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I Datos biográficos

Gonzalo De Berceo nació en Berceo (La Rioja) en el año 1198, fue un clérigo seglar que trabajó en La Rioja como notario del monasterio de San Millán de la Cogolla y el de Santo Domingo de Silos.

Recibió una educación muy esmerada, pues se formó en los recientemente creados estudios generales (un antecedente medieval de las modernas universidades) de Palencia, los primeros que hubo en España.

Es el primer poeta castellano de nombre conocido. Con él se inicia el mester de clerecía, pero el cuidado de la métrica que este mester exige, la sujeción a la cuaderna vía, no excluye una preocupación por hacer inteligible a sus oyentes y lectores los temas religiosos dominantes en toda su obra, en la que no faltan rasgos

de humor. Murió en San Millán de la Cogolla, hacia 1268.

OBRA:

• Los poemas hagiográficos, sobre santos locales:

• Vida de San Millán

• Vida de Santo Domingo de Silos

• Vida de Santa Oria

• El grupo de obras marianas cuenta con tres títulos fundamentales:

• Loores de Nuestra Señora

• Milagros de Nuestra Señora

• Duelo de la Virgen.

• Los poemas religiosos de naturaleza doctrinal son :

• El martirio de San Lorenzo

• El sacrificio de la misa

• Los signos que aparecerán antes del Juicio.

II Contexto histórico

Gonzalo de Berceo, vinculado al monasterio riojano de San Millán aunque no era monje, es el primer poeta en castellano cuyo nombre se conoce. Autor de una rica producción literaria, entre sus obras destacan los Milagros de Nuestra Señora, libro que se inscribe en la corriente del culto a la Virgen María difundido en el Occidente europeo por los cistercienses desde mediados del siglo XII. A mediados del siglo

XIII, Gonzalo de Berceo reunió esta colección de veinticinco milagros, los tradujo del latín y les dio forma en verso. La gran habilidad del poeta consistió

en construir su obra con los recursos de la literatura más culta, siguiendo las enseñanzas que se daban en las escuelas y en las universidades: al fin y al cabo, se trataba de crear una composición que dejara de manifiesto la grandeza de la Virgen, la generosidad con la que trata a sus devotos, y cómo no abandona nunca a los pecadores que confían en ella. No es un planteamiento teológico, no podría serlo, sino un mensaje de esperanza a quienes acudían al santuario de Yuso.

III personajes caraterizados

Gonzalo de Berceo quien se incluye en su obra.

La Virgen María que era quien resolvía los problemas y les salvaba las almas a quienes creían en ella.

Todos ellos devotos de María:

• Un ladrón que le gustaba robar pero creía en la virgen.

• Un clérigo fornicario: un sacristán con mucha fe pero desobedeció y murió ahogado

• Un niño judío.un niño que le conto a sus padres acerca de la virgen y ellos lo tiraron fuego pero la virgen lo protegio.

• Un náufrago: un peregrino que iba en un barco que se hundió pero la virgen lo salvo.

Características del mester juglaría

Obras narrativas en verso de carácter popular que relatan las hazañas de un héroe. Temas actuales históricos y heroicos.

Lenguaje poco cuidado y vivo. Utilizan recursos sencillos: repeticiones, paralelismos, anáforas, fórmulas épicas, epítetos…

Su objetivo es entretener e informar sobre los sucesos bélicos de la época. De este modo, pretendían que los habitantes de los pueblos se incorporaran como soldados.

El juglar se inspira en la vida cotidiana, en el mundo que le rodea: hechos históricos, la vida del pueblo, etc.

Utilización de versos irregulares, generalmente, de arte mayor, y rima preferentemente asonante. Versos repartidos en tiradas de muy diferente extensión.

Mester de juglaría Obras Anónimo Cantar de Mío Cid Portada del Cantar de Mío Cid

Características del mester de clerecía

Utilizan un lenguaje culto y cuidado.

Escriben en verso.

La finalidad de sus obras es didáctica, es decir, escriben para enseñar.

Los temas son casi siempre religiosos e inspirados en la tradición griega y romana.

Sienten un profundo respeto por los libros en los que se inspiran para crear sus obras.

Utilizan exclusivamente una estrofa llamada cuaderna vía.

IV Argumento

La mayor parte de los Milagros de Nuestra Señora está formada por los relatos, 2995 versos de los 3646 que la constituyen. El resto de los versos, es decir, los que presentan un texto no narrativo, aparecen bajo la forma de una comunicación directa entre el emisor y su público o entre ambos y María, a quien Berceo suele llamar "la Gloriosa;" esta comunicación saca al receptor del plano narrativo, formando una metanarrativa, es decir, una serie de textos cuya función es hablar sobre los relatos. Esta narrativa enmarca y unifica las diferentes leyendas que en la obra se presentan de acuerdo al deseo de unificación de relatos que caracteriza a muchas colecciones de la Edad Media.

Gonzalo de Berceo es un poeta espléndido, Los Milagros de Nuestra Señora, su obra maestra, reúne veinticinco episodios en los que la devoción por la Virgen María se convierte en llave para la salvación de los pecadores.

Los personajes tienen en común, y es que todos han cometido algún pecado. En unos casos es el robo, en otros, la envidia, la codicia, el abuso de alcohol o incluso pactar con el diablo. Pero la mayoría de los milagros nos habla de un mismo pecado, el sexo, especialmente entre los monjes, los clérigos, los sacristanes o las monjas. En la mayoría de los milagros el personaje muere y los dos ejércitos luchan entre ellos por conseguir el alma del difunto. Las dos partes siempre recurren al mismo argumento para defender su postura. El diablo recuerda que esas personas eran unos pecadores y la Virgen María le responde a su vez recordándole que, aunque pecadores, eran devotos suyos. Por supuesto, siempre gana la Virgen y el alma del pobre personaje acaba en el cielo y no en el infierno. Como se puede apreciar, esta obra tiene unas grandísimas dosis de maniqueísmo.

Con esta obra pretendía dar a conocer la religión católica sin embargo Milagros de Nuestra Señora no tuvo éxito, no gustó a la gente, no consiguió engañarles ni convencerles y murió en el olvido poco después de nacer, en el mismo siglo XIII. Los milagros no se transmitieron oralmente, no corrieron de boca en boca, no se recitaron, no se cantaron y, en definitiva, no perduraron en el tiempo. Es cierto que han llegado hasta nuestros días, pero únicamente porque se conservaron por escrito y sin modificaciones, sin cambios, sin distintas versiones. Lo que la Iglesia decía era dogma, no se podía cambiar ni manipular. No se podía tocar. Por eso era algo alejado del pueblo, que no sentía este tipo de literatura como suya, sino como algo ajeno. Todo lo contrario de lo que ocurría, por ejemplo, con los romances.

Los milagros no son originales, pertenecen al folklore y a la tradición europea, de todas formas Berceo les imprime un tono natural y personal.

V Asunto

Los Milagros de Nuestra Señora, llena de notas folclóricas y detalles cómicos. Inspirada por una colección de milagros en latín, está compuesta por una introducción alegórica y veinticinco poemas que cuentan milagros atribuidos a la Virgen, descrita como un personaje cercano que ampara a los fieles. Berceo, en su ánimo de acercarse al pueblo, se hizo portavoz de una religiosidad emotiva y llena de sucesos con la que fácilmente podían identificarse sus oyentes, alejándose así de la aridez teológica propia de los tratados latinos.

La obra comienza con una introducción alegórica en la que el autor se presenta a sí mismo en una naturaleza idealizada, descanso del hombre, que simboliza las virtudes y perfecciones de la Virgen. A continuación, se suceden veinticinco milagros realizados por la Virgen a favor de personas que sienten una gran devoción por ella. Al final de cada relato aparece una moraleja o enseñanza para hacer comprender al oyente las ventajas que reporta ser un devoto de la Virgen.

VI Tema

Gonzalo de Berceo narra como la imagen de la virgen logró sobrevivir al incendio tratando así de convencer al pueblo para que refuercen su fe y su creencia.

VII Intertextualidad