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ENSAYO

La economía capitalista de un país desarrollado


Versus
La economía rentista dependiente implantada en Venezuela desde el siglo
pasado.

La economía capitalista consiste en la que basa su desarrollo en la libre


empresa, es decir en la propiedad privada como premisa, la producción como
medio o sistema para generar utilidades individuales o de negocio, la inversión
privada que ve incentivado su esfuerzo en el ánimo de lucro, la libre
competencia, y el juego de la oferta y la demanda. La economía capitalista
favorece su doctrina en que el capital y su rendimiento es suficiente incentivo
para que crezca y se desarrollen las sociedades futuras, por ser libres de
incentivar de manera progresiva las oportunidades que se presentan en el
desarrollo de las mismas y así poder utilizarlas.

El capitalismo, por otra parte, es un sistema de dominación monetaria.

Se pueden citar ciertas características de la economía capitalista


partiendo de que el capitalismo es un orden social que resulta de la libertad
económica en la disposición y usufructo de “la propiedad privada” sobre el capital
como medio de producción.

En el capitalismo, los individuos y las empresas llevan a cabo la


producción y el intercambio de bienes y/o de servicios en forma libre dentro de
la división del trabajo, con el propósito irrestricto del beneficio monetario, para la
obtención de recursos, en función de cualquier medio dentro del marco de una
cooperación mediatizada por el mercado.
Al citar algunas características, entonces partimos de 1.- Propiedad privada e
iniciativa empresarial, en este aspectos nos podemos manifestar que quienes
invierten, crean o adquieren capital permanecen como legítimos propietarios
(capitalistas) durante el proceso de producción; la rentabilidad del capital
invertido en un libre mercado de productos y servicios es el eje central de la vida
económica. El capital y el trabajo son los elementos de producción y creación de
riqueza. La titularidad de los medios de producción es privada, entendiéndose
por esto su construcción sobre un régimen de bienes de capital industrial y de
tenencia y uso de la tierra basado en la propiedad privada. Los medios de
producción operan principalmente en función del beneficio y en la que los
intereses directivos se racionalizan empresarialmente en función de la inversión
de capital y hacia la consecuente competencia por los mercados de consumo y
trabajo asalariado.

En segundo lugar hablamos en el capitalismo del Contrato libre,


ganancias y movilidad social por cuanto el capitalismo se considera un sistema
económico en el cual el dominio de la propiedad privada sobre los medios de
producción desempeña un papel preponderante y fundamental. Por lo tanto es
importante comprender lo que se entiende por propiedad privada en el
capitalismo debido a que existen múltiples opiniones, a pesar de que este es uno
de los principios básicos del capitalismo: otorga influencia económica a quienes
detentan la propiedad de los medios de producción (o en este caso el capital),
dando lugar a una relación voluntaria de funciones y de mando entre el
empleador y el empleado.

En tercer lugar citaremos el Libre mercado, empresas y competencia


exponiendo resumidamente que una economía capitalista se basa
ideológicamente en una economía en la cual el mercado predomina, esto
usualmente se da, aunque existen importantes excepciones además de las
polémicas sobre qué debe ser denominado libre mercado o libre empresa. En
éste se llevan a cabo las transacciones económicas entre personas, empresas y
organizaciones que ofrecen productos y las que los demandan.

Otro aspecto a evaluar en una economía capitalista es el Crecimiento


económico Teóricos y políticos que ha enfatizado la habilidad del capitalismo
para promover el crecimiento económico, tal como se mide por el Producto
Interno Bruto (PIB), utilización de la capacidad instalada o calidad de vida. Este
argumento fue central, por ejemplo, en la propuesta de Adam Smith se dejar que
el libre mercado controle los niveles de producción y de precio, y distribuya los
recursos.

También se evalúa como una característica intrínseca de la economía


capitalista las Organizaciones por interés individual. Cada uno de los actores del
mercado actúa según su propio interés; por ejemplo, el empleador, quien posee
los recursos y el capital, busca la maximización del beneficio propio por medio
de la acumulación y producción de los recursos; los empleados, quienes venden
su trabajo (por un salario) a su empleador; y, por último, los consumidores,
quienes buscan obtener la mayor satisfacción o utilidad adquiriendo lo que
quieren y necesitan en función a la calidad del producto o la cantidad de su
precio. Y por último cito el Liberalismo y rol del Estado como la doctrina política
que históricamente ha encabezado la defensa e implantación de este sistema
económico y clásico del cual se considera sus padres fundadores a John Locke,
Juan de Mariana y Adam Smith.

El capitalismo, por tanto, es un sistema en que el aseguramiento del


interés es condición previa de todo proceso económico.

En general, así es vista la Economía capitalista en cualquier país donde


se practique la misma.
Ahora bien, cuando nos referimos a Venezuela, y su economía,
considerando que la economía rentista dependiente implantada en Venezuela
desde el siglo pasado, ha sido basada en el petróleo, lo que se ha visto reflejado
a través de los años hasta el presente, argumenta Adrubal Baptista que: .

“Desde 1920, la economía venezolana descansa sobre una estructura cuyo


principal determinante es la renta del petróleo. Cabe así hablar, para darle un
nombre propio, de capitalismo rentístico. Con el apoyo primario de una
definición operativa de la renta petrolera que permite la introducción de un
nuevo concepto contable, el producto interno bruto no rentístico, aquí se
buscar darle su caracterización cuantitativa en términos de ciertos indicadores
especialmente relevantes, a saber: la relación entre el ingreso nacional y el
producto interno neto, el tamaño relativo del empleo público, el
desenvolvimiento de la tasa real de cambio, la relación consumo-ingreso, entre
otros. De particular significación es la medida del desequilibrio en la crítica
relación capital-producto, que marca el colapso del capitalismo rentístico”. (A.
Baptista. 2005).

Para el estudio de la naturaleza del capitalismo rentístico, es necesario


analizar algunos aspectos de su configuración que principalmente se relaciona
con el tamaño del empleo público, donde siendo el Estado propietario del recurso
petrolero, y, por ende, perceptor originario de la renta, goza de márgenes de
acción excepcionales. Podemos citar que uno de ellos es la capacidad de ofrecer
empleos directos sin generar presiones inflacionarias, en palabras de Baptista
dice que: “…vale mirar al tamaño relativo del empleo público en Venezuela
teniendo como orientación la vasta experiencia de la vida económica en
Occidente, que atestigua una sólida relación entre el grado de desarrollo
económico de un país –medido por su producto per cápita– y el tamaño relativo
del empleo público” (A. Baptista)..

Dada, pues, una larga experiencia estadísticamente documentada que


pone al descubierto la antedicha relación, es posible dar una idea de cuáles
pueden ser los volúmenes de empleo público que se espera tenga una economía
cualquiera en unas circunstancias específicas. Para el caso particular de
Venezuela, así, y durante el período comprendido entre 1950 y el año 2001, se
pueden calcular las cifras sobre los volúmenes del empleo público que
correspondían a su grado relativo de desarrollo.
Otro aspecto que evalúa Baptista para enfocar la economía rentista en
Venezuela es cuando establece una especie de relaciones del mercado de
trabajo y manifiesta que el mercado de trabajo está dominado por una relación
primordial, además las variaciones de los salarios reales se ajustan siempre y en
todo caso a las variaciones de la productividad. Pone como ejemplo el caso de
la economía de EE. UU. como gran referencia para dar cuenta de lo que aquí se
halla envuelto. Así, entre 1950 y 2004 su productividad creció a una tasa anual
del 1,34 por ciento, en tanto que los salarios reales lo hicieron a una tasa del
1,22 por ciento. De manera que el cociente entre ellas, como se puede juzgar,
es mayor que la unidad.

Este, pues, es el rasgo dominante del mercado de trabajo


contemporáneo. Pueden, desde luego, darse desviaciones más o menos
significativas de esta suerte de regularidad, pero por lo general su lapso de
vigencia es muy breve.

La experiencia de Venezuela hace patente una sistemática desviación de


la antedicha regularidad, y, de nuevo, la causa a la que debe dirigirse la atención
es, por fuerza, la renta del petróleo.

Resumidamente se explica un elemento más que conlleva a caracterizar


una economía de renta y es tomando en cuenta el patrón de acumulación y se
demuestra que la economía capitalista impone un patrón de acumulación de
capital que tiene muy diversas manifestaciones. Una de ellas puede tomarse
como representativa. En efecto, las necesidades de inversión suponen la
disposición de recursos que de otra manera podrían, por ejemplo, consumirse.
En el caso de EE. UU., de nuevo empleado como gran referencia, el consumo
por habitante se expande, en el extremo, a la misma tasa a la cual lo hace la
producción en general. Las cifras correspondientes al período 1929-2004 así lo
ejemplifican inequívocamente: el producto per cápita creció al 2,30 por ciento
anual y el consumo al 2,28 por ciento. Una vez más, las circunstancias propias
de Venezuela se apartan del comportamiento normal o esperado.

Por último se dice que La sobrevaluación del tipo de cambio, como otro
elemento a caracterizar por cuanto conviene poner en evidencia un rasgo
adicional muy propio del capitalismo rentístico. La economía de Venezuela, salvo
unos pocos años, ha podido mantener una tasa de cambio de su moneda
significativamente sobrevaluada. Se quiere indicar con esto que los compradores
de dólares a cambio de bolívares han conseguido como resultado de la compra-
venta más poder adquisitivo del que tenían antes de la transacción en cuestión.
Esa diferencia, que en todo caso debe financiarse como bien lo recuerda el
patético caso de Argentina en años recientes, en el caso venezolano tiene su
contrapartida en el ingreso rentístico propiedad del Estado.

La inviabilidad del capitalismo rentístico

Una palabra final conviene agregar para precisar lo esencial de esta


singular estructura económica. Sin que se puedan ofrecer los argumentos que
aquí se demandan, dado el carácter limitado de la exposición, cabe indicar lo
siguiente. El capitalismo rentístico es una estructura inviable, en el estricto
sentido de que carece de mecanismos de autorregulación, valga decir, y en los
términos convencionales de la teoría económica, carece de un equilibrio estable
(v. Baptista, 1997, passim). Ello significa, además, su imposibilidad de autor
reproducirse, y por lo tanto de garantizar un crecimiento sostenido de su
actividad económica.

Sirva al efecto la siguiente información cuantitativa. El análisis


económico tiene en la relación capital-producto un poderoso indicador, acaso
insustituible, del estado general de la economía. Más aún, es un índice
grandemente revelador de la intensidad de una crisis económica, puesto que en
él se refleja, como en ninguno otro, la capacidad autor reproductiva de la
estructura económica.

1. Baptista, Asdrúbal (1997). Teoría económica del capitalismo rentístico,


Caracas, IESA. [ Links ]
2. Baptista, Asdrúbal (2004). El relevo del capitalismo rentístico: hacia un nuevo
balance de poder, Caracas, Fundación Polar.
3. Baptista, Asdrúbal (2005). «La distribución del ingreso en Venezuela»,
Caracas, inédito.
4. Baptista, Asdrúbal (2006). Bases cuantitativas de la economía venezolana
1830-2002, Caracas.
5. Marx, Karl (1971). The Poverty of Philosophy [1847], Nueva York, Progress
Publishers.