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Reri,sttt de F-ik¡.solíu-ULA. 8.

1995

Crítica y ,AuJklcirung
l"Q.u'est-ce que la Critiqu¿g'l'
Michel Foucault
Traducción de Jorge Dávila

PREAMBULO
I-es agradezco infinitar¡ente el haberme invitado a esta reunión rje la
Socicdad Francesa de Filosofia. Creo que hace una decena de años presenté ante
esta urisma sociedad una reflexión sobre el tema ¿.eué es un Autor?
Al tema del que quisiera hablarles hoy. no le he colocado un título. El señor
Gouhier. al presentartne ante fJstedes, ha qtrerido decirles, con indulgenc-ia. que ha
sido a causa dc rni estadía en el Japón. Pero, eso no es más que una rnuy amable
atenuaciórl de la vet,'l:.i. Digamos que, ef'ectivarnente, hasta estos últimos clías yo no
había encot*i-ado el título; o más bien. que había uno que me obsesionaba pero qlre
ncr lo hc querido escoger. LJstedes verán por qué: hubiese sido indecente.

I. INTRODUCCION
En rcalidad el asunto del que quería y quiero hablarles cs relativo a ia
preetrnta: ¿,Qtré es la Crítica? Flabría que intentar tener a la l'nano alsunos
propósitos en torno a un qicllqglAl-gglg que no ha ilejado cle tbrmarse, prolongarss.
rcllaccr en los confines de la filosofia -muy cerca de ella, contra ella. a sus
cxpensas---. 9n--dlreqqiin- - d--e- uta-filasafia pql*yglr. en el lugar. quizás. dc tocla
, lilosofia posible. En-tre la alta empresa kantiana y las peclueñas activiciarles
I frolctrnico-prof.csionales que llevan el nombre de crítica, me parece que ha habiclo en
I cl Occidente lnoderno (ubicado, toscamente, ernpiricamente desde los siglos XV )'
XVI) una ciefla manera de pensar, de decir. de actuar. una cierta relación con lo que
cxiste" con lo que se sabe. con lo que se hace. u¡a relación con la sociedacl" con la
I
' 'l-raducciiin de la conferencia sin título dictada por el autor el 27 de Mayo de 1978 ante la Sociedad firancesa
dc I-'ilosotla. La rnisma Sociedad publicó. en su Boletín cle Abril-Junio de 1990, una tlanscripción cic l¿l
confét'!'ncia. de.iando intacto el estiio oral de la presentación del autor. Jamás Foucault revisó el texto de esa
conf'erencia. F.l título "¿,Qué es la Crítica?"fue colocado por la SocieclacJ para efectos cle la publicación. En
esta traducción libre se han liecho algunas modificaciones a la puntuación propuesta por los trarrscri¡ttores.
tanrbiérl se ha r¡odificado ligerarnente el estilo oral del autor (intentando adecuarlo a su propia lbrrna de
csci'ibir) \' en pocos casos se han cambiado o añaciido algunos ténninos propios clel autor intcntilncl¡
Illantencr l¿r coherencia de sus ideas. t,a dilisión en secciones. y sus sub-títulos. es un añacliilo del tr.aclrrctrir..
Se orrlite en esta traducciírn la discusión que se dió después de la presentación dcl autor en r¡,r¡ro al tema
tl\pill.stt, )' que apar"ece acornpañando la iranscripción de la conf'erencia. El texio original puede consuitarse
ert: IJu!lclin tle la Sctlété [:rungaise de Phi!osophie. 81" itnnt!:a. i'1" 2, Ay-ril-.Juin 19!)0. pp.J5 - 63.
cultura. una relación, también, c-on los otros y que se pudiera llamar. disamos. la (ti
actitud crítica.
Por supuesto que Ustedes se asombrarán al escuchar que haya algo corno una
trctitud crítica y que sería específica de la civilización moderna cuanclo. conlo
sabemos. ha habido tantas críticas" polémicas, etc. )' que incluso los problernas
kantianos tienen. sin duda. orígenes más lejanos que los siglos XV I' XVI. S_q¡,Q. . ,.w-
I5p¡enlenlg 14ry-bié1, v_el gue se il!g!!g buqg_ar una unidad a esta crírica mienrras
|
r ^,LLt"
:ue. 9_!la p4rycg_c_o_llggryda pqr ¡lqtlllqlei-á, por funciOn, y diría que hasta por
p ro f-e s i ó n, a I a d i
!p ers i ó1, ?_ !q=d_el er_rdg q ia, a_ I a_pq{a ! gre¡on om í a.
- D;f¡üés ,G trüo; lá ¡iii6;-no exisre sinó én la relación con atgo disrinro ¿r
ella misma EJIA es instrumento. medio par? qn poryenir o una verdad que ella ni vvtl,ti- "

x'brániscrá.Ei"'á@minioénótqueq!9rejugarelpapelc1e v*u
policía v en el que no es capaz de hacer la ley. Todo ello hace que la crítica sea una il
luryiln gue ¡_está subordinada\ a lo que, positivamente. gonstituyen 14 fil 1r" la
¡'.YitÜ'ct;
t'!'''i":tJ-'t'
ciencia, la política. la moral, el derecho. la literatura. etc. Al mismo ticrnpo.
cualesquiera fuesen los placeres o las compensaciones qLle acompalian a esta curiosa
.Tryicbqgll-a,c-rít!ca, parece que ella lleva consigo muy regulannente. casi siempre. ---t 'l
rro sólo ?lguna t-tnne utilidad,que reivindicapara sí, sino Le¡l_b!q! qqq_a ella subyace A;Lr* "j;; 'ut
'
+
)
Lrna suefte de imperativ,q má1gglpIal. má¡_ ggn_e_1ql_qu!_qgg_._l de 3rpaftar_los enores..i 'Yv¡' ' ,,r-
v-'\

:*!- -l
Ia¡' algo en la crítica que guarda parentesco con la virtud. En cierto modo- cle lo que
vo quería hablarles era. precisamente, gg:lq4g]{gdg¡jlica cornorr¡tu_{_
94 gg¡.9lal- --i

2. UNA HISTORIA DE LA *ACTITUD cRrrrcA": CRITICA y


,4Ll FKLÁ.RLING
I]qy-guc-!u-s-rqlgs_- camjnqs pa14 lace¡ la,,.hi_storiu 4*._,ql!a Lq@rlc-c_ñrjcaj
Quisiera sirnplemente sugerirles este que. repito, es un caminó posible entre muchos
otros. Propondría la siguiente variación.
La pastoral cristiana" o la iglesia cristiana en cuanto ella clesplegaba una
actividad precisarno# y específicamente pastoral. desarrolló la si-suiente idea. por
lo dernás. singular y c-ornpletamente extraña a la cultura antigua. 9_A{u_iq4!},-tll-1t¡¡,
,\j cualquiera fucse su edad" su status, y a lo largo de su vicla y en el detalle dc sus
;,' acciones. debía ser_gobernado y debía dejarse goberna-r. Es decir.;gq dgigS!9_!acia.
' stt salt'ación (salttt) por alguien a quien estuviese unido mediantefu¡fA"fq-f4gl_r.ip")
global. p.e_ro al mismo tiempometiculosa. dptalladg_y_-ob=edig$g. f,sta operaci(rn cle ,

clirección hacia la salvac!ó¡ baio lni *fr.lOr ¿. obediencia" áebe ocunir en Lrna
¡L
tj' ,

,tfip]g{91491éx-aonla verdad: verdad entendicla colno doÁma: verdad en la rnedida en


i ' ":: rr'i'
qtrc esta dirección rllpllca un cierto , 1llgdo de co-¡¡oclmle¡-to particqlar .- , -: *-! r.

-!¡div¡!g¿!¡4anre cle loslñividuo.s; y nnarmÑé. en la *"liáá én qrr. .tto cliiección I


se despliega como una técnica reflexionada que implica rgglal _generalcs:. .,,,
c{Lngglfltor lai}icglare¡, p....pioi*ei;4g d9 exqggg .oni¡riónés. égtieuiitnr.',
etc.
t
"r
ti'

No hay que olvidar. después de todo, que aquello que. durante siglos. se
llanró en la iglesia griega/?furyg technón y en la iglesia romana latina ctrs ctrtirmL. cra
precisalnente la dirección de consciencia: era el arte de *tiempo
gobernar¡los hombres. Por
supuesto que este afie de gobernar perrnaneció mucho iigaao a prác:ticlrs
rclativamente lirnitadas. incluso en la sociedad medieval, ligado a la existencia
conventual" ligado a y practicado sobre todo en grupos espirituales relatir.-arneltte
restringidos. Pero creo que, a partir de!_rfgl_oJJ y antes de La Refbrma, se puedc
decir que ha habido una verdadera explosión del arte de gobernar los hombres:
explosión que puede entenderse en dos sentidos. Primero. colno un alejarnientg de
sligriginal núcleo religioso; digamos, como laicización. expansión hacia la socieclacl
civil de este tema del artc de gobernar lcls hombres y de los métodos para hacerlo"
Segundo" como una diseminación de este arte de gobernar en dorninios variados
tales cótno gobernar.lcls niñosl los pobres y los menJlgor. una familia, una casa. los
c"iércitos. las ciudadés- los E,stados. su propio cuerpo, su propio espíritu.
*- "¿Cómo gobernar?"; creo que ha sido esta una de las presuntas
fundalnentales entre todo lo acontecido en el siglo XV o en el siglo XVI. Pregunta
lundamental cuya respuesta ha sido la multiplicación de todos los artes de gobernar
pedagógico. arte político. arte económice- y de todas las instituciones de
-arte
gobierno" en el amplio sentido que la palabra gobierno tenía en esa época.
Ahora bien. esta "gubernamentalización" (gouvernamentalisatiort).' que tne
parece bastante caracterí:;tica de esas sociedacles del Occidente europeo en el si-elcr
XV" creo que no puede ser disociada de la cuestión relativa a la pregunta"¿,cómo no
ser gohernado'|". No cluiero clecir con ello que a la gubernantentalización sc habría
rlpuesto- en una suertc de cara-a-cara, la afirmación contraria: "'no querelnos ser
gobernados" )'no queremos ser gobernadas en absoluto". Quiero decir que en esta
gran incluietud en torno a la manera de gobernar y en la investigación sobrc las
lraneras de gobernar" se destaca una perpetua pregunta que sería: ",,cómo no ser,
gobernado de este modo. por tal cosa. en nombre de estos principios. con rnira a ,
I
tales ob.ietivos v por medio de tales procedimientos; no así, no para eso. t1() por
ellos'/'' trntonces. si se le otorga la amplitud e inserción histórica que creo lc
corrcsponde a ese movimiento de gubernamentalización, tanto de la sociedacl corlro
clc los individuos, parece que se pudiera colocar. aproximadamente. del lado de esta
últirna pre-eunta lo que llamaría la actitud crítica.
Frentc y colno contraparte de las artes de gobernar. o más bien corno
contpañera y adversaria a la vez, como manera de dudar de ellas, de recusarlas. de
limitarlas. de encontrarles una justa medida. de transfbrmarlas, de buscar un escape
de esas fbrmas de gobernar o. en todo caso. un desplazamiento a título dc- relicencia

' Aunc¡ue e'n español existe el ténnino "gobernación". su significacio nos parece demasiado general para
traducir la idea del autor. Esta se corresponde. niás precisamente. y como se notará rnás adeiante en el
lexto. con una acentuacicin operativa del significado del adjetivo "gubernamental": a saber. "pertellecicnfc
al -lttbierno del Estado; respetuoso o benigno para con el gobierno o favorecedor del--plincipio dc'
aqrqridacl' ( D.R.A.E.. I 970).
csencial. pero.lambién y por ello mismo como línea de desarrollo de las artes dc
-eo[err]fl, habría habido algo que nació en Europa en ese momento. una suerte de
fbrma cultural general, actitud moral y política alavez. manera de pensar. erc. que
Sirnplernente llamaría el arte de no ser gobernado o. incluso. el arte de no ser
gobernado así y a este precio. propondría entonces, como primera definición de la
-:3
-crítica esta caracterización general: el arte de no ser gobernado de una ciefta ffranera.
Me dirán que esta def-rnición es, a la vez.tanvaga. tan general. tan débil. ¡lror
strpuesto! Pero creo. no obstante. que ella permite resaltar algunos puntos cle anclaje
prccisos para lo que intento llamar egt:lgd
_c-1¡1!9q, Qon_puntos de anclaje históricos.
cl¿rro está. y que pudieran f,rjarse del siguGnte modo.
1' ) Irn una época en que el gobierno de los hombres era esencialmente un ¿lrtc
espiritual -- o una práctica esencialmente religiosa ligada a la autoridad cle una
Iglesia. al magisterio de una Escritura-- .no querer ser gobernado de tal rnoclo.
era escncialmente buscar en las Escrituras una relación distinta a la que estaba
ligado el funcionamiento de la enseñanza de Dios. No querer ser gobernado. cra
una cierta manera de rechazar" recusar o limitar (dígasc como se c¡uiera) el
tnagisterio eclesiástico; era el retorno a la E,scritura; era la cuestión relativa a lo
auténtico de la Escritura. de lo que había sido efectivamente escrito en la
Escritura: eralapregunta por la especie de verdad de la Escritura en la Escritura a
pesar" Ial vez. de lo escrito, y hasta llegar incluso. finalmente, a la preeunta ntu1,
sinrple: ¿,es verdadera la Escritura? En resumen, desde Wy'cliflb hasta Pien.e
IJa" ie la crítica se desarrclló. en buena parte. que rne parece cic primei:a
importancia y no exclusiva por supuesto, en relación coil la Escritura. Digamos
que. históricamente. ia crítica es bíblica.
?" ) No querer ser gobernado, no querer ser gobernado de un cierto nlodo" es
.también no querer aceptar esas leyes invocadas porque ellas son injusras. porque
en su antigüedad. en la magnitud más o menos amenazante quc les da el soberano
hoy día. esconden una ilegitimidad esencial. La crítica es, por tanto. descle este
punto de vista" lrente al gobierno y a la obediencia que exige, la clposición cle los
dcrechos universales e imprescriptibles a los que todo gobierno. cualquiera sea --
monarca. magistrado" educador. padre de familia- deberá sorneterse. l::n
reslllnen. si se quiere. encontramos aquí el problema del derecho natural. -- .\*
3" ) Finaltnente" "no querer ser gobernado" es, por supuesto, no accptar comc)
.vet4.pcl l-q- que una autoridad dice que es la verd.aQ; o, al rnenos, es no accptarlo
por el sirnple hecho de que una autoridad diga que sea verdad;.es no aceptarftr a
menos que uno mislno considere como lruenas las razones esgrintidas para

cerlidumbre fiente a la autoridad. ¡


Tenemos áii üna tripió óoñespondencia. La Biblia, el derecho. la ciencia: la
escrilura. la naturaleza,la relación consigo mismo: el magisterio. la ley" la autoriclaci
del dogrnatismo. Se ve como eljuego de la gubernamentalización1,de la crítica. uno
con respercto al otro, han dado lugar a fbnómenos que son" creo. claves elr la historia
de la cultura occidental, -ya se trate del desarrollo de las ciencias filológicas. del
dcsarrollo de la reflexión" del análisis jurídico o de la reflexión lnetodológica. Pero.
sobre todo" se \¡e qr-ie el núcleo de la crítiqa es, esencialmente. elhaz. de relacioncs
qlte ata cl poder. la verdad y el sujeto, uno a otro, o cada uno a las otr,os dos- Y si la
gubernatnentalización es ese movimiento por el cual se trataba. en la realidacl
lnisma. de una práctica social de sujeción de individuos por medio de lnecanismos
dc poder que reclatnan para sí una verdad-; pues bien, diría que la crítica cs cl
lnovimiento por medio del cual el sujeto se arroga el derecho de interro-qar a la
verdacl sobre sus efectos de poder y al poder sobre sus discursos cle verdacl. Iln otras
palabras. la crítica será el arte de la in-servidumbre voluntaria. el arte de la
indocilidad reflexiva. La. crítica tendría esencialmente por función la des-su.jeción cn
e l.f uego de lo que pudiérarnos llamar la "rrolítica de la verda_d-. 'l
l,n relación con esta definición de la crítica. y a pesar de su carácter tanto
ernpírico coltlo aproximado y deliciosamente lejano en relación con la historia que
sobrevuela" tendría la arrogancia de pensal'que no es muy diferente de aquclla clue
daba Kant; no precisamente de la crítica sino de algo distinto. No es rnuv le.iana. cn
dcflnitiva. de la que él daba de la AuJklcirung.
En ef-ecto. resulta característico que, en su 1ex!o de ]784 sobre qué es ia
.ü(kltirurtr¡i. Kant haya definido la AuJklarung en ffi#fi"téón un cierto cstaclo de
tutcla (lninoría) en el cual se habría mantenido, y mant*enido autoritariarncntc, la
hr-rn-rarlidad. En segundo lugar, él definió tal estado de tutela: lo caracterizó conro
runa ci¡rrta incapaciclad en la c]ue se tendría a ia hr¡rraniij¿id, incapaciriaci rjc, s,*:n irsc
(cada cluien) de su nropio entendirniento sin la dirección de otro. L,l ténnino qtie
ctnplca aquí es leiten (gobentar) que tiene un sentido religioso históricarnente bicrn
dellnido. En tercer lugar, creo que es de particular importancia el que Karyt 1141,.r¡_
deljal4o-gq!-a i4qj1pa_c1d-ad mediante una cierta c-orrelación entre, por una parte. una
autoridad (o exceso de autoridad) que se r-ierc-e y que mantiene a la hurnanidad cn
cse estado de minoría y. por otra parte" algo que él llama lalta de clecisión ¡. de
coraje. En consecuencia. esta defrnición de la Aufklcirung rro va a ser sirtrplc-mcnte
trna süe'lts de d.efinición hjstóricajl eqpec_qlatl"vA; habrá algo. er-r elia que, sin duda.
rcstrltaria ridículo llamar prédica; es más bien, en todo caso. un llarnado al coraje
qrie Kant lanza en csa descripción de la Aufklcirung.
No ha1' que olvidar que el texto de Kant era un artículo de periódico. I{abría
:>"- qrtc hacer un estudio sobre lgs relaciones de la filosofia con el periodisrno a partir de

' [;sta es la prinrera re ferencia explícita púbtica del autor ai conociclo


¡, texto de Kant. Cinco años ntás trr6e.
fjottcattlt volverá a insistir. más cristalinamente, en su interpretación del iexto kantiano con ocasirin del
inicitr cle su curso del (-ollege de f-rance de 1983. En esa iección aprovecho el texto cle Kant en un senliclo
tnu\ sitrlilar al cle esla conferencia del año 1978. Esa lección dió origen a dos textos cuvas ref-erutcias se
indican aquí cn sus versiones originales (en la segunda de elias es en Ia que. explícitamente. sc reiurcrpreta
ei lcrrr¡ dc Kant):
t '' [,,'n
r'()un in¿ít¡t": ilIagtzine LiÍtéraire, N" 207. ]981.
o "Qu'cs!-(e qti'r ie.s Lumíér¿ts'?"; ll'Iagazine Lifiéroire, N'.i0q, i 99-1. (Veáse
mi tradLrcción cotnerrtarla
en' Actual.No 28. 1994. N,jérida'!.
llnes del si-elo XVIII... Es rnuy interesante notar a partir de qué momentcl los
{il<isolbs intervienen en los periódicos para de_cir.-algo-qU,q_-pgra. q!los resulta
lilosólicarnente interesante, y que, sin embargo, se inscribe en una cierta relación con
el público con ef-ectos de llamado, de solicitud.
Iln fin. no es casual el que, en este texto sobre la Au/klarung, Kant señalc
colno e.icmplos del rnantenirniento de la humanidad en estado de minoría -\,. etr
consecuencia. como ejernplos de puntos sobre los que la Auftlarung debe levantar
ese estado de minoría y hacer mayores de algún modo a los hornbres precisamcnte
la religión. el derechq y el conocimiento-.
Lo que Kant describía como la Auftlc)rung. es lo que intentaba describir. hace
' un rato. oomo la crítica, colno esa actitud crítica que vemos aparecer como actitud
específica en Occidente a partir, creo. de lo que ha sido históricamente el gran
proceso de gubernamentalización de la sociedad. Y. en relación con esta Auftlcirung
(cu¡:a divisa. bicn conocida y que Kant recuerda, es Sapere Aude'. no sin que otra
l'oz. la de Federico II. diga en contrapartida "que razonen tanto collo quieran
sicmpre v cuando obedezcan"), ¿cómo va a definir Kant la crítica? f), en toikl cast-r"
¡ruesto que no tengo la pretensión de retomar aquí lo que era el proyectcl crítico
kantiano en todo su rigor filosófico me lo podría perrnitir delante cle serne'iante
auditoric¡ de ftlósofbs, no siendo -no yo mismo filósofo sino apenas crítico " coll
rcspecto a esta At{kkirttng ¿,cómo podría situarse la crítica propiamente dicha'?
Si. efbctivamente. Kant llama Aufklcirung todo el movirniento c'rítico
prccedente. ¿córno va a situar él lo que entiencie por crítica'J Yo diría --.v.. csto sorr
cosas cotnpletamente infantiles- que en relación con la Aulklcirune la crítica será. a
los oios de Kant. lo que él va decir al saber: ¿Sabes bien hasta dónde puedes saber?.
razona tanto como quieras, pero ¿sabes bierr hasta dónde puedcs raz.onar sin peligro?
En rcsurlen, la crítica dirá que nuestra libertad se juega menos- en lo qLle
ctnprendelnos. con más o menos cora.je, que en la idea que nos hacemos de nuestro
conocirniento y_._de s-u,s límlles_. En consecuencia. en lugar de dc-iar decir a otrc¡
"obede:ced ". es en ese rlofiIento. en el que uno tendrá una idea justa dc su propio
conocimiento" que se podrá descubrir el principio de la autonomía y no tendrh que
cscuchar más el ohedeced: o. más bien, que el obeclececl eslará fundaclo en la
autonolnía mism?-
No tne detendré a mostrar la oposición que habría, en el caso de Kant. entre cl
arrirlisis tlela AttJklcirung y el provecto crítico. Creo que sería fácil rnostrar que" p¿lra
Kant rnismo. el coraje verdadero de saber que era invocado por la Aufklcirt,rng
ctlnsiste en reconocer los línlites del conocimiento. Sería lácil rnostrar que para él la
autonomía está le.ios de ser opuesta a la obediencia a los soberanos. Kant l'rió a la
crítica, en su empresa de des-sujeción en relación con el juego del pocler y, de la
. verdad, colrlo tarea primordial" como prolegórneno a toda AuJklcirung presente ¡.
,f
utura, conocer el conocimiento.

6
3. T]NA DEFENSA HISTORICA DE LA VIGENCIA DE LA "ACT'ITUD
CRITICA''
No quisiera insistir más en las implicaciones de esta suerte de desplazamiento
entre AuJklc)rung y crítica que quiso marcar Kant. Simplemente. quisiera insistir. en
cl aspecto histórico del problem4: aspecto sugerido por cuanto aconteció en el siglo
XIX. [.a historia del siglo XIX ha dado mucha más importancia ala continuación cle
la etnpresa crítica, tal como Kant, en cierto modo. la había situado cn rctiro ccln
rcspecto a la Aufkkirttng. que a la Au/klarung misma. Dicho de otro modo. la
historia dcl siglo XIX-y por supuesto, la historia del siglo XX rnás aun-parccía
deber. si no dar larazón a Kant, al menos ofrecer una solidez concreta a esta nueva
e'specie de actitud crítica, a esta actitud crítica en retiro con respecto a la
;,
AuJkliirung ), cu-r-a posibilidad había abierto Kant. I
Tal concreción históripa, que parecía mucho más una ofienda a la crítica
kantiana que al coraje de la Au/klcirun-s, correspondía simplernente a csros rrcs
rasgos fundamentaleg: en primer lugar, una .gie--ncia positivista: es decir. clándose
con flanza fundamentalmente a sí misma, cuando al mislno tientpo era
cuidadosamente crítica en relación con cada uno de sus resultados; en segundo
lugar. el desarrollo de un Estado o de un sistema estatal que se daba a sí rnisrno
como tazón y colno racionalidad profunda de la historia y que, por otra partq. ,

escclgía los procedimientos de racionalización de la economía y de la socieclad conirr


-sus instrumentos. Dc allí se desprende el tercer rasgo; en la .juntr-rra cle ese
pclsitivisrno cientifrco y del desarrollo de los estados surge una ciencia de un Estadcr
o- si se qttiere, un esta-tismo. Surge entre ellos un estrecho is.iido de relaciol,les en la
nredida en que la ciencia u jugar un rol ,ádu ,"t rnás detenninante cn el
"t
desarrollo de las fuerzas productivas y. por otra parte, en la rnedida cn que los
pcrderes de tipo estatal van a ejercerse cadavez más a través de coniuntos tócnic:os
re flnados.
Por ello. la interrogante kantiana de 1184. Was isr AuJklarung? (o rnás bien la
manera en que Kant en relaciórt con esa pregunta y con la respuesta que de ella
olieció intentó situar su empresa crítica): esa interrogante sobre las relaciones crrtrc
'4ulklt)rung y Crítica va a tomar. de manera legítima._la postura de una clcsconfianz¿i
o. en todo caso. cle una interrogación cada vez más suspicaz. Interrogante que se
resume en esta pregunta: ¿De cuáles excesos de p-gder, dg quál. :
gttbername.nlalizgclon (cada vez mái amplia e inaprehensible en cuanto se
iustifica
tomando collto base una cierta razón') no es esa .misma . ft_zó¡ historicarnente
rcsponsabJg?, " ;' i
Ahora bien. creo que el devenir de esta última pregunta no ha sido el mismo
etl Alcmania y en lrrancia. Ocurrió así por dos razones históricas y dignas cle análisis
dada su cornplejidad.
(irosso ntodo pudiera decirse lo siguiente. f:n
$lemani_a. quizás menos por
causa del reciente desarrollo de un Estado nuevo y racional que por causa cle ia rnuv
arrtigua pertenencia de las universidades a la l4/issenschaft v a las estnlcturas
adrninistrativas ), estatales, se desarrolló esa sospecha de qge hay alg<l cn la
racionalización, y quizás incluso en la misma razón. que es responsable clel exceso
de poder. Esa sospecha se desarrolló sobre todo en lo que pudiera llamarse una
izquierda alemana. En todo caso. desde la izquiercla hegeliana hasta la Escuela cle
Frankfurt ha habido toda una crítica del positivismo. del objetivismo. de la
racionalización. de la techné y de la tecnificación. Se trata de una crítica clel
pro)'ecto lundarnental de la ciencia y la técnica teniéndo como ob.jetivo hacer
aparecer las conexiones entre una presunción ingenua de la ciencia. por una pane-
),
las formas de dominación propias de la confonnación de la societlad
contemporánea. por la otra. Puede tomarse como ejemplo el caso de Husserl. el cual"
sin duda. f'ue. cntre todos, el más ale.jado rle lo que pudiera llamarse una crítica de
izquierda. En efecto. no hay que olvidar que Flusserl en 1936 ref'ería la crisis
cotttemporánea de la humanidad europea a Llna situación en la que se destaca cl
trrroblerna de las relaciones entre conocimiento y técnica. entre épistemé 1' techné.
En Francia las condiciones del ejercicio de la filosofia y de la reflexión
política han sido muy dif'erentes. Por ello la crítica delarazón presuntuosa y de sus
ef-ectos específicos de poder no parece haber sido llevado de la misma rnanera.
Pienso que sería del lado de un cierto pensamiento de derecha, en el curso de los
siglos XIX y'XX, donde se encontraúa la misma acusación histórica ala-azón o a la
racionalización en nombre de los ef-ectos de poder que ella conlleva. En toclo caso. el
hloquc' confbrmado por la llustración y por la Revolución irnpidió, sin cluda. de
manera general que hubiese un cuestionamiento real y profundo de la relaciítn entre
racionalización y poder. Quizás también, el hecho de que ia ltefbrma
que creo que ha sido en sus raíces más profundas, el prirner movimiento -es clccir. lo
crítico
entendido como arte de no ser gobernado--no haya tenido en Francia la arnpliturd
1'
el óxito que conoció en Alemania pennitió que, en lrrancia, esta nociírn dc
Auftltirung. con todos los problemas que planteaba, no haya teniclo una
signilicación tan amplia ni una referencia histórica de tan largo alcance corno en cl
caso de Alemania.
Podría decirse que, en Francia, nos conforrnamos con una ciefta r.,aloración
política de los hlósofos del siglo XVIII al ticrnpo que se descalifica el pensanrienrri
cle la Ilustracicin corlo un episodio menor en la historia de la filosofia. Por el
ccrntrario" en Alemania" lo que se entendió como AuJktcirung fue consiclera<Jo --para
bien o para mal. poco irnporta; pero. ciertamente, siendo un episodio importantc--
corlro una sueñe de manifbstación espectacular del profundo destino de la razón
occidenta-1. En todo el período que sirve de referencia a la noción de la Auflelitrung.
desde el siglo XVI al XVIII. se intentó, por una parte, descifrar o reconocer la línca
dc pendienle más marcada de la razón occidental, mientras que. por otra parte- firc
nrás bien la política a la que estaba ligada la Affitdrung la que fue objeto cle urr
examcn de sospecha- Esta es. de nranera lnu)' general" la división que caracteriza cl
rnodo corno. en Alemania y en Francia" fue planteado el problerna de la Atlkltirtrng
en el curso del siglo XIX y' durante la primera mitad del siglo XX.
Ahclra bien. en Francia la situación ha cambiado en estos últimos años en
rclación con este problema de la Adklárung (con la inmensa importancia que este ha
lenido para el pensamiento alemán, desde Mendelssohn y Kant pasando por I{egel.
Nietzschc. l{usserl. la Escuela de Frankfurt. etc...). Me parece que en Francia h¿i
lfegado una época en la que, precisamente ese problema delaAuflrlcirttng. puede ser
rctomado en una I'ecindad muy signiflcativa con" digarnos. los trabajos de la f:scucla
cle frrankf-urt. Para ser breve, podemos decir que esto no debiera sorprender---,
-y
gracias a la fbnomenología, y a los problemas que ella plantea. nos lue devuelta la
pregunta por la Aufklcirung. En efecto, esta nos fue devuelta a partir dc la pregunta
por el sentido ,v por lo que pueda constituir al sentidcl. ¿Cómo puede ocurrir quc-
ha1'a sentido a partir del sin-sentido? ¿Córno nos llega el sentido? Preguntas esras
que son perfectamente complementarias de esta otra: ¿Córno es qlte el gran
Inovimiento de la racionalización ncls condujo a tanto ruido, a tanto furor" a tanto
si lencio 1' mecanismo sombrío?
Después de todo no hay que olvidar que La Nausée es. con una dilbrencia cle
escasos meses. contemporánea con la Krisis. Fue sólo después de la guerra. gracias
al a-nálisis de la idea de que el sentido no se constituye sino por sistemas cle.
restricciones característicos de la rnaquinaria significante. 1,' gracias al análisis dcl
hecho de qüe nó hay sentirdo sino por efectos de coerción propio, de cstructuras quc.
por trna extraña perspectiva. se reencontró el problema entre ratio y poder. Del
niisrno t.ncrdo, pienso (y esto. sin duda, es un estudio por realizarse) que los anirlisis
clc historia de las ciencias. toda la problematización de la historia de las ciencias
(que tarnbién. por supuesto, tiene sus raíces en la fenonienología pert) quc. en
l'-rancia" tiene otra historia rnu1,' diferente a través de Cavailles, Bachelard. (]corses
Can-eLrilhem). vale decir. el problema histórico de la historicidad de las ciencias nr¡ '
deja de tener ciertas relaciones y analogías eco. hasta cierto punro
con el problerna de la constitución del sentido. -haciendo
Esto puede fbnnularss' con la ,
pre-Qunta: ¿córno nace y cómo se forma esta racionalidad (científica)" a partir de al_eo
que..es otra.cos,a? He aquí la recíproca y el inverso del problema de la Au.fkkiruttg:
;
¿córng ocur[e-que Iq r1gigtalaap"Lén_g9_4_dgz_g? ?l fu1_o*1 dgl_poder? ,l
Ahora bien. parece que tanto ias investigaciones sobre la constitución del
sentido ---gon, el descubrimiento de que el sentido no se-_ gonrlilp),g sino por
estry.c!_LlJ?!-4g cggryión- del slg_nificante-, como los análisis hechos sobre la hisioria
de la racionalidad científica los efectos de restricción ligados a su
-con de modelo5-- no han hecho otra cosa quc
institucionalización 1' a la constitución
verificar, collto por un corto día y a través de una especie de resquicio univcrsitario.
Io c1t-tc fue- después de todo, el movimiento de fondo de nuestra historia desdc hace
un siglo. A fverza de tantos cantos sobre la falta de racionalidad de nuestra
orgatlización social o económica. nos encontrarnos fiente a no se si dellasiada o
insuficiente razon pero, en todo caso. seguramente fiente a exageraclo poder. A
luerza de escucharnos los cantos sobre las promesas de la revolución. no se si doncle
ell¿r sc ha producido sea buena o mala. nos encontramos frente a la inercia dc un
- poder que se mantenía indefinidamente. A fuerza de escuchar los cantos dc la
oposición entre las ideologías de la violencia y la verdadera teoría científica cle la
sociedad" del proletariado y de la historia, nos hemos reencontrado con clos lirnnas
de poder que se parecían como dos hermanos: fascismo y estalinismo. Retorno. cn
consccuencia" a la pregunta ¿Qué es la Au/klcirung? Y de ese modo se reactir a. para
nosotros. la serie de problemas que marcaron los análisis de Max Weber: a saber.
,' ¿,Qué ha1' de esa racionalización de la cual convenimos que caracteriza no solo al
pensamiento y a la ciencia occidentales desde el siglo XVI. sino tarnbién las
relaciones sociales. las organizaciones estatales. las prácticas económicas 1'. tal vez.
hasta el comportamiento de los individuos? ¿Qué hay de esa racionalización en sus,,,
el'ectos de restrigciórt y,quizás,*de obnubilación, de implantación masiv'a clecientc
¡
-\' nunca ctiestionada radicalmente- de un vasto sistema científico y técnico'/ 'i.

l-ste problema de ¿Qué es la Au-fklcirung?. que estamos cornplctanrente


obligados en Francia a retomar sobre nuestras espaldas, se puede abordar por
dil-erentes caminos. El camino por el que quisiera abordarlo que me
-quisiera
cre)reran- no lo trazo" absolutamente" ni en un espíritu de polérnicani tampoco cle
crítica". En consecuencia. he allí dos razones que hacen que yo no busque otra cos¿i
qLle marcar difbrencias y, de algún modo. ver hasta dónde se puede rnultiplicar.
desrnultiplicar. delnarcar unas con respecto a otras. desencajar, si así se quicrc. las
lonnas de análisis de esteproblema delaAufklcirung que es, quizás, clespués de todcr
el problema de la filosofia moderna.
Al abordar estc problerna que nos hace fiaternos con ia Escuela de Frankfirrt
c¡uisiera hacer notar qr,re. de todas maneras. tomar la Au/kiirung cotrro la cuestión
ce¡rtral quiere decir" con toda seguridad. varias cosas.
ltn principio" quiere decir que uno se compromete con una cierta práctic:a que
llamaría histórico-filosófiqa y que no tiene nada que ver ni con la frlosofia cle la
historia ni con la historia de la filosofia. Una cierta práctica histórico-fllosófic¿r
quiere decir que el dorninio de experiencia al que se refiere ese traba.io filosófico no
cxcluye de la reflexión ningún otro dominio de experienciq. No se trata allí de la
experiencia interna ni de las estructuras fündamentales del conocirniento cientí1lco.
pero taÍllpoco de un ccnjunto de contenidos históricos elaborados en otra partc.
preparadtls por los historiadores y retomados, de lnanera elaborad¿r. colno hechos.
[)e hecho. se trata, en esta práctica histórico-filosófica, de hacerse su propia historia.
clc f-abricar. como por figción, la historia que estaría atravesada por la preeunla sobre

'Quizá sea útil recordar que. más arriba, el autor ha hecho notar claramente su distanciamiento cle Ia lacna
critica en el sentido transcendental kantiano. sin aparlarse. <lesde iuego. del prolunclo senticlo análitico quc
l¿r caracteriza. l'anrbién pudiera resultar de interés referir lo que más tarcie clarif.icri corno sr¡
distanciarnientcl de la polémica: "Es cierto cpte no me gusta estar tnvolucraclo en polémicas...
euicn.sait
polénico, procede encapsuludo en privilegios que pos'ee cie antemuru¡ ),1 clue nunLtct ctceptaríu clue sc
t'uestit¡nen... lo persona c¡ue él con/ronta no es un copartícipe en la btisc¡ueda de la t,ertlud, sints ttn
odver'surio, ttn enernigrt clue estú ec¡ttit,ocado, es peligroso 1,, por encle, e,s a/guien cu1,a pr¿pitt cti.ttctl.tLt
L'()t¡sliltt,)'e uno omend:o." (M. Foucaulf,"Polemics, PoliÍics untl Problemafizaliotts" in P. Rabinorv (F.cl.)
futtatll Bertclg. I 984. pp. 38 I -2)

t0
Ñ -las relaciones entre las estructuras dq racionalidad que articulan el discurso
rcrdadcro ¡ los.mecanismos de suj.e'cián ligados u .rá, discursos. Fs esra unr
I, práctica
en la que. sin dificultad, se nota un desplazamiento <Jeltle los ob.ic-tos
históricos. habituales y farniliares para los historiadores. hacia el problerna del suictr-r
,1' de la verdad del que no se ocupan los historiadores. Iguahnente puede notarse que
en esta práctica se invierte el trabajo filosófico. el pensamiento filosófico" el análisis
fllosóficcl en contenidos empíricos diseñados por ella rnisma.
Por ellcl es que los historiadores, fiente a este traba.jo histórico o filosóhco.
dirán: "Sí. sí, por supuesto. puede ser... en todo caso. eso no es nunca"
cclrnplctatnente. historia": esto es el efecto ruidoso de aquel desplazamiento hacia el
su.ieto r.' la verdad al que me he referido. Los filósofos. por su parte. si bien no todos
ttrtrlan aires de presa de cacería herida ('"píntades offensées"), generalmente piensan:
"la filosolia. a pesar de todo, es francamente otra cosa": esto se debe al cf'ecto cle
caícla debido a ese retorno a una empiricidad que. incluso para sí misma. no está
sarantizada por una experiencia interior. Demos a estas voces laterales todo la
irnportancia que tienen; por lo demás, grandísima. lndican, al rnenos negativarncnte.
quc estatnos sobre el buen camino; es decir" que a través de conteniclos histtiricos
clue uno elabora y a los que se está ligado, porque son verdaderos o porque valcn
como verdaderos, se plantea la pregunta:¡l,Qué es lo que, entonces. soy 1'o qué ,

peftenezco a esta htunanidad, quizás a esta Tranja. a este rnomento. a estc instante dc ,{
humanidad que esta sujeto al poder de la verdad en general y de verdades en
particular?l
,;..- Ill piopósito dc desubjetivar la cuestión {rlosófica r¿curriendo al conteniclo
histórico y de liberar los co.nlenidos históricos gracias a la interrogaqj-órl fqbfq lql
elbctos de pode,r. que los qf9ct4 en virtud de la verdad que dicen revelar" corresponde
a la primera característica de esta práctica histór.iso-filosófica.
I-.n segundo lugar. esta prác-tica histjr-rico-filosó.f,rc:a sc e'ncuentra.
' er.'identelnente. cn una relación privilegiada con una cierta época empíricamcntc
determinable. Aunque la deflnición de esa época es relativa y necesariarnente llcr.ja.
estár designada" sin embargo. como el momento de fbrmación de la hunranidad
Ittoclerna: Auftlcirwtg en el sentido extenso al que se referían Kant" Weber. ctc. [-.s
período sin fbcha fija y con rnúltiples entradas. puesto que se le puede de finir por
-Lrn
la ftrnnación del capitalismo. la constitución del mundo burgués, la puesta cn
práctica de sistemas estatales, la fundación de la ciencia moderna con toclos sus
correlatos técnicos. la organización de un cara-a-cara entre el arte cle ser gobernaclcr
1 el de no serlo de ese modo. Ese período def-lne, en consecuencia. un inmc-nso
privilegio de hecho para el trabajo histórico-filosófico porque allí aparecen^ cle algiur
nlodo, etl vit'o 1' en la superficie de las transformaciones visibles, las relaciones
errtrc poder. verdad y sujeto que dicho trabajo se propone analizar. Se agrega otro
privilegio en el sentido de que se trata de fbrmar, a partir de aquel traba.io. una
.matrizpara el recorrido de toda una serie de otros recorridos posibles.

ll
Digarnos que no es tanto porqlre se privilcgie al siglo XVllI. porquc nos
interesemos en é1, que reencontramos él problema de la Aufklcirurtg: diría- más bien.
qlle es porque se quiere plantear, de manera fundarnental, el problema de
¿,Qué es la
Atfkltirung'? que reencontramos el esquema histórico de nuestra moderniclad. Ncl se
tratará de decir que los griegos del siglo V son un tanto como los filósofbs del siglo
XVIII. o que el siglo XII ya era una especie de Renacirniento" sino cle i¡tentar vc-r
bajo qué condiciones, al precio de cuáles modificaciones o de cuáles
gcneralizaciones, se pueda aplicar a cualquier momento de la historia esa prc-qunta
de la Auftlc)runpi. a saber, relaciones de poderes" verdad y sujetcl.
Irste es el marco
-ecneral de la investigación que llamaría histórico-lllos(rlica.
f :n lo qtre sigue. intentaré mostrar cómo puede conducirse esa investigacicin
hoy clía.

4. UN RESCATE DE LA ..ACTITUD CRITICA'': LA INVESTIGACION


}{ I STORICO-FILOSOFICA
Más arriba me refería a que mi proposición consiste en traz.¿r. mu),
vagatnente. otras vías posibles en relación con las que me parecen que han sitlo.
hasta el presente. las de mayor empeño. En ningún modo debe cntenderse esto corncr
ulla acusación a esas vías de no conducir a nada o de no aporlar ningún resultaclo
válido. Quiero sirnplemente decir y sugerir lo siguiente:
Me parece que este asunto de la Auíklcirung Kant. a causa de Kant 1'.
con loda la apariencia de verdad, a causa de esa-desde separación entre Au/klc)rurtg t
C'rítica quc él introdujo- ha estado esencialmente planteado en té¡rrinos de_
conocirnierrto. Es decir. se ha partido de lo que fue el destino histórico clcl
conocitniento en cl motnentc de la constitución de la ciencia rnoderna: o talnbién. sc
ha buscado lo que )'a. en ese destino, marcaba los efectos de podc-r indefinid<ls a los
quc ese mismo destino iba a estar necesariamente ligado por el ob.jetivismo. cl
p<lsitivismo, el tecnicismo. etc.; o se ha relacionado ese conocimiento con las
condiciones de constitución y de legitirnidad de todo conocimiento posible o.
finalmente" se ha buscado cómo en la historia se había operado el paso fuera cle la
le,qitimidad (ilusión" eror" olvido" recubrimiento. etc.)
En una palabra. es el procedimiento de análisis lo que me parecc que. en el
fbndo. qucdó comprolnetido con el alejamiento de laAnfktarung. en el retiro {e la
Crítica en relación con la Adklcirung operado por Kant. Me parece que a partir cle
allí tcnemos un procedimiento de análisis que es. en el fondo. el que se ha seguido
con ma)'or frecuencia: un procedimiento de análisis que se podría denominar una
indagación sobre la legitimidad de los modos históricos del conocer. En todo cascr
luc así como tanto un cierto número de filósotbs del siglo XVIII corno también
Dilthey'. llabennas. etc. lo han entendido. Dicho de un modo más sinrplc- esc
procedimiento de análisis alejado de la Au;fktr)rung se formula como prcguntir
esencial la siguiente: ¿Qué idea falsa se ha hecho el conocimiento cle sí mismo. ir
qr-ré uscl excesivo se ha encontrado expuesto y, en collsecuencia. a qué clonrinaciirn
se e'ncuentra ligado?

t2
Pues bien" en lugar de este procedimiento que toma la fonna cle Lrna
inda-eación sobre la legitimidad de los modos históricos del conocer. se podrí¿r" tal
vez. pro)'ectar un procedimiento diferente. Este procedimiento podría tener como
entrada en el asunto de la Auftlcirung no el problema del conocimiento. sino el dcl
poder. Avanzaría no como una indagación sobre la legitimidad. sino como algo cluc
llamaría una prueba de "eventualización".-' Y. ¿qué quiere decir esto? Entenderíii por
procedimiento de eventualización aquí los historiadores debieran gritar clc
-y
espanto-- los siguientes aspectos rnetódicos:

4.1 El Carácter Arqueológico de la Investigación Histórico-Filosófica


En prirner lugar. tomar conjuntos de elementos donde se pueda descubrir. cn
prirnera aprclxitnación, o sea. de manera completamente empírica y, provisional.
, conexiones entre mecanismos de coerción y contenidos de conocirnientcl. Me retlero
\a mecanismos de coerción diversos y, puede ser iá-bien. .onJutlt* le-eislatil,os.
lreglarnentos. dispositivos materiales, fenómenos de autoridad. etc. F.n cuanto
concierne a los contenidos de conocimiento. se tomarán igualmente en su diversidad
v hetcrogeneidad. escogiéndolos,en función de los efectos de po_der de los que son
plllggere-s. 9g-la medida en que eltán validados por t.r puñ. ¿. un sisterna cle
99!-Agml9!t.o. Lo que se busca, entonces, no e.s sáber lo que cs cierto o filso.-
fLndarnentado o no, real o ilusorio. científico o ideológico, legítirno o abusivo,J.q
quc sc busca_es saber cuáles son los lazos. las conexioncs, que pucclen scr
¿e'rcrrcuIiertás, éntte *"tánit-os de coerción y elementos de conocilniento: los
¡fleggl4ó_-.:ltg¡ytg tde apJ)o_tr1¡_. a.ru.rollon enjre, e-cos rnecanisnros y eJ*
q{llclpl: lo que hace que un cierto elemento de conocimiento pueda tolnar cfl'ctos \
dc poder al cstar inserto en un sistema como un elemento verdadero. Drobable. I
Ef9tl9_9_f¡l*, r_lS qqe ñaié qge_un ctérto p;"ó¿dññ"ití;;i¡ion a,thricra ra '
.ftl".¡ ¿ l as j usti fi cñiones propiáa ¡lé un él ém eñio ñóioráí, "alcul a,ii,. lécn i carncnre
efiélf. etc. En este pritner niuei, en .ónréiueo. .ia. nó- se tráiá ,lc separar
legitirnidades ni de asignar errores o ilusiones.
Aún en este mismo primer nivel. me parece que pueden usarse dos palabras
que no tienen por función designar entidades" potencias o algo colno
transcendentales, sino únicamente pennitir operar, en relación con los clolninios a
los que se refieren, ¡¡¡_4 rq_du_cción sistemática de__v_algC*dlga¡Aes._uf_A ncutralizacirin
_clarificación de lo que, en r.in il.iti,
cn cuanto a los ef-ecf_o-q de&€!t!-!4g4_V_ ula
mome"to--tós-ftace ic.ptuOf.t y q;e ñá¿e qüé, éfectivamente. hayan sido aceptaclos.
--t [-.stas dos palabras son sober y poder.
Con la palabra saber me refiero a todos los pr_ocedlmie_rr_tgg y toclos los
-__Jb.
S1g9-tq-s dg-cgr-noc_i¡ri9! 9 ggg_son aceptables en un momeqto_ d4do_,v eli qn donrinio
definido. Por su parte, el tórmino poder no hace otra cosa que recubrir toda una serie
dc ¡lggqnismos pa!rqu14l_e.s, {efinibles y defrnidoQ, que parecen susceptibrcs dc

' . ' évenénrcnlialisaliott, Pardr¡nnez I'horreur ch.t mcttl,clijo Foucault. E,l autor se ha referido a esta noción. ai
rnenos explicitarnente. desde l'Archéolos :: du Savoir fl969).

l3
-tng!!i. comportamientos o discursos. Puede notarse enseguida que el papel que
cutnplen estos dos ténninos no es mas que metodológico; es decir. no se trata cle
d9s99bry, Po{ su intermedio, pi-iniipios generales de realidad. sjno de ti.iar. dc algfur
.
modo. el fienté del análisis, el tipo de elemento pertinente pa¡leste últinro. De cstc
tnodo" se trata de eyitar l.a tempran4 entr4dt gfl ia pers¡rectir,a dq Y
"s¿an? _d_e
fegitimación óorno lo hacen los términos de conocimiénio o dé clor¡inasirin. '[' --'-'--
Iguálmenie. G trata. in todo momento del anáiisis, de poder d;¡;r kii tenninos '
saber y poder- un contenido detenninado y preciso: tal elemento -a cle saber. tal
rnecanismo de poder. Nunca se debe considerar que existe un saber o zr poder: pcor
aún^ el saber o e/ poder que serían operativos en sí mismos. ,lqber poder n-o
1,
constituye m9s qge un marcg @yille) dei análisis.
Notemos que ese marco cle análisis no está compuesto por dos catcgorías clc
elelncntos que sean ertraños uno al otro; por un lado lo que sería saber" v por otro
lado lo que sería poder. Lo que decía de ellos hace un momento. los hace cxtcriores
uno al otro. Mas no son extraños, puesto que nada puede figurar oomo elemenlo clc
saber si. por una parte, no está en conformidad con un conjunto de reglas de
1'
restricciones características, por ejemplo, de un cierto tipo de discurso cientíllco en
una época dada y si" por otra parte, no está dotado de etbctos de coercion 1l-
silnplcmente. de incitación propias de lo que está validado como científlco. colrio
simplenlente racional o como simplernente recibido de modo común. etc. Viceversa.
nada pr-rede funcionar como mecanismo de poder si no se desplicga según
procedirnientos" instrumentos, medios, objetivos que puedan ser valiclados en
sistcmas cle saber más o menos coherentes. No se trata" por il tanto. de describir lo
qtle es saber ¡, lo que es podei y cómo uno reprimiría al otro o cómo el otro abgsaría
del primero: más bien se trata de describir un nexo de sabcr-poder quc pennita
aprehender lo que constitu,ve la aceptabilidad cie un sistema. ya sea el sistcrna dc li¡
enlbnnedad rnental. de la penalidad, de la delincuencia. de la sexualidad. etc.
l:n resumen. me parece que el camino, para nosotros. de la obscn'abiliclact
ernpírica de un coniunto (de un sistema6) a su aceptabilidad histórica (en la época
tnisma en que efectivarnente es observable) pasa por un análisis del nexo satrcr-
poder que lo sostiene. que lo retoma a partir del hecho de que es aceptado \, en
clirccción de 1o que lo hace aceptable. no en general. por supuesto. sino solamente
alli donde es aceptado colno tal sistema. Es sólo esto lo que pucliera caracterizarsc
colllo una comprensión en su positividad. Tenemos aquí" por tanto. un tipo de
procedirniento que, fuera de la inquietud de legitimación y, en consecuencia.
apartando el punto de vista fundamental de la ley- recorre el ciclo cle la positiviclacl"
,''-cndo del hecho de ia aceptación al sistema de aceptabilidad analizado a partir del
.fucgo saber-poder. Digamos que este nivel comesponde. aproximadamentc. a l¿t
Arqueolbgl¿. Pasemos a un segundo nivel.

" Añadinlos este término, aun cuando algunas veces no lo usa erplícitamente el arrtor. Sin duda. froucault sc
reflere aquí a la noción de "sistemas prácticos" que. posteriormente. usó en otros te\tos. Cl.
Qtr'¿st-L:e que
Les Lumii.re,s?. oo. cit.

It
t+
4.2 El Carácter Genealógico de la Investigación Histórico-Filosófica
F:n segundo lugar" se ve enseguida que. a partir del tipo de análisis clcscrilo.
slrrge. colno amenaza. un cierto número de peligros que no pueden de.iar de aparccer
con"lo las consecuencias negativas y costosas de semejante análisis.
Primera consecuencia. Esas positividades son conjuntos (sisternas) qlle no
están dados por sí mistnos, en el sentido de que cualquiera sea el hábito o el interós
que nos lo han podido hacer f-amiliares, cualquiera sea la tuerza de cegarniento de
los mecanismos de poder que ponen en acción o cualquiera sean las.justificaciones
que hayar-r elaborado. ellos no han llegado a ser aceptables por algún clerech<r
originario. Lo que se trata de sacar a flote. para comprender bien lo qr-re los ha
ptlciido hacer aceptables. es que justamente todo eso no estaba dado por sí misn-ro-
ntr estaba inscrito en ningún a priori, no estaba contenido en ninguna ar-rterioridad.
I lal' dos opcraciones que son correlativas. a saber, desprender las condiciones clc
aceptabilidad de un sistema y seguir las líneas de ruptura que marcan su emergcncia.
Que la locura y la enfermedad mental se superpongan en el sistema institucional v
científico de la psiquiatría no estaba dado por sí rnismo: tampoco estaba dado ei que
los procedirnientos punitivos. el encarcelamiento ,v la disciplina penitenciaria
r,'inieran a articularse en un sistema penal; del mismo modo no estaba dado que el
deseo, la concupiscencia. el comportamiento sexual de los individuos deban
ef-cctivamente articularse unos sobre otros en un sistema de saber
,v nonnaliclad
llamado sexualidad. El desencubrimiento de la aceptabilidad de un sistema es
indisociable del desencubrimiento de lo que lo hacía dificil de accptar: sLr
arbitrariedad en tétminos de conocimiento, su violencia en tirrminos de poder. cn
sufila. su energía. Por todo esto es necesario tomar en cuenta esta estructura para
seguir. de me.ior rnodo, los artificios.
Segunda conse-cuencia, también costcisa y negativa. Esos coniuntos (sisternas)
no sol-t analizados como suerte de universales a los que la historia aportaría. con sus
circunstancias particulares, un cierto número de modificaciones. Está claro qr-rc'
bttena cantidad de elementos aceptados. buena cantidacl de condiciones dc
accptabilidad. pueden tener tras de sí una larga carrera. Pero, lo que se trata de
comprender con el análisis de esas positividades son, de algún modo. singularidacles
puras: ni encarnación de una esencia, ni individualización de una cspecie.
Singularidad. colrlo la locura t:n el mundo occidental moderno: singularidacl
absoluta. como la sexualidad; singularidad absoluta. como el sistema.juríclico-rnorai ,

de nuestras puniciones.
No acudir a ningún recurso fundador ni permitirse un esoape hacía una lirrma
pura. constituy'e. sin duda" uno de los puntos más irnportantes rnás conteslables cle
1,
cste camino histórico-frlosófico: si no quiere inclinarse ni hacia la filosofia dc la
historia ni hacia un análisis histórico. debe mantenerse en el campo <le inmanencia
dc las singularidadcs puras. ¿Y, en ese entonces. qué? Ruptura. discontinuidacl.
singularidad. descripción pura. cuadro inmtivil. ausencia de explicación. lillta rJc
paso a otra cosa; todo eso se conoce. Diría que el análisis de esas positividades no

l5
hace valer los llamados procedimientos explicativos, a los que se otorga un valor
..cryla_I. si estos se ubican bajo alguna dé estas tres condiciones:
I ) no se reconoce valor causal sino a las explicaciones que se proponen conseguir
una última instancia, y sólo ella, valorada como profunda: economía para unos.
demografi a para otros.
2) no se reconoce coÍlo teniendo valor causal sino lo que obcdece a un¿r
estructuración piramidal que apunta hacia la causa o el núcleo causal. h¿rcia cl
origen unitario.
3 ) linalrrlente. no se reconoce valor causal sino a lo que establece una cierta
inevitabilidad o que, al menos. aproxime a la necesidad.
El análisis de las positividades la rnedida en que se trata de
singularidades puras puestas en relación- no-en con una especie o una esencia. sing con
sirnples condiciones de aq-epqbllidad_ supone el despliegue de una recJ caus¿rl.
cotnple.ia ¡,' estrecha a la vez, pero sin duda, de otro tipo. LJna red causal que llo
obedecerá. .iustamente" a la exigencia de saturación por un principio profunclcr
unitario. que obliga a una estructuración piramidal y exige la necesidad. Se trata de
cstablecer una red que de cuenta de la singularidad como un.-ef!cto; por cllo. la
necesidad de la multiplicidad de relaciones, de la diferenciación entre tipos cle
relaciones. de la diferenciación entre formas de necesidad de encadenanticntos. clcl
descilramiento de interacciones y de acciones circulares y la necesidacl cle lener crr
cuenta el entrecruzamieuto de procesos heterogéneos. No hay nada m¿is extraño a
este análisis que el rechazo de la causalidad. Pero lo que es importante cs cpic. en
tales análisis. no se trata de reducir el conjunto de fenómenos clerivados a una c¿ulsa"
sino de hacer inteligible una positividad singular, precisamente. en lo que r-lla tiene
dc singr-rlar.
Diealnos. grosso modo, que por oposición a una génesis que se orienta lracia
la urlidad de una causa principal cargada de una descendencia múltiple. se tratará" en
el castr de aquellos análisis. de una Geneologío.: es decir. de algo que intenta rcstituir
las condiciones de aparición de una singularidad a partir de rnriltiples clerlrentos ,
dcteiminantes. en relación con los cuales esa singularidad upu..... no corno eli,
producto_, sino co-mo p!
-efqglg.

4. 3l c ry:lgte-I p s.{¡alégic o_d e la I nvesti gació n Histó ri co-Fil o s ó fi ca


E
La inteligibilidad que se propone en la genealogía no lunciolla scgun_-url
principio- de gierrq. Hay un cierto número de razones para que no sea así. Veamos
algunas de ellas.
Prilnero que nada. porque las relaciones que permiten dar cuenta clc cse
efbcto singular son, si no en su totalidad al menos en una porción consiclerable.
relaciones de interacciones entre individuos o grupos: es rJecir. que implic-an su.jetos.
tipos de comportamientos" decisiones, escogencias. No es en la naturaleza de las
cosas donde se podría conseguir el sostén" el soporte de esa red cle relacioncs

l6
inteligibles; es en la lógica propia de un juego de interacciones con sus rnárgencs l
siernpre variables cle no certidumbre. l
En segundo lugar, no hay cierre porque esas relaciones qlle se intenta
establecer para dar cuenta de una singularidad como efbcto, esa red de relaciones l1o
dcbe constituir un único plano. Son relaciones que se encuentran en perpelu() ,

desprendilniento unas con respecto a otras. La lógica de las interacciorles. en un


nivel dado. se establece entre individuos que, a lave'z^ pueden mantener sus regias.
st-t cspecil'icidad v sus efbctos singulares, al tiempo que constituyen. con otros
elementos. interacciones que se juegan en otro nivel; de modo que" hasta cierto
punto. ninguna de esas interacciones aparece como primaria o colno absolutanrente
totalizante. Cada una puede ser reemplazada en un juego que la desborda e.
inversamente" ninguna, por local que sea, está libre de efecto sobre aquella dc la que
fbrtl-ra parte ,v que la encierra. Por lo tanto po<letnos clesisnar esto.
esquernáticamente. como una movilidad perpetua. como una fiagilicla<J esencial o.
más bien, como una intrincación entre lo que reconduce al rnismo proccso r lo quc
lo transfonna. En breve, se trataría de desprender toda una fbrma de anárlisis cluc :

pr-rdiéramos llamar esÍratégicos.

4.4 Relación de los Tres Caracteres de la Investigación Histórico-Filosófica


Al h¿rblar de arqueología" de estrategia y de genealogía no pienso quc se tratc
de dcscubrir en ello tres niveles sucesivos que serían desarrollados unos a partir c1e
otros. Más bien se trata de caracterizar tres dime-nsiones necesariamentc sirnultáncas
del rnismo análisis; tres dimensiones que deberían permitir. en sr-r sirnultancidad
misma. ccxnprender, siempre de luevo, 1o que haya de _pe$l_tly.o, esto cs. las
9o¡{1cjoles que ha-cen aceptable una singularidad cu1'a inleligibilidad sc establece
por el desencubrirniento de las interacciones -v de las estrategias a l¿is que esa
iiirgulariclad se integrá. L

'l
(En este punfo
r".'.." "" dejó de grabar algunas-frases
se ""',1 Lur-lt uovo vrvuLqv ol wurtLtJllt
debido uL catnbío uc de LttttLI
c,intaT)./ \.rs-
Finalmente, gyqelualización en aquello en lo que uno se involucra con algriir,.J-'' =
cu1"a estabilidad. cuyo enraizamiento. cuyo fundamento no es. nunca" tal clue no sc
puecla. de una u otra manera. si no pensar su desaparición, al menos clesprender
ac¡uello por lo que, ),' a partir de lo que su desaparición se haga posible.
IJabía dicho antes que, en lugar de plantear el problema en tómrinos dc
conocitniento y de legitimación, se trataba de abordar el asunto" más bien. por cl
¡rliegue del poder y de la eventualización. !eqo_, nótese que no se trata cle hacer - - I
funcionar el poder errtendido colno, dominación o maestría, a título de un dado
fund4¡nentat, de un principio único, de explicación o de ley imposible de trazarle
tionte-Lqli Por el contrario, se trata de considerarlo siempre como relación en Lu.r

Fis posiblc' que en este momento el autor haya resumido. muy brevemente. la caracferización nrerociokigica
del traba.io histórico-filosólico (la eventualización). primero, como análisis arqueológico 1la singuliiriciad
cotrlo juego de relación saber-poder) y, segundo, como análisis genealógico (la singularidad conto el-ecto. r
no como producto, de una red causal) antes de resumirla, en la siquiente frase. como análisis estratégico.

1a
il
campo de interacciones, se trata de pensarlo en una relación indisociable con lbnltas
dc saber" ,v se trata de pensarlo siempre de tal manera que se le vea asociaclcl a un.
clominio de posibilidad y. en consecuencia" de reversibilidad, de una clestruccitln
po_sible.
Dc ese modo la pregunta ya no será rnás, ¿Por cuál effor. ilusión u olviclo. por
cuáles clef'ectos de legitimidad llega el conocimiento a inducir efecios cle clorninacirin
que rnanif.resta el mundo moderno? Las preguntas ahora serán más bien estas. ,

,,Córno lo indisociable del saber y del poder. en eljuego de las interacciones y de las
estrategias rnúltiples. puede inducir a la vez. singularidades que se fi jan a partir clc
sus condiciones de aceptabilidad y un carnpo de posibilidades. de aperturas" cle
indecisiones. de retornos y de dislocaciones eventuales que hace liágiles cliclias
singularidades, que la.s hace no pernanentes, que hacen cle estos ef-ectos cle los
ct'entos. nada más ¡t nada ffIenos que evcntos? .,De qué manera los ef.ectos c'lc
coerción propios de esas positividades pueden ser. no disipados merced a un rc-torno
al destino legítirno del conocimiento gracias y a
una ref-lexión sobrc lo
transcendental o lo cuasi-transcendental que lo fr.ja. sino invertidos o clcsatac'los en el
interior de un campo estratégico concreto. de ese campo estratégico concreto que los
ha inducido; inversión posible a partir" justamente. de la decisión de no ser
g.tlhcrnado?
L'

CONCLUSION
En conclusión" en relación con -el ry,q¡!¡11gnto que ha hecho bascular la
actitud crítica hacia lii pre,eunta por la crítica o aún. en relación con el movinriento
que ha hecho volver a tener cn cuenta la empresa de la AuJttldrLtng en el provectcr
crítico qr-le intentaba que el conocimiento pueda hacsrse de sí misrno Lrna itlca lusta-
-- ¿,llo habría que intentar ahora, fiente a ese movimiento de báscula" tiente a csc
desplazamiento o esa manera de desterrar la cuestión de la Aufkkirung a la crítica.
rccorrer el canlino inverso'l ¿no se podría recorrer esta vía pero en el otro sentido'/ Y
si ha1' que g!-bggl la cuestión del conocimiento en su relación con la clominacirin
seria, en principio y antes que nada, a_pa"{¡I de una cierta voluntad deciclida tle no
ser gobernadq. e,g¿-voluntad decidida que es actitud, alavez individual y' colectiya.
{c' salir --colrlo decía Kant* de su propio y culpable estado de tutela. Es un asuntcr
dc actitud.
Se entiende por qué no había podido dar o, mejor. osar dar a esta cont-erencia
un título que hubiera sido cQué es la Au./ktcirung?8

Sólo ullcls llleses antes de rnorir F'oucault osó colocar ese título, aunque en fiancés e inglcs. ll
irnporlantísirno texto que apareció. post mortem y err inglés antes que en fiancés. en 1984 en el l:r;ut'tnt/l
Reatlcr editado por Paul Rabinow. En ese texto. Foucault prefirió denonrinar la actitucl crítica ccrlrg
'"actitud de ntodernidad". Véase la nota 3 de esta tr¿ducción.

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