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UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA.

DEPARTAMENTO DE FILOSOFIA. Oscar Javier Linares Londoño.


CFA. ARISTÓTELES. 432050.

INFORME DE LECTURA.
POLÍTICA, LIBRO III, 6-9.

En estos capítulos Aristóteles se ocupará de cuáles, cuántos y en qué se diferencian los


regímenes políticos. La definición de régimen político dada por Aristóteles es la
“ordenación de las diversas magistraturas de la ciudad y especialmente de la que tiene el
poder soberano” 1278b-1. Pero antes hay que establecer “con qué fin está constituida la
ciudad” 1278b-3, ya que es soberano el gobierno de la ciudad. Esta cuestión incluye –
aunque no se reduce a- la utilidad que los hombres se brindan entre sí cuando están
organizados en una polis. Sólo en comunidad parecen poderse satisfacer ciertas
necesidades tanto de la vida como de la vida buena. Esta utilidad común que brinda
bienestar para el humano es el fin principal de la ciudad. En otras palabras, el fin de la
ciudad es la felicidad del hombre.

Las formas de gobierno relativas al hombre y a la comunidad de vida, es decir las


relaciones de poder al interior de las casas son:
 Relación de poder del amo sobre el esclavo.
 Relación de poder del padre sobre el hijo.
 Relación de poder del esposo sobre la esposa.
Estas relaciones de poder en la casa introducen el criterio por medio del cual podemos
luego discernir un régimen político bueno de uno desviado. A excepción de la primera
relación, el poder “se ejerce en interés de los gobernados o por algún bien común a ambas
partes, pero esencialmente en interés de los gobernados” 1278b7. No es muy probable que
Aristóteles esté describiendo una cuestión de facto, lo es más que este criterio sea
prescriptivo. El padre gobierna justamente a su hijo teniendo en cuenta los intereses del
último o de ambos pero no sólo del primero. Y este mismo criterio es el que parece
diferenciar a un régimen político bueno de uno desviado. Dice Aristóteles “es evidente,
pues, que todos los regímenes que tienen como objetivo el bien común son rectos, según la
justicia absoluta; en cambio, cuantos atienden sólo al interés personal de los gobernados
son defectuosos y todos ellos desviaciones de los regímenes rectos” 1279ª-7.

Este criterio había sido formulado ya en la Ética a Nicómaco y nos permite discernir
regímenes buenos de desviaciones. Lo inquietante acá es la utilización del mismo criterio
para identificar una relación de poder buena en la casa y un régimen político bueno. El
problema es que desde el inicio del libro Aristóteles señalo que era equívoca aquella
concepción según la cual era lo mismo gobernar la casa a gobernar la polis y la utilización
del mismo criterio para establecer formas de gobierno buenas en la casa y en la polis y la
identificación de formas de gobierno en la casa con regímenes políticos parecen contradecir
al mismo Aristóteles.

Inmediatamente después Aristóteles procede a clasificar los regímenes políticos. Como ya


he explicitado el criterio que nos permitirá identificar cuando una forma de gobierno es
buena, señalara primero las buenas y a partir de estas sus desviaciones.

Para distinguir el interior las diferentes formas de gobierno buenas Aristóteles introduce
otro criterio: el número de personas que gobiernan. Los gobernantes pueden ser muchos,
pocos o uno solo. La clasificación toma la siguiente forma:

Figura 1.

Con miras al bien común Con miras al bien particular.


Uno Monarquía. Tiranía.
Pocos Aristocracia. Oligarquía.
Muchos Politeia. Democracia.
En el capitulo 10 del libro VIII de la Ética a Nicómaco Aristóteles había mencionado un
tercer criterio, en este caso diferenciando más que formas buenas de malas, mejores de
peores. El cuadro que nos arrojaría este criterio sería el siguiente:

Figura 2.

Forma de gobierno:
Monarquía La flecha se dirige de la mejor forma de
gobierno, la
Aristocracia monarquía, a la peor, la tiranía. La aristocracia
sería peor que
Politeia la monarquía pero mejor que la politeia. La
democracia no es
Democracia tan buena como la politeia pero es la mejor de
las formas
Oligarquía desviadas. En palabras de Aristóteles “está
muy claro que la
Tiranía tiranía es la peor desviación, pues lo peor es lo
contrario a lo
mejor”. EN 1160 b –8.

Pero como lo muestra el cuadro 1 la tiranía es contraria a la monarquía sólo en un criterio,


el cómo y no en el cuántos. Esto parece suponer una jerarquía también de criterios pues
estaríamos tentados a decir que la democracia también es contraria a la monarquía, no sólo
en el cómo sino también en el cuantos. Si existiera dicha jerarquía el cuántos parece tener
poca relevancia.

En realidad el último criterio mencionado (que en la Política no aparecerá sino hasta el


libro IV) genera problemas, por lo ya señalado, jerarquía injustificada de criterios, y por él
mismo no ser claro. Aristóteles sólo dice “ la mejor de ellas (formas buenas) es la realeza y
la peor la timocracia “ 1160 b-1 y tres líneas después agrega “ porque no hay rey que no se
baste así mismo y no sea superior a sus súbditos en todos sus bienes y tal hombre no
necesita de nada; por tanto no puede buscar su propio provecho, sino el de sus gobernados”.
La idea es que el rey al ser superior a sus súbditos en todo, y por ello bastarse así mismo, no
podría buscar el bien personal, sino sólo el de sus inferiores, pero si eso es así ¿por qué
surge la tiranía? ¿ Porque hay reyes despóticos? 1279b-6. La pretensión de Aristóteles de
ubicar al rey en un nivel cuasi divino en el que, por estar pletórico, se derrama en
generosidad hacia sus súbditos, es, en definitiva, problemática. En primer lugar porque no
permitiría explicar como surge la tiranía de la realeza (hecho descrito como ocurrió
históricamente); en segundo lugar porque no garantiza la felicidad de los ciudadanos. Al
haber sido definido el ciudadano como aquel que tiene la posibilidad de participar en las
decisiones de la polis y al depender la felicidad de dicha participación, tenemos que en la
realeza sólo el rey seria feliz, y la mayoría sólo subsidiaria indirecta de su felicidad ¿es ese
tipo de ciudad en la que está pensando Aristóteles? No estoy seguro. Tal vez debemos
esperar el análisis que Aristóteles hace de la realeza.