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Foto de la p~gina anterior: Capucha, 24 de marzo 2004. Por Juan Garcia lewin. Munú Actis.

, CristinaAldini" Liliana Gardella


Miriam Lewin" ELisaTokar

Ese infierno
Conversaciones de cinco mujeres sobrevivientes de la ESMA
Ese infierno 1 Nilda Actis Goretta ... [et.al.]. la ed.
Buenos Aires : Altamira, 2006.
320 p.; 22 x 16 cm.
ISBN 987-9017-51-X
l. Narrativa Histórica Argentina-Testimonios.
CDDA863
Fecha de catalogación: 27/02/2006

Edición especial:
30° ANIVERSARIO DEL GOLPE MILITAR

©2006 A los muertos y desaparecidos,


Libros + Libros SA y a los hijos robados que todavía estamos buscando.
EDITORIALAlli\MIRI'--~
A Cristina, Elisa, Miriam y Munú. (Liliana)
Nilda "Munú" Actis Goretta, Cristina Inés Aldini, Liliana Gardella,
Miriam Lewin y Elisa Tokar.
A Néstor, mi compañero.
A Ceci y Diego, mis queridos hijos. (Elisa)
www.editorialaltamii-a.com.ar
info@editorialaltamira.com.ar
A Alejo Mallea y Pepe Villagra.
ISBN: 987-9017-51-X A Sofia y Lucía, y en ellas a todos los hijos. (Cristina)

Diseño de tapa e interior: A Juan Eduardo Estévez, Norma Matsuyama y Patricia Palazuelos.
Iglesias Comunicación..,. A los bebés que ellas iban a tener en abril y octubre de 1977. (Miriam)

Foto de tapa: Alejandro Amdan A Enrique Desimone, Norma Robert y Adriana Barcia.
Ilustración de tapa: Diana Astete A los hijos de todos los que se atrevieron a intentar un mundo mejor.
Foto de contratapa: Juan García Lewin A Ornar, por saber estar. (Munú)
Foto actual de las autoras: Silvio Fabrykant

Todos los derechos reservados.


Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Impreso en la Argentina
Printed in Argentina
Talleres gráficos
1,3 La CuaDricula s.RL Los lectores pueden escribirles a las autoras
(54 ll) 4302 2014 a la siguiente dirección electrónica:
eseinfierno@hotmail.com
De modo que, para contar mi historia, aqui estoy.
Ustedes me escuchan hablar, pero... ¿me escuchan sentir?

Gertrud Kolmar,
escritora judía asesinada en Auschwitz.
De "La mujer poeta"
lndice

Las Autoras ....... . ...................................................................... 11

Prólogo
"Y huirá la tristeza y el gemido" ...................... ........ 13

Introducción .................. ..................... 19

Topografía del. terror .................................... ......... 21

1
'Un manto de memoria" .......... ............................................... ............. 27

·capítulo 1. Los días previos y el secuestro.


El golpe. De la militancia montonera a la clandestinidad.
Primeros rumores del horror. Pastillas y otros métodos para el suicidio.
Como caímos. La derrota: una sensación permanente.... ............. 33

Capítulo 2. Detenidas-desaparecidas.
Interrogatorios. Grilletes. Capuchas. Picanas. Vejaciones. Gritos.
Traslados. Operativos. Lancheos. Dolor físico. Dolor emocional.. ..... 65

Capitulo 3. Día a día en cautiverio.


Vida cotidiana. Carne, mate, queso y dulce. Ropa lavada y sábanas robadas.
Un mobiliario muy particular. Esparcimientos. Trabajos asignados.... .. ... 107

Capítulo 4· Torturadores.
Nosotros y ellos en el espacio sin rejas. Salidas impuestas.
Absurdo y demencia. Adopciones, protección y enamoramientos.
La vergüenza de contarlo todo...... . ............ 155

Capítulo S· Una excursión al mundo exterior.


Contactos con familiares y amigos. Los compañeros como rehenes.
Estrategias de silencios y de simulaciones.
Primeras esperanzas de libertad......................................................................... .. ......... 211

Capitulo 6. Bebés bajo custodia: Embarazadas junto a moribundos.


Testigos de nacimientos. Descripción de la maternidad.
Incógnita sobre el paradero de los chicos..... .. ............... 241
10 ~--------------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn~o
Capítulo 7· liberación y después
Detalles de cada salida. Exilios y otros destinos. Monseñor Grasselli:
el ayudante de la Marina. Participación en los juicios posteriores .................. 249
Capítulo 8. El Holocausto judío
Parangones entre la metodología militar argentina y el nazismo.
Viaje a los Campos de exterminio de Polonia. Relatos de Primo Levi ............ 283
Capítulo 9· Presos políticos
Charla grupal con la psicóloga Mirta Clara, ex detenida en las cárceles
de la Dictadura. Similitudes y diferencias entre la ESMA
y la cárcel tradicional............................................................................................. ................... 28 9 Ni ida "Munú"Actis Goretta.Nació en la provincia de Buenos Aires el18 de oc-
. tubre de 1945. Vivió su infancia y adolescencia en el campo y luego estudió Pin-
Epílogo
tura Mural en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. Su militancia transcurrió
El regreso al campo en libertad .297 en los barrios más carenciados de la localidad bonaerense de Ensenada. Fue se-
Y las puertas se abrieron ................................ . cuestrada en Buenos Aires el19 de junio de 1978 y permaneció en la ESMA
. ....................... 305
hasta febrero de 1979, cuando la pasaron a uua situación de libertad diaria-
Anexo documentaL. ...................................... .......................................... 310 mente vigilada: los represores conocían su vivienda y era obligada a trabajar
con ellos. El16 de julio de 1979le permitieron salir del país con un pasaje de la
Glosario ......................................... . ... 313 Armada Argentina. Meses después, seguían vigilándola en el exterior. Pasó el
Bibliografía .................... .. exilio en Venezuela. Con la democracia regresó al país y terminó sus estudios.
..... 317
Hoy hace Arte Público Monumental. Disfruta de su profesión subida a unan-
Agradecimientos .... ....... 318 damio y pintando murales colectivos en las paredes de las ciudades y pueblos .

Identificación de los actores presentes en el relato Cristina Inés Aldini. Nació en Lomas de Zamora el20 de febrero de 1954. Luego
Represores. Se los nombra por sus alias, tal como se los conocía en el Cam- de cursar sus estudios secundarios participó en grupos cristianos y realizó trabajo ·
po. En el Anexo se los identifica por sus nombres legales y, en muchos ca- social en barrios obreros de San Fernando, donde posteriormente se desempeñó
sos, por fotografías. como maestra de adultos y desarrolló su militancia política. Después del golpe mi-
Secuestrados. Cada intervención de las autoras está precedida por su litar, vivió la represión y la pérdida de la gran mayoría de sus compañeros. Fue se-
nombre o sobrenombre actual. Los demás secuestrados figuran en el tex- cuestrada el5 de diciembre de 1978 y permaneció en la ESMA hasta fines de ma-
to con su nombre de guerra, tal como eran conocidos por sus pa- yo de 1979. Entre esa fecha y diciembre del mismo año estuvo bajo una suerte de
res en el Campo. En el caso de algunos secuestrados que protagoni- libertad vigilada, debiendo concurrir a trabajar a unas oficinas en las que la Mari-
zaron s1tuaoones controversia les en la experiencia del Campo, se consigna na instalaría una Agencia de Prensa, proyecto que nunca se concretó. En cuanto
el nombre abreviado. Las conductas y responsabilidades de los de- pudo se trasladó a la provincia de Santa Fe, donde convivió con la familia de una
tenidos-desaparecidos frente al poder concentracionario son mate- compañera a quien había conocido en la ESMA, y completó sus estudios. A par-
ria de una discusión todavía incipiente y existe disparidad de criterio tir de 1996 integró una agrupación política y militó activamente por los Derechos
entre las autoras. Aún así, privilegian la necesidad de dar a conocer Humanos. Fue concejal en Vicente López, provincia de Buenos Aires. Actualmen-
aquellas situaciones. te trabaja en un área del Ministerio de Educación de la Nación y ha creado un si-
tio web con información sobre temática educativa.
12 ~------~--~--------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn~o Prólogo
Liliana Gardella. Nació en la provincia del Chacoel20 de agosto de 1954. "Y huirá la tristeza y el gemido"
Allí creció y completó sus estudios secundarios. Cursó la carrera de Antro- LEÓN ROZITCHNER
pología en Buenos Aires. Luego vino la militancia, con su costo de represión
y exilio. La secuestran en Mar del Plata el25 de noviembre de1977. Al poco
tiempo la trasladan a la ESMA, donde permanece hasta el 8 de enero de
1979: La contactan nuevamente en la casa de sus padres en marzo de 1979,
y la autorizan a salir del país, cosa que hace en mayo de ese mismo año. Con
el retorno de la democracia volvió al país, terminó la carrera de Antropolo-
gía que la dictadura la había truncado. Fue docente universitaria y trabaja
como profesional vinculada, tanto en el ámbito público como el privado, a
las políticas sociales.

Miriam Lewin. Nació en 1957 en Buenos Aires. Inició su actividad política


en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en tiempos del camporismo, ligada
a grupos de izquierda. Poco antes de ingresar a la Facultad de Ciencias Eco-
nómicas y a la Escuela de Periodismo del Instituto Grafotécnico, se vinculó
con la Juventud Peronista.Tenía diecinueve años, el 17 de mayo de 1977, Lo que vamos a leer es el resultado de un largo tiempo suspendido, el de un
cuando la secuestró en La Matanza un grupo armado de la Fuerza Aérea, que pequeño puñado de mujeres marcadas para siempre por una experiencia de los
la mantuvo aislada hasta entregarla a la Marina, en la ESMA, casi un año des- límites extremos del sufrimiento, sobre fondo de decenas de miles de asesina-
pués. Estuvo desaparecida hasta enero de 1979. Luego pudo volver a vivir dos. "Nos costó veinte años reunirnos'; dice una de ellas para explicar ese rea-
con su familia, pero sólo en abril de 1981 le permitieron abandonar el país. comodamiento a la vida que tuvieron que sufrir para poder hablar del pasado.
Residió en los Estados Unidos, donde militó en grupos de defensa de los De- Todo ese largo plazo fue necesario para recordar entre si la experiencia del ho-
rechos Humanos hasta el regreso de la democracia. Trabajó como periodis- rror que habían vivido. La llaga abierta por la tenacidad de la memoria no les
ta de investigación en los programas Telenoche Investiga y Puntodoc, y las trajo sin embargo ese sosiego que, en medio del desgarro, intentan alcanzar
decenas de casos resonantes de corrupción que reveló tuvieron consecuen- sin conseguirlo. Las huellas del horror del genocidio permanecen, indelebles.
cias sociales, políticas y judiciales. En la actualidad, finaliza el rodaje de un Este libro se plantea el interrogante crucial: ¿es posible la vida en sociedad
largometraje documental sobre la ESMA, trabaja en radio, donde conduce cuando tantos seres humanos, amparados en la impunidad del poder, se com-
un programa de entrevistas a mujeres, y escribe su segundo libro. placen con la tortura y el asesinato? ¿Por dónde comenzar a pensar el fundamen-
to posible de una "patria'; para el caso la Argentina, después del genocidio? El
Elisa Tokar. Nació en Buenos Aires el 14 de noviembre de 1953. Al termi- genocidio es la matriz donde se muestra, con oscura y monstruosa evidencia,
nar sus estudios secundarios, comenzó a trabajar y a estudiar en la Facul- el ma:l absoluto que el poder es capaz de ejercer contra sus habi;antes.
tad de Derecho, donde inició su militancia política, para luego continuar- Antes pensábamos: eso, el genocidio, pasa en Europa, en Africa, pero en
la en la Juventud Trabajadora Peronista. La secuestran el 21 de setiembre la Argentina no. La inmigración que llegó al país abrió una distancia con su
de 1977 y continúa durante un tiempo con trabajos forzados en el Minis- propio pasado y negó la tradición de odio y de muerte de la que venia, aún ese
terio de Relaciones Exteriores. Terminó la carrera de Psicología Social y se que estuvo en el origen de la colonización americana. A nosotros, océano por
especializa en Psicodrama. Trabaja en una organización no gubernamental medio, no nos podía pasar lo que allí, en otras latitudes, si pasaba. Olvidamos
dedicada a la asistencia a mujeres en situación de vulnerabilidad. la existencia de una internacional del terror y de la muerte, que abarcó tam-
bién a la Argentina, aún en nuestro propio pasado no lejano. Sobre ese olvi-
do. se amasó la inocencia de las últimas generaciones de argentinos. Y de
* Isaias, 35-10.
14 ~--------------------------------------------_EE~se~in~f~ie~rn~o ~Ac~t~is~I~A~Id~in~i~I~G~a~rd~e~lla~IL~e~w~in~l"~o~ka~r~-------------------------~ 15

pronto nos sorprendió nuevamente el horror que circulaba ya desde antes los hombres se someten y cuya realización llevaría a muchos a afrontar la
por las tenebrosas entrañas de sus herederos. propia muerte para no .realizarlo. Pero quienes lo sufrieron, ¿pueden pensar
Hemos tenido que llegar hasta ese extremo límite para comprender los siquiera esto que decirnos?
cimientos criminales sobre los que nos asentarnos. Porque todo genocidio, to- ¿Podríamos sostener que existe "el deseo humano de derramar sangre
do asesinato gozoso, plantea el interrogante más crucial: ¿cuáles son los abis- humana (... )una lógica inexorable, humana y ominosa del crimen", como
mos más oscuros de la humanidad, siempre presentes, en los cuales sumer- afirma Jack Fuks? ¿O afirmar, por el contrario, que "matar es algo que va con-
\
ge sus raíces nuestra propia sociedad actual? tra los normales deseos e inclinaciones de la mayoría de los hombres'; corno
Este libro transcribe el encuentro de algunas de las sobrevivientes del escribe Hannah Arendt?
Campo de exterminio de la ESMA. Está inscripto en un largo debate "frente Creo que debernos tomar partido por la vida. Decir que el crimen se ha
a lo inexplicable'; la criminalidad humana, algo que permanece corno la in- banalizado quiere decir que lo más hondo de cada asesino se ha destruido. Pe-
cógnita más escandalosa, más paradójica e incomprensible para muchos que ro también se destruye la sociedad que lo tolera con indiferencia. la banali-
piensan y sufren esta ignominiosa realidad que caracterizó, sobre todo, al si- dad sólo califica a la institucionalización del crimen, su rutina, no a la meta-
glo XX, y que también alcanzó a la sociedad argentina: los genocidios de mi- morfosis profunda que se produce en quienes lo cometen y lo aceptan: siempre
llones de personas realizados, en apariencia, de una manera considerada co- está corno fundamento alguna institución social que lo promueve. Aún el
mo "banal". Pensarnos, sin embargo, que bajo la apariencia de la "banalidad crimen más individual es colectivo. Tanto la humanizaci9n corno su contra-
del mal" -según la expresión de Hannah Arendt- el crimen y el asesinato, in- rio, la criminalidad, son un producto social. El asesino sostenido por una
dividual y colectivo, de Estado y hasta popular, esos crúnenes aunque norma- institución -imaginaria o real, presente o pasada- siempre es un individuo
lizados y burocráticos nunca pueden ser ni son algo banal. que se cree impune en la ejecución del crúnen. Está siempre protegido por un
El mal que lleva a gozar de asesinar y torturar a otro ser humano nunca poder colectivo. Y también lo estuvo aquí, corno en Alemania, cuando lapo-
puede ser, creemos, algo indiferente para quien lo ejecuta. Hasta la rutina ase- blación en general dio muestras de absoluta indiferencia.
sina en los campos de tortura y de exterminio, pensamos, debe resonar en los la- Para que el crimen no quede sólo brotando, implacable, de la mísera fi-
berintos más oscuros de la propia subjetividad del asesino que se goza y se exal- gura del asesino, es necesario trazar la línea que lo incluye en el poder que
ta con el sufrúniento y la muerte de un semejante. Algo de lo más propio debe se lo exige. Esta criminalidad no hubiera podido desatarse sin el apoyo y la
morir definitivamente cuando se mata y se tortura al otro: seres agusanados por necesidad estratégica de otros grupos y poderes. Porque la impunidad y la
la muerte, aunque hagan todos los ademanes de la vida. Convertir el crimen en fulta de riesgo son el escudo que los cobardes necesitan para ejecutarlo. En
banal es la distancia que la institución prepara en el mismo asesino para anes- el extremo estremecedor de la picana, en la oscuridad de la capucha, en los
tesiar la conciencia y el sentúniento del crimen que ejecuta. ¿Es quizás esta sos- vuelos de la muerte estaba, para animarse a ser asesinos, el sostén que les
pecha, la de que el asesino se convierte en un espectro de sí mismo por el mal que dabala impunidad de la influencia criminal de los Estados Unidos y de la
hace, nuestra últúna esperanza para no desesperar de los mortales? Sólo queda Iglesia en la formación de los cuadros militares. ¿Se hubiera desatado la avi-
contar con que esto existe para aprender a vencerlo por medio de la vida. dez de dolor ajeno y de sangre sin ambos imperios que los protegían?, ¿si la
Este empuje asesino no forma parte de la "esencia" universal de todos los Iglesia no hubiera puesto su experiencia milenaria en hogueras, cepos y de-
hombres, aunque hay que terminar por aceptar que está muy extendido. No sollarnientos?, ¿si los militares no hubieran asesinado desde antiguo a los
podernos creer que entre las pulsiones "naturales" más primitivas esté con- indios y matado a los peones que hacían huelga? No. El genocidio no hu-
tenida la violencia del asesinato del otro como fundamento de la vida. Po- biera sido posible sin la preparación recibida en las escuelas de Inteligencia
drá el asesino formar parte de una máquina burocrática de exterminio, estar y de Guerra de los Estados Unidos y Europa, y sin el apoyo del poder de la
presente el crimen en su vida cotidiana corno una especialización profesio- Iglesia y de los intereses económicos ligados al dominio nacional y del im-
nal-tal corno la del verdugo antiguo- entre las múltiples que solicita el Esta- perio. Regímenes militares que, corno es sabido, fueron una respuesta cri-
do moder~o, arropada bajo los mil pliegues de una superficialidad y un acos- minal a la transformación social que se temía. Se iniciaron en Brasil en
tumbramiento atroz, pero el goce en la tortura y el asesinato siempre será un 1964, en Bolivia en 1971, en Uruguay en 1972, en Chile en 1973, en el Pa-
hecho humano que no puede ser universalizado. Es un acto al que no todos raguay desde 1954 y en la Argentina en 1976. No sólo tenían rasgos comu-
Ese infierno
16 ~--------------------------~~~------~~~~ ~Act~is~i~A~Id~in~i~I~G~a~ro~e~lla~IL~e~w~in~i"~o~ka~r~------------------------~ 17

nes: había conexiones de fines entre ellos. El genocidio argentino es una es- subjetiva, su eficacia disolvente en lo más inconsciente y primario de cada
trategia política cr.iminal de un sistema histórico productor de muerte. Es el ser humano. Repetimos: este asesinato del alma y la tortura de los cuerpos
Cuarto Reich neoliberal triunfante que, en la presencia de los Estados Unidos, en la ESMA se expandió, al mismo tiempo, a todo el cuerpo social, y lo reor-
ocupa ahora el lugar del Tercer Reich nazi vencido. ganizaron para la sumisión o el desconsuelo. Construyeron a los actuales su-
Nuestras sobrevivientes viven bajo este mismo insistente e implacable in- jetos aterrados de la sociedad neoliberal postgenocida, cuyas consecuencias
terrogante: ellas, obsesionadas, se siguen preguntando -y será una pregunta desoladoras estamos viviendo. Mas allá de la angustia que se aviva en la lec-
que las acompañará toda la vida- con la necesidad de comprender lo incom- tura del libro, hay que tratar de pensar la matriz política que subyace en los
prensible: el misterioso designio de haber transitado también ellas los límites Campos de exterminio. Allí se mostró al desnudo el fundamento mortal y
del horror y haber quedado vivas cuando muchos miles fueron muertos. sanguinario de los distintos poderes de la sociedad que nos oprime. Las con-
¿Cómo justificar el privilegio de haber salvado la vida cuando tantos diciones organizadas por el terror condensan, en pequeño, las formas ame-
la perdieron? Sentir la culpa de estar vivas es la más cruel de las formas pa- nazantes que, amplificádas, aún hoy en dia determinan la vida de la gente.
ra anular la vida. Es difícil sentirse una persona "elegida'' porel destino pa- Las sobrevivientes de la ESMA expresan las transformaciones persona-
ra sobrevivir, cuando quienes eligieron fueron los torturadores y los asesi- les que sufrieron y que, aunque amenguadas, se extendieron a toda la so-
nos de sus propios familiares y compañeros. ciedad: la amenaza de muerte penetró en los sujetos y produjo el aniqui-
¿Pensaremos, acaso, que fue la piedad de los asesinos la que las dejó con lamiento de las fuerzas civiles. Podemos señalar cuatro de estas agresiones,
vida? No. Fue el interés por conservarlas, luego de torturarlas, como inteli- quizá las más crueles que ellas vivieron y que, expandidas, se encuentran
gencia esclavizada. La ESMA fue un Campo de exterminio de la .Armada, ahora como amenaza latente en cada uno de nosotros:
pero de concentración sólo para los pocos sobrevivientes que pudieron ser • Quitarle todo se~tido a la vida.
utilizados como "materia gris esclava" para el proyecto político del Almi- "Yo no pensaba y me daba todo lo mismo." "Yo recuerdo que no pensaba
rante Massera. Se construyó como un micromundo que, en pequeño, sin- nada, no tenía un proyecto de vida': "Me había matado a mí misma, me ha-
tetizaba y condensaba las mismas formas de dominio y de destrucción ex- bía autodestruido." "El único mundo era el presente sin expectativa de futu-
tendidas luego a toda la ciudadanía. Se expandió, como terror amplificado, ro. El hoy absoluto sin proyecto."
abarcando a la sociedad anonadada, y son sus consecuencias las que aún es- • Predominio del poder de darnos muerte.
tamos viviendo. Esto explica, en gran parte, la supervivencia de los pocos "Se ponían locos cuando un detenido intentaba escapar a su poder de de-
que escaparon, no a la tortura, que sufrieron, sino a la muerte. cisión sobre la vida y la muerte."
"La oficialidad montonera que quedó viva no fue por casualidad, sino • Complicidad de las instituciones disciplinarias (para el caso, la Iglesia Católica).
que había un grupo de marinos, con Massera a la cabeza, que tenían un pro- "Recuperadas para la sociedad occidental y cristiana, decía el Tigre Acos-
yecto político y ahí entra en escena 'la materia gris montonera:" "Se propo- ta, que pregonaba a Santo Tomás de Aquino." "Él hablaba todas las noches
nían usar las mentes montOneras para organizar su movimiento." ''Para no- con Jesusito, y Jesusito le decía quién se quedaba y quién 'se iba para arriba:"
sotras la caída fue el principio de una. nueva etapa. Para la mayoría, en cam- • Identificación con el represor.
bio, cáer en manos de esos asesinos realmente fue el principio del final." "Identificación muy fuerte con los represores, hasta la cadencia de la voz
El empuje popular temido, transformado en "blanco" de guerra, del Tigre, los chistes, la forma de pararse." "Ideológicamente parecían totalmen-
constituye el fondo de esta estrategia que llevó a las mismas Fuerzas Ar- te identificadas. (... )Algo les cambió internamente y se identificaron con ellos."
madas a querer apoderarse de las "armas" ideológicas del "enemigo". Estas cuatro consecuencias, amenguadas pero vivas y dolientes, se ex-
Querían apropiarse de una pasión social transformadora y convertirla pandieron disolviendo las energías de cada ciudadano. Es el fundamento
en una "tecnología" exitosa para embaucar al pueblo. Esta astucia, pen- del terror político presente aún en nuestra "democracia''. Para que el neo-
saban, les permitiría una manipulación política: pasar de la guerra ar- liberalismo triunfara fue necesario que la muerte hiciera "tronar el escar-
mada asesina a una política pacificada más eficaz y destructiva, siem- miento", como la frase que aprendimos en la escuela desde niños, y nos
pre sobre fondo del terror y el desprecio. quedáramos solos, indefensos, desolados dentro de la sociedad misma.
Las consecuencias del terror sobre las personas muestran, como técnica '~ mí no me quedaba nadie, nadie. Empecé a llamar y estaban todos muertos."
Introducción

Cuando en 1998, y por la apropiación de menores, los militares comenzaron


a volver a la cárcel-a más de una década del refugio que les habían dado las le-
yes y el indulto que los devolvieron a la calle-, sentimos la necesidad de hablar.
Hace veintitrés años ya que fuimos secuestradas y llevadas a la ESMA.
Allí compartimos una experiencia horrorosa que durante mucho tiempo
juzgamos intransmisible. La mayor parte de nosotras pudo denunciar ante la
Justicia a los s~cuestradores y torturadores, sufriendo a veces represalias. Pe-
ro salir del amparo del lenguaje estructurado, del testimonio presentado an-
te un juez o un organismo de Derechos Humanos, para describir la vida dia-
ria en el Campo, no es fácil.
Significa contar cómo transcurría la existencia adentro, por qué y cómo
se trabajaba para sobrevivir, cómo se fmgía permanentemente frente a los
marinos y a muchos prisioneros una "recuperación", un arrepentimiento.
Rememorar la frustración por haber caído con vida, la pastilla de cianuro
como liberación y sacrificio por los demás. La tortura y, después, la charla y
la convivencia con los propios torturadores. Recordar los "traslados" masivos,
seguidos de intempestivas e insólitas invitaciones de los secuestradores a ce-
nar, las visitas familiares con custodia y sin ella, los "paseos o lancheos"- en
realidad, excursiones a la pesca de nuevos secuestros y la angustia de hacer-
los con ex militantes que estaban dispuestos a entregar a otros-; revivir la
obligación de participar como testigo en esos secuestros y como "cobertu-
ra" en operativos en la calle. Cenar y mirar televisión ·Simulando que no se
sentía nada cuando se escuchaban los gritos de la tortura en el cuarto de al la-
do. Temer a los ex compañeros que se habían transformado en represores y
20 ~--------------------------------------------~E~s~e~i~nf~i~er~n~o Topografía del terror
a veces oír las confesiones de algún represor que se quebraba entre lágrimas.
Hacer el amor a escondidas con un compañero y alguna vez escuchar y tratar
de entender a otra prisionera viviendo la contradicción de amor-odio con un
represor. Resistir o desmoronarse varias veces al día. Todo eso, junto o por se-
parado. Todo eso envasado en los mismos cuerpos, en las mismas almas.
Somos cinco mujeres. Seguimos unidas veinte años después. Tuvimos
necesidad de volver a hablar de estas cosas antes de que se diluyeran en nues-
tra memoria. De dejarlas escritas. Tuvimos que esperar dos décadas para ha-
cerlo porque nuestros tiempos internos sólo coinciden ahora, entre sí y con
el tiempo social.
Sabemos que mucho de lo que contamos generará discusiones, pero,
unas más y otras menos, estamos preparadas para atravesar esa prueba. El
haber sobrevivido ya nos convirtió en sospechosas. El "si se lo llevaron por al-
Este edificio que l1nda con las Escuelas Técnicas Raggio, sobre Avda. Libertador, fun-
go será" se transformó en "si sobrevivieron por algo será" en épocas de exi-
cionaba formalmente el casino de Oficiales. En realidad, era la sede del "chupadero".
lio y hasta aparece de vez en cuando ahora. Nuestra propia culpa actuó tam-
bién como freno durante años.
Decidimos contar el dolor en forma de charla, con un mate circulando co-
mo circula el afecto. En nuestras conversaciones hubo lágrimas, rabia, pero En la Escuela de Mecánica de la Armada funcionaron dos estructuras repre-
también muchas risas. Hay cosas que sólo pueden exorcizarse con el humor. sivas: la conocida como Grupo de Tareas 3.3.2 (GT3.3.2) y la del Servicio de
No nos arrepentimos de estar vivas. Inteligencia Naval (SIN).
Pensamos que lo mejor sería que todos escucharan nuestro relato, pero Las actividades represivas eran ejecutadas por grupos especiales que de-
principalmente nos preocupan quienes están involucrados afectivamente con pendían de los mandos naturales de la Armada. Estos grupos estaban com-
los desaparecidos, sobre todo sus hijos. Queremos que conozcan la dimen- puestos fundamentalmente por oficiales y suboficiales de la Armada, pero
sión humana de esta historia. Que eso les permita apartarse del maniqueísmo. también participaba personal de otras fuerzas: Policía Federal, Prefectura,
Porque toda exigencia es insuficiente cuando se trata de emular el heroísmo Servicio Penitenciario.
absoluto. Y lo real es que, más allá de pequeños episodios de heroísmo o de san- Además de la represión propiamente dicha, el Grupo de Tareas era una
tidad, la verdadera historia la hicieron contradictorios seres humanos. organización que lucraba con los objetos y bienes de los secuestrados, y fue
el soporte logístico del proyecto político del Alte. Emilio Eduardo Massera,
LAS AUTORAS 1 AGOSTO 2001 que fue jefe de la Armada hasta el año 1978.
La ESMA está ubicada en la zona Norte de la Capital Federal. Su predio se
encuentra delimitado por la Avenida del Libertador al oeste, la Avda. Como-
doro Martín Rivadavia y Avda. Leopoldo Lugones al este, la calle Santiago
Calzada al sur y las Escuelas Técnicas Raggio al norte. Su superficie está ocu-
pada porvarios edificios: el de la Escuela de Mecánica de la Armada propia-
mente dicho, el de la Escuela de Guerra Naval y, en el extremo norte, el Casi-
no de Oficiales. Este último, una construcción de tres pisos con sótano y
altillo, era el asentamiento y base operativa del GT3.3.2.
La descripción de los lugares internos del centro de detención es pro-
ducto de la reconstrucción de los sobrevivientes que estuvieron secuestra-
dos en distintos períodos. Por esta razón, no siempre coinciden. Tanto la
22 ~--------------------------------------------~E~s~e~i~nf~i~er~n=o ~A~ct~is~[~A~Id~io~i~[~G~a~rd~e~lla~[L~e~w~in~[T~o~ka~r--------------------------~ 23

planta baja como el sótano, el tercer piso (Altillo) y el sobrealtillo, que eran trabajaban. Estos últimos lo hacían en lugares especialmente preparados: un
los espacios utilizados por el GT3.3.2, cambiaban constantemente su dispo- laboratorio fotográfico, un cuarto de falsificación de documentos, una ofici-
sición interna. El primero y el segundo piso fueron siempre ocupados por na de diagramación, una imprenta, un laboratorio de sonido (la Huevera).
dormitorios de los oficiales, y allí nunca entraban detenidos. También había un comedor y dos baños. A! fondo del pasillo central había per-
En la planta baja se encontraban las oficinas destinadas a la administra- manentemente un guardia.
ción, tareas de inteligencia y planificación de las operaciones. Estos espacios
eran denominados Jorges y Dorado. Algunos secuestrados eran llevados a
trabajar al Dorado. En los Jorges, en general no trabajaban secuestrados; al- Planta baja
gunos fueron llevados allí ocasionalmente. r---------------------------------------------------------------~
~ . 1

Desde el Dorado se accedía al Sótano por una escalera de dos tramos. El o l


~ l
Sótano tenía una pesada puerta de hierro. Delante de esta puerta, del lado ~• '
1
externo, se encontraba siempre un guardia con armas largas. Era el encarga- ~ '
:S COCINA l
do de abrir la puerta y de llevar el control de todos los movimientos de entra- '
da y salida de personas del Sótano. Los represores no entraban allí armados. 1
Cuando un oficial o un suboficial querían salir, debía identificarse, el guar-
dia miraba por la mirilla y luego abría la puerta.
El Sótano era el primer lugar al que eran llevados los secuestrados. Podían
permanecer allí un tiempo, aunque en general eran subidos a Capucha, y se
PLAYÓN
los volvía a bajar cada vez que iban a ser interrogados o torturados, a habitacio-
nes especialmente preparadas. En el Sótano había pocas paredes fijas y constan-
temente se cambiaba la disposición de los espacios. Las divisiones se hacían
con materiales livianos, lo que permitía un fácil montaje y desmontaje.
Las piezas de tortura tenían como único mobiliario una cama de hierro
a la que era atado el secuestrado, una repisa para la picana y una silla para el
torturador. En uno de los cuartos funcionaba una enfermería.Allí había dos DORADO

camas y dos pequeños armarios de vidrio -cerrados con candado- que con-
tenían medicinas. En este lugar, durante un período, se atendía a los secues-
trados que llegaban heridos y a las embarazadas en el momento del parto.
Todo allí olía a sangre y suciedad.
No había luz natural en ningún lugar del Sótano, que era iluminado con
tubos fluorescentes las veinticuatro horas. La ventilación se lograba a través PLAYÓN OPERATIVO
de ventiluces que se elevaban unos pocos centímetros del nivel de la tierra. El
aire era muy enrarecido. En las piezas de tortura no había ninguna ventilación
y allí los secuestrados a veces permanecían semanas enteras.
Sobre el lateral derecho había un gran portón de hierro con tres escalo-
nes. Este portón daba al exterior y por allí se sacaba a los secuestrados que eran
"trasladados': El Sótano fue modificado en ocasión de la visita de la Comisión
de Derechos Humanos de la OEA, en 1979; por ejemplo: la escalera de acceso '''
al Dorado fue tapiada y el ingreso al Sótano se hacía por el portón externo. !'
'
En el Sótano convivían los secuestrados recién llegados con otros que ---------------------------------------------------------------J''
24 ~----------------------------------------------~E~s~e~i~n~fi~e~rn~o~ :A~ct~is~j~A~Id~i~ni~I~G~a~ro~e~ll~aLI~~~w~in~IT~o~ka~r~-------------------------~ 25

Planta altillo 1 Escalera central. 2Guardia armada. 3 Puerta de acceso. 4Puerta yes- Planta dorado 1 Escalera de acceso al Sótano. 2 Puerta de acceso al playón. 3 As-
ca lera a Ca puchita. 5Escalón ascendente. 6 Puerta de hierro. 7 Escalón descendente. 8 Come- censor. 4 Puesto de guardia y control. 5 Escalera de acceso al Dorado. 6 Sala. 7 Sala. 8
dor(anteri6rmentecuartode embarazadas). 9 Baño. lO Motor de ascensor.11 Escalón ascen- Central telefónica. 9 Entrada al Dorado.10 Ventanas prolongación deventiluces de Só-
dente.12 Baño.13 Habitación.13' Habitación (también cuarto de embarazadas).14 Ventanas tano.11 Guardia. Control circuito cerrado deTV.12 Office.13 Despachos de oficiales de
a Avda. del Libertador.15 Ventanas al Rio de la Plata.16 Puerta de h ierro.17 Escalón des- inteligencia.140fici~as de auxiliares de inteligencia.
cendente.18 Ventiluces.19 Camarotes. 20 Sala de uso común. 21 Biblioteca. 22 Oficina
de prensa. 23 Archivo. 24 Despacho del oficial de la Armada a cargo.

r----------------------------------------------------------------------------.'

SALÓN 14
DORADO
Or9añización
dé: operativos

J
~~ 1.~
CAPUCH!TA
Ventanos fapiodos
f.8 Planta sótano 1 Escalera de acceso. 2 Trastos. 3 Generador eléctrico. 4 Guardia ar-
:•'' 1 mada.5 Puerta de hierro. 6 Escalón. 7 Oficina diagramación. 8 Viga aérea hormigón. 9 Ofi-
:' cina de documentación falsa.1 OVentiluces.11 Laboratorio fotográfico.12 Enfermería.13
'' Pe pósito de laboratorio fotográfico. 14 Escritorio de guardia. 15 Cuartos de tortura.16
1 ' Tanquéi dS 'ague
: Comedor para secuestrados.17Sala de audiovisuales "Huevera".18 Bañogrande.19 Ba-
ño chico. 20 Escalera a playón.21 Portón de salida "traslados". 221mprenta.

PAI'JOL
Depósito de
bolin do guerra

-----------------------------------------------------------~----------------
26 ~---------------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn::;o
Un manto de memoria

Los secuestrados eran subidos al Altillo por una escalera ancha. A la en-
trada del Altillo había una gran puerta de hierro, donde, al igual que en la
entrada del Sótano, había un guardia armado que registraba en un cuader-
no todos los movimientos de entrada y salida de secuestrados. ·
El Altillo tenía dos grandes alas controladas mediante un circuito cerra-
do de televisión, cuyas pantallas se hallaban en la planta baja, a la entrada del
Dorado.
El ala de la izquierda, llamada Capucha, era utilizada para mantener a
los secuestrados acostados en el suelo, encapuchados, engrillados y separados
entre sí por tabiques de aglomerado de un metro de altura. Había algunos Ten cuidado... No vayas a olvidarte
espacios cerrados llamados Camarotes, que tenían ventiluces. Estos ventila- de aquello que tus ojos han visto...
ces proveían la escasa ventilación de Capucha, que estaba reforzada por dos Enséñaselo a tus hijos
extractores que producían un gran ruido. La luz artificial estaba encendida to- y a los hijos de tus hijos.
do el día. El piso era un alisado de cemento. DEUTERONOMIO, 4: 9

A algunos secuestrados los mantenían aislados en estos Camarotes. Tam-


bién fueron usados como lugar para dormir por los secuestrados que forma-
ban parte del denominado "Proceso de recuperación': Tenían camas cuchetas. Nos costó empezar. No recordamos de quién fue la idea. Pero hablar, dejar
El techo del Altillo era en declive, por lo que las vigas de hierro en algunos un registro de Jo vivido en la Escuela de Mecánica de la Armada, surgió re-
sectores llegaban al piso. Por las vigas circulaba una superpoblación de ratas. pentinamente en todas nosotras como una urgencia casi física.
En el espacio central del Altillo había dos baños y tres habitaciones con Somos cinco mujeres. Algunas compartimos el encierro: somos ami-
ventanas que, según los distintos momentos, fueron utilizadas como come- gas desde entonces. Otras no nos conocíamos más que por el nombre, por-
dor, cuarto para las embarazadas o dormitorios para algunos secuestrados. que nuestro cautiverio no coincidió en el tiempo. Pero haber pasado por
En el ala derecha del Altillo se construyeron oficinas donde trabajaban al- ese infierno fue contraseña suficiente. Ahora, somos hermanas. Empeza-
gunos secuestrados. Se las conocía como Pecera porque las divisiones eran en mos a reunirnos para hilar nuestros recuerdos en 1998, mientras resona-
gran parte de vidrio y las personas eran vistas como en una pecera. En estas ban todavía los ecos del vigésimo aniversario del Golpe y los jueces encar-
oficinas, entre otras tareas, se archivaban diarios y revistas, se escribían mo- celaban a algunos jefes militares.
nografías y notas periodísticas, se hacían traducciones. En la entrada de la Después de haber pasado por un Campo de Concentración, uno pue-
Pecera y en Capucha había guardia. de llevar una vida en apariencia normal. Trabaja, lleva a los chicos al cole-
En distintos lugares de! Altillo siempre hubo un Pañol, donde se guarda- gio, viaja, hace las compras, va al cine. Hasta que, algunas veces contun-
ban objetos robados a los secuestrados y durante los operativos de secues- dente, demoledor e incendiario como un rayo, otras suave, engañoso y en-
tro: ropa, muebles, utensilios, electrodomésticos. volvente como la niebla, el Campo de Concentración se hace presente. Y
Frente a la entrada al Altillo había una pequeña puerta, por la que se accedía entonces, uno se paraliza: se perciben Jos olores, se ve la oscuridad, se es-
a una escalera que conducía al sobrealtillo, llamado Capuchita.Allí había secues- cucha el arrastrar de las cadenas, el ruido metálico de las puertas, los chis-
trados que soportaban condiciones de vida aún peores que en Capucha. En una pazos de la picana, se siente el miedo, el peso de las desapariciones. Sobre
época permanecían allí los secuestrados por el Servicio de Inteligencia Naval.' todo, las ausencias que dejan las desapariciones. Periódicamente, desde ha-
ce muchos años, a veces disparados por hechos concretos -como la cita-
ción a declarar en un juicio, la noticia sobre la recuperación de un bebé o
* Reconstrucción realizada por las autoras y completada con datos extraídos del Informe Nunca más el aniversario de una "caída"-, otras por una cara vista en la calle, una fo-
y de testimonios de los sobrevivienteS, previa a la conversión de la ESMA en Espacio para la Memoria tografía vieja, una carta amarillenta en un placard, una lectura ... los re-
en marzo de 2004.
cuerdos nos acechan y nos atrapan.
28 Ese infierno ::;Act~is:.li::.A:::Id:.::in~i:.li.::G::::a:,:rd:::e:.::lla::l.:lL~e::_w~in.:..LIlC:.: :o;: ka:: .r_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,. 29

Durante un tiempo estuvimos convencidas de que había sido suficien- gió casi al final, y fue el resultado de muchas discusiones, la superación de
te declarar ante la Justicia. Algunas de nosotras pudimos hacerlo inmedia- muchos miedos y reparos. Habíamos hablado así, entre mujeres, sin otro
tamente después de la liberación, en el exterior. Otras, cuando volvió la de- testigo que nosotras mismas, nuestro afecto y nuestra comprensión, la
mocracia al país, en el juicio a las Juntas. Para un tercer grupo, por distin- comprensión que solamente puede darle al otro quien padeció lo mismo.
tas razones, el proceso fue más largo. Pero todas sabíamos que habíamos vi- Develar cosas que habíamos callado durante tanto tiempo nos hacía sen-
vido otro tipo de historias, no contadas todavía. Historias de odios, de so- tir demasiado expuestas. En algún momento de nuestras vidas, todas nos en-
lidaridad, de afectos, de cobardías, de desafíos, de resistencias ... De muerte, frentamos a la desconfianza que provoca el ser sobreviviente después de ha-
pero también de vida. En la ESMA, como en todo Campo de Concentra- ber estado en poder de un enemigo que aniquiló a la mayor parte de sus pri-
ción, hubo luces y tinieblas. Podríamos morir ahora o simplemente olvi- sioneros. Y en estas charlas nosotras mismas, una y otra vez, volvemos a inte-
darlas. Y creímos que era ya tiempo de asegurarnos de que no se perdieran. rrogarnos como en una leta!Úa: ¿Por qué estamos vivas? En una entrevista he-
Recordarlas es incómodo... Son historias difíciles de decir. Provocan cha por Miriam, un sobreviviente de la lista de Schindler se pregunta: "¿Por
angustia, reavivan dolores. Nos confrontan con pasiones olvidadas, con si- qué nosotros? ¿Y los otros?" Ni él ni nosotras conocemos la respuesta.
tuaciones límite. Jorge Semprún, sobreviviente del Campo de exterminio En el cuarto de la terraza que elegimos para reunirnos había ventanas
nazi de Auschwitz, pudo escribir sus historias después de cuarenta años. desde donde se veía el cielo, unas veces límpido, otras· negro de tormenta.
Convocarlas antes, dice, le hubiera impedido vivir. Para nosotras -salvan- Hubo siempre ruedas de mate y café, cigarrillos y facturas, idas y venidas.
do las distancias-, esta experiencia colectiva de recordar, sistemáticamen- A pesar de que pusimos un límite de una hora y media de grabación por
te, pudo darse recién después de veinte años. Recogerla en charlas graba- encuentro, y de que ahuyentábamos el espanto con la risa, dejábamos las
das, durante tres años y medio, tuvo sus dificultades. . reuniones con las heridas reabiertas. Y un buen día, Liliana, una de las que
Quisimos hacerlo de todos modos. Tenía que quedar registro en algún con mayor decisión habían empezado a venir, dijo que no lo soportaba
lugar, además de los expedientes judiciales -donde sólo están los hechos más. Estuvo ausente casi un año, cicatrizando... Y volvió, con más fuerza
crudos, objetivos-, de lo que pasó en la ESMA, tal vez el más maquiavélico que antes. La recibimos casi sin preguntas y con los brazos abiertos. Uni-
de los proyectos represivos de la última Dictadura ... das por el Campo, por una relación casi sanguínea, estamos acostumbra-
Decidimos recordar en conjunto, porque creemos que sobrevivir en das a acompañarnos y aceptarnos en las buenas y en las malas.
ese sitio fue una empresa colectiva. El aislamiento era una herramienta que Durante los años de nuestras citas para la memoria, la vida también
los represores usaban para hacernos sucumbir, para quebrarnos: en Capu- nos sacudió .. Elisa atravesó durante la primera época de nuestras reunio-
cha, para los secuestrados, las reglas eran el tabique, la capucha y la prohi- nes la última parte de un tratamiento de quimioterapia, que enfrentó con
bición de hablar con los compañeros. la misma voluntad de vivir que había mostrado en el Campo. Cristina fue
Resolvimos ser sólo mujeres en el grupo, porque, para nosotras, haber pa- elegida concejal, y su agenda se hizo más y más poblada a medida que, con
sado por el Campo tuvo tintes especiales vinculados con el género: la desnu- sus compañeros de hoy, debió enfrentar corrupciones, pragmatismos y las
dez, las vejaciones, el acoso sexual de los represores, nuestra relación con las dificultades de construir un proyecto colectivo (males de estos tiempos
compañeras embarazadas y sus hijos. A nuestros compañeros varones de cau- que mucho tienen que ver con esta historia). La única hija de Liliana, co-
tiverio seguramente atravesar la ESMA les significó sensaciones diferentes. mo tantos otros pibes de su edad, dejó el país para seguir .su vida en otro
El lugar elegido para nuestros encuentros fue una habitación en la ca- lado junto a su padre. Miriam recorrió como periodistá los Campos de
sa donde vive Miriam. El momento, podo general, la tarde de los sába- Concentración nazis en Europa y trabajó sobre las historias de sobrevi-
dos ... Nunca, casi hasta la ultima charla, tuvimos en claro qué hacer con vientes del nazismo. Encontró en ellas puntos de contacto que la sacudie-
esas grabaciones recogidas por un viejo pero noble grabador que Mun.ú ron más de lo que hubiera sospechado. Munú pudo por fin expresar en
llevaba y traía en una bolsita plástica en su cartera, junto con pilas y case- una obra plástica un homenaje a su compañero desaparecido y comenzar
tes. ''A lo mejor, depositarlas en una caja de seguridad", decía una. "Darlas a llorar su dolor.
en custodia a algún organismo de Derechos Humanos, o entregarlas alAr- Cada una atravesó experiencias únicas, irrepetibies. Tenemos distintas
chivo Histórico Nacional'; proponía otra. La decisión de publicarlas sur- posiciones frente a muchas de las situaciones vividas en el Campo. Sin em-
30 Ese infierno ~A~ct~is~lc_:A~Id~i!C.niCJI.c:G::a~rd~e~ll~a.LI=:Le~w~i~n.Lil~<o~k~ar~------------ _,- 31

bargo, no necesariamente eso se reflejó en un debate. En ocasiones, por el clusión era imprescindible. Sin embargo, no pretendimos hacer interpre-
contrario, alguna se hundía en un silencio melancólico que las otras tratá- taciones psicológicas o filosóficas más allá de las que se dieron natural-
bamos de quebrar sin éxito. Fueron muchos los días en que ese silencio fue mente en las conversaciones. únicamente cosechamos recuerdos, tal como
de todas, porque nos enmudecía el estupor que nos causaba la confesi6n pudimos hacerlo en esta etapa de nuestras vidas.
de una de nosotras. "Qué manto de memoria colectiva se podría tejer con esos pedacitos
Pero fueron más los momentos en que la risa inundó la mesa. El hu- de memoria no dichos, fragmentados, dispersos, que los testigos y víctimas
mor fue para el grupo una de las herramientas para ahuyentar la angustia, guardan para sí, como inmovilizados en su antiguo lugar. Un manto con-
que de otra manera se habría vuelto insoportable y nos habría impedido solador y abrigador contra repeticiones posibles. Los crímenes del pasado
seguir adelante. La distancia y la frialdad aparente con las que relatamos perviven en lo que se calla de ellos en el presente."
algunos hechos fueron otros de los recursos con que nos sobrepusimos a Nuestro libro es solo un pedacito de ese "manto de memoria" del que
los golpes que nos asestaba el pasado ... habla Juan Gelman.
Para que estas charlas fueran posibles, hicimos un culto del afecto y la Hubo cientos de sobrevivientes, hay decenas de miles de familiares de
tolerancia. No existieron presiones: cada una contó lo que se sintió en con- desaparecidos. Son muchos los trozos que tienen que ser unidos trabajo-
diciones de recordat. Nuestra memoria fue un animal por momentos re- samente todavía para que el manto, inmenso, paternal, nos abrigue a to-
belde, corcoveante, difícil de domar. Seguramente este libro seria distinto dos, definitivamente.
si hubiera sido escrito varios años atrás, o dentro de una década.
No siempre estuvimos solas. Adriana Marcus1 también estuvo secues-
trada en la ESMA. Es ahora una médica que vive en Zapala y atiende des-
de su lugar de trabajo en el hospital público a la población suburbana y ru-
ral, incluidas comunidades mapuches, visitándolas en sus parajes distantes
de la ciudad, adonde casi nadie llega. Dejó varias veces su trabajo para via-
jar a Buenos Aires en ómnibus y unirse a nuestros "tés canasta", como ella
con su particular ironía los llamaba. No estuvo en todos, pero es una de
nosotras. Sus historias son una parte sustancial de nuestro testimonio.
El caso de Mirta Clara2 fue diferente. Estuvo presa en una cárcel legal
durante ocho años, y trabaja como psicoanalista con víctimas de la repre-
sión. Por ambas razones, fue una de las primeras personas que leyeron
nuestro material y estuvo en uno de nuestros encuentros. Desde que cono-
cimos su punto de vista, su análisis agudo acerca de las similitudes y dife-
rencias entre la cárcel y el Campo de Concentración, pensamos que su in-

1. Adriana Marcos nadó ell2 de octubre de 1955 en Capital Federal. Cursaba quinto año de la carre-
ra de Medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires cuando la secuestraron, el26 de agosto de
1978. También realizaba la práctica hospitalaria en el Hospital Castex, de San Martín, y trabajaba ca-
m~ enfermera en una clfnica. El24 de abril de 1979 fue puesta bajo libertad vigilada y obligada a tra-
baJar hasta el mes de febrero de 1980. Hoy es médica general en el hospital de Zapala, Neuquén, a car-
go del área Programa Urbano y Rural.
2 Mirta Clara fue detenida el9 de octubre de 1975 y estuvo incomunicada durante un mes junto a su
esposo, Néstor G1rlos Sala, en la Brigada de Investigaciones de Resistencia, Chaco. Permaneció como
detenida legalizada en las cárceles de Chaco, Formosa, Ezeiza y Devoto hasta el 9 de noviembre de
1983, fecha en que recuperó su libertad. Su esposo fue fusilado en la Masacre de Margarita Belén (Cha·
co) el13 de diciembre de 1976. Mirta es psicóloga e investiga sobre los recursos utilizados para sobre~
vivir ante una situación limite de sometimiento.
Los días previos y el secuestro
1

¿Qué está pasando, qué misterios son


éstos, en qué suerte de mecanismo fatal
nos hemos visto atrapados? La respues-
ta no puede ser simplemente que somos
todos cobardes. No somos tan despre-
ciables. Nos enfrentamos a una cuestión
mucho más profunda ...
ETTY HILLESUN.
LINGÜISTA, ABOGADA Y PSICÓlOGA
JUDÍA HOLANDESA ASESINADA EN AUSCHWITZ.

La milit¡¡ncia se había transformado. Ya no era esa experiencia plena, seme-


jante a la felicidad, que a todos nos había embargado: a partir de 1976 el pe-
ligro, la tortura, la muerte, se sentían cada vez más cerca ... Estuvo marcada
por el cansancio, el desamparo, el miedo. El terror cerraba las puertas que an-
tes se abrían para los militantes. Estaban cercados, golpeados por las desapa-
riciones casi diarias de los que querían. Algunos elegían el suicidio en el mo-
mento del secuestro, algo que al menos les aseguraba dos cosas: no entregar
a sus compañeros en la tortura y arrancarles a los desaparecedores la peque-
ña victoria de la decisión póstuma, la de la propia muerte.

Munú. Nuestra historia como militantes fue armándose lentamente. El ti-


po de militancia que teníamos, a medida que avanzaba la represión, nos
llevó a una práctica de simulación ante los demás que luego nos sirvió pa-
ra resistir dentro de la ESMA.
Miriam. Sí, tal vez por eso pudimos desarrollar la estrategia de fingir para
defendernos de los marinos.
Liliana. Afuera ya teníamos experiencia en lo que llamábamos clandestini-
dad, en ocultar nuestra militancia ante los demás. La relación con la fami-
lia también estaba desquiciada, había mucho ocultamiento.
Munú. Yo todos los días salía a barrer la vereda de mi casa con la mejor ca-
ra, como todas las vecinas, y hablaba con la de aliado, la de enfrente. No
era gente que conociera desde chica, no tenía nada en común con ellos.
Y había que salir de compras siempre con la misma canasta para luego
34 ~---------------------------------------------E~s~e~i~n~fi~e~rn~o ~A~ct~is~I~A~Id~in~i~I~G~a~rd~e~lla~IL=e~w~in~IT~o~ka=r~-------------------------~ 35

poder usarla para sacar algo que no querías que te vieran. Creo que ha- Liliana. Ya había corrido mucha agua bajo el puente.
bíamos desplazado el temor a la muerte. Sabíamos que podían matarnos Elisa. ¿Militabas en esa época?
en cualquier momento, pero éste no era un pensamiento permanente ni Cristina. Yo dejé de funcionar orgánicamente cuando se produjo la repre-
paralizante: trabajábamos, estudiábamos, nos enamorábamos, teníamos sión más sistemática sobre la zona Norte,1 a fines de !976 Después, ¡a prin-
hijos, proyectos ... Entonces, cuando caímos' en la ESMA, también tenía- cipios del 78!, con mi compañero, tercamente intentamos militar en Capi-
mos desplazado ese temor. tal, pero todo estaba desarticulado y las condiciones de seguridad eran pé-
Liliana. Probablemente fuera así. simas. Luego de algunos ensayos desesperados y poco exitosos, agotados y
Elisa. Yo me enteraba de lo que estaba pasando por comentarios, pero decía. desorientados, decidimos tratar de reorganizar nuestra vida, que a esa al-
"No puede ser verdad tanta perversión': Una vez, un compañero del Sindicato tura estaba reducida a su mínima expresión. Intentamos asentarnos labo-
de Actores que había sido chupado y liberado contó que había visto un brin- ralmente y, aún en la clandestinidad, pretendíamos comunicamos con
dis entre los marinos y los secuestrados en la ESMA para un Año Nuevo. otros que estuvieran en nuestra situación para tratar de recomponer algo.
Liliana. Debe de haber sido cierto. Pero estábamos prácticamente desconectados.
Elisa. ¡Por supuesto! Pero cuando a mí me lo contaron ... Liliana. Uno tenía una negación de lo que estaba pasando; creo que no po-
Miriam ....vos dijiste: ¡está loco! díamos soportar la idea de que la organización estuviera desarticulada, por
Elisa. ¡Claro! La ESMA era el lugar del que circulaban los peores comenta- eso reorganizar la vida era tan difícil.
rios. Se decía que con una sierra te cortaban los dedos. Miriam. Yo estaba convencida de que al caer los mataban a todos, nunca
Adriana. ¡Será por eso que me hicieron un simulacro de cortarme las ma- creí que se salvara nadie.
nos cuando cm1 Elisa. Y cuando calste en la ESMA y te mostraron gente viva, ¿qué pensaste?
Miriam. Afuera se contaba que en la ESMA te ponían ratas en la vagina. Miriam. Yo caí en Fuerza Aérea y, aproximadamente después de un año, me
Elisa. Cuando yo caí, en la tortura, me preguntaron. "¿Cuál es el lugar don- llevaron a la ESMA, en el baúl de un Ford Falcon, con tabique y esposas en
de, por lo que conocés o por lo que escuchaste hablar, menos te gustaría las manos y en los pies, es decir totalmente inmovilizada. Me dejaron sólo
estar?" Yo dije: "En la ESMA". "Estás en la ESMA'; me contestaron. A mu- un día porque iba a haber una inspección. Los de la ESMA le dijeron al ofi-
chos deben de haberles preguntado lo mismo. cial de Fuerza Aérea que me había llevado que tenía que volver a llevarme
Miriam. Era el latiguillo, la broma macabra. al otro Campo,2 que no podían dejarme ahí porque iban a ir periodistas
Elisa. Comentarios había muchos. Al caer me explicaron que ellos no utili- extranjeros. Era el mes de marzo de 1978, el26 o 27. Yo había caído en ma-
zaban la sierra con los detenidos, sino que, como estaban construyendo, el yo de 1977. Cuando me llevaron nuevamente a Fuerza Aérea, abrieron el
ruido provenía de ahí. ¡Eran buenísimos! (risas) baúl, y un zumbo,l que era el que cocinaba, le preguntó al oficial: "¿Está
Cristina. Gente civilizada... muerta?", como si preguntara: "¿Llueve?" Me quedé helada porque el tipo
Elisa. Y vos, Cristina, ¿habías escuchado algo de todo esto? me conocía, ¡había estado dándome de comer durante un año!
Cristina. Había escuchado hablar de una especie de Proceso de recuperación. Elisa. Pasó y dijo: "¿Está muerta?"
Eran los rumores que corrían entre los compañeros, esas cosas de las que Miria m. Como si me hubieran llevado de Fuerza Aérea para matarme y me
no se conocía exactamente la procedencia. Decían que cuando se detenía hubieran traído de nuevo. Entonces, si me faltaba la confirmación, con eso
gente en la ESMA inmediatamente la hacían entrevistar con otros secues- ya la tenía. Que un tipo que me veía y me daba de comer todos los días du-
trados para que vieran lo bien que se encontraban. rante casi un año, que tenía cierta relación conmigo porque yo era la única
Elisa. Claro, vos caíste más adelante. prisionera en esa casa (me traía el plato, hablábamos dos palabras), pregun-
Cristina. Yo caí a fines de !978. tara, con tanta frialdad, si estaba muerta, me llevó a pensar que ahí mata-
* de
Las palabras que aparecen en letra cursiva pertenecen a la jerga la militancia e integran el Glosa~ ban a todo el mundo. Además, no entendía por qué iban a dejarnos vivir.
rio, que el lector encontrará en las páginas 311 a 314 de este libro. En el mismo Glosario, pero por
separado, se incluyen los términos acuñados por los represores dentro de la ESMA. 1. En el esquema organizativo de Montoneros, la zona Noite del Gran Buenos Aires.
Los alias de los represores aparecen en VERSALITA. Sus nombres y apellidos reales se incluyen en el 2. UtilizaÚo como apócope de Campo de Concentración.
Anexo, en páginas 308 a 310 (N..de lasA.) 3. Popularmente''suboficial'~
36 ~---------------------------------------------E~s~e~i~n~fi~e~rn~o ~A~ct~is~I~A~Id~i~ni~I~G~a~rd~e~ll~a~l~~~w~in~l"~o~ka~r------------~-------------~ 37

Elisa. Nunca pudimos entenderlo y seguiremos sin encontrarle explicación. ria de mi vida en un papel finito, con letra muy pequeña, y debajo puse, bien
Liliana. Uno realmente sigue sin saberlo. Sigue resultando irracional. grande: ¡Enganchenmé! Y pasé la cartita. Quería que los compañeros que la
Elisa. A mí ahí no se me ocurría pensar ni en la muerte ni en la vida. No leyeran supieran quién era yo, pensaba que quizás hubiera alguien que me
podía armar un proyecto para después de que saliera. Creo que las compa- conocía. Después los marinos me la hicieron leer adentro de la ESMA.
ñeras que testimoniaron inmediatamente después de que salieron de la ES- Adriana. ¿Cómo?
MA ya tenían este proyecto estando adentro. Yo tenía mucha relación con Munú. Alguien que tenía la cartita había caldo. Todo sucedió así: cuando en
todas ellas pero no se me hubiese ocurrido hacerlo. Hoy trato de recordar zona Sur los compañeros me dijeron qué actividad iban a asignarme no es-
qué pensaba en ese momento y la sensación que tengo es que estaba como tuve de acuerdo. Lo único que había quedado era la estructura militar de
encapsulada, sentía que esas cosas no me estaban pasando a mí. la Organización. Además me correspondía ser responsable de ámbito y no
Miria m. Es muy difícil acordarse exactamente de lo que pensábamos allí. me sentía en condiciones de tomar decisiones que involucraran a otros
Adriana. Yo tampoco podía pensar en la vida o en la muerte. Era una ma- compañeros, apenas si podía decidir por mí. Seguí conectada con ellos pa-
sa de tiempo suspendida para siempre, era como el fin de la historia en se- ra colaborar de alguna manera. Los compañeros iban quedándose sin casa,
rio. Después de eso, nada nunca más. sin ollas y sin ropa por las sucesivas caídas. Entonces yo juntaba ropa usada y,
Cristina. Antes de caer, hablando con compañeros, tratábamos de imaginar una vez cada veinte días, iba a una cita a esa zona a llevárselas. Una de esas ve-
qué era lo que pasaba con los que desaparecían y habíamos llegado a la con- ces aparecieron dos Falcon.
clusión de que en algún lugar estaban. Era un mecanismo de defensa, no ha- Elisa. ¿Y te chuparon?
bía información cierta sobre lo que pasaba. Recuerdo que un compañero de- Munú. No, si no habría caído en ese momento. Los vi venir por una calle
cía: "Seguramente están en condiciones desastrosas, ¡pero están!" Cuando de tierra y empecé a cruzar campos y campos. Era cerca de la fábrica Al-
caí, una de las cosas más dolorosas fue tomar conciencia de que no era así. pargatas.
Elisa. De que no estaban. Miriam. ¡Revoleaste la ropa!
Miriam. Antes de caer, yo estaba en la clandestinidad y tenía ciertas medi- Munú. No, en vez de tirarla me aferré a las cosas. En medio de la huída se
das de protección, pero eran muy ingenuas. Por ejemplo, en ese momento largó una lluvia torrencial. Y yo seguía cruzando campo. Crucé caminan-
mi abuela estaba agonizando. Yo llamaba por teléfono todos los días para do de la ruta 2 al Camino General Belgrano. Como no podía subir a un co-
averiguar cómo se encontraba. Sabía que el teléfono de mis viejos podía lectivo, empapada, en plena noche, para regresar a Capital, golpeé la puer-
estar pinchado, entonces hablaba siempre de uno diferente, pero en un área ta de una casa, le conté una historia a la señora que me abrió y le pedí que
donde había diez teléfonos públicos. Descompusieron cinco, instalaron a me dejara pasar para cambiarme la ropa mojada por la que le mostraba
cinco tipos en cada uno de los otros y me engancharon. Me chuparon así. que tenía en la bolsa. La señora me permitió entrar, me cambié y me fui a
En La Matanza4 , en 1977, había muy pocos teléfonos públicos. tomar el Río de la Plata.7 Una vez más había zafado.
Munú. Uno no suponía que pudieran hacer ese tipo de cosas. Adriana. Muchos bajamos la guardia con respecto a las medidas de seguri-
Miria m. Yo creo que si no hubieran estado buscando a mi amiga Patricia, dad. Yo había armado todo para irme a Paysandú:S tenía adonde llegar y
que militaba y era hija de un brigadier, no habrían armado semejante apa- además tenía pasaporte alemán, ya que en Uruguay pensaba meterme en
rato para secuestrarme. Yo era una militante de base, una perejila. Querían la embajada alemana. Fui a una cita con la Flaca, donde también estaría su
llegar a ella y pensaban que yo sería el nexo. No habrían utilizado cuaren- suegra, pero no estaban. En ese momento tendría que haberme ido del país
ta tipos si yo hubiera sido el objetivo. y no lo hice. Pensé: "Le habrá pasado algo". ¡Y le había pasado! Dicho aho-
Munú, Yo siempre había militado en La PlataS y cuando me vine a Buenos ra parece una reacción suicida, pero igual volví a mi casa. Cuando llegué,
Aires conseguí un contacto en zona Sur6 en la provincia, para seguir mili- me estaban esperando los milicos.
tando. Sería abril o mayo de 1977. Para que me engancharan escribí la histo- Munú. Yo hice algo parecido~ En noviembre de 1976 se produjo una
calda muy grande en La Plata y secuestraron a mi marido. Era la se-
Municipio ubicado en la zona Oeste del Gran Buenos Aires.
5. Ciudad capitar de la provincia de Buenos Aires. 7. Empresa de transporte de pasajeros.
6. En el esquema organizativo de Montoneros, la zona Sur del Gran Buenos Aires. 8. Ciudad del Uruguay.
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gunda gran caída. Desde hacía tiempo se planteaba que yo debía irme cer para engancharte o para desengancharte. Eras un muerto vivo. Todo lo
porque era bastante conocida, pero no podía hacerlo porque mi com- hermoso de la militancia, la costumbre de encontrarte con los compañe-
pañero debía quedarse allí. Cuando él cayó pensé en irme. Pero los ros, la actividad que realizabas, todo eso fue desapareciendo. Uno no po-
miembros de la conducción de la Organización me pidieron que me día ir a dormir a su casa ni tener sus pertenencias.
quedara: había llegado mucha gente nueva que no conocía la zona y Miriam. Muchas veces, ¡ni siquiera tenía dónde dormir!
querían que yo los ayudara a ubicarse. En enero me tocaron las vaca- Adriana. La ausencia del soporte de todo el aparato de nuestra militancia.
ciones y cuando regresé habían caído todos los integrantes de mi ám- Elisa. Entonces empezabas a criticar: "¿Dónde están los compañeros ahora
. bita. Entré en un estado de parálisis, no podía dejar la ciudad, sentía que los necesito? ¡Cómo hago para seguir?"
que irme era abandonar a los que habían caído. Me quedé sola, ence- Adriana. Yo nunca critiqué, en ese momento pensaba que todo el mundo
rrada en una casa. Sobrevivía con lo que tejía a mano, un suéter por había caído. En la Navidad de 1977 nos reunimos, en el departamento de
día. Una vez por semana iba hasta una boutique, me daban una bolsa mis viejos, Andrea, su marido y el bebé, la Flaca con la nena, el Chango,
con lana y yo entregaba una con pullovers. Volvía con la lana y tejía, que era cuñado de ellas, otro amigo de él y yo. Cuando salimos de allí se-
tejía ... ¡Para qué estaba yo en La Plata? cuestraron al marido de Andrea. Al mes siguiente nos fuimos de vacacio-
Elisa. No podías irte. nes a Villa Gesell con nuestro responsable y, cuando volvimos, lo chuparon
Munú. No. Hasta que pude hacerlo y vine a Buenos Aires, en abril de 1977. a él, a Chango y al otro flaco. Quedamos las tres mujeres solas sin ningún
Me quedé en la provincia por seguridad. · tipo de contacto con nadie, tratando de hacer una vida normal pero sin lo-
Elisa. ¿Qué seguridad? grarlo. Tenías que vivir la historia que vos misma habías armado: darles
Munú. Les tenía miedo a las pinzas en Capital. Acá tenían un aparato con explicaciones a los vecinos sobre quién eras, qué hacías, y que todo sonara
el que controlaban el documento ... coherente con el personaje ficticio que ahora representabas. Tenías que
Adriana. El Digicom,9 que tenían los patrulleros. cuidarte de no entrar en contradicciones. Era una situación esquizofréni-
Munú. Y yo no sabía cómo estaba el mío, si me tenían fichada. Pude aban- ca que ya no se toleraba. No estábamos militando; teníamos el estigma de
donar La Plata y comencé a pensar en abandonar también el país. Me re- haberlo hecho y sentíamos la obligación moral, el deseo, la necesidad y el
sultaba muy difícil dejar todo. De alguna manera había que quedarse a compromiso de militar sabiendo que no podíamos. Yo creo que eso favo-
morir. No suponía, como muchos, que la gente que había desaparecido es- reció también las caídas.
taba viva en algún lugar, yo pensaba que todos estaban muertos. Quizá Elisa. Uno estaba como muerto en vida, sin militancia y sin proyecto alguno.
porque en La Plata habían matado a mucha gente en la calle y tiraban allí Adriana. Era todo o nada. Y si no era todo, era nada, y lo asumías.
los cadáveres de los compañeros que habían desaparecido. Entonces co- Elisa. Nuestra existencia era así. Uno no tomaba conciencia de las cosas que
mencé a hacer los papeles para sacar el pasaporte. Me había llegado la ver- estaban pasando, o no quería. En mi caso, salvo Víctor, todos mis compa-
sión de que si uno estaba haciendo los trámites y le decían que fuera al se- ñeros de militancia habían caído. Estaba desenganchada y me encontraba
gundo piso, tenía que irse sin perder tiempo. Inicié el trámite, me manda- con él muy esporádicamente, hasta que perdimos el contacto y no sé có-
ron al segundo piso y yo ... ¡Afuera! Si bien esto es real, no sé hasta qué pun- mo terminé en zona Norte, donde no tenía nada que ver. En la primera
to hacía yo lo necesario para irme. Cuando caí en la ESMA, tenía estos pa- reunión, me invitaron al cumpleaños de Manteca!...
peles y los aproveché en la tortura como parte de mi argumento, que en un Miriam. ¡No te puedo creer!
principio me creyeron. Elisa .... ahí conocí a Roque, a Manteca! y a Bichi. Que cayeron en la misma
Elisa. Yo no pensaba en irme. Tampoco tenía cómo, ni adónde ir. Incluso redada que yo pero unos días antes. Fueron mis referentes en mis prime-
cuando caí, seguía pensando que los que se iban eran traidores. ros días en la ESMA.
Munú. Una cosa era pensar en irse en el año !976 y otra en 1978. ¡Era co-
mo si hubieran pasado diez años aunque sólo habían sido dos! Liliana. Antes de la caída, yo tenía una sensación de malestar con la socie-
Elisa. No sabías dónde estaba la Organización, qué había pasado, cómo ha- dad. Estaba enojada. Creo que era un efecto del aislamiento, que, quizás
9. Sistema centralizado de información que se operaba desde los móviles de la Policía. por mi inmadurez, se me traducía en resentimiento. Merecería un análisis
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político esta sensación de que la sociedad no te contenía. Y no lo hada por- Cristina. A mí me pasó algo parecido, pero después de salir de la ESMA. Me
que, finalmente, había un problema en el proyecto político. fui al interior y, cuando volví, falleció un amigo de mis padres, una excelen-
Miriam. También jugó un papel importante la virulencia de la represión. Re- te persona. Yo le tenía afecto, pero no era mi gran amigo. Fui al velorio y sen-
cuerdo que a mi compañero, que era clandestino desde junio de 1976, se le tí una angustia ... como si se tratara de mi padre y no de su amigo. No podía
fueron terminando las retaguardias, los lugares donde estar. Había gente que parar de llorar. Creo que lo hada por todo lo que no había podido lloraran-
le deda: "Mirá, si yo fuese soltero te prestaría el departamento, pero ahora tes. En la época previa a la caída, ¡cuántas veces nos hemos tragado el dolor
que soy casado y tengo un bebé, me da miedo". O parientes a los que les pe- de perder compañeros! No podías ponerte a llorar en medio de la calle.
días que te lavaran la ropa y se ponían lívidos, o dejaban de tener contacto Miria m. Había muchas situaciones extrañas por la falta de lugar. Yo estaba vi-
incluso con tus viejos porque tenían hijos adolescentes y temían que se los viendo con una compañera en una pensión en CiudadelalO y la agarraron. Te-
chuparan. La sensación era que se llevaban a cualquiera, no solamente a los níamos una hora límite para esperarnos: si ella no venía, yo tenía que irme. Es-
militantes: a la gente comprometida, a la que no lo estaba tanto, a los ami- peré una hora y media y, finalmente, me levanté. No tenía adónde ir a dormir.
gos, a los familiares, y las historias de represión que corrían eran de un sal- Me contacté con mi novio y decidimos ir a la casita que estábamos armando,
vajismo tal que la gente que te quería, y que en otras circunstancias te hubiec que ya habíamos alquilado, un departamentito ubicado en Villa Madero,n de-
se abierto las puertas, te las cerraba. Terminabas quedando completamente trás de una casa. Llegamos al departamentito vacío una noche de lluvia torren-
solo. La gente sentía que hasta un llamado telefónico tuyo la comprometía. cial y nos acostamos en el piso. La dueña, una viuda, se alteró porque escuchó
Elisa. Habíamos bajado los brazos ... Recuerdo esa vivencia en el último ruidos y mandó al hijo, que entró con una linterna. Esta gente solidaria nos
tiempo. Era tanta la soledad que yo sentía, que estaba recluída en ese ma- trajo un colchón. No me acuerdo cuál fue la excusa que les pusimos, si donde
lestar, en ese duelo que me produda la pérdida de la gente querida. Una estábamos viviendo nos habíamos olvidado la llave, o se había roto la cerra-
noche sentía que no tenía adónde ir a dormir y me metí en un velatorio. dura y no teníamos cómo conseguir un cerrajero. A veces ibas a dormir con
Uliana. ¿De alguien que vos no conocías? un compañero a un hotel alojamiento, sin que pasara nada por supuesto. Me
Elisa. Claro, era una casa veJatoria que quedaba en Deán Punes y Chiclana. acuerdo de que habían secuestrado a. la compañera de mi responsable y él no
Pensé: "¿Dónde paso la noche? No tengo adónde ir". No era tan así, creo tenía dónde dormir. Se decidió que yo lo acompañara a un hotel alojamiento.
que si yo le hubiera tocado el timbre a cualquiera de mis compañeras de la Conozco compañeros que lo hicieron montones de veces.
escuela secundaria, del barrio, me habrían hecho entrar. liliana. Sí, a mí también me tocó.
liliana. Eso no lo sabés. Miria m. Recuerdo que fue muy cómico; yo entré, me acosté en la cama y él
Elisa. Pero eran compañeras de la escuela, que ni siquiera sabían de tiró la campera en el piso para dormir ahí. Yo le dije que se dejara de jo-
mi militancia. der, me reí. Pobre flaco, su mujer estaba secuestrada. Después se supo que
liliana. Con lo que estaba pasando, en cualquier casa de fámilia la gente ya la tuvieron bastante tiempo viva hasta que la mataron. No tenías adónde
empezaba a tener miedo de que alguien conocido tocara la puerta y dije- ir, andabas a los sobresaltos por la calle. Tenías que arreglarte como podías.
ra: "Me quedo a dormir".· · liliana. Yo, el último tiempo, en La Plata, las últimas semanas antes de ir-
Elisa. Yo ni siquiera intenté golpear una puerta para ver si me la abrían o no. me para Mar del Plata, con el asunto de que estudiaba Enfermería tenía un
Me mandé a esa casa veJatoria donde estaban velando a un señor, me senté montón de amigos que trabajaban en hospitales. No sé si rrie creían o no,
y empecé a llorar. Era el llanto acumulado por todas las muertes. Hasta em- pero yo les decía que quería hacer las guardias con ellos.
pecé a ser el centro de la escena, porque lloraba más que la viuda. Elisa. Ellos no sabían de tu militancia.
liliana. ¿Y nadie preguntó quién eras? liliana. No, no sabían. Yo les decía que lo hacía para aprender, y me pasaba
Elisa. Nadie se atrevió. las noches, agotada porque lo único que quería era dormir, en las camillas
liliana. Yo creo que se dieron cuenta y no les importó. de las guardias de los hospitales.
Elisa. Fueron aliados involuntarios. Estaban metidos en su dolor. Nadie me Miriam. ¿Y dormías?
preguntó si era una compañera de trabajo o una vecina del barrio. Me sir-
10. Localidad del Gran BuenOs Aires.
vieron café. Y yo lloré hasta que me cansé de llorar, y me fui. 11. Localidad del Gran Buenos Aires.
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Liliana. Dormía cuando ellos dormían. En las guardias normalmente se mitía medianamente recuperarse.
duerme. Si surgía una urgencia, trabajabajunto a ellos. Pero sentía un des- Miriam. Yo los he encontrado por el diario. Salía y en menos de dos o tres
gaste y un aislamiento tremendos. días conseguía trabajo.
Elisa. Para mi hubo un antes y un después. Si bien todos intuíamos esa re- Elisa. Yo siempre enganchaba con la misma agencia.
presión feroz, yo la vivía de otra manera. Y cuando caen mis compañeros, Miria m. Pero con la precaución de no quedar en los libros, era peligroso.
se me desfigura la realidad. Empiezo a sentir una carga terrible y un mie- Tenias que pedir que no te registraran, que te tomaran por un período a
do atroz. Pensaba todo el tiempo: "¡Me conviene venir a esta casa?, ¡será prueba porque vos no sabías qué ibas a hacer. Siempre inventabas algún
segura? Y si me voy, ¡dónde duermo?, ¡dónde, me baño?" Trabajaba por la verso para que no te pusieran en los libros. En mi último trabajo, la excu-
zona Norte de Capital, iba casi todos los días con la misma ropa; me lleva- sa era que estaba por casarme y mi novio quería que nos fuéramos a Ro-
ba un desodorante, la ropa interior para cambiarme y así vivía. sario, entonces yo no sabia cuánto tiempo iba a quedarme en el puesto.
Miriam. En general teníamos muy poca ropa. Cuando yo me mudé, los Siempre la pantalla. Sin embargo a mi mentir no me pesaba tanto, lo que
últimos quince días, a ese departamento, el placard estaba vado. Tenia más me pesaba eran las muertes cotidianas. Entrabas en un grupo de sie-
una campera, un pantalón y dos camisas. Encima la mitad de esa ropa te personas, al día siguiente eran seis y a la semana eran dos. Todos caían.
no era mía, sino de compañeros que me la habían prestado. Cuando Liliana. Pero además se establecian relaciones muy intensas. Se armaban
allanaban tu casa, no ibas a ir a buscar tus cosas, no podías, era un los grupos, se iban desarmando, quedabas enganchada con otros y, cuan-
riesgo. Y a veces la patota se las llevaba. do querías acordarte, se había hecho una relación fortísima con alguien a
Cristina. ¡Cuántas veces uno perdía lo poco que tenia en alguno de los luga- quien habías visto durante un mes, cuatro o cinco horas por día, y al que
res donde recalaba! A lo mejor estabas un tiempo y tenias que irte de gol- de golpe dejabas de ver. Como estábamos aislados, las conversaciones con
pe, por una cuestión de seguridad, y lo poco que tenías quedaba ahí. Se per- esos compañeros eran intensísimas. El último tiempo en Mar del Plata, en
dían casas enteras, que eran sencillas pero era todo lo que teníamos. A mí realidad, como no teníamos nada que hacer, nos reuníamos a hablar. Ter-
me ha pasado estar en esas situaciones en las que había que andar yirando,12 minabas conversando horas con una persona que habías conocido hacía
sin tener dónde dormir, procurándose la comida del día consiguiendo un dos días. Eso a mí no me pasa ahora.
trabajito. Muchas veces no teníamos a quién recurrir para poder comer. Elisa. Recuerdo que seis meses antes de mi caída me veía con la Petisa, una
Elisa. Y seguir viviendo. compañera que, si bien había militado, nunca había tenido problemas con
Cristina. Yo me acuerdo de haber pasado, con mi hermana, todo un día con su documentación. Aprovechando esa estructura legal, ella alquiló a su
un café con leche. nombre un departamento para que Pipo, mi responsable, y su familia tu-
Miriam. Yo en ese momento vivía con una asignación. Trabajaba, me que- vieran donde vivir. Ella tenía que hacer cóntroles prácticamente diarios pa-
daba con un poquito de plata para lo mínimo, y el resto lo aportaba para ra ver si todo estaba bien, porque si no se convertía en clandestina. Cuan-
los compañeros que estaban clandestinos y no tenían trabajo. Yo estaba do cayó Pipo, se vinculó con Ela, su esposa, y lograron rescindir el contra-
clandestina, pero lo tenia, trabajaba en negro en la administración de una to de alquiler con la inmobiliaria. El vinculo entre la Petisa, Ela y yo con-
fábrica de muebles. En ese momento los sueldos daban para un poco más tinuó y se hizo muy fuerte. Teníamos necesidad de encontrarnos todas las
que ahora, pero el ochenta por ciento de ese dinero yo lo cedía para la gente semanas. Íbamos al teatro, al cine. Cuando Ela se enteró de mi caída rom-
que no tenía de qué vivir. pió el vínculo y no sabemos, hasta el día de hoy, qué fue de su vida. La
Cristina. Trabajo se conseguía, cosa que hoy sería imposible. No podía- idea que tenemos es que se fue a España con su suegra.
mos quedar registrados porque teníamos problemas de documentos, Miria m. Es que además nos relacionábamos con gente que había sufri-
pero tomabas un trabajo temporario que te permitía tirar. A mí me ha do pérdidas muy importantes. Mi responsable tenía una nena chiquita,
pasado que se me terminara uno y salir en el día y conseguir otro. creo que de dos años, y su mujer estaba desaparecida. Él, que estaba en
Contar con un trabajo más o menos estable y un techo donde poder la clandestinidad, no podía ver a su hijita porque .Ja nena había queda-
aflojarse y hacer una vida más normal no era fácil, pero era lo que per- do con la familia de la madre. Gracias a Dios. Tenía que llamar a lo de
12. En el lenguaje popular: dar vueltas, deambular sin rumbo. una vecina, todo un movimiento, para poder hablar dos palabras por
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teléfono, una vez cada quince días, con la hija. lmagináte la situación desinflado, en las últimas. No teníamos estructura para irnos del país, ni
en la que estaba ese hombre. Tenía una enorme avidez de cariño, ne- siquiera podíamos pensarlo. Por eso creo que para muchos la caída fue co-
cesidad de que alguien lo abrazara, lo escuchara. mo decir: ya está, ya pasó. Si hubiera sido en 1973 o 1974, aunque fuera
Cristina. El contexto era el terrorismo de Estado. utópico, nuestro ánimo habría sido otro, la hubiéramos peleado diferente.
Elisa. La sociedad estaba secuestrada. Nuestros compañeros que no tenían Miriam. ¡La moral era otra! Cuando caímos ya teníamos una moral de de-
una militancia tan activa, que sólo fueron colaboradores, desaparecieron rrota. Estábamos derrotados internamente. Es lo que muchos cuestiona-
de los lugares habituales; dejaban la facultad, el trabajo, por el peligro que ban de la pastilla, que hacía qué ni siquiera te enfrentaras a la tortura por-
implicaba quedarse. Si eras joven, eras peligroso. que presumías que no podrías soportarla. Lo presumías, aunque después des-
Cristina. A mí me ha pasado que personas que apenas me conocían me ten- cubrías que sí podías. Entonces, para proteger a los otros, lo mejor era la
dieran una mano, y gracias a muchos "anónimos" creo que una cantidad autoinmolación.
de compañeros pudo escapar a la represión. También viví el ir a una casa Elisa. Yo creo que todo influyó. Pero en especial influía la relación que ca-
y que se negaran a dejarme entrar por miedo. Y me acuerdo de haberlo en- da uno tenía con la Organización en el momento de su caída.
tendido, porque sabía lo que era eso. Más o menos conscientemente, toda Miriam. ¡Es que no existía la Organización!
la sociedad vivía con miedo. Munú. Sí existía ... Sabías que estaba ...
Elisa. Fue una sociedad sojuzgada. Una generación forzada a no seguir con Miriam. ¡... y que mañana iba a caer completa! La Organización estaba de-
sus proyectos. Algunos compañeros que tuvieron miedo se fueron y otros rrotada, desgraciadamente.
tuvieron que cambiar su forma de vida. Elisa. ¡Quién habría yo encontrado de la Organización si me fugaba en
Cristina. Hace poco encontré un casete que contiene una charla producida 1978? Antes de caer, la estructura orgánica a la que yo pertenecía ya no
un 24 de marzo, creo que en el21 o aniversario del golpe de 1976. A esa char- existía, de los veinte compañeros sólo sobrevivimos dos; el resto ¡no esta-
la, para ejemplificar acerca de las distintas caras del terrorismo de Estado y ba! ¡Nunca más!
de cómo desplegó su accionar disciplinador sobre el conjunto de la socie- Munú. Lo que todavía existía estaba fuera del país y algunos dando vuelta
dad, yo había llevado una documentación que había circulado en esos años por acá.
alertando sobre elementos subversivos en el sistema educativo: cómo detec- Miriam. Cuando yo caí, en Oeste Provincia13 quedaban siete compañeros,
tarlos, cuáles eran los indicios, qué cuidados debían tener los padres, qué solamente. Todos los días caía alguien, todos los días había una baja. Una
palabras usar y cuáles encendían la luz roja: la palabra "compromiso'; lapa- tarde, en 1976, llegué a una cita veinte minutos después de lo acordado y
labra "diálogo'; "explotación", ¡"América Latina!'; la teoría de conjuntos, los encontré, en un charco de sangre, el peine de mi responsable; el barrio es-
trabajos en equipo, "que atentan contra el desarrollo individual de las per- taba alborotado y la patota revoloteaba con las armas largas fuera de los
sonas y encubren otros intereses y otras concepciones ideológicas': Y un Falcon. Era cuestión de tiempo que yo cayera. Para mí, haberme matado
texto donde MASSERA hablaba de cuáles habían sido los males del siglo XX: con la pastilla hubiera sido, tal como lo veía en ese momento, una muer-
Freud y el psicoanálisis, Einstein y la teoría de la relatividad y Marx. te digna, pensando en los otros. Una muerte como la de Jesús, una muer-
Liliana. Concepciones que habían cuestionado el orden de cosas. te por los amigos. Eso quería.
Cristina. La concepción de vida occidental y cristiana. Elisa. ¡Una muerte digna!
Miriam. Genio y palabra del almirante ... Miriam. Me desesperé cuando no pude lograrlo, porque la pastilla que yo
tenía era casera, estaba revestida con medio centímetro de cinta aisladora.
Munú. Yo creo que caer fue como decir: bueno, ya está. Imagino que esto Elisa. La mía también era así. Una vez me la puse en la boca para concurrir
debe de haber sido diferente en 1977, en 1978 yen 1979.Amedida quepa- a una cita que temía que estuviera cantada y me produjo una infección.
saban los años, uno iba resistiendo más tiempo y desgastándose más, so- Miriam. Los jefes tenían una de vidrio que al morder cortaba la lengua y el
bre todo si por alguna razón ya no se estaba militando; mientras tanto, se- cianuro enseguida entraba en el torrente sanguíneo.
guían matando a todo el mundo alrededor. Había que esconderse debajo Munú. Yo ni sabia que existía la de vidrio, tenia una de plastiquito.
de las baldosas, más años, cada vez más solos. Uno llegaba al secuestro ya 13. En el esquema organizativo de Montoneros, la zona Oeste del Gran Buenos Aires.
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Cristina. Yo también tenía de plástico, pero cuando caí hacía rato que se ha- Elisa. ¡Y te revisaron la casa?
bía destruido de tanto llevarla en la cartera ... Munú. Sí, en la madrugada comenzaron a registrar, miraban todo, abrían
Miria m. La mía la había hecho yo con mis propias manos. ¡Conocen los lá- los muebles, revisaban los libros, preguntaban a qué nos dedicábamos,
pices de labios de cotillón para las nenas? Había que romper con los dien- anotaban los datos de los documentos en unas hojas. Nuestra casa era in-
tes la cinta aisladora negra que envolvía eso y abrir la cápsula para tragar terna, había que entrar por un pasillo y tenía un patio adelante; en un mo-
el cianuro. La cinta negra era para protegerla de la luz. mento, el que dirigía el allanamiento agarró los documentos y salió para la
Elisa. ¡Ah no! La mía estaba envuelta en cinta scotch. calle, yo supuse que a corroborar si teníamos antecedentes o si estábamos
Cristina. La mía era una cápsula parecida a la de los medicamentos. en alguna lista, entonces ... ¡De sólo pensarlo se me eriza la piel! Mi amiga
Munú. La mía también era una cápsula. Yo cubría las citas regionales en La era seguro que no estaba buscada y yo desconocía mi situación. Por las du-
Plata y entonces me tocaba una de ésas. das me puse la pastilla en la boca, me paré en medio del patio de manera
Miria m. Ésas eran de las buenas, la nuestra era de juguete. que si entraban me vieran y desde ahí le daba órdenes a la Negra: "Si en-
~unú. ¡Saben las veces que yo circulé con la pastilla en la boca! Me lapo- tran corriendo desde la calle, yo me voy a tomar la pastilla, voy a correr pa-
ma al entrar en la ctta. Llegaban compañeros de todas partes y en medio ra aquel lado para que me disparen y vos te tirás al piso acá".
de la hecatombe no se podía saber si la cita estaba cantada. De esa forma Elisa. Ahora todo eso parece terrible.
me sentía protegida, mi único objetivo era no caer viva. Liliana. ¡Cómo se pudo haber estado tan loco!
Liliana. Generalmente la llevábamos en la cartera. Elisa. Yo no lo vivo como locura.
Miria m. Mi pastilla la hicimos con el grupo de Oeste Provincia. Usamos Munú. Yo tampoco.
cia~uro que habíamos comprado en un laboratorio. El cianuro se emplea Liliana. Yo lo vivo como locura porque en la actualidad me parece tan im-
en Joyería para identificar la plata, así que en el placard de mi casa tenía practicable, tan lejano de lo que yo haría con mi vida ahora. Tal vez no sea
medio kilo de cianuro (risas y comentarios). locura la palabra, pero sí la sensación que tengo ahora, cuando recuerdo
Munú. Chiqui me contó que cuando la secuestran, en Uruguay; ella no te- aquel momento.
nía la pastilla porque no tenía información y no quería tenerla tampoco. Elisa; En ese momento era lo natural.
Yo no sabía que en la misma casa; otra chica se tomó la pastilla y murió. · Munú. Era una decisión.
Elisa. ¡Los chicos estaban todos en esa casa? Liliana. Implicaba una serie de elecciones previas. ¡Y todo me parece abso-
Munú. Sí, las hijas de Elena, la de Chiqui y la de la otra compañera, eran lutamente imposible de elegir ahora!
todos muy chiquitos. Elisa. Pienso que en aquél momento, en plena militancia, teníamos un pro-
Liliana. Ahora recuerdo, esa compañera se tomó la pastilla con una mamadera. yecto de vida distinto y eso nos llevaba a pensar en consecuencia. Estábamos
Elisa. Hoy, a la distancia, nos parece terrorífico ... totalmente convencidos de que lo correcto para salvar ese proyecto era to-
Liliana .... el grado de locura en que estábamos metidos ... marse la pastilla, por temor a no soportar la tortura y entregar compañeros.
Elisa. En aquél momento estábamos en esa vorágine, sentíamos que era la Munú. Participábamos de una militancia donde cada uno era un engrana-
mejor manera de defender nuestro proyecto, salvando a los compañeros. je. Lo social era más importante que lo individual, que lo personal. Creo
Liliana. ¡Qué locura! que sólo desde ahí, desde esa forma de pensar, uno puede entender el ju-
Munú: Quince días .antes de caer, tuve la pastilla en la boca porque el Ejér- garse la vida en una militancia. ·
Cito hizo un operativo rastrillo1 4 en el barrio donde vivía en Valentín Alsi- Elisa. Sí, ese era el sentir militante y pensábamos así.
na15 con una amiga . y allanaron todas 1as casas. Llegaron de noche, rodea-
Liliana. Evidentemente era así, lo que pasa es que uno se mira a la distancia
ron el lugar, se apostaron en las calles, se metieron por los patios, tomaron y lo que ve son actos imposibles de concebir.
todas las manzanas por dentro y por fuera. ¡Fue horrible! Hacia donde mi- Munú. Porque lo ves desde lo individual y como actos aislados.
raras había un fusil que te apuntaba. Elisa. Claro.
14 Proc:dimiento en el que se revisaba exhaustivamente un área prefiJada. Munú. Yo sigo reivindicando hoy día la pastilla, y eso que estoy viva. Si hu-
15. Locahdad del sur del Gran Buenos Aires. biera podido tomarla estaría muerta, pero sigo pensando así, por lo me-
Ese infierno ::A::;:ct~is~I~A~Id~i:cni:JI..:G::;a::;rd:;::e;::lló:,a.!.1: _:Le::.:w: _:i: .n.!.1"li,:oo:::k~ar__________________ _,. 49
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nos hasta hoy. habían dejado vivir si estaba como muerta. En ese momento empecé a creer
Elisa. Era una forma de defender a los compañeros. que me había matado a mí misma, me había autodestruído. Hasta que co-
Munú. Eso por un lado, pero además como para mí los mataban a todos, mencé a hacer terapia y así llegué a comprender que los marinos habían des-
la pastilla me protegía de pasar por la tortura y de· la muerte que los mili- truido una parte de mí.
cos eligieran. Yo recuerdo perfectamente que cuando me la descubrieron Munú. ¿Cómo saliste de esa situación de angustia?
el que me torturaba me gritaba que eso demostraba que yo tenía una filo- Liliana. Esos golpes son de por vida. Es tal el jaque a tu identidad, que es di-
sofía de muerte, y yo le decía que no era así, que la pastilla era lo que me fícil encontrar una manera de reconstruirla. Aunque cada caso es diferente.
permitía decidir el momento de mi muerte y que, en c:ambio, de ahí en
más lo decidiría él. Estoy viva. No me tocó, por esa puta suerte que uno a Cristina. Yo estuve pensando en hablar de mi intento de suicidio en la ESMA.
veces tiene y que nunca podré explicarme. Miria m. Entre todos nosotros, más bien lo que se daba era el intento de sui-
Elisa. Seguir viviendo. ¿Ustedes lo pensaban adentro? ¿Pensaban cómo se- cidio antes de caer. Una vez que lograban llevarte ahí dentro, no hubo tan-
guiría la vida afuera? tos intentos.
Liliana. No me acuerdo si lo pensaba. Elisa. La sensación era que uno quería vivir, y ése es el recuerdo que me quedó.
Adriana. Yo tampoco. Ni siquiera podía imaginarlo. Liliana. Yo, durante los primeros días, tenía muchas fantasías de matarme.
Elisa. Yo recuerdo que no podía pensar, me esforzaba para no pensar. Eran permanentes. Todo el tiempo estaba fabulando, construyendo estra-
Munú. ¿No pensabas riada? tegias para hacerlo. Después la obsesión desapareció.
Elisa. No podía armar un proyecto de vida. Munú. ¿Los primeros días, cuando todavía te tenían en Mar del Plata?
Munú. Era imposible. No sé qué le pasaría a la gente que tenía hijos, tal vez Liliana. Sí. Después se me pasó completamente, y no volvió hasta hace ocho
ellos forzosamente debían pensar en el mañana. o nueve años. Pero al principio, me parecía que no tenía sentido vivir, que
Elisa. Probablemente. desde ese momento en más no iba a haber ningún instante que no fuera
Munú. Estando en la ESMA una sola vez sentí que iban a matarme, ¡y me de absoluto sufrimiento. No le veía salida. Mi única alternativa era pensar
sacaron a cenar! Ni siquiera sabía dónde estaba y mucho menos que de ese en cómo matarme. Y no le encontraba la vuelta porque no tenía ninguna
lugar podían sacarte a cenar. ¡Era más coherente pensar que me sacaban forma concreta para hacerlo. Todo lo que me imaginaba era absurdo. N un-
para matarme! Después fui aprendiendo que allí la lógica y la coherencia ca la encontré en esos primeros días y no se qué hubiera hecho si la en con-
estaban ausentes. Recuerdo que temblaba de arriba abajo. Temblaba y pre- traba. Probablemente, lo habría llevado a cabo.
guntaba: "¿Adónde me llevan? ¿Adónde me llevan?" Sentía que tenía la ca- Miriam. ¿Qué te imaginabas?
ra desencajada, los ojos dados vuelta. Entonces, no sé hasta qué punto uno Liliana. Que me ponía una cuchara en la garganta, que me ahogaba con un
desplazaba la realidad, el temor, trapo, que me sacaba la ropa y me ahorcaba. Todo lo que se te ocurre ha-
Liliana. Los esfuerzos de disociación fueron tremendos. cer cuando no tenés cosas a tu disposición.
Elisa. Yo sigo pensando, por los relatos de ustedes, que todo lo viví de ma- Munú. ¿Todo pasaba por la garganta?
nera inconsciente. Haciendo como que no me había pasado nada. Liliana. Sí.
Munú. Cuando vos caíste era mucho más duro, caía mucha más gente. Munú. Ahora me acuerdo de tu ahogo en la ESMA, sentías que te morías ...
Elisa. Mi estado de inconciencia era total; yo no pensaba. Creo que mi to- Liliana. Pero pasaba por la garganta porque sentía que era lo único con lo
ma de conciencia ocurre después. ¡Mantuve la capucha durante años! Se- que podía manipular. No podía fantasear ni con tajearme ni con tomar
guí rriucho tiempo así. pastillas, porque no las tenía.
Munú. Yo no sé si tengo la capucha entera, pero varios flecos seguro que tengo. Miria m. ¿Eso pasaba cuando estabas todavía aislada?
Elisa.A mí me sacudió el juicio a las Juntas, hizo que empezara a quitárme- Liliana. Sí, aislada en la Base Naya!.16
la. Y a la vez me di cuenta de que no me acordaba de nada, sólo éono.cía al- Miria m. Porque después, en la ESMA, teníamos al alcance cuchillos, vasos
gunos nombres de guerra y no podía asociarlos a las personas. Después de de vidrio ...
eso vino la angustia y el preguntarme para qué estaba viva, para qué me 16. Base de la Armada, ubicada en Mar del Plata, donde funcionó un centro clandestino de detención.
Ese infierno :A=:dc;is:JI.::A:::Id~i~ni:Jj~G~a:::rd~e:!!ll!:.al.l:=Le:.::w:.:in:.:J..I":.::o:::ka~r_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _., 51
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Liliana. Sí, pero yo ya no tenía obsesión con el suicidio ... cien te me Jo impidió, algo así como el instinto de vida, más fuerte que una
Miriam. Probablemente el suicidio no haya sido algo habitual, de otro mo- decisión racional...
do no nos habrían dejado tener todo eso. Miriam. No siempre te quedás pegada. A veces la electricidad te patea. A vos
Cristina. Yo estaba desesperada, venía de la pérdida del Negro, mi marido, te dio la patada.
y de experimentar la tortura. Había caído mi casa y en mi casa habían caí- Cristina. Claro.
do listas de gente que habíamos hecho nosotros, tontísimamente. En ese Munú. Cuando me lo contaste, en aquel momento, creo que me dijiste que
momento estábamos descolgados pero teníamos interés, queríamos reu- te habían llevado a bañarte y que en la ducha había un enchufe.
nirnos con alguna gente. Por eso habíamos hecho las listas. Cristina. No Jo recuerdo muy bien, pero no estaba dentro de la ducha; ha-
Elisa. ¡Querían volver a militar? bía una pared, la puerta, a un lado el enchufe y la ducha del otro lado.
Cristina. No, pero sí reencontrarnos con gente. Munú. ¡Y te dio una patada que te tiró al piso?
Liliana. Poder estar con compañeros. Cristina. Me tiró contra la pared. Pero no me lastimó. Después me recom-
Cristina. Ver en qué situación estábamos y ponernos a pensar juntos. El in- puse como pude.
tento de suicidio fue fruto de que yo me sentía destruída. No sabía cómo Elisa.¡Y no lo charlaste con nadie?
hacer para eludir esa escena terrible donde me estaban torturando. Sabía Cristina. Sí, cuando me llevaron nuevamente al Sótano creo que lo hablé con
que tenía un límite. Entonces, tenía un anillo y había visto un enchufe en el vos, Munú, y con Andrea. En ese momento estaba siendo presionada por
baño. Lo que se me ocurrió fue romper el anillo en dos y usarlo ... MARIANO, que quería llegar a algunas personas que yo conocía, y eso me
Miriam ..•. para electrocutarte. preocupaba. Yo no sabía qué hacer para frenarlo, y en un momento habla-
Cristina. Claro. mos entre nosotras de lo que significaba el suicidio para ellos. Tengo un re-
Miriam. También con electricidad, como la picana. cuerdo contradictorio, porque habíamos evaluado que se ponían locos
Cristina. Con la misma electricidad. Digamos que no había una gama de cuando un detenido intentaba escapar a su poder de decisión sobre la vida
opciones. y la muerte. Pero también, por otro lado, lo habíamos hablado con Andrea
Miriam. ¡Y qué pasó? y consideramos que era conveniente que yo se lo comentara a MARIANO.
Cristina. Y lo hice. Pero me dio una patada que me tiró contra la pared que Miriam. ¡Para qué?
tenía a mis espaldas. Necesitaba tener dos "patitas" de metal y para eso ha- Cristina. Habíamos evaluado que era una estrategia posible la de especular
bía decidido romper el anillo. Me llevó varios días lograrlo. con que eso le impactara lo suficiente como para retirar la presión.
Elisa. ¡Cómo Jo rompiste? Miriam. Para que dejara de picanearte.
Cristina. Lo fui doblando, hasta que finalmente tuve Jos dos pedacitos ... Cristina. Claro. Yo creía que podía llegar a tocarle algún resorte para que no
Liliana. Y te enchufaste. me molestara más. Cosa que además pasó. No sé si fue eso o una conjun-
Cristina. Sí. ción de causas, pero no me torturó más.
Munú. ¡En ese momento estabas en Capuchita? Elisa. ¡Se lo contaste a MARIANo? ¡No pensaste que podía castigarte?
Cristina. Creo que en Capucha, cuando me mandan castigada a pasar Cristina. No se puso loco ni tomó ninguna medida. Y después me dijo que
las fiestas allí. no iba a seguir torturándome porque confiaba en mí. Que confiaba en que
Liliana. ¡Alguien se dio cuenta de lo que habías hecho? yo decía la verdad.
Cristina. No. En el momento, disimulé con el VERDE que me había llevado Miria m. Y cuando le contaste que habías querido matarte, ¡qué le dijiste,
al baño, me arreglé como pude, había quedado muy confundida. que por qué lo habías hecho?, ¡porque no aguantabas la tortura, o le acla-
Elisa. Pero vos sabías Jo que podía pasarte. raste. "Yo no quiero entregar gente"?
Munú. ¡Suponés que en ese momento tuviste miedo y algo hiciste mal Cristina. No, lo de la gente no,- pero sí le dije lo que significaba estar ahí
inconscientemente para salvarte? adentro, que ya nada tenía sentido para mí. Le dije .Ja verdad, aunque en
Liliana. Ella pensó que eso la mataría. realidad en ese momento me estuviera defendiendo de que .él siguiera
Cristina. Yo pensé eso, pero siempre supuse que algún mecanismo incons- apretándome para llegar a otros compañeros.
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Munú. Yo le hice un planteo similar y creo que pude frenar algunas cosas. completo, que estaba colaborando con los militares... Quién sabe... Traté de
Querían ir a buscar a una chica que había sido allegada a la militancia. Yo decirle que le convenía quedarse ahí, que lo pidiera, pero me habló muy poco.
conocía a alguien que supuestamente podía tener una conexión ... esas co- Elisa. A ellos los ponía muy locos el hecho de que uno eligiera su propia
sas que inventaban cuando no tenían nada que hacer. muerte.
Elisa. Si, hacían inteligencia. Munú. Para que tuviera cicatrices, debía hacer mucho tiempo que la habían
Munú. Yo sabía que esa piba estaba embarazada como de ocho meses. Re- secuestrado.
cuerdo que hable con MARIANO en el Dorado durante horas. Le dije: "Si van Elisa. Y la curaron.
a buscar a esta piba y por algún motivo muere, yo me mato. Y vos sabés que Miriam. La curaron y después la mataron, esa piba nunca más apareció.
es cierto': Creo que esta conversación influyó en alguna medida para que no Elisa. La Gabi tuvo tres intentos de suicidio con tres pastillas distintas.
lo hicieran. Antes de caer, ellos sabían que yo tenía dos casas en La Plata, te- Munú. ¿En la caída? .
nía las escrituras, y me llevaron a constatar que era verdad. Fuimos en au- Elisa. Una en la caída y dos adentro, en la Enfermería. Tenía dos pastillas es-
to, algunos se bajaron y a mí me dejaron con un tipo que tuvo permanen- condidas. una no recuerdo dónde y otra en el corpiño.
temente un arma apoyadaen mis costillas. Mientras estábamos ahí, yo fan- Munú. ¿Y no la habían desnudado?
taseaba con que abría la puerta para escaparme para que el tipo me mata- Elisa. Ella cae con una pastilla, la sacan de ésa y se toma otra. No les dio tiem-
ra. Estaba esposada, y me debatía entre moverme y no moverme. Quería y po a que la desnudaran. Tenía otra escondida y la tomó. Y la revivieron
no quería. Una vez se lo conté a MARIANO y él me dijo: "Yo sabía que ibas a también.
intentar hacerlo, por eso di orden de que no dejaran de apuntarte". Enton- Miria m. A veces usaban un sifón común para hacer un lavaje de estóma-
ces creo que cuando después le dije: "Si van a buscar a esta piba y le pasa al- go. ¿Y cuánto tiempo la tuvieron?
go, yo me mato...", lo creyó, o al menos sintió que era posible. Elisa. Un año.
Liliana. Nunca sabrás si lo que vos hiciste influyó en su decisión. Miriam. ¿Cómo fue? Yo no llegué a conocerla, lamentablemente.
Cristina. Eran intentos. Elisa. La conducta de la Gabi era un ejemplo ahí dentro.
Munú. No sé si ha habido otra gente que pensó en el suicidio ahí dentro, y Munú. Yo tampoco la conocí. La tengo en un pedestal.
mucho menos si lo intentó o lo logró. Elisa. Yo la conocí cuando caí. A las tres horas me dijeron "¿Vos conocés a
Elisa. Sé de personas que lo intentaron en el momento en que los chupaban. una tal Gabi, Norma Arrostito?" "De nombre", dije "¿Qué sabés de ella?"
Munú. Pero eso es diferente. Liliana pensaba en cómo llevarlo a la práctica, "Y, que murió en un enfrentamiento .. :'
Cristina lo puso en marcha, yo en un momento pensé en hacerlo. No sé si Miria m. Claro, es lo que publicaron en el diario.
toda la gente pasó por esas instancias. Elisa. Y me dijeron: "No, es mentira. Ves que vos te creés todas las bolude-
Miriam. Yo recuerdo que una vez llevaron al Sótano a una chica que tenía ces. ¿Querés verla?" "Pero yo no la conozco", les dije y entonces ... "A ver,
en el cuello y en las manos cicatrices queloides. Se había cortado con una traigan a la Gabi". Y la llevaron, con sus grilletes.
botella. No sé cómo la habrán salvado. Miriam. Y la bala de cañón.
Liliana. Me parece que la habían traído del Banco.17 Elisa. No, la bala no, si no no habría podido caminar. Llegó la Gabi, ya har-
Elisa. Y después la mataron. ta porque era un símbolo y se la mostraban a cuanta buena persona caye-
Miria m. Sí. No sé por qué la llevaron a la ESMA ni en qué circunstancia la vi. ra por ahí.
Me parece que me metí para hablar con ella en una distracción de un VERDE, Munú. Y eran muchas las buenas personas que caían, lamentablemente.
alguien me habrá dicho: "Andá y llevale esto': Hablé dos palabras con ella. Te- Elisa. Ella se sacó los anteojitos y me miró como diciendo: "Estoy podri-
nía todo el cuello con cicatrices rojas, como bocas. Me acuerdo de que me mi- da". O yo lo interpreté así. Fue terrible. Yo no la conocía ni siquiera de
ró mal, con mucho rechazo. Ella venía del Banco y, al verme viva, dando vuel- vista. Después se la llevaron. La vi en Capucha. Ella estaba en el Camaro-
tas ahí en relativo buen estado, habrá pensado que me había dado vuelta por te del fondo, sola, e incluso, en septiembre de 1977, seguía con la bala pues-
17. Centro clandestino de detención ubicado en Camino de Cintura y Autopista Ricchieri, en el Gran
ta. Estaba con grilletes, esposas y bala.
Buenos Aires. Munú. ¿Cuándo había caído?
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Elisa. En diciembre de 1976. En esa fecha salió en los diarios. Se publicó Munú. ¡Una maravilla!
que había muerto en un enfrentamiento. Cristina. Me dijo algo, muy cortito, porque estábamos en medio del pasillo
Munú. Y esto que vos contás fue en septiembre del 77. del Sótano. Me llevaban de un lado al otro.
Elisa. Claro, estuvo viva hasta enero de 1978. Hablaba con todos los VERDES. Elisa. ¿Recién habías caído?
Cristina. Sin cuidarse de lo que decía. Cristina. Hacía poco tiempo. Después de la tortura me llevaron a Capucha. Estu-
Elisa. En lo más mínimo. Ella sabía perfectamente cuál era su destino. Tenía ve un tiempo ahí en ese estado de completa confusión. Me bajaban y me subían...
largas charlas con CHAMORRo. Lo que pedía era que la mataran con la mis- Munú. ¿Pero lo de la mano de Roque fue en el Sótano?
ma dignidad con que ellos, los Montoneros, habían matado a Aramburu18. Cristina. Sí, en el Sótano.
Pero ninguno se bancó hacer eso. Los muy cobardes no pudieron matarla Elisa. En mi época había mucha más vigilancia. A mí me dejaron varios días
de frente, como ella pedía. abajo, en una de las piecitas, no sé si era la 13 porque el Sótano después cam-
Miriam. ¿La mataron con una inyección? bió mucho. Era uno de esos habitáculos de aglomerado que hacían. Se acercó
Elisa. Sí, con una inyección. Lo rescatable de todo esto es su conducta. la Chinita y me dijo algo que no llegué a entender en ese momento, pero des-
Siempre firme en sus convicciones, era como la madre ideológica de todos, pués pude descifrar. Algo como: "En el fondo, vos elegís': Hablaba de la acti-
hasta de los VERDES. Recuerdo que cuando me preguntaron si sabía escribir tud que cada uno tomaría a partir de entonces, aunque las palabras exactas no
a máquina para ofrecerme trabajar, ella se acercó a mi cucheta y me dijo: las recuerdo. En los primeros días también se acercó Em. y me dijo algo acer-
"No lo dudés, sos una perejila'; como diciéndome que no tenía nada que ca de que tenía que colaborar, hablaba como un tipo totalmente recuperado.
perder, que trabajar me daría una posibilidad de sobrevivir. Munú. Recuperado de acuerdo con el criterio de los marinos.
Miriam. La actitud de Ca., cuando yo llegué a la ESMA y estaba encerrada en Elisa. Claro. Me dijo: "Es una suerte que hayas caído acá". Él estaba conven-
el cuartito del fondo del Sótano, fue entrar, pararse en puntitas de pie, algo cido ya en ese momento de que se salvaría.
que después entendí que hacía imitando al TIGRE. y decirme que me sacara Munú. ¡Estaba más loco que nosotros!
el antifaz aeronáutico. "¡Así que estabas en la monta, pendeja! ¡Acá tenés que Elisa. Otro que venía, en tren de broma, y tampoco se comprometía con lo
poner los dedos porque el que no pone los dedos, se va para arriba! ¡A esos hi- que me decía, era Serafo. Estaban presentes los VERDES y él se me acercaba
jos de puta hay que hacerlos mierda!" Eran las dos de la mañana, estábamos y me decía: "Estos muchachos son macanudos". A mí, en ese momento, sus
solos, no había ningún guardia, ningún oficial, ningún micrófono, ninguna palabras me confundían, no podía entender que tuviera una relación tan
cámara. ¿Por qué tenía que tratarme así? ¡Yo no podía creer que no fuera un confianzuda con su represor.
marino! Cuatro días después seguían diciéndome que era un compañero, y Munú. Era su forma de ser, de manejarse ahí adentro.
yo no lo creía. Y por otro lado la actitud de Roque diciendo: "¡Qué flaquita Miria m. A lo mejor en ese momento aun no había espacio para otro gesto.
estás! ¿De dónde venís? ¿Te sentís bien?" Me acariciaba la cabeza. Munú. Cuando yo caí, Serafo seguía siendo así, bromeaba con los VERDES
Cristina. Al poco tiempo de caer, no puedo precisar cuándo porque fue una igual que con nosotros. Pero estaba claro que era de los nuestros, que es-
etapa de gran confusión, me llevaban con capucha, no veía nada, y de pron- taba de nuestro lado.
to sentí que alguien me tomaba la mano de una manera distinta de lo que Elisa. Claro, pero en ese momento, a pocos días de mi caída en setiem-
uno podía esperar ahí dentro. ¡Era como si hubiera irrumpido en medio de bre de 1977, todo era una confusión. Yo caí un 21 de septiembre y todos
la noche un rayito de luz! ¡Cuando uno sentía el calor humano era algo tan volvían de un picnic.
fuerte ... ! Creo que me levantó un poco la capucha y ahí lo vi. Era Roque. Miriam. ¡¿De un picnic?!
¡Este Roque es increíble! Me agarró la mano y me dio una Coca-Cola. Para Elisa. Sí, de un picnic de presos y oficiales.
mí una Coca-Cola en ese lugar tenía que ser una alucinación; yo no enten- Munú. ¿A quién habían llevado?
día nada, pero para recibir ese gesto no me hacía falta entender. Elisa. A Serafo, a Em., no sé a quiénes más. Estaban tostaditos porque ha-
18. El29 de mayo de 1970, la entonces naciente organización guerrillera peronista Montoneros secues~ bían hecho un picadito de fútbol. De ellos sé porque los trajeron a mi in-
tró y ajustició al ex presidente de la dictadura militar (''Revolución Libertadora") y principal res~
ponsable de los fusilamientos de José León Suárez, GraL Pedro Eugenio Aramburu. Norma Arrosti~
to integró el grupo que protagonizó este hecho. 19. Requerimiento de información bajo distintos grados de coacción, sin aplicación de tortura física.
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ban al compañero caído. Le decían que, si colaboraba, podría sobrevivir.


terrogatorio,19 porque habían sido mis compañeros de militancia. Estaban Pero nosotros sabíamos que cantar o no cantar no garantizaba la vida. En
bronceaditos, todos lindos. realidad ni siquiera la garantizaba haber sido elegido para trabajar.
Miriam. ¡Torturadores contra presos sería el picadito! (risas) Liliana. Alguna vez hemos hablado mucho del tema de víctimas y victima-
Elisa. Había compañeros que se acercaban a decirme: "Bueno, qué le vamos rios, de no confundir entre unos y otros. Yo creo que un compañero se-
a hacer, caímos': pero no existía la posibilidad de que me trajeran un cara- cuestrado nunca deja de ser una víctima, haga lo que haga, cualquiera sea
melo, un chupetín o lo que fuera. Además siento que en mi época primaba la actitud que adopte a partir de las presiones que recibe por parte de los
la desconfianza. O era que yo estaba tan mal, que no podía sentir un gesto secuestradores. Uno sabe que las cosas las hace por terror, por presión,
solidario. En la Pecera se respiraba un aire enrarecido. Por ahí exístían mi- porque es lo que le sale en esa situación límite, pero nunca se deja de ser
radas con cierta complicidad, pero no recuerdo entre nosotros grandes ges- una víctima del represor, una persona sometida.
tos solidarios. Si bien el trato era cordial, no parecíamos compañeros que Miriam. Yo pongo un límite. Una cosa es quebrarse en la tortura, dar un nom-
poco tiempo antes habían estado peleando por un ideal común. bre o dos nombres o un lugar, y otra la colaboración sistemática y el hos-
Munú. ¿A alguna de ustedes los marinos la mandaron a hablar con alguien tigamiento a los compañeros. No se puede negar que había algunos que hos-
que recién había caído? tigaban a los otros. La primera noche que llegué a la ESMA yo no sabía dón-
Miria m. Sí, a mí, ¡con vos! de estaba, no entendía nada, y vino Ca. a presionarme para que entregara
Munú. ¿Conmigo? gente, a amenazarme. Yo pensé por supuesto que era un represor. Y por
Miriam. Sí. No me acuerdo que fue lo que te dije; pero me llevó MARIANO, otro lado, la actitud solidaria de Roque, y los consejos de Chiqui. Yo, que
que era mi oficial interrogador,20 a conversar con vos en el cuartito donde adentro del cuartito, escuchaba risas, escuchaba una voz que luego recono-
se hablaba por teléfono, en ese lugar chiquito, sin ventanas, al lado del Do- cí como la de Chiqui.
rado, todo con boisserie. "Quiero que conozcas a alguien", me dijo. Munú. Yo también oí la risa de Chiqui.
Munú. ¡Ese alguien era yo! Miriam. Era una de las pocas chicas que había abajo. Cuando yo llegué, creo
Miriam. ¡Eras vos! Estabas sentadita. Había dos sillas y una mesita ratona. que estaban en el Sótano Chiqui y Rosita. Chiqui vino a verme al cuartito
Munú. Recuerdo el lugar. donde me tenían encerrada, y tenía puesta una túnica bordada y unas pul-
Miriam. Vos me dijiste: "Soy Munú". Él se fue y nos dejó hablando solas. Yo seritas de mostacillas. Yo estaba toda desgreñada, con un polerón negro y
sentía tu desconfianza, pero a la vez te tenía desconfianza a vos. ¿Quién se- un pantalón grande que se me caía cuando me paraba. Ella estaba arregla-
rías? Además, ese cuartito era especial para colocar micrófonos. No me da, maquillada, prolija. Me explicó que a los marinos les gustaba que uno
acuerdo ya de qué hablamos, creo que de religión. (risas) se vistiese bien porque ése era un síntoma de recuperación.
Elisa. ¿Cuánto hacía, Munú, que habías caído? Munú. Ella andaba con la bata mexicana, me imagino, porque la bata bor-
Munú. No sé, si ni siquiera recuerdo el hecho. dada debía ser mexícana.
Miriam. Ella recién caía. Liliana. Tenía sus batas bordadas.
Munú. Muy reciente no sería si ya estaba sentadita ahí. Miriam. Por otro lado, vino a verme FRAGOTE. ¡Yo pensé que era un compañe-
Miriam. Era en esos días. Él quería que yo te conociera y te contara mi ex- ro! "¿Te sentís bien, necesitás algo?", me decía. "¿Pudiste dormir, descansar?"
periencia. No sé que te dije. Creo que fue la única vez que me llevaron a Munú. Era todo suavecito, se hacía el dulce. Yo no pongo el límite del com-
hablar con alguien que hacía poco había caído. Después, lo que uno hacía era portamiento de los secuestrados en el mismo lugar que vos y hago mucho
meterse cuando no había vigilancia para acercar comida extra, calmar angus- hincapié en que eran secuestrados. Sin embargo, muchas veces me pregun-
tias, aclarar dudas cuando era posible. Los marinos lo hacían para que el té por ejemplo respecto a la piba que me marcó: ¿para qué lo hizo si estaba
recién caído viera gente que hacía mucho que estaba ahí y que todavía vi- en una situación en que no lo necesitaba para sobrevivir? Un día dije esto
vía, para demostrar que era posible sobrevivir. Un completo engaño, y eso delante de un amigo, a quientespeto en sus opiniones, y él me preguntó:
era lo que a uno le repugnaba de estas situaciones. Con nosotros engaña- '~¿Cómo sabés vos cuál era la medida de ella acerca de si lo necesitaba o no?"
lO. En la ESMA, oficial que tenía bajo su responsabilidad directa a una persona secuestrada. Liliana. Claro.
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Munú. Sin duda el momento crucial, límite, es el momento de la tortura fí- cuál iba a ser mi proceder. Recuerdo con mucho agradecimiento su gesto.
sica, con picana o cualquier otro método. Munú. Creo. que hay una cosa que tenemos que rescatar y es que la gran ma-
Liliana. Pero la presión está siempre. Porque el terror lo llevás dentro. yoría de los compañeros fueron muy solidarios y siguieron manteniendo
Mientras estás secuestrado, o dependés de ellos, no hace falta que estén las pautas de la militancia. Hubo unos pocos que no lo hicieron y como nos
presentes físicamente para sentir la presión. duele demasiado hablamos más de ellos que del resto. Siempre he pensado
Miriam. No, no me digas que la presión está siempre. ¡No es así! que, por un motivo u otro, a éstos lograron destruirlos en mayor grado.
Munú. No es la misma, pero la presión existe y cada uno la vive de modo
distinto. Con esto no quiero justificar cie(tas actitudes de algunos compa-
ñeros, no estoy diciendo que todo vale. Munú. Hay una cosa que me sorprende y es cómo, en un lugar tan terrible
Miriam. En el momento en que Ca. vino a apretarme, no había ningún mi- como ése, no hubo mayor cantidad de gente que enloqueciera. Por más
lico cerca. ¿Por qué no me dijo, como hacíamos todos: "Mirá, piba, queda- que me han dado miles de explicaciones, no puedo dejar de comparar con
te tranquila, vos sabes que acá hay posibilidades de sobrevivir, tratá de ha- el hecho de que los ex combatientes de Malvinas siguen suicidándose
blar con un marino a ver si te ponen a !aburar, acá la cosa es así"? La Chi- y los sobrevivientes de los Campos no.
qui enseguida me dijo: "Tratá de pedir ropa linda, nosotras te vamos a Miriam. Pienso que entre los sobrevivientes de los Campos hay mucha más
prestar, vamos a darte maquillaje para que vean que estás mejor". A mí me gente psicológicamente enferma que la que se supone. Que nosotras poda-
parecía un delirio, pero ése era el código interno y ella me lo revelaba. Fue mos estar más o menos bien creo que tiene que ver con nuestra estructu-
un gesto de afecto. Me dijo: "Acá de vez en cuando vemos a nuestra fami- ra psicológica previa a la caída y los apoyos posteriores. También con el he-
lia; nosotros tenemos una nena, la tienen nuestros viejos ..." ¡Algo! Te apo- cho de entender; la gente que se volvía más loca era la que estaba ahí sin
yaba, te mostraba una luz... saber por qué. Se podía soportar más lo que se vivía si se estaba prepara-
Munú. Para mí es casi imposible admitir que alguien que era un compañe- do ideológicamente. Si comprendías que te reprimían porque eras una
ro, en determinado momento dejara de serlo y se convirtiera en un repre- amenaza para el sistema. Pero la madre anciana de un militante, ¡cómo
sor. No tengo la explicación científica para dar, pero creo que ha de ser un podía entender la picana, la capucha, los grilletes? Era enloquecedor...
mecanismo muy complejo por el cual alguien sufre una transformación de Munú. La única piba que yo conocí adentro que enloqueció no tenía nada
tal magnitud. Sin pretender defender a Ca., porque no es mi intención, si- que ver, no había militado.
no intentando explicarme su comportamiento, creo que él representaba Elisa. ¿Enloqueció?
un personaje, trataba de ser igual al TIGRE. Lo imitaba todo el tiempo. Munú. Sí.
Uliana. Posiblemente fuera su manera de sobrevivir. Miria m. Es que para los militantes estar ahí tenía un sentido. Desde el pun-
Munú. Quizás lo hacía para que, si hablábamos de él con los marinos, lo to de vista de los represores era comprensible y también lo era desde el
describiéramos de esa forma. Yo lo he visto en actitudes muy jodidas, qui- nuestro. Pero para alguien que no tenía nada que ver, que nunca había mi-
zás en las peores, pero también lo ví en dos o tres renuncios. Una o dos ve- litado, que nunca se había planteado la posibilidad de caer, eso podía ser
ces lo vi borracho, llorando destrozado ... Otra vez le puso los puntos sobre completamente desestructurante. Nosotros éramos bastante .rígidos, y al-
las íes a una compañera que se les plantaba a los milicos, les contestaba mal gunos seguimos siéndolo todavía, tenemos una estructura mental bastan-
y él le contó cómo eran las cosas ahí adentro. "Mirá, esto es así, esto otro te dura en cuanto a valores.
es así, córtala con hacerte la nena bonita porque te van a mandar para arri- Munú. También teníamos una práctica de simulación. ¡Durante años den-
ba sin ningún problema como a tanta gente". Eso se lo dijo delante de mí, tro de nuestras casas nos habíamos comportado de manera diferente de
de alguna manera se arriesgó para ayudarla. como lo hacíamos afuera! Y ahí seguimos siéndolo. Teníamos una prácti-
Adriana. A mí encontrarme con gente así me confundía y me dolía, no sa- ca que nos permitía que eso nos saliera bastante aceitado, saber poner ca-
ber quién seguía siendo compañero y quién ya no. El que se jugó conmigo ra y tener respuesta; Uno tenía la experiencia de mentir!es a todos los ve-
fue Serafo. FEDERICO lo hizo pasar a verme porque sabía que nos conocía- cinos. No es que simular como militantes, ni mentir!es a los vecinos, como
mos. Él me explicó cómo era la cuestión allí, se arriesgó porque no sabía elección de una persona libre que lo hace por conveniencia militante, sea
Ese infierno
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lo mismo que disociarse ante la presión de los marinos, ni mentir como surgir recién ahora, pero siento que soy una perdedora. A mí me mataron,
mecanismo de defensa en una situación de sometimiento, pero digamos y surgió esta Elisa, más light, más liviana.
que uno ya manejaba alguna de las conductas que sirven para disimular. Liliana.A mí también me mataron, yo lo siento así.
Miriam. En el trabajo, también simulábamos. Nadie sabía de nuestra ver- Miria m. ¿Por qué?
dadera vida, nadie sabía que militábamos, qué llevábamos en los bolsos, Liliana. Yo sentí el golpe sobre lo que era mi proyecto de vida en ese momen-
qué escondíamos entre las carpetas de la facultad; en casa decíamos que to, mis impulsos, la manera en que me relacionaba con la gente. Hoy me cues-
íbamos a bailar y nos íbamos a una reunión de ámbito, o a una manifes- ta mucho encontrar una continuidad con lo que eran mis vivencias anterio-
tación, o a un acto relámpago. res al secuestro. Perdí la espontaneidad en ese momento y no la recuperé
Elisa. Todos los que sobrevivimos teníamos una práctica de disociación. nunca más. Me he convertido, a los cuarenta y seis años, en un ser compleja-
Una agilidad. Sin esa habilidad, no habríamos podido sobrevivir. mente elaborado, que cada cosa que hace, piensa o dice, o cada vínculo que
Munú. ¿Seguiremos teniéndola? establece con los otros, es producto de una construcción complicadísima.
Elisa. Sí, en otra medida, tenemos esa agilidad para moldeamos a situacio- Todo lo tengo que bucear, pensar, elaborar. Y esto no tiene nada que ver con-
nes nuevas y difíciles. migo. He perdido naturalidad y espontaneidad, y por lo tanto también mi
Miriam. ¡Somos todos embaucadores profesionales! (risas) identidad. Y esto es así porque lo que falta es el proyecto. A! no estar más el pro-
Cristina. ¿Ustedes se acuerdan de ese grupo que cayó, en el que había una yecto de vida, todo lo tengo que mediatizar con preguntas: ¿Entonces qué
chica que no quería que la largaran si no salía también su novio? Era muy hago ahora?, ¿por qué tengo que hacerlo?, ¿en función de preservar qué co-
jovencita, no entendía nada, no se ubicaba, pobre. Tratábamos de que sa? Yo no me encuentro a mí misma. La vida cotidiana me cuesta horrores, nun-
comprendiera, que se fuera. En ese momento pensamos que si ella se iba, ca sé dónde estoy parada. Es muy grande el esfuerzo para encontrarle senti-
si bien no era una garantía, sería más fácil que después liberaran al novio. do a lo que hago, para hallar el punto ético, para darles espacio a los afectos;
Munú. Eran dos parejas. ¿Los trasladaron a todos? es un esfuerzo tremendo porque carezco de naturalidad. No te matan el cuer-
Cristina. Sí, al final sí. Yo no supe exactamente cómo fue pero nos entera- po, pero esto también es morir. Uno sigue funcionando, teniendo sensacio-
mos de que los habían trasladado... nes, vivencias, emociones, deseos y sexualidad, pero todo ese funcionamien-
Munú. Esta piba, a la que querían largar, es la que enloqueció; cantaba y ca-. to atravesado por la pregunta de siempre: ¿Dónde estoy? ¿Qué hago con esto?
minaba por arriba de las camas de Capucha. · ¿Quién soy? El planteo ético es constante, todo el tiempo estoy pensando si
Miriam. ¿Cuándo fue eso? lo que hago está bien o esta mal, y antes no me pasaba. Simplemente hacía lo
Munú. A fines de 1978. Estuvieron dos o tres veces por largarla. Al novio lo que estaba bien, y lo que estaba mal no lo hacía y punto. Ahora nunca sé.
había estado buscando un tío que pertenecía a Ejército. Se lo habían nega- Munú. Creo que estas sensaciones de destrucción, que comparto, no nacieron
do y por lo tanto iban a matarlo. A la chica querían largarla, le decían que en la ESMA, Allí me parece que nos dieron el mazazo final, el más fuerte, pe-
ella tenía que irse y no denunciar, no decir que su novio estaba secuestra- ro ya veníamos siendo derrotados, perdiendo el proyecto. En la ESMA yo tam-
do. FRAGOTE me dijo que ellos le pedían al muchacho que la convenciera de bién sentí que me mataban. La que yo era murió. Es uno de los recuerdos de
que se fuera y que no hablara, le pedían que le dijera que nunca la había sensaciones más fuertes que tengo de todo el tiempo que estuve ahí dentro:
querido, que la había engañado. ¡Todo esto sabiendo que era porque a él sentí la muerte. De ese punto nunca se regresa totalmente.
iban a matarlo! Ella no quería irse sin su novio, era el único afecto impor- Elisa. Yo me refugié mucho en lo afectivo, en la construcción familiar, pero el
tante que había tenido en su vida. Sé esto porque lo leí en un escrito que sentimiento de pérdida y de perdedora lo conservé. En esa historia está la au-
le hicieron hacer y que no recuerdo cómo llegó a mis manos. sencia de mis amados compañeros, a los que nunca he dejado de extrañar, y
me los imagino, no con veinticinco años más, sino que su imagen y la mía
Elisa. El sentimiento de derrota yo lo viví de una forma brutal. El hecho de corresponden a aquella época. Y es una imagen de derrota.
haber estado con la capucha puesta tantos años fue mi derrota. Es. verdad Cristina. Yo sentí algo muy particular, a principios de los ochenta, cuando fui
que pude construir mi familia, a la que amo profundamente y fue mi sos- a ver a una compañera que había estado en la ESMA. Ella hacía teatro, y en esa
tén durante todos esos años, pero no era ése mi proyecto de vida. Puedo oportunidad presentaba un pequeño espectáculo unipersonal en el que ha-
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cía varios personajes. Cuando terminó sentí una emoción enorme, porque Elisa. Y ese proyecto quedó trunco.
me parecía que a ella no habían podido matarla del todo, que estaba re- Miriam. Esa intensidad del amor por el proyecto de una sociedad más justa,
creando algo que estaba en ella desde antes, y lo estaba sacando, ofrecien- combinada con la intensidad de la derrota, de haber perdido tantos compa-
do a otros. Fui pensando en otra cosa, pero me encontré con esa eviden- ñeros, en mi caso dos compañeras embarazadas a término, acribilladas, mis
. cía: que no habían podido con ella. dos mejores amigas, a mi novio, a mi gente más querida ... Después de haber
Munú. Quizá se asemeje a lo que me pasa a mí. Yo pinté toda mi vida, desde sufrido y amado tan intensamente, nunca más voy a poder sentir nada con la
muy chica, y cuando comenzaron las muertes no pude seguir pintando. No misma fuerza. Mi psicóloga siempre me decía que parecía que todo lo que
puedo crear desde la angustia. Tuvieron que pasar muchos años para volver yo le contaba, sobre mis logros personales o profesionales, era como si lo re-
a los pinceles, a mis murales colectivos. Sé que técnicamente puedo resolver cibiese a través de un colchón. Yo decía: ''Ahora me voy a cubrir las elecciones
bien las cosas, pero a mi imagen todavía le falta pasión, pasión que voy recu- a Israel", y ella; "Pero bueno, ¡qué bien!""Sl': le decía yo. ''Ahora me voy a ha-
perando de a poco. Pocas veces puedo sentir el placer que siempre me daba cer una beca a Atlanta'; y ella: "Qué bien". Pero nada parecía importante.
mi amada profesión. La pérdida del proyecto y de los compañeros es una mo- Munú. Era un proyecto lleno de ideales que englobaba nuestras vidas, era el
chila que cargo diariamente. He aprendido a convivir con ella, pero pocas eje sobre el que se asentaba lo que éramos y lo que queríamos ser: el estudio,
veces me permito el placer. Hay demasiado dolor. el trabajo, la pareja, los hijos ... Era para todos, única forma de que fuera pa-
Miriam. Yo no sentí que me hubieran matado, pero al principio la cUlpa me im- ra nosotros. Ahora es dificil conformarse con que cada una de estas cosas sean
pedía testimoniar. Me sentía indigna hasta por haber encendido la luz en la proyectos que funcionen separados y que el eje seamos cada uno en particular.
ESMA. La gente que me conocía de antes y me vio después me decía que me Miriam. Cuando salí de la ESMA, y mi mamá se quejaba porque no tenía pla-
notaba distinta, mucho más tranquila, más madura. ta para pagar el gas, yo le contestaba: "Cociná con un calentador': Todas las
Elisa. Asimilada al sistema. cosas cotidianas me parecían tan fútiles, las preocupaciones diarias tan estúpi-
Miriam.No sé ... más reposada, me decían. A veces, cuando conozco gente que das. A lo mejor, por un lado fue enriquecedor dejar de apreciar lo mundano.
es como era yo en ese momento, me acuerdo. Tengo chispazos de memoria: Elisa.¿Pero no es una pérdida?
apasionada, impulsiva, muy charlatana, muy vital. Después de eso, me parece Liliana. Es enriquecedor, pero tiene una carga. Es letal.
que empecé a relativizar todo, y ni siquiera puedo sentir las emociones más Elisa. Eso es lo que yo siento haber perdido, la espontaneidad.
intensas. Por ejemplo, cuando murió mi tío, yo fui la única que fue a reconocer Liliana. Lo que éramos.
el cadáver. Mi tío fue como un segundo padre, pero cuando la consolaba e. mi Cristina. El entusiasmo.
vieja le decía: "Pero mamá, tenía casi ochenta años, vivió toda una vida': Y mi Munú. Todo es más relativo.
hermano me preguntaba: "¿Cómo podés hablar así?" Entonces yo le explicaba: Elisa. El proyecto de vida.
"Perdí amigos de diecisiete años, estaban empezando a vivir y los mataron. Liliana. Un proyectoque no fue destruido de una manera inocua. Lo que hi-
Para mí la muerte de una persona de cincuenta años, sesenta..." cieron fue minar los ideales, forzarnos a que nos adaptáramos a sus conduc-
Liliana .... es normaL tas como estrategia de supervivencia. A nadie la vida se le presenta tal como
Miria m. Nosotros nos habíamos comprado todo el talonario de rifas, nos había- se la imaginó a los quince años, es cierto, pero hay maneras y maneras de que
mos jugado a hacer un sacerdocio de la vida. A mí me pidieron que dejara perio- no te salga la vida como pensabas, y ésta es una manera terrible.
dismo, que era lo que yo más amaba, soñaba con el olor a tinta de las redacciones. Miriam. Es la peor.
"Dedicate a la militancia'; me dijeron, y me dediqué ciento por ciento a la mili- Cristina. Yo, incluso con mi compromiso político actual, a veces siento que
tancia. Ycuando me dijeron: "Dejá la facultad porque es peligroso yandáte a vi- no sé cómo llegué a esta situación .. La siento como ajena. Me cuesta muchí-
vir a zona Oeste'; me fui a vivir a una pieza con techo de chapas, a una pensión. simo encontrar entusiasmo en lo que hago, y muchas cosas las hago porque
No me importaba, porque no iba a poder ser feliz si ese proyecto que queríamos es lo que hay que hacer, parecido a lo que decía Miriam.
no se cristalizaba. Creía que nunca iba a poder vivir tranquila viendo que a mi la- Liliana.Mi sensación es que hago las cosas porque hay un guión. ¿Qué es lo que
do había gente que no podía comer, que no tenía trabajo, que no tenía techo. Yo corresponde que una mujer de cuarenta y seis años quiera hacer? Corres-
quería una sociedad más justa para todos, eso era lo que más feliz me haría. ponde que quiera estar bien con su hija, que quiera que su hija esté bien con
Detenidas-desaparecidas
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el padre, que quiera trabajar y que no le dé lo mismo trabajar de cualquier co-
sa; entonces tiene que elegir, y competir por su cargo, y no dejar que laman- Muchas fueron las formas ideadas y pues-
den a cualquier lado. Pero todo es un guión, como si estuviera comprando la tas en práctica por nosotros para no morir;
vida de otro, aunque evidentemente no dejan de ser mis situaciones. tantas como existen diferentes personali-
Cristina. Yo tengo momentos en que me conecto con alguna cosa, que debe re- dades humanas. Todas implicaban una
mitirse a algo de mi historia, y me entusiasmo. Pero la cotidianidad me resul- lucha debilitante de uno contra todo, y
ta brava, me cuesta muchísimo. Aunque racionalmente haya objetivos, no una suma considerable de aberraciones y
tengo ese entusiasmo, la alegría de hacer las cosas. Me la tengo que inventar compromisos. Sobrevivir sin renuncia de
a cada momento. Afortunadamente, como no llegué sola al lugar en que me alguna parte del propio mundo moral,
encuentro, también cuento con mis compañeros y con un proyecto que, si más allá de intervenciones poderosas y di-
bien dista mucho de aquél, le da sentido al quehacer de todos los días. Porque, rectas de la fortuna, les fue concedido sólo
a pesar de esta tristeza que ninguna de nosotraspuede ocultar, sigo creyen- a unos pocos individuos superiores, hechos
do que vale la pena buscar y trabajar con otros pára transformar esta realidad de la materia de los mártires y los santos.
PRIMO lEV!.
tan injusta, aunque jamás lleguemos, como dice Galeano21, al horizonte. Si esto es un hombre
liliana. Yo últimamente me he convertido en un ser triste, y no saben lo trim-
quila y aliviada que estoy.
Cristina. ¡Ay! La tortura y las vejaciones eran un rito iniciático para los secuestrados en la
Miriam. ¿Por qué? ESMA. Después, la capucha, los grilletes, la pérdida de la identidad. Pero estos
Liliana. Porque estoy mucho más cómoda en ese papel. Ya no me río, no meto- padecimientos se sumaban, para los. miembros del. Staff, a la necesidad de
mo el trabajo de participar en situaciones que no me interesan, y estoy mu- montar una farsa constante. Si se quería sobrevivir, había que fingir ante los
cho más aliviada. Ya no me esfuerzo más. · represores que los incesantes chupes, los gritos de los interrogados, los tras-
lados no significaban nada, no conmovían. En la ESMA. estaba prohibido llo-
rar por el otro; no había que manifestar dolor, ni tampoco el rechazo provoca-
do por las situaciones absurdas de "acercamiento" con los desaparecidos que
intentaban los desaparecedores: brindis de Año Nuevo, cumpleaños, proyec-
ciones de cine, cenas, salidas. En la ESMA no había rejas que pusieran distan-
cia entre víctimas y victimarios: mantener la integridad para los detenidos
era por eso más difícil todavía que en una prisión.

Elisa. Yo tengo una exagerada tolerancia física y durante muchos años sostu-
ve que a mí, en la ESMA, no me habían torturado. "¿Qué me hicieron?", decía.
"Me pegaron unas trompadas, me pasaron la picana". ¿Qué era eso para mí?
El otro dolor era mucho más fuerte.
Liliana. ¿Vos pensás que eso se debe a tu alta tolerancia al dolor físico? Yo no
lo tolero y también negué durante muchos años que me hubieran torturado.
Elisa. Ahí dentro sufrí otros dolores mucho más intensos que los físicos y que
aún perduran.
Liliana. ¿Dolores emocionales?
Elisa. Dolores del alma, que fueron más duraderos, a lo largo de todos estos años,
21. Eduardo Galeano. poeta y escritor uruguayo nacido en 1940, autor, entre otras obras, de Las venas
abiertas de América latina, El libro de los abrazos, Patas para arriba y Fútbol a sol y a sombra.. _,, que el dolor físico en sí.
Ese infierno
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liliana. Yo no sé si es que uno minimiza, o no recuerda el dolor físico de la Cristina. Después de haber estado secuestrada en la ESMA, una de las prime-
tortura, o más bien que todo lo que pasa en esos momentos es mucho más in- ras escenas asociadas a la tortura en la vida cotidiana se me presentó cuando
tenso y terrible que el dolor físico. Por eso es que a veces ni nos acordamos del tuve que ir al dentista. Casual y afortunadamente, mi familia se atendía con
dolor físico, o perdemos el registro de la sensación concreta. En cambio, cuan- un odontólogo vinculado con los organismos de Derechos Humanos. Duran-
do tenés un .dolor físico en una situación normal, ese dolor es el centro: te te años mantuve la reserva sobre los motivos de mi aprensión, pero cuando
duele la panza, te duele la cabeza, te lastimaste, te hacen una intervención estaba ahí, sentada, y él sostenía el torno, tenía que repetirme interiormente
quirúrgica y la anestesia no te toma; son situaciones en las que el dolor físi- que lo que esa persona estaba haciendo era para mi bien.
co está en el centro, y lo atendés, y nadie disfruta con él. liliana. Uno necesita saber que el otro no tiene nada de sádico.
Miriam. Yo lo comparo con la situación del parto. En el parto el dolor físico es Cristina. También, durante mucho tiempo, no podía soportar que un bebé
muy intenso, pero todo está dirigido a contenerte, a apoyarte y a morigerar- llorara. Todavía hoy me cuesta, me produce angustia, pero antes era peor.
te ese dolor. Y además, estás teniendo un hijo. En la tortura, en cambio, todo Creo que es así porqué un bebé recién nacido es tan indefenso, el llanto es
está dirigido a destruirte. un mecanismo tan primario, que debe producirse una identificación.
liliana.En el parto, ya en Italia, en el año 1980, yo tuve una alucinación: estu- liliana. Uno no gradúa el sufrimiento de los demás y le parece que cualquier
ve ocho horas sola, en la sala de preparto, convencida de que el tipo que es- sufrimiento es el de la tortura.
taba ahí, sentado, mirándome con cara indiferente, un típico enfermero obs- Cristina. Pero a mí me pasa particularmente con los bebés. Por eso lo asocio
tetra, gozaba con mi padecimiento físico. Y en 1987, cuando me operaron, con algo muy primario.
enloquecí; no podían acercárseme, me ponía en un rincón de la cama y me Miriam. Yo no soporto ver escenas de tortura en televisión o en el cine. Cierro
cubría con almohadones. Estuve más o menos tranquila hasta el momento de los ojos.
entrar en la sala de operaciones. Y una vez ahí, me la banqué porque el tipo Munú. Yo ni siquiera en el noticiero. Cuando la policía detiene a alguien, le ta-
que iba a operarme era alguien que yo conocía por referencias, era tranqui- pa la cabeza y le coloca esposas, para mí, le pone la capucha, se lo lleva y a
lo, cálido. Yo no dejaba que me pusieran la peridural, entonces vino y me pre- continuación sigue la tortura y todo lo que yo conozco como sometimiento.
guntó qué me pasaba. Le contesté que hacía un tiempo me habían torturado, Adriana. Yo, no sólo no puedo ver películas de suspenso o persecución, sino
entonces me hizo hablar con el anestesista del equipo, que me inspiró confian- que me hace mal escuchar el audio que acompaña esas escenas, aunque no las
za. Me pusieron la peridural y la operación fue tranquila. Pero cuando salí mire. Y también me pasa que cuando tengo que atender pacientes internados,
del quirófano me tiré de la camilla, con las piernas paralizadas todavía, y si- me violenta cuando los llaman por el número de cama, o verlos acostados
guió el despelote los tres o cuatro días que estuve internada. No pudieron semidesnudos y estar yo de pie y vestida. Me da una sensación de asimetría
darme inyecciones, tuvieron que cambiar toda la medicación. Tenían que que me pone muy mal.
dármela por bocaporque yo no dejaba que las enfermeras se me acercaran. Cristina. A mí me ha pasado alguna vez que, cuando estoy en una situación de
Munú. Yo me descontrolo cuando tengo que poner el cuerpo para que otros gran enfrentamiento, o en medio de un conflicto y hay alguien con caracte-
actúen sobre él. Entonces, lo primero que hago es informarle a quien va a in- rísticas psicopáticas, lo asocio de alguna manera con el torturador. Son si-
tervenirme que fui torturada, le pido que me trate con cuidado y siempre lo tuaciones en las que siento algo muy particular, aunque suele ser sutil. En ge-
hacen. Recuerdo que cuando me extirparon un pólipo sin anestesia el médi- neral, este sentimiento no me ha paralizado, pero lo registro y hasta he
co me ayudó a superar el momento. Siento que la cara se me desencaja, emi- trasladado esos residuos diurnos a algún sueño en el cual reaparecen con la
to sonidos guturales, cierro los ojos porque se me van para cualquier lado... forma de una escena de tortura.
El médico puso su cara muy cerca de la mía, me tomó de los brazos y me re- Miria m. Yo tuve a mi primer hijo poco tiempo después de haber sido tortura-
petía: "Abrí los ojos,miráme, soy yo que te estoy curando': Cuando pude mi- da y diferencié bien las dos situaciones. En la tortura todo está orientado a que-
rarlo fui saliendo de ese estado. Cuando me pasan estas cosas quedo destruí- brarte. Los torturadores parecen·decididos a hacerte saber que sienten placer
da por varios días. Aunque no puedo vivenciar el dolor de la tortura, por lo que te están haciendo. Es como una ceremonia diabólica. En Fuerza Aé-
evidentemente tengo el registro y cualquier situación similar me remite a ese rea, donde me torturaron la primera vez, el lugar era muy grande, yo tenía una
momento. La tortura fue una vez, pero dura toda la vida. luz sobre la cara, estaba sin ropa, tenía los ojos vendados, las manos atadas y ha-
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bía no menos de diez personas gritándome: "¡Hija de puta!'; me decían, "Tenés que nosotros, Particulares, Parissiennes, y ellos también me lo hicieron notar.
que colaborar'; y me preguntaban por mi amiga Patricia, mientras que había "Bueno, hasta ahora nosotros te preguntamos a vos, ahora preguntanos vos a no-
otro que me acariciaba el pelo, me agarraba la mano y me susurraba al oído: sotros'; dijeron. Yo entonces pregunté por qué torturaban, y me contestaron que
"Quedáte tranquila que si colaborás no te va a pasar nada': Era una escená real- si me daban un vaso de gaseosa y me preguntaban lo que querían saber, yo no se
mente demoníaca. Había gritos, insultos, uno de los tipos me levantó el anti- los iba a contar. Dijeron que me veían muy sorprendida del aspecto que tenían, y
faz. Yo estaba desnuda y atada. Me acercó el pene, mientras los demás me ame- yo les dije que sí, que estaba preocupada por ló parecidos que eran a nosotros.
nazaban: "Te vamos a pasar uno por uno, hija de puta': La verdad es que yo "Cuando uno quiere combatir a un enemigo tiene que infiltrarse y mimetizarse';
hubiera preferido una violación, la hubiese sentido como algo más humano y me respondieron. Eso me dio una sensación de gran vulnerabilidad. Por todos
comprensibleque la tortura. En un momento de la sesión, se cortó la electrici- los que quedaban afuera, por lo expuestos que estaban. Tenía la impresión de que
dad, porque estaban haciendo boicot por la desaparición de Osear Smith.1 Ha- a cualquiera de los que ahí estaban yo le habría entregado un volante en la facul-
bía cortes del sindicato de Luz y Fuerza. Yyo, cuando se cortó la luz, me reí. tad, habría tratado de convencerlo de que empezara a militar con nosotros, sin
Elisa. Porque no podían picanearte. ningón tipo de desconfianza. Eso no pasaba tanto en la ESMA. Había menos seme-
Miria m. Me causó gracia la situación. Los tipos dijeron: "¡Ay, qué cagada!", y janza. Nadie hubiera confundido al gordo JuAN CARLOS o a SELVA, o a MAruANo.
trajeron una picana portátil, con batería, que yo no sabía ni que existía. Cuan- Munú. Pero a MARCELO o a CHISPA sí.
do yo gritaba, decían: "Pero bolu da, dejáte de joder, si esto no es nada, zafas- Elisa. O a Rumo.
te porque se cortó la luz': No sé si era más potente la otra ... yo estaba sobre Miriam. Pero eran menos.
una mesa de madera, y después me llevaron a otro lugar, donde había un Munú. Tenían otra edad, entonces uno los veía diferentes. No había muchos
elástico, una cama turca, y ahí además me mojaron para ayudar a conducir la que tuvieran veinte años.
electricidad. Y después de la picana en el vientre, en la vagina, en los ojos, en Miriam. Una de las cosas que peor me hacía, después de la tortura, era escuchar
las encías, una de las cosas de las que tengo más vívido recuerdo es el miedo cómo torturaban a otra gente. Lo escuchaba permanentemente, y, a diferen-
que tenía de que volvieran a torturarme. Me encerraron en una celda y me hi- cia de lo que pasaba en la ESMA, yo estaba sola y encerrada en una celda, sin nin-
cieron la clásica advertencia de que no tenía que tomar agua. Me taparon con gún tipo de contacto con nadie. En ese sentido, en la ESMA estábamos más
una frazada y me dejaron ahí, acompañada por un tipo. Yo le pregunté en ese acompañados; cuando estábamos en el Sótano y escuchábamos los gritos de
momento si iban a matarnos y me dijo que sí, porque si nos dejaban vivos tortura, aliado había una mano de un compañero para tomar.
volveríamos a lo mismo, argumentaba, y si nos mandaban a la cárcel todo Munú. Otro preso.
iba a seguir. Yo le pedía que no me dejara sola. Tenía terror de quedarme so- Miria m. Otro preso. Era terrible de todos modos, pero era más soportable
la. Prefería estar con uno de ellos aunque seguramente era uno de los que me que estar sola, en una celda, y escuchar los gritos.
habían torturado. Cuando estaba sola y escuchaba que alguien se acercaba a Munú. Yo viví en el Sótano los ocho meses que estuve dentro de la ESMA y sé
la celda, lo que evidentemente hacían a propósito (golpeaban la puerta y gri- que es demasiado doloroso y angustiante, insoportable. Demasiado es lapa-
taban), me sentía un animalito asustado. labra exacta. Cada vez que torturaban nos mirábamos entre los compañe-
Elisa. Recordás bien ese sentimiento. ros, no nos decíamos una sola palabra; el silencio era denso y profundo, y ca-
Miria m. Me acuerdo de ese sentimiento, y me acuerdo también de que en me- da uno revivía su propia historia en los gritos del que torturaban.
dio de la tortura, en un momento me hicieron sentar en la cama y me dijeron Elisa. En mi caso, después de una sesión de tortura que dur6 muchísimo, que
que me levantara el antifaz. Entonces les vi la cara a todos. Eran como seis, ocho, se extendió porque llegó CHAMORRO, me pasaron a la sala de aliado, no sé por
y una de las cosas que más me impresionó fue que parecían militantes. cuantos días. Estando ahí escuchaba que golpeaban y picaneaban a gente que
Elisa.¡Tenían jeans, bigotes? · había caído de una villa de zona Norte. Registro esto con más dolor que cuan-
Miria m. Sí, eran muy jóvenes. Había gente de veinte años, todos vestidos con ca- do me picaneaban a mí. _
misas a cuadros y bolitas de gamuza. Fumaban las mismas marcas de cigarrillos Munú. Yo, hasta el dia de hoy, sigo viéndome atada en esa cama de metal, el agua
sobre el cuerpo desnudo para que la corriente haga más efecto ... Me veo, pe-
1. Osear Smith. Disidente del sindicato de Luz y Fuerza, secuestrado en la localidad de Wilde (zona
Sur del Gran Buenos Aires) el4 de febrero de 1977. ro no puedo vivenciar el dolor físico.
Ese infierno ~A~ct~is~i~A~Id~i~ni~I~G~a~~~e~ll~a~J~Le~w~i~n~Jc~o=k~ar~--------------------~---~ 71
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liliana. ¿Tampoco el otro tipo de dolor, las otras sensaciones? Lo que a mí me da, con capucha, envuelta en una manta marrón inmunda; me temblaba to-
pasa es que reconstruyo la escena y puedo mirarla desde afuera, y me meto den- do el cuerpo, era incontrolable, y sentí que me iba a hacer pis. Pregunté si ha-
tro y reproduzco absolutamente todas las sensaciones, lo que sentía, lo que me bía alguien, nadie me contestó y me meé. Lo sentí como llegar a lo último.
provocaba la cara de ellos, la confusión, pero tengo un recuerdo muy atenua- Miriam. A mí me pasó algo parecido. En medio de la tortura dije que tenía
do del dolor físico. A lo mejor, entre tanta cosa que pasaba, el dolor físico ganas de ir al baño. Y me contestaron: "Hacéte encima". Vino otro tipo y or-
quedaba archivado. denó: "Liévenla': Me hicieron bajar una escalera con el antifaz ya los empu-
Miriam. A mí me generó una sensación de desdoblamiento, yo salía de mi jones, me llevaron a un baño que tenía una letrina y me dijeron: "Date vuel-
cuerpo y lo miraba desde afuera. ta y hacé con la puerta abierta': Una vejación más, en medio de tanta vejación.
Munú. Creo que eso no es algo que sucedió en ese momento, que es el recuer- Elisa.Ahorame pregunto: ¿cómo pude no decir donde vivía y tantas otras cosas?
doactual. Miria m. Uno, en medio de la asfixia por el submarino, de la picana, del dolor, pen-
Miriam. No, a mi me pasó en el momento .. saba cómo mentir, cómo proteger a los compañeros que quedaban afuera.
liliana. Si. Te disociás. Munú. En medio de toda esa confusión, dejaban de torturarme, me hacían levan-
Miriam. Es un mecanismo de defensa. tar la capucha y escribir lo que había dicho. Era una mentira y me mantenía en
Elisa. Además del shock emocional que uno sufría por la caída. Y encima te eso. Me dormía, me despertaban y me hacían escribir lo mismo, y así varias ve-
mostraban compañeros que creías que estaban muertos y estaban ahí, vivos. ces. Sin duda para ver silo escribía siempre igual. Creo que el sentir que la tor-
liliana. Pasaban muchas cosas en poco tiempo. tura a otro era más dolorosa que la propia sucedía porque uno estaba fuera de
Elisa. Yen medio de toda la confusión, esas preguntas, que tenias que pensar- la situación y podía permitirse sentir lo que había vivido en el momento.
las bien para responder. Por ejemplo: "¿Dónde vivís?" No iba a decir: vivo liliana. O porque cuando uno ponía el cuerpo, estaba poniendo el esfuerzo en
con la Petisa, entonces decía: "Vivo en una pensión". Y me respondían: "Co- otras cosas, es decir, pensando en cómo no hablar, hasta dónde ellos tenían
mo todas las putas montoneras, vivís en una pensión". Esas palabras "puta información, haciendo funcionar las señales de alerta.
montonera'; durante mi tortura y los días siguientes, fueron una constante, Cristina. Es tan doloroso porque es "re-vivirlo" con el otro compañero. So-
las escuché todo el tiempo. Es algo que registro con dolor por no poder con- mos nosotros ahí. Es un nosotros terrible. Nada más escuchar la radio te re-
testar nada. Me sentía humillada y lloraba. mite a lo terrible. Para mí fue imposible escuchar una radio, durante mucho
Munú. Yo no lloraba. Y contestaba. Me venían a hablar mal de mi compañe- tiempo. Ahora sí puedo. Para mí estaba asociada a la radio del Sótano.
ro, que ya estaba desaparecido. Decían que él había sido un hijo de puta por- Munú.Que estaba prendida todo el tiempo.
que me había metido a mí a militar. Yo les respondía que cuando lo había co- Cristina. Yel volumen era más fuerte cuando torturaban. Ycon la propia tor-
nocido a él ya llevaba como tres años militando, que no era así. Todo el tiempo tura también. Pasaban todo el tiempo los temas de moda de ese momento ...
contestaba, al punto que MARIANO, que era el que me picaneaba, me decía: Cuando escucho esas canciones se me eriza la piel. Además, creo que la si-
"¿Cómo podés estar tan tránquila? Si yo estuviera en tu lugar, estaría lloran- tuación de tortura es muy difícil de objetivar. Lo único que uno puede hacer
do y pidiendo clemencia". Yyo: "Para qué te voy a pedir clemencia, para qué es transmitir la propia experiencia, la vivencia, y debe haber tantas vivencias
voy a llorar, si total me vas a matar igual". Después entraba otro que me ha- como personas. Se cruzan variables, características personales, la historia que
blaba con voz suave, me decía que era un abogado, se hacía el bueno. cada uno trae, la situación que vivía en el momento del secuestro. Pero me sien-
Cristina. ¿Quién era? to identificada con Miriam en su evocación, en su relato de la tortura, porque
Munú. Era un preso, después lo reconocí por la voz. Me pedía que le dijera yo sí me acuerdo del dolor físico y tengo la imagen de afuera y de adentro.
todo lo que sabía, que de esa forma no me torturarían más y me pasarían a la Tengo la sensación de estar acostada y atada, mirando hacia arriba, tapada
cárcel. Y nuevamente los gritos desaforados. Y después un montón que ha- con la capucha. A veces no puedo dormir en esa posición. He tenido sueños
blaban todos a la vez, entre los que estaba el TIGRE. Yla radio a todo volumen. de estar atada y pararme, como esos sueños en los que, ante una situación de
En algún momento paró la tortura y a los pocos días volvió ... Tengo recuer- peligro, uno sale volando. Pero siento que en la tortura lo que pesa más es el
dos de situaciones muy denigrantes: en un momento me desataron las ma- hecho de que haya seres humanos, aparentemente lo son, congéneres de uno,
nos y los pies. Estaba sentada sobre el elástico metálico de una cama, desnu- que están haciendo lo peor que puede hacer una persona con otra: infligirle
Actis 1 Aldini 1 Gardella llewin 1Tokar
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el mayor daño posible para obtener algo que para ella es un tesoro, es lo más días? ¡Qué pasaba si torturaban a un familiar enfrente tuyo? Se lo hicieron al
valioso que tiene. Eso excede el dolor físico, pero está asociado. hermano de una amiga: picanearon a su padre delante de él con el cable del
Liliana. Lo terrible en aquel momento era que, finalmente, uno tenía que re- televisor para que les dijera dónde estaban sus hermanos militantes. El pibe
lacionarse con esos seres espantosos. Uno terminaba hablando con ellos. El les dijo donde vivían ... ¿Y qué?, ¿es un hijo de puta?, ¿cómo se soporta eso?
recuerdo que tengo es que, en esa confusión, uno creía que hasta podía llegar Liliana. Yo tengo necesidad de pensar que todos los secuestrados eran víctimas.
a negociar el dolor, decirle: "Torturáme menos". Pienso que hay distintas maneras de engancharse con la supervivencia. La
Cristina. No se podía dejar de creer que tenían algún rinconcito humano. situación era de presión y cada uno, bajo presión, hace distintas cosas. Yo no
Liliana. A lo mejor algunas personas pudieron hacer un corte total con ellos hago esa diferencia, porque si no uno nunca termina con la fragmentación de
desde el cómienzo.A mí no me pasó; yo siento que tuve una relación, que in- buenos y malos. Para mí, los malos son los marinos. Todo lo demás son dis-
tenté lograr su conmiseración para que me perdonaran la vida, para que me tintas maneras de que alguien bajo presión se adapte a una situación terrible.
torturaran menos, para que la cosa no fuera tan terrible. Sin darte cuenta ter- Más allá o más acá de que con algunos de ellos, como personas, no quisiera
minabas hablando, después de la tortura, con los mismos tipos que te habían encontrarme. La sensación que tengo es que uno nunca sabe hasta dónde
torturado, lo que no era más que una continuación del sufrimiento. Pero no habría llegado si la presión hubiera sido mayor.
te ponías ahablar de los pajaritos, como si nada, terminabas preguntandoles Munú: Yo pienso bastante parecido y creo que es un tema muy complejo. Par-
si iban o no a matarte. Yellos te mentían, te decían que alguien que estaba de- to de que todos fuimos víctimas. A algunos lograron destruirlos más que a otros
saparecido estaba vivo y en un hermoso departamento con vista al mar. ·y en determinados momentos tomaban actitudes similares a las de los victi-
Munú. Una cosa que me impresionó mucho fue verle la cara al torturador, a marios. Pero no puedo olvidar que esa misma persona, antes de caer, era un
MARIANO. Yo llevaba días allí, siempre con capucha y como estaba convenci- compañero que estaba militando aliado mío aunque no lo conociera. Ade-
da de que iban a matarme hablé muchísimo con este tipo, de lo que pensaba, más coincido con lo que decís sobre las presiones, uno pasó por ahí y sigue sin
de mis ideales, de que había que vivir "al rojo'; jugándose. Le conocía la voz conocer los límites.
y le había inventado una cara parecida a Palito Ortega. Cuando me sacaron Miria m. Hay distintos grados de presión, eso es verdad.
la capucha me resultaba difícil unir esa voz con su cara. Elisa. Yo sí hago la diferenciación. ¿Cómo puede ser que haya habido gente que,
Elisa. Uno apelaba a todos los recursos que podía. después de muchos meses de haber caído, haya ido a un paseo y marcado a al-
Munú. Otra cosa muy fuerte que me pasó y que nunca pude explicarme fue guien que había sido compañero, al que también hacía meses que no veía y,
que en un momento se me soltó una mano y le pedí al torturador que me por lo tanto, no sabía si estaba enganchado o no, si seguía viendo gente o no?
diera la suya. Él estaba hablando, gritando, preguntando qué era esto, lo otro, Liliana. A mí me hace muy mal esa diferenciación. Me daña, y hago todo el
lo de más allá. Yo lo interrumpí: ¿Me das la mano?" Y el: "¡Para qué?"Y yo: "Na- esfuerzo por disolverla.
da, lo necesito". ¡me la dio! Recuerdo que le tomé la mano, se la apreté, la sol- Cristina. También es cierto que ahí adentro teníamos aguzada la intuición.
té, le dije: "Gracias", volvió a atarme y todo continuó. ¿Cómo se explica? Liliana. ¡El alerta!
Miriam.A lo mejor necesitaste, en medio de tanto dolor, de algo tan inhumano Cristina. Con los otros secuestrados lo ponías en práctica más allá de que des-
como la tortura, sentir que había un ser humano aún del otro lado de la picana. pués no juzgaras hasta las últimas consecuencias; luego de haber pasado por
Liliana. Esas cosas dejan más secuelas que lo físico. esta experiencia, uno se cuida mucho de juzgar. Pero sí cr~o que en la prác-
tica lo hacíamos sin darnos cuenta, uno sabía con quién podía hablar y con
Miria m. Sobre el tema de cantar o no cantar, yo hago una diferencia. Creo quién no, con quién podía sincerarse y con quién tenía que cuidarse, porque
que una cosa era quebrarse en la tortura, y otra, estar tomando mate con los era también parte de la supervivencia.
marinos seis meses después de caer y decirles:" ¡Sabés que me acuerdo de un Liliana. Claro. Personalmente, allá adentro, nunca sentí que pudiera since-
Flaco que vivía en tal lugar y que quizá si vamos ahora lo enganchemos?'; es rarme con alguien. ·
decir, colaborar realmente con ellos. Por otro lado, en los primeros días, to- Cristina. ¿No?
das las experiencias son diferentes, ningún proceso de tortura es el mismo. ¡Qué Liliana. Jamás hablé en serio con nadie ahí adentro. ¡Jamás!
le pasó a ese pibe que veía cómo torturaban con picana a su bebito de veinte Cristina. ¿Con ningún compañero?
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Liliana. Con nadie. ¡Jamás! nificaba que estabas un escalón más arriba.
Cristina. ¿Por desconfianza? Munú. ¿Con mayores posibilidades de sobrevivir?
Liliana. No. No sé si era desconfianza, me salió así. Por eso digo que fue un Elisa. Exactamente. No había posibilidad de que estuvieras en la ESMA sin
esfuerzo terrible, que fueron catorce meses en los que estuve encapsulada, grilletes, salvo cuando ibas a ducharte. Solamente ahí te los sacaban.
aislada de todo lo que me rodeaba. Cuando estaba adentro y también cuan- Miriam. ¿Para dormir también los tenías puestos? ¿Dormían encadenados?
do me sacaban para visitar a mi familia. Elisa. Sí.
Munú. La agudización de la intuición de la que habla Cristina yo creo que Munú. Y cuando alguien ya estaba trabajando, ¿no se los quitaban?
funcionaba permanentemente. Pienso que llegué a conocer a la gente del Só- Elisa. Cuando yo empecé a trabajar, la Pecera todavía no existia y me bajaban
tano y a saber qué y cómo hablar con cada uno. al Sótano con los grilletes.
Cristina. Yo estuve en otra época. Con Andrea y Adriana trabajé en el Dora- Munú. ¿Tres pisos por escalera con ese ruido?
do y compartimos un camarote en Capucha durante un tiempo. A Andrea Elisa. Sí, por la escalera con los grilletes y con los ojos tapados. Y cuando nos
yo ya la conocia. Con su compañero, que estaba desaparecido, habíamos si- llevaban a un paseo, a un lancheo, nos llevaban con los grilletes y las llaves las te-
do muy amigos. A Adriana la conocía a través de amigos comunes. Con vos, nía el oficial a cargo del operativo, por si teníamos que bajar del auto. Una vez
Munú, coincidimos durante el último tiempo de tu detención, entablamos una me llevaron a un lancheo con Ca. Aparentemente tenían la dirección de un
relación de confianza-y seguimos viéndonos cuando estábamos bajo "liber- compañero de la JUP 2 de Derecho. Esto lo supe cuando llegamos a la supues-
tad vigilada". Con vos, Miriam, nos vimos menos estando adentro, después ta casa, en GarayyCatamarca; hasta ese momento pensaba que era un paseo co-
nos cruzábamos cada tanto trabajando afuera, yo conocía a Roque ... mo cualquier otro. Ya en la esquina se acercó FRAGmE, jefe del operativo, y ahí mis-
Miriam. Yo, estando adentro, hablaba mucho con Viki, con Chito, con la Ne- mo, en el auto, me sacó los grilletes porque quería que yo subiera a reconocer
gra. En la Pecera se podía hablar casi con todo el mundo, salvo con algunos al compañero. Estaban todos muy nerviosos. Después de que me los sacaron me
que eran personajes más vidriosos. apuraron para que bajara, pero se me había acalambrado la pierna y no podía
Elisa. Sí, en la Pecera podías hablar con cualquiera, pero yo no recuerdo ha- moverla. FRAGOTE me agarró del brazo, me sacó del auto y me llevó práctica-
ber hablado profundamente con nadie. Mis mayores encuentros eran a tra- mente arrastrando hasta la casa. Cuando estábamos entrando, Ca. y algunos ofi-
vés de los juegos. los naipes, el TEG, con ése nos apasionábamos. ciales salían a las puteadas porque, si bien el pibe que estaba en esa casa era muy
· Miria m. Cuando ya estábamos afuera, en la última época, Diego era una es- parecido, no tenía absolutamente nada que ver con el que buscaban. ¡Por suer-
pecie de delegado nuestro. te y para mi tranquilidad! Tengo grabada la cara de espanto de ese muchacho,
Cristina. Yo creo que a Diego le debo el estar acá. Aquella vez que me mandaron sentado en el living de su casa mirando televisión cuando, por arte de la ES-
a Capucha castigada, él hizo gestiones para defenderme y evitar el traslado. MA, se le aparecieron quince tipos que le preguntaban nombre, actividad ... Por
Elisa. ¿Cuándo fue que Diego comenzó a tener más relevancia? supuesto a los gritos y con armas largas. Otros por el costado decian: "Éste no
Miria m. Cuando ya estábamos bajo "libertad vigilada" charlábamos todas las es': Pobre chico. Cuando todo ese circo terminó volvieron a colocarme los gri-
estrategias que desplegábamos para irnos del país, sacar el pasaporte, todo. Él lletes. Fue una cosa instantánea, subí al auto y volvieron a ponérmelos.
era nuestra voz autorizada y, como hablaba directamente con los marinos, sa- Munú. Te metían en una historia terrorífica de un momento para otro ... ¿Por
bía qué pensaban, cuándo convenía, según fuera el ánimo de ellos, hacer una qué no nos contás cómo eran los grilletes? ·
petición o no. Elisa. Eran dos aros de acero.
Miria m. Esposas.
Munú. Yo no tuve grilletes, pero aun así no sé si alguna vez en mi vida voy a po- Elisa. Exactamente, eran esposas para los pies, con la diferencia de que tenían
der olvidar el ruido que hacían cuando la gente caminaba por Capucha. una cinta adhesiva, que supuestamente era un protector, que envolvía los aros.
Elisa. Hablás de grilletes y yo siento dolor acá ... ¡Me duelen los tobillos! Lle- Munú. ¿Lo que tenías alrededor del pie era un aro de cuatro o cinco centíme-
var puestos los grilletes era un tema pesado en más de un sentido. tros de ancho?
Munú. ¿En tu época se los ponían a todo el mundo? 2. Siglas correspondientes a la Juventud Universitaria Peronista, COrrelato de la Juventud Peronista en
Elisa. Sí, a todo el mundo. En 1977,elhecho de que te sacaran los grilletes sig- el ámbito universitario. Nudeamientos políticos que respondían a la línea política de Montoneros.
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Elisa. Sí, más o menos cinco centímetros. Era muy pesado. dos los de l977los tuvimos puestos durante mucho tiempo. Todos los de Ca-
Munú. Porque arrastraban una cadena gruesa, una cadena como de un metro. pucha tenían grilletes. Incluso los que iban a trabajar.
Elisa. No, era más corta. Era muy incómodo, no podías caminar. Cuando su- Munú. ¿Los que trabajaban y los que no? ¿Todo el mundo tenía grilletes?
bías la escalera, como los escalonestenían aproximadamente treinta centíme- Elisa. Después los fueron quitando. Las que no estaban con grilletes eran las
tros de alto, levantabas un pie y el otro te tiraba, sentías el peso. Con el tiem- embarazadas a partir de que les asignaban una pieza. Al principio estaban
?o esta.situación varió, te sacaban los grilletes para bajar o subir y te los ponían engrilletadas, mientras tuvieron un lugar en Capuchita. Cuando yo caí ya
mmed1atamente después. existía la Pieza de las Embarazadas y ellas estaban sin grilletes. Se escuchaba
Munú. ¿Cuánto tiempo los tuviste puestos? ese ruido infernal cuando los VERDES llevaban a la gente al baño.
Elisa. Yo caí en septiembre y creo que recién me sacaron los grilletes en febrero. Miriam. Ahora que lo decís, creo que en nuestra época también los hubo.
Cuando me llevaron a la primera visita familiar, que fue de aproximadamente Aunque en 1978 ya no era tan común. Vi gente bajando de Capuchita, con los
cuarenta minutos, me los sacaron y cuando regresé volvieron a ponérmelos. guardias, encapuchadá y con grilletes, y recuerdo que me llamó la atención.
Munú. Cuando te los ponían otra vez, ¿te daban algún tipo de explicación? Munú. En noviembre de 1978 cayó un grupo de alrededor de sesenta perso-
Elisa. No. Era tan natural ahíadentro ... Era como un regalito, vos entrabas y nas. Estaban todos en Capucha. Nosotros dormíamos en camas y ellos alia-
te daban el grillete, los anteojitosy !a· capucha. do sobre colchonetas. Estaban separados uno de otro por tabiques de aglo-
Miriam. Y el número de caso. "090, éste es el antifaz. Su equipo de secuestra- merado de un metro de alto y algunos tenían grilletes. Antes de esa caída
do". En nuestra época daban antifaz sólo. había gente en Capucha, pero nadie tenía grilletes. Para ese grupo parecía
Munú. Yo tuve capucha unos días, después anteojito. que se hubiera dispuesto un castigo mayor.
Miriam. En la ESMA yo tuve capucha cuando me tuvieron en la piecita de alia- Miria m. Te tenían encadenado, una forma de decirte que te consideraban pe-
do del cuarto de interrogatorio, en ese camastro, la primera noche. Conser- ligroso. Eras de su propiedad, hacían con vos lo que querían. Te torturaban,
v~ba el antifaz con el que me habían traído de Fuerza Aérea y encima me pu- te ataban con cadenas.
s1eron la capucha. Los compañeros me cargaban, lo llamaban "el antifaz Elisa. Para que te acordaras de dónde estabas, como una manera de someterte.
aeronáutico': Era totalmente distinto: una capa de tres centúnetros de grosor Munú. Una forma de sojuzgamiento. En 1978 parece que la cosa era selectiva ...
de goma espuma con un ángulo calado para la nariz, forrada con tela de jean. Elisa. En mi época no. Podían seleccionarte para trabajar, lo que te permitía
El que :uve en la ESMA era igualito al que se usa para dormir en los aviones, bajar y tener la posibilidad de comer mejor, de no estar todo el tiempo tira-
de la m1sma forma pero de tela negra. Actualmente, en los vuelos, nunca me da en la colchoneta. ¡Pero los grilletes los tenías puestos igual!
lo pongo, y me altera que alguien lo use cerca de mí. Bueno, usaba antifazae- Munú. El9 de julio de 1978, cuando todavía me tenían encerrada en una pie-
ronáutico y capucha encúna en las primeras noches. . cita, bajÓ gente de la Pecera al Sótano para tomar el chocolate del día de la
Elisa. Los grilletes los teníamos como incorporados a los pies. Independencia. Lo traían en ollas grandes y era el mismo que tomaban los
Munú. ¿Todos estaban así? alumnos de la Escuela. Vinieron algunos oficiales y tomaron el chocolate con
Elisa. Sí. los secuestrados. Seguro que el año anterior lo habían hecho también y mu-
Miria m. A mucha gente le provocaron heridas. chos de los presos estarían engrilletados.
Elisa. Cuando me hice un centellograma óseo, me aparecieron lastimaduras Miriam. ¡Los marinos festejaban el día de la Independencia con chupados que
en los tobillos. tenían grilletes puestos!
Miria m. ¿Después de veinte años? Elisa. Yo caí un 21 de septiembre y ell4 de noviembre, trabajando en la Pece-
Elisa. Sí. ra, vino SELVA con sándwiches de miga, masas secas y gaseosas para festejar mi
Munú. Gabriel todavía tiene la marca. cumpleaños.
Elisa. Yo no tengo ninguna. Munú. ¿Tu cumpleaños?
Miria m. Ninguna marca externa, aclará. Elisa. Mi cumpleaños, ell4 de noviembre, lo pasé así,. con sandwichitos pero
Elisa. En el centellograma me aparece como lesión. En el estudio, la marca de con cadenas. Yo cumplía veinticuatro. Ahora lo pienso y más que un festejo
los grilletes se describe como una lastúnadura no específica en los tobillos. To- fue un castigo.
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Munú. El objetivo de las esposas, los grilletes, la capucha, no era que no nos es- Munú. Como en la Edad Media.
capáramos. De ahí no podías escaparte por ningún lado; la única puerta que Elisa. Exactamente. Así estuvo Luci durante meses. Según las historias que se
había, tanto en el Sótano como en Capucha, era de hierro y detrás había un cuentan del año 1976, todo el mundo tenía la bala. Había tanta gente, que
VERDE con un FAL. los tenían de pie y sujetos a la bala. Incluso había varios atados a una misma
Cristina. Tener los grilletes obviamente dificultaba el desplazamiento, no tenías bala. Cuentan que en Capucha estaban todos con esposas y sujetos a un ca-
velocidad, los pasos tenían que ser necesariamente cortos, no tenías libertad ño, arriba, con los brazos levantados, y abajo, en el piso, atados a la bala.
para moverte. Era también para poder llevarte y traerte como un paquete. Cristina. Yo recuerdo que en el primer momento me llevaron a Capuchita y te-
Munú. Recuerdo que gritaban. "¡Va paquete!'; y el paquete era uno de nosotros nía grilletes y esposas.
al que llevaban de un lado para otro. Elisa. ¿Del Sótano te mandaron a Capuchita?
Cristina. Además, todo también tenía un valor simbólico, estar atado de pies Cristina. Me tuvieron en el Sótano, después me subieron a Capuchita y luego
y manos ... Como un animal recién domado, significaba que controlaban de un tiempo me bajaron otra vez al Sótano hasta fin de año, a.¡¡nes de 1978.
nuestros cuerpos y movimientos aún en ausencia ... Munú. Hacía casi un mes que habías caído.
Munú. En tu época, Elisa, cuando tenían los grilletes, ¿les sacaban las esposas Cristina. Caí el S de diciembre. Ya no me acuerdo, me quedó como en una ne-
para trabajar? bulosa. Después de la tortura, permanecí en un estado de total confusión
Elisa. Yo las tuve mien(ras estuve en Capucha. Cuando empecé a trabajar me por unos días. Estaba sobre una colchoneta, no sé en qué lugar, con capucha,
las sacaron. grilletes y esposas. Después me bajaron y al poco tiempo me sancionaron, ra-
Munú. Diego me contó que lo hacían escribir con las esposas puestas. zón por la cual volvieron a subirme. En esos días me acuerdo de haber cami-
Cristina. Cuando yo estaba en Capucha tenia esposas. nado con grilletes. Lo mismo que cuando me llevaban al baño, tengo algu-
Elisa. Eso fue al comienzo, en los primeros tiempos de tu caída. na imagen de eso, de moverme con dificultad. La segunda vez que me
Cristina. En los primeros tiempos y también otras veces que me mandaron a castigaron fue cuando me encontraron intentando leer las carpetas de los Ca-
Capucha como castigo. sos IOOO,llo cual nos estaba expresamente prohibido; entonces ordenaron
Elisa. Cuentan que al gordo Casildo lo castigaron a fines de 1978, cuando ya ca- que regresara a Capuchita ...
si todos los de la Pecera estaban yéndose, y le pusieron los grilletes y las esposas. Munú .... eso fue ya en marzo de 1979 ...
Munú. Sí, nos asustamos mucho porque además lo aislaron en otro piso. Le Cristina .... ya !"ra el verano, me parece que en febrero o marzo, estaba con
mandábamos comida con el PABLITO. grilletes.
Elisa. En mi época la gente que estaba en Capucha, que no trabajaba, en ge- Munú. En ese momento era parte del castigo por lo que habías hecho ...
neral estaba sin esposas. Había compañeros que barrían con grilletes, pero no Cristina. Claro. Después me bajaron. Había fallecido mi abuela ... No melle-
tenían esposas. Iban ganándose pequeños privilegios. primero podías circu- varon al velorio, pero me enteré porque permitieron que me comunicara te-
lar sin las esposas, después con los anteo}itosy sin capucha y después ... lefónicamente con mi familia. Me bajaron con los grilletes y sin las esposas.
Munú. ¿Todos seguían el mismo proceso en ese momento? En algunos lugares,.en el Dorado, en el Sótano, me sacaban el anteojito pero
Elisa. No, había gente que ellos consideraban mucho más peligrosa que toda- no los grilletes. Estuve muchos días así porque estaba sancionada.
vía estaba con la bala. Por comentarios que circulaban en Capucha supe que Miriam. ¡No estabas recuperada!
a la Gabi le sacaron la bala en noviembre de 1977. Munú. ¿Circulabas por el Dorado así?
Miria m. ¿Cómo se ponía la bala? Cristina. Todo el tiempo. Me llevaban al Dorado y tardaba un siglo en cruzar
Elisa. No te ponían la bala, te sujetaban a ella. ese salón, que era muy grande. Solo se podía hacer un paso muy corto y me
Miriam. ¿Además del grillete? lastimaban.
Elisa. La bala estaba fija. Elisa. Cuando estabas apurada te lastimabas, si querías caminar más rápido
Miria m. ¿Era una bala de cañón? ¿Cómo te la ataban? te trababas.
Elisa. Yo creo que iba atada al grillete. 3 Carpetas que estaban en las Oficinas de Inteligencia, numeradas del 1.000 en adelante. No corres-
Cristina. La famosa bola de hierro. pondían a personas secuestradas por la Marina. Eran, en general, denuncias.
Ese infierno ~A~ct~is~I~A~Id~in~i~I~G~a~rd~e~lla~IL~e~w~in~l"~o~ka~r---------------------------~ 81
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Cristina. Después me los sacaron. No puedo decirles cuántos días los tuve, Elisa. Después de que nos liberaron también seguimos siéndolo. Quizás vos
pero fueron muchos. dejaste de ser un desaparecido en el momento en que declaraste. Yo, hasta
Munú. ¿Se dan cuenta? A mí, que cai antes, no me los pusieron. Y me deja- que pude declarar por primera vez en un organismo de Derechos Humanos,
ron mucho tiempo durmiendo en el Sótano, no me llevaron a Capuchita. diez años después de mi liberación, seguí siéndolo, al menos para mí misma.
Después cayó Andrea y tampoco se los pusieron. Cayeron Adriana y la Flaca Munú. Son dos cosas diferentes, cuando estábamos en la ESMA éramos desa-
y tampoco. A Adriana y a la Flaca las tuvieron bastante tiempo en Capuchi- parecidos; luego, por lo que vos decís, seguías sintiéndote así.
ta y después las pasaron a un Camarote. AAndrea la dejaron varias semanas Elisa. Cuando leí mi nombre en el diario por primera vez sentí que reaparecía.
en Capuchita. Munú. En cuanto al tema de declarar, de sentirse o no culpable, hay que ser muy
Miriam. Era totalmente arbitrario, no había reglas. claro. Quizás cada uno tenga una culpa particular pero en general cuando
Munú. Después que vos, Cristina, cayó un montón de gente ya algunos les pu- hablamos de culpa hablamos de la culpa de haber sobrevivido, de estar vi-
sieron grilletes. vos y que los otros estén muertos, como si hubiéramos podido cambiar ese
Cristina. El grupo al que te referís cayó antes que yo, en noviembre. final. La culpa de estar vivos supongo que no la tenemos solamente los quepa-
Munú. Tenés razón. En ese momento había mucha gente en Capucha. Ocu- samos por los Campos. Me imagino que debe de ser así para todos los que mi-
paban desde las camas donde dormíamos nosotros, cuatro o cinco mujeres, litamos en aquella época y en especial para la gente que se exilió.
hasta las camas, doblando, donde dormían Chiquitín y Roque. Estaban uno Elisa. La gente que uno puteaba porque se había ido.
aliado de otro, separados por tabiqués, tirados sobre una colchoneta, con Miriam. Porque los que se iban para nosotros eran traidores. Eso creíamos: ha-
capucha, esposas y algunos con grilletes. Recuerdo !anoche de Reyes de 1979. bían abandonado el compromiso.
El VERDE que estaba de guardia ... (mientras hablo lo estoy viendo, debe de Elisa. Uno decía: ¡cómo se van en estos momentos! Y ahora digo: ¡qué lúcidos!
haber cambiado de aspecto porque pasó mucho tiempo, si no lo reconocería). (risas) Somos una generación destruida y culposa. Nosotros estuvimos secues-
Ese VERDE les había prometido a los que estaban en Capucha que, si e! S de ene- trados o desaparecidos, y los que se quedaron en el país, escondidos, con mie-
ro le tocaba estar de guardia a él, les regalaría una noche de Reyes. do, también, de alguna manera, estaban desaparecidos. ¡No podían hacer su
Elisa. ¿Qué significaba?, ¿que iba a sacarles los grilletes? vida! En 1986, después de una marcha, iba caminando por la calle Corrien-
Munú. No. La noche de Reyes que les regaló fue permitirles que se sentaran. Ca- tes y me encontré con un compañero militante de Derecho. Nos abrazamos
da uno estaba en su colchoneta, pero sentado, entonces podían verse. A los que y yo me animé a contarle lo que me había pasado. Él me dijo: "¿Podés creer
eran pareja los dejó reunirse, estar uno aliado del otro. Todos contaban cuen- que yo me quedé en el país y vuelvo a caminar por Corrientes, después de
tos ... y las carcajadas resonaban. A mí me subieron a dormir a las tres o cuatro doce años?". ¡Todos estábamos desaparecidos!
delamañana,queeralo habitual, y cuando entré en Capucha se oía una carca- Munú. El exilio interno fue terrible y al día de hoy lo sigue siendo. En el exter-
jada de una punta a la otra. Yo no entendía qué pasaba. El VERDE me contó: "Les no, si bien te faltaban un montón de cosas, de alguna manera había un reco-
prometí que si estaba de guardia iba a regalarles la noche de Reyes': Seguramen- nocimiento social del hecho: "Pobre, tuvo que irse .. :: te decían. La gente que
te debe haber arreglado para estar él. Los dejó hablar y contar cuentos toda la no- se quedó estuvo tragando y tragando todo el tiempo. Los que estábamos afue-
che. Uno contaba un cuento, otro contaba otro, en voz muy alta para que todos ra podíamos hablar, necesitábamos hablar para sobrevivir; los que estaban en
escucharan, y reían ... y reían ... A1 día siguiente todo volvió ala normalidad. el país tenían que ca11ar para sobrevivir. De los que se quedaron, hubo quie-
nes desaparecieron del lugar donde vivían, dejaron a la familia y a los amigos,
Munú. Siempre hemos hablado de que estábamos secuestrados y no me ca- y reaparecieron en otro lugar, con una historia inventada para justificar que
be duda de que era así. Pero para el resto de la humanidad éramos desapare- hubieran aterrizado allí... Y hoy día no se los reconoce.
cidos y hay una gran diferencia. Estábamos secuestrados por la Marina, pe- Adriana. En parte, eso es lo que me pasó cuando me fui a trabajar a Neuquén
ro para los treinta y tres millones de habitantes del país éramos desaparecidos, en 1982. Cuando en 1985 vela el juicio a las Juntas en el televisor del hospi-
algo que en nosotros también funcionaba. Me pregunto entonces cómo vi- tal me parecía un tema ajeno. Recién en el89, cuando apareció mi nombre en
víamos esa circunstancia, qué sentíamos al mirar por la ventana del comedor el diario dentro de la lista de los indultados y yo lo rechacé y denuncié lama-
de arriba y saber que los que estaban afuera creían que no existíamos. niobra, pude sacarme la capucha, como dice Elisa. Salí de la doble clandesti-
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nidad: la de la militancia y la del secuestro. Munú. Era el nombre con que te llamaban cotidianamente, porque de la ES-
Munú. Disculpen, pero yo vuelvo al momento en que estábamos adentro. MAte llevaban a trabajar allí. En la ESMA nadie te llamaba Elisa.
¡Tenían ustedes real conciencia de que para el resto de la humanidad éramos Elisa. Pero mis compañeros de Cancillería sí.
desaparecidos? . Liliana. En la Cancillería, los "normales" le decían Elisa.
Liliana. Para mí era enloquecedor que mi nombre figurara en una lista de de- Munú. Claro, pero era anormal para ella que alguien le dijera Elisa. Era Mó-
saparecidos. Yo tenía muy clara la diferencia entre mi nombre y el del resto de nica cotidianamente, y desde hacía bastante tiempo. Iba a trabajar a Canci-
los mortales. El mío era un nombre chupado. Sabía del profundo abismo que llería y era Elisa y volvía a la ESMA y era Mónica.
había entre el nombre del resto de los seres humanos del planeta y el de aque- Elisa. Después tuve un problema de identidad bastante serio, porque yo pen-
llos que estábamos adentro. Eran dos mundos. Hace ocho o nueve años, fui- saba: "Elisa Tokar no puedo ser porque es peligroso". Entonces se me ocurrió
mos con una compañera a hacer un trabajo de encuestas a El Calafate4. Ha- que tenía que casarme. Yo me llamo Beatriz Elisa Tokar, me conocían como
bíamos encuestado a una señora, la propietaria de una estancia, una mujer muy Elisa Tokar, Beatriz no existía.
excéntrica y arbitraria en el manejo del poder. Todos sus peones eran chile- Liliana. ¡En tu familia eras Elisa?
nos indocumentados. No pudimos terminar de hacerle la encuesta, ya que nos Elisa. Siempre Elisa, para todo el mundo. Cuando conocí a Néstor, pensamos
echó. Mi compañera salió puteando y yo me sentí muy mal. AJos pocos días, que casarnos sería la solución de mi vida. iba a empezar a ser Beatriz Di Ti-
cuando volvíamos a Río Gallegos, fuimos a tomar el avioncito y apareció es- rro. ¡Hasta quería cambiar la firma ... ! (risas) En realidad, en esa época ya no
ta mujer en el aeropuerto, con una pareja de peones chilenos y un bebé. Los tenía quien me llamara Mónica.
llevaba a Río Gallegos porque iba a hacerles los documentos. Había decidi- Munú. Para mí esos años son larguísimos. Uno habla de una cosa y de otra y,
do blanquearlos. Iba ella a hablar con los funcionarios. Yo me puse muy mal en medio, parece que hubieran pasado años ... Ya que hablamos de identidad,
cuando esta mujer anotó, debajo de su propio nombre, el de la pareja; tuve la no sé cómo vivieron ustedes, qué les significó, el hecho de que nos pusieran
sensación de que era gente secuestrada. La actitud que tenían era de comple- un número y nos identificaran de esa forma.
ta sumisión. Llegué muy mal a Buenos Aires. Miriam.A mí el tema del número en realidad no me molestaba tanto.
Elisa. Se te representó la imagen del secuestro ... Elisa. A mí tampoco.
Liliana. Ahora me doy cuenta de que yo, estando adentro, sentía como si me Miria m. Yo era 090.
hubieran puesto un vidrio que me separaba del mundo. Sabía que mi nom- Elisa. A mí me daba tranquilidad. Era 481. Cuando entraba en Capucha, o
bre no tenía el mismo valor que antes, era un nombre desaparecido. cuando salía, o me llevaban a un paseo, decían: "481 ':A mí me hacía bien eso,
Elisa. Yo no podría encontrar un término para explicar lo que me pasaba, ni yo necesitaba sentir que era una presa. Era una forma de tomar distancia de
contarlo de esa manera. Mi nombre en la militancia era Mónica. Cuando me los oficiales de la Marina.
llevaron a trabajar a Cancillería había una compañera que también se llama- Munú. La necesidad de la reja.
ba así, y cuando la gente decía "Mónica'' respondíamos las dos. Yo era Elisa To- Elisa. ¡La famosa reja que no teníamos!
kar, pero seguía siendo Mónica, no podía responder a otro nombre que no.fue- Miria m. Entrabas en el Sótano, decías "090"y el VERDE de la puerta metálica es-
raMónica. cribía en la planilla.
liliana. Habrán pensado que estabas loca. Munú. Era así arriba y abajo, en los dos lugares.
Munú. Y vos explicabas que te decían Moni ... Elisa. Y cuando estábamos en Capucha, y pedíamos para ir al baño, también
Elisa. Yo les decía que me decían Moni por monigote. (risas) Me identificaba teníamos que hacerlo diciendo el número:" 481 necesita baño".
con mi imagen de despreocupada ... Y entonces era Moni por monigote. Me Cristina. "¡481 necesita puerta!" (risas)
venía como anillo al dedo. Liliana. "¡481 avión a Suiza!"
Miriam. Vos identificabas el nombre Moni con la militancia y con el adentro. Cristina. Yo sé que nos ponían el número porque lo he escuchado de otros, y
Elisa. Claro, yo en Cancillería seguía estando secuestrada y entonces seguía sien- algunas imágenes borrosas del pasaje por la puerta anunciándolo las he re-
¡ do Moni, respondía a ese nombre.
4. Localidad de la provincia de Santa Cruz, próxima al Glaciar Perito Moreno.
cuperado a partir de nuestras charlas. Pero no tenía un registro propio de es-
to, es más, no he podido recordar el número que me habían asignado. Estos
!
a

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baches y nebulosas en mi memoria también me ocurren con otros temas, su- ya no podían ayudarlo.
pongo que se trata de un mecanismo inconsciente ... Munú. A Adriana le hicieron mucho lío con ese terna. Ella tenía una tía en
Munú. A mí me había tocado el número 125 yen ese momento había salido Arnnesty International en Alemania que inmediatamente hizo la denuncia de
un modelo de auto, el Fíat 125. Les causaba mucha gracia. su desaparición. Tiene una historia de padres perseguidos que no querían
Elisa. Pero no te jodía. saber nada con levantar el Habeas. Los marinos decían que iban a mandarla
Miriam. Es que entre todas las otras cosas que te hacían, que te llamaran por para arriba porque estaban buscándola a nivel internacional. Eran las cosas
el número era lo de menos. Estabas inventariada ... y te la bancabas.s que te hadan hacer "por tu bien'; para que nadie denunciara.
Munú. Tenía que ver con la identidad perdida. Miriam. ¡Sólo te llevaron a la casa de esa amiga?
Elisa. En ese momento no tenía conciencia de haber perdido mi identidad. No Munú. No, me llevaron a otros lugares. Cuando caí, no me dí cuenta de que
sentía todavía que el nombre tuviera tanto valor, pero puede que sea así. me estaban secuestrando por mi militancia política. Primero pensé que eran
chorros y después, tratantes de blancas. Yo había militado en La Plata y hada
Munú. Quiero hacer una pregunta muy personal. No hace mucho tiempo, como dos años que estaba desenganchada, aunque había tenido algunos con-
vos, Liliana, me dijiste que me habías acompañado al departamento donde tactos. Suponía que aquí, en Buenos Aires, nadie me conocía, nunca pensé que
estaba viviendo con una amiga cuando caí. En algún momento me llevaron me podían marcar, no me cuidaba de eso. ¡Estaba encapuchada y mi fantasía
a buscar una valijita con un poco de ropa. Tengo una vaga idea de que mien- era que los tipos eran tratantes de blancas!
tras yo hacía esto había alguien parado a mi lado ... Elisa. ¡¡Tratantes de blancas?!
Liliana. Sí, MARIANO y yo. Munú. Sí, es absurdo pero real. Hace poco una amiga que también estuvo se-
Munú. ¿MARIANO también estaba? cuestrada me contó que ella tuvo la misma fantasía. Cuando me preguntaron,
Liliana. No lo juraría, no sé si MARIANO estaba adentro o nos esperó abajo. ya en un sótano, quién era, dónde trabajaba, dónde vivía, quiénes eran mis ami-
Miriam. ¡Y qué razón tenía esto? No entiendo. gos, yo se los dije. De todos modos, nadie tenía nada que ver con la militan-
Liliana. Era para que ella buscara su ropa,!o que no sé es para qué me llevó a mí. cia. Después vino la tortura y el enterarme por qué me habían chupado. Unos
Munú. Para que subieras conmigo, seguramente. Para que de alguna mane- días después del secuestro me llevaron a ver a esos amigos para frenar cual-
ra me sintiera controlada. Yo no te conocía. Lo que sí recuerdo es que tenía que quier denuncia. Me colocaron un micrófono ... ¡Nunca voy a olvidarlo! Un
escribirle una nota a mi amiga diciéndole que había ido a buscar la ropa y micrófono pegado con una cinta en el pecho. Me lo pegaba la Mil.
que me iba. Habían armado todo un circo para que nadie denunciara mi de- Miriam. Mrnrnrn ...
saparición, para que no presentaran Habeas Corpus. Elisa. Qué sofisticado, yo eso no lo viví ni lo escuché nunca.
Miria m. ¡Vos tenías que dejarle una nota a la chica del departamento? Liliana. Lo hicieron sólo con ella. Creo que era un invento de Al., que, con su
Liliana. Para no despertar sospechas, digamos, una nota tranquilizadora. manía del espionaje secreto, les había ofrecido a los marinos ese maravillo-
Munú. Claro. Supuestamente yo me iba. so adminículo.
Miriam. Por eso te llevabas la ropa. Munú. Con un micrófono, yo no podía advertirle a la gente ...
Liliana. Esa era otra cosa jodida que hadan los marinos. Te envolvían con que Miriam .... que estabas desaparecida. .
lo que hadan era a tu favor, para que la familia no se asustara. Te decían que, Munú. Claro. ¡Además tenía que cuidar lo que los otros dijeran!
si saltaba el Habeas Corpus, ellos ya no podrían hacer nada por vos. Liliana. La responsabilidad sobre el otro, cuidar que no se mandara una
Miriam. Muera eso también circulaba. Recuerdo casos de desapariciones de macana.
muchos amigos de mi novio, de mi compañero, en los que la familia no pre- Munú. Así me llevaron al trabajo de la amiga con la que yo había dejado de vi-
sentó Habeas Corpus porque pensaba que sería peor. Un Habeas era indica- vir hada veinte días, porque en un operativo rastrillo se habían llevado los
tivo de una familia politizada. Además, circulaba la creencia de que si la fami- datos de todas las personas. Me liabían dado un papel donde constaba que ha-
lia de un chupado tenía algún contacto en el gobierno o algún pariente bían revisado la casa y yo lo tenía en la cartera como algo que hablaba a mi fa-
influyente militar, si habían presentado el Habeas Corpus, estas influencias vor si me agarraba una pinza. Ahí estaba la dirección de la casa. Los de la ES-
5. "Bancar". En el lenguaje popular. aguantar, sostener. MA fueron y le dijeron a la Negra que me buscaban, esto yo no lo sabía. Con
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·Ese infierno ~A~ct~is~I~A~Id~i~ni~I~G~a~m~e~ll~aLI~Le~w~in~l"~o~ka~r---------------------------~ 87

el micrófono me llevaron a su trabajo. Tuve que ir a saludarla... La Negra llo- amigos y luego en alguna visita me llevaron a sus casas. Cuando comenzaron
raba y me decía: "Creí que te había pasado algo, vinieron a la casa a buscar- a torturarme y a preguntarme por la militancia yo asumí una actitud abso-
te; traté de hacer la denuncia, pero en la comisaría no quisieron tomármela'; lutamente diferente, más cerrada, y eso les debe de haber dado pautas de que
y yo: "No, no me pasó nada, estoy bárbara.:' era así. No sé, así sucedió.
liliana. ¿En qué lugar fue?
Munú.Acá, en Buenos Aires. Me bajaron de un auto y me mandaron con el mi- Munú. Liliana, por qué no contás cómo era el lugar donde estuviste secues-
crófono. Yo iba caminando sola ... trada en Mar del Plata y cuánto tiempo estuviste.
Miriam. Pero podías escribir cuando estabas con la Negra... Liliana. Era la Base Naval, la que está frente al Campo de Golf.
Munú. ¡No, si los tipos estaban a veinte metros! Estábamos en la vereda. ¡Y Munú. ¿Es lo que llaman la Base de los submarinos?
además tenía que controlar la reacción de ella! Le dije que estaba en la casa de Liliana. Creo que sí. De hecho, había submarinos. Se la ve perfectamente des-
unos amigos. Como me contó que habían ido a buscarme aproveché y le di- de arriba, desde el Campo de Golf.
je que me iba. Luego me llevaron a la casa de unos amigos de mi pueblo. Munú. ¿Y por la playa no podés llegar?
Elisa. ¿Vos los viste después? Liliana. No. Si vas caminando o en auto, desde Playa Grande hacia el Puerto,
Munú. Sí, siempre los veo. por abajo, pasás por allado. Dejás de ver el mar y empezás a ver una ligustri-
Elisa. ¿Y ellos no sospecharon? na muy alta durante tres o cuatro kilómetros.
Munú. No, me creyeron total y absolutamente. Cuando estaba con ellos, tra- Miriam. No hay más ligustrina, ahora se ven los edificios.
tando de disimular lo que me pasaba, se despegó el micrófono y se me cayó Elisa. ¿Ahí viste a más gente?
entre la ropa. Yo me desesperé, pensaba: "Estos milicos no van a escuchar Liliana. Sí.
más lo que hablo y van a venir y esta gente nada tiene que ver.. :' Entonces fui Elisa. ¿A Liliana Pereyra y a Patricia de Rosenfeld?
al baño y volví a pegármelo. Mientras tanto les decía a mis amigos que no me liliana. Las dos estaban ahí.
buscaran, que me iba, que los llamaría más adelante ... Me conmueve mucho Elisa. ¿Te trajeron a la ESMA con ellas?
recordar la angustia que tenía. Liliana. No, me trajeron sola de la Base a Buenos Aires. No recuerdo si a ellas
Miria m. ¡Qué situación tan horrible! las trajeron antes o después.
Munú. De lo complejo y traumatizan te de todo esto tomé real conciencia ha- Munú. ¿Cómo era ese lugar? ¿Había mucha gente?
ce un año, leyendo algo sobre la situación límite y el sentirse sin salida. ¡Es- Elisa. ¿Había hombres y mujeres? Ahí deben haber estado los maridos de ellas.
taba atrapada! No podía decir que estaba secuestrada para no despertar reac- Liliana. Yo estuve siempre sola en una habitación. Creo que había habitacio-
ciones. Si hablaba nos llevaban a todos a la ESMA, si no hablaba yo volvía a la nes más grandes donde estaba mezclada la gente. Me parece haber visto una
ESMA ... A mí, de todas maneras, me matarían. No sabía que allí existía gen- donde había varias personas sentadas en sillas. Entre la ligustrina y lo que
te viva, no sabía nada de nada, supongo que todavía ni siquiera sabía que es- son los edificios de la Base había un espacio de quinientos metros o más. Era
taba en la ESMA. absolutamente descampado y tenía césped. En esa época había una sola en-
liliana. ¡Qué horror! ¡Qué siniestros! trada a la Base Naval, un solo portón, y recuerdo que ingresamos por ahí.
Elisa. ¿A tu casa en el pueblo también te llevaron? Munú. ¿Vos veías?
Munú. No, porque con mi familia me comunicaba por carta o teléfono. En al- Liliana. Yo alcancé a ver que entrábamos por ese portón, y fuimos a parar a un
gún momento me hicieron hablar y siempre seguí escribiéndoles. Yo escribía edificio que después identifiqué. Era diferente del resto, como un cubo blanco.
desde la ESMA, los marinos controlaban lo que escribía y mandaban la carta. Elisa. O sea que a vos te chuparon y supiste adónde te llevaban.
Miria m. ¿Por qué creés que los marinos nunca chuparon a esa gente? Es muy liliana. Sí, me di cuenta. Tal vez porque conocía mucho Mar del Plata, sabía bien
raro que no los hayan llevado a la ESMA para ver si era verdad que no eran mi-· hacia donde estábamos yendo y que ese era el portón de la Base Naval; por la
litan tes, como vos decías. distancia recorrida, la avenida, el descampado, la manera en que daba el sol.
Munú. Supongo que me creyeron. No sólo no fueron a buscarlos sino que ni Munú. ¿No tenías capucha?
siquiera me preguntaron si eran militantes, nunca dudaron de que sólo eran liliana. No, me metieron adentro del auto y me tiraron abajo. Yuna vez aden-
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tro rápidamente empecé a sentir los ruidos de los barcos, las sirenas. Yo sabía Elisa. ¿Volviste a verlos?, ¿no vinieron, te dejaron y se fueron?
que podía estar en dos lugares: la Base Naval o el ESJM, 6!o que rodea al faro Liliana. Una vez, un par de meses después, aparecieron en la ESMA. Yo ya estaba
de Punta Mogotes. Cuando escuché los barcos, me dí cuenta de que era la Ba- trabajando en el Dorado y vinieron a saludarme. Me aterroricé de sólo pensar...
se, no hay otro lugar en Mar del Plata con esos barcos. Después, con los años, . Elisa .... que habían ido para llevarte.
identifiqué el edificio porque era el único cubo blanco. Abajo estaban la sala Munú. Debe de haber sido cuando vinieron a interrogarme a mí.
de tortura y las oficinas. Afuera había una escalerita que subía al primer piso, Liliana. No, no había pasado tanto tiempo. A mí me llevaron a la ESMA en di-
donde estábamos los secuestrados. Si mirás el cubo desde arriba, desde el Golf, ciembre, vos caíste en junio y ellos aparecieron antes.
del lado que da a la calle Juan B. Justo estaba esta habitación grande donde yo Munú. A mí vinieron a interrogarme de la Marina de La Plata, de Ejército de
tengo idea de haber visto a más de una persona sentada en sillas. Del lado que zona Sur del Gran Buenos Aires y de la Base de Mar del Plata. Los de la Base
da a la escollera de Playa Grande,.en el extremo que da al Golf, había un baño me hablaron de una compañera que tenían allí, que me mandaba saludos,
grande y varias habitaciones chiquitas. Ahí nos tenían solos. Yo estuve varios parecía que la tenían eri una situación similar a la nuestra. No sé si ~ra cier-
días. De día, sentada y mirando hacia adentro, no hacia la puerta, y a la noche to, yo les creí y le mandé saludos. Me preguntaron cosas muy preosas que
te tiraban un colchón. Había que estar en el cuartito todo el día; los tipos des- sólo conocíamos su compañero y yo. Él había muerto. Aparentemente la tu-
filaban para tratar de sacarte información, te hablaban, te confundían. vieron viva bastante tiempo.
Elisa. ¿Y a la mañana te sacaban el colchón? Uliana. Yo no he podido reconstruir por completo si tenían gente viva desde
Liliana. Te sacaban el colchón y tenías que sentarte. hacía mucho tiempo o no, fueron muy pocos días y me quedé con la sensa-
Elisa. ¿Cuánto tiempo estuviste? ción de que todo lo que decían eran mentiras. Después de muchos años me
Liliana. Calculo que alrededor de quince días. No, menos, porque me secues- dí cuenta de que todo el tiempo mentían y entonces tengo mucha confusión
traron el25 de noviembre de 1977 y para el secuestro de las monjas france- con respecto a las cosas que me dijeron. Nunca hice el esfuerzo de intentar des-
sas7 yo ya estaba en la ESMA, y eso fue alrededor de! S de diciembre. cubrir qué era verdad y qué no.
Elisa. ¿Qué número tenías en la ESMA? Elisa. ¿Y comías sola?
Liliana. 041. Liliana. Siempre sola. Me crucé una vez, en el baño, con Liliana Pereyra, que
Miria m. ¿Cómo te llevaron?, ¿en auto? ya estaba con una panza muy grande.
Liliana. Sí, en auto. En la Base estaban Liliana Pereyra y Patricia. También es- Miriam. ¿Supiste que era ella después, en la ESMA?
taba el papá del hijo de Liliana. No recuerdo si lo vía Walter, el marido de Liliana. No, yo la conocía de antes.A ella, a Patricia y a sus parejas los conocía
Patricia, o él ya estaba en la ESMA. de afuera.
Elisa. Walter nunca estuvo en la ESMA, estuvo en otro Campo acá en Buenos Munú. ¿De la Base no hay sobrevivientes? Siempre se habla de gente que cayó,
Aires. ·- pero nunca escuché que alguien estuviera vivo.
liliana. Entonces es una fantasía que volví a verlo alguna vez. Liliana. Creo que no. Cuando los tipos fueron a la ESMA yo estaba en el Do-
Munú. Pero entre la Base y la ESMA te llevaron a otro lugar. rado, fueron a saludarme y sentí terror de que volvieran a llevarme a la Base.
Liliana. En ese otro lugar estuve unas horas y no me acuerdo de haber visto a Hicieron la comedia para generarme terror, me dijeron que en realidad yo
nadie conocido. tenía que volver allí pero que MARIANO había arreglado para, que me quedara
Miriam. ¿Nunca te explicaron por qué te pasaron a la ESMA? en la ESMA. Todo para atemorizarme. Fueron cinco minutos de espanto.
Liliana. Nunca terminé de entender demasiado bien. Me llevaron ~n un auto Nunca más volví a verlos.
con tres tipos. Munú. O sea que lo que ellos me dijeron, que tenían a mi amiga, es probable
Elisa. ¿Nunca supiste quiénes eran? que no fuera cierto. .
Liliana. Los nombres nunca pude saberlos. Liliana. Yo no te puedo decir lo mentirosos que eran. Era una cosa ternble.
6. Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina. Allí funcionó un centro clandestino de detención. Nunca te admitíanque habían matado a alguien. Por quien vos le pregunta-
7. Se refiere a la detención ilegal de las religiosas francesas A1ice D~mon y Léonie Duquet y un grupo
de familiares de personas desaparecidas. El operativo se perpetró en diciembre de 1977 y fue res~ ras, estaba vivo en algún lugar.
ponsabilidad del Grupo de Tareas de la ESMA. Munú. Lo que vos te creíste siempre.
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Liliana. Y yo me lo creí. Necesitaba creerlo. A lo mejor por eso me costó años Miriam. Para no desaprovecharte ...
admitir que toda esa gente por la que yo preguntaba estaba muerta. No logra- Liliana. Los de la Base fueron a buscarme después de unas cuantas horas; los
bas que te dijeran otra cosa que no fuera que todos estaban vivos. del Club Atlético me habían puesto grilletes y por supuesto no encontraban
Elisa. En la ESMA te decían: "Están trasladados". las llaves para sacármelos, así que me llevaron a la ESMA con los grilletes pues-
Liliana. Estos no solamente no te admitían que los habían matado, sino que tos. Tuvieron que cortármelos; los limaron y después me pusieron los de la ES-
además te decían que estaban bien, te contaban anécdotas, conversaciones. No MA, ya con la llave de ellos.
decían "están en Devoto" o "los pasamos por derecha': decían que los habían Munú. ¿Vos en la ESMA tuviste grilletes?
llevado a una casa, ayer estuve con Fulana y te manda saludos ... ¡Era terrible! Liliana. Claro, no me acuerdo bien cómo hicieron para sacarme los que traía.
Sostenían que la gente estaba viva, que gozaba de buena salud y que se lleva- Sé que estuvieron un rato manipulando y después me pusieron los grilletes
ba bien con ellos. de ellos. ¡Yo era propiedad de la Marina, no de ese conglomerado, de esa tur-
Miriam. ¡En qué marco se daban estos diálogos? bia mezcla de Policía y Ejército que era el Club Atlético!
Liliana. Iban, se instalaban, aparecían. Elisa. ¿O sea que ni siquiera estuviste un día en el Club Atlético?
Elisa. Yte daban margen para que vos les preguntaras por algún compañero. Liliana. No, horas. Después los de la Base puteaban a los otros porque no
Liliana. Terminabas hablando de cualquier cosa. Iban mucho. Así como a veces se los habían respetado y al mismo tiempo ellos ejercían terror sobre mí. Era
me aparecían a la no~he, me ataban y me decían que me preparara que a lama- enloquecedor estar en manos de distintas bandas. Eran todos una manga de
ñana siguiente iba a contar todo lo que sabía. Yme dejaban toda]¡¡ noche atada. asesinos torturadores, pero uno termina sintiendo que había uno que te
Miriam. Y al día siguiente, nada ... protegía.
Liliana. Al día siguiente me desataban, me sentaban en una silla y me daban Elisa. El salvador.
el desayuno. Munú. ¡En el Club Atlético viste gente?
Munú. Lo de la silla es la primera vez que lo escucho. Uliana. Tengo recuerdos muy vagos. Gente a la que llevaban al baño y a comer
Liliana. Tenía que estar en la silla, no podía estar de pie, ni en el piso. con grilletes, que iban en fila, agarrados unos de otros. Una de las cosas que
Munú. ¿Estabas esposada? me hicieron fue acercarme a esa fila para mostrarme cómo era. Me acercaron
Liliana. Me parece que no. a uno de los muchachos, pálido, muy blanco, alto, muy flaco, lleno de marcas
Miriam. Yo, en Fuerza Aérea, tenía una camita. de golpes. Le dijeron. "Con tale a ella por qué tuvimos que hacerte eso .. :: y él
Liliana. Estos se tomaban el trabajo de sacarte el colchón y darte la silla. me dijo. "Porque quise salvar a un amigo".
Cristina. Pero eso tiene un sentido. Munú. ¡Qué horror! ¡Cuánto dolor!
Liliana. Claro, era para que uno estuviera todo el día mirando la pared. No era por- Elisa. ¡A vos a esa altura ya te daba lo mismo que fueran a buscarte los de la Base?
que hubieran leído el protocolo, era para obligarte a mantenerte en una posición. Liliana. No, yo quería que fueran a buscarme.
Munú. Ni parada, ni caminando, ni nada ... Elisa. Pero tampoco sabías adónde ibas. ¿No te mencionaban la Escuela de
Liliana. No, y una vez que pedí el colchón durante el día me dijeron que no, que Mecánica?
no podía dormir durante el día, que tenía que dormir de noche. Era disciplina. liliana. No. En ningún momento.
Elisa. ¿Dónde te llevaron antes de llevarte a la ESMA?
Uliana. Me llevaban a la ESMA, pero tenían una cosa que hacer antes, en el ca- Miriam. Creo que hay una explicación de por qué en la ESMA todo tenía una
mino, y ahí es cuando se les ocurrió depositarme en el Club Atlético. S Fueron apariencia menos caótica, más organizada. Había un proyecto detrás de to-
horas de terror durante las que se apropiaron de mí los tipos del Club Atlético. do eso. El proyecto político de MASSERA, que quería usar la capacidad de algu-
Miriam. ¿Y qué te hicieron? nos prisioneros en función de sus ambiciones.
Liliana. No me torturaron, pero me llevaron a la sala de torturas. Me pasaron Munú. ¡Hasta dónde alcanza esto.para explicar por.qué después nos dejaron ir?
por todas las situaciones que se suponía iban a tocarme si los otros no volvían Miriam. MASSERA, después de su retiro de laArmada, ya no contaba con el po-
a buscarme. der suficiente para tenernos recluídos.A algunos nos retuvo más tiempo, po-
8. Centro clandestino de detención ubicado en Capital, en Paseo Colón y Juan de Garay. día controlar a un grupo pero no más.
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Munú. Si hubiese habido una política de no dejarnos salir, no habrían libera- Elisa. Contar lo que pasó ahí dentro desde el sentimiento, desde lo afectivo, se-
do a los primeros compañeros que se fueron a Europa. Podrían habernos ría muy difícil, casi imposible.
matado como mataron a los demás. Munú. Vivíamos enajenados.
Elisa. Si su objetivo era destruirnos, sabían que estábamos hechos mierda. A Elisa. Exactamente. ¿Había un sentimiento?
todos nos sacaron un pedazo de vida, de alguna manera nos habían matado. Munú. Nos pasaban cosas.
¡Si decimos que nos costó veinte años poder reunirnos ... ! Elisa. ¿Vos sabés lo que sentías en ese momento? Yo sé que tenía que ac-
Munú. Veinte años para decir lo que decimos hoy, pero las denuncias fueron tuar, hacer...
inmediatas; después llegó el juicio a las Juntas y la gente se enteró de lo que Munú. Yo no sé lo que sentía, así como todavía no puedo sentir lo terrible de
había pasado. Semidestruidos o como sea, algunos pudiendo hablar y otros la tortura. Cuando digo. "A mí me torturaron", veo el cuerpo de una mujer,
no, pero pasó muy poco tiempo hasta que por lo menos lo más grueso se su- que soy yo, tirado en una cama, pero no puedo meterme en ese cuerpo y sen-
po. En 1979los primeros testimonios, en 1984la CONADEP 9 y luego, en tir el dolor; lo relato desde afuera. La psicología explica que uno necesita di-
1985, el juicio. Estábamos hechos mierda, seguimos están dolo en cierta me- sociarse para poder sobrevivir a este tipo de situaciones, escindir la realidad
dida, pero no nos destruyeron totalmente. No creo que nos hayan dejado vi- del sentimiento que esa realidad provoca. Uno separa y luego debe recorrer
vos porque ya no servíamos para nada. un largo y denso camino para volver a reunir las dos cosas. Es probable que
Cristina. Ellos también tuvieron que atravesar un proceso de desgaste de la mis- nosotros todavía no hayamos terminado de recorrer ese camino y no sé si al-
ma Dictadura y además era parte de su locura, de sus propias contradicciones. guna vez podremos, porque debe de haber etapas que quedan clausuradas
Miria m. Creo que al final, en buena parte, nos dejaron vivos porque no se para siempre. Uno no debe poder soportarlas.
bancaron matarnos. Una cosa es matar a alguien cuando no se tiene una re-
lación cotidiana, de conocimiento, y otra es matar a una persona cuando se Elisa. Creo que una de las cosas más difíciles de sobrellevar fue la relación
conoce a su hijito, a su madre. Creo que no tenemos que dejar de considerar perversa con los tipos, con los represores, que en otros Campos parece que no
cierto costado "humano" que esos asesinos tenían. existió, o por lo menos no con las mismas características.
Munú. Además de la omnipotencia de pensar que serían pocos los que ha- Munú. Secuestrados hubo en muchos Campos, pero la gente que traían de
blarían porque nos tenían convencidos. otro lugar en general decía que en la ESMA estábamos mucho mejor, porque
Miriam. ¿Convencidos de qué? a algunos nos veían caminando, como en una aparente situación de norma-
Munú. De la cara de "ni" que teníamos ahí adentro y de que el Proceso de re- lidad. Esto era lo perverso. Nosotros éramos secuestrados, los marinos eran
cuperación había llegado a su fin y éramos gente ... dueños de nuestra vida, pero circulábamos y debíamos hablarles como si na-
Elisa .... ¡decente! da pasara, como si la cotidianidad en el Campo fuera "lo normal".
Munú. Recuperada para la sociedad occidental y cristiana con el justo térmi- Elisa. Esa confusión permanente es lo que tenemos que explicarnos. Para en-
no medio, dijera el TIGREAcosTA, que pregonaba a Santo Tomás de Aquino. tender lo que pasaba en la ESMA, hay que comprender que allí dentro todo es-
Cristina. No creo que el costado "humano" haya sido el determinante. Pero la taba deshumanizado y cada uno se defendía como podía. Hay que tratar de
gente que ponían a trabajar entraba en otro tipo de dinámica, era diferente ponerse en el lugar de un secuestrado. Una vez me encontré con una sobre-
la vida en Capucha que fuera de Capucha. Te relacionabas más, te veías la ca- viviente de otro Campo que me dijo: "Ustedes tienen tanto para contar... ¡En
ra. Nosotros sabíamos que la gente que comenzaba a trabajar tenía más po- la ESMA han pasado tantas cosas!" En otros Campos a la gente la llevaban, la
sibilidades. Ninguna garantía, pero sí más posibilidades. Lo que sucede es torturaban, no veía a nadie, estaba a oscuras.
que a uno le cuesta llamarlo "humano" en ese contexto, pero es cierto que el Miriam. Yo me pregunto por qué todo el mundo entiende que algunas prisio-
componente de relación directa con el otro influía bastante. neras judías se hayan acostado con alemanes para sobrevivir y se horrorizan sin
embargo de que haya pasado lo mismo aquí en la ESMA. No se comprende... Aca-
9. Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. Creada ellS de diciembre de 1983 por el go- bo de leer ellibro La escritura o.la vida, de Jorge Semprún, donde cuenta cues-
bierno nacional para esclarecer los hechos vinculados con la represión del Terrorismo de.Estado im~ ' tiones internas del Campo de Auschwitz, y dice que había situaciones de alegría
plantado a partir del golpe militar. La dictadura se extendió desde el24 de marzo de 1976 hasta ellO
de diciembre de 1983. A este período se lo conoce como "Proceso de Reorganización Nacional': aún en medio de la muerte. ¡Pero en la ESMA parece que era un pecado reírse!
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Elisa. ¿Sabés por qué se entiende lo de la Segunda Guerra? Porque alguien lo los periodistas me dijo. "Se cuenta que ustedes estaban bien, que era un ho-
contó. Pero nadie ha contado como fueron realmente las cosas en la ESMA. Se tel de lujo, que hasta los llevaban a cenar afuera". Entonces le dije que sí. "Es
entiende lo que pasó en Alemania porque ya alguien lo divulgó, se charla y se verdad, nos llevaban a cenar afuera ... Y te voy a decir más, una vez a un gru-
sigue hablando. po de chicas las llevaron a bailar, pero te voy a dar el contexto. a una de ellas
Miriam. En "La lista de Schindler" se ve cuando el jefe del Campo se enamo- le habían matado al marido hacía muy poco y la !levaron a bailar a la boite más
ra de la prisionera que él elige como mucama. No se muestra en la película, 'in' de Buenos Aires. Decime si eso no era una tortura psicológica, una tortu-
pero es obvio que él tenía relaciones con esa mujer y le daba rabia, se rebela- ra de lo más refinada ... Que los asesinos de tu marido, que te habían pica-
ba contra sí mismo por desearla. Se suponía que tenía que odiarla. Semprún neado y golpeado, te llevaran a bailar.. :'
cuenta que había intelectuales presos que se reunían y escuchaban música Munú. "La llevaron" no quiere decir "la invitaron". No tenías la posibilidad
los domingos en una barraca apartada del Campo. Era una especie de respi- de decidir, te decían ¡Vamos!
ro, de encuentro con el afuera, con el espíritu. Se ayudaban mutuamente. Elisa. ¡Vestite! ·
Uno de ellos, un viejo profesor universitario, murió poco antes de que se li- Miriam. ¡Vestite rápido, prepárate y vamos! Un "no" significaba la capucha, e!
berara Auschwitz. Semprún recuerda las charlas con este hombre en su le- traslado, la muerte ... O te vestís y vamos a bailar o significa que no sos recupe-
cho de muerte y cómo hastaen esa situación había momentos de alegría, de rable, te aplico un pentonavaly te mando para arriba, ¡montonera de mierda!
solidaridad. Seguramente, al mirar por la ventana veían que estaban que- Munú. ¿Cómo carajo transmitir lo que nos pasaba cuando nos sacaban, nos
mando gente en el Crematorio, mandando prisioneros a la cámara de gas. llevaban a ese mundo y volvían a traernos? Cuando el PABLITO llegaba con la
Pero en medio de toda esa adversidad, ellos se regocijaban por estar juntos, orden "Tiene que salir'' y después de unas horas nos devolvían al infierno. El
por poder sostenerse, y a veces sonreían. ¿Por qué ellos pudieron contar to- afuera se hacía más insoportable, el sometimiento aparecía en toda su crude-
do esto y nosotros pareciera que tenemos vergüenza de hacerlo? za. "Salí, mira el mundo, ve la vida, ahora volvé al Sótano, yo soy tu dueño".
Munú. Yo no tengo sensación de vergüenza. Miria m. ¿Qué significaba para nosotros que nos llevaran, por ejemplo, a fes-
Elisa. Algunos compañeros creen que "hay cosas que nunca van a poder con- tejar el Mundial de Fútbol de!78? ¡Para mí fue terrible! ¡Fue una tortura! Ver
tarse" y yo estoy en desacuerdo con eso. No se puede dejar morir la verdade- a la gente abrazándose en la calle, mientras que yo era una detenida de un
ra historia con nosotros; en esa historia pasó de todo, lamentablemente. ¡Has- Campo de Concentración que no sabía si iban a matarme al otro día, y que
ta hubo detenidas que se enamoraron de sus torturadores! sabía que había compañeros a los que estaban torturando en ese momento.
Miriam. Eso ya ha sido suficientemente analizado. No es nuevo. Hay teorías ¡Y me llevaron a una pizzería de avenida Maipú! La gente gritando en la ca-
psicoanalíticas que lo desmenuzan. Yo creo que en medio de la adversidad, la lle, con banderas argentinas: "¡Los argentinos somos derechos y humanos!"
oscuridad, estando sola, torturada, aislada, que haya una mano "buena", al- Y besándose, emocionada. Los marinos, exultan tes; y nosotros estábamos
guien que te ofrezca un plato de comida, te pregunte cómo te sentís, alguien secuestrados!
que en tu fantasía tiene poder para protegerte, por lo menos para que no te Elisa. Sintiendo además el temor de encontrarte con alguien que te recono-
picaneen más, para dejarte mandar una cartita a tus viejos, a tus hijos, puede ciera y tener que mirar para otro lado. ¿Cómo explicar que eras un secuestra-
~egar a desarmarte, a confundirte. Yo puedo entender a las compañeras que sin- do y estabas en la calle?
treron eso. Por suerte, casi ninguna de esas relaciones perduró en el tiempo. Miria m. ¡Era denigrante! No puedo olvidarme de la rabia que sentía. Todavía
Elisa. Es que en medio de la deshumanización que hubo ahí dentro, cada uno hoy me provocan una mezcla de rechazo visceral y melancolía los mundia-
se defendió como pudo. Esto hay que tenerlo muy en claro. Y que de vez en les de fútbol.
cuando nos riéramos no significa que hubiera torturadores buenos. Cristina. Yo lo viví de una manera distinta a la de ustedes.
Mirlam. ¡Ni el hecho de que haya habido relaciones significa que los repre- Munú. Nosotras estábamos en diferentes situaciones en el momento del Mun-
sores hubieran merecido nuestro amor! Si se le explica lo que nos pasó, la dial. Ustedes estaban secuestradas, Cristina estaba con sus compañeros y yo
gente. e~ tiende, por más delirante y perversa que sea la situación. Días pasa- primero festejé estando en libertad y luego fui secuestrada, todo en el trans-
dos vmreron a hacerme una entrevista de la televisión chilena como parte de curso del Mundial.
un documental sobre los niños desaparecidos. Después de la nota, uno de Cristina. Estábamos todas en el mismo lugar... ¿Cómo íbamos a imaginarlo?
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Ese infierno ~Ac~t~is~I~A~Id~in~i~I~G=a~rd~e~lla~IL~e~w~in~l"=o~ka~r--------------------------~ 97

Elisa. ¡Que nosotras estábamos secuestradas! pude ver todo lo que ví y el sólo hecho de poder dar testimonio sobre lo que
Munú. Los que festejaban en la calle el triunfo eran muchachos que gritaban pasó ahí adentro me parece mucho más valioso que haber muerto en ese mo-
y cantaban versos con la misma musiquita de las consignas políticas. mento. Pero por otro lado, no puede dejar de joderme esta última batalla que
Cristinac Yo andaba con mis compañeros de entonces, habíamos hecho un me ganaron, esta sensación de que la pastilla me protegía de que otros me
cartel con un Clemente 10 dibujado que decía. "¡Vamos Argentina, caraja!", y sojuzgaran, me destruyeran, me mataran ... ¡Con la pastilla decidía yo cuán-
otro con una mano enorme haciendo la "V" de la victoria. En medio de tan- do moriría! Recuerdo que cuando me la encontraron, MARIANO, en medio de
tas pérdidas y dolor, desarticulados nuestros espacios colectivos, sintiendo la tortura, me gritaba. "¡Para qué tenés la pastilla! ¡La pastilla es significación
que el proyecto por el que habíamos luchado era cada vez más una quimera, de muerte!'; y yo. "Porque de esa manera yo decidía cuándo morir. ¡Ahora
poder salir a gritar en medio de una multitud, aunque fuera por ese maldito decidís vos!"y esto para mí era como la última posibilidad de decir: "¡Yo de-
Mundial, parecía un sueño ... fino cuándo, y cómo, y te jodo!"
Munú. No era festejar el Mundial, sino meter un granito de arena en ese con-
texto. Cristina estaba con otra gente, y yo, descolgada pero con los pibes que liliana. Yo tardé años en aceptar que los desaparecidos no estaban, que los
izaban la bandera en el Obelisco y cantaban más fuerte que el resto. "¡O ju- habían matado.
remos con gloria morir!" Eran los mismos pibes de la villa, que transpiraban Munú. Dentro de la ESMA, ¡nunca lo pensaste cuando se llevaban la gente en
la camiseta, y yo junto a ellos gritaba más fuerte que nunca. "¡O juremos con los camiones?
gloria morir!" No estaba festejando el Mundial, estaba encontrándome con liliana. No.
un montón de gente ... Elisa. Los traslados, ¡qué eran para vos?
Miria m. Era un festejo personal, interno tuyo, porque la capitalización poli- Liliana. No sabía. Gente que ya no estaba en ese lugar.
tica y publicitaria del momento era muy distinta. Munú. Si pensabas que esa gente estaba en algún otro lugar, tampoco caía so-
Munú. ¡Seguro! bre vos la posibilidad de la muerte.
Miriam. Todas las cosas que han pasado dentro de la ESMA yo creo que hay que liliana. Claro, a mí tampoco me tocaría.
contarlas. ¿Por qué tenemos miedo de que no nos entiendan? Sobre todo Munú. No era poca cosa.
cuando ha habido experiencias históricas tan parecidas. Cuanto más leo so- liliana. Además, yo había preguntado por determinadas personas y algún
bre el Holocausto, cuanto más leo sobre los Campos de Concentración nazis, marino me había dicho que estaban libres. Con ese convencimiento seguí
más entiendo que esto no es nuevo, que el comportamiento del ser humano insistiendo, estando afuera, durante mucho tiempo, al punto de pelearme
ha sido similar. con gente conocida que decía que eso no era verdad. Yo les decía. "Tiene que
Elisa. Yo quiero contar lo que pasó. La verdad. No quiero que me aplaudan por estar vivo en algún lado porque el marino me lo dijo .. :'
mi comportamiento y tampoco que me digan pobrecita. Elisa. Te había dicho que estaba en libertad.
Miria m. ¡Ninguna de nosotras piensa que es una heroína! A mí, a partir de liliana. Claro.
que me sacaron la pastilla de cianuro de la garganta, se me terminó el heroís- Miriam. ¡Cómo?
mo. La orden era que no había que caer con vida porque uno no podía garan- liliana. Yo le preguntaba a un marino por alguien que sabía que había caído
tizar no entregar a nadie. Yo recuerdo que mientras me tomaba la pastilla mi y él me decía. "Está libre,lo largamos". Yo estaba tan convencida de que eso te-
última reacción fue mirar al cielo y darle gracias a Dios o no sé a quien por po- nía que ser así, que, en mi afán porque lo fuera, me peleaba con amigos comu-
der morir dignamente. Para mí ese hubiera sido un momento de felicidad ... nes a esa persona que me decían: "No está, la familia dice que no está, que no
Cuando me sacaron la pastilla de la boca sentíla derrota.¿ Y ahora qué hago?, apareció nunca más': Yo insistía. "Dejá de decir tonterías, por alguna razón no
pensé. ¡¡Cómo voy a poder enfrentarme a esto!? Nunca soñé que caería viva ... se puso en contacto con la familia". Una negación total. ¡No podía aceptarlo!
¿Por qué llorás vos, boluda (Munú)? Y fue así durante años ...
Munú. (llorando) Porque yo pensaba como vos y, de alguna manera, sigo pen- Munú. Cuando decís años, ¿a cuánto tiempo te referís?·
sando lo mismo. Siento esto a pesar de que he podido sobrevivir; estoy aquí, Liliana. No sé, después de Alfonsín.11 Dos o tres años después.
10. Personaje de historieta del humorista y dibujante argentino Caloi. 11. Doctor RaúlAlfonsín, primer presidente constitucional luego de la Dictadura.
Ese infierno Actis 1 Aldini 1 Gardella 1 Lewin 1Tokar
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Miriam. ¡Tanto? no tener un proyecto y no tener vida.


Elisa. ¡Después del juicio a las Juntas? Elisa. ¡Sentir que vas a morirte! Cuando yo le pregunté al gordo SELVA por un
Uliana. Después del juicio yo seguí pensando que había gente que estaba vi- grupo de gente, entre la cual estaba mi compañero, él me dijo. "Fueron todos
va en algún lado. trasladados". Cuando dijo trasladados yo entendí "muertos". No pensé que
Munú. Ya no todos. estuvieran en otro sitio, en otro Campo. Lo sentí así. Para vos, Liliana, lapa-
Uliana. No todos. Me costó horrores ir matándolos de a uno. ¡Horrores! labra traslado, no era muerte.
Miriam. ¡No pensaste nunca por qué? Liliana. No.
Liliana. Se ve que no aceptaba que estaban muertos. No lo aceptaba. Creo que Elisa. Para mi sí y recuerdo que cada traslado era terrible. Sentía una angus-
tenía que ver con que si en su momento admitía que estaban muertos, yo tia tremenda.
también moría. Era como aceptar la posibilidad de mi muerte. Si ese marino Miriam. ¡Es verdad que había gente que pedía que la trasladaran?
me había mentido y el.compañero no estaba vivo, yo también iba a morir; liliana. Dicen que sí.
entonces ese compañero tenía que estar vivo hasta 1987. Hasta que acepté Elisa. Si, en Capucha.
que estaba muerto y yo viva. Por eso se daban esas discusiones con amigos co- Miriam. ¡Pero por qué? ¿Qué pensaban?
munes, gente que se ha peleado conmigo porque decía que era cruel lo que yo Elisa. Que iban a estar mejor en otro lugar.
planteaba, que era cr.uel con la familia. Me lo preguntaban y yo. insistía con que Miria m. A lo mejor les decían que los pasarían por derecha, que irían a una
estaban vivos. cárcel legal.
Munú. Nunca había oído esto. Lo que a mí me resultó muy difícil y doloroso Liliana. Claro ... La posibilidad del cambio de situación.
fue poder pasar, y estoy en proceso de eso, a los compañeros que están desa- Elisa. Aún en el caso del negro Ricardo y Loli. Si bien Ricardo estaba en Ca-
parecidos a la figura de muertos. Llegar a sentir que están muertos. pucha, Loli estaba trabajando. Un día le avisaron que CHAMORRO quería ver-
Elisa. Que no vas a verlos nunca más. la. Las compañeras le dimos las mejores pilchas. Tenía que mostrarse recupe-
Munú. Eso me ha costado y me sigue costando. No es lo mismo un desapare- rada. Hasta ahí, muchos compañeros pensábamos que la iban a pasar por
cido que mi mamá o mi papá, que se murieron. Ellos están ahí, en el cemen- derecha. Lo que sucedió fue un claro ejemplo de que si querían reventarte, te
terio. El desaparecido es una persona a la que uno deja de ver, a la que no ve reventaban. Que ya estuvieras en Pecera o que siguieras en Capucha les da-
nunca más, pero no esta en ningún lugar. Para mí flota en el espacio. balo mismo.
Adriana. Bueno, por algo idearon este método macabro ... Munú. Loli es la piba que mataron.
Liliana. Yo insisto con que además el tema tiene esa otra pata, que es que la Elisa. Sí, se dice que le dieron 220 voltios y la mataron. Ahí abajo, en los Jorges ...
desaparición o la muerte del otro, estando vos todavía dentro del Campo, Miriam. ¿La mataron en los Jorges?
implicaba la posibilidad de tu propia desaparición o muerte. Si esa persona Elisa. O en el Dorado. No me acuerdo quién lo contó, pero se supo. La mata-
a la que vos querés esta muerta, también podés morir vos en cualquier mo- ron ahí, no la llevaron a ningún lado. Ya Ricardo también. Decían que Ricar-
mento. Yesto lo arrastrás aún afuera. Evidentemente, yo lo arrastré hasta pa- do, a pesar de todo lo que le daban, seguía puteando a los milicos. EsO seco-
sados diez años. noció ahí, un rato después de que sucedió.
Elisa. Una de las veces que nos reunimos hablamos de la ausencia de registro Munú. Nosotros sabíamos que traslado significaba muerte y ellos sabían que
de futuro estando adentro, de la sensación de que la vida terminaba. Yo no po- nosotros lo sabíamos. Cuando yo caí me hicieron dormir como cinco meses
día tener proyectos, no sabía qué iba a pasar. en el Sótano, en la Enfermería. Ahí había unas vitrinas con medicamentos. Los
Liliana. Claro, no te armabas un proyecto porque, si lo hacías, te provocaba un nombres de todos terminaban con la palabra "naval" y similares. Los prime-
dolor muy grande. ros días no alcanzaba a entender de qué se trataba, todavía no sabía que a la
Adriana. Era un micromundo donde todo lo que pasaba estaba magnifica- gente le ponían una inyección y-se la llevaban. Creo que nunca supe que ha-
do. El único mundo era el presente sin expectativa de futuro. El hoy absolu- bía vuelos, sí que les ponían una inyección, los adormecían y se los llevaban.
to sin proyecto. Antes de enterarme de esto, en tren de cargada entre los marinos, se reían y
Munú. Pero otra cosa era pensar que ibas a morir. Son dos cosas diferentes decían: "Póngale un candado a la vitrina a ver si ésta .. !', a ver si yo me inyec-
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taba; era una broma que hadan entre ellos y yo miraba sin entender. Uliana. Cuando se resignaron a que el Turco no iba a decirles nada sobre ese
Elisa. Qué graciosos. dinero, lo trasladaron.
Munú. Bastante tiempo después, trasladaron a cuatro compañeros que estaban Munú. Los oficiales contaban que en un momento en que pararon de tortu-
en Capuchita. A uno que le decían Yacaré, al Turco Cafati, a una piba que era rarlo se puso a cantar un tango y decidieron, entre risas, no tocarlo más. Les
de Santa Fe y a Bicho, su cuñado. Sería a fines de noviembre de 1978. Yo no los pareció muy simpática esta reacción, les causó gracia y se dieron cuenta de que
ví cuando se los llevaron. Al día siguiente entró MARIANO en el Sótano... Ya se no iba a decirles nada. ¡El Turco era genial!
había corrido la bola de que los habían trasladado, yo estaba en la oficinita Liliana. Recuerdo que el GATO hablaba mucho con Cafati. Yo trabajaba en el Do-
donde trabajaba, él se paró en la puerta y me gritó. "Bueno, no estés con esa ca- rado y lo veía ir y venir. Seguramente habrían puesto a varios a hablar con él
ra de culo porque aquí las cosas ..." Como si yo fuera a reprocharle ... para ver si alguno lograba arrancarle dónde estaba la plata. Me llamó mu-
Elisa .... que los hubieran matado. cho la atención la cara de estupor del GATO cuando MARIANO o alguien en el Do-
Munú. Qué sé yo, algo así. Con el Turco Cafati yo había hablado mucho. Pa- rado le dijo que Cafatino estaba más.
ra mi cumpleaños me escribió unos poemas muy bellos. No hada mucho Munú. Yo tengo los poemas, de su puño y letra, que me escribió para mi cum-
que había caído y no sabíamos nada de su vida. Lo veíamos cuando lo lleva- pleaños. En otro poema que le escribió a Andrea, habla de Roque, de Serafo
ban encapuchado al baño. Esa noche, 18 de octubre, el PEDRO me preguntó si y de mí, y hace alusión a que lo van a llevar, no sé si pensaba que lo llevaban
quería saludarlo y le _llevé un vaso con una especie de postre que me habían a otro lugar o sabía que iban a matarlo. Después del traslado, los VERDES en-
hecho los compañeros. Entré en el cuartito de tortura donde estaba, le dí un contraron, metidos dentro de la colchoneta donde él estaba tirado, los bo-
beso, le dije que era mi cumpleaños, que tuviera fuerza, que íbamos a salir. Más rradores de lo que escribía. Supuestamente no nos habíamos conocido yapa-
tarde me llevaron a hablar por teléfono con mi familia fuera de la ESMA, com- recíamos en sus poemas. Me avisaron que los borradores estaban en la oficina
pré una revista y se la pasé. Al día siguiente, un VERDE me devolvió la revista de Inteligencia y me asusté. Esa noche esperé a Roque en el Sótano hasta que
y me dijo que adentro había un papel para mí. Me fui al baño chiquito y en- lo trajeran de la imprenta y le conté. "Sabés que pasa esto, esto y esto'; y él me
contré dos poemas, los leí y por segunda y última vez lloré ahí adentro. Teó- dijo: "Si al Turco hubieran decidido largarlo habría que preocuparse, pero lo
ricamente no se podía hablar con el Turco, pero como yo me quedaba en la mataron, lo mandaron para arriba. ¡Qué les importa quién lo conoció!". Yasí
noche hasta tarde, según el VERDE que estuviera, charlábamos horas. El VER- fue, nunca nos dijeron nada. Lo tuvieron como dos meses y lo trasladaron ...
DE en el escritorio, yo parada en la puerta del cuartito y él adentro, de mane- Fue un momento de angustia absoluta
raque si entraba algún oficial en el Sótano el Turco cerraba su puerta y yo Liliana. ¡Qué historia ... ! ¡Cuánta angustia y dolor!
seguía conversando con el VERDE. Esto se repitió días y días. ¡De qué hablaría- Munú. Por eso digo que para mí, una vez que empecé a circular, siempre fue
mos los tres a las cuatro de la mañana en el Sótano de la ESMA! claro .. .
Liliana. ¡El Turco siempre estuvo abajo? Elisa .... que los traslados significaban la muerte.
Munú. Estuvo mucho tiempo abajo, luego lo llevaron a Capuchita y a veces lo Munú. Que los que no estaban ahí estaban muertos.
bajaban. Elisa. En la Pecera hablábamos sobre estos temas, quizá vos no estabas...
Miriam. Le hicieron escribir su historia. Liliana. Había gente que la tenía más clara y lo decía. No sé si porque yo era muy
Munú. Le hicieron escribir la historia de su vida y nos dieron como tarea, aAn- joven, tenía esta actitud de negación. Tengo la sensación de que había gente mayor que
drea y a mí, que la pasáramos a máquina y corrigiéramos el estilo. El Turco es- yo que terúa más claridad respecto de todas las cosas. Siempre pieriso que es una cues-
cribía maravillosamente, usaba mucho el lunfardo. Lo que hada era fantás- tión de edad.
tico y estos bárbaros querían cambiarle las palabras, lo popular les molestaba Elisa. ¡Cuántos años tenías vos?
hasta ese punto. Nosotros explicamos esto. y lo dejaron como estaba. Habla- Liliana. Veintitrés.
ba de su abuela, de su madre, de su niñez, del parral... Elisa. Yo tenía casi tu edad, un año más. Miriam era menor...
Uliana. En realidad, lo que ellos querían era el dinero de un secuestro en el que Miriam. Sí, yo tenía veinte. Había caído a los diecinueve, pero me llevaron a
supuestamente él había participado. la ESMA con los veinte cumplidos. ·
Munúc Sí, ése era el interés. Munú. Parecería más una actitud de negación que un tema de edad, porque
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cuando saliste seguiste conservándola; no fue que saliste y se produjo la gran Miriam. ¡Que desbordamos salud mental!
revelación. Munú. Yo voy dándome cuenta poco a poco de lo desestructurante de esa si-
Elisa. Yo quizá no registraba el tema de mi muerte. En mi muerte no pensaba. tuación. Esa frase, "les faltaba la reja'; fue como una revelación. Además no po-
Munú. Yo tampoco. · díamos expresar lo que sentíamos. Cada vez que me acuerdo de lo que vos, Eli-
Miriam. Yo sí, sobre todo en Fuerza Aérea. Pensaba que sería triste morirse a sa, contaste días pasados, que te dijeron. "¡No llores!" y nunca más lloraste, me
los diecinueve, sin haber llegado a ser lo que había soñado en la vida, sin ha- da congoja.
ber tenido hijos. Lloraba. También pensaba mucho en la forma en que iban Cristina. ¡Cómo que te dijeron que no lloraras?
a matarme ... Nunca hubiera imaginado los vuelos, pensaba en un tiro ... Has- Elisa. Cuando se produce el primer traslado desde que yo había caído, empie-
ta elegí a mi verdugo, le pedí a uno de ellos que fuera él quien me disparara. zo a llorar como una loca y se me acercan Quica y Chiche y me dicen. "Te es-
Liliana. Yo, no sólo no pensaba en mi muerte, sino que mi gran fantasma era tás cavando l<¡ fosa. No llores, acá no se puede llorar". Fue un estigma para
cuánto tiempo iba a estar presa: diez años, quince, veinte. El tema era a qué toda la vida y no lloré inás. Sigo sin poder hacerlo.
edad iba a salir de ahí adentro, a los veinticinco, a los treinta, a los cuarenta. Munú. La Merque me contó que cuando hizo su trabajo de tesis, su investiga-
Imaginaba que estaría ahí hasta los cuarenta años. Entonces, las pocas veces ción sobre el Poder Concentracionario, lloró un año. Yo le decía ¡qué suerte!
que intentaba pensar en mi vida decía. "Bueno, ¡cómo se organiza la vida de El año pasado empecé a llorar un poco, o sea que somos varios los que no
una persona que empieza a los cuarenta ... ?" Miren el grado de negación que llorábamos.
tendría que había decidido que iban a darme veinte años. Ya me había arma- Cristina. En eso a mí me ayudó mi hija, con quien viví otra pérdida terrible
do mi propio esquema. Cuando mataron a mi compañero, al Gringo, hasta cuando ya creía que el cartón estaba lleno. En octubre de 1987 Pepe, mi segun-
que apareció el cuerpo también había decidido lo mismo, que no estaba do marido y papá de Sofía, que en ese momento tenía un año y medio, m u-
muerto, que iba a estar veinte años preso, y después íbamos a estar juntos de rió a causa de un aneurisma. Nos habíamos casado en 1985, tratando de re-
nuevo. No sé por qué creía que todo se resolvía con veinte años, sería por la montar ambas historias atravesadas por pérdidas y duelos. Al principio Sofí
letra del tango, que "veinte años no es nada". Había decidido que la gente de- y yo vivimos solas, pero después convivimos unos tres años con mi familia.
saparecía y aparecía a los veinte años, por lo tanto a mí me pasaría lo mismo. Cuando nos mudamos nuevamente solas, ella tenía siete años y se hizo muy
presente el vacío del padre. Una noche se angustió mucho y me decía: "¡Por
Miriam. Yo creo que es difícil comprender de qué se trata cuando relatamos las qué mi papá murió?" Yo le daba las explicaciones posibles, las que había po-
vivencias del Campo; hay que haber atravesado por esa situación de proximi- dido ofrecerle durante esos años, la verdad, pero a ella no le satisfacían e in-
dad; por ese contacto con el secuestrador, para entenderlo. Hay gente a la que sistía con que "para todo en el mundo hay una razón" y en este caso también
esta cotidianidad con el carcelero, el torturador, el asesino, le resulta obscena. tenía que haberla. Llegó un momento en que no di más y me largué a llorar.
Elisa. En España, cuando fui a declarar como testigo de los crímenes de lesa Entonces me dijo, muy sorprendida y aliviada: "Estás llorando. Nunca te ha-
humanidad perpetrados por las Juntas, hablé con una piba que estuvo se- bía visto llorar". Y nos hizo muy bien poder llorar juntas.
cuestrada en el Banco un mes y medio. Ella decía."¡ Ustedes no tenían las re- Miria m. Para sobrevivir adentro y soportar el sufrimiento había que repri-
jas, eso era peorr, mirse. Yvos ya estabas afuera cuando enviudaste, pero seguías reprimiéndo-
Cristina. La reja vista desde otro ángulo, la reja separadora que en realidad te te. A veces pienso cómo puede ser que la mayoría de los que sobrevivimos
protegería. hayamos podido mordernos, aguantar tanto horror.
Elisa. Decía que la reja cuidaba su salud mental. Hablaba de la reja simbólica Elisa. No es posible pretender darle una explicación a lo inexplicable. Te me-
que establecía quién era quién. El carcelero era el carcelero. tían ahí y lo humano quedaba relegado. Todo era fingido. Éramos seres pri-
Munú. Ellos todo el tiempo desvirtuaban la situación. Venían, te molían a pa- mitivos indefensos que estábamos a merced de locos. ¡No teníamos ningún
los y a las dos de la mañana te sacaban, te subían a un auto, te llevaban a ce- derecho!
nar. Te sentaban a la misma mesa, te convertían en par, comías la misma co- Miria m. Cuando una persona secuestra a otra y la tiene metida en un cuarti-
mida, quedan que opinaras; y después, vuelta para Capucha. ¡Esto pone loco to, esa persona come cuando el otro quiere, habla cuando el otro quiere, ha-
a cualquiera! ¡Menos a nosotras! (risas) ce lo que el otro quiere todo el tiempo. Ellos tenían sometida nuestra volun-
Ese infierno
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tad, si bien habla pequeños espacios de rebeldía que pasaban por las más va-
riadas actitudes. r&Jrof~a ,"A~2 ,J;.'puWR: ~~¡¿,_ 1<- ~'"'-. p;_•
Elisa. Uno necesita explicarse lo inexplicable, encontrar una respuesta a
por qué sucedió lo que sucedió ... Cada uno se comportó como pudo. Fren-
IV--- ~ """-- ~-A- d..~-- 'i -...~~ - .,_ w-., ..._ •,
te a la situación real del secuestro y la desaparición, cada uno respondió co- fv-,.(.<._ R...., ¡,...~ 'l ;,_ R. ~------i ;_ ~ .(_~ --~ - ¡v,.-
mo pudo. e..:~. "'
Munú. Y seguimos respondiendo como podemos. PA~A l"'DcJ -ros ~ÍAr.

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· Coj,-rA~>.i..ES ,_.,,.r PiCADoS, hir it>tJ-t.. ir;¡_f/,-
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i QVE: S f8 i ILeo A.! r~:f Olor? ,j /.dllléKi /?-()Oc 1't:>17if''<t!AT. .• ~
• ,.110"7 Lo .J'AI<Ef: eL k<J'MO DE /AS P.PI{R.U:.14f

Arriba: Ni Ida Actis {Munú}, ___ ..... __ _


1--.)0 SE Vé IV DE Al. U>JJTIJDo Srv 1-ili.R-EIJ,.,',ql_

foto de cédula
de identidad. Situación
--------
de libertad vigilada, 12-1-79.
Abajo: Nilda Actis
falsificando la fi!igra_ma
de la cédula de identidad
de la Policía Federal En páginas 105 y 106 frente y dorso de! poema escrito por el Turco Cafati para Nilda Actis
dentro de la ESMA, 18-10-78. {Munú}, dentro de la ESMA, para el día de su cumpleaños.
106 '------------------------------------------~E~s~e~in~f~ie~r~no
Día a día en cautiverio
3

~ }.Jof vEe.;si.1Q,? '7ó7 li'drú/to fV.f. S'· ''Arbeit macht freí" ("El trabajo libera")
~lié t.A 91ACÚA f!i!.CUTA. -lA kAI-E4otM-
Escrito en la puerta del Campo
de exterminio de Auschwitz, Polonia.
f../O f; J V A) T AlU( E A.J l.l\ j> Ul L Le~ l él..> l..<> 1'/SflleiÚ<> S';
c.cN ruS tnAAJU!Af 1 ~vS /toA)~Af, ruf R-~~>"?V/%,...1 1 El Campo es una infinita gama, no del
ruf hUtÜJ:UJ JVbPNOo .JiJV HI:JRAeio.!\ gris, que supone combinación del blanco
"j V.I!RJ:.~J VIV HUAJ~t>,.:_,,i.{?fJJé,fE """to?, y el negro, sino de distintos colores,
$olJbiiR•<> S;-., tA t!d'tiJii.I..>A IJs l.<>f rAJeJS7SI?o.r
siempre una gama en la que no aparecen
• • ' ' -1
~ 8-V~ (A. ~UitUUN14
tonos nítidos, puros, sino múltiples
AJ1 t.4 .FE/l-C2. O.t;, 1 combinaciones.
.:·-~" 70r"t.t.. t:il1nrtA"A>.:, ""'y ;;~ b"""'""~CT;/1~~,_ ...· ·• PILAR (ALVEIRO
euE 7"E SI-l Pl>i$ /S.t.J .S. u/Jo R. "1 re fé.RU€ {A r --;j;ZJ.s.>·~ {SOBREVIVIENTE DE LA ESMA),
DE EL PODE~ DESAPARECEDOR
'{ 11118/i!Á ·vN VÍ IJo AMfGt/i.íiJ. -,.·u¡ l)h ""ro ll<>f-
T<>R.eELI""T'Olo 1 Sh!lR.VJAI)ci
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Ser seleccionado para trabajar en la ESMA era, para un detenido-desapareci·
. R.Í::C.<P/OtU;/<!.4. ruf P!c+s.,s, ¡11(,-ÁR.RA>eA .,..,r .1-tÁIJoj' .. do. un pequeño paso en dirección a la vida. Pero formar parte de la siniestra
_::' ::.'(-; < ,' ' ' . :· -: ' -' ' ' '' --.-- ,,,._:-,",1 maquinaria de producción tenía otros costos. Había que hacer un esfuerzo de
.··•···• ':·.··. :'~;'.E,
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~,_,:~<-- . ··.:-,_--:'<>e,.:.···-
. E. U-1 A R.¿ A vot-AR 1 A VER. LA Vi 11 A
:- - . -. .. · '
· ., simulación permanente que presentaba sus oasis en pequeños actos.de re·
. :':• .:.;"lf:(,:AI<,ícill AJ.Oo EL ü":Lo 1 Ehlloi!;I!!A UtAIJo,J'., "''';U beldía cotidianos más o menos silenciosos. Con ellos, los desaparecidos bur·
~~70-H~i~:,~~~~;:·~-~~~~:~~osv!;~~~o·l; ·,;·~-1~"' !aban el poder de los desaparecedores. La convivencia de los presos, con la
muerte rozándolos a cada paso, estaba cargada detensiones y desconfianza,
. .. á\1,\NOo 41! 7V.1' oJo.\' 81J.é'-!oj"• ...... .
.!;L i:.Ei-EJ"T.e pero también de solidaridad. ·
,; i''f.¡¡¡;.¡h.t:N"TE DCL Sot.. 1 ~liH-1Pii!E IJ/JE:[;¡AI.J?S,;
C'~,<l J:>~o O.t: rR.4f 11 e. ve.!', IJE rv. l-iA.rT't.>fi.A, Munú.A veces me pongo a pensar en los actos de resistencia que teníamos.
. itr'f U> R.M.,¡ ¿,o f-p ~ t . Elisa. Yo me resistía por el lado del trabajo. Cuando me llevaron a trabajar,
comencé a tener faltas de ortografía que nunca había tenido; no recordaba có·
..j;¡~e.;e O()o Tl24vii;.fV!:AS 1

.ft¡i tilt:IDt:>J O:é PII!.:ES A+t>R..e¡¡..u7fl'. mo se escribían las palabras. Eso me ocasionaba serios problemas con la com-
pañera que me dictaba; yo escribía, me equivocaba, entonces ella se enojaba.
Munú. ¡Hacías todo mal!
Elisa. ¡No sabes qué mal!
Munú. Ésa era· una forma de resistencia no consciente, no premeditada.
Elisa. Peto yo pensaba: "Me estoy volviendo loca". No era una cosa que me su.
cediera habitualmente, me pasaba sólo ahí y después dejó de pasarme.
Munú. Otra cosa que hacíamos era hablar con los compañeros que tenían ti-
rados en esas colchonetas mugrientas en Capucha, aunque sabíamos que no
podíamos hacerlo. ·
Elisa. ¡Sí! Y con las embarazadas. Y() pasaba y automáticamente me metía .en
la habitación donde estaban.
108~---------------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn~o ~A~ct~is~i~A~Id~i~ni~I~G~a~rd~e~ll~a~l=~~w~in~l"~o~ka~r---------------------------~1og

Munú. Recuerdo haber andado con patines en el Sótano de laESMA, algo que ros de teléfono de los compañeros que estaban en Capucha para, cuando sa-
por supuesto no se podía hacer y que hoy lo veo como un signo de vida. Cuan- lía, poder llamar a los familiares y decirles que sus hijos o hijas estaban se-
do caí tenía un par de patines prestados y, cuando me llevaron a buscar ropa, cuestrados en la ESMA.
los agarré para no dejar nada mío en esa casa. Con Andrea alguna vez nos los Munú. ¡Eso no lo hacías por instinto!
pusimos a la noche, tarde, y circulábamos por el pasillo de una punta a la Elisa. Sí.
otra. Por supuesto que no había ningún secuestrado en las piecitas de tortu- Munú.Hoy, sentada acá en tu casa, tomando mate, ¿te das cuenta del riesgo que
ra. Nos reíamos mucho. Otro día nos dieron a las dos un trabajo de inteli- eso significaba?
gencia, que consistía en localizar la casa de un compañero que espero nunca Elisa. Sí, pero en aquel momento no fui consciente, no era una resistencia
haya caído. Cuando te hacían hacer un trabajo de estas características era te- consciente. No pensaba: ¡Lo hago para joder a los milicos! El hecho de escri-
rrible, porque no querías colaborar en el secuestro, pero tampoco podías bir mal, por ejemplo, me salía así de manera espontánea.
arriesgarte a que se dieran cuenta de lo que te sucedía. En este caso, tenían Munú. Quizás uno hacía algunas cosas más conscientemente que otras.
una información según la cual alguien había salido compartimentado de Elisa. De mi parte, creo que todo era absolutamente inconsciente. En ese mo-
una casa, lo habían llevado como quince minutos en auto, habían cruzado mento no podía darles ninguna batalla.
una vía, se había bajado, caminado cinco cuadras y en ese momento se en- Munú.¿Cómo podés decir que sacar los teléfonos y avisar a las familias era un
contraba en determinado lugar. Yo de la Capital no conocía nada. Nos die- acto inconsciente? ¡No, vos decidías pedir los teléfonos y correr los riesgos!
ron un plano y, en nuestro trabajo de inteligencia, sabiendo dónde se había Elisa. Probablemente; de hecho, no llamaba desde mi casa, iba a un teléfono
bajado él, teníamos que ubicar de dónde había salido, dónde estaba la casa del público. Sabía lo que podía pasarme si ellos se enteraban.
compañero que buscaban. ¡Y era evidente! (risa) Salías de acá, hacías veinte Munú. ¡Yo me robaba las sábanas! Cuando me llevaban de visita, me iba con
cuadras, cruzabas la vía y acá estaba la casa. las sábanas que me había dado cuenta que eran de compañeros y que habían
liliana. ¡Pero ustedes no se daban cuenta! sido afanadas por los marinos cuando allanaban las casas. En Buenos Aires me
Munú. ¡Nooo! llevaron dos o tres veces a la casa de gente amiga y yo fui con las sábanas pa-
liliana. ¡Para ustedes había que ir a París! ¡El compañero estaba en París! (mu- ra dárselas a ellos. En el Pañol de la ESMA, el sistema para cambiar las sába-
chas risas de todas) nas consistía en que uno entregaba dos sucias y recibía dos limpias; ¡El es-
Munú. ¡Había que ir a cualquier lugar, menos adonde estaba en realidad el fuerzo que yo haría para poder entregar sólo una y que me devolvieran dos!
compañero! Estábamos en la Huevera, mirábamos el plano y decíamos: ¿có- No tenían que darse cuenta.
mo hacemos?, ¿qué inventamos? ¡Para colmo teníamos que hacer un infor- Elisa.¿Era mecánico, o estudiado?
me por escrito! Describíamos que el auto había circulado no sé cómo y que Munú. ¡Era estudiado! Me robé todas las cosas que yo consideraba que eran
el radio de desplazamiento tal cosa, y a las cuatro cuadras no sé. ¡Al diablo de alguien.
iban a ir a parar.. .! Miria m. No las robabas, las recuperabas.
Elisa. ¡Claro! Munú. Tenés razón, muy acertado tu comentario. Saqué un relojito, que aún
Munú. MANUEL nos había encargado la tarea.¿Para qué nos darían estos tra- conservo. Suponía que algún día iba a encontrar a su dueño; obviamente, no
bajos de inteligencia?, ¿para probarnos? Bueno, el asunto es que llegamos ata- lo encontré. De afuera me llevaba la hoja de un árbol, la ponía en el lugar
les Ycuales conclusiones, análisis y descripción, todo perfecto. Cuando MA- donde trabajaba, y decía que era el "referente externo". Sacar una sábana era
NUEL miró nuestro informe dijo: "Esto es un desastre". un riesgo menor que sacar un número de teléfono, como hacía Elisa, pero
liliana. Para esto no sirven, ¡a la cocina! Y ustedes dijeron: ¡Eso es lo que que- de todas maneras era un riesgo.
ríamos! (risas) Elisa.¿Pero eras consciente de que los estabas jodiendo por ese lado?
Munú. Todo el tiempo teníamos estas actitudes conscientes de resistencia. Munú. Sí. Me estaba llevando algo que pertenecía a mis compañeros. Lo que
Elisa. Yo no sé si las tenía. ¡Me manejé como una autómata! Muchas de lasco' no sé es por qué me las agarraba con las sábanas; nunca pensé que ellava-
sas que vos mencionás las hacía, pero no las tomaba como una resistencia rropas y todas las cosas que estaban ahí también eran de compañeros.
consciente, a!contrario, las hacía así por instinto. Por ejemplo, recogía núme- Elisa. Tampoco las sacabas pensando que te servirían como testimonio.
110 ......_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __:E:.:s:.::e~i::.nf::.i:::er::.n:::.o :;A::.:ct::::is~I~A::.:Id::.:.in:.:;i..!.I.::G:::a.:.:rd:::e::.:lla:...LIL:::e::.w:.:;in~l'f;:::o::.k•:.:'-'--------------.1' 111

Munú. ¡No! Las sacaba porque eran de los míos. Miria m. Esa comida no la preparaban para otros detenidos, porque casi no
Elisa. Claro. había otros en ese lugar. Era una casa operativa. La comida sería para ellos
Munú. No pensaba todavía en testimoniar. Mi sensación ahí adentro era de mismos.
atemporalidad, de que uno "estaba': Liliana. Pero entonces, ¿cómo era tan mala?
Liliana. Yo recuerdo una vez en que fui a la Pecera y vos, Elisa, estabas leyen- Miriam. No sé ... O no me daban a mí la misma comida o ellos salían a comer
do el diario y mirando el Suplemento de Espectáculos ... afuera.
Munú. (risa) Elisa. Eran muy pocos, no como en la ESMA.
Uliana ....y me preguntaste si yo no leía sobre cine. Yo te dije. "La verdad que Miriam.Era un Centro de Inteligencia. A veces había un zumbo que era coci-
no me da mucho por eso.. :'Yvos me dijiste. "¿Pero no pensás en armarte de nero, un suboficial, pero otras veces no. A la noche, y los sábados y domingos,
las ganas de todas las películas que vas a poder ver?" Probablemente fuera tu no había cocinero. Entonces no comía, o por ahí me traían un yogur o un
manera de resistir, tus ganas de vivir. Hay tres situaciones que recuerdo co- pedazo de pizza.
rno organizadoras de futuro. Una es esta conversación con vos. Otra, una Munú. Te morías de hambre.
charla, también en la Pecera, donde estaban la Merque, vos Elisa y no sé quién Miriam. Tenía doce kilos menos. Cuando caí pesaba cincuenta y siete, y
más, y la Merque hablaba de las hijas, decía algo corno que una no iba a pa- cuando llegué a la ESMA pesaba cuarenta y cinco. Nunca jamás en mi vida
sar el resto de su vida criando a los hijos en función de lo que le había ocurri- volví a eso.
do ahí dentro. Que había que tratar de seguir para adelante corno fuera. Y Munú. Bueno... ¡Me alegro de que no se repitiera!
otra cosa que recuerdo es a MARIANO y su manía de querer organizarte la vi- Elisa. En la ESMA no comíamos todos igual. No era lo mismo estar en Capu-
da. MARIANO tenía una, yo no sé si llamarla ironía, cinismo, idiotez, no sé, cha que ser elegido para el Proceso de recuperación, para trabajar.
nunca entendí... Liliana.En Capucha la comida era espantosa. Yo no sé de dónde la sacaban, era
Munú.A veces parecía que no se daba cuenta de cuál era nuestra situación. Qui- carne semicruda.
zás fuera cinismo. Elisa. Unos sándwiches con mucho pan y poca carne. ·
Liliana. En el fondo era un estúpido para algunas cosas. Se la pasaba recordán- Miria m. Y mate cocido.
dote que tenías que disfrutar de la vida; me decía que yo perdía mucho tiem- Elisa. La carne estaba podrida. Tenía un olor asqueroso.
po, que si él hubiera estado en mi situación habría aprovechado para estudiar Munú. Cuando yo dormía arriba, estaba en el sector de Capucha pero en una
Historia, por ejemplo. Yo lo miraba ... (risas) La situación de secuestrado, sin cama, al lado de la tuya, Miriam, de la de Chiqui y la de María Eva. Roque
hacer nada todo el día, él la habría aprovechado para estudiar Historia ... le di- pasaba cuando se iba a dormir y nos daba las buenas noches.Ahí vía los VER-
je que no, que Historia no, pero que a lo que iba a dedicarme era a hacer gim- DES preparando los sándwich es en un mesón. A veces dejaban pan y se lo lle-
nasia. Entonces (risa), a partir de ese momento tuve que pasarme horas peda- vaban las ratas. Yo me dormía mirándolas.
leando en la bicicleta fija que estaba arriba y que vaya a saber a quién se la Miria m. Había muchas. Eran enormes. Bajaban por las vigas, muy cerca de
habían robado. Cada vez que pasaba MARIANO me decía: "Está bien, está bien': nuestras cabezas. Recogían el pan de los canastos, lo subían hasta que en al-
Elisa. ¡Qué terrible! gún ángulo chocaban con algo y se les caía. Entonces volvían al canasto a bus-
Liliana. Yyo pedaleaba... car otro. ¿Qué los viste preparar a los VERDES?
Munú. Una carne con pan ... una especie de bifes secos ...
Miriam.¿Qué recuerdan ustedes de la comida? Yo venía de Fuerza Aérea, don- Miriam .... que parecían escalopes, medio hervidos.
de casi no comía. Liliana. ¡Sí, eran hervidos!
Munú.¿No te daban de comer? Miriam. Grisáceos.
Miriam. Tomaba un mate cocido solo a la mañana, cuando me daban. Al me- Elisa. Parecía carne de milanesa hervida. De eso daban sándwiches. Llegaban
diodía, un plato de algo que generalmente era fideos o un pedazo de carne muy a las diez u once de la mañana y, según el retiro de la guardia, daban de comer
quemada. cuando tenían ganas, a las doce, doce y media; si hacía mucho calor, la carne
Liliana. Esa comida, ¿para quién pensás que la preparaban? ya estaba abombada.
112 '----------..,--~-----------E::cs:.::e~i.:.:n.:.:fi.::e:.:rn:.::o ~A~ct~is~I~A~Id~i~ni~I~G:.::a.:.:rd:.::e.:.:ll~aLIL~e:.:w~in~IT:.::o.:.:~.:.:r~--------------~ 113

Miriam. Por eso había olor a podrido. Pero a los que trabajábamos nos daban Elisa. Mayonesa con el fiambre, pero fiambres mezclados, no el salame con
de comer mejor. Cuando yo llegué a la ESMA, después de comer muy mal en el queso, por ejemplo; el salame con el jamón, con el matambre y después
Fuerza Aérea, la sensación fue de sorpresa. Entrar en el Comedor del Altillo, otra capa gigantesca de panqueque.
en el tercer piso, y encontrar una lata de dulce de batata con chocolate que ca- Miriam. ¿Y que tomábamos?
da tanto traían de la cocina ... ¿Se acuerdan que de las visitas a nuestras casas Elisa. Agua.
también traíamos comida? Miriam.No había jugos concentrados, ¿no?
Elisa. Se traían alfajorcitos ... liliana. No.
Miriam. O matambrito... O fiambre ... Miriam. Recuerdo bidones de jugo en la heladera de la Pecera, pero debía ser
Liliana. En el Sótano también a veces nos daban dulce de batata y queso. que alguno lo traía de la casa en las visitas.
Munú. Yo no estaría en la ESMA, porque no tengo ningún registro del queso Elisa. Lo mismo cuando apareda esa ginebrita o caña. Era de las visitas fami-
ni del dulce. liares. Cosas traídas de las casas y escondidas para que no las encontraran,
Liliana. No le habrás dado bola, pero traían y repartían. Miriam.En una de mis primeras noches en la ESMA, uno de los VERDES fue a
Munú. ¿Llevaban al Sótano? comprar helado y Roque me trajo un poquito.
Liliana. Sí. Elisa. ¿Estabas en Capucha?
Miria m. Puede ser que abajo hubiera menos cosas porque en el Sótano esta- Miriam.No, antes me tuvieron varios días en uno de los cuartos de interroga-
ba "el proletariado'; los que hacían el trabajo manual. torio, en el Sótano.
Munú. Nos traían cajones de manzanas por la mitad, todas podridas. Nunca Elisa.¿Y ahí te dieron helado?
había una manzana que estuviera entera. En casos muy especiales, algún VER- Miria m. Sí, pero fue una transgresión. Por ahí algún VERDE venía y te regala-
DE caritativo que circulaba por ahí se robaba algo del Casino de Oficiales. Pa- ba un chocolate o un caramelo, o nosotros mismos íbamos a Capucha y a es-
ra mi cumpleaños, por ejemplo, uno robó una lata de crema y la trajo. Pero condidas les regalábamos caramelos a los que no trabajaban, los que estaban
no recuerdo que nos mandaran dulce o una barra de queso. tirados en las colchonetas.
Elisa. La comida venía en unos fuentones. Munú. Eso lo he hecho mil veces ...
Liliana.En bandejas grandes de hojalata, fuentes inmensas. Miria m. Cuando iban a sus casas, ¿qué comida traían?
Miriam. La comida regular, la de todos los días, ¿cómo era? liliana. Yo no traía comida.
Elisa. Mala. Munú. Yo tampoco.
1
! . Miriam. Era la comida para los alumnos de la Escuela de Mecánica. Elisa. A mí los compañeros me pedían que llevara ginebra o, como la llamá-
Elisa. ¿Se acuerdan de aquella carne cortadita con papa, huevo y chancha que bamos ahí, "una bebida espirituosa".
era un rejunte? Munú. Yo nunca llevaba nada.
liliana. ¿Y del pollo destrozado, el pollo "a la granada"? liliana. Yo tampoco.
Munú. ¡Era de terror! Pollo traían muchas veces. Miria m. Yo llevaba tortas.
Elisa. Venía mal preparado. Elisa. Yo llevaba algún postre, alguna torta de ricota, cosas así..
Miriam. Destrozado, casi desintegrado, no se identificaban las presas. Tam- U liana. Yo llevaba cosas personales, cosas de tocador; se me daba por ese la-
i. bién daban panqueques encimados con fiambre en el medio. ¿Cómo sella- do, no por tener comida. No podía disfrutar de la comida ahí adentro.
1 mabaeso? Miria m. Lo hacíamos para agasajar a los que se quedaban, como cuando te
1
Liliana. El fiambre alemán. vas de viaje y traés algo.
· Miriam.Eso ... o primavera ... Elisa. Para compartir después de la comida. En general llevábamos algo dul-
Munú. Yo no recuerdo esos panqueques. ce. Lo importante era llevarles <tlgo.
Elisa. No, no eran panqueques, era la masa en ese fuentón, masa de panque- Miria m. Una vez alguien que había ido a alguna provincia llevó pallas. Tam-
que gigantesca, y arriba le ponían ... bién me acuerdo de los alfajores Merengo que traían de Santa Fe.
Miriam .... mayonesa ... Munú. No recuerdo que nadie llevara comida de las visitas.
114 '----------'--------'-------...:E::.:s:::ec..:i::nf:_:i~erc:n::::o ~A~ct::.:is~[~A~Id~i~ni~[~G:::a~rd~e::.:ll~aL[::.:le~w~in~[":::o::.:ka~r~--------------~115

Miriam. ¡Se acuerdan de que un día hicieron tortas fritas? liliana. Sí, hubo una época en que había un televisor.
Uliana. Sí, las hacía Elena, cuando todavía estaba en el Sótano, antes de que la Elisa. A mí me pasaba algo parecido con el momento de la comida. Yo me
subieran a Capucha. quedaba despierta a la noche, con algún pretexto de trabajo. Me acostaba a las
Munú. Para mi cumpleaños los detenidos que estaban en el Sótano hicieron seis de la mañana, dormía hasta la dos de la tarde y ahí recién empezaba mi
un festejo. Me prepararon una torta, que en realidad era una compota de día. Haciendo eso, evitaba el encuentro con los marinos y también los al-
manzanas con muchísima crema encima. Por eso me acuerdo del VERDE que muerzos y las peleas constantes. No eran peleas por la mejor porción, porque
se robó la crema del Casino de Oficiales. todos comíamos la misma mierda.
Cristina. Yo recuerdo que cuando Adriana iba a su casa traía unas masitas o tor- liliana. ¡Por qué serían?
tas alemanas, especialidad de su mamá, con una importante carga afectiva. De Elisa. No sé, pero arriba, las peleas eran muy recurrentes.
lo que no logro acordarme es de los momentos en que comía. Es extraño, sé Miriam.A un compañero una vez le pescaron un sándwich de matambre ca-
que esos momentos los viví porque sí recuerdo las enormes fuentes rectan- · sero en el cajón del escritorio y se armó un escándalo.
guiares y los panqueques, pero no puedo revivir imágenes de las cenas o al- Munú. ¡Quién lo armó?, ¡Los otros?
muerzos, están borradas de mi memoria. Es más. Sólo puedo remitirme a Miriam. Sí, los otros presos. Lo había traído de la casa, lo había escondido y se
unas pocas escenas de la vida cotidiana. Bromeando yo decía que no tuve co- había olvidado. El sándwich se le pudrió en el cajón sin que lo compartiera con
tidianidad. Tal vez tuviera que ver, como ustedes decían, con el hecho de que nadie.
yo anduve de acá para allá, del Sótano a Capucha, de ahí vuelta al Sótano y al liliana. Yo, de lunes a sábados, al mediodía, comía con Jorgelina en el Dora-
Dorado, y después a Capuchita; demasiado movimiento. Sí recuerdo los ho- do, y a la noche y los domingos, en el Sótano.
rarios caóticos que teníamos, a veces ni me daba cuenta de si era de día o de Munú. ¡Y la comida era la misma?
noche. En cualquier momento podía pasar algo, vivíamos en estado de aler- Liliana. No era la misma. Al Dorado llevaban otra comida. Comíamos mila-
ta, aunque disimuláramos o lo tuviéramos incorporado... nesa, pollo, pero preparado de otra manera, bifes. Era la misma comida, pe-
ro mejor preparada.
Liliana. ¡Por qué nos peleábamos tanto por la comida? Era un caos. Una vez Elisa. Era lo que le daban ala gente del Mini-staff. Ya en 1977, a comienzos de
tuve una agarrada con Em. por ese tema. 1978, cuando dejaban la puerta abierta de su habitación se podía ver lo que
Elisa. Yo recuerdo una pelea con cachetazos que hubo entre un compañero y ellos comían. Era lo mismo, pero con otra preparación.
una compañera; había naranjas cortaditas y les ponían dulce de leche. La pelea Miria m. ¡Dónde comía la gente del Mini-stafft
fue por las cucharadas de dulce de leche. Que vos estás agarrando mucho, que Elisa. Donde después fue la Pieza de las Embarazadas, en el tercer piso, en el Al-
no le estás dejando dulce de leche a nadie, que dejame el dulce de leche, y todo tillo. Esas eran las piezas del Mini-staff. tenían un comedor y un dormitorio.
terminó a los golpes. Yo creo que las peleas tenían que ver con grandes angustias. Munú. ¡Cuáles eran?, ¡esas grandes, frente a la puerta por donde se accedía al
Munú.Para mí el momento de la comida era horrible, no me 1o bancaba. Una vez Altillo?
que ingresé en el Proceso de recuperación, comía a toda velocidad para levantarme Elisa. Claro.
e irme. Me iba todos los días, sistemáticamente, sola a la Huevera, ahí aliado, por- Miriam. Esas piezas daban a la calle, daban a Avenida del Libertador.
que no soportaba las risas de los presos en la mesa ... Con uno o dos podía reírme Elisa. Sí, eran dos habitaciones grandes.
y hablar perfectamente. Al salir de ahí pasé muchos años en los que podía hablar Munú. Con unas chiquititas ubicadas a la vuelta, a los costados.
sólo con una o dos personas; si había tres o cuatro, me quedaba muda. Elisa.¡Cómo eran?
Elisa. ¡No podías hablar? Munú. Las puertas de las piezas grandes daban al pasillo frente al Comedor y,
Munú. No, ni una palabra. Ahora hablo, pero antes no podía. Nunca supe por yendo para la Pecera y para Capucha, estaban las piezas chiquitas. En una, la
qué reaccionabaasí en el momento de la comida ... Estar todos juntos ... la ri- que quedaba hacia la Pecera, la tuvieron a Patricia Roisinblit cuando la lleva-
sa ... la charla ... Además los temas que hablaban siempre eran terribles, todo ron a parir a la ESMA. Además, hacia Capucha, había unas puertitas donde
terminaba en humor negro, utilizando la jerga del lugar... En el Comedor del guardaban la ropa de los varones.
Sótano teníamos un televisor. De quién habrá sido... Liliana. No me acuerdo.
116 ~--------------------------------------------~Es~e~i~n~fi=e~rn"'o ~A::ect::'is~I..:.A~Id~i::niCJI~G~a~rd::;e~ll::_a.LI:=le~w~inc:..!..lT:.;o::;ka:::'------------- ~ 117

Munú. ¡Cómo se llamaban esos lugares? formes, y había que hacerlos en los plazos de sus necesidades.
Liliana. Los Pañoles. Munú.Abajo se hadan trabajos menos intelectuales: impresiones, falsificacio-
Munú. No, el Pañol estaba enfrente. Estos eran unos placarcitos donde guar- nes, videos, construcción ... Y aunque la locura de los plazos para los trabajos
daban la ropa los varones, los que no dormían en Camarotes. ¡Los lockers! Es- que nos ordenaban fuese la misma, creo que la presión se vivía diferente.
toy hablando de fines de 1978, cuando a mi me suben a dormir al Altillo.
Elisa. Todo eso fue cambiando, era muy distinto antes. Munú. Ahora que han pasado mas de veinte años, cuando recuerdo que en el
baño había un lavarropas, pienso: ¡Ese lavarropas debla ser de ...
Miriam. ¿Se acuerdan de la pelea por el cactus? Miria m.... ¡de alguien! ¡Era robado!
Elisa. ¡Ay! Sí. Munú. ¡Qué nivel de negación! Nunca se me había ocurrido estando ahí.
Munú. ¿Qué pasó? Elisa. Ellavarropas que usábamos arriba era de Chiche ...
Miria m. Maria tenia una planta en el Comedor. Ella la cuidaba y un día apa- Munú. Yo digo en el Sótano, no arriba. Ustedes cuentan que arriba peleaban.
reció toda acuchillada. Cuando hadan la cola para bañarse, o para usar ellavarropas, ¿también pe-
Munú. ¡Qué horror! leaban?, ¿o era nada más que cuando comían?
Liliana. ¡Espantoso! Elisa. Yo nunca peleé con nadie por la bicicleta fija, nadie me sacó cuando la
Miriam. Decían que la planta traía mala onda, mala suerte, y ella sostenía que estaba usando. Con la ropa había más solidaridad; si yo tenia ropa para lavar
no, que no era así. y alguien decía.: "La ponemos junta", la poníamos.
Munú. ¡Y alguien fue y se la destruyó con "buena onda"! Liliana. No puedo recordar qué hacia yo con la ropa.
Miriam. ¡Claro! ¡Apareció toda cortada! Ycon el cuchillo clavado. Como en un Elisa. La lavábamos.
asesinato ritual. Nunca se supo quién había sido. Liliana. ¿Y dónde?
Munú. ¡Qué jodidos! Elisa. Los que estábamos arriba, en un lavarropas.
Elisa. En esa situación a uno se le despertaba lo más miserable, lo peor. Liliana. ¡No puedo acordarme! ¿Y dónde la colgábamos?
Liliana. Estábamos bajo presión. Munú. ¿Vos tenias la ropa abajo o arriba? Cuando querías cambiarte, ¿dónde
Elisa.Surgian las peores miserias del ser humano en la pelea por algo tan insigni- la buscabas, abajo o arriba?
ficante. Ahora podemos verlo con claridad. Quizás en ese momento ni siquiera Liliana. Arriba, en un Camarote.
pasábamos necesidad, ni hambre, pero estábamos conectados con la muerte. Munú. Entonces lavabas arriba.
Miria m. ¿Pero la comida era poca? ¿Por qué nos peleábamos? Liliana. No. Si lavaba, lavaba abajo.
Munú. Yo no recuerdo peleas en el Sótano. Si que cuando llegaba la fuente to- Munú.Abajo yo lavaba en el baño chico.
do el mundo se abalanzaba. Pero no lo hadan con ánimo de pelea. Por ahí la Liliana. Yo creo que lavaba ahí en el Sótano, porque no circulé nunca por arri-
composición de la gente que estaba abajo era diferente. ba, sólo iba a dormir.
Elisa. Si, yo pienso que eso tiene que ver. Arriba se peleaba, habla enfrenta- Munú. Ellos nos lavaban las sábanas ...
mientos. Liliana.No puedo acordarme ... ¡No puedo acordarme! ·
Munú. O quizás por las actividades que hadamos. Elisa. Yo nunca tuve sábanas. Siempre dormí en Capucha:, en colchoneta.
Elisa.Yo creo que era un problema de miseria humana. Te salia así natural- ¿Cuándo empezó a haber sábanas?
mente. Quizás la causa haya sido la conexión con la muerte. Queríamos afe- Munú. Cuando yo fui a dormir arriba había sábanas, los cinco meses ante-
rrarnos a la vida a través del pan. riores que dormí en la Enfermería, no.
Munú. Vos decís que la gente de arriba estaba ... Miria m. ¿En la cama, en Capucha, había sábanas?
Liliana. ¿... estaban más locos que los de abajo? Munú.Sf, en la cama, en ellugarde Capucha, aliado de la gente que estaba ti-
Elisa. El grado de locura era mayor. Si bien yo no estuve nunca trabajando en rada en colchonetas, esposada y con capucha o anteojitos.
el Sótano, pienso que la presión en la Pecera era muy fuerte. Estos locos de los Elisa. Yo no llegué a dormir en cama en la ESMA. ¡De la colchoneta me fui a mi
marinos venían con ideas distintas todos los días: hacer notas, discursos, in- casa, sin escalas! (risas)
118 ~--------------------------------------------~E~s~e~i~nf~i~er~n~o ~Act~is~I~A~Id~in~i~I~G~a~rd~e~lla~IL~e~w~in~l~c~o~ka~r--------------------------~119

Munú. Había sábanas que tenían un escudo de la Marina. Las mantas marro- Me parece que en Capucha de tabique a tabique.¿Vos, Miriam, decís que en
nes también, esas con olor a mugre. Todavía lo siento, siempre tienen olor a el baño chiquitito?
mugre aunque estén recién hechas. A veces me tocaba una sábana con flor- Miria m. Sí, había algo así como un tendedero. Nunca vi demasiada ropa colgada.
citas, con puntillitas, y ésas eran las que me llevaba. Elisa. ¡Tampoco teníamos mucha!
liliana. Claro, parte del botín, de lo que se robaban. ¡Todo era afanado! Miria m. Me acuerdo de que dentro de los Camarotes también se colgaba; se po-
Elisa. La silla donde te sentabas ... Todo era robado. nían unas cuerditas atadas de la cama a un ganchito en la pared y ahí se tendía.
Munú. ¿Los muebles?
Todas: ¡Todo era afanado! Elisa. ¿Adriana, a vos dónde te tenían cuando caíste?
liliana. Lo que no era propio del mobiliario de la Marina, era robado. Adriana. En el Sótano, en Enfermería, frente al comedor. También me .lleva-
Elisa. Los escritorios de la Pecera y todo lo que estaba en la parte de adelante. ron al fondo.
la mesa, las sillas ... ¿Se acuerdan de la hamaca? La hamaca de la Pecera. Elisa. Hubo muchos cambios. Cuando vos caíste, Munú, ¿la l3 existía?
Munú. Nunca entré en la Pecera, no me dejaban. Munú. Cuando yo caí, me torturaron en una piecita que no sé si era la 13 o si
Elisa. Una hamaca colgante, de mimbre, y dos sillones; eso era de Chiche. ya no existía más.
Munú. ¡Y ella estaba detenida ahí! Elisa. Había tres habitaciones juntas, por llamarlas de alguna manera ... en
Elisa. ¡Era terrible! ¡El. afuera, adentro! Sus hijos y su marido andaban sin casa. realidad era una sola, dividida con aglomerado. Las tres en mi época eran
Liliana. ¿Dónde colgábamos la ropa, abajo? utilizadas para el mismo fin: la tortura.
Munú. Liliana insiste con la ropa. La limpia la poníamos en la Huevera. Munú. AJ fondo también había una sala grande con piletones.
Miriam. La ropa lavada, mojada, se colgaba en el lugar donde después estuvo Miriam.Ahí antes lavábamos los platos, en la época en que yo estuve en el Só-
la Imprenta. tano. Hadamos el rancho.
Munú. Sí, a la entrada del Sótano. Munú. Nosotros nunca lavamos los platos ahí, los lavábamos en el baño.
Miria m. En ese espacio había una escalinata con un portón que daba hacia Elisa. Nosotros no. Yo llegué a ver, una vez que me bajaron, un baño muy lin-
afuera, a un playón donde ponían un camión de cola. Ahí abajo inyectaban do, que era nuevo.
a la gente con pentotal, con pentonaval, y la sacaban por ese portón. Munú. Ahí lavábamos los platos, lo usábamos de baño, algunos compañeros
Munú. Sí, por ese portón me hicieron pasar para ir al Sótano cuando volví a lo usaban de telol; en el baño pasaba de todo. Cuando yo caí estaban hacien-
e.ntrar en la ESMA antes de irme del país. No sé si ya habían cambfado algo 0 do piecitas nuevas. Pegada al comedor para un lado estaba la Huevera Yp~­
SI me llevaron por ahí por otro motivo. ra el otro construyeron dos. A.! fondo, mirando hacia el portón de entrada, hi-
Elisa. Yo nunca supe nada sobre ese portón. cieron otra. Quedaron esas tres piezas de tortura.
Liliana. La Imprenta estaba a la entrada. Miria m. De tortura o donde te dejaban unos días encerrado cuando caías, an-
Munú. Claro ... Estaban los dos bañitos chiquitos, el portón que daba hacia tes de mandarte a Capucha.
afuera Yahí teníamos dos cuerdas colgadas para la ropa. La Imprenta queda- Munú.Ahí estuvo Lita, la mujer de Víctor. Yo le enseñaba a bordar punto cruz
ba a un costado y en medio había un espacio vacío donde siempre había co- para que no enloqueciera. . .
sas amontonadas, medio sucias. Hubo una máquina que llamábamos "co- Adriana. A mí también me enseñaste a bordar. Y me regalaste la aguja.
codrilo" que cortaba en tiritas todo lo que le metieras, ahí destruían Munú. ¡No me digas!
documentos de identidad y otras cosas. Ahí después empezaron a trabajar Adriana. Tenías dos agujas iguales, una tenía valor afectivo y la otra no; yo las
con madera. veía iguales. (risas) Me regalaste la que no tenía tanto valor afectivo.
Liliana. ¡Claro!... Ahí trabajaban con madera. Elisa. La que le hacía menos daño ...
Munú. Serafo, Roque y Tito... Adriana. Pero para mí comenzó a tener valor afectivo. (risas)
liliana. Habían armado una especie de carpintería y tallaban. Ahora lo re- Cristina. Aguja más !VA. ·
cuerdo. .. Adriana. Con esa aguja le bordé un gatito negro a la hija de Chiqui.
Elisa. Arriba, en mi época, no me acuerdo dónde se colgaba la ropa mojada. 1. En el lenguaje popular, hotel por horas, utilizado por las parejas para encuentros íntimos.
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Elisa. ¿Aguja de crochet? otro, el general, era una mugre.


Munú. No. Aguja de coser lana. Yo les iba enseñando, a ella, a la Chiqui, a Lita. Elisa. El baño del Staffera el baño de Capucha, no había un baño sólo para el
Cristina. Terapia ocupacionaL , Staff.
Munú. Claro. A Lita la tuvieron como veinte días o más en el Sótano. El recuer- Miria m. Pero nosotros podíamos usar el otro.
do que tengo es que me hablaba del bebé, pero al bebé nunca lo vi. En reali- Elisa. Sólo cuando la gente del Mini-staffse fue y ese baño le quedó asignado
dad hacia muy poco que había parido... al Staff. Antes no. Estaba el baño de Capucha, que era como un baño de tro-
Miria m. Estaría todavía hinchada porque el bebé había nacido poco antes. pa, no había azulejos, había un espejo, un piletón grande, dos duchas abier-
Munú. Yo te~í~ que explica;-Ie a Víctor, su compañero, cómo se bordaba, y él tas y un inodoro al lado con puerta.
se lo transmllra. Yo no podra verla, pero eso no fue tan estricto y hablaba con Cristina. Y una ventana con vidrios esmerilados.
ella en la piecita al lado del comedor, que era donde la tenían. Munú. ¿Eso estaba al lado del lugar donde comían?
Miriam. Claro, al lado del comedor... ¿A la gente de Capucha la hadan bañar
Mi~iam. Yo recordaba los otros días que ahí dentro la idea del pudor se desdi- siempre con la presencia del VERDE?
bu¡aba por completo. En la Fuerza Aérea me hadan bañar siempre con la Cristina. No puedo generalizar; en mi caso fue así al principio, creo que un
puert~ ~bierta; había un guardia parado en la puerta controlando que yo no par de veces El pudor no tenía espacio entre tantos otros sentimientos, pe-
me SUICidara o no rompiera un espejo y le cortara la cabeza a él, no sé. Yo tra- ro nunca voy a olvidar la primera vez; el guardia contaba poco, lo doloroso era
taba de bañarn;-e de espaldas, rápido. Siempre había alguien, siempre con la el ultraje de la intimidad, verse así de expuesta, como en carne viva ...
puerta entreabierta, nunca me dejqron sola. Munú. Cuando yo caí, me dejaron varios días en la misma piecita donde me
Elisa. En la ESMA había cortina, pero... habían torturado. Un día vino HORMIGA con alguien más y me dijeron que
C~istina. ~o, en la ESMA al pdncipio te bañabas con los guardias presentes. me llevaban a bañar, que agarrara la manta sobre la que estaba tirada y que
Ehsa. Hab1a ?u~has y una cortma que podías cerrar, pero estaba rota y mugrien- la usara para secarme. Me llevaron con capucha hasta el interior de un baño.
ta. El guardia Siempre estaba ahí y, sr quería entrar un preso para usar el ino- Después lo conocí, era el baño grande de abajo. El espacio de la ducha era
doro de aliado, lo hacía pasar y se quedaba mirándote. muy reducido y tenía puerta; cuando intento cerrar HORMIGA me dice: "¡No!
Miria_m. Por eso ~igo que la cuestión del pudor estaba desdibujada. ¡Tenés que bañarte con la puerta abierta!"Yo salí de la ducha y muyenvalen-
Munu. ¿El guardra estaba en la puerta y vos tenías corrida una cortinita? tonadale dije: "¡Entonces no me baño!"y el contestó: "Era una broma". Creo
Elisa. Una cortina que era un harapo por el que se veía todo. que fue la única vez que me bañé con la puerta cerrada, porque después no lo
Miriam. Era lo mismo que nada. Además, después de haber estado desnuda en soportaba, sentía que me asfixiaba; entonces alguna compañera, general-
la tortura... ·
mente Chiqui, controlaba para que no entrara nadie.
Munú.Amín? me hicieron eso en el baño del Sótano, por eso te1o pregun- Elisa.Ahora recuerdo cuando me subieron del Sótano a Capucha, me dieron
to. No me obligaron, y me parece una diferencia importante. un pantalón y una remera para que me cambiara la ropa que llevaba, que
El!sa. Munú, p~ro ésa :ra otr~ época. A fines del77, si ~stabas en Capucha y te- también era prestada. Cuando me puse la que me habían dado descubrí que
mas ganas de Ir albano, temas que llamar al VERDE; SI era una guardia buena me quedaba muy justa y, por esa cosa de ... protección ... , pedí que me dieran
te acompañaba en el momento, si la guardia era mala tenías que esperar a algo más grande. A partir de ese momento me disfracé. Y lo hice mientras
que ellos tuvieran ganas de llevarte. estuve ahí.
Munú. ¡Pero Cristina cayó después que yo! Munú. Protección desde una cuestión de sexo.
Elisa. ¿Vos, Cristina, hablás del baño grande de arriba? Elisa. ¡Exactamente! Incluso, durante todo el tiempo que estuve en la ESMA,
Cristina. Sí.
no me indispuse. Recién después de diez meses, el primer día que me lleva-
Miriam. Había dos baños. el del Mini-staffy el del Staff. ron a trabajar a Cancillería, menstrué.
Elisa. Claro.
Munú. ¡Ay! ¡Eiisa!
~iriam.EI de! Mi~i-staff:ra ~onde estaba el lavarropas. Tenía azulejos ama- Cristina.¡No!
nllos, era mas chrco, tema solo una ducha y casi siempre estaba limpio. El Elisa. Cada uno se cuidaba como podía. Yo tenía miedo de exponerme, demos-
122 ~---------------------------------------------E~s~e~i~n~fi~er~n~o ~Ac~t=is~J~A~Id~in~i~J~G~a~ro=e~lla~JL~e~w~in~Jc~o~ka~r~------------------------~123

trar mi femineidad. No mi belleza: mi femineidad, la tenía oculta, no existía. las Embarazadas y la llevaban a un Pañol chico que estaba en Capucha y allí
Munú. Tampoco vos existías mucho. mismo llevaban a Marcelo, su marido. El encuentro era a puerta abierta, no
Elisa. No, claro. (silencio) más de quince minutos y con el VERDE que miraba. Ni siquiera podían mi-
marse. Era por lo menos saber que aún estaban, probablemente para ellos
Miriam. Durante mucho tiempo, en la ESMA estuvo prohibido que se arma- era suficiente.
ran relaciones de pareja entre nosotros, los presos. No recuerdo tampoco si- Munú. No sé si era suficiente, pero sí muy importante. ¿A ellos los trasladaron
quiera que dejaran que los matrimonios que habían caído juntos tuvieran juntos después que nació el bebé?
relaciones sexuales allí dentro. De hecho, no dormían juntos. Con el tiempo Elisa.No lo recuerdo.
no sé si las permitieron, pero creo que llegaron a tolerarlas. Aunque siempre Munú. Y a vos, Elisa, ¡qué te pasaba con el amor ahí adentro?
era mejor visto por ellos que una secuestrada se acostara con un marino que Elisa. Reconozco que había compañeros muy enamorables, pero no podía te-
con un preso. ¿Sería visto como un síntoma de recuperación? De todos mo- ner nada con ellos. Ahí adentro me puse una coraza y así funcioné.
dos, no sé qué les pasaba a ustedes, pero durante todo el tiempo que estuve en Munú. Yo tengo la sensación de que para mí el tema enamoramiento había
la ESMA no tenía registro de mi sexualidad. En la Pecera, estuve enamorada quedado afuera de la ESMA, como otro montón de sentimientos, formaba
de un compañero, pero con un amor totalmente infantil. No recuerdo que hu- parte de mi disociación. Ahí era una secuestrada y toda mi energía estaba
biera atracción física. Una noche, muy poco después de que pusieran cáma- puesta en la supervivencia más primaria. Lo lamento mucho porque debe de
ras para control en Capucha, yo ya estaba en la cama cuando pasó Roque haber sido bellísimo poder fundirse con otro, tener al menos el proyecto de có-
rumbo a la suya, que estaba muy al fondo, y como era costumbre se sentó a mo hacer para verte, para encontrarte, la mirada cómplice... Un beso y un
charlar unos minutos. Intentó darme un beso ¡y yo me aterroricé! abrazo adentro de la ESMA debieron de habertenido una dimensión infinita ...
Munú. ¿Por qué? Miriam. Y cuando ya trabajábamos afuera, ¡seguía pasándote lo mismo?
Miriam. No sé, las cámaras, los VERDES, el lugar. ¡No podía imaginarme una Munú. Y, más o menos. Había un compañero entre los que estábamos en li-
situación romántica allí! Nadie podía besarse así. Que pasara en esa situa- bertad vigilada que insistía con que estaba enamorado de mí, pero yo no sen-
ción me parecía obsceno. Me tapé con esa frazada marrón mugrienta hasta tía lo mismo. Me escribía poemas, y una vez me escribió algo precioso que nun-
la cabeza y le pedí que se fuera. ¡Y pensar que después fue mi marido y es el ca olvidé. "Quiero alcanzarte y te me haces horizonte".
padre de mis hijos! Elisa. Mirá qué lindo, habíamos tenido tantos compañeros poetas en la ES-
Munú.A mí me pasaba una cosa similar a la tuya, pero no para todos los com- MA y nos enteramos ahora. (risas)
pañeros fue igual... Munú. Dentro de la ESMA seguramente hubo relaciones efimeras, pero otras con-
Miriam. No, por supuesto. Me acuerdo de haberles hecho de campana a Lilia- tinuaron; los compañeros se casaron, tuvieron hijos. Fueron amores nacidos en
na y el Tan o en Capucha para que pudieran estar a solas en un Camarote. cautiverio que pudieron continuar en libertad. Sinceramente, me emociona.
Nos sentamos a charlar con la Merque en las camas que estaban justo en el án-
gulo. Vigilábamos que no se acercara ningún VERDE. Miria m. ¡Se acuerdan de cómo festejábamos los cumpleaños?
Munú. Parece que todas le hacíamos de campana a Liliana. El baño de abajo Elisa. Yo recuerdo el mío. A los dos meses de caer, hacía una semana que es-
tenía un espacio bastante grande donde estaban las piletas y un lavarropas, un taba en la Pecera y se enteró el gordo SELVA de que era mi cumpleaños. En-
cuartito con puerta para el inodoro y otro cuartito también con puerta para cargó sándwiches de miga, trajo a la Pecera todo para una picada, y me can-
la ducha. Allí se metían Liliana y el Tan o, y Chiqui y yo teníamos que poner taron el Feliz Cumpleaños. A mí me daba vergüenza, en especial al volver a
ellavarropas para que hiciera ruido y además teníamos que cantar; si dejába- Capucha. Siempre sentía lo mismo cuando volvía a Capucha.
mos de cantar, era porque venía un VERDE o un oficial. Era muy gracioso. Yo Munú. La vergüenza culposa porque había otros ...
espero que ellos lo hayan pasado bien, nosotras nos reíamos mucho y dis- . Elisa .... que no podían hacerlo....
frutábamos de la situación como adolescentes transgresoras. Cristina .... pasar parte del día en una mejor situación..
Elisa. Yo no tengo registro de que hayan tolerado relaciones entre parejas; sí Munú.Arriba hacían más festejos.
tengo el triste recuerdo de ver cómo a Susanita iban a buscarla a la Pieza de Liliana.Abajo también festejábamos.
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Miriam. Munú, no insistas con la cuestión clasista, con las diferencias. Yo es- mi repertorio nunca fue muy amplio canté "Chiquilladas", pero ése era un tema
tuve en los dos lados y abajo en el Sótano también festejaban. muy entrañable para mí porque solía cantarlo con mis amigos, muchos de los
Munú. Durante todo el tiempo que yo estuve, eso de que trajeran una torta de cuales habían desaparecido antes que yo. A pesar de mi esfuerzo, en mitad de la
afuera sólo lo vi una vez que me llevaron arriba al cumpleaños de alguien. canción senti que las manos me empezaban a temblar y, como el punteo me re-
Decidieron que me convertirían rápidamente, a través de un curso intensi- sultaba cada vez más imposible, disimulé un fmal anticipado.
vo, en una "semirrecuperada"; entonces en el primer mes, me llevaban y me Munú. Claro, entrar y salir era muy fuerte.
traían como una cosa, a comer afuera, a un cumpleaños arriba. En ese cum- Miria m. Nosotros cantábamos mucho. Recuerdo que nos reuníamos en la Pece-
pleaños yo no conocía a nadie, no sabía quiénes eran secuestrados y quiénes ra o en el comedor. Ycuando festejábamos algún cumpleaños, la celebración era
marinos. Los miraba y no entendía, todos cantaban cumpleaños feliz, cum- cantar. La Merque cantaba tangos; yo creo que ahí aprendí a amar el tango, an-
pleaños feliz, y yo pensaba. ¿qué es esto? tes nunca le había dado bolilla. Aprendí a amarlo escuchando a la Merque can-
Miriam. Pero vos hablaste de un cumpleaños tuyo en el que te hicieron puré tar en ]aESMA.Alguien traía una torta o un budín con una velita y cantábamos.
de manzanas. Munú. ¡En ese comedor?
Munú. ¡Ah, sí! ¡Pero mis compañeros! No es lo mismo que la torta traída de Miriam. Si, ahí o delante de la Pecera. Nos sentábamos y cantábamos, general-
afuera y los oficiales incluidos. mente en una oficina o en el hall, que era amplio, donde había unos silloncitos.
Elisa. Y los sandwichitos de miga ... Munú. Cantaban con cumpleaños o sin cumpleaños.
Miria m. Pero no venían siempre los oficiales. Por ahí estaba )UAN que era el Miria m. El Pelado cantaba chamamés con letras muy complicadas con zapu-
jefe de la Pecera, y nadie más. cay incluido, la Negra cantaba canciones de Mercedes Sosa o de Víctor Here-
Elisa. No venían todos los oficiales a saludarte. dia, muy dulces. María Eva siempre cantaba zambas, la Merque con sus tan-
Adriana. Para mi cumple, todavía estaba en Capuchita, y un VERDE trajo cre- gos, que eran ((Fangar: "Chorra': "Muñeca brava'', tangos hermosos, con mucho
ma y Andrea la batió con las esposas puestas. lunfardo, arrabaleros. Chiquitín, Chito y yo siempre cantábamos canciones de
Miriam. Yo me acuerdo de que, en los primeros días en que llegué, deben de Sui Generis. "Necesito alguien que me emparche un poco .. :', ¡la hadamos bár-
haber festejado un cumpleaños porque alguien me trajo un pedazo de torta. bara! O "Mañanas campestres': de Arco Iris. Éramos el número "joven". Ele-
¡Le repartían a la gente de Capucha? na también cantaba tangos, pero no le gustaba tanto como a la Merque.
Elisa. Según las guardias. En realidad, siempre que podíamos acercarles cosas Munú.Abajo había una guitarra y cantábamos en la Huevera. Chiqui y Andrea
a los compañeros de Capucha lo hadamos. tocaban y cantaban.
Miriam. Me acuerdo de que me sorprendió, porque después del pan seco con Cristina. Cuando ustedes ya se habían ido, Daniel o tocaba la guitarra YAdria-
la carne podrida, de repente, un pedazo de torta con mermelada de frutilla ... na y yo cantábamos. Teníamos algunas canciones, no casualmente, un tanto
Munú. Te quedaba mucho para sorprenderte todavía ... Nosotros festejába- melancólicas, como "La cajita de música". También una que ella cantaba en
mos, pero no recuerdo que los oficiales trajeran nada. ¡Vos, Cristina, decís alemán, de la que me enseñó un pedacito. .
que recordás uno? Adriana. Sí. Eso fue cuando ya trabajábamos, pero antes, cuando yo todavía es-
Cristina. Me acuerdo de uno al que me llevaron cuando yo ya estaba afuera, taba en Capuchita y había una guardia buena, cantábamos con mi vecina Veró-
ya no dormía en la ESMA. nica. A ella luego la trasladaron ... Cantábamos el "Rin del angelito", de Violeta Pa-
Munú. Eso era en la época de ABDALA, no del TIGRE. rra, y otros varios. Ahora, cada vez que la canto, me acuerdo de Verónica...
cristina. Claro, con AnDALA. No recuerdo con qué motivo me habían llevado, pe- Cristina. Yo le había dicho a Danielo que me gustaba "El violín de Beche" pe-
ro cuando esto ocurría yo aprovechaba para ver a Ana, a quien había conocido ro él no quería cantarla, y con razón, porque es tan dulce como triste. Cuan-
cuando todavía dormía allí. Entonces fui a parar al Sótano, donde estaban fes- do tuve aquel enfrentamiento con los VERDES en Capuchita, me aislaron en
tejando un cumpleaños. Estaban Víctor, Ana, varios compañeros a quienes nun- un cuartito al fondo de Capucha. Estaba tirada, tenía esposas y grilletes y, de
ca había visto y algunos marinos, no recuerdo cuáles. Había una torta y una gui- pronto, escuché una guitarra. Era Daniel o que se había puesto a tocar esa
tarra. Era un cuadro muy loco. Me sentía mal, porque yo estaba afuera pero ellos canción. Estaba aislada, pero no sola. ·
quedaban ahí. Me pidieron que cantara una canción y no pude negarme. Como Munú. En la Huevera algunas veces aparecía CHISPA con su camisa a cuadros
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y jeans, agarraba la guitarra y cantaba canciones rockeras. Un día estaba can- Cristina. Señora, ¡revuelva el cajón de los recuerdos!
tando y llegó alguien con mas jinetas y lo sacó del culo, parece que no debía Miriam. Su marido puede ser policía, prefecto, penitenciario. (risas)
siquiera entrar en el Sótano. Por suerte nunca perdimos la risa y el canto, Elisa. Me hace acordar a la Navidad de 1977, cuando hicimos los libritos. La
adentro y afuera. Aunque la angustia y el llanto a veces nos pasan un poco idea surgió como un regalo para hacernos entre nosotros. Después la pro-
por encima, nos aplastan. ducción fue tan eficaz, que pudimos regalarle también a la gente de Capucha.
Eran unos libritos con la forma de una revista Patoruzú. Los dias anteriores
Miriam. ¿Quién se acuerda bien de las tarjetas del Día de la Madre? habíamos recortado de los diarios historietas como "Clemente", "Inodoro
Munú. Yo, y todavía conservo una. Se acercaba el Día de la Madre y nosotros, Pereyra': "Diógenes y el Linyera': y con esas tiras fuimos armando cada libro.
que manejábamos el tema fotografía y dibujo porque falsificábamos cédulas, Cristina. ¡Hicieron eso!
pasaportes y demás, decidimos con Roque y Chiquitín hacer una tarjeta pa- Elisa. Por supuesto que con los grilletes puestos sssc ... sssc... sssc ... Fue en un
ra todas las compañeras que eran madres. Buscamos una imagen y nos deci- momento en que los guardias nos dejaron ir a saludar a la gente de Capucha.
dimos por un dibujo de Picasso, una mujer que sostiene a un bebé. Sobreim- El Pelado hacía unos días que había caído; yo me acerqué, lo besé y le entre-
preso, colocamos un fragmento de un poema de José Pedroni 2. Había que jugar gué el libro. Él sintió este gesto humanitario y me dijo algo así como. "Estos
con el límite. Todos sabíamos muy bien quién era Pedroni y por qué lo había- hijos de puta pueden reventarnos a nosotros, pero con el pueblo no van a
mos elegido. Los marinos probablemente no, pero por las dudas no le pusi- poder". Yo sentf un escalofrío por temor a que los VERDES lo escucharan. No po-
mos el nombre del autor. Hay un poema de él que dice. "Mujer, en un silen- día decirle que se callara ni tampoco que tenía razón, sólo me dio un escalo-
cio que me sabrá a ternura ..." ¡Tan bello! frío. Enseguida llegaron a saludarlo Nariz y Beta. Cuando el Pelado relata es-
Miriam. "... durante nueve meses crecerá tu cintura. Yen el mes de la siega ten- te hecho en el libro Recuerdo dela muerte, 4 dice: "Las pupilas de la muchacha
drás color de espiga .. :' se contrajeron de terror. Luego desvió la mirada y comenzó una conversa-
Munú. Íbamos a poner ése y luego elegimos otro. ción absurda igual que si hubiera estado en una fiesta familiar". Y recuerdo que
Miriam. Yo lo sabía de memoria. "Vestirás simplemente..." fue así, no podía dejar de simular.
Cristina. "... y andarás con fatiga .. :' Munú. ¿Él te veía?
Miriam. Es muy hermoso. Elisa. Se levantó la capucha. Yo estaba aterrorizada ante lo que había dicho.
Munú. Fue un momento muy lindo, hicimos la cantidad necesaria para las Munú. Hablar con la gente de Capucha era muy fuerte.
compañeras madres que estaban secuestradas y para las que estaban en liber- Elisa. Sí, y pasaban estas cosas. Yo sin embargo podía relacionarme más fácil-
tad pero tenían a su compañero secuestrado con nosotros. Había que impri- mente con los compañeros que estaban en Capucha que con los que andaban
mir las tarjetas, en la imprenta de la Marina, adonde los llevaban a Chiquitín circulando. Me hacía una escapadita cuando estaba de guardia un VERDE bue-
y a Roque por las noches. Ahí imprimían los documentos falsos y no sé qué más. no y me iba corriendo a charlar con alguien. O a llevarles algún postre que hu-
Miriam. ¡Las imprimieron en el edificio Libertad! 3 (risas) Un acto de resistencia. biera quedado de alguna visita familiar.
Cristina.¿Tantas eran las compañeras madres como para tener que imprimirlas? liliana. ¡Cómo eran los libritos?
Miria m. Eran muchas: la Merque, la Cabra, María Eva, la Chiqui, Laurita, Rosita. Elisa. Estaban forrados en plateado, con tapa dura. En esa épocq todo era muy
Munú.Hete aquí que los marinos vieron la tarjeta y les pareció tan hermosa, que rústico. Cuando no tuvimos más cartón para la tapa pegábamos papeles unos
nos pidieron que hiciéramos más para regalarles a sus esposas. Nunca olvidaré sobre otros y los envolvíamos en papel metalizado. En las hojas íbamos po-
el hecho. Si esto lo lee alguna esposa de algún marino que tenga esa tarjeta ... niendo recortes de historietas.
Miriam. ¡... que era la tarjeta montonera! Señora esposa de un marino, si us- Munú. ¿Todos los libritos eran diferentes?
ted está leyendo esto y tiene una tarjeta con una madre de Picasso y un poe- Elisa. Sí, porque los hacíamos con los diarios que conseguíamos.
ma de Pedro ni, ¡sepa que su marido fue un asesino! Munú. ¡Fue en esa Navidad cuando hicieron un festejo?
2. P.edr~ni, ~osé.(l899~1~68). Poeta argentino, oriundo de la provincia de Santa Fe, de conocida filia~ Elisa. No fue un festejo. En la tarde del24 de diciembre, después de saludar a
ctón tzqmerdtsta. Publicó, entre otros, los libros de poemas Gracia plena, Poemas y palabras y El pan
nuestro. Exaltó la maternidad y el trabajo. la tropa, los marinos subieron al Altillo con los uniformes de gala. ¡Toda la
3. Edificio de la Armada.
4. Libro de Miguel Bonasso, basado en el testimonio de un sobreviviente de la ESMA.
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oficialidad de la ESMA, con CHAMORRO a la cabeza, acompañando a MASSERA! do, habría ido. Vino a buscarme al Camarote otra detenida y yo dije: "¡Ni lo-
Munú. ¿Y qué hicieron? ca voy a abrirme de piernas ahí abajo!" Puse una excusa y no insistieron.
Elisa. No lo recuerdo como algo preparado. En la Pecera había unos diez o Munú. ¡Ese día estaba Ca. presente! ¿Qué hacía ahí, por qué estaba?
quince secuestrados. Nos reunieron a todos en la entrada y ahí no más MAs- Elisa. ¿Estaba borracho o lúcido?
SERA empezó a hablar. Dijo algo como que la historia nos había reunido y Munú. Me parece que lo estoy viendo, en puntas de pie ...
teníamos que profundizar las coincidencias. Una vez que se fue, entre no- Miriam. ¿Qué te hacían?
sotros comentábamos que había venido porque quería que nuestros com- Munú. Te hacían un examen ginecológico, un análisis.
pañeros le armaran la plataforma de su incipiente Partido Social Demó- Elisa. Tenían todo el equipo, espéculo y esas cosas.
crata. Munú. Por supuesto que, como pasábamos una detrás de la otra, si había
Munú. La información que yo tenía era que había sido una fiesta. una enferma, las contagiaba a todas.
Elisa. Eso es lo que yo tengo registrado. No hubo preparativos oficiales. Miria m. ¿Ninguna protestó por la presencia de Ca. , un preso que no tenía
Después nosotros comimos lo que habíamos traído de la visita familiar, nada que hacer ahí?
pan dulce, esas cosas. Y como tuvimos una guardia buena, ese 24 de di- Munú. Yo no sé si Ca. estuvo siempre, con todas, o si tenía una ...
ciembre pudimos ir a Capucha y llevar pan dulce y los libritos. Miriam .... una curiosidad especial por vos.
Liliana. Yo recuerdo. el 31 a la noche. Lo pasé en la Pecera y bailamos. Yo Munú. El estudio se hacía en la Enfermería, donde habían armado una es-
bailaba con grilletes. pecie de camilla, supongo que con unas mesas. Por lo visto cuando llegó el
Miriam. ¿En diciembre de 1977 bailaron con los grilletes puestos? momento no me debe de haber parecido mal que me examinaran porque
Liliana. Si. Pero del 24 no me acuerdo. No sé si nos llevaron a la Pecera, si ir al ginecólogo era una rutina en mi vida, no sé. Por otro lado, entrar en
nos quedamos en el Sótano o si yo estaba entre los de Capucha. Del libri- un lugar donde va a revisarte un médico y encontrar a un preso ... Supon-
to tampoco me acuerdo. go que habré pensado que estaba ahí para ayudarlo.
Elisa. Yo recuerdo también haber bailado con grilletes. Estábamos los VER- Miriam. Es enfermero, pensaste vos.
DES y nosotros, no había oficiales. Elisa. ¿El médico era MAGNACCO?
Munú. ¿Y qué bailaron? Munú. Sí, el MANZANITA de cara redonda no era, era el grandote, MAGNAcco.
Liliana. Música alegre. Miria m. Con su dulce mirada ...
Munú. ¿Se acuerdan de los festejos para las fechas patrias? Elisa. ¡Ah!
Miria m. Si, servían chocolate. Cri,tina. Una mirada gélida.
Elisa. A la Pecera no llegaba el chocolate. Miriam. No me imagino qué mujer pueda atenderse voluntariamente con
Munú. El9 de julio de 1978, a mí no me dejaron participar, pero sé que bajaron este hijo de puta. Es el que atendió el parto de Patricia Roisinblit. ¡Sólo po-
gente a tomar el chocolate al Sótano. A mí me tenían en la Huevera, sola, y me dría atender partos en un Campo de Concentración!
llevaron allí el chocolate. MARIANO trajo ese día a la Negra para verme. Me aga- Munú. No recuerdo la mirada ...
rró un alegrón porque la conocía de La Plata y sentía que podía aferrarme a esa Miriam. Una vez vino a mi casa la productora de un programa de televisión
cara, pero su expresión era como si no me conociera. Recuerdo mi desazón, yo que creía haberlo ubicado y me mostró un video-casete para ver si yo lo
le decía:"¿Pero no te acordás?'; y la Negra: "No, la verdad que no': Yo no enten- identificaba. Cuando hizo play, le dije sin dudar. "¡Ése es MAGNACco!" "¿Es-
día nada y pensaba: "¿A esta qué le pasa?"Después entendí que era mejor simu- tás segura?", me preguntaba, "mirá que nadie esta seguro". "Sí, estoy segu-
lar no conocerse para que no pudieran cruzar datos y de pronto encontrar con- ra. Ciento por ciento segura:' Esos ojos no me los olvido más ...
tradicciones entre las mentiras que cada uno había dicho.
Liliana. Me acuerdo de mis peleas con Ca. Me verdugueaba porque yo no
Miria m. ¿Se acuerdan de la vez que había habido peligro de un contagio de go- trabajaba ...
norrea y nos ordenaron bajar al Sótano para hacernos una revisión ginecoló- Munú. Vos comías en el Dorado y no hacías limpieza.
gica? Yo no fui porque no sabía para qué era. Probablemente, si hubiera sabi- Liliana.A mediodía comía en el Dorado, bajaba a cenar, me quedaba un ra-
Actis 1 Aldini 1 Gardella 1 Lewin 1 Tokar
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to y me iba a dormir. Ca. comenzó a llenarse de resentimiento y a decirme aliviado, se llegaba a un punto de calma y de rutina, y, de golpe, ¡se armaba! ...
que era una bacana, que no trabajaba, y logró que MARIANO me hiciera in- Además, circulaban ciertos personajes, como EsPEJAIME, de Prefectura, que
cluir en la lista de los que tenían que lavar el piso. aparecía borracho a la noche. Tenías esa tremenda sensación de que en deter-
Munú. Sí, a la noche. minados momentos quedabas en manos de gente aún más descontrolada. O
Liliana. Entonces Ca. me perseguía, me decía que no había refregado bien. cuando aparecía el otro, el de la linterna, ¡cómo se llamaba el de la linterna?
No recuerdo peleas por la comida, me acuerdo de su ensañamiento con- Munú. ¡Ah! Uno que estaba más loco que ...
migo por el tema de la limpieza. Se sentiría mal por tener que lavar los pi- Liliana .... que todos los que estaban ahí. Le decíamos GIBA.
sos y le agarraba el odio contra todos. Munú. Como dice ella, estabas más o menos en calma y en un momento da-
Munú. Abajo, teníamos un cronograma de trabajos con distribución de ta- do ¡pam, pam, pam!, entraban a golpear las puertas y nos hacían meter ato-
reas. Había que poner la mesa con lo que hubiera, no siempre alcanzaban dos en las oficinas o en la Huevera ...
los platos y los cubiertos. Liliana. Había tipos que no se descontrolaban cuando estaban torturando. FEDE-
Miriam. Sí, había que prestarse el cuchillo, el tenedor... RICO, por ejemplo, podía estar torturando cinco horas y salía como si nada. ¡Era
Munú. Había que repartir la comida cuando nos traían la fuente, lavar los enloquecedor!, porque terminaba transmitiéndote una sensación de seguridad.
platos. Elisa. De que todo estaba bien.
Miriam. ¡Cada cuánto les tocaba? Munú. Yo recuerdo el descontrol de MARIANO, por ejemplo.
Munú. Más o menos una vez por semana. Nos agrupábamos de a dos. Al me- Elisa. ¡Cuando chupaban a alguien?
diodía y a la noche hadamos ese trabajo y además a la noche lavábamos el pi- Munú. Sí, verlo entrar a los gritos, con la cara desencajada, la mirada fija. Ten-
so de ese inmenso pasillo desde una punta hasta la otra, desde la entrada a los go la imagen del lobizón, la transformación, pasaba para el fondo a los gritos
cuartos de tortura. y las patadas, y te insultaba. Yponían esa radio a todo volumen, que nunca pa-
Elisa. No recuerdo haber lavado pisos nunca. Lo que sí recuerdo, y que me raba de gritar, como gritaban los que estaban torturando, como seguramente
daba mucho asco, es haber lavado los platos en el mismo piletón donde se grité yo, como habrán gritado todos. Todo el tiempo estábamos metidos en
peinaba la gente y se lavaba la ropa... con moscas, pelos y restos de comida. Una medio de ese dolor y de la angustia sin límites de saber que un compañero es-
cosa inmunda. Constantemente se tapaba. taba pasando por lo que uno había pasado. Verlos ir y venir, entrar y salir... De
Munú. Nosotros también limpiábamos los baños. pronto se iba el que torturaba y al rato volvían dos, tres o cuatro juntos y todo
Miriam. Arriba, en Capucha, y en la Pecera, lavaban los pisos los VERDES. Los comenzaba otra vez... Ycuando algún compañero hada un paro cardíaco apa-
Camarotes sí los limpiábamos nosotros. recía MANZANITA corriendo para sacarlo de la situación y decir cuándo podían
Elisa.En mi época, cuando las guardias eran más permisivas, los secuestrados seguir torturándolo. ¡Cómo pudimos convivir con esta pesadilla! ¡Cómo no
de Capucha barrían el piso. De esa forma se movían un poco y podían hablar enloquecimos! ¡Y cuando traían a viejos! ¡O a niños! No puede ser...
con otros. Pero nunca vía ningún VERDE lavar los pisos. ¡Cuándo lavaban? Elisa. Y después todo quedaba tranquilo, como si nada hubiera pasado.
Miriam. A la madrugada, cuando todos dormían. Munú.Sabías que el compañero que había caído estaba ahí, no sabías quién era
Munú.Abajo losVERDES no hadan nada, hadamos todo nosotros. Limpiába- y empezaban nuestras averiguaciones.
mos las oficinas (para llamarlas de alguna manera). El Laboratorio de Foto- liliana. Tratar de saber quién era, de acercarse ...
grafía lo limpiaba Chiqui. Yo limpiaba mi oficina de Diagramación. Munú. Qué dijo, qué no dijo, lo veo, no lo veo, qué PEDRO está, qué PEDRO no está,
Elisa. Tal vez abajo había más camaradería, más organización. que lo largan, no lo largan, viene solo, caen otros. Y pasado el primer momento,
Liliana. Yo tengo un recuerdo muy afectuoso de Mantecol: los domingos él o al dia siguiente, tratar de alcanzarle algo, comida, una palabra de tranquilidad
sabía que yo bajaba y me esperaba con el mate. Me encantaba. o sólo abrir la puerta y que te vea, un instante, una sonrisa... Mientras tanto es-
Munú. A pesar de que estábamos todos los días en el Sótano, los domingos tar con cara de nada. Esto pasaba a cualquier hora, podían ser las dos de lama-
eran diferentes, algo funcionaba distinto, había algunos que no trabajaban... ñana, las once, el momento en que estabas comiendo o las tres de la tarde.
Liliana. Sí, pero en el Sótano cada tanto el ambiente se enrarecía porque caía Elisa. Arriba en la Pecera las caídas se vivían de otra manera, no tenías el es-
la gente secuestrada... ¡Era espantoso! Había días que estaba un poco más cenario frente a los ojos.
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liliana. Yo siento que con una parte de mi cabeza pensaba si sobreviviría o


no, con otra parte trataba de reconstruir lo que pasaba ahí adentro y supon-
go que, si quería saberlo, era para poder contarlo en algún momento. Todo era
muy vertiginoso y bajo una presión constante. Tengo la sensación de que
nuestro funcionamiento como personas no era el normal.
Elisa. No lo era,
liliana.Hacías todo al mismo tiempo, como si fueras cinco personas a la vez:
un.a que pensaba estúpidamente en si sobreviviría y no le importaba nada
más, otra que seguía siendo una militante que recababa información para
amar,
sót\ar. " utilizarla el día de mañana, otra que creía que todo pasaría y que una vez
afuera podría ir al ciné ...
Munú. Tratábamos de saber lo que estaba pasando, porque de ese saber depen-
día, o uno suponía que dependía, si seguiría viviendo, si su historia conti-
nuaría.
liliana. Yo de eso es de lo que tengo menos registro, es decirde ir tomando
( ue llora,
elementos de diagnóstico para ver dónde estaba parada.
Munú. Saber por ejemplo si el TIGRE se había enojado, si MASSERA tenía poder
SOf ahora... o ya no lo tenía. Teníamos tódas las neuronas puestas en eso, aunque no sé has-

~=-·-=----::-.¿'./?~'- ,J~
ta qué punto éramos conscientes del peligro que corríamos.
Elisa. ¡Si hubiéramos sido totalmente conscientes, no nos lo habríamos bancado!
liliana. Habríamos enloquecido.

Tarjeta del Día de la Madre (1978), realizada por los secuestrados en la ESMA para homena- Munú. Una de las cosas que hice en la ESMA, y puedo reconocer como un
jear a sus compañeras que eran madres. Dibujo de Picasso y poema de Pedroni. ·
acto de resistencia que en su momento viví como una necesidad, fue copiar,
con una vieja máquina de escribir, poemas de Juan Gelman y de Mario
liliana. Abajo sí. Benedetti.
Munú. Estaban más lejos del... del detalle, del momento. Elisa. ¿Cuándo los copiabas?
Elisa. Todo eso arriba se vivía de otra manera. Cuando llegaba la noticia de al- Munú. A la noche. Me quedaba despierta hasta muy tarde; a esas horas, los
guna caída el clima comenzaba a caldearse. Si no había oficiales, VERDES, ni gen- oficiales en general ya no circulaban por el Sótano. Me metía en la Huevera
te del Minis-staffala vista, se reunían los presos que conocían al chupado y en- y copiaba. No sé cómo había conseguido un papel muy delgado, lo había cor-
tre ellos armaban una estrategia, como por ejemplo decir que ese compañero tado en hojas pequeñas similares a las de un libro y allí fui transcribiendo.
estaba desenganchado cuando ellos habían caído. De todas maneras, si bien no No recuerdo si todos los poemas pertenecían a un mismolibro de cada au-
veíamos nada, esperábamos noticias, y la tensión aumentaba a cada minuto. tor o si los seleccioné de diferentes libros. Los libros me los había dado un
liliana. Cuando había un operativo para ir a secuestrar a alguien tenías que compañero que trabajaba en la Pecera.
disimular y, en el fondo, te estaba.s muriendo. Creo que muchas de las cosas Elisa. Claro, eran los que robaban los represores, con todas las demás cosas, en
que uno hacía eran en función de saber lo que pasaba alrededor, lo que suce- los allanamientos o secuestros. Eran libros de compañeros.
de es que no teníamos demasiada conciencia de que lo hacíamos. Munú. Seguro. Hoy tengo todoslos poemas juntos en un sobre que también
Munú. Uno iba preguntando para saber cómo estaba la cosa e incluso para saqué de allí. No sé dónde iba escondiéndolos ni si los fui sacando de a poco,
saber si el que caía era amigo de otro que uno conocía. Cada uno que caía sólo sé que los guardo como un gran tesoro. El sobre está muy amarillo y con
era una referencia del afuera. pintas de óxido. Los poemas se mezclaron, por lo tanto no sé cuáles son de un
$k
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Ese infierno
"'--------------------=.:.:.;.;.:.::.:.:.:.:. :A~ct~is~I~A~Id~i~ni~I~G~a~rd~e~ll~aLI~~~w~in~l"~o~ka~r~-------------------------~135

autor y cuáles del otro. Para mí no tiene ninguna importancia; en todo caso, Elisa. ¡Exactamente! Y después comenzaron a mantener vivas a las compa-
fue armándose un nuevo libro, escrito por ambos. ñeras que tenían a sus maridos en libertad todavía militando, porque supo-
Cristina.¿Y nunca se lo contaste a ellos? Seguramente, les gustaría saberlo. nían que con esas mujeres, esposas de oficiales montoneros, iban a lograr
Munú. A mediados del año 2000 estuve en la presentación de un libro escri- chupar a sus compañeros, en otras palabras las tenían de rehenes.
to por un compañero también sobreviviente de la ESMA. Yo sabía que Juan Gel- Miriam. Había un pequeño grupo de secuestrados que fomentaba la creación
man sería uno de los presentadores, así que tomé coraje y fui con mi sobre. de trabajo para otros prisioneros. Ninguna de nosotras formó parte de ese gru-
Cuando terminó el evento, lo esperé, me acerqué, le comenté que era sobre- po, era gente que había tenido mayor nivel dentro de la Organización.
viviente de la ESMA y que quería contarle algo. Se me quebraba la voz y no po- Elisa. A mí solamente me preguntaron si sabía escribir a máquina.
día hablar; cuando me recompuse, le dije: "Quiero darte las gracias porque sos Munú. Yo sabía dibujar y me pusieron a hacer mapas y falsificar documentos,
una de las personas que me ayudaron a sobrevivir en la ESMA". Me miró sor- sabía francés y me mandaron a traducir diarios.
prendído y le conté la historia. Nos quedamos mudos, mi sensación era de pro- Miriam. Yo también traducía artículos del francés y el inglés. Les preocupaban
funda emoción. Juan me dijo: "Se lo voy a transmitir a Mario': A mí me pa- el New York Times, el Financia/ Times, Le Monde, pero por sobre todo el Latín
reció fantástico. Cuando se iba, se dio vuelta y me dijo: "Gracias por haber American Newsletter, un boletín que publicaba Rodolfo Terragno 6 en Londres
sobrevivido". Me fui a un baño y me puse a llorar. Luego salí a la calle y cami- y distribuía en Europa. Tenía muy buena información, generalmente sobre la
né, caminé mucho, sintiendo una mezcla de angustia y felicidad. interna militar, y hada denuncias. Esa revistita los volvía locos, ¡los hada sen-
tir tan vulnerables! Cada vez que la recibían me ordenaban que la tradujera
Miriam. Cuando me llevaron a la ESMA, en el año 1978, Chiqui vino a verme urgente. Yyo me regodeaba cuando veía la bronca que les daba. También, a ve-
a la piecita del Sótano donde me tenían y me dijo: "Acá vas a tener la oportu- ces, a los que trabajábamos en la oficina de Prensa de la Pecera nos hadan es-
. nidad de ver a tu familia en un futuro. Estamos haciendo diferentes traba- cribirnotas que después se leían textualmente en el noticiero de Canall3, que
jos". No me explicó en qué consistían, pero entendí que no era ningún traba- estaba intervenido por la Marina, o en Radiodifusión Argentina al Exterior.
jo de inteligencia, sino que se trataba de algo más concreto. Elisa. Considero que no fue casualidad que la oficialidad montonera que es-
Elisa. Trabajar era prolongar la vida. tuvo secuestrada en la ESMA quedara con vida, sino que había un grupo de
Miriam. Claro, utilizar las habilidades que se tuvieran. Hace poco leí sobre los marinos, con MASSERA a la cabeza, que tenían un proyecto político y ahí entra
científicos que por ser disidentes eran enviados al Archipiélago Gulag, 5 en la en escena "la Materia Gris Montonera". Algunos compañeros tenían mayor
ex Unión Soviética, y que dentro de la cárcel continuaban trabajando, produ- poder de negociación porque ya habían demostrado su capacidad en el tra-
ciendo ciencia. Otro ejemplo más de la utilización de la fuerza de trabajo ... bajo, entonces pidieron la infraestructura necesaria como para poder ejecu-
Elisa .... esclava. tar las tareas que les asignaban. Así nacieron los trabajos de archivo. Recuer-
Miriam. Esclava. De la capacidad intelectual de los presos. do que seleccionábamos temas y recortábamos las publicaciones de distintos
Adriana.Estando en Capuchita, Verónica me había dicho que me iban a ofre- medios gráficos. Por ejemplo, un trabajo que yo hacía era el marcado de no-
cer trabajar y que yo debía aceptar, porque era la única posibilidad de sobre- ticias y luego una síntesis informativa.
vivir y poder contar luego lo que había pasado allí dentro. A mí me parecía in- Munú. A los compañeros que tenían tareas asignadas se lograba alargarles la
digno, pero ella insistía; parecía una contradicción en una militante que se veía vida. Cuando yo ca~ ya el Staffestaba en funcionamiento. A los que habían fo-
tan comprometida, dura, firme. mentado esa estructura los vi muy poco, porque estaban arriba, en la Pece-
Elisa. Los primeros presos que trabajaron, lo hicieron en Inteligencia. Apa- ra, y comenzaban a irse.
rentemente hadan inteligencia con el marcado. Luego, en octubre de 1976, se Miriam. Entonces, un grupo de secuestrados influyó sobre los marinos del
produce una gran caida. Cae prácticamente la plana mayor de la Organiza- Grupo de Tareas 7para generar un espacio donde pudieran trabajar los chu-
ción. Creo que a partir de allí empezaron a pensar: ¿con estos cerebros qué po- pados. Alentaron el plan político de MASSERA para que hubiera cada vez ma-
demos hacer?
6. Rodolfo Terragno. Abogado, escritOr y periodista. Exiliado durante la dictadura. Actualmente mili-
Miriam. Con esta materia gris. ta en la Unión Cívica Radical. Fue diputado, ministro y Jefe de Gabinete.
5. Prisión de la Unión Soviética. 7. Denominación de los grupos represivos, durante la Dictadura.
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yor necesidad de mano de obra, porque eso significaba la posibilidad de sal- Munú.¿Y después se quebró?
var más vidas. Elisa. Claro, y la gente desaparecía y nadie entendía.
Elisa.Recuerdo que después de estar un tiempo en Capucha, vino a verme el gor- Munú. Me parece pesado endilgarle a un secuestrado haber inventado el sis-
do SELVA. No me preguntó si quería vivir, sino si sabía escribir a máquina. Tenían tema del dedo. Eso es pensar que los marinos eran todos unos pelotudos, que
que escribir el "Informe O'; que era uno de los trabajos. Se trataba de un boletin los cursos de Inteligencia que habían hecho no les habían servido para nada.
que tenía como objetivo cambiar la imagen de la Argentina en el exterior. Se re- Tenían un montón de gente secuestrada, bajo tortura y presión de muerte
dactaría en distintos idiomas y luego se distribuiría en las embajadas. Como les inminente, que conocía a otro montón de gente. Nada mejor que usarla y sa-
faltaban manos que supieran escribir a máquina, me sacaron de Capucha. Una carla a marcar. En la época en que yo estuve,ellos sabían bien quién marca-
compañera me decía que se acordaba de mí escribiendo con la Composery de que ba y quién no, sabían a quién sacar en los paseos.
lasotrasmujeresqueestabanasignadasconmigoaesa tareamequeríanmatarpor- Elisa. ¿Sabían?
quepermanentemente me equivocaba. Realmente era asi, yo no pegaba una, me Miria m. Yo creo que sí.
equivocaba siempre. Tal vez, como dije antes, fuera una forma inconsciente de boi- Elisa. Es cierto, siempre en cada lancha había un marcador.
cot o resistencia, pero perturbaba el trabajo de las demás. Munú.¿Cómo en cada lancha?
Munú. Cuando comenzó el conflicto con Chile por el Canal de Beagle,8 ese mis- Miriam. En cada auto había alguien que marcaba seguro.
mo grupo de secuestrados alentó a los marinos a participar para que, según Munú. Nunca había oído lo de la lancha y no siempre había un marcador. A
decían, desplazaran su atención de los secuestros y la concentraran en resol- mí me sacaron cuatro· veces y .en una sola hubo gente que marcaba.
ver el tema con los chilenos, para que dejaran de cazar gente. No sé si lasco- Miria m. A mí me sacaron solamente en un paseo. Me llevaron a Lomas de Zamo-
sas fueron así, lo que si es verdad es que a mí me pusieron a calcar y superpo- ra9 y yo iba tranquila porque nunca había pisado esa zona. No había peligro.
ner mapas del Beagle, a marcar dónde tenían las bases ... Munú. No conocías a nadie.
Elisa. Tal vez sea cierto que, al comienzo del proyecto, quien tenía más posibi- Miriam. ¡No sabía ni dónde quedaba! En el mismo paseo íbamos la Cabra y yo,
lidades de sobrevivir era la oficialidad montonera, porque podían utilizarlos, que no marcábamos. Pero también iba otro secuestrado que parece que sí co-
incluso para escribirle los discursos a MASSERA, para darle otra visión política. nocía gente en ese lugar y no sabíamos qué iba a hacer. Digamos que el cen-
Miriam. Claro. Si el mismo MARIANO me dijo que en esta guerra había muer- tro era él, nosotras íbamos de relleno, por las dudas, porque siempre conve-
to Jo mejor de la juventud argentina. A la que sobrevivió, pensarían, siendo nía llevar mujeres.
la mejor, ¡usémosla para nuestro proyecto! Munú. Llevaban mujeres para disimular. Una de las veces me llevaron con la
Elisa. Pienso que al principio los marinos pidieron que les recortaran los dia- Cabra a LanúslO. En ese paseo me robé de un negocio una esteca para traba-
rios, después seguramente pidieron la síntesis informativa y, como les gustó, jar en cerámica...
siguieron pidiendo. Miria m. ¡Qué tonta!
Munú. Cuando ellos arman el Mini-staff, ¿tienen ese objetivo? Munú. Y además volví a la ESMA contándolo. No solamente me la robé sino
Miriam. No, las razones para que sobreviviera la gente que integró el Mini- que además en ningún momento lo oculté, y se armó toda una batahola ...
stafffueron muy distintas. Me mandaron a Capucha de nuevo, castigada, porque, según dijeron, si los del
Elisa. El Mini-stafftenía funciones de Inteligencia. El objetivo era encontrar la negocio se daban cuenta, podían llamar a la Policía, y ellos estaban en un área
forma de chupar a más gente. Yo no sé si es verdad, pero uno de los secuestra- que no les correspondía y sin luz verde. Qué claro es todo a la distancia, el
dos que formaba parte del Mini-staff, Go., se jactaba de ser el creador del dedo: tiempo permite comprender lo insólito que era lo que vivíamos en ese mo-
Munú. Yo venía de La Plata y allá también existía. No creo que éllo hubiera in• mento. ¡A mí me mandaron a Capucha por robar una esteca y ellos se roba-
ventado acá y luego llevaran el sistema para allá. Esta gente había hecho, co- han hasta los bebés!
mo todos sabemos, varios cursos de Inteligencia aquí y fuera del país. Elisa. Pero eran ellos, no vos.
Elisa.Lo que pasó conGo. fue terrible. Cuando cayó no cantó a nadie; se ban- Munú. Otra vez fue muy jodido. Me llevaron con un secuestrado de los que mar-
có catorce días de picana. 9. Localidad del Gran Buenos Al res.
8. Ubicado en el sur de la Argentina, zona de permanente conflicto con Chile. 10. Localidad del Gran Buenos Aires.
Ese infierno :A~ct~is~I~A~Id~i~n·~,¡~G~a~m~e~ll~a~I~Le~w~i~n~l"~o~k~ar~-------------------------~139
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caba a unos bares que hay en el subte debajo del Obelisco. Formaron dos gru- entendía nada, pero siempre sobrevolaba el temor de estar perjudicando a al-
pos, uno en cada bar, y en medio circulaba una marea de gente. De pronto ba- guien sin saberlo. La mayoría de los días hacíamos tareas rutinarias, de oficina,
jó por la escalera un viejo compañero de militancia que me vio y se acercó a salvo cuando se presentaba una demanda puntual, que podía resultar inofen-
saludarme. Fue desesperante. Yo sabía muy pocas cosas de él por la compar- siva en esos términos o generar una gran tensión por el riesgo que implicaba.
timentación de la militancia, y estaba obligada a hablar todo el tiempo, no Una vez me hicieron hacer un llamado a una escuela a la cual estaba vincula-
podía permitir que él hiciera alusión a nuestro pasado. Era la bol uda que le da una persona que ellos querían localizar. Me puse tan nerviosa que, además
hablaba de cualquier tema. Había tres OPERATIVOS sentados en la misma me- de manejarme muy torpemente y no obtener ningún resultado, lo que debo
sa que escuchaban los detalles de la conversación, y tenía que convencerlos de haber logrado es alertar sobre un llamado demasiado extraño. En otra oportu-
que se trataba sólo de un amigo. nidad alguien me asignó la tarea de revisar una valija que habían traído de la ca-
Miriam. ¡Y qué pasó? . sa de una pareja recién secuestrada. Yo me resistía a hacerlo, pero después pen-
Munú.Eso lo logré. Pero mientras esto sucedía, los del otro grupo se levanta- sé que era mejor que lo hiciera yo antes que un marino. Durante todo el tiempo
ron corriendo, bajaron unas escaleras y comenzaron a escucharse los gritos que ocupé en esa tarea sentí un dolor indisimulable. Había muchas fotos con
de una mujer a quien subían a la rastra. Ella gritaba que la secuestraban, que escenas de la vida cotidiana de esos compañeros, que afortunadamente sobre-
iba a buscar a sus hijos ... Fue demasiado horrible, como ver tu propio secues- vivieron, y miles de papeles. ¡Cómo saber cuáles eran comprometedores! Ter-
tro y ser parte de éL Pasaron aliado de nosotros sin que ella dejara de gritar. miné haciendo una clasificación en la que distinguí los elementos que podían
Los que estaban conmigo dijeron "vamos': saludé al compañero con el que yo tener valor afectivo y que entregué bajo cuerda después a los compañeros, otros
conversaba, que estaba tan pálido como yo, y me fui con todos ... que me encargué de destruir y algunos que con gran esfuerzo separé bajo hipó·
Elisa. Y la tuvieron en la ESMA. tesis poco probables como para justificar toda la clasificación. También era
Munú. La tuvieron pocos días y dijeron que la habían dejado ir a su casa, que muy penoso permanecer en ese lugar porque, como los OPERATivos se concen-
la iban a controlar porque querían hablar con su marido, pero que ella se ha- traban en un espacio contiguo en el mismo Dorado, se vivía permanentemen·
bía metido en una embajada. te el clima de salida y regreso de la patota; ésa es una de las escenas de mayor im ·
Miriam. Vaya a saber si es cierto. potencia y angustia que recuerdo. Sin embargo, aún así, el estar trabajando
Munú. Sí, es verdad, porque en el año 1982 yo fui a Barcelona a visitar a unos representaba efectivamente una posibilidad de sobrevida propia y de inciden-
compañeros que no veía desde La Plata. Para mi llegada habían preparado cia en quienes tomaban decisiones para preservar otras vidas.
un asado. Había como diez argentinos, a los que no conocía. Me preguntaron Elisa. No sé si llegué yo a contar acá la situación que viví en la ESMA... per-
por la ESMA, todavía se sabía muy poco y de alguna manera se hizo alusión dón, en Cancillería, cuando tenía a los dos VERDES controlándome.
al hecho de los paseos. Yo conté esta historia y una de las presentes me dijo. "Esa Munú. ¡Para vos era la misma cosa la ESMA que la Cancillería!
mujer era yo". Elisa. Y sí, erala misma cosa. Para mí era lo mismo. Si querés la interpretación
Miriam. ¡Ah! psicológica, te la doy. Además, al comienzo trabajaba en Cancillería pero to-
Munú. Fue muy emocionante... Estaba viva, estaba ahi, yo también ... la abracé muy davía dormía en la ESMA.
fuerte, profundo, con la piel erizada. Seguro que fue algo totalmente nuestro, Cristina. Para ella la Cancillería fue una extensión de la ESMA.
es muy dificil que los otros hayan podido sentir lo que había en ese abrazo. Munú. Creo que trabajar con ellos para todos nosotros tuvo el mismo signi-
ficado.
Cristina. Cuando se presentó la oportunidad de incorporarme a trabajar no me Elisa. Seguía secuestrada.
resultó sencillo disociarlo de la idea de "colaboración". Sin embargo, fui enten- Miriam. Si hasta reaccionaba al nombre de guerra...
diendo que era una forma de poder circular, con riesgos por supuesto, ya que Elisa. ¡Más bien! Una vez, cuando hacía muy poquito tiempo que estaba ahí,
podía cruzarse alguna tarea que afectara a algún compañero de afuera. Yo te- tenía a los dos VERDES de custodia en la puerta de Prensa y Difusión de Can-
mía eso permanentemente. Me asignaron al Dorado, donde tuve que hacer fo- cillería y vino la mamá de Teresa Israel, una abogada desaparecida, a pregun-
tocopias, pasar textos a máquina, sobre todo armar ejemplares del famoso Dos- tar por su hija.
sier y, lo más terrible, desgrabar conversaciones pinchadas, de las que no se Liliana. ¡Fue a hacer la denuncia?
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Elisa. No, me preguntó si podía hablar con el Capitán Pérez Froio, en ese mo- guía con la capucha puesta, no quería preguntarles a ellos por miedo a que me
mento Director de Prensa y Difusión. Ella sabía que la Marina tenía gente mandaran a otro destino. Y como siempre había tratado de separarme de la
secuestrada y quería hablar con él para preguntarle por su hija. Esa mujer ni otra gente que provenía de la ESMA, que también había estado secuestrada,
intuía el peligro que corría; ahí estaban, y hubiesen podido verla, el DuQUE, JI- pude incorporarme fácilmente a otra oficina.
RAFA, FELIPE. Le pedí que se fuera, que yo no sabía nada de eso. Podía haberle Liliana. ¿Pero vos estabas con documentos legales?
dicho: yo soy una secuestrada, no diga nada. Pero sabía que la señora no iba Elisa. Era un trabajo. ¡Era una empleada! A esa altura me habían dado un tra-
a poder callar semejante testimonio. En pleno año de 1978 hubiese sido una bajo totalmente desconectado de la ESMA. ¡Hasta iba a ascender!
revelación. Pero le dije que yo no sabía nada por su cuidado, que por qué no Liliana. ¡Ibas a ser diplomática!
iba a otro lugar. Ella me miraba suplicante y me decía:" ¿Qué te parece, pue- Elisa. ¡Se fueron todos Jos marinos y yo me quedé! Mis compañeritos de
do ir a la ESMA?'; y yo que no, que mejor vaya a otro lugar, vaya a una iglesia. trabajo no sabían de dónde venía yo, no sabían que era una desaparecida y
Me contaba que estaba averiguando, que iba de cuartel en cuartel y no tenía que los marinos me habían llevado ahí. Entonces entran los aeronáuticos ...
ninguna respuesta .... ¡Qué historia! Uliana. Se estaban repartiendo los Ministerios entre las distintas Armas, ¿no?
Miriam. ¿La hija estuvo en la ESMA? Elisa. Claro, entraron los aeronáuticos en Cancillería después de un periodo
Elisa. No sé. Creo que es la primera vez que cuento esto. en que estuvieron los marinos. Yyo seguía siendo una empleada.
Miriam. La piba era del Partido Comunista, una abogada del PC. Miriam. Bien conceptuada... (risas)
Elisa.No puedo explicarles la angustia y la desesperación que sentí. Ella no ha- Elisa. El Comodoro Boittier pasó a ser en ese momento mi jefe directo, como
bía entrado, sino que se quedó en la puerta, muy cerca de donde estaban los VER- Director de Prensa y Difusión de la Cancillería. Al irse la Marina, las Jefatu-
DES. Yo la hice sentar y hablaba bien bajito para que ella hiciera lo mismo. Los ras fueron cubiertas con gente de carrera y por lo tanto yo me relacioné con
VERDES podían estar escuchando. ¡Los nervios que pasé! Y también el otro te- ellos. Este Comodoro quería nombrarme su secretaria. (risas) Entonces la
mor, el preguntarme por qué me habían pedido que la atendiera. Los emplea- gente reaccionó, compañeras mías de esos años de Ministerio me decían
dos fijos de la Cancillería me hicieron ir a hablar a mí, o sea que ellos sabían. quién era yo para tomar ese puesto. Ylas primeras que pusieron el grito en el
Miriam.¿Sabían qué? cielo fueron aquellas que, yo suponía, sabían mi historia.
Elisa. Que yo era distinta, que yo no era una empleada común. Munú ¡Claro!
Uliana. ¿Qué sabía la gente de planta de Cancillería? ¿Nunca se habló de esto? Elisa. Podían haber dicho. ésta es una chupada de la Marina, ser contunden-
Elisa. No, fehacientemente no. Pude decírselo a algunos compañeros con los tes. Sin embargo, dijeron simplemente que yo había sido traída por la Mari-
que después tuve mucha confianza. Les conté que había trabajado ahí en ca- na y que era contraproducente. Por eso me dejaron en el mismo puesto.
lidad de secuestrada de la Marina. Mucho más no pude contarles porque se Liliana. ¡Te salvó la envidia!
quedaron helados. Estoy segura de que algunos Jo sabían, o se lo imagina- Elisa. ¡Imaginen la locura que yo tenía para seguir adentro! Ya era el año 1980.
ban; entre ellos había varios con mucha antigüedad y muy relacionados con Estand,o ahí me enteraba de las cosas que iban pasando en el exterior, porque
los diplomáticos, y estos, a su vez muy relacionados con las Fuerzas Armadas. a Prensa y Difusión de la Cancillería llegaba la correspondencia y, con ella, Jos
Otros seguramente pensarían que nosotras éramos mujeres de los marinos. primeros informes.
No sabían cuál era el grado de conexión que teníamos con ellos ni por que es- Uliana. Cuando llegó la Aeronáutica, ¿en qué situación estabas? ¿Estabas nom-
tábamos ahí. Pero obviamente la relación de poder que tenían los marinos con brada?
nosotras era distinta de la que tenían con el resto del plantel de esa Dirección Elisa. Tuve todas las posibilidades de pelear mi nombramiento. Pero eviden-
de Cancillería. Para ellos eran sus jefes, que era Jo que yo quería lograr; pero temente mi locura no llegó a tanto. En algún lugar mío, tenía claro que tenía
para mí eran también mis torturadores. No puedo olvidar que mi primer que irme. de allí.
"jefe" ahí adentro fue el DUQUE, mi torturador. Liliana. ¿Y quién te pagaba?
Munú. ¡Para olvidarlo! Yo creo que había empleados que sabían. Elisa. Me pagaba Aeronáuticac Me pagaban en negro, de los fondos reser-
Elisa. No sé si sabían. Si lo sabían, eran tan pícaros que se quedaron callados. vados.
Después, cuando los marinos se fueron de la Cancillería, ¡yo me quedé! Se- Munú. Los marinos también habían armado una oficina que tenía algo que
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ver con videos. Se decía que habían llevado allí el archivo de fotos del dia- Cristina. Y nosotros les dábamos manija con el asunto de lo grave que era
rio Noticias)! ¡Saben algo de eso? la epilepsia.
Elisa. Siempre circuló ese comentario, pero no lo sé con seguridad. _ Munú. Fueron dejándola y al fin se quedó en su casa.
Munú. ¡Era un archivo que sólo tenía fotos relativas a hechos políticos, o Miriam. Lamentablemente, era un arma de doble filo. Podrían haber pen-
era que yo miraba sólo los actos de la Juventud Peronista? Ese archivo ha- sado que la enfermedad se le había desencadenado por la tortura y hacer-
bía estado en la Huevera. la desaparecer para que nunca nadie pudiera acusarlos de haberle dejado
Elisa. En mi época estaba en la Pecera, de ahí los compañeros tomaban in- marcas físicas ... No sé como le habría ido si ellos hubieran pensado eso.
formación para elaborar alguna nota o discurso. Eran imprevisibles, nunca se sabía cómo reaccionarían.
Munú. Cuando a mí me dejan comenzar a circular por el Sótano, digamos Adriana. Por suerte no fue así. Le hicieron un verso al padre, a toda la fa-
agosto o septiembre de 1978, ya estaba allí. Yo dormía en la Enfermería, me milia. La madre estaba agradecida por lo bien que la habían cuidado.
ponían anteojitos y me cruzaban a la Huevera. Como no tenía otra cosa que Cristina. Yo en Capucha tuve aliado a una mujer muy sencilla que era em-
hacer miraba el archivo. En ese momento yo ignoraba que era de Noticias y pleada doméstica. Fueron a secuestrar a alguien y la trajeron a ella. Estan-
pensaba: ¡Cómo, cuántas fotos nuestras tienen! No recuerdo haber visto co- do en Capuchita le dio un ataque de epilepsia.
sas escritas, solo vi fotos. Adriana. La atendí yo.
Miriam. ¡Dónde habían chupado ese archivo? Cristina. ¡Te acordás?
Munú. No sé. Adriana. Primero buscaron a Andrea, que estudiaba Enfermería. Como An-
Elisa. Cuando yo llegué ese archivo ya estaba. drea no estaba me llevaron a mí, que había cursado hasta quinto año de
Munú. ¡Noticias cuándo cayó? Debe de haber habido un allanamiento don- Medicina. Me llevaron tabicada a una habitación que estaba aliado del ba-
de la ESMA tuvo algo que ver. ¡No creo que lo hubieran comprado! (risas) ño, yendo para la Pecera. Me hicieron entrar y en el piso estaba esta mujer
Elisa. ¡Comprado? con su convulsión. La atendí, les expliqué a los VERDES cómo tenían quema-
Munú. Que otro Grupo de Tareas lo hubiera chupado y los de la ESMA le hu- nejar a una persona epiléptica. Ahí estaban sólo ellos. Una vez que les di la
bieran dado dinero para tenerlo. ¡Era un muestrario de caras! Ahí estábamos clase magistral sobre manejo de un epiléptico, se asustaron y me sacaron de
todos. la habitación. Aparentemente, no debían permitirme atender a nadie.
Munú.Era una trasgresión.
Adriana. En noviembre de 1978 yo estaba en Capucha, aliado de Danielo y Adriana. Me sacaron y de muy mala manera me llevaron de vuelta. Después,
no sé cuánta gente más. Después nos pasaron a un Camarote con la Flaca. cuando ya estaba abajo, en el Dorado, mi función era traducir al alemán el fa-
Nos habían dado una máquina de escribir para practicar, para que no nos moso Dossier que habían escrito otros compañeros sobre la historia de las
aburriéramos. (risas) Yo le dictaba tangos a ella y ella me dictaba cosas a mí, organizaciones armadas en la Argentina. ¡¿Me querés decir para qué?!
tratábamos de aprender a escribir sin mirar las letras y así pasábamos el día. Miriam.No ibas a cuestionarles la necesidad. ¡Al alemán?Vos, chocha de la vida.
Elisa. ¡Siempre adentro del Camarote? Adriana. Pero yo les decía: "Si no me traen un diccionario, tengo que llamar
Adriana. Sí. á mi papá". ¡Todos los días llamaba a mi viejo!
Elisa. ¿O sea que vos nunca llegaste a trabajar? Miriam. ¡Ah! ¡Para hacerle consultas!
Adriana. Sí, yo trabajé. En diciembre llevaron a la Flaca a su primera visita Adriana. Claro, cómo se dice tal cosa en castellano, cómo se dice tal cosa en ale-
~cuando estaba llegando a su casa hizo una convulsión. Había sido epilép- mán. ¡Todos los días! De lunes a viernes lo llamaba a mi viejo.
tica; tuvo la gran suerte de hacer una convulsión en ese momento, porque Miriam. ¡Qué bueno! Él estaría aliado del teléfono, esperando. ¡Qué angustia
~e. asustaron y no fueron a buscarla más. Cada tanto empezaban con que la de los padres!
man a buscarla, con que la dejaban. Hasta ellos mismos se reían de la si- Adriana.A propósito, cuando_estábamos ahí escribiendo a máquina tuvi-
tuación. Qué absurdo todo, qué arbitrario. mos acceso a una carta. Era de una peluquera que era madre soltera. La ha-
bían chupado y el hijo, que era chico, había quedado desamparado, sin na-
11. Diario de orientación peronista, cuya linea política respondía a Montoneros. die que lo cuidara. Me parece que era uruguaya y que estaba en la peluque-
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rí~ cuando chuparon a la madre de un compañero militante. La carta era gráfica, los de la imprenta, los intelectuales de la Pecera, hicieran cosas que
desgarradora, lloramos todas. le sirvieran a alguien. Estoy convencida de que mi terrible esfuerzo de
Munú. ¿Entonces ella cayó porque era la peluquera? adaptación tuvo más que ver con lo emotivo, adaptarme día a día a lo que
Adriana. Sí, porque estaba en el lugar y vio el episodio. Ella escribió esa car- me parecía que no los molestaba, tratar de ser lo que ellos esperaban de mí.
ta diciendo "Por favor, llega Navidad, soy sola con mi hijo, la única que Elisa. Una constante simulación. Con toda la carga interna que eso significaba.
puede protegerlo soy yo, qué va a ser de él sin mí..:' Después la largaron. liliana. Referida no sólo a una tarea laboral, sino a una actitud general. Para
Cristina. Sí, sí, estaba al lado mío en Capuchita. Recuerdo que estaba deses- mí ese esfuerzo fue terrible, más aún que el que realizaban los que quizás es-
perada, hablaba y lloraba todo el tiempo. Yo hacía poco que había caído. taban convencidos de que hacían algo que laboralmente servía.
Munú. Como no tenía nada que ver con nada, la tendrían en Capuchita pa- Miriam. Nosotros, por el hecho de que ustedes trabajaban en la oficina de In-
ra que no viera ni escuchara nada. Pobre mujer, ir a parar a Capuchita ... teligencia, creíamos que hacían algo terriblemente importante para ellos. Yo
Elisa. Al comienzo, los que estaban en Capuchita eran solamente los que nunca te pregÍmtabalo que hacías, justamente por eso. Entre los demás pre-
chupaba el SIN.12 sos sí hablábamos de nuestros trabajos. ¡Con ustedes, nunca!
Miriam. Claro, son distintas épocas. Hace poco pensaba que si uno se pu- liliana. No iban a ponernos a Jorgelina y a mí a hacer tareas de Inteligencia ...
siera con malas intenciones a comparar los testimonios, sin tener en cuen- ¡Tan idiotas no eran!
ta las épocas, aparecerían un montón de contradicciones porque todo fue Miriam.¿Pero qué hacían?
cambiando. Permanentemente estaban cambiando todo de lugar, constru- liliana. Pasábamos cosas a máquina, papelitos que andaban dando vueltas
yendo y remodelando. por ahí. A lo mejor esté descalificando el trabajo que hacíamos Jorgelina y
Elisa. Claro. yo porque no me animo a decirme a mí misma que todo eso que pasábamos
Adriana. Yo memoricé un detalle: que de Capuchita al piso de Capucha ha- a máquina, en algún momento, sirvió para hacer tareas de Inteligencia en se-
bía diecinueve escalones. Creía que a pesar de las remodelaciones no iban rio. Por ahí fue así y yo no me banco pensarlo.
a agregar o sacar un escalón y pensaba que ese podía ser un dato útil algu-. Miriam.¿Cómo era un día tuyo en el Dorado? ¿A qué hora llegabas? ¿Qué hacías?
na vez. liliana. Llegábamos entre las nueve y las diez de la mañana. Había un largo pe-
riodo en el que tomábamos mate y limpiábamos. Cuando estaba MOCHO se
Miriam. Todos teníamos distintas estrategias de supervivencia dentro del hablaba, se conversaba. También había que ordenar y clasificar papeles de
Campo. Cada uno asumía un rol, un personaje. Desconozco si coincidían interrogatorios de otras Fuerzas.
los criterios de selección que tenían ellos para ponernos a trabajar y dar- Miriam. ¿Les pasaban interrogatorios de otras Fuerzas?
nos la posibilidad remota de sobrevivir, con el rol que uno asumía después, liliana. Sí, había que clasificarlos, pasarlos a un bibliorato, después a otro bi-
pero me parece que en general sí había coincidencia. Internamente, tal vez bliorato, y así. Durante algún tiempo nos hicieron desgrabar conversaciones
de modo instintivo, uno percibía por qué lo habían seleccionado y se telefónicas; se trataba de pinchaduras que no tenían nada que ver con inteli-
adaptaba a eso, se anquilosaba, se acomodaba en ese rol. gencia política. Eran asuntos comerciales, negocios de ellos, seguimiento de
liliana. Pero no solamente el rol en cuanto al trabajo sino que esa adapta- infidelidades. Me he pasado semanas enteras desgrabando cbarlas de muje-
ción comprometía nuestro mundo interno, nuestra personalidad. Toda res con sus amantes.
nuestra subjetividad se acomodaba a esa relación con ellos. Uno sabía que Miriam. ¿Mandaban seguir a sus propias mujeres?
aceptar trabajar significaba tener la posibilidad de sobrevivir y entonces liliana. Eran negocios privados, como si fuese una agencia. No sé si MARIANO
trataba de adaptarse, pero yo estoy convencida de que había más. Yo nun- o SELVA, ellos estaban muy ocupados con la logística, pero tendrían amigotes
ca hice ningún trabajo concreto, nunca serví para nada ahí adentro. Está- que estaban en inteligencia privada, y que iban mitad y mitad con la guita.
bamos todo el día paveando con Jorgelina en el Dorado. Lo que hacíamos Miria m. ¿No recordás ningún nombre?
era totalmente inconducente. Tal vez otras personas, los que trabajaban en Liliana. No, para mí era todo desconocido.
Miria m.¿ Y eso a quién se lo entregabas?
12. Servicio de Inteligencia Naval. liliana. Siempre a MARIANO o a SELVA. Después otros oficiales iban a pedirles ese
Ese infierno
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material. Eran negocios privados. También he desgrabado interrogatorios. Liliana.Supongo que en los Jorges. En el Dorado había un armario lleno de ar-
Elisa.¿lnterrogatorios de gente nuestra? mas, pero no sé si eran las que usaban para Jos operativos. Las sacaban, las
Miria m. ¿De tortura? limpiaban ... ahí no nos hadan participar, por suerte. Con eso se los entrete-
liliana. Sí, he desgrabado interrogatorios de tortura. nía a los cuatro zumbos que hadan las guardias. A MOCHO, al sordo )ULIO...
Miria m. ¿Ellos Jos grababan? Elisa. ¿Quién es el sordo Juuo?
liliana. Sí los grababan. Era terrible. Cristina. Era un zumbo que estaba en Inteligencia. Una vez me hicieron lim-
Miriam. ¿Gente que estaba en Capucha? piar una heladera y para eso me trajeron un bol grande de vidrio con agua y
liliana. SL. detergente. Me quedé petrificada porque ese bol resultó ser la ensaladera
Miriam. ¿Y de qué te acordás? donde mi abuelo hada su famosa ensalada de frutas. ¡Era inconfundible!
liliana. Puntualmente no me acuerdo de nada. Lo que sí recuerdo es que eva- ¡Verla ahí me ponía loca! La habían robado de mi casa. El sordo JULIO se dio
luaban si Jos interrogatorios mediante tortura servían o no. La información cuenta y me preguntó qué me pasaba. Cuando le dije, para mi sorpresa, la
era fragmentada, entonces MARIANO leía y decía no, es mejor convencer a la gen- vació, la envolvió y la guardó sobre un armario. Un par de días después, HoR-
te de otra manera de que colabore. Esas eran las tareas en Inteligencia. AJo me- MIGA la descubrió y la tiró.
jor nuestro trabajo servía, pero mi sensación era que el esfuerzo monstruo- Munú. Qué horror eso de encontrar tus cosas circulando en manos de estos
so era la adaptación. a ellos. tipos. Lo que contás los pinta cabalmente al sordo )ULIO y al HoRMIGA. Por
Miriam. Y cuando preparaban un operativo, ¿Jo hablaban delante de ustedes, suerte siempre había alguno menos hijo de puta que el resto.
o se encerraban? Uliana.El sordo JULIO era un personaje. Nunca supe si era sordo o se hada. Ima-
liliana. Se encerraban. A veces con )orgelina escuchábamos el quilombo del giné que debe de haber sido sordo porque una vez hablaba de que tenían que
otro lado del tabique. El Dorado estaba dividido. operarlo del oído. Con Jorgelina y conmigo era muy amable. El más jodido
Miriam. Yo entré muy pocas veces. era HORMIGA.
liliana. Había una mampara: de un lado estaban las oficinas y del otro arma- Cristina. Un día estábamos varios compañeros y vino HoRMIGA y nos mostró
ban los operativos. una fotografía que iba a presentar en un concurso. No era casual que nos
Cristina. Había cuartos cerrados. mostrara esa obra y, mucho menos casual, que ésa fuera su producción. Era
liliana. Sí. Y tenían un pizarrón. El Dorado era un espacio muy grande, con en blanco y negro, muy lúgubre; en un primer plano aparecían creo que va-
una división. La parte de adelante había quedado como un salón, que es don- rias figuras del tipo Ku Klux Klan, pero con túnicas negras. Más atrás, sobre
de estuvo MASSERA. Tenía una entrada por la derecha y una por la izquierda; un fondo grisáceo, se veían unos árboles, cipreses o álamos, negros, como es-
la izquierda era Comunicaciones, donde se escuchaban las radios con las que fumados. Era una representación de la muerte desde el horror, daba escalo-
se mantenían en contacto. Yo nunca entre ahí, sólo escuchábamos los soni- fríos. Entonces, regodeándose, dijo que no sabía cómo titularla. Yo le dije.
dos. En la de la derecha estaba la oficina central, que era de MARIANO o SELVA, "Ésa es la parca'; se lo dije para descolocarlo porque no iba a saber qué que-
según quién estuviera a cargo de todo el Grupo de Tareas. Había otra ofici- ría decir. Meses después, estando en casa de mi familia, leyendo el Clarín,
na chiquita donde guardaban trastos. Dividían con mamparas que solían ¿qué encuentro? Ni más ni menos que la foto de ese ser despreciable, entama-
cambiar de lugar; entonces a veces Jorgelina y yo estábamos en una oficina ño pequeño, pero inconfundible. ¡Había ganado el muy hijo de puta! Y recr>-
grande, a veces en una chiquita.Aloszumbos se les ocurría que querían cam- nozco que me dolió el estómago cuando leí el epígrafe, se llamaba "La parca".
biar su boliche y las corrían. Aliado de la entrada estaba la cocinita. Munú. A mí también me mostró fotografías en algún momento en que me
Miria m. ¿Y los OPERATIVos dónde estaban? llevaron al Dorado, era un tipo muy jodido. Una vez que entré en la Pecera,
liliana. Eso no lo sé. A lo mejor había otro lugar cerrado en el Dorado que yo algo que tenía prohibido, me vio por la cámara de televisión desde donde
no recuerdo. Ahí no estaban. controlaban Jos movimientos, me mandó llevar por el PABLITO y me pegó un
Cristina. Pero pasaban por ahí. reto como si hubiera sido el jefe máximo del Grupo de Tareas.
liliana. Si, entraban y salían. Uliana. Él era el más jodido. Había otro que nos hada limpiar, que era ver-
Miriam. ¿Las armas dónde las guardaban?, ¿en los Jorges? dugueador, pero en pavadas. Y después estaba el MocHo, con su historia de
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amor por Jorgelina. MocHO le hablaba y yo ahí sentada. decías que te infantilizaste y eras la nena de MARIANO que trabajaba en Inte-
Elisa. Ni opinabas. ligencia cebando mate y limpiando. Asumiste la imagen que él tenía de vos,
Liliana. Opinaba solamente cuando él me consultaba, si no no. Pero tenía que que te garantizaba estar protegida, en cierta forma.
estar ahí. Decía que su amor por ella le había limpiado las manos de sangre. Uliana. Yo era la nena de MARIANO. El único que me visualizaba como mujer
Miriam. ¡Qué horror! adulta y apetecible sexualmente era el gordo SELVA, pero totalmente imposi-
Liliana. ((Gracias a usted", le decia, "mis manos) llenas de sangre ..." bilitado porque como yo era la nena protegida por MARIANO ...
Miriam. ¿Y ella cómo reaccionaba? Miriam. En el Mini-staffhabía distintos grados de identificación. Algunos te-
liliana. No me acuerdo demasiado. A mí lo que me impactaba eran los plan- nían una identificación muy fuerte con los represores y copiaban y asumían
leos de él. hasta la cadencia de la voz del TIGRE, los chistes, la forma de 'pararse levan-
Miriam. La única vez que yo entré en el Dorado fui derecho a la oficina de MA- tando los talones, en puntitas de pie.
RIANO para hablar deAnita. Me llevó una noche, y me mostró la fotografía que Liliana. Tal vez la única manera que tenían de bancarse la situación era median-
le salvó la vidaaAnita. Una foto de ella en el velero del padre, que era instruc- te una identificación total.
tor de náutica. MARIANO me mostró esa foto que se habían llevado del allana- Miriam. Y después había otro grupo que transitaba un camino más gris y que,
miento y preguntó. "¿Esta chica navega?" "¡Ama el mar!'; le mentí. "Siempre a pesar de ser mujeres, también desarrollaron un mimetismo con ellos. Por
navegó, desde chica:'.Yo, buscando sábanas, me había encontrado en el Pañol ahí no tanto en lo fisico, en el movimiento ... , pero ideológicamente parecían
chico con Anita. Nos conocíamos de la militancia. Me contó que MARIANO se totalmente identificadas. Yo trabajé con Co. en Bienestar Social. Te miraba y
había quedado impresionado al ver su foto donde estaba navegando ... Algo te atravesaba. Tenía una mirada ladina, de costado, de desconfianza; era tene-
me hizo die, me di cuenta de que podía salvarse e inventamos juntas esa his- broso ver cómo esa mujer se había.transformado. No sé, algo les cambió in-
toria. ¡El marino salvó a la chupada porque se creyó que ella amaba el mar, ternamente y se mimetizaron con ellos.
como él! Ésa fue la única vez que me permitieron entrar en el Dorado. Elisa. Yo trabajé con Ne. en la Cancillería y ella por ahí me decía, siempre con
Munú. Y cuando se despidió MASSERA, ¿no estuviste? ese grado de desconfianza. "Y pensar que nosotros peleábamos sin saber to-
Miriam. ¡Ah! ¡Sí! El día que fue MASSERA a despedirse porque se retiraba, nos do lo que conocemos ahora. Conociendo el nivel de corrupción y de decaden-
llevaron a saludarlo allí. Estaba vestido con el uniforme de gala, de blanco. Nos cia moral de estos tipos, uno está agotado y sin ganas de seguir peleando. No-
dijo que esto había sido una guerra, pero que esperaba poder sentarse a char- sotros peleamos en contra de ellos sin conocer su decadencia moral". Ella me
lar en el futuro con nosotros, café de por medio. Antes, había condecorado a largaba eso y yo miraba para otro lado. Ponía cara de nada. También recuer-
los que lucharon en esa guerra, a su patota. do el verso que armaron entreGo. y Pe.
Munú. Cuando recuerdo esa escena me parece que pertenece a mi mundo de Miria m. Para salvar a Pe., fingieron ante los marinos que eran pareja.
fantasías. Decía cosas como. "Cuando un pueblo se siente oprimido es legí- Elisa. Dormían en la misma cama y no pasaba absolutamente nada. Lo de
timo que se levante en armas", "estuvimos en trincheras diferentes, pero si la ellos fue una excepción. Nunca se autorizó a los presos que durmieran jun-
Argentina entra en guerra espero que estemos del mismo lado". Ensayaría tos y en ese momento tampoco se permitía que formaran parejas.
sus dotes de orador con nosotros mientras se lanzaba a su carrera política. Miriam. Pe. cayó estando embarazada. Él debía saber cuál era el plan para las
Elisa. Para esa época yo ya no estaba en la ESMA. embarazadas, y le debe haber contado. Le habrá dicho. "Acá te sacan el pibe,
Munú. Al retirarse MASSERA asumió LAMBRUSCHINI, y a los pocos días vino de y te matan. Yo les soy útil. Si decimos que somos pareja, tenés posibilidades
visita al Grupo de Tareas. Era una comitiva de no menos de diez personas, uni- de zafar". En casi todo el Mini-staffse daba una estrategia de profunda iden-
formados, que recorrieron el Sótano preguntando en cada uno de los cuar- tificación, de salvarse a través de ese mecanismo y de pasar a ser casi fuerza pro-
tos dónde trabajábamos, qué actividad se hacía. Me recuerdo parada ante el pia. Entre nosotros, entre el Staff, había distintas ... estaba la de ustedes, que
tablero de dibujo con mi vestidito azul de viyela. Donde más tiempo estu- era la infantilizacion. Yo no necesitaba infantilizarme porque ...
vieron fue en el lugar donde se falsificaban los documentos. Visitaron todo, Elisa .... eras una niña.
incluidos los cuartos de tortura. Miriam.Era todavía una niña. Había asumido el rol con el que me habían traí-
Miria m. Volviendo al tema de las estrategias de supervivencia, vos, Liliana, do de Fuerza Aérea, que era el de la nena buena, familiera, que había caído
~A~ct~íseJil..:A~Id:!!í!.:ní!.JI..::G~a~rd:!!e~ll::_aJ.I~Le::w::.:í~nJ.l1i~o~k~ar:.___ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ..,- 151
150 ~--------------------------------------------~Es~e~í~n~fí~e~rn~o

porque se estaba por morir su abuela y llamaba a su casa todos los días. Es- liliana. Hubo muchos presos que también podían series útiles y sin embargo
to me daba un halo de sensibilidad, distinto del estereotipo que ellos te- no sobrevivieron.
nían de la mujer guerrillera, dura ... MARIANO me lo comentó. Había un gru- Elisa. Creo que la selección fue casual, pero también había una actitud en no-
po de dirigentes de la Organización que se movían en un plano diferente en sotros; si no, ¡por qué me eligieron a mí para escribir a máquina?
su relación con los marinos, parecía que hablaban de comandante a co- Miriam. Porque necesitaban alguien que supiera hacerlo.
mandante. Elisa. ¡Y por qué no eligieron a otro oficinista de los tantos que había?
liliana. Como de igual a igual, de jefe que negocia con otro jefe. No sé si sería liliana.Eso es fruto de la casualidad.
tan así. No creo que haya sido un diálogo libre y democrático entre pares. Munú. Yo el único hilo conductor que encuentro en la selección de la gente es
Elisa. Recuerdo que Chacho, fumando en pipa, se paraba ante el TiGRE como la arbitrariedad. Sobre eso puedo asentar las características personales, las
si realmente tuvieran el mismo poder; "pase", le decía, y lo hada pasar a su ofi- habilidades, el ser alguien con cierto nivel politico dentro de la Organiza-
cina en la Pecera. ción, una historia de vida, el momento de la caída, pero siempre partiendo de
Miriam.Fueron ellos tal vez los que en charlas generaron este aparato, esta gran la arbitrariedad. Eran dueños absolutos de los que íbamos siendo secuestra-
charada de la colaboración para tratar de salvarse y salvar vidas. Entre ellos dos. Podían elegir qué hacer y con quién.
también había distintas conductas. Por un lado, estaban los más contestatarios. Cristina. En ese contexto de arbitrariedad y locura, casi todo era incierto, sal-
Por otro, los que acataban y tenían una conducta sumisa pero mantenían cier- vo una opción: el que quería elegir morir, podía morir ahí adentro. No podías
to margen de negociación y crecieron bastante hacia el final, como Diego. elegir vivir y tener la garantía de que vivirías, hicieras Jo que hicieras. Pero sí
Cristina. Una vez, adentro, alguien me comentó que los milicos consideraban la garantía de morir. Si vos querías, te mataban. Yo tuve conciencia, en un
que teníamos muy incorporado que las cosas había que hacerlas bien, como momento determinado, de desechar esa alternativa. Si los hubiera seguido
si, aún a pesar de nosotros mismos, tuviéramos esa tendencia a cumplir co- puteando, como cuando caí, o enfrentando hasta las últimas consecuencias,
rrectamente con determinadas obligaciones. Más allá de nuestros perfrles, y no estaría contando esta historia.
de que muchos de nosotros éramos perejiles, teníamos, según sus creencias, Munú. Estoy totalmente de acuerdo, no podías elegir que te dieran la posibi-
determinada contracción al trabajo que ellos valoraban. lidad de vivir, pero sí la de morir.
Miriam. Analizando el espectro de quienes sobrevivieron, había un recono- liliana. ¡Querer morir pudiendo sobrevivir?
cimiento del nivel político, pero también otro a las compañeras viudas de Cristina. Yo creo que sí. Seguramente habrá habido compañeros que optaron
combatientes muy reconocidos. por ese desenlace y otros que se rayaron completamente. Hubo quienes toma-
Elisa. Y había otras compañeras que eran rehenes, porque sus esposos eran ron agua del inodoro después de la tortura. Eso es elegir morirse, sin eufemis-
dirigentes montoneros y no habían caído. mos. No Jo descarto, era una opción.
liliana. Pero todo eso se producía una vez que el secuestrado entraba en la ló- Miria m. Había formas. Una era que te ofrecieran trabajar y vos dijeras que
gica del sobrevivir. no, para que te mataran.
Miriam. No, yo creo que las eligieron por eso. Cristina. O insultarlos permanentemente.
Liliana. ¡Vos Jo creés? Munú. Nunca me enteré de ningún compañero que haya actuado así frente a
Miriam.Sí, yo creo que dentro del criterio de selección estuvo el hecho de que la posibilidad de trabajar; en cuanto a insultarlos, es más probable que haya
fueran "viudas célebres': sucedido.
Elisa. Yo insisto en que no podemos darle una explicación a la locura. Es al- Miria m. No fingir era una garantía de que te matarían. Aunque hubo com-
go que se nos va de las manos. Para mí también hubo algo que emanaba de pañeros que tuvieron cierto margen para decirles la verdad en la cara.
nosotros, que fue el haber elegido vivir. Elisa. Pero también tenía que ver con cómo y a quién se lo decías.
Miria m. ¡No! ¡No es así! Cristina. Decir la verdad, en lo posible, sin ir a una confrontación definitiva,
Liliana. La mayoría de los secuestrados debe de haber elegido vivir. era una estrategia de supervivencia. Tratar de conservar la salud mental ahí
Miriam. ¡Qué significa lo que vos decís, Elisa?, ¡que de los cinco mil quepa- adentro.
saron por la ESMA sólo cien quisieron vivir? Munú.Eso te ayudaba a saber quién eras y a controlaren cierto grado la confusión.
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Elisa. En principio, el criterio de selección fue el azar. tores azarosos y con sus propias debilidades. Yo soy una persona que antes,
Miria m. Pero las estrategias de supervivencia no. Estas compañeras viudas durante y después de esa vivencia, inspiraba e inspiro confianza. Tengo una suer-
que tenían apellidos "ilustres", y las que llevaban una carga especial de dolor, te de carnet de buena persona. Y creo que esto de alguna manera jugó a favor.
por ejemplo la Quica, a quien le habían matado al marido y a los dos hijos, ge- Liliana. Es probable que cada uno esté convencido de que hay una caracterís-
neraban en ellos, no sé si culpa, pero sí una mezcla de lástima y culpa. tica suya que lo volvió seleccionable, pero eso debe tener que ver con lo que
Elisa. No sé si lástima. Respeto sí, me parece. uno quiere ser y no con lo que efectivamente jugó en ese momento.
Miria m. Respeto al dolor, respeto a la viuda de un enemigo. Viuda de un ofi- Elisa. Vos creés que fue totalmente casuaL
cial superior, con dos hijos militantes muertos siendo adolescentes. liliana. Sí.
Cristina. Son hipótesis. Cristina. No sé. Pienso que es bien complejo. Habría una dosis de azar; pero creo
Miriam. ¿Y la Quica cómo se comportaba con esa carga sobre sus espaldas? A que nuestras características personales también incidieron. A mí MARIANO
lo que quiero llegar es a saber si el criterio de selección estaba relacionado me dijo: ''Yo te tengo confianza, no voy a torturarte más': ·
con la estrategia de supervivencia de cada uno. Liliana. Lo que habría que preguntarse es qué hacía que los represores habla-
Liliana. No lo sabemos, desconocemos cuál fue ese criterio aleatorio por el ran más con algunos de los secuestrados. ¿Qué era lo que generaba ese espa-
cual, de cien personas que puede haber habido en un momento, dos o tres pa- cio? ¿O ellos lo hacían porque ya había una selección previa? Eso es lo que yo
saban a formar parte del proyecto que incluía la posibilidad de sobrevivir. no sé. Y no sé si con la gente que no sobrevivió ellos llegaron a tener diálogos
Elisa.El caso de la Gabi y los de las compañeras viudas me hacen pensar entro- tan largos como los que inicialmente tuvieron con nosotras.
feos de guerra. ¿Sabés lo que implicaba tener a la Gabi, que para ellos era una Miriam. Sí los tuvieron. Con el Sordo, con el Turco Cafati, con Loli.
hija de puta, viva y con grilletes? Era un verdadero trofeo. Liliana. O sea que tampoco eso sirve, pensar que porque se daba una situa-
Miriam.¿Pero era para todos una hija de puta? Porque CHAMORRo la admiraba. ción de diálogo más extenso se quedaban enganchados ...
Elisa. Puede ser que CHAMORRO la hubiera admirado, pero igual a todo tipo Miriam.No, no tiene que ver con eso.
del Ejército que circulara por ahí lo llevaban a verla. Mirá, la tenemos. Y te- liliana. De miles de personas, cien sobreviven. ¿Por qué nos eligieron?
nemos a la viuda de ... Las tenían para denigradas a su antojo. Miria m. Yo buscaba una lógica, poner un poco de orden en el caos.
Miriam. Pensemos en la perrada. Estaban el Bichi y Mantecol, elegidos para ha- Cristina. Eso es imposible. Yo creo que no hay un patrón, lo que no significa
cer trabajos manuales porque eran villeros. que las experiencias particulares no puedan tener alguna explicación. Pero eso
Elisa. Y eran simpáticos. no es trasladable a los otros casos.
Miriam.Sí. Pero en la perrada también estaba Chiquitín, que fue seleccionado pa- Munú. Yo insisto en que todo formaba parte del mismo plan, todo era arbi-
ra eso, y compró el rol. Y sin embargo era un estudiante, hijo de un médico de trario, la elección de la gente y la gran mayoría de las cosas que sucedían. Unos
clase media. Vos orejeabas:¿a ver cómo me tienen catalogado? ¿Cómo les resul- podíamos tener actitudes y decir cosas que otros no podían, y viceversa.
to funcional y simpático?, y seguías por ese carril, le metías como una locomo- Miria m. No siempre sobrevivieron los jefes. También lo tuvieron al Sordo,
tora. Soy la tontita con cara de nada, salí el21 de setiembre con un ramo de flo- que era oficial superior, y lo mataron.
res en la mano y me chuparon, decía Elisa. ¿Soy infantil? Soy infantil, decía Liliana. liliana. Por supuesto que no alcanzaba con ser jefe montonero.
Elisa. Si querés que no me dé cuenta de nada, no me doy cuenta de nada. No Miriam. Es verdad, no alcanzaba, pero ¿cuál fue la actitud del Sordo? Segura-
escucho, no veo. Ésa era mi postura. mente le habrán planteado la posibilidad de colaborar. Yo recuerdo que le
Miriam.Eso es lo que pienso. Nuestras estrategias de supervivencia tenían que hicieron escribir algún documento antes de matarlo. A lo mejor evaluaron que
ver con la imagen que ellos se habían formado de nosotros, que, tal vez, oscu- ese documento no había sido lo suficientemente útil, o jugado, o percibie-
ra e indirectamente, tuviera que ver con el criterio de selección. No lo sabemos. ron algún doblez. Lo habían mandado a Campo de Mayoll y allí lo tortura-
Elisa. No me puedo meter en la cabeza de ellos como para tener una opinión ron ¡teniendo un ano contra natura! Y como no se murió, volvió a la ESMA
categórica. y lo mataron ellos.
Cristina. Yo creo que hay un punto de contacto. En algún momento se encon-
13. Regimiento de Ejército, ubicado en el Gran Buenos Aires, donde funcionó un centro clandestino de
traban esas estrategias, que intuitivamente uno ponía en juego, con algunos fac- detención.
154 ~--------------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn~o
Torturadores
4
Elisa. Con el Sordo deben de haber sufrido presiones de otras Fuerzas. Lo mis-
mo que con la Gabi. Podríamos seguir hablando días enteros tratando de en-
contrar la razón de por qué nos dejaron vivos, pero la pregunta tendría que El pasado está aquí con sus gemidos
ser otra: ¿por qué mataron a tanta gente? hoy sigue estando aquí pero no gime
hay rostros de bochorno y de averia
la aguja con el hilo del horror
las trampas del escarnio y de la duda
no vamos a olvidar .ningún milímetro
ni tampoco gastarnos en el odio
el pasado está aquí ya es suficiente.

Arriba: Cristina A!dini, foto MARIO BENEDETTI


de cédula de identidad. Situación
de libertad vigilada, 18-01-80.
Abajo: Con Adriana Marcus
y sobrino, situación de libertad
vigilada, septiembre de 1979.
De Jorge Eduardo Acosta el mismo Massera dijo que tenía una bomba atómi-
ca en la cabeza. El Tigre, dueño y señor de la vida y de la muerte en la ESMA,
era imprevisible, maquiavélico, perverso, e imprimía su sello personal a todo
lo que ocurría en el Grupo de Tareas. Acosta y sus subordinados se relaciona-
ban con los desaparecidos que tenían a su merced en el Campo de Concen-
tración en situaciones que iban de lo cruel a lo delirante. Entre los represores
había sin embargo distintas conductas: en la mayoría de los casos violencia y
desconfianza extremas, pero también vacilaciones, actos de solidaridad aisla-
dos -por lo general cargados de culpa- y una admiración incontenible por el
coraje y la dignidad de algunos "enemigos".

Cristina. Cuando ustedes ya no estaban adentro, me tocó vivir un episodio increí-


ble. Un dia apareció un tipo, un oficial que tenía bastante rango, que me "adoptó':
Munú. ¿Cómo que te adoptó?
Cristina. Me adoptó. ¡Fue una experiencia horrorosa! ¡Hasta me avergüenza
contarlo! Tenía un grado bastante alto, no sé cuál. Estaba completamente lo-
co y además era alcohólico. Cuando faltaba poco para que yo saliera de la re-
clusión permanente en ese lugar, MARIANO me había mandado hacer monta-
ñas de fotocopias con la consigna de que cuando terminara todo ese trabajo
me dejarían ir. Yo no hacía otra cosa que fotocopias.
Munú. ¡Ni al baño ibas!
Cristina. ¡Dormía poquísimo para terminar!
Munú. ¡Con ganas de leer todas las fotocopias y sin poder hacerlo para termi-
nar más rápido!
156 '------------------------'E:;s::;e_:i~nf~i~erc:_n:::o ~Ac~t~is~I~A~Id~in~i~I~G~a~rd~e~lla~IL=e~w~in~l"~o~ka=r__________________________ ~157

Cristina. No, leí algunas cosas que siempre lamenté no haberme llevado. Eran marino en función de mozo, "disfrazado". Todos siguiendo la corriente. Cuan-
documentos referidos a los métodos de la represión, que después encuader- do yo ya estaba al borde de locura me llevaron a un lugar donde había un
naban. Posteriormente pude referirme a ellos, pero no pude conservar prue- piano de cola.
bas. Un día estaba en los Jorges haciendo las fotocopias y apareció este tipo, Munú. ¿En los Jorges?
que desvariaba. Mi imagen le recordaba a una sobrina suya que estaba desa- Cristina. No, me sacaron en auto y fuimos a un gran salón, ubicado en otras
parecida. Venía y me preguntaba qué hada, y yo le hablaba lo menos posi- dependencias de la ESMA, fuera del Campo ...
ble. De pronto empezó a decir que los que hablan estado detenidos ahí no Munú. ¡Qué espanto!
estaban muertos, que estaban en el Sur, que se los habían llevado en helicóp- Cristina.¡ Una locura total! El tipo se puso a tocar una pieza de música clási-
teros. Como estaba tan loco, cuando podían los otros se lo llevaban; pero son ca y me pidió que me parara al lado del piano. Los demás contemplaban la ce-
tan esquemáticos, "subordinación y valor" ante todo, que el tipo pedía cual- remonia sobreactuando un agrado que resultaba más escandaloso que la
quier cosa y todos se cuadraban. misma locura del concertista. En un momento en que yo pensé que no iba a
Munú. ¿Eso era en la época de ABDALA? poder resistir más, MARCELO me sacó de escena. Dijo algo como que tenía que
Cristina. Sí. El tipo se había obsesionado conmigo. Me identificaba con su so- irme, que tenía que llevarme. Me metió en un auto y me llevó a la casa de mis
brina y me hablaba de ella. Decía que estaba feliz de haberme conocido y que viejos sin pronunciar palabra. Llegué en un estado que me cuesta mucho des-
por eso iba a organizar una cena en mi honor. cribir, como shockeada, y encima no podía contar lo que me pasaba. Fue uno
Miriam. ¡No! de los dos episodios que viví en la ESMA después de los cuales me vi obliga-
Cristina. ¡Y la organizó! da a tomar un sedante, cosa que no había hecho en toda mi vida ...
Munú. ¡Ay! ¡No Cristina! ¡Por favor! Miria m. ¡Vengo de una cena en mi honor!
Cristina. Fue en los Jorges, en una de esas oficinas donde siempre estaba el TIGRE... Cristina. ¡Donde un marino loco me dedicó un concierto! Después me ente-
Munú. En los Jorges había un pasillo ancho y oficinas a los costados.· ré de que le habían dado la baja, parece que lo internaron.
Cristina. Yo no quería saber nada. Entonces vinieron a hablarme EsPEJAIME, el Miriam. Era una reivindicación de su sobrina, un homenaje.
gordo SELVA ... para convencerme de que fuera. Cristina. Ana me dijo una vez que le había relatado esta historia a un amigo es-
Miriam. ¿Este hombre, e! loco, había participado en la represión? ¿Era parte del critor y que, en base a ella, él escribió un cuento.
Grupo de Tareas? Munú. ¡La verdad es que no necesitó agregarle mucho!
Cristina. Aparentemente no, pero sabía todo lo que pasaba. De pronto se po- Cristina. Nunca lo leí.
nía a hablar con los detenidos y por ese motivo había habido más de un pro- Miria m. En el mismo momento seguían secuestrando gente ¡Un piso más
blema con sus visitas. La cuestión fue que organizó una cena con mozo y to- abajo estaban torturando a alguien, seguramente!
do ... ¡Y con los altos mandos! Estaba el TIGRE, creo que CHAMORRo, también Munú. Podían salir de la cena y entrar en la pieza de tortura como si nada.
estaba MARCELo y dos o tres marinos más. Era una escena, no sé qué califica- Cristina. Sí. Ésa era la enajenación mayor.
tivo usar... muy delirante y siniestra. El tipo decía incongruencias y todos le Munú. Desde que el tipo te vio sacando las fotocopias y te dijo que iba a orga-
seguían la corriente. nizar la cena y la cena se produjo, pasaron varios días.
Miriam. ¿Qué grado tenía, no sabés? Cristina. Pasaron varios días, y el tipo venía y se instalaba al lado de la fotoco-
Cristina. No, nunca supe ni el grado ni el nombre. piadora. Por eso me enteré del tema de la sobrina. Tenía una fijación.
Munú. Un grado mayor que el TiGRE, evidentemente. Munú. ¿No buscaba una relación con vos como mujer?
Miria m. ¿Cuántos años tenía? Cristina. No, en absoluto, al contrario; tenía un trato paternal, como de ternu-
Cristina. Cincuenta, más o menos. Después, para colmo, quiso dedicarme una ra. Honestamente, me producía más conmiseración que odio; después de to-
pieza de piano ... do, algo en él le había impedido digerir el horror, desviándolo a la locura. El
Munú. ¡Vos sola con todos esos monstruos! ¿Estaban de pie o sentados alre- tipo habló en medio de la cena, mientras los demás actuaban cínicamente; di-
dedor de esa mesa? jo que estaba feliz de haberme conocido, dio un discurso ... (Se produce un si-
Cristina. Sentados. Y en la mesa, un mantel todo bordado, copas, cubiertos. Un lencio) Después cantó algo para mí que no entendí porque creo que era en ale-
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mán. ¿Y saben qué hice yo? Atravesada por el nerviosismo y la angustia yo le sear por Buenos Aires, le pedía permiso a MARIANO o no. De todas maneras,
canté una canción. ¿Saben qué canté? "Alfonsina y el mar"... se nota que el gordo SELVA ...
Miria m. ¡Ay, Cristina! · Miriam .... quedó herido...
Cristina. Puede que no se entienda, ni yo misma lo entiendo, pero Jo sentí así Uliana .... quedó herido, porque un día me llamó ala Pecera y me dijo ... (risas)
y canté. (largo silencio) ¡Es una cosa muy ridícula! ¡Por favor! Bueno, me dijo que él admitía la derro-
Munú. (llorando) ¡Qué locura! (silencio) ta, que creía que iba a ganar esa batalla porque corría con el caballo del comi-
Cristina. No sé por qué lo hice, no fue para joderlo, no lo hice a propósito, no sé... sario, porque él era un oficial y el Tan o un simple preso, pero que realmente
Munú. ¡Te paraste y cantaste! admitía la derrota. Ante esto yo sigo creyendo que nunca le contesté nada.
Cristina. No, canté sentada. Así como tengo la sensación de que no emití sonido en la puerta del hotel
Munú. Me imagino que debe de haber sido como una reacción ... alojamiento, creo que tampoco lo hice después de esta, de esta ... (risas) de
Miriam.Esa canción ... Es una muerte dulce... (silencio) esta renuncia ... caballeresca... amorosa del gordo SELVA.
Munú. Me parece una maravilla que en medio de esa tragedia hayas podido Munú. Y a vos, Miriam, Diego te ayudó a esquivar al TIGRE.
cantar, me imagino que debe de haber sido como poder salirte de esa realidad Miria m. Cuando estábamos trabajando en la casa de los padres de RUGER, en
y entrar en un profundo estado de comunión con vos misma, no sé cómo Núñez,l donde habían llevado todo el material de archivo de la Pecera después
explicar... como por .encima de todo. del retiro de MAssERA, estábamos ahí vigilados por familiares de RADICE, por
Miria m. Sí... ¡Pero esa canción! VERDES, y cada tanto venía el TIGRE. Una vez me díce. "¡Ay, Michi 2, qué linda es-
Munú. Yo lo siento como una actitud vital, aunque hayas cantado lo que can- tás! Un día de estos tenemos que ir a cenar': Yo, aterrorizada. A! día siguiente ar-
taste. (silencio) ma una salida con Diego yCo., una cena para los cuatro. No recuerdo adónde
Cristina. Les juro que no sé por qué fue, tal vez un recurso del inconsciente, co- fuimos. Era siempre horrible cenar con él, pero esa noche fue todavía peor. Yo
mo no podía hablar... o un homenaje a su sobrina, esa compañera que nun- tenía un nudo en la garganta, sentía arcadas, algo que siempre me pasa cuan-
ca conocería. Y además, les digo que, desde que salí de la ESMA, creo que só- do estoy muy nerviosa. Yo estaba viviendo sola frente a la Facultad de Agrono-
lo excepcionalmente volví a relatar estos hechos. Como se imaginarán, nunca mía, en el departamento que me habían alquilado mis viejos. En un aparte con
pude volver a escuchar esa canción sin que me doliera ... Diego le pido: "Por favor, no me dejes sol~ porque el TIGRE creo que tiene segun-
das intenciones". Diego se puso pálido y me dijo: "Sí, ya me di cuenta; no te
Miriam.¿Alguna vez alguno de ellos intentó acostarse con ustedes? preocupes". Cuando terminamos de cenar el TIGRE anuncia.: "Los voy a dejar a
Liliana. A mí me pasó. El gordo SELVA siempre andaba buscando casas, tenía ustedes en Núñez y después la llevo a la Michi a su casa". Entonces Diego le di-
que alquilar locales, o propiedades, y me llevaba a mí para que lo acompa- ce: "No, TIGRE, hagamos al revés. primero llevamos a Michi a la casa y después
ñara. Había un hotel alojamiento a la vuelta de la ESMA, en una de las ca- enfilamos para Núñez'; y así se hizo. Me dejaron primero a mí. Llegué a mi ca-
lles laterales. En una de esas salidas dio la vuelta con el auto y paró en la sa temblando, cerré la puerta con cuatro candados y estaba dispuesta a no con-
puerta del hotel. Ni siquiera tuvo la imaginación de ir muy lejos. No me testar el portero eléctrico si llegaba a volver. Era muy capaz de hacerlo.
acuerdo si me dijo algo o me miró, por eso es que no sé si dije algo o hice un Munú.A mílo que me sucedía con este tema era que el TIGRE todas las veces que
gesto pero ... me veía hablando con MARIANO nos cargaba, hacía bromas con respecto a nues-
Munú. De tu parte hubo un "no': tra relación. Yo ponía cara de nada, MARIANO se reía como sintiéndose adula-
Uliana. Rotundo. do y los tres sabíamos que no era cierto. El TIGRE, cuando me encontraba so-
Miriam. Hubo arcadas. (risas) la, me decía: "Vos sos una zorra.. :: Muchos oficiales e incluso muchos detenidos
liliana. Sí, no hubo insistencia. El intento de levante empezó y terminó ahí. Des- pensaban que entre MARIANO y yo pasaba algo, y siempre evalué que en ese
pués, se arma toda mi historia de amor con el Tan o, que en realidad la mane- momento no me convenía desmentirlo. Era una cuestión de supervivencia.
ja MARIANO porque yo en ningún momento abandoné la ... Miria m. Sí. Recién ahora, veinte años después, puedo decirte que yo en ese mo-
Munú ... .la protección ...
1. Barrio de la ciudad de Buenos Aires.
Liliana ... .la protección de MARIANO. No sé si el gordo SELVA para llevarme a pa- 2. Sobrenombre usado por los presos para Miriam, derivado del Idisch "moshígono" (loca).
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mento pensaba que tenías relaciones con MARIANO, pero nunca me hubiera ani- Liliana. Es cierto, el submundo de los boliches de la noche es pesado. Ya de
mado a preguntártelo. Esas cosas no se hablaban adentro. Una sentía pudor, res- por sí son horribles aún en una situación normal.
peto por la intimidad de la otra, vergüenza.¡Y lo tuyo, Cristina, cómo fue? Cristina. Pero no se conformó con eso, después organizó el regreso, de modo
Cristina. Fue algo surrealista. Estaban Andrea, Adriana, el Duque, éramos un que yo fuera con él en un auto, solos. Entonces me empieza a hablar de su vi-
grupito. Nos metieron a todos en un auto y nos llevaron. ¡Saben adónde? No da. Vieron que le daba por hablar...
lo podíamos creer. Miriam.Sí.
Munú. ¡Adónde? Cristina....de su mujer... Y de que él necesitaba savia nueva y no sé qué... Le pre-
Cristina. A Mau Mau ... 3 gunté qué pasaba con la savia de su mujer.
Miriam, ¡¡Mau Mau?! Liliana. ¡También, vos ... ! (risas)
Cristina. Así como estábamos. No me lo voy a olvidar mientras viva; yo estaba Cristina. Es que.,. Para mí era una cosa impensable, repulsiva, creo que reaccio-
con un vestidito celeste que tenía puesto día y noche.¡ Una situación de locos! né sólo con el corazón y el estómago. Entonces se puso loco y me dijo que era
Imagínense, la noche de Buenos Aires, las minas todas emperifolladas y noso- una insolente, que me iba a mandar para arriba. Y que además se iba a acor-
tros, cuatro o cinco prisioneros de la ESMA. Estaba el TIGRE (el famoso Lata dar de mi hermana más chica, que en esa época tenía quince años. Entonces
Liste, el dueño, lo recibió en la puerta como si lo conociera de toda la vida) y yo le dije. "Esto no concuerda con lo que ustedes dicen, que son los caballeros
algún otro. Permanecíamos duros como estacas, la gente bailaba; entonces el del mar". Pasó por delante de la ESMA, dio un volantazo, amagó como para
TiGRE empezó a jorobarnos aAndrea, aAdriana ya mí para que bailáramos. Na- entrar... y dijo que no, que no iba a hacerlo, y me llevó a la casa de mi vieja.
die quería hacerlo, todos teníamos cara de culo. El TIGRE gozaba con esa situa- Munú. Hizo como si fuera a entrar en la ESMA a mandarte para arriba.
ción de tensión entre él, con su poder escandaloso, y nosotros, con nuestra Cristina. Pero siguió derecho y me llevó a Martínez.4 Paró delante de la casa
sola humanidad. Entonces pensé que tenía que hacer algo, a contramano de y me dijo que a pesar de todo ...
lo que él esperaba. Me puse la coraza y fui. Bailé con el TIGRE AcoSTA. Munú. ¡Te admiraba!
Munú. ¡Es demasiado! Cristina....sí, que yo era muy frontal y no sé qué más. Me abrió la puerta del au-
Cristina. Bailé como una autómata, mostrando indiferencia mientras tem- to. Yo toqué el timbre a las cuatro de la mañana y me abrió mi benemérita ma-
blaba por dentro. Hasta que, en un momento, empezó a sonar una música que dre. Obviamente era imposible contarle algo de lo que acababa de vivir. "Estoy
para mí era muy significativa y no pude más. Disimulando le dije basta, me bien, por favor, dame algo para tomar.. :', le dije. Me subía por las paredes ...
fui al baño y me puse a llorar, en un rincón, junto a un inodoro, ahogando los Liliana. ¡Ay Dios!
gritos que subían hasta mi garganta. Después no sabía cómo hacer para sa- Munú. ¡Ah, qué terrible ... ! (silencio)
lir, estaba loca de atar. Me lavé la cara, no sé cómo me compuse. Tenía al la-
do una mina toda vestida piripipí. Estuvimos un rato más. No entiendo qué Miria m. ¡El TIGRE tenía una obsesión con Luis Brandoni! S Quería chuparlo a
quiso hacer el TiGRE, por qué lo hacia. toda costa.
Munú. Era lo mismo que cuando te sacaba para ir a cenar. Elisa.¡Qué pasó?
Liliana. Claro. Adriana. Una noche nos llevaron a El Globo 6 a cenar, como muchas veces,
Cristina. No. Era una cosa diferente. Un juego perverso. donde yo siempre elegía según el precio.En un acto absurdo de resistencia in-
Munú. ¡Y las cenas no eran perversas? ¡Llevarte a un restaurante mientras se- fantil elegía lo más caro (risas), casi siempre calamareti fritos, así que me em-
guían matando como si nada? ¡Y después llevarte de nuevo adentro? paché con calamareti fritos. Ahora no los como más.
Cristina. Yo conocí también esa situación, pero esto era más denso. 4. Localidad del partido de San Isidro, en la zona Norte del Gran Buenos Aires.
Munú. Es probable. Un lugar como ése, el baile ... 5. Actor argentino, integrante del elenco de la película "La tregua~', basada en la novela del uruguayo
Mario Benedetti. "La Patagonia rebelde'~ con guión del escritor Osvaldo Bayer, y otras produccio-
Miriam. Cuando ellos mismos habían matado a tu compañero ... nes cinematográficas y teatrales de conteñido social. ·
Cristina. Era un submundo dentro de otro. 6. Los Años Locos, El Globo, El Imparcial, El Hispano, La Cabaña, Fechoria, El TropeZón. conocidos
restaurantes con cierto prestigio por su buena cocina. Características edilicias y/o localización pri-
3. Famosa discoteca frecuentada por figuras de la farándula y la elite social, reducto emblemático de vilegiaf}a. The Embers. primeros locales de venta de hamburguesas y comidas rápidas al estilo "yan-
"la noche de Buenos Aires" en los años setenta. quee" en la Argentina, ubicados en zonas exclusivas.
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Munú. ¡Te llevaron muchas veces a comer a El Globo? rativo para chupar a Luis Brandoni! Otra vez la sensación de peligro extremo,
Adriana. Para mi fueron demasiadas. No era una situación agradable tener reeditar la sensación de cuando me chuparon, la imagen del arma en la cabe-
que compartir la mesa con esos tipos. za, los golpes en el cuerpo, la bota sobre la espalda, la capucha; las esposas,
Miriam. ¡Era horrible! los gritos, la oscuridad... .
Elisa. Era una tortura. Miria m. A Brandoni el TIGRE lo odiaba. Era su obsesión. Lo consideraba un
Miria m. Uno los veía charlando y comiendo, y se los imaginaba con la picana enemigo peligroso.
en la mano y no podía demostrarles la repugnancia que sentía o incluso el Adriana. ¡Vos, Cristina, no estabas?
miedo. Había que tratarlos como a seres humanos normales. Cristina. A mi me llevaron una vez, pero no sé si es la misma. ¡Quería cortar-
Elisa. En mi época no hubo tantas de esas cosas. ¡Debe haber sido espantoso! me las venas! Lo que recuerdo es que yo iba caminando con alguien y que en
Tanta relación con esos tipos... Cuando las escucho, siento que de esa clase de algún lugar estaba Brandoni. Había una contraseña que tenia que ver con un
tortura me salvé. Me llevaron tres veces a cenar, una de las cuales ya estaba en portafolios. Sé que lo seguían y pasaban el dato de la dirección que tomaba al
Cancillería. llegar a la esquina cambiando el portafolios de mano, según fuera, derecha o
Miriam. ¡Terrible! Los lugares favoritos del TIGRE eran: Los Años Locos, El Glo- izquierda. Por suerte no pasó nada. No logro recordar con precisión, es un epi-
bo, El Imparcial, El Hispano, Fechoría, un bolichón que se llama Spiagge di sodio que tengo confuso.
Napoli. Adriana. No, esto fue en auto. No me acuerdo si nos dijeron "tírense" y nos
Adriana. Yo recuerdo que nos levantaban a cualquier hora de la noche:"Chi- metimos para abajo o si nosotras mismas decidimos tirarnos para proteger-
cas, vístanse que van a cenar.'' nos. Iban a toda velocidad, dándose órdenes por los handies, que en ese en-
Elisa. Chicas y chicos. tonces no eran de uso común. En un momento alguien dijo. "Lo perdimos de
Adriana. No, eran siempre mujeres con ellos. vista" y el TIGRE entró a putear. Terminamos en El Globo, como siempre.
Cristina. Algunas veces iban varones. Elisa. Brindando y hablando de cualquier boludez. ¡Y qué iban a hacer con
Miriam.En nuestra época las salidas eran mixtas, iba Chito ... La verdad es que Luis Brandoni chupado?
no me acuerdo ni de qué se hablaba. Sólo me acuerdo de que yo nunca que- Miriam. ¡Matarlo!
ría quedar sentada aliado de ninguno de los marinos, porque no hubiera sa- Munú. No sé. Si querían encontrarlo, podrían haberlo esperado a la salida del
bido de qué hablar, no podía sostenerles la mirada y tampoco miraba dema- teatro.
siado a la gente de las otras mesas. Elisa. Yo me acuerdo de la bronca que Rumo le tenía a Charly García, decia que
Munú. Eran mixtas. A mí me llevaron con Gabriel, con Tito ... era un instigador a la violencia, pero nunca lo escuché hablar de Brandoni.
Cristina. A lo mejor, cuando estábamos nosotras tres, cuando casi todos los que Adriana. Al Globo llegábamos siempre a una hora en que todos los artistas
nombrás ya se habían ido, era distinto ... de renombre salían de sus actuaciones e iban a cenar allí. Estábamos rodea-
Elisa. Eran Cristina, Adriana y ¡quién más? dos de un montón de gente que yo, por supuesto, no conocía, porque nunca
Cristina.Andrea. había tenido televisión, ni iba al cine, así que me iban soplando: "Éste es Fu-
Adriana. Había que empilcharse, y si te pintabas, mejor. Cuanto más revo- lanito, ése es Menganito".
que, más recuperada estabas. Nada de vaqueritos, zapatos de gamuza o mo- Munú.A mí una noche me sacaron a cenar. También estaban: Chiqui, Tito ...
casines. Muchos aros y cadenitas, tipo arbolito de Navidad. Una noche sali- Estaban MARIANO, el TIGRE, )UAN ... Éramos más, pero no recuerdo quiénes.
mos, conducía el TIGRE creo, iban dos de ellos y no sé si vos Cristina o Andrea. Fuimos a El Tropezón, que quedaba en Callao y Sarmiento. Estábamos en
Munú. ¡Todavía estaban adentro de la ESMA? una mesa del fondo, éramos siete u ocho. En otra mesa, contra la ventana a
Cristina. Si. la entrada estaba Brandoni, la mujer y varios más. Festejaba su cumpleaños,
Adriana. Sí, después nunca más me llevaron a cenar. íbamos por la 9 de julio porque se escuchaba "que los cumplas feliz"y todas esas cosas. El TIGRE decía.
y en la radio se escuchó. "Lo tenemos a equis metros a Brandoni. Pedimos ''Ahí está Brandoni. ¡Lo chupamos a la salida?'; les preguntaba a MARIANO y a
apoyo a las unidades que estén cerca''. Entonces al TIGRE se le hizo el dic. "¡Soy )UAN. Así, de pronto, nos encontrábamos metidos dentro de un operativo que
OPERATivo!", y empezó a conducir. ¡Estábamos todos metidos dentro del ope- ellos armaban. Las tripas hechas un nudo.
Actis 1 Aldini 1 Gardella ILewin 1 Tokar
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Miriam. ¿Por qué le tenían tanto odio? Munú. Da la impresión de que cuando lo veían se les activaba algo y se lanza-
Munú. No sé. Así estaban, que lo llevaban, que no lo llevaban, que lo chupa- ban a perseguirlo.,
ban, que no lo chupaban, hasta que Brandoni y compañía terminaron de co-
mer, se levantaron y se fueron. Y el TIGRE no se levantó a correrlo, para nues- Munú. Una vez, en una cena, se armó un lío con el TIGRE que no sé cómo no me
tro alivio. Esto sucedió a fines de 1978. Yo me fui en el 79 a Venezuela y en el mató.
80 u 81 comenzó Teatro Abierto en Argentina.? En Venezuela se hace siem- Elisa. ¡Por qué?
pre el Festival de Teatro Internacional, entonces llegaron los de Teatro Abier- Munú. El TIGRE dijo algo así como que Dios era el que decidía quién se iba pa-
to y entre ellos Luis Brandoni. El primer día que iba a actuar me paré en la puer- ra arriba y quién no. Yo, en un alarde de querer congraciarme porque me te-
ta del teatro a esperar a que llegara. Pensaba. "Esto pasó hace dos o tres años, nía en la mira, le dije: "¡Ay! Pero su diosito debe ser medio malo, porque acá
pero él sigue viviendo allá. Tiene que saber lo que yo sé". somos muy pocos". (suspiros e interjecciones de espanto y risa)
Miriam. Claro. No podías callártelo. Elisa.¡Y qué te dijo?
Munú. Bien, llega Brandoni para la actuación y lo paro en la puerta. , Munú. Me gritaba."¿ Yvos por qué creés que estás acá? ¡Creés que sino hubie-
Cristina. ¡Con un mensaje muy tranquilizador! Después de eso actuó bárbaro... se sido por Jesusito estarías acá? ¡Vos te hubieses ido para arriba! ¡No sé qué
Elisa.¿Qué le dijiste? (risas) te pasa a vos!". Fue espantoso, creí que me mataba. ¡Se lo dije para congra-
Munú. Le dije. "Vos no me conocés, yo soy argentina y quiero contarte una ciarme y no fue así! Yo no podía creer que él creyera lo que estaba diciendo,
cosa que me sucedió y en la cual tenés que ver. Yo estuve secuestrada.. :' Me mi- pensé que estaba bromeando.
ró y fuimos a tomar un café. Le relaté todo el hecho. "No sé si vas a creerme Adriana. Tu carrera: la diplomacia.
o no, hacé lo que quieras. Yo estuve en la ESMA, entré en tal momento, salí en Munú. Seguro. Hice otra en El Globo que también me salió mal. Siempre ha-
tal momento y en una ocasión sucedió tal y cual cuestión. Era tu cumpleaños". cía cosas para congraciarme...
Me preguntó en qué fecha había sido, se lo dije y me contestó. "Sí, es así". Le Elisa. ¡También con el TIGRE?
conté que cinco mesas más allá hablaban de chuparlo en ese momento. En~ Munú. ¡Claro, mi problema era el TIGRE!
ton ces me contó la historia de su secuestro. Elisa. ¡Ay! ¡Por Dios! Qué tipo siniestro.
Elisa. ¿El estuvo secuestrado? Munú. Cuando estábamos cenando me dirijo al TIGRE y le digo. "Yo realmen-
Munú. Sí, creo que un corto tiempo. Luego se fue del país, estuvo un tiempo te no entiendo por qué ustedes, que tienen la posibilidad de irse casi todas
afuera y volvió. "Te agradezco mucho': dijo y se fue a actuar en "Gris de au- las noches a sus casas, se quedan en la ESMA. Seguramente sus familias deben
sencia': la obra deRoberto Cossa. Jamás me olvidaré. Nosotros exiliados y él necesitarlos, sus hijos deben estar criándose sin la imagen paterna ..."
hablaba del gris de ausencia. Quedamos en vernos al día siguiente y me prec Adriana. "Dios, la Patria y la familia:'
sentó a sils hijas, que eran adolescentes. Miria m. Lo que le decías estaba dentro de la representación de la recuperación
Miriam. Yo no sé si no fue en la misma fecha, pero recuerdo que vinieron a que se esperaba de nosotras como mujeres apegadas a lo familiar.
buscar al TIGRE porque había un estreno de Brandoni y habían detectado el lu- Munú. Ellos insistían con<¡ue nosotros destruíamos a la familia. ¡Si ellos se que-
gar donde luego iba a cenar. La idea era chuparlo a la salida de ese lugar... daban en la ESMA también la destruían! Podían irse a la casa en.sus días fran-
Munú. No puede s'er la misma vez porque en ese momento, cuando lo vie- cos y no lo hacían. ¡Cuál fue la respuesta del TIGRE encolerizado? Alos gritos,
ron, se sorprendieron. de manera que en el Globo entero se escuchaba lo que decía. "¿No te das cuen-
Cristina. ¡Pero este tipo se salvó de pura suerte! ta de que ustedes son las culpables de que nosotros no nos queramos ir a
Munú. Él era una persona pública, estaba en el sindicato, era una figura que nuestras casas?" Constantemente lo miraba a MARIANO como pidiendo apro-
todo el mundo conocía; si nos localizaban a nosotros, perejiles de cuarta, se- bación y éste movía la cabeza asintiendo.
guro podían localizarlo a él. Elisa. Confirmando.
Cristina. Pero hicieron varios intentos. Si no era para chuparlo, ¿para qué hi- Munú. Y el TIGRE gritaba: "¡Con ustedes se puede hablar de cine, de teatro, se
cieron todas esas excursiones ridículas? puede hablar de cualquier tema ... Se puede hablar de política, saben criar hi-
7. Movimiento teatral, surgido en los últimos años de la Dictadura. jos, saben tocar la guitarra, saben agarrar un arma! ¡Saben hacer todo! Uste-
Ese infierno
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des son las mujeres que nosotros sólo creíamos ..." (todo este tiempo MARIA- Munú. Pequeño detalle.
NoyJUAN decían que sí con la cabeza) "... ¡son las mujeres que nosotros creía- Elisa. Ese tipo de relaciones entre los secuestrados y los torturadores no se
mos que solo existían en las novelas o en las películas, y esto ha destruido a daba en 1977. ·
nuestras familias! Porque ... ¡ahora qué hacemos con las mujeres que tene- Munú. No, seguro. A mediados y fines del 78 tenían más tiempo, ya no les
mos en nuestras casas!'; seguía gritando como un desaforado. quedaba mucha gente por matar.
Cristina. ¿En serio? Elisa. Si bien vos contás que el TIGRE te lo dijo abiertamente, el hecho de que
Munú. Te lo juro. · · no se fueran a sus casas era un tema que nosotros comentábamos. Nos pare-
Elisa. Esas cosas entre nosotros las hablábamos y no podíamos entender có- cía que los tipos se quedaban porque ahí compartían con los secuestrados
mo algunos oficiales hacían vida de chupado. Pero no sabía que ellos loma- un mundo que probablemente no podían transmitir en sus casas. Segura-
nifestaran ... mente no les decían a sus esposas lo que hacían. ¡Qué podía decirle MARIANO
Munú. ¡Era demasiado para ser teatro y tan a los gritos! Todo el tiempo les a la suya? ¡Hoy estuve torturando a tres mujeres y les pasé picana?
preguntaba a los otros. "¿No?"Y seguía. "¿Qué es lo que puedo compartir con Miria m. Vos,Adriana, contaste días pasados que en los ratos libres se daban pi-
mi mujer? Voy el sábado y hablamos sobre si el domingo vamos a ir o no al club, cana el uno al otro.
si vamos a llevar la canasta o no vamos a llevar la canasta, si vamos a ir con Munú.¡Cómo?
otros... Esto es lo que comparto con mi mujer. Y el domingo vamos al club y Adriana. Sí. Eso me lo contó MARCELO. Cuando no tenían trabajo ... trabajo
el tema es: que trajiste la sombrilla, que me falta la silla, que la silla se la llevó éramos nosotros, que caíamos. En sus horas libres, se picaneaban entre ellos.
el de aliado... ¡Otra cosa no puedo compartir con mi mujer!" Munú.¡Cómo se daban?, ¡con poca corriente?
Elisa. ¡El TIGRE te dijo eso? Adriana. Por supuesto, probando.
Munú. No a mí sola, había más gente, que seguramente lo recordará. ¡Noso- Munú. ¡Para saber de qué se trataba? No me imagino a uno de ellos desnudo
tras éramos culpables de que anduvieran mal con la mujer! atado a una cama con una capucha, arqueándose.
Adriana. Ese tipo de cosas también las decían TRUENO y MARCELO. Me acuerdo Cristina. ¡Por supuesto!
de que MARCELO hizo crisis con su novia y, cuando ya estábamos afuera, mu- Adriana. No pregunté detalles porque realmente no me lo bancaba.
chas veces nos pasaba a buscar a Ana y a mí, nos llevaba a tomar o a comer al- Munú. Ycon una diferencia fundamental: todos eran pares. No era uno inten-
go y nos hablaba sobre temas íntimos. tando hacer sentir todo su poder para someter al otro. Era absolutamente
Elisa. ¡Como si fueran amigos! diferente aunque la intensidad de la corriente hubiese sido la misma.
Adriana. Nosotras estábamos a su cargo, él tenía que controlarnos, velar por Elisa. No, ellos jugaban.
nuestro satisfactorio Proceso de recuperación, estar al tanto de lo que hacíamos. Miriam. Un juego un tanto ... sádico, perverso.
Miriam. Como en las películas yanquis, el "parole officer'; (risas) Cristina. Debe tener que ver con un mecanismo de defensa
Adriana.Alguna vez tuve la sensación de que a algunos de estos tipos, en un Adriana. Claro, que es el mismo de los médicos. En las guardias hacen jodas
rincón de lo que les quedaba de humanidad estaban quebrados, no sólo por pesadas entre ellos, que a veces terminan muy mal. Nunca me banqué esas jo-
lo siniestro que hacían sino también porque conocieron a otra gente. A no- das. ¡Y menos ahora! Posiblemente estos tipos no se bancaran el dolor del
sotras como mujeres atípicas para ellos y a los compañeros. Les rompimos al- otro. Bah, quiero creer que tenían algo de humano.
gunos esquemas. Munú. Muchas veces pensé lo mismo que vos decís, y sinceramente nunca
Munú.MARIANO muchas veces me contaba cosas. Una vez muy apesadumbra- pude arribar a una conclusión. Es un tema muy complejo.
do, me dijo: "Llegué a mi casa y mi mujer me mostró los últimos pasos que Cristina. MANUEL me había torturado. Si tenía que entrar en el cuarto del Só-
había aprendido, porque está aprendiendo a desfilar. ¡Me voy de ;1cá, llego a tano donde yo estaba, no me miraba. Otras veces, abría la puerta y, si me veía,
mi casa y mi mujer me desfila! Yo la miro y pienso que no tengo nada que cerraba y se iba. Mientras estuve en la ESMA, siempre me evitó. No me diri-
ver, esta historia la comparto con ustedes, no con ella". gía la palabra. Después de unos cuantos meses de mi salida, estaba en la casa
Miria m. Salvo que a la mayoría los mandaban para arriba por compartir esa de mis viejos ...
historia ... Munú. ¡Todavía trabajando con ellos?
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Cristina ... .lo tengo medio confundido. Me parece que ya estaba por irme al al exterior Mis viejos insistían con ese tema en las visitas y cada vez que tenían
interior porque fue algo que me descolocó mucho. Vino a buscarme y yo algún contacto a través mío, querían mandarme a Nueva York a la casa de
por supuesto fui. Me llevó a una confitería cercana y estuvimos alrededor una tía. Les decían que yo allá iba a estar bien, que iba a empezar una nueva
de dos horas. Me habló de su infancia. (risas) ¡Nunca entendí qué relación vida, bla, bla, bla. Entonces el TIGRE les explicaba que el almirante MASSERA me
podía tener eso con nada! Luego me depositó en mi casa y yo quedé ahí co- · necesitaba en Buenos Aires. (risas) Que yo era una chica muy capaz, quema-
mo petrificada. nejaba idiomas, que el almirante tenía un proyecto y me precisaba, que no era
Munú. Podríamos publicarlo. Publicar "La infancia de MANUEL". conveniente que me fuera allá porque mis ex compañeros podían encontrar-
Miriam. ¡La infancia de un torturador! . me en el exterior, considerarme una traidora y fusilarme. "Ustedes saben que
Cristina. Lo único que recuerdo de lo que me decía es una imagen: cuando se son gente muy violenta': decía.
trepaban a los árboles o corrían dentro de los trenes con sus primos. Munú.Siempre usaban el mismo cuento.
Miriam. Como un chico normal. Miriam. Por otro lado, les pedía que me alquilaran un departamento para que
Adriana. Quería convencerte de que era humano. yo viviera sola, porque si la Marina me dejaba volver a mi casa a vivir con
ellos, corría el peligro de que me secuestrara otra Fuerza. La ESMA daba fe
Miriam. Una vez el TIGRE se hizo invitar por mis viejos a comer a La Cabaña y de lo que hacían ellos pero no de lo que hacía el Ejército, y si me secuestraban
mi papá le llevó de regalo una botella de whisky Chivas Regal. y me llevaban a Campo de Mayo ... ¡quién me sacaría de ahí? Éste era el plan-
Munú. ¡¡Qué?! teo agradable que le hacía a mi familia en la cena.
Elisa. ¡Miriam, repetí esa historia que nunca la escuché! Munú. Querían seguir disponiendo de tu vida, dominándote hasta donde les
Munú. Como habitualmente no se dedicaba a llevar secuestrados a sus casas, fuera posible.
quería saber cómo eran las familias y se hacía invitar. Elisa. ¡Qué mentes perversas tenían!
Miriam. Se hacía invitar, claro. En noviembre o diciembre de 1978, cuando a
mí me estaban por liberar (lo que luego fue una liberación vigilada porque Adriana.¡Ustedes sabían que yo fui a Ushuaia 8 con ABDALA?
dormía en mi casa pero trabajaba en el Ministerio manejado por la Marina, Elisa. ¡No te puedo creer!
o en las oficinas de prensa de MASSERA o en la casa de los padres de RuGER), el Adriana. Ya estábamos afuera. Ana y yo estábamos en Buenos Aires. Yo toda-
TIGRE me mandó decirles a mis viejos que quería una reunión con ellos, que vía debía de estar trabajando con ellos, no creo que ya hubiera vuelto a estu-
le gustaría salir a cenar, que ellos dispusieran el restaurante, como diciendo: diar. No me acuerdo exact.amente en qué época fue, pero un día ABDALA nos
"Yo. invitado". Mis viejos me preguntaban a mí adónde podían llevarlo. Yo les propuso viajar a Ushuaia.
dije que al tipo le gustaba comer bien, podía ser a La Cabaña, que era lo má- Munú. ¡Para qué?
ximo en ese momento, iba sólo gente de mucho dinero o turistas. Me acuer- Adriana. Un viaje de placer de un día. (risa)
do de que el muy hijo de puta pidió un "baby beef" y"omelette surprise" y no Munú. ¡Sabías que era un viaje de placer?
sé qué más. Mis viejos nunca habían ido a ese lugar y por supuesto yo tam- Adriana. No. El otro día lo hablé con mi mamá. Mis padres recuerdan un mon-
poco. Era carísimo, no estaba a nuestro alcance. tón de cosas que yo no puedo recordar. Son mi memoria, porque la mía está
Elisa. ¡Qué hijo de puta! ¡Postre y todo! bastante arruinada. Le pregunté a mi vieja para qué nos llevaron a Ushuaia,
Miria m. Y mis viejos le llevaron de regalo una botella de Chivas Regal. y me dijo: "Porque ABDALA quería mostrarte qué lindo era nuestro país para
Elisa. ¡Eso se los sugeriste vos? que no te fueras a Perú". Se ve que yo ya estaba decidida a irme. Tiene que ha-
Miriam.No sé, mi vieja me dijo: "Tenemos que tener una atención con él", o ber sido a fin de 1979 porque yo venía hablando con MARCELO sobre esto. La
algo por el estilo. (risas) ¡Mi vieja le hubiera hecho un monumento! Ella no idea era que se olvidaran de mi humilde persona. Tenía pasaporte alemán y
sabía lo que pasaba dentro de la ESMA, sólo sabía que era el hombre que me diploma de idioma alemán como para entrar a la universidad en Alemania sin
había devuelto cuando ella pensaba que no iba a verme nunca más .. ningún tipo de examen, pero no quería ir para allá porque intuía que nunca
Munú. Claro. La alternativa era que estuvieras muerta.
Miriam. Él les explicó a mis viejos en ese momento por qué no me dejaban ir 8. Ciudad del Sur argentino, en la provincia de Tierra del Fuego.
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más regresaría a la Argentina. Mis raíces son alemanas, aprendí a hablar pri- Munú. Cuando todavía estaba en el SIN, llegaba muy a menudo a la ESMA con
mero en ese idioma y después en castellano, así que había un tema familiar muy masas a visitar a sus presos.
fuerte. Elegí Perú porque tampoco quería ir a un país donde hubiera muchos Elisa.Era lo mismo que el perfume francés que traían los marinos para que usá-
exiliados argentinos. Después me enteré de que ahí había Madres y de que a ramos las presas.
una la habían secuestrado, la pasaron por Bolivia y desapareció. Bueno, pa- Munú. ¿Qué cosa?
rece que yo ya había decidido irme y que ABDALA esgrimía este argumento pa- Elisa. Me acuerdo, en Capucha, del olor de las ratas y el aroma del perfume
ra convencerme de que no lo hiciera. francés.
Miriam. ¡No puedo creer que te llevara a Ushuaia para eso! Adriana. Buscaban el rasgo de femineidad.
Adriana.Mi vieja dice que fue por eso. Yo no encuentro ninguna otra razón. Elisa. ¡Con grilletes, querida! ¡Con grilletes, pero con perfume francés!
Realmente no sé por qué me llevó. Miriam. Ellos querían que una les demostrara...
Munú. Agreguemos que ABDALA era aviador naval. Elisa. ¡... que nos preocupábamos por ser mujeres muy femeninas!
Cristina. ¡Sí! Y recuerden que cuando hablaba de lo que significaba volar se ale- Adriana. A mí no me perdonaban los zapatos que usaba.
jaba de las cosas terrestres, soñaba, era un aviador apasionado. Yo me acuer- Munú.A una compañera se los hicieron tirar y que se comprara otros.
do de haberlo escuchado decir que era maravilloso cuando se elevaba en el cie- Adriana. A mí me los tiraron y yo tenía guardado adentro un poema de una
lo, y la inmensidad .. tal Kati que se perdió. Me lo había dado Verónica en Capuchita para que lo sal-
Adriana. Nos llevó en auto hasta una pista cerca de Ezeiza creo. Subimos, nos vara, porque ella intuía que iban a matarla. Yo ni me enteré en qué mamen-
mostró la cabina. to me sacaron los zapatos ... Me sentí muy mal por no haber cuidado mejor
Munú. ¿Era un avión pequeño? el tesoro que llevaba escondido, era como haber perdido un rastro de vida
Adriana. Sí. Fuimos a Ushuaia, tomamos un café y volvimos a Buenos Aires. de una compañera, dejarlo morir...
Miriam.Ahora sabemos que desde aviones de la Armada tiraban a los compa- Miria m. Teníamos que mostrarnos cuidadas, elegantes. En eso se fijaban
ñeros al mar. Recién en este momento se me cruza esa imagen ... también durante las salidas. Cuando me. sacaban a cenar yo pensaba: hay
Adriana. Otra vez Rumo nos llevó con otra compañera al cine. Y luego a The compañeros que están en Capucha ahora comiendo carne hervida con un
Embers a comer aros de cebollitas. Las tonterías que uno recuerda ... No re- pan duro al que las ratas le caminaron por encima y nosotros acá, cenando
cuerdo el nombre del pasaporte trucha 9 con el que me llevaron a México, pe- con los torturadores en Los Años Locos. En ese momento yo tampoco en-
ro sí los aritos de cebolla fritos. Estaba más fuera de contexto comer cebolli- tendía por qué los marinos lo hacían, lo único que sabía era que me sentía
tas que andar con un pasaporte trucha. mal, que les tenía odio, que me producía asco sentarme a la mesa con ellos,
Miriam. Yo creo que todo esto tenía que ver con que ellos querían mostrarnos las que me causaba rechazo tener que fingir que estaba recuperada y que no les
bondades del capitalismo. Era como decirno: mirá todo lo que te estás perdien- guardaba rencor por haber matado a la gente que yo quería.
do. Podrías vestirte bien, ir a ver espectáculos, viajar, comer en buenos lugares, Elisa. ¿Eso pudiste elaborarlo afuera o lo tenías en claro en ese mismo mo-
y vos desperdiciabas tu vida militando, preocupándote por los pobres, por los mento? Quizás en ese momento lo que sentías era un malestar indefinido.
marginados, ¿por qué?, ¿para qué? Si todo esto estaba al alcance de tus manos... Miriam. Era el sentimiento crudo. No sé si soportaba analizar el verdadero
Munú. ¿Vos creés que demostrarnos eso formaba parte del Proceso de recupe- alcance de lo que pasaba. Me habría vuelto loca.
ración? Elisa. Sí, sentías que en lugar de estar en ese restaurante de lujo querías volver
Miria m. Creo que sí. Estoy convencida de que eso explica tanta locura. Que te a la ESMA, al Campo de Concentración; ése era el lugar que te correspondía.
secuestraran, te torturaran y después te llevaran a cenar tiene solamente esa en tu condición de secuestrada.
explicación en mi cabeza. Munú. Todo era mucho más claro cuando uno estaba en el Sótano o en Ca-
Cristina. ABDALA quería mostrar que él era distinto de algunos otros miem- pucha. Uno sabía: éste es un represor y yo soy una secuestrada. Cuando te
bros del Grupo de Tareas, sobre todo en relación con el TIGRE AGOSTA. Era otro sacaban, modificaban toda la situación, te colocaban en el lugar de un par. Te
estilo dentro del mismo esquema. sacaban, te sentaban aliado de ellos, te daban la misma comida. Imagino que
9. "Falso'~ En general, referido a documentos. esto nos generaría un alto grado de confusión.
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Miria m. Y teníamos que comportarnos de manera sumisa en ambas situacio- casa de mi vieja y días después al lugar donde yo vivía, que era una habita-
nes. Para mí era un examen, yo lo sentía así. Si lo reprobabas, te mandaban pa- ción con techo de. chapa en Villa Madero. Cuando vinieron a verme a la cel-
ra arriba. Nos observaban todo el tiempo. . da me dijeron: "¡Pero es increíble!" ¿Cómo te aguantaste en ese lugar de mier-
Elisa. La actitud que había que tener para aprobar era reírse, hacer como si te da? ¡El techo era de chapa! ¡Había goteras! ¡Después de haber vivido en esa
causara gracia lo que decían. Pero a la vez te preguntabas por adentro. "¿Qué casa!" Les impresionó mucho la araña de cristales que había en la casa de
estoy haciendo acá?"Era una sensación de no pertenencia. mi mamá. "¡Tenías esa araña, dignade un palacio, y te ibas a vivir a Villa Ma-
Miriam. Yo creo que lo que ellos pretendían con esas salidas era decirnos: dero a una piecita!"
ustedes, mujeres de clase media, jóvenes y apetecibles, estuvieron perdien- Munú. Convengamos en que para una persona que no tuviera nuestra for-
do el tiempo jugando a la guerrilla, mientras todo esto, esta vida de place- ma de pensar, ni nuestras convicciones, no era muy comprensible que uno,
res, estaba al alcance de sus manos. ¡Han equivocado el camino, jóvenes a los dieciocho o a los veinticinco o a los treinta y ocho años ...
argentinas! · Elisa .... decidiera cambiar su vida.
Elisa.¿ Vos creés que pensaban eso? Munú. Claro, que vivieras de una forma hasta un determinado momento y de
Munú. ¿Creés que les importaba tanto que nosotros pensáramos eso? pronto decidieras: "¡Ahora pienso de esta manera y como soy coherente me
Miriam. Y si no, ¿por qué nos llevaban? voy a vivir allá!" Entenderlo no era fácil para el resto de la gente.
Munú. ¡No tengo idea! Miriam. La ropa linda, la pinturita, las joyas ... Que las usáramos era síntoma
Elisa. Porque estaban aburridos. de que habíamos renegado de nuestras ideas. El TIGRE para mi cumpleaños me
Cristina. Era parte del disciplinamiento. regaló una pulsera de plata ... Con la perversión de llamarme a sus oficinas a
Elisa.Al ponerte en ese lugar, aunque uno no pataleara, se sentía mal. Era un las doce de la noche. Yo creía que iba a mandarme a Capucha porque me ha-
castigo. La contradicción que te generaba jugaba a favor de ellos. bía encontrado con Laurita afuera, durante una visita familiar, cuando él lo
Munú. Seguían sometiéndote. había prohibido expresamente, y me regaló un estuche de terciopelo con una
Miria m. No entiendo. ¿Ustedes quieren decir que ellos esto lo hacían como pulsera de plata. "Michi, supe que fue tu cumpleaños y no te regalamos na-
un regalo?, ¿como una prebenda?, ¿como diciendo "ustedes han demostrado da. Acá tenés". Yo seguramente estaba pálida, esperando que me trasladara
que son recuperables, entonces las llevamos a cenar afuera"? por haber desobedecido. Me hizo esperar horas, sola en una sala de reunio-
Todas:¡No! nes que tenían en los Jorges. Horas. Jamás me hubiera imaginado para qué.
Cristina. Era un juego perverso. Y él sabía bien que yo creía que era para otra cosa.
Munú. ¡Era una ensalada! Estaba el tipo que lloraba, que se arrepentía y lue- Cristina. ¡Mmmmm!
go torturaba de nuevo, te sacaba a cenar, luego te traía otra vez y te manda- Elisa.·¡Yo me perdí todo! ¡A mí no me hicieron ningún regalo! (risas de to-
ba a Capucha. ¡Arbitrariedad absoluta! das) Me siento afortunada, de eso también me salvé.
Eli~a: Estábamos sometidos, éramos desaparecidos. ¡Éramos gente que no Miriam. Debe ser la pulsera que más rápidamente perdí en mi vida. ¡Se me
extstta Ya la que llevaban a comer afuera! No hay una explicación racional, perdió enseguida!
lo que pasó no es lógico, o mejor diría que tiene una lógica perversa. Adriana. Hablando de regalos y perversiones, siempre recuerdo que un día
Cristina. En ese plan sistemático de recuperación, llevarnos a cenar afuera ju- entró Rumo en el Camarote donde dormía con otras compañeras y me dio
gaba un papel como lo jugó un montón de otros episodios que vivimos. una revista. "Esto te va a gustar, leélo", me dijo y me dio El Eterna uta. Yo no
Miria m. Eso digo, dentro de ese Proceso de recuperación, ellos se planteaban mos- lo conocía. Lo leí completo. Rumo me dio un texto de Oesterheld, un compa-
trarnos "¡Mirá lo que tenías a tu disposición y te lo estabas perdiendo por ñero asesinado por ellos, donde describe a un grupo que se organiza para re-
pensar en la justicia social y en los pobres!" sistir colectivamente al enemigo invisible que envía a seres que invaden la
Elisa.A lo mejor era adoctrinamiento. ¿Por qué no pueden comer bien uste- Tierra, y cuya guarida está. en General Paz y Libertador.
des? ¿Por qué no pueden vestirse como señoritas en vez de hacerlo con esa
ropa de jeans? ¿Por qué no pueden usar el refinado perfume francés? Miriam.Adriana, ¿cómo fue tu historia del viaje a México?
Miria m. Recuerdo que la gente que me secuestró, de Fuerza Aérea, fue a la Adriana. Yo estaba trabajando en Zapiola y Jaramillo, en la casa de los padres
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de RUGER, donde habían instalado todo el material y máquinas de escribir Munú. Cuando yo salí para Venezuela también me dieron un juego de docu-
que se habían llevado de la Pecera. Mi trabajo era clasificar noticias de los mentos truchos, supuestamente para que, si los montoneros querían matar-
diarios. Había salido de la ESMA el24 de abril de 1979 y trabajaba allí. Y en- me por haber sobrevivido, yo pudiera circular con una identidad falsa. Yo
cima, surge este viaje de pesadilla. · · viajé con los míos. Cuando regresé a la Argentina destruí los falsos. Me dio mie-
Elisa.¿ Ustedes estuvieron juntas en Zapiola? do traerlos y que me los encontraran. No sé si alguien los habrá guardado.
Miriam. No, cuando Adriana salió, a mí el TIGRE ya me había mandado a tra- Eran los que yo había dibujado. Tengo una foto, sacada ahí adentro, del mo-
bajar a la Oficina de Prensa de MASSERA, en la calle Cerrito. mento en que estoy haciendo el original para falsificar la cédula. ¡Mi álbum
Munú. ¿En qué fecha fue lo del viaje? de fotos está tan desprolijo como la vida misma! Hicimos todos los docu-
Adriana. En mayo de 1979. No sé exactamente cuánto tiempo estuve allá, pe- mentos: cédula, DNI y pasaporte.
ro tengo una de las postales que les mandé a mis viejos y está fechada el15 de Elisa. ¿Cómo hacían los documentos?
mayo de 1979.Alguien tenía que ir a México con dos tipos que viajaban ... no Munú.Los compafieros que estaban en el Laboratorio de Fotografía hacían una
sabíamos bien a qué, seguro que no para visitar las ruinas de los mayas. Un des- ampliación de más o menos 50 cm. por 70 cm. de la filigrana de la cédula,
pliegue así debía de tener un objetivo muy especial, probablemente sinies- por ejemplo. Yo, con una punta tipo Rotring con tinta negra, un pincelito y
tro. En ese momento no pensé en que pudieran llegar a matar o secuestrar a un pomo de témpera blanca, restauraba los errores de la ampliación. Luego
un compañero en el exterior, aunque ahora queda claro que sí: el mecanismo se hacía una reducción al tamaño real, se hacían las peliculas y Roque y Chi-
de negación siempre funcionó bien para soportar las situaciones de extre- quitín imprimían en el edificio Libertad. Convengamos en que la tecnolo-
mo peligro que vivíamos permanentemente. Había que ir con dos mons- gía a nuestro alcance no era demasiado sofisticada. Realmente era un traba-
truos: GERóNIMO y el GATO. jo de presos. Estuvimos más de dos meses trabajando en ese tema.
Miriam. ¡Ay! GERóNIMo ... Toda una línea de conducta la suya. Terminó traba- Miria m. Con esos documentos ellos se movían dentro y fuera del país, y arma-
jando con Yabrán, como tantos de ellos. lO ban sus operativos para espiar y secuestrar gente.
Adriana. Evaluamos entre nosotros que lo más conveniente era que fuera al- Munú. Los usaban ellos, pero también nos los dieron a varios de nosotros. En
guien que no tuviera hijos, así el costo sería menor. El viaje era un riesgo. mi caso, inútilmente. En el caso de otros compañeros creo que les sirvieron,
Miriam. Podían decidir matarte en cualquier momento, podías convertirte al menos eso espero.
en testigo de algo inconveniente. Elisa. ¿Cuál era el objetivo del viaje a México?
Adriana. Sí, pero no recuerdo haberlo vivido así en ese momento. Supongo que Adriana. No lo sé. Hoy, después de tanto tiempo y con la mezcla de informa-
lo negué. Si no, habría sido insoportable. Estábamos entrampados, no po- ción y fantasías, no sé si tenía algo que ver con el Pelado,11 que se había fuga-
díamos negarnos pero sabíamos en el fondo que estábamos en igual peligro de en juli9 del 78, durante el Mundial de Fútbol. Ésta es una conclusión que
que el primer día en Capuchita. creo haber sacado después, pero realmente no estoy segura. Les escribía pos-
Elisa. ¿Quiénes estaban entre los posibles elegidos? tales a mis viejos. Llamaba por teléfono. Quería que supieran permanente-
Adriana. Los mismos que habíamos hecho la evaluación. Andrea, Lucy, Die- mente que estaba bien; sabía que el resto de los compañeros de Zapiola y de-
go y yo. Tenía que ser una mujer para hacer de cobertura, para simular que la más "dependencias" iban a estar alertas, porque su seguridad también estaba
que viajaba era una pareja. También estaba la Flaca, pero ya ni figuraba por- en juego. Éramos todos como partes de un mismo cuerpo, algo maltratado
que esto fue después de la convulsión y de que la dejaran en su casa. La Fla- en verdad. El concepto de que los compañeros que quedaban eran rehenes
ca estaba entonces "fuera de programa" y hacíamos esfuerzos por no hablar era tan cierto, que en México yo tenía la dirección de la tía de mi mamá y lapo-
de ella, no fuese que los tipos se acordaran. Cristina tampoco podía ir porque sibilidad de pedirle que me llevara a la embajada de. Alemania para asilarme
tenía una imagen de rebeldía. (risas) Andrea tenía un bebé, por lo que pro- y denunciar que estaba ahí ilegalmente, y no lo hice. Primero porque tenía
pusimos que fuera yo. Los marinos me dieron un pasaporte trucho. miedo a las represalias con los compañeros y segundo porque cuando fui a lo
10. Alfredo Yab~án. Empresa~io argentino del sector telepostal, que se suicidó cuando estab~ a punto 11. Militante secuestrado en la ESMA que se fugó en junio de 1978, duiante el desarrollo del Mundial
de ser detemdo por el asesmato del reportero gráfico José Luis Cabezas. Daba empleo en sus emprew de Fútbol, cuando lo llevaron a la frontera con Paraguay con el objetivo de que marcara compañe-
sas a ex represores de la ESMA, entre ellos a (a) FEDEIUCO y {a) PALITO. ros que podían estar ingresando al país.
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de mi tía toqué timbre en una casa que no era la suya. Cuando volví al hotel, mismo sub mundo, con unas reglas explícitas y muchas otras que no lo eran.
luego de que nadie me atendiera, comprobé que el número que buscaba era el Yo podía, por ejemplo, ir a la feria artesanal sola mientras ellos hacían sus con-
44 y no el40, donde yo había tocado. El subconsciente había hecho lo suyo. tactos. Esto no lo vivía con angustia, sí en todo caso con un estado de perma-
Quién sabe qué habría pasado si hubiese visto a la tía. A lo mejor ella me ha- nente alerta, probablemente peor que en las épocas previas a nuestras caídas,
bría presionado para que fuera a la embajada y me habría ido a Alemania. Se porque acá no sabía de donde podía venir el peligro, y además estaba en un lu-
habría armado un revuelo enorme y tal vez habrían matado a los compañeros gar desconocido. Ytampoco tenía sensación de estar protegida por ellos, de nin-
de adentro y los de afuera. Recuerdo que pesaba mucho la primera denuncia gún modo. Parece que confiaban en que no me mandaría ninguna macana.
de sobrevivientes de la ESMA que se había hecho en Francia, habíamos char- Elisa. ¡Estarían buscando al Pelado?
lado y vivido sus consecuencias. Los que quedamos adentro teníamos la sen- Adriana. No lo sé. Tal vez había otro objetivo. Después volvimos a México.
sación de que iban a matarnos, si no hoy, mañana, una cosa inminente de ex- Munú. Ah, todo lo que contás sucedía en el pueblito.
trema inseguridad y de mayor incertidumbre que nunca. De peligro total. Los Elisa.¡Y por qué fueron a ese pueblo?
tipos estaban relocos, y nosotros con una mezcla de admiración-alivio porque Adriana. No tengo la más remota idea. Era un lugar turístico, el hotel tenía
alguien había destapado la olla, y por otro lado pánico y bronca por lo que ca- pileta. ¡Hasta me metí en la pileta! Tengo la imagen de la habitación a todo tra-
lificábamos de desconsideración para con nosotros como rehenes. Por eso, po, de la televisión, las películas en inglés y las propagandas sobre los piojos
en México sentía que no podía dar ningún paso distinto y que tenía que vol- y la caspa en mexicano; la cena en el restaurante, a todo culo ...
ver, así como me había ido, para no joder a nadie. Estaba tan presa como en Ca- Miria m. Y vos, de rehén, pensando que ellos estaban organizándose para re-
pucha, a pesar de circular libremente por las ferias artesanales de México. ventar al Pelado...
Munú. ¡Fueron en avión de línea aérea común? Adriana. Después volvimos a México y allí me hicieron alojar como matri-
Adriana. Sí, línea común con escala en Panamá. Llegamos a México y de ahí monio.
nos fuimos en avión a otro pueblo, a un hotel lujoso. Ellos aparentemente Munú.¡Ay!
tenían entrevistas con algunos contactos que puedo imaginar que también eran Adriana.En una misma habitación, con cama matrimonial, con GERONIMO.
milicos, para conseguir armas o algo por el estilo. Tengo ese recuerdo, que ya Munú. ¡No! ¡No puede ser! (exclamaciones de todas.)
no sé si corresponde a lo que me imaginaba o a lo que alcancé a escuchar. Elisa.¡Y qué pasó?
Munú. ¡Cómo se alojaban? Adriana. Ni siquiera insinuó tocarme un pelo. De todas maneras yo no dor-
Adriana. Yo en mi habitación y ellos en otra. mí en toda la noche.
Munú. Comportamiento de ... Munú. ¡Cuánto tiempo dormiste con ese tipo?
Munú y Cristina. "De caballeros del mar". Adriana.¡Cuánto tiempo estuve en México? No sé, es un tiempo informe, una
Adriana. Sí, sí Aunque un "caballero del mar"a la noche hizo su incursión en masa de tiempo que no sé ... tal vez haya sido una semana. Dormía en cami-
mi habitación. Sólo recuerdo que estaba en el baño lavando no sé qué fruta són, petrificada del lado izquierdo de la cama doble, durita, y así creo que
que había comprado en la feria artesanal, habíamos vuelto de cenar en el co- dormité en estado de alerta. Supongo que debo de haber hecho alguna nega-
medor del hotel, y el tipo golpea la puerta. Le digo que entre, conversamos so- ción que me permitiera sobrellevar la situación. No era un tipo jodón o con-
bre boludeces un minuto y se pone denso, no recuerdo si quiere llevarme ha- fianzudo, y eso sin duda ayudaba a distinguir quién era quién.
cia la cama a franelear o qué, pero ... Munú. ¡Qué horror! ·
Elisa. ¡Ah! Cristina. ¡Qué repugnante!
Adriana. Y con un rodillazo en las "partes"se fue insultándome y ofendido. Adriana. En cierto momento, fuimos a caminar a la Universidad Autónoma,
Elisa. ¡Quién era? donde hay unos murales muy lindos, y me contó la historia de su sobrina.
Adriana. El GATO.. Visto desde ahora, era un riesgo enorme porque podían ha- Me dijo que su hermano era un terrorista como yo. Su cuñada, según él, tam-
berme liquidado. Pero en aquel momento no tenía conciencia de eso. Ade- bién lo era. Los dos militaban en zona Oeste. Le pregunté cómo les decían y
más, creo que el tipo de vínculo con ellos era tal, que de algún modo intuíamos no recuerdo qué me contestó. Yo había formado parte de la estructura de sa-
lo que podíamos hacer o decir y lo que no. Todos formábamos parte de un nidad de la Columna Oeste y me interesaba mucho saber quiénes eran. Ten-
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gola sensación de que no los conocía. Me dijo que habían caído en otra Fuer- Adriana. Realmente no conozco otros detalles. Tendrían un par de datos y ha-
za y que él no había podido hacer nada, que tampoco lo habría hecho porque bría que hacer tiempo, porque visitábamos las pirámides del Sol y de la Lu-
eran subversivos y él no lo consideraba su hermano. Pero que a la nena la te- na, un parque que no sé cómo se llama ... Luego de lo cual, y tras llamar todos
nía porque él era su tío y debía hacerse cargo. Lo que no me dijo nunca fue que los días a mis viejos por cobro revertido para decirles que gozaba de buena sa-
además su cuñada estaba embarazada. De eso no me habló. De todas mane- lud, física por supuesto, volvimos. Más no recuerdo.
ras, con lo que me dijo fue suficiente para revolverme las tripas. Yo estaba in- Munú. ¡Que bárbaro!
dignada y sentía una impotencia terrible. Adriana. Claro que me mandé mis pequeñas acciones de resistencia, como
Munú. ¡Ellos habían caído en otra Fuerza o en la ESMA? por ejemplo comprar dos casetes de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez que
Miria m. Ella parió en la ESMA, pero la secuestró la Fuerza Aérea. Se llamaba acá no se conocían, comprar el libro de Mario Benedetti La casa y el ladrillo,
Hilda Pérez de Don da. que trata sobre el exilio. Ese tipo de cosas. Muy escondida por supuesto, por-
Elisa. Quizás la llevaron desde otro Campo. que si me las veían iban a descubrir que en realidad ...
Miria m. El bebé desapareció, no está claro a quién se lo entregaron12. Miria m.... no estabas muy recuperada que digamos.·
Adriana. Los demás recuerdos que tengo de México son turísticos, de haber ido Adriana .... no demasiado. Fíjense que la relación con estos tipos daba como pa-
a una iglesia que se está torciendo, los frescos de Rivera, las ruinas, los nom- ra que no revisaran lo que llevaba o traía. En el fondo los tipos sabían que
bres de las avenidas. La Reforma, La Revolución, esas palabras sugestivas ... seguíamos con la capucha puesta, en términos de negación, y que había un pac-
Munú. Pero ¡qué hacían? ¡Cuál era concretamente el operativo que llevaban to entre nosotros de "portarnos bien" sabiendo que todos éramos de algún mo-
adelante? dorehenes.
Adriana. No sé, ellos paseaban. Miriam. ¡Qué increíble esta historia! ¡Qué habría pasado si vos les decías que
Munú. ¡A vos te llevaban para disimular? no ibas a México? (suspiros de todo tipo)
Miria m. Claro, para que no fuera tan evidente que se trataba de un grupo de Adriana.Ahora veo que podrían habernos matado, pero en ese momento ni si-
Inteligencia. quiera nos planteábamos una negativa, no estábamos en condiciones de ne-
Munú. ¡No sé por qué dos tipos son un grupo de Inteligencia y una pareja no! gociar. Algunos compañeros, como Diego y Lucy, pudieron conseguir algunas
(risas) cosas, como por ejemplo que saliéramos de la ESMA y fuéramos a trabajar en
Adriana.En un determinado momento estábamos en una disquería mirando Zapiola o en Prensa, el súmmum de las concesiones. Ellos nos ayudaron a
discos y casetes y de golpe uno de ellos entró de la calle muy agitado. unos cuantos. Quiero contarles una conversación que tuve con Lucy cuando
Munú. ¡Te acordás si andaban armados? yo estaba en el Dorado, la oficina donde teníamos que desgrabar comunica-
Adriana. Nunca lo supe. Parecía que había una cita. Uno estaba adentro de la ciones de teléfonos pinchados, que por supuesto siempre fingíamos no enten-
disquería y el otro afuera. Teníamos que ir a algún lugar. der, y hacer fotocopias. Yo estaba traduciendo el Dossier al alemán. Lucy me
Munú.¡Ah! · dijo que Diego estaba pidiendo por mí, que me necesitaba en Zapiola, que era
Adriana. En una de esas GERóNIMO me agarró del brazo como para arrastrar- imprescindible. Yo le respondi que no quería irme de la ESMA y seguir pega-
me hacia afuera y llevarme con él. Yo logré soltarme y me puse a hablar con da trabajando con MASSERA. Ella se enojó, fue la única vez en mi vida en que la
el tipo del local. Ellos salieron corriendo, yo me quede ahí, y al rato volvieron vi más que molesta conmigo. Me retó y me dijo que no pretendiera irme des-
reprochándose mutuamente que se les hubiera escapado. pegada, que aceptara que el despegue fuese gradual, que agradeciera al menos
Miriam. ¡Ah! poder salir de ese lugar que era más peligroso que estar en Zapiola, que me
Elisa. ¿Quién se les escapó? bancara la salida de a pasos pequeños, que si me quedaba adentro por no acep-
Adriana. No lo sé. Alguien con quien ellos tendrían que entrevistarse. Se ve tar esta alternativa podían matarme. Me bajó a tierra, un buen toque de rea-
que estaban esperando a alguien en ese lugar. lismo en ese mundo totalmente loco. Ahora sé que ambos habían elaborado
Miriam. Y a vos te llevaban a la cita sin saber nada de lo que iba a pasar. estrategias para sacar gente de adentro en la medida de. sus posibilidades.
12. Victoria Donda· Pérez recuperó su identidad en 2004. Hab.ía sido apropiada por el represor de la
ESMA Juan Antonio Azic, miembro de la Prefectura, alias Pirafia. Miriam. ¡Saben qué me hicieron hacer una vez estando en Fuerza Aérea?
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Munú. ¿Qué te hicieron hacer? la Chiche estaba muy mal. Yo no sabía que sus hijos estaban secuestrados por
Miriam. Me hicieron sentar en un escritorio delante de una cámara de video, el Ejército.
con una peluca, toda maquillada y con anteojos. Me habían hecho escribir al- Munú. Nosotros no lo sabíamos porque estábamos en el Sótano. Los de la Pe-
go sobre qué era la patria, qué era Dios ... la familia ... Tuve que leerlo frente a cera lo sabían.
la cámara. Era surrealista. Liliana.Me acuerdo de que nos bañamos en la pileta y ella estuvo todo el tiem-
Elisa. Querían que demostrases que estabas recuperada. po recluída en un rincón, mientras la Quica la acompañaba. Después supe que
Miriam. Claro. Supongo que pensaban que nosotros no teníamos fe alguna ni lo que pasaba era que en esos días sus hijos estaban en manos de RrvEROs.14
respeto por nada. No me acuerdo qué escribí, pero quedaron conmovidos. Uno Munú. ¿Vos recordás una pileta o un tanque australiano?
me dijo: "Ojalá algunos de mis hombres pensaran como vos". Liliana. Una pileta muy linda, en la parte de atrás de la casa.
Munú. Seguro que nosotros pensábamos mejor que sus hombres. Elisa. Yo no sé si ésa era la quinta de Del Viso, yo tengo idea de haber ido a
Miriam.¿Sabes cuál era el problema? Que tenían un prejuicio terrible sobre no- una quinta con pileta. Pero en octubre del78 yo ya no estaba en la ESMA.
sotros, pensaban que nos cagábamos en la familia, en la patria y que no creía- Liliana. Es que yo fui más de una vez a esa quinta.
mos en Dios. Eso jugó a mi favor, porque no tuve que mentir en lo que decía. Miriam. Yo una sola.
Además, el discurso nacionalista de los montoneros estaba en una extraña Uliana. ¿Recordás que los varones hubieran armado un partido de fútbol?
sintonía con el de ellos en ese aspecto. Miriam.Sí.
Munú.Absolutamente. Liliana. Pero a lo mejor lo hacían siempre. Por eso es difícil saber cuándo fue.
Miriam. Me dijeron también que el hecho de que yo llamara todos los días Miriam. ¿O de voley?
para saber cómo seguía mi abuela moribunda, y que me hubieran engancha- Munú. Jugaban las mujeres también. Yo fui una sola vez para el Día de laMa-
do por eso, había jugado a mi favor. Ellos no estaban acostumbrados a tener dre, pero tengo todo como en una nebulosa.
gente viva tanto tiempo ... Elisa. Parece que era muy usual, porque cuando yo cai, el21 de septiembre
Munú. El hecho de que hayan tenido que guardarte, supuestamente porque de 1977, todos venían de una quinta, presos y represores.
querían enganchar a tu amiga, durante tanto tiempo, generó un tipo de re- Miria m. Sí, vos contaste que fueron a verte y estaban tostados.
lación que nunca habían tenido. Siempre tenían gente que pasaba, que esta- Elisa. En otra oportunidad, cuando yo todavía no estaba en el Staff, también
ba pocos días. fueron. Capucha quedó medio desierta. No puedo precisar fechas. Otra vez
Miria m. Sí, aunque pocas veces alguien hablaba conmigo. Estuve diez meses que me llevaron fue porque venía un periodista de Inglaterra a hacer una vi-
y medio aislada, en el calabozo, casi siempre sola. Unas semanas después de sita a la ESMA. Querían demostrarle que, al contrario de lo que decían las de-
la grabación del video, abrieron la puerta y me dijeron. "¡Felicitaciones, piba, nuncias en el exterior, en la Argentina no había ningún Campo de Concen-
hoy naciste de nuevo!" Los jefes habían decidido después de verlo que no tración y para demostrarlo nos sacaron de ahí.
iban a matarme, supongo. Miriam. Eso fue en marzo de 1978. Iban a montar una farsa ...
Elisa. Nos llevaron a la quinta, pero me trajeron inmediatamente junto con otros
Liliana. ¿Se acuerdan de cuando nos llevaban a las quintas? compañeros, porque tenían disfraces de la Policía y les sobraban algunos.
Miriam. Yo fui una sola vez, a la quinta de los padres de TRUENO, en Del Viso, 13 Entonces necesitaban una mujer medianamente grandota y un varón alto,
al poco tiempo de que me llevaran a la ESMA. Recuerdo que fue ahí donde re- no sé si trajeron a Chito o aBeto. Tuvimos que disfrazarnos de canas. O sea
cibí la sorpresa de que FRAGOTE en realidad era un marino y no un preso.. que fuimos a la quinta, estuvimos dos horas y volvieron a llevarnos a la ESMA.
Liliana. ¿No te acordás si era el Día de la Madre? Miria m. ¡Era un disfraz para vos, pero en realidad eran uniformes! (risas)
Miria m. Debe de haber sido antes, porque a mí me llevaron a la ESMA en mar- Elisa. No sé si el resto se quedó en la quinta todo el día. Nos hicieron volver a
zo de 1978. Me acuerdo de habernos bañado en la pileta. cuatro. Yya estaba la gente del Mini-staffinstalada con el uniforme. A mí me
Munú. Deben ser dos idas diferentes. 14. General Santiago Ornar Ríveros. Comandante de Institutos Militares donde funcionó un centro de
Liliana.Nos llevaron a la quinta en octubre de 1978 para el Día de la Madre y detención ilegal. Actualmente detenido procesado por sustracción de menores por la Justicia Fede~
ral argentina. Condenado por la Justicia italiana por el secuestro, tortura y homicidio de ocho ciu·
13. Localidad en la zona Norte del Gran Buenos Aires. dadanos de ese origen. ·
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dieron uno y me dijeron que tenía que permanecer en la Pecera, en el archi- intentar nada. ¡Qué patético!
vo, que era mi ámbito de trabajo habitual. Ellos le presentaban a este perio- Elisa. Berta -la traductora- y yo nos miramos fijamente. Después de veinti-
dista el lugar como una oficina de Prensa montada para mejorar la imagen ar- cinco años recuerdo esa mirada. Hicieron todo el circo, hablaban, comenta-
gentina en el exterior. ban, ella traducía, inspeccionaban. Las cosas de las que se hablaba eran de lo
Miriam. Todo manejado por policías, en un lugar de la Marina. más esenciales: de dónde sacábamos la información, las revistas que teníamos
Elisa.Exactamente. ¡Eso erala famosa ESMA que se prestaba a confusión! ¡En -Somos, Gente, Siete Días-, diarios a rolete, todo lo que había en el archivo.
el mundo se decía que había detenidos, pero no era verdad! Se trataba de un Estuvieron un rato y se fueron. Al tiempo me llevan a trabajar a Cancillería
lugar con oficinas y policías. · y vuelvo a encontrarme con Berta...
Munú. ¿Sacaron fotos? Munú Los mismos ojos ...
Elisa.No. Miriam. ¿Y te reconoció?
Miriam. ¿Vos viste al periodista? Elisa. No sé. Lo único que me dijo, en todos los años que trabajamos juntas,
Elisa. Por supuesto, y no solamente a él sino que vi también a una mujer, Ber- fue: "¡Qué ojos tristes tenés!"
ta, con la cual después trabajé en Cancillería. Era traductora oficial en esta Munú. Estoy segura de que siempre supo quién eras.
visita que estaba organizada por Prensa y Difusión de la Cancillería, que ya Elisa. Yo creo que ella supo todo desde el primer momento. Creo que siempre
en esa época estaba en manos de la Marina. Como el periodista venía a la Ar- supo que los disfrazados de policías éramos detenidos, pero nunca dio el me-
gentina, lo invitaron a la ESMA. nor indicio al respecto.
Miriam. ¡Era uno solo? Miriam. ¿Qué habría pasado si uno de los detenidos le gritaba algo al perio-
Elisa.Sí.Erade la prensa londinense. Fiscman, Feiscman, un nombre así. Yla dista?
traductora oficial era una empleada de la Cancillería. Elisa: ¡Lo habrían chupado! ¿Qué problema iban a tener?
Liliana. Que vos en ese momento todavía no conocías. Miria m. ¿No estaría conectado con gente de la embajada británica?
Elisa. No la conocía. Elisa. Y bueno, después el conflicto internacional se lo bancaban. ¿Acaso no
Munú. ¿Estaban los del Mini-staffy algunos pocos más? mataron a Elena Holmberg?15
Elisa. Algunos pocos más, traídos de la quinta. Miriam. ¡A Hidalgo Solá, embajador en Venezuela, nada menos! Tal vez ten-
Uliana. No sé si esa es la misma vez que a mí me hicieron vestir de policía jun- gas razón, Elisa. Ala suequita Hagelin16, a las monjas francesas17• ¡A tantos ... !
to con Jorgelina, y nos dejaron en el Dorado. Elisa. Claro, qué problema tenían ...
Elisa. A mí me hicieron subir a la Pecera. Munú. Es lo mismo que plantear por qué cuando te dejaban en tu casa no te
Liliana. ¿No recordás si Jorgelina estaba en la Pecera? _ ibas, no denunciabas. Cuando salías de visita podías meterte en cualquier
Elisa. No, no estaba. embajada y contarles todo, y sin embargo te volvías a la ESMA.
Liliana.Entonces probablemente sea la misma vez. Miria m. Volvamos al tema de las quintas, ¿qué otras quintas había? Había una
Miriam. Días después, en el Pañol, había sobrado una blusa de policía y me la isla en el Tigre.18 ¿Llegaron a ir?
dieron porque no tenía ropa. Munú. Cuando yo ya trabajaba afuera con el grupo que arreglaba las casas,
Elisa. Miren qué curioso lo que pasó. Vino esta mujer al archivo ... los oficiales hablaban de una isla donde estaban haciendo refacciones para lle-
Miriam. ¿A la ESMA, acompañando al periodista? var a los secuestrados cuando viniera la Comisión lnteramericana de Dere-
Elisa. Sí, vino con todos, los oficiales, el periodista. chos Humanos, cosa que sucedió a fines de 1979. Venían a visitar las instala-
Miriam. ¿Los oficiales de la ESMA? ¿Los torturadores? ciones con el fin de hacer un informe. Ninguna de nosotras estaba en la ESMA
Elisa. Sí, los torturadores ... en ese momento, pero a los compañeros que estaban allí los llevaron y los
Miriam .... que acompañaban al periodista inglés, para demostrarle que en la
ESMA no se torturaba y que ustedes no eran detenidos sino policías. Estaban 15. Funcionaria de la Cancillería, secuestrada y asesinada por la Armada..
16. Dagmar Hagelin, adolescente secuestrada.
seguros de que nos tenían tan sojuzgados que nadie iba a hacer un guiño, un 17. Alice Domon y Leonie Duquet, religiosas francesas secuestradas.
movimiento, nadie iba a gritarle una frase en inglés al periodista, nadie iba a 18. Municipio de la zona Norte del Gran Buenos Aires y Delta homónimo.
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que sobrevivieron lo denunciaron. Se sabe cuál es la isla. reyra': bien de provincia. Era extraño, no era un tipo tan viejo.
Uliana. Yo fui con el gordo SELVA a alquilar una isla en el Tigre. No sé para qué . Miriam. Yo pregunto, en ese momento, pararían todo en la ESMA, pararían la
la usar~n. Me llevó como acompañante y la alquilaron completamente por de- chupada?
recha. El me hizo documentos !ruchos y la dueña nunca supo que les había Liliana. Quedaba una guardia.
alquilado la isla a los marinos de la ESMA. Miriam. ¡Ab! Quedaban otros. ¿Iban pocos oficiales?
Munú. Por derecha, pero !rucho... (risas) Elisa. ¿No te dije que el mismo día que me chuparon a mí habían ido a la quin-
Liliana. Ella creyó que se la alquilaba a un matrimonio constituido por el gor- ta ... ? Todo seguía funcionando tal cual.
do SELVA y yo. Partimos en una lancha de Prefectura. La señora nos estaba es- Munú. No entiendo para qué lo hacían.
perando porque se había puesto de acuerdo con la inmobiliaria. Miramos la Miriam. Yo tampoco, si era porque se divertían ellos o para recrearnos a no-
casa, la isla, todo nos pareció muy bien. No recuerdo qué paso después, si sotros.
volvimos a la inmobiliaria para terminar de cerrar. Yo no volví más a esa is- Munú.¿No es lo mismo que cuando nos llevaban a cenar?
la. Y aparte de esa quinta con pileta donde pasamos el Día de la Madre, don- Miria m. No.
de creo que estuve otras veces, yo no fui a ninguna otra. Elisa.Es un despliegue mucho más costoso. Llevar a veinte secuestrados a una
Munú.Parece que siempre hablamos de la misma quinta. . quinta ...
Liliana.Me acuerdo de que la gente de ABDALA se pasó un verano en una quin- Miria m. Lo de salir a cenar era más selectivo.
ta cerca de La Plata. Vinieron y contaron que la habían alquilado por un mes. Liliana. Esto era masivo. Partían cuatro, cinco o seis autos.
Ellos eran chupados del SIN. Las idas a la quinta las organizaba el gordo SEL- · Elisa.Era un despliegue. Insisto en que zafé de tanto contacto, las escucho y no
VA, que era ceremonial y protocolo. puedo dejar de sentir que era una forma más de tortura, ya sea ir con ellos a
Miriam. Cuando yo fui a la quinta de Del Viso, había tortas y asado. cenar o a la quinta.
Liliana. Sí, era pantagruélico. Hacían asado y llevaban tortas para la tarde. Munú. No creo que llevase un objetivo diferente.
Eran las mismas tortas que el gordo SELVA llevaba cuando había fiestas de Miriam. Diferente del que nunca pudimos precisar.
cun:pleaños. No sé de dónde las sacarían, pienso que eran encargadas en la Cristina. Ayer venía manejando por la ruta, a la madrugada, recordaba que
c~cma de la ESMA: Las llevaban en unas cajitas de madera con muchos pisos cuando nos sacaban siempre volvían por Palermo ...19
(nsas) y en cada piSO había una torta distinta: la de chocolate, la de dulce de Munú. A toda velocidad.
leche, a él le encantaba que hubiera para todos los gustos. Yo nunca volví a ver Cristina. A una velocidad impresionante, unos 160 km por hora. Era otra os-
~sas cajitas de madera en ninguna confitería del mundo. O sea que son un tentación más de poder, de jugar con los límites.
mvento naval. Munú. Nos traían por Palermo y también por la Costanera, y cuando íbamos
y
Cristina. Yo estuve una vez en la quinta de Del Viso con Adrlana Andrea, su- llegando comenzaba esa historia de pedir entrada a la ESMA. "Selenio" era el
pongo que era ésa, en esa zona. Nos llevaron dando muchas vueltas, estuvi- nombre c.on que se identificaban y desde el auto llamaban a la guardia para
mos todo el día. Había una cancha Ue voley. que abriera los portones y poder entrar sin detenerse. Decían que tenían mie-
Miriam. Yo me acuerdo del voley, y que los presos le ganaron por goleada al equi- do de que los montoneros les disparasen con una Energa. Era algo así como
po donde jugaba eiTIGREACOSTA. (risas) "Selenio, Selenio cerramos la partida con dos alfiles" y no séqué más. Usaban
Liliana.A la tardecita se hacían las guitarreadas y el TIGRE AGOSTA cantaba zam- . términos del juego de ajedrez. Tenía que ver con las características de los a u-
bas, zambas antiguas. tos y con la cantidad de gente que llegaba.
Elisa. Y a la noche ... Miriam. ¿Se acuerdan de más salidas?
Liliana. Se acababa todo. Cristina. Yo me acuerdo de que una vez me llevaron al Tigre. Estuvimos en
Munú. Y vuelta a la ESMA, donde cada cual ocupaba nuevamente su lugar. una lancha, con Andrea, Adriana, Tito ... Nos llevó RUBIO.
Nosotros, ¡todos para Capucha! . Munú. ¿Los llevaron a pasear? ·
Liliana. Llegaba la nochecita, alguien traía una guitarra, se armaba la guitarrea- Cristina. Sí, había una visita, algo, en la ESMA, por lo cual nos sacaron a pasar
da Yel TIGRE cantaba esas zambas de la década del cuarenta, tipo "La López Pe- 19. Zona de parques y barrio de la ciudad de Buenos Aires.
186 "'-----------'-------------E:;s~e'_!i_!!n.:!fi!e!:!rn~o : A: :d: .:is:. ¡I.:.A: :Id::_:i:.:;ni:. ¡I..: G:.:;a:_:rd!:e'!!ll: .a ~le~w~in~ll<:::o:;ka~'~------------ _,. 187
.!..1

el día a otro lado. Estos tipos, por los motivos que fuera y con todo lo comple- Elisa. O sea que eras conocida en el barrio.
jo que es tratar de analizarlo, se pasaban las veinticuatro horas del día ahí aden- Munú. Claro. Los vecinos de adelante nos prestaban el teléfono,Peter iba a mirar
tro; la vida para ellos transcurría en ese lugar así que, aún en el marco del pro- los partidos de fútbol por TV con los de enfrente. Hace dos años, cuando retomé
yecto que sostenían, también allí canalizaban sus necesidades personales. las averiguaciones, me enteré de que no existe en el Registro de la Propiedad his-
Miriam. ¡O sea que las salidas eran para su propio esparcimiento, vos creés? toria sobre este espacio, se extravió la información, sólo se sabe lo de los últimos
Cristina. También para eso. años. Esta historia se puede reconstruir. La casa estuvo mucho tiempo desocupa-
Elisa. Exactamente. Y ya que estaban, te torturaban un poquito más. da, pero ahora está habitada. Tengo entendido que los marinos cuando se que-
Munú. No se iban a sus casas. Podían irse y no lo hacían. daban con una propiedad solían hacer varias ventas truchas en el medio.
liliana. Yo me acuerdo de que a veces estábamos con Jorgelina en el Dorado y Miriam. Claro, para distanciar.
venía FRAGOTE, le pedía permiso a MARIANO y nos llevaba a comer pizza por ahí. Munú. De ese modo, se perdía o al menos se confundía la pista. Un trucho le
Munú. Para salir. vendía a un truchoque le vendía a otro trucho y compraba un quinto, su-
liliana. Claro, o MARIANO juntaba a cuatro o cinco y nos llevaba al cine. O le de- puestamente, de buena fe.
cía al HORMIGA que lo hiciera. ¡Se acuerdan de cuando pasaban en los cines las Elisa. ¡Pero en manos de quién quedó esa casa?
transmisiones del Mundial en colores? Yo me acuerdo del HORMIGA lleván- Munú. En manos de la ESMA, en principio. Alguien me ha dicho que un escri-
donos a ver los partidos de fútbol a un cine. bano de los que hicieron estos poderes declaró en la CONADEP.
Munú. En ese momento me chuparon a mí, o sea que hacían las dos activida- Elisa. ¡Declaró un escribano y dijo que le llevaban gente del Grupo de Tareas
des a la vez. A Elisa le pasó lo mismo, ella caía y otros venían de la quinta. de la ESMA para hacer el poder?
Munú. No tengo idea de lo que declaró. En esa "inmobiliaria" que era de la
Munú. ¡Ustedes saben lo de la casa? ¡Se los conté alguna vez? ESMA o de algunos de los del Grupo de Tareas, había un montón de casas.
Miriam. ¡Te hicieron firmar obligada la venta? Muchas estaban semidestruidas, las dañaban a tiros en los allanamientos y des-
Munú. Claro. La casa donde vivía en La Plata con Peter estaba a mi nombre, yo pués las hermoseaban para venderlas. En la refacción nos hacían trabajar a los
tenía la escritura. Cuando caí me llevaron a un lugar fuera de la ESMA, se su- secuestrados. Éramos un arquitecto, un maestro mayor de obra, un carpin-
pone que al estudio de un escribano. Me llevó FRAGOTE con su carita de inocen- tero, dos albañiles y yo, que sumaba boletas de cal y arena en la oficina.
te niño. Tampoco sé si ese señor escribano sabía que yo estaba chupada. Me hi- Miriam. Les salía gratis la casa y el arreglo. ¡La cantidad de plata que deben
cieron firmar un poder donde yo daba autorización para que FRAGOTE, que haber hecho con todo lo robado! ¡Qué ladrones!
llevaba un documento falso, pudiera venderla. Hice una investigación al res- Munú. Se quedaban con nuestras casas, nuestros autos, nuestros libros ... con
pecto en cuanto volví a la Argentina. Como no tenía la escritura, no podía sa- nuestros hijos ...
ber de qué lote y fracción de la manzana se trataba. Entonces, fui con el abo- Elisa. Y con la vida de nuestros compañeros.
gado al lugar e indiqué cuál era la casa. Comenzaron a buscarla en Catastro.
Elisa. ¡La casa quedó tal cual? Adriana. ¡Quién era la compañera que se ahogó con un pedazo de carne, y
Munú. Sí. Yo la vi sólo desde la puerta. En Catastro no la encontraban. En ese mo- casi se muere?
mento yo quise ir ala Notaría para buscar la información, pero el abogado me Munú. ¡La Chaqueña!
aconse¡ó que no, que esas cosas no las tocáramos en ese momento, que lo hicié- Adriana. ¡Ah!. .. ¡Eras vos Liliana? Increíble, ahora estás sentada a mi lado.
ramos un poco más adelante. Eso sucedía en medio del juicio a las Juntas. Contáme, ¡cómo fue?
Miria m. ¡Quién la tendrá? liliana. Se me atravesó un pedazo de carne.
Munú. Ahora hay gente, porque yo siempre paso. Es como un ritual. Muchas Munú. Pero casi te morís, Es lo que yo recuerdo. Se armó un gran lío.
de las veces que voy a La Plata voy hasta allí. Quizás algún día vaya y les cuen- liliana. Yo no creo que haya sido tan grave; se me atravesó, es cierto, pero me
te todo a los vecinos y a los que están viviendo adentro. parece que no se me fue a la tráquea.
Elisa. ¡Cuánto tiempo viviste ahí? Munú. Sin embargo, lo que allí se dijo fue que casi morís ahogada. Se armó un
Munú. Como dos años. gran alboroto, y te llevaron a algún lugar.
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liliana. Me llevó el HORMIGA. Lo que me llama la atención es que los médicos de rían arreglar los tobillos, se me habían hecho esguinces por la tortura. Me
guardia del Hospital actuaran como si tuviera el pedazo de carne en la tráquea. pusieron una pomada, me vendaron, me colocaron una lámpara que daba ca-
Adriana. Si se te hubiera ido a la tráquea, tendrías que haberte puesto azul. lor, y al fin, con tanto apuro por curarme, ¡terminaron quemándome!
liliana. Yo no creo que haya estado azul, a lo mejor tosía. En la guardia me Adriana. A mí me llevaron al dentista, fue la primera vez en mi vida que un den-
durmieron y no sé qué fue lo que pasó. Lo primero que hicieron fue poner- tista me aplicó una anestesia. Yo estaba acostumbrada desde chiquitita a que
me una inyección y dormirme. Cuando me desperté ya no tenía nada. No sé todo me lo hicieran en crudo, no lo podía creer.
si en la guardia efectivamente me sacaron el pedazo de carne de la tráquea o Miriam. Nos atendían ahí mismo en la ESMA. Yo también fui al dentista ahí.
dijeron: "No, en la tráquea no tiene nada, llévensela". liliana. A mí me sacaron la muela del juicio.
Elisa. ¿Después que se te pasó el dolor, no sentías nada? Adriana.A mí también, y no me dolió.
liliana. El dolor se me pasó después de horas. Era un dolor muy fuerte en la Miriam.Me acuerdo de que el dentista me hacía preguntas que a duras penas
parte alta del pecho. Yo estoy convencida de que el pedazo de carne se me ha- podía contestar con la boca abierta"¿ Vos estás acá?"Y yo. "Sí, estoy acá". Yél.
bía quedado atravesado en el esófago: me había sucedido en otra oportuni- "¿Pero, acá?¿Y por qué te metiste, tan chiquita, qué edad tenés?"
dad y era el mismo dolor. Cristina."Yvos tan grandulón:'
Adriana. Ylas que estaban en la ESMA, ¿cómo lo recuerdan? Miriam. No, era un pibe joven, no tenía más de veintisiete o veintiocho años.
Munú. Estábamos todos sentados a la mesa, en el Sótano almorzando. liliana. Como el psicólogo.
liliana. Y yo dije: ¡Ay! Adriana. ¿Qué?
Munú. Y de pronto empezaste a toser como alguien que se ahoga, y nosotros Uliana. El psicólogo de Ramos Mejía.22 Ése es un personaje que yo quisiera sa-
a los golpes en la espalda, paf, paf, paf, y seguías tosiendo. Con un pánico ge- ber quién es y dónde está. A mí me atendió en una clínica.
neralizado llamamos al PABLITO y te llevaron. Fuiste sola, sin ninguno de no- Miriam. ·Cómo que te llevaron a una clinica? ¿Cómo que te llevaron a un psicólogo...?
sotros para acompañarte. liliana.Creo que era el mismo que venía a la ESMA, uno de anteojitos, flaco.
liliana.Me llevaron en un coche. Cuando llegamos al Hospital Naval,20me sen- Elisa. Rubión.
taron en una silla de ruedas y me pusieron oxígeno: así me llevaron a otro liliana. Rubión, alto, flaco ... No sé por qué a mí me atendía en la clínica. Me
hospital. llevaron algunas veces para que charlara con él.
Miriam. Qué cosa tan extraña, tanta preocupación por salvarnos la vida... Miriam. ¿Y por qué te llevaron?
Adriana. Es perverso, pero la muerte tenía que suceder cuando ellos querían. liliana. No sé por qué. Preguntale al TIGRE AcoSTA.
liliana. Te tenías que morir cuando ellos lo decidieran, y no antes. Miriam. ¿Pero te dijeron: "Vamos a llevarte a un psicólogo"?
Adriana. ¡Cómo un pedazo de carne iba a tener más poder que ellos! liliana. Sí. (risas)
liliana. Tengo la sensación de que cuando iba en el auto no me animaba a de- Miriam. ¿Eso cuándo fue?
cir que estaba bien, que sólo me había asustado. Era tal el circo que habían he- liliana. Un poco antes de que me dejaran en libertad, después de esa famosa
cho, que tenía miedo del castigo. Me llevaron a otro hospital, el Udaondo,21 entrevista que se hacía con el TIGRE.
de Gastroenterología, y cuando íbamos para allí, en el auto, el HORMIGA seco- Miriam. Había una evaluación para ver si estabas preparada para salir...
municaba todo el tiempo por radio. Yo escuchaba. "No llegamos': liliana. Claro ... Dijo que a él le parecía que yo era una persona ... ¿cómo dijo? ...
Munú. Entonces, Liliana, ¡era cierto que te estabas muriendo! Munú. Que decidía llorar. Cuando Liliana decidía llorar había que agarrarse.
liliana. O no. Pero eso era lo que ellos creyeron. liliana. Dijo algo así como que agrandaba mucho los problemas. (risas)
Adriana. Es el mismo susto que se llevaron con la Flaca cuando tuvo su crisis. Munú. Claro, por eso llorabas ... porque estar desaparecido no era un proble-
epiléptica. Nunca más fueron a buscarla a la casa. ¡Gente de coraje! ma. (siguen las risas)
Munú. Primero nos destruían y después trataban de curarnos.A mí me que- liliana. Que magnificaba mucho los problemas, que no tenía temple. Que te-
nía un problema de personalidad.
20. Nosocomio perteneciente a la Armada Argentina, ubicado en el barriO Parque Centenario de la du~
dad de Buenos Aires.
21. Hospital municipal especializado en gastroenterología. 22. Localidad del Gran Buenos Aires.
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Miriam. Él no, el TIGRE era normal. (risas) Liliana. La información que debe tener ese tipo...
liliana. Entonces él quería que me viera un psicólogo. Elisa. Me acuerdo de que durante la entrevista me preguntaba qué hada ahí,
Adriana. Estar secuestrada en la ESMA era algo de lo más normal, por lo visto. qué hacía antes, cómo me sentía, si me llevaba bien con los compañeros en el
liliana. ¡Qué problema podía tener? El TIGRE me dijo: "Vos tenés que enten- trabajo que estaba haciendo.
der que todo el tiempo pasan cosas. A la gente, a lo largo de la vida, le pasa de Liliana. El tipo hada una entrevista con el encuadre de una situación normal.
todo. Te vas a ir y ante el menor inconveniente otra vez vas a tener estas reac- Elisa. Primero fueron las preguntas y después vino el test, me mostró figuras
ciones que tenés, que para mí son muy exageradas". en colores de trapecios, triángulos.
Elisa. ¡Por qué?¡Vos qué hadas? ¡Llorabas? ¡Gritabas? ¡Te peleabas? Munú.A mí vino a buscarme MARIANO para ir a una entrevista. "¡Con un psi-
liliana. Qué sé yo, no me acuerdo lo que hada. cólogo!", le decía yo. Haría dos o tres meses que estaba ahí adentro. Ya más o
Munú. Cada tanto le agarraba el llanto y comenzaba con que se quería ir al menos tenía idea de lo que pasaba, dentro de lo que podía uno entender. Él
Chaco, que se quería ir al Chaco, y lloraba y lloraba... ¡Y saben qué pasaba? ¡La se reía de la situación, como insinuándome que era un paso que había que dar
llevaban al Chaco! para ser incluido en el Proceso de recuperación. Me acuerdo perfectamente
liliana. Yo creo que el TIGRE quería que yo fuera al psicólogo para que el psicó- de las figuritas, de los tests. Uno de ellos decía. "Si no fueras persona, ¡qué te
logo facturara. No era su intención que decidiera si yo podía o no podía irme. gustaría ser? Si pertenecieras al reino mineral... Si fueras del reino vegetal .. :'
Adriana. Estos tipos no creen en los psicólogos, si fuera un cura confesor to- Cuando llegó la pregunta sobre qué me gustaría ser si fuera del reino animal,
davía ... me salió tipo vómito. "¡Pájaro!" Y entonces el pelotudo preguntó. "¡Pájaro?
Liliana. Claro, yo creo que era un arreglo que tenían. Le debería un favor y el ¡Por qué?" E inmediatamente se dio cuenta y dijo. "Claro... por la libertad".
otro le habrá dicho: "Mandáme algunos pacientes". Otra cosa no se me ocu- Miriam. ¡Se nota que era preparado el muchacho! (risas)
rre. Me habrán llevado dos veces. Adriana. ¡Y ahí interrumpió la sesión porque ya había llegado a su fin! ¡Era lo
Miriam. ¡Qué te preguntaba el psicólogo? máximo que podía dar!
liliana.Tendría que hacer mucha memoria para tratar de reconstruir las en- Elisa. En la Pecera la historia del psicólogo generó pánico.
trevistas. Adriana. Claro, te sentirías traspasada por la mirada, con temor de que el ti-
Adriana. Pero al tipo no le debían decir... ¡No sabía lo de los secuestros? po te calara, tu verso podía estar en peligro de ser descubierto. El tipo iba asa-
Elisa. ¡Pero si venía ala ESMA! La entrevista con el psicólogo la organizaron pa- ber lo que vos en el fondo estabas sintiendo.
ra la mayoría de nosotros, por lo menos los de mi época. Después que se es- Munú. Yo fui muy inconsciente, fui a hablar muy tranquila. Además no tenía
capó Nariz, aparentemente decretaron que necesitábamos una evaluación ninguna práctica con psicólogos.
psicológica. Elisa. Recuerdo los nervios de los compañeros ...
Munú. Para saber si éramos recuperables. Adriana. A mí no me llevaron nunca, ni me lo propusieron. Yo caí en agosto
Elisa. Para saber cuál era el grado de recuperación y el progreso... Esto era lo que de 1978ynuncalovi.
a nosotros nos parecía, de acuerdo con las preguntas que nos hacía el psicó- Munú. Otra cosa que me dijo MARIANO, antes de ir a la entrevista, fue que el ti-
logo. Había que armarse de valor y de toda una estructura ... ¡Yo transpiré en po nos tenía miedo, y se reía de esto.
esa entrevista! Adriana. No hay una gota de cordura en lo que contamos.
liliana. Te creías que cualquier cosa que le dijeras podía ser usada en tu contra. Munú. ¡Pero así fueron las cosas! ¡Quién le encuentra una lógica a todo esto ... ?
Munú. ¡Estaba en juego tu vida! Miriam.El Ruso, en una de las visitas familiares, cuando lo dejaron en la ca-
liliana. Habría que rastrear a ese psicólogo. sa, empezó a hacer terapia. Y el hijo de puta del psicólogo aparentemente avi-
Munú.Yo tuve la entrevista en el Dorado. só a la ESMA, llamó a ABDALA, a los Jorges.
Elisa. Yo también. Había un escritorio y el tipo hada algunas preguntas. La liliana. ¡Cómo? ¡El psicoanalista al que él fue a ver?
mía duró aproximadamente treinta y cinco minutos. Miriam. Sí. Habrá tenido algún contacto con la ESMA. El tipo avisó, le habrá
Munú. ¡Las demás no tuvieron entrevista? dado miedo.
Miriam. Yo no tuve. Parece que yo era muy normal. Munú. ¡Otro hijo de puta!
Ese infierno
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liliana. Le hubiera dicho que no fuera más, cualquier cosa ... raque se golpearan la cabeza contra las vigas del techo.
Adriana. Mi ex pareja hizo terapia después de estar secuestrado. Quiso hacer- Miriam. ¿Y no se lo dijiste a nadie en ese momento?
la con el psicólogo con el que se trataba antes y él le dijo que no porque le da- Munú.A nadie, ni siquiera a un compañero. Yo pensaba que era violación, pe-
ba mucho miedo. Lo cual es comprensible. ro no sabía cómo funcionaba el hecho para ella. Quizá lo hacía como un me-
liliana. Estaba en su derecho a tener miedo y no querer hacerlo. dio para intentar sobrevivir... Que yo sepa nadie sobrevivió por esto, pero ella
Adriana. Hubo muchos casos de analistas que fueron secuestrados por tener no podía saberlo. Nunca supe quién era esta compañera. Nunca le vi la cara.
como pacientes a compañeros. Ya varios les secuestraron los ficheros para ha-
cer inteligencia. Miriam.Algo que siempre recuerdo es que a algunos de los marinos les causa-
Miriam. Bueno, al Ruso lo llamó ABDALA. Todos pensamos que iba a sancionar- ba rechazo la conducta de algunos compañeros. Un día cayó un militante y dió
lo, a mandarlo de nuevo a Capucha. Pero no, le dijo. "Si vos tenés problemas, una serie de información sobre casas y citas, con lo que chuparon a un montón
nosotros podemos proporcionarte un psicólogo de confianza de la Fuerza. Es de gente. Había mucho movimiento en el Dorado, salian los OPERATIVOS para un
un hombre que no va a divulgar nada, es un hombre nuestro': lado y para el otro, era un caos; los milicos bajaban y subían armados, traían com-
Adriana. ¡Qué garantía! pañeros interminablemente para torturarlos, el Sótano estaba convulsionado.
Munú. Yo daba por sentado que todos ahí adentro habíamos pasado por el Tarde, en la noche, no me acuerdo si yo estaba en la Pecera, vino RUBIO, muy ago-
psicólogo. . tado y con bronca, y dijo: ''Acabo de llegar de un enfrentamiento en una casa que
Adriana. O sea que algunos pasaron por el psicólogo y otros no. Hoy todavía cantó este hijo de puta, yen el pasillo, cuando me vio volver, me dijo:' RUBIO, es-
nos asombramos, descubrimos partes de la historia que nos pasó aliado y taba preocupado por vos, pensé que te habían dado. Es una mierda': dijo'. "Ca-
no conocíamos. Este armado del rompecabezas con los retazos de nuestros yó hace tres horas, ¡lo hubiera aplastado como a un gusano!" Hasta a élle daba
recuerdos no deja de sorprenderme. bronca la abyección de un tipo que entrega a compañeros y a las tres horas de
caer se finge preocupado por uno de los represores.
Miriam. Y de las violaciones, ¿qué sabemos? Munú. Lo que hizo el militante estaba muy mal, pero RUBIO no demostró ser
Elisa. Las hubo. Yo me acuerdo de un relato de una compañera, con respecto mejor en Malvinas, ¿no? Cuando le preguntaron si se rendía no lo dudo, no
a dos chicas que estaban con ella. Y a una de las pibas la violaron. resistió ni un tiro. ¡Heroicamente se entregó! Cada día me parece más detes-
Miriam. ¿Un VERDE? table ... Es fácil pedirles a los otros que resistan ...
Elisa. Sí, en Capuchita. Miria m. A él le daba rabia esta actitud de fingirse preocupado. El RuBIO le te-
Munú.Era gente secuestrada por el SIN. nía muchísimo respeto a la Cabra porque era una dura. Un respeto de solda-
Elisa. Sí. Pero los VERDES eran los mismos que estaban con nosotros.¿ Ustedes do a soldado. El reconocimiento al valor del enemigo.
nunca escucharon ningún relato sobre violaciones? A mí me contaron que a Elisa. Eso ha pasado con frecuencia, y los mismos marinos contaban admira-
Jorgelina la violaron y que en ese momento se comentó. dos la actitud heroica de los compañeros.
Munú. ¡Ah! ¿A Jorgelina la violaron? Munú. Les exigían a los secuestrados que fueran duros y resistieran su tortu-
Elisa.Sí. ra, pero nunca demostraron ser ellos mismos así.
Munú. ¡Qué duro! Yo vi una situación que no puedo asegurar si fue una vio- Elisa. PAco contaba que admiraba a la Chiche porque como lé habían dado a
lación. Como uno de los que vi era un VERDE de los hijos de puta, siempre ella no habían torturado nunca a ninguna mujer, y ella había tenido una ac-
tendí a pensar que lo era. titud heroica.
Miriam. ¿Vos qué viste, un forcejeo? Munú.Admiraban más a alguien que se resistía que a alguien que decía "Bue-
Munú. No, la compañera tirada en Capucha y dos VERDES. El que era detesta- no, está bien ...
ble encima y otro parado aliado en actitud de controlar. Yo pasé por ahí con Miriam .... sentémonos... Vamos a negociar... Aquí entrego .. :'
el PABLITO que me subió a dormir y no se preocuparon. Mi deducción fue que Munú. Tenían la misma actitud que tienen los violadores. si te resistís, les qui-
como ese VERDE era uno de los mayores y muy jodido se trataba de 1,1na vio- tás la posibilidad de ser violador. Si les decís: "Mejor encamémonos, pasémos-
lación. Era uno que hacía trotar a los secuestrados con la capucha puesta pa- la bien juntos': lo desestructurás; necesita tu resistencia, tu pánico. Estos ha-
194 "'-----------------'--------E"'s"e'-'i-"n-"fi.::.e:.:.rn.:.:.o :.:.A~ct~is~I.::.A~Id~i~ni~I~G~a:.:.rd~e~ll~aLI~Le~w~in~l"~o~ka~r~-------------------------~ 195

cían lo mismo, si caías y les dabas toda la información, ¡cuál era el rol que les los marinos era involucrar a los oficiales que no estuvieran directamente asig-
dejabas? Ellos eran los que te la arrancaban mediante la tortura, se hacían tus nados a la lucha antisubversiva. Había una decisión, seguramente tomada
dueños. por MASSERA, de hacerles poner los dedos, como decía el TIGRE. Entonces los con-
Elisa. Pero no siempre tenían esa actitud. Ellos decían, por ejemplo, que Ga- vacaban y les hacían hacer una o dos tareas comprometedoras para que in-
briel había sido un loco porque no quiso negociar el secuestro de su mujer y ternamente quedaran pegados con la "guerra sucia".
sus hijos, según los muy hijos de puta para salvarla. Munú. Luego, no podían salir a denunciar ni decir que no habían sido parte.
Miriam. Hubo otros que lo hicieron, entregaron gente a cambio de que no le Miriam. Cuando Scilingo participó en el programa de televisión de Mariano
pasara nada a su mujer. Era una negociación: la vida de ella a cambio de da- Grondona25 nombró a Pelusa, que era un personaje imaginario, una licencia
tos sobre otros compañeros. literaria del libro Recuerdo de la muerte. Hablaba de la situación de Pelusa
Munú. Nada garantizaba que fuera así. como si hubiese ocurrido realmente y él hubiese sido testigo.
Elisa.A Gabriel, después de que lo chuparon, lo llevaron a su casa, le pidieron Cristina. ¡En el libro este personaje no era real?
que llamara por el intercomunicador del edificio a su compañera para que ba- Miria m. Este personaje sufre una situación similar a la de una compañera. Scilin-
jara y pudieran secuestraria. Como el se negó, subieron al departamento, co- go hablaba como si él hubiera visto a Pelusa, ¡una persona que nunca existió! Mi-
menzaron a disparar y la mataron a ella y a otra compañera. A los chicos, fí- guel Bonasso la creó para relatar lo que le había pasado a una secuestrada sin nom-
sicamente, no les pasó nada. brarla, para protegerla. Para mí, Scilingo es un gran fabulador. Leyó todo lo
Munú. Para ellos estaba mal que entregaras información sobre compañeros publicado sobre la ESMA y hablaba como si hubiera sido testigo directo.
sin resistirte, pero estaba bien que entregaras a tu esposa para que la secues- Munú. Scilingo debe de haber sido uno de esos marinos que uno veía cada
traran, la torturaran y no sabías cómo seguía la historia. tanto, que no estaban siempre en el Grupo de Tareas.
Miria m. Esto se lo ofrecían solamente a los militantes varones. Nunca pasó al Miriam. Esos visitantes ...
revés, nunca le ofrecieron a ninguna mujer que entregara datos a cambio de Munú. A los que llamaban ROTATivos.
la libertad de su marido militante, que yo sepa. Cristina. Eran tipos que estaban por derecha.
Elisa. Ni siquiera cuando la mujer tenía más nivel dentro de la Organización Miria m. Había algunos que eran profesores de la Escuela, dormían en el Ca-
que el marido. sino de Oficiales y uno se los cruzaba alguna vez.
Munú. Nos miraban con cara de espanto cuando los cruzábamos en la esca-
Miria m. Estaba pensando que a mucha gente la cuestión de los desapareci- lera, miraban para la pared, para otro lado. En esto me parece que nosotros
dos le dispara cierta locura. Surgen muchos personajes con historias falsas, in- teníamos una actitud muy diferente; yo recuerdo ir subiendo por esa escale-
ventadas, en torno a lo que pasó en la ESMA, sobre todo con respecto a los ra y mirarlos a todos, uno por uno.
cadáveres, los famosos enterramientos. Una denunciante contaba que suma- Miriam. ¡Pero si nosotros bajábamos encapuchados!
rido había sido comisario en una comisaría de la costa23 durante la Dicta- Cristina. ¡O con el anteojito!
dura. Según ella, llegaban cadáveres a la playa, y recibieron la orden de ocuJe Munú. En mi última etapa, cuando subía a dormir, generalmente a las tres o
tar esos cuerpos en el cementerio del pueblo. Otros inventan que conocen cuatro de la mañana, iba con el antifaz pero lo llevaba hacia arriba, casi en la
lugares donde se efectuaron enterramientos masivos de NN que después no frente, y los veía. A los ROTATivos los hacían participar por nn período corto
se confirman. Mucha gente fabula, no se da cuenta del dolor que provoca en para que de alguna manera se sintieran involucrados, como vos decías, y no
los familiares de los muertos con esas versiones que no son ciertas. Adolfo salieran a denunciar. De ese modo, generaban un sentimiento corporativo
Scilingo24 es un ejemplo. Debe haber participado de un vuelo, pero ninguno con los del Grupo de Tareas. Recuerdo que una vez me sacaron a un paseo
de nosotros lo recuerda como miembro del Grupo de Tareas. La política de con la Cabra y nos llevaron para la zona Sur. En el auto en que yo iba había tres
23. Zona de la provincia de Buenos Aires caract~riZa<la por sus playas sobre el Océano Atlántico, uno marinos. El tipo que iba adelante, a quien nunca había visto, empezó a hacer-
de los polos turísticos del pafs. me preguntas sobre mi vida: qué hada, dónde militaba, si tenía marido, etc.
24. Oficial de la Armada que reconoció haber actuado en el Grupo de Tareas de la ESMA y en los vuelos
de la muerte, durante los cuales los secuestrados eran arrojados ~aún con vida y bajo el efecto del
pentotal- al Río de la Plata. 25. Periodista, comentarista político.
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Cuando regresamos a la ESMA, en una conversación con MARIANO salió este necia al Grupo de Tareas que me tenia chupada y me custodiaba para que no
tema y me retó porque según él yo no tenia que contestarle nada a nadie. Lla- me chuparan los de la Federal, que, por otra parte, era la institución a la cual
mó al tipo y lo castigó. Parece que no tenían demasiada información y no él legalmente pertenecía. ¿Se entiende?
podían preguntar. liliana. Sí. Eran sus internas, las internas de las Fuerzas Armadas y las de los
Miriam. Claro, venían a poner los deditos, como decía el TIGRE. Venían a ensu- Grupos de Tareas. A mi también me llevó a hacer la cédula.
ciarse las manos, no a llevarse información. Les estaba prohibido. Los del Munú.¿Yfueasí?
. Grupo de Tareas les tenían bronca, desconfianza. liliana. Sí.
Munú. Scilingo debe de haber sido uno de ellos. Munú. ¿Fuiste vos sola?
Miriam.Ellos no estaban muy en contacto con los detenidos, estaban más con liliana. Sí, con él.
los OPERATIVOS. Los llevaban a los chupes, no circulaban por Capucha o por Munú. Para mí fue terrorífico.
las zonas donde estábamos los que trabajábamos. Miria m. Hablando de armas y de situaciones raras, ¿ustedes se acuerdan de un
Munú. Claro, a los paseos nos llevaban los OPERATIVOS. dia en que nos llevaron a cenara Los Años Locos? Yo iba en el auto con MARIANO.
Cristina. Según me contaron, en una época anterior a mi detención, un tipo De pronto me dijo: "Tenémela que estoy harto de andar con esto'; se sacó la 9
entró completamente borracho y estuvo hablando con algunos detenidos. milímetros de la cintura y me la dio. "Ponéla en la cartera'; me dijo.
Parece que habló de más y, a raíz de eso, decidieron el traslado de toda esa Liliana. Pero, ¿lo hacía a propósito? ¿Era una provocación?, ¿un acto fallido?
gente. No sé si era un ROTATIVO, era un tipo que habitualmente no estaba ahí. ¿Qué era?
Miriam. Era una prueba. Seguramente el arma estaría descargada. Si querías
Cristina.¿ Ustedes recuerdan si los VERDES estaban armados? rajar, te bajaban; era una lección para todos. "Terrorista acribillada en Cos-
Miria m. Sólo el que estaba a la entrada del Altillo y del Sótano. Nadie entra- tanera Norte." Me acuerdo de que llegamos y fui al baño con dos compañe-
ba con armas. Es lo mismo que en los calabozos, está prohibido que un po- ras ... Les dije: "Chicas, miren esto", y les mostré el arma adentro de mi carte-
licía entre armado. ra. Una de ellas me dijo: "¡Qué hijo de puta!': La otra no articuló palabra.
Munú.Al gordo )UAN CARLOS yo lo he visto llegar al Dorado, sacarse el arma de Munú.A mí me dejaron sola en un auto con armas. No sé a quién querían ver
la cintura, ponerla arriba de la mesa delante de MARIANO y decirme: "Ustedes o chupar, entonces me llevaron para que estuviera en un coche con uno de ellos,
son unos hijos de puta que nos van a cagar, hay que mandarlos para arriba, yo con un OPERATIVO. Fue en un cruce en la Panamericana.19
se los digo .. .'; con .el arma tipo florero en medio de la mesa. ¡Y tenía razón! Miriam. Como para que vieran que había una mujer con ellos y nadie sos-
liliana. Claro que tenia razón. pechara.
Miriam. Porque hablamos. Pudimos testimoniar y contar la verdad. Munú. Para los demás parecíamos una pareja conversando. Cuando recuer-
Munú. De hecho, estamos aquí sentadas hablando de lo que ellos nunca qui- do estas cosas no puedo evitar sentir angustia, y creo que será así por el resto
sieron que se supiera. Un mornento en el que tuve mucho miedo fue cuando de mis días. Puedo entender pero no puedo dejar de angustiarme. Estábamos
el gordo )UAN CARLOS me llevó a la policía a tramitar el pasaporte. Yo me iba a estacionados a un costado de la autopista. Adelante, a unos cien o ciento cin-
Australia, y dos días antes de partir me negaron la visa y me pusieron un se- cuenta metros, había un cruce, una bajada, y allí había otro auto. El OPERATI-
llo en el que decía "visa negada". Denuncié que había perdido el pasaporte y vo que estaba conmigo controlaba el paso de alguien por la autopista que, sin
tuve que quedarme un mes más para tramitar otro. Iba con el gordo )UAN duda, bajaría por ese cruce. En un momento salió del auto y se fue con los
CARLOS en uno de esos Falcon macabros. Él se movía en esos autos, le encan- otros, pero antes me dijo. "Dejá la radio abierta que si no pasa nada yo te lla-
taba que lo vieran como un señor de la patota, no intentaba el disimulo de la mo para que vengas con el auto". Y me encontré de pronto ah!... con un auto ...
coupé (risa). Estaba chochísimo de que se dieran cuenta de que era un "pe- Miriam ....y sin registro. ¡Mirá si te paraba la Policía y no tenías registro! (risas)
sado': Yo recuerdo que en el auto pensaba: "Éste va a decir que quise fugarme Munú. Con un auto, una radio p.or donde iban a hablarme estos hijos de pu-
y me mata". Después, en el Departamento de policía, yo hada el trámite y él ta, armas en el piso ... Supuestamente, iban a enfrentarse a tiros con alguien a
deambulaba por allí sin perderme de vista. Era el absurdo total. Yo tenía mie-
do de que él me matara, pero en realidad estaba allí para "cuidarme". Perte- 19. Autopista en el Gran Buenos Aires.
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quien querían secuestrar. Yo sentadita, sola, angustiada y con todas las fanta- cías, cómo y cuándo lo decías, aunque ese hecho no fuese del todo conscien-
sías del caso. De pronto la radio habló y dijo: "Traé el auto para acá': te. Cuando hablarnos de una relación de afecto, lo hacernos partiendo de co-
Miriam. ¡No! ¿Y? nocer la división fundamental entre los que eran de un bando y los que eran
Munú. Y nada, no me dijeron "Andáte a tu casa': (risa) Yo tenía que apagar la del otro.
radio, poner el motor en marcha e ir hasta donde estaban ellos, cosa que hi- Liliana. Pero no por eso podías evitar la circulación del afecto.
ce con movimientos de autómata. Por suerte no encontraron al Fulano y·no Munú. Yademás creo que es sano aceptarlo. Pienso que con los oficiales la situa-
pasó nada. Y de ahí, al Sótano de la ESMA. ción era diferente, por lo menos para mí, y más compleja. Si bien todos forma-
Miriam. ¡Qué situación horrible! Nos han hecho tantas barbaridades y, a pe- ban parte del mismo proyecto de aniquilamiento, yo no puedo negar que se
sar de todo, no dejarnos de asombrarnos. establecían relaciones diferentes que son muy difíciles de transmitir. Cuando
uno está durante meses viendo todos los días a las mismas personas, cuando la
Elisa. Pero había excepciones entre tanto hijo de puta. ¿Se acuerdan del VER- vida depende de ellos yuno siente, equivocadamente o no, que en la cotidiani-
DE que les conté que era amigo de la Gabi y quería casarse conmigo? Era co- dad se van generando espacios, resquicios por donde influir y conseguir algu-
rno un preso más. Era eltmico VERDE con el que se podía hablar, estaba más na gracia para sí y para otros compañeros, cuando el que te torturó y te sigue
cerca de los chupados que de los marinos. manteniendo sometida es la misma persona que te permite comunicarte con
Munú. Yo hablé mucho con los VERDES, me contaban la historia de sus vidas. tu familia para llevarle un poco de tranquilidad, a quien le podés decir cosas que
Uno me hablaba de su enamoramiento de una piba que recién había caído, me reciben corno respuesta "esto me lo decís a mí pero a nadie más" y uno sabe
mostraba el poema que le había escrito. Algunos de ellos se enamoraban día que es cierto, cuando pensás que te podía haber destruido más y no lo hizo... na-
por medio. Corno yo me quedaba sola en el Sótano con el que estuviera de da es muy fácil de explicar, nada es absolutamente lineal, los grises existen y
guardia, hasta las cuatro o las cinco de la mañana, en general se acodaban en son de una profundidad abismal. A mí me llevó años poder destrabar este nu-
la puerta donde yo trabajaba y charlábamos. Muchos tenían historias de vi- do, poder saltar la barrera del "agradecimiento" y llegar a la imagen que ahora
da de absoluta pobreza, en el monte. He hecho acuerdos con varios de ellos tengo en general, aunque reconozca comportamientos individuales. Concluir
para cubrirlos o para que me cubrieran. También hice cosas así con algunos desde afuera que todos estaban allí por elección, formaban parte del mismo
de los PEDROS. Eso habla de un grado de confianza. Pero había otros que eran proyecto y por tanto son la misma cosa, es fácil. Llegar a esta misma convic-
de terror, que hacían cosas espantosas ... ción desde nuestra vivencia, desde quienes estuvimos adentro, no es tan sim-
Cristina. Algunos no entendían nada de lo que pasaba allí adentro, otros eran ple, y quizá haya sensaciones contradictorias que nos acompañarán de porvi-
psicópatas y otros te traían un yogurcito, seguramente robado del Casino de da. Lo que hoy me parece sano es no tenerles miedo a estas sensaciones, es tratar
Oficiales, para que tornaras en Capucha. de atravesarlas o convivir con ellas lo más sanamente posible, lo más en paz
Miriam. Yo creo que por estar tanto tiempo aislada y no mantener una rela- posible. Siempre recuerdo una reflexión de Primo Levi que dice algo más o
ción con otros presos, desarrollé un vínculo "afectivo" con uno de los guar- menos así: los que no estuvieron nunca podrán terminar de entrar y los que es-
dias de Fuerza Aérea, un pibe de mi edad que me trataba mejor que los demás; tuvimos nunca podremos terminar de salir. Estoy convencida de que es así.
me traía el diario, la Biblia, me hablaba de Dios ... Cuando llegué a la ESMA me
volqué totalmente hacia los compañeros. Fue un alivio enorme. Cristina. Una vez los VERDES se pusieron a "jugar" con los detenidos. Era de no-
Munú. Estaba muy claro quiénes eran unos y quiénes los otros. Con los pares, che. Los presos, que estaban con grilletes y probablemente con esposas, de a uno,
con los compañeros que formaban parte del proceso de recuperación, convivías eran obligados a bajar la escalera mientras ellos contaban, y, si no llegaban a
permanentemente y asumías distintas actitudes. De unos pocos había que bajar antes de que terminaran de contar, les pegaban una paliza terrible. ¡Era
cuidarse, con la mayoría establecías una relación de respeto y solidaridad, y al- horroroso!Los demás no veíamos porque teníamos puesta la capucha, pero es-
gunos, muy pocos, eran los amigos con quienes uno hablaba, les contaba co- cuchábamos todo. Sabíamos que el flaco no iba a poder, que no tenia salida:
sas, miedos, complicidades. La relación con los VERDES era diferente; en un o un flor de golpe al caer por la escalera o el castigo sádico de los VERDES.
punto podías encontrarte y hablar de un terna equis, coincidir o no, pero siem- Munú. ¿Vos estabas en Capucha?
pre sabiendo quién era él y quién eras vos. Todo el tiempo medías lo que de- Cristina. Yo éstaba en Capuchita.
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Munú.¿Y a vos no te hacían bajar? se a leer, aunque no llegué a ver demasiado.


Cristina. No, sólo a los varones. Yo no los conocía. A mí me habían vuelto aman- Elisa. ¡Eran entonces interrogatorios hechos en otro lado?
dar a Capuchita. ·Cristina. Yo no alcanzaba a darme cuenta de dónde eran, no estaba tan orde-
Munú. Ya hacía mucho que estabas en la ESMA. nado ni tan claro; tenías que meterte y empezar a hilar, a entender las referen-
Cristina. Claro, yo ya sabía cómo era el Campo y las pocas reglas que lo re- cias. Y en eso estaba cuando ...
gían. A pesar de estar inmovilizada y castigada, yo tenía un margen de manio- Miriam. ¿Por qué se llamaban "Casos 1.000"?
bra que los demás compañeros que estaban ahí no tenían. Entonces, mientras Cristina. No sé, en su momento se lo comenté a Strassera21 y le prestó atención
escuchábamos las bromas macabras de los VERDES y los llantos y gritos de do- a ese archivo, pero no sé.
lor de los presos, me fui angustiando y enfureciendo cada vez más hasta que Liliana. Arrancaban dell.OO 1 en adelante.
exploté en una puteada que me salió con una voz ronca, desconocida para Munú. Del Oal999 éramos nosotros.
mí misma. Me levanté un poco la capucha y lo miré al VERDE, un tal DANY, y Liliana. Yo creo que sí, que era porque la numeración de los secuestrados era
le seguí gritando algo así como que era vergonzoso atacar a quien estaba in- del Oal999 y empezaban de vuelta. Los Casos 1.000 eran todo lo que fuera in-
defenso. Por supuesto, se me abalanzaron furiosos y, mientras uno apoyó con formación o cosas externas, o a veces un caso. Por ejemplo, el caso 1.037 no
fuerza el borceguí sobre mi cabeza, otro comenzó a pateada. Entonces, grité era una persona, era un expediente de una denuncia. No siempre eran per-
de dolor y me callé. · sonas, eran cosas para investigar. Cosas varias.
Liliana. ¿No apareció ningún oficial con los ruidos? Cristina. Bueno, termino la historia. Yo estaba leyendo y entró HORMIGA, que
Cristina. En ese momento no, pero después (no recuerdo cuánto tiempo pa- tenía una relación tortuosa conmigo. Era de la Prefectura, suboficial, fotógra-
só) vinieron a buscarme. fo. Un sádico e inescrupuloso que se quedó con fotos del hijo de un compa-
Munú. ¡Con quién te llevaron a hablar? ñero y Jo extorsionaba con eso.
Cristina. Con MARIANO. Hablé con MARIANO, me bajaron y decidieron poner- Miriam. Entró el HORMIGA y te vio.
me en una celdita del fondo de Capucha. Cristina. Me vio y armó un escándalo. Le venía como anillo al dedo para man-
Munú.¡Vos le pegaste a un VERDE? darme al frente. Pero lo más grave era enfrentar la reacción de MARIANO. Creí
Cristina.¡Cómo iba a pegarle si estaba con grilletes y capucha? Él me pegó a mí; que era el fin.
durante un tiempo sentí que algo dentro de la cabeza hacía presión sobre las Liliana. Porque habías traicionado su confianza.
paredes del cráneo, que parecía que iba a estallar en cualquier momento. En- Cristina. Y entonces, me mandaron a Capuchita otra vez.
tonces alguien dio la orden de sacarme de ahí y fui a parar a ese camarote ti- Munú. A Capuchita mandada por MARIANO.
po celda, al que venían en procesión, por supuesto MARIANO, RUBIO y hasta Cristina. Por MARIANO y a los gritos.
GERONIMO, a ver cómo estaba. Munú. Cuando gritaba era atroz, imposible no asustarte, no sé cómo podía ha-
Miriam. ¡Cómo fue el episodio de tu castigo, que te llevó de nuevo a Capucha ber tanta violencia en una voz.
cuando ya estabas trabajando? ¡Fue por revisar los casos 1.000? Cristina. Se ponía loquísimo.
Cristina. Una madrugada, yo estaba en el Dorado, que estaba desierto, y que- Munú. Yo lo vi varias veces cuando bajaba a torturar. Iba gritando y golpeaba
ría tratar de ver los archivos, si podía saber algo de alguna gente. Entonces las puertas de los lugares donde estábamos trabajando. Golpeaba las puertas
abrí un mueble que nos habían dicho que no se podía tocar. Era un fichero con y gritaba y ahí te dabas cuenta de que iba a torturar. Se le salían Jos ojos de las
carpetas colgantes numeradas que eran los Casos 1.000. Pensábamos que ahí órbitas. Yo siempre recuerdo eso. Algo así como la transformación dellobizón.
había información de otros Campos. Las fichas a las que nosotros sí teníamos Cristina. En los primeros tiempos, cuando yo estaba en el Sótano, en uno de
acceso no daban datos ciertos sobre el destino de la gente. Y me puse a leer esas los cuartitos, entraba a cada rato. Irrumpía y me gritaba en distintos tonos.
carpetas, las saqué y vi que había transcripciones de interrogatorios. Logré "¡No te sentís un moco por haber sido montonera?" Y yo le decía que no.
identificar el de una compañera de San Fernando20 en una de las carpetas y Nunca me voy a olvidar. Entonces ahí se iniciaba una conversación en la que
el de quien había sido la primera pareja de mi compañero, en otra. Y mepu- yo le explicaba los motivos por los que no me sentía, ni iba a sentirme, un
20. Localidad del Gran Buenos Aires. 21. Julio César Strassera. Fiscal en el juicio a las Juntas.
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moco. Eso derivaba en cualquier cosa, en una conversación más o menos ci- Munú. Porque al ser del SIN, los de la ESMA no controlarían tanto.
vilizada o en un griterío total. Todos los días entraba y me gritaba lo mismo. Elisa. No sé, la gente de la ESMA controlaba. Pero para los VERDES, que no en-
A veces completamente enajenado. Una vez me agarró muy mal y le dije que tendían muy bien la relación que se establecía entre la gente de la Pecera y la
sí, que me sentía un moco. Estaba agotada y, en esa oportunidad, sentí que no oficialidad, nosotros también éramos un control. Quiero decir que si se man-
tenía más fuerzas para soportar tanta presión. Sospecho que ni él me creyó, daban algo fuera de lugar, tenían miedo de que sus superiores pudieran en-
aún hoy me sigue costando que no se me note lo que realmente siento. terarse por nuestras bocas.
Munú. Pero no te sentías un moco por haber sido montonera, te sentías mal Munú. Había determinadas cosas que los VERDES no podían hacer con noso-
por otras cosas. tros. Los oficiales les ponían límites en la violencia que podían ejercer.
Cristina. Claro, lo de defender mi militancia lo llevé hasta las últimas conse- Liliana. Donde manda capitán, no manda marinero. Ellos sí podían hacernos
cuencias para no perder un punto de apoyo ajeno a toda esa locura; para mí de todo.
era una forma de no correrme de mi eje. Decir lo que pensaba, todo lo que pu- Elisa. Por supuesto. EnCapucha había VERDES muy violentos y otros que nos
diera, me ayudaba a conservar la salud mental. Obviamente, no siempre pu- trataban mejor, nos dejaban por ejemplo hablar con los recién caldos. Había
de hacerlo. Lo de los Casos 1.000 ocurre en el marco de este tipo de vínculo. algunos, como el famoso ABUELO, con los que no volaba una mosca, no po-
MARIANO me mandó a Capuchita y, estando ahí, es que se produce este episo- días ni siquiera levantarte la capucha, eran los que después hacían estas bar-
dio en que los VERDES se ponen a "jugar" con los detenidos. Eran varios, pero baridades que contaba Cristina en Capuchita.
sobre todo uno de ellos era un psicópata. Era muy jovencito, y lo veías en ese Cristina. Había un VERDE que era un muchacho muy dulce, me traía cosas. Era de
lugar de poder, jugando con seres humanos, como quien apuesta en una ca- un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires. Me acuerdo de haber to-
rrera de caballos. La tensión por no saber quién sería la próxima víctima se mado un yogur que me habían mandado las compañeras y que él me daba en la
sentía en el aire. boca. Era así con todos, no conmigo solamente; se ve que era un muchacho sen-
Munú. ¡Recordás quiénes más estaban en Capuchita en ese momento? sible y se notaba que estaba mal en esa situación. Me contaba sus proyectos, que
Cristina. Me acuerdo del Rata y de Carnaza, eran una tanda posterior. Des- pensaba irse a vivir al interior. Cuando recién caf, estuve unos días aislada, no sé
pués los vi, poco tiempo antes de irme, compartí una especie de dormitorio dónde, abajo, en una colchoneta, tirada, recién torturada. Me sacaron del Sóta-
en Capucha con ellos. no y me llevaron a un lugar que no puedo individualizar, a lo mejor era Capucha.
Elisa. ¡Sabés qué fue de ellos? Tenía paredes a los lados, era un espacio muy estrecho, con una colchoneta o al-
Cristina. Ellos dos sobrevivieron. Sé que estaban presentes en ese episodio go en el suelo. Yo estaba como en una nebulosa, me habían llevado un pedazo
porque después nos encontramos y hablamos de lo que había pasado. Me de carne o pollo, y no pÓdia comer. Entonces vino el VERDE y me preguntó qué pa-
contaron quelos marinos encuadraron al VERDE, lo pusieron en su lugar. Aún saba que no comía, y yo le dije que tenía el estómago cerrado. El empezó a reírse
en la locura del Campo había algunas reglas internas. Los VERDES no podían con esto de que tenía el estómago cerrado. Tenía un cuchillo en la mano. Lo que
hacer lo que querían con nosotros, había algunos límites, aunque después hizo fue ponerme el cuchillo en el estómago y decía que iba a abrírmelo.
los oficiales decidieran torturarnos y asesinarnos. Eran atribuciones de los je- Munú. ¡Pero vos sentías pánico?
fes, no de los perejiles propios. Cristina. No. Era sumamente desagradable la escena, pero no sentía pánico. Yo
Elisa. Me parece que todos esos hechos terribles han pasado más en Capu- me daba cuenta de que estaba bromeando.
chita que en Capucha. Munú.Ah, estabas segura de que no lo haría.
Munú. Es que Capuchita era mayor castigo que Capucha. Cristina. No sentía el peligro de que me clavara el cuchillo. Pero me puse lo-
Elisa. No siempre, en mi época los secuestrados que estaban en Capuchita ca, me agarró un ataque, estaba muy angustiada y empecé a decirle de todo,
eran los chupados por el SIN. que habían matado a mi compañero, que de qué se estaba riendo, que no sa-
Miriam. No se trataba de un castigo mayor en ese momento, por lo menos. bía lo que era estar en esa situación, que cómo podía bromear con eso.¡Vie-
Elisa. También había menos vigilancia por parte de la oficialidad. La oficialidad ron cuando uno larga las cosas sin filtrar por el cerebro?
estaba más al tanto del comportamiento de los VERDES en Capucha que en Capu- Munú. Y el VERDE habrá pensado: ¡para qué se me ocurrió el chiste!
chita, se me ocurre. Los casos de violaciones que yo conocí fueron en Capuchita. Cristina. Se quedó petrificado, lo imagino con el cuchillito en la mano. Yo no
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le veía la cara, recuerdo la oscuridad seguramente de la capucha (aunque la ima- Elisa.Sí, pero recuerdo que la gente de Capucha, si bien disfrutaba de las guardias
gen que puedo evocar es de oscuridad dentro y también fuera de la capucha), más permisivas, en general se movía con ellos con distancia y respeto. Una vez,
pero el flaco no dijo una sola palabra y no me molestó más. Yo me quedé llo- estando en Capucha, nos hablábamos por señas con un compañero; el guardia
rando, hecha mierda. Después lo he cruzado y lo identificaba porque tenía una vio el esfuerzo que hacíamos para comunicarnos y me ofreció llevarnos al baño
tonadita. Muchos eran provincianos y tenían tonaditas diferentes. Él creo para que pudiéramos hablar tranquilos. Le transmití esto al compañero, él se pu-
que era cordobés. Lo crucé en otras situaciones y se notaba que el tipo había so mal y me hizo entender que por mi seguridad tenía que decir que no, porque
quedado con cierto respeto a mi dolor, algo así. alguna otra vez este VERDE podía querer llevarme al baño para abusar de mí. De to-
liliana. Lo habías hecho reaccionar, se había humanizado. das maneras la diferencia de guardias se sentía, había algunas que te dejaban levan-
Cristina. Era un pibe, tenía dieciocho años. tar la capucha pero no te permitían hablar. Yen las malas no se podía nada.
Munú. Vos tampoco tenías muchos más. Miriam. No se pestañeaba.
Cristina. Sí, yo tenía veinticuatro. Cristina. Estando en el Sótano, dos veces me dejaron ver a compañeros que es-
Munú. ¡Uf! ... ¡cuántos! taban en un lugar que en algún momento fue la Enfermería, enfrente de don-
Cristina. Pero a esa edad, la diferencia es mucha. de estaba yo. Un VERDE, no me acuerdo cual, me llevó. Yo se lo pedí.
Miria m. ¡Qué podían entender de todo lo que pasaba a su alrededor esos pi- Elisa. Existían complicidades, una especie de acuerdo tácito.
bes que no tenían ni dieciocho años y ninguna formación politica? Munú. Claro, con los PEDRos también.
Munú. Nada. Me acuerdo de uno que me decía. "A nosotros, antes de venir Elisa.No, yo no, con los PEDRos no. ¡Me daban pánico!
acá, nos hacen un lavado de cerebro. Nos dicen que ustedes son todos terro- Munú. Yo sí, siempre hablaba con el Turco Cafati y muchas veces el PEDRO lo
ristas y que no les importa la familia, la de ustedes ni de la de nadie, que lo úni- sabía. Incluso alguna vez participó de las charlas. Todo dependía de qué PE-
coque quieren es destruir todo y matar gente y que ponen bombas en todos DRO estuviera de guardia. La primera vez que vi al Turco, el día de mi cumplea-
lados. Entonces nosotros venimos a encontrarnos con gente espantosa y po- ños, ni siquiera pedí hablar con él, me lo ofreció el PEDRO.
co a poco los vamos conociendo y nos damos cuenta de que no son así. Que liliana. ¡Recordás qué PEDRO era?
son gente de lo más normal y que se puede hablar". Munú. Recuerdo perfectamente su cara, pero no el nombre. Tomaba mucho,
Miriam. ¿Y dónde les hacían ese lavado de cerebro? pero cuando no estaba borracho nos llevábamos más o menos bien. Con el
Elisa. En la Escuela, y les pagaban más. PEDRO CABEZA era con el que mejor me llevaba.
Munú. Les daban el año por cursado, materias por aprobadas. Elisa. ¿Y con el PEDRO BOLITA?
Elisa. Tenían un montón de beneficios. Munú. ¡No, con ése me llevaba muy mal!
Munú. Les pagaban más y, con esa plata, podían alquilar una habitación en- Elisa.¿Y el PEDRO MORRON?
tre dos o tres. Miriam. Había uno que era PEDRO LORO.
Elisa. Y ayudar a su familia. Elisa. ¡El PEDRO Í.ORO!
Munú.Por eso elegían enfrentarse con estos monstruos, que éramos nosotros. liliana. ¿Los PEDROS eran los jefes de los VERDES?
Miriam. Pero parecía un negocio redondo. Munú. De Jos VERDES y los PABLITOS.
Elisa. Para ellos los oficiales también eran monstruos porque los tenían al tro- Elisa. Eran suboficiales de carrera.
te, los maltrataban. liliana. ¿Y e] HORMIGA, e] MOCHO, qué eran?
Munú. Yo recuerdo complicidades con los VERDES, situaciones en las que te Elisa. Prefectos, suboficiales de Prefectura.
mirabas y sabías que habías hecho alguna macana en la cual los dos estába- Miriam.Los GuSTAVOS eran choferes, los PABLITOS eran los ayudantes de los PEDROS.
mos involucrados. Munú. Los PABLITOS también eran VERDES. Los VERDES y los PABLITOS estaban
Elisa. Me acuerdo de las guardias buenas, que te dejaban hablar con los com- abajo de los PEDROS.
pañeros que estaban en Capucha. Transitabas sin los anteojitos y sin capu- Miria m. Los PEDROS se llamaban así porque tenían las llaves, como San Pedro,
cha, podías acercarte a hablar con los secuestrados. las del cielo. ¡Qué ocurrencia! ¡Comparar ese infierno con el cielo! Y los PA-
Munú. Eso también era un acto de complicidad. BLITOS eran los ayudantes de los PEDROS. Eran VERDES jerarquizados.
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Munú. Sí, eran los que nos subían y nos bajaban del Sótano al Altillo y nos yo le decía cómo podía hacer para armarle el verso al TIGRE. Uno trataba de ser
traían la comida. Los PABLITOS se movían todo el tiempo, no podían sentarse, simpático con los milicos de menor grado porque eran los que alguna pre-
y los VERDES no podían moverse de donde estaban de guardia. benda te permitían. Y arreglarnos qué contaría cada uno del hecho. Por su-
liliana. Los GuSTAVOS eran los choferes, pero ¡en qué situación? Porque no puesto que los gritos no iban a entrar en escena, ¡y menos todavía que yo le ha-
eran choferes en los operativos. bía manoteado el arma!
Miriam.No, los usaban sólo para las cuestiones cotidianas, trámites, manda- Miriam. Una vez contaste algo, Munú, acerca de PEDRO CABEZA.
dos, compras. Munú. Sí, PEDRO CABEZA venía del Sur y había estado en otro Campo donde
Munú. Te llevaban a hacer diligencias. A mí me llevó un GuSTAVO, el día que trataban a la gente, aparentemente, mucho peor que en la ESMA. No había Pro-
chocamos. Un GusTAVO muy jovencito al que le decían Chiquito y que siguió ceso de recuperación.
aliado del TIGRE por lo menos hasta 1983. Me llevó a buscar departamento pa- Liliana. ¡En el Sur, un Campo de la Marina?
ra alquilar. Iban a dejarme salir de la ESMA, tenía que vivir sola y trabajar con Munú. Yo tengo esa impresión.
ellos, una situación de libertad vigilada. Me mandaron a alquilar un lugar por Miria m. Sería Bahía Blanca.22
seis meses. Yo no conocía Buenos Aires. El GUSTAVO me llevaba a las inmobilia- Munú. Puede ser. Él venía de otro Campo y cuando llegó al Sótano, se pro-
rias que ellos mismos elegían. Fui dos o tres veces. Él llevaba un arma entre dujo un problema con Serafo. El PEDRO le habló a Serafo y éste le contestó co-
los dos asientos. Una vez íbamos circulando, el auto de adelante frenó de gol- mo le hubiera contestado a cualquiera. Pero para el PEDRO era una insolencia,
pe y éste ¡pum! le dio de atrás. Se puso como loco, se bajó como si fuera a co- entonces le metió un trompazo que lo revoleó por el aire. El PEDRO era gran-
merse al otro tipo. Apenas le había rozado el paragolpe... Empezaron a los gri- dote y tenía una cabeza muy grande, de ahí lo de CABEZA, y Serafo un flaqui-
tos. Yo sentada en el auto. En un momento volvió e intentó manotear el arma to ... Después entre ellos se reían de este episodio.
por la ventanilla. Cuando le ví la intención agarré el arma y la puse para el Liliana. PEDRO CABEZA no es el que le ganó la partida de ajedrez al Ingeniero? ¡Se
otro lado. Se la escondí. No quería que se armara más lío del que había. acuerdan de que el Ingeniero jugaba mucho al ajedrez? Y era medio genio,
liliana. El VERDE a los tiros con otro en la calle... no te convenía. imbatible. Pasaba horas jugando al ajedrez con otros presos, cuatro o cinco
Munú.Saqué el arma de en medio antes de que la agarrara y le dije. "¡No! Vas cráneos, uno de los cuales era el Tan o. Se pasaban las noches jugando y este
y arreglás las cosas. Tranquilizáte': Parecía que yo tenía más claro cómo era to- PEDRO CABEZA los veía. Un día le dice al Ingeniero que él quiere jugar y éstos
do. Era muy buena alumna, había aprendido. muertos de risa, le dejan el lugar al PEDRO CABEZA.
liliana. ¡Y el GusTAVO cómo reaccionó? Miriam. Claro. Entre algunos presos, intelectuales, también había desprecio.
Munú. Bien. Fue, habló con el tipo ... ¡Zumbo de mierda! En eso coincidían con los oficiales ... aunque no lo dije-
liliana. Sacó la tarjeta trucha, el documento trucho ... Sacó todo lo trucho ran abiertamente.
que tenía. Liliana. La partida duró horas. ¡Y el PEDRO CABEZA le ganó al Ingeniero!
Elisa. El seguro trucho ... "¡Querés datos? Tomá."
liliana, Cuando el conductor del otro auto fue a buscarlo para que le pagara liliana. ¿Y cómo fue lo del PEDRO CABEZA y la huelga?
el seguro ... ¡Todavía lo sigue buscando! (risas) Munú. Un día yo estaba en la Huevera, parada delante del archivo de fotos
Munú. El GuSTAVO arregló todo y volvió al coche. Yo puse el arma en su lugar, del diario Noticias. Yo pasaba bastante tiempo mirando las fotos de ese ar-
arrancamos y comenzó para él la tragedia de enfrentar al TIGRE. Él suponía que chivo. Ahí estaba registrada nuestra historia. De pronto irrumpió el PEDRO
el otro se había llevado algún dato que lo haría identificable. CABEZA con las manos en alto, haciendo con los dedos la V de la victoria, que
liliana. Había dejado una evidencia. Estaba aterrorizado. para nosotros era todo un símbolo en aquel momento, era el venceremos, el
Munú. Tenía que ir a decir. "Choqué y entré en una situación de peligro". Perón vuelve ... Gritaba muy fuerte. "La ganamos, Flaca, la ganamos, la gana-
Elisa. El pánico era a enfrentarse con el TIGRE. mos". Yo no sabía a qué se re feria, entonces me mostró el diario donde se ha-
Miriam. ¡Pero vos, manoteándole el arma al pibe ... ! blaba de la primera huelga que se le hacía a la Dictadura, que, creo recordar,
Munú. Tengo varias de ésas, siempre me tocaban situaciones en que había ar- era de los ferroviarios. La huelga caminaba bien y, bueno, la ganábamos, ¡él
mas. Y no es algo que me guste, más bien me dan inseguridad. Recuerdo que 22. Ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires.
208~---------------------------------------------E~s~e~i~n~fi~e~rn=o ~Act~is~I~A~Id~in~i~I~G=a~m~e~lla~IL=e~w~in~l"~o~ka~r~------------------------~209

y yo! No sé cómo, pero él y yo ganábamos la huelga. liliana. La perrada les decían a los constructores.
Miriam. ¿En ese "la ganamos", el PEDRO CABEZA te incluía a vos? Munú. Claro, el grupo constructor.
Munú. Totalmente. A mí me incluía mucho más que a él, en todo caso. liliana. Fermín, Bichi, Mantecol, Chiquitín.
Liliana. Él había decidido aliarse con los ferroviarios. Miriam. Después Em., Roque y Chiquitín pasaron al grupo de la imprenta,
Elisa. ¿Pero vos habías hablado antes con él? que era un poco más sofisticado.
Munú. Sí, muchas veces, pero no de esto. En todo caso, él sabía quiénes éra- Munú. Pero de todas maneras, los de abajo siempre hacíamos sobre todo
mos nosotros y qué nos proponíamos. Con mirar ese archivo se veía de dón- actividades de tipo manual y los de arriba, más intelectual. Yo creo que el
de veníamos: de estar en todas las huelgas. Creo que él, como suboficial, se PEDRO CABEZA se sentía más cómodo jugando a los naipes con Serafo y ha-
sentía menospreciado por los oficiales; entonces, en un punto los dos éramos ciendo pelotudeces con Tito, que yendo a la Pecera. Cuando el PEDRO BoLI-
de los de abajo, una especie de pares. Un par absolutamente impar porque él TA se ponía en pedo era horrible. Una vez en el Altillo, cuando me llevó a
llevaba varios años de su vida formando parte de los Grupos de Tareas ... dormir, en mitad de la noche, no había nadie despierto y pretendió aga-
Elisa. Buscaba alianzas. rrarme, manosearme, Me acuerdo de que le pegué un tirón y le dije que no
Munú. Éramos pares debajo de los oficiales, sin olvidar que él era un PEDRO me tocara, que se dejara de joder. Uno sabía que tenía un espacio, que no
y yo una secuestrada. De alguna manera, en esto de querer ganar la huel- había peligro de muerte al hacer esto. Y se la bancó, pero me amenazó, me
ga él también estaba de este lado. No pertenecía a los que gobernaban si- dijo que ya se la iba a cobrar. Tengo la sensación de que ellos sabían que si
no a los que intentaban vivir mejor. Él jugaba durante las guardias y yo lo le contábamos a los oficiales este tipo de actitudes, no iban a aprobarlas.
cubrí varias veces. Elisa. Tenían miedo.
Liliana. Yo lo he visto jugando al ajedrez. Munú. Él me amenazaba, pero yo tenía esa carta en la mano.
Munú. No sé si al ajedrez o a las damas, a los naipes. jugaba con los com- Elisa. Te habrá probado para saber si se lo comentabas a alguien. Si no lo
pañeros en el Comedor y yo trabajaba aliado de la puerta de entrada al Só- hacías, era un punto a favor para vos. Un punto de alianza.
tano. Él no podía sentarse a jugar con los presos, no le correspondía. En- Munú. ¡No! Con el PEDRO BOLITA, ninguna alianza era posible.
tonces, si entraba algún oficial, yo tenía que llamarlo, gritarle ¡PEDRO!, co- Elisa. Pero vos no le fuiste a contar eso a MARIANO.
mo si lo necesitara para algo, y él sabía que tenía que agarrar el walkie tal- Munú. No, pero le advertí sobre la posibilidad de que un PEDRO me man-
kie y salir caminando. Suspender la partida. dara al frente.
Liliana. A mí me daban mucho miedo los PEDROS. Miria m. Los únicos que tenían derecho a avanzarse compañeras eran los
Munú. A mí el único que me daba temor o más bien asco era el PEDRO BoLITA. oficiales.
Elisa. Yo tenía una relación muy buena con los VERDES, pero a los PEDROS les Elisa. Los PEDROS sabían perfectamente eso.
tenía terror. Cristina. Y esto les daría la pauta de que no podían moverse un centímetro más.
Munú. ¡Al CABEZA lo conociste? Munú. A raíz de eso el PEDRO BOLITA me mandó al frente. Me dijo. "Me la
Elisa. No sé, es el único al que no ubico. voy a cobrar".
Miria m. A lo mejor el PEDRO CABEZA estaba más en el Sótano. liliana. Y vos recordás que te la cobró.
Munú. Seguramente se sentía más cómodo allí. Munú. Y me la cobró. Yo le había dicho a MARIANO. "Tuve un problema con
Miriam. La función de los PEDROS era recorrer, pero había algunos que se un PEDRO y sé que va a intentar joderme"; no le dije con quién ni cuál era
instalaban más en Capucha o en otro lugar. el problema. Cuando el PEDRO BOLITA me mandó al frente, no recuerdo por
Elisa. Para los PEDROS la gente de la Pecera era bastante despreciativa. No te- qué tema, MARIANO le ordenó que me llevara a su oficina. Me preguntó qué
nían una relación muy amplia con los compañeros de la Pecera. pasaba y yo le recordé que le había advertido que iba a aparecer algún pro-
Munú. Claro, porque allí había compañeros que hacían un trabajo más in- blema. El PEDRO BOLITA permanecía detrás del tabique tratando de escu-
telectual, de un vuelo al que ellos no podían acceder. Nosotros falsificába- char. MARIANO hizo la parodia de que me retaba pero yo sabía que lo esta-
mos e imprimíamos documentos, hacíamos cosas con las manos, todo lo ba haciendo para no desautorizarlo. Terminado el regaño, el BOLITA me ba-
que hacíamos en el Sótano era más parecido a la perrada. (risas) jó al Sótano. Él en ganador y yo pensando: ¡sabés cómo te cagué! ¡Yo de
210 '------------------------'E:.:sc::e..:i:..:nf'-'i"'erc:.n:.:.o Una excursión al mundo exterior
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cómplice con el señor oficial! Oigo lo que digo y me da escalofrío.
Cristina. Qué horrible.
Miria m. Dicen que al principio la ESMA era un caos y que el TIGRE llegó a
imponer algo de orden. Ya no mataban gente atropelladamente sino sólo en
los traslados.
Munú. Debe de haber habido también cierto cambio en el comportamiento Es entre nosotros, los sobrevivientes,
de los milicos. que podemos hablar. Para nosotros,
Elisa. La ESMA tenía la peor de las famas afuera; por eso, cuando caías, te pre- paradójicamente, es una alegría.
guntaban dónde no querrías estar por nada del mundo. Hablamos de lo que pasó burlándonos,
Miriam. Todos pensaban que era el más cruel de todos los Campos de Con- riéndonos.
centración. ·
SIMONE WEIL,
Elisa. Se decía que al principio, en 1976, no había medida de nada. Por ejem- SOBREVIVIENTE DEL (AMPO
plo, que los VERDES tenían el control total de lo que pasaba con los presos. Na- DE EXTERMINIO NAZI 8ERGEN~8ELSEN.
die le ponía límite a su crueldad.
Miria m. Eran pibes de.diecisiete o dieciocho años, con un poder absoluto sobre
la vida de los chupados. Eran casi niños, con toda la maldad que un chico sin lí-
mites puede desplegar. Decían que cuando a los secuestrados los tenían acosta- En la ESMA regía un sistema de visitas familiares para los secuestrados selec-
dos en el suelo en el Sótano, los VERDES les pasaban con una moto por encima. cionados para trabajar. Los represores los devolvían al mundo exterior por al-
Elisa.Sí,ésa era una de las cosas que se contaban. Incluso señalaban a un tal ABuE- gunas horas y les permitían tener contacto con sus seres queridos. al princi-
LO como el mentor de esa práctica. Ylas ratas en la vagina. Las sierras que te cor- pio bajo vigilancia armada, con el tiempo aparentemente solos. Antes de sa-
taban los dedos y las manos. Esas cosas que se escuchaban. No podemos asegu- lir de la ESMA por primera vez todos los detenidos tenían en claro que sus
rar que fueran mentiras. compañeros de cautiverio quedaban como rehenes. Era un código no escrito.
Munú.Adentro, nadie hacía referencia a esto, salvo en un tono jocoso. La fuga durante una visita podía significar la matanza de los demás presos y
Elisa. "Ese ruido de sierra constante que oyen es porque siempre estamos cons- represalias salvajes contra la familia del fugado. Aparecer a los desaparecidos
truyendo para que los presos·estén mejor'~ decían. tenía un doble beneficio para los marinos: por un lado, evitaba la presenta-
Munú. Cuando yo caí, en el Sótano estaba la radio a todo volumen día y noche. ción de los Habeas Corpus que engrosaban el conteo de víctimas de la Dicta-
Pero además la sierra ssssssss ... Al comienzo yo no sabía que estaba en la ESMA, dura; por el otro, le daba al detenido confianza en que la posibilidad de la su-
tampoco sabía que se decía esto de la ESMA, pero sí tenía versiones de que en la pervivencia y la libertad era algo más que una falsa promesa.
tortura te cortaban miembros con una sierra. Ylas dos cosas que yo oía eran: la
sierra y de pronto disparos, ¡pum! ¡pum!
Elisa.¡Y eso qué era? Munú.Actualmente, no recuerdo qué sabía yo en la ESMA de las visitas. Algo
Munú. ¡Las pistolas automáticas con las que se ponen los clavos! Estaban cons- debía de saber, porque cuando me llevaron a mi casa no sentí temor de ir ha-
truyendo... Seguramente eran Bichi y Mantecol. cia lo desconocido. Iban a llevarme de visita a mi pueblo, Guaminí,1 para que
Elisa.¡Ah! viera a mi familia. Y como en la zona había habido comentarios sobre mi mi-
Munú. Estaban armando las piecitas nuevas, redistribuyendo. Todo el tiempo litancia, los marinos decidieron que el encuentro se realizara en el campo
lo hacían, no sé para qué. Siempre cambiaban las cosas de lugar, modificaban la para que no me viera nadie. Antes de ir me hicieron hablar por teléfono, y
distribución de los espacios. seguramente le habré dicho a mi madre que quería conversar con ella y mis
Cristina. A lo mejor querían desorientar. Que ninguno de los pocos libera- hermanos, y que para eso me esperaran en el campo..
dos pudiera describir jamás un edificio que cambiaba constantemente. O a
lo mejor era una más de tantas actitudes .que no tenían lógica allí adentro. l. Localidad rural de la provincia de Buenos Aires, ubicada a 500 Km. de la Capital FederaL
212 ~---------------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn~o :;A~ct00is':..lt..:A:::I:::;di:.,:n:Jilc:G:::a:::rd:::;e:::ll::a.J.I.::;Le:;.:w.:::i:.:n.J.I.::To:::k:::a:.. r- - - - - - - - - - - - - - - - .,r 213

Elisa. ¿Cuánto tiempo hacía que estabas secuestrada cuando te llevaron? abrí la puerta -siempre estaba abierta-, entré y se levantó un muchacho que
Munú. Buena pregunta, si pudiera contestarla. Estimo que tres meses ... trabajaba ahí. Me miró corno si hubiera visto una aparición y me dijo que
Elisa. Uno se guía más o menos porque era verano, o porque hacía frío. mi familia había estado esperándome hasta tarde pero que ya todos se ha-
Munú. Yo caí el19 de junio de 1978. Recuerdo haber escrito cartas desde la ES- bían ido. Entonces salirnos para el pueblo. No sé cómo no nos quedarnos en
MA, que los marinos leían y después mandaban. Era un ritual que tenía con una cuneta, "el señor de los mares" no manejaba muy bien en el barro. (risas)
mi familia y que me esforcé en conservar. Mi familia nunca imaginó, tam- Llegarnos al pueblo y MARIANO me dijo que se iba a dormir a una pensión, me
poco cuando me comunicaba por teléfono, que estaba secuestrada. Los ma- dejó en mi casa y se fue. Entré y ahí estaban mi mamá y mis dos hermanos.
rinos me llevaban a hablar fuera de la ESMA. Se los veía desorientados. Yo aparecí ¡feliz corno un cascabel! No quería preo-
Elisa. O sea que tu familia no sabía nada de tu secuestro y desaparición. cupados, pensaba que estaban lejos, sin la información que podía obtener-
Munú.No, nada. se acá, y, fundamentalmente, consideraba que si iban a matarme se enterarían
Elisa. ¿No les llamó la atención que fueras al campo? cuando sucediera. ¡Qué espanto! Ése era mi pensamiento y trataba de aparen-
Munú. Sí, era rarísimo. A esa altura, yo tenía desaparecidos a mi compañero, tar que estaba bien ... Ahora reconozco que exageraba. Para mí era importan-
a una prima y un primo. Le había dicho a mi madre que, si alguna vez caía, me te decirles que estaba presa. En una revista, Gente o Siete Días, había apare-
dieran por muerta. Tenía muy claro eso y así se lo había transmitido. Cuando cido un artículo donde se hablaba de una "Granja de recuperación",
la llamé ... ¡Toda la situación era anormal! Ellos vivían a quinientos kilóme- supuestamente un lugar donde podían entregarse los militantes y donde iban
tros, la información que tenían sobre mí era lo que yo les contaba por teléfo- a ser bien tratados. Espero que nadie se lo haya creído. Dije que estaba en una
no o por carta. El hecho de que yo dijera que iba para allá y que me esperaran de esas granjas, que estaba presa -no secuestrada-, que estaba bien. Mima-
en el campo provocó que hicieran una serie de especulaciones de lo más dis- má, que seguro no me creyó, me preguntaba." ¿Qué hacés todo el día?", y yo
pares. Por seguridad, hacía por lo menos dos años que no los visitaba. le contaba que hacía traducciones del francés.
Elisa. ¡Ah! Hacía tiempo ... Elisa. ¿Tus hermanos te creyeron?
Munú. Mi padre había muerto en Buenos Aires y yo no había podido ir al en- Munú. No sé, nunca se los pregunté, siempre pensé que sí. Yo atravesaba una
tierro en el pueblo debido a los comentarios que circulaban. Habían allana- situación límite e intentaba preservar a mi familia ocultándole la verdad. Me
do algunas casas, entre ellas la de mis viejos. Cuando en un pueblo de dos dolía, a los que más quería también tenía que ponerles una cara que no refle-
mil quinientos habitantes allanan una casa se sabe en toda la comarca. Un jaba lo que sentía.
día llegó un anónimo, que sin duda provenía de la Policía por la forma en Elisa. Pero digamos que al tener una prima que había desaparecido de un pue-
que estaba escrito. Era como un parte policial. blo vecino ...
Cristina. Inconfundible. Munú.A ella se la llevaron un día y no volvió jamás; pero yo estaba ahí, hablan-
Munú.Eso ocurrió en vida de mi papá, a fines de 1976 o comienzos de 1977, do... Les expliqué que uno de los tipos del lugar donde estaba detenida me ha-
y estábamos a fines del78. Mi madre, en aquel momento, me lo envió. Le de- bía llevado y que la idea de ir al campo era para que nadie me viera, para que
cían a mi padre que un m¡¡chacho que se hacía pasar por su amigo hacía de- no hubiera comentarios que pudieran perjudicarlos a ellos, a mi familia. Se-
nuncias contra su hija en la comisaría. Daban el nombre, el apellido y el alias, gún lo que MARIANO me informó, se temía que apareciera el Ejército que es-
que no podía ser otro que "El loco". Yo les había advertido a mis padres que tá en Pigüé2 y hubiera complicaciones. No sé si sería cierto. Yo recuerdo que
esto era así, pero no me creían. Les resultaba muy difícil desconfiar de al- aparentaba estar feliz, y mis hermanos y mi madre me miraban con extra-
guien que conocían desde siempre y que además había sido mi amigo. En ñeza. Dormí allí esa noche. Había acordado con MARIANO que al día siguien-
fin, había muchas cosas que me impedían ir para allá, por una cuestión de te él iría por su lado al campo y yo lo haría con mi familia. Pero corno siguió
seguridad. Volviendo a la visita, MARIANO me llevó y nos sorprendió una gran lloviendo no íbamos a poder llegar. Entonces, a la mañana siguiente, hubo que
lluvia. Para alcanzar la casa hay que circular por caminos de tierra, así que ir a la pensión a avisarle que no .fuera al campo. Decidí que no lo hiciera nin-
llegamos como a la una de la mañana. guno de mis hermanos por temor a que él se asustase y, como estaba arma-
Elisa.¿Tu familia tiene una casa en el campo? do, les disparara. Lo mejor sería que fuera mi mamá. Le dije dónde estaba el
Munú.La casa donde habíamos vivido todos. Llegamos, estaba oscuro, golpeé, 2. Localidad de la provincia de Buenos Aires, distante 70 Km. de Guaminí.
214 -......._______________________:E~se~in~f~ie:!_rn~o ~A~ct~is~[~A~Id=i~ni~[~G~a~rd~e~lla~[L~e~w~in~["~o~ka='~-------------------------~215

tipo, de qué color era el auto ... "¿Cómo se llama?", me preguntó ella. Munú. Solo después, cuando me dejaron salir del país, cuando me fui aVene-
Elisa.¿Y qué le dijiste? zuela. Pero nunca conocieron los detalles.
Munú. Debo informar que no sabía cómo se llamaba, mucho menos con qué Elisa. ¿Y nunca te preguntaron más?
documento andaría y cómo se habría registrado, entonces le dije que pregun- Munú. Saben generalidades. Creo que es muy duro enfrentarse al horror y al
tara por el muchacho de la cupé amarilla, y allá fue mi madre. Por supuesto lle- dolor de un ser querido. También pienso que mi madre siempre supo todo.
gó a la pensión y... "¡Hola, cómo está, cómo leva!'; ella diciendo que buscaba En aquella época, durante varios años, podíamos vernos muy poco, después
al muchacho de la cupé. 'j\h, está en la pieza del fondo, pase': Mi vieja fue a des- vino el secuestro en la ESMA. Y al regresar de Venezuela, mi mamá ya estaba
pertar al "muchacho': Después MARIANO les contaba a los otros marinos, rién- muy enferma, yo iba bastante seguido pero no tenía sentido contarle detalles.
dose, que mi madre había golpeado la puerta, que él había tomado el arma y Murió al año siguiente de mi regreso. Los que sí comienzan a preguntar son
que mi vieja le había dicho: "Soy la mama de Munú, vengo a hablar con usted': mis sobrinos. Es probable que cuando la relación afectiva es un poco más le-
Él le abrió y volvió a meterse en la cama. Mi madre entró en la pieza y se le jana, pueda admitirse más fácilmente el dolor del otro. No es lo mismo una
sentó en la cama para hablar de mí. ¡Puedo imaginar el patético cuadro! Este hermana que una tía ... No sé, es lo que pienso.
episodio me lo contó también mi mamá, pero sin azorarse, ni reírse, sino co- Cristina. Además, tus sobrinos no vivieron aquel momento. Para el que sí lo
mo algo de lo más normal. Para mi vieja MARIANO pasó a ser mi salvador. Mi vivió es más difícil.
muerte dejó de pender sobre su cabeza. Le dije que me iban a tener un tiem- Munú. Una de las cosas de las que quiero hablar es de hasta dónde teníamos
po y después me dejarían viajar al exterior. Entonces, éste fue el tipo que de al- conciencia o no de la posibilidad de que nos mataran estando en la ESMA.
guna manera le devolvió a su hija, la salvó de la muerte. No recuerdo que viviera cotidianamente con esta sensación, pero sin embar-
Cristina.¿Pudiste contarle que te habían secuestrado, que te habían torturado? go hacía cosas que demuestran lo contrario. Como mi padre había muerto,
Munú. No en ese momento. En la pensión conversaron y, según MARIANO, mi se estaba tramitando la sucesión. La primera vez que me llevaron les dije a
mamá le explicaba por qué yo me había metido en una militancia política de mi vieja y a mis hermanos que fueran al escribano e hicieran un poder am-
este estilo, que el tema de la pobreza siempre había sido mi preocupación, que plio y absoluto... me voy angustiando mientras hablo ... con el que en miau-
lo había hecho por ser buena gente. Según mi mamá, MARJANO le decía que yo sencia pudieran firmar por mí lo que fuese. La vez siguiente firmé el poder.
era demasiado buena, que me habían engañado y por eso había comenzado a Yo sabía perfectamente que, si desaparecía, se les iba a armar un lío con todo
militar, pero que había sido un error y que el iba a ayudarme por todos los y no iban a poder seguir adelante con sus cosas.
medios. Cada uno me contó su versión y para ambos yo era buenísima. La pe- Elisa. Eras una condenada a muerte arreglando sus asuntos.
queña diferencia era que una me había parido y el otro hacía varios años que Munú. Y sí... Bueno, respirando fuerte, sigamos ... A mi pueblo me llevaron
dedicaba su vida a secuestrar, torturar y matar gente, y seguiría haciéndolo. Con- tres veces, y acá, en Buenos Aires, creo que dos veces a la casa de unos amigos.
cluida esa conversación, mi madre le explicó cómo llegar a la casa. Vino a al- Me dejaban de un día para el otro. En el pueblo también era así. Cuando re-
morzar, vinieron mis cuñadas y comimos todos juntos. Mi torturador estaba gresábamos de Guaminí, veníamos por la General Paz3 y bajábamos en la ES-
sentado a la mesa de mi familia, usaba nuestros vasos, nuestros platos ... MA. En la General Paz yo empezaba a sentir una angustia enorme, me que-
Elisa. ¿Tus sobrinos también estaban? daba muda. MARIANO entonces comenzaba con un discurso ... "¡Bueno, no
Munú. No. Estaba mi mamá con sus tres hijos, mis cuñadas y él. Todo muy pongás esa cara de culo! ¡Hay mucha gente que está peor que vos!" Parecía que
absurdo. MARIANO se sentía tan a gusto en esa situación, que yo no quería re- le jodía meterme nuevamente en la ESMA después de haber pasado dos días
gresar a la ESMA por cuestiones obvias, pero él tampoco. Parecía que lo vi- con mi familia. Qué complejo es todo esto.
vía como si fuera un amigo que me llevaba de paseo. Siento que no sólo me Elisa. ¿Nunca te dejaron sola?
sacaron de la calle y me metieron en un Sótano, sino que además violaron Munú. Me dejaban sola en mi casa. Pero ellos se quedaban en el pueblo.
lo mas mínimo, lo mas mío, la casa de mis viejos. Así fue las tres veces que Elisa. Claro, una noche. ¿Siempre te llevó MARIANO?
me llevaron. Munú. No, él me llevó dos veces y una vez me llevó un ÜPERA:nvo.
Elisa. ¿Y tu mamá y tus hermanos nunca se enteraron de tu condición de de- Elisa. ¿Y fue a tu casa?
saparecida? 3. Avenida de circunvalación de la ciudad de Buenos Aires que marca límite con el Gran Buenos Aires.
216 ' - - - - - - - - - - - - - - - - - _ : . . ._ _ _ _ __..::;Es:::e:..:i.:.:n.:.:fi.::e:.:rn::::o : :Ac:: t:.: is:J.I.: :A: :Id:: in: :i:J.J~G:::a:;;rd:::e:::lla:.L:JL::::e.:.:w:::in:..Ll':::o:::ka:::.r-'-------------_,.
J 217

Munú. No. Yo me comunicaba con él porteléfono y le decía qué iba a hacer, adón- Elisa. Sí. Yo llamé a mi vieja, pasamos a buscarla por el negocio de mi familia
de iba a ir. Él no se me acercaba, me miraba mientras yo estaba con los míos, pe- y fuimos a la Costanera Norte.4 Me sacaron los grilletes para ir a esa reunión,
ro tampoco dejaba de ir a cada lugar donde yo iba. Como yo salía muy poco, su- a esa entrevista. Hasta la Navidad del 77los tuve siempre puestos.
ponía que en el pueblo nadie se enteraba, pero se sabía que iba en una cupé con Munú. ¿Te sacaron los grilletes y las esposas?
un tipo con cara de culo. En Guaminí se hacían comentarios. "Mirá la Munú, Elisa. Las esposas ya no las tenía. Seguía con los grilletes, y me los sacaron pa-
tanta preocupación que tenía con la pobreza y ahora aparece en ese auto..."Y yo ra ir a encontrarme con mi mamá.
no podía hablar, no podia contar, me dolían las tripas, y nada ... Me encontré con Munú' ¡Estaba SELVA presente?
viejos amigos con los que salía a bailar todas las semanas, esos grandes amigos del Elisa. Sí.
pueblo, y me acerqué a saludarlos. Me miraron muy mal, pusieron distancia y Munú. ¡En un bar?
me dijeron. "Qué rara estás, en qué andás ..:' Era gente con la que yo hablaba de Elisa. No fue ni siquiera en un bar. En el auto.
política y a la que le llevaba material para leer, revistas que se vendían en los quios- Munú. ¡Conversaron arriba del auto en la Costanera Norte con el gordo SEL-
cos pero que allá no llegaban. Ellos querían participar e inventaban cosas para ha- VA presente?
cer en el pueblo. Teníamos una historia en común y sabían cómo pensaba. Fue Elisa.Sí. Por supuesto que no podía hablar de otra cosa que del tiempo, del ca-
una patada muy fuerte que me trataran con esa frialdad y recuerdo que les dije. lor... ¡Saben qué hice? A la media hora le pedí a SELVA que me llevara de nuevo
"Algún día voy a contarles': Tenían una sensación de deslealtad, de que me había adentro porque me sentía peor que en la ESMA. ¡Cómo se banca esa situa-
vendido, de que había traicionado los ideales de nuestra adolescencia. ción? Un torturador, un secuestrador que se hace el simpático, que me lleva a
Elisa. ¿Los viste después? encontrarme con mi vieja... sentía que no podía conectarme con el mundo. Pre-
Munú. Sí, claro, son todos del pueblo y yo voy siempre. Supongo que es di- ferí volver a lo conocido, a las miradas significativas con mis compañeros. Era
ferente de lo que le pasa a la gente que siempre vivió en la ciudad, donde se tanta la alegría de mi vieja al verme, que no podía entender mis miradas.
tiene con el vecino una relación de menor conocimiento. Allá te conocés des- Munú.No podías decirle nada de!o que estaba pasando ni de lo que pensabas.
de que nacés, sabés qué hizo cada uno, de quién sos amigo, de quién sos pa- Elisa. Mi vieja me veía bárbara. "¡Qué bien estás!'; me decía. ¡Qué iba a hacer?
riente, quién fue tu novio. En algún momento se dijeron de mí tantas, pe- ¡No iba a mostrarle la marca de los grilletes!
ro tantas cosas ... El tipo que trabajaba con los Servicios, como no conocía Miriam. ¿No te preguntó dónde estabas?
a nadie más, decía que yo había participado en todo, que había puesto to- Elisa. Mi vieja me vio bien y punto. Me contó que mi hermana estaba de no-
das las bombas y había matado a todos los muertos. ¡Se imaginan cómo se· via y otros temas familiares.
sentía mi familia? Cuando regresé de Venezuela, poco a poco fui recupe- Miriam. ¡No te preguntó por qué no habías llamado? A lo mejor la tenía clara.
rando el espacio de afecto. La gente sabe que denuncié, que participé del Sabía que te habían chupado, y que estuvieras viva era un verdadero milagro.
juicio a las Juntas, algunos me preguntan, circula el Nunca más y allí apa- Elisa. Aquí hay que aclarar un punto: había un VERDE, un pibe muy bueno.
recen partes de mi testimonio. En 1987 hice murales con los adolescentes Uno que quería ayudarla a escapar a la Gaby.
de la secundaria, con la oposición de algunos políticos del pueblo que to- Cristina. ¡Ahhh!. ..
davía seguían denunciándome. Por suerte, los pi bes y los padres no les die- Elisa. Decía que estaba enamorado de mí; varias veces le pedí que llamara a mi
ron importancia; me lo contaron, los enfrenté y la gente me entendió. Fue casa y él lo hizo, por lo tanto mi mamá sabía dónde estaba yo. Lo sabía por-
muy importante para mí. que la llamaba por teléfono el VERDE.
Munú. Y lo disimuló perfectamente.
Elisa. Voy a contar mi primera visita. Fue después de tres meses de estar secues- Elisa. Por supuesto. No me dijo ni una palabra porque, entre el llamado anun-
trada, antes de las fiestas de fin de año de 1977. Yo cal en septiembre y me ciándole nuestro encuentro y la reunión con SELVA en la Costanera, el VERDE
permitieron comunicarme con la familia en diciembre. Me dijeron que el se comunicó con ella y le dijo que no preguntara nada. Le advirtió ...
gordo SELVA me llevaría a encontrarme con una sola persona, a quien pasaría- Miria m.... que sólo escuchara. Que cerrara la boca.
mos a buscar para ir a algún lado. No íbamos a ir a mi casa.
Munú. ¿Una persona de tu familia? 4. Avenida que bordea el río de la Plata en la zona Norte de la dudad Buenos Aires.
218 -...._ _______________________:E:.;s:.:e..:i:.:.nf:.:.i.::.er:.:n:.:::o ~Act~is~J~A~Id~in~i~J~G~a:.:rd:.:e:.:.lla~JL:.:e~w~in~i":.:o:.:.ka~r~------------------------~219

Elisa. El encuentro no duró más de tres cuartos de hora. Miria m. ¡Qué te habían dicho?, ¡que pasarían a buscarte a una hora deter-
Munú. ¡Qué significó para vos salir de la ESMA, volver a ver la calle? ¡La habías minada?
visto antes? · Elisa.A la noche o al otro día. Yo arreglé con la Petisa para vernos en otro lu-
Elisa. La había visto porque me llevaban a los paseos. gar. Y ala tarde salí y llamé por teléfono a todos mis amigos para decirles que
Munú.¡Hacían muchos en esa época? si me veían por la calle no me saludaran.
Elisa. ¡Muchísimos! Y tenía la desgracia de encontrarme con gente conocida. Cristina. ¡Eso les dijiste por teléfono?
Al padre de una amiga y al hermano los veía siempre, desde adentro del au- Elisa. Sí. El primer día que salí; era un tema que me pegaba fuerte, me tortu-
to. El temor era que podían bajarte en cualquier esquina, la sola idea de pen- raba la idea de que en algún paseo alguien me viera y se acercase. También
sar que alguien pudiera acercarse me daba pánico. Tener que mirar para otro me llevé el teléfono de un compañero de Capucha.
lado. Sentir la angustia de que ellos te vieran. Miriam. ¡Y llamaste?
Cristina. Claro. Elisa. Sí. Me atendió uná mujer, le dije que su hermano estaba en la ESMA. No
Elisa. Esa visita, a pesar de que fue la primera, fue intrascendente. No estaba pre- me contestó una sola palabra y me cortó. Todavía recuerdo el número.
parada para salir del microclima que se vivía en la ESMA. Digamos que fue Munú. ¡Y nunca volviste a llamar?
una visita de protocolo, para que ellos vieran que yo tenía una familia. En la se- Elisa. Llamé muchas veces y nunca más me contestaron. En una visita fui a ver
gunda me llevaron a mi casa. Mis padres tenían un negocio en el centro. La Pe- a un amigo que había sido militante y juntos fuimos a la casa de una conoci-
tisa, una amiga, iba constantemente desde su trabajo a ver a mi vieja y tenía que da que sabía que yo estaba secuestrada. ¡A la pobre le agarró un ataque! Es-
barrearse a mi padre, que le echaba la culpa de lo que me estaba pasando a mí. toy hablando de julio del año 1978.
Miriam. ¡Vos, que eras tan buena! Munú. El Mundial... Cuando yo caí.
Elisa. Claro. ~Por tu culpa, mi hija .. :', le decía. A pesar de eso la Petisa insistía, Elisa. Exactamente. Bueno, esta piba reaccionó casi violentamente.
iba a tomar mate con mi vieja. Yo la amo, ella es así. Entonces se enteró de Munú. Digamos que ella tenía las cosas muy claras.
que iban a llevarme de visita, que iba a ir a almorzar, que me dejarían todo el Elisa. Muy claras. Me decía. "Escucháme, vos estás con un pie adentro y otro
sábado y no sabían si pasaban a buscarme a la noche o al otro día, domingo. afuera. ¡Cómo sabés que no te están siguiendo?"
Munú. ¡Te iban a dejar sola en tu casa? Miriam. ¡Y vos cómo te sentiste? ¡La entendiste?
Elisa. Me dejaron sola. Elisa. Sí, la entendí. Me dio bronca, la critiqué, le dije a mi amigo. "¿Qué ha-
Munú. ¡Cuánto hacía que habías caído? cés vos con esta mina?" Pero comprendí que tenía razón.
Elisa.Fue en febrero de 1978, cinco meses después. A la media hora de que Munú. Seguro.
me dejaran en casa llegó mi viejo del negocio con la Petisa. ¡Ella lloraba! Me Elisa. Me la encontré después de mucho tiempo y realmente no tuve recelos.
contó que había ido a una bruja y que le había dicho que yo había tenido pro- Me dijo. "Vos siempre tan omnipotente.,." No nos dábamos cuenta de lo
blemas con el pelo. que estaba pasando. Pensábamos en ese momento que teníamos algún con-
Miriam. Hay que ir a ver a esa bruja, ¡supo lo de la infección que tuviste en el trol de la realidad, cuando ni siquiera teníamos control de nuestras vidas ...
cuero cabelludo!... Munú. También había una omnipotencia propia de la edad.
Elisa. Fue muy conmovedor. Mi vieja había preparado arroz con pollo, la Pe- Elisa. Mi esfuerzo se centraba en fingir que nada había pasado, que todo era
tisa no pudo terminar de comer porque mi viejo la echó y ahí me quedé. igual que antes. Era tal mi locura, que no podía tomar conciencia de que ya
Munú. ¡Cómo que la echó? me había pasado de todo. ¿Qué más podía pasarme? Tenía razón esa com-
· Cristina. Se enojó. pañera, pero más que omnipotencia lo nuestro era una locura.
Elisa. Mi viejo empezó con lo de siempre y, para no armar una discusión, ella Munú. Claro que tenía razón ...
se levantó y se fue. Elisa. Quizás haya sido una postura, algo así como "yo sola me la banco",
Cristina. Habrá sentido que le sacaba espacio. como cuando algunos compañeros me decían, después de la ESMA, que me
Elisa. Nunca traté de entenderlo. Para mí fue una herida mortal; era mi pri- fuera del país y yo decía. "No, me quedo acá". Si bien es cierto que no tenía
mera visita, hubiese preferido algo más armonioso. la mínima posibilidad económica de irme, no hice nada para intentarlo.
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Pensaba que lo de la ESMA había sido una cosa más y así pude sobrevivir unos Miriam. Claro, porque a ella la llevaban al interior. Era distinto.
cuantos años. Munú. Estaba con mi familia y salía con ellos.
Munú. ¿Tenías pareja cuando caíste? Miriam. Elisa tenía amigos que estaban vivos. ¡A mí no me quedaba nadie!
Elisa. No. La pareja apareció después, en una de esas salidas en que yo estaba ¡Nadie! Empecé a llamar y estaban todos muertos ...
con un pie adentro y otro afuera. Era amigo de un amigo mío y ahora es mi Elisa. Vos, Miriam, ¿también llamabas?
marido. Miriam. Sí, después de las primeras visitas tuve la necesidad de saber cómo
Munú. Era medio suicida el muchacho. Vos estabas en la ESMA y él se ponía estaban mis amigos. Mis dos mejores amigas estaban muertas, las habían
de novio con vos. matado a las dos reventando sus casas cuando estaban embarazadas a térmi-
Elisa. Era medio suicida, él como otros amigos que sabiendo mi situación me no. Sus maridos también estaban muertos. Empecé a llamar a un amigo de mi
recibían en sus casas.¿Y cuando salíaruos con Chito y con vos, Miriam? ... novio, Alejandro, un pibe del colegio Dámaso Centeno. Nunca lo encontra-
Munú. ¿Salían juntos de la ESMA? ba. Me decían. "No, Alejandro no está". Yo intentaba a toda hora, hasta que al
Elisa. No, ¡nos encontrábamos afuera! final un día la madre me preguntó quién era. Yo le macaneé, le dije que era una
Munú. ¿Cómo que se encontraban afuera? compañera de la facultad que quería inscribirme para cursar el nuevo cuatri-
Elisa. Los sábados, cuando coincidíamos en la visita, nos encontrábamos a la mestre con él; entonces me dijo, con una voz muy triste, pero en tono de que-
noche y salíamos. Nadie se enteraba, pero íbamos al cine, al Cosmos 70. rer consolarme: "No, querida, Alejandro ya no está más ..."
Miriam. Recuerdo que fuimos a ver "Encuentros cercanos del tercer tipo" al Cristina. Mmmmm.
Gaumont.S Miriam. Me acuerdo de haber llorado en la calle, porque hablaba de un telé-
Munú. ¿Se encontraban afuera? ¿A cada uno lo llevaban a su casa y luego se en- fono publico. Lloraba por él, por la madre, por mí... Lloraba por todos los
contraban? ¡Qué locas! (risas) ¡Jamás se me habría ocurrido! muertos. Un día me encontré por casualidad con otro chico de ese mismo
Miriam. Yella me presentó a un amigo para ver si me gustaba, pero no pasó nada. grupo, que había sido diezmado realmente, fue una matanza ... Estaba conten-
Elisa. ¡Sí! Y a Chito le presenté a la Negra, una amiga de la secundaria, y salió tísimo de verme. Fuimos a sentarnos al banco de una plaza y nos mirába-
con ella. . mos. Me decía: "¡Flaca, no puedo creer que estés viva! Cuando les diga a los
Munú. ¡Qué bueno! ¡Les buscabas novio afuera a los que estaban enlaESMA! pibes que te vi no van a poder creerlo, nos vamos a juntartodos, qué alegría!"
Para que tuvieran algo con que soñar. Esta mujer no deja de sorprenderme. Me comentó que, si bien todos habían dejado ya de militar, uno de ellos co-
Miriam. Hubo problemas con esa cuestión de encontrarse afuera. Una vez se laboraba con las Madres de Plaza de Mayo, que recién se iniciaban. Lo llamé
enteraron de que yo me había encontrado con Laurita. Ella estaba por irse para vernos todos juntos, hacer una gran reunión, el reencuentro. Pero nun-
del país, estaban por liberarla. Yo quedaba adentro un tiempo más. Sería a ca me contestó el llamado; me tenían desconfianza.
fines de 1978. Nos habíamos hecho compinches y ella quería que yo conocie- Munú. El miedo hizo que se rompieran los lazos de confianza.
se a su hija. La nena tenía dos años y era preciosa. Estábamos charlando me-
dio escondidas en una pizzería de Olivos6 cuando llega GONZALO, el OPERATI- Elisa. Me acuerdo de que en las visitas, con Miriam nos íbamos a tomar sol.
vo de Prefectura, y nos dice que se había armado un terrible quilombo porque Miriam.Sí. Teníamos una enorme necesidad de sentir el sol sobre la piel. Era una
el TIGRE se había enterado de que nos encontrábamos afuera y estaba furio- cuestión vital. ¡Hacía tanto que no lo sentíamos! íbamos adonde ahora está la Re-
so. Laurita, que es bastante morocha, se puso blanca. serva Ecológica. Ynos quedábamos horas. Era una necesidad imperiosa. Duran-
Elisa. También en algunas visitas de la Viki, fui hasta la casa.¿Vos, Munú, no te el año que estuve secuestrada en la casa de Fuerza Aérea, me tuvieron al sol só-
sabías nada de esto? lo diez minutos, un día en la terraza, con el antifaz puesto. Se los había
Munú. ¡Nunca supe que la gente se encontraba afuera! recomendado el médico, el mismo que te atendía después de las torturas ...
Elisa.¿Vos no te encontrabas con nadie? Elisa. Lo que hacíamos era una cosa muy secreta, los marinos no podían en-
Munú. En Buenos Aires me sacaron muy pocas veces. terarse.
5. Cines ubicados en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Munú. Mientras decía qué locas, pensaba lo difícil que era relacionarse con otra
6. Localidad del Gran Buenos Aires. gente aún cuando ya estábamos afuera pero seguíamos trabajando con ellos.
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Elisa. Nos costaba mucho comenzar relaciones nuevas, no podíamos decirle verme en la calle para ir a trabajar al lugar que me habían asignado, pero iba
a cualquiera lo que nos estaba pasando, y los que sabían querían saber hasta y volvía, viajaba casi siempre leyendo (me costó recuperar la concentración en
un punto y después no querían escuchar más. una lectura, me ejercitaba con cuentos y novelas de Agatha Christie) para no
Miriam. Cuando estábamos en la ESMA, ¡no podíamos reunirnos con otra mirar por la ventanilla del tren. Por eso prefería quedarme en la casa y estar
gente! Ni siquiera podías contestar las preguntas más elementales: dónde tra- con mi familia o que vinieran mis amigos.
bajás, adónde fuiste de vacaciones, si viste tal película. No había códigos co- Elisa. ¿Tus amigos iban cuando vos salías en las visitas?
munes con nadie, solamente con los que estaban en la misma situación. Era Cristina. Sí. Pero además, en esas visitas, hubo situaciones loquísimas. Por ejem-
el mundo y nosotros. ¿A quién decirle la verdad? Era imposible y, además, plo, cuando a mi hermana y a mi cuñado los obligaron a casarse por Civil.
peligroso para los demás. Munú. ¿Los marinos?
Elisa. Sin embargo, la gente que veíamos trataba de incorporarse a nuestra his- Cristina. Sí. Est.aban casados sólo por Iglesia. Siempre me presionaban con
toria. Me acuerdo de que Chito, una de las veces que nos encontramos en una mi hermana diciéndome que iban a secuestraria porque había militado. Yo no
visita, me acompañó a la casa de la Petisa. Teníamos necesidad de ver como nos podía resistir la sola idea de que la llevaran a la ESMA. ¡Encima estaba emba-
desenvolvíamos con los que no habían pasado por nuestra experiencia. razada! MARIANO presionó con ese tema hasta que decidieron casarse. Y los
Miriam. Y~ también fui a la casa de la Petisa, pero creo que cuando ya estába- marinos estuvieron en el Registro Civil.
mos traba¡ando afuera. En esa etapa sólo los que eran amigos de antes podían Elisa. ¿Por qué querían que se casaran? No entiendo.
incorporarse a nuestras reuniones, a nuestras charlas, y hasta por ahí no más. Miriam. Todo es incomprensible.
Eran pocos. Siempre recuerdo, Elisa, que tu marido, cuando nos escuchaba Elisa. A vos te tenían secuestrada y a ella la tenían como rehén.
hablar de la ESMA, se ponía pálido y transpiraba. Cristina. Algo así:
Munú. Cuando salían de visita, ¿no tenían miedo de circular por la calle? Yo Elisa. ¿En una visita la obligaron a casarse?
sí. La primera vez que me llevaron a una, acá en Buenos Aires, me dejaron Cristina. En una de esas visitas de contacto con mi familia. Yo había escrito
de ~n sábado para un domingo. Recuerdo las recomendaciones. "¡No ponés un texto larguísimo justificando por qué no tenía sentido que llevaran a mi
el pie en la calle porque como ahora estás en la ESMA, mañana podés estar en hermana a la ESMA. MARIANO todo el tiempo insistía con que iban a llevarla,
cualquier otro lugar y no sé si vas a zafar de ahí!"Yo no salía a la calle ni a mi- entonces me puse a escribir eso para convencerlos.
rar cómo era. ¡Nada! Me quedaba adentro de la casa todo el tiempo. Elisa. ¿Tu hermana era militante?
c:istina. Yo tampoco salía, pero no recuerdo que me importara demasiado; más Cristina. Sí, había estado militando en el profesorado donde estudiaba pero, pa-
bien me resultaba doloroso circular por los lugares llenos de recuerdos, era ra que no concentraran la atención en ella, yo decía que como ella era muy joven-
como vivir una vida que no podía reconocer como mía, lo evitaba. Por eso ni cita, no había militado durante mucho tiempo... ¡Pero a ellos no les importaba eso!
pensaba en la posibilidad de que me secuestrara otra Fuerza. Miriam. Si se llevaron a pibes de catorce años ...
M~nú. Incluso después, cuando estábamos afuera y teníamos que seguir tra- Munú. El asunto era seguir sometiendo.
ba¡ando co~ ~llos, de febr~ro a julio en mi caso, mi temor era que me chupa- Cristina. El casamiento fue una naturalización del absurdo. Por parte nuestra,
ran otros mihcos. Mas alla de que circulábamos con ese numero de teléfono creo que negando esas presencias para poder atravesar la situación y, en lo
~ue. nos habían dado en caso de que tuviéramos problemas. Había que decir: que respecta a ellos,una manifestación más de poder, un disparatado recur-
Mire que yo ya soy una chupada. Llame a este teléfono en clave". Pero mien- so destinado al disciplinamiento.
tr.as t~nt~ Y~ me ~abíaligado la capucha~ e! baúl y los primeros palos. ¡No te- Elisa. ¿En qué año fue eso?
ma nmgun mteres! Me daba mucho miedo andar por la calle, circulaba lo Cristina. En 1979.
menos posible; iba hasta el colectivo. Munú. ¡Cada día que pasa los siento más hijos de puta! ¡Se apoderaban de to-
Miriam. A mí ya me había chupado la Fuerza Aérea, después la Marina. Me do! ¡Como si ellos hubieran sido tan legalistas! La hermana de Cristina estaba
quedaba el Ejército. Mucho riesgo no había ... (risas) · casada por la Iglesia y no por Civil, entonces ... ¡tenía que legalizar la situación!
Cristina.
. . Cuando empezaron a dejarme varios días en casa de mi familia·' venían Cristina. ¡Todo legal!
mis am1gos pero yo no salía. Después forzosamente tuve que comenzar a mo- Munú. Al niño de una compañera, que tenía el apellido de ella, se lo cambia-
224 "'------------------------'E::s:.:ec.:ío:nfo:í.:.e'::.":..:.o :. :Ac:: t: .:ísC!.I.:. A: :Id:.:ín.:. íC!.I.: G: :a:. :rd:.: eo:l a: . ¡_lL::.:e.:. w: :ín.:. ¡_lt:.:o::.:ka::.:'-'--------·---:---'" 225

ron por el del padre, que estaba desaparecido hacía un año y medio, porque ... Cristina. Y... se lo bancaron. Mis viejos habían pensado que no iban a verme nun-
¡cómo iba a ser una madre-soltera! ca más. Después de una o dos visitas breves estuve bastante tiempo sin comu-
Elisa.¿Hicieron eso? nicarme ... se cortó la comunicación también cuando me mandaron castiga-
· Munú. Le trucharon la historia de su vida. Hicieron un documento falso con da otra vez a Capuchita. En ese momento murió mi abuela, sucedió una serie
el nombre de su padre y la cara de un marino que fue al Registro Civil, lo re- de cosas, de manera que cuando yo aparecí otra vez en escena, el casamiento
conoció e imitó la firma. era una locura, pero aliado de lo otro, para mi familia era lo de menos.
Miriam. ¡Dios! (suspiro con mucho dolor) El represor reconoció al bebé ha- Munú. Claro, la alternativa era que estuvieras muerta. Si estabas viva, todo lo
ciéndose pasar por el desaparecido ... demás era secundario.
Cristina. En el casamiento de mi hermana, además, en el Registro Civil, estu- Cristina. Y además casarse ... Eso lo hablamos con mi hermana, a ellos no les
vo Rumo, estuvo MARIANO ... importaba cas,rse o no. No lo habían hecho antes por seguridad, pero aho-
Munú. ¡Ay! ¡No! ra estaban esperando un hijo. Seguramente, de ser posible, lo hubieran ele-
Elisa. ¡No lo puedo creer! gido, ¡pero no habrían invitado a los marinos!
Cristina. Fue a cuatro cuadras de la casa de mis viejos. Ynuestros amigos igual Munú. Lo habrán entendido como algo que te ayudaría a vos. Siempre pien-
fueron, por cariño a mi hermana y a mi cuñado. so cómo no les dio miedo, como no se fueron del país.
Munú. Claro, los desubicados eran los marinos, ¡no los amigos! Miriam. ¿Y si los marinos lo interpretaban como un acto de rebeldía y mata-
Miria m. ¿Tu hermana qué decía? ¿Vosle explicaste? ban a Cristina? Podían pensar que en el exterior iban a denunciar Jo quepa-
Cristina. ¡Por supuesto! En realidad mi hermana era la única que sabía cómo saba en la ESMA ... o a militar de nuevo. Definitivamente, creo que no estarías
eran las cosas. aquí contando el cuento. El TIGRE te habría mandado para arriba.
Elisa. ¿Cómo aceptó casarse? Cristina. Con mi hermana habíamos compartido muchas cosas. Durante el
Cristina. Cuando yo caí, mi hermana y mi cuñado se fueron a la costa. Tomaron tiempo previo a mi caída anduvimos juntas de aquí para allá, como ocurría en
distancia porque no sabían qué era lo que pasaba. Después, el primer dia que me ese entonces, viviendo como podíamos y apoyándonos mutuamente frente a
llevaron a la casa de viejos, como pude le expliqué a Cecilia todo lo necesario la pérdida de tantos compañeros queridos y el deterioro cada vez mayor del pro-
para quedara alguien afuera que supiera la verdad. En ese momento ella era la yecto que habíamos sostenido en nuestra militancia. Después nos casamos, más
única a quien podía confiarle lo que había ocurrido. Mi hermana menor, Clau- o menos en la misma época. Si bien no lo hicimos legalmente, un cura amigo
dia, tenía sólo catorce años y ya había pasado un largo tiempo de incertidumbre ofició una suerte de ceremonia que no quedó asentada en los libros.
y temor desde que nosotras habíamos tenido que levantarnos de casa. A mis pa- Munú. En la ESMA vivías con la angustia permanente de que la chuparan. No
dres no podía dejarlos en semejante situación de zozobra. Cuando le conté to- sé si se lo habrás contado o no, pero ella probablemente se diera cuenta.
do ella se puso a llorar y me repetía: "¡No te mueras! ¡No te mueras!" Cristina. Y estábamos ahí, tratando de no innovar. Hacíamos la menor canti-
Elisa. Es decir que entendía todo. (suspiros) dad de movimientos posible, tratando de no arriesgar. Para mí era funda-
Cristina. Entendía lo que podía. mental que a ella no la chuparan, preservarla de que la metieran ahí adentro.
Elisa. ¿Cuánto tiempo pasó después de tu caída para que pudieras hablar con Yo sentía que ellos dominaban absolutamente la situación.
tu hermana?
Cristina. No me acuerdo de los tiempos. Fueron más cortos en mi caso por- Munú. Sobre mi cabeza había pesado durante años el fantasma de cuál sería
que todo fue más corto... Habrá sido a los dos meses. el momento. Mientras corría de un lado para otro, y zafaba de una y zafaba
Elisa. ¿A qué fueron RUBIO y MARIANO? ... ¿A ver qué? de otra, me iba enterando de todos Jos que habían caído aliado, así que sabía
Cristina. ¿Vos querés una respuesta lógica? Digamos que era un despliegue que en cualquier momento me tocaría a mí. Cuando caí, pasados los prime-
de poder. Estábamos todos duros. Todo el mundo trataba de adaptarse lo ros días, sentí, de alguna manera, un alivio.
mejor posible a la situación, una situación totalmente forzada, aunque creo Elisa.A mí me pasó lo mismo.Yosentía que algo peor que eso ya no podía pasarme.
que hubo bastante negación de nuestra parte. Munú. Peor era la muerte. ¡Y sí podía pasar! Allí era donde uno ponía el siguien-
Elisa.¿Tus viejos cómo lo tomaron? te límite.
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Elisa. Ahí aparece la locura del después, de cómo sobrevivir. Pero el fantas- Miriam.Mi familia sabía que yo estaba viva porque desde donde estaba me ha-
ma de no saber dónde vivir, dónde dormir, de que en cualquier momento te bían hecho hablar por teléfono varias veces. Me ponían una extensión y ellos
chuparan, se había esfumado. escuchaban por otro teléfono. Yo decía. "Mamá, quedate tranquila, estoy bien,
Cristina. ¡Ah! Sí. Vivíamos como armados de una coraza; ni siquiera había no te puedo decir dónde estoy.. :'
tiempo y espacio para llorar las ausencias. Todavía conservo la imagen de es- Elisa. ¿Ellos también lo hacían para que tu familia no presentara un Habeas Cor-
tar en la calle cuando me enteré de que un compañero, que había sido mi pri- pus? ¿Tu vieja sabía que estabas chupada?
mer novio, había caído. La persona que me lo dijo, inmediatamente, agregó Miriam. No, mi vieja no sabía. Ella creía que yo estaba escondida, en la clan-
que no llorara, que no era conveniente por razones de seguridad. Parece muy destinidad. Me preguntaba: "¿Estás bien, necesitás algo, dónde estás?" Y yo.
frío, pero el riesgo existía; aquel compañero me estaba cuidando, aunque pa- "Mamá, no te puedo decir". "¿Estás bien de salud? ¿Con quién estás?" "No
ra mí fuera durísimo tragarme ese dolor... puedo decirte'; contestaba yo. Ella creía que yo estaba en libertad. Tanto es así
Munú. ¡Fueron años así! que cuando la llamé desde la ESMA y le dije. "No puedo decirte dónde, pero
Miria m. Siempre mirando al costado para ver si un Falcon verde o de cual- estoy detenida", mi madre exclamó: "¡Gracias a Dios!"
quier color te frenaba aliado. No poder dormir bien de noche. Llegar a las Munú. Ante estas situaciones, las madres ponen el límite en la vida o la muer-
citas unos minutos tarde y ver los charcos de sangre de tus propios compañe- te, nada más.
ros, que habían sido acribillados. Encontrarse con la patota ahí, y salir rajan- Miria m. Claro. Mi vieja me contaba que cuando ella miraba el diario y veía que
do con los ojos llenos de lágrimas. A mí me pasó varias veces. había habido un enfrentamiento...
EÍisa. Tal vez sea una respuesta a por qué salíamos y nos encontrábamos afue- Elisa .... pensaba que eras vos ...
ra. Ya había pasado, ya habíamos caído. Ya estábamos ... Miria m. Y para colmo, muchos amigos míos que ella conocía desde chicos
Cristina.... del otro lado. De ese lado que yo siempre imaginaba oscuro, el es- habían muerto de esa manera, acribillados.
pacio de lo desconocido pero ciertamente siniestro. Munú.Hacía un año que no la veías.
Munú.Además, afuera te encontrabas con los otros secuestrados, era la gente con Miria m. Exacto.
la que realmente tenías cosas en común en ese momento. ¡Y no cualquier cosa! Munú. Antes habías hablado, pero nunca le habías dicho que estabas detenida.
Elisa. íbamos al cine, a tomar un café, nos encontrábamos en las esquinas, Miriam. Claro. Más o menos en octubre, la habían llamado los tipos de la
nos reíamos y todo. Fuerza Aérea que me tenían y le habían dicho que preparara todo porque me
Munú. ¡También nos reíamos adentro! iba a ir a los Estados Unidos.
Elisa. ¡Pero antes no! Había desaparecido el terror de antes de caer. Nosotros Munú. ¿Pero era cierto?
nos encontrábamos en las visitas cuando vos, Munú, caías. Miriam. No sé si era cierto o no. Una vez me llevaron a la celda un formulario
Munú. Ustedes ya estaban ... para solicitar un pasaporte; lo llené, se los di y nunca más me lo trajeron.
Cristina.... en la otra etapa. También fueron a buscar un bolso con ropa a la casa de mi vieja.
Elisa .... estábamos a la vuelta ... Munú.Entonces parecía bastante factible.
Munú .... ¡en el mismo momento en que para mí empezaba todo! Miriam. Claro, además por teléfono le pidieron plata ...
Miria m. Para nosotras, la caída fue el principio de una nueva etapa. Para la Elisa. ¿Y vos sabías todo esto?
mayoría, en cambio, caer en manos de esos asesinos realmente fue el princi- Miria m. ¡Nooo! Hicieron todo ellos. Yo seguía encerrada y aislada en una celda.
pio del final... Elisa.¿ Y cómo se presentaban ante tu familia?
Miriam. No se presentaban, porque después, cuando vi a mi vieja, le pregun-
Miriam.Mi primera visita familiar fue dos meses después de que me llevaran té: "¿Yvos qué pensabas, cómo no te diste cuenta de que estaba detenida?'; y
a la ESMA. Yo venía de estar secuestrada por la Fuerza Aérea. ella me dijo que pensaba que eran compañeros míos de militancia que me
Munú. ¿Cuánto tiempo habías estado ahí? estaban ayudando a que me escapase del país.
Miria m. Estuve diez meses y medio. (suspiros) Munú. Y claro, por qué iba a pensar que estabas detenida si llegó un mucha-
Munú. ¿Tu familia no sabía nada? chito de jean y camisa a cuadros ...
Ese infierno
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Elisa .... y le dijo: Miriam necesita ropa ... un tercero en una pieza de abajo, atado a la cama. Creo, porque se escucha-
Miriam .... necesita ropa y quinientos dólares. Parece que ellos realmente pensaban ba cómo le daban mdquina.
dejarme ira! exterior. Creo que preguntaronsi yo tenía pasaporte. Mi vieja les di- Munú.¡Yquépasócon tu amiga?
jo que no y ahí es cuando seles complica el trámite y deciden no mandarme a nin- Miria m. Los milicos se enteraron de que la habían matado en zona Sur. La
gún lado.A mí me habían secuestrado porque buscaban a una de mis mejores ami- mataron en un procedimiento de la Policía Provincial que buscaba a un cho-
gas de la secundaria, hija de un altísimo oficial de Fuerza Aérea. Ella mílitaba y había rro común. Cuando en el inquilinato donde vivía con el marido entraron ti-
participado en una operación importante. Por supuesto, cuando pasó a la clan- pos uniformados, el marido preparó un rifle. Los policías lo vieron por una
destinidad nunca más tuve contacto con ella. Y por suerte. Cuando caí no sabía ventana y comenzó el tiroteo. Pensaron que eran chorros. Cuando voló una
dónde estaba; durante la tortura todo el tiempo me decían: "Vos no nos intere- granada se dieron cuenta de que no lo eran y llamaron alas Fuerzas Conjun-
sás, nos interesa tu amiga. Decinos dónde está':A lo mejor ellos pensaban que tal tas.10 Llegó hasta un helicóptero artillado. Allí murieron, así término todo. Me
vez, un día, iban a detectar que mi amiga estaba en un lugar determínado y me lo contó uno de los milicos con lujo de detalles, ahí en Virrey Cevallos, creo
iban a llevar a mí a buscarla, a reconocerla... Quizá por eso me tuvieron tanto que para hacerme mierda. Fue en octubre, hace ahora veinte años.
tiempo viva y aislada y no me llevaron a la Mansión Seré. S Elisa. Si hubiera caído viva, la habrían hecho mierda.
Elisa. ¡Ay, menos mal! Miriam. Mis dos mejores amigas murieron embarazadas y a punto de parir. Una
Miria m. Nunca me llevaron a la Mansión Seré ni me reunieron con los de- de ellas, Patricia, tenía veinte años, y la otra, Norma Matsuyama, dieciocho y un
más presos de Fuerza Aérea. Me dejaron ahí. La casa donde me tuvieron chu- embarazo a término. A ella la mataron en abril. ¡Se acuerdan de un tiroteo en la
pada es muy extraña, antigua, siempre con las persianas cerradas. todavía calle Nueva York, en Villa Pueyrredón?11 Salió en tapa de La Nación. Donde la hie-
hoy está igual que en aquella época. Queda en Virrey Cevallos 6329, a dos ren aAdriana Gatti, la hija de Gerardo Gatti, un sindicalista uruguayo. Era una
cuadras del Departamento Central de Policía. Paso seguido, y siempre me pibita de diecisiete años que estaba embarazada también, su novio acababa de
recorre un escalofrío y la tentación de tocar el timbre para entrar. caer. Ella estaba guardada en la casa de mi amiga, ahí había dos embarazadas.
Munú ..En ese lugar, ¡estaban solamente vos y un flaco que se fugó? Elisa.¡ Cayó viva?
Miriam.Sí, Osvaldo López, un cabo de la Fuerza Aérea acusado de sabotaje que Miria m. Cayó viva y murió después, en el Hospital Alvear. Ella estaba de seis
se fugó saltando un muro de más de seis metros. Rompió la puerta de su cel- meses.
da y salió. Trató de sacarme de la mía, pero en la puerta había una cadena pe- Elisa. Cuando vos estabas en Fuerza Aérea, ¡qué te decían?, ¡que ellos querían
sada con candado. Era imposible. No hablamos, pero en medio de la madru- a tu amiga para recuperarla? ¡Ahi no estaba metido el padre?
gada yo sentí que tocaba el candado y pude percibir su frustración. Nos Miria m. ¡Recuperarla? ¡No!
conocimos muchos años después, nos abrazamos ... Creo que ese minuto nos Elisa. ¡Pero qué pensaba el padre de Patricia? ¡Era un alto oficial!
unió para siempre ... En fin ... Siempre chupaban gente que estaba ahí dos o tres Miriam. ¡Qué sé yo qué pensaba el padre de Patricia! ¡Vos creés que después
días solamente. Los secuestraban, los picaneaban y después los derivaban, tal de descubrir que tenía una hija montonera al tipo iban a darle pelota en la Fuer-
vez a Mansión Seré, o los mataban ... no sé. za, por más alto grado que tuviera?
Elisa. ¡Nunca viste a nadie ahí, salvo a Osvaldo? Elisa. Por ahí el tipo fue a verte a vos adonde te tenían chupada.
Miriam.No, a él tampoco lo vi. En ese lugar, que dependía del Servicio de In- Miriam. Yo no sé si fue a verme a mí o no. ¡Para qué iba a querer verme?
teligencia de la Fuerza Aérea, nunca vi la cara de ningún secuestrado. Escu- Elisa. Por ahí para que le dieras una explicación. A lo mejor pensaba que vos
chaba voces únicamente, sólo había dos celdas. Lo máximo. que llegó a haber tenías la culpa, que su hija era buena y que vos la habías empujado a la mili-
en ese lugar simultáneamente fueron tres presos. Yo en mi celda, sin esposas tanda ... ¡O no es típico de un padre eso?
pero con cadenas y candado en la puerta, otro en la de enfrente, esposado, y Miriam. Una vez vino a verme a la celda alguien muy importante de la Fuer-
za Aérea. No me dejaron sacar el antifaz. El hombre fingía la voz; me pregun-
¡------s:-o-crumta5'eré;tttrtr~ruiestin9 de detención dependiente de la Fuerza Aérea, ubic~do en Mo- tó si me habían tratado bien, cómo estaba ... Pero no creo que haya sido el pa-
, rón, Provincia de Buenos Aires.
9. La legislatura de la ciudad de Buenos Aires aprobó su expropiación para que se recuerde quealli 10. Nombre operativo para designar el accionar conjurito de las tres Fuerzas Armadas.
funcionó un Centro Clandestino de Detención. 11. Barrio de la dudad de Buenos Aires, próximo al límite norte con el Gran Buenos Aires.
230~---------------------------------------------E~s~e~i~n~fi~e~rn~o _Act-"is-'I_A;.cld'-in....i_,.l. .:G. ; a__;rd.: e.:.cl a: . .c;lL:.:e:.:.w....in'-'-1"~o.::ka::r_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ . l " 231

dre de Patricia. Puede haber sido AGOSTI o alguien a quien pensaban que yo y alguien me había dado una camisa blanca.
podía reconocer, alguien que aparecía públicamente. Munú. Sería tu segunda o tercera visita.
Elisa. ¡Vos lo conocías al padre de esta piba? Miria m. Sí. De la primera,Jo único que recuerdo es que no me dejaron. Me lleva-
Miria m. Desde los doce años. ron, me tuvieron dos o tres horas y me metieron de nuevo adentro. Lo que más me
Munú.Es muy probable, si se lo permitieron, que él haya querido hablar con vos. sorprendió del día del accidente es que yo estaba más preocupada por el blazer
Elisa. Fue muy raro todo lo tuyo en Fuerza Aérea. que por mis heridas, porque la Negrita me había pedido que lo cuidara. Le dije que
Miriam.Sí. no se preocupara, y se lo manché con sangre, entonces pensaba: ¡ay! ¡pobre piba!
Elisa.Ahora, ¡cómo lo ves? ¡No sabés qué pasó? Elisa. ¡No te llevaron al hospital?
Miriam. Creo que no voy a saberlo nunca. Miriam. No. En la Enfermería, en el Sótano, me cosieron, y después, a los po-
Munú. ¡Nunca fuiste a hablar con el padre de esta chica? cos días, me llevaron al Hospital Naval porque me habían quedado vidrios en
Miriam.No. la herida y había cicatrizado mal, con queloides. Me llevaron haciéndome
Elisa. ¡Vos no creés que él tuvo algo que ver con lo tuyo? pasar por una amiga de la hija del director de la ESMA, de CHAMORRO. Yo mi-
Miriam. ¡Con mi secuestro? raba a todos con terror, no me importaba cómo había cicatrizado, no quería
Elisa. Con que sigas viva. ningún tratamiento, me parecía todo horroroso y ridículo a la vez.
Miriam. No creo. Munú. Esa insistencia en curarnos. Parece que éste no era el único lugar don-
Elisa. Vos las tenías todas en contra. de sucedía. Cuando caen mis primos, a él lo hieren en la pierna y le ponen un
Miriam. Yo creo que cuando comprendieron que· no les servía para nada, la yeso. Los que lo vieron dicen que en el Pozo de Banfield 12 andaba con un ye-
preocupación fue qué hacer conmigo. No quisieron liberarme ni matarme y so: después lo mataron. Te acomodaban y después te asesinaban.
me mandaron a la ESMA. Miriam. Como los nazis. Eran ellos los que decidían cuándo te lastimaban,
Munú. ¡Qué podía preocupar les matar a una más! cuándo te morías.
Miria m. Y si no, ¡cómo se explica que yo haya vivido si mataron casi a todos? Elisa. Ellos te curaban porque tenían el poder total y absoluto sobre vos. To-
Prácticamente no hubo sobrevivientes de Fuerza Aérea. do es muy loco. Miriam, sigamos con tu visita.
Miriam. Bueno, ese día del accidente, llegué a mi casa más tarde de lo que ha-
Miria m. Retomo el tema de las visitas. A los dos meses de estar ~nla ESMA, bía arreglado.
como ya conté, tuve mi primera visita. Pero la que más recuerdo es una en la Elisa. Claro, porque volviste a la ESMA.
que chocamos. Miriam. Volví a la ESMA, me curaron y después me llevaron y me dejaron co-
Munú. Eso fue bastante después, porque yo ya estaba. Me acuerdo perfecta- mo cuatro días ... Me acuerdo de que tenía la cara hinchada, desfigurada. Sa-
mente. lí a pasear con mi vieja por Once y la gente me miraba porque era un mons-
Miria m. Yo iba con HORMIGA en un auto y, atrás, en otro auto, iban GIBA y alguien truo. Totalmente edematiza da, cortada, vendada.
más. Ellos se dirigían a un procedimiento. Fue casualidad que salieran los Munú. Yo me acuerdo de vos con el tajo en la Enfermería y tu preocupación
dos autos juntos y tomaran la misma ruta. Chocamos en Santa Fe y Juan B. por ver qué te había pasado y si te .iba a quedar cicatriz. La preocupación por
Justo. Fue terrible, el auto no sirvió más. Yo rompí el parabrisas con la cabe- saber cómo ibas a quedar también era de ellos.
za y, en medio de una lluvia de vidrios y de sangre, me agarró un ataque de ner" Miria m. No me acuerdo si me preocupaba la cicatriz o no. Creo que no me
vios; no podía dejar de gritar y llorar. Todos ellos sacaron las armas, ahuyen- importó en el momento.
taron a un estudiante de Medicina que quiso ayudar, me metieron en el auto Munú. Pero sí el saco.
de atrás y me llevaron de nuevo a la ESMA. Miria m. Por el saco de terciopelo azul manchado sí estaba muy preocupada ...
Elisa. Imagino la cara de la gente y la del estudiante en particular. ¡Cuando mi vieja me vio! Yo parecía una momia, tenía una venda acá (men-
Miria m. Las compañeras me habían dicho que me vistiera bien, que a los ma- tón), otra acá (frente), otra acá (nariz), lo único que se me veía eran los ojos
rinos les gustaba que nos arregláramos, que fuéramos femeninas. La Negri- 12. Centro clandestino de detención ubicado en el Sur del Gran Buenos Aires; en el Partido de Lomas
ta, la compañera de Ramiro, me había prestado un blazer de terciopelo azul de Zamora.
232~--~----------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn"'o ~A~ct~is~I~A~Id~in~i~I~G~a~rd~e~lla~IL=e~w~in~l"~o~ka=r------------------·---------~ 233

y un poco la boca. "¡¡Qué te pasó?! ¡Qué te hicieron!", preguntaba mi vieja, y Adriana. No, se quedaron todo el tiempo. Estaban mis viejos, pero no podía
yo: "¡Ssssssh ... calláte!" Creyó que me habían golpeado ellos. Al final me de- hablar a solas con ellos. En un momentito mi vieja me llevó a mi habitación
jaron ahí tres o cuatro días y después vinieron a buscarme. No sé si me avi- para preguntarme un par de cosas y hablarnos en alemán. Estaban mis padres,
saban cuando iban a buscarme o si por alguna razón yo lo sabría ... mi hermana y mi sobrina. El año pasado, hablando con una amiga me con-
Munú. Te llamarían. tó que ella también estaba en el departamento, que yo la saludé, que hablamos...
Miria m. Esas cosas... Esos detalles ... Y sí ... Me llamarían, porque si no cómo ha- Munú. ¡Y no te acordás?
cía yo para salir sin preocuparme de que vinieran a buscarme y no me encon- Adriana. No me acuerdo de nada. Me contó que yo estaba corno extraviada,
traran. Salir de la casa cuando a uno lo dejaban de visita era una falta muy seria. totalmente confundida, muy delgada; pesaría cuarenta y cinco kilos. Usaba
Munú.A mí, las veces que me llevaron de visita acá en Buenos Aires me dije- el pantalón de Víctor, que debe de haber sido muy delgado, y me quedaba
ron más o menos cuándo volverían por mí. ¡El accidente cuándo fue? grande. Era la primera vez que volvía a ver gente, que vi la calle. Y tuve esa
Miriam.Debe de haber sido en septiembre. ¡Qué habrá sido de la vida de la Ne- percepción deformada de Jos chicos ...
grita y Ramiro? Munú. ¡Y siguieron llevándote de visita?
Munú. Fueron de los primeros en irse, habrá sido por octubre de 1978. Eran Adriana. Me llevaron un par de veces. Antes, me habían dicho que me lleva-
chupados del SIN, a cargo de ABDALA. Yo me acuerdo de que todas las semanas rían para mi cumpleaños, ell2 de octubre. Pero esa visita nunca se produjo.
llegaba ABDALA al Sótano, venía a ver a sus chupados y les traía masas finas. Ya hacía dos meses que había caído.
No sé por qué a nosotros nos hacían meter en nuestras oficinas mientras él Munú. ¡Y estabas trabajando?
estaba. A veces bajaban gente, supongo que serían la Burbuja y la Merque, y Adriana. ¡No! Estaba en Capuchita. Estaba muy arriba. Empecé a trabajar al
se reunían todos en la Huevera. cuarto mes, en enero de 1979.
Elisa. Yo creo que él a veces subía a verlas. Munú. ¡Muy arriba qué quiere decir?
Munú. ¡Y cuándo te dejaron afuera de la ESMA? Elisa. Más cerca del cielo que ...
Miriam.En enero de 1979. Cristina. Más cerca del arpa que de la guitarra. (risas)
Miriam. Más cerca del arpa que de la visita.
Munú. ¡Sabés, Adriana, que en las visitas los dejaban solos yse-encontraban Adriana. Lo único que hice en mi cumpleaños fueron flexiones, regalo de los
en la calle Corrientes? Era peligroso... ¡Acaso llevaban un cartel que decía "ya VERDES. Y tuve ladrillos mojados sobre la colchoneta.
estoy chupado"? ·- Munú. ¿Cómo?
Elisa. ¡Qué hubiera pasado si Jos marinos se enteraban de que nos encontrába- Adriana. Me ponian ladrillos mojados sobre la colchoneta: tenía que estar to-
mos y salíamos juntas? ¡Estaba prohibido! ¡Éramos unas inconscientes,Miriam! do el día sobre la colchoneta mojada.
Cristina. ¡Inconscientes con relación a qué? Toda la situación era anómala. Munú. ¡Eso era un castigo?
Adtiana. Ustedes andaban por la ciudad ... la gente las veía ... ¡Cómo podía ser Adriana.El castigo por ser un día especial o pretender atención. El regalo de Jos VER-
que en la calle nadie se diera cuenta de lo que nos estaba pasando? Era corno DES fue humillarme con su sadismo. Sabían que cumplía años y que estaba espe-
si llevaran un cartelito que decía "estoy secuestrada" y nadie se fijara. Cuan- rando que me llevaran a ver a mi familia. Me Jo habían dícho y yo, ilusa, me lo creí.
do me llevaron de visitasentí una sensación absurda e increíble que nunca más Munú.¿Ya habías hablado por teléfono?
volví a tener pero que no puedo olvidar. Veía a los chicos vestidos corno ne- Adriana. Creo que había hablado con mis viejos. No recuerdo exactamente, pe-
nes, pero tenía la impresión de que eran adultos enanos, que no eran niños ro es evidente que lo hice porque después mi madre escribió un cuento acer-
sino adultos enanos disfrazados como rnuñequitos. Una distorsión absolu- ca de la torta que preparó para mi cumpleaños, corno todos los años. Yo le ha-
ta de la percepción que tuve en mi primera visita. bía pedido que me hiciera torta de manzanas. Mis padres me esperaron.
Elisa. Cuando te llevaron a tu casa, ¡fueron muchos de ellos? Aparentemente había existido la promesa de la visita.
Adriana. No, me parece que eran dos, pero no me acuerdo quiénes; creo que Munú. ¡Hacía dos meses que vos habías desaparecido y tu familia no sabía nada?
el gordo SELVA y MARIANO, no estoy muy segura. Adriana. Si, lo sabían. Además mi papá cayó conmigo. (silencio, suspiros) Mi
Elisa.¡Y te dejaron? viejo me había llevado al departamento donde yo vivía con la Flaca para m u-
234 ......._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __.Esc:e;.;i.;.;n.;.;fi-"e'-'rn-'-o Actis 1 Aldini 1 Gardella 1 Lewin 1Tokar
~~~~~~~~~~~~---------------------~235

dar una cunita. Ese día nos instalábamos en una casa que nos prestaban unos rrie sacaron sali tabicada y ya en Libertador me dejaron abrir los ojos. Ellos me
amigos de mis viejos para cuidarla. Y cuando llegué me estaban esperando. habían dicho dónde estaba, yo miraba a la gente que pasaba y que no me mi-
Sólo recuerdo que al poner la llave en la puerta, que estaba al fondo de un raba y pensaba: "¡Qué les pasa que no se dan cuenta? ¡No se me nota en la
pasillo techado, la puerta se abrió de adentro. Estaba todo oscuro y me entra- cara?" Era una sensación de lo más extraña.
ron de los pelos. Un grito que después supe que fue mío, pistolas en la cabe- Munú. A mí también me sacaban tabicada. Ellos mismos me decían que esta-
za, órdenes que los tipos daban a los gritos, la capucha, las esposas, cuerpo al ba en la ESMA y después, cuando me sacaban a cenar, en el comienzo, me po-
suelo y botas sobre el cuerpo. No hablaba alemán hacía bastante tiempo, pe- nían una capucha en la cabeza al entrar y al salir. ¡Para qué lo harían?
ro pensé en alemán algo como: "así es, entonces, cuando la matan a una': Y fi- Adriana. Era para representar la historia frente a otros.
nalmente una sensación mezclada en partes iguales de terror por muerte in- Elisa. Claro, para la gente de afuera, los marinos que no eran del Grupo de
minente y alivio, como quien llega después de mucho suspenso al final de Tareas y los VERDES.
una pesadilla y ya no importa si el finales feliz o no lo es. Cuando mi viejo es- Miriam. Los otros marinos de la Escuela sabían que estábamos secuestrados
cuchó los gritos y los tiros, salió rajando. Le dispararon a su auto y lo secues- pero no sabían que nos sacaban a cenar y que nos llevaban de visita, no co-
traron junto conmigo. Nos comunicamos un par de consignas en alemán. nocían la relación enferma que nos forzaban a mantener con ellos.
Munú. ¡Lo llevaron con vos a la ESMA? Elisa. Seguramente no.
Adriana.Sí.
Munú.¿Al Sótano? Miria m. ¡Por qué creen que no nos escapábamos cuando nos dejaban solos en
Adriana. Supongo que habrá estado en el Sótano. Le sacaron todo lo que te- nuestras casas? Cualquier ser humano hubiera tenido el impulso de fugarse
nía, el dinero, el reloj, los lentes ... El documento no, después lo largaron. cuando el marino o policía encargado de dejarlo se iba. Está claro por qué
Munú. ¿Quién te chupó? no nos escapamos en las primeras visitas: las hacíamos acompañados. Los
Adriana. No sé. tipos se quedaban con nosotros y estaban armados. Pero lo que no es com-
Munú. Después no reconociste a nadie ... prensible es por qué no lo hacíamos cuando nos dejaban solos fines de se-
Adriana. Es que no vi a nadie. La casa estaba a oscuras al entrar. mana enteros, ya casi al final; por qué no nos íbamos si en realidad sabíamos
Elisa. Y después, cuando te interrogaron ... que no teníamos la vida garantizada volviendo a la ESMA, al contrario ...
Adriana. Co. estuvo en el interrogatorio. Yo pensé que estaba en la Federal, Munú. Nunca estuvo garantizada.
porque tenía la imagen de que el único personal femenino era el policial. Miria m. Podía suceder que con el raje del Pelado o el de Nariz, o cuando ma-
Nunca se me ocurrió que pudiera ser una compañera, no registro que me taron a la hija de LAMBRUSCHINJ, 13 se diera vuelta la tortilla y el TIGRE AGOSTA di-
hubiera hablado desde ese lugar. También estaba MARIANO, que me hacía la jera: ''A esta gente nosotros le estamos dando la gracia, entre comillas, de re-
cuenta de cuantos años me darían por derecha por asociación ilícita, falsifi- galarle la vida. Pero no va más, se van todos para arriba'; o que hubiera un golpe
cación de documento (aunque los mios no eran falsificados) y demás acusa- de Estado dentro del golpe de Estado y se determinara que no hubiera más so-
ciones, y que iba a estar mil años en cana. No me dijo dónde me encontraba, brevivientes. Ni siquiera los pocos que hubo.
pero sí que me mandarían por derecha. Ca. me sacó las fotos, el retrato de Elisa. Una de las razones que nos bloqueaban era la posibilidad de la represa-
frente y de perfil. Me hizo quitar la capucha y los anteojitos y cuando me or- lia contra seres queridos, contra nuestras familias; y la otra razón que nos
denó abrir los ojos él se había escondido detrás de la cámara. daba vueltas en la cabeza era que si se escapaba uno, corria peligro la vida de
Elisa. ¡Tu papá cuánto tiempo estuvo? Un día, dos ... los demás. No sé si en la época de ustedes pasaba lo mismo.
Adriana. Estuvo unas horas. Lo llevaron en su propio auto y lo largaron no sé Miria m. Sí, totalmente. Es macabro, pero era real. Los que se quedaban den-
dónde. No sabe cómo llegó a la casa, y después, durante un mes, no podía sa- tro quedaban como garantía.
lir a la calle, estaba totalmente confundido y temeroso, ¡imagínens_e! Munú. Cuando te dejaban en tu casa solo, los demás presos, los que vos que-
Munú.Además sabía que te había dejado a vos en ese lugar. rías, eran rehenes.
Adriana. Sí. En conclusión, ell2 de octubre no fui a mi casa. No recuerdo 13. Paula Lambruschini murió en un atentado en 1979 contra el domicilio de la familia Lambruschini
exactamente cuándo fue mi primera visita, lo que sí recuerdo es que cuando en fecha próxima a la asunción de su padre como jefe de la Armada.
236~--------------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn~o =Ac~t~is~i~A~Id~in~i~I~G~a~rd~e~lla~IL~e~w~in~l"~o~ka~r~------------------------~237

Elisa. Sí. De hecho, hace muy poco tiempo, el gordo SELVA, en su declaración Munú. Yo creo que, más que pensar, era sentirlo.
ante el juez Bagnasco en la causa por robo de menores,1 4 cuenta que en una Miriam. La actitud también tenía que ver con lo que ocurría en el país. ¿Qué
salida había tenido un accidente automovilístico y había dejado su arma. Es- se precisaba para escaparse?
taba con Quica, y ella no se fugó. Cuando Viki le comentó esto telefónica- Cristina. Poder ir a algún lado ...
mente ella le dijo: "¡Cómo me iba a escapar si corría peligro la vida de todos Miriam. Había que tener una infraestructura, como tenía el Pelado en Para-
los demás!" Nunca se me cruzó por la cabeza. guay, donde se supone que había gente esperándolo, donde tenía una casa
Munú.A mí tampoco y creo que a muchos les pasó lo mismo. para esconderse. Uno acá, en el país, escapada de la ESMA, ¿adónde hubiera
Elisa. Yo ni me imaginaba escapándome, a pesar de que sabía que la vida no es- ido?,¿alo de un tío?,¿alo de un primo?, ¿a lo de un compañero o ex compa-
taba asegurada para nadie y entendía todo lo que estaba pasando en la ESMA. ñero? Si todo el mundo estaba levantado de la casa, clandestino, ya no había
Miriam.A mí me habían contado lo de la masacre de la familia Tarnopolski. Ser- una retaguardia, ya no existía la Organización para volver... ¿Volver adónde?
gio tenia veintiún años y era conscripto; le tocó hacer el servicio militar aliado ¿Escaparte para ir adónde? ¿Y quién se hubiera banca do tenerte en su casa
dei TIGRE AcosTA, en 1976, como su ayudante. Cuando los marinos se dieron con esos asesinos buscándote? La posibilidad era irte del país, pero ¿con qué
cuenta de que el pibe militaba (según ellos, lo descubrieron poniendo una bom- documento? No teníamos cédula ni pasaporte, no teníamos nada.
ba ahí adentro), chuparon a toda la familia. A los padres, a la mujer, a la herma- Elisa. Claro.
nita de catorce años, {letina. No es casual que por lo bajo esta historia circulara Miriam. Y encima corrías el riesgo de encontrarte con un dedo y que te chu-
tanto en boca de los milicos de la ESMA. Querían aterrorizarte, y lo lograban. Te para otra Fuerza, o la misma Marina, porque al escaparte iban a poner re-
lo contaban en un tono que sugería.: "Si se enteran de que te conté esto, mema- fuerzo en las fronteras para impedir que salieras del país. Si te chupaban de nue-
tan, pero yo te lo cuento igual para que sepas cómo manejarte acá adentro': vo, era la muerte segura.
Elisa. Toda la familia Tarnopolski pasó por la ESMA. ¿A todos los mataron? Munú. Vos hablás de la fuga del Pelado, que fue en la frontera, pero la de Na-
Miriam. Sí, salvo a Daniel. Es el único que sobrevivió. Vive en Francia. Quedó so- riz fue dentro del país.
lo. Cuando yo estaba en la ESMA mi hermano tenía trece años y mis viejos vi- Miriam. En ese momento todavía había estructura organizativa. La Organi-
vían acá. Organizar una movida para escaparme significaba hacerlo con toda zación existía, Nariz tenia adónde volver.
mi familia. No podía dejarlos solos; estaba convencida de que, si yo me escapa- Munú.¿.Cómofue esa fuga?
ba, los iban a chupar. Y a los compañeros que estaban adentro los matarían. Elisa. Nariz era un compañero muy seductor y comprador. Convenció a un ofi-
Elisa.¿Hablás de lo que pensabas cuando tenías visita familiar en la ESMA o en cial de que tenía que despachar unos sobres por correo. El oficial, que no pue-
la Aeronáutica? do precisar quién era, le asignó un GusTAVO para que lo llevara. Nariz lo con-
Miria m. En la ESMA. Antes, en Fuerza Aérea, nunca tuve visita. Lo único que venció de ir a un correo en el centro de la ciudad; una vez allí le dijo al GusTAVO
me permitieron fue llamar por teléfono para decir que estaba bien y evitar que que, para no perder tiempo con el estacionamiento, fuera a dar una vuelta
me buscaran. Sólo cuando llegué a la ESMA empezaron a hablarme de las vi- de manzana mientras él hacía el trámite. ¡El GusrAvo tuvo que dar varias vuel-
sitas familiares. Al mismo tiempo, se comenzó a comentar, como dije, que tas! ¡Nariz se había fugado!
los marinos habían matado familias enteras. No sé si tenía demasiado en cla- Munú. ¿Lo había pensado?; ¿o vio la posibilidad?
ro que podían matar a todos los demás secuestrados si me iba, o si lo que más Elisa .. Lo tenía pensado ... Previamente había hablado con el Sordo. Al Sordo
miedo me daba era el peligro de que chuparan a mi familia. lo tuvieron un tiempo largo en el Sótano hasta que lo mataron. Nariz en ese
Elisa. ¿Pero llegaste a pensarlo? ¿Era consciente en vos ese pensamiento del momento le había pedido algún contacto afuera porque pensaba escaparse.
escape? Munú. Elena me ha comentado que ella también pensaba que había que es-
Miria m. Si, lo pensaba. Cuando me dejaron en mi casa sola lo pensé seriamen- caparse e incluso lo había conversado con el Pelado.
te. Sobre todo cuando vi que aparentemente no me vigilaban, que podía alejar- Miriam. ¿Y qué pasó cuando se escapó Nariz?
me unas cuadras, tomarme un colectivo y no pasaba nada, nadie me paraba. Elisa.Al principio fue una locura, paseos por todos lados. La consigna era en-
contrarlo o encontrarlo. La gente del Mini-staffempezó a hacer interrogato-
14. Causa iniciada por la Justicia argentina para investigar la existencia de un plan sistemático para la
apropiación de niños nacidos en cautiverio durante la dictadura militar. rios para averiguar contactos, familiares, parientes. Nosotros, los del Staff, fin-
238~----~--------------------------------------~E~s~e~i~nf~i~er~n~o :..:A:.:ct::.:is:..¡[.;:A:.:Id::.:in:::i:..!l.::G:::a:..:rd:::e::.:lla::..L.[l:.:e:.:cw:::inc:..L[l:::o:::k•::.:r__________________ _,-239

gíamos desconcierto, cuando en realidad a muchos nos daba alegría. Fueron po. Esa noche recuerdo que tuve el ataque de hígado más terrible de mi vida.
días de movilización total; además para el TIGRE fue un golpe mortal, justo el Yo me quejaba, decía: "Me quiero morir", y lloraba, y una compañera, que
Nariz, uno de sus elegidos. Después el clima se fue distendiendo, la actitud de dormía al lado mío, me decía aterrorizada: "Calláte, por favor, Michi, callá-
ellos era de seguridad, como si dijeran: "En algún momento va a cad'. Días des- te, porque te van a matar': Estábamos en Capucha y yo estaba en un grito
pués Nariz llamó a la Chinita, una compañera que ya se encontraba en su ca- porque se me partía la cabeza. No me importaba nada en ese momento. Dor-
sa, para saber cómo estaba todo adentro, para saber si habían tomado alguna mirme, la muerte, no sentir nada más, nunca más, era un alivio. Le pedí a un
represalia. Ese día los marinos nos reunieron y nos dijeron: "¡Es un hijo de VERDE que llamara a un médico y vino un enfermero con una inyección. Aho-
puta! ¡Se cagó en ustedes y en todo lo que estamos haciendo!" ra pienso: ¡cómo permití que me la dieran! Pero bueno, la medicación me
Miria m. O sea que ellos pretendían que ustedes pensaran que el Nariz se ha- calmó y finalmente me quedé dormida.
bía escapado sin importarle el destino de ustedes, ése era el mensaje. Cristina. En esa época yo no estaba, pero después escuché el relato de MARIA-
Cristina. Los marinos hacían ese tipo de comentarios a los detenidos, eran re- NO sobre esa escena, sobre lo que había significado, que había sido un gesto
cursos para quebrarnos la moral. Pegaban donde sabían que dolía. "ejemplificador".
Elisa. Si, cuando sucedían cosas que nos afectaban tanto y perturbaban el que- Miriam. Y lo fue. ¿Cómo íbamos a escaparnos? En ese momento no había una
hacer, como cuando mataron a la Gabi; o a Ricardo y la Loli, o este caso, lleva- Organización aceitada que nos esperara afuera para proveernos de un pasa-
ban a cenar a los cuatro o cinco secuestrados más significativos de la Pecera y porte falso, plata ... ¡No había nada!
les daban las explicaciones correspondientes. Por supuesto que siempre sal- Cristina. A mí me pasaba algo similar. Estando en la ESMA me presionaron
vando su buen nombre y honor: en el caso de Gabi decían que los presionó muchísimo, con mi hermana sobre todo, pero también con mis viejos. Yo ve-
Ejército, en el caso de Loli, que la presión vino de la propia Fuerza. Y en el caso nía de Norte, donde había tenido fuertes disidencias con la Organización por
de Nariz les decían que con esas fugas provocaban la irritación general y que to- la onda militarista que había adoptado. En ese tiempo me había pasado to-
da la plana mayor de las FF.AA. pedía nuestras cabezas. Después esos cuatro o do lo que se está diciendo aquí, el cansancio, tener que yirar por la calle, no
cinco compañeros transmitían el mensaje. Todos sabíamos que no era un men- tener adónde ir, ver cómo ca{an!os compañeros. Salias a buscar laburo aun-
saje de disculpas, como los marinos querían hacerlo aparecer. Sabíamos que que fueras clandestino porque no había una Organización que te bancara,
querían que nos sintiéramos tranquilos para que siguiéramos produciendo. ni que te facilitara un lugar donde estar, ni lo más elemental para sobrevivir.
Miriam. Cuando se escapó el Pelado sí nos lo dijeron abiertamente. Vino el Miria m. No, no había nada.
TIGRE a la Pecera y contó que él hablaba todas las noches con Jesusito y Jesu- Cristina. Tenías que arreglarte como pudieras en medio del desastre. Y esas
sito le decía quién se quedaba y quién se iba para arriba; que ese hijo de pu- condiciones no se habían modificado. Con semejante panorama, ¿adónde
ta del Pelado nos había cagado a todos, que iban a encontrarlo. Creo que Na- escapar?, ¿con qué sentido?, ¿y los que quedaban? Denunciar, ¿dónde? En el
riz ya había caido nuevamente y lo habían exhibido. país; imposible.
Munú. Yo caí en el momento de la fuga del Pelado y la exhibición de Nariz Miria m. Pero además, denunciar en 1978... Creo que la primera vez que dije la
fue después, yo ya estaba ahí. palabra "desaparecido" en voz alta fue en el año 1981, cuando llegué a Nueva York.
Elisa.¿ Vos, Munú, ya estabas cuando trajeron el cadáver de Nariz? Y la dije con miedo, mirando hacia atrás a ver si venían a patear la puerta.
Munú.Si. Elisa. El mensaje colectivo era el tema de los rehenes. Lo teníamos incorpora-
Miria m. Nunca voy a poder olvidar esa noche. Trajeron el cuerpo acribillado do en las conversaciones y en nuestra vida cotidiana: si mio se escapaba, jo-
en la caja de una camioneta, la estacionaron en la playa e hicieron desfilar a día a los otros. Yo recuerdo conversaciones entre presos con este planteo.
todos los que lo habían conocido, a todos los presos, para que lo vieran. Munú. Uno pensaba de modo colectivo, no individual. Recuerdo que al primer
Elisa. ¿Vos, Munú, lo viste? compañero que dejaron hablar conmigo fue a Gabriel. Un día, cuando yo ni
Munú. No, a mí no me llevaron porque no lo conocía. siquiera sabía que estaba en la ESMA, abrieron la puerta y lo trajeron. Se sen-
Miriam. A mi tampoco. Yo vi la escena desde la ventana del comedor del ter- tó en la otra punta de la Enfermería. Él me dio pautas de funcionamiento, me
cer piso. La camioneta estacionada y la fila de presos pasando por la caja, mi- habló de que existía un acuerdo de no intentar escaparse. "O nos salvamos to-
rando el cadáver de Nariz baleado. Yo les veía las caras, pero no veía el cuer- dos o no se salva nadie, la fuga de uno puede significar la muerte de todos':
240~---------------------------------------------E~s~e~i~n~fi~e~rn~o Bebés bajo custodia
6
Elisa. Eso era doctrina, era la Biblia.
Munú. Seguíamos funcionando con el mismo pensamiento de la militancia. Voy a contarte el cuento de tu venida
Uno era capaz de ir al frente porque sabía que atrás tenía un compañero que le al mundo en los subsuelos del miedo,
cuidaba la espalda. En cualquier actividad que hicieras, por mínima qué fue- sobre una mesa, un día de primavera
ra, sabías que había otro y ponías toda la confianza en ese otro. Nuestra cabe- al mediodía, el día del encuentro.
za funcionaba en colectivo: uno hacia una parte, otro hacia otra y allá íbamos El día. del encuentro voy a contarte
y enfrentábamos juntos el mismo peligro. Entonces, con ese pensamiento, que la historia de esta hermana incompleta,
para mí era sagrado, jamás se me ocurrió escaparme, ni siquiera me atrevía a la historia de tu ausencia, del vacío
pensarlo. Es lo mismo que me llevó, cuando llegué a Venezuela, a preguntar si en cada cumpleaños, cada Año Nuevo,
había compañeros de la Organización para decirles quién era yo. Cuando les con- cada diploma, cada vacación,
té quién era, qué había hecho y de dónde venía, me contestaron: "Si denun- cada entierro.
ciás, te vamos a creer'; y en ese momento les dije: "¡No voy a denunciar hasta que
MARIANA PÉREZ ROISINBLIT, "EL CUENTO".
no sepa que el último de los que están adentro de la ESMA esté en la calle, por- DEDICADO A SU HERMANO RODOLFO, NACIDO EN El
que cada persona me importa" y seguí. "Lo fundamental que tiene que saber- SÓTANO DE LA ESMA. 4 DE FEBRERO DE 1999·
se ya se sabe. ¿Qué podría contar yo? Cinco detalles más. Que hay secuestrados,
que hay desaparecidos, ya se sabe. Lo poco que voy a agregar puede significar
la muerte de los que se quedaron ahí adentro tirados en una colchoneta y to- En la ESMA funcionaba una maternidad clandestina. Las mujeres embarazadas
davía tienen posibilidades de salir vivos. En esa no me embarco, ustedes hagan eran llevadas allí incluso desde otros Campos de Concentración. Mientras llega-
lo que quieran': A los dos o tres meses aparecieron los primeros testimonios. Re- ba el momento del parto, unas pocas secuestradas, aprovechando la tolerancia
cuerdo que sentí pánico por los que todavía estaban secuestrados. de algunas guari:lias, pudieron acompañarlas, sostenerlas y a la vez ampararse
Elisa. ¿Vos, Cristina, estabas en Buenos Aires? en su inusual dulzura y fortaleza. Engañadas por los marinos, la mayoría nunca
Cristina. Sí. sospechó que sus bebés no llegarían a manos de sus familias e iban a conver-
Elisa. ¿Y la denuncia cómo cayó? tirse en botín de los militares. Era un destino demasiado cruel para imaginarlo.
Cristina. Se armó revuelo, recuerdo haberme preguntado: bueno, ¿y ahora
qué?, pero sin tomar conciencia totalmente de lo que podía significar...
Munú. ¿Estabas afuera o adentro? Elisa. ¿Vos, Liliana, caíste en Mar del Plata con las embarazadas?
Cristina. Estaba afuera, pero iba y venía. No dormía ya en la ESMA pero en Uliana. En la misma época, no al mismo tiempo. Cayeron Liliana Pereyra y
cualquier momento me iban a buscar a casa de mis padres y me llevaban sin Patricia de Rosenfeld, la mujer de Walter, la mamá del chiquito rubio que
que yo conociera el motivo. Por eso, en definitiva, era casi lo mismo que es- después nació en la ESMA. De los padres, ¿no se supo nunca nada, de Walter,
tar adentro. de Patricia... ?
Munú. Después salió ABDALA por el mundo a intentar frenarnos, para que no Miriam. Se saben algunas cosas: la gente del Equipo de Antropología Foren-
denunciáramos. se encontró el cadáver de Liliana. Fue fusilada después de parir.
Liliana. ¿Dónde encontraron el cuerpo?
Miriam. En Mar del Plata.
Izquierda: Liliana Gardella, Liliana.A Pati y Lilianalas secuestraron en la misma época que a mí, en noviem-
foto dentro de la ESMA bre de 1977, y con pocos meses de embarazo. Estarían de tres o cuatro meses.
en noviembre de 1978.
Derecha: Foto de pasaporte.
Elisa.Pati fue la última embarazada que yo vi estando dentro de la ESMA. Fue an-
Situación de libertad vigilada, tes de que desalojaran la Pieza de las Embarazadas, en el tercer piso. Estoy segu-
abril de 1979. ra de que apuraron muchísimo esos partos, los indujeron, porque venía el Mun-
dial de Fútbol y temían que hubiera inspecciones en la ESMA de organismos
Ese infierno ::A::::d::.:is:..¡I::.A::;Id:_:in:.::i..!I..::G::::a::rd:.::e::.:lla::..t. lL:::e::.w:.::in::..t. ll::::'o::.:ka::.:r.. c________________________ _,- 243
242~------------------------------------~~~~~

internacionales o de periodistas. También me acuerdo de Cristina Greco, a quien Hueravillo, y el del hijo de Patricia de Rosenfeld, que fue restituido a su fami-
llevaron a la ESMA más o menos en febrero del 78 desde Aeronáutica. Estaba lia. Hace poco tiempo, comentando con una compañera sobre este caso, ella
muy preocupada, porque ella, unos meses antes, había sido secuestrada, libera- pensaba que como el chico tenía origen judío ningún militar lo quería.
da y había vuelto a caer, y PEDRO BOLITA la había reconocido. Estuvo poco tiem- Munú. Hay otros niños de origen judío que están desaparecidos.
po en Capucha, donde la conocí cuando tuvo a su bebé. Se los llevaron a los dos. Liliana. ¿Es el único caso de la ESMA de bebé restituido?
Munú.¿La Pieza de las Embarazadas es la que estaba debajo de Capuchita? Miriam. No, también los de Mo. y Pe. Aunque se trata de otro tipo de casos, no
Elisa. Sí, abajo de Capuchita. se puede comparar, porque ellas eran del Mini-stqff.
Munú. Una pieza grande. Munú.A esos bebés los dejaron con sus madres. Nunca se los sacaron. En el
Elisa. Cuando los del Mini-stafftodavía estaban en la ESMA, antes de que los de- caso Rosenfeld desaparecen a la madre y dejan al bebé con la familia de ella.
jaran dormir afuera, dormían en ese. cuarto, hasta febrero o marzo de 1978. En Liliana. Sí, no siempre hicieron lo mismo.
ese momento a las embarazadas las tenían en una pieza de enfrente, en una ha- Miria m. En la mayoría de los casos mataron a la madre y desaparecieron al
bitación que luego usamos como Comedor. Cuando los del Mini-staffdejaron bebé. Hubo ciertas excepciones.
de dormir en la ESMA, a ellas las pasaron a esa pieza. Allí estuvieron Pati, Lili Elisa. El bebé de Liliana no apareció nunca, pero al hijo de Patricia de Rosen-
y Bebe. Estoy segura de que la última embarazada que quedó allí fue Pati. feld se lo entregaron a la familia de ella. La abuela que lo había recibido esta-
ba aterrorizada y no les avisó a los abuelos paternos. Por eso siguieron bus-
Miria m.¿ Ustedes sabÍan que a los bebés no los entregaban a las familias? cando al niño aún cuando lo tenía ella.
Liliana, Munú. No. Miria m. ¿Los marinos mismos lo entregaron?
Elisa. Sí... se sospechaba. Elisa. Alguien de la ESMA se lo entregó.
Miriam. ¿Sospechabas? Liliana. Qué raro es, ¿no?
Elisa. En una primera etapa parecía mentira tanta atrocidad. El hecho de que Miria m. Habrán pensado que el chico era enfermo o algo así. De otro modo
los separaran de sus padres ya era un castigo. no se explica. No me convence la versión de que lo rechazaran por ser judío.
Miria m. Personalmente, nunca imaginé algo tan horrible, nunca. Elisa. Quica y Chiche pidieron mucho por Patricia, era la única embarazada
Liliana. Yo nunca terminé de aceptar que la gente estaba muerta. Para míla in- que quedaba en ese momento; insistieron para que la dejaran, hablaron con
cógnita sobre los bebés era la misma que sobre el resto de los desaparecidos. los oficiales durante mucho tiempo. Los marinos aducían que no la dejaban vi-
Tardé años en aceptar que estaban muertos y años, también, en aceptar que va porque el marido estaba desaparecido, no había ninguna posibilidad de que
los bebés no estaban con sus familias. ella quedara con vida. Eso era lo que le decían a Chiche, lo que decía el TIGRE ...
Elisa. En la Pecera y en Capucha se decía que iban a parar a manos de oficia- Miria m. Y el bebé por qué creen ...
les que no podían tener hijos. Incluso se comentaba que existía una lista de Elisa. Yo creo que le habrán dado el bebé a la abuela frente a esa insistencia. Yo
oficiales que los querían. me enteré de esto porque, cuando trabajaba en el negocio de mis viejos, una
Miriam. Yo no escuché eso dentro de la ESMA, nunca. vez vino una Abuela de la Plaza1 y me preguntó si conocía al chico. Entonces
Liliana. Yo tampoco. le respondí: "A Sebastián lo acuné". Me dijo que el nene estaba muy angustia-
Elisa.¿Vos, Miriam, pensabas que los daban a la familia? do, entonces le escribí una carta contándole lo que sabía sobre su nacimien-
Miriam. Claro, porque a las compañeras les hadan escribir una carta dirigida a to, las expectativas de su mamá, todo lo que ella lo quería y lo cuidaba. Le con-
sus familiares, generalmente a sus madres o suegras, pidiéndoles que criaran a ese té en esa carta la historia que yo había compartido con su mamá durante parte
bebé con amor hasta que pudieran reunirse con él.Asíse quedaban tranquilas ... del embarazo adentro de la ESMA. Viki, para esa misma época, fue a visitarlo
Elisa. Les compraban ropa; el gordo SELVA, por orden de los marinos, compra- y le dio una pulsera que era de la madre. Después me contaron la otra parte de
ba el ajuar de cada bebé. Eso me lleva a sostener que eran entregados a fami- la historia, que los otros abuelos lo buscaban porque la abuela que lo tenía no
lias conocidas de ellos. De otra forma no tiene sentido el esmero para que los
chicos estuvieran bien vestidos. Por eso me extrañaron tanto dos casos de los l. Integrante de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, organización que nuclea a madres de desa-
parecidos que buscan a sus nietos nacidos en cautiverio y/o que quedaron en poder de los militares,
que supe después: el de un chiquito que apareció en Casa Cuna, Emiliano sus allegados o adoptantes de buena fe, que desconocen su origen.
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había dicho nada. Luego de varios años, la misma abuela que había hecho de Munú.Había mucha gente que lo conocía y pedía para que lo trajeran ala ESMA.
correo volvió a llamarme, para repasar esa historia, para confirmarla, porque Miriam. Pero no hubo caso, decían que no podían porque no era su jurisdic-
así como a Pati la llevaron desde Mar del Plata a la ESMA, a su compañero, el ción, que pertenecía a otra Fuerza. MARIANO me dijo eso.
papá de Sebastián, lo llevaron a La Cacha,2 y los testimonios de los sobrevivien- Elisa. ¡Eso fue a fines de !978?
tes de ese Campo cuentan que él decía que su hijo, a quien no conoció, había Miria m. En noviembre. Yo conocía a Patricia y a su marido, que había sido
quedado en Mar del Plata, y esto generaba una confusión. ¡No podemos du- mi responsable en Oeste Provincia. La última vez que la vi afuera, estaba em-
dar de las pocas certezas que tenemos! ¡Hemos denunciado siempre dónde barazada de Mariana, su hija mayor. En la ESMA, la visitaba en la piecita. Ha-
nació Sebastián porque lo conocimos, estuvimos con él y con su mamá! Por bía tratado de convencerla de que pidiera quedarse, le decía que así tendría una
suerte, el.chico sabe la verdad, no tiene ninguna confusión. posibilidad mayor de sobrevivir y que después se podía pedir que lo trajeran
Munú. Vaya a saber cómo fue el traslado del papá a La Cacha y por qué se ha- a José. No podía asegurarle que en la ESMA iba a vivir, ni decirle, porque no
brá quedado con la idea de que su hijo estaba en Mar del Plata ... había mu- lo sabía, que en Fuerza Aérea iban a matarlos a los dos. Lo que nunca me ima-
chos traslados de detenidos entre Campos. giné, en ningún caso, fue que a los bebés los robarían, que los recién nacidos
Miria m. Sí. Mi caso fue especial porque pasé de Fuerza Aérea a la ESMA, pero no no iban a llegar a las familias. Era demasiado terrible para imaginarlo.
para ser interrogada. Otra gente era llevada de Campo en Campo para sacarle Munú. Yo la había visto abajo y también me metía en esa piecita cuando estaba
información, para torturarla de nuevo después de meses de haber caído. Lo arriba. Hacia muchísimo calor y en ese cuartucho era inaguantable. Aunque no
hacían para confrontar declaraciones, para ver si los secuestrados les mentían. se podía, le dejábamos la puerta abierta. Hasta que no la trajeron a ella, nunca
Munú. Yo recuerdo el caso de Patricia Roisínblit, a quien traen de otro chupade- me había enterado de cómo funcionaba la ESMA con respecto a las embaraza-
ro. Cuando llegó !e faltaban unos días para parir, entonces la tuvieron más o me- das. Sabía que las había habido, pero no si habían sido trasladadas, si eran de la
nos veinticuatro horas en el Sótano, en Enfermería, y luego la subieron al Altillo. ESMA o si también las traían de otros chupaderos. Esas cosas habían pasado
Miria m. Sí, la traían de Fuerza Aérea, ella misma me dijo que estaba en Aero- bastante tiempo antes de la llegada de Patricia en noviembre de !978.
náutica. Hablamos mucho de eso porque el lugar donde la tenían, una casa Elisa. Bastante antes no, meses antes. El último embarazo había sido en abril
en zona Oeste, también parecía un centro operativo donde tampoco había de ese año y vos caisteen junio. Por eso no viste a ninguna, pero hubo muchas.
otros chupados, igual que en la casa donde había estado yo. Munú.El!S de noviembre nació el niñito de Patricia. El bebé nació en la En-
Munú. ¿Se acuerdan de que la pusieron en una piecita chiquita ... ? fermería. La atendió un médico llamado MAGNACCO. Quica y Andrea ayuda-
Miria m. Que estaba en el Pañol, en el tercer piso, donde guardaban las cosas ron en el parto y después también te dejaron entrar a vos, Miriam. Patricia le
robadas en los allanamientos, debajo de la escalera que iba a Capuchita. Era puso de nombre Rodolfo en honor a un compañero que había caído.
una baulera, sin ventilación. Miria m. Sí, yo entré cuando le cortaban el cordón. Tenía un zarpullido en la
Munú. Sí, al costado de lo que había sido la Pieza de las Embarazadas. Estu- cara por el esfuerzo, pidió que le pusieran al bebé sobre el pecho. Estaba fe-
vo unos días ahí y la bajaron en el momento del parto. Después estuvo como liz ... El médico le dijo que se había portado bien ... y ella le respondió que en
tres días más con el bebé ... el parto anterior se había portado mejor.
Miriam. ¿En el Sótano, en la Enfermería? Munú. Después la vi dos o tres días más hasta que se los llevaron. Estaban en
Munú. Sí, en la Enfermería, y es cuando... la Enfermería, donde yo había dormido cinco meses; era un lugar muy fa-
Miriam. ¡Ah!, por eso no la vi más. miliar para mí y ahora estaban ella y el bebé. Es un cuadro demasiado terri-
Munú. Claro, es cuando nos ponen a Andrea y a mí a cuidarla a ella y al bebé, ble y contradictorio. Un chupadero, una mujer secuestrada, un niño recién na-
a ayudarla a lavarse y atenderlo. Todoel mundo pedía que trajeran a José y nun- cido, yo, y la incertidumbre de qué sería de nuestras vidas. Tan juntas,
ca lo trajeron. encimadas, superpuestas la vida y la muerte. Hablé mucho con Patricia, en rea-
Elisa. ¿José quién era?, ¿la pareja? lidad ella hablaba mucho; me contaba cómo era el Pozo 3 donde estaba con su
Miriam. El esposo de Patricia... José Manuel Pérez Rojo. compañero, su gran temor a la tortura cuando la llevaran nuevamente. Nun-
2. Centro clandestino de detención ubicado en la localidad de Lisandro Olmos, cerca de la ciudad de ca me dijo que tuviera miedo de que la mataran. Lo que mejor recuerdo son
La Plata. 3. Vocablo usado como sinónimo de Campo.
246~--------------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn~o =A~ct~is~!~A~Id~i~ni~I~G~a~rd2e~ll~aLI~Le~w~in~l"~o~ka~r~-------------------------~247
sus ganas de vivir, sus proyectos, la casa con la que soñaba para su familia. detenidas que tenían "permiso", entre comillas, para acompañar a las emba-
Un día, cuando me bajaron, ya no estaban. Fue un dolor diferente de todos razadas. Viki me aclaró que el permiso no era tan explícito. ¿Cómo era, Eli-
los demás, una invasión de tristeza ... Sus abuelas y su hermana nunca deja- sa? Vos siempre hablabas con ellas.
ron de buscar a Rodolfo.4 Elisa. Uno se metía cuando los VERDES que estaban en ese momento te lo per-
Elisa. En los casos que yo conocí también se las llevaron enseguida de que na- mitían. Al principio era terrible, con el tiempo creo que las medidas de segu-
cieron los bebés. En mi época estaba prohibido entrar en la Pieza de las Em- ridad y aislamiento fueron poniéndose más laxas. Cuando yo caí, las emba-
barazadas, lo hacíamos con la precaución de que nadie nos viese. razadas estaban encerradas con llave. Cuando tenían necesidad de ir al baño
Munú. Para esa misma época cayó una pareja; la chica tenía un embarazo muy golpeaban con fuerza la puerta desde adentro para que la guardia les abrie-
avanzado, a él lo torturaron mucho. Todo pasaba en el Sótano... vivíamos así... ra. Era imposible hablar con ellas. Era la época en que estaban María )osé, las
Miria m. Las parturientas... con los torturados, con los moribundos ... dos Susanas: la Silver de Reinhold y la Pegoraro. A Susanita Silver la conocía
Munú.A la compañera la pusieron en un cuartito y a él en la Enfermería. Lue- de la Facultad de Derecho, la vi en el baño y me contó que con algunas guar-
go la llevaron a ella también para allí. Él hizo corno tres paros cardíacos. MAN- dias iba a poder entrar en la pieza. Mientras estuve en Capucha no pude lo-
ZANITA, el médico, lo sacaba del paro y seguían torturándolo. Esta chica parió grarlo. Pero cuando empecé a circular por la Pecera me resultó más fácil; de
enseguida y la dejaron irse con su bebé; estuvieron unos días. todas maneras, ya para esa época no había llaves de por medio, nada más que
Miriam.¿Y a él no? puerta cerrada, o sea que cuando iba al baño, en un descuido de la guardia,
Munú.A él lo dejaron adentro. Lo que no sé es qué pasó después. siempre trataba de entrar. Para mí era una necesidad verlas, me conectaban
Elisa. ¿Quién era? con la vida, con la ternura, siempre tirando para adelante. Con una fuerza
Munú. Le decían Luis. Supongo que deben de haber sido liberados y que al increíble. Cualquier prenda que llegaba a sus manos, si era de lana, la deste-
niño lo tendrán ellos. El niño nació y estaba con ella en la Enfermería. jían y la transformaban en ropa para sus bebés. Así pude conocer a Laurita,
Miria m.¿ No sabés quién la asistió en el parto? Yo no me acuerdo de esa situación. la hija de Susanita. A Federico, hijo de Liliana Pereyra. A Juan, hijo de Alicia
Munú. Es que no subió nunca, todo esto pasaba en el Sótano. Por ahí Liliana Alfonsín, y a Sebastián, hijo de Pati de Rosenfeld.
podría acordarse de algo. Munú. Muchos bebés nacieron en la ESMA. Los dos partos que hubo estando
liliana. Me acuerdo del hecho y de la pareja, pero no de cómo se llamaba la chi- yo fueron en el Sótano, pero por lo que vos decís antes eran arriba.
ca. Y también me quedé con la idea de que la liberaron, pero esas cosas nun- Elisa. Es que estuvimos en épocas distintas. La mayoría de las chicas embaraza-
ca sabés si son ciertas. das que yo conocí tuvieron arriba, en el tercer piso, otras en la Enfermería del Só-
Elisa. Víctor y Lita cayeron con su bebé de veinte días. Él denuncia en su tes- tano, y a Susana de Reinhold la llevaron al Hospital Naval para hacerle cesárea.
timonio que torturaron al hijito. Miriam. ¿Había consultorios médicos en otro edificio de la ESMA?
Miria m. Sí, al bebé le pasaron la picana por la piernita. Munú.No sé. Cuando traían a algún herido decían que lo llevaban al Naval y
Munú.En su testimonio dice que un tal PIRA¡;¡A, de Prefectura, entró en ellu- cuando Liliana se ahogó con comida también la llevaron allí.
gar donde lo estaban torturando, trayendo a su bebé sujeto de los pies, y le di- liliana. ¿Cuántos bebés se supone que nacieron en la ESMA?
jo que si no colaboraba iba a hacer estallar la cabeza del niño contra la pa- Miria m. Quica dice que ella presenció diecisiete partos. Y habrá habido otros
red. Y le aplicó corriente. (silencio y suspiros) que seguramente no presenció.
Munú. ¡Las embarazadas eran el cuadro más espantoso! ¡Era la posible muer-
Miriam. En mi declaración ante el juez Bagnasco, en la causa por el hijo de te pariendo vida!
Patricia Roisinblit, me preocupé por remarcar que con las embarazadas real- Elisa. Ahora lo podernos ver corno el cuadro más espantoso. En aquel mo-
mente había habido un sistema armado, que el suyo no había sido un caso ex- mento, para mí, entrar en la Pieza de las Embarazas era un bálsamo; del di-
cepcional. Que muchas detenidas parieron en la ESMA, y que incluso traían ma tenso de Pecera pasar por ese cuarto era una caricia. A pesar de la angus-
embarazadas de otros Campos. Fue, sí, el único parto que yo presencié y la úni- tia que las envolvía 1parecían un canto a la vida, siempre haciendo cosas para
ca embarazada con la que tuve un contacto estrecho. Declaré que había otras la gente de Capucha, para sus hijos. Con miga de pan hicieron todas las pie-
4. Localizado en el afio 2000 en el seno de una familia de un agente de inteligencia de la Fuérza Aérea. zas de un juego de ajedrez y, cuando se enteraban de que alguno de nosotros

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248~--------------------------------------------~E~s~e~i~n~fi~er~n~o Liberación y después
iba de visita, nos mandaban figuras bordadas para hacer cuadros. Más de
7
una vez hasta los VERDES llegaron a pedirles alguna manualidad para regalar-
les a sus novias. La fortaleza de esas mujeres era envidiable.

Salimos del Campo desnudos, vados,


desorientados, y necesitamos mucho
tiempo para aprender el lenguaje
cotidiano de la libertad.
JEAN AMÉRY, DE EN LOS LÍMITES DE LA MENTE:
OBSERVACIONES DE UN SOBREVIVIENTE
DE AUSCHWITZ Y SUS REALIDADES.

Izquierda: Elisa Tokar, trabajando en el Ministerio de Relaciones


Exteriores y Culto. Situaclón de libertad vigilada. Febrero de 1979.
Derecha Con Miria m, en el casamiento de esta última con otro
secuestrado. Libertad vigilada. Agosto de 1979. La libertad no llegó para todos los sobrevivientes del mismo modo. A muchos
los obligaron a quedarse, vigilados, en el país, trabajando en lugares contro-
lados por la Armada, sometidos todavía. El control ni siquiera cesó cuando fi-
nalmente pudieron salir al exterior. Y, para la mayoría, empezó el padecimien-
to de la culpa:"¿Por qué solamente nosotros quedamos vivos?"

Miriam. A mí, en enero de 1979, me dejaron afuera.


Elisa. Un afuera entre comillas.
Miriam. Sí. Una libertad vigilada. Tenía que trabajar en la casa de los padres de
RuGER, ¡a unas cuadras del chupadero! Ellos ya no vivían ahí, y RuGER había ce-
dido la casa para que se trasladaran todos los materiales (libros y archivos) que
había en la Pecera.
Munú. Pero no volvías a dormir a la ESMA, que era importante.
Elisa. ¡Eso seguro!
Munú. Yo, a comienzos de febrero de 1979, empiezo a dormir fuera de la ES-
MA. Vos, Miriam, ya lo hacías. De la Pecera ya se habían ido prácticamente to-
dos, menos el gordo Casildo, que había sido castigado y lo habían aislado en
otra parte. En la Pecera comenzaba a haber gente nueva.
Elisa. Yo empecé a trabajar en Cancillería en julio de 1978, después del Mun-
dial. A veces me llevaban a dormir a mi casa y otras veces tenía que dormir en
la ESMA. Después de un tiempo ya no me llevaron más. Habrá sido en octu-
bre de 1978.
Miriam. ¡Quiénes estaban en Cancillería?
250 "'-----------------------..:E::::s:::e-"i:cnf:ci::cer:;_n~o ::A:::ctc.:is:.¡[.::;A:::Id:;:in:.::i..l[.:::G:::a:.:rd:::e:.:;lla::.. L:[L:::e:::w:.::in.:. .!. ."~':::o:::k•::.:'-~-----------_,-
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Elisa. Había gente del Mini-staff, pero no los llevaban conmigo a dormir a la Todas: ¡Era imposible!
ESMA; a veces las buscaban a ellas, otras a mí. Adriana.Creo que a los compañeros de más edad les ha resultado más difícil.
Munú. Cuando a mí me dejaron salir del país, viví durante mucho tiempo Los más jóvenes teníamos oportunidad de empezar un nuevo proyecto, de es-
con temor de que volvieran a buscarme, de que no me dejaran tranquila; si- tudiar, de hacer otra cosa. Todos estábamos rotos, pero no era lo mismo te-
guieron siendo un fantasma que me perseguía. Y, de hecho, nos hicieron sen- ner veinte años que cuarenta.
tir su presencia en más de una oportunidad. A algunos de los que nos fui- Munú. Tenés razón ... Estoy de acuerdo con lo que vos decís y también pien-
mos al exterior nos dieron pasajes y visas. Al salir de la ESMA, a los que tenían so que para los compañeros que tenían hijos debe de haber sido más comple-
Habeas Corpus se los hicieron levantar y firmar como que habían estado jo seguir adelante, pero al mismo tiempo tenían un incentivo de incalculable
veinte días divirtiéndose en algún lugar y que por eso no habían aparecido, valor, sobre todo afectivo.
a otros les hicieron escribir cartitas diciendo que se arrepentían de todo. Yo, Elisa. Para todos fue difícil adaptarse y enfrentar la realidad en esa época. Yo
antes de salir de la ESMA y aunque tenía que seguir trabajando con ellos, de- tengo amigos que no han pasado por la experiencia de ser un desaparecido y,
cidí escribir una carta de "agradecimiento': algo que formaba parte de mi es- sin embargo, por el sólo hecho de haberse quedado en el país de alguna ma-
trategia, consciente o inconsciente, para sobrevivir. nera estaban desaparecidos. Habían tenido distinto grado de compromiso
Elisa.¿Era una estrategia, o es lo que te parece ahora? en la militancia y tuvieron que cambiar su proyecto de vida. Era tanto el te-
Munú. Era una estrategia, era de las cosas que hacía para demostrar que esta- mor, que los que habían simpatizado con la JUP dejaron la facultad y los que
ba recuperada. Luego, la mayor parte de los que nos fuimos del país manda- eran conocidos por su militancia en un gremio cambiaron de trabajo.
mos una postal o una carta diciendo: llegamos bien, todo está en orden, adiós. Adriana. Recuerdo que en 1979 y 1980 armamos un grupo con amigos y con-
Era una suerte de punto final, era nuestro corte. vocábamos gente a través de redes telefónicas para avisarnos de las peñas que
Miriam.Nueva vida. nosotros mismos organizábamos. Era una inconciencia, pero una inconcien-
Munú.Sí. cia que nos mantenía vivos. Nos reuníamos unas diez personas, todos ami-
Miriam.A los que salimos de la ESMA entre finales de 1978 y comienzos de 1979, gos y amigos de amigos, y hadamos cine club, encuentros culturales, confe-
· después del retiro de MASSERA, nos hicieron firmar una ridícula declaración di- rencias, recitales. Iba mucha gente.
ciendo que nos habíamos entregado espontáneamente. ¡Justo en la ESMA! Cristina. Trabajamos conectando personas o grupos que desarrollaban algu-
Munú. Eso también existió, yo salí en febrero pero no me hicieron firmar. na actividad interesante, con una gran cantidad de gente a la que convocába-
Elisa. A mí tampoco. mos en forma masiva, dentro de las posibilidades del momento. No era co-
Miriam. Vos te habías ido hacía unos meses. mún en esos tiempos encontrar espacios con esas características.
Elisa. Pero seguía bajo libertad vigilada, trabajando con ellos. Adriana. Una de las chicas armó un grupo de música andina y entonces lo
Miria m. No está demasiado claro por qué a algunos los dejaron que se fueran promocionábamos.
del país y a otros no. En un momento creímos que los que se iban eran los Cristina. Hasta viajamos juntos al interior.
que corrían peligro de ser chupados por otra Fuerza por su nivel dentro de la Adriana. Yo después me fui a Perú. Cuando volví, en septiembre del80, me
Organización. Algunos tenían apellidos muy conocidos. Pero no sé ... que el enganché de nuevo en el grupo hasta que en 1982 me fui al Sur. En parte fue
TIGRE te hiciera quedar o no terminó siendo tan arbitrario como todo lo de- eso lo que nos mantuvo con vida, nos conectó con los otros y con una acti-
más. A Liliana la dejaron salir directamente, a nosotras nos hicieron quedar vidad de alguna manera militante.
trabajando por diferentes períodos, unas más y otras menos. No se explica ... Cristina. Hadamos lo que podíamos. En esa época, reunirse en una peña era
Y rearmamos, tanto fuera del país como dentro, después de haber vivido ese mucho, y terminábamos a la madrugada guitarreando. Todos necesitábamos
infierno, fue difícil. encontrarnos con otros.
Munú. Fue tan intensa la militancia que atravesó cada instante, cada lugar, Adriana. El recuerdo que yo tengo es el de una época mágica.
cada circunstancia de nuestras vi.das ... Al quedarnos sin militancia, nos que- Munú. ¿Qué querés decir con mágica?
damos desorientados. Y había que rearmarse, pero rearmarse desde la de- Adriana. Que se creó un clima de solidaridad, de afecto, de continencia.
rrota, desde la pérdida de los compañeros, desde la tragedia. Cristina. El grupo del que les hablamos se formó en 1979, cuando yo todavía
252~--------------------------------------------~Es~e~i~n~fi~e~rn~o :. :Ac:.:t: .:isc..ti.:. A: :Id::.: inc:ic. tl_;:G:.: a:. :rd::.:e: .: l a: . .c;lL::ec.:wc:in.:..c.l'~<:.::o.::ka::r__;__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,- 253

me encontraba en lo que llamamos el tiempo de "libertad vigilada'; de mo- Miriam. Elisa quedó embarazada enseguida y yo también.
do que mi participación fue muy indirecta en ese momento. En febrero de 1980 Elisa. Yo me parapeté en mi casa. Lo sentía como el único lugar seguro del
me fui a terminar mis estudios a la provincia de Santa Fe, buscando alejarme planeta. No fue fácil quedarse en el país, el recuerdo de los que no estaban
de la tristeza que me producía Buenos Aires y, sobre todo, de la amenaza cons- era permanente y se sumaba al temor que reinaba en las calles. Recuerdo que
tante que representaba que los marinos pudieran ir a tocar el timbre de mi ca- una noche, en el año 1981, íbamos en el auto con Néstory Ceci, que en ese mo-
sa para conducirme a un interrogatorio, cosa que ya había ocurrido. Ana y yo mento era una be bita de meses, y cuando doblamos en la cuadra de nuestro
nos habíamos conocido adentro y planificamos ir juntas a sus pagos. Estuve domicilio nos encontramos con un operativo policial de quince o veinte tipos
seis meses viviendo en la casa de su abuelo, el "Nono'; un personaje maravi- armados en la puerta del edificio, del que sólo había ocupados cuatro depar-
lloso a quien jamás voy a olvidar. Los viernes a la noche Ana, alguna de sus her- tamentos. Me vinieron a la mente las embarazadas de la ESMA, la posibili-
manas o amigos y yo solíamos ir a un pueblo cercano donde había una espe- dad de que me.sacaran a Ceci ... todavía el recuerdo es doloroso. Néstor nos
cie de pulpería, a cantar y tocar la guitarra con la gente que se reunía en el dejó a dos cuadras y fue a ver qué pasaba. Todo el operativo se debía a la de-
lugar. Al volver a Buenos Aires, a mediados de 1980, con el grupo de las pe- nuncia de un vecino por ruidos. Sólo cuando Néstor fue a buscarnos volví a
ñas programamos un viaje a ese lugar. Recuerdo que éramos diecisiete, más respirar, el terror seguía dentro de mí. Esa noche no dormimos en casa.
los hijos de varios compañeros del grupo, que eran chiquitos ... Miriam. Yo me fui ni bien me dieron el pasaporte, en abril de 1981. Juan, mi
Adriana. Todas parejas jóvenes con chicos y todos los cuidábamos. hijo mayor, ya tenía un año y tres meses. Quise hacerlo cuando quedé em-
Miriam. ¡Ya no había represión en esa época? barazada, entonces fui a hablar con ABDALA, le expliqué que iba a tener un hi-
Cristina. Por supuesto que sí, pero creo que la necesidad de hacer algo y de en-. jo, que en Nueva York mi tía me esperaba con casa y trabajo. Entré en la ES-
contrarnos era más fuerte. Aunque había una dosis de negación, también cui- MA a pedirle permiso para irme del país. No me acuerdo si iba con Roque, nos
dábamos ciertos detalles para evitar problemas. Por eso, al principio, actuamos habíamos casado en agosto de 1979, después de pedirle permiso también a As-
discretamente, sólo con invitaciones "boca a boca"; realizamos actividades DALA. A veces me preguntan por qué le pedí esa autorización: era tan conscien-
con organizaciones no gubernamentales; cursos y talleres, hacíamos debates te de que estábamos bajo libertad vigilada que nunca se me hubiera ocurri-
después de proyectar una película. Llegamos a invitar a alguno de los directo- do hacer algo sin informarle. El día de mi casamiento, estábamos en plena
res y lo ubicamos entre la concurrencia, como si fuera un espectador más, ya! fiesta en la casa de mis padres cuando pasó algo macabro. Sonó el timbre, me
finalizar el debate sorprendimos a todos presentándolo. Después, como las traían un regalo: una lustraspiradora de parte del almirante MASSERA. ¡Qué
actividades eran gratuitas, hasta las anunciábamos a través del diario Clarín. cosa extraña! Se desintegró enseguida. Se iba desarmando y, a los pocos me-
Adriana. Nos reuníamos con gente que no había estado chupada, que había mi- ses , no sirvió más ...
litado y había dejado. . Elisa. ¡Por lo menos no fueron a tu casamiento!
Cristina. También había gente un poco más joven que tampoco tenía adón- Miriam. ABDALA me recibió en los jorges y me dio una gran charla; dijo que él
de ir a compartir con otros una guitarreada, un debate o una charla. sabía que tenía una nueva vida y que estaba esperando un bebé, y me dio per-
Adriana. Algunas personas habían estado cerca, pero no habían militado nun- miso para irme. Me dijo que me acompañarían a sacar el pasaporte. Melle-
ca. Era una mezcla de gente rota y de gente más o menos entera, y pudimos vó el gordo juAN CARLOS a la Policía a hacer los trámites y a los dos días dieron
armar una historia juntos. una conferencia de prensa en Europa unas compañeras que habían estado
Munú. ¡Y ustedes, Miriam y Elisa, también se reunían? secuestradas en la ESMA.
Miria m. Nos reuníamos con Chiquitín, que había estado con nosotras en la ES- Munú. Y seguramente se abrió un momento de incertidumbre y temor, como
MA, y con sus amigos que habían estado en la cárcel. Teníamos hijos chiqui- había sucedido en 1979 cuando otras compañeras se presentaron en París, creo
tos, la pasábamos bien; íbamos a la casa de Elisa y hacíamos pizza, veníamos que en el Parlamento, el primer testimonio sobre el horror vivido en la ESMA.
a casa o íbamos a lo de Chiquit,ín. Éramos un grupo de matrimonios, todos Miriam. Entre los que quedábamos aquí se produjo un gran desbande: páni-
ex militantes, bastante frustrados, sin ganas de hacer cosas nuevas. Sobrevi- co total, llamados telefónicos; especulaciones sobre las represalias. Siempre
víamos el momento. estaba presente el fantasma de la reacción de los marinos, qué pasaría con
Elisa. Nos habíamos centrado mucho en el tema de la pareja, la familia. nosotros, con los que tenían a mano. Todavía había mucha gente adentro. El
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fantasma de la muerte, del traslado. Por este hecho me retuvieron el pasa- Bienestar Social. Ahí trabajaban también Anita, el Duque y la Co. ¡Eso teta-
porte hasta abril de 1981. Cuando preguntaba qué había pasado me decían ladraba el cerebro! Quería despegar, pero no podía; a Roque y a mí no nos da-
"se extravió" y, cuando me lo entregaron, era el mismo pasaporte que yo ha- ban el documento para irnos.
bía sacado, con la fecha de un año atrás.
Adriana. ¡Se lo habían guardado ellos mismos! Li\iana.A mí, para el mes de diciembre de 1978,me mandaron al Chaco con
Munú.A raíz de las primeras declaraciones de las compañeras en Paris,ABDALA sa- mi familia, después vine cuatro o cinco días a la ESMA y me mandaron nue-
lió a buscarnos por el mundo para convencernos de que no hiciéramos denun- vamente. Pasé todas las fiestas en el Chaco, vine de vuelta y luego deiS de
cias. Sé que anduvieron por Europa tratando de contactar a la gente que estaba enero no volví más. Ese último período lo tengo muy confuso.
poralli, pero no lo lograron. En Venezuela un día me llamó Diego al trabajo; pa- Elisa.¿Y vos, Munú, hasta qué fecha estuviste adentro?
ra mí fue un alegrón, pensé que se había desenganchado. Nos encontramos y me Munú. Febrero de 1979. Y me dejaron ir del país enjulio de 1979. Nací ... salí
contó que no, que estaba con los marinos y que pretendían contactarse con to- los primeros días de febrero ... En este caso es lo mismo salir y nacer.
dos los que habíamos estado en la ESMA y vivíamos en Venezuela. Evaluaban Liliana. Emergiste de las tinieblas.
que comenzaban las declaraciones a raíz de que la Organización Montoneros Elisa. Tuviste que quedarte en Buenos Aires.
nos presionaba. Ellos venían a darnos su apoyo, a decirnos que no les tuviéra- Munú. Sí, me fui a vivir los primeros días de febrero a un departamento en
mos miedo a los montoneros, que ellos nos protegerían. ¡Yo no podía creer lo Ugarteche y Cabello, por el zoológico. "¡Qué zona!, ¡no?", me dijo el TIGRE, y
qu~ escuchaba! Seguía teniendo capacidad de asombro. Le dije a Diego que no iba yo no tenía la más remota idea, porque no sabía que era una zona paqueta.
a encontrarme con los marinos y que tampoco les daría la dirección de los demás Elisa. ¡Habías alquilado ahí?
compañeros. También le reiteré lo que él ya sabía, que yo no iba a declarar públi- Munú. Sí, ellos alquilaron un lugar por seis meses. Pagaron todo junto para que
camente mientras siguiera habiendo compañeros secuestrados en la ESMA. no les pidieran garante. Viví ahí hasta julio, trabajando en la inmobiliaria
Miriam.¿Y qué pasó? con ellos, y luego me dejaron ir. Me hizo la gestión por la visa para salir del país
Munú.Supongo que cuando me encontré con Diego habría algún marino pre- monseñor Grasselli.l
senciando el hecho; yo fui sola y sin tomar ningún recaudo, al parecer la expe- Miria m. A vos y también a otros, ¡no?
riencia no me había servido. A! día siguiente me encontré con los demás com- Munú. Yo sé de algunos casos. La primera vez que lo vi, los marinos me lleva-
pañeros, les conté lo que había pasado y evaluamos que era necesario que ron a un lugar del que no recordaba la dirección, pero por la descripción que
concurrieran por solidaridad con los que seguían adentro. Pensábamos que de hice luego supe que se trataba del Sanatorio Mater Dei.2 Allí estaba Caggiano3
nuestro comportamiento dependía en parte la posibilidad de que ellos siguie- muy enfermo, grave, y Grassellilo cuidaba. Recuerdo que crucé un patio y lle-
ran el mismo camino. Hicieron una cita con Diego y se encontraron, toman- gué a una especie de Capilla. Había una sala donde se encontraba Grasselli y
do algunas medidas de seguridad. Teníamos relaciones políticas como para detrás de la puerta, el enfermo. Estábamos todos en "alegre montón". Grasse-
dar el alerta ante cualquier intento de secuestro o apriete. Y todo terminó con lli me recibió y comenzó con sus apreciaciones acerca de que el Ejército era
la sensación amarga de que esta historia seguía aunque estuviéramos en otro peor que la Marina.
lugar del mundo. Y el pobre Diego tuvo que regresar con ellos. Liliana. ¡Por qué Grasselli hacía las visas? Yo nunca entendí esa parte de la
Miriam. ¿Eso en qué fecha fue? historia.
Munú. Creo que por noviembre de 1979. Miriam. Tendría conexiones con las Embajadas.
Elisa.A pesar de lo que contaste, Munú, fue muy diferente para Jos que pudie- Munú. No sé si con todas. Todos los casos que conozco fueron para ir aVene-
ron desengancharse de los marinos. Los que no, los que teníamos que seguir tra- zuela. En ese momento Venezuela ponía muchos requisitos para otorgar una
bajando con ellos, debíamos seguir con la simulación, ocultándoles que nos visa; Grasselli me consiguió una de cuarenta y cinco días para concurrir al
veíamos, que nos encontrábamos sin su control, algo que estaba prohibidisimo. 1. Emilio Teodoro Grasselli, secretario privado del entonces vic~rio general castrense Adolfo Tortolo.
Munú. ¿Quién trabajaba todavía en esa época con ellos? Grasselli tenía su oficina en la capilla Stella Maris del edificio Libertad.
Miriam. De los amigos, sacando el Mini-staff, Roque y Chiquitín trabajaban 2. Centro de salud privado y bastante exClusivo de la dudad de Buenos Aires.
3. Cardenal Antonio Caggiano, cardenal primado de la Argentina, anteriormente vicario general cas-
en el diario Convicción, Elisa en Relaciones Exteriores, yo en el Ministerio de trense. Falleció en 1979.
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Encuentro de las Beatas de no sé que cosa. O sea, me mandaba a un congre- sieron un sello que decía: "visa denegada". Mi mamá me había acompañado,
so, a una actividad de la Iglesia. yo me iba en cuatro días ...
liliana. Inventaba actividades eclesiásticas. Elisa. ¿Entonces qué hiciste?
Munú. Dos veces fui a buscar la visa al Episcopado Argentino, que queda en Munú. Tuve que declarar pérdida de pasaporte porque con ese sello era muy
Suipacha entre Marcelo T. de Alvear y Santa Fe; la primera vez no estabalis- dificil que algún país me diera visa, hacer todo el trámite con el gordo )UAN CAR-
ta y tuve que volver otro día. Grasselli me dio una cartita escrita y firmada LOS nuevamente en la Policía y quedarme un mes más acá, con lo que eso sig-
de su puño y letra para que en Venezuela fuera a ver a un cura, un tal Nardi, nificaba. Ese mes para mí fue terrible. Los marinos que habían sido nuestros
que vivía en el pueblito donde estaban los compañeros que ya habían salido secuestradores estaban siendo trasladados fuera del país y otros nuevos se
de la ESMA rumbo a Venezuela. Creo que todos Ilegaron a verlo a él. hacían cargo de la ESMA. De hecho, el que me dejó salir fue ABDALA, que esta-
liliana. ¿Fueron a ver al cura al que los mandaba Grassei!i? ba en el lugar del TIGRE. A raíz de esto la partida fue muy complicada, casi
Munú. Claro, y el cura les fue buscando trabajo, ubicándolos. Yo le había me dejan otra vez adentro. El TIGRE todavía estaba acá y MARIANO decía que no
dicho a Grassei!i que no quería ver a nadie, que necesitaba terminar con quería que yo me quedara un día en la Argentina si él no estaba en el país.
esta historia, y ello escribió en la carta. El cura Nardi la leyó y lo primero que Elisa. ¿Qué quería decir?, ¿que podían ir a buscarte?
me preguntó fue. "¿Los quieres ver?""Por supuesto", le dije, y me llevó a vi- Munú. Parece que el TIGRE no me quería mucho y MARIANO algún temor tenía.
sitar a los compañeros que ya estaban ahí. A los marinos les había hecho Miria m. ¿Por qué decís que casi te dejan otra vez adentro?
toda una historia, les dije que iba a casarme con un novio que tenía en Aus- Munú.Porque el TIGRE me había dicho que en septiembre o más adelante deci-
tralia, (risas) diría si podría irme. Era julio y ABDALA me estaba dejando partir. Un día antes de
Elisa. ¿Y te creyeron? irme pedí entrar en la ESMA para despedirme, pensaba que este tipo de actitu-
Miriam. ¿Vos querías irte a Australia? des les demostrarían que la recuperación servía y de ese modo seguirían lleván-
Munú. Yo quería irme a cualquier lado para despegar. Se me ocurrió ese ver- dola adelante. Quería irme pero me resultaba difícil dejar a los que quedaban,
so del novio, que quería estar con él y por eso me iba a Australia. No es que tu- me pasaba lo mismo que cuando no podía abandonar La Plata. En la ESMA, AB-
viera ganas, pero era lo posible. DALA me hizo un largo discurso y me dijo cosas ante las cuales yo no sabía cómo
Elisa.¿Qué novio? reaccionar. "Vos vivis fuera de la ESMA pero sólo vas a sentirte libre cuando el avión
Munú. Yo había tenido un novio cuando estaba en la facultad que después se despegue, cuando nosotros no sepamos dónde dormís"; "Yo te quiero mucho más
había ido a Australia. de lo que vos podés quererme a mí, porque yo soy uno de los que mataron a tu
Elisa. Y querías irte con él. esposo, a tus amigos ... Lo más que puedo ser para vos es el enemigo bueno".
Munú.No era que quisiera, pero me servía decirlo. Un mes antes de que yo par- Elisa. ¿Esas cosas te decía?
tiera él había estado en la Argentina y los marinos lo sabían. Había que decir Munú. Sí. Después pedí para bajar al Sótano a despedirme de los compañeros.
por qué motivo uno quería irse y no quedarse a trabajar con MASSERA, enton- Estaba en los Jorges y, cuando comencé a caminar por ese largo y ancho pa-
ces yo inventé que quería casarme con mi ex novio, tener una casa con cor- sillo, por la otra punta entró el TIGRE puteándome a los gritos: "¡Yo sabía que
tinas y macetas. En realidad, ¡quería irme a cualquier lado! Pero los australia- vos eras una hija de puta y que nos ibas a cagar!"yotras cosas por el estilo. Yo
nos me negaron la visa. quedé petrificada. De una oficina salió un oficial que yo no conocía y se me
Elisa. ¿Qué hiciste ante la desesperación? ¿Te explicaron por qué te la negaban? paró delante, se interpuso entre el TIGRE y yo. Era inmenso de grande y en
Munú. No. Para otorgarme la visa (me sale toda la bronca ahora) me hicieron ese momento sentí que me protegía. El tipo no dijo nada, simplemente se
comprar el pasaje de entrada y salida de Australia, lo que no es poca plata. paró ahí. El TIGRE bajó el volumen y con el sarcasmo que le conocíamos trans-
Luego el pasaje a Venezuela, como a muchos, me lo dieron los marinos a tra- formó la situación en una broma por mi partida. Fue un horror. Ahí termi-
vés de una cuenta corriente de la Armada, que yo denuncié en la CONADEP, ne de comprobar que, más que ·chupados de la ESMA, éramos posesión de
¡Resulté beneficiada con un pasaje a Venezuela! ¿Cómo justificarían estos pa- una u otra banda. El TIGRE no soportaba que otro decidiera sobre nosotros,
sajes? ... Bueno, sigo con la historia de la visa para Australia. Llevé todo al Con- éramos su cuota de poder. Nuestras vidas formaban parte de una interna.
sulado para gestionarla y me la denegaron, ¡con el pasaje comprado! Me pu- Elisa. ¡Qué historia! Realmente pudieron haberte dejado adentro.¿Y cuando
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gestionaste la visa para Venezuela lo conociste a Monseñor Grasselli? a mí. El coche estaba lleno de gente; yo lo veía reflejado en el vidrio de la puer-
Munú. Sí,·en ese momento me conectaron con él. ta y no podía dejar de mirarlo. ¡No puede ser!, pensaba, ¡me volví local! ¡Có-
Miriam. Los marinos te llevaban ... mo va a estar en el subte! Como no podía quedarme con esa espina, me fui pa-
Munú. Sólo la primera vez, después fui sola. ra atrás para acercarme y tratar de escuchar la voz...
Elisa. Cuando te negaron la visa a Australia decidiste que las cortinas y las ma-. Miria m.... que es inconfundible.
celas estaban en Venezuela. Cristina. Él iba hablando con otro tipo. Yo me tiraba para atrás para escuchar
Liliana. ¡Por favor, decías, despáchenme para cualquier lado! y dejaban de hablar. Estaba totalmente alterada, pensaba que no me bajaría
Munú. Yo les contaba a los marinos que desde la Argentina a Australia nega- sin sacarme la duda. Empecé a observar los gestos, a recordar cómo fruncía
ban la visa porque muchas mujeres argentinas iban para allá e intentaban la nariz, y lo fui confirmando. ¡Qué hago?, pensaba. Siempre decimos que
quedarse, pero les aseguraba que desde un país rico como Venezuela (Vene- están sueltos, pero ver al siniestro TIGREACOSTA4 metido en nuestra vida co-
zuela en ese entonces era rica) no me la negarían. Entonces propuse hacer tidiana, mientras viajamos al trabajo ... En un momento retrocedí, lo estu-
una escala allí para seguir hacia Australia. No sé si alguien se lo creyó, pero me ché y... ¡era! Lo miré de costado, no habría soportado que me mirara y no de-
gestionaron la visa. cirle nada. Sin embargo, confieso que sentía los gritos en mi garganta, pero no
Elisa. Y te fuiste a Venezuela. pude gritar alertando a los demás pasajeros. Sentía una mezcla de asco y te-
Munú.Me llevaron a ver a monseñor Grasselli. Éste me hablaba de los milita- rror. Él tenía el pelo completamente blanco; antes su cara era más angulosa,
res de Ejército. decía que eran más tontos, más brutos que los marinos. Que ha- en ese momento la tenía más llena.
bían cometido muchas más barbaridades. Me contó también que él había ayu- Liliana. ¡Como hinchado? ¡Como abotagado?
dado a algunos ... -no recuerdo la palabra que utilizaba ... si decía militantes, Cristina. Con la expresión menos tensa. ¡No tiene como setenta años ahora?
subversivos, guerrilleros, terroristas o cómo, que eran unos perejiles, y por- Elisa. ¡Cuántos años decís vos que tiene ahora?
que eran perejiles los había ayudado a salir, a cruzar el río, a pasar al Uruguay. Miria m. Cuando estábamos ahí tenía treinta y ocho.
"De la misma manera que denuncié a otros porque eran los responsables de Liliana. ¡En 1978 tenía treinta y ocho? ·
que aquellos militaran. Así que a unos los ayudé y a otros los \~enuncié:' Miriam.Sí.
Uliana. ¡Qué cara poner ante semejante comentario? · Liliana. No puede ser que siga siendo un hombre tan joven. ¡Qué horror! ¡No se
Elisa. ¡Qué me está diciendo, monseñor? va a morir nunca! ¡Convivir, coexistir con el TIGREACOSTA veinte años!, ¡treinta!
Munú.Fue muy horrible, no sabía si tenía que decir que sí, que no... Una vez más, Miria m. RuBIO tenia veintisiete.
cara de nada. Él estaba al tanto de todo lo que sucedía y no hacía nada por di- Elisa. RUBIO era más joven. El TIGRE era Capitán de Corbeta ya debía tener
simularlo. Creo que si yo hubiera tenido un gesto o una palabra fuera de lu- cuarenta años.
gar, él lo habría comunicado a la ESMA. Es increíble cómo algunos tipos de la Miria m. Yo me encontré tres veces con el TIGRE y una con FEDERICO.
Iglesia pudieron tener estas actitudes, que seguramente seguirán teniendo. Elisa. ¡FEDERICO es el que te siguió?
Elisa. Yo recuerdo un día en que me llevaron de Capucha al Sótano y bajando Miriam. En el año 1995 me llegó una convocatoria para ser autoridad de me-
la escalera me tropecé con una inmensa sotana negra con un cinturón viole- sa en las elecciones presidenciales. Como no podía estar presente, tuve que lle-
ta. En ese momento no pude ver mucho más porque tenía la capucha a medio var a Tribunales la carta de justificación que me dieron en el Canal. Cuando
levantar, pero otro día, estando en Cancillería, viene la Ne. a presentarme al pri- crucé Corrientes y tomé Paraná, se apareció desde la vereda de enfrente, se pu-
mo hermano del TIGRE AcosTA, y ahí estaban la misma sotana y el mismo cin- so a caminar a mi lado y me ofreció chocolate. "¡Te acordás de mí? -me decía
turón violeta que había visto meses antes. Comparto tu idea, Munú. ¡Cómo está tu familia? ¡Querés chocolate?" Yyo: "¡Cómo no me voy a acor-
Cristina. Alguna vez nos hemos preguntado si reconoceríamos al TIGRE si lo dar?" Él seguía. "¡Estás bien? ¡Tu familia está bien?" Él en ese momento tra-
viéramos ahora. Yo, en el año 1997 o 1998, no recuerdo exactamente, me lo bajaba con Yabrán en una agencia de seguridad .cerca de Tribunales.
encontré en el subte. ¡No lo podía creer! Subí no me acuerdo bien en qué es·- Liliana.El grado de sadismo de ese tipo es terrible.
tación, creo que en Scalabrini Ortiz para ir a Callao. No me di cuenta ense- Miria m. Me acuerdo de que era la época de las declaraciones de SciLINGO por-
guida, sino que algo llamó mi atención, me di vuelta y estaba él de espaldas 4. JoRGE EDUARDO AcosrA posteriormente fue detenido ( 1999), acusado de sustracción de menores.
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que yo le pregunté cuándo iba a hablar y me respondió que si él pensara que


l ~A~ct~is~i~A~Id~i~ni~I~G~a~rd~e~ll~a~l~~~w~in~ll~o~k~ar___________________________ ~26l

liliana. ¡Claro!
servía para algo, lo haría. Que tomaría un micrófono y hablaría una hora y me- Cristina. Ay... ¡Por favor, Liliana!
dia, pero que creía que no servía para nada. Yo le respondí que a mí me pare- liliana. Era marzo o abril de 1985.
cía que sí servía, porque había mucha gente que seguía sin saber qué había pa- Elisa. ¡Cuando recién habías regresado?
sado con sus familiares desaparecidos. Entonces me dijo que ese tema había liliana. Claro, y comenzaba el juicio a las )untas.
que discutirlo. Y le contesté. "Lo que ustedes hicieron es una barbaridad ... Cristina. ¡Dios!
Para mí en la ESMA tendría que haber un Museo del Horror, para que todo liliana.Me vio, se me acercó, se sentó. Se puso a conversar como si hubiéramos
el mundo sepa las atrocidades que ustedes cometieron': Me respondió que no, trabajado juntos en el Banco Nación, como quien se encuentra con una vieja
que no era así, que bueno, que era para sentarse a tomar un café y charlar! o... amiga y le pregunta por su vida. Si me había casado finalmente con el Tano, si
Elisa.Mmm ... habíamos tenido hijos, si eran gritones como él decía que serían porque iban
Miria m. A esa altura yo no podía contener las lágrimas, me iba subiendo la a ser italianos..-. Fue de terror. Todo el trayecto, de una estación de subte hasta
indignación y le dije: "Sentate con otra persona, porque yo no me voy a sen- la otra en que me bajé, él sentado aliado mío conversándome y yo mirándolo.
tar con ninguno de ustedes a tomar ningún café". Y me fui llorando de bron- Miriam. Es repugnante encontrarse con esta gente, compartir el espacio físi-
ca. Al TIGRE lo vi el día de una de las marchas contra elindulto, en el año 1991. co con ellos.
Yo venía con la marcha desde Plaza Congreso, llegamos hasta Corrientes .y Elisa. ¡Ustedes sentían que las estaban amedrentando?
Callao y cuando doblamos por Corrientes yo me desprendo y me voy sola liliana. No sé. Yo en ningún momento tuve miedo. Estaba paralizada, pero
por Rodríguez Peña hasta Lavalle, porque tenía que ir a Radio Splendid. La no con miedo.
marcha estaba sólo a una cuadra. Cuando llego a Rodríguez Peña y Lavalle, Elisa. Yo el único encuentro que tuve fue en 1981 y no fue casual. Los marinos
en un bar, veo a tres tipos sentados a una mesa y una nuca. "¡Ése es el TIGRE!", me habían mandado a trabajar a Cancillería, después entraron los de Aero-
pensé. Me quedé mirando a trávés de la ventana. En ese momento se dio vuel- náutica y yo seguía ahí totalmente desconectada del mundo, como si fuera un
ta y me miró. Entonces entré en un estado de confusión, no sabía para dón- laburo normal. Después, cuando tuve a mi hija dejé de trabajar. Un día salí a
de ir. Me preguntaba. "¡Dónde estoy?, ¡qué hago?, ¡adónde tenía que ir?" Ni hacer unas compras y aparecieron de pronto, a contramano, PACO y FRAGOTE.
por un momento pensé en gritar, en decirle: "Torturador, asesino". Creía que Empezaron a preguntarme cosas sobre mi vida. Ellos sabían que había teni-
la gente iba a permanecer indiferente, que iba a pensar que estaba loca. do una hija y que había muerto mi papá. Entonces pensé: "Me están siguien-
liliana. Él te vio. do". iFue de terror! Les pregunté cómo sabían y me dijeron que habían ido al
Miriam. Fueron cinco segundos hasta que reaccioné y me fui. Esa noche, a la ho- negocio de mi viejo, que ya conocían porque en una de las salidas me habían
ra de dormir, me castañeteaban los dientes, los hacía crujir, temblaba, y tuve llevado hasta allí, y que se habían enterado. Cosa muy improbable, mi vieja
una pesadilla. Estaba con un bebé muy lindo. Le estaba cambiando los paña- me hubiese dicho que alguien había ido a preguntar por mí. Me sentía per-
les y el bebé lloraba, y lloraba, y cuando le abrí los pañales ... ¡estaba castrado! seguida. ¡Sabían todo lo que me pasaba! Si bien yo no los veía ni mantenía nin-
Elisa. ¡Ah! ¡No! guna conexión, ellos conocían los hechos más importantes que me habían ocu-
Miria m. Fue la peor pesadilla que tuve en mi vida, la imagen de la impotencia rrido y, además, sabían dónde vivía. Obviamente, ese encuentro no fue casual.
que sentí en ese momento. Después, otra vez lo vi caminando por la vereda del Cristina. A mí me llamaron por teléfono en 1985.
teatro San Martín, con un celular, de traje y con una mujer que ten