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Jordi Muñoz: el joven talento


mexicano que triunfa en EE.UU.
fabricando drones
Jaime GonzálezBBC Mundo, Los Ángeles, @bbc_gonzalez
 23 febrero 2015
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Image captionEl mexicano de 28 años es cofundador de una de las mayores fabricantes de drones
en Estados Unidos.

Desde que era un niño, las grandes pasiones del joven mexicano Jordi Muñoz han sido las
computadoras y los aviones.

"Soñaba con convertirme en piloto y al mismo tiempo me fascinaba jugar con legos, electrónica y
todo eso", cuenta Muñoz, de 28 años, quien es cofundador de 3D Robotics, una de las mayores
compañías de fabricación de drones (vehículos aéreos no tripulados) de Estados Unidos.
Haga clic para ver a Jordi Muñoz en la sede de su empresa en Estados Unidos.

En 2007, con 20 años, y tras haber sido rechazado en el Instituto Politécnico Nacional de México,
Muñoz hizo las maletas y se trasladó junto a su esposa desde Tijuana a Riverside, en California
(oeste de EE.UU.), con la esperanza de poder cumplir sus sueños.

"La tecnología había avanzado lo suficiente como para tener acceso a sensores como
acelerómetros, giróscopos o GPS. Con la experiencia que ya tenía en programación y electrónica,
me di cuenta de que podía tratar de hackear mi helicóptero de control remoto", le cuenta a BBC
Mundo el joven originario de Baja California desde la sede de 3D Robotics en San Diego.
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Fin de las recomendaciones

Emprendedores
Utilizando los sensores de su consola Nintendo y una placa de arduino (una plataforma de
hardware abierta) logró convertir su helicóptero en un drone, haciendo que volara de forma a
autónoma.

Muñoz colgó un video del aparato que había construido en el garaje de su casa en la página
DIYdrones.com, a la que acudían los apasionados de los drones caseros.
Image captionLos drones se fabrican en Tijuana, México.

De inmediato llamó la atención del emprendedor estadounidense Chris Anderson, quien además
de haber creado DIYdrones.com, en esa época era editor en jefe de la conocida publicación
tecnológica Wired.

Anderson le envió sin conocerle en persona un cheque de US$500 para que siguiera fabricando las
placas.

"De todas las herramientas que necesitaba para producir las placas la más importante era un
horno especializado que valía US$50.000, un dinero que obviamente no tenía. Así que me fui a una
tienda, compré un tostador por US$30, lo modifiqué y lo convertí en un horno de soldadura, para
poder cocinar las placas".

Muñoz puso a la venta en internet 40 de esos dispositivos, que se vendieron a las pocas horas, lo
que le hizo darse cuenta del negocio que tenía entre manos.

"Al principio gané US$1.000, luego US$2.000, después US$4.000… Cada mes iba doblando la
facturación. Así fuimos creciendo orgánicamente", explica.

De Tijuana al mundo
En 2009 Jordi Muñoz y Chris Anderson fundaron 3D Robotics, que en la actualidad cuenta con más
de 300 empleados.

La compañía tiene su centro de desarrollo tecnológico en San Diego y fabrica los drones en
Tijuana, que exporta a todo el mundo. Además cuenta con oficinas en la ciudad californiana de
Berkeley y en Austin, Texas.
"La tecnología ha permitido que gente sin experiencia pueda volar un drone y eso ha creado una
explosión del mercado, lo que ha sido muy bueno para nuestro negocio. Nunca nos lo imaginamos
y estamos felices".

Según Muñoz, con lo rápido que está avanzando la tecnología, en los próximos años los drones se
van a implantar en muchas áreas, como la agricultura, el periodismo o el transporte.

Image captionLa empresa tiene ahora 300 empleados y exporta a todo el mundo.

El cofundador de 3D Robotics asegura que para él no ha sido un inconveniente el haber creado su


compañía a una edad temprana, ya que cree que EE.UU. es un país que está diseñado para motivar
a la gente, lo que "es excelente para las personas a las que les gusta emprender".

Muñoz cree que en su México natal todavía deben cambiar mucho las cosas, ya que considera que
"las políticas no están diseñadas para apoyar al emprendedor y la mentalidad y la sociedad
tampoco".

"En cambio aquí (en EE.UU.) todo funciona muy bien. La gente te apoya o por lo menos no te pone
obstáculos y es increíble que con la mitad del esfuerzo que en México puedes triunfar diez veces
más. ¿Y por qué? Porque el sistema está diseñado para apoyar al emprendedor", señala.

Satisfecho
Muñoz asegura estar muy satisfecho con lo que ha conseguido con 3D Robotics, aunque dice que el
éxito no va a hacer que deje de emprender.

"Cuando una empresa se convierte en una corporación se vuelve aburrida. Me gustaría intentar
crear otras empresas. Cuando pienso que algo va a funcionar, funciona. Quiero aplicar esos
conocimientos o esos presentimientos y crear nuevas empresas", explica.
Image captionEl consejo de Muñoz a los
emprendedores: no temer al fracaso.

El joven mexicano cree que para conseguir algo hay que plantearse metas y empezar a avanzar
hacia ellas.

"El camino que tomas para llegar a tu meta se va a multiplicar. Te va a llevar a otras desviaciones
que te van a llevar a cosas más grandes o que no te imaginabas, pero que no vas a descubrir si no
empiezas a andar para llegar a tu meta principal", asegura.

El consejo que Muñoz da a todos los jóvenes que quieran empezar sus propios negocios es que no
teman al fracaso.

"No hay que tener miedo a fracasar. De hecho es importante que fracases porque ello te va a
motivar y te va a dar otras oportunidades que no esperabas", concluye.

Jordi Muñoz, el talento mexicano


que revolucionó la industria de los
drones
A los 20 años, fue rechazado en el Instituto Politécnico Nacional de México. Sin más,
armó las valijas y se mudó junto con su esposa a Riverside, California, a probar suerte.
Dos años más tarde se convirtió en cofundador de 3D Robotics, una de las pioneras en
fabricar drones en el mundo.
El Sueño Americano le tardo poco tiempo en llegar Jordi Muñoz, quien emigró de México a
Estados Unidos a los 20 años y meses después ya estaba innovando en una de las
revoluciones de la industria del transporte más relevantes de la Era: los drones. Tras el
‘no’ de su tierra, emigró a California, lugar donde tal cual él describió en su momento: “Es
excelente para las personas a las que les gusta emprender". Su pasión, entusiasmo y
conocimiento por la electrónica lo llevaron a crear el drone casero que le cambió la vida:
“Con la experiencia que ya tenía en programación y electrónica, me di cuenta de que podía
tratar de hackear mi helicóptero de control remoto".

Tras llegar a esa conclusión, empezó en busca de los materiales. Necesitaría los sensores
de su consola Nintendo y una placa de arduino (una plataforma de hardware abierta). De
esa manera, convirtió su helicóptero en un drone, logrando lo más importante: que volara
de forma autónoma. Semejante obra de arte merecía un lugar en diydrones.com el sitio
web en el cual Jordi y todos los fanáticos de la electrónica compartían sus inventos. Tardó
pocos días en captar la atención de Chris Anderson, reconocido emprendedor que además
era el dueño del sitio y que en ese entonces era además el jefe de Wired, una de la
publicación sobre tecnología más renombradas.

Anderson vio en Jordi lo que nadie había notado: un talento innato para crear. Se contactó
con él y le envió US$ 500 dólares para que le hiciera placas, en una suerte de desafío a
vencer, ya que, para ello, necesitaría un horno especializado que costaba unos US$ 50.000.
¿Qué resolvió el mexicano?: “Me fui a una tienda, compré un tostador por US$ 30, lo
modifiqué y lo convertí en un horno de soldadura, para poder cocinar las placas". Hizo
varias que resolvió ponerlas a la venta en internet, “a ver qué impacto tendrían” en el
mercado y fue todo un éxito: “Al principio gané US$ 1.000, luego US$ 2.000, después US$
4.000… Cada mes iba doblando la facturación. Así fuimos creciendo orgánicamente".

Con las placas como caballo de batalla Jordi y Anderson crearon 3D Robotics en 2009, la
empresa pionera en drones, que durante poco más de seis años estuvo a la vanguardia de
las nuevas tecnologías para drones y que llegó a contar con alrededor de 300 empleados.
"La tecnología ha permitido que gente sin experiencia pueda volar un drone y eso ha
creado una explosión del mercado, lo que ha sido muy bueno para nuestro negocio. Nunca
nos lo imaginamos y estamos felices”.

Camino sinuoso
Todo lo que sube, baja. Es la Ley de Gravedad. Y el caso de 3D Robotics no fue la
excepción. Hasta 2015, la empresa nadó a merced en un océano donde la competencia no
le hacía daño. El prestigio ganado gracias al éxito de su producto había creado una fama y
tranquilidad que llevó a Anderson y a Jordi a jugarse por el 3D Robotics Solo, un elegante
aparato cuya plataforma de software invitaría a desarrolladores externos a crear un
paquete de nuevas capacidades. Algo nuevo, revolucionario, al alcance de niños y
trabajadores.

Mientras tanto, a fines de 2014, Jordi ya se mostraba algo inquieto con la quietud de la
empresa, valga la redundancia: "Cuando una empresa se convierte en una corporación se
vuelve aburrida. Me gustaría intentar crear otras empresas. Cuando pienso que algo va a
funcionar, funciona. Quiero aplicar esos conocimientos o esos presentimientos y crear
nuevas empresas". Su iniciativa tenía que ver un poco con la posibilidad de que el 3D
Robotics Solo no tuviera éxito, algo tan indeseado como posible, mientras notaba de reojo
cómo la competencia crecía.

Pero Jordi confiaba en su repertorio: "El camino que tomas para llegar a tu meta se va a
multiplicar. Te va a llevar a otras desviaciones que te van a llevar a cosas más grandes o
que no te imaginabas, pero que no vas a descubrir si no empiezas a andar para llegar a tu
meta principal". Fue así como la empresa invirtió el grueso de su capital en un proyecto
que infelizmente para ellos fracasó. El “Solo” Salió en abril de 2015 con fallas, lo que
potenció a la competencia y manchó una trayectoria que generó desconfianza en los
clientes y en consecuencia deudas millonarias.

Su futuro
Anderson dio un paso al costado mientras que Jordi decidió luchar y empezar
prácticamente de cero en un ámbito poco alentador. Para ello había que tomar decisiones,
drásticas. La primera medida fue reducir personal, hoy trabaja junto a 20 a empleados. La
segunda, dejar la manufactura de drones, su especialidad, dedicándose solo al desarrollo
del software. La tercera, batallar por la confianza del universo de la tecnología y la cuarta
no la sabemos, pero tal y como da a entender un artículo en Forbes México, trataría acerca
de sobrevivir al pago de las millonarias deudas que produjo la empresa.

Como antecediendo lo que ocurriría, Jordi dijo meses antes: "No hay que tener miedo a
fracasar. De hecho es importante que fracases porque ello te va a motivar y te va a dar
otras oportunidades que no esperabas". Haciendo honor a su forma de pensar, esa que lo
llevó a los 20 años a irse de su país y dos años más tarde fundar la empresa pionera de
drones, Jordi confesó que sabía, así como Anderson, que el proyecto o era exitoso o un
fracaso, que no habría término medio, que para recuperar la inversión debía ser algo
extraordinario.

Arriesgaron, se jugaron, no salió. Ahora con 31 años, un éxito masivo y un declive fuerte
en su hoja de vida, Jordi encara esta nueva etapa con la lógica experiencia que se gana en
estos casos y que, con todas las de perder: “El error fue poner todos los huevos en la
misma canasta”. También concluyó que, si bien sigue en pie, su idea no es crear una
empresa como 3D Robotics, dado que es muy desgastante y llega un momento en el cual
ya no se disfruta, más allá de que no se arrepiente en absoluto.

Además de poseer el 95% de las acciones de su empresa, dirige Maya robotics, un


emprendimiento que está siendo desarrollado de forma paulatina, el cual tiene como
premisa principal ir a paso firme sin acelerar el proceso de expansión. Jordi reveló en
entrepreneur.com que tras lo vivido, su plan es avanzar sin dejarse influenciar por las
ambiciones, la competencia y un sistema que exige inmediatez y calidad.

En una de sus entrevistas tras el declive, Jordi volvió a demostrar que no hay golpe que lo
derribe, supo crear un imperio, lo vio caer y ahora intenta enderezarlo: “3D Robotics
cambió la historia de los drones. Fui el primero en crear un sistema que revolucionó a una
industria y eso para mí siempre será motivo de orgullo, sin importar lo que suceda
mañana

Historias que Inspiran: Daniel


Gómez Íñiguez, estudiante y
emprendedor.
POR PERLA ALMAZÁN · PUBLICADA 3 ABRIL, 2015 · ACTUALIZADO 18 FEBRERO, 2018
Daniel Gomez Íñiguez estudiante y emprendedor. A escasos 22 años de
edad, Daniel, estudiante de la carrera de Ingeniero Químico
Administrador del Tecnológico de Monterrey (México) ha consolidado la
empresa Solben, fabricante de tecnología para la generación de
biocombustibles con la que funciona hoy el 80 % de las plantas
mexicanas de biodiesel. Además la empresa se encuentra en proceso
para expandirse a Estados Unidos. Todo creado y gestionado por una
plantilla cuya media de edad no llega a los 30 años.
Inicia el sueño.

En 2008 junto a sus compañeros Mauricio Pareja, Guillermo Colunga y


Antonio López, emprendió el proyecto Soluciones en Bioenergía
(Solben) para generar propuestas energéticas alternas.
“Buscamos desarrollar tecnología mexicana para la producción de
biocombustible con una empresa cuya visión y misión es mejorar la calidad de
vida de la gente del campo mexicano” Señala el joven mexicano.
Su idea fue desde el principio generar la tecnología para que la gente
tuviera la capacidad de generar el biocombustible a partir de aceites
vegetales o animales, basados de la observación de que el mercado
estaba centralizado en dos formas:
“Por un lado estaban las grandes plantas con altas capacidades de producción,
superiores a los 100.000 litros al día, que se basaban en la centralización de
materias primas para reducir costos. Por otra parte -continúa- algunos
productores fabricaban biodiésel en casa en pequeñas instalaciones tan
baratas que podían comprarse en eBay, pero cuya calidad no siempre estaba
garantizada.”
Máquina AB1000 capaz de producir 1300 litros de biodiésel en un
día.Para el 2009, Solben formaliza como una empresa dedicada a la
creación y comercialización de tecnología para producción de
biocombustibles y tratamiento de residuos, pero no solo eso, también
como una consultora para evaluar proyectos.

Ya en 2011, la alta competitividad de Solben los pinta en territorio


internacional y se les otorga el reconocimiento por la Bolsa de Valores
de Nueva York como la mejor empresa internacional dentro de las 50
compañías más innovadoras del mundo creadas por estudiantes. Daniel
obtuvo el premio Intelius Entrepreneurship Award 2011 y Soluciones
en Bioenergía se convirtió así en la primera empresa mexicana en
participar en dicha competencia.

Hombre con cuadriplejia logra mover brazo robótico con sus pensamientos para
poder alimentarse

El segundo éxito.

Casi como accidente, mientras hacían labor de campaña de su compañía


de biodiesel, se dieron cuenta que comunicarse con los políticos era
complicado y tomaron la iniciativa de crear un sitio web propicio para la
comunicación bidireccional entre políticos y ciudadanos.
“Hablé con mis compañeros emprendedores de aquí del Tec, Jesús Almaguer y
Alejandro Maldonado, y les propuse hacer una plataforma neutral con todos
los políticos del País, más de 10 mil personajes, donde la gente se pudiera
contactar con ellos de manera directa” relata Daniel.
A pesar de que muchas personas los tacharon de locos, en 2011 lanzan
la página CarasPoliticas.com y en menos de dos semanas ya tenían 30
mil visitas. Al ver el potencial de dicho modelo de comunicación, lo
formalizan y lo lanzan a nivel federal. Obteniendo tal aceptación que en
poco tiempo Daniel recibía solicitudes de otros países como España y
Colombia.
“Se nos vino a la mente hacer una plataforma global para demostrarle a la
gente que cree que las redes sociales sólo salen de Silicon Valley, que también
puede salir de México una plataforma de impacto global que revolucione el
sistema de participación ciudadana en el mundo”, apunta el joven regio.
El portal permite que los visitantes consulten la trayectoria de los
personajes políticos, ver noticias sobre ellos, calificarlos y enviar
mensajes públicos y privados a los cuales pueden responder los
destinatarios.
Portal en su versión para Estados Unidos http://www.govfaces.com/enY
en el 2012 nuevamente una propuesta de Daniel Gomez es elegida por
la Bolsa de Valores de Nueva York como parte de las 50 empresas más
innovadoras del mundo en el marco del Kairos Global Summit.

MobileFusion

En la actualidad CarasPoliticas.com es operada por un grupo de


programadores desde la Incubadora de Empresas del Tec de Monterrey
y ya cuenta con la versión para nuestros vecinos
estadounidenses GovFaces.com.
Por si fuera poco continuar con sus estudios universitarios y dirigir
Solben y su expansión hacia los Estados Unidos, en los últimos años han
formado varias asociaciones dedicadas al emprendimiento juvenil en los
campos de la química y de la ingeniería y viaja a través de la República
dando conferencias en espacios para emprendedores.
“No es fácil, pero cuando te organizas y tienes bien definidas tus metas
personales y profesionales hay tiempo para todo”, advierte el joven, “Antes de
querer cambiar al mundo tienes que cambiar tú como persona, administrar tu
tiempo, tratar de ser más eficiente, dormir bien, hacer ejercicio, comer bien.
Sólo así podremos alcanzar un impacto sobre la gente”.
Daniel afirma que en un futuro le gustaría escribir un libro con sus
experiencias empresariales, ya que una de sus principales motivaciones
es compartir con otros jóvenes emprendedores las herramientas que ha
aprendido para hacer negocios.
Increíble y sumamente inspiradora la corta pero exitosa trayectoria de
Daniel. Los jóvenes latinoamericanos tenemos todo el potencial y
oportunidades para marcar diferencia, mejorar y aportar al crecimiento no
solo económico de nuestros países, sino también intelectual .

Compartan e inspiren a otras personas a creer y emprender .


Fuentes: Daniel Gómez, 22 Tecnologías para la generación
descentralizada de energía a partir de fuentes no alimentarias,
Estudiante y hombre de negocios.

¡Conoce a Jordi Muñoz! Joven


talento de Baja California
Para impulsar una sociedad basada en el
conocimiento es indispensable apostarle a las y
los jóvenes de México, pues ellos son el motor del
desarrollo científico.

Es justo entre los 15 y los 29 años la edad en la que la mayoría de los estudiantes
descubren su verdadera vocación y pueden comenzar una carrera científica

Autor
Instituto Mexicano de la Juventud

Fecha de publicación
12 de octubre de 2017

Si de las y los jóvenes depende que el país tenga un desarrollo científico


y tecnológico que impacte de manera positiva en la economía y en la
sociedad, entonces México tiene mucho potencial de crecimiento, pues
de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de sus
112 millones de habitantes, 38.6 millones son jóvenes de entre 12 y 29
años.
Uno de estos jóvenes es Jordi Muñoz Bardales, un joven de Ensenada,
Baja California. Su más grande sueño desde pequeño era involucrarse
en la industria aeroespacial, por lo que viajó a la Ciudad de México
(CDMX) e intento ingresar al Instituto Politécnico Nacional (IPN), pero
luego de haber sido rechazado en dos ocasiones, tomó sus pertenencias
y partió rumbo a Tijuana.

Apenas llegó a Tijuana consiguió dinero para montar un negocio, un


puesto de mariscos, “Cocos Locos”, pero al poco tiempo, regreso a
Ensenada. No duró mucho ahí, ya que pronto se enteró que sería padre
y se fue con su novia a los E.U.A., donde prontamente, aprendió acerca
de microcontroladores, encontró una plataforma que se acomodaba a su
Budget y la compró.

Es así que inventó el ArduPilot, un programa para lograr el vuelo


autónomo de aeronaves, que lo llevó a seguir buscando información en
foros, en donde pudo conocer a Chris Anderson, en ese entonces, editor
en jefe de la revista de tecnología más influyente del planeta, Wired, con
quien luego de platicar en línea sobre su creación, acordaron hacer un
proyecto juntos.

No obstante, pronto una empresa aeroespacial en Suiza contactó a Jordi


por Internet para desarrollar sistemas de control, trabajo del que después
de un año, se aburrió y entonces decidió regresar a E.U.A., contactó
nuevamente a Chris Anderson y retomaron el proyecto que habían
dejado pendiente, un avión robot que tardaría en terminar, poco más de
un año.

Ése fue el despegue de 3D Robotics, la fábrica de drones no militares


que ha hecho conocido a Jordi Muñoz, la cual cuenta con más de 150
empleados divididos entre Berkeley, San Diego, y Tijuana. La empresa
se dedica a desarrollar un sistema de control para aviones, que es el
cerebro que se utiliza en cualquier aeronave, que le permite volar de una
manera autónoma.

Por ello, ha obtenido varios reconocimientos. En 2009 ganó el primer


lugar en la “Autonomous Vehicules Competition”; en 2012 fue
seleccionado por el MIT como uno de los 10 mexicanos más
innovadores; en 2013, obtuvo el primer lugar en el “Premio Estudiante
Emprendedor de México” y en 2014 fue seleccionado por Forbes USA
como uno de los “30 Under 30”.

En 2015 Jordi, ganó el Premio Nacional de la Juventud en la distinción:


Ingenio emprendedor, y al igual que él, tú puedes ser reconocido por tu
talento en la música o en el deporte, por emprender, o por estudiar. Sólo
tienes que ingresar a la página del Instituto Mexicano de la Juventud
(Imjuve) y consultar las convocatorias diseñadas especialmente para ti.
¡Participa!
https://www.azulweb.net/historias-que-inspiran-daniel-gomez-iniguez/

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150220_the_boss_jordi_munoz_jefes_jg