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EXP. N.

° 01388-2010-PHC/TC
PASCO
CIRILO CORNELIO
SALVADOR

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 4 días del mes de abril de 2012 , la Sala Primera del Tribunal
Constitucional, integrada por los magistrados Álvarez Miranda, Urviola Hani y
Beaumont Callirgos, pronuncia la siguiente sentencia

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Cirilo Cornelio


Salvador contra la resolución expedida por la Sala Mixta de la Corte Superior de
Justicia de Pasco, de fojas 428, su fecha 24 de setiembre de 2009 que declaró
infundada la demanda de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 20 de abril de 2009, don Cirilo Cornelio Salvador interpone


demanda de hábeas corpus contra los jueces superiores integrantes de la Primera
Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de Huánuco,
señores Uceda Magallanes, Vergara Mallqui y Cornelio Soria, alegando la grave
amenaza de violación de sus derechos al debido proceso y a la motivación de
resoluciones judiciales, en su actuación como magistrados de segunda instancia en
el proceso penal signado con número de Expediente 2000-089, seguido en su
contra por el delito de corrupción de funcionarios-cohecho propio, en agravio del
Estado, don Eleodoro Huaranga Solórzano y de don Marcos
Daniel Malpartida Ramos.

Sostiene que en el referido proceso se le declaró reo contumaz por auto del
4 de junio de 2008; que sin embargo, esta resolución no ha declarado expresa y
taxativamente la suspensión de la prescripción de la acción penal conforme a lo
dispuesto por el artículo 1 de la Ley 26641, por lo que dicha suspensión no opera
de forma automàtica sino que tiene que estar declarada mediante resolución
dictada por el a quo. Agrega que el colegiado que integran los demandados no ha
advertido la suspensión de la prescripción. Añade que se han sobrepado los plazos
ordinario y extraordinario previstos en el código sustantivo, pero que la resolución
que rechaza la prescripción no ha sido debidamente motivada; que con el accionar
de los demandados se pone en grave amenaza y riesgo su libertad personal, por
cuanto el proceso en su contra se encuentra prescrito, a lo que se suma su
parcializada y extraña actuación, por lo que es casi seguro que lo pongan en
prisión.

Realizada la sumaria investigación los demandados


señores Uceda Magallanes, Vergara Mallqui y Cornelio Soria, en su escrito de
fojas 285, refieren que su pronunciamiento fue sustentado en lo resuelto en el
proceso penal signado con número de expediente 89-2000, mediante resolución
del 4 de junio de 2008, y dispusieron la ubicación y captura del recurrente, y entre
tanto reservaron el señalamiento de día y hora para el acto de la audiencia oral
hasta que sea habido; que el recurrente quien ha sido emplazado para que concurra
al juicio oral bajo apercibimiento de ser declarado reo contumaz, con su conducta
evasiva busca rehuir la acción de la justicia, no obstante tener conocimiento del
proceso, por lo que es rebelde al llamamiento judicial. Agregan que si bien en la
resolución cuestionada no se declaró la suspensión de la prescripción, también es
cierto que la reserva del señalamiento de día y la hora para la audiencia oral hasta
que sea habido el recurrente, significa la suspensión del trámite procesal y por ende
es implícita la suspensión de la prescripción, y que lo que busca el recurrente es la
nulidad de lo resuelto en el proceso. A su vez el vocal demandado, don
Pedro Ivan Uceda Magallanes, a fojas 311, señala que fue vocal ponente en la
causa seguida contra el recurrente y que ha cumplido con realizar su descargo
correspondiente.

El Primer Juzgado Especializado en lo Penal de la Provincia de Pasco, con


fecha 3 de julio de 2009, declara infundada la demanda por considerar que no
resulta procedente cuestionar mediante el proceso de hábeas corpus la actuación
del órgano jurisdiccional respecto a aspectos de orden estrictamente legal y que el
recurrente ha sido declarado reo contumaz mediante la cuestionada resolución
contra la cual no ha interpuesto recurso alguno; además, que si bien dicha
resolución no ha declarado de manera expresa la suspensión de la prescripción,
ello no la hace independiente sino que se produce por la declaración de contumacia,
por lo que la resolución del 8 de enero de 2009, que desestima la prescripción,
obedece a criterios jurisdiccionales; consecuentemente a través del presente
proceso no se puede intervenir en determinadas jurisdicciones dentro de los
procesos regulares, ya que ello implicaría revisar resoluciones jurisdiccionales que
son aspectos de la justicia ordinaria.

La Sala Superior competente confirmó la sentencia apelada estimando que


de los actuados se aprecia que el recurrente se ha sometido a diversos actos del
juzgamiento oral, conforme a las respectivas actas y ha sido juzgado y sentenciado
en forma absolutoria en dos oportunidades, luego de lo cual se han señalado
diversas fechas para el inicio del juicio oral, a las cuales no ha acudido, por lo cual
fue declarado reo contumaz; consecuentemente tiene conocimiento del estado del
proceso penal, debiendo respetar las reglas impuestas y someterse al juzgamiento
oral para responder frente a los cargos incriminados en su contra. Expresa también
que se le ha notificado válidamente en su domicilio procesal la resolución por la
cual se le declara contumaz; que ha presentado un escrito solicitando la
prescripción de la acción penal y de la pena, el cual fue desestimado, apelando esta
decisión, que motivó la emisión de la resolución del 26 de enero de 2009, que
confirmó dicha desestimatoria, y que la resolución por la cual se le declara reo
contumaz ha sido expedida por otros jueces distintos a los demandados, la cual,
sin embargo, se encuentra debidamente motivada.

FUNDAMENTOS

Delimitación del Petitorio

1. El recurrente alega que ya prescribió la acción penal en su contra por el delito


de corrupción de funcionarios- cohecho propio, porque la resolución del 4 de
junio de 2008, que lo declara reo contumaz, no declaró taxativamente la
suspensión de la prescripción de conformidad con lo previsto por el artículo 1
de la Ley 26641 y que, por tanto, opera dicha prescripción al haberse
sobrepasado los plazos ordinario y extraordinario previstos en el Código Penal
respecto al delito en mención. Alega también la amenaza de la violación de los
derechos al debido proceso, a la motivación de resoluciones judiciales y de la
forma prescrita por la ley.

Improcedencia de los argumentos de mera legalidad

2. En el presente caso el recurrente alega la prescripción de la acción penal porque


la resolución del 4 de junio de 2008 que lo declara reo contumaz (fojas 290 de
autos), no declaró taxativamente la suspensión de la prescripción de
conformidad a lo previsto por el artículo 1 de la Ley 26641. Al respecto
dicho alegato, consistente en que la referida ley debe ser interpretada en el
sentido de que únicamente procede la suspensión de la prescripción cuando así
el juez lo declara y no en el sentido de que la suspensión procede de pleno
derecho, de modo automático, constituye un alegato infraconstitucional, que
excede el objeto de los procesos constitucionales de la libertad. En este sentido
este Tribunal debe reiterar que no es competencia de la justicia constitucional
determinar la mejor interpretación de la ley (Expediente 2005-2006-PHC,
fundamento 3). Consecuentemente, este Tribunal no puede analizar el criterio
jurisdiccional de los magistrados emplazados en materias que son de su
exclusiva competencia y dado que sobre este extremo la reclamación del
recurrente (hechos y petitorio) no está referida al contenido constitucionalmente
protegido por el derecho tutelado por el hábeas corpus, resulta de aplicación el
artículo 5º, inciso 1, del Código Procesal Constitucional, por lo que la demanda
debe desestimarse en este extremo.

Prescripción de la acción penal

3. Este Tribunal en reiterada jurisprudencia, ha precisado que la prescripción


desde un punto de vista general es la institución jurídica mediante la cual, por
el transcurso del tiempo, la persona adquiere derechos o se libera de
obligaciones. Y desde la óptica penal es una causa de extinción de la
responsabilidad criminal fundada en la acción del tiempo sobre los
acontecimientos humanos o en la renuncia del Estado al ius puniendi, bajo el
supuesto de que el tiempo transcurrido borra los efectos de la infracción,
existiendo apenas memoria social de ella. Dicho de otro modo, en una Norma
Fundamental inspirada en el principio pro homine, la ley penal material otorga
a la acción penal una función preventiva y resocializadora, en la cual el
Estado autolimita su potestad punitiva, orientación que se funda en la necesidad
de que pasado cierto tiempo se elimine toda incertidumbre jurídica y se
abandone el castigo de quien lleva mucho tiempo viviendo honradamente,
consagrando de esta manera el principio de seguridad jurídica.

4. Así la ley considera varias razones que permiten extinguir la acción penal, en
virtud de las cuales el Estado autolimita su potestad punitiva: causas naturales
(muerte del infractor), criterios de pacificación o solución de conflictos sociales
que tienen como base la seguridad jurídica (cosa juzgada o prescripción) o
razones sociopolíticas o de Estado (amnistía).

5. En este orden de ideas, resulta lesivo al derecho al plazo razonable del proceso
que el representante del Ministerio Público, titular de la acción penal, sostenga
una imputación cuando ésta se ha extinguido, o que formule denuncia penal
cuando la potestad persecutoria del Estado, por el transcurso del tiempo, se
encuentra extinguida, y que el órgano jurisdiccional abra instrucción en tales
supuestos.

6. El Código Penal reconoce la prescripción como uno de los supuestos de


extinción de la acción penal. Es decir, que mediante la prescripción se limita la
potestad punitiva del Estado, dado que se extingue la posibilidad de investigar
un hecho criminal y, con él, la responsabilidad del supuesto autor o autores del
mismo.
7. En el presente caso el órgano jurisdiccional emplazado ha interpretado que la
suspensión de los plazos de prescripción se produce por mandato de la ley, al
margen del cual es la mejor interpretación (legal) de la Ley 26641, este Tribunal
analizará si la supuesta suspensión efectuada en el caso de autos resulta
violatoria a los derechos del recurrente.

Prescripción de la acción penal y justicia constitucional

8. Conforme a lo expuesto, la prescripción de la acción penal tiene relevancia


constitucional, toda vez que se encuentra vinculada con el contenido del
derecho al plazo razonable del proceso, el cual forma parte del derecho
fundamental al debido proceso. Es por ello que muchas de las demandas de
hábeas corpus en las que se ha alegado prescripción de la acción penal han
merecido pronunciamiento de fondo por parte de este Tribunal (Cfr. STC. Exp.
N.° 2506-2005-PHC/TC; Exp. N.° 4900-2006-PHC/TC; Exp. N.° 2466-2006-
PHC/TC; Exp. N.° 331-2007-PHC/TC).

9. Sin embargo es preciso indicar que no obstante la relevancia constitucional de


la prescripción de la acción penal, el cómputo de dicho lapso requiere, en
algunas ocasiones, la dilucidación de aspectos que no corresponde determinar
a la justicia constitucional. En efecto, conforme al artículo 82º del Código
Penal, el cómputo del plazo de prescripción se cuenta desde la fecha en que se
consumó el delito (para el delito instantáneo) o desde el momento en que cesó
la actividad delictuosa (en los demás casos). Como es de verse, la
determinación de la prescripción de la acción penal requerirá previamente
dilucidar la fecha en la que cesó la actividad delictiva o el momento de la
consumación, lo que es competencia de la justicia ordinaria.

10. En este sentido podrá cuestionarse ante la justicia constitucional la prosecución


de un proceso penal en que el plazo de prescripción de la acción penal ya se
hubiese vencido sólo en el caso de que la justicia penal hubiera determinado
los elementos que permiten el cómputo del plazo de prescripción. En caso
contrario, la pretensión deberá ser rechazada. Así, este Tribunal Constitucional
en la sentencia recaída en el Exp. N.° 5890-2006-PHC/TC, no obstante la
relevancia constitucional que ostenta la prescripción de la acción penal no pudo
estimar la pretensión incoada, toda vez que la justicia ordinaria no había
establecido la fecha de consumación del ilícito, aspecto crucial para determinar
el plazo de prescripción de la acción penal y que no puede ser dilucidado por la
justicia constitucional. Este ha sido el criterio adoptado por este Tribunal a
través de las sentencias recaídas en los expedientes N.º 2203-2008-PHC/TC
(Fj. 6-9); 00616-2008-PHC/TC (f. 10-12).
Análisis del caso concreto

11. En el presente caso si bien no se ha determinado de manera clara la fecha de


comisión de todos los hechos delictuosos, sin embargo se tiene como una fecha
exacta y última, el 25 de noviembre de 1999, en la que se intervino al recurrente
recibiendo dinero de parte de los agraviados. En efecto, tal como consta a fojas
42, en el auto de apertura de instrucción del 30 de noviembre de 1999, se señala
que “(...) el día veinticinco de noviembre del presente, denunció al profesor
Cirilo Cornelio Salvador como la persona que ponía notas falsas a los
alumnos para cobrarles dinero y les daba tickets de parrilladas y polladas
para sus notas y que incluso el día de hoy en la fecha comunicó que el alumno
Marcos Daniel Malpartida Peña iba a pagar al indicado profesor dinero para
que le suba sus calificaciones … por lo que el Fiscal Adjunto Provincial de
la Fiscalía Superior encargada de la gestión de Gobierno de este Distrito
Judicial Doctor Armando Vergara Mallqui, designado por acuerdo de la
Comisión Ejecutiva del Ministerio Público (…) para que intervenga en el
operativo pertinente levantó un acta de entrega de dinero al alumno
Eleodoro Huaranga Solórzano de Treinta nuevos soles en dos
billetes (…)". Además, en la referida resolución se señala claramente el tipo
penal que se le imputa: “(...) Que, los hechos descritos así como la conducta
adoptado por el denunciado se encuentra prevista y penada en el
[artículo]trescientos noventitrés del Código Penal vigente (…)". Asimismo,
no siendo necesario para el cómputo del plazo de prescripción en el presente
caso, entrar a dilucidar ningún otro aspecto reservado de manera exclusiva a la
justicia ordinaria, este Colegiado procederá a efectuar un análisis de fondo.

12. Se le imputa al recurrente el delito de corrupción de funcionarios- cohecho


propio, previsto en el tercer párrafo del artículo 393º del Código Penal, el cual
tiene como fecha exacta el 25 de noviembre de 1999 en que se denuncia al
recurrente y se le interviene en un operativo dirigido por el representante del
Ministerio Público, pese a que antes de dicha fecha también se habría
perpetrado otros hechos similares, conforme se aprecia del auto de apertura de
instrucción del 30 de noviembre de 1999, por lo que a esta fecha el ilícito era
sancionado con una pena privativa de libertad no mayor a los seis años, antes de
la modificatoria del referido artículo 393°, por lo que conforme con el artículo
80º del Código Penal, el plazo ordinario de prescripción sería de seis años, y el
plazo extraordinario de prescripción, de nueve años, conforme al artículo 83º in
fine del Código Penal.
13. Entonces habiéndose cometido el ilícito el 25 de noviembre de 1999 y siendo
ésta la fecha más exacta, pues conforme al referido auto de apertura en ésta se
le intervino al recurrente y se denunciaron los hechos imputados, resulta de
aplicación el plazo extraordinario de prescripción de nueve años (conforme al
artículo 83º in fine del Código Penal).

14. Cabe señalar que si bien la contabilización del plazo de prescripción corre
desde el momento en que -conforme se ha determinado en el proceso penal- se
cometió el hecho materia de proceso penal, por lo que el plazo extraordinario
de prescripción habría vencido el 25 de noviembre de 2008, es preciso señalar
que el artículo 1º de la Ley N.º 26641 dispone la suspensión de los plazos de
prescripción de la acción penal para los reos contumaces. En efecto, conforme
consta a fojas 290 de autos, con fecha 4 de junio de 2008, se declaró contumaz
al recurrente.

15. Este Tribunal Constitucional considera necesario señalar que la suspensión de


los plazos de prescripción, en aplicación de la referida Ley N.º 26641, en caso
de mantener vigente la acción penal ad infinitum resultaría vulneratoria del
derecho al plazo razonable del proceso y en tal sentido sería inconstitucional su
aplicación. Y es que la prosecución de un proceso penal, sin ningún límite
temporal, resultaría a todas luces inconstitucional. Como ya se ha señalado, el
poder punitivo del Estado no puede ser ilimitado ni infinito. En ese sentido, la
Ley N.º 26641, que dispone la suspensión de los plazos de prescripción de la
acción penal para los reos contumaces, sólo puede ser de aplicación en caso la
misma no resulte vulneratoria del derecho al plazo razonable del proceso (Exp.
N° 4959-2008 PHC y 1279-2010-PHC).

16. Al respecto este Tribunal ha adoptado criterios para determinar la


razonabilidad del plazo del proceso, (Cfr. Exp. N.º 4124-2004-HC/TC) los que
originalmente estuvieron determinados a la evaluación de la razonabilidad del
plazo de la detención (cfr. Exp. N.º 2915-2004-HC/TC).

17. Tales criterios consisten en: la complejidad del asunto (para cuya evaluación
es menester tomar en consideración factores tales como la naturaleza y
gravedad del delito, los hechos investigados, los alcances de la actividad
probatoria para el esclarecimiento de los eventos, la pluralidad de agraviados o
inculpados, o algún otro elemento que permita concluir, con un alto grado de
objetividad, que la dilucidación de una determinada causa resulta
particularmente complicada y difícil), la actividad procesal del interesado,
siendo relevante a este respecto distinguir entre el uso regular de los medios
procesales que la ley prevé y la llamada defensa obstruccionista caracterizada
por todas aquellas conductas intencionalmente dirigidas a obstaculizar la
celeridad del proceso, sea la interposición de recursos que, desde su origen y
de manera manifiesta, se encontraban condenados a la desestimación, sea las
constantes y premeditadas faltas a la verdad que desvíen el adecuado curso de
las investigaciones, entre otros. En todo caso, corresponde al juez penal
demostrar la conducta obstruccionista del procesado. Finalmente, con relación
a la actuación de los órganos judiciales, este Tribunal ha expresado
que “[s]erá materia de evaluación el grado de celeridad con el que se ha
tramitado el proceso, sin perder de vista en ningún momento el especial celo
que es exigible a todo juez encargado de dilucidar una causa en la que se
encuentra un individuo privado de su libertad”. (STC N.° 2915-2004-HC, Caso
Berrocal Prudencio).

18. En el caso sub materia cabe señalar que en cuanto a la actividad del órgano
jurisdiccional, del análisis de lo actuado, no se advierte dilaciones causadas por
el propio órgano jurisdiccional. Respecto del criterio atinente a la complejidad
del proceso se advierte que éste, por sus características no reviste mayor
complejidad (un solo procesado, la probanza de los hechos materia del proceso
no requiere de una compleja investigación judicial por cuanto se han acopiado
y merituado los medios de prueba en la etapa de instrucción).

19. En relación a la actividad procesal del recurrente se advierte que no concurrió


el 27 de mayo del 2008, última fecha reprogramada para la realización de la
audiencia del inicio del juicio oral del proceso penal antes citado, habiendo sido
notificado válidamente el 28 de marzo de 2008 en su domicilio procesal
señalado en autos (fojas 206 y 206 vuelta del expediente acompañado)
audiencia que no se llevó a cabo por la inconcurrencia del recurrente,
motivando que el proceso aún no llegue a su fin. Debe precisarse que dicha
audiencia ha tenido que ser reprogramada en varias oportunidades (16 de
noviembre de 2006, 26 de abril de 2007, 28 de agosto de 2007, 25 de octubre
del 2007 y 20 de marzo del 2008 (fojas 156, 168, 181, 200 y 203 del expediente
acompañado) habiéndosele notificado válidamente en su domicilio procesal,
bajo el apercibimiento de ser declarado reo contumaz, sin embargo, tampoco
concurrió a estas audiencias, exceptuándose la del 20 de marzo de 2008 que fue
declarado feriado no laborable, (fojas 199, 202, 205 y 208), por lo que puede
afirmarse que en el presente caso la dilación que ha sufrido el proceso es
imputable al propio procesado, no configurándose una vulneración del plazo
razonable del proceso.

20. Cabe señalar que después del 27 de mayo del 2008, el recurrente dedujo la
excepción de prescripción de la acción penal y de la pena, por escrito del 3 de
diciembre de 2008; presentó un informe escrito el 8 de enero de 2009; interpuso
un recurso de apelación contra la resolución del 8 de enero de 2009, que se
entendió como de nulidad y ante su denegatoria interpuso un recurso de queja
(fojas 231, 237, 244 , 247 y 249 de autos) e interpuso la presente demanda. Sin
embargo, previamente a dichos actos prestó declaración instructiva, participó
en la diligencia de confrontación con una de las agraviadas y en diversas
audiencias del juicio oral (a fojas 7 y 54 del expediente acompañado y 145,
148, 159, 165 y 171 de autos), por lo que tenía la obligación y el interés como
procesado no sólo de conocer la tramitación del proceso sino de señalar un
domicilio procesal para que se le cursen las notificaciones correspondientes,
como efectivamente ocurrió; siendo en todo caso de su responsabilidad el
cambio o variación de domicilio, no pudiendo por tanto alegar ausencia de
notificación. Además, antes de la declaración de contumacia que cuestiona, el
recurrente también se alejó intencionalmente del proceso, por lo que también
se le requirió para que concurra al inicio del juicio oral y ante su inconcurrencia
se le declaró reo contumaz (fojas 84, 107 y 135 de autos y 79, 83, 118 y 130
del expediente acompañado), lo que constituye una clara actitud rebelde,
maliciosa y dilatoria del recurrente.

21. Asimismo, del análisis efectuado es posible afirmar en el presente caso que la
suspensión del plazo de prescripción en virtud de la Ley N.º 26641 no
resulta vulneratoria del derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas y en tal
sentido resulta aplicable al caso. Y es en aplicación de dicha suspensión del
plazo de prescripción de la acción penal que el referido plazo aun no ha
vencido, por lo que la pretensión debe ser desestimada.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones


que le confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

1. Declarar IMPROCEDENTE la demanda de hábeas corpus respecto a la


ausencia de declaración de la suspensión de la prescripción en la resolución de
fecha 4 de junio de 2008 que declara la contumacia del recurrente conforme al
fundamento 3 supra.

2. Declarar INFUNDADA la demanda de hábeas corpus porque no se ha


acreditado la amanaza de vulneración de los derechos al debido proceso,
motivación de resoluciones judiciales y al plazo razonable conexos a la libertad
individual.
Publíquese y notifíquese.

SS.

ÁLVAREZ MIRANDA
BEAUMONT CALLIRGOS
URVIOLA HANI

ˆ037112011HC:Š
EXP. N.° 03711-2011-PHC/TC
CALLAO
CARLOS PACHECO ORTIZ

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 19 días del mes de octubre de 2011, la Sala Segunda del
Tribunal Constitucional, integrada por los magistrados Vergara Gotelli,
Calle Hayen y Urviola Hani, pronuncia la siguiente sentencia

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Carlos Pacheco Ortiz


contra la resolución expedida por la Cuarta Sala Penal - Reos Libres de la Corte
Superior de Justicia del Callao, de fojas 180, su fecha 5 de julio del 2011, que
declaró improcedente la demanda de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 9 de mayo de 2011 don Carlos Pacheco Ortiz interpone demanda
de hábeas corpus contra los integrantes de la Tercera Sala Penal de la Corte
Superior de Justicia del Callao señores Molina Huamán, Fernández Torres y Pastor
Arce; por la vulneración de su derecho al debido proceso y a la libertad individual.

El recurrente solicita que se deje sin efecto la Resolución de fecha 19 de


enero de 2011 por la que confirmando la Resolución de fecha 16 de noviembre de
2009, se le declaró reo contumaz y se interrumpió el plazo de prescripción de
acuerdo a la Ley N.º 26641. Asimismo solicita que se deje sin efecto las órdenes
de captura emitidas en su contra por Resolución de fecha 7 de abril de 2011.
Refiere el recurrente que se le inició proceso penal por el delito contra el
honor, en la modalidad de difamación por medio de la prensa (Expediente N.º
2005-02366-0-0701-JR-PE-02) por un hecho ocurrido el 24 de mayo de 2005, por
lo que en aplicación del artículo 83º del Código Penal, la acción prescribió el 24
de noviembre de 2009. Afirma que a la fecha en que se le notificó la Resolución
de fecha 16 de noviembre de 2009 la acción penal en su contra ya había prescrito.

De fojas 28, 29 y 30 obran las declaraciones de los magistrados emplazados


que señalan que la resolución que declaró reo contumaz al recurrente y suspendió
los plazos de prescripción ha sido dictada conforme a ley.

El Sexto Juzgado Penal del Callao con fecha 6 de junio de 2011 declaró
infundada la demanda por considerar que el recurrente fue declarado reo contumaz
y se suspendió el plazo de prescripción porque ha rehuido en forma constante las
citaciones para la lectura de sentencia; es decir, el accionante ha causado la dilación
del proceso.

La Cuarta Sala Penal - Reos Libres de la Corte Superior de Justicia del


Callao revocó la apelada declarándola improcedente al considerar que con fecha 6
de mayo de 2011, el recurrente presentó nuevamente excepción de prescripción, la
que fue declarada improcedente, encontrándose pendiente el pronunciamiento de
la Sala Superior ante la apelación presentada.

FUNDAMENTOS

1. El objeto de la demanda es que se deje sin efecto la Resolución de fecha 19 de


enero de 2011 que confirmó la Resolución de fecha 16 de noviembre de 2009,
que a su vez declaró reo contumaz a don Carlos Pacheco Ortiz e interrumpió
el plazo de prescripción. Asimismo se solicita que se dejen sin efecto las
órdenes de captura que se hubieran emitido en su contra. Se invoca vulneración
del derecho al debido proceso y libertad individual.

2. El Tribunal Constitucional ha establecido en reiterada jurisprudencia que la


prescripción, desde un punto de vista general, es la institución jurídica
mediante la cual, por el transcurso del tiempo, la persona adquiere derechos o
se libera de obligaciones. Y desde la óptica penal es una causa de extinción de
la responsabilidad criminal fundada en la acción del tiempo sobre los
acontecimientos humanos o en la renuncia del Estado al ius punendi, bajo el
supuesto de que el tiempo transcurrido borra los efectos de la infracción,
existiendo apenas memoria social de ella. Asimismo este Colegiado ha
señalado que la prescripción de la acción penal goza de relevancia
constitucional, en tanto se encuentra vinculada al contenido del plazo
razonable del proceso.

3. El artículo 1º de la Ley N.º 26641 dispone la suspensión de los plazos de


prescripción de la acción penal para los reos contumaces. Respecto a la
suspensión de los plazos de prescripción, en aplicación de la referida Ley N.º
26641, el Tribunal Constitucional ha señalado que en caso de mantener vigente
la acción penal ad infinitum resulta vulneratoria del derecho al plazo razonable
del proceso y, en tal sentido, inconstitucional su aplicación. Y es que la
prosecución de un proceso penal, sin ningún límite temporal, resultaría, a todas
luces, inconstitucional. El poder punitivo del Estado no puede ser ilimitado ni
infinito [Cfr. Exp. N.º 04959-2008-PHC/TC, Caso Benedicto Jiménez Baca].

4. En este sentido este Tribunal Constitucional ha precisado que para determinar


la razonabilidad del plazo del proceso, deben tenerse en cuenta criterios
como: a) la complejidad del asunto; b) la actividad procesal del
interesado; c) actuación de los órganos judiciales [los cuales originalmente
estuvieron determinados a la evaluación de la razonabilidad del plazo de la
detención].

5. En el caso de autos en cuanto a la complejidad del proceso se advierte que éste


por sus características no reviste mayor complejidad, pues se trata de un solo
procesado y de un solo delito, que cuya probanza de los hechos no requiere de
una investigación judicial especial; en cuanto a la actividad del órgano
jurisdiccional, no se advierte dilaciones indebidas; es así que, de fojas 46, 55
y 71 de autos se advierte que el Quinto Juzgado Penal Transitorio del Callao
emitió sentencia en primera instancia, las que fueron declaradas nulas (por
diferentes razones) por parte de la Sala Superior conforme se aprecia de fojas
50, 63 y 76 de autos. Respecto de la actividad procesal del recurrente se
advierte en los considerandos primero, tercero, cuarto, quinto y sexto de la
Resolución de fecha 16 de noviembre de 2009 (fojas 65) que las diversas
citaciones para la lectura de sentencia no se han podido llevar a cabo porque el
recurrente solicitó en diversas oportunidades que éstas sean reprogramadas
presentando para ello diversos certificados médicos, en algunos casos
certificados no oficiales, mostrando con ello una conducta obstruccionista.

6. El recurrente ha señalado que la resolución de contumacia le fue notificada


después de haber prescrito la acción penal, al respecto se debe señalar que los
efectos de una resolución judicial no están determinados a partir de su fecha
de notificación.
7. Por consiguiente la Resolución de fecha 16 de noviembre de 2009 (fojas 65)
así como su confirmatoria, Resolución de fecha 19 de enero de 2011 a fojas 6
de autos, por la que se declaró reo contumaz al recurrente y suspendió el plazo
de prescripción, no vulnera ninguno de los derechos invocados puesto que es
la propia actividad del interesado (como consecuencia de su renuencia a
presentarse ante el órgano judicial competente) la que ha dilatado hasta
el momento la duración del proceso penal llevado en su contra.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le


confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

Declarar INFUNDADA la demanda porque no se ha acreditado la vulneración del


derecho al debido proceso y a la libertad individual.

Publíquese y notifíquese.

SS.

VERGARA GOTELLI
CALLE HAYEN
URVIOLA HANI

EXP. N.° 03681-2010-PHC/TC


LIMA
ERNESTO CÉSAR
SCHÜTZ LANDÁZURI

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 20 días del mes de abril de 2011, el Pleno Jurisdiccional del
Tribunal Constitucional, con la asistencia de los magistrados Mesía Ramírez,
Álvarez Miranda, Vergara Gotelli, BeaumontCallirgos, Eto Cruz y Urviola Hani,
pronuncia la siguiente sentencia, con el voto singular en el que confluyen los
magistrados Urviola Hani y Beaumont Callirgos, y el voto singular del magistrado Vergara Gotelli,
que se acompañan.
ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Mario


Manuel Mori Castro contra la sentencia expedida por la Tercera Sala Penal de
Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas 286, su fecha 2 de
setiembre del 2010, que declaró improcedente la demanda respecto de la
resolución de fecha 1 de octubre de 2001; e infundada la demanda respecto de la
resolución de fecha 21 de noviembre de 2006.

ANTECEDENTES

Mediante demanda de fecha 21 de abril de 2010 y escrito subsanatorio de


fecha 28 de abril de 2010, don Mario Manuel Mori Castro interpone demanda de
hábeas corpus a favor de don Ernesto César Schütz Landázuri, contra la Tercera
Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Lima y el Primer Juzgado
Penal Especial Anticorrupción de Lima, solicitando que se declaren inaplicables y
sin efectos jurídicos la Resolución de fecha 21 de noviembre de 2006, que
suspendió los términos prescriptorios de la acción penal, y la Resolución de fecha
1 de octubre de 2001, en los extremos que dispone ampliar el auto de apertura de
instrucción para incorporar el delito de asociación ilícita para delinquir y calificar
al favorecido como cómplice primario en el delito de peculado.

Refiere que las resoluciones judiciales cuestionadas vulneran los derechos a


la libertad individual y a la debida motivación de las resoluciones judiciales del
favorecido, así como el principio de legalidad, porque la orden de suspensión de la
prescripción ha sido dictada sin que exista una cuestión que deba resolverse en otro
procedimiento, a pesar de que así lo dispone el artículo 84º del Código Penal y
porque los argumentos para ampliar el auto de apertura de instrucción con la
finalidad de incluir el delito de asociación ilícita para delinquir no se condicen con
la definición del tipo penal dada por el Tribunal Constitucional, sino con la
definición sobre la participación delictiva.

Con fecha 4 de mayo de 2010 se tomó la declaración de don Mario


Manuel Mori Castro, quien se ratificó en la demanda, añadiendo que la
argumentación de la resolución que amplía el auto de apertura de instrucción está
confundiendo el delito de asociación ilícita para delinquir con la participación
delictiva, pues no existe prueba ni indicio para sostener ello en contra del
favorecido y que la calificación del favorecido como cómplice primario en el delito
de peculado carece de una debida motivación.
El Procurador Público Adjunto para los asuntos constitucionales de Poder
Judicial contesta la demanda señalando que la Resolución de fecha 21 de
noviembre de 2006 declaró la suspensión de la prescripción porque preexistía el
cuaderno de extradición del favorecido y que la Resolución de fecha 1 de octubre
del 2001, que dispone ampliar el auto de apertura de instrucción, se encuentra
debidamente motivada en lo formal y sustancial.

Con fecha 24 de mayo de 2010 se tomó la declaración de la jueza del Primer


Juzgado Penal Especial Anticorrupción de Lima, doña Ángela Bascones Gómez
Velásquez, quien señala que resulta legítimo que el Estado ejerza su potestad
punitiva y que la ampliación del auto de apertura de instrucción ha sido dictada
conforme a lo que prescribe el artículo 77º del Código de Procedimientos Penales.

Con fecha 24 de mayo de 2010 la vocal de la Tercera Sala Penal Especial


de Lima, doña Araceli Denyse Baca Cabrera, contesta la demanda señalando que
la Sala Penal emplazada ha dictado la Resolución de fecha 21 de noviembre de
2006 conforme al artículo 84° del Código Penal.

El Décimo Primer Juzgado Penal de Lima, con fecha 2 de agosto de 2010,


declaró improcedente la demanda en el extremo en que se solicita la inaplicación
de la Resolución de fecha 1 de octubre de 2001, por considerar que no es una
resolución judicial firme conforme lo establece el artículo 4º del Código Procesal
Constitucional, e infundada en el extremo en que se solicita la inaplicación de la
Resolución de fecha 21 de noviembre de 2006, por estimar que ésta se expidió
conforme al artículo 1º de la Ley N.º 26641 y al artículo 84º del Código Penal.

La Sala Superior revisora confirmó la apelada por los mismos fundamentos.

FUNDAMENTOS

1. La demanda tiene por finalidad que se declare inaplicables: i) la Resolución


de fecha 21 de noviembre de 2006, emitida por la Sala Penal emplazada, que
dispuso suspender los términos prescriptorios de la acción penal instaurada
contra el favorecido por los delitos de asociación ilícita para delinquir,
peculado y tráfico de influencias; y ii) la Resolución de fecha 1 de octubre de
2001, emitida por el Juzgado Penal emplazado, en los extremos que dispone
ampliar el auto de apertura de instrucción para incluir al favorecido como
cómplice primario en el delito de peculado y como autor en el delito de
asociación ilícita para delinquir.
Corresponde precisar que la Resolución de fecha 21 de noviembre de 2006, es
una resolución judicial firme, dado que contra ella el abogado defensor del
favorecido interpuso recurso de apelación conforme se observa a fojas 226, y
éste fue declarado improcedente mediante la Resolución de fecha 14 de
diciembre de 2006, obrante a fojas 233, por lo que corresponde emitir un
pronunciamiento de fondo.

§. Prescripción de la acción penal: suspensión

2. Sobre la prescripción de la acción penal, este Tribunal en la STC 07451-2005-


HC/TC ha precisado que su fundamento constitucional se encuentra tanto en
el último párrafo del artículo 41º como en el artículo 139º, inciso 13, de la
Constitución y que mediante la prescripción se limita la potestad punitiva del
Estado dado que se extingue la posibilidad de investigar un hecho criminal y
con ello la responsabilidad del autor o autores del delito investigado.

En sentido similar, la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el


caso Albán Cornejo y otros vs. Ecuador, sentencia del 22 de noviembre de
2007, subrayó que:
111. La prescripción en materia penal determina la extinción de la pretensión punitiva
por el transcurso del tiempo, y generalmente, limita el poder punitivo del Estado para
perseguir la conducta ilícita y sancionar a sus autores. Esta es una garantía que debe
ser observada debidamente por el juzgador para todo imputado de un delito.
Sin perjuicio de lo anterior, la prescripción de la acción penal es inadmisible e
inaplicable cuando se trata de muy graves violaciones a los derechos humanos en los
términos del Derecho Internacional. Resaltado nuestro.

En el presente caso no opera la exclusión de prescripción, porque no se


satisfacen los supuestos de imprescriptibilidad reconocidos en instrumentos
internacionales, ya que al favorecido no se le imputan graves violaciones a los
derechos humanos en los términos del Derecho Internacional.

3. En los considerandos octavo y noveno de la Resolución de fecha 21 de


noviembre de 2006, la Sala Penal emplazada expone las razones para
suspender la prescripción de la acción penal, cuyo texto señala:

OCTAVO: En atención al principio de favorabilidad y a la circunstancia de que el


juzgamiento del acusado depende de la extradición, resulta legitimo optar por
suspender el plazo prescriptorio de la acción penal conforme a lo previsto en el
artículo 84 del Código Penal, pues el imputado, conocedor de las consecuencias de
su conducta procesal, incurrió en la causal de contumacia legislada anteladamente, y
por ende, consciente de su prohibición y efectos jurídicos.
NOVENO: No está de más señalar que con esta opción, no se vulnera derecho
constitucional reconocido al imputado, en la medida que no se restringe de manera
arbitraria su libertad personal ni derechos conexos a ella; por lo que resulta razonable
y compatible con la potestad punitiva del Estado, suspender el plazo prescriptorio de
la acción penal, desde el momento de la declaratoria de contumacia que nos ocupa.

4. Para analizar la afectación del derecho a la motivación de las resoluciones


judiciales, debe recordarse que en uniforme y reiterada jurisprudencia este
Tribunal ha precisado que existen causas establecidas en la ley que tienen por
efecto interrumpir o suspender el plazo de prescripción de la acción penal. La
interrupción y la suspensión del plazo se distinguen en el hecho de que,
producida la interrupción, el plazo vuelve a contabilizarse. En cambio, la
suspensión solo detiene el cómputo del plazo y, superada la causal de
suspensión, el plazo transcurrido se mantiene y se continúa contabilizando.

A diferencia de la interrupción de la prescripción de la acción penal, la


suspensión no cuenta con causales establecidas en el Código Penal, sino que
dispone en su artículo 84º del Código Penal, que:

Si el comienzo o la continuación del proceso penal depende cualquier cuestión


que deba resolverse en otro procedimiento, se considera en suspenso la
prescripción hasta que aquél quede concluido. Resaltado nuestro.

Teniendo en cuenta lo señalado, puede concluirse que la suspensión del plazo


de prescripción de la acción penal se presenta cuando: i) preexiste o surge
ulteriormente una cuestión jurídica controvertida que impida la iniciación o la
continuación del proceso penal; y ii) la decisión del otro procedimiento
distinto incida sobre la iniciación o la continuación del proceso penal.

Algunos ejemplos pueden aclarar los supuestos en los que resulta legítimo
suspender la prescripción de la acción penal. Así tenemos que en la STC
04118-2004-HC/TC este Tribunal precisó que la cuestión prejudicial y la
prerrogativa del antejuicio político son causales de suspensión de
la prescripción de la acción penal.

5. La motivación esgrimida en la Resolución de fecha 21 de noviembre de 2006


no es conforme con el supuesto previsto en el artículo 84º del Código Penal,
para que legítimamente se declare la suspensión de la prescripción de la acción
penal. Este Tribunal considera que su motivación es arbitraria, por cuanto no
justifica adecuadamente las razones por las cuales debe suspenderse el plazo
de prescripción de la acción penal y porque la contumacia no puede ser
entendida como otro procedimiento ajeno y distinto al proceso penal, para que
pueda justificarse la suspensión de la prescripción de la acción penal. Tampoco
resulta racional considerar que la contumacia en el caso del favorecido incida
en la iniciación del proceso penal que se le sigue.

Además, debe tenerse presente que en las SSTC 04118-2004-HC/TC y 07451-


2005-PHC/TC se estableció que “tratándose de reos contumaces, los plazos
de prescripción se interrumpen si es que existen evidencias irrefutables que
el acusado rehúye del proceso y hasta que el mismo se ponga a derecho”.
Resaltado agregado.

6. En tal escenario, este Tribunal considera que la Resolución de fecha 21 de


noviembre de 2006 vulnera el derecho a la motivación de las resoluciones
judiciales, en la medida que su argumentación no es acorde con lo prescrito en
el artículo 84º del Código Penal, ya que ordenó –mecánicamente– la
suspensión del plazo de prescripción de la acción penal sobre la base de una
declaratoria de contumacia, sin tener presente que en la STC 04959-2008-
PHC/TC se precisó que “la Ley N.º 26641, que dispone la suspensión de los
plazos de prescripción de la acción penal para los reos contumaces, sólo puede
ser de aplicación en caso la misma no resulte vulneratoria del derecho al plazo
razonable del proceso”.

Por consiguiente, este extremo de la demanda tiene que ser estimado.

§. Asociación ilícita y cómplice primario en el delito de peculado

7. Con relación al cuestionamiento de la Resolución de fecha 1 de octubre de


2001, este Tribunal considera que lo decidido en ella no incide ni limita el
ejercicio del derecho a la libertad individual del favorecido, por lo que
corresponde declarar su improcedencia.

No obstante, este Tribunal considera pertinente precisar que para analizar la


comisión del delito de asociación ilícita debe tenerse en cuenta la STC 04118-
2004-HC/TC, así como la sentencia de fecha 18 de octubre de 2005, emitida
por la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia de la República en
el Exp. N.º 20-2003-A.V. (Caso Mobetek).

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le


confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO
1. Declarar FUNDADA, en parte, la demanda, por haberse comprobado la
afectación del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales; en
consecuencia, NULA la

Resolución de fecha 21 de noviembre de 2006, que suspendió los


términos prescriptorios de la acción penal.

2. Declarar IMPROCEDENTE la demanda en el extremo que se cuestiona la


Resolución de fecha 1 de octubre de 2001.

Publíquese y notifíquese.

SS.
ÁLVAREZ MIRANDA

MESÍA RAMÍREZ

ETO CRUZ
EXP. N.° 00929-2012-PHC/TC
JUNÍN
ENA ANGÉLICA
HASSINGER BAUMAN

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 5 días del mes de setiembre de 2013, la Sala Primera del
Tribunal Constitucional, integrada por los señores magistrados Urviola Hani,
Vergara Gotelli y Calle Hayen, pronuncia la siguiente sentencia

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por


doña Ena Angélica Hassinger Baumann de Pajuelo contra la resolución de fojas
151, su fecha 18 de octubre del 2011, expedida por la Primera Sala Superior Mixta
Descentralizada de la Merced-Chanchamayo de la Corte Superior de Justicia de
Junín, que declaró infundada la demanda de autos.

ANTECEDENTES
Con fecha 23 de agosto del 2011
doña Ena Angélica Hassinger Baumann de Pajuelo interpone demanda de hábeas
corpus contra los jueces superiores de la Segunda Sala Mixta Descentralizada de
La Merced-Chanchamayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, señores Cerna
Bazán, Mercado Arias y Camarena Castillo, a fin de que se declare la nulidad del
auto de vista de fecha 31 de agosto del 2010 que declara infundada la excepción
de prescripción de la acción penal deducida por la recurrente en el proceso seguido
por los delitos de usurpación y daños (Expediente N.° 001-2006-0-1511-JM-PE-
01). Alega la vulneración del derecho al plazo razonable.

Sostiene que en la resolución de vista cuestionada que revoca la resolución


de fecha 9 de marzo del 2003 que había estimado la citada excepción se expresa
que conforme a la Ley 26641, artículo 1º, al acusado declarado contumaz se le
suspenden los plazos de la prescripción, que no ha habido por parte del órgano
jurisdiccional mora o dilación y que la recurrente ha tenido una actitud
obstruccionista al no presentarse para escuchar la sentencia aun cuando se la
requirió en siete oportunidades, aduce la recurrente que desde la fecha en que
ocurrieron los hechos delictuosos transcurrieron 4 años, 6 meses y 10 días; es decir
más de 4 años y 6 meses, que sobrepasan los plazos ordinario y extraordinario para
la prescripción de la acción penal por los citados delitos. Agrega que no ha habido
complejidad del proceso que no se ha desarrollado mayor actividad procesal, y que
las dilaciones han sido de responsabilidad del órgano jurisdiccional toda vez que
desde el año 2004 hasta el año 2010 han conocido el proceso siete jueces suplentes,
entre otras alegaciones.

A fojas 28 la recurrente se ratifica en los términos de la demanda y agrega


que solo ha sido notificada una vez para que preste su declaración instructiva, que
el proceso se encuentra expedito para dictar sentencia y que no se presentó para la
diligencia de lectura de sentencia porque no fue notificada.

A fojas 21 el juez superior demandado don José Luis Mercado Arias refiere
que el auto de vista desestimó la excepción de prescripción de la acción penal por
haber sido declarada reo contumaz la recurrente conforme a la Ley 26641,
que preve, que los términos de la prescripción se suspenden hasta que el procesado
se ponga a derecho o sea puesto a disposición por la autoridad policial; estima
además que mediante la demanda de hábeas corpus se pretende que se vuelva a
revisar el fondo de lo resuelto por dicha resolución y que la actora ha actuado
maliciosamente al no presentarse a las diligencias de lectura de sentencia
pretendiendo dilatar el proceso y lograr la prescripción.
A fojas 77 don Segundo Jesús Vitery Rodríguez en su calidad de
procurador público a cargo de los asuntos judiciales del Poder Judicial señala que
la recurrente no ofrece ninguna prueba que demuestre la vulneración de los
derechos alegados y que dicha parte ha sido citada reiteradamente para que
concurra a la diligencia de lectura de sentencia bajo apercibimiento de ser
declarada reo contumaz, siendo que ante su inconcurrencia se hizo efectivo dicho
apercibimiento y se suspendió el plazo de prescripción; por otra parte considera
que la justicia constitucional no puede ser utilizada como una tercera instancia que
revise todo lo actuado en sede ordinaria.

El Segundo Juzgado Penal de La Merced, Chanchamayo con fecha 14 de


setiembre del 2011 declara improcedente la demanda al considerar que la
recurrente ha tenido una conducta obstruccionista por no haber concurrido a las
diversas diligencias de lectura de sentencia, por lo que fue declarada contumaz y
que ha presentado unas recusaciones.

La Sala superior competente confirma la apelada por similares


fundamentos, pero expresa que la demanda debe entenderse como infundada.

En el recurso de agravio constitucional obrante a fojas 156 la recurrente


indica que el auto del 2 de abril del 2008 que declaró la contumacia no fue de
conocimiento de la actora por cuanto su residencia habitual ha sido la capital de la
República por lo que no se le notificó válidamente dicho auto, añadiendo que el 23
de agosto del 2011 se cumplieron 6 años y 3 meses del hecho que dio origen a la
denuncia penal por los delitos en mención.

FUNDAMENTOS

1. Delimitación del Petitorio

La recurrente solicita que se declare la nulidad del auto de vista de fecha 31 de


agosto del 2010 que declara infundada la excepción de prescripción de la acción
penal que dedujo en el proceso seguido por los delitos de usurpación y daños; y,
que en consecuencia se declare la prescripción de la acción penal por los citados
delitos. Alega la vulneración del derecho al plazo razonable.

2. Consideraciones previas

Prescripción de la acción penal

Respecto a los cuestionamientos formulados en la demanda referidos a que no obstante


haber prescrito la acción penal por los delitos de usurpación y daños se declaró infundada
dicha defensa de forma mediante la resolución superior materia de cuestionamiento, este
Tribunal en reiterada jurisprudencia ha precisado que la prescripción desde un punto de
vista general es la institución jurídica mediante la cual, por el transcurso del tiempo, la
persona adquiere derechos o se libera de obligaciones. Y desde la óptica penal es una
causa de extinción de la responsabilidad criminal fundada en la acción del tiempo sobre
los acontecimientos humanos o en la renuncia del Estado al ius puniendi, bajo el supuesto
de que el tiempo transcurrido borra los efectos de la infracción, existiendo apenas memoria
social de ella. Dicho de otro modo, en una norma fundamental inspirada en el
principio pro homine, la ley penal material otorga a la acción penal una función preventiva
y resocializadora, en la cual el Estado autolimitasu potestad punitiva, orientación que se
funda en la necesidad de que pasado cierto tiempo se elimine toda incertidumbre jurídica
y se abandone el castigo de quien lleva mucho tiempo viviendo honradamente,
consagrando de esta manera el principio de seguridad jurídica.

En este orden de ideas resulta indebido que el representante del Ministerio Público, titular
de la acción penal, sostenga una imputación cuando esta se ha extinguido, o que formule
denuncia penal cuando la potestad persecutoria del Estado por el transcurso del tiempo se
encuentra extinguida y que el órgano jurisdiccional abra instrucción en tales supuestos.

El Código Penal reconoce la prescripción como uno de los supuestos de extinción de la


acción penal. Es decir que mediante la prescripción se limita la potestad punitiva del
Estado, dado que se extingue la posibilidad de investigar un hecho criminal y con él la
responsabilidad del supuesto autor o autores del mismo.

En el presente caso el órgano jurisdiccional emplazado ha interpretado que la suspensión


de los plazos de prescripción se produce por mandato de la ley. Al margen de cuál es la
mejor interpretación (legal) de la Ley 26641, este Tribunal analizará si la suspensión
efectuada en el caso de autos resulta violatoria de los derechos de la recurrente.

Prescripción de la acción penal y justicia constitucional

Conforme a lo expuesto la prescripción de la acción penal tiene relevancia


constitucional, toda vez que se encuentra vinculada al contenido del derecho al
plazo razonable del proceso, el cual forma parte del derecho fundamental al
debido proceso. Es por ello que muchas de las demandas de hábeas corpus en
las que se ha alegado la prescripción de la acción penal han merecido
pronunciamiento de fondo por parte de este Tribunal (Cfr. STC. N.° 2506-2005-
PHC/TC; STC. N.° 4900-2006-PHC/TC; STC. N.° 2466-2006-PHC/TC; STC.
N.° 331-2007-PHC/TC).

Sin embargo es preciso indicar que no obstante la relevancia constitucional de


la prescripción de la acción penal, el cómputo de dicho lapso requiere en algunas
ocasiones una dilucidación de asuntos que no incumbe a la justicia
constitucional. En efecto conforme al artículo 82º del Código Penal el cómputo
del plazo de prescripción se cuenta desde la fecha en que se consumó el delito
(para el delito instantáneo) o desde el momento en que cesó la actividad
delictuosa (en los demás casos). Como es de verse la determinación de la
prescripción de la acción penal requerirá previamente dilucidar la fecha en que
cesó la actividad delictiva o el momento de la consumación, lo que es
competencia de la justicia ordinaria.

En este sentido podrá cuestionarse ante la justicia constitucional la prosecución


de un proceso penal en el que el plazo de prescripción de la acción penal ya
hubiese vencido solo en el caso de que la justicia penal hubiera determinado los
elementos que permiten el cómputo del plazo de prescripción. En caso contrario
la pretensión deberá ser rechazada. Así este Tribunal Constitucional en la
sentencia recaída en el Exp. N.° 5890-2006-PHC/TC, no obstante la relevancia
constitucional que ostenta la prescripción de la acción penal no pudo estimar la
pretensión incoada, toda vez que la justicia ordinaria no había establecido la
fecha de consumación del ilícito, aspecto crucial para determinar el plazo de
prescripción de la acción penal y que no puede ser dilucidado por la justicia
constitucional. Este ha sido el criterio adoptado por este Tribunal a través de las
sentencias recaídas en los expedientes N.os 2203-2008-PHC/TC (FJ 6-9);
00616-2008-PHC/TC (f. 10-12).

En el caso de autos se advierte a fojas 56 y 59 que la fecha de comisión de los


hechos delictuosos resulta ser el 23 de agosto del 2005, no siendo necesario para
el cómputo del plazo de prescripción dilucidar ningún otro aspecto reservado de
manera exclusiva a la justicia ordinaria.

Se le imputa a la recurrente el delito contra el patrimonio en las modalidades de


usurpación y daños, previsto el primero en el inciso 2 del artículo 202º del
Código Penal y el artículo 205 del referido cuerpo de leyes, siendo que el primer
delito se sanciona con una pena privativa de libertad no mayor de tres años, por
lo que de conformidad con el artículo 80º del Código Penal, el plazo ordinario
de prescripción sería de tres años y el plazo extraordinario de prescripción de
cuatro años y medio, conforme al artículo 83º in fine del Código Penal y el
segundo delito se sanciona con una pena privativa de libertad no mayor de un
año, por lo que de acuerdo con el artículo 80º del Código Penal, el plazo
ordinario de prescripción sería de dos años y el plazo extraordinario de
prescripción de tres años, conforme al artículo 83º in fine del Código Penal y el
segundo delito

Se debe precisar que el delito se cometió el 23 de agosto del 2005 y que al


presente caso le resulta aplicable el plazo extraordinario de prescripción; es
decir, de cuatro años y medio en atención al delito de usurpación que es el que
tiene mayor pena, porque el Ministerio Público ha realizado diversas
actuaciones conforme consta de fojas 30, 36, 41 y 69 (23 de diciembre del 2005,
18 de setiembre del 2006, 31 de octubre del 2006 y 25 de mayo del 2006) la
prescripción de la acción se ha interrumpido por lo que resulta de aplicación el
plazo extraordinario.

Asimismo en el caso de autos le fue de aplicación la suspensión de los plazos


de prescripción provista en la Ley N.º 26641, por lo que la resolución
cuestionada declaró infundada la excepción de prescripción.

Al respecto este Tribunal Constitucional ha señalado que la Ley N.º 26641 que
dispone la suspensión de los plazos de prescripción de la acción penal para los
reos contumaces, sólo puede ser de aplicación en caso de que la misma no
resulte vulneratoria del derecho al plazo razonable del proceso (Cfr. Exp. Nº
4959-2008-PHC/TC).

En tal sentido se analizará la suspensión del plazo de prescripción sobre la base


del derecho al plazo razonable.

3. Sobre la presunta afectación al plazo razonable del proceso como una


manifestación implícita del derecho al debido proceso establecida en el artículo 139º,
inciso 3, de la Constitución yPrescripción de la acción penal

3.1 Argumentos de la demandante

La recurrente alega que desde la fecha en que ocurrieron los hechos delictuosos
han transcurrido más de los 4 años y 6 meses que establecen los plazos ordinario
y extraordinario para la prescripción de la acción penal por los citados delitos, por
lo que ha operado la prescripción de la acción penal.

3.2 Argumentos de los demandados

El juez superior demandado, don José Luis Mercado Arias, refiere que el auto de
vista en cuestión desestimó la excepción de prescripción de la acción penal por
haber sido declarada reo contumaz la recurrente conforme a la Ley 26641 y que
con la demanda de hábeas corpus se pretende que se vuelva a revisar el fondo de
lo resuelto por la referida resolución.

Don Segundo Jesús Vitery Rodríguez en su calidad de procurador público a cargo


de los asuntos judiciales del Poder Judicial señala que la recurrente ha sido citada
reiteradamente para que concurra a la diligencia de lectura de sentencia bajo
apercibimiento de ser declarada reo contumaz, siendo que ante su inconcurrencia
se hizo efectivo dicho apercibimiento y se suspendió el plazo de prescripción.

Consideraciones del Tribunal Constitucional

En cuanto a la presunta violación del plazo razonable en el ámbito judicial, el


derecho a ser juzgado en un plazo razonable constituye una manifestación implícita
del derecho al debido proceso establecida en el artículo 139º, inciso 3, de la
Constitución Política del Perú. El Tribunal Constitucional ha señalado que sólo se
puede determinar la violación del contenido constitucionalmente protegido del
mencionado derecho a partir del análisis de los siguientes criterios: a) la actividad
procesal del interesado; b) la conducta de las autoridades judiciales, y c) la
complejidad del asunto. Estos elementos permitirán apreciar si el retraso o dilación
es indebido, lo cual, como ya lo ha indicado el Tribunal Constitucional, es la
segunda condición para que opere este derecho.

El Tribunal Constitucional en la Sentencia recaída en el Exp. N.º 5350-2009-


PHC/TC, caso Salazar Monroe, respecto de la determinación de los extremos
dentro de los que transcurre el plazo razonable del proceso penal, es decir, el
momento en que comienza (dies a quo) y el instante en que debe concluir
(dies ad quem) ha señalado que: “(…) a. La afectación del derecho a ser juzgado
dentro de un plazo razonable, reconocido en el inciso 1 del artículo 8.º la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, se debe apreciar en relación con
la duración total del proceso penal que se desarrolla en contra de cierto imputado
(análisis global del procedimiento) hasta que se dicta sentencia definitiva y firme
(dies ad quem), incluyendo los recursos de instancia que pudieran eventualmente
presentarse; y, b. El plazo razonable del proceso penal comienza a computarse
(dies a quo) cuando se presenta el primer acto del proceso dirigido en contra de
determinada persona como probable responsable de cierto delito, que a su vez
puede estar representado por i) la fecha de aprehensión o detención judicial
preventiva del imputado; o ii) la fecha en que la autoridad judicial toma
conocimiento del caso”.

Al respecto este Tribunal ha adoptado criterios para determinar la razonabilidad


del plazo del proceso, Cfr. Exp. N.º 4124-2004-HC/TC (los que originalmente
estuvieron determinados a la evaluación de la razonabilidad del plazo de la
detención), cfr. Exp. N.º 2915-2004-HC/TC y a saber: la complejidad del
asunto (para cuya evaluación es menester tomar en consideración factores tales
como la naturaleza y gravedad del delito, los hechos investigados, los alcances de
la actividad probatoria para el esclarecimiento de los eventos, la pluralidad de
agraviados o inculpados, o algún otro elemento que permita concluir, con un alto
grado de objetividad, que la dilucidación de una determinada causa resulta
particularmente complicada y difícil), la actividad procesal del interesado, siendo
relevante a este respecto distinguir entre el uso regular de los medios procesales
que la ley prevé y la llamada defensa obstruccionista caracterizada por todas
aquellas conductas intencionalmente dirigidas a obstaculizar la celeridad del
proceso, sea la interposición de recursos que, desde su origen y de manera
manifiesta, se encontraba condenada a la desestimación, sea las constantes y
premeditadas faltas a la verdad que desvíen el adecuado curso de las
investigaciones, entre otros. En todo caso, corresponde al juez penal demostrar la
conducta obstruccionista del procesado. Finalmente, con relación a la actuación de
los órganos judiciales, este Tribunal ha expresado que “[s]erá materia de
evaluación el grado de celeridad con el que se ha tramitado el proceso, sin perder
de vista en ningún momento el especial celo que es exigible a todo juez encargado
de dilucidar una causa en la que un individuo se encuentra privado de su libertad”.
(STC N.° 2915-2004-HC, Caso Berrocal Prudencio).

Respecto a la actividad del órgano jurisdiccional, del análisis de lo actuado, no se


advierte dilaciones causadas por el propio órgano jurisdiccional. Respecto del
criterio atinente a la complejidad del proceso se observa que este, por sus
características no reviste mayor complejidad (una sola procesada, la probanza de
los hechos materia del proceso no requiere de una compleja investigación judicial
por cuanto se han acopiado y merituado los medios de prueba en la etapa de
instrucción).
En relación con la actividad procesal de la recurrente consta a fojas 59 de autos
que el órgano jurisdiccional al emitir el auto de vista cuestionado desestimó la
excepción de prescripción de la acción penal en el proceso porque la recurrente fue
declarada reo contumaz por la resolución de fecha 2 de abril del 2008, lo cual se
vio confirmado por la resolución de vista de fecha 8 de mayo del 2009 (fojas 73
de autos) que dispuso que continúe su condición de contumaz en virtud de la Ley
26641 y ordenó la suspensión del plazo prescriptorio en razón precisamente de la
declaración de contumacia porque la recurrente fue renuente en forma reiterada a
acudir al juzgado para la lectura de la sentencia en el proceso en cuestión.

Efectivamente la actora ha sido renuente a concurrir a las diligencias de lectura de


sentencia programadas reiteradamente en diversas fechas por el órgano
jurisdiccional (19 de diciembre de 2006, 15 de enero de 2007, 29 de enero de 2007,
5 de marzo de 2007, 20 de mayo de 2007, 27 de setiembre de 2007 y 25 de octubre
de 2007 conforme se aprecia a fojas 41, de fojas 44 a 54, a fojas 58, 59, 63 del
cuaderno del Tribunal Constitucional), pese a haber sido válidamente notificada y
haberse requerido su asistencia bajo el apercibimiento correspondiente; además,
formuló recusaciones contra el juzgado demandado como se aprecia también a
fojas 36, 39 y 42 del cuaderno del Tribunal Constitucional que fueron
desestimadas; asimismo solicitó la nulidad de los actuados lo que se desprende de
fojas 64 del cuaderno del Tribunal Constitucional, incluso por no haber concurrido
a las diligencias de lectura de sentencia fue declarada reo contumaz y se reservó
el acto de lectura de sentencia hasta que sea habida por la autoridad policial
correspondiente tal como se lee a fojas 68 y 73 de autos y a fojas 66 del cuaderno
del Tribunal Constitucional, todo lo cual constituye una clara actitud rebelde,
maliciosa y dilatoria del recurrente, por lo que puede afirmarse que en el presente
caso la dilación que ha sufrido el proceso es imputable a la propia procesada, no
configurándose una vulneración del plazo razonable del proceso.

En consecuencia si bien el hecho delictuoso se habría cometido el 23 de agosto del


2005, desde el 19 de diciembre de 2006 el órgano jurisdiccional se vio
continuamente impedido de poner fin a la instancia por la inconcurrencia reiterada
de la actora a la audiencia de lectura de sentencia y por otras maniobras dilatorias
de su parte; por lo que a la fecha de la emisión del auto de vista cuestionado (31
de agosto del 2010) a consideración del órgano jurisdiccional el plazo de
prescripción de la acción penal por el delito que se sanciona con una pena mayor
(usurpación agravada) no había vencido.

Así del análisis efectuado es posible afirmar que en el presente caso la suspensión
del plazo de prescripción en virtud de la Ley N.º 26641 y la consecuente
denegatoria de la excepción de prescripción no resultan vulneratorias del derecho
a ser juzgado sin dilaciones indebidas.
Por lo expuesto este Tribunal declara que en el caso de autos no se violó el
derecho al plazo razonable del proceso como elemento del derecho a la libertad
individual.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le


confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

Declarar INFUNDADA la demanda por no haberse acreditado la afectación del


derecho al plazo razonable del proceso penal.

Publíquese y notifíquese.

SS.
URVIOLA HANI
VERGARA GOTELLI
CALLE HAYEN