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Gabriel José de la Concordia García Márquez

1. Nació en el pueblo costero Aracataca, en el departamento del Magdalena, en Colombia, el 6 de


marzo de 1927. Gabriel García Márquez nació en Aracataca (Magdalena) el 6 de marzo de 1927.
Creció como niño único entre sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel
Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se fueron a vivir, cuando el pequeño Gabriel tenía sólo
cinco años, a la población de Sucre, en la que don Gabriel Eligio abrió una farmacia y Luisa
Santiaga daría a luz a la mayoría de los once hijos del matrimonio.
Los abuelos de García Márquez eran dos personajes bien particulares y marcaron el periplo literario
del futuro Nobel: el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días (1899-1902), le
contaba a Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX, lo
llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la historia y con la realidad. Doña
Tranquilina Iguarán, su cegatona abuela, a quien yo llamaba “mina” y que llenó mi imaginación con
historias de supersticiones, fantasmas e historias fantásticas, convirtiéndose en mi primera influencia
literaria, y en semilla de lo que me haría nacer al Realismo Mágico, pues combinaba la realidad con la
fantasía de una forma tan natural y fehaciente que no cabía duda de lo que estaba contando.

Estudiante de leyes
2. En 1947, presionado por sus padres, se trasladó a Bogotá para estudiar derecho en la Universidad
Nacional. Los estudios de leyes no eran propiamente su pasión, pero logró consolidar su vocación de
escritor. El 13 de septiembre de 1947 publicó su primer cuento, La tercera resignación, en el número
80 del suplemento Fin de Semana del rotativo El Espectador.

3. El periodismo se cruzó en su vida en 1948, cuando fue asesinado el candidato presidencial del
partido liberal Jorge Gaitán (fue un líder político colombiano que se dedicó fervientemente a la lucha
por la reivindicación del pueblo y contra las clases dominantes) y se desató en Colombia una era de
Violencia, sí, con V mayúscula. A los actos violentos que surgieron en la capital colombiana se le
llamó Bogotazo. Fueron la causa de que la Universidad Nacional cerrara indefinidamente sus
puertas. García Márquez perdió muchos libros y manuscritos en el incendio de la pensión donde
vivía y se vio obligado a pedir traslado a la Universidad de Cartagena, donde siguió siendo un
alumno irregular.

4. Nunca se graduó, pero inició una de sus principales actividades periodísticas: la de columnista.
Manuel Zapata Olivella le consiguió una columna diaria en el recién fundado periódico El Universal.
Ahí empezó el periodismo para Gabo. En este diario escribió sus primeros reportajes y su primera
columna llamada “Punto y aparte”
5. Quizás uno de los mayores aportes de Gabriel García Márquez al oficio periodístico, más allá de los
valores de su obra de no ficción, haya sido el de sostener, a lo largo de su vida, que él era, sobre
todo, un periodista, y en dar muestras de que lo decía en serio. —con hechos concretos, con
declaraciones en las que decía cosas como “Aprendí a escribir cuentos escribiendo crónicas y
reportajes” o “El periodismo me ayudó a escribir”— Empezó a ejercer el oficio cuando tenía 20
años

6. Para 1950, García Márquez se mudó a Barranquilla. Ahí trabajó para El Heraldo, donde escribió
reportajes, editó cables internacionales y publicó su columna llamada “La Jirafa”.

7. En febrero de 1954 regresa a Bogotá, por invitación de su amigo, el también novelista y poeta
colombiano Álvaro Mutis, como reportero y editorialista de El Espectador, donde comienza a
escribir comentarios semanales cinematográficos que lo convierten en el primer columnista de cine
del periodismo colombiano.

8. Durante ese mismo periodo, Gabo presencia la matanza de estudiantes en el centro de Bogotá, lo que
provoca su inclinación definitiva hacia la izquierda.

9. En 1955 publicó uno de sus reportajes por entregas más conocidos, Relato de un náufrago, el cual
causó problemas al gobierno del único dictador que Colombia ha tenido en su historia, Gustavo
Rojas Pinilla.

10. Tres años estuvo ausente de Colombia. Vivió una larga temporada en París, y recorrió Polonia y
Hungría, la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Continuó como
corresponsal de El Espectador, aunque en precarias condiciones, pues si bien escribió dos novelas, El
coronel no tiene quien le escriba y La mala hora, vivía pobre a morir, esperando el giro mensual que
El Espectador debía enviarle pero que se demoraba debido a las dificultades del diario con el
régimen de Rojas Pinilla.

11. Cuando El Espectador fue clausurado por la dictadura, fue corresponsal de El Independiente, y
colaboró también con la revista venezolana Élite y la colombianísima Cromos.

12. A finales de 1957 fue vinculado a la revista Momento y viajó a Venezuela, donde pudo ser testigo de
los últimos momentos de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

13. En marzo de 1958 contrajo matrimonio en Barranquilla con Mercedes Barcha, unión de la que
nacerían dos hijos: Rodrigo (1959), y Gonzalo (1962).

14. Al poco tiempo de su matrimonio, de regreso a Venezuela, tuvo que dejar su cargo en Momento y
asumir un extenuante trabajo en Venezuela Gráfica, sin dejar de colaborar ocasionalmente en Élite.
1959. Inmediatamente después del triunfo de la revolución cubana, García Márquez viaja a la Habana
invitado por Fidel Castro a la campaña denominada Operación Verdad, y asiste al juicio público contra
Sosa Blanco, colaborador de Fulgencio Batista. Es el comienzo de una importante y significativa
relación con Cuba y con Fidel Castro.
Anticastrismo es una corriente político-ideológica que nace del anticomunismo y se basa en la
oposición al sistema político introducido en 1959 por Fidel Castro en Cuba, tras la Revolución Cubana.
Sus oponentes son llamados "anti-Castro", o se autoproclaman anticastristas.
Los partidarios del sistema cubano suelen llamar despectivamente a los anticastristas "gusanos de
Miami" (ya que allí se encuentra la mayor concentración de emigrados cubanos auto declarados
anticastristas).
Tras denunciar al dictador Fulgencio Batista ante un Tribunal de Urgencia y recibir un fallo contrario,
decide que la única vía para provocar un cambio en el sistema gobernante, es la lucha armada.
Participa en un levantamiento fallido en contra del dictador, por lo que es encarcelado en 1953.
Veintidós meses después, consigue la libertad y se exilia en México, en donde prepara otro plan para
derrocar a Batista. Castro regresó a Cuba en 1956 en una embarcación, junto con un pequeño grupo
conformado por 82 insurgentes, entre ellos, el argentino Ernesto “Che” Guevara. Tras una férrea
guerra de guerrillas en las zonas rurales de la isla, que luego se extendió hasta las ciudades. La
revolución asestó un golpe mortal en los últimos días de 1958, provocando la huida de Batista al
extranjero. El 1 de enero de 1959, se proclama el triunfo de la Revolución.
Castro asumió el poder, dando inicio a su mandato caracterizado por su política socialista. Como
primer ministro, echó a andar reformas de gran alcance. Acabó con el dominio económico
estadounidense sobre la isla y en 1961 detuvo la invasión de exiliados respaldada por Estados Unidos
en Playa Girón. Castro convirtió a Cuba en la primera nación comunista del hemisferio occidental y se
alió a la Unión Soviética. El país se convirtió en enemigo de los Estados Unidos y vivió momentos de
gran tensión durante la “Guerra Fría”. Desde entonces, las relaciones entre los dos países han
mantenido una gran rispidez, ejemplificadas con claridad en el bloqueo económico y comercial que
Estados Unidos mantiene sobre la isla desde los años sesenta.
Desde finales de 2006, Raúl Castro, el hermano de Fidel, tomó las riendas del país a raíz de una serie
de problemas de salud del líder, hecho que se oficializó con el traspaso definitivo en 2008. Su muerte se
produjo a los 90 años de edad, el 25 de noviembre de 2016.
Con respecto a la amistad de García Márquez y Fidel Castro se han dicho muchas cosas; muchos
críticos y detractores han asumido incluso un rol inquisidor para aseverar que fue una “amistad
desafortunada” o que fue el aspecto más “cuestionable, contradictorio y criticable” de Gabo. Esos
críticos suelen tener memoria selectiva, pues olvidan que buena parte de los escritos de Gabo
estuvieron destinados a esclarecer muchas situaciones de abuso del poder y violación de los
derechos humanos, en nuestro subcontinente, de las dictaduras militares imperantes durante la
segunda mitad del siglo XX.
De igual manera, a muchos de los críticos se les ha olvidado decir o reconocer –quizá de manera
intencional– que Gabo, antes que nada, era un mediador político o emisario de paz que adelantaba
siempre labores de diplomacia y mediación política entre el régimen castrista y gobiernos de otros
países como Estados Unidos y México. Por ejemplo, en mayo de 1988, Gabo fue portador de un
mensaje del líder cubano para el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, en el que
Castro le alertaba sobre la posibilidad de que grupos anticastristas radicados en Estados Unidos
cometieran atentados terroristas en territorio americano. Este mensaje estaba sustentado, entre
otros fundamentos, en un informe que había redactado Gabo sobre su misión secreta en
Washington.
El otro aspecto que han ignorado, por conveniencia o por ignorancia, los detractores y críticos de
la amistad entre Fidel y Gabo, es que éste último muchas veces abogó por los presos políticos en
Cuba y le pidió de manera clara y directa a su amigo Fidel que liberara a estos seres humanos que
tenían diferencias de corte político e ideológico con el régimen castrista.
Regresa a Bogotá como corresponsal de la agencia de noticias Prensa Latina, creada por la revolución
cubana y dirigida por el argentino Jorge Masetti.
Después de recorrer el sur de Estados Unidos se fue a vivir a México. No sobra decir que, luego de esa
estadía en Estados Unidos, el gobierno norteamericano le denegó el visado de entrada porque, según las
autoridades, García Márquez estaba afiliado al partido comunista.
Recién llegado a México, donde García Márquez residiría muchos años de su vida, se dedicó a escribir
guiones de cine y durante dos años (1961-1963) trabajó en las revistas La Familia y Sucesos, de las
cuales fue director. De sus intentos cinematográficos el más exitoso fue El gallo de oro (1963), basado
en el cuento homónimo escrito por Juan Rulfo, que García Márquez adaptó con el también escritor
Carlos Fuentes. El año anterior había obtenido el premio Esso de Novela Colombiana con La mala hora
(1962).
Un día de 1966 en que se dirigía desde Ciudad de México al balneario de Acapulco, Gabriel García
Márquez tuvo la repentina visión de la novela que había venido rumiando durante diecisiete años.
Consideró que ya la tenía madura, se sentó a la máquina de escribir y trabajó ocho y más horas diarias
durante dieciocho meses seguidos, mientras su esposa se ocupaba del sostenimiento de la casa.
En 1967 apareció Cien años de soledad, novela cuyo universo es una sucesión de historias fantásticas
perfectamente hilvanadas en un tiempo cíclico y mítico: pestes de insomnio, diluvios, fertilidad
desmedida, levitaciones.
Es entre los libros que más traducciones tiene (cuarenta idiomas por lo menos) y que mayores ventas ha
logrado, alcanzando las cifras de un verdadero best seller mundial.
Tras el aplauso unánime del público y de la crítica, García Márquez se estableció en Barcelona y pasó
temporadas en Bogotá, México, Cartagena y La Habana.
Durante las siguientes décadas escribiría cinco novelas más y se publicarían tres volúmenes de cuentos y
dos relatos, así como importantes recopilaciones de su producción periodística y narrativa. De los quince
años que mediaron hasta la concesión del Nobel cabe destacar la colección de cuentos La increíble y
triste historia de la Cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1973), la novela "de dictador" El otoño
del patriarca (1975), tema recurrente en la tradición hispanoamericana, y un nuevo prodigio de
perfección constructiva y narrativa basado en un suceso real y alejado del realismo mágico: la Crónica
de una muerte anunciada (1981), considerada por muchos su segunda obra maestra.
En 1974, Gabo funda en Bogotá la revista política Alternativa, junto al reconocido fundador y padre de
la sociología en Colombia, Orlando Fals Borda. Alternativa era una publicación semanal de orientación
socialista que circuló en Colombia durante la década de los setenta. Entre sus objetivos se encontraba la
“contrainformación”, la divulgación de las luchas populares y la colaboración en la cohesión de la
izquierda colombiana. El lema de la revista, que años más tarde sería víctima de una bomba en su sede,
era “Atreverse a pensar es empezar a luchar”. Gabo era ante todo un periodista como él mismo
enfáticamente lo decía; pero también un escritor consagrado e intelectual de izquierda no afiliado a
ningún movimiento en particular.
La revista Alternativa, uno de los grandes legados de Gabo al periodismo colombiano
Ésta ha sido una de las publicaciones de izquierda más innovadoras, modernas y revolucionarias en la
historia colombiana, significó un giro en la tarea de editar un semanario con una visión diferente del
acontecer nacional y mundial, de contrainformación frente a los medios masivos de las élites, y con una
circulación masiva.
En ella, Gabo contribuyó no solo con su credibilidad como escritor sino, sobre todo, con su ejercicio
como reportero, el bello oficio que jamás quiso dejar de desempeñar, aparte de ser el consejero
permanente de su equipo de redacción.
Así, pasaron por su pluma en Alternativa (“Atreverse a pensar es empezar a luchar”) entrevistas,
crónicas y reportajes memorables, como los realizados sobre Chile bajo el fascismo, Cuba socialista,
Vietnam triunfante sobre el imperio estadounidense, Nicaragua revolucionaria, África descolonizándose,
Portugal en efervescencia, entre muchos otros.
Aunque finalmente la revista sucumbió por asfixia económica ante el poder demoledor de los medios de
la oligarquía, la existencia de Alternativa significó un paradigma en el sentido de que la izquierda
globalmente entendida puede tener medios propios antihegemónicos, ágiles y con llegada a amplios
conglomerados.
El legado de García Márquez para los periodistas, y, de manera especial, para los más jóvenes, debe
constituir una tarea de estudio insoslayable en las universidades latinoamericana
1980
La revista Alternativa, de corte socialista, que publica junto a Enrique Santos Calderón, se clausura en
este año. Regresa a Colombia y retoma su columna semanal en El Espectador. Trabaja en Crónica de una
muerte anunciada, novela del crimen de Cayetano Gentile, consumado en Sucre veintinueve años atrás.
En la madrugada del 21 de octubre de 1982, García Márquez recibió una noticia que hacía ya tiempo
que esperaba por esas fechas: la Academia Sueca acababa de otorgarle el ansiado premio Nobel de
Literatura. Se hallaba entonces exiliado en México, pues el 26 de marzo de 1981 se había visto obligado
a salir de Colombia para eludir su captura; el ejército colombiano quería detenerlo por una supuesta
vinculación con el movimiento M-19 y porque durante cinco años había mantenido la revista
Alternativa, de corte socialista.
Movimiento 19 de abril (19 de abril de 1970). Este movimiento colombiano más conocido como el M-19, se
convirtió en una organización político-militar, patriótica, antioligárquica, antiimperialista, que cree en los
cambios sociales del país, por medio de la lucha de los obreros, campesinos y trabajadores en general. La
intención de esta amplia lucha es que todos los explotados puedan lograr la destrucción del actual estado
oligárquico, generando con ello, la liberación de la patria y la instauración del socialismo. El M-19 fue
conformado por miembros de la ANAPO, el partido de Rojas Pinilla, y del Partido Comunista y las Farc.
El M-19 nació como respuesta a las acciones de las oligarquías tales como el fraude y la violencia desarrollada
sobre el movimiento político Alianza Nacional Popular (ANAPO) en el periodo electoral donde le robaron las
elecciones al general Gustavo Rojas Pinilla. Ahora bien, es necesario mencionar que el M-19 nace de una
facción de la ANAPO. Su creación busca representar la frustración de las masas. Y su objeto inicial es respaldar
por medio de las armas la voluntad popular. En pocas palabras, el el M-19 se presentó como “el brazo armado
del pueblo anapista”. Luego, este movimiento comenzó a argumentar que todos los explotados y marginados de
Colombia tenían la necesidad de conformar un grupo armado.

La concesión del Nobel fue todo un acontecimiento cultural en Colombia y en Latinoamérica. El escritor
Juan Rulfo opinó: "Por primera vez después de muchos años se ha dado un premio de literatura justo".
La ceremonia de entrega del Nobel se celebró en Estocolmo los días 8, 9 y 10 de diciembre; según se
supo después, disputó el galardón con el novelista británico Graham Greene y el alemán Günter Grass.
Dos actos confirmaron el profundo sentimiento latinoamericano de García Márquez. A la entrega del
premio fue vestido con un clásico e impecable liquilique de lino blanco, por ser el traje que usó su
abuelo y que usaban los coroneles de las guerras civiles, y que seguía siendo de etiqueta en el Caribe
continental. Y con el discurso "La soledad de América Latina" (leído el miércoles 8 de diciembre de
1982 ante la Academia Sueca en pleno y cuatrocientos invitados y traducido simultáneamente a ocho
idiomas), intentó romper los moldes o frases gastadas con que tradicionalmente Europa se ha referido a
Latinoamérica, y denunció la falta de atención de las superpotencias hacia el continente.
El flamante Nobel dio a entender cómo los europeos se han equivocado en su posición frente a las
Américas, quedándose tan sólo con la carga de maravilla y magia que se ha asociado siempre a esta
parte del mundo, y sugirió cambiar ese punto de vista mediante la creación de una nueva y gran utopía,
la vida, que es a su vez la respuesta de Latinoamérica a su propia trayectoria de muerte. El discurso es
una pieza literaria de elevado estilo y de hondo contenido americanista, una hermosa manifestación de
su personalidad nacionalista, de su fe en los destinos del continente y de sus pueblos. Confirmó
asimismo su compromiso con Latinoamérica, convencido desde siempre de que el subdesarrollo afecta a
todos los elementos de la vida latinoamericana; los escritores de esta parte del mundo deben, por
consiguiente, estar comprometidos con la realidad social total.
En 1983, García Márquez escribió un reportaje para la revista Semana: “Bateman: misterio sin final”.
Este texto relata la desaparición de Jaime Bateman Cayón, guerrillero del M-19 (Movimiento 19 de
abril).
Además, Gabo también publicó por mucho tiempo en el diario español El País, de 1979 a 2007.
En 1986 cumple una vieja deuda con la tercera de sus pasiones: promueve la Fundación del Nuevo Cine
Latinoamericano y funda -con la ayuda del director argentino Fernando Birri, al que conocía desde sus
años en Italia- la Escuela de cine de San Antonio de los Baños, en Cuba. Allí cada año, García Márquez
dirigía un taller de guion, donde diez jóvenes inventaban conjuntamente una historia. A los mejores
alumnos se los llevaba a México para trabajar en otro taller de guiones, éste profesional: realizaban
guiones para la televisión y, con parte de los beneficios, conseguían fondos para financiar la Fundación y
la Escuela.
Desde que se conoció la noticia de la obtención del premio, el asedio de periodistas y medios de
comunicación fue permanente y los compromisos se multiplicaron. Finalmente, en marzo de 1983, Gabo
regresó a Colombia. En Cartagena lo esperaba su madre, doña Luisa Santiaga Márquez de García, en su
casa del Callejón de Santa Clara, en el tradicional barrio de Manga, con un suculento sancocho de tres
carnes (salada, cerdo y gallina) y abundante dulce de guayaba.
Después del Nobel, García Márquez se ratificó como figura rectora de la cultura nacional,
latinoamericana y mundial. Sus conceptos sobre diferentes temas ejercieron fuerte influencia. Durante el
gobierno de César Gaviria (1990-1994), junto con otros sabios como Manuel Elkin Patarroyo, Rodolfo
Llinás y el historiador Marco Palacios, formó parte de la comisión encargada de diseñar una estrategia
nacional para la ciencia, la investigación y la cultura. Pero acaso una de sus más valientes actitudes fue
el apoyo permanente a la revolución cubana y a Fidel Castro, la defensa del régimen socialista impuesto
en la isla y su rechazo al bloqueo norteamericano, que sirvió para que otros países apoyasen de alguna
manera a Cuba y evitó mayores intervenciones de los estadounidenses.
En 1992 formó parte de QAP, un noticiero televisivo de mucho éxito en Colombia. En enero participa en
la emisión y edición del noticiero de televisión colombiano QAP, del que es accionista. En mayo se le
extirpa un tumor en el pulmón.
A partir de 1994, cuando crea la Fundación para un Nuevo Periodismo Latinoamericano, en Cartagena
de Indias, imparte talleres, conferencias y se dedica por completo a fomentar el buen periodismo, el
respeto a las ideas, a la libertad de expresión y de información. Por ejemplo, en 1998 compró junto a un
grupo de periodistas colombianos la revista Cambio; y en 2000 empezó a promover un premio de
periodismo de la Fundación para un Nuevo Periodismo (FNPI), por valor de cien mil dólares, para
periodistas con al menos 20 años de profesión y que se otorgó en su primera versión en 2001. Reeditado
en 2013 bajo el nombre de Gabriel García Márquez—, se transformó en uno de los más prestigiosos y
mejor dotados del oficio.
En 1996 publica Noticia de un secuestro, un reportaje novelado de un secuestro colectivo, de diez
personas (ocho de ellas periodistas), a manos de la banda de narcotraficantes de Pablo Escobar. García
Márquez, que trabajó duramente en este libro tres años, definió “esta tarea otoñal como la más difícil y
triste de mi vida” y como “una experiencia humana desgarradora e inolvidable”. A finales de 1995,
cuando acaba de concluir Noticia de un secuestro y el país vive pendiente de otro secuestro –el de Juan
Carlos Gaviria, hermano del ex presidente- lee un insólito comunicado en la prensa: los secuestradores
ofrecen la liberación de Juan Carlos Gaviria si García Márquez asume la presidencia del gobierno en
lugar del actual mandatario, Ernesto Samper.
La respuesta de García Márquez es contundente: “Nadie puede esperar que asuma la irresponsabilidad
de ser el peor presidente de la República (...) Liberen a Gaviria, quítense las máscaras y salgan a
promover sus ideas de renovación al amparo del orden constitucional.”
En el año 1999, este célebre escritor fue diagnosticado con un cáncer linfático. Después de un
tratamiento intenso logró vencer esta enfermedad. Se dedicó de lleno a la escritura, pensando que el
tiempo no le alcanzaría.
Tras algunos años de silencio, en 2002 García Márquez presentó la primera parte de sus memorias, Vivir
para contarla, en la que repasa los primeros treinta años de su vida. La publicación de esta obra supuso
un magno acontecimiento editorial, con el lanzamiento simultáneo de la primera edición (un millón de
ejemplares) en todos los países hispanohablantes. En 2004 vio la luz la que iba a ser su última novela,
Memorias de mis putas tristes; en 2007 recibió sentidos y multitudinarios homenajes por triple motivo:
sus 80 años, el cuadragésimo aniversario de la publicación de Cien años de soledad y el vigésimo quinto
de la concesión del Nobel.
Lo último que se conoce del Nóbel fue publicado en 2010, se trató de una recopilación de 22 textos
escritos
En 2014, tuvo una recaída, descubriendo que el cáncer se había extendido a otros órganos. Finalmente,
el 17 de abril de 2014, Gabriel García Márquez falleció en su residencia en México. En su patria natal, el
presidente colombiano Juan Manuel Santos decretó tres días de duelo, así mismo en todas las latitudes
se hicieron homenajes al hombre que contó al mundo la saga de la familia Buendía y su condena a Cien
Años de Soledad.

Gabriel García Márquez fue parte de quienes creemos en la emancipación, en la esperanza, en la


justicia, en la solidaridad y en la unión de los pueblos de América Latina.
Nuestro apreciado Gabo se ha ido, pero su obra literaria, su pensamiento intelectual y, sobre todo,
su ejemplo como activista social y político comprometido con la defensa de los derechos humanos,
la paz y la justicia social vivirán para siempre para ser imitados y seguidos por muchos
adolescentes y jóvenes de las nuevas generaciones, a quienes quizá en este siglo les toque
reconstruir definitivamente un mejor mundo.