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FY GUY GAUTHIER VEINTE LECCIONES SOBRE LA IMAGEN Y EL SENTIDO CATEDRA Signo e imagen $2049) Pp AS925 ej Director de la coleccion: 1S ‘enaro Talens C276 3 4 Presentacién Ver er haber visto Feawatvo Pessoa Tul orga dea ob Ving eons sur Timage et ens va a 1. El titulo que encabeza estas lineas pretende reflejar la in- tencionalidad mayor del libro de Gauthier: antes de ser repre- sentada —es decir, introducida en un determinado sistema figu- rativo— la imagen debe ser presentada. Nunca se subrayar bas- ante este hecho en el Ambito irreflexivo de las sociedades post- industriales del capitalismo avanzado, donde la imagen mass- mediatica se reviste con el falaz cédigo de lo natural o, incluso (Baudrillard dixit), tiende a sustituir el mundo real en la perpe- tuacién de una larga cadena de simulacros. Frente a esto, Gaut- hier —describiendo imégenes alejadas en el tiempo, pertenecien- tes a culturas orientales..— llega a conclusiones no del rodo ocio- sas: las imégenes estén culturalmente codificadas, sometidas a la diacronia de los procescs histéricos. En nuestro contexto occi- dental, la simulacién del mundo —idea esencial de la mimesis— es obra de un sistema cerrado, auténomo y convencional (capi tulo 4) Traduccion: Dolores Jiménes Plaza © Bail Ediciones Citedra, 8. A, 1986, 2. Uno de los tépices que més han proliferado entre noso- Dn re eet ean noes ttos es el de la figuracién realista, acordada a la célebre metéfora ‘Depdeito legal AM. 36.759.—1986 ; ISBN: 843760611. ’ stendhaliana del espejo que se pasea a lo largo del camino. El afo- Printed in Spain rismo del gran novelista francés es significativo més por lo que Impreso en esconde que por lo que revela. Erige determinado procedimiento “Artes Griftcas Bemzal, $. A ‘Vireudes, 7. 28010 Madrid ; como el finico sistema de representacién posible !, asimilando éste a la percepcin natural de los objetos. Que dicha percepcidn obe- dezca a una determinada racionalizacién del espacio, a un punto de vista sobre el mismo —heredado de la perspectiva artificial del Quattrocento— obliga, en cierto modo, al estudio de las de- terminaciones formales y compositivas de la imagen que la han hecho posible. «Asi —dice Gauthier en el capitulo 14 toda ima. igen, incluso la més realista, desvela al observador perspicaz tan- to un sistema de representacidn como un objeto exterior.» La ob- servacidn sobre las ambiguas relaciones entre imagen y realidad sale, asi, al encuentro de lo que ya dejara escrito Gombrich a pro- pésito de Wolfflin en un texto clisico de la teoria del arte: «..To- das las imégenes deben mas a otras Titfdgenes que a la natura- leza»?. 3. El itinerario seguido por estas veinte lecciones va del ¢s- tudio global de la representacién y sus determinaciones cultura- les e histéricas al de la imagen entendida como signo, sometida a codificaciones estrictas. Del grabado decimonénico y la estam- pa oriental a Ja foto publicitaria o de moda, de Ia forma al ob- jeto, dicho itineratio utiliza, interdisciplinariamente, instrumen- tos de anilisis propios de la lingifstica, la critica de arte y el p: coanilisis. Si, por un lado, Gauthier considera la imagen como un sistema estructural jerarquizado de relaciones formales susci- tador de motivaciones perceptivas y conceptuales, por el otro su reflexidn se abre a la problemética del sujeto en tanto éste hace suya la imagen a partir de la pulsién escopica. El deseo de mirar —de saber— y de cémo éste es suscitado en el espectador, reto- ma el discurso fenomenolégico de Mikel Dufrenne y Merleau: Ponty, tal y como —muy didécricamente— lo expusiera John Ber- ger: Solamente vemos aquello que miramos. Y mirar es un acto voluntario, como resultado del cual, lo que vemos que: daa nuestro aleance, aunque no necesariamente al alcance de nuestro brazo... Nunca miramos s6lo una cosa; siempre miramos la relacidn entre las cosas y nosotros mismos...* " Gauthier analize, petinentemence, la tralitarizacién dogmicica de dicho sistema en el capitulo 10, dedicado al realismo socialista, 1 Ernst H., Gombrich: Meditaciones sobre wn caballo de juguete, Barcelona, Bed. Seix-Barral, 1968, rad: José Maria Valverde, pig. 20. "John Berger (et alt, Modor de ver, Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 1974, trad. Justo G. Beramendi, pag, 14 8 4, La evolucién teérica del texto de Gauthier partiria de las claves retéricas de la imagen —sus pruebas de conviccién para el espectador— a una simbélica de la misma —procesos meta- f6rico-metonimicos asimilables a las ideas freudianas de conden- sacién y desplazamiento oniricos tal y como las expresara La- can— pasando por una consideracién semidrica que la introdu- jera en una concepcidn general del discurso. En el iltimo caj tulo del libro, ef autor compendia algunas de sus principales re- flexiones: La imagen implica por completo a su enunciador, sin dejar ninguna marca en su enunciado; para producir sentido, la imagen debe jugar con su capacidad de pasar de lo emblemético a lo semidtico; la imagen no se construye a partir de reglas, sino de estrategias de base metafbrica La enumeracidn final de estas a modo de conclusiones no ex- cluye, en absoluto, la lectura reposada de su justificacién en el tex- to. Si las traigo aqui es para indicar hasta qué punto Gauthier supera las limitaciones impuestas normalmente a este tipo de tra- bajos introductorios por una semiologia de la comunicacién sen su estrictu, mas atenta a la taxonomizacién de los eédigos que a los procesos de produccién de sentido de los discursos. Igualmen- te, las conclusiones no cierran, en absoluto, Ia obra sino que in- dican las principales lineas de profundizacién en la materia que se abren ante el lector. 5. En atencién a la mejor y mas cémoda lectura del libro, se han dejado las referencias bibliogréficas a pie de pagina cal y como estaban en el original francés, remitiendo éstas a la biblio- grafia escogida del final, donde el lector encontrara todas las edi ciones castellanas disponibles. La traduccién ha respetado las pe- culiaridades coloquiales del original en lo que éste tenia de trans- cripcién del ienguaje oral —tono lectivo, propio de una clase o disertacién— incluso en sus ocasionales desalifios. Juan M. Company Valencia, junio 1986