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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE YUCATÁN

FACULTAD DE CIENCIAS ANTROPOLÓGICAS

Usando materiales arqueofaunísticos para discernir la


función de un edificio: el caso de la estructura 19 de Isla
Cerritos, Yucatán

TESIS

PARA OPTAR AL TÍTULO DE:

ARQUEÓLOGO

PRESENTA:

EDUARDO ADRIAN CHÁVEZ LIZAMA

MÉRIDA, YUCATÁN, MÉXICO

2014
Agradecimientos.

El realizar esta tesis ha sido uno de los procesos más largos y complicados de mi vida hasta

este momento, mas no por ello, faltó de diversión y aprendizaje. Su elaboración no habría

sido posible sin la ayuda de varias personas.

En primer lugar, le agradezco al CONACYT por la beca de licenciatura en el marco del

proyecto (CB 2010 No. 156660) “Estudio tafonómico de muestras arqueofaunísticas

prehispánicas de las tierras bajas mayas del norte- una comparación entre perfiles costeros

y de tierra adentro”, dirigida por el Dr. Christopher Götz.

Le agradezco al Dr. Rafael Cobos Palma por permitirme trabajar con los materiales de la

estructura 19 del sitio de Isla Cerritos, recuperados en el proyecto Isla Cerritos 2010.

Un especial agradecimiento a mi mentor y director de tesis, el Dr. Christopher Götz, que

nunca se dio por vencido y siempre estuvo ahí para resolver dudas y aconsejarme en

aquellos momentos de necesidad, y que gracias a él, nació en mí el amor por la

zooarqueología y los estudios de las costas, sin su apoyo y ayuda esto nunca hubiera sido

posible.

Al Mtro. Dylan Clark, por sus comentarios al respecto de la estructura 19 y por facilitarme

los planos y dibujos de la estructura.

A mis compañeros del taller, mi segunda familia, ustedes son algunas de las mejores

amistades y experiencias que me llevo de esta empresa, por las idas al sushi, o las

escapadas a la plaza, las pláticas, los llantos y las risas, por estar conmigo en las buenas y

en las malas, y porque sé que siempre, pase lo que pase, podré contar con todos ustedes,

Alex, Kena, Mari, Carlos, Miguel, David y por su puesto Guelmy que es miembro

honorario del taller.


Aunque parte del taller, a ustedes chicas las pongo aparte, mis queridas hermanitas teóricas,

Noris y Lesly juntos vivimos y sufrimos toda clase de experiencias y emociones,

emprendimos este viaje juntos hace ya más de 4 años y sé que están conmigo aun en esta

etapa final l, ahora ocupan un lugar muy especial en mi vida.

A Gato, por sus consejos, sus regaños y su apoyo a lo largo de mi investigación, pues sin su

apoyo, no habría podido sobrevivir a varias de las revisiones.

Mis compañeros de generación, vivir con ustedes los 4 años de la carrera ha sido una de las

mejores experiencias de mi vida, los nervios por que no pasábamos alguna materia, la

tranquilidad de sabernos aprobado, gracias chicos.

A todos los que en algún momento me ayudaron a lavar mis muestras, sentados en la banca

fuera del taller durante horas y horas.

Un gran agradecimiento a dos personas que fueron las responsables de que yo me pusiera a

trabajar en vez de estar papando moscas, Juan Pablo y Pepe, que aunque en momentos

diferentes, gracias a ustedes avance con la tesis.

A los Unholy, que siempre tenían una broma o un comentario para darme ánimos cuando

parecía no tener fin esto, aunque pedían pizza sabiendo que yo no podía comerla.

A Maria, Aron, Carlos, Marina, Fabiola y Chucho, por las tardes de rol y los consejos para

mejorar la tesis, gracias.

Mi queridísima familia, que durante todo este tiempo me ha dado su apoyo incondicional y

su amor, que han soportado de todo, pero que se han mantenido a mi lado durante todo el

procesos, mis queridos padres y mis abuelos, sin ustedes no habría sido posible nada de

todo esto, es para ustedes esta tesis, mis hermanos cuyo amor y apoyo siempre puedo

contar.
Finalmente quiero agradecerle a la persona que durante todo el tiempo, me ha apoyado

incondicionalmente, que a pesar de no poder verla todo el tiempo por trabajar en la tesis,

me ha sabido comprender y me ha dado más que su cariño, su amor, a mi novia, Esmeralda,

esto igual es para ti, mi vida.

Y a todos aquellos que no haya nombrado, pero que me ha ayudado de una u otra manera,

muchas gracias.
Índice
Introducción 1
Capítulo I: Estudios sobre dietas y función 2
1.1 Estudios sobre dietas en el mundo 2
1.2 La dieta en América 6
1.3 Estudios de dietas en el área maya 9
1.4 Arquitectura y función del espacio, vistos desde la arqueología 14
1.5 Planteamiento del problema y justificación 16
1.6. Pregunta de investigación 18
1.7. Objetivos de la tesis 18
1.8. Hipótesis de la tesis 19
Capítulo II: Teorías y métodos aplicados al estudio de dieta y función 21
2.1. Conceptos teóricos 21
2.1.1 La Dieta 21
2.1.1.1 La Dieta en el contexto cultural 22
2.1.1.2 La Dieta en el ámbito ecológico 23
2.1.1.3 Los procesos culturales en la adquisición de los 24
recursos dietéticos
2.1.2 La cuisine 26
2.1.2.1 Limitaciones tecnológicas de la cuisine 27
2.1.2.2 Limitaciones ecológicas de la cuisine 27
2.1.2.3 El “gusto” dentro de la cuisine 29
2.1.2.4 Aspectos sociales de la cuisine 31
2.1.3 La función de los edificios vista a través de los restos 33
arqueozoológicos
2.1.3.1 Morfología de estructuras domésticas vistas 35
desde el registro arqueológico
2.1.3.2 Las áreas de actividad en las estructuras
37
arqueológicas.
Capítulo III: Datos y contexto de la estructura 19 39
3.1. Isla Cerritos, un puerto comercial 39
3.2 La estructura 19 41
3.3 Cerámica de la estructura 19 42
3.4 Distribución de los restos en la estructura 19 46
3.5 Conceptos metodológicos 48
3.5.1 Métodos de cuantificación zooarqueológica 48
3.5.2 La tafonomía 50
3.5.2.1 Marcas antrópicas 52
3.5.2.2 Marcas naturales 53
3.6 El material faunístico de la estructura 19 54
3.6.1 Material del muro norte 55
3.6.2 Material del muro sur 65
3.6.3 Material del muro este 76
3.6.4 Material del muro oeste 78
3.6.5 Material del área de actividad 82
3.6.6 Material del patio trasero 86
Capítulo IV: Función de la Estructura 19 de Isla Cerritos 91
4.1 La estructura 19 vista a través de sus materiales 92
4.2 Reconstrucción de la dieta de los usuarios de la estructura 19 100
Consideraciones finales 105
Bibliografía 107
Índice de Figuras, Tablas y Gráficas
Figuras
Figura 1. Mapa que muestra la ubicación de Isla Cerritos (Tomada de Tesis de 39
licenciatura de Herrera 2011, modificada por el autor)
Figura 2. Mapa del sitio, mostrando la ubicación de la estructura 19 (tomado de 40
Gallareta y Andrews 1988, modificado por el autor)
Figura 3. Estructura 19 dividida en secciones (plano del proyecto Isla Cerritos 45
2010)
Figura 4. Conjunto arquitectónico de las Estr. 18a, b y c, con respecto a la Estr. 97
19

Tablas
Tabla 1. Listado de la cerámica de la estructura 19 43
Tabla 2. Fauna del muro norte, dividida en capas 58
Tabla 3. Fauna del muro sur, dividida en capas 68
Tabla 4. Fauna del muro este, dividida en capas 76
Tabla 5. Fauna del muro oeste, dividida en capas 79
Tabla 6. Fauna del área de actividad, dividida en capas 83
Tabla 7. Fauna del patio trasero, dividida en capas 87
Tabla 8. Restos faunísticos de la estructura 19 con marcas de termoalteración 95

Gráficas

Gráfica 1. Cerámica de la estructura 19 44


Gráfica 2. Muro norte capa I (Marcas tafonómicas) 58
Gráfica 3. Muro norte capa I (Frecuencia esquelética) 59
Gráfica 4. Muro norte capa II (Marcas tafonómicas) 60
Gráfica 5. Muro norte capa II (Frecuencia esquelética) 61
Gráfica 6. Muro norte capa III (Marcas tafonómicas) 63
Gráfica 7. Muro norte capa III (Frecuencia esquelética) 64
Gráfica 8. Muro sur capa I (Marcas tafonómicas) 68
Gráfica 9. Muro sur capa I (Frecuencia esquelética) 69
Gráfica 10. Muro sur capa II (Marcas tafonómicas) 70
Gráfica 11. Muro sur capa II (Frecuencia esquelética) 71
Gráfica 12. Muro sur capa III (Marcas tafonómicas) 73
Gráfica 13. Muro sur capa III (Frecuencia esquelética) 74
Gráfica 14. Muro este capa I (Marcas tafonómicas) 76
Gráfica 15. Muro este capa I (Frecuencia esquelética) 76
Gráfica 16. Muro oeste capa I (Marcas tafonómicas) 78
Gráfica 17. Muro oeste capa I (Frecuencia esquelética) 78
Gráfica 18. Muro oeste capa II (Marcas tafonómicas) 79
Gráfica 19. Muro oeste capa II (Frecuencia esquelética) 79
Gráfica 20. Muro oeste capa III (Marcas tafonómicas) 80
Gráfica 21. Muro oeste capa III (Frecuencia esquelética) 80
Gráfica 22. Área de actividad capa I (Marcas tafonómicas) 83
Gráfica 23. Área de actividad capa I (Frecuencia esquelética) 83
Gráfica 24. Área de actividad capa II (Marcas tafonómicas) 84
Gráfica 25. Área de actividad capa II (Frecuencia esquelética) 85
Gráfica 26. Patio trasero capa II (Marcas tafonómicas) 87
Gráfica 27. Patio trasero capa II (Frecuencia esquelética) 87
Gráfica 28. Patio trasero capa III (Marcas tafonómicas) 88
Gráfica 29. Patio trasero capa III (Frecuencia esquelética) 88
Gráfica 30. Patio trasero capa IV (Marcas tafonómicas) 89
Gráfica 31. Patio trasero capa IV (Frecuencia esquelética) 89
Gráfica 32. NISP total de la muestra analizada 93
Introducción.

En este trabajo se desarrolló una propuesta poder determinar cómo, a través de la dieta y los

estudios zooarqueológicos, puede inferirse la posible función de una estructura

arqueológica. Para ejemplificar la propuesta, nos basaremos en la estructura 19 del sitio de

Isla Cerritos, en el estado de Yucatán.

En el primer capítulo se abordan los diferentes trabajos arqueológicos que se han

realizado en islas y costas del mundo así como del área maya, enfocándose en estudios

versados en la dieta y la función de estructuras. Además, se hace una breve recopilación de

los trabajos que han estudiado la presunta función de estructuras arqueológicas con base en

los materiales asociados a ellas, para poder con esto tener una idea de la función de la

estructura 19.

En el segundo capítulo se entabla una discusión teórica sobre los modelos que se

siguen al momento de interpretar los datos y como éstos sirven para responder a las

hipótesis planteadas en el capítulo primero. Seguido se ve una discusión sobre los

diferentes tipos de edificios y cómo se determinaría su función.

En el tercer capítulo se muestran los datos de la investigación, así como una

descripción del sitio y de la estructura precolombina de Isla Cerritos de la que versa esta

tesis.

Al final de la tesis se encuentra la discusión de los datos, así como los diversos

patrones tafonómicos encontrados en la muestra, mediante la cual se busca identificar la

función de la estructura 19.

1
Capítulo I: Estudios sobre dietas y función

1.1. Estudios sobre dietas en el mundo

Los estudios arqueológicos que se han dado en torno al tema de la dieta y/o cuisine de

diversos grupos alrededor del mundo, se basan en la premisa de que la dieta se encuentra

regida por el medio ambiente y por la reacción de los grupos ante los cambios, ya sean

ambientales o sociales, lo que ofrece una gran variabilidad en la misma, esto permite

generar investigaciones enfocadas a estudiar a la sociedad desde diferentes ángulos.

Gracias a los análisis de material faunístico, es posible realizar investigaciones que

identifiquen las funciones económicas de un sitio arqueológico (Burke 2000:325), lo que

permite entender cómo las sociedades utilizaban los recursos faunísticos para subsistir. Sin

embargo, antes de entender la relación del hombre con la fauna, hay que entender la

relación de éste con el medio ambiente, para esto, es necesario analizar y comparar

diferentes estudios zooarqueológicos sobre dietas y función de estructuras.

Los estudios sobre el asentamiento de West Stow en Inglaterra nos reflejan la

relación hombre - medioambiente (Crabtree 1989), donde se observa cómo, gracias a la

presencia de un cuerpo acuífero, la población logró llegar a un estado de equilibrio con los

recursos procedentes del agua.

Es común que las sociedades se establezcan cerca de una fuente de agua dulce de la

cual dependan para la realización de actividades de vital importancia, como la pesca en

poblaciones costeras o isleñas (Erlandson et al 2006, LeFebvre y Giovas 2009, Reitz et al.

2009). Entender la relación entre la ecología y la selección de alimentos resulta útil para

comprender la dieta de las poblaciones.

Un ejemplo de esto último se observa en los estudios sobre poblaciones maoríes,

que realizaron Leach y Davidson (2001), en los cuales observa la selección de los alimentos
2
a partir del tamaño de los especímenes. Esto responde a factores sociales y tecnológicos, ya

que realizar un proceso de selección implica que la sociedad presenta la preferencia hacia

un tipo de alimentación, lo que se ve reflejado en los recursos tecnológicos con los cuales

procesan dichos alimentos, así como en los espacios que dedican a procesarlos.

La selección de alimentos, así como la tecnología usada para procesarlos depende

no sólo de la relación del hombre con su entorno, sino también con otros pueblos o

asentamientos, como en el caso de los estudios de Okinawa en Japón, en donde se

evidencia la importancia que tiene la relación entre un sitio isleño o costero con otro tierra

dentro y donde se observa la obtención de recursos que no se encuentran en un contexto

limitado como lo es una isla (Takamiya 2006).

En el trabajo de las islas Mana en Nueva Zelanda se observa que la selección de la

dieta estaba determinada por el tamaño de los especímenes. La especialización se puede

observar en los contextos arqueológicos, por el alto índice de restos presentes de un sólo

taxón en comparación con los demás taxones del área, aunque hay que tener en cuenta el

tipo de contexto se está estudiando, pues puede tratarse de un sito de matanza o de un sitio

de procesamiento de los alimentos (Nagaoka y Allen 2009).

El estudio de las marcas tafonómicas presentes en restos faunísticos, así como del

lugar donde se recuperan los restos, debe ser muy cuidadoso ya que permite diferenciar el

tipo de contexto en el cual se está trabajando, son estas marcas las que pueden diferenciar

entre un sitio de matanza, un sitio de procesamiento o uno de consumo. Ejemplos de estos

contextos, en los que las marcas tafonómicas cobran relevancia se evidencian en la

investigación de los cazadores Maorí y sus sitios de matanza (Nagaoka y Allen 2009), así

como del estudio de un contexto en Islandia, en donde se encontró una gran colección de

restos faunísticos producto de la pesca de los habitantes del sitio de Reikiavik (Palsdottir
3
2008). Los restos faunísticos de estos dos sitios fueron identificados como procedentes de

actividades pesqueras, como la pesca en sí, así como el fileteado y el decapitamiento de los

peces. Gracias al estudio de marcas tafonómicas y al cómo se entienden las mismas por

medio de la tafonomía.

En adición a los recursos marinos, existe una amplia variedad de otros recursos que

los habitantes pueden explotar, como las aves marinas, las cuales son cazadas con más

facilidad por habitantes de sitios costeros, pues un gran número de especies de aves marinas

ponen su nidos cerca de la costa, ya que les permite tener acceso a sus fuentes de

alimentación.

Un claro ejemplo del aprovechamiento de esto se da en las costas de Italia, en el

sitio de Grotta Romanelli que investigaron Pier Franceso y Antonio Tagliacozzo (1997). En

este sitio se observaron basureros faunísticos con una gran concentración de restos óseos, se

aplicaron métodos de cuantificación, como el mínimo número de individuos (MNI) y el

número de especies identificadas por fragmentos (NISP por sus siglas en inglés), teniendo

una muestra de más de 40,000 fragmentos, entre los cuales las aves fueron el grupo más

representado en ese estudio. Se estudiaron la marcas en los huesos de las aves teniendo un

especial cuidado en separar las marcas antrópicas de las ocasionadas por otros animales,

tales como aves o carroñeros como perros u otros (Franceso y Tagliacozzo 1997).

Otro ejemplo de cómo las marcas tafonómicas pueden ser un indicativo de actividad

humana en un sitio, se puede observar en el estudio de varios sitios nórdicos en Escocia,

hecho por Cerón-Carrasco (1998). Los restos íctios presentaban marcas de corte que

evidenciaban el fileteo y separación de los restos para permitir la conservación de los

alimentos.

4
Los estudios tafonómicos permiten evidenciar pautas en las marcas que se dejan en

los restos óseos, lo que permite diferenciar aquellos elementos que no fueron perturbados

de manera antrópica de aquellos que fueron manipulados por humanos. Determinar qué

agente marcó el hueso es necesario, puesto que no todas las marcas aportan información

útil para la reconstrucción de una dieta humana.

Los estudio de marcas tafonómicas en restos faunísticos son importantes, sin

embargo, no hay que dejar de lado el contexto donde se recuperan los restos los restos

faunísticos, dicha información es necesaria para comprender la relación entre el objeto de

estudio y el entorno en el cual se desarrolla.

El caso de las tumbas de Lady Hao en China, el análisis de restos cerámicos

asociados a restos faunísticos, permitió distinguir la importancia de la comida y el vino en

las cortes chinas del periodo Shang (Nelson 2003). Mientras que el análisis de restos

faunísticos asociados a la fortaleza egipcia de Askut, permitió comprender las relaciones

entre Nubia y Egipto (Smith 2003), además de que gracias a estos restos faunísticos y al

análisis de la cerámica asociado a ellos, se pudieron ubicar las áreas de preparación de la

comida, así como la cerámica con la cual fue elaborada.

Un ejemplo más de la identificación de las áreas en las que se preparan los

alimentos se encuentra reflejado en el trabajo de Pollock (1999), donde ubica hornos y

fogatas dentro de templos en antiguas ciudades mesopotámicas, y la identificación de estas

áreas, así como su función, se encuentra fuertemente relacionado con los materiales

asociados a ellas, entre los cuales se encuentran los restos faunísticos.

5
1.2. La dieta en América

Las investigaciones hechas en el continente americano que se asocian a las dietas y más

precisamente a los estudios de los pueblos que habitan ya sea en islas o costas, están

enfocados en como el medio ambiente puede afectar los patrones de consumo y la respuesta

de los habitantes, así como el reflejo que las prácticas de obtención y consumo de alimentos

dejan en los contextos arqueológicos

Linares, en su trabajo de la caza de jardín en Panamá (1976: 332), menciona que la

caza de animales continentales en las culturas costeras no es de amplio espectro, sino que es

muy selectiva. Los grupos que se trasladaron de sitios tierra dentro a zonas costeras

tuvieron que cambiar sus métodos de caza, puesto que los recursos faunísticos cambian y

pueden variar de una región a otra; en el estudio de Cerro Brujo en Panamá, los habitantes

al cambiarse a una zona costera adoptaron la caza de animales marinos combinada con la

caza de jardín (Linares 1976: 347). Este cambio se observa en los basureros, los cuales son

un reflejo de la sociedad y los patrones de alimentación que esta presenta.

El cambio en las dietas de los habitantes de las costas se da en ocasiones por la

intrusión de grupos ajenos a la sociedad, debido a los recursos que traen consigo o por

consumo de alguna especie que antes no fuera aprovechada, tal es el caso del sitio Lancha

Packewaia (Estevez et al. 2001:29) en Argentina, en el cual se nota un cambio en el

consumo de especímenes marinos, dejando de cazar tantos leones marinos por la pesca de

peces y algunos restos de ballena, en posible respuesta a la llegada de los españoles.

En los estudios de Winifres Creamer (1983), se analizaron restos faunísticos

procedentes de sitios encontrados en islas del Golfo de Nicoya en Costa Rica. La diferencia

entre las prácticas de subsistencia entre las muestras comparadas, reveló que el tamaño de

6
las islas tiene efecto en la obtención de los recursos, mostrando que en las más pequeñas se

observa una especialización (Creamer 1983: 396).

Se ha visto el consumo de la fauna que se da en culturas que habitan en islas, pero la

práctica de la agricultura muy rara vez está presente y, dependiendo del tamaño de la isla,

puede incluso no tener agricultura alguna e importar los vegetales o granos de lugares tierra

adentro. Un ejemplo de esto sucede en el sitio de Vigilante Alta, Costa Rica, donde se

observó una preferencia por los recursos marinos para cubrir las necesidades proteicas,

mientras que la caza de tierra dentro se daba en raras ocasiones (Creamer 1983:396). La

agricultura probablemente suplía los carbohidratos de la dieta, aunque no parecía ser su

principal fuente de calorías (Creamer 1983: 396). La especialización de la dieta resulta

interesante, pues al no contar con espacios para una variada gama de actividades, se da

prioridad a la explotación de únicamente un recurso, lo cual permite a las islas pequeñas

estar dentro de las rutas de comercio, debido al alto grado de especialización en una

actividad, atrayendo así a individuos foráneos.

La conquista española introdujo varios cambios en el aprovechamiento del medio

ambiente por parte de la población local, debido en gran parte, a la introducción de fauna

doméstica española en la región (Corona 1997: 321). Este cambio, se ve reflejado en los

platillos que hoy en día se consumen en México, platillos como la cochinita pibil, platillo a

base de cerdo marinado con recado rojo y naranja agria, horneado a fuego lento durante

varias horas (experiencia personal) que si bien se basan en una técnica antigua conocida

como pib, que consiste en preparar los alimentos en un horno, no necesariamente enterrado,

y cocinarlos por medio del calor indirecto, en épocas prehispánicas ésto se realizaba en su

mayoría con venado, iguana, pizotes y otros animales (Götz 2010), hoy en día se usan

ingredientes ajenos al área maya, como el cerdo. Este fenómeno se refleja a nivel
7
arqueológico en la aparición de especies que en otros horizontes cronológicos no se

encontraban, y corresponde con la evidencia de la llegada de otro grupo. Finalmente este

contacto entre españoles y población maya, se observa en los cambios que se pudieran dar

en la sociedad que se estudia, cambios que se reflejan en los materiales asociados a la dieta,

como lo son la cerámica y los artefactos destinados a la alimentación y su preparación.

En la costa norte del continente americano, reside la tribu de los iroqueses, cuyas

dietas ya fueron estudiadas. De acuerdo a Gates (2006), los iroqueses tienen una dieta

mayormente compuesta de fauna marina y aves. El estudio puede servir para entender cómo

funciona el aprovechamiento de los recursos ambientales para la subsistencia de los pueblos,

y entender los factores económicos y sociales que los rigen. Además de los iroqueses, están

los estudios que se realizaron en California en los que se ve el aprovechamiento de los

recursos marinos, ya sea la fauna íctia o malacológica (Erlandson et al. 2009).

Las poblaciones iroqueses dependen de los animales migratorios ya que éstos son

vitales para su supervivencia; en el estuario de St. Lawrence en Canadá, los inviernos

ponen a prueba la supervivencia de los grupos iroqueses, debido a que las reservas de

alimentos en esa época escasean; el conocimiento de los recursos faunísticos y ambientales

resulta ser de gran utilidad, en este caso se aprovecha el apareamiento de las focas,

momento en que más especímenes se reúnen en un sólo lugar. Las focas son ricas en grasas

y de ellas obtienen los suplementos que necesitan para poder sobrevivir el invierno (Gates

2006). Otro ejemplo son los habitantes de Alaska que modifican sus hábitos de cacería de

acuerdo a los cambios climáticos ocasionados por las variaciones ambientales y los

cambios entre la pesca de ríos y la de mares (Foster 2009).

Mientras en las islas grandes se pueden obtener los recursos necesarios para la vida

diaria, aquellos sitios que se encuentran en islas de menor tamaño, sin una gran diversidad
8
ecológica y donde sus habitantes no obtienen los recursos necesarios, deben tener alguna

interacción con grupos que viven en zonas continentales; esto se observa en los patrones de

intercambio, reflejado en el registro arqueológico por medio de restos provenientes de otros

sitios, así como en la cercanía de estos asentamientos con otros tierra dentro.

Un objeto de estudio, importante para los estudios zooarqueológicos enfocado a la

alimentación pretérita, son los basureros. Al respecto, Miller y Burger (1995) realizaron un

estudio en el sitio de Chavín de Huántar, Perú, en el cual se observó un análisis sistemático

de los basureros, así como de los materiales asociados a la fauna que surge de éstos; esta

información fue utilizada para discernir entre los patrones de aprovechamiento faunístico y

a su vez dar una imagen de cómo diferentes estratos sociales o económicos aprovechan los

recursos. La identificación de los basureros dentro de un sitio resulta de vital importancia

pues permite establecer la función de una estructura. Esto muestra cómo el

aprovechamiento de los recursos varía entre los diferentes grupos de una sociedad,

dependiendo de las capacidades de obtención y en ocasiones del estatus. Dicha capacidad

para obtener recursos se puede observar en los basureros, ya que es en ellos donde se

reflejan los materiales aprovechados por un sector de la sociedad.

1.3. Estudios de dietas en el Área Maya

En el área maya hay una gran variedad de investigaciones relacionadas con las dietas. Entre

los diversos estudios están los enfocados en el aspecto ambiental y cómo éste afecta la dieta,

por otro lado está el aspecto faunístico y su reflejo en los patrones de subsistencia.

El estudio realizado por Lange (1971) sobre cómo los recursos marinos son parte

importante de la dieta de los mayas, es de gran relevancia. En ese estudio el autor pone en

entredicho la idea de que el maíz es la base de la alimentación, dando como argumento la


9
poca sustentabilidad que el suelo de la época daba para el cultivo de semillas; no descarta

los vegetales de la dieta, sólo que la importancia que éstos tenían es debatida. En relación a

lo anterior, expone cómo el área de la península permite un gran aprovechamiento de los

recursos acuáticos en su totalidad, tanto de las áreas de la costa, como de los manglares o

mar adentro, incluso de los cenotes o los ríos, tanto para los habitantes de los sitios

cercanos a esos cuerpos de agua como los que no.

El trabajo de Lange (1971), muestra la importancia que los recursos marinos

tuvieron en la dieta y esto se ve reflejado no sólo en los restos faunísticos, sino en las

representaciones simbólicas que de ellos se realizaron. Hay que considerar la existencia del

intercambio entre las poblaciones costeras y las poblaciones tierra adentro, por ejemplo

muchos de los sitios costeros jugaron un papel en las rutas de intercambio con el centro de

México o con las tierras altas mayas. Sierra (2004) escribe respecto a esta relación de

intercambio a partir de una de sus investigaciones en el sitio costero de Xcambó, el cual se

ve inmerso en la red de comercio de la sal a lo largo de toda el área maya. La importancia

de este sitio y del estudio de Sierra, se observa en la consideración de las islas como un

punto de abasto importante para los comerciantes que llevaban sus mercancías desde las

costas de Guatemala hasta el Golfo de México.

El trabajo de Götz (2007) nos da una idea de cómo podemos estudiar las diferencias

de los patrones de consumo entre sitios que se encuentran en las costas y sitios de tierra

dentro. En su estudio se analizaron los restos faunísticos de los sitios de Xcambó, Siho,

Chichén Itzá, Dzibilchaltun, y los resultados demostraron que existen patrones de consumo

que dependen tanto de la variabilidad ambiental, como del acceso a recursos a través de

medios como el comercio o el intercambio (Götz 2007).

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El uso de los restos faunísticos como método de diferenciación económica se puede

observar en otro trabajo de Götz (2008). El autor analiza cómo los restos faunísticos pueden

servir para realizar esta diferenciación, y cómo es que los huesos nos dan estos patrones. En

su trabajo se usan los restos de varios sitios y analiza los restos faunísticos, el material

asociado a ellos y explica los diversos niveles sociales y el consumo de cada uno. La dieta

principal está compuesta por una gran variedad de animales, como el jabalí, el tapir, el

perro y otros, pero definitivamente es el venado cola blanca (Odocoileus viginianus), el

principal mamífero consumido en el área maya por su alta disponibilidad y alto valor

calórico (Götz 2008). Esta conclusión se explica a partir de la constante aparición de dicho

taxón en los contextos arqueológicos.

Mientras que en los sitios tierra dentro, la caza de mamíferos es la principal fuente

de alimentos cárnicos, la pesca en las zonas costeras mayas es la principal fuente de

subsistencia. Los perfiles taxonómicos de la fauna íctia indican que en tiempos

prehispánicos se aprovechaban recursos más cercanos a las costas y de aguas menos

profundas de lo que se pesca hoy en día (Götz 2013). El aprovechamiento de estos recursos

podría responder a que el gasto físico que requería viajar a aguas más profundas no era

retribuido por la riqueza calórica de la pesca. Los análisis en las islas del área maya han

permitido un mejor entendimiento de los recursos faunísticos que fueron empleados por

aquellos habitantes prehispánicos que vivieron en los diferentes sitios. Sin embargo la

preferencia de las poblaciones costeras por los peces no es siempre una constante, caso que

se puede observar en Champotón, Campeche, donde los estudios muestran un mayor

consumo de aves (47% de la muestra total) en comparación con los peces, que es lo que se

esperaría en un sitio costero (Götz 2006: 433). Una de las principales aves fue el pavo, del

cual se mencionan dos especies importantes, el pavo de monte (Meleagris ocellata), y el


11
guajolote (M. gallopavo). Estos restos fueron recuperados de las áreas de acumulación de

basura faunística, las cuales ofrecen importante información para trabajar sobre las dietas

de los habitantes prehispánicos, (Götz 2006).

No sólo se obtenían los alimentos de peces y animales del continente, sino que se

aprovechaba la diversidad ecológica de la región para satisfacer las necesidades

alimentarias de la población. Esta diversidad ecológica se observa en el consumo de la

tortuga marina. La cual jugó un importante papel dentro de la dieta de los mayas. En

diversas investigaciones se han encontrado evidencias del consumo de diversas tortugas

como lo son la Caretta caretta, Lepidochelys kempi y Chelonia. mydas (Frazier 2003),

además de estudios para identificar si entre los pobladores mayas existía una diferenciación

de las diferentes especies de tortugas marinas (Cárdenas 2012). El consumo de la tortuga

está limitado a las áreas de desove, debido a que capturarlas en mar abierto es muy raro; las

tortugas desovan en sitios costeros muy selectos, lo cual no hace raro encontrar un sitio que

se establezca en áreas cercanas a los lugares de desove, para poder aprovechar tanto a las

tortugas como a sus huevos (Smith et al. 2007).

En el estudio hecho por Götz (2004) sobre varios basureros en estructuras de élite

en el sitio de Sihó, se puede observar cómo la presencia de algunos restos pueden dar

indicios de los patrones alimenticios, además de cómo el impacto poblacional afecta el

consumo de ciertos tipos de fauna, mostrando una preferencia por animales más pequeños

como roedores o reptiles sobre los mamíferos de mayor tamaño. Esto permite entender por

qué el consumo de fauna está regido por el ambiente y por la población, y si algún tipo de

fauna es consumida por unos grupos sobre otros, o si esto es indiferente a los pobladores de

las costas, donde los recursos son más accesibles. Pohl (1978) resalta cómo entre diversos

12
grupos existen diferentes tipos de alimentación, ya sea esto por accesibilidad o por

disposición.

La presencia de algunas especies puede verse disminuida por el hecho de que en el

área maya, algunos animales eran reservados para festines o eventos de las élites, tales

como ceremonias, rituales o la llegada de algún personaje importante. El pavo por ejemplo,

era de consumo reservado para los grupos de élites y su uso podía responder al pago de

tributo por parte de individuos menos importantes ante la sociedad (Schorger 1966:10 en

Wing 1981: 22).

La dieta de un sitio, en casi todas las ocasiones está marcada en gran parte, si no es

que en su totalidad, por la fauna presente en el mismo, lo que explica por qué algunos sitios

se especializan en ciertos tipos de alimentos, marinos o terrestres: “Tales sitios

especializados reflejan el rango de los recursos usados y probablemente no una

modificación de los patrones de obtención básica” (Wing 1981: 27). En ocasiones, los

restos faunísticos pueden servir para definir los estratos sociales de los pueblos, sea porque

algunos animales se encuentran fuera de la región o porque son más difíciles de conseguir,

lo cierto es que los restos de estos animales permitirían identificar una diferenciación social

entre la población común y las élites (Emery 2003).

Los estudios de las dietas han permitido entender los patrones de actividad y

aprovechamiento, y en algunas ocasiones han servido para entender la economía de

diversos grupos o culturas.

13
1.4 Arquitectura y función del espacio vistos desde la arqueología.

Desde el inicio de la arqueología como ciencia, una de las primeras dudas que surgió entre

los investigadores versaba respecto a la función de los edificios, qué actividades se

realizaban en ellos o qué papel jugaban dentro de la sociedad (Wilshusen 1989). Estas

dudas fueron resolviéndose por medio de diversos métodos y técnicas.

Varios estudios, como el de Markell (1993) y Fernández (2012) se han enfocado en

los diversos materiales arqueológicos y en las estructuras de las cuales fueron recuperados.

Se ha buscado una explicación de dichas estructuras. Para lograrlo, se ha recurrido al

análisis y descripción de los materiales arqueológicos encontrados.

Es en el análisis de estos materiales que podemos apreciar actividades realizadas en

los edificios, ya sea consumo de alimentos, (Blitz 1993), habitacional (Damp 1984),

actividades económicas y administrativas (Monroe 2007). Así como la estratificación social

del sitio (Quilter y Blanco 1995) y aprovechamiento de recursos alimentarios (Wills 2001).

Los edificios son un reflejo de las necesidades de un pueblo y en su función está la clave de

éstos. Para ver este reflejo es necesario observar las características y materiales asociados a

las estructuras que se estudian, pues los habitantes interactúan con ellas bajo ciertos

patrones establecidos por las costumbres de la sociedad, ya sea en la forma en las que se

construyen o en las actividades que se realizan en ellas.

Estudiar la función de una estructura en relación con la fauna asociada, permite

entender las respuestas de la sociedad ante los cambios que se dan por las necesidades

ecológicas y sociales (Carlson 1998, Liebman et al. 2005, Markell 1993). Las estructuras

representan una parte importante de un sitio al ser uno de los elementos que más sobresalen.

Se ha hablado mucho de la importancia de los restos faunísticos en los estudios de

dieta y en cómo estos pueden darnos indicaciones de pertenecía a grupos sociales o de la


14
importancia de las fuentes de agua como suministrador de alimento, pero la importancia de

los edificios es algo poco discutido y que resulta necesario para entender la relación entre el

consumo de alimentos y los edificios donde fueron consumidos. En el trabajo en

Chunchucmil realizado por Dahlin y Ardren (2002), se observa cómo por medio de los

restos arqueológicos asociados a las actividades realizadas en las estructuras se puede

definir la función de un edificio. Al estudiar varios de los conjuntos habitaciones del sitio

de Chunchucmil, determinaron con base en los materiales arqueológicos, que el sitio jugó

un papel de puerta de entrada y salida del comercio en el área maya.

En el trabajo de Herrera (2011) podemos ver un estudio de los restos

arqueofaunísticos del sitio de Isla Cerritos, donde se estudia la relación entre Isla Cerritos y

Chichen Itzá y cómo se refleja en el modo de procesar los alimentos, comparando dos

métodos de preparación, con los del sitio costero de Xcambó. Este trabajo refleja cómo son

usadas las metodologías zooarqueológicas para determinar diferentes patrones y actividades.

Sobre la relación entre Isla Cerritos con Chichen Itzá, estos sitios fueron estudiados

por el equipo del Dr. Rafael Cobos con el propósito de entender mejor cómo funcionaban

las sociedades al encontrarse limitadas ambientalmente o en algunas ocasiones incluso

aislados, y cómo fue la vida de Isla Cerritos y cómo respondían los habitantes ante los

cambios climáticos (Cobos et al. 2003).

Para lograr entender la función de un edifico es necesario estudiar el patrón de

construcción, al hacer esto podemos aplicar la misma metodología en otras estructuras de la

misma sociedad, ya que al existir una tendencia es probable que se repita en edificios

similares, si bien no arquitectónicamente, sí al menos en lo que respecta a los materiales

asociados. Los patrones se repiten cuando se demuestra su utilidad y conveniencia para la

sociedad, dando como resultado la réplica de ellos en otros sitios.


15
Para entender esto, se puede remitir a diferentes estudios de la arquitectura y los

materiales afines. En varias culturas como en el valle de Nepeña en Perú, el estudio de los

nuevos patrones arquitectónicos que surgen en el periodo inicial, permiten entender cómo

los diversos cambios sociales se ven reflejados en las ciudades y se logró una mejor

apreciación de los edificios en diferentes regiones del valle (Chicoine 2006). Los cambios

que se realizaron a lo largo del tiempo en los patrones arquitectónicos, no sólo permiten

entender los cambios sociales, también son un reflejo de la situación de la sociedad al

momento de darse dichos cambio (Dixon et al. 1994).

En la presente investigación es necesario determinar si una estructura del área maya

servía para el consumo de alimentos como su función principal. Un estudio semejante, que

nos puede servir como punto de comparación hipotética se ha realizado en un contexto

similar al estudiado y es el de la estructura 5 del sitio de Uaymil en la costa de Campeche.

En dicho estudio se determinó con base en los materiales asociados (cerámica, fauna, lítica,

concha) y por las características arquitectónicas, que en la estructura se consumió el

alimento por parte de los visitantes al sitio (Cobos et al. 2005, Fernández 2012). Por lo que

se ha comentado en los apartados anteriores, resulta claro que existe una relación entre la

función de una estructura y el material faunístico y que la dieta juega un papel importante al

entender estos restos.

2. Planteamiento del problema y justificación

Gran parte de los estudios sobre la dieta que se han escrito en el área maya, versan sobre la

identificación de diversas características de la sociedad, pero son pocos los que se han

enfocado en buscar la función de una u otra estructura y al grupo asociado a ella. Los

trabajos que hablan de la función, están más enfocados en otros materiales, como la
16
cerámica, la lítica o incluso la propia arquitectura de la estructura; los trabajos de

Chunchucmil, Uaymil, Mayapán y Blue Creek (Cobos et al. 2005, Dahlin y Ardren 2002,

Shook 1955) son un ejemplo de estos estudios. En ellos se identifica la función de varias

estructuras, pero por lo general se enfocan más en restos cerámicos y líticos, usando de

manera escueta los restos faunísticos. Los restos faunísticos representan un factor clave en

la sociedad, pues son el reflejo de varias actividades relacionadas con todos los ámbitos de

la vida, como la producción de utensilios y la fabricación de artesanías. Además, son parte

de la dieta de los habitantes, la cual, como ya se ha explicado, está compuesta por diversos

factores, culturales y biológicos (Contreras 2002).

En el área maya, Masson y Freidel (2002) compilaron una serie de estudios que

buscaban comprender los procesos económicos presentes en el ámbito maya, y la manera

en que estós se ven reflejados en los registros arqueológicos, como la arquitectura y los

materiales asociados a la zona maya, pero aún quedan deficiencias al momento de

identificarlos.

La importancia de entender las dietas, permitiría conocer cómo funcionaba la vida

diaria, ya que al estudiar los restos faunísticos asociados a las dietas, se podrá observar

cuáles eran las actividades principales para la obtención de los alimentos, ya sea la pesca, la

caza de aves o el intercambio. Los estudios arquefaunisticos enfocados en discernir la

función de un edificios, permitirán considerar a los restos faunísticos, no sólo como

desechos de una estructura, sino como un reflejo de la sociedad, como ya se ha demostrado

en estudios zooarqueológicos a lo largo del mundo y del área maya (véase Burke 2000,

Creamer 1983, Götz 2004).

La importancia de encontrar ese patrón reside en poder conocer si existió algún

edificio en Isla Cerritos, que estuviera dedicado exclusivamente al consumo de alimentos.


17
Esto surge a raíz de que en la plaza norte del sitio, que es donde se encuentra la estructura

19, se encuentra un espacio vacío, el cual podría representar el área ocupada por los

viajeros que arribaban a este sitio para intercambiar sus bienes y cambiarlos por comida o

por otros bienes (Dylan Clark, comunicación personal 2010).

Con el uso de los métodos de análisis zooarqueológicos que serán descritos más

adelante, se estudiarán las marcas en caso de estar presentes en los restos óseos.

3. Preguntas de investigación

Los estudios de la arquitectura y los materiales faunísticos asociados a ella generan varias

preguntas que dieron pie a esta investigación.

En primer lugar, tenemos a la pregunta principal de esta investigación:

¿Cuál es la función de la estructura 19, del sitio de Isla Cerritos, Yucatán?

De esta pregunta surgen algunas preguntas secundarias:

1. ¿Es posible, por medio de los restos faunísticos, determinar la función de un edificio?

2. ¿Cuáles son los patrones de desecho que se observan en la estructura 19 de Isla Cerritos?

3. ¿Qué marcas deben estudiarse en el registro faunístico, cuando se busca interpretar la

función de una estructura?

En este trabajo, se buscarán resolver las preguntas a través del estudio de la dieta, y

de las marcas tafonómicas que se encuentran en los restos óseos que la conforman.

4. Objetivos.

Analizar los restos faunísticos asociados a la estructura 19 del sitio de Isla Cerritos e

identificar la función de esa estructura por medio de estudios paleodietéticos y su patrón de

desecho.
18
Interpretar la muestra arqueofaunística en relación al área donde fueron recuperados

estos restos dentro de la estructura por medio de un estudio tafonómico, haciendo uso de las

técnicas de análisis cuantitativos (NISP y Frecuencia Esquelética) y cualitativos (Análisis

de marcas tafonómicas).

Observar marcas tafonómicas que evidencien procesos de consumo o preparación

de alimentos por parte de los habitantes del sitio de Isla Cerritos.

5. Hipótesis

En el área maya existen varios tipos de estructuras, cuya función ha sido establecida gracias

a los diversos estudios de sus materiales asociados y a la ubicación de éstos en el contexto

del sitio, y en relación con otras estructuras (Cobos et al. 2005, Dahlin y Ardren 2002,

Shook 1955). Basándonos en la posición en la que se encuentra el edificio con relación a

las estructuras circundantes, además de la ausencia de características básicas de las

unidades habitacionales que menciona Manzanilla (1986), Santillán (1986) Gonlin (1994),

entre otros, y la relación entre la estructura y los materiales faunísticos recuperados del

edificio, se podría inferir que la estructura sirvió como una edificación en la cual se

distribuían los alimentos y donde los visitantes podían descansar entre sus viajes, así como

depositar sus mercancías, como se ha observado en la estructura 5 de Uaymil, la cual fue

destinada al consumo de alimentos por parte de residentes y visitantes de la isla (Cobos

2012).

Para poder determinar la función de la estructura 19 de Isla Cerritos por medio de

los restos faunísticos, tendría que mostrarse un patrón de frecuencia esquelética diferente a

las encontradas en otras estructuras de la isla. Esto permitiría observar si la función de esta

estructura no corresponde a las de tipo doméstico o ceremonial, agregado a esto, los


19
materiales asociados a la estructura deberían mostrar ser de uso para el consumo de la

alimentación, lo cual observaría en la presencia de marcas de termoalteración asociadas a

procesos de cocción y preparación de alimentos.

20
Capítulo II Teorías y métodos aplicados al estudio de dieta y función

2.1 Conceptos teóricos

La historia de la comida y la importancia que tiene para las sociedades alrededor del

mundo, se observa en la dieta y cómo esta llegó a ser parte vital de la cultura y un reflejo de

la sociedad. Deberíamos preguntarnos qué es la comida en sí y cuál es su importancia

dentro de la sociedad, ya que la comida nos muestra un reflejo de la sociedad.

La comida ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad, y del

mundo, pero nos referiremos solamente a la comida dentro del ámbito del ser humano. La

alimentación no es exclusivamente un fenómeno biológico, nutricional o médico, es

también un fenómeno social, psicológico, económico, simbólico, religioso, y cultural

(Contreras 2002:10).

Nos interesan tres conceptos con respecto a la comida, ya que la implicación de

éstos nos puede ayudar a entender cómo funcionó la sociedad de Isla Cerritos. Estos

conceptos son la dieta, la cuisine y los procesos económicos que la permiten.

2.1.1 La Dieta

Dentro de los conceptos que están ligados invariablemente a la comida, la dieta es uno de

los más importantes, pues representa el inicio de la selección de la misma. Ahora bien, la

dieta, a diferencia del menú, es más selectiva, pues el menú es la totalidad de los recursos

disponibles para el consumo, pero de esos recursos no todos son consumidos, son los

seleccionados los que conforman la dieta (Messer 2002).

21
2.1.1.1 La Dieta en el contexto cultural.

La dieta puede usarse como un factor para determinar la pertenencia a un grupo. Un claro

ejemplo de esto se puede observar en los grupos judíos.

Thomas Schlich (1995) menciona que en la segunda guerra mundial, el mantenerse

fiel a la dieta judía era una manera de mostrar la lealtad y pertenencia al grupo, a pesar de

los riesgos que esto implicaba, mantenerse fiel a una dieta cuando la vida peligra demuestra

la importancia que ésta tiene para ciertos grupos, pero precisamente la necesidad de

identificación es lo que permite en algunos casos la supervivencia de una dieta sobre otras.

Pero todas las dietas son susceptibles al cambio, y éste se encuentra regulado por los

encuentros con otras culturas. Cuando la dieta no se rige por un sentido religioso, es muy

probable que cambie, como se observa en el caso de la conquista de México, donde los

conquistadores introdujeron varias especies faunísticas y vegetales, lo que provocó un

cambio en la alimentación y en la dieta de los habitantes del área (Corona 1997).

Además, cuando estamos hablando de dietas en humanos, se tiene que hacer una

distinción entre sociedades complejas y simples, pues en cada una la disponibilidad de los

recursos varía entre los individuos que las componen. Como menciona Fried (1967), en

sociedades complejas y con rangos, las distinciones sociales le permiten a los individuos el

acceso a una diversidad en los recursos alimentarios, entonces la dieta nos muestra una

parte esencial de la vida de los pueblos, la cual es la distinción social.

Los principios de selección que guían al ser humano en la elección de sus recursos

alimentarios no son, en la mayoría de los casos, basados en necesidades físicas, sino

culturales (Douglas 2002:172). La selección de alimentos aparece determinada por ciertas

características sensoriales como el gusto/olor, textura, color (y otras características

visuales), incluso el sonido (el crujir) y características fisiológicamente percibidas como la


22
“sensación” o “quemadura”, que dan lugar a: a) selección o rechazo, y b) jerarquías de

preferencia y combinación entre artículos “comestibles” (Herrera 2011).

2.1.1.2 La Dieta en el ámbito ecológico.

La dieta de los mayas era bastante variada y se componía en su gran mayoría por vegetales;

como está descrito en el libro de Wright (2006), se consumían: maíz (Zea mays), epazote

(Chenopodium ambrosoides), frijol (Phaseolus vulgaris), frutos del ramón (Brosimum

alicastrum), camote (Ipomoea batatas) y mandioca (Manihot escuelenta), entre muchas

otras variedades de vegetales. La dieta de los mayas también incluía el consumo de varios

animales, aunque en menor grado en comparación con el consumo de vegetales, debido al

fácil acceso de estos últimos.

Los animales eran cazados en las milpas adyacentes, esto gracias al sistema de caza

jardín que era empleado por los antiguos mayas (Götz 2013; Wright 2006). Muchos de los

animales de consumo se encontraban en los bosques secundarios creados por los pobladores

al utilizar el sistema de tumba-roza y quema, por lo que al momento de sembrar se atraerían

varias especies de animales, las cuales eran posteriormente cazadas y preparadas para el

consumo.

Estos animales eran bastante variados pero se cuentan entre ellos algunos de los

siguientes: venado cola blanca, pecarí, agutí, paca, tapir, conejo, pavo, perro, además de

una gran variedad de peces y aves (Wright 2006). La dieta de los mayas se puede observar

es bastante variada e incluía el consumo de reptiles.

Pero, ¿cómo puede saberse cuáles son los animales y plantas consumidas? En gran

parte esto se debe a las excavaciones arqueológicas realizadas en diversos sitios del área

maya, aunado a la información de fuentes etnohistóricas como Landa (1566), quien observó
23
a los mayas en su forma de ser, antes de ser alterados en su totalidad por la influencia

española. El registro de la vida de los mayas por parte de Fray Diego de Landa, al

compararce con los datos arqueológicos, permite reconstruir la selección de alimentos y

separarla de los recursos faunísticos que aún a pesar de haber sido usados por el ser

humano, no se encontraban dentro de las dietas.

2.1.1.3 Los procesos culturales en la adquisición de los recursos dietéticos.

El acceso a los recursos así como la estabilidad ambiental del periodo Clásico

Terminal (900 - 1100 d.C.) ha sido ampliamente discutido por los arqueólogos, pues es en

esta época que se da el llamado colapso maya (Sharer 1994: 341), en el cual algunos sitios

son abandonados por razones que aún no han sido esclarecidas. Entre las hipótesis

especuladas está la del desastre ambiental que menciona una sobreexplotación del

ecosistema, lo que volvió insostenible la vida en las zonas (Sharer 1994: 343), esto se da

más que nada en las tierras bajas del sur, en áreas cómo el Petén, Guatemala y Belice, pero

en el norte el cambio no se aprecia en su totalidad (Tainter 1990). Con la llegada de grupos

emigrando desde el sur, se sumaron ideas e ingredientes a la cocina nativa. La dieta debió

haber sufrido algún cambio, el cual como más adelante se discutirá, traerá consigo cambios

a la cuisine, pero con las técnicas nuevas, y los conocimientos de otra área, el acceso a los

recursos tuvo que haberse diversificado para incorporar a su vez la gama de otras especies.

Además de que se debe considerar la adquisición de otros animales, productos del

intercambio y comercio con el centro del país, este comercio se ve reflejado en Chichen

Itzá, el cual, como menciona Cobos (2007) presenta influencia de Tula, lo que se refleja en

el sitio. Esto nos lleva a preguntarnos qué tanto fue afectada la dieta y más si algunos de los

comensales eran comerciantes del extranjero, las preferencias por algún alimento se
24
denotarían o resaltaría más la indiferencia ante el consumo de algo en específico contra el

simple consumo de cualquier cosa. David Herrera (2011) trata esta problemática en su tesis

de licenciatura, después de analizar la fauna de varias estructuras y de obtener el patrón de

consumo faunísticos, comparó sus resultados con los análisis de Chichen Itzá e Xcambó,

obteniendo cómo resultado que no se puede apreciar ninguna preferencia debido a la

influencia de Chichen sobre Isla Cerritos.

El acceso a los recursos para consumo está regido no sólo por la adquisición de

éstos por medio del comercio; como se había comentado anteriormente, son las costumbres

culturales que existen dentro de la sociedades las que determinan si algunos animales son

exclusivos de algún grupo de élite, como el caso de Chavin de Huántar en Perú, donde el

consumo de llamas sólo se lo podían permitir las élites, por no necesitarlas para el trabajo

diario (Miller y Burger 1995), o por el contario, puede que algún alimento no sea

consumido por un grupo de alta jerarquía por considerarse indigno para su estatus. Para

poder determinar cuáles son los vegetales usados antiguamente, se han obtenido las

muestras de los suelos donde se piensa existió actividad humana, el problema recae en que

las muestras son en gran parte muy pequeñas por lo que se requiere de una metodología

sumamente minuciosa para la recuperación exitosa de la muestra y de esta manera obtener

los datos necesarios para que la investigación dé resultados (Lentz 1999).

Otro punto relevante en cuanto a la adquisición de los recursos que conforman las

dietas, son las técnicas utilizadas para cazar a los animales. En el área maya se observa que

a partir del Clásico, con el aumento de las rutas comerciales marítimas, hay una mejora en

las técnicas de pesca, además de mejor manejo y manipulación del medio ambiente para la

captura de mamíferos (Emery 1999). Entonces la viabilidad de obtener los recursos pudo

25
mejorar las probabilidades de que éstos aparezcan en los registros arqueológicos, ya que un

aumento de restos, indicaría una mayor supervivencia a nuestros días.

Entonces no podríamos decir que las dietas dependen sólo de la subjetividad de los

individuos, pues éstos se encuentran regulados por leyes y normas sociales y culturales que

deben ser obedecidas para poder coexistir dentro de la sociedad. Estas normas deben ser

respetadas por todo aquel individuo ajeno a la sociedad, pues de no hacerlo se cometería

una falta ante las costumbre del pueblo, como le pasó a Cortés en su expedición. Durante la

lectura de las crónicas de Bernal se puede observar cómo los conquistadores fueron

respetando, en la medida que su creencias se los permitieron, las costumbres de los pueblos

que fueron conociendo y de esta manera lograron llegar sin tanto contratiempo a

Tenochtitlán (Bernal 2003).

Por lo que la dieta podría ser, considerando los puntos aquí tratados, una

herramienta si es estudiada correctamente y analizada con gran cuidado, que permitiría

entender mejor cómo los mayas manipularon su medio ambiente y obtuvieron los recursos,

para obtener una cuisine variada y sobre todo nutritiva, que les permitía realizar las

acciones de cada día, lo cual es confirmado por los registros históricos.

2.1.2 La Cuisine

La cuisine como la define Reitz y Wing (2008: 251) es la selección de los ingredientes y el

cómo se preparan para crear los alimentos. Los orígenes de la cuisine se podrían remontar a

cuando el hombre descubrió el fuego, pero como Fernández (2004) menciona en su libro

“Historia de la comida”, el incidente que se dice fue la invención de calentar la comida en

el fuego, pudo haber sido más que un simple accidente y ser resultado de la observación de

26
los cambios de ciertos alimentos en zonas donde hubo incendios y se calentaron semillas o

se medió coció al carne de algún animal que muriera en él.

La primera pregunta que nos deberíamos plantear sería, ¿cuál es el significado de

cuisine?: en el sentido literal es una palabra que proviene del francés y significa “manera

particular de preparar los alimentos (Diccionario Larousse 2013); esto nos lleva a pensar

automáticamente en las maneras en que la comida es preparada y todo lo que esto conlleva,

como el sabor, la textura, la presentación, etc., pero no sólo se engloban estos términos

dentro de la palabra “cuisine”, ya que esta también conlleva un extenso trasfondo cultural,

pues la manera en que la comida es preparada depende de las limitaciones tecnológicas por

un lado, y las limitaciones ecológicas por otro.

2.1.2.1 Limitaciones tecnológicas de la cuisine

Las limitaciones tecnológicas se considerarían como las herramientas o técnicas que se

utilizan para realizar el platillo, ya sea, las técnicas de calor que tenga la cultura en

cuestión, y estas técnicas de termoalteración, varían de cultura en cultura, desde las parillas

de los pobladores del sur de Estados Unidos hasta el hervido de verduras por las tribus

Trobiand (Malinowski 1935); las diferentes maneras de brindarles calor a las comidas están

íntimamente relacionadas con el uso del fuego. Los utensilios de cocina son igual de

importantes pues en éstos se da finalmente el preparado de los alimentos.

2.1.2.2 Limitaciones ecológicas de la cuisine

En cuanto a las limitaciones ecológicas, estas aluden a las posibilidades del medio ambiente

en el cual la cultura se está desarrollando, pues no es lo mismo la cuisine de un pueblo en el

desierto que la de uno en las costas. La gama de ingredientes que son aprovechados están
27
marcados por los presentes en el ecosistema circundante o las permitidas por el intercambio

comercial con poblaciones semi cercanas, aunque esto sólo podría aplicarse a sociedades

muy antiguas o en zonas muy aisladas.

Este aislamiento se puede dar, ya sea por situaciones culturales o geográficas cómo

sería el caso de un pueblo que se encuentre en una isla y que la tecnología o las relaciones

políticas no le permitan el intercambio con otros pueblos. Hoy en día esto no es aplicable,

pues con las tecnologías actuales y la globalización, la adquisición de bienes “exóticos” es

una realidad, pero en las culturas antiguas, como lo son las prehispánicas, las limitantes

están marcadas por el margen de comercio que se tiene. En el caso del área maya, las rutas

de comercio marítimas fueron la principal forma de comercio para el periodo posclásico,

por medio de las cuales se transportaba uno de los productos más valiosos para los mayas y

en si para la mayoría de los pueblos de mundo, la sal (Sierra 2004).

Andrews y Mock (2002) nos describen que algunos de los sitios que están inmersos

en estas rutas son, Isla Cerritos, Chinkinchel, Emal, Chunchucmil y Xcambó-Xtampú, estos

sitios que son investigados por varios arqueólogos han demostrado que las rutas de

comercio atraviesan prácticamente toda el área Maya, y son finalmente estas rutas las que,

además de transportar los bienes comerciales como, cerámica, sal, obsidiana, etc., le

permiten a las comunidades tener acceso a especies y fauna de otros ecosistemas, lo que les

permite variar su dieta y con esta su cuisine.

Además del aislamiento, también se deben considerar otras limitaciones ecológicas,

como lo es la fauna y flora presente en el área, ya que el ambiente en el que la población

crezca definiría qué tipos de alimentos se consumirán. Algo muy importante que menciona

Fernández (2004), es que la cuisine está limitada también a los niveles de riqueza o

estabilidad económica, así como a las diferencias de rango o de jerarquía de las sociedades
28
donde se da. Pues en sociedades donde existe una marcada separación entre las clases

sociales y existe una abundancia de recursos, se podrá observar cómo la cuisine está

diseñada para grupos selectos, donde la diferencia social no se encuentra tan marcada o tan

evidente o donde los recursos no son tan variados, esta diferencia no estará, o se encontrará

con muy pequeños cambios (Fernández 2004), por lo tanto, conocer cómo es la situación

política y económica, además de social es indispensable para saber quée esperar a la hora

de interpretar los datos.

Una herramienta que el ser humano aprovechó para superar en ocasiones la barrera

ecológica y la escasez de alimentos, es la domesticación, pues con esta obtuvo acceso a

recursos faunísticos necesarios para su alimentación por un costo muy bajo de esfuerzo,

ahora la domesticación animal, coómo la define Raúl Valadez, es “el proceso por el cual

una especie animal puede reproducirse en condiciones creadas por el hombre… y que

pueda cubrir todo su ciclo de vida completo en condiciones dadas por el ser humano”

(Valadez 1996:17), lo que permite tener un acceso fácil y rápido a los recursos cárnicos,

permitiendo la experimentación en la preparación de los alimentos y de esta manera

desarrollando nuevos platillos y técnicas para realizarlos.

2.1.2.3 El “gusto” dentro de la cuisine

En la cuisine hay un factor de gran importancia, el sabor de la comida, pues de éste

dependerá la elección del individuo hacia una y otra comida. Esto es problemático de

estudiar en culturas pasadas, pues si bien en poblaciones actuales bastaría con preguntarle a

los individuos qué comida les gusta más, el acceso a esa información se encuentra negado

para los arqueólogos, lo que deja la cuestión de ¿qué tan importante era el sabor en el

pasado y si estaba sobre la cantidad de energía que la comida daba?


29
Un acercamiento a esta cuestión del sabor es resuelto al menos en parte por los

historiadores y cronistas, los cuales en sus trabajos nos relatan cómo la gente disfrutaba la

comida y los manjares, cronistas como Landa y Sahagún, nos mencionan:

“Que el mantenimiento principal es el maíz, del cual hacen

diversos manjares y bebidas… que las indias echan el maíz a

remojar a cal y agua una noche antes. Y que a la mañana esta

blando y medio cocido… y que lo muelen en piedras… y que

se beben aquella sustancia y se comen lo demás y que es

sabroso y de gran mantenimiento” (Landa 1986:43).

En este apartado se observa, como Landa menciona, dos cosas importantes, el gusto

por la comida y el “mantenimiento” o valor nutricional del alimento, esto es en cuanto al

maíz, además, Landa menciona sobre otros alimentos, pero el que más nos interesa se

menciona a continuación.

“Que hacen guisados de legumbre y de carne de

venados y aves monteses y domésticas, que hay muchas, y de

pescados, que hay muchos, y que así tienen buenos

mantenimientos” (Landa 1986:43).

Pero como en nuestro caso, tenemos que considerar no sólo los gustos de los mayas

sino también de los habitantes de otras partes de Mesoamérica, ya que los comerciantes

pueden ser de otros pueblos Sahagún (1981) nos menciona un poco sobre la comida de los

pueblos del centro de México en especial de los Aztecas.

“La que es oficial de hacer tamales… suele vender tamales

de cualquier manera y genero, ora sean de pescado, o de ranas

o de gallinas, o de otra cualquier manera… la que es buen


30
oficial hácelos bien echos y sabrosos y limpios” (Sahagún

[1580] 1981:138).

Podemos observar entonces cómo el sabor es importante para la gente en general,

no sólo en el pasado, sino siempre, y es precisamente este gusto por la comida y la

importancia por la preparación de la misma, lo que nos indica la importancia de la cuisine,

la gente elige cómo comer, y esa elección es la que nos llevará a observar si un grupo se

define por ella o no, como uno de los tantos indicios que hay para identificarlos.

Antes de la invención del etiquetado alimentario, la gente debía confiar en su

sentido del gusto para distinguir las sustancias útiles y nutrientes, que saben bien, de las

sustancias potencialmente tóxicas, que saben mal (McLaughlin y Margolskee 1994:538),

entonces el sentido del gusto resultaba útil para poder elegir aquellos alimentos que más

nos servían, el problema de esta idea recae en lo subjetivo de qué sabe bien y qué sabe mal,

pues en cada cultura las ideas de lo que es rico o no lo es, lo qué es bien visto o lo que es

bueno, varía entre pueblo y pueblo y entre los individuos que componen los pueblos,

entonces con qué bases podemos afirmar que lo que era rico, era nutricional y no al revés.

2.1.2.4 Aspectos sociales de la cuisine.

Hemos visto varios puntos importantes al respecto de la cuisine y los elementos que

la conforman, el sabor es una de las más relevantes cómo se ha mencionado, así como las

limitaciones de esta, pero no son éstos los únicos puntos a resaltar, ya que en esta, están

inmersas aún más connotaciones culturales, las cuales han sido observadas y estudiadas por

varios antropólogos a lo largo de los años.

Strauss (1965), cómo menciona Goody (1982), habló sobre la cuisine en el sentido

de la importancia que esta tenía al definir cómo las sociedades se reflejaban a través de las
31
operaciones culinarias y la relación de lenguaje que se dan en la triada culinaria que incluye

la perspectiva de lo cocinado y lo crudo cómo paralelismos destinados a determinar la

importancia de las relaciones parentales que se encuentran expresadas en la cocina (Goody

1982). A pesar de lo complejo que esto suena, es uno de los ejemplos que encontramos

sobre la importancia que la cuisine tiene para explicar procesos que van más allá de la

simple elección y modo de preparación de un platillo por parte de un grupo humano. El

cómo esta puede ayudarnos a determinar desde los procesos de preparación de alimentos

hasta los más complicados vínculos parentales que se reflejan en la misma, resalta la

importancia que tiene el considerarla para los estudios de las sociedades.

Algo a tomar en cuenta dentro de los estudios de la cuisine es que al reflejar a una

sociedad, también puede observarse los cambios que se dan en ella y cómo estos pueden

estar ligados a los procesos comerciales y de acceso a bienes y objetos de fuera, “El cambio

en la cuisine también se produce como resultado de la introducción de ingredientes y

técnicas del exterior” (Goody 1982: 53), por lo que hay que tomar en cuenta las regiones

que se encuentran dentro de las rutas comerciales para observar qué ingredientes de estos

lugares están apareciendo en el contexto que nos interesa.

Dentro de los estudios sobre las comidas realizadas por Goody (1982), él nos

menciona que el proceso se divide en cinco fases: crecimiento, asignación, cocción, comida

y limpieza. En cada fase predominan diversos factores, cómo lo son económicos para el

primero, donde se encuentran inmersos los aspectos de producción primaria, organización

del trabajo y tecnología de producción y mantenimiento. En el segundo están las

asignaciones políticas, donde se consideran las acciones de rango y división de jerarquías

dentro del hogar (o fuera de él). En la tercera fase, es donde entra en juego la cuisine ya

propiamente y es habitualmente estudiada dentro del área de género, por ser la mujer la que
32
predomina en este espacio de acción. La cuarta fase, finalmente, es en la que se analizan los

procesos de individualidad e identidad, pues es en la que se consumen los alimentos y es

donde cada individuo expresa su gusto por algún platillo o su solidaridad por comer en

lugares designados.

Con todo lo ya dicho, se puede entender que la cuisine juega varios papeles para

entender a las sociedades a través de la comida; la importancia que se le debe a la comida

es bastante grande si buscamos entender al menos en parte, cómo funciona la sociedad y

cuál es el reflejo que tiene en lo que consumen, al final sólo resta saber si es posible

conocer esto con los datos de los que disponen los arqueólogos y buscar la información

detrás de los restos faunísticos.

2.1.3 La función de los edificios vista a través de los restos arqueozoológicos

Para identificar y determinar, cuál es la función de un edificio, primero se debe conocer las

diferentes funciones que se encuentran identificadas en el área maya. Para esto George

Andrews (1977:39-51) nos menciona cuáles son los tipos de edificios que existen en el área

maya.

 Templos- Un templo es aquel edificio en el cual se llevan a cabo ceremonias y

rituales, por lo general estos se caracterizan por estar sobre una subestructura tipo

piramidal, sus techos suelen ser de tipo perecedero.

 Palacios- Los palacios suelen dividirse en dos categorías para su estudio, los tipo

galería, que son estructuras largas y rectangulares con uno o más espacios interiores

en forma de galerías con columnatas y techos de mampostería; los tipo multi -

cámaras, que se caracterizan básicamente por ser edificios largos rectangulares con

33
varias entradas y varios cuartos separados. Los palacios se supone fueron

habitaciones de las élites o de los sacerdotes de la sociedad (Andrews 1977:43).

 Juego de pelota- El juego de pelota más que una estructura, son dos estructuras en

un espacio con forma de I, las estructuras tienen una pared en un ángulo inclinado,

seguido por una plataforma.

 Caminos- Los caminos o sak´bes son básicamente carreteras que pueden ser

intersitios o que conecten diferentes estructuras de un propio sitio.

 Unidades domésticas- Las unidades domésticas de los mayas son muy variadas

dependiendo del estrato social de los habitantes, es el tamaño, la forma de la casa,

los utencílios que encontramos dentro de ellas, su disposición dentro de los sitios, el

material del que se encuentran echos y su asociasión a otras estructuras. Podemos

mencionar tres categorías entre éstas, las casas más pequeñas, con una plataforma

rectangular o cuadrada, paredes de material perecedero y un techo de materiales

perecederos, una de las características de este tipo de construcciones son los huecos

de los postes del techo que quedan en el suelo; las siguientes casas son un poco más

grandes, se encuentran sobre plataformas y pueden llegar a tener más de un cuarto,

con separaciones en el interior; finalmente las casas más grandes, que pertenecían a

los estratos más altos de la sociedad, son casas de mampostería con techos de

mampostería y cuentan con varias separaciones entre ellas.

Webster propone varios propósitos de por qué estudiar la función de las estructuras,

la que nos interesa sería la siguiente “Generar hipótesis acerca de la naturaleza de la

34
sociedad maya y su cultura, particularmente en cómo su poder político está organizado,

legitimado y realizado” (Webster 1998: 8).

2.1.3.1 Morfología de estructuras domésticas vistas desde el registro arqueológico.

Las unidades habitacionales son las estructuras más importantes para este estudio,

pues es necesario entender a fondo las características de éstas y su papel en las ciudades

mesoamericanas.

Anteriormente se dio una descripción general de las características de las estructuras

habitacionales del área maya. A continuación se dará una explicación más elaborada de

ellas, así como de sus características y el papel que desempeñaba en las ciudades mayas.

Manzanilla (2009) estudió las unidades habitacionales de Oztoyahualco, barrio de

Teotihuacán. En estas unidades habitacionales se observa un complejo sistema de

interacción entre los habitantes, esto se ve reflejado en las estructuras excavadas en el sitio.

Estas estructuras muestran diferencias entre sí, tanto a nivel arquitectónico, como en los

materiales recuperados, gracias a estas diferencias fue posible determinar el papel que cada

una de ellas jugaba dentro del conjunto arquitectónico que representaban.

Las características de una unidad habitacional son muy variadas, Manzanilla (1986:

16) nos menciona los factores que se deben tomar en cuenta para poder estudiarlas, entre

estos se encuentran los siguientes: Las dimensiones, los materiales constructivos, la

orientación, la ubicación, la forma, la distancia con otras residencias y el arreglo de las

actividades.

La forma del edificio se estudia por medio de las características que este tenga y de

la repetición de las mismas en otras estructuras del área maya, pues de esta manera se

pueden observar los patrones de construcción. En el caso de las estructuras habitacionales


35
de no élites, varios autores han descrito las características, entre las que se resaltan, las

banquetas, vasijas de servicio, presencia de entierros, basamentos absidales y rectangulares,

presencia de metates y manos (Gonlin 1994; Manzanilla 1986; Santillán 1986).

La presencia de banquetas en las estructuras habitacionales es una de las

características más importantes que se observan, y se encuentran repetidas en la gran

mayoría de las estructuras de uso habitacional (Gonlin 1994: 190, 2004: 229, Santillán

1986: 413-418, Serra 1988: 210). La presencia o ausencia de este rasgo, define en muchos

casos si la estructura que se analiza está cumpliendo una función habitacional, sin embargo,

también se debe tomar en cuenta el resto de los materiales para el análisis.

Existen edificios que juegan un papel importante para las estructuras de tipo

habitacional, en éstos se llevan a cabo las actividades secundarias de los edificios

habitacionales, tales como bodegas, cocinas, cuartos de la servidumbre y se pueden

encontrar varios ejemplos, como en los cuadrángulos habitacionales de Chunchucmil,

Campeche (Dahlin y Ardren 2002), o en los conjuntos habitacionales de Oztoyahualco

(Manzanilla 2009). Los más importantes, por su grado de conservación, son los

encontrados en Joya de Cerén, El Salvador, estos edificios fueron identificados como

almacenes con base en varias características que fueron encontrados en ellos, cómo lo son

la ausencia de banquetas, la posición cercana a conjuntos habitacionales, la orientación

hacia un patio, la baja presencia de cerámica tanto de servicio como exótica (esto último

dependiendo de si es un almacén para estructuras de élite o no), y por la forma un poco más

pequeña en comparación con las estructuras habitacionales (Gonlin 2004: 230-231,

Santillán 1986: 402).

No es raro encontrar que varios de los complejos habitacionales tengan almacenes,

ya que en estos se pueden guardar los bienes materiales y dedicar más espacio al uso de las
36
estructuras para diversas actividades (Gonlin 1994, Manzanilla 2009, Santillán 1986, Serra

1988).

Para determinar la función de una estructura, los trabajos nos mencionan que es

necesario comprender la totalidad de esta, es decir, tanto la arquitectura, cómo los

materiales asociados a esta y el contexto en el cual se desarrolla el edificio, es decir, el

espacio de la estructura en relación a los demás edificios del sitio.

2.1.3.2 Las áreas de actividad en las estructuras arqueológicas.

Las áreas de actividad son los espacios donde se llevan a cabo las distintas tareas de

un edificio, estas se estudian de acuerdo a las características arquitectónicas del edificio y

en relación a los materiales asociados a ellas (Alexander 1999; Santley y Hirth 1993b).

Tanto la distribución de los materiales asociados, como las caracterisitcas arquitectónicas

son necesarias para poder identificar las áreas de actividad de una estructura, ya que son

estos los factores que permiten delimitar cuales son las actividades que se realizan en

dichas zonas.

Para poder definir los factores que afectan la distribución de los materiales

encontrados dentro de las estructuras, es necesario entender cómo se forman los contextos

donde se encuentran estos materiales, Whallon (1984) indica dos tipos de procesos, los

tecnológicos y los sociales. Los procesos tecnológicos están definidos por las características

físicas de los materiales, como lo son, su grado de utilidad, el tiempo que son usados y la

frecuencia de desgaste, entre otros (Whallon 1984: 243). Los procesos sociales se definen

no tanto por los materiales en sí, si no por los grupos que habitan la estructura, que tantos

individuos son, cuales son las relaciones entre ellos, los patrones de desecho de materiales

(Whallon 1984: 243).


37
La zona en la que se encuentran los materiales resulta muy importante, pues su

distribución en relación a la estructura define el tipo de actividad que llevó a la formación

del contexto, son varios los estudios que se han realizado sobre las estructuras

arqueológicas (McKee 1999; Meadows 1999; Sheets 1992) en los cuales el estudio de

materiales arqueológicos en áreas de actividad de unidades habitacionales, permitió

entender de una manera más precisa, la función de dichos edificios.

Por eso es necesario entender la forma de la estructura para poder identificar de

manera correcta el área en la que se encuentran los restos arqueológicos, cómo menciona

Gonlin (2004), que explica como una estructura tiene una función principal y otras

funciones subsecuentes, menciona que la primera se identifica por medio del estudio de la

forma de la estructura, mientras que las subsecuentes por medio del material arqueológico.

Se podrían enumerar una gran cantidad de áreas de actividad, ya que estas son

definidas por los materiales asociados a ellas, en la literatura, siempre que se habla de áreas

de actividad, se mencionan en relación a los materiales y como por medio de estos se

definen las mismas, ya sea una cocina, identificada por medio de restos cerámicos

asociados a cocción (Pyburn 1989), zonas de banquetes identificadas por la arquitectura y

los restos faunísticos y cerámicos (Fernandez 2012), zonas de almacén que se observan

gracias a las características arquitectónicas (Gonlin 2004), entre muchas otras.

Hay tantas áreas de actividad como necesidad tenga el ser humano de espacios para

poder llevar a cabo su trabajo, y cada una depende de los materiales a los que se les asocie.

38
Capítulo III Datos y contexto de la estructura 19

En este capítulo se describirá la situación de la estructura 19 del sitio de Isla Cerritos, así

como del material faunístico asociado a ella, además de explicar la función del sitio dentro

de la región maya de las Tierras Bajas del Norte, para el periodo Clásico Terminal.

3.1. Isla Cerritos, un puerto comercial.

Isla Cerritos es una pequeña isla, 200m en diámetro y 500m en frente de la costa norte de

Yucatán, a 5 km al poniente del puerto de San Felipe y de la boca del Río Lagartos. Su

latitud es de 22°N y 88°O, y en su superficie cuenta con una altura máxima de 3 m sobre el

nivel del mar (Andrews et al. 1984 y 1988; Andrews y Gallareta 1986; Gallareta y Andrews

1988; Gallareta et al. 1989).

Figura 1. Mapa que muestra la ubicación del Isla Cerritos (tomado de Herrera 2011)

39
La isla cuenta con 29 estructuras registradas, las cuales corresponden a varios tipos

diferentes de edificios. A lo largo de las diferentes temporadas de campo, varias edificios

han sido liberados y estudiados, pero aún quedan varios más por estudiar (Andrews et al.

1984 y 1988; Andrews y Gallareta 1986; Cobos et al. 2006; Cobos et al. 2007; Cobos et al.

2010; Gallareta y Andrews 1988; Gallareta et al. 1989), lo que ha permitido entender mejor

el estado del sitio, así como su función dentro de la sociedad maya.

Figura 2. Mapa del sitio mostrando la ubicación de la estructura 19 (tomado de Gallareta y Andrews 1988,
modificado por el autor).

Aledaño al sitio, una de las estructuras que más relevancia tiene es el dique que se

encuentra en el lado sur de la isla, éste forma un abrigo que tuvo como función, ofrecer

protección a la orilla sur del sitio, así como proporcionar una zona de resguardo seguro para

40
canoas con cargamentos valiosos. Dicha construcción, tiene una entrada en el centro y mide

300 metros de largo (Andrews et al. 1988; Andrews y Gallareta 1986; Gallareta 1998;

Gallareta y Andrews 1988; Gallareta et al. 1989).

Este muro, junto con restos de construcciones que han sido asociadas a posibles

embarcaderos y muelles, son algunos de los indicios de la función de puerto comercial, que

los investigadores le han atribuido al sitio. Esta función está ligada a la relación que tenía

Isla Cerritos con el sitio de Chichen Itzá y es la razón por la que resulta una pieza

fundamental en el control comercial que Chichen Itzá tuvo en el Clásico Terminal

(Andrews et al. 1988; Andrews y Gallareta 1986; Gallareta 1998; Cobos et al. 2007 y 2010;

Gallareta y Andrews 1988; Gallareta et al. 1989, Herrera 2011).

3.2. La estructura 19.

En la zona norte de la isla se encuentra un conjunto arquitectónico conformado por varias

estructuras, las cuales se piensa, que pudieron haber cumplido una función de tipo

habitacional (Cobos et al. 2010). La estructura 19 se encuentra en la zona este del conjunto

habitacional. El edificio está conformado por 4 paredes con una entrada, con orientación

hacia el patio del conjunto, en el lado oeste. La estructura no cuenta con banquetas, lo que

como se explicó a detalle en el capítulo anterior, es una de las características más

importantes para identificar la función de una estructura con base en su forma, no se

identifica si la estructura tuvo muros de piedra, aunque la falta de huellas de postes sugiere

que sí, no hay evidencia del tipo de techado con el que contó, la mayoría de los materiales

se encontraron en la sección pertenecientes a los muros, en el centro no se encontraron gran

cantidad de restos lo que la identifica como posible área de actividad, la cerámica de la

estructura pertenece en su mayoría al complejo Cepech-Sotuta.


41
El complejo Jotuto-Sotuta (900 – 1100 d.C.) corresponde al periodo Clásico

Terminal. Durante este periodo se edificaron las estructuras de las cuales hoy se pueden

observar sus restos arquitectónicos en la superficie de la isla. Asimismo, se construyó la

explanada sur, lo que expandió artificialmente la superficie de la isla y fue realizada en

varias etapas, además es un proceso que no tiene paralelo en el área maya. A la explanada

sur le siguieron la construcción del dique y de las terrazas de la orilla (Andrews y Gallareta

1986; Andrews et al. 1988; Cobos et al. 2007 y 2010; Gallareta et al. 1989 Herrera 2011).

3.3. Cerámica de la estructura 19.

Los artefactos cerámicos, de acuerdo a Jeremy Sabloff (1975) se clasifican por las

formas que tengan. Sin embargo la forma no es un indicador de función, la función de un

resto cerámico no es fácilmente reconocible sin haber hecho un estudio sobre el contexto en

que fue recuperado y los demás materiales asociados a los restos cerámicos.

Si bien, identificar las formas cerámicas, no permite establecer la función de una

estructura por sí sola, cuando estudiamos las formas cerámicas en relación al área en la que

fue encontrada, entonces se puede inferir la funcionalidad que pudo haber tenido, Rice

(1987) menciona como las formas cerámicas pueden hablarnos de una gran numero de usos

y que no es recomendable definir la función de una vasija basándose solo en su forma nada

más, si no que es necesario entenderlas dentro del contexto en que se recupere.

Es decir, la función de la cerámica no puede definirse de manera precisa en los

estudios arqueológicos, ya que está se determina por el uso que un individuo le da un

artefacto específico; así como un objeto puede servir para un uso determinado, puede ser

usado en otro completamente diferente, por lo que al menos la función, no puede

42
establecerse de manera absoluta. Lo más que se puede inferir sobre la función de la

cerámica arqueológica, es una mera aproximación.

Sin embargo, existen diversas formas que han sido identificadas para algunas

funciones establecidas. Sobre la cerámica usada para el consumo de alimentos, podemos

mencionar las siguientes formas: ollas, platos, vasos, tecomates, cuencos, cazuelas y cajete.

Estas formas son usadas principalmente en el consumo y almacenamiento de alimentos, si

bien su función puede variar dependiendo de las necesidades de la sociedad1.

En cuanto a la cerámica de la estructura 19, se encuentran varios artefactos

cerámicos, los cuales fueron clasificados de acuerdo a las formas y tipos, el listado que se

presenta en este trabajo está basado en una clasificación cronológica, centrada en la época

de máximo uso de la estructura y con base en las diferentes formas que se pudieron

encontrar (Tabla 1).

Grupo Cajete Cajete Cazuela Cuenco Incensario Molcajete Olla Plato Tecomate Vaso
trípode
Altar 7 - - 10 - 2 1 - - -

Balancan 4 - - 5 - - 1 - - -
Dzitas 42 - 28 11 - 8 84 1 2
Jilon 4 - - - - - 4 - - -
Kukula 105 3 34 106 - 7 410 2 39 1
Silho 124 1 - 72 3 1 48 3 1 2
Sisal 6 - 1 3 7 - 357 - 4 1
Tabla 1. Listado de la cerámica de la estructura 19

1
Para leer más sobre la función de las diferentes formas cerámicas leer Pottery Analysis de Rice P. (1987)
Capitulo 7 pagina 207.

43
Se puede observar, que la mayoría del material corresponde a una vajilla de servicio, la cual

es usada para el consumo de alimentos. Además es interesante la baja frecuencia de cajetes

trípodes y de incensarios en comparación con el resto del material (Grafica1, esto apoya la

teoría de que el material cerámico presente no está relacionado con actividades de índole

ritual, lo que ayuda a fortalecer la idea de que el resto de las vasijas si fueron usadas en un

contexto de índole doméstico, lo cual se comentara más a fondo durante el capitulo 4.

1000

900

800

700

600

500

Cantidad
400

300

200

100

Gráfica 1. Cerámica de la estructura 19, del sitio de Isla Cerritos, Yucatán (Información proporcionada por

parte del proyecto Isla Cerritos 2010).

44
|

Figura 3. Estructura 19 (Plano proporcionado por Dylan Clark del proyecto Isla Cerritos 2010)

45
3.4 Distribución de la estructura 19

Para realizar el siguiente análisis se dividió la muestra dependiendo de la zona de la

estructura en la que fueron excavados. La muestra se dividió de acuerdo a las zonas de

actividad reconocidas en la estructura, esto está basado en los trabajos sobre función

arquitectónica descritos en el capítulo II; en la figura 4, se observa la separación de la

estructura por zonas.

La zona 1 es la perteneciente al muro oeste y es la que da al patio, en esta zona

está ubicada la entrada de la estructura. Está constituida por el material de la cala S, consta

de 3 capas estratigráficas de los cuales se han reunido materiales. La zona 2 es el área

central de la estructura y es donde se realizaban las actividades de la vida cotidiana, es por

lo mismo una zona transitada y utilizada en la que no se espera una gran concentración de

materiales. Esta área está constituida por las calas U y V y consta con 2 capas

estratigráficas. La zona 3 es el muro norte, da a la playa norte de la isla donde se encuentran

algunos posibles muelles y embarcaderos (Herrera 2011). Esta área está constituida por

varios cuadros de las capas S, U, V y W y consta de 3 capas estratigráficas. La zona 4

pertenece al muro sur de la estructura, consta de la cala T y algunos cuadros de las calas U,

V y W y se encuentra constituida por 3 capas estratigráficas. La zona 5 pertenece al muro

este, y éste es el límite de la estructura y colinda con el patio trasero y con la estructura 31,

está constituido por la cala W y consta por una sola capa estratigráfica. Finalmente la zona

6 es la perteneciente al patio trasero, colinda directamente con la estructura 31 y forma un

pasillo entre estas dos estructuras, está constituida por la cala X y se cuenta con 3 capas

estratigráficas además de ser la única zona que cuenta con la capa IV de la excavación.

46
Figura 4. Plano de la estructura 19 separada en secciones (Dibujo de Dylan Clark del proyecto Isla Cerritos
2010, modificado por el autor)

47
3.5 Conceptos metodológicos.

Los conceptos que se abordarán en el siguiente apartado tratan sobre las técnicas y métodos

que se deben considerar para el estudio y análisis de la muestra faunística, estos conceptos

consideran los métodos de cuantificación zooarqueológica y el estudio de los procesos

tafonómicos que afectan a la muestra.

3.5.1 Métodos de cuantificación zooarqueológica

Los principales métodos de cuantificación que mayormente son empleados en los estudios

zooarqueológicos, sirven para determinar cómo se comporta una colección faunística en

relación al contexto en el que se encuentran, lo que permite determinar la realidad

estadística de una muestra, lo que resulta vital para estudiar la muestra y llegar a resultados

y conclusiones.

Los siguientes métodos serán utilizados en esta investigación, pero no son los

únicos, que se usan en las investigaciones zooarqueológicas2.

NISP (Número de especímenes identificados).

Este es el método más sencillo y directo en la contabilización de los restos faunísticos, se

refiere simplemente al número de especímenes en una muestra por taxón, es decir, el

número de huesos o fragmentos de huesos que pueden ser asignados a una muestra

arqueológica. Sin embargo, el conteo de fragmentos y conteo de huesos son usados con el

mismo significado (Klein y Cruz-Uribe 1984; O’Connor 2000; Reitz y Wing 1999:).

Con este método, el tipo de recuperación para cada taxón es constante, y todos los

taxa tienen una misma oportunidad de ser contabilizados. Asimismo, el NISP se encuentra

2
Para ver más sobre métodos de cuantificación véase Reitz y Wing 1999.

48
relacionado directamente al número de elementos identificables en cada animal, lugar de

formación de procesos, las técnicas de recuperación y los procedimientos de laboratorio

(Reitz y Wing 1999:192). En este método cada elemento es contabilizado cómo si se tratara

de un animal diferente. Sin embargo, algunos huesos pueden pertenecer a un mismo animal,

ocasionando que un mismo individuo pueda ser contado varias veces en un grupo de datos

(O’Connor 2000:20). El grado de fragmentación de la muestra puede complicar la

comparación entre muestras donde el grado y patrón de fragmentación difiere, ya que este

método es muy sensible a la fragmentación del hueso (Klein y Cruz-Uribe 1984; O’Connor

2000).

Otra problemática en el empleo de este método es la probabilidad de supervivencia

de los elementos, debido a que por las características físicas de los huesos, algunos tienen

más probabilidades de resistir a la fragmentación. Este hecho difiere entre especies, por lo

que se puede dar el caso de que los restos de algún espécimen tengan mayor frecuencia, no

significando esto que sea el más representativo, sino el que tiene más índice de

supervivencia en el registro arqueológico.

Asimismo, las prácticas culturales relacionadas con la transportación, distribución

de carne, la preparación de alimentos, la disposición, y el uso de elementos que no

sobreviven repercuten en el conteo del NISP ya que dichas actividades destruyen o

dispersan el material (Klein y Cruz-Uribe 1984:25; Reitz y Wing 1999:192).

Frecuencia esquelética.

La frecuencia esquelética indica el conteo de elementos faunísticos de acuerdo a

segmentos, estos segmentos se entienden en relación a los elementos óseos que se

encuentren en ellos, es decir, la agrupación de diversosn huesos en relación al tipo de


49
estudio que se realizara, la FE es muy relevante en estudios tafonómicos relacionados con

la carnicería, el transporte selectivo, la preparación de comida, los hábitos de disposición,

así como con referencia a análisis nutricionales, de áreas de actividad, de la función del

sitio de la estructura en cuestión, de instituciones económicas y de la organización social

(Herrera 2011).

Es de particular importancia en estudios enfocados en intercambio de animales y

porciones de animales en sociedades complejas, así como diferencias étnicas y estatus

(Reitz y Wing 1999:202).

La FE resulta importante para este estudio, pues por medio de esta se puede

observar cuáles fueron las partes aprovechadas por los sujetos que habitaron el edificio. De

esta manera se espera determinar, en conjunto con el estudio de las marcas presentes en el

ecofacto, la función que antiguamente tuvo el edificio 19 de Isla Cerritos. Conocer la

alimentación de los individuos de una comunidad, permite identificar cuáles son los

patrones alimenticios y cómo se reflejan estos patrones en el registro arqueofaunístico.

3.5.2 La tafonomía

Para estudiar la cuisine a través de los restos óseos, se tiene que analizar las marcas y los

procesos que dejan las actividades humanas en ellos. El análisis de estas marcas y procesos

es posible gracias a la tafonomía, ésta estudia toda marca y proceso que le ocurre al resto

óseo, a partir de su muerte, cuando es depositado en el sedimento, las afectaciones por parte

de la microfauna y raíces y las afectaciones durante la recuperación por parte de los

investigadores (Behrensmeyer 1978; Lyman 2008; O’Connor 2000; Reitz y Wing 1999).

Sin embargo, la tafonomía es mucho más amplia que esta definición, pues para llevar a

cabo un estudio preciso, es necesario entender los procesos que dan lugar a las distintas
50
marcas que se observan en los restos óseos, y determinar cuáles son aquellas actividades

que dejan las marcas que se observan y cuáles son marcas dejadas por los procesos

naturales.

Todos los restos arqueológicos, a menos que se encuentren sellados, pasan por

cambios en su estructura debido a los procesos tafonómicos, estos cambios han sido

estudiados por diversos investigadores para comprender los procesos de formación de los

contextos (Behrensmeyer 1978; Lyman 2001; Nicholson 1993; O´connor 2000; Reitz y

Wing 1999).

Son varias las marcas tafonómicas que se estudian de una muestra faunística; no

todas las marcas provienen de una actividad humana, algunas de estos son productos de

procesos naturales a los cuales se ven sometidos los restos faunísticos, éstos pueden ser

tanto del tipo de suelo en los cuales reposan los restos, así como de acciones del clima

como lo son las corrientes de agua o la acción de fenómenos naturales tales como

huracanes, tornados, terremotos y demás, otro tipo de marcas son las realizadas por la fauna

las cuales pueden dejar marcas que se asemejan a las hechas por acciones humanas como el

masticado de los huesos por parte de un perro o de algún otro carnívoro, se asemeja a las

marcas de cortes de algunos artefactos (Lyman 2008).

Podemos dividir las marcas en dos grandes tipos, antrópicas y naturales, pero no

todas son de relevancia para la presente investigación, por lo que se describirán cuáles son

las que se tomaran en cuenta y como es que se entenderán estas marcas durante el análisis

de la muestra.

51
3.5.2.1 Marcas antrópicas

Las marcas antrópicas son todas aquellas marcas que se dan por medio de procesos

humanos. Se pueden dividir en aquellas realizadas durante los procesos de cocción (fuego

directo, hervido) y las realizadas durante la preparación (cortes).

Marcas de quemado y hervido

Cuando un hueso es expuesto ante el fuego directo al momento de ser cocinado (como

cuando es asado), presenta una serie de características. Dependiendo de la intensidad del

fuego o de si el hueso estaba cubierto por carne, éste puede presentar un obscurecimiento

en la zona donde estuvo expuesto al calor, variando de un marrón claro hasta un blanco

dependiendo de la intensidad del fuego (Reiche 2008: 135).

La característica más clara de la exposición al fuego es el craquelado del hueso en la

zona cortical (O´Connor 2000: 45), este es un rasgo fácilmente reconocible en los restos

arqueológicos. Consiste en el desprendimiento de la corteza ósea en fragmentos, producto

de las altas temperaturas.

Las marcas de termoalteración son las más relevantes para esta investigación, pues

además de ser fácilmente reconocibles, permiten identificar el uso de los restos faunísticos

en la estructura en que fueron recuperados, lo que puede servir como indicador de las

actividades realizadas en el edifico.

Marcas de cortes

Las marcas de cortes, son aquellas que se forman durante el proceso de preparación del

alimento, y se pueden dividir en dos tipos:

a) Cortar: resultado de separar el tejido con un utensilio tipo cuchillo.

b) Destazar: resultado de separar músculos y cartílagos con un utensilio tipo hacha o

cuchillo.
52
Algunos de los puntos más importantes al momento de analizar las marcas de cortes, es

determinar la ubicación y el tipo de marca que se presenta, ya que puede determinar que

proceso estuvo involucrado en la realización de dicha marca (O´Connor 2000). La mayoría

de las marcas realizadas por procesos antrópicos dejan un corte en “v” que se puede

distinguir mediante una revisión macroscópica del espécimen por medio de una lupa o un

estereoscopio y esta forma en “v” es lo que la diferencia de la mayoría de las marcas

dejadas por agentes faunísticos (O´Connor 2000).

El análisis de las marcas de cortes, toma una importancia secundaria en esta

investigación, se tomaran en cuenta para validar los datos de las marcas de termoalteración.

Las marcas de cortes en ausencia de marcas de termoalteración, toman relevancia al

momento de analizar los restos faunísticos en busca de procesos de preparación de los

alimentos, ya que en muchas ocaciones, dichas marcas son resultado del destajamiento y/o

despellejamiento del animal.

3.5.2.2 Marcas naturales

Las marcas naturales, son todas aquellas marcas que se presentan en los huesos como

resultado de procesos en los que el hombre no está involucrado. Para esta investigación

sólo se considerará una al momento de analizar los restos óseos, las marcas dentales.

Marcas dentales

Las marcas dentales ocurren debido a la acción de masticación por parte de la fauna, estas

marcas son importantes debido a que pueden llegar a ser muy parecidas a las de cortes

realizadas por los seres humanos (O´Connor 2000: 48).

Las marcas dentales difieren dependiendo del tipo de agente faunístico que la cause,

una de las marcas más comunes es la de roedor, el cual tiene una forma característica, ya
53
que deja líneas paralelas muy juntas una de la otra (O´Connor 2000: 48); otra de las marcas

de mordida por agentes faunísticos son las de los perros, los cuales mastican los huesos en

busca de la méedula, las marcas que los perros dejan se caracterizan por aplastar el hueso

con los dientes y tienen forma de depresiones en el hueso (O´Connor 2000: 48).

Estudiar las marcas que los animales dejan en los restos faunísticos es importante,

pues en ocasiones estas pueden borrar huellas de acción humana, es por ello que se debe

tener cuidado al momento del análisis para distinguir entre las huellas dejadas por agentes

naturales y las de las acciones antrópicas.

3.6 El material faunístico de la estructura 19.

En esta tesis se analizaron los restos arqueofaunísticos recuperados de la estructura 19 del

sitio de Isla Cerritos, este material fue recuperado en la temporada de campo 2010 del

proyecto “Isla Cerritos 2010”, a cargo del Dr. Rafael Cobos Palma.

La muestra que fue considerada para el presente trabajo está compuesta de 1015

especímenes arqueofaunísticos. Éstos fueron recuperados de 4 capas de la estructura 19. La

mayor parte de los restos óseos de fauna fueron hallados en rellenos constructivos y en

antiguas superficies como pisos, los cuales se relacionan con complejos cerámicos del

periodo Clásico Terminal y Posclásico. En Isla Cerritos, los restos faunísticos recuperados

de las estructuras se relacionaron con especies explotadas principalmente para la

alimentación de los habitantes del asentamiento. Debido a que se tiene evidencia de que los

antiguos residentes estaban reutilizando los restos, producto de sus actividades alimentarias,

como material constructivo o para ampliar el terreno de la isla, se considera que los

contextos culturales de fauna son, en gran parte, contextos parecidos a basureros o

54
contextos relacionados con la explotación humana de la fauna en las actividades de la vida

cotidiana (Cobos et al. 2010:106, Herrera 2011).

En cuanto a la frecuencia esquelética, la muestra se dividió en porciones diferentes,

se le asignó un valor a cada una para su fácil registro, estás fueron diferentes para cada

grupo faunístico (ver imagen), pero los valores fueron asignados de la misma manera.

Estos valores van del 1 al 6, correspondiendo de la siguiente manera:

1-Cráneo. Se considera cráneo todos los huesos correspondientes al mismo en los

diferentes grupos faunísticos, así como el atlas y el axis.

2-Esqueleto axial. Corresponden a este valor, las costillas, las vértebras (con

excepción de atlas y axis), el sacro, pelvis, huesos de la caja torácica, epífisis proximal de

humeros y fémures.

3-Extremidades delanteras. Conciernen a la parte distal del humero, radio, ulna,

carpos, metacarpos y falanges.

4-Extremidades traseras. Refieren al fémur, tibia, fíbula, tarso, metatarso y falanges.

3.6.1 Material del muro norte

El material del muro norte corresponde a la mayor concentración de restos faunísticos de

toda la estructura, en este se encuentran varios grupos taxonómicos, casi todos los grupos

faunísticos que se observan en la estructura 19 se vinculan con este muro. Se divide en 3

capas estratigráficas.

Capa Categoría Grupo faunístico Parte NISP Observaciones Frecuencia Termoalt


esquelética esquelética eraciones
Superfi Mamíferos Venado cola Metacarpo y 2 Restos 2 Calor
cie blanca vertebra fragmnentados indirecto
capa I (Odocoileus con marcas de
virginianus) termoalteracion
Manati Costilla 1 Marca de calor 2
(Trichechus directo

55
manatus)
Aves Pavo (Meleagris Fibula 1 Marcas de 4 Calor
gallopavo) cortes y dentales indirecto
Ave pequeña N.I 2 -
Martinete común Femur y 2 Elementos con 3,4 Calor
(Nycticorax Humero marcas dentales directo
nycticorax)
Tortuga caguama Placas 2 2
Reptiles (Caretta caretta) marginales
Testudinae Pleural 1 2
Condríctio Carcharinus spp Vertebra 1 Marca de calor 2
s indirecto
∑ 12
Relleno Mamífero grande Huesos 4 Roto en dos 2 Calor
constru Mamíferos largos y partes indirecto
ctivo costillas
capa II Venado cola Extremidade 4 Restos de Calor
blanca s extremidades indirecto
(Odocoileus con algunas
virginianus) marcas de cortes
Conejo de florida Sacro 1 Marcas de corte 2 Calor
(Sylvilagus indirecto
floridanus)
Pavo (Meleagris Tarsometatar 2 3,4 Marcas de
gallopavo) so y radio calor
indirecto
Pavo de monte Coracoide 1 Marcas dentales 3
Aves (Meleagris
ocellata)
Cheloniidae Esqueleto 47 Parte del relleno 2,4 Marcas de
Reptiles axial, constructivo y calor
falanges elementos muy indirecto
erosionados y directo
Tortuga caguama Plastron y 7 Marcas de 2,3 Marcas de
(Caretta caretta) extremidade cortes en placas calor
s terminales indirecto
Tortuga verde Extremidade 7 Marcas de 2,3,4 Marcas de
(Chelonia mydas) s cortes calor
directo e
indirecto
Tortuga carey Esqueleto 11 Marcas dentales 2,3 Marcas de
(Eretmochelys axial, calor
imbricata) extremidade indirecto
s
Crocodylus sp Costillas 5 2
Iguana rayada Humero y 2 1,3 Marcas de
(Ctenosaura mandíbula calor
similis) directo
Tiburon de puntas Vertebra 3 2 Marcas de
Condríctio negras calor
s (Carcharhrinus indirecto
limbatus)
Carcharinus spp Vertebra 1 2
Bagre boca chica Cráneo 3 1

56
Actinopterí (Ariopsis felis)
gios Róbalo Vértebras 3 2 Marcas de
(Centropomus calor
undecimalis) directo e
indirecto
Centropomus sp Vertebra 1 2
Perciformes N.I 3
N.I 3
∑ 111
Exterior Venado cola Extremidades 13 Marcas de cortes 2,4 Marcas de
de la Mamíferos blanca (Odocoileus y esqueleto calor
estructur virginianus) axial directo e
a, Capa indirecto
III Manati Costilla 1 2 Marcas de
(Trichechus calor
manatus) directo
Perro (Canis lupus Diente 1 1
familiaris)
Tapir (Tapirus Extremidades 3 3,4 Marcas de
bardii) calor
indirecto
Aves Ave mediana Femur 1 4 Marcas de
calor
indirecto
Pavo (Meleagris Varios 3 2,3 Marcas de
gallopavo) elementos del calor
esqueleto indirecto
axial y
extremidades
Reptiles Cheloniidae Esqueleto 18 2 Marcas de
axial calor
indirecto
Tortuga verde Esqueleto 37 1,2,4 Marcas de
(Chelonia mydas) axial, calor
femures y indirecto
Cráneo
Tortuga carey Esqueleto 12 2,4 Marcas de
(Eretmochelys axial, calor
imbricata) extremidades indirecto
Tortuga caguama Placas 42 Marcas de cortes 2,3 Marcas de
(Caretta caretta) Pleurales, en algunos calor
esqueleto elementos directo
axial,
extremidades
Testudinae Placas 36 2
Tortuga de caja Placas 6 2
común (Terrapene pleurales
carolina)
Rhinoclemmys Sp Pleurales y 3 2
femur
Iguana rayada Femur 1 -
(Ctenosaura
similis)

57
Condríctios Tiburon sarda Vértebras 3 2 Vértebras
(Carcharhinus con marcas
leucas) de calor
indirecto
Carcharinus spp Vertebra 5 2 Vértebras
con marcas
de calor
indirecto
Tiburon nodriza Vertebra 1 2 Vértebras
(Ginglymostoma con marcas
cirratum) de calor
Sphyrna sp Vértebras 2 2 Vértebras
con marcas
de calor
hervidas
Tiburon tigre Vértebras 2 2 Vértebras
(Galeocerdo con marcas
cuvier) de calor
Dasyatis spp Vertebra 1 2
Actinopterí Bagre boca chica Neurocráneos 4 1,2
gios (Ariopsis felis) y radiato
Opsanus sp Dentario 1 1 Dentario
con marcas
de calor
indirecto
Pluma golfina Opérculo y 3 1,2 Operculo y
(Calamus vertebra vertebra
leucosteus) con marcas
de calor
directo
Chac-chi Dentario y 1 1,2
(Haemulon vertebra
plumierii)
Robalo Vértebras, 6 1,2 Marcas de
(Centropomus preopérculo, calor
undecimalis) dentario directo e
indirecto
Crustáceos Cangrejo de piedra Pinzas 6 - Marcas de
(Menippe calor
mercenaria) directo e
indirecto
N.I 2

∑ 214 222
Tabla 2. Fauna del muro norte, dividida en capas

En la primera capa del muro norte se observa poca variedad taxonómica (Gráfica 2 y 3).

Los restos de tortuga, siendo todos del esqueleto axial, no presentan ninguna marca de

termoalteración. En cuanto a los condríctios, todos los restos de la muestra pertenecen a la

sección 2 de la frecuencia esquelética, es decir son vértebras que pertenecen al esqueleto

58
axial y para esta capa sólo hay uno que presenta marcas de termoalteración. Los restos de

aves son en su mayoría de las extremidades y éstos presentan marcas de termoalteración.

De los mamíferos sólo se observan dos especies, el manatí y el venado, el primero tiene una

costilla con marcas de quemados, mientras que el segundo dos restos pertenecientes a la

sección 2 y 3 con marcas de que fueron hervidos.

Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas

Testudinae
Reptiles

Caretta caretta
Cond
ríctio

Carcharhinus spp
s

Ave pequeña
Aves

Nycticorax nycticorax

Meleagris gallopavo
Mamíferos

Trichechus manatus

Odocoileus virginianus

0 1 2

Gráfica 2. Muro norte capa I, representa el 1.18% del NISP total.

59
Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I

Testudinae
Reptiles
Caretta caretta
Cond
ríctio

Carcharhinus spp
s

Ave pequeña
Aves

Nycticorax nycticorax

Meleagris gallopavo
Mamíferos

Trichechus manatus

Odocoileus virginianus

0 1 2 3

Gráfica 3. Muro norte capa I.

En la capa II del muro norte se puede observar una mayor distribución de

especímenes (Gráfica 4 y 5), así como una mayor variedad de la taxa, primero tenemos que

de los peces, sólo el robalo y los perciformes presentan marcas, resaltando al robalo

presentando dos vértebras hervidas y uno con marcas de quemado. Los reptiles presentan

una gran variabilidad pero sólo las tortugas presentan marcas de relevancia, y éstas están

presentes en extremidades. No se tomarán en cuenta posibles marcas en restos del esqueleto

axial, precisamente en placas tanto pleurales como del plastrón. De los condríctios sólo se

encuentra una vértebra con marcas de hervido. De las aves resaltan dos extremidades de

pavo con marcas de hervido. Un húmero y un radio de venado cola blanca con huellas de

hervido y un sacro de conejo con marcas de hervido.

60
Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas

Actinopterigios Perciforme
Centropomus sp
Centropomus undecimalis
Ariopsis felis
Ctenosaura similis
Crocodylus sp
Reptiles

Cheloniidae
Eretmochelys imbricata
Chelonia mydas
Caretta caretta
Condríc

Carcharhrinus limbatus
tios

Carcharhinus spp
Ave pequeña
Ave

Meleagris ocellata
Meleagris gallopavo
Mamífero grande
Mamífero

Sylvilagus floridanus
Odocoileus virginianus

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50

Gráfica 4. Muro norte capa II representa el 10.54% NISP total.

61
Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I

Perciforme
Actinopterigios

Centropomus sp

Centropomus undecimalis

Ariopsis felis

Ctenosaura similis

Crocodylus sp
Reptiles

Cheloniidae

Eretmochelys imbricata

Chelonia mydas

Caretta caretta
Condríctio

Carcharhrinus limbatus
s

Carcharhinus spp

Ave pequeña
Ave

Meleagris ocellata

Meleagris gallopavo

Mamífero grande
Mamífero

Sylvilagus floridanus

Odocoileus virginianus

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50

Gráfica 5. Muro norte capa II

En la capa III del muro norte podemos apreciar la mayor diversidad taxonómica de

la estructura (Gráfica 6 y 7). Hay presencia de pinzas hervidas de crustáceos. En cuanto a

los peces, sobresalen seis fragmentos hervidos y tres fragmentos con marcas de quemado,

todos del cráneo. Los reptiles, como es usual en toda la muestra, presentan marcas de

termoalteraciones en tortugas de mar, la carey con dos fragmentos hervidos, la verde con

tres fragmentos hervidos y la tortuga caguama con dos fragmentos quemados. En cuanto a
62
los condríctios hay varias vértebras hervidas de un variado número de taxas. De las aves

sólo el pavo está presente con dos fragmentos hervidos. En los mamíferos encontramos

variedad de especies de las que resaltan una costilla de manatí con marcas de quemado, y

tres fragmentos de extremidades de tapir que presentan marcas de hervido.

Hervidos Quemado parcial Sin marca


stac
eos
Cru

Menippe mercenaria
Opsanus Sp.
Actinopterigios

Haemulon plumierii
Centropomus undecimalis
Calamus leucosteus
Ariopsis felis
Testudinae
Terrapene carolina
Rynoclemis Sp.
Reptiles

Ctenosarua similis
Chelonidae
Eretmochelys imbricata
Chelonia mydas
Caretta caretta
Sphyrna Sp.
Ginglymostoma cirratum
Condrictios

Galeocerdo cuvieri
Dsayatis spp.
Carcharhinus spp.
Carcharhinus leucas
Meleagris gallopavo
Ave

Ave mediana
Trichechus manatus
Mamifero

Tapirus bairdii
Odocoileus virginianus
Canis lupus familiaris

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45

Gráfica 6. Muro norte capa III representa el 21.67% NISP total.

63
Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I
Crus
tace Menippe mercenaria
os
Opsanus sp
Actinopterigios

Haemulon plumierii
Centropomus undecimalis
Calamus leucosteus
Ariopsis felis
Testudinae
Terrapene carolina
Rhinoclemmys sp
Reptiles

Ctenosaura similis
Cheloniidae
Eretmochelys imbricata
Chelonia mydas
Caretta caretta
Sphyrna sp
Ginglymostoma cirratum
Condríctios

Galeocerdo cuvier
Dasyatis spp
Carcharhinus spp
Carcharhinus leucas
Meleagris gallopavo
Ave

Ave mediana
Trichechus manatus
Mamífero

Tapirus bairdii
Odocoileus virginianus
Canis lupus familiaris

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50

Gráfica 7. Muro norte capa III

64
3.6.2 Material del muro sur

Capa Categoría Grupo faunístico Parte NISP Marcas Frecuencia Termoalt


esquelética tafonómicas esquelética eraciones
Superfi Mamíferos Venado cola Tibia, 4 falange con 3 Marcas de
cie blanca falanges y marcas de corte calor
capa I (Odocoileus metapódio directo e
virginianus)
indirecto

Aves Martinete común Fémur y 2 3,4 Marcas de


(Nycticorax fíbula calor
nycticorax) indirecto
Pajaro cuello de Extremidade 9 2,4 Marcas de
serpiente s y costilla calor
(Anhinga indirecto
anhinga)
Ave pequeña Humero 1 3 -
Pavo (Meleagris Tarsometatar 1 Marcas dentales 3 -
gallopavo) so
Cheloniidae Placas y 4 - 2 Marcas de
Reptiles tibia calor
indirecto
y directo
Tortuga carey Acromion 1 Marcas dentales 2
(Eretmochelys
imbricata)
Cocodrilo de Humero 1 - 3
morelet
(Crocodylus
moreletii)
Iguana rayada Vertebra, 4 Vertebra con 2 Marcas de
(Ctenosaura fíbula, marcas de corte calor
similis) pelvis, hueso indirecto
largo
Testudinae Radio y 3 - 2 Marca de
placas calor
indirecto
Actinopterí Perciformes Vertebra 6 - 2
gios Pez piedra Dentarios 3 1
(Opsanus beta)
Bagre (Bagre Neurocráneo 4 1 Marcas de
marinus) y otolitos calor
indirecto
Pluma golfina Premaxilar 1 - 1 -
(Calamus
leucosteus)
Condríctio Cazon de playa Vertebra 1 2 Marca de
s (Rhizoprionodon t calor
erraenovae) indirecto
Dasyatis spp Vertebra 1 2 Marca de
calor
indirecto
Tiburon tigre Vertebra 1 2 Marcas de
(Galeocerdo calor

65
cuvier) indirecto
Tiburon dentiliso Vértebras 1 2 Marcas de
(Carcharhinus calor
isodon) indirecto
∑ 48
Relleno Mamífero Venado cola Fémur, 3 Demasiado 2,3 Marca de
constru blanca vertebra, erosionado calor
ctivo (Odocoileus astrágalo indirecto
capa II virginianus) izquierdo
Mamífero N.I 1 Posible Marca de
mediano quemado de calor
basura directo
Pecarí (Pecari Fémur, radio 3 3,4 Marca de
tajacu) calor
directo
Aves Pavo (Meleagris Fémur 1 2
gallopavo)
Pavo de monte Fémur 1 4 Marcas de
(Meleagris calor
ocellata) indirecto
Reptiles Cheloniidae Placas 28 Algunos restos 2 Marcas de
Pleurales, pueden calor
falange presentar directo e
posibles marcas indirecto
de quemado de
basura
Testudinae Placas 6 Marcas de 2
pleurales cortes
Tortuga verde Fémur, 10 - 2,3 Marca de
(Chelonia mydas) falange, calor
acromion, indirectoy
escapula directo
Tortuga carey Fémur 3 Marcas de 3 Marcas de
(Eretmochelys fragmentado calor
imbricata) directo
Iguana rayada Dentario 1 1
(Ctenosaura
similis)
Tiburon de puntas Vértebras 5 2 Marcas de
Condríctio negras calor
s (Carcharhrinus indirecto
limbatus)
Perciforme Vertebra 1 2
Actinopterí
gios Bagre boca chica Neurocráneo 1 1
(Ariopsis felis)
Pluma golfina Esqueleto 6 1,2 Marcas de
(Calamus axial y calor
leucosteus) cráneo directo
Chac-chi Ceratoyal 1 1
(Haemulon
plumierii)

66
Crustáceos Cangrejo de Pinzas 9 - - Pinzas
piedra (Menippe con
mercenaria) marcas de
calor
indirecto
Crustáceo N.I Pinzas 5 Muy 2 Marcas de
fragmentado calor
indirecto
∑ 85
Exterior Mamíferos Mono araña Vertebra 1 2
de la (Ateles geoffroyi)
estructur Venado cola Tibia, 10 Marcas dentales, 2,3 Marcas de
a, Capa blanca (Odocoileus falanges y posibles roedores calor
III virginianus) vértebras indirecto
Mamífero mediano Hueso largo 1 - Marca de
calor
indirecto
Mamífero grande Costillas, 12 2,3 Marcas de
extremidades calor
directo e
indirecto
Manatí Costillas y 4 2 Marca de
(Trichechus vértebras calor
manatus) indirecto
Aves Pavo (Meleagris Tibia 2 Fragmentado 4 Marca de
gallopavo) calor
indirecto
Ave pequeña Tibiotarso 1 4 Marca de
calor
indirecto
Ave mediana Hueso largo 1 -
Reptiles Cheloniidae Placas 41 2 Marcas de
Pleurales, calor
falange directo e
indirecto
Testudinae Placas 18 2,3 Marcas de
Pleurales, calor
esqueleto directo
axial,
extremidades
Rhinoclemmys sp Placas 2 Marcas dentales 2
de posible roedor
Tortuga caguama Falanges, 10 2 Marcas de
(Caretta caretta) acromion y calor
pleurales directo e
indirecto
Tortuga verde Costillas, 17 Marcas dentales, 2,3 Marcas de
(Chelonia mydas) humero, posibles roedores calor
femur, directo e
falange y indirecto
pleurales
Tortuga carey Placas, 8 1,2 Marcas de
(Eretmochelys costillas y calor
imbricata) cráneo indirecto
Iguana rayada Mandíbula 1 1 Marcas de

67
(Ctenosaura calor
similis) indirecto
Cocodrilo de Cráneo, 4 Algunas marcas 1,2 Marcas de
morelet extremidades, de cortes y calor
(Crocodylus esqueleto dentales indirecto
moreletii) axial
Condríctios Carcharhinus spp Vértebras 1 2 Marcas de
calor
indirecto
Tiburón de puntas Vertebra 1 2 Marcas de
negras calor
(Carcharhrinus indirecto
limbatus)
Cazón de playa Vértebras 1 2 Marcas de
(Rhizoprionodon te calor
rraenovae) indirecto
Tiburón tigre Vertebra 1 2 Marcas de
(Galeocerdo calor
cuvier) indirecto
Dasyatis spp Vértebras 5 2 Marcas de
calor
indirecto
Actinopterí Róbalo Esqueleto 10 1,2 Marcas de
gios (Centropomus axial, cráneo calor
undecimalis) indirecto
Perciforme Espina y 2 2 Marcas de
vertebra calor
indirecto
Bagre boca chica Cráneo 5 1 Marcas de
(Ariopsis felis) calor
indirecto
Chac-chi Dentario 1 1
(Haemulon
plumierii)
Cangrejo de piedra Pinza 1 - Marcas de
Crustáceos (Menippe calor
mercenaria) indirecto

N.I N.I 10

∑ 171
Tabla 3. Fauna del muro sur dividida en capas.

En la primera capa del muro sur (Gráfica 8 y 9) podemos apreciar poca evidencia de

marcas en los restos de peces. En los reptiles no hay una gran diferencia con el resto de la

muestra. Los condríctios de nuevo muestran una variedad taxonómica con marcas de

68
termoalteración siendo todas vértebras hervidas. En las aves, únicamente el martinete

presenta marcas de hervido en un total de nueve fragmentos.

Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas

Perciforme
Actinopterigios

Calamus leucosteus

Opsanus beta

Bagre marinus

Ctenosaura similis

Crocodylus moreletii
Reptiles

Testudinae

Eretmochelys imbricata

Cheloniidae

Rhizoprionodon terraenovae
Condríctios

Galeocerdo cuvier

Dasyatis spp

Carcharhinus Isodon

Nycticorax nycticorax

Meleagris gallopavo
Ave

Ave pequeña

Anhinga anhinga
mífe
Ma

Odocoileus virginianus
ro

0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Gráfica 8. Muro sur capa I representa el 4.33% NISP total.

69
Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I

Perciforme
Actinopterigios

Calamus leucosteus

Opsanus beta

Bagre marinus

Ctenosaura similis

Crocodylus moreletii
Reptiles

Testudinae

Eretmochelys imbricata

Cheloniidae

Rhizoprionodon terraenovae
Condríctios

Galeocerdo cuvier

Dasyatis spp

Carcharhinus Isodon

Nycticorax nycticorax

Meleagris gallopavo
Ave

Ave pequeña

Anhinga anhinga
Mam
ífero

Odocoileus virginianus

0 1 2 3 4 5 6 7 8 9

Gráfica 9. Muro sur capa I.

La segunda capa del muro sur (Gráficas 10 y 11) presenta una mayor cantidad de

especímenes con marcas de fuego directo en relación a los de hervido, resaltando los restos

de tortugas marinas y de pecarí. El esqueleto axial es el que mayor frecuencia presenta,

pero si no contamos condríctios y reptiles, las extremidades tanto delanteras como traseras

se observan con mayor frecuencia en los otros grupos taxonómicos.

70
Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas

Crustaceos
Crustaceos

Menippe mercenaria

Perciforme
Actinopterigios

Haemulon plumierii

Calamus leucosteus

Ariopsis felis

Testudinae

Ctenosaura similis
Reptiles

Cheloniidae

Eretmochelys imbricata

Chelonia mydas
Cond
ríctio

Carcharhinus limbatus
s

Meleagris ocellata
Ave

Meleagris gallopavo

Mamífero mediano
Mamífero

Pecari tajacu

Odocoileus virginianus

0 5 10 15 20 25 30
Gráfica 10. Muro sur capa II representa el 7.48% NISP total.

71
Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I

Crustaceos
Crustaceos

Menippe mercenaria

Perciforme
Actinopterigios

Haemulon plumierii

Calamus leucosteus

Ariopsis felis

Testudinae

Ctenosaura similis
Reptiles

Cheloniidae

Eretmochelys imbricata

Chelonia mydas
Condríc
tios

Carcharhinus limbatus

Meleagris ocellata
Ave

Meleagris gallopavo

Mamífero mediano
Mamífero

Pecari tajacu

Odocoileus virginianus

0 5 10 15 20 25 30 35

Gráfica 11. Muro sur capa II.

72
La tercera capa del muro sur (Gráfica 12 y 13) presenta una mayor tendencia de

especímenes hervidos, patrón parecido a la mayoría de la muestra; encontramos una alta

presencia de restos de tortugas marinas, siendo la mayoría del esqueleto axial, aunque sólo

los restos pertenecientes a las extremidades presentan las marcas de termoalteración. Los

restos de condríctios presentan de nuevo una variedad taxonómica, siendo todos los

elementos vértebras en su mayoría con huellas de hervido. Finalmente los mamíferos

presentan restos de manatí, los cuales son relativamente escasos en la muestra general,

siendo en su mayoría costillas con marcas de fuego directo

73
Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas
Crus
tace Menippe mercenaria
Actinopterigios os
Perciforme
Haemulon plumierii
Centropomus undecimalis
Ariopsis felis
Testudinae
Rhinoclemmys sp
Ctenosaura similis
Reptiles

Crocodylus moreletii
Cheloniidae
Eretmochelys imbricata
Chelonia mydas
Caretta caretta
Rhizoprionodon terraenovae
Galeocerdo cuvier
Condríctios

Dasyatis spp
Carcharhinus spp
Carcharhinus limbatus
Ave pequeña
Ave

Ave mediana
Meleagris gallopavo
Mamífero mediano
Mamífero grande
Mamífero

Trichechus manatus
Odocoileus virginianus
Ateles geoffroyi

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45

Gráfica 12. Muro sur capa III representa el 15.76% NISP total.

74
Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I

ceo
Cru
sta Menippe mercenaria

Actinopterigios s
Perciforme
Haemulon plumierii
Centropomus undecimalis
Ariopsis felis
Testudinae
Rhinoclemmys sp
Ctenosaura similis
Reptiles

Crocodylus moreletii
Cheloniidae
Eretmochelys imbricata
Chelonia mydas
Caretta caretta
Rhizoprionodon terraenovae
Condríctios

Galeocerdo cuvier
Dasyatis spp
Carcharhinus spp
Carcharhinus limbatus
Ave pequeña
Ave

Ave mediana
Meleagris gallopavo
Mamífero mediano
Mamífero grande
Mamífero

Trichechus manatus
Odocoileus virginianus
Ateles geoffroyi

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45

Gráfica 13. Muro sur capa III

75
3.6.3 Material del muro este

Capa Categoría Grupo faunístico Parte NISP Marcas Frecuencia Termoalt


esquelética tafonómicas esquelética eraciones
Superfi Reptiles Cheloniidae Pleurales, 8 - 2,4 Marcas de
cie tibia, calor
capa I plastrón y directo e
sacro indirecto
Tortuga verde Falange y 2 - 4 Marca de
(Chelonia mydas) fémur calor
directo
Tortuga carey Acromion 1 - 2 -
(Eretmochelys
imbricata)
Testudinae Vertebra 1 - 2 -
Reptil N.I Hueso largo 1 Muy erosionado - -
Condríctio Carcharhinus spp Vertebra 2 - 2 Marca de
s calor
indirecto
Dasyatis spp Vertebra 3 - 2 Marcas de
calor
indirecto
Actinopterí Pez piedra Dentarios 2 - 1 Marcas de
gios (Opsanus beta) calor
indirecto
Perciforme Hyomandibu 54 - 1,2 Marcas de
lar y calor
vértebras directo e
indirecto
N.I 2
∑ 76
Tabla 4. Fauna del muro este, dividido en calas.

En el muro este unicamente está presente una capa estratigráfica (Gráfica 14 y 15),

la mayoría de la muestra de esta capa presenta marcas tafonómica, los peces muestran

cuatro fragmentos hervidos y uno quemado, el pez diablo muestra dos fragmentos hervidos,

de los reptiles resaltan los seis restos quemados de tortuga marina. Los peces están

representados en partes casi iguales entre los restos del esqueleto axial y del cráneo, los

reptiles en su mayoría son del esqueleto axial, y algunos restos de extremidades traseras y

delanteras.

76
Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas
Actinopte
Perciforme
rigios

Opsanus beta

Reptil N.I

Testudinae
Reptiles

Cheloniidae

Eretmochelys imbricata

Chelonia mydas
Condrícti

Dasyatis spp
os

Carcharhinus spp

0 1 2 3 4 5 6 7 8 9

Gráfica 14. Muro este capa I representa el 2.46% NISP total.

Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I


Actinopt

Perciforme
erigios

Opsanus beta
Reptil N.I
Testudinae
Reptiles

Cheloniidae
Eretmochelys imbricata
Chelonia mydas
Condrícti

Dasyatis spp
os

Carcharhinus spp

0 1 2 3 4 5 6 7 8 9

Gráfica 15. Muro este capa I.

77
3.6.4 Material del muro oeste

Capa Categoría Grupo faunístico Partes NISP Marcas Frecuencia Termoalt


esqueléticas tafonómicas esquelética eraciones
Super Aves Pavo (Meleagris Tibiotarso 1 Marcas de 4 Marcas de
ficie gallopavo) cortes y dentales calor
capa I indirecto
Ave mediana Fémur, tibia, 3 Marcas de 4 Marcas de
fíbula cortes y dentales calor
indirecto
Reptiles Cheloniidae Placas, 13 - 2 Marcas de
acromion y calor
escapula indirecto
N.I Tibia 1 Muy 4 Marca de
fragmentado calor
directo
∑ 18
Capa Mamíferos Venado cola Falanges, 4 Marcas de 2 Marcas de
II ext. blanca vértebras cortes calor
(Odocoileus directo e
virginianus) indirecto
Mamífero grande Hueso largo 1 - - Marcas de
calor
indirecto
Aves Pavo (Meleagris Vertebra 1 Marcas de 2
gallopavo) cortes

Pavo de monte Radio 1 Marcas dentales 3 Marcas de


(Meleagris de perro calor
ocellata) (anolado) indirecto
Ave mediana Fíbula, 2 Marcas de corte 4 Marcas de
tarsometatar calor
so directo
Fregata (Fregata Radio, 5 - 3,4 Marca de
magnificens) coracoide, calor
tarometatars indirecto
o, fémur
Reptiles Testudinae Placas 3 - 2,4
marginales,
fémur
Crustáceos Cangrejo de Pinzas 1 - 2 -
piedra (Menippe
mercenaria)
N.I - - 1 - - -
∑ 19
Capa Mamíferos Venado cola Tibia 1 - 4 Marca de
III blanca (Odocoileus calor
Ext. virginianus) directo
Aves Ave mediana Hueso largo y 2 Marcas dentales 4 Marcas de
tibia calor
indirecto

78
Reptiles Cheloniidae Placas y 8 - 2 Marcas de
plastrón calor
directo e
indirecto
Tortuga verde Acromion y 11 - 2 -
(Chelonia mydas) placas
Iguana rayada Pelvis 1 - 2 Marcas de
(Ctenosaura calor
similis) directo
Condríctios Carcharhinus spp Vertebra 1 2
Actinopterígi Bagre (Bagre Neurocráneo 2 - 1 Marcas de
os marinus) calor
indirecto
Perciforme Hyomandibul 4 Marcas dentales 1 Marcas de
ar y de corte calor
indirecto
N.I - - 1 - - -
∑ 31
Tabla 5. Fauna del muro oeste, dividido en calas

La primera capa del muro oeste, presenta una baja cantidad de especímenes, sólo cabe

mencionar los seis fragmentos hervidos de tortuga marina.

Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas

Reptil N.I
Reptil

Cheloniidae

Ave mediana
Ave

Meleagris gallopavo

0 2 4 6 8 10 12 14

Gráfica 16. Muro oeste capa I representa el 1.77% NISP total.

Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I

Reptil N.I
Reptil

Cheloniidae
Ave mediana
Ave

Meleagris gallopavo

0 2 4 6 8 10 12 14

Gráfica 17. Muro oeste capa I.

79
La segunda capa de este muro (Gráficas 18 y 19), las aves presentan algunos

especímenes que presentan marcas, cinco fragmentos hervidos del martinete y un hervido

de pavo de monte, los mamíferos cuentan con tres fragmentos, un hervido y un quemado

del venado cola blanca y el otro fragmento hervido de un mamífero sin identificar.

Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas


stac
Cru

eo

Menippe mercenaria
Testudinae
Reptil

Cheloniidae
Caretta caretta
Ave mediana
Fregata magnificens
Ave

Meleagris ocellata
Meleagris gallopavo
Mamífe

Mamífero grande
ro

Odocoileus virginianus

0 1 2 3 4 5 6

Gráfica 18. Muro oeste capa II representa el 2.06% NISP total.

Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I


Cru
sta

Menippe mercenaria
ce
Reptil o

Testudinae
Cheloniidae
Caretta caretta
Ave mediana
Fregata magnificens
Ave

Meleagris ocellata
Meleagris gallopavo
Mamíf

Mamífero grande
ero

Odocoileus virginianus

0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 4.5

Gráfica 19. Muro oeste capa II

80
La última capa de este muro (Gráfica 20 y 21) podemos apreciar en los peces que el

bagre presenta dos fragmentos hervidos. En los reptiles, la iguana negra tiene un fragmento

quemado y las tortugas marinas un fragmento hervido y uno quemados. Una vértebra

hervido de tiburón. Una tibia y un hueso largo no identificado hervidos de aves no

identificadas. Finalmente hay presencia de venado cola blanca con un fragmento quemado.

Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas


Actinopter

Perciforme
igios

Bagre marinus

Ctenosaura similis
Reptiles

Cheloniidae

Chelonia mydas
Cond
ríctio

Carcharhinus spp
ífero Ave s

Ave mediana
Mam

Odocoileus virginianus

0 2 4 6 8 10 12

Gráfica 20. Muro oeste capa III representa el 2.95% NISP total.

Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I


pterigi
Actino

Perciforme
ero e os Reptiles os

Bagre marinus
Ctenosaura similis
Cheloniidae
Chelonia mydas
Ma ndr
míf Av ícti
Co

Carcharhinus spp
Ave mediana
Odocoileus virginianus

0 2 4 6 8 10 12
Gráfica 21. Muro oeste capa III.

81
3.6.5 Material del área de actividad

Capa Categoría Grupo faunístico Parte NISP Marcas Frecuencia Termoalt


esquelética tafonómicas esquelética eraciones
Superfi Reptiles Cheloniidae Pleural 1 Parte distal 2 -
cie
capa I Tortuga carey Acromion, 2 - 2 Marcas
(Eretmochelys pleural de calor
imbricata) indirecto
∑ 3
Relleno Mamíferos Venado cola Extremidades 4 Fracturas en 2,3,4 Marcas de
construc blanca (Odocoileus y vertebra fresco calor
tivo virginianus) directo e
capa II indirecto
Manatí Costillas 4 - 2 Marcas de
(Trichechus calor
manatus) indirecto
Mamífero mediano Tibia 1 - 4 Marca de
calor
directo
Mamífero grande Fragmento de 5 - 2,4 Marca de
hueso largo, calor
vertebra, directo
tibia
Mono araña Falange 1 - 3 -
(Ateles geoffroyi)
Perro (Canis lupus Vertebra 1 Marcas de artritis 2 -
familiaris)
Aves Pavo (Meleagris Humeros 2 Marcas dentales 3 Marcas de
gallopavo) calor
indirecto
Pajaro cuello de Falange, 2 - 3 -
serpiente (Anhinga carpometacap
anhinga) o
Ave mediana Hueso largo, 3 Marcas de corte 3,4 Marcas de
fémur y radio y fractura en calor
fresco directo e
indirecto
Ave pequeña Tarsometatar 4 Fractura al fresco 2,44 Marcas de
se, sinsacro y calor
coracoide indirecto
N.I 4 - - Marcas de
calor
indirecto
Reptiles Cheloniidae Placas, 15 - 2,4 Marcas de
costillas y calor
tibia indirecto
Tortuga verde Falange 1 - - -
(Chelonia mydas)
Tortuga blanca Radio 1 Marcas dentales 3 Marcas de
(Caretta caretta) y anolado calor
indirecto

82
Testudinae Placas 13 - 2 Marcas de
calor
directos e
indirectos
Iguana rayada Fíbula, 4 - 2,3,4 Marcas de
(Ctenosaura fémur, tarso y calor
similis) humero directos e
indirectos
Condríctios Tiburon tigre Vertebra 2 - 2 -
(Galeocerdo
cuvier)
Tiburon dentiliso Vertebra 1 - 2 -
(Carcharhinus
isodon)
Raya latigo Vertebra 3 - 2 Marcas de
(Dasyatis calor
americana) indirecto
Carcharinus spp Vertebra 5 - 2 Marca de
calor
indireto
Actinopterí Bagre (Bagre Neurocráneo 2 - 1 Marcas de
gios marinus) calor
indirecto
Bagre boca chica Radiato 2 - 1 -
(Ariopsis felis)
Pluma golfina Premaxilar 2 - 1 Marcas de
(Calamus calor
leucosteus) indirecto
Perciforme N.I Hiperostosis 6 - 2 -
y vertebra
Crustaceos Cangrejo de piedra Pinzas 1 - 1 Marca de
(Menippe calor
mercenaria) indirecto
N.I - - 6 - - -
∑ 98
Tabla 6. Fauna del área de actividad, separada en calas.

En la primera capa del área de actividad (Gráfica 22 y 23) sólo hay la presencia de

dos fragmentos con marcas de calor, un fragmento hervido de tortuga marina y un de

tortuga carey.

83
Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas
Reptiles
Cheloniidae
Eretmochelys imbricata

0 1 2 3 4
Gráfica 22. Área de actividad capa I representa el 0.39 %NISP total.

Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I


Reptiles

Cheloniidae
Eretmochelys imbricata

0 1 2 3 4

Gráfica 23. Área de actividad capa I

En la segunda y última capa de esta zona (Gráficas 24 y 25) hay mayor variedad

taxonómica, encontramos un fragmento de cangrejo de las rocas hervido, en los peces hay

fragmentos hervidos de tres especies: el bagre marino, el bagre de cenote y la plumina.

Entre los reptiles se observan elementos hervidos de tortugas terrestres y algunos

quemados, hay varias vértebras de tiburón hervidas, entre las aves resaltan los dos

fragmentos hervidos de pavo doméstico y entre los mamíferos los cuatro fragmentos

hervidos de manatí.

84
Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas

Actinopterigio ceo
Cru
sta Menippe mercenaria

s
Perciforme
Calamus leucosteus
s

Bagre marinus
Ariopsis felis
Ctenosaura similis
Testudinae
Reptiles

Cheloniidae
Chelonia mydas
Caretta caretta
Galeocerdo cuvier
Condríctios

Dasyatis americana
Carcharhinus spp
Carcharhinus Isodon
Ave N.I
Ave pequeña
Ave

Ave mediana
Meleagris gallopavo
Anhinga anhinga
Mamífero mediano
Mamífero grande
Mamífero

Trichechus manatus
Odocoileus virginianus
Canis lupus familiaris
Ateles geoffroyi

0 2 4 6 8 10 12 14 16

Gráfica 24. Área de actividad capa II representa el 8.76% NISP total.

85
Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I

Actinopterigi ace
ust Menippe mercenaria

os
Cr

Perciforme
Calamus leucosteus
os
Bagre marinus
Ariopsis felis
Ctenosaura similis
Testudinae
Reptiles

Cheloniidae
Chelonia mydas
Caretta caretta
Galeocerdo cuvier
Condríctios

Dasyatis americana
Carcharhinus spp
Carcharhinus Isodon
Ave N.I
Ave pequeña
Ave

Ave mediana
Meleagris gallopavo
Anhinga anhinga
Mamífero mediano
Mamífero grande
Mamífero

Trichechus manatus
Odocoileus virginianus
Canis lupus familiaris
Ateles geoffroyi

0 2 4 6 8 10 12 14 16

Gráfica 25. Área de actividad capa II

3.6.6 Material del patio trasero

Capa Categoría Grupo faunístico Parte NISP Marcas Frecuencia Termoalt


esquelética tafonómicas esquelética eraciones
Pasillo Venado cola Extremidade 17 2,4 Marcas de
entre Mamíferos blanca s, costilla calor
estr. 19 (Odocoileus directo e
y 31 virginianus) indirecto
capa Mamífero grande Cráneo 2 1
II,III,IV Aves Meleagris sp Tarsometata 1 4 Marcas de
rso calor
indirecto
Pavo (Meleagris Tarsometata 2 4 Marcas de
gallopavo) rso calor
indirecto
Cheloniidae Esqueleto 6 2 Marcas de

86
Reptiles axial calor
directo
Tortuga caguama Esqueleto 5 2 Marcas de
(Caretta caretta) axial, calor
extremidade directo e
s indirecto
Testudinae Esqueleto 9 2
axial
Cherna Espina 1 2
Actinopter (Epinephelus dorsal
ígios morio)
Bagre cabeza Ceratoyal 1 1 Marca de
chica (Ariopsis calor
felis) indirecto
Pargo (Lutjanus Espina 1 2
cyanopterus)
Pez angel gris Espina 1 2
(Pomacanthus
arcuatus)
Perciforme Vértebras, 6 1,2 Marcas de
neurocráneo calor
indirecto
N.I N.I 7
∑ 59
Tabla 7. Fauna del patio trasero dividida en las secciones de la cala.

En la segunda capa del patio trasero (Gráfica 26 y 27) encontramos una gran

cantidad de restos con marcas de termoalteraciones. De los peces se puede observar al

bagre marino con un espécimen hervido, de los reptiles todos los restos de esta capa

muestran marcas de termoalteración, siendo más los de fuego directo que los hervidos. De

las aves aparece de nuevo el martinete con dos especímenes con marcas, uno quemado y el

otro hervido, finalmente en los mamíferos, el venado cola blanca es el que más fragmentos

presenta con un total de ocho quemados y uno hervido.

87
Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas
Condríc Rep Actinopteri
gios Perciforme
Epinephelus morio
Ariopsis felis
Caretta caretta
tios til

Ginglymostoma cirratum
Carcharhinus spp
Nycticorax nycticorax
Aves

Meleagris gallopavo
Mamífe

Trichechus manatus
ro

Odocoileus virginianus

0 2 4 6 8 10 12

Gráfica 26. Patio trasero capa II representa el 2.26% NISP total.

Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I


Condríc Rep Actinopteri

Perciforme
gios

Epinephelus morio
Ariopsis felis
Caretta caretta
tios til

Ginglymostoma cirratum
Carcharhinus spp
Nycticorax nycticorax
Aves

Meleagris gallopavo
Mamífe

Trichechus manatus
ro

Odocoileus virginianus

0 2 4 6 8 10 12
Gráfica 27. Patio trasero capa II

En el tercer nivel del patio trasero (Gráfica 28 y 29) se encontraron varios restos,

pero pocos de éstos muestran marcas tafonómicas de termoalteración, de los peces sólo un

fragmento hervido de un pez no identificado presenta marcas, de los reptiles un fragmento

quemado de un reptil no identificado y cuatro fragmentos hervidos de iguana negra, además

de dos vértebras de tiburón gris, de las aves sólo un fragmento de pavo y de los mamíferos

un fragmento hervido y uno quemado de venado cola blanca.


88
Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas

Actinopteri ceo
Cru
sta Crustaceos N.I

s
Perciforme
gios
Epinephelus morio
Centropomus undecimalis
Reptil N.I
Ctenosaura similis
Reptiles

Crocodylus moreletii
Testudinae
Cheloniidae
Caretta caretta
ndr
Ave ícti
Co

Carcharhinus spp
Mamífero s os

Meleagris sp
Mamífero pequeño
Mamífero grande
Odocoileus virginianus

0 5 10 15 20 25 30 35 40

Gráfica 28. Patio trasero capa III representa el 10.04% NISP total.

Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I


Cru
sta

Crustaceos N.I
os
Actinopter ce

Perciforme
igios

Epinephelus morio
Centropomus undecimalis
Reptil N.I
Ctenosaura similis
Reptiles

Crocodylus moreletii
Testudinae
Cheloniidae
Caretta caretta
ndr
Av ícti
Co

Carcharhinus spp
Mamífero es os

Meleagris sp
Mamífero pequeño
Mamífero grande
Odocoileus virginianus

0 5 10 15 20 25 30 35 40

Gráfica 29. Patio trasero capa III

89
En el último nivel del patio trasero (Gráfica 30 y 31) se observa una mayor cantidad

de restos con marcas de fuego directo, especialmente del venado cola blanca, el cual

presenta una mayor frecuencia de extremidades delanteras. Las tortugas y peces presentan

una cantidad parecida de especímenes, tanto en frecuencia como en marcas de

termoalteración.

Hervidos Parcialmente quemado Sin marcas


Mamíf Reptile Actinopter

Perciforme
igios

Pomacanthus arcuatus
Lutjanus cyanopterus
Cheloniidae
s

Caretta caretta
Mamífero grande
eros

Odocoileus virginianus

0 1 2 3 4 5 6 7

Gráfica 30. Patio trasero capa IV representa el 2.068% NISP total.

Esqueleto axial Extremidades traseras Extremidades delanteras Cráneo N.I


Actinopteri

Perciforme
gios

Pomacanthus arcuatus
Lutjanus cyanopterus
ros Reptiles

Cheloniidae
Caretta caretta
Mamífe

Mamífero grande
Odocoileus virginianus

0 1 2 3 4 5 6 7

Gráfica 31. Patio trasero capa IV

90
Capítulo IV Función de la Estructura 19 de Isla Cerritos

Para poder determinar el uso y la función de la estructura, se realizó un estudio con énfasis

en los rasgos taxonómicos, osteológicos y tafonómicos de la muestra ubicando y

comprendiendo los diferentes patrones y procesos dietéticos que pudieron haber dejado

marcas de consumo en los restos faunísticos, además de considerar cuáles son las

características arquitectónicas del edificio, en relación a las estructuras domésticas en otras

partes del área maya.

La mayoría de los restos provienen de la capa III de la estructura, la cual como se

mencionó se localiza por debajo de los muros de la estructura 19, esto podría indicar que el

material arqueofaunístico formó parte del relleno constructivo.

Este relleno, estuvo conformado por restos faunísticos, cerámicos, líticos y

malacológicos, tomados probablemente de desechos en otras partes de la isla, esto se

evidencia por la presencia de marcas de consumo en los restos faunístico. Entre las diversas

capas de la estructura se observan perfiles taxonómicos y tafonómicos similares, además se

observa un patrón faunístico similar en la estructura 5 del sitio, como lo demostró Herrera

(2011).

El uso de los desechos como relleno constructivo es un patrón común en islas

precolombinas. Se considera que los contextos culturales de fauna pueden pertenecer a

basureros o a contextos relacionados con la explotación humana de la fauna en las

actividades de la vida cotidiana, pero se debe considerar que dichos contextos pueden ser

producto de acumulaciones naturales por parte de agentes faunísticos que habiten el sitio,

durante la ocupación o posterior al abandono del mismo (Götz 2004, 2006).

91
Por otro lado, el material de la capa I, que es el material más importante para el

presente estudio, representa la evidencia de las actividades realizadas en la estructura,

siendo esto un dato sumamente relevante, pues como se discutirá a continuación, puede ser

clave para la interpretación de la función de la estructura 19.

El materia de la capa I, refleja el último momento de uso de la estructura, por lo que

los perfiles taxonómicos presentes en dicha capa, dan una imagen de los patrones de

consumo por los últimos usuarios del edificio. La cerámica de la capa I, permite ubicar la

temporalidad de la estructura en su último momento de uso.

4.1 La estructura 19 vista a través de sus materiales

En la estructura 19 se llevó a cabo el consumo de alimentos, lo cual se evidencia en la

presencia de restos faunísticos con marcas de consumo y preparación de alimentos, como

los restos de vértebras de pescado con marcas de hervido, y los restos de venado cola

blanca con marcas de termoalteración, además de las marcas de cortes en las epífisis

proximales, y de la presencia de formas cerámicas atribuidas al uso doméstico, entro los

que se encuentra el consumo de alimentos. Pero sólo decir que se consumían alimentos, no

nos indica la función completa de la estructura, pues en cualquier edificio se pudo dar esta

práctica.

Los patrones de desecho son uno de los indicadores de la función de un edificio,

pues dependiendo del tipo de estructura, la basura es desechada de diferente manera. Al

analizar el patrón de descarte en la estructura 19 se observa que en ésta, se depositaron la

mayoría de los restos faunísticos en las secciones de los muros, específicamente en el muro

sur.

92
El muro sur presenta la mayor cantidad de restos con marcas de termoalteración,

especialmente dentro de la primera capa (tabla 7), donde más de la mitad del material

faunístico cuenta con marcas atribuidas a procesos de consumo y preparación de alimentos,

además de que el material cerámico es en su mayoría restos de cajetes, ollas y cazuelas,

formas atribuidas al consumo y servicio de alimentos.

El material del muro sur fue estudiado y analizado, considerando que la entrada

principal de la estructura se encuentra en el muro este, pegado al muro sur. Esta entrada se

encuentra ubicada a escasa distancia del muro sur es por lo tanto factible decir que la

acumulación de restos faunísticos de esta zona, se debe a la necesidad de los usuarios de

esta estructura de mantener libre el accesos a la misma, por lo que los restos de basura

fueron barridos hacia el muro sur. Existe una baja frecuencia de restos faunísticos con

marcas de alteración en el muro oeste, la mayoría del material de esta sección fue

recuperado de la porción exterior del muro, lo cual implica que este material no está

relacionado directamente con la función de la estructura, ya que no es posible asegurar que

el material represente acciones realizadas dentro de la estructura.

El material de la capa 1 en la zona de actividades es de los más escasos, lo cual

resulta entendible al tratarse de una zona que debería encontrarse libre para poder llevar a

cabo las tareas dentro de la estructura. La basura que se pudo haber generado en esta zona,

debió ser barrida hacia los costados de la estructura, esto indica que los materiales de los

demás muros bien pudieron provenir de la zona de actividad, lo que serviría de indicador

del uso del espacio interior de la estructura como una zona donde se llevaron a cabo las

distintas tarea de la estructura, tareas que estarían definidas por la función del edificio.

En el muro norte se encuentra la mayor concentración de restos faunísticos, sin

embargo, los restos no siempre presentan marcas de termoalteración. En la capa 1 del muro
93
norte se observa poco material osteológico en relación a las demás capas y a las otras

secciones dentro de la estructura, la escasez de elementos osteológicos se debe entender en

comparación al resto del material de la estructura que se encuentre en la capa 1. La baja

concentración de material faunístico en esta zona, puede estar respondiendo a la necesidad

de espacio libre de basura dentro de la estructura para la realización de actividades ajenas a

la manipulación de alimentos, y por lo mismo, la mayoría del material se pudo haber

desechado en otra sección, dejando esta zona de la estructura libre de basura, por lo que

esta pudo ser usada como zona de descanso en la estructura.

El material del muro este es el más bajo en cuanto a marcas de termoalteración, y

de cerámica, resulta interesante la escasez de material en esta zona, pues al estar tan cerca

del patio trasero, cabría esperar que la mayor cantidad de basura se encuentre en esta zona,

la evidencia sin embargo, indica que no se barría la basura hacia este sector de la estructura,

y esto junto con la falta de material de capa 1 del patio trasero, indica que la basura de uso

de la estructura 19 no se desechaba en el patio trasero. Y que esta zona pudo haber estado

destinada para la colocación de los material de la estructura, razón por la cual no habría

necesidad de poner la basura en este, ya que como en otras zonas ocupadas, se debió tener

el área libre para su uso, si con estos consideramos también que pudo no haber ninguna

conexión hacia el denominado patio trasero, resulta factible inferir esta zona, como una de

acceso a las herramientas y objetos necesarios para las actividades dentro del edificio.

En cuanto a la concentración del material en las distintas secciones de la estructura,

podemos identificar las áreas de mayor actividad de acuerdo al material presente en ellas, y

por medio de este material, o la ausencia del mismo, determinar el uso que se les dio a

dichos materiales dentro de la estructura.

94
Por ejemplo, las secciones 4 y 5 presentan la mayor cantidad de restos con marcas

tafonómicas de la capa I. Si se considera que la cuarta sección (el muro sur) es la más

cercana a la entrada de la estructura, y la quinta sección (muro este) sería la zona hacia la

cual se barría la basura, y además consideramos que al no encontrarse huellas de fogatas,

dentro de la estructura. Entonces podemos decir que los alimentos se cocinaron en las

afueras de la estructura o incluso en alguna otra aledaña lo cual se observa igual en otros

sitios del área maya (Manzanilla 1986).

Las demás secciones de la estructura presentan una baja cantidad de restos

arqueofaunísticos con marcas tafonómicas, por lo que en estas zonas se pudieron haber

llevado a cabo actividades que requirieron un espacio libre de basura (Zona de actividad), o

posibles lugares de almacén de otros objetos de uso de la estructura (Muro norte y este).

Capa 1 Capa 2 Capa 3 Capa 4 ∑


Total % Total % Total % Total % Total %
Muro oeste 9 50 11 57 13 41 - - 33 48
(sección 1)
Zona de 2 66 43 43 - - - - 45 44
actividad
(sección 2)
Muro norte 9 75 28 25 61 28 - - 88 26
(sección 3)
Muro sur 25 52 81 95 34 40 - - 145 47
(sección 4)
Muro este 18 23 - - - - - - 18 23
(sección 5)

Patio trasero - - 20 76 12 10 10 37 42 25
(sección 6)
Tabla 8. Restos faunísticos de la estructura 19 con marcas de termoalteración.

La interpretación que podemos sacar de estos datos estaría incompleta si no se

considera antes las características arquitectónicas del edificio en cuestión, pues por medio

95
de la conformación de la estructura y su relación con el sitio, es posible determinar su

función (Gonlin 2004).

Si se observan las características arquitectónicas de la estructura 19, se puede

observar que presenta los rasgos de un edificio de tipo habitacional. Dichas características,

son las dimensiones, los materiales constructivos, la orientación, la ubicación, la forma, la

distancia con otras residencias y el arreglo de las actividades (Gonlin 1994; Manzanilla

1986) y se asocian a un edificio de tipo habitación. Se puede apreciar en la formación de la

estructura 19, tanto la manera en la que está ubicada con respecto a las otras estructuras,

como por la orientación de la entrada, que la estructura 19 presenta las características

arquitectónicas de un edifico de tipo habitacional.

96
Figura 4. Conjunto arquitectónico de las Estr.18a, b y c, con respecto de la Estr. 19.

Este conjunto arquitectónico conformado por las estructuras 18a, b y c (Figura 5),

puede resultar de vital importancia para la interpretación completa de la estructura 19, ya

que es posible una relación entre estas tres estructuras y la estructura 19, pudiendo ser esta

última, parte de un conjunto habitacional junto con las otras estructuras, lo cual se respalda,

por el posible uso común del patio. Sin embargo es necesario la excavación de las

estructuras 18a, b y c, para respaldar esta afirmación.

Es necesario para el estudio, considerar también la información cerámica de la

estructura 19, pues sin este él análisis no estaría completo. La cerámica es uno más de los

97
indicadores de la función de un edificio, ya que como se ha comentado anteriormente, el

estudio de esta, aunado a los demás materiales y a los rasgos arquitectónicos de un edificio,

permite determinar con mayor precisión la función de una estructura arqueológica.

La cerámica presente en la estructura, nos indica que la actividad de esta se centra

en lo domestico, ya que las formas encontradas han sido identificadas como vasijas de

servicio, es decir que son usadas en la preparación, distribución, y almacenamiento de

alimentos. Al respecto de estas formas, podemos encontrar ollas, cazuelas y tecomates, los

cuales han sido identificados por investigadores (Rice 1987), como vasijas usadas para la

cocción y almacenamiento de alimentos, mientras que los tecomates, vasos y platos, se han

identificados para el servicio de los alimentos. Si bien su uso también puede variar de

acuerdo a las necesidades de los habitantes, podríamos mencionar esta función de vajilla de

servicio como función primaria de las formas mencionadas.

Además se debe considerar la baja frecuencia de formas asociadas comúnmente a

contextos diferentes al doméstico, es decir, la alta frecuencia de cerámica tipo incensario o

cajetes trípodes se vincula principalmente a estructuras de tipo ceremonial, como la

encontrada en la estructura 5 de Isla Cerritos (Herrera 2012), y su baja frecuencia en la

estructura 19, ayuda a respaldar la hipótesis de un edifico habitacional, donde las

actividades rituales no eran el principal enfoque de sus habitantes.

Es de esperar, que en una estructura donde se encuentre una vajilla de servicio, se

consuman alimentos, o se preparen los mismo, y ya que no se encontraron evidencias de

fuegos dentro de los límites de la estructura, sabemos que dentro de la misma no se

prepararon los alimentos, por lo que se puede decir que una de las actividades era la del

consumo. La presencia de estas formas cerámicas en la estructura ayuda no solo a

98
determinar la cronología de la estructura, sino que también permite obtener información al

respecto de las actividades dentro de la estructura.

Son estos restos arqueológicos dentro de la estructura los que permiten enlazar los

restos faunísticos con los rasgos arquitectónicos, pues por medio de esta, es que nos es

posible poder darle un uso a los restos faunísticos.

En lo que respecta a esta investigación, queda claro que los usuarios de esta

estructura llevaron a cabo actividades dentro de la estructura, como demuestra la ausencia

de basura en la zona central de la estructura. El consumo de alimentos así mismo, se

observa en los restos faunísticos con marcas de termoalteración, estos restos presentan los

patrones de consumo propios de los habitantes de sitios costeros, como lo son una fuerte

predominancia de pescados y reptiles acuáticos y una baja presencia de mamíferos

terrestres, así como una preferencia por el hervido como método de preparación de

alimentos.

La falta de evidencia de fogatas dentro de la estructura, indica que los alimentos

fueron preparados fuera de esta y en ella sólo se consumían, la presencia de restos con

marcas de termoalteración en el muro oeste y sur, sugieren que estas áreas pudieron haber

sido los lugares donde más se solía consumir el alimento, y la baja cantidad de desechos en

el muro norte, posiblemente sea indicador de un espacio dedicado al descanso de los

usuarios. Al tener la presencia de una vajilla de servicio y de consumo de alimentos, junto

con la presencia de restos faunísticos con marcas de termoalteración, refuerza la idea de un

uso doméstico de la estructura.

Si consideramos también, la disposición de estos materiales dentro de la estructura y

su relación con el espacio interior, podemos apreciar un uso de los diferentes sectores

interiores de la estructura, las secciones en que se dividió el interior de la estructura, en


99
conjunto con los materiales permiten observar una separación de las tareas que se pudieron

llevar a cabo, así como determinar la relación entre materiales y edificio.

Con la presencia de estos materiales en una estructura con los rasgos arquitectónicos

que se observan en estructuras domesticas en otros sitios arqueológicos de la costa maya,

podemos decir que la función de la estructura 19 de Isla Cerritos, es la de una unidad

doméstica.

Queda sin embargo una cuestión más por responder, tomando en cuenta los

desechos faunísticos: ¿cuál fue entonces la dieta de los usuarios de esta estructura?

4.2 Reconstrucción de la dieta de los usuarios de la estructura 19

Los usuarios de la estructura 19 al parecer consumieron mayormente partes ricas en carne

de los distintos animales cuyos restos se encontraron en sus acumulaciones. Proponemos

esto, debido a que se hallaron abundantes materiales esqueléticos del esqueleto axial de las

diferentes especies, con la única excepción de los restos del venado cola blanca, que se

concentraron en huesos apendiculares (también ricos en carne). El consumo de partes ricas

en carne y grasa corresponde a las preferencias del ser humano al momento de elegir

alimentos, como menciona Aymard (1979). La partes seleccionadas finalmente son el

reflejo de los gusto de los individuos, y la representación de estos gustos se ve reflejada en

el registro faunístico (gráfica 32).

Podemos mencionar en primer lugar el venado cola blanca 6.5% NISP, el cual es el

mamífero más importante en la muestra, ya que es el más consumido en el área maya y se

encuentra en una gran cantidad de sitios, además se observan una gran variedad de

elementos ictiofaunísticos, como lo son el bagre 1.5% NISP, el róbalo 4% NISP, o la

plumilla 1.2% NISP, también hay que resaltar a los condríctios que están presentes con una
100
gran variedad de tiburones, aunque en baja cantidad como el tiburón tigre 0.5% NISP y el

cazón de playa 0.2% NISP, pero el grupo que más resalta son los reptiles, ya que lo que

más hay presente en el sitio son las tortugas marinas, tanto la caguama 7% NISP, la verde

8.5% NISP y la carey 4% NISP.

NISP
ígios Crustáceos

Crustaceos N.I

Menippe mercenaria
opter
Actin

Perciformes

Sphyrna sp

Ginglymostoma cirratum
Condríctios

Galeocerdo cuvier

Rhizoprionodon terraenovae

Rajiformes

Carcharhinus

Reptil N.I
NISP
Iguanas
Reptiles

Cocodrilos

Tortugas terrestres

Tortugas marinas

Ave N.I
Aves

Aves de monte

Aves marinas
Mamíferos

Mamíferos Marítimos

Mamíferos terrestres

0 50 100 150 200 250 300 350 400 450

Gráfica 32. NISP total de la muestra analizada.

101
Para poder llevar a cabo una interpretación de los materiales faunísticos, fue

necesario obtener índices cuantitativos, los cuales fueron el NISP y la frecuencia

esquelética: no se consideraron otros índices, pues carecían de importancia para los

objetivos del análisis. Posteriormente, se analizaron las marcas tafonómicas de consumo,

como lo son las marcas por exposición al fuego y las marcas de cortes. Los especímenes

muestran dos marcas diferentes de termoalteración, por un lado tenemos restos que fueron

expuestos a la acción del fuego indirecto (como lo es el hervido), y por otro lado, la

exposición al fuego directo.

Lo primero que se puede discutir al respecto de la observación de marcas de

termoalteración es que en el caso de los mamíferos, la mayoría de los especímenes que

pudieron haber sido utilizados para el consumo muestran un mayor aprovechamiento de las

extremidades, patrón que se observa en otras zonas del área maya, y en otras estructuras del

mismo sitio, como la estructura 5 (Herrera 2011). El resto de los especímenes de mamíferos

que presentan las marcas de termoalteración, pueden ser sobrantes del animal cuando este

fue traído desde tierra adentro.

En el caso de los restos de peces, la mayoría de los restos pertenecen a restos del

esqueleto axial, la mayoría de la carne aprovechable de estos especímenes proviene de esta

zona. Mientras que en el caso de las aves, el consumo de ellas no es tan común en el área

maya, con excepción de los restos de pavo tanto doméstico como de monte, cuyo consumo

está bien documentado para el área maya (Götz 2004, 2007, 2013; Rivas 2011).

Los restos de reptil están presentes en su mayoría con elementos de tortuga marina,

las diferentes especies de tortuga marina fueron aprovechadas por los mayas del pasado,

por su alto contenido cárnico y la relativa facilidad para capturarlos.

102
Se puede decir que la dieta de los usuarios de la estructura 19, se compuso en su

mayoría por elementos marinos, en su mayoría hervidos, siendo el pescado el más

consumido en una variedad de especies producto de la disponibilidad ecológica de la

región, no dejando de lado la caza de animales tierra dentro como fuente alimentaria, pero

encontrándose más limitada, fenómeno que se muestra reflejado finalmente en el registro

arqueológico.

Los perfiles faunísticos que se pueden observar en la estructura 19, corresponden en

variedad a los perfiles de consumo de las zonas costeras del área maya, en especial a los

inmersos en las rutas marítimas del área maya (Andrews y Mock 2002; Sierra 2004), no es

por lo tanto extraño que la dieta de los usuarios de esta estructura, muestre similitudes o sea

igual a la de otros sitios costeros en el área maya, finalmente las limitantes ecológicas y

culturales ayudan a delimitar la variedad gastronómica al que un grupo humano puede

acceder.

Si bien la estructura 19 evidencia que se consumieron alimentos en su interior,

además de que la cerámica refuerza esta aseveración, haría falta un estudio de las

estructuras circundantes para determinar de manera más precisa el papel que tuvo dentro

del conjunto en el que se encuentra, ya que sólo los materiales que se recuperaron de la

estructura no bastan para poder determinar la función de esta, al menos no dentro del

conjunto arquitectónico en el que se encuentra ubicada la estructura 19. Por lo tanto, haría

falta un estudio de la estructura 19, en relación a las demás estructuras que la rodean, para

poder comprender de manera total, el papel que este jugó dentro de la isla.

Usualmente se define la función de una estructura por medio de sus rasgos

arquitectónicos y por el material asociado a ella (Houston 1998), pero cuando uno de éstos

103
elementos falta, nos vemos en el problema de no poder definir con certeza que función

pudo haber tenido, especialmente con el segundo de éstos.

104
Consideraciones finales
Con base en los materiales recuperados de la estructura 19, el análisis de marcas

tafonómicas en restos óseos, la comparación de rasgos arquitectónicos y la relación de una

estructura con los demás edificios dentro del mismo sitio arqueológico, es posible

determinar la función de una estructura arqueológica.

Esto no es algo realmente nuevo, pero finalmente el propósito de esta investigación

no es la de crear una nueva metodología, ni de desarrollar un manual para la identificación

de una estructura arqueológica con base en el registro arqueofaunístico. El propósito de esta

investigación fue la de determinar la función de la estructura 19, en el sitio de Isla Cerritos,

Yucatán. Esto se logró por medio del análisis de los restos arqueofaunísticos y las

características arquitectónicas del edificio asociadas a los restos cerámicos. Durante el

análisis de los restos faunísticos se buscaron las marcas relacionadas con el consumo de los

alimentos, específicamente se hizo énfasis en las marcas de termoalteración, ya que estas

marcas están fuertemente relacionadas con la manipulación antrópica de los huesos, al

menos dentro de los sitios arqueológicos.

El análisis de las marcas de termoalteración permitió determinar cuáles restos

fueron manipulados por el ser humano durante un proceso de consumo o preparación de

alimento, y ubicar los procesos que llevaron a cabo estas marcas. Las marcas de

termoalteración son útiles para interpretar la función de una estructura, ya que permiten

determinar actividades de consumo y preparación de alimentos, así como de desecho de los

mismos (la quema de basura), ubicarlas, estudiarlas y entenderlas en relación a la muestra

total de elementos faunísticos es de vital importancia para poder sacar de ellas la

información necesaria sobre la función de una estructura arqueológica.

105
Sin embargo, fue necesario considerar una gama de factores y características

además de los materiales asociados a la estructura. Como se menciona al principio de este

apartado, hay una gran variedad de elementos, tanto arquitectónicos, como de materiales

asociados que en la opinión del autor, deben ser tomados en cuenta para poder determinar

de manera correcta la función de un edifico.

Al tomar en cuenta las características arquitectónicas del edifico, nos permitió

observar indicadores de una estructura habitacional, como lo son, las dimensiones del

edificio, los materiales con los que se construyó, la ubicación de la estructura en relación a

otras estructuras del sitio. El uso de materiales faunísticos para determinar la función de un

edificio es posible, sólo si se toman en cuenta otros factores, ya que los restos faunísticos

sólo permiten apreciar una parte de la historia de una estructura, es aquí cuando al combinar

el análisis de los restos faunísticos con otros, que se puede llegar a apreciar la totalidad del

objeto de estudio.

Es necesario por lo tanto, tomar en cuenta la mayor cantidad de factores posibles,

para poder de esta manera, dar la más precisa de las interpretaciones, la cual, aun con toda

la meticulosidad, jamás será absoluta, los datos pueden cambiar, o la manera en la que éstos

son interpretados. El trabajo de los arqueólogos, finalmente es la de acercarse lo más

posible al pasado, por lo que la metodología debe ser lo más precisa y rigurosa posible, con

el fin de evitar errores de interpretación, que nos lleven a dar una falsa imagen de lo que

pudo haber habido.

106
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