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UNIVERSIDAD DE PAMPLONA

Programa Ingeniería Agronómica


Agroclimatología
ESCALA DE FENÓMENOS METEOROLÓGICOS
Suele creerse que un fenómeno es una cosa o evento extraordinario, sorprendente e inexplicable de la
naturaleza, o también aquellos procesos permanentes de movimientos y de transformaciones que sufre
la naturaleza y que pueden influir en la vida humana. Etimológicamente hablando, el término fenómeno
tiene su origen en la palabra latina phaenomĕnon, que a su vez deriva de un concepto griego
(φαινόμενoν) cuyo significado es apariencia o manifestación. El diccionario de la real Academia
Española (RAE) lo define como toda manifestación que se hace presente a la conciencia de un sujeto
y aparece como objeto de su percepción. Filosóficamente hablando, puede conceptualizarse como lo
que aparece o se manifiesta y es captable por los sentidos. Resumiendo lo anterior en un sentido más
físico, se puede concluir que los fenómenos -como los meteorológicos- son sucesos naturales sujetos
de ser captados y estimados por nuestros sentidos o por algún instrumento, con la capacidad de
producir un impacto en la vida humana.

Los fenómenos más relevantes de la atmosfera ocurren a distintas escalas espacio-temporales, desde
escalas sin ópticas con fluctuaciones en la circulación asociadas a grandes sistemas de presión, con
longitudes de onda en torno a 5000 km y periodos en torno a 5 días, a escalas meso escalares con
fluctuaciones locales en la circulación derivadas de la interacción entre calentamientos diferenciales
inducidos por el ciclo diurno e inhomogeneidades en superficie, con longitudes de onda en torno a 200
km.

Así, basándose en principios físicos-meteorológicos, Orlanski (1975) propuso una clasificación de


escalas meteorológicas en función de las dimensiones espaciales horizontales o de su longitud de onda
característica y de la duración media de los sistemas atmosféricos. Esta clasificación está ampliamente
aceptada en el mundo meteorológico.

FENÓMENOS ESCALA ESCALA PLAZOS


METEOROLÓGICOS ESPACIAL TEMPORAL PREDICCIÓN
MACROESCALA Alisos, vientos del
o ESCALA Miles de Semanas a Largo Plazo (>
Oeste, ondas
PLANETARIA kilómetros meses 10 días)
planetarias
Borrascas,
ESCALA Cientos a Días a Medio Plazo (3
anticiclones, frentes,
SINÓPTICA miles de Km semanas a 10 días)
huracanes
Brisas de mar, Corto plazo
Uno a (12 a 48 horas)
montaña,
MESOESCALA cientos de 1 hora a 2 días Muy corto plazo
tormentas,
km (1- 12 horas)
tornados
Turbulencia, Centímetros
MICROESCALA remolinos, ráfagas de a metros Minutos
polvo
Tabla 1. Clasificación de las escalas meteorológicas propuestas por Orlanski. (http://datateca.unad.edu.co/)

Los fenómenos meteorológicos se pueden agrupar en distintas categorías, por ejemplo por la frecuencia
con la que se presentan y el grado de influencia o impacto que ejercen sobre el medio.

A este tipo de clasificación se le denomina “escala espacio-temporal”, así por ejemplo la turbulencia en
el suelo es un fenómeno que produce un cambio repentino (o en unos pocos minutos) en la dirección
del viento y se manifiesta a pocos metros sobre la superficie terrestre, sin embargo, su influencia no se
extiende a distancias superiores a los cientos de metros, por eso se le clasifica como un fenómeno de
escala local o pequeña. La
tabla siguiente muestra en detalle la clasificación que utilizan los meteorólogos, donde se incluyen
ejemplos de cada categoría así como el tamaño espacial y duración.

Los fenómenos atmosféricos operan en escalas conexas, en el sentido de que a menor espacio
implicado en el desarrollo del fenómeno, más transigente es su naturaleza. De hecho, es necesario
hacer referencia a la escala planetaria (abarcando más de 10.000 km de extensión lineal) cuando se
habla de circulación general de la atmósfera y se habla de escala sinóptica (abarcado entre 1.000 y
10.000 km de extensión lineal) cuando se describe la circulación secundaria. Ambas magnitudes son
conocidas como macroescala.

En el caso de las circulaciones terciarias se hace referencia a los fenómenos de mesoescala (abarcando
entre 100 y 1.000 km de extensión lineal) en donde se incluyen formaciones nubosas complejas
(agrupaciones conocidas con el nombre de "clusters") y también de escala local (abarcando entre los
10 y 100 km de extensión lineal) en donde se incluyen los fenómenos de la isla de calor urbana y las
tormentas locales severas.

Por otra parte, la escala convectiva es la dimensión de los fenómenos que atañen alteraciones del
tiempo focalizadas en pequeños territorios (abarcando entre 1 y 10 km de extensión lineal) como áreas
de chubascos o campos de niebla. Se considera escala turbulenta a los fenómenos de ráfagas de viento
(que abarcan espacios de menos de 1 km de extensión lineal).

En particular se alude a fenómenos de microescala cuando se trata de sombras aerodinámicas de


edificios perturbando el viento prevaleciente o calles tangentes a las líneas de flujo dando lugar a
efectos Venturi (abarcando una extensión espacial que no excede los 10 m).

Es importante resaltar que la duración de los eventos meteorológicos guarda relación con la escala
espacial donde ellos se producen, en el sentido siguiente: a mayor escala espacial abarcada, mayor
será la duración del evento.

Los modelos numéricos de circulación atmosférica tratan de reproducir con la mayor precisión posible
la variabilidad de estos fenómenos, a las distintas escalas a que los aproximan. Por ejemplo, si se está
interesado en la precipitación diaria, habría que trabajar con un modelo numérico que reprodujese la
variabilidad climatológica observada para este fenómeno. En algunos casos, la variabilidad de
fenómenos diarios o mensuales puede estar afectada por patrones atmosféricos de gran escala cuya
dinámica se desarrolla en escalas temporales estacionales e incluso interanuales. El estudio de estos
patrones es, por tanto, de gran importancia para el conocimiento de la dinámica atmosférica y de su
variabilidad.

1. MACROESCALA O ESCALA PLANETARIA

Un tipo de ondas muy importante en los procesos meteorológicos a gran escala son las llamadas ondas
de Rossby u ondas planetarias. En un fluido barotrópico no viscoso con un espesor constante (es decir,
en el que la divergencia de la velocidad horizontal debe anularse), una onda de Rossby conserva la
vorticidad y debe su existencia a la variación de la fuerza de Coriolis con la latitud (efecto beta).

A finales de los años treinta del siglo veinte, el meteorólogo sueco, Carl-Gustaf Rossby señaló la
existencia de unos patrones de movimiento en la circulación atmosférica de altitud en la zona de
circulación del oeste, que denominó “ondas largas” u “ondas de Rossby”, confirmadas, con
posterioridad, por las observaciones aerológicas y los experimentos hidrodinámicos realizados con un
disco giratorio calentado en sus bordes por Fultz, en 1949. Se trata de un patrón de comportamiento
de la circulación del oeste, cuyo funcionamiento depende del valor del índice zonal (o número de
Rossby) de dichas corrientes. El comportamiento de las ondas de Rossby es decisivo para la circulación
de altitud en latitudes medias y altas; y lo que es más importante, hoy se sabe que la localización y
amplitud de determinadas configuraciones de superficie, en latitudes medias y altas, están regidas por
las ondas de Rossby.

1.1. FENOMENO ENOS

Este es uno de los fenómenos más grandes y más estudiados de la naturaleza, ya que ocasiona
cambios atmosféricos y oceánicos a nivel mundial. ENOS son las siglas en español de El Niño
Oscilación del Sur. Es un fenómeno cíclico pero aperiódico que surge del acople de anomalías en el
océano y la atmósfera, consiste en la interacción del enfriamiento o el calentamiento (más allá de los
niveles normales) de las aguas del océano Pacífico tropical con la atmósfera circundante. El ENOS
consta de dos fenómenos principales, por un lado la fase de El Niño, que se caracteriza por un
calentamiento excesivo del océano y, por otro lado, la fase de La Niña, la cual se manifiesta como un
enfriamiento atípico de las mismas aguas. Es importante aclarar que ambas fases no se producen al
mismo tiempo y no siempre se suceden en forma alternada. La duración de cada fase, su aparición e
intensidad son muy variables de un ciclo al otro, sin embargo puede decirse que en término medio la
duración es de 17 meses, aunque con un rango de variación de 6 hasta 48 meses (4 años). En promedio
la Niña dura más tiempo que el Niño (18 vs 15). En cuanto a la recurrencia, hace unos 60 años se
podían registrar hasta 48 meses (4 años) entre un evento y el otro, es decir, se presentaban hasta 4
eventos por década, no obstante en los últimos 20 años ese tiempo disminuyó a la mitad, lo que significa
que la frecuencia de fenómenos aumentó a 7 por década.

Respecto a la intensidad, definitivamente los fenómenos del Niño han sido más intensos que los de la
Niña, por ejemplo la máxima magnitud de un evento Niño ha sido de 3,1 (según un índice acoplado) en
1983, mientras que de la Niña fue de 2,0 en el 2011. Lo anterior también pone de manifiesto que los
eventos ENOS más intensos se han producido en los últimos 30 años.
Fig. 1. Fenómeno del Niño (a) y de la Niña (b) (Cortés; Álvarez y González, 2009).

1.2. OSCILACIÓN DE MADDEN-JULIAN (OMJ)

A principios de la década de 1970, los análisis de las observaciones realizadas en las regiones
tropicales revelaron que la presión en la superficie y los vientos atmosféricos tienden a exhibir un ciclo
coherente con una frecuencia media de 45 días (variación de 30 a 60 días). Las investigaciones
posteriores han vinculado dichas variaciones a la alternancia entre amplias zonas de actividad e
inactividad de lluvias tropicales, por esta razón su comportamiento es el de una oscilación, con una fase
o periodo de lluvia y otra fase con ausencia o con pocas precipitaciones.

Al igual que el ENOS, la OMJ es un sistema acoplado océano-atmósfera. La componente atmosférica


se caracteriza por una oscilación que se propaga hacia el este desde Indonesia a lo largo de la línea
ecuatorial a aproximadamente 5 m/s (lo cual corresponde a un período aproximado de 30 a 60 días,
cuya escala espacial se puede describir en términos de una longitud de onda aproximadamente de
12000 a 20000 km). La OMJ suele estar más organizada en la región comprendida entre el océano
Índico austral a través de Australia, hacia el este, hasta el Pacífico occidental, en el invierno boreal. La
señal atmosférica característica es evidente en la presión de superficie, la intensidad de los vientos
troposféricos en altura y en niveles inferiores y en los campos representativos de la convección profunda
(humedad relativa, radiación de onda larga saliente y agua precipitable). La componente oceánica de
la OMJ exhibe una oscilación cuyo período es algo más largo, entre 60 y 75 días. La señal oceánica
característica de la OMJ es evidente en la temperatura superficial del mar (TSM).
Fig. 2. Oscilación de Madden-Julian (Castro, 2010).

Al igual que el ENOS, la OMJ es un sistema acoplado océano-atmósfera. La componente atmosférica


se caracteriza por una oscilación que se propaga hacia el este desde Indonesia a lo largo de la línea
ecuatorial a aproximadamente 5 m/s (lo cual corresponde a un período aproximado de 30 a 60 días,
cuya escala espacial se puede describir en términos de una longitud de onda aproximadamente de
12000 a 20000 km). La OMJ suele estar más organizada en la región comprendida entre el océano
Índico austral a través de Australia, hacia el este, hasta el Pacífico occidental, en el invierno boreal. La
señal atmosférica característica es evidente en la presión de superficie, la intensidad de los vientos
troposféricos en altura y en niveles inferiores y en los campos representativos de la convección profunda
(humedad relativa, radiación de onda larga saliente y agua precipitable). La componente oceánica de
la OMJ exhibe una oscilación cuyo período es algo más largo, entre 60 y 75 días. La señal oceánica
característica de la OMJ es evidente en la temperatura superficial del mar (TSM).

La influencia de este fenómeno en el país es más evidente en las variaciones de las precipitaciones
locales, manifestándose como un periodo con altas cantidades de lluvias seguido de otro con bajos
montos. En este sentido la OMJ es muy similar a una onda tropical, sin embargo se diferencian en la
escala y en la dirección de desplazamiento: la OMJ es una onda tropical de mayor escala que proviene
del oeste o del océano Pacífico, mientras que la onda tropical es un fenómeno de menor tamaño y
proviene del este o del Atlántico. También se ha demostrado que la OMJ modula las fases de actividad
e interrupción de los vientos monzónicos y alisios, así como el comportamiento de los ciclones
tropicales, los cuales tienden a ser más o menos numerosos en función de cuál fase de la OMJ está
pasando por el país.

1.3. ZONA DE CONVERGENCIA INTERTROPICAL (ZCIT)

Se trata de una zona de la Tierra muy especial situada justo en la franja ecuatorial y en donde el sol
provoca una actividad frenética de evaporación y calentamiento.

La zona de convergencia intertropical (ZCIT) es un cinturón de bajas presiones, nubes y tormentas que
rodea a todo el globo terrestre en la región tropical. Está formado, como su nombre indica, por la
convergencia de aire cálido y húmedo de latitudes al norte y al sur del ecuador, es decir, por la
confluencia de los alisios de ambos hemisferios. La posición de esta banda de nubes y lluvias varía
meridionalmente con el ciclo estacional siguiendo la posición del Sol en el cenit. Sobre el continente
americano alcanza su posición más al norte (15º N) durante setiembre y su posición más al sur (6º S)
en enero. Sin embargo la ZCIT es menos móvil en las longitudes oceánicas, donde mantiene una
posición estática al norte del ecuador. En estas áreas la lluvia simplemente se intensifica con el aumento
de la insolación solar y disminuye a medida que el Sol ilumina otras latitudes.

Existe también un ciclo diurno, en el cual se desarrollan nubes cúmulos a mediodía y se forman
tormentas por la tarde. Las variaciones de posición de la ZCIT afecta las precipitaciones en los países
tropicales, produciendo las estaciones secas y lluviosas.

Fig. 3. Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) (Albear, 2012).

1.4. VIENTOS ALISIOS

Los vientos alisios son el sistema de flujo dominante en las regiones tropicales. Su etimología es muy
incierta, sin embargo algunos dice que procede del vocablo griego alx (mar), que literalmente significa:
viento marítimo, dicha condición se halla implícita en otras denominaciones, tales como la inglesa trade-
winds, que no tiene nada que ver, como a menudo se cree, con la actividad comercial que fomentaron
(al traducirse como “vientos del comercio”) los ibéricos al descubrir América, sino que deriva de “tread”,
que significa pisar, hacer senderos, y la alemana de passatwinde, que proviene del holandés y que
significa vientos de tránsito o cruces. Los franceses se adjudican el término mediante los “vents alizes”
que alude a estar unido, ser plano y liso.

Técnicamente los Alisios son vientos que proceden del noreste o sureste según sea el hemisferio.
Soplan de manera relativamente constante en el verano boreal (julio) y menos en invierno (diciembre).
Circulan entre los trópicos, desde los 30° de latitud (norte o sur) hacia el ecuador.
Nacen en las altas presiones semipermanentes de latitudes subtropicales y se dirigen hacia las bajas
presiones ecuatoriales donde se forma la Zona de Convergencia Intertropical. La fuerza de Coriolis,
debida al movimiento de rotación de la Tierra, desvía a los alisios hacia el oeste, y por ello soplan del
noreste al suroeste en el hemisferio norte y del sureste hacia el noroeste en el hemisferio sur.
Fig. 4. Vientos Alisos (Correa, 2011).

1.5. El MONZON

La palabra "monzón" parece haberse originado del vocablo árabe "‫( "وم مس‬mosem), que significa
estación. Originalmente se utilizaba preferiblemente para nombrar un cambio estacional significativo en
la dirección del viento, sin embargo, por tradición el término Monzón es usado para referirse a la fase
lluviosa de un patrón de cambio estacional, aunque técnicamente también hay una fase seca. Por lo
tanto el monzón es un tipo especial de régimen de vientos y lluvias que afectan a muchas partes del
mundo.

Los mecanismos para la formación de la circulación monzónica son prácticamente los mismos que para
las brisas comunes de mar y tierra, solo que en este caso las escalas de tiempo y espacio son mucho
más grandes y, a diferencia de las brisas, los monzones si pueden perturbar considerablemente la
circulación planetaria y, en consecuencia, generar anomalías climáticas de importancia, tales como
abundantes precipitaciones, dramáticas sequías, ondas de calor, etc. Básicamente el calentamiento
diferencial entre el continente y el océano es el principal mecanismo generador: durante verano el
mayor calentamiento de los continentes comparado con
el de los océanos genera una zona de presión baja en las zonas continentales (relativamente cálidas)
y de presión alta sobre las regiones oceánicas (relativamente frías); la diferencia de presión a nivel
superficial da por resultado una fuerza que tiende a balancear las dos zonas, desarrollándose un
transporte de propiedades como calor, masa, y energía. Durante invierno se presentan condiciones
contrarias; es decir, la superficie de los continentes será relativamente fría comparada con la de los
océanos, por lo que los primeros desarrollan condiciones de presión alta, mientras que los océanos se
caracterizan por presiones bajas. En las siguientes secciones se presentan las principales
características del monzón del suroeste de Asia, por ser el de mayor importancia en el mundo, y del
monzón del suroeste de Norteamérica, por ser el menos conocido.

2. FENOMENOS DE VIENTO

2.1. TORNADO
Se denomina tornado a una columna de aire que gira violentamente, estando en contacto con el suelo
y colgando de una nube cumuliforme, y frecuentemente, pero no siempre, visible como una nube-
embudo. Además, el tornado hace referencia al vórtice de viento, no a la nube de condensación. Si la
rotación no alcanza el suelo, el vórtice se denomina nube de embudo o tuba (“funnel cloud”). Si lo
alcanza, y es violenta, se llama tornado.

Fig. 5. Tornado (Huffingtonpost, 2013).

El diámetro de un tornado puede variar entre algunos metros o decenas de metros y varios centenares
de metros. Los vientos generados en un tornado pueden llegar a ser intensísimos. La presión cae de
manera importante desde el exterior hacia el centro del tornado, lo que hace que el aire alrededor del
vórtice sea arrastrado hacia la zona interna de baja presión, donde se expande y se enfría rápidamente,
llegándose normalmente a la condensación en forma de gotitas que crean el típico embudo observable.
La baja presión interna del vórtice recoge desechos, tales como las partículas del suelo u otras que
arrastra y hace volar a su paso, lo que puede dotar al tornado de un color oscuro.

Los tornados se mueven con la nube a la que están asociados. Se suelen desplazar a velocidades entre
15 y 50 km/h aproximadamente, aunque se han observado algunos más rápidos y otros muy lentos. Su
duración suele ser de unos pocos minutos (aunque algunos pueden durar hasta media hora, o incluso
más), y suelen recorrer unos pocos kilómetros (aunque hay datos de varias decenas de kilómetros
recorridos, o incluso de algún centenar, en Estados Unidos). El ruido de un tornado acercándose suele
ser un fuerte rugido similar al de los motores de un avión a reacción en el despegue.
Fig. 6. Escala Fujita mejorada (Meteobajadoz, 2011).

Para su categorización se emplea la escala Fujita mejorada (Enhance Fujita Scale) que se presenta en
la figura 2. Como es muy difícil medir directamente las rachas de viento asociadas a un tornado, la
intensidad de éste se mide en función de los daños generados.

Por ello la escala Fujita propone una clasificación que va desde EF0 hasta EF5 (de menor a mayor
intensidad).
Los tornados EF0 y EF1 se suelen llamar “débiles”, los EF2 y EF3 “fuertes” y los EF4 y EF5 “violentos”.
Asimismo también en EE.UU. se suelen denominar tornado significativos los iguales o superiores a
categoría EF2.

2.2.1. Tornados Mesociclónicos


Tienen lugar en la interfaz entre la corriente ascendente y el flanco trasero descendente de una
supercélula. Son generalmente los más violentos y destructivos, aunque también son los menos
frecuentes. Las supercélulas son tormentas unicelulares que poseen en niveles medios de la troposfera
un mesociclón (es decir, que rotan). El mesociclón puede ser observado mediante la exploración radar
en modo Doppler.

Sin embargo, los tornados, aunque sean de génesis mesociclónica, son difícilmente detectables por el
radar. Los observadores expertos de tiempo severo son capaces de identificar visualmente una nube
de pared giratoria típica de una supercélula, lo cual no es sino la manifestación a simple vista del
mesociclón.

2.2.2. Tornados No Mesociclónicos


Son producidos por tormentas que no rotan o, a veces, también en supercélulas, pero generados por
procesos no ligados con la corriente descendente trasera. Este grupo constituye la mayor parte de los
tornados que se reportan. Suelen ser de vida corta y de tipo “débil”, pero en algunas ocasiones pueden
ser intensos. Se forman en una amplia variedad de situaciones, aunque normalmente con valores
significativos de inestabilidad y a veces cizalladura (variación vertical del viento con la altura). Los más
típicos son los llamados “landspouts” y se forman cuando circulaciones horizontales pre-existentes son
embestidas y elevadas hacia arriba por una tormenta en desarrollo. Una gran parte de los landspouts
son observados asociados a cumulus congestus o torres de cumulus. Generalmente son bien
identificados a simple vista, y muchos tienen un embudo estrecho y en forma de cuerda que se extiende
desde la base de la nube hasta el suelo. Son muy difíciles de detectar mediante
radar. Los landspouts se han observado ocasionalmente en las “flanking lines” de las supercélulas.

Existen en la naturaleza otros vórtices atmosféricos de pequeñas dimensiones que llegan a tocar el
suelo. Entre ellos se pueden citar los vórtices de racha (“gustnados”) y las tolvaneras. Estos fenómenos
se describen en sendos epígrafes de esta guía.
A veces los tornados pueden ser confundidos por sus efectos con otros fenómenos asociados a
tormentas llamados reventones (downbursts) o microrreventones (microbursts). Estos fenómenos
también producen vientos muy intensos, aunque la disposición de los daños causados en superficie es
bien diferente a la de los tornados.

La indicación más evidente de un tornado es la forma lineal (camino) de la zona afectada por los daños.
En cambio, en un reventón los daños producidos suelen presentar una disposición radial respecto a un
centro del reventón en superficie.

2.2. TROMBAS MARINAS

Una tromba marina es un tornado sobre el agua. Las trombas marinas consisten en vórtices o torbellinos
frecuentemente conectados a nubes cumuliformes. La parte inferior de una tromba puede consistir en
agua pulverizada. La columna se suele hacer cada vez más inclinada con el tiempo debido a la
cizalladura del viento en la capa baja por debajo de la tormenta o nube madre.

Fig. 7. Tromba marina (Centrometeorologia, 2013).

En algunas ocasiones las trombas marinas no van ligadas a nubes cumuliformes. En general, no
alcanzan el tamaño y la velocidad de viento de los típicos tornados terrestres y son relativamente de
corta duración. La mayoría no superan la categoría EF0.

Con cierta frecuencia alcanzan el litoral, pudiendo causar destrozos en zonas de playa y puertos.
Normalmente se disipan muy pronto tras tocar tierra, no obstante, determinadas trombas pueden llegar
a adentrarse algún kilómetro hasta su disipación.
2.3. VÓRTICE DE RACHA (GUSTNADO)

El vórtice de racha consiste en un remolino de viento que se origina en el frente de racha de una
tormenta, en las ocasiones en las que el viento es suficientemente fuerte y el rozamiento contra el suelo
altera el flujo lineal del aire, provocando la formación de un vórtice giratorio. Dicho vórtice sube desde
la superficie, pudiendo llegar hasta unos 100 metros de altura, pero no está conectado con ninguna
nube. Se hace visible por el material que levanta desde el suelo. El diámetro típico de un “gustnado” va
de unos metros a unas decenas de metros.

Fig. 8. Vórtice de racha (“gustnado") (Centrometeorologia, 2013).

En cualquier caso, el gustnado es modernamente considerado un tipo de tornado. Mientras que los
tornados clásicos se asocian a la fuerte cizalladura entre las corrientes frías descendentes, que se
intensifican, y las corrientes cálidas ascendentes, que se debilitan y que alimentan las nubes de la
tormenta, y están conectados con la base del cumulonimbo, los gustnados no están conectados con la
base de la nube, y están asociados con el aire frío descendente por delante, o en ocasiones por detrás,
de la nube, y son normalmente más débiles y de menor duración. El gustnado puede no obstante llegar
a conectar con la base de la nube convectiva.

2.4. TOLVANERA

La tolvanera es un remolino que se desarrolla en la capa inferior de la atmósfera, sin una conexión
directa con una nube convectiva, y es visible por el polvo, arena o residuos que levanta. Raramente las
tolvaneras provocan vientos muy significativos.

En la mayoría de las ocasiones se desarrolla en días calurosos sobre terreno seco, por fuerte
calentamiento de la superficie, en ausencia de nubes bajas o con nubes de escaso desarrollo.

No basta con la presencia de aire caliente para que se forme una tolvanera, sino que es necesario que
no lejos de la superficie haya un pequeño embolsamiento de aire más frío que provoque el ascenso
más rápido que en el entorno del aire de la superficie, lo que da lugar a un efecto de aspiración y al
movimiento giratorio.

Paradójicamente, las tolvaneras necesitan para formarse que el viento general sea muy débil, pues de
lo contrario la corriente ascendente sería deshecha fácilmente.

Fig. 9. Tolvanera (Elsiglo, 2011).

Las dimensiones típicas de una tolvanera van de medio a diez metros de ancho y de unos pocos metros
de altura hasta más de cien, y la duración puede ir de unos pocos minutos a cerca de media hora en
los casos intensos.

2.5. TUBA (NUBE ENBUDO)

La tuba consiste en un vórtice de aire y vapor de agua condensado, con forma de cono o tubo, que gira
rápidamente, colgando de una nube de tipo convectivo, pero sin llegar al suelo.
Fig. 10. Tuba (Nube embudo) (Noticialdia, 2012).

Las tubas pueden formarse debajo de nubes de tipo cúmulo si hay suficiente humedad e inestabilidad
en el aire. Cuando las tubas llegan a la superficie dan lugar a tornados o trombas marinas (es habitual
en estos casos utilizar los términos en inglés “landspouts” y “waterspouts”) que son normalmente
débiles, a diferencia de los intensos tornados supercelulares, creados por un mesociclón en lugar de
por la pequeña vorticidad en el aire que da lugar a las tubas.

Si bien las tubas por definición no alcanzan el suelo, y por tanto no producen daños, su avistamiento
puede ser indicador de condiciones favorables para el desarrollo de otros fenómenos convectivos de
interés.

2.6. REVENTON

El reventón consiste en una fuerte corriente descendente convectiva, originada a menudo en el seno
de una nube de tormenta, que ocasiona vientos destructores. Tiene una dimensión horizontal inferior a
diez kilómetros, y su tiempo de vida puede ir de cinco a treinta minutos. Cuando la dimensión horizontal
es inferior a cuatro kilómetros se denomina micro-reventón. En este último caso también suelen durar
menos en el tiempo (no más de quince minutos). Los reventones pueden ser húmedos o secos, según
que la precipitación asociada a la nube originante del fenómeno llegue o no al suelo.
Fig. 11. Reventon (Noticialdia, 2012).

El reventón se origina en una corriente descendente dentro de la nube, que puede ser causada por dos
mecanismos: enfriamiento, debido a la evaporación de agua líquida (gotas de lluvia y gotas de nube) y
fusión y sublimación de hielo (granizo y nieve), y carga de hidrometeoros, es decir, el peso del agua
líquida o sólida que se acumula en el aire, que muchas veces es un factor crucial en el inicio de la
corriente descendente.

Los entornos secos son favorables para la generación de corrientes descendentes por enfriamiento
latente, a causa de la evaporación de las gotas de lluvia que caen desde la base de la nube en una
capa de aire no saturado de humedad. No obstante, incluso en entornos no particularmente secos,
puede ocurrir que en la tormenta se produzca una incorporación de aire seco de niveles medios de la
troposfera que dé lugar a la corriente descendente. Estas incorporaciones son favorecidas por la
cizalladura vertical del viento (variación del viento con la altura) y por el viento relativo a la tormenta
(diferencia entre el movimiento de la masa de aire donde se produce la tormenta y el de la propia nube).
Sin embargo, aunque la evaporación sea un factor importante para la generación de una corriente
descendente, no necesariamente un entorno más seco provocará una corriente más intensa, debido a
que el contenido de agua líquida disponible para evaporarse será también menor en un ambiente seco.
Fig. 12. Fases de la formación de un reventón
(Wilson, James W., Rita D. Roberts, Cathy Kessinger, John McCarthy, 1984).

Los reventones pueden ser húmedos o secos, según que la precipitación llegue o no al suelo. En el
caso de los reventones secos, la precipitación no llega hasta la superficie, o solo unas gotas llegan al
suelo, y la corriente descendente se genera por la evaporación de la lluvia por debajo de la base de la
nube. A veces ocurren en cúmulos poco desarrollados, y casi siempre se puede observar la virga
(precipitación que no llega al suelo). Los reventones húmedos son aquellos en los que la precipitación
sí alcanza de manera extensa el suelo.

Los reventones, como ya se ha dicho, pueden ser confundidos con los tornados por sus efectos
destructivos. Para distinguir, en caso de duda, los daños producidos por un reventón de los ocasionados
por un tornado, hay que observar el patrón del rastro de los daños, que en el caso de un reventón suele
presentar una disposición lineal, o radial respecto a un centro (véase la figura 10), mientras que los
daños por tornado se presentan en un corredor que deja el tornado en su trayectoria, con objetos
abatidos a ambos lados, formando ángulos entre sí, a causa de la curvatura del flujo.

2.7. FRENTE DE RACHA

Otro fenómeno diferente de viento fuerte lineal asociado a las nubes de tormenta es el frente de racha.
Consiste en una ráfaga intensa que se produce en la frontera entre el aire frío procedente de una
tormenta y el aire del entorno. Generalmente, lleva asociados un aumento brusco en la presión, un giro
del viento y un descenso de temperatura, y a veces también precipitación fuerte. También es
característica la nubosidad en arco.

Si bien el frente de racha es un fenómeno que forma parte del ciclo de vida habitual de una tormenta,
mientras que el reventón está asociado a una corriente descendente especialmente intensa, desde el
punto de vista de SINOBAS se han agrupado ambos fenómenos, dada la dificultad que puede
encontrarse en ocasiones para distinguirlos.
Fig. 12. Frente de racha (Nubenyec, 2012).

2.8. REVENTON CÁLIDO

El reventón cálido es un caso especial de reventón que ocurre cuando la corriente descendente,
después de atravesar la capa de aire cálido y seco donde se va acelerando, encuentra una capa
estable, fría y húmeda, cerca de la superficie, suficientemente delgada para no impedir que la corriente
llegue al suelo. El resultado es un repentino e intenso calentamiento del aire y, a menudo, disminución
de la humedad. Si no se estima que el aumento de temperatura asociado a la ráfaga es de al menos
5ºC, no debería incluirse el evento en SINOBAS. En el caso de que la ráfaga haya sido superior a 80
km/h, pero el aumento de temperatura inferior a 5ºC, debería anotarse como frente de racha.

Fig. 13. Reventón cálido (Meteorioja, 2011).


El reventón térmico suele ocurrir en la fase de decaimiento de una tormenta. Normalmente comienza
como un reventón, con una corriente descendente en la que la evaporación facilita el enfriamiento del
aire, y por tanto su rápido hundimiento. Ahora bien, mientras que, en el caso del reventón, el aire llega
al suelo cuando todavía está ocurriendo la evaporación (es decir, cuando aún contiene agua líquida), y
por tanto el aire que llega a la superficie es frío y húmedo, en el caso del reventón cálido toda el agua
contenida en el aire descendente se evapora antes de llegar al suelo, y a partir de ese momento el aire
descendente comienza a calentarse a causa de la compresión provocada por el peso cada vez mayor
de la columna de aire que tiene por encima. Este calentamiento, en principio, frena la velocidad del
descenso, no obstante, si esta era suficientemente grande y la capa fría junto al suelo lo bastante
delgada, el aire aún llega a la superficie, extendiéndose como una repentina ráfaga cálida.

Muchos reventones cálidos ocurren por la noche o a primeras horas de la mañana, cuando la
temperatura en superficie es más baja que en la capa inmediatamente encima (inversión nocturna).

2.9. VIENTO DE LADERA

Otro caso de viento de carácter local y a veces intenso es el viento de ladera. Cuando una masa de
aire en movimiento es interceptada por una montaña, la remonta a barlovento y posteriormente
desciende por la cara opuesta (a sotavento). En determinados entornos atmosféricos, con condiciones
adecuadas del flujo de aire, estabilidad atmosférica y topografía, los vientos de ladera descendentes
pueden acelerarse hasta alcanzar grandes velocidades.

Estos vientos de ladera descendentes se van calentando en el descenso, no obstante, pueden ser fríos
si la masa de aire a barlovento de la barrera montañosa es lo suficientemente fría para que su
temperatura después del descenso siga siendo inferior a la de la masa de aire a sotavento. En general,
los vientos de ladera descendentes calientes se conocen como foehn y los descendentes fríos como
vientos bora. En el mundo son muy conocidos el Foehn de los Alpes (caliente), el Bora del Mar Adriático
(frío), el Chinook de las Montañas Rocosas (cálido), el Santa Ana del Sur de California (cálido) y el
Catabático de la Antártica (frío).

Fig. 14. Vientos de ladera (Meted.ucar, 2012).

A menudo los sistemas de viento de ladera descendentes terminan abruptamente en una "región de
salto hidráulico", aunque puede existir turbulencia moderada más adelante.
Genera los vientos catabáticos (brisa de montaña) y anabáticos (brisa de valle). Se origina por las
diferencias en el calentamiento de la superficie terrestre caracterizada por un complejo de
particularidades topográficas (rugosidad del terreno).

La intensidad del flujo depende de las variaciones térmicas entre el calentamiento diurno y el
enfriamiento nocturno de la superficie del suelo, la orientación del complejo montañoso con respecto a
la incidencia de la radiación solar y las condiciones sinópticas predominantes en un intervalo de tiempo
determinado.

2.9.1. Viento Anabático


Este tipo de circulación determina un flujo que sopla desde el valle en el día, por efecto del
calentamiento radiativo sobre la superficie. Se presenta cuando las parcelas de aire próximas a las
laderas y los valles está calientes, por lo tanto, la densidad del aire disminuye y va ascendiendo hasta
la cima, siguiendo el recorrido de la superficie topográfica en que se encuentre. Este aire ascendente
cálido se denomina viento anabático y es compensado por subsidencia en el Valle.

Fig. 15. Viento Anabático (Ideam, 2012).

A medida que el aire caliente intenta elevarse, deja presión ligeramente inferior adyacente a la
pendiente, generando un gradiente de presión horizontal. Cuando el aire cálido alcanza la cima del
complejo montañoso se eleva verticalmente como las parcelas de aire que presentan menor densidad
y mayor temperatura con respecto al ambiente circundante. Este movimiento ascendente en presencia
de humedad, genera nubes tipo cúmulos, conocidas como anabáticas (tipo cúmulos).

2.9.2. Viento Catabático (Viento de Montaña)


Flujo de viento generalmente débil (se desprecia el efecto Coriolis), que sopla desde la cima de las
montañas o altiplanicies con dirección al valle. El viento catabático se caracteriza por ser recurrente en
el día, y modulado o interrumpido por la presencia de flujo convectivo y/o ascenso por el calentamiento
del valle (anabático). Se desarrolla con más intensidad en días despejados al atardecer, durante la
noche y la madrugada, producto del enfriamiento del suelo por radiación. El proceso se intensifica si en
el valle se desarrollan focos térmicos provocados por el uso de suelo enfocado al desarrollo de
actividades urbanas e industriales, impulsando a la circulación de la alta presión (cima de la montaña)
hacia el valle (baja presión).

En este proceso, el aire que entra en contacto con la superficie fría (por la emisión de la radiación por
la superficie terrestre), se enfría y aumenta su densidad con respecto al aire circundante, por efecto de
la gravedad desciende ladera abajo. En su descenso se genera un calentamiento adiabático, pero
teniendo en cuenta que su temperatura en origen era más baja, se considera generalmente como viento
frío. Es importante mencionar que, aunque este viento podría alcanzar velocidades importantes por la
dirección de desplazamiento y
características térmicas de las parcelas de aire, el efecto de la fricción retrasa el movimiento.

Fig. 16. Viento Catabático (Meteorologiaenred, 2011).

La región de salto es una zona de turbulencia extrema que puede extenderse hasta tres kilómetros de
altura. Los siguientes factores son importantes en la aparición de vientos de ladera descendentes:

• Intensidad del flujo incidente perpendicular (+/-30º) a la barrera montañosa al nivel de la cima.
• Magnitud del gradiente de presión en superficie reducido al nivel del mar en la zona.
• Presencia de un nivel crítico en la vertical por encima de la montaña (no necesariamente muy
próximo a la cima), esto es un nivel en el que el viento revierta su dirección, o simplemente en
el que el flujo que cruza la barrera se anule.
• Estabilidad cerca de la cresta de la montaña con menor estabilidad por encima. Hay que
recordar que una inversión justo por encima de la cresta de la montaña actúa también como un
nivel crítico.
• Las situaciones de advección fría y advección de vorticidad anticiclónica que promueven
movimientos descendentes

En condiciones adecuadas, los vientos pueden acelerarse cuesta abajo en el lado de sotavento de una
barrera montañosa, y la intensidad y ubicación de estos vientos de ladera descendentes se ven
fuertemente afectadas por las aberturas o canalizaciones en la barrera. Por lo tanto, es importante tener
en cuenta los complejos efectos de canalización en la montaña. El fenómeno responsable de los efectos
producidos en superficie por vientos generadores de importantes daños se conoce en inglés como
blowdown. Este tipo de vientos, de naturaleza convectiva o no convectiva, hace que árboles o
estructuras sean derribados por vientos descendentes. Muchos vientos de ladera descendentes
producen un efecto de “blowdown”.

3. FENOMENOS DE PRECIPITACIÓN

3.1. GRANIZADA SINGULAR

El granizo es un tipo de precipitación sólida en forma de bolas o grumos irregulares de hielo, producido
siempre en nubes convectivas, casi siempre en cumulonimbos. Por convenio se establece que cada
unidad individual debe alcanzar al menos los 5 mm. de diámetro para ser considerada granizo. El
granizo se genera en casi todas las nubes tormentosas de cierto desarrollo vertical y, preferentemente,
en sus niveles medios y altos.

El granizo se forma a causa de las fuertes corrientes ascendentes de las nubes convectivas, que
elevan las gotas de agua hacia áreas muy frías, donde se congelan, formándose partículas de hielo
que a su vez capturan gotitas de nube sobre enfriadas (en estado de subfusión). Las intensas corrientes
verticales trasladan el granizo hasta el tope de la nube donde, encontrando más agua sobre enfriada,
continúa creciendo de tamaño en un proceso denominado acreción.

Fig. 17. Formación de Granizo (Astroyciencia.com, 2009).

Las piedras de granizo a veces presentan varias capas (análogamente a las de una cebolla), debido a
las diversas fases que atraviesa dentro de la nube convectiva. En el proceso de acreción intervienen
gotas subfundidas de diferentes tamaños y se producen ascensos y descensos dentro de la misma
nube sufriendo el granizo procesos de fusión parcial, nueva congelación y adición de nuevas gotas
subfundidas. Por tanto el granizo puede comenzar a derretirse y después volver a congelarse, tomando
una forma grande e irregular.

El peso del granizo lógicamente aumenta al crecer el tamaño de la piedra de hielo, cayendo
precisamente cuando las corrientes ascendentes en la nube dejan de ser lo suficientemente intensas
para su sostenimiento. Así, el granizo de mayor tamaño estará presente en las nubes de tormenta con
intensas corrientes verticales.

Las condiciones ideales para que el granizo llegue a superficie tienen las siguientes características:
intensas corrientes verticales (convección manifiesta), nivel de congelación (0ºC) no demasiado alto
(ya que, cuanto más bajo esté, más tiempo estará el granizo con una temperatura por debajo de la de
congelación del agua y más grande podrá hacerse la piedra), alto contenido de vapor de agua en la
troposfera, suficiente cizalladura vertical de viento y una capa de aire seco en niveles medios-bajos que
provoca evaporación que enfría el aire, haciendo que el nivel de congelación esté más bajo.
Una piedra de granizo puede presentar diversas formas y aspectos, tales como: agregación, hielo claro,
cónico, oblongo, con anillos, puntiagudo, etc.

El tamaño del granizo se suele expresar en unidades de longitud según el diámetro de la piedra de
hielo. Éste puede ser muy diverso, estando comprendido mayoritariamente entre los 5 mm. y los 5 cm.
El término pedrisco normalmente se emplea para piedras de tamaño superior a 2 cm. En algunas
ocasiones especialmente
adversas se superan los 5 cm.

Fig. 18. Granizada singular (Taringa.net, 2010).

También es frecuente la comparación del tamaño de las piedras con el de algunos objetos conocidos,
como por ejemplo legumbres, monedas, frutas, pelotas, huevos de distintas aves, etc.

El pedrisco provoca importantes destrozos en superficie y suele producirse en Colombia tanto en zonas
de sabana (por ejemplo, en Bogotá son frecuentes) como en otros puntos del interior (especialmente
en época del fenómeno de la Niña). En ambos casos, el pedrisco está asociado a nubes de tormenta
con gran desarrollo vertical.
Fig. 19. Granizada singular en Bogotá, 2007 (Urbanismosostenible, 2007).

Las granizadas de gran espesor son también singularmente adversas. En estos casos los tamaños de
los granizos pueden no ser demasiado significativos, pero sí la gran cantidad de ellos que cae en la
superficie y que hace que se acumulen en capas de varios centímetros de espesor en zonas llanas.
Una granizada así puede colapsar una ciudad, al acumularse en aceras, sótanos y calles. Suelen
presentar un aspecto similar a las nevadas en
cuanto a apariencia, y pueden tardar en desaparecer bastante tiempo. Algunos episodios de granizadas
de gran acumulación y no demasiado tamaño de las piedras suelen producirse en entornos muy fríos
de la media troposfera, con importante inestabilidad en capas bajas, pero con tropopausa baja, lo que
limita bastante el grado de desarrollo vertical de las nubes tormentosas, impidiendo la generación de
granizos de mayor tamaño.

La ocurrencia de granizo no es fácilmente comprobable con los medios de teledetección como el


radar, de lo que se desprende la importancia de disponer de una buena base de datos de
observaciones (realizadas a simple vista) de granizo singular.

3.2. PRECIPITACIÓN SUBITA

Las precipitaciones súbitas son lluvias intensas, de origen convectivo, caídas sobre una zona reducida,
provocando inundaciones repentinas (“flash flood”).

Para poder catalogar a un fenómeno como precipitación súbita han de coexistir, de modo aproximado,
los siguientes dos requisitos necesarios:

• que la precipitación torrencial haya durado menos de tres horas, pero al menos 30 min., y haya
abarcado una extensión inferior a 50 km.
• que se hayan alcanzado los 60 mm. acumulados en una hora en algún punto de este área.

Quedan por tanto fuera de esta categoría las precipitaciones muy fuertes y a la vez extensas, o las
precipitaciones que hayan acumulado gran cantidad de precipitación pero en un intervalo temporal
largo. Por consiguiente, el concepto de precipitación súbita queda relegado a precipitaciones
torrenciales, de corta duración, que afectan a un área reducida y crean inundaciones destacables.
Fig. 20. Precipitación súbita Bogotá, 2007 (Planetaclima.com, 2010).

Las elevadas tasas de precipitación son resultado de rápidos y eficientes ascensos de aire rico en vapor
de agua. La duración de un evento está relacionada con la velocidad del movimiento y el tamaño de los
sistemas respecto a la dirección del movimiento. Por tanto, se está frente a un análisis de distintos
ingredientes que se pueden combinar en mayor o menor medida en cada situación.

Los procesos de precipitaciones intensas suelen tener un marcado carácter convectivo


(entendiendo por convección la presencia de vigorosas corrientes verticales). En primer lugar, los
entornos favorables son regiones de alta humedad, importante inestabilidad, ascensos mesoescalares
y movimientos lentos.

Fig. 21. Formación Precipitación súbita (Climatotal.com, 2011).


Las inundaciones repentinas se producen como consecuencia de precipitaciones intensas, siendo una
respuesta del terreno a las precipitaciones que caen sobre él o a la escorrentía del agua que llega
desde la zona donde se produjeron realmente aquéllas. Por tanto, en el concepto de inundaciones
repentinas se aúnan dos ingredientes o factores: por un lado el meteorológico y por otro el hidrológico.
La respuesta hidrológica de una zona va a depender a su vez de diversos condicionantes, tales como
la orografía, tipos y usos del suelo, edificaciones, antecedentes de lluvia en una cuenca o zona en los
días anteriores, presencia de maleza en cauces de ríos, etc.

Una nota importante también a tener en cuenta es que en la mayoría de los trabajos se considera que
las inundaciones repentinas tienen lugar en periodos de tiempo inferiores a unas seis horas. El
problema de las inundaciones repentinas afecta a gran parte del planeta, desde zonas en los trópicos,
hasta áreas subpolares. Se distinguen de las inundaciones usuales por la corta duración, ya que
mientras que éstas ocurren durante periodos de varios días, y es posible actuar para mitigar los daños,
las inundaciones repentinas aparecen de forma muy rápida, y la forma más eficaz de actuar para salvar
vidas es la de estar preparados y emitir avisos.

Otras características usuales de las precipitaciones súbitas son la cuasi-estacionariedad de los


sistemas que las provocan, la interacción de la dinámica atmosférica con la orografía de la zona
afectada, y la generación de inundaciones repentinas locales de gran repercusión mediática, fruto de
la suma de los efectos meteorológicos e hidrológicos.

3.3. NEVADA SINGULAR

La nieve consiste en precipitación de hielo cristalizado, en su mayor parte en forma de estrellas


hexagonales, ramificadas, pero frecuentemente mezcladas con simples cristales. Si la temperatura del
aire no ha descendido mucho, entonces los cristalitos se sueldan entre sí, formando “copos”. La nieve
es un fenómeno relativamente frecuente en algunas zonas de nuestro país. Para que se considere una
nevada de carácter singular, la precipitación en forma de nieve debe acumular 20, 10 ó 5 cm de nieve
en 24, 12 ó 6 horas respectivamente, si se trata de zonas llanas, o 40 cm en 24 horas, si se trata de
zonas montañosas – y, en todo caso, siempre que la nevada haya ocurrido a una altitud por debajo de
1500 m.-, o bien cantidades menores, pero excepcionales para la región en cuestión.

Fig. 22. Nevada singular (Opinionclima.com, 2012).


Los copos de nieve, por tanto, no son gotas de agua congelada, sino que los cristales de hielo se
forman por sublimación del vapor de agua dentro de una nube, sobre algunas de las gotículas que la
componen. Estas gotículas suelen estar subenfriadas (a temperaturas por debajo de 0ºC), pero cuando
la temperatura llega a ser suficientemente baja, algunas de ellas empiezan a congelarse. El calor latente
que se desprende en este proceso hace que las gotículas que aún no se han congelado aporten vapor
de agua, que en contacto con las gotículas congeladas forma los primeros cristales de hielo, que van
creciendo a medida que se sublima más vapor encima, hasta que el peso es suficiente para que
precipite.

Dependiendo de las condiciones de humedad y temperatura en el ambiente que se encuentren los


copos en su proceso de crecimiento, este tendrá lugar de forma distinta, siendo esta la razón de que
los copos de nieve no tengan siempre el mismo aspecto.
REFERENCIAS

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sitio web:
http://www.meteoclub.es/foro/meteorologia/31-las-escalas-meteorologicas

Oviedo T., Blanca (2011). Capítulo 5. Fenómenos y escalas meteorológicas. Caracterización de


Fenómenos Meteorológicos.

Módulo didáctico. Universidad Nacional Abierta y a Distancia – UNAD. Colombia. [versión electrónica]
Extraído en mayo de 2014 del sitio web Tiempo.com:
http://datateca.unad.edu.co/contenidos/358026/358026/capitulo_5_fenmenos_y_escalas_meteorolgic
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Universidad de la República de Uruguay (2010). Masas de aire y frentes. Curso de taller de introducción
a la meteorología. [versión electrónica] Extraído en mayo de 2014 del sitio web:
http://meteo.fisica.edu.uy/Materias/TIM/teorico_tim/Masas%20Aire%20TIM.pdf

Andrades Marisol (2012). Universidad de la Rioja. Tema 4. La presión atmosférica. Fundamentos de


Climatología. [versión electrónica] Extraído en mayo de 2014 del sitio web:
http://www.divulgameteo.es/uploads/FundamentosClimatolog%C3%ADa.pdf

FONDEAR (2009). Meteo 7 - La evolución de las Depresiones. [versión electrónica] Extraído en mayo
de 2014 del sitio web: http://www.fondear.org/infonautic/mar/Meteo/Meteo-Depresiones/Meteo-
Depresiones.htm

Alpred, S.L. (2005). Las depresiones de origen no frontal. [versión electrónica] Extraído en mayo de
2014 del sitio web:Tiempo.com.: http://foro.tiempo.com/las-depresiones-de-origen-no-frontal-
t32746.0.html

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