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DETERMINANTES DE LA SALUD

INTRODUCCIÓN

De acuerdo a la organización Mundial de la Salud (OMS), se define a la salud como


la condición de todo ser vivo que goza de un absoluto bienestar tanto a nivel físico
como a nivel mental, espiritual y social. Para lograr dicho bienestar es necesario que
cada ser humano goce de un estilo de vida favorable.

Y precisamente partiendo de éste concepto es que a lo largo de la historia diferentes


estados y organizaciones mundiales se han interesado en cómo lograr que la población
sea sana; tales cuestiones han dado lugar a una serie de investigaciones, así en la década
de los 70 la OMS con colaboración de estados, propusieron “Los Determinantes
sociales de la Salud”, que son factores que determinan la salud o enfermedad en una
población, para esto científicos destacados como Louis René Villermé, Rudolf Virchow
en otros, proporcionan diferentes modelos para explicar con claridad siendo interesante
ver que todos llegan a la conclusión que determinantes sociales, económicas y físicos
son las causas significativas en la salud de las personas, así tomando las palabras de
Virchow podemos decir que “la política no es más que practicar la medicina pero a lo
grande”, pues como seres sociales es incuestionable que la sociedad afecta
directamente al bienestar en todas sus dimensiones al humano, por tanto es trabajos de
todos crear los eventos favorables para generar salud.

En este trabajo se pretende analizar dichos determinantes, para lo cual se ha realizado


una investigación bibliográfica que ha permitido recopilar diferentes teorías y
evidencias científicas, con el fin de comprender como los factores sociales determinan
el proceso de salud- enfermedad en la población en forma general y en Latinoamérica y
Ecuador en particular, a continuación se presenta una recopilación histórica de
conceptos y modelos, llegando hasta el más reciente propuestos por la Comisión de los
Determinantes Sociales de la OMS, en el cual se aborda detalladamente cada
Determinante Social vinculando la base conceptual con la realidad en la que vivimos,
incentivando a la reflexión crítica en cuanto al rol que podemos desempeñar como entes
biopsicosociales que somos.
OBJETIVO

Analizar los determinantes sociales de la salud, mediante la investigación bibliográfica


con el fin de conocer e identificar como éstos inciden en el proceso salud – enfermedad
en la población.

DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD

Los determinantes de la salud ha sido un tema relevante para comprender el proceso de


salud-enfermedad en una población, y la conceptualización de Determinantes de la
Salud se dio por una serie de críticas en la década de 1970 y principios de 1980, que
resaltó las limitaciones de las intervenciones de salud orientadas a los riesgos de
enfermedad en los individuos, ya que se sostenía que lo teórico y práctico de la salud
debería ser hacia la población, conduciendo la investigación y la acción política a las
sociedades. Pero ello debía ser al contrario, buscar las raíces de los problemas para
saber lo que causa las aflicciones. Después de esta leve introducción del origen de los
conceptos de determinante debemos considerar que varios investigadores han propuesto
varias definiciones como por ejemplo la Organización Mundial de la Salud el cual
afirma que los Determinantes son el conjunto de factores personales, sociales, políticos
y ambientales que determinan el estado de salud de los individuos y las poblaciones.
Los elementos influyentes en la salud son múltiples y están interrelacionados. La
promoción de la salud abarca la acción y el derecho para abordar los determinantes de la
salud modificables; no solo los relacionados con las personas (los comportamientos y
estilos de vida saludables), sino también determinantes como ingresos, posición social,
educación, trabajo, condiciones laborales, acceso a servicios sanitarios adecuados y los
entornos físicos. Y unidos estos crean diferentes condiciones de vida que ejercen una
huella en la salud (Salud O. M., Promoción de la Salud Glosario, 1998)

Dos años después Health Canadá establece que los determinantes de la salud son un
conjunto de procesos que tienen el potencial para generar protección o daño, para la
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salud tanto individual como colectiva. Factores complejos que al actuar conjuntamente
determinan los niveles de salud de los individuos y a la vez comunidades. Se refiere a
las interacciones entre las características individuales, factores sociales, económicos, y
los entornos físicos que se encuentran en estrecha relación con la distribución de la
riqueza en la población y no directamente con su producción (Pública, 2012)

Entre el 2001 y 2007 se nomina a los determinantes sociales de la salud como las
condiciones sociales en que las personas viven y trabajan, es un conjunto complejo de
factores los que establecen el nivel de salud de todas las personas. Los determinantes
sociales de la salud registran tanto a los rasgos específicos del contexto social que afecta
la salud y también los mecanismos que transforman las condiciones sociales en
impactos de salud. Así se puede referir también a las características específicas y vías
por las que las condiciones sociales afectan a la salud, que pueden ser alteradas
mediante intervenciones (Barragán, 2007).

Evolucionando la sociedad al igual le sigue la conceptuación de los determinantes de la


salud que en el 2009 se los denomina como un conjunto de elementos condicionantes de
la salud y de la enfermedad en individuos, grupos y colectividades. Estos son
modificables porque están correlacionados por los factores sociales, por ello las
acciones de la salud pública deben ser cambiantes. Lalonde mediante diagrama de
sectores circulares, permitió comprender la importancia de cada uno de los
determinantes en los niveles de salud pública. Ya que al inicio influenciaba más
ambiente con respecto al estilo de vida. Posteriormente poseyó mayor importancia el
sistema de asistencia sanitaria, sin embargo hoy en día se puede conocer que la salud no
sólo se mejora sino también se mantiene teniendo sistemas de atención de la
enfermedad (Ávila, 2009).

Entonces basándonos en esto podemos consolidar que los determinantes de la salud va a


ser la unión de varios factores como: la educación, estilos de vida, el género, el ingreso
económico, la alimentación, el acceso a los servicios de salud, la cultura y muchos más.
Estos factores interactúan ya sea como causa y efecto, de diferentes maneras, siendo un
proceso dinámico, sincronizado y cambiante de una realidad a otra logrando un estado
de salud. Notamos así una relación multidireccional con determinantes que están
relacionados directamente con el individuo (conductas), hábitos orientados a proteger la
salud y también el uso de los servicios de salud. Otros también se relacionan con las

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condiciones de vida de los grupos como los planos ecológicos, económico, social y
cultural (Ramos & Choque, 2007).

Según la Comisión de los Determinantes Sociales de la Organización Mundial de la


Salud en el 2009 han señalado que la mala salud de los pobres, el gradiente social de
salud dentro de los países y las grandes desigualdades sanitarias entre los países se dan
por una distribución desigual del poder, los ingresos, los bienes y los servicios, pero no
es solo a nivel nacional sino mundial y por estas injusticias se afectan a las condiciones
de vida de la población de forma inmediata y visible en aspectos como: acceso a
atención sanitaria, escolarización, educación, condiciones de trabajo y tiempo libre,
vivienda, comunidades, pueblos o ciudades y a la posibilidad de tener una vida
próspera. Por una deficiente combinación de políticas y programas sociales deficientes.
Al igual la mala distribución de la atención de salud como el hecho de no prestar
asistencia sanitaria a quienes más lo necesitan genera uno de los determinantes sociales
de la salud. El hecho de que se dé los índices de movilidad son los estilos de vida de las
personas que es nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen. Los determinantes de la
salud deben trabajar de la mano con los poderes xpúblicos, la sociedad, las comunidades
locales y el sector empresarial, a la vez ayudados de foros y organismos internacionales.
Los organismos especializados y los organismos de financiación multilaterales pueden
ayudar en mucho a los determinantes sociales de la salud y la equidad sanitaria,
mediante:

La coherencia de las medidas de vigilancia y las intervenciones internacionales:


transformando la equidad sanitaria en una meta común primordial y manejar un reunido
de indicadores en común validados a nivel mundial que permitirán un seguimiento de
los progresos durante el desarrollo; llevando a fin una acción positiva en el ámbito de
los determinantes sociales de la salud.

Una financiación coherente y responsable: lograra financiar políticas y acciones


coherentes para los determinantes sociales de la salud, creando una relación de la
equidad sanitaria y a los determinantes sociales de la salud.

Una mayor participación de los Estados Miembros de las Naciones Unidas en la


gobernanza mundial: ayuda a la colaboración equitativa de los Estados Miembros y
otras partes interesadas en los foros mundiales facultados de la formulación de políticas.

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Al igual la sociedad puede ser una ayuda importante en las intervenciones sobre los
determinantes sociales de la salud mediante:

Participación en las políticas, la planificación, los programas y las evaluaciones:


ayudando a elaboración y planificar las políticas que van de la mano con los
determinantes sociales de la salud, en la ejecución de programas y la realización de
evaluaciones a nivel mundial, foros intersectoriales nacionales y a nivel local; y así
poder evaluar la calidad, la equidad y el impacto de los servicios.

Seguimiento del desempeño: dar seguimiento a la evolución de algunos determinantes


sociales de la salud específicos como: el progreso de las condiciones de vida y la
prestación de servicios en los poblados, las condiciones de empleo estructurado y no
estructurado, el trabajo infantil, los derechos de los pueblos indígenas, la equidad de
género, la prestación de servicios de salud y la educación, las actividades empresariales,
los acuerdos comerciales y la protección del medio ambiente, dar a conocer como se
dan estos aspectos y crear campañas para lograr una mayor equidad (Salud C. s., 2008)

MODELOS SOBRE LOS DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD

Desde la antigüedad han preocupado las causas, condiciones o circunstancias que


determinan salud, lo que se conoce a partir de los años 70 como “determinantes”. Varios
han sido los modelos utilizados para explicar la situación de salud en una población.
Esta es producto de la interacción de múltiples factores que la incrementan, la preservan
o la deterioran.

Uno de los primeros modelos que se conocen es el modelo del campo de la salud,
propuesto en 1974 por Marc Lalone, entonces Ministro de Salud de Cánada, quién
publicó un informe, A New Perspective on the Health of Canadians, en el que clasifica
los determinantes de la salud en cuatro grupos, donde la educación era tomada como
una relación con el estilo de vida:

Los estilos de vida y hábitos de vida, que pueden condicionar negativamente la salud,
como son la inadecuada alimentación, consumo de sustancias nocivas, el sedentario,
conductas de riesgo en sexualidad, etc. En los análisis actuales de los determinantes de
la salud, sobre todo en sociedades avanzadas, el control de las enfermedades
transmisibles han conducido a un espectacular descenso de la mortalidad y morbilidad

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producidas por ellas, los hábitos de vida sanos o insanos son uno de los principales
condicionantes en el proceso de salud-enfermedad. La mejora de los mismos debe
conducir a un notable aumento en la cuantía de salud de los individuos y por ende en la
población.

El medio ambiente, y sus factores de insalubridad, como son la contaminación


ambiental por los factores biológicos (microorganismos, sustancias biológicas, etc.),
físicos (radiaciones, ruidos, etc.), químicos (plaguicidas, metales pesados, etc.) y
psicosociales (estrés, condiciones de vivienda y de trabajo, alta densidad demográfica,
etc.). La acción de todos ellos es la causa de un gran número de patologías, el control de
su presencia y efectos elimina una proporción de la morbimortalidad.

El sistema sanitario, entendiendo tan conjunto de centros, recursos humanos, medios


económicos y materiales, tecnologías prestaciones, servicios, etc., viene condicionado
por variables como accesibilidad, eficacia y efectividad, centros y recursos, gratuidad,
cobertura, etc. En las sociedades postindustriales el crecimiento del sector ha sido muy
notable y ha tenido una influencia decisiva en los niveles de salud de los individuos y la
población.

La biología humana, condicionada por las características de la especie humana, la carga


genética y los factores hereditarios y que hasta nuestros días constituían el conjunto; de
factores determinantes con menos capacidad de modificación a partir de mediados de
los años noventa los avances en ingeniería genética hacen vislumbrar cambios radicales
en este campo.

Denver, estudiando todas las causas de muerte y ponderando según el número de


fallecimientos producidos, determina la importancia de cada factor, llega a la conclusión
de que los fallecidos en EEUU en 1978 se relacionan en el 43% con los estilos de vida,
en el 27% con la biología humana, el 19% con el medio ambiente y el 11% con los
servicios sanitarios.

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Determinantes de la Salud

Más adelante, en la conferencia celebrada del 10 al 12 de mayo de 1999, en Bethesda


(Maryland) Tarlov, se describió un esquema de determinantes de salud, parecido al de
Lalonde, que clasificó los determinantes de salud en cinco niveles, desde el más
individual hasta el más general. La atención sanitaria no se contempla como
determinante de salud, sino como estrategia reparadora.

 Nivel 1. Determinantes biológicos, físicos y psíquicos.


 Nivel 2. Determinantes de estilo de vida.
 Nivel 3. Determinantes ambientales comunitarios: familia, escuela, vecindario,
empleo, instituciones locales, etc.
 Nivel 4. Determinantes del ambiente físico, climático y contaminación
ambiental.
 Nivel 5. Determinantes de la estructura macrosocial, política y percepciones
poblacionales.

Estos diferentes determinantes se pueden agrupar también en función del momento en


que su influencia se hace patente con relación al proceso de enfermedad. En este
sentido, los determinantes se clasificarían como factores predisponentes, factores
precipitantes y factores perpetuadores. También se consideran aquellos otros factores
que dificultan la aparición de la enfermedad, refiriéndonos en este caso a los
denominados factores protectores.

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Factores que influyen en la enfermedad (adaptado de Lask & Fosson, 1989).

A pesar de la complejidad de todos estos factores, es necesaria su identificación, con el


fin de tenerlos en cuenta en el diseño de intervenciones efectivas para el cambio de las
conductas indeseables y la promoción de las saludables (Bishop, 1991).

En los últimos años, se han elaborado varios modelos para mostrar los mecanismos por
medio de los cuales los determinantes sociales influyen en el estado de salud, con el fin
de hacer explícitos los nexos entre los distintos tipos de determinantes y definir puntos
en entrada para políticas. Estos modelos resultan especialmente importantes al hacer
visible la manera en que los DSS contribuyen a generar las inequidades de salud entre
distintos grupos en la sociedad.

Modelo de Dahlgren y Whitehead: producción de inequidades en salud

El modelo de Dahlgren y Whitehead explica cómo las inequidades en salud son


resultado de las interacciones entre distintos niveles de condiciones causales, desde el
individuo hasta las comunidades. Las personas se encuentran en el centro del diagrama.
A nivel individual, la edad, el sexo y los factores genéticos condicionan su potencial de
salud. La siguiente capa representa los comportamientos personales y los hábitos de
vida. Las personas desfavorecidas tienden a presentar una prevalencia mayor de
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conductas de riesgo (como fumar) y también tienen mayores barreras económicas para
elegir un modo de vida más sano. Más afuera se representan las influencias sociales y de
la comunidad. Las interacciones sociales y presiones de los pares influyen sobre los
comportamientos personales en la capa anterior. Las personas que se encuentran en el
extremo inferior de la escala social tienen menos redes y sistemas de apoyo a su
disposición, lo que se ve agravado por las condiciones de deprivación de las
comunidades que viven por lo general con menos servicios sociales y de apoyo.

En el nivel siguiente, se encuentran los factores relacionados con las condiciones de


vida y de trabajo, acceso a alimentos y servicios esenciales. Aquí, las malas condiciones
de vivienda, la exposición a condiciones de trabajo más riesgosas y el acceso limitado a
los servicios crean riesgos diferenciales para quienes se encuentran en una situación
socialmente desfavorecida. Las condiciones económicas, culturales y ambientales
prevalentes en la sociedad abarcan en su totalidad los demás niveles. Estas condiciones,
como la situación económica y las relaciones de producción del país, se vinculan con
cada una de las demás capas. El nivel de vida que se logra en una sociedad, por ejemplo,
puede influir en la elección de una persona a la vivienda, trabajo y a sus interacciones
sociales, así como también en sus hábitos de comida y bebida. De manera análoga, las
creencias culturales acerca del lugar que ocupan las mujeres en la sociedad o las
actitudes generalizadas con respecto a las comunidades étnicas minoritarias influyen
también sobre su nivel de vida y posición socioeconómica.

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Modelo de Dahlgren y Whitehead, 1992, de producción de inequidades en salud.

Modelo de Diderichsen: estratificación social y producción de enfermedades.

Este modelo recalca que la manera en que las sociedades se organizan crea una
gradiente de estratificación social y asigna a las personas distintas posiciones sociales.
La posición social de las personas determina sus oportunidades de salud. En la Figura,
se muestran los mecanismos y procesos que asignan posiciones sociales a las personas.
El primero se refiere a la manera en que la sociedad genera y distribuye el poder y la
riqueza, por ejemplo, las políticas económicas y laborales, el tipo de sistema educativo,
las normas en torno al género y el tipo de organización del Estado. La estratificación
social que este mecanismo genera, define a su vez una exposición diferencial de los
distintos grupos de individuos a condiciones más o menos perjudiciales para la salud;
esta situación de diferencial exposición en el curso de la vida de las sociedades modela
distintas vulnerabilidades en la población o vulnerabilidad diferencial en ella y entre
ellas.

La diferencial exposición y vulnerabilidad en la población se acumula en el curso de la


vida y la vez establece mecanismos de selección; esto es muy relevante desde una
perspectiva histórica, así como de un análisis desde la perspectiva de “life course”. Este
modelo propone que también las consecuencias sociales son diferenciales y los
mecanismos como se interviene sobre contener o aliviar estas diferenciales
consecuencias, son relevantes desde una perspectiva de equidad en salud. Las
consecuencias sociales se refieren a la repercusión diferente que un cierto evento de
salud puede tener en una persona o grupo debido a sus distintas circunstancias y
posición social.

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Modelo de Diderichsen, 1998, de producción de inequidades en salud.

Modelo de Brunner, Marmot y Wilkinson: influencias múltiples a lo largo de la vida

Este modelo se concibió originalmente con el fin de relacionar la perspectiva clínica


(curativa) con la de salud pública (preventiva). Posteriormente, se aplicó al proceso
social que subyace a las inequidades de salud como un modelo de los factores sociales
que causan la mala salud y contribuyen a generar inequidades sanitarias. El modelo
forma parte del informe elaborado por Acheson en el Reino Unido, presentado
explícitamente a fin de ilustrar cómo las inequidades de salud condicionadas por
determinantes sociales, son el resultado de la exposición diferencial al riesgo
(ambiental, psicológico y conductual) a lo largo de toda la vida de los individuos. El
modelo vincula la estructura social con la salud y la enfermedad a través de vías
materiales, psicosociales y conductuales. Los factores genéticos, de la niñez y culturales
constituyen importantes influencias adicionales para la salud de la población.

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Modelo de Brunner, Marmot y Wilkinson, 2003, de producción de inequidades en salud
a lo largo de la vida

DETERMINANTES SOCIALES DE ACUERDO A LA ORGANIZACIÓN


MUNDIAL DE LA SALUD (2009)

Como forma general la sociedad ha esperado del sector sanitario que se ocupe de las
cuestiones que afectan a la salud y de las enfermedades. Indiscutiblemente, la mala
distribución de la atención de salud claro ejemplo es no priorizar la atención a quienes
más lo requieren es uno de los determinantes sociales de la salud. Pero la elevada carga
de morbilidad causante de índices de mortalidad prematura terriblemente elevados se
debe en gran parte a las condiciones en que muchas personas nacen, crecen, viven,
trabajan y envejecen. A su vez, la deficiencia y la disparidad en las condiciones de vida
son consecuencia de políticas y programas sociales insuficientes, acuerdos económicos
injustos y una mala gestión política. (Comisión sobre los Determinantes Sociales de la
Salud, 2009).

La Comisión de los determinantes Sociales de la Salud tiene como visión subsanar las
desigualdades sanitarias en una generación, es decir mejorar las condiciones de vida por
tanto implica a los determinantes sociales. En ésta comisión Navarro y Solar en el 2010

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han elaborado modelos para comprender mejor cuales son los determinantes de la
salud los cuales se componen de los siguientes elementos:

CONTEXTO SOCIOECONÓMICO Y POLÍTICO.

Este Determinante se refiere a factores estructurales del sistema social que afectan de
forma significativa a la estructura social, los cuales incluye a Gobierno en su aspecto
amplio, Políticas macroeconómicas: las políticas fiscales o las políticas que regulan el
mercado de trabajo, políticas sociales que afectan al mercado de trabajo: al estado del
bienestar y a la distribución de la tierra y la vivienda, otras políticas públicas
(educación, atención sanitaria, etc.) y valores sociales y culturales, como el valor que la
salud y los servicios de salud tienen para la sociedad. (MAIS, 2012)

Aún se dispone de pocos estudios que relacionen el contexto político con la salud y las
desigualdades en salud de la población, aunque ya hay algunos que demuestran la
influencia de la tradición política en la salud, en el sentido de que los países con
tradición socialdemócrata potencian un estado del bienestar más extenso, con menos
desigualdades de renta y políticas de pleno empleo, y logran mejores resultados en
algunos indicadores de salud (sobre todo, se ha estudiado la mortalidad infantil) y
menores desigualdades de salud. (Krieger Et al, 2005)

Josep Pijoan Mais Doctor en Economía, es profesor en el Centro de Estudios


Monetarios y Financieros (CEMFI), en la segunda conferencia realizada en Madrid en
el 2012 sobre debate de los “Diferentes Determinantes de la Salud en la Población”
muestra estudios como interviene el factor socioeconómico en la longevidad de una
población.

Entonces de acuerdo a Datos obtenidos en Estados Unidos, los Diferenciales de


longevidad Esperada (Health and Retirement Study) son:

En particular, un hombre blanco de 50 años en 1992 esperaría vivir:

81.5 años si es graduado universitario

75.4 años si no acabó la secundaria

79.9 años si está en el quintil superior de la distribución de riqueza

76.1 años si está en el quintil inferior

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79.2 años si está trabajando a tiempo completo

75.7 años si está fuera del mercado laboral

Los Datos Diferenciales de longevidad Esperada en otros Países, son difíciles de


conseguir puesto que los Certificados de defunción no suelen recoger datos socio-
económicos y no hay buenos datos longitudinales para características que cambian en el
tiempo. Aun así, con supuestos heroicos, la información obtenida indica que:

La educación aumenta la esperanza de vida en países muy distintos: (Escandinavos,


mediterráneos, anglo-sajones, centro-europeos)

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Hay más heterogeneidad entre hombres que entre mujeres

Las causas de los diferenciales de longevidad de acuerdo a este estudio se debe a que el
tener más dinero y educación aumenta la probabilidad de vivir ya que:

En caso de Enfermedad el dinero permite comprar un mejor tratamiento

Las personas más educadas y ricas tienden a comportarse mejor: gastan más salud, se
cuidan más, es decir tienen mejores hábitos como ejemplo fumar menos, mayor vacunas
para la gripe, se hacen más controles médicos, test preventivos de cáncer, hacen más
deporte, menos índices de obesidad.

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El gradiente Socioeconómico influye en el comportamiento, puesto que:

La educación, o y la riqueza generan buenos hábitos de comportamiento.

“La vida es más interesante para los ricos/educados” (Becker y Mulligan, 1997)

La educación permite entender mejor cómo producir salud.

Las personas son distintas, y aquellas características que permiten alcanzar mejor nivel
socio-económico también llevan a cuidar más la salud.

Responsabilidad (uno de los Cinco Grandes rasgos de la personalidad): habilidad para la


paciencia, auto-control y la planificación.

Evidenciando éstos datos estadísticos observamos que tanto la Riqueza como la


educación son factores que determinan la salud, lo que no queda claro si estos dos
factores intervienen en forma independiente o correlacionar, para aclarar esta cuestión
se evidencian estudios:

Educación:

Variación en escolarización obligatoria en los EEUU entre 1915 y 1939 genera


reducciones en mortalidad (Lleras-Muney, 2005)
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Resultados similares para RU (Silles, 2009)

Añadir dos años de educación secundaria aumenta la longevidad.

Riqueza:

Variación exógena de riqueza (llegada de herencias) no afecta la salud observada en el


PSID Carman (2010); Meer, Miller y Rosen (2003)

Entonces podemos decir que los dos factores están interrelacionados, siendo la
educación la principal manera de generar prevención y promoción de la salud. El
gradiente socio-económico indica que los más educados y más ricos viven mucho más
años

6.1 años los universitarios

3.8 años los ricos

7.3 años los universitarios ricos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la pobreza como la enfermedad


más mortal en el orbe. Ésta condición socioeconómica afecta a más de 1,000 millones
de personas de todas las edades y todo el mundo; de las cuales 70% son mujeres, según
datos del Fondo de las Naciones Unidas para las Mujeres.

En los países de bajos ingresos, menos de una cuarta parte de la población llega a los 70
años, y más de una tercera parte de todos los fallecimientos se produce entre los
menores de 14 años, de acuerdo con la OMS.

Las enfermedades infecciosas como las pulmonares, diarreicas, el VIH/Sida, la


tuberculosis y el paludismo son las que cobran más vidas en esas naciones. Además, las
complicaciones del embarazo y el parto juntas son aún una de las principales causas de
defunción, ya que acaban con la vida de madres y lactantes.

En los países de bajos ingresos estas son las enfermedades que cobran más muertes, de
acuerdo con datos de la OMS de 2004 (los más recientes).

1. Infecciones de las vías respiratorias inferiores: 2.94 millones de defunciones

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2. Enfermedad coronaria: 2.47 millones de defunciones

3. Enfermedades diarreicas: 1.81 millones de defunciones

4. VIH/Sida: 1.51 millones de defunciones

5. Ataque apoplético y otras enfermedades cerebrovasculares: 1.48 millones de


defunciones

6. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica: 0.94 millones de defunciones

7. Tuberculosis: 0.91 millones de defunciones

8. Trastornos neonatales: 0.9 millones de defunciones

9. Malaria: 0.86 millones de defunciones

10. Prematuridad y de bajo peso al nacer: 0.84 millones de defunciones

Las personas con niveles socioeconómicos más bajos tienen mayores tasas de
mortalidad en los cinco a diez años siguientes a una operación de corazón en
comparación con quienes pertenecen a estratos socioeconómicos superiores, según un
estudio de la Clínica Cleveland en Ohio (Estados Unidos).

Los investigadores siguieron la supervivencia de 23.330 personas que pasaron por una
operación de bypass o de válvula cardiaca entre 1995 y 2005. Descubrieron que cada
caída en la posición socioeconómica tenía su correspondiente disminución en la tasa de
supervivencia a largo plazo.

En concreto, después de ajustar los factores de riesgo como hipertensión y diabetes, los
pacientes en la posición socioeconómica más baja tenían entre un 19 y un 26 por ciento
más de posibilidades de morir en los cinco años siguientes a su operación en
comparación con quienes se encontraban en la situación socioeconómica más alta.

En los países más pobres el 36% de las defunciones son de menores de 15 años; para los
países de medianos ingresos ese índice baja a 10% y en los de altos ingresos es de sólo
1%.

Cada año mueren más de 14 millones de individuos a causa de males infecciosos y


parasitarios, a decir de la agrupación Médicos Sin Fronteras. Los más comunes son: el
cólera y otras afecciones diarreicas epidémicas, dengue y dengue hemorrágico,
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dracunculosis (gusano de Guinea), enfermedad de Chagas, esquistosomiasis, filariasis
linfática, helmintiasis transmitida por el suelo (ascariasis, anquilostomiasis y
tricuriasis), leishmaniasis, lepra, oncocercosis, tracoma, tripanosomiasis africana
humana (enfermedad del sueño) y úlcera de Buruli.

Muchos de estos males están relacionados con la desnutrición, la falta de acceso a


atención médica y la falta de salubridad.

Conclusiones

 El gradiente socio-económico de la longevidad se acumula por el deterioro


gradual de la salud de los más desfavorecidos: Gasto hospitalario en momentos
críticos parece poco relevante.
 La salud de los más desfavorecidos se deteriora en parte por peores hábitos de
comportamiento
 Los más desfavorecidos tienen peores hábitos de comportamiento en parte por
peores habilidades no cognitivas (Necesidad de intervención a edad temprana)
(Heckman)
 Existe también cierta evidencia a favor del efecto causal de la educación (aunque
no del dinero)
 Si el gradiente socio-económico de la mortalidad es debido a la educación
superior El retorno a la inversión en educación pública es enorme.
 Necesidad de plantearse intervención a edad temprana
 Habilidades no cognitivas se desarrollan en la infancia
 Educación pre-escolar y responsabilidad familiar
 El envejecimiento de la población está llevando a la quiebra el sistema de
pensiones de reparto
 Actual vía de solución programada: aumento en la edad de jubilación (Pijoan,
2012).

No cabe duda de que exista una relación compleja y desigual entre la situación
económica y la salud a nivel individual y poblacional, y se ha demostrado que las
poblaciones desfavorecidas sufren desproporcionadamente más las consecuencias en
tiempos de crisis. Aunque la cuantificación de los efectos a largo plazo de los choques
económicos se desconoce todavía con detalle, entender la importancia de los
determinantes socio-económicos y cognitivo-conductuales (estilos de vida) de la salud
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es imprescindible para formular políticas efectivas y reducir la inequidad, ya que éstas
persisten a pesar de la enorme cantidad de recursos que absorben los servicios
sanitarios, lo diferentes gobiernos se ha planteado la posibilidad de adoptar un modelo
más activo, aumentando la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades
dentro de los servicios sanitarios, y mejorando la coordinación entre estos y la sociedad
a nivel comunitario (Pérez, 2012). Tales propuestas tienen como propósito lograr la
equidad este concepto en salud hace referencia a la disminución o ausencia de estas
diferencias. Amartya Sen, Premio Nobel de Economía y miembro de la Comisión sobre
Determinantes Sociales de la Salud creada por la OMS en 2006 afirma sobre la equidad
que no concierne únicamente a salud, vista aisladamente, sino que debe abordarse desde
el ámbito más amplio de la imparcialidad y la justicia de los acuerdos sociales, incluida
la distribución económica. Estudios realizados en Suecia (un país notable por la buena
salud de su población y los niveles bajos de inequidad) han indicado que una clave
importante para reducir las desigualdades sanitarias es la educación, o bien un mayor
enfoque en la salud, tanto mental como física, en los tramos de infancia y juventud. Los
elementos comunes entre todas las propuestas son el enfoque multisectorial, y el énfasis
en la difusión de información de salud pública. (Pérez, 2012).

LA ESTRUCTURA SOCIAL

En este apartado también se incluyen determinantes estructurales de las desigualdades


en salud, como los distintos ejes de desigualdad de la estructura social, en concreto la
clase social, el género y la pertenencia étnica. Estos ejes determinan las oportunidades
de tener una buena salud y ponen de manifiesto la existencia de desigualdades en salud
debidas a las jerarquías de poder o de acceso a los recursos, en las que resultan más
beneficiadas las personas de clases sociales privilegiadas (Krieger Et al, 2000).

Para comprender mejor es necesario definir el término “desigualdad “en la salud , el


concepto alude al impacto que tienen, sobre la distribución de la salud y la enfermedad
en la población, los determinantes sociales como la riqueza, la educación, la ocupación,
el grupo racial o étnico, la residencia urbana o rural y las condiciones de habitabilidad o
equipamientos del lugar en el que se vive o trabaja (Palomino, 2014); éstos ejes de
desigualdad están relacionados con el concepto de discriminación o de «las relaciones
de clase, género o etnia injustas basadas en prácticas institucionales e interpersonales
donde miembros de un grupo dominante adquieren privilegios a base de subordinar a

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otras personas, y justifican estas prácticas mediante ideologías de superioridad o
diferencias», que se denominan clasismo, sexismo o racismo. (Lynch Et al, 2000).

En la línea de Evans y colaboradores, Acheson (Gordon 1998) afirma que las


desigualdades en salud son la expresión de exposición y vulnerabilidad diferencial que
surgen a partir de diferencias en las posiciones socioeconómicas de los individuos,
desde la etapa gestacional y durante el curso de la vida, generando interacciones socio
—psico— biológicas que además son acumuladas en el tiempo, en la obra de Evans,
Frank y Hertzman, que tiene el sugestivo título de ¿Por qué una gente está sana y otra
no? (Evans, Barrer y Marmot 1996), se analiza el papel de los grupos sociales y de la
segmentación social sobre el desarrollo de los procesos de salud y enfermedad.

Desigualdades de género en la salud.

Las desigualdades de género están presentes en todas las sociedades; no hay ningún país
en el que las mujeres no sufran algún tipo de discriminación, si bien varía en la forma de
manifestarse dichas desigualdades. Tradicionalmente a las mujeres se les ha
considerado el “sexo débil” aludiendo con este apelativo a una mayor vulnerabilidad
biológica que posteriormente ha sido rebatida con datos estadísticos. (Palomino, Grande
y Linares, 2014)

La mayor parte de las zonas geográficas del mundo hay 106 mujeres por cada 100
hombres. Sin embargo se da la paradoja de que aunque las mujeres viven más, su estado
de salud es peor y presentan una mayor morbilidad que los hombres (Sánchez 2003); en
general las mujeres presentan una prevalencia más alta de enfermedades crónicas y
tienen una percepción más negativa de su nivel de salud (Borrel 2004).

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) comenta que el nivel de


salud es un exponente de la desigualdad entre hombres y mujeres de la misma manera
que lo es del nivel de desarrollo de un país, también afirma que las desigualdades de
género es uno de los obstáculos más importantes para que las mujeres puedan disfrutar
en las mismas condiciones que los hombres del derecho a la salud (PNUD 1998).
Navarro ha realizado muchos trabajos que defiende que el nivel de salud de la población
mejorará en la misma medida en que lo hagan las desigualdades sociales (Navarro,
2007), entonces son los determinantes sociales los que explican las diferencias en la

20
forma de enfermar y morir que existen entre hombres y mujeres, diferencias que a su
vez se han utilizado como excusa para justificar la discriminación de las mujeres. El
análisis de género en salud permite identificar de qué manera los roles sociales, que son
atribuidos a hombres y mujeres los cuales son construidos culturalmente, y atribuidos de
manera diferenciada a ambos sexos, que sustentan las relaciones de poder en los
sistemas patriarcales ((Palomino, Grande y Linares, 2014)); las diferencias y
desigualdades sociales se ponen de manifiesto en las diferentes actividades que realizan
hombres y mujeres, que son valoradas de manera desigual y que tienen su expresión en
el desigual acceso y control de los recursos; en la capacidad para tomar decisiones que
les afectan a ellas mismas, a la familia y a la comunidad (San Miguel 2008).

Las diferentes teorías feministas han realizado contribuciones a los diferentes conceptos
de salud que han ido sucediéndose en el tiempo, en los años 80 el género como
categoría de análisis es utilizado para poner de manifiesto la influencia de los factores
sociales en la salud de los hombres y mujeres. No son sólo las diferencias biológicas lo
que explica las desigualdades en la salud de ambos sexos sino que son los factores
sociales, culturales, políticos, económicos y laborales los que tienen una influencia
decisiva en la diferente forma de percibir la salud, de enfermar y de morir de hombres y
mujeres (Velasco 2009), el factor biológico hacer relación con reproducción femenina,
por lo cual los temas de debates de mujeres han sido la libertad de vivir su sexualidad en
cuanto a la reproducción, tomando los efectos sociales en cuanto a género la
desigualdad que se da en la salud es creer que hombre y mujeres necesitan similar
atención sanitaria, cuando la realidad es que la mujer debe tener prioridad. (Ruíz 2001)
(Ruíz et al. 2004).

Esta desigualdad es evidenciada en la tasa de mortalidad materna que se da a nivel


mundial, no cabe duda que este determinante social ha sido enfoque de atención por
varias organización mundiales como la ONU, OMS, así aunque se ha disminuido el
índice de mortalidad no se ha logrado erradicar por completo, convirtiéndose en una
desigualdad estructural por género en la salud.

21
Además de estos determinantes psicosociales hay que destacar la incidencia que los
determinantes socioeconómicos y productivos tienen en la salud de las mujeres. El
Informe Salud y Género (Ministerio de Sanidad y Consumo 2006), dedicado a las
edades centrales de la vida de las mujeres, recoge cuál es la situación en este sentido.
Los factores explicativos del impacto diferencial de la salud de las mujeres están
relacionados con la doble y a veces la triple jornada de trabajo que soportan las mujeres
como consecuencia de su incorporación al mercado de trabajo, la asunción del rol
reproductor —que sigue desempeñando casi en exclusividad—, y en el que se incluyen
los cuidados familiares (García Calvente 2004). En la economía actual, un análisis en
que se compara el trabajo remunerado con el no remunerado indica que la jornada
laboral de las mujeres es más larga que la de los hombres; en Ecuador, las mujeres
trabajan un promedio de 77 horas a la semana, mientras los hombres trabajan 62 horas;
en México, las mujeres trabajan 59 horas a la semana y los hombres tan solo 48 horas.
En toda la Región, la carga de la atención domiciliaria sigue recayendo en las mujeres,
lo que limita drásticamente su capacidad para participar en la economía; además, la tasa
de desempleo urbana es sistemáticamente más elevada entre las mujeres. Los datos
también demuestran que las mujeres en los quintiles de ingresos inferiores están
especialmente desfavorecidas, ya que a menudo no pueden costear ayuda externa para
asistencia domiciliaria. Por otra parte, las mujeres siguen predominando, en
comparación con los hombres, en los empleos de los sectores de baja productividad
como el agrícola, el industrial, de transporte y comercio, lo que limita su acceso a
trabajos de ingresos más elevados y aumenta la diferencia de ingresos que ya existe
entre los sexos (Salud en las Américas, 2012). Las medidas de conciliación y
corresponsabilidad de la vida laboral y familiar —de las que sólo han hecho uso casi en
exclusividad las mujeres—, no han tenido una gran repercusión y en ocasiones han sido
negativas para la salud de las mismas, además de que han afectado de manera negativa a
su vida laboral (Artázcoz et al. 2001, 2004).

De acuerdo a la comisión Mundial de los determinantes de la Salud en el 2009, se


establece estadísticas dada por el UNICEF (2006) acerca de la desigualdad laboral y
salarial en mujeres en las que se evidencia que el salario nominal es el 30% menos que
el de un hombre que ocupa el mismo cargo en países del África subsahariana, y con
22
menor porcentaje pero con mismo nivel de desigualdad en países de Oriente Medio y
de África septentrional donde el salario de mujeres es 20% menos que los hombres.

Por último los fenómenos relacionados con la exclusión social, que tienen un impacto
directo sobre los niveles de salud de la población, afectan en mayor medida a las
mujeres que a los hombres, tanto en los países ricos como en los países pobres. Estos
mayores niveles de pobreza y exclusión social suponen también una limitación en el
acceso a los servicios de salud, dándose la paradoja de que quienes más necesitan los
servicios de salud son los que menos acceso tienen a los mismos. Tal y como señala
Gómez (Gómez 2002:455), “la equidad de género en el ámbito de la salud debe
entenderse, entonces, como la eliminación de aquellas disparidades innecesarias,
evitables e injustas entre mujeres y hombres que se asocian con desventajas sistemáticas
en el contexto socioeconómico.”

En conclusión la salud de las mujeres además de un componente biológico está


condicionada por determinantes psicosociales, y por determinantes socioeconómicos y
productivos, siendo además el género un determinante transversal de otros
determinantes como son la edad, clase social y etnia que pueden introducir más factores
de desigualdad e inequidad que agravan la situación de las mujeres (Esteban 2001)
(Borrell et al. 2004).

23
Desigualdad en las clases sociales y Edad.

La investigación puesta de manifiesto por Marmot (2005) pone de manifiesto


diferencias notables en indicadores clásicos de salud y concentración del riesgo en los
grupos más vulnerables; inmersos en situaciones de carencia material y/o social
(desempleados de larga duración, inmigrantes, discapacitados, desarraigados, personas
sin hogar, pobres, etc.), El círculo vicioso de carencia, marginación, exclusión se asocia
a otros efectos como la peor calidad de la vivienda, entornos peor equipados y
deteriorados y peor accesibilidad a los servicios de salud. (Palomino, Grande y Linares,
2014).

La exclusión social es un fenómeno multidimensional que surge como consecuencia de


las transformaciones sociales que experimentan las sociedades postindustriales en el
marco de la globalización económica (Tezanos 2001), cuyo origen está en los factores
relacionados con el aspecto cultural, económico, formativo, socio sanitario, de vivienda,
relacional y también el espacial. El resultado es una relación continua de
inclusión/exclusión caracterizado por un acceso desigual a los recursos, capacidades y
derechos, que conduce, entre otros resultados a las desigualdades en salud antes
comentadas.

24
La exclusión social disminuye a las personas de las oportunidades de empleo, ingresos,
educación y formación, así como de las redes y actividades sociales y comunitarias que
son claves para el mantenimiento de la salud y de la calidad de vida. Las personas
socialmente excluidas apenas tienen acceso a los organismos de poder y de toma de
decisiones, por lo que suelen sentirse sin poder e incapaces de tomar el control de las
decisiones que afectan a su vida cotidiana. (Palomino, Grande y Linares, 2014).

En el Informe sobre la inclusión social en España (Mari-Kloze 2008) se analiza el


fenómeno de la exclusión social sobre la perspectiva del ciclo vital humano. De esta
manera se destaca la concentración del riesgo de pobreza en los dos extremos del ciclo
de vida: infancia y vejez. Respecto de los mayores presentan los riesgos más elevados
de pobreza moderada, si bien se puede reconocer la acción protectora del Estado sobre
este grupo social. La nuclearización y distanciamiento de las familias y la tendencia de
las generaciones mayores a mantener su independencia residencial contribuyen al
debilitamiento de las redes familiares y generan situaciones emergentes de privación de
vínculos afectivos y de apoyo que pueden afectar al bienestar de las personas mayores,
especialmente cuando se encuentran inmersas en la dependencia funcional. Respecto de
la población infantil aquí se concentra alto riesgo de pobreza alta y severa, un riesgo
muy relacionado con la composición del hogar (1 o 2 progenitores) y el acceso de los
padres al trabajo. Alrededor del mundo existe aproximadamente 20 países de pobreza
infantil aproximadamente hasta el año 2000 (Comisión de los determinantes sociales de
la salud, 2009).

25
El informe citado advierte de que la vulnerabilidad a la exclusión de la población
infantil puede ser especialmente lesiva, por cuanto los riesgos sufridos durante la
infancia (fracaso escolar, participación en actividades peligrosas, consumo de sustancias
adictivas, embarazos prematuros no deseados, situaciones de maltrato o abuso, etc.) se
sitúan en la raíz de dinámicas de exclusión que a menudo se arrastran a lo largo de
etapas posteriores del ciclo vital (en forma de carencias formativas básicas, paro,
trastornos psicológicos y de conducta, etc.). También se destaca el riesgo de fractura
social derivado de las condiciones de vida de la población inmigrante respecto a la
autóctona, con elevada concentración de pobreza más intensa, mayores dificultades
económicas en sus hogares, mayores tasas de paro, peores condiciones laborales y
mayor exposición de los hijos a la pobreza. Respecto de los jóvenes, su nivel de
bienestar está relacionado con su dependencia familiar y económica del hogar familiar
de origen (Palomino, Grande y Linares, 2014).

Al respecto observamos en la siguiente tabla que en el mundo alrededor del 2007 vive
con $2 o menos al día siendo cifras altas, de acuerdo a la Comisión de los

Determinantes Sociales de Salud, 2009

26
Para el 2015 se ha disminuido notablemente la pobreza extrema sin embargo no se ha
erradicado por completo por lo que observamos que sigue siendo la clase social, un
determinante clave para la salud a nivel mundial.

Desigualdad en raza y grupo étnico

“La discriminación y la exclusión racial y étnica afectan todas las esferas de


oportunidades a lo largo de la vida, incluidas las relacionadas con la salud. Dado que no
es fácil conseguir datos desglosados por raza o grupo étnico, las pruebas actualizadas y
empíricas sobre las consecuencias de la discriminación racial o étnica son fragmentarias
y limitadas”. (Salud en las Américas, 2012: Cap. 2)

Los datos que se presentan sobre la población activa de Bolivia indican que el grupo
étnico influye en la distribución de los ingresos en ese país: los indígenas bolivianos
constituyen 37% de la población activa, pero solo ganan 9% del total de los ingresos
nacionales derivados del trabajo.

1
Objetivos del Milenio, informe 2015
27
2

A lo largo de casi 30 años de seguimiento de la tasa de mortalidad materna ajustada por


edad en los Estados Unidos, se observa que mejoró en forma sostenida entre las mujeres
blancas, pero fue de dos a tres veces más alta entre las mujeres afroestadounidenses, con
un aumento notable en los últimos años, siendo éste un claro ejemplo de desigualdad
por raza (Salud en las Américas, 2012).

Además, los datos publicados por la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (CEPAL) indican que en nueve países latinoamericanos hay un retraso
generalizado en la escolaridad entre los niños indígenas y afrodescendientes, en
comparación con la población en general. En los Estados Unidos, la esperanza de vida
de los afroestadounidenses, en lo referente a los indicadores de salud, es
considerablemente menor a la de la población blanca . De 2004 a 2008, por ejemplo,
aunque la tasa de incidencia del cáncer de mama fue mayor entre las mujeres blancas
(127,3 por 100.000 habitantes) que entre las afroestadounidenses (119,9 por 100.000
habitantes), la tasa de mortalidad por esta causa fue mayor entre estas últimas: 32,4 por
100.000.
2
Hernani W. Permanent inequalities in Bolivia. La Paz: Fundación ARU; 2008.
28
La siguiente figura muestra la continua transmisión intergeneracional de la pobreza y
de condiciones sociales desfavorables en las poblaciones indígenas. Se observa que en
Guatemala el nivel educativo previsto para los niños está muy relacionado con el nivel
educativo del padre, es decir, cuanto mayor es el nivel de escolaridad del padre, mayor
es el número de años que sus hijos reciben instrucción. Además, en el contexto
guatemalteco, los niños indígenas están en desventaja con respecto a los años de
educación terminados, en comparación con los demás niños (ladinos),
independientemente del nivel educativo de sus padres. (Salud en las Américas, 2012).

Los datos de Guatemala indican, por un lado, que el nivel educativo previsto (y las
oportunidades en la vida) para los niños ladinos (mestizos) está firmemente
correlacionado con la educación del padre, es decir, los padres que han recibido más
educación pueden esperar que su progenie también la reciba; sin embargo, esto no es
válido para los niños indígenas. El número de niños indígenas matriculados en la
escuela disminuye conforme aumenta el número promedio de años de escolaridad, lo
que indica que abandonan los estudios antes. Este fenómeno, que Hermida denomina
transmisión intergeneracional de la desigualdad educativa, reproduce la desigualdad
educativa entre dos generaciones y se ve complicado por las inequidades en razón del
grupo étnico habitantes frente a 23,4 para las mujeres blancas. (Salud en las Américas,
2012).

29
En el Ecuador:

En Perú:

Investigación realizada referente al determinante social de la etnia:

Un estudio realizado a 461 niños y adolescentes entre 12 y 18 años reveló que los que
sufren de discriminación racial podrían padecer de enfermedades mentales como
autoestima baja, reducción de la resiliencia y aumento en los problemas de conducta.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Melbourne (Australia),


reveló que los niños y adolescentes, que son víctimas del racismo pueden sufrir de
daños en la salud mental, como depresión o ansiedad.

30
La investigadora líder, Naomi Priest, señaló que “el estudio mostró que hay relaciones
potentes y constantes entre la discriminación racial y una variedad de malos resultados
de salud, como una autoestima baja, una reducción de la resiliencia, un aumento en los
problemas de conducta y unos niveles más bajos de bienestar”.

El informe de la investigación que será publicado en edición de la revista Social Science


& Medicine de octubre, observó 461 casos de vínculos entre el racismo y la salud y el
bienestar de los jóvenes.

El estudio reveló que la mayor parte del racismo experimentado por los niños y
adolescentes conllevaba la discriminación de parte de otras personas, en lugar de un
racismo institucional o sistémico.

Otro de los resultados alcanzados expuso que existe un aumento en el riesgo de unos
peores resultados de nacimientos en los niños cuyas madres sufrieron este flagelo
durante el embarazo.

La mayoría de los casos incluidos en el estudio se realizaron en Estados Unidos, en


participantes que oscilaban entre 12 y 18 años de edad.

De los grupos raciales y étnicos incluidos en los estudios, los tres más comunes fueron
los afrodescendientes, los hispanos y los asiáticos.

Las enfermedades no son exclusivas de una clase social, una de las causas es el nuevo
estilo de vida, por ejemplo: obesidad, diabetes, cáncer, adicciones y problemas
cardíacos se presentan por igual entre los mexicanos.

"Se ha diluido un tanto cuales eran las tradicionalmente conocidas como enfermedades
de ricos y cuales las de pobres, en ambos grupos se presentan las mismas acaso varía la
intensidad, su frecuencia o la forma en que se diagnostican y se tratan, ahí es donde
realmente se ven las diferencias", (Beatriz Rico, epidemióloga del Centro Médico
Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE).

Sin embargo, especialistas comentaron que entre la gente de estrato social alto es
frecuente la ansiedad que puede ser causada por el estrés o la inseguridad.

"Se sienten vulnerables a pesar de que se protegen de todo, una gente estresada acaba
siendo una persona angustiada", añadió José de Jesús González, académico de la
Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
31
La ansiedad suele desencadenar, colitis, insomnio y alergias.

"A veces nos casamos con estereotipos o estilos de vida que no necesariamente me
interesan pero tengo una presión social fuerte para ser como ellos o estar a la vanguardia
y hay gente que no sabe como manejarlo sobre todo aquellas personas que tiene
problemas de identidad de personalidad y que son inseguras", dijo la epidemióloga,
Beatriz Rico.

Ser hipocondríaco, es decir, creer de forma infundada que se tiene una enfermedad,
también es más frecuente entre las personas de estrato económico alto.

"Los pobres y la clase media se aguanta la hipocondría; el de clase alta si tiene dinero
para cualquier medicamento, entonces cualquier cosita se la atiende y eso entra en un
círculo más hipocondríaco, se atienden más sus pequeñas enfermedades", explicó José
de Jesús González.

El académico de la Facultad de Psicología de la UNAM manifestó que la hipocondría es


resultado de la angustia permanente con la que vive la persona.

Además indicó que el hipocondríaco debe acudir con un especialista para recibir el
tratamiento que erradique la angustia.

El desempleo se asocia con un estado de salud deficiente. Un estudio canadiense


determinó que las personas desempleadas tienen significativamente más dificultades
psicológicas, ansiedad y síntomas de depresión, días de discapacidad, limitación de
actividades, problemas de salud, hospitalizaciones y visitas médicas que las personas
empleadas. (d´Arcy, 1986). La Organización Mundial de la Salud mostró que los
niveles altos de desempleo y la inestabilidad económica causan problemas de salud
mental significativos y efectos adversos sobre la salud física de las personas
desempleadas, sus familias y comunidades (Wescott, 1985).

Condiciones sociales en el trabajo La salud también es afectada por las exigencias del
trabajo. En general, más allá de los riesgos, accidentes y enfermedades ocupacionales
propias de cada ocupación y lugar de trabajo, se ha demostrado que las enfermedades
cardiovasculares ocurren con más frecuencia entre aquellos con numerosas exigencias
de su trabajo, bajos niveles de control en el mismo y bajos niveles de apoyo social en el

32
trabajo (Canada Health-OPS/OMS, 2000: 19). Las condiciones sociales de trabajo y el
estrés psicológico son identificados cada vez más como factores de riesgo ocupacional
que afectan a trabajadores dependientes, gerentes, y prácticamente a casi a toda la
población laboral, estimándose que causan entre 5 y 10% de la morbilidad y mortalidad
cardiovascular. Estrés Es, ahora, ampliamente aceptado que la activación constante y
por largos períodos de las respuestas biológicas al estrés ocasiona depresión,
susceptibilidad aumentada a infecciones, diabetes, altos niveles de grasas y colesterol en
la sangre, hipertensión y el riesgo de infartos cardiacos y enfermedades vasculares
cerebrales. Hace aproximadamente tres décadas se hizo popular la idea de que había un
grupo social, los empresarios ejecutivos, especialmente propenso a problemas
cardiovasculares de tipo isquémico cuyo determinante biológico es el estrés crónico. En
los últimos años, se ha reenfocado la situación en conjunto para hacer notar que existen
grandes grupos sociales que padecen estrés crónico producto de la permanente ansiedad,
inseguridad, baja autoestima, aislamiento social y pérdida de control sobre el trabajo y
el hogar. Estas condiciones determinan el incremento de las probabilidades de
desarrollar enfermedades mentales y muerte prematura.

LOS DETERMINANTES INTERMEDIOS O FACTORES INTERMEDIARIOS.

Los Determinantes Estructurales son los que definen las circunstancias de vida de los
grupos e individuos tales como sus condiciones de trabajo, de vivienda, el acceso al
sistema de salud y las conductas, hábitos y estilos de vida que desarrollan. Estas
condiciones se conocen bajo el nombre de Determinantes Intermedios de la salud o
Determinantes sociales de la salud. (Solar e Irwin, 2007)

Los Determinantes Intermedios actúan principalmente a través de 3 mecanismos para


generar diferencias en los resultados en salud y calidad de vida de las personas, grupos y
poblaciones (Solar e Irwin, 2007):

Diferencias de exposición.- en magnitud, frecuencia y modalidad en que afectan a la


salud.

Diferencia de vulnerabilidad.- en términos de condiciones de salud y acceso a recursos.

33
Diferencias en las consecuencias.- en términos de las implicancias diferentes que poseen
las mismas exposiciones y vulnerabilidades para distintos individuos, grupos o
poblaciones en función de su posición en la jerarquía social. (Solar e Irwin, 2007)

En el enfoque de determinantes sociales de la salud, la estructura social determina


desigualdades en los factores intermediarios, los cuales, a su vez, determinan las
desigualdades en materia de salud. Estos factores son (Ministerio de salud Chile, 2012):

Las circunstancias materiales en las que las personas crecen, viven, trabajan y
envejecen, como la vivienda, el barrio de residencia, el nivel de ingresos percibidos y
las condiciones de trabajo, entre otras.

Las circunstancias psicosociales en las que las personas se desenvuelven, como la falta
de apoyo social, las situaciones de estrés (acontecimientos vitales negativos), el poco
control sobre la vida, los estilos de afrontamiento (o la falta del mismo), etc.

Los factores conductuales y biológicos que inciden en la calidad de vida de las personas
como, por ejemplo, los estilos de vida que dañan la salud; la nutrición, la actividad
física, el consumo de tabaco y el consumo de alcohol, que se distribuyen de forma
diferente entre los distintos grupos sociales. Los factores biológicos también incluyen
los factores genéticos.

El sistema de salud que juega un importante rol en cuanto a la distribución desigual de


la salud en la población, ya que el menor acceso a los servicios sanitarios y la menor
calidad de los mismos para las personas de clases sociales menos favorecidas, afectan
los derechos humanos de estos grupos y aumentan su vulnerabilidad. Además, el pago
de los servicios de salud puede generar o agudizar las situaciones de pobreza de la
población de estas clases sociales (Ministerio de salud de Chile, 2012).

34
Circunstancias materiales.

Las circunstancias materiales se refieren a las condiciones materiales en las cuales las
personas nacen y se desarrollan durante su ciclo vital, determinando sus condiciones de
subsistencia y sus posibilidades de satisfacer sus necesidades. Entre estas circunstancias
materiales se considerarán las condiciones medioambientales existentes en la región (en
cuanto a la calidad del aire, el control de residuos, la zoonosis y otras situaciones
específicas de cada realidad local), el acceso de la población a servicios a nivel
comunitario (sala cuna, servicios de emergencia, infraestructura, servicios públicos,
tecnología, eventos culturales, percepciones de acceso, etc.), y las condiciones del
hábitat, enfocándose principalmente en las viviendas (cantidad, tipo de construcción,
propiedad, etc.) y en el acceso a servicios básicos (como agua potable, alcantarillado y
luz eléctrica). Por otra parte, de acuerdo a la disponibilidad de información, se
incorporarán antecedentes sobre las condiciones de trabajo, es decir, las circunstancias
en las que las personas se desempeñan laboralmente y los sistemas de protección social
a los que acceden (Ministerio de salud de Chile, 2012).

35
(ONU,2015)

36
Factores biológicos, conductuales y psicosociales.

Los factores biológicos son inherentes a la fisiología del organismo y menos


susceptibles de modificación que los demás factores. En el caso de los diagnósticos
regionales, se considerarán factores vinculados a la composición de la población, que
pueden ser relevantes para el diseño de estrategias a nivel local, como es el caso del
sexo, la edad (Ministerio de salud de Chile, 2012).

Los factores psicosociales y conductuales aluden a elementos del entorno de las


personas y de su estilo de vida, que pueden incidir en el estado de salud, generalmente
se distingue entre factores protectores y de riesgo.

37
Entre los factores de este tipo, pueden mencionarse aquellos vinculados a las redes
sociales de las personas y su nivel de participación (redes de apoyo, participación
política y social, etc.), los hábitos de vida en materia de alimentación (calidad de la
alimentación, desnutrición infantil, sobrepeso y obesidad), práctica de actividad física
(nivel de sedentarismo de la población regional), consumo de sustancias lícitas e ilícitas,
comportamientos sexuales y situaciones de estrés. Además, se deben incluir
antecedentes regionales sobre violencia en sus diversas manifestaciones (Ministerio de
salud de Chile, 2012).

38
Datos según la OMS, 2015:

– Cada año se produce 3.3 millones de muertes en el mundo: 5.9 % de total de


defunciones.
– Grupo etario de 20 a 39 años el 25% por consumo de alcohol
– El uso nocivo de alcohol es un factor causal de mas de 200 enfermedades y
trastornos: mentales y comportamentales
– Relaciones causales entre consumo de alcohol y la incidencia de VIH/Sida y
Tuberculosis
– 5.1 % de carga mundial de morbilidad y lesiones por consumo de alcohol
– Consumo nocivo de alcohol provoca perdidas sociales y económicas importantes

39
Según la OMS en el 2014 más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían
sobrepeso, de los cuales, más de 600 millones eran obesos. El 39% de los adultos de 18 o más
años (un 38% de los hombres y un 40% de las mujeres) tenían sobrepeso. En general,
alrededor del 13% de la población adulta mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las
mujeres) eran obesos.

La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran


más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.

40
La Organización Mundial de la Salud mostró que los niveles altos de desempleo y la
inestabilidad económica causan problemas de salud mental significativos y efectos
adversos sobre la salud física de las personas desempleadas, sus familias y comunidades
(Wescott, 1985).

Las condiciones sociales de trabajo y el estrés psicológico son identificados cada vez más
como factores de riesgo ocupacional que afectan a trabajadores dependientes, gerentes, y
prácticamente a casi a toda la población laboral, estimándose que causan entre 5 y 10% de
la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Grandes grupos sociales que padecen estrés
crónico producto de la permanente ansiedad, inseguridad, baja autoestima, aislamiento
social y pérdida de control sobre el trabajo y el hogar. Estas condiciones determinan el
incremento de las probabilidades de desarrollar enfermedades mentales y muerte
prematura.

Sistemas de salud.

El sistema de salud también constituye un determinante social de la salud, en tanto las


desigualdades de acceso y de calidad del mismo, inciden en las desigualdades en la
promoción de la salud y el bienestar, la prevención de enfermedades, y las posibilidades
de restablecimiento y supervivencia tras una enfermedad.

En este sentido, se deben considerar en el análisis datos sobre la estructura del sistema
de salud y los recursos de que dispone la región, las redes asistenciales y la dotación de
personal en las regiones (que determinan la oferta existente y las posibilidades de
derivación de las personas), la cobertura y el acceso a los servicios de salud, así como la
situación de la población en materia de previsión de salud (Ministerio de salud de Chile,
2012).

41
Centros de salud en el Ecuador:

• IESS
• Cruz Roja
• MIES
• ISFA
• ISPO
• Hospitales universitarios
• Fundaciones dedicadas a la salud
42
• SOLCA
• ONG
• Junta Nacional de beneficencia
Modalidades de atención:
• Atención extramural o comunitaria.
• Atención intramural o en un establecimiento de salud.
• Atención en establecimientos móviles de salud.

Niveles de Atención:

• I Nivel de atención: consultorio general, Centro de salud A, B y C, consultorios


policlínicos.

• II Nivel de atención: ambulatorio: Consultorio de especialidad (odontológico,


pediatría)

• III Nivel de atención: Centros especializados, hospitales especializados.

• IV Nivel de atención: Centro de experimentación por registro clínico, Centro de


alta subespecialidad

• V Nivel de atención: Unidad de atención pre hospitalaria de transporte y soporte


vital.

DETERMINANTES AMBIENTALES.

La interacción entre elementos naturales y sociales contribuye a la generación de


condiciones de protección o riesgo para la salud. Según el informe Landone (1974), se
estima que un 20% de la mortalidad en los países puede ser atribuida a riesgos
ambientales. La protección de la salud depende de la capacidad de la sociedad para
mejorar la interacción entre la actividad humana y el ambiente químico, físico y
biológico. Esto debe hacerse de manera que promocione la salud humana y prevenga la
enfermedad, manteniendo el equilibrio y la integridad de los ecosistemas, y evitando
comprometer el bienestar de las futuras generaciones. (Placeres Et al, 2007) En el país,
los determinantes ambientales tienen una gran relevancia en la exposición a condiciones
43
de riesgo, por ejemplo las limitaciones en el acceso a agua segura, servicios básicos, a
condiciones para la seguridad alimentaria, que afecta sobre todo a las poblaciones de
zonas rurales y barrios populares de las ciudades. Dirección Nacional de Articulación y
Manejo del Sistema Nacional de Salud y de la Red Pública 42 Ministerio de Salud
Pública El Ecuador se encuentra amenazado por la acción de varios fenómenos
geológicos: sismos, erupciones volcánicas e inestabilidad de terrenos, además de
inundaciones sequías, granizadas, heladas, entre otros, debido a su ubicación geográfica
en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico. Además, la actividad humana ha
generado y genera deforestación, incendios forestales, derrames de petróleo,
contaminación con sustancias químicas peligrosas, contaminación del agua superficial y
subterránea que, en conjunto, pueden ocasionar desastres, y provocar un impacto
importante en la salud directamente o alterando la disponibilidad de alimentos y del
agua de calidad sanitaria.

Hoy se acepta que la salud de las poblaciones está determinada por factores genéticos y
constitucionales, factores ambientales y hábitos de vida. Los sistemas de salud pueden
considerarse un determinante más de la salud, en la medida en que puede alterar la
acción de estos factores de riesgo previniendo, tratando o evitando las consecuencias de
las enfermedades (Gimeno, 2006).

Los determinantes de la salud no son sólo principalmente genéticos sino también


ambientales, siendo el estilo de vida del producto dela interacción de entre ambos. Gran

44
parte de las muertes que ocurren cada año se deben a determinantes de la salud que son
modificables, especialmente a los estilos de vida (Martínez, 2013).

Los factores ambientales incluirían todos los factores externos al ser humano. Algunos
autores incluyen aquí el entorno social del individuo, pero clásicamente los factores
ambientales se han divido en biológicos, químicos y físicos (Gimeno, 2006).

Principales factores de riesgo del ambiente para la salud:

 Riesgo físico.
 Riesgo químico.
 Riesgo biológico.
 Riesgo psicosocial
 Riesgos Físicos: ruido, violencia espacio público, agua para consumo humano,
inundaciones, terremotos, radiaciones, variaciones extremas de la temperatura y
fenómenos climáticos, manejo sanitario de excretas, residuos solios y peligrosos.
 Riesgos Químicos: plaguicidas, metales pesados y otras sustancias químicas,
fármacos, radiaciones, contaminación del aire.
 Riesgos Biológicos: contaminación microbiológica de alimentos y agua,
vectores, zoonosis.
 Riesgos Psicosocial: deserción escolar y analfabetismo, hacinamiento, violencia,
inseguridad, terrorismo, desplazamiento, desempleo, pobreza, estrés (Acevedo,
2007).

La contaminación por ruido es una de las causas más señaladas a la hora de diagnosticar
enfermedades nerviosas y psicológicas. La contaminación acústica también provoca
algunos trastornos de la salud como el insomnio, dolores de cabeza, ataques al corazón
y el mal de tinnitus o acúferos.

Millones de personas, alrededor del mundo, no tienen acceso al agua potable. Las
infecciones causadas por agua en mal estado producen enfermedades mortales. La
contaminación del agua y las sequías son caldo de cultivo para organismos portadores
de afecciones como la malaria, que convive con severas crisis alimentarias. Vivir en
condiciones insanas y la falta de agua potable ha provocado que millones de personas
mueran al año en el mundo, la mitad de ellos son niños.

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La mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas
de forma directa o indirecta por aguas contaminadas. La ONU afirma que al año mueren
cerca de 1.8 millones de niños a causa de enfermedades trasmitidas por el agua. No
sólo afecta a la salud de las personas, la contaminación incide en los ecosistemas y en la
vida de los animales y plantas.

Las poblaciones más pobres no poseen la capacidad de protegerse contra la


contaminación por no tener acceso a un sistema sanitario adecuado o a medicinas.

Las enfermedades transmitidas por el agua son enfermedades producidas por agua
contaminada con desechos humanos, animales o químicos.

Son enfermedades transmitidas por el agua: Cólera, fiebre tifoidea, poliomelitis,


meningitis, hepatitis A y E.

Lucha contra el determinante ambiental

Cambiar el ambiente
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Si se concibe el estilo de vida como el fruto de la interacción entre ambiente y genética,
está claro que la posibilidad de intervención recae sobre el medio ambiente (al menos
por ahora). Dentro del medio ambiente se incluyen las normas sociales, la cultura
imperante y los comportamientos socialmente aprobados. No se puede culpar
exclusivamente al individuo que no tiene un estilo de vida adecuado. ¿Cómo se va a
tener éxito en que una mujer deje el hábito de fumar si su marido sigue fumando, o
viceversa?. El ámbito familiar es decisivo. Se necesita ir más allá de la educación del
sujeto individual y realizar intervenciones estructurales sobre el ambiente. Deben
identificarse las raíces culturales y sociológicas de ciertos estilos de vida insanos. Si los
mensajes que llegan desde los medios de comunicación, los modelos culturales, el arte,
la literatura, la moda, son abiertamente consumistas (alcohol, tabaco, etc.) y favorecen
fuertemente la sobrealimentación, el sedentarismo y la conducción temeraria, de poco
servirá identificar los factores de riesgo. Hay que actuar sobre esos determinantes
culturales y sociales hasta crear un ambiente favorable a los comportamientos sanos.

Cambiar el ambiente requiere estrategias de marketing social y también introducir


medidas legislativas e incentivos económicos, subvenciones o impuestos que afectaran a
las empresas involucradas en actividades que tienen que ver con los determinantes de la
salud. En el núcleo de la promoción de la salud está la necesidad de hacer fáciles las
elecciones sanas. Un ejemplo, las definiciones de dieta mediterránea no deberían omitir
una de sus características básicas: la frugalidad, sin frugalidad no se previene el
sobrepeso. La frugalidad consiste e comer menos, algo que choca con los intereses
económicos de la industria alimentaria. Otro seria proporcionar un ambiente más activo
en el que no se abusará de la televisión, para evitar la inactividad (Martínez, 2013).

Adoptar una aproximación al concepto de salud que incorpora los determinantes


sociales y ambientales de la salud, es decir, un modelo socio ambiental de promoción de
la salud basado en los determinantes amplios de la salud, hace que los criterios para la
evaluación de programas de salud cambie. Reconocer que las conductas y actitudes de
la población dependen de las estructuras sociales y ambientales, debe plantear una
nueva e innovadora forma de establecer los criterios para la evaluación de todas las
políticas implicadas en la salud: sanitarias, sociales, ambientales y económicas. Es
necesario, por tanto, monitorizar como fluyen las políticas sociales, ambientales y
económicas en la salud y cuál es su efecto sobre la prevención o producción de
enfermedad, incapacidad o muerte a todos los niveles de la acción del gobierno.

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Este modelo socio ambiental plantea también un compromiso hacia la descentralización
y la participación comunitaria en la toma de decisiones y una mayor consideración hacia
los determinantes de la salud (Santamera, 2014).

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