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ORÍGENES DE LA CIVILIZACIÓN

Civilización: el concepto.

La civilización como concepto tiene un trasfondo histórico muy amplio y discutido.


Expondré sólo las perspectivas de tres autores de tres diferentes nacionalidades,
temporalidades y profesiones; las cuales nos darán un mayor panorama para
ubicar sus pensamientos dentro un contexto.

A los dos primeros, Saul y Ribeiro, los combinaré para poder explicar su visión de
lo que es civilización; una visión situada en el siglo XX con influencias de
pensamientos modernos de siglos pasados.

Después del análisis de ambas lecturas me percaté que para ellos el término
civilización, así como el de G. Childe, cumple ciertos criterios. Los términos que
vienen implícitos y podrían constituirse como los básicos son: poder/poderío (en
su forma pura), expansión (de territorio y población), economía (sustentable y de
comercio) y religión (homogénea).

De ahí se desglosa la tecnología, la cual lleva una secuencia irreversible desde


sus formas más elementales hasta las más complejas y la creación de ideologías
masivas ocurriendo rompimientos al cambiar de ciclos, recíprocamente. Debe
haber de forma forzosa un orden/control/organización; un lenguaje que
comprendería la escritura y las prácticas de comunicación, el cual demostraría una
estructura mental similar y gracias a esto se podría hacer una explicación de
experiencias propias (no individuales), que formarían parte de una memoria
histórica colectiva.

Para hablar sobre procesos civilizatorios, Ribeiro agrega a las cualidades de la


civilización una evolución con formaciones socioculturales como modos de vida
diferenciados de los anteriores que cause identificarlos; sistemas de interacciones
y revoluciones tecnológicas (como las expuestas por Childe).

La civilización está más allá de la sociedad.

Niall Ferguson, autor del tercer libro, nos da una visión del siglo XXI, menos
evolucionista y enfocada en otros aspectos que van más allá de la arquitectura de
una ciudad o de la capacidad de esta para comunicar sus estructuras mentales
(ideologías), que inevitablemente suelen ser las mismas.

Este autor deja de lado los criterios establecidos a cumplir; como si marcáramos
palomitas en cada uno de estos para cualquier sociedad a investigar.

Para él, la civilización es una “organización humana sumamente compleja”


(Ferguson, 2013:40) con cierta comprensión en las instituciones económicas,
políticas y sociales. Aquí es donde se separa de las demás perspectivas, dejando
de forma opcional las instituciones económicas-políticas y culturales.

Ferguson nos dice que “el éxito de una civilización se mide en la duración y
calidad de la vida de sus ciudadanos” (Ferguson, 2013:41). Esto quiere decir, que
para que una sociedad sea <<civilizada>>, esa organización social, de la que nos
habla anteriormente, debe permanecer durante determinado tiempo en equilibrio
con sus diferentes partes (gobierno, economía, etc.).

La civilización, comenta, “es en parte una respuesta práctica de las poblaciones


humanas a su entorno, pero que también tienen un carácter cultural; y a veces,
aunque no siempre, un carácter religioso y lingüístico” (Ferguson, 2013:41). De
nuevo permite o aparta el aspecto religioso o lingüístico pero nunca el cultural,
porque la sociedad crea cultura y viceversa, y esa cultura también ayuda en la
organización social.

Trabajos citados
Ferguson, N. (2013). Civilización: Occidente y el resto. (F. J. Mena, Trad.) México:
Random House Mondadori.

Ribeiro, D. (1976). El proceso civilizatorio: De la revolución agrícola a la termonuclear. (J.


Rossiello, Trad.) México: Extemporáneos.

Saul, J. R. (1997). La civilización inconsciente. (J. Calzada, Trad.) Barcelona, España:


Anagrama.