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Universidad Autónoma

de Nuevo León

Facultad de Derecho y Criminología

Materia: Introducción a la Criminología

Docente: Mc. Luz María Escobar Valdez

Tema: Ensayo de “Derecho Penal del

enemigo”

Ortiz Rodríguez Kevin Isaías matrícula: 1810078

Barrientos Mata Frida Xochiquetzalli matrícula: 1890191

Aula 302 Fecha de entrega: 2/11/17


Introducción:

En este trabajo se realiza un desglose analítico de la obra “Derecho Penal


del enemigo” escrita por el Catedrático emérito Günther Jakobs (1937), jurista
alemán, especializado en derecho penal, derecho procesal penal y filosofía del
derecho y el profesor titular Manuel Cancio Meliá (1967) .

En este tema que si bien, dio inicio en el año 2001 ha generado un sinfín de
controversia dentro del derecho penal.

Encontraremos la diferencia entre el delincuente social que aunque tiene su


grado de peligrosidad, es diferente al terrorista, por ejemplo; que basándose en la
confianza dada por el Estado con su perfil de ciudadano realiza actos muy en
contra de la sociedad en general, por lo que gana el título irrevocable de
“enemigo”.

Por un lado, Günther se enfoca en definir los conceptos específicos que se


habrán de emplear para erradicar ambigüedades y por consiguiente, malas
interpretaciones a la teoría.

Manuel Cancio por su lado, se enfoca principalmente en la política criminal,


misma que considera como la base de todo, ya que de ella comienza una
constante evolución respecto a la terminología, pasando por el derecho penal
simbólico y el resurgir del punitivismo que nos auxilia en la creación de nuevas
normas. Para llegar así, al derecho penal del enemigo.

Günther Jakobs Manuel Cancio Meliá


Derecho penal del enemigo- Günther Jakobs

El derecho existe pero nosotros le damos el poder (la razón de ser).


Cuando un esquema normativo por muy justificado que esté no dirige la conducta
de las personas, carece de realidad social. Al enemigo se le impide cometer actos
posteriores (ulteriores) a través de la custodia de seguridad.

Kant hay que separarse de quien no admite ser incluido bajo una constitución civil.

Derecho penal del ciudadano mezcla al menos una leve defensa frente a
riesgos futuros; el derecho penal del enemigo cuenta con dos consideraciones o
polos, el primero propone tratar al autor como persona y el segundo tratarlo como
fuente de peligro o medio para intimidad a otros. Esta segunda consideración no
es forzosamente peyorativa, como se podría pensar; implica un comportamiento
desarrollado con base en reglas, en lugar de una conducta espontánea e
impulsiva.

Pena.- La pena es coacción, entendiendo como tal un obrar consciente


pero violentado ya que el sujeto obra amenazado. Esta misma como respuesta al
hecho, siendo éste el actuar de una persona racional que ataca la vigencia de la
norma al no respetarla entrando así la pena a reafirmar la vigencia del
ordenamiento. Hecho y coacción como medios de interacción simbólica tomando
al autor como persona (si fuera un enfermo mental, no sería delito). La coacción
no se dirige contra la persona en Derecho sino contra el individuo peligro.

La medida de seguridad (privación de la libertad) tiene como presupuesto la


comisión de un delito. Buscan la razón en todas partes, asegurándose a sí mismos
de tenerla directamente y proclamándola siempre en tono altivo en lugar de
examinar aquello que es y puede ser.

Esbozos iusfiosóficos.- Derecho es un vínculo entre personas que tienen


derechos y deberes; los enemigos no tienen relación con el derecho, ellos cuentan
con la coacción. Todo derecho se halla vinculado a la autorización para emplear
coacción y la coacción más intensa es la del Derecho penal; por lo que se podría
argumentar que cualquier pena, o incluso, cualquier legítima defensa se dirige
contra un enemigo. Teniendo como base algunos precursores filosóficos. Mismos
que fundamentan el Estado de modo estricto asegurando que al infringir el
delincuente el contrato pierde sus beneficios, dejando así, de vivir dentro de la
relación jurídica.

Rousseau afirma que la manera de dejar de ser miembro del Estado es


atacando el derecho social, de esta manera el “malhechor” se declara
abiertamente en guerra con éste. Teniendo como pena la que a continuación
citamos: “al culpable se le hace morir más como enemigo o que como ciudadano”.

Fichte afirma “quien abandona el contrato ciudadano en un punto en el que


en el contrato se contaba con su prudencia, sea de modo voluntario o por
imprevisión, en sentido estricto pierde todos sus derechos como ciudadano y
como ser humano, y se pasa a un estado de ausencia completa de derechos”.
Cambiando la muerte civil por un contrato de penitencia. Siendo la primera
exclusiva a casos como: asesinato intencionado y premeditado, afirmando que la
ejecución no es otra cosa más que un instrumento de seguridad. Mostrando así
que la ciudadanía de no cuidarse puede ser despojada (no necesariamente es
algo que no se pueda perder).

Claramente podemos observar que tanto Rousseau como Fichte coinciden


en una separación radical entre el ciudadano y su Derecho y su derecho mismo,
pasando el primero a calidad de enemigo.

Sin embargo, el ordenamiento jurídico debe acaparar también al criminal


dentro del Derecho ya que el delincuente puede reintegrarse a la sociedad, por lo
que necesita su status de persona ciudadana antes negado, y no sólo eso,
también debe proceder a la reparación, por lo que definitivamente no puede
despedirse de la sociedad a través de su hecho.

Hobbes.- el ciudadano no pierde su status a menos que recaiga en el


estado de la naturaleza (la sumisión), cometiendo una rebelión, es decir, alta
traición, convirtiéndose así en enemigo.

Para Rousseau y Fichte todo delincuente es de por sí un enemigo, para


Hobbes al menos, el reo de alta traición.

Kant afirma que toda persona está autorizada para obligar a cualquier otra
a entrar en una constitución ciudadana; de este modo, quien no participe puede ir
perdiendo su traro como persona y ganando el de “enemigo” considerándose
como una amenaza constante.

De esta manera, Kant y Hobbes plantean el Derecho Penal de ciudadano


para aquellos que no delinquen por principio (criminal) y el Derecho penal del
enemigo para aquellos que se desvían por principio.

El Estado no necesariamente ha de excluir al enemigo de todos sus


derechos: queda incólume como propietario de cosas y segundo el Estado no se
limita a actuar, aunque puede contenerse para no cerrar la puerta a un posterior
acuerdo de paz. Sin embrago la medida ejecutada sigue siendo una coacción. El
Derecho Penal del Ciudadano mantiene la vigencia de la norma, el Derecho Penal
del Enemigo combate peligros.

Personalidad real y peligrosidad fáctica.- Los delitos sólo son posibles en


una comunidad ordenada, no existen los delitos en circunstancias caóticas sino
sólo como quebrantamiento de la las normas de un orden practicado.

El ciudadano es aquel en el que se espera hasta que éste exterioriza su


hecho para reaccionar (con el fin de confirmar la estructura de la sociedad, y por
otro lado el enemigo que es interceptado en el estadio previo y al que se combate
por su peligrosidad. Ejemplo, primero: el trato dado a un homicida quien, si actúa
en autoría individual sólo comienza a ser punible cuando se dispone
inmediatamente a realizar el tipo. El segundo, el traro dado al cabecilla u hombre
de atrás de una asociación terrorista al que alcanza una pena sólo levemente más
recudida que la que corresponde al autor de una tentativa de homicidio.
Materialmente cabe pensar que se trata de una custodia de seguridad anticipada
que se denomina “pena”.

Hay otras muchas reglas del Derecho Penal que permiten apreciar que en
aquellos casos en los que la expectativa de un comportamiento personal es
defraudad de manera duradera disminuye la disposición de tratar al delincuente
como persona. La reacción del ordenamiento jurídico frente al terrorismo,
criminalidad organizada, delitos sexuales y otras infracciones penales peligrosas
no se trata en primera línea de la compensación de un daño a una vigencia de la
norma, sino de la eliminación de un peligro. La punibilidad se adelanta el ámbito
de la preparación y la pena al aseguramiento frente a hechos futuros no a la
sanción de hechos cometidos.

Si el individuo no acepta pertenecer a “un estado de ciudadanía” no puede


tener los beneficios de ser trato como “persona”; un claro ejemplo tenemos los
sucesos del 11 de septiembre del 2001, fecha en la que el delincuente de carácter
cotidiano paso a considerarse como individuo peligroso, no como individuo que
actúa erróneamente. Quien incluye al enemigo en el concepto de delincuente
ciudadano no debe asombrarse si se mezclan los conceptos “guerra” y “proceso
penal”. Los delitos siguen siendo delitos aunque se comentan con intenciones
radicales y a gran escala.

Esbozo respecto del Derecho Procesal Penal.-En este esbozo, el


imputado o “sujeto procesal” es una persona que participa contando con derecho a
la tutela judicial, derecho a solicitar la práctica de pruebas, asistir a interrogatorios,
y especialmente a no ser engañado.
El individuo con sus instintos y miedos pone en peligro el decurso ordenado
del proceso conduciéndose a ser considerado como "enemigo”.

Las regulaciones de proceso penal del enemigo más extremas se dirigen a


la eliminación de riesgos terroristas, llamado también “procedimiento de guerra”.
Mismo que consiste en la eliminación de estos enemigos (terroristas) matándolos
directamente, aunque esto tenga consecuencias colaterales, ejemplo, la muerte de
humanos inocentes.

Descomposición: ¿ciudadanos como enemigos? El Estado tiene dos


visiones de los delincuentes, por un lado, las personas que delinquen, personas
que hay cometido un error, la segunda, son los individuos a los que por medio de
la coacción se les impide que destruyan el ordenamiento jurídico. Como ya se ha
dicho, aquellos que no permiten pertenecer a una constitución ciudadana se exige
su separación; hay que protegerse de los enemigos ya que no se sabe lo
peligrosos que pueden llegar a ser.

Personalización contrafáctica: enemigos como personas.- La pena


pasa de ser un medio para el mantenimiento de la vigencia de la norma a serlo de
la creación de vigencia de la norma. Esto no tiene porqué ser inadecuado pero
debe contar con una teoría, la cual se desarrollará a continuación: En muchos
lugares del mundo ocurren violaciones a los derechos humanos fundamentales
debido a que en ese lugar los derechos humanos no estaban establecidos en el
sentido de que fueran respetados a grandes rasgos, después de un cambio
políticos muestra rasgos propios del derecho penal del enemigo sin ser solo por
ello ilegítima.
Derecho penal del enemigo- Manuel Cancio Meliá

Las características principales de la política-criminal, aunque de la política-


criminal salen dos definiciones una dice que es el Derecho Penal y el Derecho
Procesal juntos; la otra dice que es el conjunto sistemático de principios en los que
se inspira la actuación del Estado para organizar la lucha contra la criminalidad.

En este contexto vamos a tomar como verdadera la primera mencionada.


Retomando, las características principales de la política-criminal que se ha
practicado en los últimos años (años recientes, tampoco nos vamos tan atrás en el
tiempo) se expone de una manera breve en la “expansión” del Derecho Penal.
Esta “expansión” corresponde a un concepto que podría ser asumido como
verdadero al proceso de considerar una acción o persona como criminal previo al
delito (daño) de bienes jurídicos (valores legalizados) [bienes que son protegidos
por el derecho] a la que está acompañado de penas extremadamente altas.

La evolución de lo anteriormente mencionado -la evolución político-criminal


(Derecho penal y Derecho procesal) se separa en dos manifestaciones de la
misma política-criminal y estos son: el Derecho Penal Simbólico y el Resurgir del
Punitivismo.
Estas manifestaciones del Derecho penal y Derecho procesal son en
resumen la ascendencia del Derecho penal del enemigo.

Empezando explicando la primera manifestación: Derecho Penal


Simbólico.- La interacción simbólica está unida al derecho penal de una manera
que no se puede separar una de la otra ya que su interacción es permanente.
Asimismo es aquel que se manifiesta para hacer creer a la gente que
criminalizando y amenazando con penas severas los comportamientos desviados
que a fin de cuentas pueden llegar a ser delictuosos, se obtiene seguridad y
tranquilidad.

Ahora, haciendo referencia a la segunda manifestación: el Resurgir del


Punitivismo, refiriéndose así a la creación de normas penales nuevas con la
intención de promover su debida aplicación o incluso hacer más estrictas las ya
existentes.
De este fenómeno surge también el clima punitivista el cual se define como
el incremento cualitativo y cuantitativo en el alcance de la criminalización cómo
único criterio político-criminal (Derecho penal material y Procesal).

Dicha criminalización, en ocasiones, se producen con la fórmula que dice


que la izquierda política son las demandas de descriminalización (abolición de las
penas); y la derecha política, que es todo lo contrario, ya que en lugar de ser
demandas de descriminalización, son demandas de criminalización.

En una mira más profunda a estas dos, la izquierda identificaba que la


criminalización de determinadas conductas como mecanismos de moderación
para el mantenimiento del sistema económico-político.

Por su parte la Derecha ha descubierto que la aprobación de normas


penales es una vía para adquirir matices que buscan el desarrollo y progreso de la
sociedad en especial el político-social.

Cambiando el tema, pero no del todo, ahora hablamos de cómo se juntan


estas dos ascendencias del Derecho Penal del Enemigo.

En primer lugar, no es viable separar el Derecho Penal Simbólico del Resurgir del
Punitivismo ya que las normas “simbólicas” pueden dar lugar a procesos penales
(la punitividad).

El Derecho penal simbólico identifica un determinado hecho así como a


un especifico tipo de autor, a quien se le define no como igual, sino como otro. Es
decir, que la existencia de la norma penal persigue la elaboración de una
determinada imagen en la identidad social en la cual se define como “otros” a
personas que no están dentro de esa identidad. De su unión surge lo que se
conoce como Derecho Penal del Enemigo. Y estos mantienen una unión de tal
manera que no se separa.
Derecho penal del enemigo (Jakobs) como tercera velocidad (Silvia Sánchez)
del ordenamiento jurídico-penal.

Para el autor que estamos manejando, Günther Jakobs, el mismo derecho


penal del enemigo se constituye por tres características o elementos. El primero,
dice que se comprueba un gran adelantamiento de la aplicación de la sanción con
una perspectiva de verlo como el hecho futuro y no desde la perspectiva del hecho
cometido.

En segundo lugar, las penas anticipadas al hecho son extremadamente altas o


graves, sea el caso, en específico el adelantamiento de la barrera del castigo o
pena ya que esta no es tenida en cuenta para reducir en correspondencia la pena
amenazada.

En tercer lugar, ciertos modos de igualdad ante la ley son tratados con una
importancia menor a la debida, o incluso dejados de ser tomados en cuenta por
completo.

De acuerdo con su lugar, se diferencian dos “velocidades” en el marco de


ordenamiento jurídico-penal. La primera “velocidad”: es aquella que se imponen
penas privativas de libertad. La segunda, son aquellas infracciones o multas, en
las que al imponerse solo penas pecuniarias o privativas del derecho entraría
flexibilizar las sanciones.

Ya más entrado en el DPE, la obra citada menciona que el Derecho Penal del
Enemigo está en que se constituye una reacción de combate de las normas que
rigen en un momento y lugar determinados contra sujetos peligrosos. Con esto, el
Estado no habla con sus ciudadanos, sino amenaza a sus enemigos.
Conclusión

En lo antes enunciado entramos en el dilema si lo afirmado por los autores


tiene bases dignas de ser aplicadas, por lo que contamos con posturas distintas,
suponiendo que el derecho penal del enemigo se considera una reacción
internamente alterada en cuando a la función de la pena. Dicho de este modo, la
reacción ignora la percepción social de los riesgos que implica el enemigo..

De los posibles enemigos no se señala que alguno de éstos pueda poner


en jaque los fundamentos de la sociedad, o al menos en los términos usados
como terrorismo o en el ámbito militar en la cual se plantea dicha condición de
enemigos. No supone un jaque al estado ya que la sanción es excesiva, por lo
que; si él cae en sanciones salvajes, ¿acaso no será el salvaje mismo?.

El hecho de que la teoría se lleve en práctica viene del pensar afín de varias
personas, por lo que podemos inferir que en este caso, la sociedad se siente en
peligro con individuos que con bandera de beatos afectan la base estable de la
sociedad y sólo su extinción logrará una correcta marcha del bien común. Son
como maleza que se tiene que estar arrancando con constancia por lo que este y
otros métodos similares pero con la misma eficacia deben estar presentes en las
nuevas regulaciones emitidas.
Bibliografía

http://www.psicosocial.net/grupo-accion-comunitaria/centro-de-
documentacion-gac/psicologia-y-tecnicas-de-control-social/coercion-y-
control-social/771-derecho-penal-del-enemigo/file

https://www.youtube.com/watch?v=CAI_hqYFSfo

https://www.youtube.com/watch?v=fF1WZg64iGY

https://www.youtube.com/watch?v=qif2HmpwB9U