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La ley divina se expresa en los mandamientos de Dios y en los preceptos de la

Iglesia. Los mandamientos y los preceptos son la síntesis concreta de todo lo que
el hombre debe hacer o evitar para adquirirla las virtudes, conquistar la verdadera
libertad y alcanzar el Sumo Bien.

Dios ha dado su ley para que el hombre no se engañe sobre lo que es su


verdadero bien. A menudo sucede que las personas no quieren entender para no
tener que hacer el bien, es decir, encuentran muchos argumentos para justificarse,
y hacer aquello que es más fácil y cómodo en vez de lo que es justo.

Cada mandamiento o precepto contiene una parte positiva (las "ordenes" que se
deben cumplir) para realizar el bien, y una parte negativa (las "prohibiciones" que
se deben observar) para evitar el mal.

Los mandamientos se pueden comparar con la "receta del médico". El médico en


su prescripción compendia su ciencia: manda lo que debemos hacer e indica lo
que debemos evitar para adquirir y mantener la salud y el bienestar físico. Así,
Dios con los mandamientos prescribe lo que debe ser cumplido y prohíbe lo que
debe ser evitado para que alcancemos y conservemos nuestra salud y belleza
interior, conformes a la dignidad humana y a nuestra adopción de hijos suyos.

Jesucristo, que es "el camino, la verdad y la vida", es el maestro que nos enseña
cómo deben ser observados de modo perfecto los mandamientos y los preceptos.

139. ¿Qué es la ley de Dios?

Es el camino que Dios nos indica para conducirnos a la plena realización de


nosotros mismos, y a la consecución del fin de nuestra vida que es la felicidad
eterna.

140. ¿Cómo se divide la ley de Dios?

La ley de Dios se divide en ley natural y ley revelada.

141. ¿Qué es la ley natural?


Es aquella ley en el corazón de todo hombre que nos manda ante todo hacer el
bien y evitar el mal. Ella ordena, pues, obrar siempre según la razón para alcanzar
los bienes fundamentales del hombre, o sea, la conservación de la propia
existencia, la procreación y la educación de los hijos, la búsqueda de la verdad,
sobre todo la verdad de Dios y la construcción de una sociedad humana basada
en la justicia.

142. ¿Qué es la ley revelada?

Es la ley promulgada por Dios en el Antiguo y en el Nuevo testamento.

143. ¿Qué añade la ley revelada a la ley natural?

Añade esencialmente los dos preceptos de la caridad enseñados por Jesús:

- Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus
fuerzas.
- Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

144. ¿Dónde está sintetizada toda la ley divina, tanto la natural como la
revelada?

La ley de Dios está sintetizada en los diez mandamiento. A ellos se añadieron


después los preceptos de la Iglesia.

145. ¿Cuáles son los diez mandamientos?

Los diez mandamientos son:


Yo soy el Señor Dios tuyo:

- No tendrás otro Dios fuera de mí.


- No tomarás el nombre de Dios en vano.
- Acuérdate de santificar las fiestas.
- Honra a tu padre y a tu madre.
- No matarás.
- No cometerás actos impuros.
- No robarás.
- No darás falsos testimonios.
- No desearás la mujer (o el marido) de tu prójimo.
- No codiciarás los bienes ajenos.

Ley Natural

Distinta a la ley revelada, la ley natural es lo que los seres humanos podemos conocer, por medio
de la razón. Es lo que está al alcance de la razón sin recurso a la fe. La ley natural es "La
participación de la criatura racional en la ley eterna" -Sto. Tomás de Aquino; Summa Theologica,
1a, 2ae, quest. 91, art.2.

Es necesaria para la convivencia en una sociedad pluralista>>>.

Ver también: Descubrir la ley natural -Benedicto XVI La ley natural como fundamento de la
democracia -Benedicto XVI La ley natural, antídoto del relativismo ético -Benedicto XVI

La ley moral natural, según santo Tomás de Aquino, "no es otra cosa que la luz de la inteligencia
infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe
evitar. Dios ha donado esta luz y esta ley en la creación" (Veritatis Splendor, n. 40; cf. también
Catecismo de la Iglesia católica, nn. 1954-1955).

Se le llama ley natural porque todo ser humano está sujeto a ella ya que contiene sólo los deberes
que son derivados de la misma naturaleza humana y porque su esencia puede ser captada por la
luz de la razón sin ayuda sobrenatural.

Sabemos, por ejemplo, por la ley natural, que el adulterio, el aborto y el robo son males porque
podemos razonar que violan derechos humanos fundamentales.

Marco Tulio (Cicerón) +46A.C., político y orador romano, en su libro La República, escribe respecto
a la Ley Natural: “Ciertamente existe una ley verdadera, de acuerdo con la naturaleza, conocida
por todos, constante y sempiterna... A esta ley no es lícito agregarle ni derogarle nada, ni tampoco
eliminarla por completo. No podemos disolverla por medio del Senado o del pueblo. Tampoco hay
que buscar otro comentador o intérprete de ella. No existe una ley en Roma y otra en Atenas, una
ahora y otra en el porvenir; sino una misma ley, eterna e inmutable, sujeta a toda la humanidad en
todo tiempo...”. (Cap. 3)

San Pablo reconoce la existencia de la ley natural cuando describe las responsabilidades morales
de aquellos que no tenían el beneficio de conocer la ley mosáica (ley revelada).

"En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la
ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley
escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o
alabanza... " Romanos 2,14

La ley civil del Occidente se ha fundamentado en gran parte en el principio de la ley natural.
Lamentablemente, se ha ido apartando de ella en las últimas décadas, como se hace evidente, por
ejemplo, en la legislación favorable al aborto.
LA LEY DE CRISTO

La Ley de Cristo no es una nueva ley traída por el Hijo de Dios distinta a la Ley
que fue dada a Moisés, sino más bien la consecuencia en la persona del
cumplimiento espiritual de aquella. Sabemos que no hay nadie que pueda cumplir
los 613 mandamientos y ordenanzas de que consta, y que fue Jesucristo, Dios con
nosotros, quien la cumplió, llevando a la Cruz los pecados de todos, en aquél
cuerpo de carne que adoptó para su obra redentora.

La Ley de Cristo la encontramos enunciada en Gálatas 6:2 ...sobrellevad los unos


las cargas de los otros y cumplid así la ley de Cristo... El contexto completo nos
habla de las faltas de nuestros hermanos y de las propias, las de cada uno de
nosotros, y nos enseña a que siendo espirituales restauremos con mansedumbre a
nuestros hermanos, considerándonos a nosotros mismos primero para que no
caigamos en tentación de la misma falta, porque dice: ...cada uno llevará su
propia carga... vs5.

Si bien estamos obligados como miembros del cuerpo de Cristo a servirnos los
unos a los otros, también sabemos que Dios es amor, pero no el amor humano,
sino el Espiritual de Cristo, el cual ama de manera sobrehumana, con propósito y
permaneciendo siempre fiel. Sirvámonos pues los unos a los otros, y
sobrellevemos las cargas de los hermanos, porque si nos amamos los unos a los
otros conocerán todos que somos discípulos de Cristo.

Para estudiar la Ley de Cristo y aplicarla a nuestra vida como discípulos, de


manera espiritual encontramos siete apartados en los que aplicarla:

1.- El Evangelio y La Pasión.

El anuncio de la Buena Nueva de la obra redentora de Cristo es la llave que abre


los corazones para salvar almas, lo cual hace que podamos tener hermanos en
Cristo. Si no hay hermanos, no hay cargas que sobrellevar. La Pasión de Cristo es
la redención de nuestras almas, a partir de ahí nuestro Señor sigue llevando carga
por nosotros cada día, para nuestra edificación espiritual, hasta que estemos con
Él. La Ley de Cristo comienza pues con su cumplimiento por el propio Cristo,
por amor a nosotros.
2.- Venid a mi los que estáis cargados.

Esta enseñanza de nuestro Maestro de dejar nuestras cargas lleva de la mano otra,
que es tomar nuestra cruz, para recibir las cargas que el Señor nos dé. Esto lo
tratamos en el apartado 3.

Hay tres tipos de cargas con las que nuestra alma puede lidiar. Una es la de
nuestras propias preocupaciones, nuestra familia, nuestra Iglesia, nuestro trabajo,
salud, etc. nuestros propios proyectos, tanto del mundo como espirituales.

Otra es la carga que nosotros queremos llevar por la que ofrecemos nuestras
almas al Señor como sacerdotes en la intercesión, por los hermanos y amigos en
Cristo que nosotros queremos, para un modelo de Iglesia, convivencia y
hermandad que nosotros queremos.

La última carga que podemos llevar, es la que Cristo está esperando que Su
Iglesia le pida. La cruz que nos dice que llevemos para seguirle a Él. Esta cruz la
diseña Dios para nosotros y Él nos la concede cuando le dejamos a Él que nos la
dé.

3.- El sacerdocio. El yugo de Cristo. Toma tu cruz. El alma.

El hombre tiene que dejar las cargas de sus propias preocupaciones, sus propios
proyectos, y añadir a sus oraciones y sacerdocio el aceptar la cruz que el Señor
nos ponga, las cargas que Él quiere que llevemos, las personas con las que
compartir, aquellas a las que predicar, aquellos hermanos con los que Él quiere
que estemos, quizá a los que no conocemos pero el Señor sí conoce. Las
preocupaciones, acciones y oraciones que Él disponga para que las llevemos. No
solo las de nuestra voluntad sino las que son de la voluntad y propósito del Señor,
mas bien del Padre que es quien diseña una cruz para cada uno de nosotros a
nuestra medida, igual que preparó la Cruz de su Hijo, por eso el Maestro de
nuestra cruz es Cristo, el carpintero, el experto en la madera o madero de
tormento. Esta es la cruz que Cristo nos pide que tomemos. ¡Toma tu cruz y
sígueme!, no con tu propia cruz de tu creación, sino con la que el Padre te ha
preparado.

No podemos pensar que llevar solo la carga que nosotros queremos es del agrado
de Cristo, sino que nuestra disposición ha de pasar por ofrecernos a Él para llevar
la que el Señor quiere que llevemos, entonces somos aceptados por el Señor en
Su Yugo, del cual tiramos, cual bueyes, de una carga que es la de Cristo.
Las cargas que nosotros queremos llevar también están en el "carro" del que tira
Cristo pues somos su pueblo, tenemos Su Espíritu, y nos esforzamos por lo
Espiritual, haciendo Él el reparto de la carga que cada uno puede llevar. En el
yugo hay dos bueyes, uno simboliza a Nuestro Señor, es el Sacerdote de la
derecha, el guía, y el otro buey somos nosotros que vamos con Él. Sin Él no
podemos tirar de ninguna carga espiritual, en el tiempo de Dios, de la forma que
Dios quiere y con frutos que Él quiere darnos. Podremos tirar de muchas cargas
que nosotros mismos nos imponemos, bien por hermanos, por personas que
nosotros queremos que se conviertan a Cristo, por proyectos que nosotros
queremos, por la Iglesia que nosotros queremos, etc, pero entones no somos
sacerdotes útiles, porque estorbamos el reparto de la carga, el ritmo y la fuerza de
tiro del yugo.

Aprender cual es nuestra carga y aceptarla comienza por nuestra disposición ante
el Señor de tomar nuestra cruz preparada por Él. Es en lo que hemos de
concentrar nuestra oración para que el Señor nos muestre ...las obras que Él
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas... Efesios 2:10. La Ley de
Cristo nos enseña pues que el fruto de nuestro esfuerzo por amor a nuestros
hermanos y a Cristo comienza por ponernos a Su disposición.

La prueba de que estamos llevando la cruz que el Señor quiere es cuando


afrontamos con agrado y con fe una situación que nos aparta de lo que nosotros
habíamos planeado. Un proyecto de predicación cuando no estamos preparados,
el sufrimiento de un hermano por el que hoy no habíamos orado, compartir con
hermanos que no conocemos en nuestra congregación, etc. La Ley de Cristo pone
nuestra alma a servir a Dios desde dentro de nosotros mismos donde Cristo
construye y es nuestro templo.

Ley Humana y Ley Divina


La ley humana alcanza a ciertas faltas y las castiga; el
condenado sufre las consecuencias de lo que ha hecho. Pero
la ley humana aunque, abarca todo delito, por leve que sea,
no puede aplicarse, en la práctica, a todas las faltas; castiga
más especialmente aquellas que causan notorio daño y
perjuicio a la sociedad o a las personas y no las que por su
levedad no causan sino levísimo malestar o incomodidad, no
meritables de acudir a la justicia. Nadie iría a los tribunales
por que alguien le robó unos cigarrillos en la oficina. Aparte
es el hecho de que muchos transgresores que burlan la ley
quedan impunes.

Pero Dios no deja impune ningún desvío de su norma, pues


quiere que todos progresemos, de tal forma que no existe
ninguna falta, por ligera que sea, que no tenga su
consecuencia inevitable, y mas o menos desagradable para
el culpable. Tanto en las cosas pequeñas como en las grandes
el hombre siempre es y será castigado. Nadie queda o
quedará impune. Los sufrimientos, que son consecuencia del
pecado, de la falta a la ley divina, le muestran a la persona
con conciencia que ha obrado mal, le hacen sentir la
diferencia entre el bien y el mal y la necesidad de
mejoramiento espiritual para lo cual le vale y puede servirse,
de su experiencia pasada para evitar en lo sucesivo motivos
de nuevas aflicciones. El arrepentimiento y la contrición son
absolutamente imprescindibles para purgar la falta. El dolor
moral por haber ofendido a Dios le vale para corregirse ya
que no pudo progresar por el placer de la obra de Dios y por
el goce de su Divinidad.

Que son las leyes civiles y las clases de leyes


civiles?
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2 respuestas

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Respuestas

Mejor respuesta: Las leyes civiles son las que regulan al derecho privado...osea q legalizan
conflictos entre personas de caracter patrimonial, familiar, sucesorio(testamental) y sobre la
persona ( osea su personalidad, el nacimiento, dechos, capacidad etc)....Existe el código Civil y de
procedimientos civiles.

La materia civil es la columna vertebral del derecho. En Cuanto a procedimiento en jucio, por
ejemplo las pruebas son reguladas por este derecho.
Fuente(s):Constesta mi encuesta si quieres. http://mx.answers.yahoo.com/question/ind...

Moñic · hace 7 años

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Comentario

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Hola puede tener varias ascepciones por ejemplo se puede diferenciar del derecho agrario y del
derecho civil, se puede identificar del fuero militar y del derecho civil, pero en estricto sentido las
leyes civiles son aquellas que se encargan de regular las relaciones entre particulares.

¿Sabés cuáles son los preceptos de la Iglesia?


Preceptos de la Iglesia

1. Participar de la Misa entera los domingos y fiestas de precepto.

2. Confesar los pecados mortales al menos una vez al año; antes de comulgar y
cuando haya peligro de muerte.

3. Comulgar por Pascua de Resurracción.

4. Hacer penitencia todos los viernes, y ayuno y abstinencia cuando los indica la
iglesia.

5. Contribuir al sostenimiento de la Iglesia y al crecimiento de la Fe en Cristo Jesús


LOS 5 PRECEPTOS DE LA IGLESIA LOS CONOCEMOS ?
CUMPLIMOS CON ELLOS ?
Los Preceptos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y
que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes posit
ivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo
indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de
Dios y del prójimo.
¿Cuáles son los preceptos de la Iglesia?
2042-2043
Los preceptos de la Iglesia son cinco:
1) Participar en la Misa todos los domingos y fiestas de guardar, y no realizar trabajos y
actividades que puedan impedir la santificación de estos días.
2) Confesar los propios pecados, mediante el sacramento de la Reconciliación al menos una
vez al año.
3) Recibir el sacramento de la Eucaristía al menos en Pascua.
4) Abstenerse de comer carne y observar el ayuno en los días establecidos por la Iglesia.
5) Ayudar a la Iglesia en sus necesidades materiales, cada uno según sus posibilidades.
Ejemplos de leyes morales y civiles?
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1 respuesta

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Respuestas

Mejor respuesta: Leyes morales son aquellas que no se encuentran escritas pero que forman
parte de las reglas de convivencia social, por ejemplo, el darle el asiento a una dama o a una
embarazada o a un anciano.
Leyes civiles son aquellas leyes que toman en carácter de jurídicas por el hecho de haberse
creado con el fin de resolver los conflictos en la sociedad, por ejemplo, si rompes algo lo tienes que
pagar, si te prestan dinero y no pagas te obliga la ley a hacerlo etc.