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SELVA O BOSQUE DE NIEBLA

INTRODUCCION

En sus trabajos, ahora clásicos, Rzedowski (1978, 1996) discute la relevancia de los bosques
mesófilos de montaña, tanto por la riqueza vegetal que allí se alberga como por el estado tan
fragmentado de su hábitat y por el nivel de amenaza al que están expuestos sin comparación
con otros tipos de vegetación en el país. Este autor estimó que tales bosques albergan unas
2,500 especies de plantas vasculares restringidas1 o que crecen preferentemente en ellos;
diversos autores han aceptado este número (por ejemplo, Challenger 1998), e inclusive algunos
han considerado que tal cifra constituye su riqueza florística total (ver por ejemplo luna et al.
2001). Sin embargo, hasta la fecha no se tiene una relación completa del conjunto de su riqueza
florística, tanto restringida como compartida con otros tipos de vegetación, que propicie
realmente su entendimiento y destaque la magnitud de su importancia para la conservación de
la diversidad florística de México. Por otra parte, evaluaciones preliminares antes de comenzar
este trabajo revelaron que la riqueza florística del bosque mesófilo de montaña podría contener
entre 4,000 y 5,000 especies de plantas vasculares, por lo que se consideró pertinente integrar
una lista lo más completa y actualizada posible de sus elementos florísticos.

El término “bosque mesófilo de montaña” fue acuñado por Miranda (1947) para referirse a una
comunidad vegetal presente en la cuenca del Río Balsas, distribuida en una franja altitudinal
similar a la del encinar, pero donde predominan elementos tropicales de montaña
entremezclados con otros típicamente boreales y donde las condiciones de humedad son muy
favorables, lo que resulta en una gran riqueza de especies, con abundancia de plantas
trepadoras y epífitas. Rzedowski (1978) formalizó este nombre para referirse a las comunidades
semejantes en todo el territorio nacional y sintetizó el conocimiento que se tenía de ellas hasta
esa fecha. Desde entonces una gran cantidad de estudios, tanto de índole florística como
ecológica y biogeográfica, han sido publicados para diferentes sitios bajo este nombre.

Nombres: Bosque mesófilo de montaña, bosque de niebla, bosque de neblina, bosque húmedo
de montaña, nubiselva, selva nublada, entre otros.

1 A lo largo del trabajo se utilizará el término “restringido” para hacer referencia a las especies u otros taxa que viven preferentemente en el
tipo de vegetación especificado, es decir, indica una preferencia ecológica y no una limitación geográfica.
Descripción: Bosque muy variable en composición de
especies pero con estructura y clima muy similares.
Está dominado por árboles en varios estratos, con
abundancia de helechos y epífitas. El follaje del 50% de
sus especies de árboles se pierde durante alguna
época del año. Comparten lluvias frecuentes,
nubosidad, neblina y humedad atmosférica altas
durante todo el año. Estos bosques han funcionado
como refugios para especies durante los cambios
climáticos de los últimos miles de años.

En las regiones montañosas de México, sobre las vertientes donde inciden los vientos húmedos
que provienen del mar y por lo general entre los 1,000 y 3,000 metros de altitud, se pueden
observar zonas donde se concentra una alta humedad, resultado de la existencia de lluvias
durante casi todo el año, muchas veces debido a la condensación de las nubes, o cuando no
se condensan, a su persistencia como niebla casi a nivel del suelo. Allí prosperan comunidades
vegetales muy exuberantes que han recibido diversos nombres (Cuadro 1), pero que por lo
general se les conoce en el país como “bosques mesófilos de montaña” o “bosques de neblina”.
No obstante que estos bosques comparten muchos rasgos fisonómicos, presentan entre ellos
una elevada heterogeneidad tanto florística como estructural, lo que dificulta su delimitación
clara con respecto a otros tipos de vegetación.

Distribución: Un rasgo particular de los bosques mesófilos de montaña es que se localizan en


cotas altitudinales por arriba de las comunidades tropicales de tierras bajas (por ejemplo, los
bosques o selvas altas o medianas perennifolias o subperennifolias) y por debajo de los
bosques templados de las regiones montañosas (por ejemplo, los bosques de Pinus, Pinus-
Quercus o Quercus). En ellos convergen, además de las especies restringidas a su territorio,
especies típicas de las selvas altas o medianas características de las zonas húmedas de baja
altitud, con especies de los bosques templados, característicos de las regiones montañosas y
frías, donde la combinación de altitud, humedad y temperatura propician su coexistencia.

Se distribuyen en zonas muy húmedas. Ocupan el 1% (18, 534 km²) del territorio nacional, en
pequeñas porciones de 20 estados, en altitudes entre 600 y 3,100 msnm. Se ubican
preferentemente en las partes altas de la Sierra Madre Oriental (Sierra de Juárez), Sierra Norte
de Chiapas, Sierra Madre del Sur (Guerrero y Oaxaca) y de Jalisco.

La presencia de comunidades vegetales del tipo de los bosques mesófilos de montaña ha sido
reportada para muchas regiones templadas y húmedas del mundo, desde los Estados Unidos
en Norteamérica, algunas islas del Caribe (Cuba, Jamaica, Puerto Rico, República
Dominicana), hasta Bolivia y Argentina en sudamérica, así como en África y Asia (Miranda y
sharp 1950, Greller 1990, Doumenge et al. 1993; Hamilton et al. 1993b; Bubb et al. 2004). El
término más común de “cloud forest” ha sido utilizado en muchas partes del mundo y en ninguna
otra parte, excepto en México, el término de bosque mesófilo de montaña ha sido aplicado a
estas comunidades vegetales. Por esta razón, Rincón (2007) sugiere que la diferente
terminología ha obstaculizado la comparación del bosque mesófilo de montaña de México con
los de otras regiones del mundo. Este último autor, al igual que otros (por ejemplo Churchill et
al. 1995, luna-Vega et al. 2006), han utilizado un término más general que incluye todas las
variantes incluidas en el cuadro 1: “bosque tropical húmedo de montaña” el cual es utilizado en
este trabajo para describir su riqueza florística. solamente se excluye de su denominación la
palabra “tropical” (o “neotropical” utilizada por algunos), pues en México existen reportes de
este tipo de bosque en latitudes superiores a la del Trópico de Cáncer (Fig. 1), la línea
geográfica que tradicionalmente delimita la región intertropical en México (aunque no
estrictamente caracteriza un límite ecológico), y otros donde dominan fisonómica y
estructuralmente elementos de linajes típicamente boreales (al menos en el estrato arbóreo),
no tropicales (por ejemplo abetos, encinos o pinos). Además, la existencia de “cloud forests” en
los Estados Unidos y otras partes del mundo no típicamente tropicales, los cuales comparten
muchas especies con los bosques mesófilos de montaña de México, sugieren una distribución
extratropical que los excluiría al utilizar el término “tropical” o “neotropical”.

Cuadro-1. Ejemplos de nombres aplicados por varios autores para referirse o describir al
bosque húmedo de montaña en México.

Distribución Geográfica en Mexico

El bosque húmedo de montaña en México (BHM), ya sea con ésta o alguna otra de sus
denominaciones (Cuadro 1), ha sido registrado en 20 de las 32 entidades federativas en que se
divide políticamente al país (Anexo 1). Ninguna de sus variantes ha sido reportada de las
penínsulas de Baja California (Baja California y Baja California sur) o de Yucatán (Campeche,
Quintana Roo y Yucatán) ni de algunos estados que conforman la Altiplanicie Mexicana
(Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Guanajuato, Tlaxcala y Zacatecas). Tampoco en el
estado de Tabasco se registra su presencia.

A partir de la información contenida en diversas bases de datos de ejemplares botánicos (ver


agradecimientos), así como de la revisión de poco más de 200 estudios llevados a cabo en el
país, se pudo determinar que el bosque húmedo de montaña está limitado a 309 municipios de
los 20 estados indicados en el anexo 1 (Figura 1). Dichos municipios comprenden unos 180,000
km2 y aunque su territorio político sobreestima considerablemente la superficie con bosque
húmedo de montaña, es muy probable que allí se ubiquen las localidades con este tipo de
comunidad vegetal. Por ejemplo, los municipios de Pueblo Nuevo y san Dimas contienen los
sitios con mayor extensión con BHM en el estado de Durango; en conjunto ambos municipios
comprenden unos 12,000 km2 del territorio político de este estado, pero la superficie conocida
de BHM en él no alcanza 30 km2 (González et al. 2007).

la figura 1 muestra la extensión territorial de los municipios con BHM que se ubica entre 1,000
y 2,500 metros de altitud, el intervalo altitudinal donde este tipo de bosque se encuentra más
comúnmente. En color sepia se muestra el territorio del país con elevaciones mayores que 1,000
metros; la ubicación de los municipios principalmente hacia las vertientes costeras y en altitudes
intermedias sugiere las preferencias ecológicas del bosque por las zonas donde inciden los
vientos húmedos provenientes del mar. Es allí donde las características de altitud, contenido de
humedad atmosférica y extensión territorial se conjugan para que el aire caliente forme sus
nubes características casi a nivel del suelo.
Distribución en Chiapas

Sierra Sur de Chiapas: Esta región se dividió en


tres subregiones definidas a partir de su posición
geográfica y aislamiento entre las mismas. Estas
son: Sur de Chimalapas, Parteaguas Sierra Madre
del Sur y Tacaná. Aunque comparten su distribución
hacia la vertiente del Pacífico, tienen claras
diferencias en la composición y estructura de la
vegetación debidas a las variaciones ambientales en
clima, tipo de suelo, topografía y exposición.

Las Sierras del Sur de Chiapas albergan de las mayores superficies de BMM del país
(Figs.XI.1). En general, los BMM de esta región se encuentran en buena condición de integridad
y función; albergan una alta riqueza de especies y son bosques conservados donde la
fragmentación es baja y la conectividad alta. El BMM generalmente se distribuye entre los 1,500
y 2,500 m de altitud, aunque puede alcanzar más de 3,000 msnm en las faldas del volcán
Tacaná. Las especies de árboles más característicos son el naranjillo (Matudaea trinervia),
Clethra matudai, Podocarpus matudai, Osmanthus americana, Eugenia siltepecana y
numerosas especies de las familias Lauraceae, Leguminosae y Rubiaceae. En cuanto a fauna,
especies de aves que están restringidas al BMM incluyen al pavón (Oreophasis derbianus), el
quetzal (Pharomachrus mocinno), la chara de niebla (Cyanolyca pupilo), entre otros. Esta región
coincide con las RTPs El Mozotal, El Triunfo-La Encrucijada-Palo Blanco, Selva ZoqueSepultura
y Tacaná-Boquerón. Además coincide con las AICAS El Triunfo y El Tacaná. Para calificar la
calidad de los bosques se consideró en orden de importancia los siguientes criterios; la riqueza
total de especies seguida por la distribución relictual o insularidad natural, la conectividad, las
zonas de transición, las especies endémicas y en riesgo; de importancia intermedia se
consideraron el nivel de conservación y la continuidad en la cobertura.

Aunque para fines del análisis se considera como una sola región, la dinámica social es muy
distinta entre las subregiones, particularmente entre la Sierra Madre de Chiapas y los BMM en
los Chimalapas. Mientras que los incendios han afectado de manera significativa los BMM,
particularmente el bosque enano de los Chimalapas, Triunfo, así mismo en los Chimalapas se
promueve la certificación de áreas comunales de conservación.

En esta región se encuentra la superficie más extensa de BMM en áreas protegidas del país.
Sin embargo, si bien existe un número considerable de áreas protegidas federales y estatales
e incluso privadas, su manejo es insuficiente (Cuadro 11). No obstante, la presencia de los BMM
dentro de áreas protegidas se consideró como una oportunidad de alta importancia. No hay
BMM con PMF como tal y no existen bosques certificados en esta región, aunque se aprecia
este modelo de desarrollo en áreas con bosque de pino y pino-encino, contiguas con el BMM.

Aunque hay algunos ejidos que están recibiendo PSA, todavía no hay una amplia cobertura
pero se consideró de extrema importancia como oportunidad para la conservación del BMM.
Algunos ejidos, están desarrollando programas de manejo de la palma xate y cuentan con UMAs
establecidas que proveen de zonas de manejo que protegen los BMM. Actualmente son pocos
ejemplos y por lo tanto se considera de menor importancia en términos de su impacto positivo
a nivel de la región. El turismo es en realidad bajo; algunas de las acciones son menos
relevantes para la subregión de la Sierra Madre. Los problemas de tenencia de la tierra se
expresan de manera importante en toda la región. La agricultura fue considerada con un peso
bajo como amenaza al BMM mientras a la ganadería se le asignó un peso alto (Fig. XI.2). Las
presiones por densidad poblacional y de caminos son mayores hacia el sur de la región (Figs.
XI.3 y XI.4). La tala ilegal en ésta subregión es de alta relevancia en el presente y, de hecho,
en algunos casos los bosques ya han sido fuertemente diezmados y alterados. Mientras que la
tala selectiva ilegal y la cacería furtiva representan amenazas de menor impacto, la
sobreexplotación de PFNM y el pastoreo en el bosque se consideran de mayor importancia en
sus efectos sobre la calidad del bosque.

Sin embargo, la extracción de algunos PFNM como la palma xate, con base en planes de
aprovechamiento apropiados, pueden dar oportunidad para el manejo sustentable del sistema.
Otros sistemas de producción sustentable de alta importancia que existen en la región son el
café bajo sombra y el cultivo y comercialización de cícadas o “palmas reales”. Las servidumbres
ecológicas (derecho que puede ejercer un titular para limitar o restringir el tipo o intensidad de
uso sobre un área para proteger sus recursos naturales) en fincas de café pueden jugar un
papel importante en la conservación de diversas especies nativas del BMM y ya se han
establecido varias de ellas en los límites de la Reserva de la Biosfera el que se llevan a cabo
en la actualidad en turismo responsable son “La ruta del café” y el turismo de observación de
las aves, todavía incipiente, en la Reserva de la Biosfera El Triunfo, y en el Soconusco. Existe
un nivel medio de investigación en la zona y un buen número de organizaciones sociales y de
ONGs trabajando en la región y la participación de las comunidades se consideró de extrema
importancia.

La región está incluida dentro del “Corredor Biológico Mesoamericano” pero la influencia de esta
iniciativa como oportunidad se considera de relevancia intermedia. Actualmente la CONANP
está llevando a cabo de manera participativa la estrategia para la restauración de la Reserva
de la Biosfera El Triunfo. El tipo de propiedad de la tierra del BMM se muestra en el cuadro 11.
El nivel de marginación de los habitantes de BMM es alto y muy alto en su mayoría (Fig. XI.6).
En el anexo 2 se muestra el nivel de información disponible para la evaluación de la región.

Montañas del Norte y Altos de Chiapas: Esta región


fue subdividida en cuatro subregiones a partir de la
condición general del bosque dada por su ubicación
geográfica y la presencia de grupos indígenas, que a
su vez están relacionados con diferentes procesos y
usos del bosque. Para delimitar las subregiones se
utilizaron las condiciones geográficas, topográficas,
climáticas y ecológicas prevalecientes en la región
centro-norte del estado. Estas características se
combinan para permitir la existencia de diversas formaciones o asociaciones del BMM. Las
subregiones son: Archipiélago Selva Negra, Archipiélago de los Altos, Montañas de los Choles
y Cerro Brujo.

En las Montañas del Norte y Los Altos de Chiapas (> 1,500 m de altitud) se ha documentado la
existencia de entre 200 a 300 especies arbóreas nativas típicas del BMM, lo que les confiere un
alto valor de riqueza de árboles. Sin embargo, dicha riqueza se distribuye de manera distinta a
lo largo del paisaje altamente fragmentado. Los bosques han estado expuestos durante siglos
a numerosas actividades productivas, provocando con ello la reducción de sus superficies y el
número de individuos a niveles críticos para el mantenimiento de poblaciones viables de
algunas especies (Ramírez-Marcial et al., 2001). En la región se encuentran remanentes de
bosque de extensión variable (1-100 ha y frecuentemente más pequeñas) con vegetación de
BMM en diferentes estados sucesionales. Las consecuencias directas de la deforestación se
hacen evidentes a través de cambios en la estructura y composición de las especies.

La condición fragmentada de la mayor parte del BMM y la consecuente reducción de su


superficie a lo largo de sus áreas de distribución, probablemente han conducido al aislamiento

La condición ecológica de esta región se considera en general pobre, con un nivel extremo de
fragmentación antropogénica. De acuerdo con el INEGI (2005) una mayor proporción de los
bosques se encuentran en estado secundario (esta categoría incluye rodales donde existen
registros o indicios de que la vegetación existente previa a los distintos tipos y niveles de
disturbios fue BMM)(Fig. 3). La calidad es resultado de la historia de uso en Chiapas. Los
bosques no son de alta calidad en su composición y estructura debido al uso intenso en los
últimos cincuenta años (a veces más) que los ha simplificado con predominio de especies de
pinos (Pinus spp.) (González-Espinosa et al., 2006). Por otro lado, la riqueza de especies en
los BMM es muy elevada y existe una trama de fragmentos, lo que permite cierta conectividad
entre los BMM y otras asociaciones de bosques templados (Ramírez-Marcial, 2001;
RamírezMarcial et al., 2001).

La ganadería en esta región representa una amenaza enorme siendo principalmente de


ganado bovino y ovino, mientras que la agricultura de temporal tiene una menor importancia
debido a la relativa estabilización de la frontera agrícola (Fig. XII.2). La expansión y dispersión
de los asentamientos humanos tienen un alto impacto y también existe una alta densidad de
caminos (en muchos casos son terracerías y veredas no adecuadas para vehículos) (Figs. XII.3
y XII.4). La concentración de la población en conjunto con la división de la tierra son una
amenaza muy grande, lo que afecta la dinámica del uso del suelo. Estos factores aunados a los
conflictos por propiedad de la tierra, que se consideran de alto impacto, resultan en una región
con amenazas muy elevadas.

En comparación con las otras dos regiones correspondientes a Chiapas, se le asignó un valor
de extrema importancia al número de predios en que está dividido el bosque. La tala selectiva
ilegal es frecuente y tiene un impacto muy importante ya que afecta la composición y genera
procesos de degradación del bosque. Los árboles se extraen principalmente para madera,
resinación y elaboración de carbón. En términos de los efectos ecológicos de la cacería furtiva
se consideró que tiene un peso intermedio. En las áreas protegidas donde hay un manejo de
las quemas controladas los incendios no se consideran como una amenaza importante. Sin
embargo, los incendios pueden afectar al BMM cuando se acumula el combustible y cuando
ocurren fuegos en años de sequía.

La cafeticultura de sombra es de importancia en esta región ya que ocupa casi toda la superficie
por debajo de los 1,600 m de altitud, aunque su impacto es menor que en las regiones de las
Sierras del Sur del Chiapas y las Cañadas de Ocosingo. Aunque el café de sombra está
extendido hacia las partes más húmedas, hay relativamente un alto arraigo para utilizar
especies nativas como sombra, lo cual define sistemas agroforestales con alguna diversidad y
complejidad estructural (Soto-Pinto et al., 2007). La investigación en el área es de un nivel alto
y existe una fuerte presencia de grupos organizados. Sin embargo las organi-zaciones están
frecuentemente orientadas a intereses políticos y no necesariamente son una fortaleza que
incida en el mantenimiento o restauración del BMM. Las metas de los grupos sociales no han
coincidido y la participación de las comunidades es muy compleja y difícil, aunque existen
algunos ejemplos exitosos (Gispert et al., 2004). Resalta el hecho de que en comparación con
otras regiones de Chiapas es mínima la superficie de BMM en áreas protegidas.

Dentro del programa del Corredor Biológico Mesoamericano esta región ha recibido poca
atención, posiblemente debido a las dificultades para las negociaciones necesarias con las
comunidades, por lo que esta iniciativa no representa actualmente una oportunidad importante.
Los bosques se encuentran divididos en un alto número de predios principalmente de propiedad
privada (Cuadro 12). El nivel de marginación de la mayoría de los habitantes en el BMM es muy
alto (Fig. XII.6). El nivel de información disponible para la evaluación de la región se muestra en
el anexo 2.

Archipiélago de la Selva Negra

Los BMM de esta subregión presentaron niveles intermedios de calidad debido por un lado, a
la elevada degradación y fragmentación antropogénica, y por otro a los altos valores en
especies en riesgo y zonas de transición. En el contexto de la región, las amenazas extremas
a la permanencia del BMM debido a la ganadería, la tala ilegal, la sequía y la alta densidad
poblacional confieren a esta subregión una prioridad crítica (Fig. XII.5). Resalta que en
amenazas a la calidad todos los indicadores incluidos se presentan con valores extremos. Entre
las oportunidades para la conservación más importantes se encuentran las áreas protegidas, la
cafeticultura de sombra y la investigación que se lleva a cabo en el área. En esta subregión se
localiza el área protegida estatal “Tzama Cum Pumy” que alberga aproximadamente 101.6 ha
de BMM. Existen varios ejemplos exitosos de interacción de organizaciones y comunidades,
relativos a PSA y cafeticultura de sombra, que podrían utilizarse para coordinar acciones de
restauración y aprovechamientos sustentables.

Montañas de los Choles

En general, los BMM de esta subregión presentan la calidad más alta de toda la región debido
principalmente al alto nivel de integración, de riqueza de especies, amenazadas y en status de
protección, así como por el alto valor que se le asignó en las zonas de transición (Fig. XII.5).
Las principales amenazas a la permanencia del bosque que se identificaron son la densidad de
población y de caminos, la ganadería, la tala ilegal y los conflictos por la propiedad de la tierra.
A partir de este diagnóstico la subregión se clasificó de prioridad crítica. Las principales
oportunidades para la conservación del BMM se encuentran en el programa de PSA y la
cafeticultura de sombra; en menor medida que en otras subregiones las áreas protegidas
cuentan con un nivel intermedio y la investigación que pueden servir de apoyo para el desarrollo
de estrategias y acciones para conservar estos bosques.

Archipiélago de los Altos de Chiapas

Los BMM de Los Altos de Chiapas, si bien se calificaron en zonas de transición con un valor
muy alto, son los de menor calidad debido a que están muy degradados, muy fragmentados por
causas antropogénicas y en relación al resto de la región albergan reducida riqueza,
endemismos y especies en riesgo (Fig. XII.5). Aquí se presenta la densidad poblacional y de
caminos más altas de toda la región, tanto dentro del BMM como en su área de influencia (Fig.
XII.3 y Fig. XII.4). Aunado a estas amenazas se encuentran las presiones por ganadería y
sequía. Destaca el alto valor de amenazas a la condición del bosque debido a valores extremos
y altos en todas las actividades de este criterio.

Como resultado de este diagnóstico los BMM de esta subregión se consideran de prioridad alta.
El mayor puntaje en oportunidades se presentó en esta subregión, siendo las principales las
derivadas de los grupos organizados y de la investigación que se lleva a cabo en el área,
además de las iniciativas de turismo reponsable y la presencia de algunas áreas bajo protección
como la “Reserva Ecológica Cerro Huitepec”. La gran mayoría de la población local se
encuentra en un nivel de marginación muy alto.

Cerro Brujo.

Hay poco conocimiento sobre esta localidad notablemente aislada, pero cabe resaltar que ella
inspiró al Dr. Faustino Miranda para nombrar por vez primera el término de Bosque Mesófilo de
Montaña, aludiendo a la presencia de vegetación semiperennifolia, rodeada del bosque tropical
caducifolio (Miranda y Sharp, 1950). Hay duda en la pertenencia de esta localidad dentro de la
región o si incorporarla dentro de las Sierras del Sur de Chiapas, con la cual se comparten al
menos más elementos ambientales y biológicos.

La calidad de los BMM es intermedia en relación al resto de la región como resultado de altos
valores en la distribución relictual o insularidad natural y conectividad de los fragmentos
remanentes de bosque y su integridad, los cuales contrastan con la baja riqueza de especies y
a que albergan un número reducido de especies endémicas y bajo alguna categoría de riesgo
o protección. Las amenazas a la permanencia del bosque tuvieron el menor valor en la región,
donde las más relevantes son el manejo inapropiado del fuego y la sequía, con un valor
intermedio en la presión por ganadería (Fig. XII.5). La mayor amenaza que se identificó fue el
posible efecto del cambio climático a través de la reducción en la humedad del entorno en el
cual se encuentra inmersa esta localidad. Se considera que los niveles de to-lerancia de muchas
especies no podrán compensar los extremos de temperatura y reducción de humedad
registrados en el resto de la Depresión Central de Chiapas. Por otro lado se presenta baja
densidad poblacional y de caminos. A partir de este análisis se asignó la categoría de prioridad
media. Se identificaron muy reducidas oportunidades para su conservación; se cuenta con
limitada información sobre esta subregión, con un nivel mínimo de investigación en el área.

Cañadas de Ocosingo: Para el análisis de


priorización se identificaron cuatro subregiones a
partir de la distribución y condición de los
fragmentos del bosque, y la presencia de grupos
indígenas distintos, que a su vez están relacionados
con diferentes problemáticas en el uso de los
recursos naturales. Para delimitar las subregiones
se utilizaron los límites de cuencas hidrográficas.
Estas son: Cañadas Tzeltales, Lagunas
Lacandonas, Cañadas Tojolabales y Montebello y periferias.

En relación con todo el país esta región alberga una superficie sustancial de BMM en diversos
estados de conservación (Figs. 2 y XIII.1). El terreno accidentado, formado por numerosas
cañadas surcadas por arroyos permanentes y altitudes de hasta 1300 m, hace propicia la
presencia del BMM, principalmente dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Nahá
(CONANP, 2006). Las asociaciones del bosque no sobrepasan los 30 m de altura, con
elementos muy frecuentes de cacaté (Oecopetalum mexicanum), peinecillo o jarilla
(Podocarpus matude), calatola, bone o duraznillo (Calatola laevigata), cocora, cucaracho o
cachimbo (Billia hipocastanum), Pinus maximinoi y Quercus skinnerii. En el interior del bosque
son muy comunes diversas especies de los géneros Chamaedorea, Psychotria y Acanthaceae.
Esta región coincide con las RTPs El Momón-Montebello y Lacandona y con las AICAS (IBAs)
Lagos de Montebello, Montes Azules, Sierra Chixtontic-Sierra Canjá.

En general, la calidad de los BMM en esta región se considera intermedia en comparación con
otras regiones de Chiapas. Los BMM se encuentran dentro de una matriz de bosques
secundarios (Fig. XIII.2). La riqueza de especies conocidas es alta, pero padece un nivel de
fragmentación de medio a alto, no obstante su grado de conectividad, que permanece alto. La
insularidad natural en esta zona es más alta que en las otras regiones de Chiapas debido a la
orografía: serranías con extensiones de bosque separadas entre sí por las propias cañadas. Al
parecer, en términos florísticos, esta región alberga una mayor cantidad de especies
amenazadas y de endemismos que la Sierra Madre de Chiapas, principalmente aves, anfibios,
reptiles y mamíferos (CONANP, 2006).

Los impactos negativos previsibles debido al cambio climático y aquellos provocados por la
sequía, fueron asignados con los pesos más altos como amenazas a la permanencia del BMM.

El peso asignado a la agricultura fue bajo, debido a que en la actualidad la conversión de BMM
a tierras de cultivo se considera de menor importancia debido a que el avance de la frontera
agrícola ha disminuido en los últimos años (Fig. XIII.2). En comparación, se percibe que la
ganadería extensiva (principalmente de ganado bovino) ejerce una mayor presión y está
concentrada en las tierras más bajas (Fig. XIII.2). La tala ilegal es quizás la mayor presión
directa sobre los bosques en esta región. Otro factor de alta importancia como amenaza a la
permanencia del BMM en la región son los conflictos por la tenencia de la tierra. La cafeticultura
tecnificada en esta región no es una amenaza. La expansión urbana, medida como densidad
poblacional, tuvo un peso alto, mientras que a la densidad de caminos se le asignó un peso
intermedio (Figs. XIII.3 y XIII.4). Entre los usos de los recursos naturales que afectan la calidad
del bosque, el pastoreo y la sobreexplotación de PFNM representan amenazas importantes. La
tala selectiva tiene también un alto impacto, mientras la cacería furtiva ejerce una presión media
(CONANP 2006).

En términos de las oportunidades, se calificó con un peso alto al BMM en áreas protegidas
(Cuadro 13). Si bien no existe BMM certificado, con PSA, ni con PMF, a este último se le asignó
una importancia extrema como oportunidad para la conservación del BMM. No existe
vinculación entre la participación de las comunidades y los programas de apoyo o fomento del
gobierno federal, ya que las primeras son principalmente zapatistas. En general los sistemas
de producción sustentable se consideraron de extrema importancia potencial, sin embargo se
desconoce la extensión de las prácticas sustentables en la actualidad. A la investigación que
se realiza en el área se le asignó un peso alto.

Esta región forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano, pero su influencia como
oportunidad no ha sido, hasta ahora, relevante. Todas las subregiones presentan índices de
marginación socioeconómica muy altos (Fig. XIII.6) y el alto número de predios en que está
subdividido el bosque, se considera de alta importancia (Cuadro 13). El nivel de información
disponible para la evaluación de la región se presenta en el anexo 2.

Cañadas Tzeltales (Chiapas) Prioridad Crítica: Los BMM de ésta subregión presentaron una
calidad muy alta y también un valor total de amenazas a la permanencia muy alto, por lo que
se consideran de prioridad crítica (Fig. XIII.5). En especial presentan una alta riqueza de
especies, así como un elevado número de endemismos y de especies bajo alguna categoría de
riesgo o protección. Las amenazas más severas son la ganadería extensiva y la densidad de
caminos, además de la tala ilegal. Las amenazas a la calidad también fueron asignadas con
valores altos, tratándose principalmente del pastoreo en el bosque, la tala selectiva ilegal y la
cacería furtiva (sin autorización).

Las oportunidades para la conservación del BMM consideradas con mayor valor (real o
potencial) son: las áreas naturales protegidas (incluyendo reservas comunitarias), el programa
de PSA que ya ocurre en algunas comunidades afiliadas al grupo de Scolel té para la captura
de carbono (financiado por la Federación Internacional de Automovilismo), los grupos
organizados, la cafeticultura de sombra y el turismo responsable. Adicionalmente otra actividad
productiva que puede ayudar a mitigar el impacto sobre el BMM es la producción de miel
orgánica en campos agrícolas abandonados y bosques secundarios.

Lagunas Lacandonas (Chiapas) Prioridad Media: El análisis de priorización mostró que los BMM
de las Lagunas Lacandonas constituyen la subregión con la calidad más elevada, como
resultado -en gran medida- de sus valores elevados en integridad ecológica, insularidad natural
y diversidad (riqueza de especies y endemismos), y por ubicarse dentro de una de las ANP
federales mejor protegidas y vigiladas (incluyendo la propia comunidad Lacandona) del país.
Debido a este último factor, esta sub región tuvo el valor total de amenazas a la permanencia y
a la calidad más bajos (Fig. XIII.5). Con base en este perfil se clasificó con prioridad media.

Las principales oportunidades para su conservación se encuentran en su actual status como


área protegida, con la participación activa de las comunidades (lacandones), iniciativas de
turismo responsable y el conocimiento que se tiene del área como resultado de la investigación.

Cañadas Tojolabales (Chiapas) Prioridad Alta: Esta subregión presentó niveles de calidad
similares a Montebello y periferias (véase a continuación), pero su nivel de integridad es mayor,
alberga una mayor diversidad de especies endémicas y de zonas de transición (Fig. XIII.5). Los
bosques enfrentan presiones altas debido a la ganadería extensiva, la tala ilegal, los efectos de
la sequía y a los conflictos por propiedad de la tierra. Los remanentes de bosque están
fragmentados debido al uso histórico del suelo para cultivo de maíz con técnicas de roza tumba
y quema. En los últimos años esta práctica se ha reducido, pero el resultado ha sido el
empobrecimiento del bosque en términos de composición.

En el área de las Margaritas se encuentran los fragmentos de BMM más poblados y


deforestados de la subregión. Entre las mayores amenazas a la calidad, el pastoreo en el
bosque y la tala selectiva tienen valores extremos. En términos de las oportunidades de
conservación, existe una fuerte presencia de grupos organizados y se le asignó un alto valor a
los esfuerzos de investigación en el área. El primer grupo indígena en entrar en un programa
de PSA fue precisamente el tojolabal mediante el proyecto Scolel té para la captura de carbono.

Montebello y periferias Prioridad Alta: En comparación con la subregión anterior, en Montebello


y periferias la conectividad es menor, hay un nivel alto de fragmentación antropogénica y los
bosques están más degradados. El nivel de amenazas es el más alto de toda la región (Fig.
XIII.5); la sequía se considera de valor extremo, y otros factores con valores altos incluyen el
manejo inadecuado del fuego, la ganadería extensiva, la densidad poblacional y de caminos, y
la tala ilegal. Los incendios no controlados y la agricultura de subsistencia ejercen una presión
que ha resultado en tasas altas de deforestación en esta subregión. Sin embargo, el bosque ha
mostrado capacidad de regeneración natural después de los incendios extensivos en 1998.

A pesar de que esta región es una ANP (Parque Nacional Lagunas de Montebello), lo cierto es
que el impacto de la afluencia de turismo ha dejado su huella negativa sobre la estructura del
bosque, en tanto el principal interés de los visitantes ha sido en los cuerpos de agua y no en el
bosque. Resaltan como oportunidades (reales y potenciales) para la conservación, la presencia
de áreas protegidas y la investigación en el área, y con un valor intermedio la presencia de
grupos organizados (Johnson y Nelson, 2004; CONANP, 2007).

Clima: en la sierra alta de laderas escarpadas el clima se vuelve semicálido, esto es arriba de
los 1,000 metros sobre el nivel medio del mar (msnm) y arriba de los 2,000 msnm el clima es
templado húmedo y es donde generalmente se presentan las lluvias más abundantes con una
precipitación media anual de 2,500 a 4,000 mm. En el resto de la región las precipitaciones son
menores y oscilan entre los 1,200 a 2,000 mm anualmente.

La temperatura media anual en las zonas semicálidas está en el rango de los 18°C a 22°C. Las
menores temperaturas se registran en pequeñas zonas de la sierra alta arriba de los 2,000
msnm, donde llega a estar en el rango de los 16°C a 18°C.

Específicamente durante los meses de mayo a octubre, la temperatura mínima promedio va


desde los 12°C y hasta los 21°C, predominando los 18°C a 21°C en el 54.87% de la región
(desde la parte central y al noreste de la región) y de 15°C a 18°C con el 37.80% de la región.
En este mismo periodo, la temperatura máxima promedio oscila de los 21°C y hasta los 34.5°C,
predominando los 30°C a 33°C en el 35.16% de la región y de 27°C a 30°C en el 29.34% de la
región (atravesando de noroestes al sureste). La precipitación pluvial en estos meses oscila de
los 1,000 mm y hasta los 2,600 mm.
En el periodo de noviembre a abril, la temperatura mínima promedio va de los 9°C a los 15°C,
predominando de 12°C a 15°C en el 92.96% de la región (excepto en pequeñas zonas al sur y
suroeste); y la máxima promedio va de los 21°C a 33°C, predominando de los 27°C a 30°C en
el 49.26% de la región (atravesando de noroestes al sureste de la región) y de los 30°C a 33°C
en el 27.22% de la región. La precipitación pluvial durante este periodo va de los 25 mm a los
300 mm.

En esta región se encuentran las áreas naturales protegidas La Sepultura, La Frailescana y El


Triunfo, las cuales presentan principalmente clima cálido subhúmedo y presenta lluvias
abundantes en verano.

En la cabecera regional, Villaflores, el clima es completamente cálido con una humedad media
y lluvias en verano, y tiene un rango de temperatura media anual de 24°C a 26°C.

La mayor parte del año está inmerso en neblina o nubes bajas, con lluvias abundantes y vientos
húmedos en las laderas con influencia del mar (barlovento). La temperatura media anual oscila
entre los 12° y los 23°C, aunque en invierno las temperaturas pueden caer por debajo de los
0°C. Crece en terrenos con suelos ácidos profundos o muy someros e inclinados, ricos en
materia orgánica y humedad todo el año.

Vegetación:

En la zona sierra de la región, que abarca más de la mitad de la misma, gracias al suelo, altitud
y pendiente que caracteriza esta zona montañosa, existe bosque de pino, bosque mesófilo de
montaña (bosques de terrenos altos, templados y húmedos), bosque de encino-pino, bosque
de pino-encino, tanto en estado natural (primario) como secundario (que corresponde a áreas
en las que la alteración también llamada degradación implica una modificación inducida por el
hombre en la vegetación natural, pero no un reemplazo total de la misma). En la unidad
fisiográfica valle con lomeríos que se localiza en el centro de la región, existe la agricultura de
temporal y riego, pastizal cultivado e inducido, debido a que está cerca de una presa, el tipo de
suelo y pendientes bajas lo han hecho propicio para cultivos.

En el lado noroeste de la región se encuentra el valle de laderas tendidas con mesetas y meseta
con cañadas, donde en buena parte hay agricultura de temporal debido al tipo de suelo y
pendientes suaves que propician los cultivos agrícolas.
Areas Naturales Protegidas

Áreas naturales protegidas Un Área Natural Protegida (ANP) es una porción del territorio
terrestre o acuático cuyo fin es conservar la biodiversidad representativa de los distintos
ecosistemas para asegurar el equilibrio y la continuidad de los procesos evolutivos y ecológicos
en sitios donde cuyas características no han sido esencialmente modificadas. Están sujetas a
regímenes especiales de protección, conservación, restauración y desarrollo, según categorías
establecidas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, así como la
Ley Ambiental para el Estado de Chiapas.

Las áreas de protección de recursos naturales son aquellas destinadas a la preservación y


protección del suelo, las cuencas hidrográficas, las aguas y en general los recursos naturales
localizados en terrenos forestales de aptitud preferentemente forestal. La Frailescana es un
área protegida con éstas características, que permite la conexión ecosistémica y paisajística
entre las reservas de La Sepultura y El Triunfo. Se encuentra asentada en la Sierra Madre de
Chiapas y ubicada en el municipio de Villaflores, con vegetación de bosque de niebla, pinares,
encinares, bosque de pino-encino, liquidámbar, selvas altas y medianas perennifolias y
subperennifolias , con relieve formado por sierra alta de laderas escarpadas. La Frailescana
representa es 14.58% de la superficie total de la región.
Las áreas reconocidas como reservas de la biósfera son áreas representativas de uno o más
ecosistemas no alterados por la acción del ser humano o que requieran ser preservados y
restaurados y en las cuales habitan especies representativas de la biodiversidad nacional y
regional, incluyendo a las consideradas endémicas, amenazadas o en peligro de extinción.
Existe dentro de la región dos reservas de la biósfera que son: La Sepultura, que se encuentra
alojada en la Sierra Madre de Chiapas, se ubica en los municipios de Villacorzo y Villaflores,
posee grandes extensiones de bosques, que ocupan el 8.40% con respecto a la superficie total
de la región; y la Reserva de la Biosfera El Triunfo, ubicada en los municipios de La Concordia
y Ángel Albino Corzo y Montecristo de Guerrero, ésta conserva el remanente de bosque de
niebla más extenso del país, hábitat del quetzal y el pavón, con vegetación de bosque de niebla,
chaparral de niebla, pinares, encinares, bosques de pino-encino-liquidámbar y selvas altas,
medianas, perennifolias y subperennifolas, con relieve formado por la sierra alta de laderas
escarpadas. El Triunfo representa el 6.47% con respecto a la superficie total de la región.

El área natural y típica La Concordia de Zaragoza está formado principalmente por los
siguientes tipos de vegetación: selva baja subcaducifolia, bosque mesófilo de montaña, selva
alta perennifolia, selva mediana, pino-encino, pastizal inducido y oyamel, esta área natural se
ubica en el municipio de La Concordía, y representa el 2.05% de la superficie total de la región.

Las zonas sujetas a conservación ecológica (ZSCE) son áreas con uno o más ecosistemas en
buen estado de conservación, destinadas a preservar los elementos naturales indispensables
para el equilibrio ecológico y el bienestar general. Se ubica dentro de la región un pequeña
porción del Cordón Pico El Loro-Paxtal, zona importante para su conservación por tratarse de
reductos de bosque mesófilo de montaña que yace en las zonas submontañas de esta área. Es
un sitio donde habitan flora y fauna en peligro de extinción. Esta porción de área se ubica en el
municipio de Ángel Albino Corzo y representa el 0.41% de la superficie total de la región.

El área denominada como La Lluvia es una reserva estatal que se ubica en el municipio de
Villaflores, con vegetación de bosque de encino-pino, la selva baja caducifolia, selva mediana
subperennifolia y bosque de encino; los cuales constituyen sistemas naturales que mantienen
complejas relaciones ecológicas y sustentan gran diversidad biológica, representa el 0.01% de
la superficie total de la región.
La Región VI Frailesca cuenta con 255,445.76 has bajo alguna modalidad de conservación,
que constituyen el 31.9% de su superficie, que a su vez representan el 16.98% del total de la
superficie protegida en el estado, siendo la tercera región en concentrar la mayor superficie de
áreas protegidas.

Hidrografía

La región VI Frailesca cubierta por parte de la cuenca Río Grijalva–Tuxtla Gutiérrez, Río
Grijalva–La Concordia, Río Pijijiapan y Mar Muerto.

La cuenca Río Grijalva-Tuxtla Gutiérrez con dirección general de sur a norte, es alimentada por
la subcuenca Río Santo Domingo, esta abastecida por el río Los Amates, Río Pando y Santo
Domingo; también la subcuenca Río Suchiapa se encuentra en esta región y es alimentado por
los ríos El Tablón, San Lucas, Tres Picos y Suchiapa, subcuenca Río de Zoyatenco que es
alimentada por el río Hojas Moradas.

La cuenca Río Grijalva-La Concordia con una cobertura de más del 50% de la región con
dirección hacia el oriente que vierte hacia la presa La Angostura, es abastecida por la
subcuenca 1) Río San Pedro, la cual contiene a los Río Nacayumba, La Victoria, Río Blanco y
El Naranjo, 2) la subcuenca Río La Concordia abastecida por los ríos Custepeques, La Puerta,
El Otate, El Naranjo, El Plan, Río Negrito y El Zapote, 3) La subcuenca Presa La Angostura,
alimentada por el Río Dorado, San Vicente, y El Porvenir, 4)subcuenca Río Grande o Salinas
que es abastecida por Río Jaltenango, Nueva Palestina, Las Escaleras y Acatenco,
5)subcuenca Río Yahuayita, alimentados por el Río San Nicolás y La Suiza, y 6) subcuenca Río
Aguazurco alimentada por Río Sabinal y Plan Grande.

La Cuenca Río Pijijiapan y Otros cubre una pequeña parte de la superficie de la región VI y su
cauce es hacia la región IX Itsmo Costa al sur sureste; contiene la cabecera de la subcuenca
1) El Porvenir que se alimenta de los ríos Alta Peña y San Diego, 2) subcuenca Laguna de La
Joya que se alimenta del río Los Horcones y Agua Dulce, 3) subcuenca Río Jesús abastecida
por el río de Jesús, 4) subcuenca Río San Diego abastecida por el río Urbina, 5) subcuenca Río
Pijijiapan abastecida por el Río Pijijiapan y 6) subcuenca Río Margaritas y Coapa que es
alimentada por el Río Coapa.

Y por último la Cuenca Mar Muerto en la región VII que corresponde a las cabeceras de tres
subcuencas: 1) Río La Punta dentro de la cual corre el río Poza Galán y 2) la subcuenca Mar
Muerto abastecida por el Río El Rosario, y 3) Subcuenca Río Zanatenco abastecida por río
Zanatenco.

Entre los ríos más importantes por longitud y superficie de cuenca encontramos Río Santo
Domingo que tiene su nacimiento en el Municipio de Villaflores; antes de tener esté nombre
pasa por su zona urbana como Río Los Amates y continua hacia el oriente uniéndose a pocos
kilómetros de distancia con el Río Pando tomando así el nombre de Río Santo Domingo con
dirección fluvial hacia el noreste y entrando a la región I Metropolitana. El Río Custepeques
que por su paso por la presa el Portillo II con afluentes hacia el noreste y desembocadura en
La Presa La Angostura. El Río Jaltenango, que va del municipio de Ángel Albino Corzo con
dirección al este a llegar a la Presa La Angostura. Los cuerpos de agua presentes en la región
son: La presa Belisario Domínguez (La Angostura) y la presa el Portillo II (Juan Sabines
Gutiérrez.)

Geología

La sierra alta de laderas escarpada ocupa la mayor parte de esta región, encontrándose en la
parte sur desde el oriente colindando con la región Sierra Mariscal hasta el poniente colindando
con la región Valle Zoque. Su geología está formada principalmente por rocas ígneas intrusivas
que se forman por la solidificación del magma (granito), rocas formadas por arena, arcillas y
limos (limolita-arenisca), rocas sedimentarias de colores variados, resistentes al fuego y
antideslizantes (calizas-areniscas) y en menor grado roca volcánica de color gris-violáceo claro
(andesita).

En el valle con lomeríos la geología está formada por acarreos de las corrientes de la sierra, de
materiales aluviales y calizos recientes que se reconocen como sedimentarios (principalmente
en los municipios de Villaflores y Villa Corzo), así como por rocas ígneas intrusivas de tipo
granito, rocas formadas por arena, arcillas y limos, y rocas metamórficas formada de arcillas y
lodos (esquisto)

En la sierra alta de laderas tendidas que se encuentra en la zona norte de esta región, la
geología se compone principalmente de rocas de tipo sedimentarias calizas y limolitaarenisca.

La geología en lo que corresponde a la meseta con cañadas y valle de laderas tendidas con
mesetas, que se encuentran al noreste de esta región, encontramos una geología formada
principalmente por rocas de tipo sedimentarias, compuesta mayoritariamente por calizas y en
un menor grado encontramos las rocas limolita-arenisca.

Los trece tipos de roca que cubren la superficie de la región tienen la siguiente distribución:

Edafología

En la región predominan los suelos litosoles abarcando una gran extensión en la sierra alta de
laderas escarpadas, y en menor proporción en la sierra alta de laderas tendidas, mesetas con
cañadas, valle de laderas tendidas con mesetas y en un mínimo en valles con lomeríos; estos
suelos con menos de 10 cm de espesor, generalmente sostienen una vegetación baja; son de
textura y color muy variable, predominando en ella la materia orgánica, con una fertilidad de
media a alta. Se presentan en pendientes altas, por lo que presenta poco aprovechamiento en
su explotación económica.

Al centro y oeste de la región se encuentran la mayoría de suelos de tipo regosoles, la sierra


alta de laderas escarpadas y valle con lomeríos; son suelos poco desarrollados, con
características predominantes a la roca que les da origen, pobres en materia orgánica, con
fertilidad variable y su productividad condicionada por la profundidad y pedregosidad.

Los suelos acrisoles, con predominancia en el sur sobre la sierra alta de laderas escarpadas;
son suelos ácidos de climas húmedos, con un subsuelo arcilloso muy pobres en nutrientes,
salvo los rendimientos medios a altos en frutales tropicales, se pueden aprovechar en la
ganadería con pastos cultivados o inducidos, sin embargo el uso más adecuado para la
conservación del suelo es el forestal.

Los suelos cambisoles se ubican en el centro, norte y sur de la región, en la sierra alta de
laderas escarpadas y en los valles con lomeríos; son suelos jóvenes poco desarrollados, con
capa superficial obscura mayor de 25 cm de espesor, con buen contenido de materia orgánica,
pero pobre en nutrientes, sufren de moderada a alta erosión y su rendimiento en explotación
depende mucho del clima.

La cobertura de los suelos luvisoles se encuentran distribuida por toda la región con
predominancia en el valle con lomeríos y sierra alta con laderas tendidas; estos suelos se
localizan en zonas boscosas, tienen un profundo horizonte subsuperficial enriquecido con
arcillas migradas, de color rojo ladrillo, que puede contener más del 50% de este tipo de material
tomando en cuenta que al ser alterada la vegetación que los cubre, son susceptibles a la
erosión con un aprovechamiento moderado en la agricultura.

En pequeñas áreas al norte y noreste, sobre la meseta con cañadas y el Valle de laderas
tendidas con mesetas, se encuentran suelos de tipo rendzina, connotativos de suelos y
pedregosos, generalmente arcillosos y poco profundos (por debajo de los 25 cm) sobre yacen
directamente a material carbonatado, con buen contenido de materia orgánica y rica en
nutrientes, presenta gran peligro de erosión en laderas y lomas, estos suelos pueden
aprovecharse en la agricultura y ganadería pero los rendimientos son bajos y en el uso forestal
dependen del tipo de vegetación que presenten.

Otros tipos de suelo presentes en la región son vertisol, fluvisol, feozem y planosol, que en su
conjunto representan menos del 5% de la superficie total de la región.

Flora y fauna:

Están compuestos por una mezcla de especies boreales y neotropicales además de otras
únicas tanto de origen muy antiguo como reciente, como pinos (Pinus spp.), encinos (Quercus
spp.), liquidámbar (Liquidambar spp.), magnolias (Magnolias spp.), caudillo (Oreomunnea
mexicana), árbol de las manitas (Chirantodendron pentadactylon) y helechos arborescentes
(Cyathea spp.) y una gran cantidad de epífitas (Bromelias, orquídeas, cactos). Se calcula que
lo habitan casi 10% de las especies de plantas del país (2,500 especies) de las cuales el 30%
son exclusivas de este bosque. De ellas, cerca de 1,300 especies son dicotiledóneas, 700
monocotiledóneas, 500 helechos y 10 gimnospermas, 800 son epífitas. Ahí viven una gran
diversidad de ranas y salamandras y especies únicas de aves como el quetzal (Pharomachrus
mocinno) y el pavón (Orephasis derbianus), el Colibrí Oaxaqueño (Eupherusa cyanophrys) y el
Colibrí Cola Blanca (E. poliocerca), endémicos de México y el colibrí Cola Rayada (E. eximia)
del sureste. También viven ahí ratones arborícolas (Habromys delicatulus, y H. schmidlyi) y gran
diversidad de ranas y salamandras.
Servicios ambientales: Son los ambientes preferidos para sembrar café, sobre todo el de
buena calidad “café de altura”, a la sombra de los árboles del dosel. Los servicios ambientales
que prestan en mayor grado son: captura de agua y de carbono, conservación de la
biodiversidad y del suelo, formación de abundante materia orgánica, conservación de acervos
genéticos, belleza paisajística, filtración de contaminantes del aire, suelo y agua, regulación del
clima, mantenimiento de ciclos minerales de gases y agua. Proveen productos forestales como
alimentos, medicinas, leña, maderas, fibras naturales y remedios medicinales. También
proporciona una serie de atractivos del paisaje como espacios para la recreación.

Impactos y amenazas: Las principales amenazas son la tala clandestina, los incendios, los
desmontes para agricultura, ganadería, desarrollo urbano y caminos. Su lenta regeneración, la
reducción de su distribución y su continua perturbación han ocasionado que sean considerados
frágiles, en peligro de extinción y con prioridad de conservación.

Estado de conservación: Algunas de las áreas naturales protegidas con bosque nublado son
las Reservas de la Biósfera El Cielo en Tamaulipas, Sierra de Manantlán en Jalisco, Sierra
Gorda en Querétaro, Los Tuxtlas en Veracruz, El Triunfo, La Sepultura, Montes Azules y Volcán
Tacaná en Chiapas. También se encuentra en Parques Nacionales como las Lagunas de
Montebello y en el Cañón del Río Blanco en Chiapas y algunas áreas comunitarias protegidas
en el estado de Oaxaca y Chiapas. En total son 21 áreas naturales protegidas con 184,484 ha
de bosque nublado.

Legislación: Este tipo de bosque posee un alto valor para la conservación biológica con
muchas especies de flora y fauna que se encuentran en categorías de riesgo (NOM-059-
SEMARNAT-2010).