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Borrachera espiritual

Jer 23:9
(TLA-D) Los profetas mentirosos Yo, Jeremías, les advierto a los
profetas: «Dios me dio un mensaje especial. Por eso siento un dolor
profundo y me tiembla todo el cuerpo; ¡hasta parezco un borracho a
punto de caerse!

(SB-MN) Contra los profetas: "Mi corazón se rompe dentro de mí,


todos mis miembros se estremecen; soy como un borracho, como un
hombre vencido por el vino ante el Señor y sus santas palabras.

Hab 3:16
(NBJcat) Conclusión: Temor humano y fe en Dios. ¡Lo he oído y se
estremecen mis entrañas, lo he escuchado y titubean mis labios, un
temblor penetra en mis huesos, al andar tiemblan mis pasos! Espero
tranquilo el día de la angustia, que caerá sobre el pueblo que nos
asalta

(NVI) Al oírlo, se estremecieron mis entrañas; a su voz, me temblaron


los labios; la carcoma me caló en los huesos, y se me aflojaron las
piernas. Pero yo espero con paciencia el día en que la calamidad
vendrá sobre la nación que nos invade.

.
9. a causa de los profetas—Así lo expresan los Masoretas y los
Tárgumes. Pero la Vulgata, la Versión de los Setenta, etc., convierten
esta frase en inscripción de la profecía: Tocante a los Profetas;
como en los caps. 46:2; 48:1; 49:1. Jeremías expresa su horror para
con los “pretensos profetas” que no amonestan al pueblo, no obstante
cundir de modo espantoso la iniquidad, la que pronto sería seguida de
horribles juicios. mis huesos tiemblan—(Hab_3:16). borracho—Los
juicios de Dios los representa tan embriagantes como el vino. Los
efectos del Espíritu Santo también los compara con los del vino (Los
Act_2:17). El resultado en ambos casos fué el éxtasis. Esto explica el
por qué se les rehusaba el vino a los que probablemente serían
inspirados, los nazareos, etc. (Luk_1:15). Era preciso evitar que los
hombres llegaran a atribuir el inspirado éxtasis a los efectos del vino.
las palabras de su santidad—a causa de las santas palabras de
Jehová, con las que amenazó de infligir sin tardanza severas
penalidades a los violadores de su ley.

Corrupción moral de las clases dirigentes (9-12).


9 A los profetas: Se me parte mi corazón dentro de mí, se
estremecen todos mis huesos, estoy como un hombre ebrio y
cual varón dominado por el vino ante Yahvé y sus santas
palabras, 10pues la tierra está llena de adúlteros; a causa de la
maldición, la tierra está en duelo; se han secado los oasis del
desierto; corren tras la maldad, y su fuerza es la injusticia.
11Pues aun los profetas mismos y los sacerdotes son unos
impíos; hasta en mi casa he hallado sus perversidades, oráculo
de Yahvé. 12Por eso sus caminos se les van a tornar
resbaladeros en medio de tinieblas. Serán empujados y caerán,
pues voy a hacer venir sobre ellos males el año en que serán
visitados, oráculo de Yahvé.

Las clases dirigentes han caído en una profunda degradación moral, y la copa
de la ira divina se está colmando. El profeta se estremece ante el castigo que
les espera (v.9). Temperamento tierno, siente vivamente la tragedia de sus
compatriotas 9. Conmovido por lo que les espera a éstos, se siente debilitar y
vacilar como hombre ebrio. Tal es el temblor al sentirse ante Yahvé y sus
santas palabras, sus oráculos de castigo, sobre los que ha recibido una viva
comunicación divina.
La situación religiosa y moral de su pueblo, sobre todo de sus clases
directoras, es tan deprimente, que es necesario una intervención justiciera de
Dios: La tierra esta llena de adúlteros, quizá en sentido propio de relajación
moral de la sociedad, aunque pueda aludir al adulterio espiritual o
idolatría10. El castigo de Yahvé se hace sentir en la naturaleza, enviando la
sequía y la miseria: se han secado los oasis del desierto (v.10), y, como
consecuencia, la tierra da impresión de estar en duelo, agostada n. Υ todo como
consecuencia de la maldad y la injusticia de los israelitas. Los primeros en
prevaricar son los profetas y los sacerdotes, cediendo a la avaricia 12, en vez
de enseñar la Ley del Señor al pueblo. Incluso han prevaricado en el templo
de Yahvé: hasta en mi casa he hallado sus perversidades (v.11). Sabemos que
en el atrio del templo había estatuas de divinidades paganas 13, y hasta en
los anexos del santuario se practicaba la prostitución sagrada en nombre de
Astarté 14.
Todo esto los llevará a una ruina segura. Se han lanzado por unos
caminos tortuosos y oscuros, y necesariamente han de caer: sus caminos se
les van a tornar resbaladeros (v.12). En vez de caminar por los senderos
trillados a la luz de los preceptos de Yahvé, han preferido seguir las
anfructuosidades y angosturas de un sendero peligroso 15. Necesariamente
caerán empujados por el mismo Dios, que les pedirá cuentas en el año en que
serán visitados por su justicia vengadora.