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Construcción discursiva de la cultura

Una de las necesidades más básicas del ser humano es que su mundo tenga sentido, sin lo cual nos
desorientamos y perdemos, volviéndonos socialmente disfuncionales. Este sentido no reside en las co-
sas en sí, sino que somos nosotros quienes las atribuimos significado. Un beso puede simbolizar amor
o traición; una bofetada puede expresar odio o salvar de un ataque de pánico. Es necesario saber inter-
pretar las acciones y palabras de una manera culturalmente acertada para poder convivir armoniosa-
mente en sociedad. Una casa es tan sólo una estructura de materiales inertes; es el ser humano quien
la da el sentido de 'hogar', con todo lo que ello implica. De modo análogo, nuestro 'mundo' no es sólo el
entorno tangible y objetivo, sino principalmente un constructo cultural hecho de nuestras representacio-
nes de los diversos elementos de ese entorno y sus relaciones.

Al hablar de 'discurso' en este contexto, no nos referimos al arte de la oratoria ni al hecho de dictar una
conferencia, sino al conjunto de maneras como una sociedad piensa, habla y actúa en torno a diferentes
temas. La dimensión psicocultural de toda cultura se construye a raíz de unas unidades básicas llama-
das 'códigos culturales', como son las palabras, conceptos, símbolos, acciones sueltas, etc.

Mediante su uso, estos códigos se van hilando hasta formar constructos o elementos discursivos más
completos, que pueden incluir conjuntos de frases, teorías, representaciones simbólicas, prácticas en-
teras, etc. Estos elementos discursivos, a su vez, se aglutinan en los 'discursos enteros' que constituyen
los diversos campos del quehacer humano como el arte de la música, la ciencia de la biología, o una
religión determinada.

Estos discursos interactúan y se realimentan dentro de las 'formaciones discursivas complejas', como
por ejemplo el conjunto de las artes, el cúmulo de las ciencias, o la totalidad de las religiones. Finalmente,
estas constelaciones discursivas forman un solo gran conjunto que constituye el 'universo discursivo' de
una cultura determinada.

Es muy importante comprender esta composición jerárquica de la cultura, a fin de poder diseñar inter-
venciones eficaces para influir efectivamente en cada uno de sus diferentes niveles. Pues el cambio
sociocultural requiere de acciones diversas, desde la resignificación de palabras o símbolos, pasando
por la deconstrucción de teorías y reingeniería de prácticas, hasta la reorientación de las artes y nuevos
abordamientos para las ciencias. Es el efecto cumulativo del sinnúmero de tales estrategias de cambio,
grandes y pequeñas, locales y globales, que está produciendo, día tras día, una progresiva modificación
de la cultura del agonismo a una cultura de mutualismo y paz.

Constructos Discursivos. Crecientes articulaciones de códigos culturales y representaciones, se com-


binan en conjuntos mayores conocidos como constructos discursivos: modos culturalmente definidos de
hablar, pensar y, en consecuencia, actuar en relación con determinado fenómeno, en este caso la dis-
cursividad social se refiere a toda la tríada representacional tratada anteriormente, la cual incluye ade-
más las dimensiones socioestructural (cosas y prácticas) y psicocultural (significados y sentimientos) a
las cuales hace referencia ese aspecto simbólico o lingüístico. Incluye no sólo nuestras interpretaciones
y representaciones del mundo, sino también las realidades mismas a las cuales éstas representan, pues
nuestro modo de hablar y pensar acerca de la realidad incide fuertemente en la manera como actuamos
en relación con ella.

Tesis: La dimensión social de la universidad del siglo XXI creación del programa de aprendizaje-servicio en la Universidad Técnica de
Ambato. Eulalia Pino Loza. 2013
Fuente: https://eprints.ucm.es/22393/1/T34660.pdf