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Encabezado: ZOOLOGÍA EN ISLAS

Zoología en Islas

Priscilla Hernández

Liceo Isaura Dinator de Guzmán

2 de noviembre del 2018.


ÍNDICE

Introducción ............................................................................................................................... 1

Influencia de las islas en la evolución........................................................................................ 2


La regla de Foster....................................................................................................................... 4
La isla de Nueva Zelanda ........................................................................................................... 5
La isla de Mauricio .................................................................................................................... 7
Nueva Caledonia ........................................................................................................................ 8
Australia ..................................................................................................................................... 9
La isla de Flores ....................................................................................................................... 10
Islas del mar mediterráneo ....................................................................................................... 11
Madagascar .............................................................................................................................. 12
La isla de Hateg ....................................................................................................................... 13
Europasaurus ............................................................................................................................ 14

Conclusión ............................................................................................................................... 16
Bibliografía .............................................................................................................................. 17
Anexos ..................................................................................................................................... 18
INTRODUCCIÓN

Alrededor de la sexta parte de la tierra es geográficamente separada de todo lo demás.


Esparciéndose a lo largo del océano y mares hay pequeños cuerpos de tierra que llamamos
islas. Aunque la soledad que ofrecen puede parecer negativa para los humanos, de hecho, los
refugios que proveen a través de la historia han creado una de la más única, diversa, y bizarra
fauna silvestre que este planeta haya presenciado. Las consecuencias que tienen las islas en la
evolución biológica son simplemente impresionantes, desde gigantes, enanos, convergencia, y
antiguos refugiados, las islas lo tienen todo.

Este trabajo expondrá algunos de los casos asombrosos de la evolución, desde el pasado
de la tierra hasta el presente.
Influencia de las islas en la evolución

Primero debemos simplificar por qué las islas son tan excepcionales en el tema de su
impacto en la vida:

A diferencia de los continentes, son pequeñas, y más importante, son aisladas, rodeadas
por océano. Exclusión de los continentes significa que sólo unos pocos organismos selectos
pueden existir dentro de sus costas, ya sea de ser sus habitantes originales que simplemente
quedaron atrapados debido al creciente nivel del mar, algún tipo de evento cataclísmico, o
inmigrando a la isla desde un continente, por accidente, o a propósito por nadar, volar, o
planear. Su aislamiento permite a la evolución una corta oportunidad para realmente mostrar
cuánto puede hacer, cuando una población de organismos es colocada en un vacío.

En un ecosistema, los organismos van a evolucionar y a especializarse para llenar


ciertos nichos o roles en su entorno, tomando ventaja de ciertos recursos para sobrevivir.

Ciertos organismos podrían especializarse para comer ciertos tipos de vegetación, otros
pueden especializarse a comer otros organismos. Mediante este proceso de especialización,
organismos se refinarán a sí mismos para competir en contra de sus rivales, tratando de
sobrevivir consumiendo los mismos recursos u ocupando el mismo nicho. Este proceso
conocido como competencia (organismos que ocupan el mismo nicho en el mismo entorno no
puede coexistir, evolucionarán para vencer uno al otro) causará que los organismos
continuamente se refinen a sí mismos por especialización a un rol en específico hasta que sean
más eficientes en cumplir el rol que muchos de los otros competidores, los organismos que no
puedan competir se extinguirán (ver foto de anexo A). Este proceso se vuelve cada vez más
selectivo, sólo dejando sobrevivir los más eficientes y especializados para un trabajo;
eventualmente una especie tendrá supremacía sobre un nicho con cero rivales. Este proceso es
mejor analizado en la evolución de máquinas como los aviones: Cuando el avión fue inventado
por primera vez, aparecieron una variedad de diseños increíblemente distintos uno de otro,
todos con el propósito de ser la mejor máquina para el trabajo. Sin embargo, a través del tiempo
las más absurdas e ineficientes máquinas voladoras fueron desechadas, y los diseños más
pulcros y proficientes fueron favorecidos. A la larga incluso algunos de estos diseños fueron
gradualmente escardados para ver cuáles de ellos podrían funcionar mejor. La selección
continuó a medida que los aviones se crearon cada vez más especializados para un trabajo en
específico, hasta que nos quedamos con el único mejor diseño para un avión, el cual es utilizado

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universalmente. Hay diferentes tipos de este diseño utilizados para diferentes fines, pero un
diseño toma dominancia sobre todos los otros.

La competencia crea homogeneidad, en el mundo artificial y el natural. Todos los


nichos ecológicos continentales, igual que los aviones, se convierten estandarizados. El gran
rango de diseños para un solo trabajo ya no existe, la competencia deja un solo diseño para un
solo trabajo al final. Se podría decir que la evolución deja un solo ganador de un nicho en una
región específica, y aunque, de este mismo proceso obtenemos una gran diversidad de
organismos especializados para roles específicos, en continentes el proceso crea uniformidad
hasta que la vida en todos los suelos conectados es más o menos dominada enteramente por el
mismo tipo de organismos, igual como tenemos un diseño estándar descendido de un solo
diseño ancestral diseñado para el avión, tenemos un diseño estándar para un depredador ápice
ocupado por un solo grupo relacionado, que se extiende por el continente americano, asiático,
europeo, y africano por unos pocos líderes, con el registro fósil mostrando que varias formas
de cuerpo inconexas competidoras alguna vez existieron, pero el proceso de la competencia
sólo dejó este grupo, que era el mejor para el trabajo (véase foto de anexo B y C).

Esto es adicionalmente por qué las formaciones continentales pasadas como Pangea
(donde un solo continente conectado existe en vez de los opuestos más aislados de la
actualidad) resultan en menos biodiversidad. Cuanto más conectadas estén las regiones menos
diversidad habrá en el medio ambiente.

Los organismos en islas funcionan por el mismo proceso de competencia, pero en vez
de crear un solo ecosistema donde un grupo se vuelve especializado, estandarizando el
continente entero, estas crean varios separados pero similares ecosistemas, que permiten que
varios grupos no relacionados se vuelvan individualmente especializados, concediendo
permiso a una amplia gama de experimentación y diversidad que de otra manera no existiría
con la uniformidad creada por la conectividad de los continentes. Como resultado de esto las
islas pueden actuar casi como continentes miniatura, habilitando el nacimiento de organismos
muy únicos, no vistos en ningún otro lugar de la tierra. Ellos promueven diversidad evolutiva
y previenen la uniformidad. Sólo se puede imaginar el producto de la diversidad del mundo
entero creada de cientos de archipiélagos aislados.

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La regla de Foster

La serie de películas de King Kong se centra en la isla de ficción “Skull Island” (isla
calavera). La pequeña masa de tierra ubicada en el océano indio está llena de varias formas de
vida exóticas, más famosamente, grandes versiones de animales comúnmente encontrados en
suelo continental. Todo desde reptiles depredadores del tamaño de leones hasta grillos del
tamaño de perros pueden encontrarse a lo largo de la isla, siendo el más famoso el gorila
gigantesco, del cual la serie es nombrada. La obra famosa “Los viajes de Gulliver” habla de un
explorador que encuentra varias islas con ambos pequeños y gigantes humanos y otros
animales. Tales conceptos pueden parecer completa fantasía, pero la verdad es que hay
literalmente cientos de islas reales con ambos gigantes y enanos, que han existido a lo largo de
la historia, quizás no tan exageradas como el grado de películas y libros.

Las islas pueden a menudo permitir la evolución de poblaciones de animales gigantes


que son dramáticamente más pequeñas que en el suelo continental. Pequeños animales como
ratas, aves, insectos y lagartos terminan en islas que a menudo no tienen menos depredadores
que se alimenten de ellos, y pocos competidores con qué pelear por recursos. La falta de
depredadores y competencia permite que estos pequeños tomen completa ventaja violenta de
recursos y crezcan a grandes tamaños, además de llenar roles en el ecosistema que de otra
manera no podían en un continente. Este fenómeno es llamado gigantismo insular (véase anexo
D y E).

Contrastando, las islas pueden crear un efecto opuesto, causando que animales
normalmente grandes en un continente se vuelvan dramáticamente más pequeños en islas. Esto
puede ocurrir como resultado de recursos mucho más limitados que la isla pueda poseer, con
insuficiente comida para suplir animales con mayor estatura. Los animales que deben de
adaptarse, y consumir menos recursos tienen a favorecer la neotenia (retención de rasgos
infantiles hacia la adultez, como menor estatura en la población), este efecto resultante se llama
enanismo insular (véase anexo F y G).

El fenómeno evolutivo de islas causando que menores animales crezcan cada vez más
grandes, y que grandes animales se vuelvan más pequeños se llama la regla de Foster o la regla
insular, que ilustra cómo la evoluciones es impactada por los recursos asequibles por una
población de organismos. La regla de Foster tiene varios ejemplos fascinantes a lo largo del
mundo y tiempo, por ejemplo:

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La isla de Nueva Zelanda

La isla de Nueva Zelanda que se sitúa al lado de la costa de Australia ha estado


geográficamente aislada del resto del mundo por 80 millones de años, significando que la vida
aborigen existente en la isla rompió todos los lazos incluso antes de que los dinosaurios no
aviares se extinguieran; como resultado de esto la isla está casi desprovista de mamíferos. Antes
de la colonización humana la isla estaba tan aislada que los únicos mamíferos que existían eran
focas y murciélagos, que tenían que nadar y volar grandes distancias desde sus hábitats
originales. La falta de mamíferos de Nueva Zelanda abrió nuevas oportunidades para los
habitantes refugiados, sin roedores, herbívoros de pezuña, felinos, caninos u otros mamíferos,
y muchos de los otros nichos tradicionalmente ocupados por mamíferos fueron abandonados,
vacantes para la toma de otros grupos de animales.

Una gran cantidad de aves pudieron emigrar desde el continente australiano hacia
Nueva Zelanda, convirtiendo la isla en un lugar exclusivamente dominado por los
descendientes de estas aves, como consecuencia. Muchas especies voladoras de águilas y loros
se diversificaron enormemente para tomar provecho de los recursos pertenecientes a la isla,
especialmente los loros, tomando en nuevas y extrañas formas nunca vistas en el mundo (véase
anexo H).

Una rama de parientes se separó y voló hacia los territorios montañosos alpinos de la
isla, donde se volvieron grandes depredadores que reflejaron los diseños de águilas y halcones
de los continentes. Una especie de loro llamado Kea usa un pico afilado diseñado para rebanar
y garras para dominar su presa, adicionalmente desarrollando buen intelecto y curiosidad. Para
el momento cuando los humanos llegaron, las aves empezaron a depredar a las indefensas
ovejas, traídas para colonizar la región.

Otros loros parientes cercanos a los Kea tomaron una ruta completamente diferente: el
kakapo tomó ventaja de la falta de depredadores terrestres convirtiéndose en herbívoro,
agasajándose en las variadas frutas y plantas encontradas en el suelo del bosque. Gracias a su
dieta rica, el kakapo fue capaz de crecer hasta un tamaño masivo, convirtiéndose en la especie
de loro más grande del mundo, adicionalmente siendo el único pariente sin capacidad de volar.
Sin necesidad de esconderse, el kakapo renunció a su habilidad de volar en su totalidad,
viviendo toda su vida en el suelo del bosque. El santuario que la isla proporcionaba concedió a
los kakapo una esperanza de vida enorme (algunos llegan a vivir en promedio 120 años),

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posiblemente la más larga de cualquier ave. Sin embargo, gracias a esta especialización estas
aves estaban completamente indefensas una vez que los humanos llegaron a las costas de la
isla, introduciendo varias especies invasivas como gatos y hurones. Ahora el kakapo está casi
extinto, con sólo 150 adultos vivientes en la isla.

Las aves no voladoras y reptiles que han estado atrapadas en la isla desde su separación
original del mundo fueron capaces de soportar y evolucionar para ocupar varios nichos
tradicionalmente mamíferos. Las ratites (Struthioniformes) son un grupo que abarca varias
especies de ave no voladoras como los avestruces y emús. Las ratites eran autóctonas de las
islas desde su comienzo.

Sin ratas para rondar, algo tenía que llenar el rol de carroñero nocturno. El kiwi, un
ratite, era ese animal: Igual que el kakapo, el kiwi abandonó el vuelo para tomar su nuevo rol.
En la noche saldrían a depredar a variados pequeños reptiles, anfibios, e insectos de la isla,
parecido a los roedores y musarañas en los continentes. Incluso se puede observar en el diseño
y la coloración de las plumas del kiwi cómo estos animales se convirtieron en la versión de la
isla de una rata. El kiwi incluso evolucionó independientemente sus propios bigotes, hechos de
plumas. Recientemente, esta especie se le colocó el título de especie protegida.

Una rama de ratites evolucionaron para convertirse en los herbívoros dominantes en la


isla, rondando en los bosques y planicies, el moa se convirtió en un gigante, llegando hasta los
3 metros y medio de altura, siendo el equivalente neozelandés de una jirafa. No obstante,
incluso estas aves no estaban indiscutibles.

Un tipo de águila consecuentemente evolucionada para depredar en estos Moa, el


águila de Haast, se volvió masiva por alimentarse de una fuente comida tan voluminosa, con
garras lo suficientemente grandes como para envolver a una cabeza humana, y una envergadura
de casi 3 metros. Estos fueron los raptores más grandes que han existido. Los dos gigantes
sobrevivieron hasta el año 1500, donde la caza humana llevó a ambos depredador y presa a la
extinción.

Grandes insectos como el weta, un relativo del grillo, y tuatara, un reptil antiguo que
alguna vez se encontraba por toda la tierra durante el tiempo de los dinosaurios, pero ahora
sólo se encuentra en Nueva Zelanda, también se han beneficiado por el aislamiento. Hoy en
día, solo un puñado de estos originalmente diversos gigantes que una vez existieron
comúnmente siguen en la isla (véase anexo I).

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La isla de Mauricio

El ejemplo más famoso de gigantismo insular era probablemente un cierto habitante de


la isla de Mauricio, una isla al lado de la costa de Madagascar. Igual que Nueva Zelanda,
Mauricio no poseía mamíferos terrestres, permitiéndole pertenecer a las aves. Palomas
pudieron volar a la isla y crear una población ahí.

Desde ese stock original algunas palomas (igual como los ancestros loro de los
kakapos) decidieron volverse herbívoras, alimentándose de la gran variedad de frutas, semillas
y nueces encontradas en el suelo de la isla. Estas aves adicionalmente retuvieron las
características infantiles de pequeñas alas, distribución de la grasa, y la cara y pico de pichones
de paloma, ya que no tenían utilidad de desarrollar vuelo gracias a la falta de depredadores. La
apariencia única de estas enormes palomas no voladoras era tan bizarra, que cuando los
primeros humanos llegaron a la isla le llamaron por el nombre que traduce directamente a “culo
gordo” en su idioma original. Por supuesto, hoy en día conocemos a estas aves como los
legendarios, y ahora extintos Dodo.

Mauricio también era hogar de una especie grande de loros no voladores,


probablemente similares al kakapo, llamada el “loro de pico ancho”, que igual que el dodo se
extinguió recientemente.

Estas dos aves, como muchos de los habitantes ahora extintos de la isla de Mauricio,
son poco conocidas, y gran parte de lo que sabemos de ellas vienen de unos pocos diarios y
bosquejos dispersos hechos antes de su extinción (véase anexo J).

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Nueva Caledonia

No han sido sólo las aves las que se han beneficiado del aislamiento proveído por islas,
varios reptiles han crecido a tamaños inmensos y se han vuelto depredadores amenazantes.

En Nueva Caledonia, una pequeña isla donde algunos de los episodios de Caminando
entre Dinosaurios fueron filmados, la ausencia de depredadores ha permitido al gecko gigante
de Nueva Caledonia crecer tan largo como un brazo humano, volviéndolo la especie de gecko
más grande del mundo.

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Australia

40 millones de años atrás, una especie de lagarto monitor probablemente originada de


Asia migró a Australia, donde la ausencia de competidores mamíferos placentarios los dejó
crecer a unos tamaños anormales. Alguna vez lagartos depredadores gigantes reinaron mucha
de la Australia antigua, el más grande siendo el recientemente extinto Megalania.

Como ahora se sabe, todos estos gigantes han desaparecido de Australia, pero ¿si se
hubiera podido escapar y correr a otra parte? durante los bajos niveles del mar del periodo
glacial pasado, largos tramos de tierra eran expuesto a lo largo del archipiélago indonesio. Una
gran porción de estos lagartos gigantes, pudieron escapar por lo que era alguna vez marino, y
colonizaron islas de la costa de Australia. Mientras sus ancestros australianos perecían, estos
lagartos insulares se aislaron una vez que los niveles del mar subieron de nuevo. Estos
“dragones” que evolucionaron hasta tener la capacidad de matar un búfalo de agua prosperan
en una cadena de islas cerca de Australia. Una de estas islas es de dónde obtenemos su nombre,
el dragón de Komodo (véase anexo K).

Estos dragones de hecho existieron anteriormente en una isla mucho más grande, la cual
era hogar de organismos incluso más extraños.

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La isla de Flores

Flores es una isla enorme al este de Komodo, y en adición a los enormes lagartos
depredadores, Flores era el hogar de un tipo gigante de marabú que se alimentaba de carne, que
ahora se encuentra extinto, y era tan alto como un hombre. Incluso hasta hoy en día la isla es
el hogar de una especie gigante de rata.

Sin embargo, los que probablemente eran los habitantes más interesantes de la isla eran
los enanos: una subespecie de elefantes, que llegaron a la isla varios millones de años atrás.
Disminuyeron tanto de tamaño por los escasos recursos, que un humano de estatura normal
podría ver al elefante directo a los ojos.

También había humanos en Flores, pero estos no eran tus humanos ordinarios. Homo
floresiensis era una especie diferente de humanos que compartieron los mismos ancestros que
nosotros, los Homo sapiens. Ambos descienden de Homo erectus, sin embargo, mientras una
rama de Homo erectus permaneció en áfrica y evolucionó al humano moderno, otra rama se
separó y quedó varada en Flores. Como adultos estos isleños medían hasta un metro (véase
anexo L), por lo cual los paleontólogos los apodaron hobbits, como la raza ficcional de
humanos miniatura de la novela “El señor de los anillos”. Estos pequeños hombres usaban
herramientas de piedra y probablemente cazaban a los elefantes de la isla como comida, aunque
estos hobbits y elefantes miniatura no estaban en el tope de la cadena alimenticia, posiblemente
lo suficientemente pequeños como para ser ítems de presa de ambos los lagartos y los marabúes
gigantes. Homo floresiensis vivió hasta alrededor de 50,000 años atrás, significando que
coexistió con los relativos modernos mayores, quienes eventualmente colonizarían esta isla y
harían leyendas y folklore sobre los peculiares hombres salvajes que alguna vez rondaron en la
isla (ejemplo, los Kakamora, míticos hombres enanos que vivieron en cuevas y junglas en las
islas del pacífico).

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Islas del mar mediterráneo

Varias islas antiguas del mar mediterráneo eran como Flores, distintos tipos de elefantes
y mastodontes miniatura existieron en islas a lo largo del mar. En Creta vivieron alguna vez
los mastodontes más pequeños descubiertos hasta la fecha, y los restos que dejaron pudieron
haber sido el origen de varios mitos griegos del ciclope (véase anexo M).

En lo que se volvería Sicilia en Malta, se encontraban cisnes más grandes que elefantes.
Varias otras especies de mini elefantes se encontraban dispersas en el mar y posiblemente
sobrevivieron cerca del tiempo del hombre. Una pintura en la tumba de Rekh-mi-Rē en Egipto
representa lo que podría ser un mamut pigmeo, posiblemente importado de las islas hacia el
norte, aunque los arqueólogos no están del todo seguros si la pintura es de un mastodonte o no,
podría ser una cría de elefante hecho con libertades artísticas.

La isla de Menorca como muchas islas no poseía depredadores. Esta falta de


depredadores permitía a algunos animales perder algunos rasgos usados para combatir a
depredadores. La isla era hogar de dos criaturas únicas, un conejo gigante y un relativo extraño
de la oveja:

Nuralagus rex es la especie de conejo más grande registrada hasta la fecha. Llegando al
tamaño de un perro, el conejo perdió características provenientes de sus relativos,
probablemente dado por la falta de amenazas (véase anexo N).

Myotragus balearicus, un relativo cercano de la oveja también vivió en la misma isla,


también, adicionalmente, evolucionando una apariencia no tradicional dada por la falta de
depredación. Casi todos los bóvidos tienen ojos en los lados de la cabeza para ver a
depredadores, pero Myotragus tenía ojos apuntando hacia el frente, dándole visión
estereoscópica y una apariencia extrañamente humana (véase anexo O). Myotragus había
emigrado de una isla cercana, e infelizmente competía con Nuralagus por la misma fuente de
comida. Mientras Nuralagus desapareció, Myotragus pudo sobrevivir hasta 5000 años atrás. La
evidencia muestra que los humanos tempranos migraron a la isla, e intentaron domesticar a
estas extrañas criaturas. La evidencia de Myotragus adultos con cuernos cortados y pulidos
ilustra una corta convivencia con los humanos, hasta que estas bestias desaparecieron por
completo.

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Madagascar

Madagascar es más como un mini continente que una isla. Situándose en la costa de
África, esta isla es verdaderamente la más única del planeta. Ha estado geográficamente aislada
del mundo por 88 millones de años, mucho tiempo. Como resultado, bastantes de las formas
de vida han descendido de animales muy primitivos, y gracias a su separación han
evolucionado independientemente por completo.

Por ejemplo, cuando Madagascar se separó de India hace 88 millones de años, todos
los primates eran animales parecidos a lémures. Algunos de estos primates estaban atrapados
en Madagascar, mientras que los otros de los continentes evolucionaron a monos y simios más
avanzados. Los primates de Madagascar continúan evolucionando independientemente de los
primates de la masa continental, pero retuvieron más o menos los rasgos basales de sus
ancestros. Estos primates evolucionaron a lémures.

Madagascar prácticamente funcionó como una cápsula de tiempo para estas criaturas,
preservando muchas de las características prehistóricas que alguna vez poseyeron todos los
primates. Sin embargo, muchos lémures continúan evolucionando hacia formas bastante
avanzadas, que independientemente reflejan la evolución de sus contrapartes continentales.

Como Madagascar no tiene monos o simios, muchos de los roles que ocuparon en los
continentes fueron dejados vacantes en la isla. Archaeoindris (ver anexo P) fue una especie de
lémur que fue básicamente el equivalente de Madagascar de un gorila. Podía crecer tan alto
como un hombre y había perdido su cola, parecido a cómo los simios lo hicieron
inconexamente. Archaeoindris podría haber sobrevivido hasta recientemente 350 B.C, cuando
probablemente fue cazado hasta la extinción por la llegada de los humanos.

Otros gigantes también existieron en Madagascar. Aepyornis titan fue una de las aves
más grandes de la historia, y eran alrededor del tamaño de hipopótamos. Estas aves estaban
relacionadas a los kiwis de Nueva Zelanda y podrían haber existido hasta alrededor del año
1700. Varios exploradores incluyendo a Marco Polo escucharon leyendas de estas aves, y un
gobernador francés escribió que ellos buscaron el lugar más solitario.

Como los simios, la ausencia de gatos en Madagascar permitió a otro animal para
escalar y asumir el rol. Un relativo distante de la mangosta y suricato llegó a la isla alrededor
de 20 millones de años atrás, y evolucionó en la isla para llenar el rol de pantera (ver anexo Q).
El Fosa, especializado en consumir lémures y otros mamíferos, evolucionó tan perfectamente

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para encajar el rol de gato salvaje en la isla que fue originalmente identificado como un tipo de
gato dado su cercano parecido al puma.

Madagascar también es el hogar de los animales más pequeños del mundo. El tipo de
reptil más pequeño de la historia registrada llama a la isla hogar: un pequeño camaleón
(adorable) del tamaño de una uña, con un largo de hasta 29 mm, llamado Brookesia micra (ver
anexo R).

Toda esta diversidad está en nombre del aislamiento único del mundo externo que
provee la isla.

La isla de Hateg

La regla de Foster no está limitada a las islas de la actualidad. Muchas islas descubiertas
por el registro fósil que datan de millones de años atrás también demuestran este fenómeno, la
más famosa e inusual siendo la isla cretácica de Hateg, en el mar de Tetis. La cama de fósiles
de Romania muestra que un cuerpo de tierra grande, rodeado en todos lados por una cuenca
marina profunda, alguna vez existió durante los últimos años de los dinosaurios. La isla Hateg,
nombrada gracias a un pueblo cercano, era en tamaño equivalente a la isla moderna La
Española, con un clima tropical y topografía como Hainan (isla en la costa de China).

Hateg estaba extremadamente aislada, con unos aproximados 193 kilómetros de


separación con la masa de tierra más cercana, y con aguas exageradamente profundas que la
rodeaban; la isla era como una prisión, previniendo la entrada y salida de la mayoría de los
dinosaurios y reptiles que vivían en ese tiempo. Como resultado, Hateg tenía dinosaurios como
ningún otro lugar en la tierra (véase anexo S).

Igual que las islas de historia reciente, Hateg tenía ambos gigantes y enanos, con
dinosaurios casi idénticos excepto en tamaño a sus contrapartes continentales rondando en la
isla. Pequeñas versiones de Iguanodontes del tamaño de perros estaban en la isla. Una especie
de titanosaurio (un grupo de saurópodos de cuello largo que fueron algunos de los animales
terrestres más grandes que han existido), fue reducida al tamaño de un caballo en los confines
de Hateg.

Otras criaturas en la isla se volvieron gigantes, depredando en los pequeños habitantes.


Gracias a la ausencia de terópodos mayores como tiranosáuridos en la isla, una especie de
pterosaurio se volvió el depredador ápice. Hatzegopteryx fue posiblemente uno de los animales

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más grande con vuelo en la historia, tan alto como una jirafa y con alas tan amplias como un
avión pequeño. Hatzegopteryx fue el rey indiscutido de Hateg. Con una estructura corporal
parecida al marabú de Flores, Hatzegopteryx encumbró sobre los dinosaurios enanos de la isla
que posiblemente vio como presa. Estos marabúes infernales habrían hecho de Hateg un lugar
horripilante (de hecho, varios pterosaurios habitaron la isla, probablemente cumpliendo
diferentes nichos del ecosistema).

Hatzegopteryx no era el único gigante de la isla, un tipo de “raptor” fue encontrado


también. La criatura era muy similar en estructura corporal a terópodos parecidos a pájaros,
como los manirraptores, pero este animal era único. En vez de tener una garra característica en
cada pie, poseían dos. Por un largo tiempo este animal llamado Balaur bondoc, que era un
depredador violento y rápido, tomó una ruta evolucionaria más extraña y avanzada que sus
relativos continentales: no fue si no hasta recientemente que los paleontólogos descubrieron
que este animal no era para nada un raptor, pero un tipo temprano de ave similar a
Archaeopteryx, que creció gigantemente en la isla. El extraño animal de doble garra contrastaba
con la mayoría de proto-aves del tiempo, que estaban restringidas a tamaños extremadamente
pequeños. De hecho, las aves de ese tiempo no eran más grandes que gaviotas.

Otro isleño durante el cretácico también restringió otra extraña evolución temprana de
aves. Gargantuavis era del tamaño de un emú o avestruz, y probablemente sirvió un rol similar
a estos en su ambiente. No obstante, Gargantuavis vivió varios millones de años antes de que
tales animales como el avestruz tuvieran la posibilidad de existir, y en un tiempo donde la
mayoría de los dinosaurios no avianos como Ornithomimus ocupaban los nichos que esas aves
algún día ocuparían. A causa de esto Gargantuavis era una mímica de un avestruz, el eco de lo
que habría de venir en la ausencia de dinosaurios mayores, casi dando una predicción de la
futura evolución de las aves.

Europasaurus

Europasaurus era un tipo de saurópodo en una isla de la Alemania Jurásica, y aunque


en largo los saurópodos de Hateg se volvieron enanos, Europasaurus tenía los relativos más
cercanos con las alturas más altas que alguna vez caminarían en la tierra, como Giraffatitan y
Brachiosaurus. Cuando se comparan los dos cráneos uno al lado del otro los efectos de islas
son impactantes (véase anexo T).

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Los saurópodos miniatura vivieron por un tiempo, pero se extinguieron. Los
paleontólogos después aprenderían el destino de estos saurópodos con el descubrimiento de
vías, ilustrando un bajón en los niveles de agua, creando un estrecho a la isla, probablemente
arruinando millones de años de condiciones. Las huellas de un gran terópodo cruzando el
puente y entrando a la isla fueron descubiertas, y sin defensa los saurópodos fueron cazados
hasta su extinción por los invasores.

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CONCLUSIÓN

Exclusión de los continentes significa que sólo unos pocos organismos selectos pueden
existir dentro de sus costas, ya sea de ser sus habitantes originales que simplemente quedaron
atrapados debido al creciente nivel del mar, algún tipo de evento cataclísmico, o inmigrando a
la isla desde un continente, por accidente, o a propósito por nadar, volar, o planear. En un
ecosistema, los organismos van a evolucionar y a especializarse para llenar ciertos nichos o
roles en su entorno, tomando ventaja de ciertos recursos para sobrevivir. Ciertos organismos
podrían especializarse para comer ciertos tipos de vegetación, otros pueden especializarse a
comer otros organismos. Mediante este proceso de especialización, organismos se refinarán a
sí mismos para competir en contra de sus rivales, tratando de sobrevivir consumiendo los
mismos recursos u ocupando el mismo nicho. Se han visto varios ejemplos de este fenómeno
a través del globo terráqueo y de la historia, y se han elegido ejemplos selectos para este trabajo.

Igual que Gargantuavis, las islas del pasado imitan el futuro destino de las islas de
ahora, donde un invasor bípedo otra vez amenaza la biodiversidad única de islas, esta vez por
todo el globo. La única diferencia es que se puede razonar con los invasores de este tiempo y
se pueden detener. Casi todos los organismos que se han extinguido en los últimos años son
isleños, pero este no debe ser el caso. Preservemos estos santuarios de vida, para que puedan
continuar siendo hermosas tierras de evolución experimental natural, donde se encuentran
algunas de las formas de vida más únicas que este planeta ha tenido.
BIBLIOGRAFÍA

 Larson, E. Evolución: La asombrosa historia de una teoría científica. Penguin Random


House Grupo Editorial España, 2012.
 Panafieu, J.B., Gries, P. Evolution. Nueva York, Estados Unidos, Seven Stories Press,
2007.
 Whittaker, J. Island biogeography: ecology, evolution, and conservation. Inglaterra,
Oxford University Press, 1998.
 Foster, B. The evolution of mammals on islands. Nature 202 (4929), 1964.

 Benton, M., Csiki, Z., Grigorescu, D., Redelstorff, R., Sander, P., Stein, K.,
Weishampel, D. Dinosaurs and the island rule: The dwarfed dinosaurs from Haţeg
Island, Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology. Calibri, ElSevier B.V,
2010, no disponible.
 Wong.K. Rethinking "Hobbits": What They Mean for Human Evolution. Georgia, 2009,
disponible.
ANEXOS
Anexo A. Ejemplos de competencia por nicho de depredador ápice
Anexo B. Carnívoros especializados en su nicho.
Anexo C. Diseño básico moderno de la avioneta.
Anexo D. Tortuga de la isla Galápagos, la especie más grande de tortuga.
Anexo E. Canariomys bravoi, rata gigante extinta.
Anexo F. Anoa, esencialmente un búfalo de agua del tamaño de un ciervo, de la isla de
Suwalesi.
Anexo G. Comparación entre un zorro gris (izquierda) y un zorro insular (derecha).
Anexo H. Loros de Nueva Zelanda. Izquierda a derecha, de arriba abajo: kea, kakapo,
y el kaka, este último estando extinto.
Anexo I. Ejemplo de los animales no extintos restantes de la isla de Nueva Zelanda.
Anexo J. El dodo junto con presuntamente algunas aves extintas de la isla de Mauricio.
Anexo K. Dragón de Komodo.
Anexo L. Homo floresiensis.
Anexo M. Mastodonte de Creta y su cráneo. Nótese el agujero en la parte superior, que
pudo ser la influencia del mito del cíclope.
Anexo N. Nuralagus Rex.
Anexo O. Myotragus balearicus.
Anexo P. Archaeoindris fontoynontii.
Anexo Q. Cryptoprocta ferox, conocida comúnmente como Fosa.
Anexo R. Brookesia micra.
Anexo S. Fauna de la isla de Hateg, exceptuando a Balaur bondoc.
Anexo T. Comparación entre el cráneo de Brachiosaurus altithorax y Europasaurus
holgeri.