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Meduloblastoma

El meduloblastoma es un tumor cerebral canceroso (maligno) que comienza en


la parte inferior trasera del cerebro, denominada «cerebelo». El cerebelo
participa en la coordinación muscular, el equilibrio y el movimiento.

El meduloblastoma tiende a diseminarse a través del líquido cefalorraquídeo, el


líquido que rodea y protege tanto el cerebro como la médula espinal, hacia
otras partes que rodean el cerebro y la médula espinal. Rara vez, este tumor se
disemina a otras partes del cuerpo.

El meduloblastoma es un tipo de tumor embrionario, tumor que comienza en


las células fetales (células embrionarias) del cerebro. En función de los
diferentes tipos de mutaciones genéticas, existen, al menos, cuatro subtipos de
meduloblastoma. Si bien el meduloblastoma no es hereditario, los síndromes,
como el síndrome de Gorlin o el síndrome de Turcot, podrían aumentar el
riesgo de tener un meduloblastoma.

Los signos y síntomas del meduloblastoma pueden comprender dolores de


cabeza, náuseas, vómitos, cansancio, mareos, visión doble, falta de
coordinación, marcha inestable y otros problemas. Estos síntomas pueden
relacionarse con el propio tumor o pueden deberse al aumento de la presión
dentro del cerebro.

El meduloblastoma puede aparecer a cualquier edad, aunque, en general,


aparece en niños pequeños. Si bien el meduloblastoma es poco frecuente, es
el tumor cerebral canceroso más frecuente en los niños. Los niños deben
concurrir a un centro para que los atienda un equipo de pediatras
especializados con experiencia y pericia en tumores cerebrales pediátricos, con
acceso a la última tecnología y a tratamientos para niños.

Diagnóstico

El proceso de diagnóstico normalmente comienza con la revisión de la historia


clínica y el análisis de los signos y síntomas. Las pruebas y los procedimientos
que se usan para diagnosticar el meduloblastoma pueden ser:
 Examen neurológico. Durante este procedimiento, se evaluarán la visión,
la audición, el equilibrio, la coordinación y los reflejos. Esto ayuda a
determinar qué parte del cerebro podría estar afectada por el tumor.

 Pruebas de diagnóstico por imágenes. Las pruebas de diagnóstico por


imágenes pueden ayudar a determinar la ubicación y el tamaño del tumor
cerebral. Estas pruebas también son muy importantes para identificar la
presión o la obstrucción de las vías del líquido cefalorraquídeo. Se puede
realizar una exploración por tomografía computarizada o una resonancia
magnética de inmediato. Estas pruebas suelen utilizarse para diagnosticar
tumores cerebrales. También se pueden utilizar técnicas de avanzada,
como la resonancia magnética de perfusión y la espectroscopia de
resonancia magnética.

 Análisis de muestra de tejido (biopsia). En general, la biopsia no se


realiza, pero puede recomendarse si las pruebas de diagnóstico por
imágenes no son típicas del meduloblastoma. La muestra de tejido
sospechoso se estudia en un laboratorio para determinar los tipos de
células.

 Extracción de líquido cefalorraquídeo para analizar (punción


medular). Este procedimiento, que también se denomina «punción
lumbar», consiste en insertar una aguja entre dos huesos en la parte baja
de la columna vertebral para extraer líquido cefalorraquídeo de alrededor
de la médula espinal. El líquido se analiza en busca de células tumorales
u otras anomalías. Esta prueba solo se realiza después de controlar la
presión en el cerebro o de extraer el tumor.

Tratamiento

El tratamiento de un meduloblastoma suele comprender una cirugía seguida de


radioterapia o de quimioterapia, o ambas. La edad y el estado de salud general;
la ubicación, el subtipo, el grado y la extensión del tumor; así como otros
factores, influyen en las decisiones de tratamiento. Algunas de las opciones
son:

 Cirugía para reducir la acumulación de líquido en el cerebro. Un


meduloblastoma puede crecer y obstruir el flujo de líquido cefalorraquídeo,
lo que puede provocar una acumulación de líquido que ejerce presión en
el cerebro (hidrocefalia). Se puede recomendar una cirugía para crear una
vía por donde el líquido pueda salir del cerebro (drenaje ventricular
externo o derivación ventriculoperitoneal). A veces, este procedimiento se
puede combinar con una cirugía para extirpar el tumor.
 Cirugía para extraer el meduloblastoma. Un cirujano cerebral
(neurocirujano) pediátrico o de adultos extrae el tumor con cuidado de no
dañar los tejidos cercanos. Sin embargo, a veces, no es posible extraer el
tumor por completo, dado que el meduloblastoma se forma cerca de
estructuras fundamentales profundas del cerebro. Todos los pacientes con
meduloblastoma deben recibir tratamientos adicionales después de la
cirugía para atacar las células restantes.

 Radioterapia. Un oncólogo radioterápico pediátrico o para adultos


administra radioterapia en el cerebro y la médula espinal mediante haces
de alta energía, como rayos X o protones, para eliminar las células
cancerosas. Se puede utilizar radioterapia estándar, pero mediante la
terapia con rayo de protones, disponible en unos pocos de los principales
centros de cuidado de la salud de los Estados Unidos, se administran
dosis mayores de radiación dirigidas a los tumores cerebrales, lo que
minimiza la exposición de los tejidos sanos cercanos a la radiación.

 Quimioterapia. La quimioterapia usa medicamentos para matar las


células del tumor. En general, los niños y adultos con meduloblastoma
reciben estos medicamentos a través de una inyección en una vena
(quimioterapia intravenosa). Se puede recomendar quimioterapia después
de una cirugía o de un tratamiento de radioterapia, o, en ciertos casos, al
mismo tiempo que la radioterapia. En algunos casos, se puede utilizar
quimioterapia de dosis alta seguida de rescate de células madre
(trasplante de células madre en el que se utilizan las propias células
madre del paciente).

 Ensayos clínicos. En los ensayos clínicos, se inscriben participantes


elegibles para estudiar la eficacia de tratamientos nuevos o nuevas
maneras de utilizar tratamientos existentes, como diferentes
combinaciones o momentos para administrar radioterapia y quimioterapia.
Estos estudios brindan la oportunidad de probar las últimas opciones de
tratamiento, pero es posible que no se conozcan los riesgos de los efectos
secundarios. Pídele al médico que te aconseje.