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INTRODUCCIÓN

La acción del Hábeas Corpus tiene una literatura impresionante, sobre todo

en Inglaterra y en los Estados Unidos de América. En la actualidad, es usada como

medio de asegurar el control judicial del Ejecutivo, fundamentalmente en caso de

extradición e inmigración, pero es utilizable en otras áreas del poder, tales como

detención e internamiento bajo poderes de emergencia o cuando es limitada o

restringida la libertad en pacientes mentales.

En los siglos XV y XVI, las cortes del King´s Beach y Common Law usaron

el writ para imponerse sobre cortes rivales y para liberar prisioneros de esas cortes que

se habían excedido en sus jurisdicciones –competencias (WRIT está constituida por

un acta expedida por la Corte Suprema de Justicia auto de Corpus Corpus), por el

cual los que habían ordenado la detención, tenían que presentar el cuerpo del detenido

En el Siglo XVII, parlamentarios usaron el writ para realizar arrestos arbitrarios

ordenados por el Rey o el Consejo del Rey. En 1640 se aprobó la ley para que, en casos

de detención, las cortes del Common Law investigasen la verdadera causa del arresto

o privación de libertad.

La esencia de estos tipos de Hábeas Corpus era que una corte pudiera

determinar la legalidad de una detención. Con posterioridad a esta ley de 1640, se

sancionaron las de 1679, 1816, y 1862, prohibía la evasión del Hábeas Corpus

trasladando prisioneros fuera de la jurisdicción de las cortes inglesas. La de 1816

dio poderes al Juez en los casos civiles para investigar en relación con el “retorno” del

detenido. La de 1862 estableció que el writ no sería empleado fuera de Inglaterra en

ningún dominio o colonia en donde existiesen cortes que garantizasen el uso de Hábeas

Corpus.

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De Inglaterra, el Hábeas Corpus paso a Estados Unidos de Norteamérica,

manteniéndose en sus diversas modalidades, pero en la actualidad lo que más se

emplea, es el llamado técnicamente HÁBEAS CORPUS AS DUBJUDICIENDUM. Su

propósito fundamental es obtener la libertad inmediata por una detención ilegal, para

liberar a aquellos que son hechos prisioneros sin causa suficiente; en otras palabras,

para liberar a las personas detenidas indebidamente o alejadas de aquellos que tienen

que ver legalmente con su detención.

El Hábeas Corpus, se ha extendido a otros países, como es el caso de Portugal

y más recientemente a España: 1933 y 1978 respectivamente. No obstante que,

como se sabe en España se contaba desde muy antiguo con diversos recursos que

tenía similares propósitos.

Sin embargo, si bien es difícil decir cuál de dichos medios procésales es anterior

en el tiempo, lo concreto del caso es que, con la llegada del absolutismo a España,

todas esas bondades procésales empiezan un periodo de extinción que durará siglos y

por ende serán puestos de lado y olvidados por los pueblos. Por el contrario, Hábeas

Corpus, evolucionó en Inglaterra en forma lenta pero segura y jamás dejó de existir ni

de aplicarse.

Bajo la influencia de la experiencia inglesa, el Hábeas Corpus se incorporó y

existe en la actualidad en casi toda América Latina; si bien es probable que la

experiencia norteamericana se haya extendido más durante el presente siglo. En todos

estos países el desarrollo de la institución es similar, con algunas variantes. Conviene

con todo dejar aclarado que el nombre juris es distinto en algunos países, lo que no ha

impedido que la doctrina y la jurisprudencia los reconozcan como Hábeas Corpus. Así

en Honduras, El Salvador y Guatemala, recurso de exhibición personal; en Venezuela,

Amparo a la libertad y seguridad personal, mientras que los demás derechos son

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protegidos por el Recursos de Protección, etc.

Clásicamente se ha considerado al Amparo como un instituto unitario, no

obstante, sus numerosas variantes en cuanto alcances protectores y cauces procésales y

se acepta dentro del Amparo el denominado “Amparo –Libertad” o “Amparo-Habeas

Hábeas”, que cautela no sólo la libertad corporal sino la integridad corporal, la

deportación, la tortura.

Brasil es el país que introduce por vez primera el Hábeas Corpus en 1830,

fue creado para la protección de quien sufre o pueda sufrir violencia o coacción

ilegal en su libertad de ir y venir.

En la Argentina, el Hábeas Corpus lo encontramos en la Constitución de 1949,

derogada a la caída de Perón. Aparece nuevamente en 1957, y se presenta de manera

clásica y vinculada con la libertad personal y procede por arresto sin orden de autoridad

y otros casos.

En el Perú se sigue una huella o matriz tradicional y así figura desde la primera

ley sobre Hábeas Corpus de conformidad con el siguiente esquema que consta de

cuatro etapas claramente diferenciadas:

Primer Período de 1897 a 1933: Cubre la dación de la primera ley de Hábeas

Corpus en 1897, para la sola protección de la libertad individual, y así permanece

hasta 1933. si bien en 1916 hay algunos aparentes indicios de ampliar su radio de

acción, esto no se concreta en la realidad ni menos en las normas, si bien aspecto

importante es la Constitución de 1920 que eleva el Hábeas Corpus, por vez primera a

nivel constitucional.

Segundo Período de 1933 a 1979: La Constitución de 1933 incluyó al Hábeas

Corpus para la defensa de todos los derechos individuales y sociales (Art. 69); no

obstante, al hablar de los derechos los llamo “garantías individuales y sociales”. Sin

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embargo, el Hábeas Corpus funcionó para todo e hizo las veces no solo de Hábeas

Corpus estricto sensu, sino también de Amparo. La parte procesal se complicó y así

en 1968 se distinguió el Hábeas Corpus Civil del Penal; por otro lado, en 1974 se creó

el “Amparo Agrario”, que funcionaba solo en el respectivo fuero privativo y para fines

concretos de reforma agraria.

Desde 1979 hasta 1993. Esta etapa se abre con la Constitución sancionada

en 1979, y lo trascendente de la nueva Carta Constitucional, es la distinción entre dos

figuras jurídicas claras y precisas; de un lado el Hábeas Corpus para la defensa de

la libertad individual y los derechos constitucionales conexos; y de otro lado, el Amparo,

para los demás derechos fundamentales.

Desde 1993 hasta el presente. En esta etapa se apertura con la inclusión de la

Acción Constitucional: Hábeas Data y Acción de Cumplimiento y la entrada en pleno

vigor de la Carta de 1993 que precisamente traía estas novedades que incorporaba

como acciones de garantía a las ya existentes: Acción de Hábeas Corpus; Acción

de Amparo, Acción de Inconstitucionalidad y la Acción Popular.

Por cierto, la temprana introducción de estos instrumentos protectores en

nuestros países ha tenido un doble origen. Por un lado, los frecuentes abusos que se

han dado en el continente desde que se adquirió independencia política, caracterizados

por revueltas, golpes de estado, dictaduras de diversos signos y violaciones sistemáticas

de los derechos humanos. Y, por otro lado, el deseo de las clases políticas e intelectuales

de proveerse de instrumentos jurídicos que sirvieran al ciudadano de protección frente a

tales excesos.

Lo anterior está relacionado con lo que en las últimas décadas se ha visto

con claridad: que los derechos humanos y su protección son el supuesto básico del

funcionamiento de todo sistema democrático.

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Durante mucho tiempo se pensó que los derechos humanos sólo podían ser

violados por el Poder Político.

De lo expuesto se desprende la importancia y trascendencia del tema

investigado, desde que la libertad, es el bien jurídico ligado a los bienes conceptuales

de la democracia y se constituye en uno de los pilares fundamentales del Estado

de Derecho, de manera que en situaciones de conmoción social y con regímenes

autoritarios y de dictadura como el que ha gobernado el Perú durante la última

década; la libertad adquiere contornos dramáticos. Por ello, y vista la trascendencia

del tema hemos efectuado la presente investigación analizando las resoluciones

expedidas por el Órgano de Control de La Constitucionalidad: El Tribunal

Constitucional.

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PROCESO DE HABEAS CORPUS

I. CONCEPTO Y OBJETO

El Hábeas Corpus es una Acción de Garantía Constitucional de la libertad física y

corporal de las personas. Es de naturaleza sumaria, dirigida a restituir la libertad que ha

sido vulnerada o amenazada por actos u omisiones provenientes de autoridades,

funcionarios o particulares.

Conexos a ella (Const., arto 200 inc. 1). Esta acción se ejerce con el objeto de

reponer las cosas al estado anterior a la violación o amenaza de violación de la libertad

individual (Ley N° 23506, arto 1).

El Hábeas Corpus, es un procedimiento destinado a la protección del derecho a la

libertad personal, por el que se trata de impedir que la autoridad o alguno de sus agentes

pueda prolongar de forma arbitraria la detención o la prisión de un ciudadano. A través

del hábeas corpus, una persona privada de libertad puede obtener su inmediata puesta a

disposición de la autoridad judicial competente, que resolverá acerca de la legalidad o no

de la detención.

El Hábeas Corpus tiene origen anglosajón y se caracteriza por ser un

procedimiento sumario y rápido que debe finalizar en un periodo breve de tiempo. Es

también un proceso sencillo y carente de formalismos que no precisa la presencia de

abogado. El hábeas corpus procede no sólo en los casos en que, en principio, se ha

producido una detención ilegal, sino también en aquellos otros en los que la detención ha

sido conforme a la ley.

Dado que el procedimiento de hábeas corpus tiende a la protección de un derecho

fundamental como es el derecho a la libertad personal, las legislaciones permiten que

pueda instarlo no sólo la persona privada de libertad, sino también su cónyuge,

ascendientes, descendientes y hermanos e incluso puede iniciarse de oficio por la

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autoridad judicial competente. Si concurren los requisitos para su tramitación, el juez

inicia el procedimiento ordenando a la policía que lleve a su presencia a la persona

detenida. La autoridad judicial, una vez que ha escuchado al detenido y a las personas

implicadas en el arresto, decide acerca de la legalidad o no de la misma, y decreta, en caso

de apreciar irregularidades, el rápido enjuiciamiento del detenido (si es que la detención

ha devenido ilegal por haber transcurrido el plazo establecido por la ley), o bien su

libertad.

1. FINALIDAD

La acción de Hábeas Corpus, tiene como fin inmediato el restablecimiento de la

libertad personal vulnerada o amenazada. Esto significa regresar a la situación anterior en

que se encontraba el sujeto, en uso de su libertad. A decir de Ortecho Villena, este

propósito resulta perfectamente claro, tratándose de la libertad corporal, frente a un

arresto, pero resulta un tanto impreciso, pero no por eso menos efectivo, cuando se trata

de otros aspectos de la libertad personal, como p. ejemplo, en la omisión de otorgar un

pasaporte o el de ser asistido por un abogado, en caso de encontrarse detenido ilegalmente

o en el caso de incumplimiento de una excarcelación ya ordenada.

1.1. CARACTERÍSTICAS

1.1.1 ES UNA ACCIÓN DE GARANTÍA CONSTITUCIONAL:

Esto significa la concurrencia de una persona y el obrar procesalmente de la


misma ante un organismo jurisdiccional competente, según sea el caso, para
conseguir la protección a su libertad personal.
Esta terminología de acción y no de recurso, como algunas veces se ha término
"recurso" se reserva para los medios impugnatorios que se emplean para las
resoluciones judiciales o administrativas. También nos permite distinguir un

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derecho de un mecanismo para defender ese derecho, como lo es una acción de
garantía, ya expresada anteriormente.

1.1.2 ES DE NATURALEZA PROCESAL:

En efecto el Hábeas Corpus no es una situación de derecho sustantivo, sino


de derecho procesal o adjetivo, pues implica el desarrollo de un procedimiento
judicial, con la única particularidad que es especial, por la libertad que se cautela
o por la naturaleza del mismo procedimiento, que un sentido preferencial y
urgente.

1.1.3 ES DE PROCESAMIENTO SUMARIO

Quizá si debiésemos calificarlo de sumarísimo, pues su tramitación es muy


breve o sumamente breve abarca todo cuanto se trata de aplicar para el caso de
restablecer la libertad, frente a una detección arbitraria. Y aquí nuevamente
insistimos en el carácter especial y extraordinario que tiene el valor de la libertad,
que exige un remedio inmediato y efectivo, en el que, como veremos más adelante
se dan todas las facilidades procesales.

El carácter sumario de este procedimiento exige la referencialidad por parte


de los jueces; cuando los accionistas recurren en uso de Hábeas Corpus, se
prohíben toda clase de articulaciones que entorpezcan su desenvolvimiento.

1.2. CASOS DE IMPROCEDENCIA

La acción de hábeas corpus no procede en los siguientes supuestos:

1.2.1 Casos de improcedencia de carácter general (Ley Nº 23506, arto 5;

aplicable también a la acción de amparo, acción de cumplimiento y

acción de hábeas data):

- Cuando ha cesado la violación o la amenaza de violación del derecho

constitucional, o si la violación se ha convertido en irreparable.

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- Cuando se dirige contra una resolución judicial o arbitral emanadas de un

proceso regular.

- Cuando el agraviado opta por recurrir a la vía judicial ordinaria.

- Cuando es ejercida por las dependencias administrativas, incluyendo las

empresas públicas, contra los Poderes del Estado y los organismos creados

por la Constitución, por los actos efectuados en el ejercicio regular de sus

funciones.

1.2.2 Casos de improcedencia de carácter específico (Ley N° 25398, arto 16,

aplicable solo a la acción de hábeas corpus):

- Cuando el recurrente tiene una instrucción abierta o se halla sometido a juicio

por los hechos que originan la acción de garantía.

- Cuando la detención que motiva la acción de hábeas corpus ha sido ordenada

por juez competente dentro de un proceso regular.

- En materia de liberación del detenido, cuando el recurrente sea prófugo de la

justicia, o desertor de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional, o evasor

de la conscripción militar, o militar en servicio arrestado por sus jefes, o esté

cumpliendo pena privativa de la libertad ordenada por los jueces.

Adicionalmente, cabe señalar que la acción de hábeas corpus no procede a

favor de quienes estén involucrados en el delito de tráfico ilícito de drogas,

durante la detención preventiva en la investigación policial en la que haya

participado el representante del Ministerio Público y el caso haya sido puesto

en conocimiento de la autoridad judicial' competente (D. Leg. Nº 824, arto

17).

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1.3. TITULARES DE LA ACCIÓN

La acción de hábeas corpus puede ser interpuesta por la propia persona

perjudicada o cualquier otra en su nombre, sin necesidad de poder, papel sellado,

boleta de litigante, derecho de pago, firma de letrado o formalidad alguna (Ley Nº

23506, arto 13).

Cuando se trata de menores de edad (niños o adolescentes) que han sido

detenidos, estos no solo pueden impugnar la orden que los ha privado de su libertad,

sino también ejercer directamente la acción de hábeas corpus, cuando se trata de una

detención arbitraria (Ley Nº 27337, arts.185 y 186).

Por otro lado, cabe señalar que el defensor del pueblo está facultado, en el

ejercicio de sus funciones, para interponer la acción de hábeas corpus en tutela de los

derechos constitucionales y fundamentales de cualquier persona; y asimismo, está

facultado para intervenir en los procesos de hábeas corpus a fin de coadyuvar a la

defensa del perjudicado (Ley Nº 26520, arto 9 inc. 2).

Por último, en épocas de elecciones, las autoridades electorales pueden interponer

la acción de hábeas corpus para liberar a las personas con derecho a votar que hayan

sido detenidas en forma ilegal, frente a la denuncia de este hecho por los personeros

o familiares del detenido (Ley Nº 26859, arto 344).

1.4. SUJETO PASIVO DE LA ACCIÓN

La acción de hábeas corpus se interpone contra cualquier autoridad, funcionario

o persona; si bien las personas naturales y jurídicas son emplazadas directamente, la

defensa del Estado o de cualquier funcionario o servidor público la asume el

procurador público que corresponda, o el defensor que el funcionario o servidor

designe sin perjuicio de la intervención del procurador público; a su vez, se debe

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considerar que la no participación del procurador o del defensor nombrado, no

invalida ni paraliza el procedimiento (Ley Nº 23506, arto 10; Ley Nº 25398, arto 12).

1.5. COMPETENCIA

Actualmente la competencia para conocer de la acción de hábeas corpus es la

siguiente:

a. Como regla general se establece que la competencia jurisdiccional para conocer

las acciones de hábeas corpus corresponde a cualquier Juez Especializado en lo

Penal (antes Juez Instructor o Juez de Instrucción) del lugar donde se encuentra

el detenido, o del lugar donde se haya ejecutado la medida, o del lugar donde se

haya dictado la misma (Ley Nº 23506, arto 15 y Ley Nº 25398, arto 21).

Cabe mencionar que de acuerdo al arto 3 de la R. Nº 192-2001-CE-PJ y al arto

5 de la R. Nº 006-2002-P-CSJL-PJ, en el distrito judicial de Lima, las acciones

de hábeas corpus serán de conocimiento del Juez Especializado en lo Penal que

se encuentre de turno.

b. En caso de detención arbitraria atribuida a una orden judicial, la acción de hábeas

corpus se interpondrá ante la Sala Superior Especializada en lo Penal (antes

Tribunal Correccional), la misma que designará a un Juez Especializado en lo

Penal, quien decidirá en el término de veinticuatro horas, es decir que este último

tiene facultad de fallo (Ley Nº 23506, arto 15).

Cabe agregar que, en el distrito judicial de Lima, en casos como este se asume

que la acción de hábeas corpus debe presentarse ante la Sala Especializada en lo

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Penal que se encuentre de turno; pues los arts. 6 y 7 de la R. Nº 006-2002-P-

CSJL-PJ se refieren a un turno especial de dichas Salas para casos similares, por

ejemplo, cuando estas tienen competencia como primera instancia, entre otros

supuestos.

c. Igualmente, interpretando extensivamente el arto 15 de la Ley Nº 23506, se

establece que si la vulneración de la libertad individual ha sido ocasionada por

acción u omisión de una Sala Superior, la acción de hábeas corpus se interpone

ante la Sala Superior Especializada en lo Penal que se encuentre de turno si es

en la ciudad de Lima, la cual, del modo que ya se describió, designará al Juez

Especializado en lo Penal que resolverá el caso en primera instancia; si la Sala

Superior emplazada es la misma Sala a la que coincidentemente le corresponde

el turno señalado, esta se inhibirá de ver el caso y remitirá en el día los actuados

a otra Sala Especializada en lo Penal, la que se encargará, de efectuar la

designación del Juez Especializado en lo Penal.

d. Para el caso del delito de terrorismo, es competente para conocer las acciones

de hábeas corpus que eventualmente interpongan quienes hayan sido detenidos

por la presunta comisión de estos delitos, el Juez Penal Especializado de

Terrorismo y, en su defecto, el Juez Especializado en lo Penal (juez ordinario)

(La Sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el Exp. Nº 01 0-2003-

AlrrC, declaró inconstitucional el tipo penal de "traición a la patria" y suprimió

dicha frase del texto del arto 6 del D.L. Nº 25659, modificado por la Ley Nº

26248).

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Cabe señalar que el art, 15 de la Ley Nº 23506, que regula la competencia

jurisdiccional en las acciones de hábeas corpus, fue modificado por el D.Leg. Nº

900, el mismo que estableció que dicha competencia correspondía en Lima y

Callao al Juez Especializado de Derecho Público, y en los demás distritos

judiciales a los Jueces Especializados Penales o Mixtos, según el caso.

Asimismo, tratándose de detención arbitraria atribuida a una orden judicial, la

acción de hábeas corpus se interponía ante la Sala Superior de Derecho Público,

en Lima y Callao; y en los demás distritos judiciales ante la Sala Especializada

Penal o Mixta, según el caso. No obstante, el D. Leg. N° 900, que introdujo esta

modificatoria, fue declarado inconstitucional y dejado sin efecto por sentencia

del Tribunal Constitucional publicada el 27/12/2001 (Exp. N° 004-2001-I/TC),

por lo que se entiende que la competencia en las acciones de hábeas corpus se

sujeta a lo establecido en el texto original del arto 15 de la Ley N° 23506, que es

el que hemos considerado y así ha quedado expuesto en este rubro.

Luego de la declaratoria de inconstitucionalidad del D. Leg. N° 900, se dictaron

la R. Adm. N° 192-2001-CE-PJ y la R. N° 006-2002-P-CSJL-PJ, antes

mencionadas, las mismas que incluyen normas relacionadas con el conocimiento

de las acciones de hábeas corpus y amparo en el distrito judicial de Lima.

1.6. TRÁMITE DE LA ACCIÓN

ARTÍCULO 28.- Competencia

La demanda de hábeas corpus se interpone ante cualquier Juez Penal, sin observar

turnos.

Como ya se dijo al comentar el artículo 12 CPC, el turno constituye un criterio por

el cual se define la competencia de los distintos juzgados y salas para conocer de los

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litigios que se presenten al Poder Judicial. Normalmente las demandas -y entre ellas

las demandas constitucionales- deberán presentarse ante el juez que esté de turno al

momento en que se presenta la demanda. Sin embargo, y como una nueva

manifestación del principio de informalidad que anima el proceso constitucional de

hábeas corpus, la demanda en este caso puede presentarse ante cualquier juez penal,

esté o no de turno.

Se tramita el proceso ante la jurisdicción penal por la sencilla razón que la mayor

cantidad y las más importantes violaciones de derechos constitucionales de la libertad

tienen que ver con detenciones arbitrarias ejecutadas por autoridades policiales o por

jueces a inicio o dentro de un procedimiento penal. Sin embargo, el hecho que el juez

competente para tramitar un proceso constitucional de hábeas corpus es un juez penal

no significa que se trate de un proceso penal. Como bien se ha escrito, "el 'habeas

corpus' no constituye proceso penal alguno, puesto que su finalidad no consiste en

hacer valer el 'ius puniendi' del Estado, sino el derecho a la libertad del ciudadano".

Anteriormente se disponía que era competente el juez penal "del lugar donde se

encuentra el detenido o el del lugar donde se haya ejecutado la medida o el del lugar

donde se haya dictado" (artículo 15 Ley 23506). Nuevamente, el hecho que no hayan

sido recogidos estos criterios delimitadores de la competencia del juez por el

territorio, no conlleva prohibición alguna. En virtud del tantas veces mencionado

principio de informalidad, debe considerarse que se trata de criterios igualmente

vigentes. Más aún cuando la ley, en el artículo bajo comentario, ha dispuesto que es

competente cualquier juez penal y, claramente, siempre a elección del demandante.

Como bien se ha dicho, en interpretación del artículo 28 CPC, "se entiende que no

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necesariamente el juez competente es aquel en donde se encuentra el detenido o del

lugar en donde se haya ejecutado la medida o el del lugar en donde se haya dictado".

La única limitación que debe formulársele es que la elección no suponga una efectiva

violación de derecho constitucional alguno del demandado. La elección será

plenamente válida aún en el supuesto que le genere al demandado alguna razonable

dificultad de defensa. Y es que, como ha escrito la Comisión encargada de la

redacción del anteproyecto del Código Procesal Constitucional, "Lo que se pretende

es flexibilizar al máximo la viabilidad del hábeas corpus".

Competencia del juez de Paz

Cuando la afectación de la libertad individual se realice en lugar distinto y lejano o

de difícil acceso de aquel en que tiene su sede el Juzgado donde se interpuso la

demanda este dictará orden perentoria e inmediata para que el Juez de paz del distrito

en el que se encuentra el detenido cumpla en el día, bajo responsabilidad, con hacer

las verificaciones y ordenar las medidas inmediatas para hacer cesar la afectación.

Esta es otra de las disposiciones que manifiestan un afán y espíritu de no dejar

ninguna situación de amenaza o violación efectiva del derecho a la libertad, sin -al

menos- intentarla neutralizar y así poder salvar el derecho afectado. El legislador se

pone en la situación de que la agresión al derecho de libertad ocurra en zonas

especialmente alejadas de las ciudades o capitales de provincia en las que -con mayor

o menor dificultad-llega el aparato estatal. ¿Qué ocurre si la afectación del derecho a

la libertad acontece en lugares alejados del juzgado o de difícil acceso? ¿Se le debe

obligar al juez penal a que deje sus labores a fin de ir y determinar si efectivamente
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ocurrió la amenaza o violación denunciadas? La respuesta no es otra que tratar de

conseguir una doble finalidad: sin obligar al juez penal a que desatienda sus

obligaciones jurisdiccionales a fin de dedicarse a velar por un único caso, se debe

intentar igualmente lograr la salvación del derecho constitucional conculcado.

Se ha escrito, con razón, que "es lógico suponer que, de producirse una detención, o

de violarse o amenazarse otros derechos individuales en un lugar lejano al juzgado

correspondiente o de igual modo, el lugar donde se ejecutó la violación o donde se

dictó la misma, son también lejanos al despacho del juez o de difícil acceso al mismo,

éste no puede abandonar su juzgado, quizá por días, para dedicarse única y

exclusivamente a conocer el caso”.

La conjugación de estas dos finalidades justifica plenamente el dispositivo legal que

se comenta ahora: que un tercero, juez igualmente, haga las veces del Juez penal en

el proceso de hábeas corpus. Ese tercero es el Juez de paz. El Juez penal delegará en

el Juez de Paz la responsabilidad de verificar si los hechos denunciados como

agresiones al derecho a la libertad o conexos son verdaderos o no. Y de ser

verdaderos, le conmina a que ordene el cese inmediato de la afectación del derecho

constitucional. Esta suerte de delegación deberá ser cumplida obligatoria e

inmediatamente por el Juez de paz, debe cumplirla -según el dispositivo que ahora

se comenta- en el día y bajo responsabilidad. Así, "la urgencia del trámite se traslada,

bajo responsabilidad, al Juez de Paz. Este está obligado a darle inmediato curso a la

acción, y a proceder como se le señala al Juez de Primera Instancia (...) [es decir],

debe de hacer la pesquisa del caso y excarcelar él, el Juez de Paz, al detenido, en uso

de las atribuciones que le confiere (...) la ley y que le han sido encomendadas además

por el juez que le encargó la comisión".


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Para el ejercicio de la acción de hábeas corpus no se requiere poderes, papel sellado,

boleta de litigante, cédulas, derecho de pago, firma de letrado ni cualquier otra

formalidad (Ley N° 23506, arto 13 y Ley N° 25398, arto 21). La acción puede ser

interpuesta en forma verbal o por escrito (incluso telegráficamente); en el primer caso

deberá levantarse un acta ante el juez' o el secretario sin otra exigencia que la de

suministrar una sucinta relación de los hechos (Ley N° 23506, arto 14). Una vez

interpuesta la acción de hábeas corpus se sigue el siguiente trámite:

a. Trámite en primera instancia:

- Cuando se trata de casos distintos a la detención arbitraria, el juez deberá citar

a quien o a quienes ejecutaron la violación requiriéndoles que expliquen la

razón que motivara la agresión, debiendo resolver de plano, en el término de

un día natural, bajo responsabilidad. La resolución deberá ser notificada

personalmente al detenido o al agraviado y cumplida el mismo día (Ley N°

23506, arto 18).

- Cuando se trata de detención arbitraria, al interponerse la acción el recurrente,

de ser posible, deberá indicar el día y la hora en que se produjo la detención

y el lugar donde se encuentra el detenido (Ley Nº 25398, arto 17). Iniciado el

procedimiento, el juez dispondrá que en el día la autoridad responsable

presente al detenido y explique su conducta (Ley N° 23506, arto 16),

pudiendo el juez constituirse en el lugar de los hechos (Ley N° 25398, arto

20). En cualquier caso, si el juez comprueba la detención arbitraria deberá

ordenar la inmediata libertad del agraviado, sentando el acta correspondiente

sin que sea necesario notificar por escrito al responsable de la agresión para

que cumpla la orden judicial, y dando cuenta a la Sala Superior de la cual


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depende (Ley N° 25398, arto 20 y Ley N° 23506, arto 16). De no ser

suficiente la sumaria investigación el juez procederá conforme a lo dispuesto

para los casos distintos a la detención arbitraria (Ley N° 23506, arto 16 in

fine).

- Cuando se trata del caso de detención arbitraria emanada de una orden

judicial, la acción se interpone ante la Sala Superior Especializada en lo Penal

de turno, tal como se dijo anteriormente (ver rubro VI, lit. b); dicha Sala

designa a un Juez Especializado en lo Penal para que conozca y resuelva la

acción de hábeas corpus. El trámite ante este juez designado por la Sala Penal

es semejante al detallado en el párrafo anterior.

- Cabe señalar que en la tramitación de la acción de hábeas corpus no existe

etapa probatoria, lo que no impide la presentación de prueba instrumental o

la actuación de las diligencias que se considere necesario realizar sin dilatar

los términos, no siendo necesario notificar previamente a las partes sobre la

realización de las diligencias (Ley N° 25398, arto 13).

b. Trámite en caso de detención arbitraria

Tratándose de cualquiera de las formas de detención arbitraria y de afectación de la

integridad personal, el Juez resolverá de inmediato. Para ello podrá constituirse en el

lugar de los hechos, y verificada la detención indebida ordenará en el mismo lugar la

libertad del agraviado, dejando constancia en el acta correspondiente y sin que sea

necesario notificar previamente al responsable de la agresión para que cumpla la

resolución judicial.
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En el artículo 25 CPC se han comentado ya los supuestos de detención arbitraria

(incisos 7, 9 y 14), Y de afectación a la integridad personal (inciso 1). Corresponde

ahora comentar el trámite dispuesto en el Código Procesal Constitucional para estos

supuestos. El trámite consiste en que, en los supuestos mencionados, el juez tiene la

obligación de inmediatamente después de presentada la demanda, acudir al lugar en

el que se encuentra el detenido con la finalidad de verificar si la detención obrada ha

sido llevada debidamente o por el contrario ha configurado una detención arbitraria.

De tratarse de una detención arbitraria, el juez tiene la obligación de ordenar en el

mismo lugar en el que ha verificado la arbitrariedad del encarcelamiento del detenido

que se le ponga en inmediata libertad.

Este principio general, sin embargo, admite de una matización. Para cuando se trata

de detención arbitraria configurada por la demora de la policía en poner a disposición

de la autoridad judicial al detenido, el juez no decretará la inmediata libertad del

detenido, sino que ordenará sea puesto inmediatamente a disposición de la autoridad

judicial correspondiente.

En uno u otro caso, el juez no tiene por qué notificar de modo previo al que ha

ejecutado la detención arbitraria para que se produzca la liberación del detenido.

Inmediatamente de ordenada la liberación o el pase al juzgado correspondiente, ésta

deberá ejecutarse. Lo único que se exige es que se levante el acta a la que haya lugar

en la que se dejará constancia de la liberación.

Con este procedimiento se pone plenamente de manifiesto la característica de

sumariedad y prontitud que define el trámite de los procesos constitucionales.


19
Especialmente significativa es la manifestación de este principio cuando de la

tramitación del hábeas corpus por detención arbitraria y/o afectación de la integridad

personal se trata. Como se puede verificar, el trámite es sumarísimo en el que con

una sola constatación, el juez queda habilitado a disponer el cese de la detención

arbitraria, o el cese de la afectación de la integridad personal. Este proceso

constitucional, "no puede dar lugar a trámites burocráticos ni a mayor argumentación

dilatoria, y es que, "el virus de la morosidad y de la tardanza procesal, pernicioso en

cualquier clase de expediente, lo es más todavía en el hábeas corpus, ya que éste

intenta proteger uno de los valores supremos del hombre, como es su libertad

corporal". Incluso, se ha llegado a afirmar, para justificar esta sumariedad, que "La

libertad personal es uno de los valores más urgentes, el más urgente después de la

propia vida".

c. Trámite en casos distintos

Cuando no se trate de una detención arbitraria ni de una vulneración de la integridad

personal, el Juez podrá constituirse en el lugar de los hechos, o, de ser el caso, citar

a quien o quienes ejecutaron la violación, requiriéndoles expliquen la razón que

motivó la agresión, y resolverá de plano en el término de un día natural, bajo

responsabilidad.

La resolución podrá notificarse al agraviado, así se encontrare privado de su libertad.

También puede notificarse indistintamente a la persona que interpuso la demanda,

así como a su abogado, si los hubiere.

Este artículo prevé el trámite que se ha de seguir cuando el proceso de hábeas corpus

se ha iniciado en los casos distintos a la detención arbitraria y afectación de la


20
integridad personal. Como se recordará, el hábeas corpus procede en una serie de

situaciones en las que se considera afectada la libertad personal o derechos conexos

(artículo 25 CPC), además de las mencionadas detención arbitraria y afectación de la

integridad personal.

Es un trámite distinto al estudiado en el artículo anterior, pero sin que afecte la

sumariedad del mismo, propio de todo proceso constitucional, especialmente del

hábeas corpus. El juez no tiene la obligación de acudir a donde ocurre la violación

del derecho constitucional como ocurría en los supuestos comentados en el artículo

anterior, sino que ahora tiene la opción de constituirse al lugar de los hechos

agraviantes del derecho constitucional; o la opción de citar a los que ejecutaron los

actos de violación del derecho constitucional, para que en el despacho del juez

expliquen los motivos que originaron los actos supuestamente violatorios del derecho

constitucional. La otra diferencia la constituye el hecho que el juez cuenta con un día

natural-bajo responsabilidad, dice la ley- para resolver la demanda constitucional, a

diferencia del trámite en el supuesto anterior en que debía resolver inmediatamente.

Como se puede apreciar, el trámite -al menos en el texto de la ley, de ahí en la

ejecución de los casos prácticos puede ocurrir como de hecho ocurre, algunas

dilaciones- sigue siendo considerado "Como derivación también de los postulados de

sumariedad y urgencias) propio de los procesos constitucionales que han sido

destinados para la defensa de derechos constitucionales.

La razón de este sumario trámite "es precisamente el poder apreciar cuáles han sido

las razones o los motivos de la autoridad para tomar la determinación, que no siendo

tan evidente como la de la retención personal, merece una explicación máxima si se


21
señala que la persona encargada de la autoridad tiene algo que decir respecto a sus

actos".

Finalmente, el último párrafo de la disposición que se comenta, recoge la facultad

del juez para decidir si la sentencia que resuelve el caso es o no notificada al

agraviado en su derecho constituciona1662. Y en la medida que el agraviado puede

ser una persona distinta al demandante en el proceso constitucional, se permite

también que, a juicio del juez, la sentencia pueda ser notificada también a éste lo

mismo que al juez. En todo caso, téngase siempre presente que el ejercicio de esta

facultad por parte del juez debe realizarse sin afectar el derecho de defensa que tiene

el agraviado y/o el demandante en el proceso.

d. Trámite en caso de desaparición forzada

Sin perjuicio del trámite previsto en los artículos anteriores, cuando se trate de la

desaparición forzada de una persona, si la autoridad, funcionario o persona

demandada no proporcionan elementos de juicio satisfactorios sobre su paradero o

destino, el Juez deberá adoptar todas las medidas necesarias que conduzcan a su

hallazgo, pudiendo incluso comisionar a jueces del Distrito Judicial donde se

presuma que la persona pueda estar detenida para que las practiquen. Asimismo, el

Juez dará aviso de la demanda de hábeas corpus, al Ministerio Público para que

realice las investigaciones correspondientes.

Si la agresión se imputa a algún miembro de la Policía Nacional o de las Fuerzas

Armadas, el juez solicitará, además, a la autoridad superior del presunto agresor de

la zona en la cual la desaparición ha ocurrido, que informe dentro del plazo de


22
veinticuatro horas si es cierta o no la vulneración de la libertad y proporcione el

nombre de la autoridad que la hubiere ordenado o ejecutado.

La desaparición forzada como causal de procedencia del hábeas corpus fue

comentado anteriormente (artículo 25.16 CP). Se dijo entonces que se configuraba el

supuesto de desaparición forzada cuando concurrían los siguientes factores:

privación de la libertad de una persona; que esta medida haya sido ejecutada por

agentes del poder político o que actuaban con su autorización; falta de información

sobre el paradero de la persona privada de su libertad (artículo II de la Convención

interamericana sobre desaparición de personas).

La situación es especialmente complicada, no sólo porque la desaparición forzada

supone la amenaza cierta e inminente cuando no la violación efectiva de derechos

constitucionales como la vida o la integridad física de las personas, sino también

porque es muy difícil que se logre una salvación plena de los derechos

constitucionales involucrados debido a que el paradero de la persona desaparecida

no es conocido y el agresor del derecho constitucional es una persona o autoridad

que cuenta con la colaboración -directa o indirecta, querida o no querida- del poder

político, lo que al menos al inicio lo hace especialmente difícil de encuadrar.

En el pasado reciente de la historia del Perú, cuando se han dado casos de

desapariciones forzosas, no se ha vuelto a saber nada de los desaparecidos o se han

encontrado muchos meses después los cuerpos sin vida de los mismos. En uno y otro

caso no se pudo actuar a tiempo para evitar perjuicios irremediables a bienes jurídicos

tan preciados como la vida o la libertad, precisamente porque los ejecutores de las

agresiones se encontraban protegidos por el poder político, especialmente, por los

que tenían la fuerza militar o policial en ese momento.

23
Sin embargo, no es posible aceptar que el derecho deba claudicar frente a situaciones

tan perjudiciales a los derechos fundamentales de las personas, por muy complicadas

que sean las dificultades que puedan darse. Los mecanismos judiciales de protección

de los derechos fundamentales igualmente deben operar incluso en situaciones como

los estados de excepción en los que temporalmente se llegan a suspender

determinados derechos constitucionales. Debe existir el convencimiento que ante la

amenaza o violación efectiva de un derecho fundamental siempre existirá la

posibilidad de echar andar algún mecanismo dirigido a la salvación del derecho, por

muy difícil o especialmente complicada que se pueda mostrar la situación.

Precisamente con base en este convencimiento es que el Código Procesal

Constitucional ha previsto el mecanismo por el cual se ha de tramitar las situaciones

de desapariciones forzosas. Poco se podrá esperar de este trámite si es que los jueces

constitucionales no reparan en lo delicado de las situaciones de desapariciones

forzadas y en el deber jurídico (y moral) de defensa de los derechos fundamentales

que adquieren cuando acceden a la magistratura. El poder político, por muy fuerte e

irrazonable que se pueda mostrar es siempre -debe sedo- un poder cuyo ejercicio debe

desarrollarse por los cauces constitucionales, es decir, un poder limitado por el

derecho, en primer lugar, por la norma fundamental: la Constitución. Si se desviara

de esos cauces, deben ser -entre otros-los jueces quienes deben neutralizar cualquier

tipo de extralimitación.

En esta línea es que se faculta ya la vez obliga al juez que conoce de la demanda

constitucional por desaparición forzada para que adopte todas las medidas necesarias

con la finalidad de producir el hallazgo del desaparecido. El juez debe ser bastante

imaginativo ya no sólo para asistir él mismo a lugares en los que posiblemente se

24
halle el detenido o para interrogar a los ejecutores del acto, sino especialmente

valiente para poder enfrentar todo tipo de amenaza o entorpecimientos o falta de

colaboración que pudiera hallar.

Estas cualidades deben ponerse de manifiesto especialmente cuando se trate de

enfrentar al poder armado, es decir, a las fuerzas armadas o fuerzas policiales,

quienes por un mal entendido espíritu corporativo y por los medios de destrucción

con los que cuentan, pueden mostrarse reacios a colaborar con la justicia civil.

 Normas especiales de procedimiento

Este proceso se somete además a las siguientes reglas:

1. No cabe recusación, salvo por el afectado o quien actúe en su nombre

La recusación es el mecanismo por el cual se faculta a las partes en un proceso de

solicitar que el juez u auxiliares judiciales, se aparten del conocimiento del mismo

debido a que hay riesgo de imparcialidad. Las causales por las cuales se puede

solicitar la recusación vienen recogidas en la norma procesal civil y penal. Para el

caso del hábeas corpus habrá que estar a las disposiciones del Código procesal penal

para definir su procedencia y su trámite.

Debido a la urgencia en la tramitación y solución a la demanda constitucional, el

legislador con acierto ha dispuesto la improcedencia de la recusación cuando sea

planteada por la parte demandada. Teniendo en cuenta que la "recusación conlleva

una dilación en el juicio, demora que puede alcanzar ribetes de espectacularidad ya

que la separación o apartamiento de un juez o de un secretario Judicial] implican el

25
traslado del expediente a otro juez o a otro secretario, con el consiguiente tiempo que

ello toma", queda plenamente justificada la improcedencia.

¿Por qué solo permitirla al demandante? Porque desaparece la posibilidad de que este

mecanismo sea empleado dolosamente por el demandado para dilatar el proceso. El

demandante deberá pensárselo bien antes de decidirse por recusar al juez; deberán

existir indicios realmente importantes que lleven a pensar la parcialidad del juez, para

que se decida por plantear la recusación. Esta medida prevista sólo para el

demandante o su representante no supone la creación de ninguna situación de

indefensión para el demandado. Si se hubiese hecho extensiva esta posibilidad

también para éste, el riesgo de una dilación indebida -al margen de la posible sanción

procesal por actuación dolosa- son muchos mayores, con la consiguiente

desprotección del derecho constitucional agredido.

En cualquier caso, téngase en cuenta que de no favorecer la sentencia al demandado,

éste podrá apelar de ella para que el caso pueda volver a ser estudiado por el superior

jerárquico: "el hecho que la ley no le otorgue este derecho [de recusación] al presunto

responsable ni a sus defensores, ni a los Procuradores (cuando se trata de Autoridad

o Funcionarios Públicos), ello no tanto les está recortando su derecho de defensa,

porque si consideran que un Juez o Tribunal se ha parcializado, tendrán la

oportunidad de impugnar la resolución final, teniendo posibilidad de defenderse

ampliamente en la instancia Superior y Suprema" .

2. No caben excusas de los jueces ni de los secretarios

26
Normalmente, cuando existan "motivos que perturban la función del Juez, éste, por

decoro o delicadeza, puede abstenerse de seguir conociendo del proceso mediante

resolución debidamente fundamentada, remitiendo el expediente al Juez que debe

conocer de su trámite". La excusa se asemeja a la recusación en tanto ambas tienen

por finalidad que un juez que está conociendo de un caso y por las causales que se

recojan en la norma procesal, deje de conocerlo. Se asemejan también en que en

ambos casos se produce una dilación en la tramitación del proceso, con el

consiguiente riesgo de agravación de la situación del afectado en su derecho a la

libertad o, incluso, de irreparabilidad de la misma. No cabe más que coincidir cuando

se escribe que esta prohibición de excusa "evita también que algunos magistrados

que pudiesen estar tentados de no estar presentes en la solución del conflicto para no

enfrentarse al poder político o a una persona poderosa o a una organización compleja,

tengan la posibilidad de apartarse".

Los jueces deberán habilitar día y hora para la realización de las actuaciones

procesales.

El principio que anima la tramitación de un proceso es que las distintas actuaciones

procesales tienen un lugar y un tiempo en el que deben ser realizadas. Se les suele

llamar "lugar hábil" o "tiempo hábi1>. Fuera de ese tiempo y ese lugar, en principio,

no cabe realizar ninguna actuación procesal. Sin embargo, esta regla general admite

excepciones. Una de ellas es en materia penal. Así, se dispone que "salvo disposición

legal en contrario, las actuaciones procesales podrán ser realizadas cualquier día y

cualquier hora, siempre que resulte absolutamente indispensable según la naturaleza

de la actuación. Se consignarán el lugar y la fecha en que se cumplan" (artículo 117

27
CPp). Manifestación de esta excepción es lo que dispone el artículo que ahora se

comenta.

Durante la tramitación del proceso de hábeas corpus, el juez penal deberá convertir

en hábil un día u hora que son inhábiles por estar fuera del horario de atención al

público del órgano judicial. La conversión se realizará cuando así lo declaré el juez.

Y deberá hacerlo cuando sea necesario para una más rápida y efectiva salvación del

derecho agredido: "el Juez no debe tener en cuenta si es de noche o de día; sábado,

domingo o feriado, para llevar a cabo una determinada diligencia, relacionada con la

tramitación de esta acción [el hábeas corpus]".

Nuevamente hay que acudir a la urgencia en la salvación del derecho constitucional

de la libertad o conexo, los cuales pueden convertirse en irreparables incluso por el

breve paso del tiempo, de modo que "Los magistrados están, pues, en el deber de

agilizar el proceso".

3. No interviene el Ministerio Público

Con la ley 23506 también se disponía la no intervención del Ministerio público, con

la excepción de que su actuación coadyuvara a la defensa del perjudicado, como

defensor del pueblo. Con el Código Procesal no se prevé esta excepción, con lo cual

se entiende que el Ministerio público no debe intervenir en ningún supuesto durante

la tramitación del proceso constitucional de hábeas corpus. Esta variación acaso

venga exigida por la demora que en el trámite ha significado la intervención del

Ministerio Público por sus pronunciamientos con retrasos y, no pocas veces,

improductivos: "la experiencia en el Perú demuestra la lentitud con que se expide el

Ministerio Público que normalmente -sin tocar el fondo y por tanto [sin] juzgar lo
28
acertado o desacertado de sus dictámenes- retarda la solución de los casos en los que

tiene que emitir opinión"675. Con esto, se pretende darle más agilidad y sumariedad

a la tramitación de la demanda constitucional a fin de obtener una más eficaz

respuesta de salvación del derecho constitucional vulnerado.

Se pueden presentar documentos cuyo mérito apreciará el juez en cualquier estado

del proceso

A lo largo del proceso constitucional de hábeas corpus las partes tienen la posibilidad

de alcanzar al juez o sala los documentos que consideren pertinentes con la finalidad

de probar sus alegaciones y obtener la acogida de su pretensión. Documento, "en

sentido amplio, es toda representación material destinada e idónea para reproducir

una cierta manifestación del pensamiento: como una voz grabada eternamente (vox

mortua). Como el medio común de representación material del pensamiento es la

escritura, los documentos más importantes son la escritura.

4. Debe insistirse en que esta posibilidad está presente a lo largo de todo el

proceso constitucional, independientemente de la instancia en la que se encuentre,

incluso cuando se encuentre tramitado ante el Tribunal Constitucional. De esta

manera, se otorga una amplia oportunidad de probanza para demostrar que existe

agresión del derecho constitucional el demandante, y para demostrar que tal agresión

no existe, el demandado.

La justificación de la posibilidad que trae el artículo que ahora se comenta se debe

hallar tanto en la necesidad de una respuesta pronta a la presunta agresión del derecho

constitucional, como en la necesidad de que esa respuesta sea una lo más ajustada

29
posible a la verdad de los hechos y a la justicia. El que se trate de una posibilidad

limitada a los documentos se entiende perfectamente si se repara en el hecho que en

este tipo de procesos no existe etapa probatoria lo que -como se comentó

anteriormente- exige que las pruebas que se presenten sean de actuación inmediata.

5. El Juez o la Sala designará un defensor de oficio al demandante, si lo pidiera

En este dispositivo, el legislador se ha colocado en el supuesto que el demandante, el

agraviado en su derecho constitucional o el tercero que actúa a su favor en el proceso,

carezca del conocimiento suficiente para bien tramitar el proceso, o que carezca de

los recursos económicos requeridos para poder pagar un abogado que le asesore. En

esta situación, se dispone que el demandante pueda pedir al juez o a la sala -según el

proceso se encuentre en primera o segunda instancia- que se le otorgue un abogado

que le patrocine gratuitamente en la causa. Este será uno de los abogados de oficio

que tenga adscrito el órgano judicial. Nunca se otorgará un defensor de oficio a

iniciativa del juzgado o sala, pues no se obligará al demandado a contar con esta

ayuda si él no lo ha solicitado expresamente, y se entiende perfectamente en la

medida que un abogado nunca debe ser impuesto. Se puede afirmar que el espíritu de

este dispositivo legal "es el de impedir que la persona alguna se quede desamparada

por falta de medios o por falta de oportunidades para acceder a una defensa".

6. Las actuaciones procesales son improrrogables

Con la anterior legislación se disponía que "[no se puede pedir el aplazamiento de

diligencia ni de informes forenses, salvo por el actor o por el perjudicado" (artículo

23.7 Ley 23506). Con la nueva legislación procesal constitucional se es más tajante:

30
los actos procesales deben ser cumplidos en el día y hora en el que fueron

programados. Ni el demandante ni mucho menos el demandado podrá solicitar su

prórroga. Esta medida viene justificada nuevamente por la naturaleza sumaria y

urgente del proceso constitucional de hábeas corpus. Sin embargo, este dispositivo

legal no puede ser interpretado como si impidiese reprogramar alguna actuación

procesal que por alguna razón justificada no pudo realizarse. Como ya se comentó es

un principio que anima el proceso constitucional el de dirección judicial (artículo III

CPC), lo cual ha supuesto que el juez pueda -por ejemplo- realizar las actuaciones

probatorias que considere indispensables para la buena solución de la controversia,

sin afectar irrazonablemente la duración del proceso (artículo 9 CPC). Nuevamente

hay que hacer necesaria referencia al principio de proporcionalidad o razonabilidad.

 Contenido de sentencia fundada

La resolución que declara fundada la demanda de hábeas corpus dispondrá alguna de

las siguientes medidas:

La sentencia que emita el juez penal en la primera instancia del proceso

constitucional puede fallar fundada o infundada la demanda. Si falla infundada la

demanda significa o que la amenaza o violación efectiva del derecho constitucional

no ha ocurrido realmente; o que no se ha acreditado indubitablemente que la agresión

ha ocurrido. Debe recordarse que la afectación del derecho constitucional debe ser

manifiesta debido a que -como ya se comentó anteriormente- en los procesos

constitucionales no existe etapa probatoria (artículo 9 CPC).

31
Por el contrario, si la demanda ha sido declara fundada significará que la amenaza

cierta e inminente del derecho constitucional ha ocurrido y que ha sido

convenientemente acreditada. Precisamente por eso es que el juez constitucional

cuando declare fundada la demanda de hábeas corpus deberá ordenar las medidas

correspondientes para hacer posible el cumplimiento efectivo de la finalidad de los

procesos constitucionales: reponer las cosas al estado anterior de la amenaza o

violación efectiva del derecho constitucional, en buena cuenta, la salvación y

aseguramiento del derecho constitucional a través del cese del acto agresor. Estas

medidas que ordenará el juez con esta finalidad, obviamente, dependerán del tipo de

afectación del derecho constitucional y del tipo de derecho constitucional afectado,

y pueden ser cualquiera de las siguientes:

1. La puesta en libertad de la persona privada arbitrariamente de este derecho; o

como se estudió antes, la demanda de hábeas corpus puede presentarse -entre otros

supuestos- frente a detenciones decretadas o ejecutadas irregularmente. Este supuesto

constituye la hipótesis típica de agresión al derecho a la libertad locomotora de las

personas que hace procedente la demanda de hábeas corpus. Si finalmente la

sentencia declara fundada la demanda por haberse configurado cualquiera de los

estudiados supuestos de detención arbitraria, el fallo deberá ordenar la inmediata

puesta en libertad de quien ha sufrido la irregular detención.

2. Que continúe la situación de privación de libertad de acuerdo con las disposiciones

legales aplicables al caso, pero si el Juez lo considerase necesario, ordenará cambiar

las condiciones de la detención, sea en el mismo establecimiento o en otro, o bajo la

custodia de personas distintas de las que hasta entonces la ejercían; o

32
Además de los típicos supuestos de 'detención arbitraria, el hábeas corpus procede

también para situaciones en las que se ha agredido entre otros- el derecho

constitucional a la integridad personal, o el derecho a no ser sometido a torturas o

tratos inhumanos o humillantes, o el derecho a no ser violentado para obtener

declaraciones, o el derecho del detenido o recluso a no ser objeto de un tratamiento

carente de razonabilidad y proporcionalidad en la forma y condiciones en que se

cumple la detención o la pena privativa de libertad.

Es a estos supuestos a los que se refiere el inciso que se comenta ahora. En efecto, en

las mencionadas hipótesis el juez penal no podrá ordenar la liberación del detenido

porque la privación de la libertad ha sido dispuesta de modo ajustado a ley. Lo que

sí deberá ordenar es la modificación de la manera como se está ejecutando la

detención o la pena privativa de la libertad, porque es con la ejecución donde se

termina en definitiva de vulnerar alguno de los derechos constitucionales

mencionados en el párrafo anterior.

3. Que la persona privada de libertad sea puesta inmediatamente a disposición del

Juez competente, si la agresión se produjo por haber transcurrido el plazo legalmente

establecido para su detención; o como se estudió antes, la detención de una persona

puede ocurrir por mandato judicial o por flagrancia en la comisión del delito. En uno

u otro caso, la autoridad judicial sólo puede mantener al detenido en sus dependencias

por un plazo determinado. Normalmente, la autoridad policial puede mantener

detenida a una persona por 24 horas, transcurridas las cuales debe poner el detenido

a disposición de la autoridad judicial correspondiente. Este plazo será de hasta por

15 días en caso la detención se haya producido por casos de terrorismo, espionaje o

tráfico ilícito de drogas. Si vencido cualquiera de estos dos plazos la autoridad

33
policial no ha cumplido con poner el detenido a disposición de la correspondiente

autoridad judicial, procede interponer una demanda de hábeas corpus. Si esta es

declarada fundada, el juez debe ordenar no la liberación del detenido, sino que éste

sea puesto inmediatamente a disposición del juzgado correspondiente.

En situaciones como estas son en las que cobra especial significación la sumariedad

en el proceso constitucional de hábeas corpus, debido a que si el juez no actúa con la

celeridad y eficacia correspondientes se abre una peligrosa puerta a la consagración

de reiteradas y temporales agresiones al derecho a la libertad. En efecto, puede ocurrir

-y de hecho ha ocurrido con bastante frecuencia- que -por ejemplo- habiéndose

vencido las 24 horas previstas de plazo para poner el detenido a disposición de la

autoridad judicial y habiéndose interpuesto la correspondiente demanda

constitucional, el juez sentenciaba bastantes días después infundada la demanda por

sustracción de la materia debido a que días antes de emitida la sentencia -y después

de cumplidas las 24 horas el detenido ya había pasado a disposición del juez

correspondiente. Sin embargo, con el Código Procesal Constitucional-como ya se

tuvo oportunidad de comentar- en estos casos el juez deberá declarar fundada la

demanda (segundo párrafo del artículo 1 CPC).

4. Que cese el agravio producido, disponiendo las medidas necesarias para evitar

que el acto vuelva a repetirse.

La finalidad de los procesos constitucionales -digámoslo una vez más- es la salvación

del derecho constitucional a través del cese del acto u omisión que agravian el

mencionado derecho. Sin embargo, en no pocas oportunidades una efectiva y plena

34
defensa de un derecho constitucional no se agota con la orden de cese de la agresión

al derecho constitucional, sino que exige igualmente se ordene una serie de medidas

dirigidas a evitar que la agresión vuelva a repetirse. Estas medidas son las que

deberán ser incluidas por el juez en su sentencia cuando exista el riesgo de que vuelva

a repetirse la agresión que dio lugar a la demanda constitucional.

Nuevamente hay que apelar al convencimiento del juez de la especial importancia

que para la existencia digna de la persona (fin supremo de la sociedad y del Estado)

tiene el respeto y garantía de sus derechos fundamentales. Y apelar, igualmente, a la

conciencia que el juez pueda detener de su importantísimo papel en el logro de una

vigencia plena de los mencionados derechos fundamentales.

1.6.1 Recurso de apelación:

Apelación

Sólo es apelable la resolución que pone fin a la instancia. El plazo para apelar es de

dos días.

El recurso de apelación previsto en el proceso constitucional que es objeto de

comentario viene a ser manifestación del principio constitucional de pluralidad de

instancias que se recoge en el artículo 139. 6 CP, el cual se verifica a través de la

previsión de recursos. En general, los recursos "son, genéricamente hablando, medios

de impugnación de los actos procesales. Realizado el acto, la parte agraviada por él

35
tiene, dentro de los límites que la ley le confiera, poderes de impugnación destinados

a promover la revisión del acto y su eventual modificación".

El recurso de apelación permite que la controversia resuelta por el juez inferior pueda

volver a ser examinada por el juez superior. Es un recurso que podrá emplear quien

se sienta perjudicado por la solución que emita el juez inferior. Asimismo,

"representa una garantía de los ciudadanos, bajo tres aspectos: a) En cuanto un juicio

reiterado hace, por sí mismo, posible la corrección de los errores. b) En cuanto los

dos juicios están confiados a jueces diferentes. c) En cuanto el segundo juez se

presenta como más autorizado que el primero".

Sin embargo, es claro que en ningún caso podrá existir la certeza de que el fallo de

la impugnación sea mejor o más justo que el fallo apelado. Como se ha escrito, "si

existe un mecanismo en el proceso, que pueda dejar profundamente perplejo a quien

considere el costo y el rendimiento del mismo, es sin duda alguna la impugnación.

Cierto que la impugnación es un remedio más genérico que la invalidación, porque

actúa no sobre los síntomas sino sobre la raíz del mal, en cuanto ataca el acto por el

lado de la justicia y no por el de la validez (...); pero es también un remedio menos

seguro: mientras se trata de eliminar un acto nulo para colocar en su lugar un acto

válido, la confrontación es fácil; pero, en cambio, cuando se sustituye un acto por

otro, prescindiendo de su validez, ¿qué garantía existe de que el segundo sea más

justo que el primero?".

Esto es verdad. Es cierto que la apelación por sí misma no asegura que el resultado

de la segunda instancia sea el resultado justo a la controversia presentada. Si bien

nunca habrá certeza, lo que sí existen son mejores condiciones para que se de una

36
respuesta más justa que la respuesta impugnada. La revisión tiene la ventaja de

conocer los hechos probados y los argumentos esgrimidos por cada una de las partes

y en los hechos y argumentos en los que se ha basado la solución impugnada; y

también que el órgano revisor será siempre colegiado, compuesto al menos por tres

miembros. Unas y otras situaciones apuntan a una mejor solución del caso. Que esto

se llegue o no a dar realmente es una cuestión que no depende del recurso de

apelación mismo, sino de otros factores. En todo caso, es mucho más probable que

la solución justa del caso se de en procesos que admiten revisiones a través de

recursos como el de apelación, que aquel otro en el que no es posible la impugnación.

En el caso del hábeas corpus, quien se considere afectado -demandante o demandado-

por la decisión del juez penal, puede interponer el recurso de apelación ante el mismo

juez para su trámite correspondiente. Sólo es recurrible la resolución del juez que

agote la instancia. Ninguna otra resolución -de haberla- puede ser apelada. El recurso

debe presentarse dentro de los dos días siguientes contados a partir de la notificación

de la resolución.

 Trámite de Apelación

Interpuesta la apelación el Juez elevará en el día los autos al Superior, quien resolverá

el proceso en el plazo de cinco días bajo responsabilidad. A la vista de la causa los

abogados podrán informar.

En este artículo se contiene el trámite que se ha de seguir con el recurso de apelación

interpuesto. El recurso se presenta ante el juez cuya resolución se pretende apelar. El

juez tiene la obligación de elevar a la Sala penal correspondiente, el expediente del

37
proceso llevado en su despacho. Debe hacerlo en el mismo día que se presenta,

dispone la ley, bajo responsabilidad. La Sala penal tiene cinco días hábiles para

resolver el recurso, igualmente bajo responsabilidad. Este plazo se computa desde el

día en que la Sala ha recepcionado el recurso junto con el expediente.

La obligación de elevar los autos al superior es manifestación del denominado "efecto

devolutivo" que junto al "efecto suspensivo", son dos características presentes en el

recurso de apelación: "adoptando una terminología tradicional a las instituciones

modernas, (...) la apelación tiene dos efectos: 1. Efecto suspensivo, con lo cual quiere

significarse la falta normal de ejecutoriedad en la sentencia de primer grado durante

el término para apelar y el juicio de apelación. 2. Efecto devolutivo, con lo cual quiere

significarse el paso del pleito decidido por el juez inferior al conocimiento pleno del

juez superior>, Tanto uno como otro efecto están igualmente presentes en la

apelación de la sentencia que ahora se comenta.

Debe recordarse que, si la sala de segunda instancia resuelve a favor del demandante,

el proceso de hábeas corpus termina ahí. Si resuelve de modo contrario, el

demandante tiene a su alcance el ya comentado recurso de agravio constitucional

(artículo 18 CPC).

Sea que se trate o no del caso de detención arbitraria, el recurso de apelación es

procedente solo contra la resolución que pone fin a la instancia. El plazo para

interponer dicho medio impugnatorio es de dos días hábiles (Ley N° 23506, arto 19).

Una vez interpuesto el recurso, el juez deberá remitir los autos, en el día, a la Sala

Superior Especializada en lo Penal, la misma que dentro de los dos días hábiles
38
siguientes señalará la fecha para la vista de la causa, con citación de los abogados. El

plazo para la vista y resolución no podrá ser, por ningún motivo, mayor de cinco días

hábiles, bajo responsabilidad (Ley N° 23506, arto 20).

Es pertinente agregar que el arto 20 de la Ley N° 23506, que regula el trámite del

recurso de apelación, fue modificado por el D. Leg. N° 900, el mismo que se refería

a que dicho trámite había de realizarse ante la Sala Superior (de Derecho Público,

Especializada en lo Penal o Mixta). Sin embargo, el D. Leg. N° 900, que introdujo

esta modificatoria, fue declarado inconstitucional y dejado sin efecto por sentencia

del Tribunal Constitucional publicada el 27/12/2001 (Exp. N° 004-2001-I/TC), por

lo que se entiende que el recurso de apelación se tramita ante la Sala Superior

Especializada en lo Penal, de acuerdo a lo previsto en el texto original del arto 20 de

la Ley N° 23506, conforme ha quedado expuesto en el párrafo anterior.

Al respecto, cabe agregar que los arts. 6 y 7 de la R. N° 006-2002-PCSJL-PJ se

refieren a un turno especial de las Salas Penales para el conocimiento de los recursos

de apelación de las acciones de hábeas corpus.

1.6.2 Recurso extraordinario:

El arto 21 de la Ley N° 23506 establecía la procedencia del recurso de nulidad si la

acción de hábeas corpus hubiera sido denegada en segunda instancia por la Corte

Superior. Sin embargo, esta norma fue derogada tácitamente por la 42 disp. trans. de

la Ley N° 26435, desprendiéndose de los incisos 2) y 3) de dicha disposición que

ante la denegatoria del hábeas corpus solo procede el recurso extraordinario

contemplado en el arto 41 de dicha ley, reduciéndose así el número de instancias

judiciales y pasando a conocimiento del Tribunal Constitucional la acción de hábeas

39
corpus denegada por la Corte Superior en segunda instancia (¡Const., arto 202 inc. 2,

y Ley N° 26435, arto 41 párr. 1Q, y 4f! disp. trans. ines. 2 y 3).

El recurso extraordinario procede, pues, solo cuando el hábeas corpus ha sido

denegado, siendo el plazo para interponerlo de quince días contados a partir de la

fecha en que es notificada la resolución denegatoria del hábeas corpus expedida por

la Corte Superior (Ley N° 26435, arto 41 párr. 2Q).

Así pues, una vez interpuesto el recurso, los autos son remitidos al Tribunal

Constitucional dentro del plazo máximo de cinco días, bajo responsabilidad (Ley N°

26435, arto 41 párr. 3Q). El Tribunal Constitucional se pronuncia sobre el fondo y la

forma del asunto en un plazo máximo de diez días, y el fallo de este órgano que

estime o deniegue el hábeas corpus agota la jurisdicción interna (Ley N° 26435, arts.

43 y 45), pudiéndose recurrir a los tribunales u organismos internacionales

constituidos según tratados o convenios de los que es parte el Perú (Const., arto 205).

Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que el Tribunal Constitucional para conocer

en última y definitiva instancia las resoluciones denegatorias de la acción de hábeas

corpus, se constituye en dos Salas con tres miembros cada una. Las resoluciones

requieren tres votos conformes.

En caso de poder reunirse el número de votos requeridos, cuando haya vacancia o

impedimento de uno de sus miembros o para dirimir la discordia, la Sala en la cual

tiene lugar cualquiera de estos supuestos puede recurrir a los miembros de la otra

Sala, en orden de antigüedad, desde el menos al más antiguo y, en último caso, al

40
Presidente del Tribunal (Ley N° 27850 que modifica el arto 4 de la Ley N° 26435,

agregándole los párrafos 5 y 6).

Finalmente, cabe recordar que el Tribunal Constitucional al conocer mediante el

recurso extraordinario de las resoluciones denegatorias de la acción de hábeas corpus,

se pronuncia sobre el fondo y la forma del asunto materia de litis; en ese sentido,

cuando el Tribunal estime que en el procedimiento llevado a cabo, antes de que el

caso llegue para su conocimiento, hubo quebrantamiento de forma, declara la nulidad

de la resolución, reponiendo el proceso al estado que tenía cuando se cometió el error,

disponiendo la devolución de los autos al órgano judicial del que procedieron para

que este sustancie la resolución con arreglo a derecho (Ley N° 26435, arto 42).

1.6.3 Recurso de queja:

Procede este recurso contra el auto que deniega elevar el recurso extraordinario al

Tribunal Constitucional (Ley N° 26435, arto 41 párr. 4Q).

El plazo para interponer el recurso de queja es de cinco días hábiles siguientes a la

notificación de la resolución denegatoria.

La queja se interpone ante la Sala que denegó el recurso extraordinario, la misma que

elevará el cuaderno de queja al Tribunal Constitucional dentro del tercer día bajo

responsabilidad. El Tribunal resuelve en el plazo de diez días sin más trámite. Si la

queja se declara fundada se concederá el recurso extraordinario comunicando

simultáneamente esta decisión a la Sala para que eleve el respectivo expediente

dentro del tercer día y con notificación a las partes. Si la queja se declara inadmisible

o improcedente se comunica a la Sala de origen y se notifica a las partes (R.Adm. N°

111-2003-PITC, arts. 51 al 61).


41
Cabe indicar que el Recurso de Queja contra la denegatoria de conceder recurso

extraordinario ante el Tribunal Constitucional, estaba regulado primigeniamente por

la R. Adm. N° 026-97-PfTC la misma que fuera derogada tácticamente por la R.

Adm. N° 033-2003-PfTC, de fecha 6 de marzo del 2003, norma cuya existencia fue

muy breve, ya que también ha sido derogada por la R. Adm. N° 111-2003-PfTC,

Reglamento Normativo del Tribunal Constitucional, de fecha 1 de setiembre del

2003, actualmente en vigencia.

No se debe soslayar que cuando se trate de casos de omisión de un acto debido se

notificará al responsable de la agresión con el fallo que ordena el cumplimiento

incondicional de dicho acto, concediéndole para el cumplimiento del referido acto el

término de 24 horas, siempre que este plazo no perjudique el ejercicio del derecho

reconocido por la resolución final, bajo apercibimiento de ejercitarse la acción penal

pertinente si se da el caso; asimismo, el agresor se hará responsable del pago de los

daños y perjuicios que resultaren de este incumplimiento (Ley N° 23506, arto 4 y

Ley N° 25398, arto 28).

1.7 REGLAS PROCESALES ESPECIALES

En la tramitación procesal de esta acción, rigen las siguientes reglas particulares (Ley

N° 23506, arto 23):

a) No cabe recusación alguna, salvo por el perjudicado o actor.

b) No caben excusas de los secretarios ni de los jueces.

c) Los jueces deberán habilitar día y hora para las diligencias procesales.

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d) No interviene el Ministerio Público, salvo para coadyuvar a la defensa del

perjudicado, como defensor del pueblo.

e) Se pueden presentar pruebas instrumentales en cualquier estado del proceso,

incluso en la Corte Suprema.

f) El juez o la Sala Superior deberá designar de oficio un defensor al recurrente,

si es que este lo solicita, corriendo los gastos por cuenta del Estado.

g) No se puede pedir aplazamiento de diligencias ni de informes forenses, salvo

por el actor o por el perjudicado.

En cuanto a las reglas especiales para la tramitación de la acción de hábeas corpus en

el caso del delito de terrorismo, aquellas se hallan en el arto 6 del D.L. Nº 25659

modificado por la Ley Nº 26248, Y son las siguientes (La Sentencia del Tribunal

Constitucional recaída en el Exp.Nº 010-2003-AlfTC, declaró inconstitucional el tipo

penal de "traición a la patria", suprimiendo dicha frase del texto del arto 6 del D.L.

Nº 25659):

a) El Juez Penal Especializado de Terrorismo es competente para conocer la

acción de hábeas corpus, en su defecto, es competente el Juez Especializado en

lo Penal (juez ordinario).

b) La acción puede ser ejercida por el propio afectado o por cualquier otra

persona en su nombre. En este último caso, el juez previamente debe proceder a

la debida identificación del accionante.

c) Cuando varias acciones de garantía se hubieran interpuesto en favor del

mismo ciudadano, será competente el juez que conoció la primera.

43
d) No son admisibles las acciones de hábeas corpus sustentadas en los mismos

hechos o causales, materia de un procedimiento en trámite o ya resuelto.

e) Admitida la acción el juez dispondrá la notificación inmediata al procurador

público encargado de los asuntos de terrorismo y procederá conforme a lo

dispuesto en las Leyes Nºs. 23506 y 25398.

f) El recurso de apelación será de conocimiento de la Sala Superior Especializada

en lo Penal que se encuentre de turno.

g) No cabe recusación ni excusa de los magistrados ni de los auxiliares de

justicia, salvo los casos taxativos establecidos por la ley.

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CONCLUSIONES

La acción de Hábeas Corpus, tiene como fin inmediato el restablecimiento de la libertad

personal vulnerada o amenazada. Esto significa regresar a la situación anterior en que se

encontraba el sujeto, en uso de su libertad.

El Habeas Corpus es un Procedimiento de origen inglés, destinado a proteger al individuo

de las detenciones arbitrarias, o sea aquellas que no cumplan con las formalidades legales

requeridas para privar de libertad a cualquier persona. Dicha figura ha tenido marcada

presencia en la historia legal y doctrinal del mundo, sobre todo a partir de los grandes

movimientos revolucionarios que se dieron en las distintas monarquías predominantes del

pasado.

El Habeas Corpus ha estado presente en todas nuestras Constituciones, ya sea de manera

expresa o tácita.

El Habeas Corpus es una acción, no es un recurso, pese a que se le denomine como tal en

algunos escritos de nuestra Ley. Los recursos se interponen ante un proceso iniciado y dentro

de él; en tanto que, el Habeas Corpus genera un proceso de índole sumaria, hecho que los

distingue con mayor claridad.

Contra de las sentencias conclusivas de Habeas Corpus proferidas por jueces o magistrados,

distintos al Pleno de la Corte Suprema de Justicia, sí caben Demandas de

Inconstitucionalidad y Amparos de Garantías Constitucionales.

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Cuarta edición 2008.

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