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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE YUCATÁN

Facultad de Psicología

TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO Y TRASTORNOS RELACIONADOS

1-Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Rocío Aurora Cruz Canul


Aylín Guadalupe Echeverría Chí

PSICOPATOLOGÍA
Dra. Estrella Vázquez Vargas
Grupo A

Mérida Yucatán a 16 de Febrero de 2018


Contenido
I. Historia .............................................................................................................................................3
II. Definición .........................................................................................................................................7
III. Factores biológicos, psicológicos y sociales ...................................................................................9

IV. Nosología Diagnóstica ...................................................................................................................10

V. Tratamiento…………………………..........................…………………….…………………….17

VI. Caso Clínico……………...….......………………………………………………………………..21

VII. Artículo de Investigación……………….........………………………………………………….22

VIII. Bibliografía………………………………………………………………………………………23

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I. Historia del Trastorno Obsesivo Compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo es un síndrome intrigante y, a menudo, debilitante que se


caracteriza por dos fenómenos distintos: obsesiones y compulsiones.

Se ha considerado como el trastorno de ansiedad más grave, y es que esta gravedad obedece,
principalmente a su complejidad, ya que a menudo se presenta asociado a otros cuadros clínicos,
como la depresión, en suma a la tradicional dificultad que su tratamiento ha tenido (Pareja, 2001).

El conocimiento de esta sintomatología característica tiene una larga historia, por ejemplo, en la
Edad Media eran consideradas como indicadores de posesión demoníaca, por el contenido
frecuentemente sexual o blasfemo, y tratadas, por esta razón, con exorcismos o torturas, incluyendo
la hoguera (Balan, 2012).

Aunque los fenómenos obsesivos fueron advertidos antes de los tiempos modernos, fue en 1799
cuando Wartburg empleó el término “Obsesión”, señalando el comienzo de una nueva
concepción del TOC. Berrios (1989 en Tallis, 1999) describe dos avances importantes que se
produjeron durante el siglo XIX. En primer lugar, las obsesiones fueron reconocidas como
cualitativamente diferentes de las ilusiones (en lo que respecta a la presencia del insight) y en
consecuencia, las enfermedades obsesivas fueron excluidas de la ‘locura’. En segundo lugar, las
compulsiones fueron reconocidas como cualitativamente diferentes de las ‘impulsiones’, una
clase amplia de conductas paroxísticas e irresistibles. El segundo proceso de diferenciación fue
considerablemente más largo que el primero (Tallis, 1999).

En 1838 Esquirol, lo situó en las locuras parciales o monomanías y los alienistas franceses lo
ubicaron en el plano de las locuras (Balan, 2012). La gran aportación esquiroliana a la psiquiatría
decimonónica fue la formulación del concepto de "monomanía", cuadro clínico que define como
un delirio que se limita a un único objeto a un grupo pequeño de ellos con excitación y
predominio de una pasión alegre o expansiva. Se trata, en definitiva de un "delirio parcial" con
predominio de una "idea fija" que se hace dueña de la mente del paciente.

A partir de 1860, las teorías orgánicas de las enfermedades obsesivas se basaron en multitud de
anormalidades físicas; entre éstas estaban la disfunción del sistema nervioso autónomo,
problemas con respecto al suministro sanguíneo cortical y la patología cerebroespinal. Las teorías

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psicológicas por otra parte, implicaban la incapacitación volitiva, emocional o intelectual.
Además de proponer la teoría ‘intelectual’ del TOC, Westphal fue también el primer psiquiatra
que empleó el término ‘compulsión’ para describir las conductas compulsivas; sin embargo, a
partir de 1900 fue la teoría emocional del TOC la que mayor aceptación recibió, pues en esa
época era habitual describir casi cualquier trastorno mental en términos de dolencias
emocionales. Tras mucho debate, el TOC fue considerado como ejemplo de una clase de neurosis
de reciente formación (Tallis, 1999).

En 1866 Morel define como “delirio emotivo” al grupo de nuevas neurosis (la obsesiva, la
melancólica y la neurasténica) cuya base es la angustia, fobias y obsesiones ansiosas. Este se
encuentra protegido por una obstinación y fijación en la idea que nos conduce a las enfermedades
de tipo hipocondríaco o histéricas (Conejo, 2002).

En la segunda mitad del siglo XIX, las descripciones clínicas más perceptivas del TOC fueron
ofrecidas por Legrand du Saulle. Señalaba que los problemas obsesivos se asociaban con
frecuencia con la depresión y otras condiciones que en la actualidad se corresponderían con la
etiqueta de trastornos de ansiedad. Reconocía que el TOC podía surgir durante la infancia, podía
tener unos orígenes insidiosos y un curso fluctuante y que los síntomas podían modificarse con el
paso de tiempo. Además, sugería que el TOC afectaba con una mayor probabilidad a los
individuos pertenecientes a clases sociales altas y especialmente a aquellos con ciertas
características de personalidad.

Con respecto a los síntomas, Legrand du Saulle describe pensamientos irresistibles, engendrando
elevados niveles de ansiedad. Este estado emocional, sugería, estaba causalmente relacionado con
la aparición de la conducta ritualista. Observó que los casos graves podían conllevar la
imposibilidad de salir de casa y que el TOC podía asociarse con los intentos de suicidio. Además,
sugería que la depresión u otras condiciones pueden ser la razón de una admisión hospitalaria. La
mayoría de estas observaciones, si no todas, han sido defendidas en mayor o menor grado en la
investigación dirigida durante los últimos años (Tallis, 1999).

Los trabajos sobre el TOC se consolidaron y refinaron a comienzos del siguiente siglo con el
trabajo de Janet (1903 en Tallis, 1999) Les Obsessions et la Psychaesthenie. Para Janet, la
enfermedad obsesiva evolucionaba a lo largo de tres estadios. El primero fue descrito como el
‘estado psicasténico’, que se corresponde estrechamente con el moderno concepto de Trastorno

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de Personalidad Obsesivo Compulsiva (TPOC). Se caracteriza por los sentimientos de no estar
completo, la duda, una sensación interna de imperfección, la necesidad de uniformidad y orden,
la pedantería, una gama restringida de experiencia emocional, el exceso de limpieza, el escaso
control del pensamiento y la tendencia a coleccionar cosas. El segundo estadio se caracteriza por
las ‘agitaciones forzadas’. Éstas pueden adoptar las formas de los rituales de orden y simetría, la
comprobación compulsiva y/o las rumiaciones. Estas ‘agitaciones’ son funcionales, en la medida
en que compensan la falta de certeza en el núcleo del estado psicasténico. De este modo, Janet
subrayó una psicopatología subyacente común que unificaba a un grupo heterogéneo. Los tics
eran también típicos de este segundo estadio; sin embargo, las descripciones clínicas de Janet
recuerdan más a rituales de evitación del dolor que a las anormalidades neurológicas. El tercer y
último estadio de la enfermedad era el de las ‘obsesiones y compulsiones’. Estos términos sólo se
usaban para describir los pensamientos y los impulsos que eran evocados con mucha facilidad y
que llegaban a dominar la vida del paciente. Las obsesiones estaban típicamente vinculadas con
temas de blasfemia, violencia y sexo y los esfuerzos por resistirse a los impulsos aumentaban la
ansiedad.

La distinción que estableció Janet entre el ‘estado psicasténico’ y las ‘obsesiones y compulsiones’
se vio reflejada cinco años más tarde en los textos de Freud que también distinguía el ‘carácter
anal erótico’ de la neurosis obsesivo-compulsiva.

Freud analizó un caso emblemático de un paciente que presentaba un cuadro que él llamó de
«neurosis obsesiva», denominado El hombre de las ratas. En este caso se veía que
sus compulsiones y obsesiones tenían elementos que se repetían a nivel inconsciente desde la
homofonía de palabras o de situaciones relacionadas a la historia familiar del individuo. En el
famoso caso de Freud publicado como A propósito de un caso de neurosis obsesiva se encuentra
el análisis y la solución de una serie de síntomas obsesivos de carácter grave.

En la época de su fundación, la posición del psicoanálisis frente a las patologías neuróticas en


general y a la neurosis obsesiva en particular constituyó una innovación importante. La teoría
freudiana instaló por primera vez el supuesto básico de la «causalidad psíquica» del conflicto
inconsciente, en donde el sujeto, en este caso neurótico obsesivo, genera síntomas como
satisfacciones sustitutivas a los deseos reprimidos.

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El yo del neurótico queda avasallado por el conflicto inconsciente entre los mandatos y las
reglamentaciones superyoicas y los deseos inconscientes provenientes del ello. De esta forma, las
mociones de deseo inconsciente solo pueden aflorar mediante formaciones de compromiso, que
son las que se expresan en los síntomas obsesivos.

La idea de que los individuos con TOC tienen tipos de personalidad obsesiva premórbida es un
legado de Freud y Janet, aunque veían la progresión como inevitable.

A mitad del siglo XX se clasificó como trastorno de ansiedad (DSM-I) y dentro de los trastornos
neuróticos secundarios a situaciones estresantes (CIE-10).

En cuanto a la aparición del TOC en el DSM-I (1952) Se habla del trastorno como Reacción
obsesiva compulsiva y se define como una reacción en la que se asocia la ansiedad con la
persistencia de ideas o pensamientos indeseados y de impulsos repetitivos para realizar actos que
pueden ser considerados insanos o mórbidos por el paciente. El paciente mismo puede considerar
sus ideas y comportamiento como irrazonable, pero sin embargo se ve obligado a llevar a cabo
sus rituales. También se menciona que el diagnóstico especificará la expresión sintomática de
tales reacciones, como tocar, contar, ceremoniales, lavarse las manos o pensamientos recurrentes
(acompañado a menudo por una compulsión a la acción repetitiva). Esta categoría incluye
muchos casos anteriormente clasificados como "Psicastenia".
En el DSM-II (1968), se le denomina Neurosis obsesiva compulsiva y se define como un
trastorno que se caracteriza por la intrusión persistente de indeseados pensamientos, impulsos o
acciones que el paciente no puede detener. Estos pensamientos pueden consistir en palabras
sueltas o ideas, rumiaciones o trenes
de pensamiento a menudo percibido por el paciente como absurdo. Las acciones varían de
movimientos simples a rituales complejos como repetidos lavados de manos. La ansiedad y la
angustia a menudo están presentes cuando ya sea que al paciente se le impida completar su ritual
compulsivo o si él se encuentra preocupado por no poder controlarlo él mismo.
En el DSM-III (1980), los criterios diagnósticos establecen que los rasgos esenciales del trastorno
son la presencia de obsesiones o compulsiones recurrentes, incluyendo los criterios básicos
definicionales. Se puntualizan algunos aspectos como: (1) las compulsiones se resisten, por lo
menos, inicialmente; (2) por lo general, se reconoce la falta de sentido de la conducta, aunque
esta puede no cumplirse en los niños; (3) se plantea la necesidad de que el malestar que produce

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el trastorno sea significativo; y (4) finalmente se señala que no deben estar producidas por otra
alteración mental.

El DSM-III-R (1987), utiliza criterios muy similares al anterior, sin embargo, como aspectos
diferenciales que se introducen en esta edición se destaca lo siguiente: (1) acentúa en mayor
medida la importancia de la gravedad; (2) que las obsesiones se experimenten, al menos
inicialmente, como sin sentido; (3) las compulsiones se efectúan como respuesta a una obsesión;
y (4) a lo largo de la enfermedad y tras fracasos repetidos de resistir las compulsiones, la persona
puede abandonarse totalmente a ellas y no experimentar más el deseo de resistirse.

Y por su parte, en el DSM-IV (1994) se sigue subrayando la importancia de la gravedad y se


indica que las obsesiones no deben ser preocupaciones excesivas acerca de problemas reales.
Ahora bien, a diferencia de lo que ocurría en la versión anterior: (1) no se indica nada respecto a
que en casos de larga evolución la persona puede haberse abandonado totalmente y ya no
experimentar más el deseo de resistirse; (2) por primera vez se definen las compulsiones como
conductas repetitivas o acciones mentales; (3) se puntualiza también que, si está presente algún
otro trastorno del Eje I, el contenido de la obsesión o de la compulsión n debe circunscribirse al
mismo y que el trastorno no debe estar causado directamente por alguna sustancia o por una
condición médica general; (4) se considera necesario especificar si el trastorno es del Tipo Pobre
Insight, esto es, si durante la mayor parte del tiempo, la persona no reconoce que las obsesiones y
compulsiones resultan excesivas o irrazonables.

II. Definición

1.- Según el DSM-V:

Se caracteriza por la presencia de obsesiones y/o compulsiones. Las obsesiones son


pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como
intrusivos y no deseados, mientras que las compulsiones son conductas repetitivas o actos
mentales que un individuo se siente impulsado a realizar en respuesta a una obsesión o de
acuerdo con reglas que deben aplicarse rígidamente.

2.- Según el CIE-10:


Es la presencia de pensamientos obsesivos o actos compulsivos recurrentes. Los pensamientos
obsesivos son ideas, imágenes o impulsos que irrumpen una y otra vez en la mente del paciente

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de forma estereotipada. Casi siempre son molestos y el paciente a menudo intenta, sin éxito,
resistirse a ellos. No obstante, el individuo los reconoce como pensamientos propios, incluso
aunque sean involuntarios y con frecuencia repugnantes. Los actos compulsivos o rituales son
comportamientos estereotipados que se repiten una y otra vez. No son por sí mismos placenteros,
ni tampoco llevan a completar tareas útiles de por sí. Su función es prevenir algún hecho
objetivamente improbable, que suele referirse a recibir algún daño de alguien o que el paciente se
lo pueda producir a otros. Normalmente, el paciente reconoce este comportamiento como carente
de sentido o de eficacia y realiza intentos repetidos para resistirse a ellos, si opone resistencia a
los actos compulsivos, la ansiedad empeora.

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III. Factores Biopsicosociales

Factores biológicos Factores psicológicos Factores sociales


 Factores genéticos  Estado de ánimo deprimido  Estilos educativos familiares
 Heredabilidad de una  Creencias rígidas sobre el daño, la con excesivo énfasis en la
predisposición general a responsabilidad, la naturaleza e responsabilidad y el
las enfermedades implicaciones de los pensamientos perfeccionismo.
neuróticas. intrusos.  Haber tenido modelos en la
 En el ámbito  Sentido exagerado de la responsabilidad infancia con características
neuroquímico, se produce y exagerada importancia de controlar los obsesivo-compulsivas o
una alteración en los propios pensamientos. similares.
niveles de serotonina,  Miedo a cometer errores y gran  Formación religiosa que
especialmente en la dificultad para tomar decisiones. considera que hay que
corteza orbitofrontal, el  Procesos cognitivos deteriorados. controlar lo que uno piensa y
córtex cingulado anterior,  Estrés emocional. que es tan pecaminoso
los ganglios basales y el  Rasgos de personalidad (Perfeccionismo, pensar en algo malo como
tálamo. introversión, timidez, temperamento hacerlo.
 Anomalías volumétricas ansioso).  Formación moral rígida con
en la corteza prefrontal  Estrés temprano en la infancia (maltrato una diferenciación inflexible
ventral y en las regiones físico, emocional y abuso sexual). entre lo que está bien y está
estriatales, en el sentido  Experimentar cambios mal.
de un aumento del tamaño significativos en la vida sobre los
del cingulado anterior y cuales la persona no tiene un
una disminución del sentido de control.
estriado.  Intolerancia de la duda o
 Acompañamiento por incertidumbre.
otras psicopatologías  Déficit en el desarrollo de
como depresión y habilidades de afrontamiento y
ansiedad solución de problemas.
 Alteraciones en sustancias  Aprendizaje de miedos por
como la serotonina condicionamiento clásico.

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 Tabaquismo gestacional  Sobrevaloración de las amenazas.
 Exageración de la conexión entre
pensamiento y realidad en lo que
se ha denominado fusión
pensamiento-acción (“pensar algo
puede hacer que ocurra”).

IV. Nosología Diagnóstica


 DSM-V

A. Presencia de obsesiones, compulsiones o ambas: Las obsesiones se definen por (1) y (2):

1. Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan, en


algún momento durante el trastorno, como intrusas o no deseadas, y que en la mayoría de
los sujetos causan ansiedad o malestar importante.
2. El sujeto intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o
neutralizarlos con algún otro pensamiento o acto (es decir, realizando una compulsión).

Las compulsiones se definen por (1) y (2):

1. Comportamientos (p. ej., lavarse las manos, ordenar, comprobar las cosas) o actos
mentales (p. ej., rezar, contar, repetir palabras en silencio) repetitivos que el sujeto realiza
como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera
rígida.
2. El objetivo de los comportamientos o actos mentales es prevenir o disminuir la ansiedad o
el malestar, o evitar algún suceso o situación temida; sin embargo, estos comportamientos
o actos mentales no están conectados de una manera realista con los destinados a
neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos.

Nota: Los niños de corta edad pueden no ser capaces de articular los objetivos de estos
comportamientos o actos mentales.

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B. Las obsesiones o compulsiones requieren mucho tiempo (p. ej., ocupan más de una hora
diaria) o causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas
importantes del funcionamiento.

C. Los síntomas obsesivo-compulsivos no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una


sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica.

D. La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental (p. ej.,
preocupaciones excesivas, como en el trastorno de ansiedad generalizada; preocupación por el
aspecto, como en el trastorno dismórfico corporal; dificultad de deshacerse o renunciar a las
posesiones, como en el trastorno de acumulación; arrancarse el pelo, como en la tricotilomanía
[trastorno de arrancarse el pelo]; rascarse la piel, como en el trastorno de excoriación [rascarse la
piel]; estereotipias, como en el trastorno de movimientos estereotipados; comportamiento
alimentario ritualizado, como en los trastornos de la conducta alimentaria; problemas con
sustancias o con el juego, como en los trastornos relacionados con sustancias y trastornos
adictivos; preocupación por padecer una enfermedad, como en el trastorno de ansiedad por
enfermedad; impulsos o fantasías sexuales, como en los trastornos parafílicos; impulsos, como en
los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta; rumiaciones de culpa,
como en el trastorno de depresión mayor; inserción de pensamientos o delirios, como en la
esquizofrenia y otros trastornos psicóticos; o patrones de comportamiento repetitivo, como en los
trastornos del espectro autista).

Especificar si:

Con introspección buena o aceptable: El sujeto reconoce que las creencias del trastorno
obsesivo-compulsivo son claramente o probablemente no ciertas, o que pueden ser ciertas o no.

Con poca introspección: El sujeto piensa que las creencias del trastorno obsesivo-compulsivo son
probablemente ciertas.

Con ausencia de introspección/con creencias delirantes: El sujeto está completamente


convencido de que las creencias del trastorno obsesivo-compulsivo son ciertas.

Especificar si:

El sujeto tiene una historia reciente o antigua de un trastorno de tics.

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Características asociadas que apoyan el diagnóstico

El contenido específico de las obsesiones y compulsiones varía entre los individuos. Sin
embargo, ciertos aspectos o dimensiones son frecuentes, entre las que están la limpieza
(obsesiones de contaminación y compulsiones de limpieza), la simetría (la obsesión por la
simetría y las compulsiones de repetir, ordenar y contar), los pensamientos prohibidos o tabú (p.
ej., las obsesiones de agresión, sexuales y religiosas, y las compulsiones relacionadas) y el daño
(p. ej., el temor a hacerse un daño a uno mismo o a otras personas y las compulsiones de
comprobación). Algunas personas también tienen dificultades para desechar cosas y almacenan
objetos (acumulación) como consecuencia de las obsesiones y compulsiones típicas, tales como
el temor a dañar a los demás. Estos aspectos que se repiten en las diferentes culturas son
relativamente constantes en el tiempo entre los adultos con este trastorno y pueden estar
asociados con diferentes sustratos neurales. Es importante destacar que los individuos a menudo
tienen síntomas en más de una dimensión.
Los individuos con este trastorno experimentan una variedad de respuestas afectivas cuando se
enfrentan a las situaciones que provocan las obsesiones y compulsiones. Por ejemplo, muchos
individuos experimentan una marcada ansiedad que puede incluir ataques de pánico recurrentes.
Otros refieren fuertes sentimientos de disgusto. Durante la realización de las compulsiones,
algunas personas reportan un angustioso sentido de la "perfección" que genera malestar hasta que
las cosas se ven, se sienten o parecen "correctas".
Es común que las personas con este trastorno tiendan a evitar personas, lugares y cosas que
puedan desencadenar las obsesiones y las compulsiones. Por ejemplo, los individuos con
preocupación por la contaminación podrían evitar las zonas públicas (p. ej., los restaurantes, los
baños públicos) para reducir la exposición a los agentes contaminantes temidos; los individuos
con pensamientos intrusivos, referentes a causar daño, podrían evitar las interacciones sociales.

Consecuencias funcionales del trastorno obsesivo compulsivo

El TOC está asociado con una menor calidad de vida, así como con altos niveles de deterioro en
la vida social y laboral. El deterioro sucede en muchos dominios diferentes de la vida y se asocia
con la gravedad de los síntomas. El deterioro puede ser debido al tiempo que se emplea en las
obsesiones y las compulsiones. Evitar las situaciones que pueden desencadenar las obsesiones o
compulsiones también puede restringir gravemente el funcionamiento. Además, los síntomas

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específicos pueden originar obstáculos específicos. Por ejemplo, las obsesiones acerca del daño
pueden hacer que las relaciones con la familia y los amigos se vean como algo nocivo; el
resultado puede ser evitar estas relaciones. Las obsesiones acerca de la simetría pueden frustrar la
terminación puntual de los proyectos de la escuela o del trabajo, porque el proyecto nunca se
percibe "perfecto", lo que puede originar fracaso escolar o pérdida del empleo.
También pueden producirse consecuencias en la salud. Por ejemplo, los individuos con
problemas de contaminación pueden evitar las oficinas y los hospitales (p. ej., debido a los
temores de la exposición a los gérmenes) o desarrollar problemas dermatológicos (p. ej., lesiones
en la piel debido al exceso de lavado). A veces, la sintomatología de la enfermedad interfiere con
su propio tratamiento (p. ej., cuando los afectados consideran que los medicamentos están
contaminados). Cuando el tras-torno comienza en la niñez o en la adolescencia, los individuos
pueden experimentar dificultades del desarrollo. Por ejemplo, los adolescentes pueden evitar la
socialización con los compañeros y los adultos jóvenes pueden tener dificultades cuando salen de
casa para vivir de forma independiente.
El resultado puede ser pocas relaciones significativas fuera de la familia y una falta de autonomía
y de independencia financiera fuera de su familia de origen. Además, algunos individuos con
TOC tratan de imponer reglas y prohibiciones a los miembros de la familia a causa del trastorno
(p. ej., nadie en la familia puede traer visitantes a la casa por miedo a la contaminación), y esto
puede conducir a la disfunción familiar.

Diagnóstico diferencial

Trastornos de ansiedad. También pueden aparecer pensamientos recurrentes, conductas de


evitación y preguntas repetitivas para tranquilizarse en los trastornos de ansiedad. Sin embargo,
los pensamientos recurrentes que están presentes en el trastorno de ansiedad generalizada (esto
es, las pre-ocupaciones) son por lo general acerca de las preocupaciones de la vida real, mientras
que las obsesiones del TOC generalmente no implican preocupaciones de la vida real y pueden
incluir un contenido que es extraño, irracional, o de una naturaleza aparentemente mágica, y
además a menudo se presentan compulsiones por lo general vinculadas a las obsesiones. Al igual
que las personas con TOC, los individuos con fobia específica pueden tener una reacción de
miedo a objetos o situaciones específicas; sin embargo, en la fobia específica, el objeto temido es
mucho más circunscrito y no se presentan rituales. En el trastorno de ansiedad social (fobia

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social), los objetos o las situaciones temidas se limitan a las interacciones sociales, y la evitación
o la búsqueda de tranquilidad se centra en la reducción de este miedo social.
Trastorno depresivo mayor. El TOC se puede distinguir de la preocupación excesiva que
acompaña al trastorno depresivo en que, en este último, los pensamientos normalmente son
congruentes con el estado de ánimo y no tienen por qué experimentarse como intrusivos o
preocupantes y, además, las preocupaciones no están vinculadas a las compulsiones, como es
típico en el TOC.
Otros trastornos obsesivo-compulsivos y trastornos relacionados. En el trastorno dismórfico
corporal, las obsesiones y compulsiones se limitan a la preocupación por la apariencia física, y en
la tricotilomartía (trastorno de arrancarse el pelo), el comportamiento compulsivo se limita a
tirarse del pelo en ausencia de obsesiones. En el trastorno de acumulación, los síntomas se
centran exclusivamente en la persistente dificultad de descartar o separarse de las posesiones, en
la marcada angustia asociada con la eliminación de artículos y en la acumulación excesiva de
objetos. Sin embargo, si un individuo tiene obsesiones que son típicas del TOC (p. ej., las
preocupaciones sobre la no completitud o el daño) y estas obsesiones llevan a conductas de
acumulación compulsiva (p. ej., la adquisición de todos los objetos de un conjunto para alcanzar
un sentido de integridad, o no desechar los periódicos viejos, ya que podrían contener
información que podría prevenir un daño), se debería diagnosticar TOC en su lugar.
Trastornos de la alimentación. El TOC se puede distinguir de la anorexia nerviosa en que en el
TOC las obsesiones y compulsiones no se limitan a las preocupaciones sobre el peso y la comida.
Tics (en el trastorno de tics) y movimientos estereotipados. Un tic es una vocalización o un
movimiento motor repentino, rápido, recurrente y no rítmico (p. ej., el parpadeo de los ojos, el
carraspeo de la garganta). Un movimiento estereotipado es un comportamiento aparentemente
impulsivo, un comporta-miento motor repetitivo, no funcional (p. ej., golpearse la cabeza, mecer
el cuerpo, las automordeduras). Los tics y los movimientos estereotipados son típicamente menos
complejos que las compulsiones y no están destinados a neutralizar las obsesiones. Sin embargo,
la distinción entre tics y compulsiones puede ser difícil. Mientras que las compulsiones
generalmente están precedidas por obsesiones, los tics a menudo están precedidos por impulsos
sensoriales premonitorios. Algunas personas tienen síntomas tanto de TOC como de un trastorno
de tics, en cuyo caso ambos diagnósticos podrían estar justificados.

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Trastornos psicóticos. Algunos individuos con TOC tienen escasa conciencia de enfermedad o
incluso creencias delirantes. Sin embargo, tienen obsesiones y compulsiones (distinguiendo su
dolencia del trastorno delirante) y no tienen otras características de la esquizofrenia o del
trastorno esquizoafectivo (p. ej., alucinaciones o trastorno formal del pensamiento).
Otros comportamientos de tipo compulsivo. Ciertos comportamientos se describen a veces como
"compulsivos", entre los que están el comportamiento sexual (en el caso de las parafinas), el
juego (p. ej., los trastornos de juego patológico) y el consumo de sustancias (p. ej., el trastorno
por consumo de alcohol). Sin embargo, estos comportamientos difieren de las compulsiones del
TOC en que la persona, por lo general, obtiene placer de la actividad y tal vez desea abstenerse
sólo por sus consecuencias perjudiciales.
Trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva. Aunque el trastorno de personalidad obsesivo-
compulsiva y el TOC tienen nombres similares, las manifestaciones clínicas de estos trastornos
son bastante diferentes. El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva no se caracteriza por
pensamientos intrusivos, imágenes, impulsos o conductas repetitivas que se realizan en respuesta
a estas intrusiones, sino que implica una mala adaptación permanente y generalizada, un patrón
de perfeccionismo excesivo y un rígido control. Si una persona manifiesta síntomas tanto del
TOC como del trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva, se podrían realizar ambos
diagnósticos.

Comorbilidad

Los individuos con TOC con frecuencia tienen otras psicopatologías. Muchos adultos con el
trastorno tienen un diagnóstico de por vida de trastorno de ansiedad (un 76 %; p. ej., el trastorno
de pánico, la ansiedad social, el trastorno de ansiedad generalizada, la fobia específica) o un
trastorno depresivo o bipolar (un 63 % para cualquier trastorno depresivo o bipolar, siendo el más
común el trastorno depresivo mayor [41 %]). El inicio del TOC es generalmente más tardío que
el de los trastornos de ansiedad comórbidos (excepto el trastorno de ansiedad por separación) y el
del trastorno de estrés postraumático, pero a menudo precede a los trastornos de depresión. La
comorbilidad con el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva también es frecuente en los
individuos con TOC (p. ej., del 23 al 32 %).
Hasta un 30 % de los individuos con TOC también tiene un trastorno de tics a lo largo de la vida.
El trastorno de tics comórbido es más frecuente en los varones con un inicio del TOC en la niñez.

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Estos individuos tienden a diferir de los que no tienen un historial de trastornos de tics en la
temática de sus síntomas de TOC, en la comorbilidad, por supuesto, y en el patrón de transmisión
familiar. En los niños también se podría ver una tríada compuesta por el TOC, el trastorno de tics
y el trastorno por déficit de atención/hiperactividad.
Los trastornos que se producen con más frecuencia en las personas con TOC que en las que
carecen del trastorno son los diversos trastornos obsesivo-compulsivos y trastornos relacionados,
como el trastorno dismórfico corporal, la tricotilomanía (trastorno de arrancarse el pelo) y el
trastorno de excoriación (rascarse la piel). Por último, se ha reseñado la existencia de una
asociación entre el TOC y algunos trastornos caracterizados por la impulsividad, como el
trastorno negativista desafiante.
En las personas con ciertos trastornos, la prevalencia del TOC es mucho mayor que la esperada
en la población general; cuando se diagnostica uno de estos trastornos, se debería evaluar al
individuo también respecto al TOC. Por ejemplo, en los individuos con esquizofrenia o con
trastorno esquizoafectivo, la prevalencia de TOC es aproximadamente del 12 %. Las tasas del
TOC también son elevadas en el trastorno bipolar, en los trastornos de la conducta alimentaria,
tales como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, y en el trastorno de Tourette.

 CIE-10 (1992)

F.42 Presencia de pensamientos obsesivos o actos compulsivos recurrentes.

Obsesiones: Ideas, impulsos o imágenes mentales que irrumpen una y otra vez en la actividad
mental del individuo, de una forma estereotipada. Suelen ser siempre desagradables (porque su
contenido es violento u obsceno, o simplemente porque son percibidos como carentes de sentido)
y el que los padece suele intentar por lo general sin éxito, resistirse a ellos. Son percibidos como
pensamientos propios, a pesar de que son involuntarios y a menudo repulsivos.

Actos o rituales compulsivos: Conductas estereotipadas que se repiten una y otra vez. No son por
sí mismos placenteros, ni dan lugar a actividades útiles por sí mismas. Para el individuo tienen la
función de prevenir que tenga lugar algún hecho objetivamente improbable. Suele tratarse de
rituales para conjurar el que uno mismo reciba daño de alguien, o se lo pueda producir a otros. A
menudo, aunque no siempre, esta conducta es reconocida por el sujeto como carente de sentido o
eficacia, y hace reiterados intentos para resistirse a ella.

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Pautas para el diagnostico

Los síntomas obsesivos deben tener las características siguientes:

(1) Ser reconocidos como pensamientos o impulsos propios


(2) Presentarse una resistencia ineficaz a por lo menos uno de los pensamientos o actos,
aunque estén presentes otros a los que el sujeto ya no se resista
(3) La idea o la realización del acto no deben ser en si mismas placenteras (el simple alivio de
la tensión o la ansiedad no debe considerarse como placentero en este sentido)
(4) Los pensamientos, imágenes o impulsos deben ser reiterados y molestos.

F42.0 Con predominio de pensamientos o rumiaciones obsesivos

Pueden tomar la forma de ideas, imágenes mentales o impulsos a actuar. Su contenido es muy
variable, pero se acompañan casi siempre de malestar subjetivo.

F42.1 Con predominio de actos compulsivos (rituales obsesivos)

La mayoría de actos compulsivos se relaciona con la limpieza, con comprobaciones repetidas


para asegurarse de que se ha evitado una situación potencialmente peligrosa, o con la pulcritud y
el orden. Los rituales compulsivos pueden ocupar muchas horas de cada día y suelen
acompañarse a veces de una marcada incapacidad de decisión y de un enlentecimiento.

F42.2 Con mezcla de pensamientos y actos obsesivos

Esta subcategoría debe ser usada cuando ambos (obsesiones y actos compulsivos) son igualmente
intensos, como es frecuente, aunque es útil especificar sólo uno cuando destaca con claridad, ya
que pensamientos y actos pueden responder a tratamientos diferentes.

F42.8 Otros trastornos obsesivo-compulsivos

F42.9 Trastorno obsesivo-compulsivo sin especificación.

V. Tratamiento

El abordaje terapéutico del TOC ha sido tradicionalmente problemático. (Vallejo, 2001) no hace
mucho tiempo, el trastorno obsesivo-compulsivo se consideraba resistente a las terapias

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convencionales, sin embargo, durante la década de 1980 se renovó el optimismo después de que
se introdujeran modalidades nuevas y más eficaces de terapia conductual y de farmacoterapia,
sometidas a ensayos rigurosos (Stein & Hollander, 2010). A continuación, se mencionaran
algunos de estos métodos de tratamiento:

 Farmacoterapia: La base del tratamiento farmacológico es la administración de un inhibidor


de recaptación de serotonina (IRS)como lo son la clomipramina, sin embargo, el uso de este
presenta frecuentemente efectos secundarios como sequedad de la boca, estreñimiento,
aument de peso, nausea, temblores, anorgasmia, crisis convulsivas, etc. La sobredosis de este
medicamento puede causar la muerte. Sin embargo, la clomipramina ha demostrado su
eficacia en la reducción de la sintomatología obsesivo-compulsiva en diversos trabajos
(Vallejo, 2001).
Pese a ello se han realizado pruebas con una generación más reciente de antidepresivos, los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): fluvoxamina, paroxetina,
sertralina, fluoxetina y citalopram. En general estos medicamentos se toleran bien, sus efectos
secundarios más comunes consisten en nauseas, somnolencias, insomnio, temblor y
disfunción sexual. Los problemas graves de toxicidad son mínimos y el riesgo, en caso de
sobredosificación, pequeño (Stein & Hollander, 2010).
 Modalidades biológicas no farmacológicas: Entre estos tratamientos cabe citar la terapia
electroconvulsiva, la neurocirugía, la privación del sueño, la fototerapia y la estimulación
magnética transcraneal repetida (EMTr) (Stein & Hollander, 2010).
 Tratamiento psicoanalítico. El abordaje psicoanalítico es una de las opciones que existen para
tratar el TOC. Para esta clase de terapia, el énfasis está puesto en indagar el origen de las ideas
obsesivas y las repeticiones compulsivas por medio de las asociaciones propias del paciente,
para luego interpretar los mecanismos psíquicos inconscientes que están involucrados en la
formación de los síntomas, las ideas obsesivas y las repeticiones compulsivas.
Según lo afirma la Asociación Estadounidense de Psiquiatría el tratamiento psicoanalítico no
demuestra eficacia en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo, alegando además la
existencia de una falta de evidencia por parte de la terapia psicodinámica o el psicoanálisis, lo
que la lleva a no considerarla efectiva para tratar el TOC.
Sin embargo, existen casos de tratamiento exitoso de la neurosis obsesiva con terapia
psicoanalítica.

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 Terapia Conductual: El tratamiento conductual implica casi invariablemente dos
componentes. Se anima al individuo a participar en las situaciones temidas a ejecutar las
actividades que evocan la ansiedad, mientras que trata de alejarse de las actividades
compulsivas que emplea habitualmente como medio para reducir la ansiedad. En ausencia de
los rituales de reducción de ansiedad, se fuerza al individuo a experimentar y tolerar la
incomodidad, que característicamente sigue un curso de intensidad creciente y decreciente. La
repetición de este procedimiento genera la habituación a la respuesta de ansiedad.
Constituye un tratamiento eficaz del trastorno obsesivo-compulsivo. La exposición in vivo y
la prevención del ritual representan elementos esenciales de la terapia de conducta y las
mejoras obtenidas con el tratamiento breve suelen mantenerse durante años.
Una de las técnicas más usadas en terapia conductual es la exposición y prevención de la
respuesta (EPR). Esta modalidad de tratamiento es efectiva en un 60% a 70% de los pacientes
con TOC. Pero, la EPR con terapia cognitiva aplicada intensamente, de 3 a 6 veces por
semana, rinde el mejor resultado. El tratamiento usualmente consiste en sesiones de 90
minutos, durante las cuales los pacientes son expuestos a sus miedos y después se evita que
desarrollen sus compulsiones. (Yaryura-Tobias, J.; Neziroglu, F.; Pérez Rivera, R. & Borda
T. 2002).
El modelado participativo, en el cual el paciente imita al terapeuta, se sigue recomendando
como uno de los elementos claves de la terapia conductual, particularmente con pacientes que
presentan que presentan temores de contagio.
Existen algunos factores que requieren consideración en la aplicación de las estrategias de
tratamiento conductual, sin embargo, el procedimiento seleccionado dependerá en gran
medida de la voluntad del paciente o de su capacidad para tolerar la ansiedad extrema, ya que
algunas técnicas que pueden ser útiles son la desensibilización sistemática y la inundación.
- Terapia conductual para las obsesiones: Se ha desarrollado una amplia gama de técnicas
basadas en los principios conductuales para el tratamiento de los fenómenos obsesivos
encubiertos. El más establecido de éstos es el ‘bloqueo del pensamiento’, un
procedimiento mediante el cual la cognición indeseada es concluida mediante una orden
dada por el terapeuta, por ejemplo “¡Alto!”, que puede ir acompañado de otro estímulo
auditivo como una palmada sonora. El procedimiento puede ser repetido, y eventualmente
se puede sugerir a los pacientes que sean ellos quienes se den a sí mismos la orden. Tras

19
múltiples repeticiones, la orden puede darse de modo subvocal y puede verse reforzada
por el uso de una goma colocada en la muñeca que se tensa y se suelta contra la muñeca.
La terapia conductual, sola o combinada con IRS potentes, ofrece una oportunidad de
mejoría considerable de las obsesiones, compulsiones, rituales y malestar complejos del
trastorno obsesivo-compulsivo (Stein & Hollander, 2010).
 Terapia cognitiva: El tratamiento conlleva normalmente la identificación de pensamientos
inexactos (o un estilo de pensamiento en particular), y la demostración de los vínculos entre
el pensamiento, el afecto, y/o la conducta. Se anima a los pacientes a retar sus pensamientos
inapropiados y a sustituirlos por ejemplos más precisos. Las técnicas cognitivas se emplean
para fomentar la motivación y para facilitar la implicación en los ejercicios de exposición y
prevención de respuesta.
Una técnica utilizada consiste en la modificación de la valoración anormal de riesgo. Ésta
implica la comparación de las estimaciones probables de las catástrofes temidas con las
estimaciones basadas en el análisis de las secuencias de sucesos que conducen a las
catástrofes temidas. La sobreestimación de las consecuencias del riesgo puede modificarse
mediante los ejercicios habituales de exposición y prevención de respuesta, presentadas en
forma de experimentos conductuales. La eficacia de la técnica se maximiza aportando a los
pacientes un marco correctivo dentro del cual examinar la validez de sus evaluaciones de
riesgo, lo cual puede estar acompañado de una reducción concomitante de la ansiedad.

 Otros métodos: Los libros de autoayuda resultan útiles para algunos pacientes, ya sea como
un acompañamiento durante el proceso de psicoterapia o tomando un papel más importante,
ya que algunos libros incluyen un plan estructurado para realizar la terapia de conducta.
Otro método es el uso del BT STEPS, un programa informático amplio de terapia de conducta
y autoayuda para los pacientes, ya que se basa en la tecnología de los contestadores
interactivos con el fin de que el paciente por medio de llamadas pueda evaluar su trastorno y
diseñar su propio programa de autoayuda basado en la exposición y prevención del ritual; ya
que el programa ofrece apoyo y control se han obtenido resultados iniciales alentadores (Stein
& Hollander, 2010).

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VI. Caso Clínico

David Beckham

David Robert Joseph Beckham es un exfutbolista inglés nacido el 2 de mayo de 1975 en Londres,
Hijo de David Edward Alan "Ted" Beckham, un empleado de una fábrica de material de cocina,
y su esposa Sandra Georgina West, una peluquera de origen judío. Su carrera profesional cubrió
algo más de veinte años (1992-2013). Asimismo, es una celebridad más allá del ámbito
deportivo, con una lucrativa actividad publicitaria que sigue hoy en día.

Beckham desarrolló los primeros once años de su carrera deportiva en el Manchester United,
donde hizo su debut con el primer equipo en 1992, con 17 años. Con el United, Beckham ganó
la Premier League en seis ocasiones, la FA Cup en dos ocasiones, y la UEFA Champions
League en 1999. Luego pasó a ser parte del Real Madrid, donde ganó la Liga en su última
temporada con el club, formando parte de la Era Galáctica del Real Madrid. En julio de 2007
Beckham firmó un contrato de cinco años con el club de la Major League Soccer, Los Angeles
Galaxy. Mientras fue un jugador del Galaxy, pasó dos años cedido en Italia con el Milan,
en 2009 y 2010. Se retiró del fútbol en el París Saint-Germain de la Ligue 1 de Francia en el
año 2013.

Destacó por su capacidad goleadora en Inglaterra y sus tiros libres, los cuales poseen un efecto
conocido como endiablado. Además, fue considerado por muchos como el mejor lanzador de
tiros libres del mundo debido a su gran precisión de tiro y potencia.

En el fútbol internacional, Beckham hizo su debut con la Selección de fútbol de Inglaterra el 1 de


septiembre de 1996, a la edad de 21 años. Fue capitán durante seis años y jugó un total de 58
veces. Hizo 115 apariciones en su carrera, apareció en tres de Copa Mundial de la FIFA (1998,
2002 y 2006) y dos del Campeonato de Europa de la UEFA torneos (2000 y 2004).

Beckham ha sido dos veces subcampeón de Jugador Mundial de la FIFA, y en 2004 fue
nombrado como uno de los 125 mejores futbolistas vivos como parte del FIFA 100. En 2004, era
el futbolista mejor pagado del mundo, si se tiene en cuenta el salario y ofertas publicitarias. Al
unirse a la MLS en 2007 se le dio el salario más alto para un jugador en la historia de la liga de
EE. UU., de 6,5 millones de dólares por año.

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Está casado desde 1999 con Victoria Beckham, una de las integrantes del grupo musical Spice
Girls; a raíz de este matrimonio su imagen pública trascendió el ámbito deportivo, convirtiéndose
en una estrella publicitaria y un referente en el mundo de la moda. La pareja tiene cuatro hijos y
en 2009, su riqueza conjunta se cifraba en 125 millones de libras.

El Exfutbolista reveló en el 2017 que padece el trastorno obsesivo compulsivo y que, aunque no
es grave, puede llegar a ser irritante, ya que este desorden compulsivo-obsesivo lo obliga a poner
los objetos en línea recta o agruparlos por pares.

Otra conducta es una obsesión con ordenar las cosas en números pares, por ejemplo, si hay un
número impar de botellas de refresco en la nevera, él suele sacar alguna para conservar el número
par. Así como el hecho de que tiene tres neveras en su casa; una para los alimentos en general,
otra para verduras y ensaladas y una tercera para bebidas.

También comentaba que cuando va a un hotel, lo primero que hace es desaparecer todos los papeles
y libros que haya de por medio metiéndolos en un cajón, ya que todo tiene que estar perfecto y
ordenado, de lo contrario no puede descansar en su habitación.

También a veces usa trajes blancos para que hagan juego con sus muebles, ya que le gusta mucho
ese color por ser sinónimo de limpieza. Otra conducta que tiene es que compra cada dos semanas
cuarenta pares de calcetines iguales y que insiste en ordenar sus camisas por colores.

VII. Artículo de Investigación

Caja, Raquel
Evaluación de un caso de trastorno obsesivo compulsivo e intervención
Clínica y Salud, vol. 27, núm. 1, marzo, 2016, pp. 23-28
Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid
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