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TESIS DE LOS VICIOS DEL LA VOLUNTAD DEL ACTO JURIDICO

Son situaciones que inducen al sujeto a declarar una voluntad que no corresponde a sus
verdaderas intenciones. Lo ideal es que en la celebración de un acto jurídico exista
correspondencia entre lo deseado y lo expresado, entre la voluntad y lo manifestado. La voluntad
o el consentimiento pueden ser viciados por error, dolo o violencia.

1. ERROR
Hay error cuando la representación conceptual que se tiene de algo no coincide con la realidad
es el concepto equivocado que se tiene del hecho, de una cosa.de una persona y de la ley.
El error nace del propio declarante es interno y no existe la mala fe y deliberado propósito en el
declarante, viene a hacer la falta de coincidencia entre la representación maneral que se a hecho
el agente del negocio jurídico

Constituye un desencuentro entre lo que es el objeto materia de conocimiento y de juicio, y el


conocimiento que se tiene de él. Todo error constituye una negación de lo que es, o afirmación de
lo que no es.

También se considera un error de desconocimiento total de esa realidad, se puede decirla la


ignorancia de la ausencia del hecho una cosa del mundo exterior o de una persona

El error no sólo proviene de un defecto o insuficiencia de conocimiento, sino de un razonamiento


un juicio equivocado, que cree como cierto aquello que no es tal.
El error puede ser:

a) Error de derecho.- Consiste en la ignorancia absoluta de la Ley, sea por su falso


conocimiento o por su falsa interpretación.
Es la falta de conocimiento o ignorancia sobre la norma jurídica que regla el acto; por ejemplo, no
conocer las normas que rigen la capacidad de las partes para celebrar el acto o desconocer que
aceptar una herencia en forma pura y simple significa obligarse por las deudas sucesorias. En
principio nadie puede excusarse en un error de derecho.
En la Antigua Roma había ciertos casos excepcionales que permitían alegar el error de derecho
(de iuris et facti ignorantia) para lograr la anulabilidad del acto. Esos casos eran la que podía
alegar un menor de 25 años; el supuesto de aquel que se había visto imposibilitado de realizar la
consulta a un jurisconsulto, las mujeres, los soldados y los rústicos.
reputándose conocidas las leyes y de cumplimiento obligatorio, a partir de su publicación. El
artículo 20 del Código Civil argentino congruente con esta posición, y siguiendo a Savigny, nos
dice que no sirve como excusa alegar la ignorancia de las leyes, salvo en casos excepcionales
previstos por las mismas normas jurídicas. El artículo 923 referido específicamente al tema del
error en los actos jurídicos, nos aclara que el error de derecho o la ignorancia legal de ningún
modo puede impedir que los actos lícitos cumplan con sus efectos legales, ni que los autores de
actos ilícitos se liberen de su correspondiente responsabilidad.

b) Error de hecho.- Puede recaer en la identidad del negocio o la identidad del objeto o en las
cualidades de la persona, entre otros.
Se refiere a que hubo una confusión en la situación que ocurría en un acto especifico por
ejemplo pretendes comprar comprar un auto pero tu crees que es un auto normal y la persona
que te vende el auto , era de juguete (algo toco pero bueno)
Ejemplo 2. Una persona contrata con otras la compra de una parcela que no es edificable con la
idea de edificar, desconociendo que a tales efectos esté incapacitado para ello. Si hay error.

- - Ejemplo 4. Un contrato de venta de un bien hipotecado, echo no especificada en el contrato. Si


hay error.
El artículo 201º del Código Civil señala que el error será causa de anulación del acto jurídico
cuando sea esencial y conocible por la otra parte.

· El error es esencial cuando es determinante en la formación de la voluntad interna y se


considera conocible cuando en relación al contenido o a las circunstancias del acto o a la calidad
de las partes, una persona con normal diligencia hubiera podido advertirlo.

· El error que no invalida el acto jurídico es el error accidental o indiferente. El artículo 209º
del Código Civil trata este tipo de error. Entre las formas de error indiferente encontramos el error
de cálculo y el error en el motivo.

2. DOLO

Es el vicio de la voluntad mediante el cual se provoca deliberadamente el error. Se diferencia del


error en que éste es una percepción deformada de la realidad, debido a la actitud del sujeto;
mientras que en el dolo, el error es la consecuencia de la actitud maliciosa de otra persona que
ha provocado el error, o lo ha silenciado; es decir, no advierte a la otra parte del error en que ha
incurrido o contribuye a mantener el error.

Se considera el dolo como la astucia, el ardid, el engaño, las maquinaciones maliciosas


destinadas a provocar o mantener el error.

Este vicio de voluntad se sanciona con la invalidez del acto jurídico debido a que se ha deformado
la voluntad.
En el derecho la palabra dolo se usa con significados diferentes. En materia de actos ilícitos, el
dolo designa la intención del agente de provocar el daño que su hecho produce: es la
característica del delito civil, y en tal sentido se opone a la culpa como elemento distintivo del
cuasidelito.

En lo relativo al cumplimiento de las obligaciones el dolo designa la deliberada inejecución por


parte del deudor. Por último, el dolo designa las maniobras engañosas empleadas por una de las
partes que vician la voluntad de la otra en la celebración del acto jurídico: dolo como vicio de la
voluntad.

En suma, es dolo cualquier forma de engaño que se utiliza para determinar a una persona a
celebrar un acto jurídico.

Se trata de un concepto de doctrina corriente que no pueda dar lugar a equívocos.

Clasificación del dolo: son varias las clasificaciones que se formulan del dolo.

una antigua clasificación romana del dolo lo dividía en dolo malo y dolo bueno. El primero
correspondía al concepto corriente; el segundo comprendía los casos de engaños con fines
moralmente honestos, (Ver Gr., El médico que engaña al enfermo sobre la gravedad de su
estado). Esta clasificación, que por otra parte ha caído en desuso, resulta impropia porque
referido a la influencia para lograr el consentimiento de otro, el dolo es siempre malo, ya que no
es legítimo su empleo. Aun dejando de lado la cuestión moral del uso de medios reprobables
(engaños, etcétera) para obtener fines que estiman buenos, lo cierto es que el derecho rechaza la
posible influencia sobre la voluntad ajena para determinar la conducta jurídica; es una pretensión
ilegitima, de conducir la acciones de otro mediante la sustituciones de su criterio por el propio.

dolo directo o indirecto: dolo directo es el cometido por alguna de las partes otorgantes del acto, o
por un representante suyo;
indirecto el que proviene de un tercero.

dolo positivo y negativo: el primero consiste en acciones


positivas del autor del engaño; el segundo se refiere a las omisiones voluntarias, las cuales se
asimilan en sus efectos a las acciones dolosas cuando el acto no se hubiere realizado sin la
reticencia u ocultación dolosa. Es la solución adecuada.

Condiciones para que el dolo determine la anulación del acto: para que el dolo pueda ser medio
de nulidad de un acto es precisa, la reunión de las siguientes circunstancias: que haya sido grave;
que haya sido la causa determinante de la acción; que haya ocasionado un daño importante; que
no haya habido dolo por ambas partes.

El dolo ha de ser grave, es decir, apto para engañar a una persona que pone el cuidado corriente
en el manejo de sus asuntos. Si la maniobra engañosa es tan grosera que una mínima
precaución la habría desbaratado, el dolo no es grave. Lo es, en cambio, si el engaño tiene la
suficiente entidad como para hacer caer en el a una persona medianamente precavida.

En la doctrina francesa se admite que la gravedad del dolo debe apreciarse en relación con la
condición intelectual y de cultura del sujeto que padece el engaño. Entre nosotros, la misma
opinión es sustentada por Machado, Salvat y Borda.

El dolo ha de ser causa determinante del acto, esto es, debe ser un dolo principal. Se reputa tal el
engaño sin el cual el acto no se hubiese realizado; se opone al dolo incidental que no es causa
eficiente del acto.

Para apreciar si el dolo empleado ha movido o no a la víctima a efectuar el acto, procede atender
las circunstancias y condiciones personales de esta. Si la indagación versa sobre la relación de
causalidad que se dice existente entre el engaño y el acto, es ineludible el examen de los factores
del caso. No se debe preguntar si un espíritu razonable hubiera sucumbido o no, ya que la única
cuestión a establecer es la de saber si el agente ha cedido a las maniobras empleadas para
pervertir su voluntad y extraviar su consentimiento.

El dolo ha de ocasionar un daño importante, es decir, de cierta significación económica para la


persona que lo sufre, si el dolo no provoca daño alguno o si éste es insignificante, no habrá lugar
para una sanción tan grave como es la nulidad del acto: "de minimis non curat praetor".

Por último el dolo no ha de ser recíproco, pues si así fuera, el quejoso podría ser, a su vez,
acusado por el contrario. La justicia no puede entrar a discutir sobres las trampas que emplean
los inescrupulosos, y para expurgar la vida jurídica de esas torpezas, la ley cierra la puerta del
pretorio en tales situaciones: qui propriam turpitudinem allegans non est audiendus.

El dolo también es un factor perturbador inconsciente del proceso formativo de la voluntad jurídica
que afecta a función cognoscitiva del sujeto y por lo tanto, distorsiona su voluntad interna. Pero a
diferencia del error, un engaño para provocar el error, y por eso se caracteriza por la mala fe, por
el designio de perjudicar a otro: dolos este consilum alteri nocendi.

La doctrina es unánime en conceptuar el dolo como toda maniobra encaminada a provocar un


engañó e inducir a error.
El dolo al igual que el error es un vicio de la voluntad que en determinadas circunstancias puede
ser causa de anulación del acto jurídico.

El dolo se diferencia del error en que en este último el vicio nace del propio declarante
equivocado sin participación de ninguna otra persona; en tanto que el dolo, el vicio es causado
por otro sujeto del acto mediante una acción o una omisión pendiente a inducir al primeros que
cometa el error, por eso se dice que el dolo es un error provocado por uno de los celebrantes o un
tercero, contra el declarante se trata pues de un engaño contra el que manifiesta su voluntad.

Ej.: si una persona compra un traje creyendo que el traje es de casimir ingle, cuando en realidad
no lo es, incurre en un error si en tal decisión no media para nada el vendedor; pero si el
vendedor, en el escaparate donde se encuentra exhibiendo el traje; le ponga un aviso que diga
casimir ingles y debido a esto el comprador lo adquiere, entonces estará de por medio el dolo
utilizado por el vendedor contra el comprador.

Se aprecia que en el dolo existe la intención de una parte para inducir a otra a que se celebre el
acto jurídico, que no abría celebrado o que lo abrían celebrado en otras condiciones, de no haber
sido inducido o mas propiamente engañado.

Entre las clases de dolo tenemos:

a) El dolo causal.- Tiene por objeto inducir la voluntad de la otra parte hacia la celebración del
acto jurídico. Se trata de un dolo determinante de la voluntad de celebración del negocio o acto
jurídico.

El dolo causal se encuentra establecido en el artículo 210º del Código Civil: "el dolo es la causa
de anulación del acto jurídico cuando el engaño usado por una de las partes haya sido tal que sin
él la otra parte no hubiera celebrado el acto".

b) El dolo incidental.- No es determinante en la declaración de la voluntad y hace únicamente


que el acto jurídico se ha celebrado en condiciones menos ventajosas.

El artículo 211º del Código Civil define al dolo incidental como un engaño ineficiente para
determinar la voluntad y establece que el acto jurídico será inválido, aunque sin la presencia del
dolo si hubiese celebrado en condiciones diferentes, pero impone a quien utilizó el dolo la
obligación a la reparación de los daños y perjuicios.
c) El dolo omisivo.- Se encuentra regulado en el artículo 213º del Código Civil. Consiste en el
silencio malicioso que tiene como intención hacer que la otra parte incurra en error, por no
informar de aquellos hechos y circunstancias, de los que la víctima no tenía manera de enterarse
por sus propios medios.

3. VIOLENCIA O INTIMIDACIÓN

La violencia es la coacción ejercida sobre una persona para obligarla a realizar un acto que no
quiere. Se trata de una fuerza física o moral que infunde temor y que obliga a la realización del
acto jurídico.

Siguiendo al esquema del derecho romano, la violencia se divide en:

a) Violencia física (vis absoluta).- Es el ejercicio de la fuerza física para obligar a la realización
del acto, no existuendo voluntad para su realización; entonces, éste es inexistente.

El inciso I) del artículo 219º del Código Civil establece que el acto jurídico es nulo cuando la falta
de manifestación de voluntad del agente; consiguientemente, la violencia física como fuerza
irresistible, anulatoria de voluntad, será objeto de la acción de nulidad del acto jurídico y no sólo
de la anulabilidad.

b) Intimidación (vis compulsiva) o Violencia moral.- Es la amenaza de un mal que, infundiendo


temor en el ánimo de una persona, la conduce a realizar un acto jurídico que no habría realizado
de no existir la amenaza. Se trata de un acto realizado bajo la influencia del temor que vicia la
voluntad, porque afecta la libertad con que deben celebrarse los actos jurídicos.

El artículo 217º del Código Civil señala que la amenaza con el ejercicio regular de un derecho no
anula el acto jurídico. El ejercicio regular de un derecho es un hecho lícito.