoyan el vínculo causa-efecto del
argumento. Incluso se debería indicar la fuente que establece dicha explicación y una evaluación de la
misma.

La mayoría de las veces, los eventos tienen muchas causas, o causas complejas. Es importante tener en
cuenta la probabilidad y el peso de las causas presentadas en el argumento, y contrastarlo con otras causas
posibles y más o menos probables. Ahí surgirán los contraargumentos.

Evitar en este tipo de argumentos los términos categóricos: “siempre”, “nunca”, “todos”, “ninguno”, etc.
Las verdaderas causas no son del tipo blanco o negro. Puede haber matices.

d. Argumentos por comparación, analogía o metáfora.

En estos argumentos se pasa de un caso o ejemplo específico (premisa) a otro (conclusión) y se construye
considerando que como ambos son semejantes en muchos aspectos, también lo son en otro más
específico que es el que nos interesa.
La analogía y la metáfora (LENGUAJE) evitan que se tenga que enumerar varios ejemplos. Con uno
pertinente basta si las similitudes encontradas son pertinentes y suficientes. Esto hace que no se requiera
que el ejemplo de la premisa sea idéntico al que se usa como conclusión; sólo se requiere que las
semejanzas sean relevantes.
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Los argumentos analógicos no poseen la certeza que caracteriza a los argumentos deductivos. Cuantas
más propiedades tengan en común los casos comparados y en menos difieran, más probable será la
conclusión.

e. Argumentos por razonamiento lógico o deducciones.

Los argumentos deductivos (RAZÓN) son aquellos en los que si aceptamos la validez de las premisas, y
están correctamente construidos, necesariamente debemos aceptar la conclusión. Los tipos de
deducciones correctas las pueden ver en las páginas 4 y 5 de este documento.

f. Argumentos por definiciones.

Cuando utilizamos una definición, entre varias posibles, como premisa, estamos en un argumento por
definición. El LENGUAJE es aquí clave. El valor de estos argumentos dependerá de lo acertado –o aceptado
por la comunidad científica- de la definición.

En TdC no se pueden dar por dadas las definiciones de las palabras. Las definiciones son construcciones
humanas, y pueden cambiar por el uso, por nuevas investigaciones, por cambios en el paradigma en el que
se enmarca o por la perspectiva con la que se construyó. El lenguaje –el vocabulario y los conceptos- es un
elemento clave del marco de conocimiento de toda área y una forma de conocimiento que condiciona el
mismo. Por ello conviene evaluarlo –comparar definiciones diversas, incluso construir una propia-, en lugar
de dar por sentada una definición. En algunas áreas, como ciencias humanas, la definición dada por un
autor o un paradigma puede dar pie a un argumento, y otra definición –de otro autor u otro paradigma-
puede constituirse en un contraargumento.

g. Argumentos por EMOCIÓN, INTUICIÓN, IMAGINACIÓN.

En la tradición occidental de la filosofía se ha desconfiado de formas de conocimiento como la emoción,


la intuición y la imaginación. Sin embargo, es claro que hoy se las utiliza en campos importantes de la vida
y el conocimiento, como, por ejemplo, en la publicidad y la política.

Es importante tener presente la fuerza manipuladora de estas formas de conocer, particularmente de la


emoción. Pero ello no quita que los tengamos en cuenta. Para que sean válidos, hay que transmitir estos
argumentos con una buena comunicación (redacción en los textos escritos) y que no se deje de tener en
cuenta la lógica al trabajar con las emociones profundas. Cuidado con el uso del miedo, la compasión, el
sentido de pertenencia y la ansiedad, pues pueden llevarnos a aceptar conclusiones contrarias a lo que
dicta la razón.

En TdC, hay que tener cuidado con cómo manejamos los argumentos que apelan a nuestra experiencia
personal y a situaciones como las que enfrentamos en CAS. No se trata de no usarlos, pero hay que hacerlo
con cuidado y respeto.

V. Falacias (De Echano, 2003)


Un argumento falaz es un argumento engañoso. Con apariencia de argumento válido, encierra algún error,
alguna violación de las reglas de los argumentos correctos. Para descubrir que es falaz el argumento, hay
que localizar el error. Algunas falacias son tan conocidas que tienen nombres propios.
Podemos encontrar falacias tanto en los argumentos deductivos o formales como en los probables o
inductivos. Aquí sólo mencionaremos algunas de las más sobresalientes.

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Falacias formales
Se consideran falacias formales aquellos argumentos que son parecidos a los válidos sin serlo. Por
ejemplo, hemos hablado del modus ponens y del modus tollens; pues bien, parecidos a éstos encontramos
dos falacias clásicas:
Afirmación del consecuente: [(p  q)  q)] p
Negación del antecedente: [(pq)  ~p)] ~q

Con sólo realizar su tabla de verdad, se comprueba que no son deducciones correctas.

Falacias no formales
En las falacias no formales, la falta de validez no depende de la incorrección de su forma sino de otros
aspectos del argumento que fácilmente pasan desapercibidos. De acuerdo con Fina PIZARRO, las podemos
clasificar en dos grupos fundamentales: falacias por ambigüedad y falacias materiales.
a. Las falacias por ambigüedad
Las falacias por ambigüedad son argumentos que parecen válidos, pero no lo son porque en ellos se usan
palabras o expresiones que tienen varios significados, y precisamente se juega con esta diferencia de
significación. Por ejemplo: “La americana es una prenda de vestir. Esta mujer es americana, luego es una
prenda de vestir”.
Cuando se trata de alguna palabra que cambia de sentido en el argumento, hablamos de equívoco o
ambigüedad léxica. Este cambio de sentido puede deberse a la polisemia de la palabra y también a los
distintos usos que se hacen de la palabra, como sucede con el verbo ser, que puede utilizarse para expresar
identidad, también para predicar propiedades y para indicar la pertenencia de un individuo a una clase.
En el siguiente ejemplo se juega con dos usos del verbo ser, el predicativo y el que expresa identidad: “La
información es poder (identidad). El poder es algo que corrompe (uso predicativo). Luego la información
es algo que corrompe”.
Se habla de anfibología cuando se trata de alguna ambigüedad sintáctica, que afecta a toda la estructura
de la proposición, no sólo a una palabra. Por ejemplo, “Lo vi sentado en un banco”. No queda claro si quien
estaba sentado en el banco es quien mira o quien es visto.
b. Las falacias materiales
Las falacias materiales a su vez pueden dividirse en dos grupos:
a) Falacias de datos insuficientes. En estas falacias no se aportan datos suficientes para apoyar en ellos la
conclusión que se pretende demostrar o los datos que se aportan no son los adecuados, o se omiten los
datos que pueden ser desfavorables para lo que se quiere demostrar. En el primer caso hablamos de
generalización inadecuada, y en el segundo, de falta de pruebas.
En este grupo se incluye la argumentación de la falsa causa, que también se llama falacia de correlación
accidental. En ella se presenta como causa algo de lo que no hay ninguna seguridad (ninguna razón segura)
para considerarlo así. Por ejemplo, antiguamente se creía que el arco iris producía el cese de la lluvia.
En este tipo de falacia se considera que dos hechos se relacionan causalmente porque se presentan
siempre juntos. Para afirmar esto, haría falta otro tipo de prueba. La simple concomitancia de hechos no
garantiza su relación causal.
b) Falacias de pertinencia. Aportan una información que no es adecuada para demostrar la conclusión
que se pretende, pero que si no se analiza atentamente puede parecer correcta. Entre ellas podemos
contar:
• Falacia ad hóminem (dirigida contra el hombre). Se ataca a la persona que argumenta o a la que se ha
utilizado como autoridad, en vez de atacar el argumento presentado. Ejemplos: “Me parece a mí que Vd.
pocas lecciones de democracia me puede dar”; “¿Y te vas a creer lo que dice ese fulano?”.

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• Falacia ad ignorantiam (apelar a la ignorancia). En ella se pretende que algo es falso porque no se
conoce o porque no se ha demostrado su verdad. O, por el contrario, se insiste en que algo es verdadero,
sólo porque no se ha probado que es falso. Por ejemplo, si nadie ha podido probar que Dios no existe, es
que existe.
• Falacia ad báculum (apelar al bastón, al palo). Se recurre a la fuerza o poder para dar fuerza al
argumento. Por ejemplo, “Tengo razón porque soy más fuerte que tú”. La razón en que se apoya el
argumento es sólo la consecuencia negativa que se sigue. En las relaciones internacionales con frecuencia
se recurre al uso posible de la fuerza para obtener lo que se quiere del contrario.
• Falacia ad pópulum (apelar a las emociones de una masa, del “pueblo”). De algún modo es un falso
argumento de autoridad, porque se apoya en “todos lo hacen”, “a todos les parece bien, o mal”, y no se
dan otras razones en apoyo del argumento. Ni siquiera se demuestra que ese “todos” es una fuente bien
informada e imparcial. En ellos se intenta jugar con las emociones del auditorio para conseguir lo que se
pretende. Ejemplo: “Los viernes todos vuelven a casa a las seis de la mañana, así que yo también”.
• Falacia ad verecundiam (apelar a la autoridad). Cuando se apela al prestigio de alguien para apoyar un
argumento, por ejemplo, “Lo dice fulanito”, y fulanito es persona respetada, pero no experta en esa
cuestión. Ejemplo: “El sol gira alrededor de la tierra porque lo dice la Biblia en el libro de Josué, 10, 12-14”.
• Falacia petítío principii (petición de principio o círculo vicioso). En este argumento se utiliza la
conclusión como premisa aunque de modo implícito. Ejemplo: “El Corán es verdadero porque fue escrito
por el profeta Mahoma. Mahoma es el profeta de Dios porque así lo dice el Corán.

Revisa https://falacias.escepticos.es/ e indica y explica 4 tipos de falacias que no aparecen en este


material:
Falacia 1: …………………………………………………………………………………………………………..
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
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Falacia 2: …………………………………………………………………………………………………………..
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Falacia 3: …………………………………………………………………………………………………………..
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…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
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Falacia 4: …………………………………………………………………………………………………………..
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A la luz de lo presentado en este material, comenta el siguiente decálogo:

VI. Bibliografía
Alomía, M. (2015) La RAZÓN como forma de conocimiento. Lima: Colegio León Pinelo.
ARP-SAPC (2016) Falacias lógicas explicadas gráficamente. Para tus redes sociales. En:
https://falacias.escepticos.es/
De Echano, J. y otros (2003) Paradigma. Barcelona: Vicens Vives. pp. 42-60
Dombrowski, E., Rotenberg, L. y Bick, M. (2015) Teoría del Conocimiento. Libro del Alumno. Versión en
español. Oxford: Oxford University Press. pp. 44-48. 124-129. 131-134. 153-154. 176-178.
Farrés, O. (2018) Tipos de argumentos. Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona. Video en:
https://es.coursera.org/lecture/como-persuadir/tipos-de-argumentos-CDGYr
Weston, A. (2006) Las claves de la fundamentación. 11ª. Ed. Barcelona: Ariel. En:
http://fundacionmerced.org/bibliotecadigital/wp-content/uploads/2013/05/las-claves-de-la-
argumentacion-corregido.pdf
Wikipedia (2018) Argumento. En: https://es.wikipedia.org/wiki/Argumento
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