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LA ADORACIÓN

Jack Moraine
Andy Park
Larry Myers
"The Importance of Worship" por Jack Moraine
Copyright 1997 Vineyard Christian Fellowship, Gilbert, Arizona

"The Values & Priorities of Worship in the Vineyard" por Andy Park
Copyright 1996 the Association of Vineyard Churches

"Worship Leading 101" por Jack Moraine


Copyright 1998 Vineyard Christian Fellowship, Gilbert, Arizona

"John Wimber's Legacy: Worship" por Larry Myers


Copyright 1998 the Association of Vineyard Churches

Copyright 1999 por Vineyard Mexico Partnership para la versión en español


Traducido al español por: Carlos Johnson
EL LEGADO DE JOHN WIMBER
Larry L. Myers: La Adoración

Influencias

John fue un músico excelente. Ya que estudió la música desde su niñez, había llegado a
ser no solo un competente multi- instrumentalista, sino también un buen arreglista y
exitoso productor de discos. El legendario Shorty Rogers, que fue uno de los líderes en la
costa occidental de las escenas de "cool" jazz y llegó a ser un cristiano comprometido a
final de los años 70, me dijo que John fue un buen saxofonista. John me dijo hace unos
años que su meta, después de haber sido un exitoso productor de discos, era llegar a ser
uno de los mejores arreglistas en Hollywood. Y ya estaba en camino. Su grupo "The
Righteous Brothers" estaba grabando hits que llegaron a ser de los más populares ["Top
Ten"].
Pero Dios intervino y cambió el curso entero de su vida.
¿Qué tiene que ver todo esto con su contribución a la alabanza como ahora la
conocemos? En primer lugar él tuvo un excelente conocimiento de la música pop/rock,
así que la música que a él le gustaba, escribía y que expresaba su corazón fue el mismo
estilo de los "boomers". [La generación que nació entre aproximadamente los años 1945
y 1965.] Como él dijo en muchas ocasiones, quería edificar una iglesia a la cual a él
mismo le gustaría asistir. Y esto se reflejaba en la música.
La iglesia fue la segunda influencia importante en la contribución de John a la
alabanza. Sus primeras experiencias con la vida de la iglesia le convenció que aunque
había muchos maravillosos y profundos cantos e himnos cristianos, fue difícil
identificarse con ellos. Típicamente, la parte musical de la reunión consistía en dos
himnos (o cantos "gospel"), un canto especial (por el coro o solista), y tal vez un canto
más antes del mensaje.
Pero John tenía hambre de la presencia de Dios en la reunión, así que extendió el
tiempo de la alabanza.
En tercer lugar, John visitó y estudió a cientos de iglesias en muchas
denominaciones a través de los Estados Unidos en su papel como asesor de
iglecrecimiento para Fuller Institute of Church Growth (1974-1978). Estas observaciones
de tantos diferentes estilos de alabanza enseñó a John cuatro conceptos claves acerca de
la adoración bíblica.
Primero, John descubrió el mandato bíblico que la adoración es el llamamiento
más importante de la iglesia. Segundo, ya que John entendió esto, rehusó relegar la
alabanza a una posición secundaria o usarla como una manera de calentar a la gente y
prepararla para la predicación de la Palabra. John enseñó que la alabanza en sí es
esencial, y que es nuestro primer y más importante llamamiento como la novia de Cristo.
Tercero, John no permitió el uso de la alabanza para manipular a la gente. John se
opuso a usar la música de adoración para que la gente diera dinero, o para motivarles a
pasar al frente o para salvación o para ser ministrados.
Cuarto, y tal vez más importante, John detalló para nosotros el concepto que la
adoración es para facilitar y expresar nuestra relación personal y corporal con nuestro
Padre Celestial, nuestro Señor Jesucristo, y el Espíritu Santo. Y para lograr esto

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necesitábamos usar los pronombres de segunda persona (tú) en vez de los de tercera
persona (él). Queremos cantar a Dios no solamente de Dios.
Recuerda la lista de los cantos que eran populares en los días antes de la
formación de la Viña. Notas la diferencia inmediatamente. Estos cantos (y la mayoría de
la música actual escrita para la iglesia fuera de la Viña) son escritos acerca del Señor y
podría llamarse música de adoración "evangelística". Pero John estaba comprometido a
mantener la adoración como algo personal.

Conclusión

La pequeña ola que empezó a formar cuando John compuso "La Canción del
Espíritu" en 1976 ha llegado a ser un verdadero maremoto, cuyos efectos se sienten a
través de todo el mundo. Dios usó a John y a la Viña para dar a luz un nuevo tipo de
adoración caracterizada por una cosa: la intimidad. Así que es apropiado reconocer y
expresar nuestro aprecio profundo por el legado de John en definir y expresar estos
conceptos básicos acerca de la adoración y por dirigirnos hacia un conocimiento más
amplio y más profundo de nuestro llamamiento alto de ser adoradores del Padre, el Hijo y
el Espíritu Santo.

Larry ha sido un músico profesional desde 1973. Ha aparecido con frecuencia en la


serie de cassettes de Vineyard Music Group, "Touching the Father's Heart". Larry se
graduó de Dallas Theological Seminary en 1972, y ha sido pastor y director de alabanza
desde 1975. Reside en West Los Angeles con su esposa Nancy Stafford.

(Traducción por Carlos Johnson del artículo "John Wimber's Legacy of Worship",
publicado originalmente en la revista Voice of the Vineyard, en el Otoño de 1998.)

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LA IMPORTANCIA DE LA ADORACION
por Jack Moraine
(Pastor de la Iglesia Vineyard Christian Fellowship de Gilbert, Arizona)

La Adoración en la Biblia

Uno podría decir que el enfoque de toda la Biblia es la adoración. Por lo menos se
podría decir que la adoración es uno de sus temas principales. Lo que sigue es una
vista panorámica del tema de la adoración en las Escrituras.

v Se luchó por la adoración en la tentación en el huerto de Edén.

v La adoración fue una de las características principales en las vidas de los patriarcas.
En el libro de Génesis vemos a Abraham, Isaac y Jacob edificando altares al Señor
y clamando a su nombre, en comparación a los que adoraron a los supuestos dioses
de las naciones que les rodeaban.

v En el libro de Exodo vemos a Dios liberando a Israel de la esclavitud y de la


opresión y sacándolos de Egipto para que pudieran adorarle. El llegó a ser su Dios
y ellos su pueblo. El les dio su palabra en forma de la Ley y les dio instrucciones
acerca de cómo adorarle en por medio del tabernáculo y su servicio.

v Vez tras vez en los libros históricos y proféticos del Antiguo Testamento vemos el
énfasis y la importancia de la adoración cuando Dios juzga a su pueblo por el
pecado de la idolatría.

v En el libro de Apocalipsis del Nuevo Testamento, vemos que hay una actividad
constante en el cielo: la adoración a Dios. De hecho, el libro de Apocalipsis enseña
que el acto que determina nuestro destino final es la adoración: ¿Adoraremos a
Dios o a la bestia y a su imagen?

El Significado de la Adoración

Cuando adoramos a Dios reconocemos y declaramos su valor.

Las palabras principales de la Biblia traducidas “adoración” (saha en el hebreo,


proskuneo en el griego) enfatizan el acto de postrarse en reverencia. La palabra griega,
proskuneo, es una combinación de dos otras palabras griegas: pros, que significa
“hacia” y kuneo, que significa “besar”. Proskuneo es la palabra que más
frecuentemente se usa para referirse a la adoración y significa: acercarse para besar.

Puntos Claves:

La adoración se trata de postrarse. ¿Ante quién vamos a postrarnos? ¿A quién vamos a


servir?

La adoración se trata de la intimidad en una relación.

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Dos Aspectos de la Adoración
Hay que distinguir entre los dos aspectos de la adoración, una más amplia y la otra más
restringida. Creo que podemos ver los dos aspectos en Romanos 12.1:

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis
vuestros cuerpos en sacrifico vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto
racional.

El Acto de la Adoración.

La mayoría de nosotros relacionamos la palabra “adoración” con las cosas que


hacemos en una reunión de la iglesia y en nuestros momentos de adoración personal y
privada. Estas actividades (por ejemplo: la oración, la alabanza, cantar, dar gracias,
rendirnos, levantar las manos, arrodillarnos, etc.) son algunas maneras de ofrecernos o
presentarnos a Dios – lo que Pablo llama en esta Escritura nuestro “culto racional”.
Entonces el acto de adorar está relacionado con una ofrenda de adoración: ofrecernos
a nosotros mismos a Dios y ponernos a su disposición.

Una Vida de Adoración.

En un contexto más amplio, al adoración implica la manera en que vivimos. A través de


este acto espiritual llegamos a ser sacrificios vivos. En otras palabras, la adoración
involucra el acto de ofrecernos a Dios, pero también incluye los resultados de
ofrecernos a Dios. Por esto, en el siguiente versículo Pablo habla de ser transformados:

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de


vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfeca. (Romanos 12.2)

El autor del libro de Hebreos también habla acerca del acto de la adoración y la vida de
adoración en Hebreos 13.15-16. El versículo 15 habla del acto de adoración: ofrecer a
Dios sacrificio de alabanza...fruto de labios que confiesan su nombre. Y el versículo 16
habla acerca de la vida de adoración: Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os
olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

El autor del libro de Hebreos dice que estamos ofreciendo un sacrifico a Dios cuando le
alabamos con los labios y cuando compartimos con los que tienen necesidad. ¡Todo
eso es adoración! La totalidad de nuestras vidas, todo, es una ofrenda de adoración a
Dios.

Puntos Claves:

El acto de adoración no se puede separar de una vida de adoración. (Juan 14.15)

Una vida de servicio es el fruto de la adoración. La adoración y el servicio a Dios van


de la mano. (Mateo 4.10)

La adoración que no afecta nuestra manera de vivir no es una adoración verdadera.


(Marcos 7.6-7)

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Una Definición de la Adoración:

La mejor definición que conozco es la que Jesús mismo nos dio:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu
mente y con todas tus fuerzas. (Marcos 12.30)

Amar a Dios con todo lo que tenemos – ¡eso es la adoración! Y si lo amamos


verdaderamente con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza no solo afectará
nuestros actos de adoración en la congregación o en privado, también transformará
nuestras vidas y cambiará nuestra manera de vivir. Nuestro amor por Dios se expresa
al ofrecernos a él en ocasiones de adoración en público y en privado, y al obedecerle en
nuestras vidas cotidianas.

En todo el material a continuación nos enfocaremos en el aspecto más restringido de la


adoración: tiempos de adoración en público y en privado, la ofrenda de nuestro amor,
nuestra alabanza y de nosotros mismos a Dios.

El Poder Transformador de la Adoración

El fruto de la adoración, el producto de la adoración, es una vida transformada


(Romanos 12.2). Una de las puertas principales que Dios usa para tocar nuestras vidas
es a través de la adoración. Nos transforma mientras nos ofrecemos a él en la
adoración. (El llamado de Isaías al ministerio nació en la adoración: Isaías 6.1-8)

La adoración tiene implicaciones para cada uno de nosotros, como dijo el cantante Bob
Dylan:
Tienes que servirle a alguien.
Podría ser el diablo o podría ser el Señor,
Pero tienes que servirle a alguien.

Todos adoramos algo, aunque no nos demos cuenta de ello. O adoramos al Dios
verdadero o adoramos otra cosa. En nuestra cultura la adoración de los ídolos puede
ser muy sutil pero sin embargo está presente. (Por ejemplo, en Efesios 5.5 y
Colosenses 3.5 Pablo dice que la avaricia es idolatría.) Claro, algunos dicen que no se
postrarían a nada. Pero el centro de la adoración es el señorío. La auto-adoración fue
la tentación que usó la serpiente en el huerto cuando dijo a la mujer: ... serán abiertos
vuestros ojos y seréis como Dios... Tal vez no lo reconocieron Adán y Eva en ese
momento, pero al intentar ser como Dios, o hacerse dioses, en realidad estaban
arrodillándose al adversario que había caído en un pecado parecido al orgullo. (Isaías
14.12-14; Ezequiel 28.12-17)

Llegamos a ser como Dios cuando le adoramos. Esto ocurre aun cuando
adoramos a otras personas o cosas. (Salmos 115.4-8)

La adoración determina la dirección de nuestras vidas, porque llegamos a ser como el


Dios que adoramos. La adoración nos transforma y establece nuestros valores,
prioridades y lo que vamos a ser.

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Cuando adoramos establecemos...:

v ...Dónde vamos a postrarnos. El postrarse muestra nuestra actitud ante el Señor.


Es traer nuestros corazones ante él y someter nuestras vidas a él.

v ...A quién vamos a buscar. Esto tiene que ver con nuestras metas y dirección.

v ...Lo que vamos a descubrir. (Acerca de nosotros y acerca de Dios. La adoración


es nuestra respuesta a la revelación de Dios.)

v ...La gloria que habrá en nuestras vidas, y por medio de ellas.

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria
del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por
el Espíritu del Señor. (2 Cor. 3.18)

Miramos y reflejamos la gloria del Señor principalmente a través de la adoración. Por


eso la adoración es tan esencial para poder llegar a ser como Cristo y cumplir sus
planes y propósitos para nuestras vidas. Este proceso de transformación funciona
como una cámara:

v Lo primero que hace uno cuando va a tomar una foto es apuntar la cámara hacia la
imagen que quiere capturar en la película. En la adoración nos enfocamos en el
Señor Jesucristo.

v Cuando vas a tomar una foto, presionas el botón que abre la apertura y permite que
la luz entre a la cámara para transformar la película. En una manera parecida, al
adorar abrimos nuestro corazón y espíritu a la presencia de Dios y permitimos algo
de la luz de su presencia – su gloria – entrar en nuestra vida para formar la imagen
de su Hijo en nosotros.

Para llegar a ser como Jesús, necesitamos continuamente abrirnos a su presencia y a


su palabra.

LA PRESENCIA DE DIOS EN LA ADORACION


¿Para qué tenemos reuniones congregacionales? ¿Por qué cantamos en la iglesia?
¿Cuáles son las bases bíblicas por las acciones y actividades que conforman nuestras
reuniones?

Nos congregamos por dos motivos:

Primero, para servir a Dios con nuestra alabanza. La adoración primera y


principalmente es para Dios. A veces las personas comentan: Yo no sentí nada en el
tiempo de alabanza hoy. ¿Quién dijo que tú tenías que sentir algo? No es para que
nosotros recibamos algo, sino para que demos algo. (1 Pedro 4.11)

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Al servir a los demás necesitamos la abundancia de Dios. La necesidad más grande
que tenemos en nuestra vida es de su presencia. Nuestra mayor necesidad es de Dios
mismo. Esta necesidad se suple al encontrarlo, adorándole.

Una vez alguien me preguntó, ¿Por qué nos instruye la Biblia orar si Dios ya sabe lo
que necesitamos? Tal vez es porque Dios sabe que la mayor necesidad que tenemos
es de una relación íntima con él.

¿Por qué nos exhorta Dios a adorarle? ¿Es inseguro? ¿Es egoísta? No. Nosotros
estamos llamados a adorar porque Dios sabe que fuimos creados para tener una
relación con él y ninguna otra cosa nos satisfacerá. La adoración no es una actividad
dirigida a un Dios egoísta. La Escritura nos muestra que Dios llama a su pueblo a
adorarle en su presencia para que él lo libere, redima, renueve y restaure.

La definición clásica del propósito y el destino del hombre se encuentra en el catecismo


de Westminster: El fin principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutarle para
siempre.

Así que el primero motivo por la adoración es enfocarnos en el Dios de nuestra


alabanza. Segundo, él ha planeado que a través de la adoración encontremos gozo,
bendición, satisfacción y propósito. Así que la alabanza es hacia Dios y para Dios, pero
también es para nosotros.

La Señal del Pueblo de Dios (Exodo 33.1-3, 12-17)

Sobre toda otra cosa necesitamos la presencia de Dios.

v Enfrentado con la posibilidad de heredar la tierra prometida sin la presencia de Dios,


Moisés dijo que no estaba de acuerdo. El no quería las bendiciones de Dios sin la
presencia de Dios. Moisés estaba diciendo algo así: Si tú no vas, yo no voy. No
me importa tanto la tierra, yo te necesito a tí. En la adoración buscamos el rostro de
Dios y no su mano. Si Dios no está presente en nuestras reuniones ¿para qué ir?

v Moisés pregunta: ¿Qué va a distinguirnos de todos los otros pueblos de la tierra?


Es una buena pregunta. ¿Qué tenemos que ofrecer a la gente? A veces siento que
en la iglesia estamos tratando de competir con las cosas que ofrece el mundo. La
verdad es que no podemos entretener como Hollywood o Nintendo. ¿Qué tenemos
nosotros que nadie más tiene? ¿Qué puede encontrar la gente con nosotros que no
puede encontrar en ningún otro lugar? La respuesta es: la presencia de Dios. Eso
es lo que nos debe distinguir de todos los demás. Como individuos Dios nos ha
dado su Espíritu como depósito de lo que vendrá (Efesios 1.13-14). También, cada
congregación local es un templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3.16). A veces
enfatizamos la palabra “templo” en este versículo. Pero ¿cuál es más importante, el
templo o el Espíritu que lo llena? No estoy interesado en tener un templo hermoso
donde puedo adorar si el Espíritu no está presente. Yo no estoy interesado en tener
una iglesia llena de personas vacías. Si hay algo que debe caracterizarnos como
pueblo es la presencia de Dios. ¿Cómo podemos competir con el sexo ilícito, las
drogas y el “rock and roll” para ganar a los jóvenes? Creo que la realidad de la
presencia de Dios manifestada en sus vidas cautivará sus corazones.

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v Si no tenemos la presencia de Dios, no tenemos nada de valor para ofrecer a la
gente. Sigamos el ejemplo de Moisés y no estemos satisfechos con una tierra
prometida sin la presencia de Dios.

La Presencia de Dios Manifiesta

Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (Salmo 22.3)
[Otra versión dice que él es entronado en las alabanzas.]

Entender nuestra necesidad por la presencia de Dios nos dirige a este principio tan
importante de la adoración: Dios manifiesta su presencia cuando le adoramos.

Dios establece su trono en medio de un pueblo adorador. El trono habla de su reino. El


viene a reinar en medio de la adoración. Su reino se manifiesta y se extiende en
nuestras vidas y a través de nuestras vidas cuando le adoramos.

Ejemplos:

v En el Antiguo Testamento, Dios vino al lugar de adoración y dio a conocer su


presencia. Llenó el tabernáculo y el templo con su gloria. (Exodo 40.34-35; 2
Crónicas 5.13-14)

v En Isaías 6.5-7, en medio de la adoración, Dios revela su gloria a Isaías, y el reino


de Dios es extendido en la vida de Isaías a través del perdón y la misericordia que
fluyen del trono de Dios. También, Isaías es comisionado como profeta de Dios
mientras él manifiesta su presencia en medio de la adoración.

v En Hechos 4.23-31, después del arresto de Pedro y Juan, los creyentes levantan su
voz en adoración y oración a Dios. El resultado fue que se sacudió el lugar donde
estaban, y fueron llenos del Espíritu y hablaron la palabra de Dios con denuedo.
(Hechos 4.31)

v Dios habló a los líderes de la iglesia de Antioquía acerca del llamado apostólico de
Pablo en medio de la adoración. (Hechos 13.2)

v Personalmente yo he visto a la gente entregarse a Criso o ser sanada en medio de


la adoración. ¿Cómo ocurre esto? Ocurre porque Dios establece su trono en medio
de un pueblo adorador, y su trono es un trono de gracia (Hebreos 4.16). Por eso la
gracia y la misericordia fluyen cuando adoramos a Dios. Dios se acerca a nosotros
cuando nosotros nos acercamos a él en la adoración (Santiago 4.8), y al manifestar
su presencia da a conocer su amor y misericordia.

v El medio para llenarnos continuamente con la presencia del Espíritu Santo es la


adoración. (Efesios 5.18-20)

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Adorar en Espíritu y en Verdad (Juan 4.19-24)

Jesús señala que la adoración es una de las características particulares del pueblo de
Dios, y que la verdadera adoración combina los elementos de espíritu y verdad. En su
conversación con la mujer samaritana en Juan 4, Jesús intenta hablarle acerca de la
necesidad más profunda de su vida y mostrarse como la fuente de aguas vivas. En
medio de esta conversación, la mujer pregunta a Jesús acerca de su opinión sobre un
punto de controversia entre los judíos y los samaritanos.

La mujer pregunta a Jesús acerca del lugar correcto para la adoración. Jesús contesta
enfatizando la manera en que debemos adorar. El dónde de la adoración no es tan
importante. La manera de adorar sí es importante. Jesús empieza por señalar la
relación entre el conocimiento y la adoración (v. 22).

El conocimiento es un ingrediente clave en la adoración. Nuestra adoración debe ser


fundamentada en su Palabra. El conocimiento y la adoración van de la mano. La
verdad y la adoración pertenecen juntas. Necesitamos saber algo acerca del Dios que
adoramos, y este conocimiento debe ser basado en la verdad, porque llegamos a ser
como el Dios que adoramos. Nuestra adoración tiene que estar fundamentada en la
verdad de Dios, como las Escrituras lo revelan, y especialmente en la revelación de
Dios que nos ha venido a través de Jesucristo.

Como lo señala Jesús a la mujer samaritana, es imposible adorar a alguien que no


conocemos. El conocimiento es un ingrediente esencial en la adoración. Pero un
simple conocimiento, el conocimiento de la Palabra de Dios, no garantiza que haya
adoración. Es posible tener muchísimo conocimiento acerca de la Biblia y nunca
arrodillarse, nunca levantar las manos o la voz en adoración al Padre en espíritu y
verdad. El conocimiento es un ingrediente esencial en la adoración, pero no es el único
ingrediente.

Jesús dice algo importante en los versículos 23 y 24: El Padre busca adoradores
verdaderos. El Padre busca un pueblo adorador. ¿Qué es un verdadero adorador? El
que adora a Dios como él nos instruye: en espíritu y en verdad. La verdadera
adoración ocurre cuando le adoramos a su manera, no a la nuestra. Dios mismo, no
nosotros, define la manera en que debemos adorar. Aquí mucha gente dice: Yo adoro
a Dios a mí manera. Los verdaderos adoradores adoran a Dios a su manera y él desea
ser adorado en una manera que utiliza los dos elementos de espíritu y verdad.

Adorar en Espíritu

¿Qué significa adorar en espíritu? Cuando Jesús habla de adorar en espíritu, no es


claro en el texto si se refiere al Espíritu Santo o al espíritu humano. Hay motivos para
entenderlo de las dos formas. (Filipenses 3.3)

Adoración en el Espíritu es adoración bajo la influencia, guianza e impresiones del


Espíritu Santo. Es adoración que recibe su poder del Espíritu y no de la carne.

Creo que también es correcto decir que la adoración en espíritu involucra el espíritu del
adorador. En otras palabras, no es solo una adoración mental o física, sino espiritual,

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que surge de lo más profundo de nuestro ser. La adoración en espíritu toma lugar
cuando nuestro cuerpo expresa la adoración que viene de nuestro espíritu (Romanos
12.1).

A veces no pensamos que nuestro cuerpo es espiritual, pero sí lo es. Ofrecer nuestro
cuerpo es un acto espiritual de adoración. Aunque podemos hablar de aspectos de
nuestro ser (espíritu, alma, cuerpo), la verdad es que Dios nos hizo como una unidad, y
estamos mandados amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza.
Quiero decir que la adoración en espíritu implica tanto nuestro cuerpo como nuestro
corazón y mente. O visto de otra manera, la adoración en espíritu se expresa a través
de nuestro cuerpo. Como somos una sola unidad como seres humanos, lo que
hacemos físicamente nos afecta espiritualmente, y lo que hacemos espiritualmente nos
afecta físicamente. Así que la adoración en espíritu involucra todo nuestro ser.

Adorar en Verdad

¿Qué significa adorar en verdad? Quiero sugerir cuatro aspectos.

1. Es adoración que corresponde a la verdad de nuestra condición interior. Los


fariseos violaron este principio. (Marcos 7.6-7)

La adoración no es algo simplemente exterior, como el movimiento los labios ante


Dios. Nuestro corazón se acerca a él. Cuando lo que hacemos en la adoración deja
de ser una expresión de lo que realmente está en nuestros corazones, deja de ser
una adoración verdadera.

2. Es adoración que se enfoca en la persona y la obra de Jesucristo, quien es la


verdad. (Juan 14.6; Filipenses 3.3)

3. Es adoración fundamentada en la verdad de la Escritura, a través de la cual Dios


nos revela su naturaleza y carácter.

4. Es adoración fundamentada en el Espíritu.

La adoración es como un motor de dos cilindros que opera con una mezcla Espíritu y
verdad.

Reuniones congregacionales que enfatizan la Palabra de Dios pero están vacías del
Espíritu de Dios nos llevan a un camino sin vida. La señal que nos distingue como
cristianos es la presencia de Dios y en esas reuniones hace falta. Pero las reuniones
que enfatizan al Espíritu y dejan a un lado la verdad pueden dirigirnos a un simple
emocionalismo. Podemos estar bien formales pero congelados; podemos calentarnos
en el emocionalismo o podemos adorar al Padre en una manera balanceada: en
Espíritu y en verdad. Las dos cosas son esenciales al adorar a Dios. Y éstos son los
adoradores que el Padre busca.

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LOS VALORES Y LAS PRIORIDADES DE ADORACIÓN
DE LA VIÑA
por Andy Park: (Director de alabanza de la Viña de Anaheim, California)

Son las 10:05 el domingo por la mañana, y la reunión acaba de empezar. El director de
alabanza ora sencillamente, invitando a Dios a estar presente y animando a la
congregación a enfocarse en él. Él empieza los cantos asentando con la cabeza al
grupo de músicos, entonces cierra sus ojos al cantar cantos contemporáneos de amor y
alabanza al Padre. A veces levanta una oración entre los cantos y da indicaciones a los
músicos cuando hay una transición. Hay poca conversación entre el director de
alabanza y la congregación. Casi todo está dirigido hacia el cielo. Hay unos pocos
momentos cuando dejan de cantar, pero los instrumentos siguen tocando mientras la
congregación espera en el Señor con una actitud de adoración. Los cantos varían entre
gozosos y suaves. Aunque es obvio que ha habido algo de planeación y preparación
por los músicos, también hay un sentir de espontaneidad al dirigir el líder una media
hora de cantos.

¿Qué impulsa este estilo de dirigir alabanza? ¿Está el director de alabanza solo
dejando que las cosas ocurran, o hay una filosofía detrás de lo que hace? ¿Es una
manera arbitraria de llenar el tiempo antes del mensaje, o hay un plan intencional que
expresa un sistema definido de valores?

Hace como 18 años, Dios juntó a un grupo de personas en Yorba Linda, California que
estaban concientes de su necesidad desesperada de Dios. Solo tenían la energía
suficiente para acercarse a él para escuchar su voz y recibir su consolación.
Derramaron ante él su adoración y su clamor por ayuda. De esta experiencia íntima de
tocar a Dios y ser tocados por él, nació un movimiento de iglesias y se desarrolló una
práctica y teología única de adoración. A través de los años, las fronteras de la
adoración en la Viña se han extendido, pero los valores principales que fueron formados
en aquellas etapas iniciales están todavía intactos. El estilo y la forma de expresión
puede evolucionar, pero la visión y el propósito permanecen constantes.

Para permanecer fieles al llamado que Dios nos ha dado, tenemos que aclarar y afirmar
los valores que no vamos a cambiar, y asegurarnos que nuestras prácticas estén
alineadas con esos valores. Si el capitán de un barco fija su curso, pero se le olvida
examinar su brújula, sin darse cuenta se desviará.

Los directores de alabanza enfrentan dos peligros: Muchos tienden a enamorarse de


sus habilidades. La otra tendencia es desviarse del mandato y herencia que Dios nos
ha dado como movimiento. Debemos mantener nuestro ojo en la brújula si vamos a
mantener el curso y cumplir nuestro llamamiento de Dios.

Fuera de la Viña hay muchos estilos y formas de alabanza que son válidos y bíblicos.
La Viña no es lo único que hay en cuanto a esto. Apreciamos a todas las
denominaciones y movimientos que exaltan a Cristo y se adhieren a las doctrinas claras
e importantes del cristianismo básico. A la vez, sentimos una responsabilidad de andar
de acuerdo a lo que Dios ha escrito en nuestros corazones.

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Mi versión de los valores de la alabanza de la Viña tiene su fundamento en los
mensajes de John Wimber al respecto. He añadido al bosquejo de John de acuerdo a
mi propia experiencia como un pastor y director de alabanza dentro de la Viña.
Hay seis valores básicos que proveen el fundamento y la estructura para una variedad
de prioridades y prácticas que yo sigo. Cada valor está respaldado por mandatos
bíblicos sobre la adoración y la devoción.

1. La adoración es únicamente para la gloria y honra de Dios.

No hay nada más poderoso que estar cara a cara con la presencia de Dios en la
adoración congregacional. A veces es sobrecogedor gustar y saber que el Señor es
bueno. Durante la experiencia de tocar delante de grupos grandes cuando el Espíritu
Santo está moviéndose es un reto para mí mantener puros mis pensamientos. A veces
mi mente vaga a ideas como ésta: ¿No es asombroso lo que está pasando? ¡Qué bien
se oye mi voz! ¡Caray, si no tengo dones! Después de varios segundos reconozco lo
que estoy haciendo y rápidamente deshecho mis pensamientos desviados. Entonces
escojo re-enfocarme en el que es la única fuente de dones y unción par la adoración.

Este tipo de equivocación es lo que llevó a la caída de Lucifer. En Ezequiel 28, la


profecía contra el rey de Tiro tiene un doble significado también en contra de Lucifer, el
líder de las huestes angelicales. Él fue un ángel dotado y ungido que tenía acceso
directo al trono de Dios (vs. 12 y 14). Pero por su orgullo y deshonestidad (vs. 1, 17 y
18), él fue echado de su posición exaltada como querubín de guardia. Como él fue
adornado con joyas preciosas y hermosas, Dios adorna a directores de alabanza con
dones musicales que centellean bajo la luz del Espíritu Santo.

Estar sometidos consciente y constantemente al Espíritu en tiempos como éstos es


esencial para mantenernos puros en nuestra motivación. Rodeado de la luz gloriosa de
Dios y la adoración de otros seres angelicales, el corazón de Lucifer se oscureció y ya
no fue satisfecho solo con ser un adorador. En cambio, él quiso recibir adoración. Los
modelos de espectáculos musicales que nos rodean a veces nos seducen a vernos
como dioses en vez de canales puros de adoración.

Evitar este espíritu de “espectáculo” es necesario para resistir una actitud egoísta al
dirigir la alabanza. Podemos ser apasionados, expresivos y aun agresivos al dirigir la
alabanza, pero a menos que esto venga de una actitud de adoración, atraeremos la
atención a nosotros mismos.

Ocasionalmente yo me resbalo hacia el estilo “espectáculo” por un momento.


Normalmente lo siento inmediatamente porque la actitud detrás de la acción no es
correcta. Cuando esto ocurre, recapacito y concientemente me someto al Espíritu
Santo. Qué bueno que tenemos al Espíritu Santo que es como un árbitro en nuestros
corazones, hablándonos cuando cometemos faltas. Si respondemos a sus susurros y a
la guianza de nuestros pastores, estaremos seguros.

Sin embargo, al tratar este tema tenemos que tener cuidado de no crear reglas rígidas
definiendo exactamente cuanta expresión es aceptable para un director de alabanza. El
mismo requinteo o expresión puede ser en un momento inspirado y en otro momento
inapropiado.

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Debemos tener cuidado de no cometer el error de Mical, la esposa del rey David, que
menospreció la danza de David ante el Señor (2 Samuel 6.16). No podemos medir la
integridad del corazón en adoración por una evaluación rápida de su expresión vocal o
física. Si te preguntas qué tan expresivo debes ser al dirigir alabanza, deja que el
Espíritu Santo sea tu guía. Si necesitas ayuda, pídela de tu pastor.
El propósito más importante de la adoración en la Viña es bendecir a Dios. Aunque
sintamos alguna bendición física, emocional o espiritual de parte de Dios al adorarle, no
tenemos esto como un derecho previsible o inalterable como hijos de Dios.

Una encuesta levantada en la Viña de Anaheim (hecha por una universidad secular)
mostró que uno de los motivos principales por el cual la gente se une a la iglesia es
para experimentar a Dios en la adoración. Los encuestados hablaron de una variedad
de experiencias emocionantes y revelatorias que tuvieron al adorar. Cuando le
preguntaron, una persona respondió de esta forma al hablar de sus emociones durante
la adoración:
Sé que estoy tocando al cielo y que el cielo está aquí con nosotros. Dios
alcanza y toca mi corazón. Me libera de ansiedad, temor y estrés. Puedo
expresar mi profundo amor y mi gratitud a Dios y a su Hijo, Jesús... Dios es tan
bueno... Lo amo tanto.

Otra persona respondió así a la misma pregunta:


Eso es difícil de explicar. Me paro ante mi Salvador cara a cara. Hablamos, nos
tocamos y danzamos. Las visiones que he recibido casi siempre vienen durante
la adoración. En los últimos años las circunstancias de mi vida han sido muy
duras. El me transporta fuera de eso durante la adoración. Siento que es una
probada del cielo.

Estas historias son maravillosas, pero los adoradores no siempre cuentan lo mismo.
Para algunos, este tipo de cosas ocurre rara vez o nunca. ¿Quiere decir que estas
personas son menos espirituales? No necesariamente. Además, hay una variedad de
motivos por el cual la adoración puede ser más ungida una semana que otra. Me
pregunto si Dios no detiene a su Espíritu en ocasiones para que nos enfoquemos en él,
en vez de enfocarnos en la experiencia de la adoración.

Como adoradores, experimentamos a Dios en una variedad de maneras. Algunos


tienen una experiencia dinámica de revelación que puede ser acompañada por un
desahogo emocional. Otros frecuentemente experimentan la paz de Dios. Una
experiencia de éxtasis no es la meta de la adoración. La cantidad de manifestaciones
sobrenaturales no es un medidor de la espiritualidad del adorador. El propósito de la
adoración es expresar nuestro amor y compromiso con Dios. Al hacerlo, nos abrimos a
recibir lo que él tenga para nosotros. Como un resultado, lo conocemos mejor.
(Filipenses 3.7-10)

Si tú sientes que no recibes nada en la adoración, recuerda que Dios nunca te prometió
una emoción extática. Tu meta es bendecir a Dios (Salmo 103) al declararle tu lealtad y
devoción. Al hacer esto tu mente es renovada con un sentido fresco de su belleza y
majestad. Cuando lo contemplamos, no podemos sino ser cambiados (2 Corintios
3.18). Pero con frecuencia el cambio no es tan dramático, y no es acompañado por
ninguna manifestación notable.

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2. Debemos de descubrirnos y ser íntimos con Dios.

Si algo caracteriza la adoración de la Viña, es este valor. Cuando experimentas el


espíritu de sabiduría y revelación que menciona el apóstol Pablo [Efesios 1.17], puedes
ver algo de la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Dios (Efesios
3). No es simplemente una creencia cerebral en la doctrina del amor de Dios, ni
tampoco una experiencia netamente emocional. Es una experiencia del poder del
amor de Dios (Efesios 3.16-18). Pablo mismo dice que este amor excede al
conocimiento. ¡Sin embargo él ora por los suyos para que ellos comprendan este
conocimiento! En las cartas de Pablo es obvio que él tiene un conocimiento de Dios por
experiencia, y que él espera que eso sea normal en sus iglesias.

Al acercarnos a Dios en la adoración él responde a nosotros visitándonos. Esto fue


previsto en el tiempo de Moisés cuando Dios prometió reunirse con los israelitas en
respuesta a sus sacrificios de adoración:

Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy
Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de
ellos. Yo Jehová su Dios. (Exodo 29.45-46)

¿Alguna vez has recibido una revelación sorprendente acerca de Dios al cantar algo
que has cantado en docenas de ocasiones? Esto me ocurrió en una ocasión cuando
estaba cantando “Es tu Sangre”. Me sobrecogió una nueva vista de la profundidad del
amor de Dios por mí. ¡Fue como si por primera vez hubiera descubierto que él había
derramado su sangre por mi salvación! Esta revelación de Dios se me vino
inesperadamente. Este es el espíritu de sabiduría y revelación que Pablo menciona.

El fruto de la intimidad no está limitado a sentimientos de amor. Otra posibilidad es un


corazón arrepentido. La visión de Isaías en Isaías 6 habla del Señor como alto y
sublime en el templo. Es uno de los pasajes clásicos de la Escritura que ilustra lo que
es la experiencia de la adoración. Ahí vemos a los seres angelicales clamando: Santo,
santo, santo, mientras los quiciales de las puertas se estremecieron y la casa se llenó
de humo. Esta imagen simboliza el poder y la revelación que se puede liberar en medio
de la adoración. Cuando los humanos mortales se encuentran con el Dios trascendente
y santo, inevitablemente habrá ocasiones cuando clamamos como Isaías: ¡Ay de mí!
que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de
pueblo que tiene labios inmundos...

¿Alguna vez has cantado la letra de un canto y has sido convencido por tus propias
palabras? ¿Qué ha ocurrido cuando has cantado “Cristo, nada de ti retengo” o “Jesús,
tú eres todo para mí”? ¿Reconociste que no es totalmente la verdad? Ese momento de
reconocimiento es tu oportunidad para consagrar tu vida a Dios de nuevo y realinear tus
prioridades para reflejar la letra de los cantos. Estas son expresiones de intimidad con
Dios en la adoración. A menos que seamos honestos con Dios, nuestra adoración no
tiene sentido. El responde al corazón quebrantado y contrito (Salmo 51.17).

Nada de ídolos

No tendrás dioses ajenos delante de mí (Exodo 20.3). Este fue el primer mandamiento
que Dios dio a Moisés. Es un tema constante en la letra de los cantos de adoración de

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la Viña. Lo decimos con nuestros labios para recordarnos que debemos rechazar
cualquier cosa que podría diluir nuestra devoción a Jesús. Al cantar al Señor, a veces
somos convencidos por nuestras propias palabras. Esto es lo que Dios quiso al dar a
los israelitas el canto de Deuteronomio 32. El dijo a Moisés: Ahora pues, escribíos este
cántico, y enséñalo a los hijos de Israel, ponlo en boca de ellos, para que este cántico
me sea por testigo contra los hijos de Israel. (Deuteronomio 31.19) Dios sabía que una
vez que habían entrado a la tierra prometida, volverían a otros dioses para adorarles.
Este canto tuvo la intención de dirigirles al camino correcto.

3. Queremos que toda la congregación participe en la adoración, así que la


hacemos accesible a todos.

Cada creyente tiene acceso al trono de la gracia y debe alimentar su relación con Dios.
La adoración congregacional es una oportunidad para que la iglesia exprese en público
lo que practica en privado. ¿Cómo puede el director de alabanza facilitar esto?
Primero, creemos que la mayoría de la iglesia ya está convencida que es correcto
adorar a Dios. Por eso van a la iglesia.

El director de alabanza no tiene que pasar mucho tiempo dirigiéndose a la


congregación. Ellos ya saben qué hacer porque han visto el modelo de la adoración
íntima repetidas veces. Cuando el director de alabanza dirige su atención hacia Dios
ojalá la congregación siga su ejemplo. Ser un ejemplo de esta forma es la mejor
manera para que los que son nuevos aprendan el concepto de acercarse a Dios directa
y personalmente. La adoración en el espíritu es una de las cosas que se enseña más
fácilmente a través del ejemplo que a través de la enseñanza. Cuando el líder se lanza
a la alabanza, la congregación es inspirada por sus cantos y su entusiasmo. La energía
del líder en la adoración viene a través de entrar en la presencia de Dios y refrescarse y
levantar al Espíritu Santo. No es una técnica con el propósito de producir una respuesta
en particular de parte de la congregación.

Para mí no hay nada más emocionante que ver la gloria de Dios en adoración. La única
reacción apropiada a eso es la alabanza apasionada. Tenemos muchos ejemplos
bíblicos de arranques entusiastas de alabanza. Un gran ejemplo de adoración
exuberante que vino del corazón y dio un ejemplo para que otros lo siguieran, fue la
ocasión de la danza de David ante la procesión del arca (2 Samuel 6).

Repito, hay un tiempo y lugar para muchos modelos de la dirección de alabanza. El


tono o el sentir del momento determinan el curso que escogemos. En momentos de
gran celebración, el líder tal vez dirija a la congregación en gritos de alabanza.
Ocasiones especiales como congresos son la oportunidad perfecta para esto. Valor de
parte del Espíritu Santo llena al director de alabanza y él podrá incitar a la congregación
a alguna acción. Sin embargo, en general, la mirada del director de alabanza está
puesta en el Señor y la congregación le sigue. En un sentido, el Espíritu Santo es el
que realmente está dirigiendo la alabanza. El atrae los corazones del equipo de
alabanza a poner el ejemplo.

Haciendo una comparación con la relación matrimonial, nadie tiene que exhortarme a
besar a mi esposa. ¡Me gusta hacerlo! Nuestra relación con Dios es semejante. El ha
cautivado nuestros corazones y él es nuestro Amado. Si nuestras vidas están
consagradas a él, la alabanza de nuestros labios es una respuesta natural.

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Para facilitar la participación de la congregación, el director tiene que escoger cantos
que son sencillos en su letra y melodía. Un buen líder de alabanza tomará en cuenta la
respuesta de la iglesia a cada canto. No tiene sentido seguir usando un canto que a la
iglesia no le gusta, aun después de varias ocasiones de cantarlo. Acuérdate, el director
de alabanza funciona como una partera que puede llevar a la gente a Dios y ayudar a
dar a luz la experiencia de la adoración. Si la congregación no canta con gusto cierto
canto, no lo uses. Hay muchos cantos ya probados que funcionan. Esto es un buen
ejemplo de que el director de alabanza tiene que tomar el papel de siervo.

Nuestra meta no es cantar solo para darnos gusto a nosotros mismos, ni tampoco es
expresarnos artísticamente. Sí nos expresamos artísticamente, pero solo cuando
facilita la interacción entre Dios y su iglesia. Para nosotros la adoración no es un
deporte para observar. Tal vez invitamos a algún solista a cantar, pero esto debe
ocupar un porcentaje pequeño del tiempo de alabanza.

La mayoría de los directores de alabanza no proponen exhibirse durante un tiempo de


alabanza. Un problema más común ocurre cuando él se pierde en una euforia de
adoración espontánea que para él es muy edificante, pero deja a la congregación solo
observándole. Momentos breves de canto espontáneo de parte del líder pueden ser de
ayuda, pero a menos que la congregación se una a eso, no lo uses con frecuencia.
Algunas iglesias responden muy bien a la adoración espontánea, pero otras batallan
para participar. Sirve a los creyentes y líderes de tu iglesia, dándoles comida que
pueden masticar y digerir bien.

La duración de un tiempo de alabanza en una Viña típica [de Estados Unidos] es


aproximadamente 30 minutos. Como una pareja no llama a su casa a cada rato (para
platicar con sus hijos) cuando salen a comer a solas, tampoco queremos tener
interrupciones en el tiempo de alabanza. La pareja da su atención total en lo que
importa en ese momento: pasar tiempo con su amado. Cualquier conversación puede
llegar a ser más íntimo y profundo si hay un período de tiempo cuando no se permiten
interrupciones.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Este
versículo de Eclesiastés se aplica al tema de la adoración congregacional. En la vida
de la iglesia hay ocasiones cuando tiempos cortos de adoración son apropiados. En
otras ocasiones tenemos la libertad de seguir por más tiempo. El director de alabanza
tiene la misma tarea que cualquier otro líder de la iglesia: jugar en equipo. Jugar en
equipo significa que no nos quejamos cuando hay que cortar el tiempo de alabanza
algún domingo porque se van a presentar niños. Aun más importante, el líder de
alabanza tiene que acoplarse a la visión del pastor para cada tipo de reunión que va a
dirigir.

En la Viña de Anaheim, los líderes de alabanza entienden que cada reunión tiene su
“sabor” único. Intentan quedar dentro de los límites que son apropiados para cada
ocasión. La reunión del domingo en la mañana se caracteriza por un énfasis en
adoración majestuosa y cantos íntimos, con un poco de música más animada. El
domingo por la tarde hay más celebración, con una energía más alta en la música.
Para eventos especiales a veces tenemos períodos más largos de alabanza. Las
demás reuniones en la iglesia tienen su propia personalidad, dependiendo de la visión
del pastor que supervisa y de la edad de los que asisten. Facilitar eficazmente la

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adoración congregacional significa dejar a un lado nuestros propios deseos para servir
las necesidades de todo el cuerpo en cada reunión en particular.

4. Damos la bienvenida al ministerio del Espíritu Santo para que él obre de


la manera que él desee entre nosotros.

Un valor muy básico dentro de la Viña es hacer lo que el Padre está haciendo (Juan
5.19-20). Jesús siempre estaba sintonizado con lo que su Padre hacía. Para seguir el
ejemplo de nuestro Señor, yo no me aferro rígidamente a mis planes para un tiempo de
alabanza. Aunque normalmente sí canto un alto porcentaje de los cantos que he
planeado cantar, sé que oigo a Dios imperfectamente. A veces tengo que cambiar mis
planes a medio camino. Aunque he sentido preparar cierto juego de cantos, tal vez
ellos no parezcan nada apropiados cuando llegue el tiempo de tocar. Demasiadas
veces he seguido con mi plan, aunque el Espíritu Santo me estaba diciendo: ¿Por qué
no intentamos esto otro? Cuando procedemos con nuestros propios planes en vez de
someternos a lo que Dios está haciendo siempre hay menos unción. A nadie le gusta
eso, particularmente el que está dirigiendo. Vale la pena esperar en el Señor para sus
direcciones en medio de la alabanza.

“Hacer lo que el Padre está haciendo” en la alabanza también significa “decir lo que el
Padre está diciendo. Debemos reconocer que hay un elemento profético en nuestros
tiempos de alabanza. Al dirigir nuestras palabras a Dios, proclamando su naturaleza y
sus obras poderosas, él cambia esas palabras en una espada filosa de verdad que
penetra nuestro corazón.

Lo profético puede tomar muchas formas durante nuestros tiempos de adoración:


cantos congregacionales, cantos especiales preparados de antemano, cantos
espontáneos, oraciones y exhortaciones. Mientras el líder y su equipo se mantienen
sensibles a la dirección del Espíritu, él traerá estas palabras poderosas que penetrarán
nuestros corazones. Como resultado somos fortalecidos, animados y consolados. Al
cantar, Padre, quiero que me abraces, él dispara flechas de amor y verdad a nuestros
corazones. El poder de sus palabras nos transforma. Podemos salir de la reunión con
un sentir diferente de nosotros mismos.

La presencia de Dios en medio de la adoración provee una gran oportunidad para


ministrarnos unos a otros. El arrepentimiento, la sanidad, los dones en el altar de
oración se pueden facilitar a través de cantos que contienen estos temas. El pastor y el
líder de alabanza tienen que trabajar juntos, alternando entre cantos, oraciones e
instrucciones en cómo responder a la invitación que Dios está dando en ese momento.

¿Cómo es el proceso de planear un tiempo de alabanza? Yo encuentro que el contexto


del tiempo de alabanza determina la cantidad de preparación necesaria. Requiere más
tiempo de preparación para dirigir el domingo por la mañana con el equipo, que para
dirigir solo un grupo en casa. Hay varias razones. Primero, hay menos cantos que
funcionan bien los domingos que los que funcionan para mi grupo de hogar (que está
lleno de músicos). En segundo lugar, ayuda mucho cuando los músicos pueden
repasar los cantos antes de tocar en la reunión. Esto no es necesario cuando voy a
dirigir solo. Si ningún músico que me esté siguiendo yo puedo cambiar rumbo
rápidamente y trabajar sin tener ninguna lista. A veces los tiempos “no planeados” de
adoración son muy ricos. En esos momentos estoy escuchando al Señor por

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instrucciones, pero estoy utilizando mis 20 años de experiencia de dirigir alabanza. El
Espíritu Santo puede decirnos qué hacer tres días antes de la reunión, o tres horas o
tres minutos. También puede decirnos qué hacer al progresar por una lista de cantos.

5. La Adoración es nuestra prioridad más alta, así que invertimos tiempo,


energía y dinero para asegurar que haya una calidad muy alta en
nuestra adoración.

Hoy en día estamos rodeados por música que es tocada y producida por músicos
profesionales. La música es un medio poderoso que toca y forma la vida de todos. Por
eso, es una herramienta que se puede emplear para cautivar el corazón de cristianos e
inconversos. Reflexionando en esto, es obvio que una música excelente cambiará todo
en cuanto a la calidad de nuestra adoración. Pero muchos músicos en la iglesia no
comparten este punto de vista. Algunos sienten que la espontaneidad es todo lo que
necesitamos, que si sabemos la mayoría de los tonos y la letra, adelante.
¿Qué dice la Biblia al respecto? En el Antiguo Testamento tenemos el ejemplo de los
músicos del templo bajo el liderazgo de David. Él señaló a hombres a supervisar y
levantar un grupo grande de músicos y cantantes que daban todo su tiempo al servicio
de adoración musical (1 Cron. 25). En el Nuevo Testamento casi no se mencionan las
artes con referencia a la adoración. Sabemos, sin embargo, que la iglesia primitiva usó
el libro de los salmos como una fuente de himnos. Tenemos otros ejemplos de
“himnarios” usados por la iglesia primitiva, como “Las Odas de Salomón”, que parece
haber tenido su origen en Siria. A pesar del silencio del Nuevo Testamento respecto al
uso de instrumentos, es claro del Antiguo Testamento y del testimonio de nuestra propia
experiencia que música de buena calidad funciona mejor para la alabanza que música
de baja calidad.

Tengo que conceder que no todos tenemos los recursos para juntar un grupo
profesional en nuestra iglesia local. Sin embargo, si no ensayan, no importa la habilidad
de los músicos. Ningún músico alcanzará su potencial sin ensayar. ¿Por qué no dar a
Dios y a la iglesia lo mejor que podemos? Cantadle con cántico nuevo; hacedlo bien,
tañendo con júbilo (Salmo 33.3). Yo puedo notar la diferencia de cuando mi grupo está
bien preparado a cuando no está preparado. Una preparación sólida provee un firme
fundamento para la espontaneidad y la creatividad. Cuando todo el grupo sabe lo que
tiene que hacer, hay un sentir de seguridad y relajamiento que permite a los músicos
adorar con más libertad. Cuando hay muchas equivocaciones, el ánimo y el nivel de fe
de los miembros del equipo sufren. Cuando todos fluyen unidos, los músicos pueden
relajarse y adorar en vez de esperar en suspenso el siguiente error.

Si la adoración es nuestro primer valor, debemos invertir en buenos instrumentos y


equipos de sonido. Con el advenimiento de grupos de alabanza, lo que se necesita es
mucho mayor de lo que se necesita cuando solo hay un piano y una guitarra acústica.
No necesitamos lo más nuevo del mercado para producir música de buena calidad, pero
debemos tener el mejor equipo posible. El costo de un sistema de sonido nos asusta,
pero también asusta la calidad baja de un equipo barato. Una cadena sólo es tan fuerte
como el eslabón más débil. Y el sistema de sonido es un eslabón esencial en la cadena
de la adoración contemporánea.

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6. Estamos Comprometidos a una Vida de Integridad.

La vida privada de los líderes debe reflejar los cantos y oraciones que expresan en
público. Podrías decir que la experiencia de alabanza congregacional es un ensayo
para la vida. El tiempo de alabanza los domingos debe ser como una foto del diario
andar del líder. Para calificar para el ministerio de dirigir alabanza en público, deben
llenar las características mencionadas para ancianos en 1 Timoteo 3 y Tito 1. (La única
excepción que haría es que un líder para un grupo pequeño no tiene que estar tan
maduro espiritualmente. A veces, un joven cristiano, celoso por Dios, que tiene una
vida pura puede ser un buen candidato para dirigir la alabanza en el ambiente de un
grupo pequeño.) En el uso de su dinero, en sus relaciones con familiares, empleados,
autoridades dentro y fuera de la iglesia, el director de alabanza debe ser ejemplar.
Seríamos hipócritas cantar cantos de consagración a Dios sin tener una vida de
consagración. Si verdaderamente amamos a Dios, nos amaremos unos a otros. El
fruto del Espíritu debe ser evidente en la vida del líder. Su manera de tratar a los otros
músicos y los del sonido deben mostrar su corazón de siervo tanto como su manera de
tratar con el pastor encargado.

El director de alabanza debe tener una vida personal de oración y debe estar muy
familiarizado con la Biblia (o debe ir en esa dirección). En todo, debe ser un discípulo
de Cristo y un siervo de la iglesia. Sin ese tipo de corazón puede hacer un buen trabajo
de dirigir cantos, pero no podrá dirigir alabanza, porque su vida no dará a la
congregación el mensaje apropiado. Cuando estamos en una posición de liderazgo,
siempre nos verán como ejemplos. Hacemos discípulos aun cuando no nos damos
cuenta. Ellos harán lo que nosotros hacemos, sea bien o sea mal.

Los valores y prioridades que he intentado explicar son las guías básicas en nuestro
peregrinaje en la adoración congregacional. Iglesias y líderes usarán una variedad de
métodos al avanzar por este camino. Los asuntos como el estilo de música,
acompañamiento y el volumen son temas secundarios. Estas cosas están
fundamentadas en los valores esenciales, pero pueden variar de iglesia en iglesia.

Los cristianos más jóvenes tal vez se alimentarán con música que los más grandes
llamarían irritante. Pero ellos tienen los mismos valores tocantes a la adoración. Si
vamos a alcanzar una variedad de generaciones, culturas y grupos étnicos con las
buenas nuevas de Jesús, tendremos que abrazar estilos que no nos gusten en lo
personal.

Un ministerio de alabanza que es vivo y disciplinado hará mucho más que dar refrigerio
a nuestra relación personal con Jesús. También convertirá a los perdidos, sanará a los
enfermos y edificará discípulos sanos e iglesias sanas. Esto es el fruto duradero de la
adoración en espíritu y en verdad. Mientras mantenemos esta visión en mente y
mientras somos guiados por los valores bíblicos que Dios ha puesto en nuestro
corazón, nos mantendremos en el camino a la madurez en Cristo por medio de nuestra
adoración.

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PRINCIPIOS PARA LIDERES DE ALABANZA
por Jack Moraine

La Importancia del Director de Alabanza


El es responsable de dirigir a la congregación a la presencia de Dios. La meta
del tiempo de alabanza es conectar a la gente con Dios, así que todo lo que hace el líder
de alabanza tiene ese fin.

Dirigir la Alabanza por Medio del Ejemplo


Líderes de alabanza no señalan el camino para otros, sino van adelante y dirigen
en el camino. En otras palabras, la única manera de dirigir la alabanza es por medio del
ejemplo. Hay una diferencia entre dirigir música y dirigir alabanza. Puedes dirigir
música, marcando el tiempo, pero solo puedes dirigir la alabanza siendo un adorador.
Cuando el director de alabanza y su equipo adoran a Dios, ellos mismos llegan a ser un
ejemplo para que la gente los siga. Por esto es tan importante que los que dirigen
realmente entren en la adoración, en vez de solo tocar múscia.

Saber el Destino y Planear el Viaje


El director de alabanza necesita saber el destino final de la adoración y planear el
viaje. ¿A dónde queremos que llegue el pueblo de Dios cuando terminemos? ¿Cómo
vamos a llegar ahí? El destino de la adoración, el lugar a donde queremos llevar a la
congregación, es el trono de Dios, el lugar santísimo, el lugar de la presencia de Dios.
Así que, si queremos llevarles a la presencia de Dios ¿cómo llegamos ahí?

La Progresión de la Adoración
El patrón del tabernáculo y del templo del Antiguo Testamento nos ayuda mucho
al pensar cómo llegar a la presencia de Dios. El tabernáculo y el templo tenían tres
compartamentos: el atrio exterior, el lugar santo y el lugar santísimo (el lugar de la
presencia de Dios). El sumo sacerdote tenía que pasar por el atrio exterior y el lugar
santo antes de entrar al lugar santísimo. A mí me ayuda (cuando estoy haciendo una lista
de alabanza) pensar en términos de empezar en el atrio con cantos de celebración y
alabanza. (El Salmo 100.4 dice: Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus
atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.) Luego entramos al lugar santo,
donde cantamos al Señor (en vez de cantar de él). Y por fin entramos al lugar santísimo,
donde cantamos cantos íntimos de adoración que expresan nuestro amor a Dios.
La adoración debe dirigirnos a la presencia de Dios. Aunque hay músicos muy
capaces, es posible que haya un corto circuito en la adoración, o que la adoración sea
obstaculizada por una planeación mala tocante al destino de la alabanza.

Hacer una Lista de Cantos de Alabanza


Los domingos normalmente adoramos por unos 30 minutos. Una lista típica se
vería así:

Canto del atrio - Alabanza animada, canto de celebración


Canto del atrio - Alabanza animada, canto de celebración
Canto del lugar santo - Canto de exaltación, cantar al Señor
Canto del lugar santo - Canto de exaltación, cantar al Señor

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Canto del lugar santísimo - Canto íntimo de amor
Canto del lugar santísimo - Canto íntimo de amor

(Estas categorías no son rígidas. Algunos cantos podrían cambiar de categoría


simplemente variando la velocidad.)

Al hacer la lista de cantos debes considerar cuatro elementos:


Contenido de la letra
Velocidad
Tono
Fluir
La Importancia del Fluir

El “fluir” tiene que ver con la manera en que un canto se relaciona con otro, cómo
cada canto fluye al siguiente, llevándonos por el camino hacia el destino de la presencia
de Dios. Debes hacer las siguientes preguntas al hacer la lista de cantos:
¿Los cantos van bien juntos en cuanto a su letra?
¿Hay progresión en el contenido de cada canto, o dicen varios cantos lo mismo?
¿Qué tal el tiempo? ¿Hay buena variedad en la velocidad de los cantos?
¿O hay muchos con el mismo tiempo y ritmo?

Siempre debes ensayar los cantos en orden para asegurar el fluir. A veces una
lista puede parecer estar bien en la hoja o en nuestra mente, pero al tocar y cantar
encontramos puntos débiles. Muchas veces he encontrado que con cambiar un solo
canto, o el orden de un par de cantos en la lista, el fluir mejora dramaticamente. Es una
cosa pensar en cómo será el fluir de ciertos cantos, es otra cosa cantarlos en adoración.
Problemas con el fluir se hacen notables cuando adoramos, así que siempre es bueno
ensayar la lista en privado o con tu equipo y hacer los ajustes antes de dirigir a la
congregación.

Consejos Prácticos Relacionados con la Planeación de la Adoración

Ø Algunas personas piensan que el acto de planear un tiempo de alabanza no es


espiritual – que es más espiritual ser espontaneo que orar y planear. Creo que Dios
usa tanto la planeación como la espontaneidad. ¡El Señor puede darnos dirección
para la alabanza del domingo durante la semana si solamente le pedimos! También es
sabio siempre permitir que él cambie nuestra lista de cantos después.

Ø Como una regla en general, durante el tiempo de alabanza, no vuelvas a cantar del
Señor ya que empezaste a cantar al Señor.

Ø No te quedes en el mismo ritmo demasiado tiempo.

Ø Intenta usar la progresión (atrio, lugar santo, lugar santísimo) como patrón en tu
planeación

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El Nivel de Habilidad en la Dirección de la Alabanza

1 Crónicas 25.6-7 habla de los cantantes y músicos que sirvieron en el templo


como instruidos en el canto para Jehová, todos los aptos. Obviamente, hay varias cosas
que se deben buscar en un director de alabanza. Debe tener un andar consistente con
Cristo y un corazón de siervo. También debe tener algo de madurez y fidelidad que ha
sido demostrada en la iglesia. Necesita tener un corazón de adoración y la habilidad
musical necesaria (para cantar y/o tocar) para dirigir alabanza.
Definir el nivel de habilidad necesaria para dirigir a la gente en alabanza es algo
arbitrario. Sin embargo, a mí me ayuda pensar en una escala numérica de menos 5 (-5) a
5 (+5), con cero (0) como regular:

-5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5

Como mínimo para un líder de alabanza en un grupo de casa, queremos a


alguien que puede marcar el ritmo y tiene suficiente habilidad vocal para que la gente le
pueda seguir. Este nivel básico es representado por el cero (0) arriba. Esta persona tiene
las habilidades básicas necesarias para dirigir alabanza. No tiene mucha habilidad para
dirigir un tiempo extraordinario, pero tampoco obstaculiza a la gente en su adoración.
Para los que van a dirigir los domingos, queremos a alguien con un nivel arriba de cero.

A veces hay personas en nuestra congregación que tienen las cualidades espirituales que estamos
buscando y un verdadero deseo de dirigir alabanza, pero su nivel de habilidad musical está debajo de cero
en nuestra escala. Debemos de animarles a seguir trabajando para mejorar su habilidad, sin embargo,
tenemos que recordar que necesitamos un nivel mínimo para dirigir alabanza.
La verdad es que la congregación no puede entrar en la alabanza si es demasiado distraedor seguir
a alguien que con frecuencia pierde el ritmo, se equivoca de tono o está desentonado. Eso será un
obstáculo para la gente en su experiencia de adoración. La pregunta más importante que hay que hacer
cuando estamos buscando a alguien a dirigir es: Cuando él dirige ¿la congregación realmente entra el la
alabanza a Dios?

Conoce tu Repertorio
Como un líder de alabanza es importante que conozcas tu repertorio.
Tu nivel de habilidad como líder y él de tu equipo es un factor que determina tu
repertorio. Es mejor tocar cantos que que pueden tocar bien. ¿Cuáles cantos sabes tocar
bien? No te preocupes por los cantos que no puedes hacer. Usa los cantos que pueden
tocar bien. ¿Cuáles cantos conocen bien, tú y tu equipo? Estos son los cantos que deben
usar al dirigir a otros a alabar a Dios. Un error común es tocar cantos que nos gustan
pero que no hemos preparado bien. Tal vez no estamos muy familiarizados con ellos
todavía, o tal vez son damasiado difíciles para nosotros.
Aquí hay otro motivo para conocer bien tu repertorio: Es mejor saber muy bien
los cantos que van a usar en una reunión para no estar distraido con los aspectos técnicos
de la música. Así podrás realmente adorar a Dios. Por eso son tan importantes los
ensayos. ¡Ensarar, ensayar, ensayar!

Consejos Prácticos para la Dirección de Alabanza


La tarea del líder de alabanza es ayudar a la gente a encontrarse con Dios. En la alabanza la
congregación llega a la presencia de Dios y al seguir cantando hay más y más intimidad con él. Así que,
aparte de ofrecer una oración al empezar, vamos de un canto a otro sin parar (y sin hablar), porque no

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queremos interrumpir lo que Dios está haciendo por la gente. (Una excepción podría ser un canto
espontaneo al terminar un canto, o alabanza verbal a Dios bajo la dirección del Espíritu Santo.)
Cuando dirigimos necesitamos ser sensibles al Señor y a la congregación. A
veces los que dirigen cierran sus ojos y están perdidos con el Señor y ya están repitiendo
por décima vez el mismo canto, pero han perdido a la congregación. Si abrimos los ojos
de vez en cuando podemos ver cómo está respondiendo la congregación a los cantos y
ajustar lo que hacemos de acuerdo a eso. Los que dirigen alabanza necesitan estar
sensibles al Espíritu Santo y también a la congregación.

Ten Cuidado con el Tiempo


El problema más común en cuanto al tiempo es arrastrar la música, ir demasiado
lento. Cuando un canto es demasiado lento es difícil para la congregación cantar y puede
ser un obstáculo para que entren a la presencia de Dios.

Aprende Variar el Volumen


Si diriges con un grupo, recuerda que no todos tienen que empezar el canto
tocando y cantando a todo volumen. Los cantos necesitan “respirar”. Los músicos tienen
que entender que lo que no tocan o cantan es tan importante como lo que tocan o cantan.
Recuerda, nuestro enfoque no es nuestro “show” musical, es ayudar a la gente a entrar en
la presencia de Dios y usar cada canto para ese fin. Así que, musicalmente, la pregunta
que hay que hacer es: ¿Cómo podemos arreglar y tocar este canto para que sea agradable
y para que invite a la congregación a cantar y entrar en la adoración?

Toma Dirección de tu Pastor

Los líderes de alabanza necesitan jugar en equipo. Busca supervisión y dirección


de tu pastor. Trabaja con él para ver el reino de Dios establecido.

23
EL LENGUAJE DE LA ALABANZA

ADORAR

Palabras del hebreo, arameo y griego para “adorar”


Shachah. hebreo: postrarse, rendir homenaje, estar abajo. (Gen. 18.2; Ex. 4.31; Lev.
26.1)
Segid. arameo: rendir homenaje, agacharse, postrarse. (Dan. 3.5-15, 28)
Proskuneo. griego: voltear y besar o acercarse y besar; dar reverencia, adorar, postrarse,
adorar arrodillado. (Mat. 2.2; Luc. 4.8; Juan 4.20-24; Apoc. 4.10; 19.10; 22.9)

ALABAR

Palabras del hebreo y griego para “alabar”


Halal. hebreo: jactarse o hacer ruido; magnificar; ser ruidosamente rídiculo;
alabar. Es la palabra que forma la raiz de “aleluya”. Hay 200 escrituras que
usan alguna forma de esta palabra. (2 Cron. 20.19; 23.13; Salmo 22.23;
69.34; 74.21; 104.35; 150)
Yadah. hebreo: echar la mano; adorar con mano extendida. Originalmente fue
asociado con los movimientos que acompañaban la alabanza. El nombre Judá
viene de yadah (Gen. 29.35). También confesar, dar alabanza (2 Cron. 7.3;
Salmo 42.5; 67.3-5; 89.5; 99.3).
Todah. (de yadah) hebreo: acción de gracias, alabanza, ofrenda de gratitud,
himnos de gratitud, sacrificios de gratitud, echando las manos hacia Dios con
una actitud de gratitud por la promesa de Dios de victoria. (Lev. 7.12-13;
Neh. 12.27; Salmo 42.4; 50.14; 50.23; 69.30; 95.2; 100.4)
Zamar. hebreo: hacer música (en alabanza a Dios); tocar las cuerdas; hacer
armonía; alabar, alabar con canto, cantar alabanzas. (Salmo 7.17; 21.13;
30.12; 47; 108.1; 144.9; 147.1; 149.3)
Aineo. griego: alabar (Luc. 19.37; Rom. 15.11; Apoc. 19.5; Hechos 3.8-9).
Eucharisto. griego: acción de gracias, gratitud (Mat. 15.36; 26.27; Hechos
27.35; Ef. 5.4; Col. 4.2; Apoc. 7.12).

Tomando todo lo de arriba en cuenta, aquí hay una explicación de la palabra alabar.
Alabar, en esencia, es el acto de expresar gratitud a Dios, gloriarse en él, confesar
nuestra necesidad de él, magnificarle o tocarle música (instrumental o vocal). La
alabanza puede ser o fuerte o moderado – no es siempre fuerte. Involucra una
gama amplia de expresiones como hablar, cantar, danzar, tocar con instrumentos y
una variedad de posiciones físicas. La alabanza es una amplia expresión de
nuestra relación con Dios.

24
REGOCIJARSE

Hay muchas palabras en el hebreo y griego que traducimos “regocijarse”. Las


siguientes son las más comunes:
Samach. hebreo: estar alegre, contento, regocijarse, estar complacido, exaltar
(Lev. 23.40; Deut. 12.12; Salmo 35.27; Sof. 3.14).
Siys. hebreo: brillar (saltar, estar muy gozoso); regocijarse, regocijarse
grandemente (Salmo 40.16; 68.3; 70.4; 119.162; Isaías 62.5).
Giyl. hebreo: regocijarse, clamar, estar alegre, exaltarse (Salmo 2.11; 13.5; Is.
65.19; Joel 2.23; Hab. 3.18).
Chaira. griego: regocijarse. Las palabras de este grupo significan regocijarse
por comodidad y bienestar físico (Mat. 5.12; Luc. 1.14; 10.20; Fil. 4.10; 1
Pedro 4.13).
Eufraino. griego: animar, hacer alegre, regocijarse. Este grupo de palabras
significa regocijarse en un sentido subjetivo. (Apoc.12.12; 18.20)
Agalliao. griego: hacer glorioso, exaltarse (elevar en alabanza), regocijarse
grandemente; la demostración exterior de gozo y orgullo y la exaltación
experimentada en la adoración pública y privada; gritando con gozo; actitudes
de gozo agradecido ante Dios. Aun Dios se une a este regocijo (Is. 65.17-19),
(Juan 5.35; 8.56; 1 Pedro 1.6-8; Luc. 1.47; 10.21)

Tomando todo lo de arriba en cuenta, aquí hay una explicación de la palabra


regocijarse. Regocijarse en el Señor significa soltar desenfrenadamente nuestras
emociones gozosas en nuestra relación con Dios. La palabra repetida “exaltarse”
(saltar por gozo, estar muy alegre o alborozado) es la que más revela lo que
implica regocijarse en el Señor.

Al estudiar las Escrituras es sorprendente ver cuántos versículos nos exhortan a


regocijarnos en el Señor. De hecho, el apóstol Pablo nos exhorta a regocijarnos
siempre. Expresamos el regocijo hablándole, clamándole, danzando ante él,
saltando, dando vueltas, aplaudiendo o simplemente estando alegre en nuestro
corazón.

Es fácil ver porque esta forma de expresión a Dios es tan menospreciada por
algunos, porque el enemigo sabe que el gozo del Señor es nuestra fuerza.

25
CONCORDANCIA DE ADORACION, ALABANZA Y ACCION DE
GRACIAS
Alabanza Es Bueno o
Hermoso Alabar Regocijo Gratitud
Deut 10.21 Regocijarse Acción de Gracias
Sal 135.3; 147.1 Agradecimiento
2 Sam 22.4
Lev 23.40
1 Cron 23.30 2 Sam 22.50
Deut 12.7, 12;
Esdras 3.10 Adoración 1 Cron 16.4, 8-
27.7;
Neh 5.13 36
32.43
Sal 9.14; 18.3, Gen 24.26, 23.30; 29.13
1 Sam 2.1
49; 48,52 2 Cron 31.2
1 Cron 16.31
28.7; 42.4-5, Ex 4.29; 24.1; Esdras 3.11
2 Cron 6.41
11; 34.8, 14 Neh 12.46
Sal 2.11; 9.14;
48.1, 10; 51.5; Deut 6.13; 32.43 Salmo 7.17; 9.1-
13.5
56.4, 10; 63.3, 1 Sam 11.13; 2;
21.1; 31.7;
5; 15.25, 30 18.49; 30.12;
32.11;
65.1; 67.3, 5; 2 Cron 29.28-31 33.1-2; 45.17;
35.9, 27;
71.6, 8, 14; Neh 8.5-6 50.14, 23;
40.16;
74.21; Job 1.20-21 54.6;
48.11; 66.6;
98.4; 99.3; Salmo 22.7; 56.12; 69.30;
68.3;
117; 29.2 75.1; 86.12;
70.4; 85.6;
119; 145; 146- 66.4; 86.9-10; 92.1;
89.16;
150 99.5, 9; 132.7 95.2; 100.4;
96.11; 97.1;
Is 43.21; 57.18- Is 27.13; 66.23 105.1; 106.1,
106.5
19; 60.6; 61.11; Jer 7.2 47;
118.24;
63.7 107.1, 8, 15, 21,
119.162
Jer 17.14-16 Mat 2.2; 4.10 31
Prov 23.16, 24
Joel 2.26 Juan 4.22-23 109.30;
Is 25. 25.9;
Fil 3.3 116.17;
Lc 18.43; 24.52- 29.19;
Heb 1.6 118.19, 21,
53 41.16; 61.10;
Ap 5.14; 7.11- 28;
Rom 15.11 62.5;
12; 139.14; 142.7
Heb 13.15-16 65.13, 18-19
14.7; 22.9 Is 12.1, 4; 25.1;
Jer 31.13
Joel 2.23 38.19; 51.3
Alabanza entre Hab 3.18 Jer 30.19; 33.11
Temerle en
los Pueblos Adoración Sof 3.17; 9.9; Dan 2.23
10.7 Jonás 2.9
Sal 9.11; 22.22- Deut 6.13 Mateo 5.12
23, 2 Cor 9.11
2 Reyes 17.36 Luc 1.14; 10.20
25-26; 35.18; Fil 4.6
1 Cron 16.25 Rom 15.10
52.9; 108.3 Sal 5.7; 69.9; 2 Cor 13.11 Col 4.2
Jer 33.9 1 Tes 5.18
77.5; Fil 3.1; 4.4
Heb 13.15
96.4; 111.1, 10; 1 Tes 5.16
Heb 2.11-12 Ap 4.9; 11.16-
112 1 Pedro 1.8
17
Apoc 14.7; 19.5 Apoc 19.7

26
1 Cron 16; 213.5, Sal 47.1, 5;
Ejemplos de 30; 25; 29.13, 30; 31 65.13;
Adoración Esdras 3.11 66.1; 89.15-16;
Sal 18.49; 21.3; 95.1-2; 98.4-6;
2 Sam 12.20 27.6; 30.12; 100.1; 145.7
1 Cron 29.20 33.1-2; 40.3; Is 42.11
2 Cron 5.13-14; 47.6; 57.7, 9; Sof 3.14
7.3 61.8; 66.2; 68.4, Zac 9.9
20.19-22 32; 92.1; 98.4;
Salmo 43.3-5 100; 104.33, 1 Tes 4.16
135.3; 144.9;
Mat 2.11; 28.17 146; 147
Juan 9.36-38 Jer 20.13 Aplaudir

Hechos 16.25 Salmo 47.1; 98.8


Postrarse o Cantar un Is 55.12
arrodillarse ante Nuevo Canto
el Señor
Levantar las Manos
Sal 33.3; 40.3;
Gen 24.2; 46-52 96.1; Neh 8.6
Ex 4.29-31; 98.1, 144.9; Sal 28.2; 63.2-4;
12.27; 149.1 119.48; 134.2;
34.8 Is 42.10 138.2; 141.1;
1 Cron 29.20 1 Cor 14.15 143.6
2 Cron 6.13; Ef 5.18-19 Lam 2.19; 3.41
7.3; Col 3.16
29.20, 28, 31 Ap 5.9; 14.3 1 Tim 2.8
Neh 8.5-6; 9.5
Meditar
Salmo 95.6-7;
138.1, 2, 4 Alabanza con
Gen 24.63
Is 45.25 Música o Danza
Jos 1.8
Dan 6.10 Sal 1.1-2; 4.4-5;
Sof 2.11 Ex 15.20-21
2 Sam 6.14-16 19.14, 46.10;
1 Cron 15.29 119.27, 48, 78,
Mat 2.10-11
2 Cron 5.13-14 97, 148;
Luc 5.8
Sal 30.10-11; 143.5,
Hechos 20.36
144.9; 105.2; 77.5, 10-
Rom 14.11
149.3; 150.4 12;
1 Cor 14.25-26
Jer 31.4, 13 63.6; 5.1;
Efesios 3.14
104.34

Adoración/Alabanza Gritar, Aclamar,


con Canto Dar Voces

Jueces 5.3 Jos 6.5


2 Sam 22.50 Esdras 3.11-13

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