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UNIVERSIDAD AUTONOMA DE GUERRERO

GRUPO PERIFÉRICO PREPARATORIA #30


“BEDA HERNANDEZ RONDIN”
COMALTEPEC, GRO.

MATERIA:
DESARROLLO

NOMBRE DEL TRABAJO:


LOS VALORES

NOMBRE DEL ALUMNO:


GERARDO GONZALEZ GIL

NOMBRE DEL MAESTRO:


ENRIQUE OLMEDO HERNANDEZ

GRADO: GRUPO:

1º “A”

COMALTEPEC, MPIO., DE CUAJINICUILAPA GRO. ENERO DE 2019

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INTRODUCCIÓN

Un valor es una cualidad de un sujeto u objeto. Los valores son agregados a las
características físicas o psicológicas, tangibles del objeto; es decir, son atribuidos al objeto
por un individuo o un grupo social, modificando -a partir de esa atribución-
su comportamiento y actitudes hacia el objeto en cuestión. El valor es una cualidad que
confiere a las cosas, hechos o personas una estimación, ya sea negativa o positiva.

Se puede decir que la existencia de un valor es el resultado de la interpretación que hace el


sujeto de la utilidad, deseo, importancia, interés, belleza del objeto. Es decir, la valía del
objeto es en cierta medida, atribuida por el sujeto, en acuerdo a sus propios criterios e
interpretación, producto de un aprendizaje, de una experiencia, la existencia de un ideal
incluso de la noción de un orden natural que trasciende al sujeto en todo su ámbito.

"Puesto que los valores no son cosas, ni elementos de las cosas, entonces los valores son
impresiones subjetivas de agrado o desagrado, que las cosas nos producen a nosotros y que
nosotros proyectamos sobre las cosas.

En otras palabras, la libertad no es un valor por el contenido del concepto o por ser apreciada
como una práctica deseable de un determinado grupo social, la libertad es un valor cuando
es apreciada y ejercida por los sujetos, es decir, demanda situaciones praxeológicas, es el
ejercicio de la libertad en una comunidad. Esto se conoce como dialéctica objeto-sujeto,
relación recíproca entre el objeto considerado como valioso por el pensamiento y la práctica
del sujeto hábitos virtuosos.

Los valores desarrollan virtudes que desplegados diariamente en nuestro ambiente


benefician a nuestro entorno y a la sociedad en general. Los valores se delimitan por una
cultura, grupo, religión, hábitos o tradiciones. En línea con la dialéctica sujeto - objeto en los
valores se producen los casos y controversias. Por ejemplo, el respeto a las mujeres en el
medio oriente no es el mismo que podemos observar en otras partes del mundo. En una
cultura y religión puede no considerarse vejatorio o intolerante (dimensión subjetiva del valor)

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VALORES

Los valores son aquellos principios, virtudes o cualidades que caracterizan a una persona,
una acción o un objeto que se consideran típicamente positivos o de gran importancia por un
grupo social.

Los valores son aquellas cualidades que se destacan en cada individuo y que, a su vez, le
impulsan a actuar de una u otra manera porque forman parte de sus creencias, determinan
sus conductas y expresan sus intereses y sentimientos.
En este sentido, los valores definen los pensamientos de las personas y la manera en cómo
desean vivir y compartir sus experiencias con quienes les rodean.

Sin embargo, también existe una serie de valores que son compartidos por la sociedad y que
establecen los comportamientos y actitudes de las personas en general, con el objetivo de
alcanzar el bienestar colectivo.
Por tanto, los valores se pueden clasificar por su importancia según las prioridades de cada
persona o de la sociedad.
Entre los valores más importantes, destacan los valores humanos porque tienen mayor
reconocimiento y repercusión en los distintos grupos sociales. Estos valores se relacionan
con la ética, el respeto, la tolerancia, la bondad, la paz, la solidaridad, la amistad, la
honestidad, el amor, la justicia, la libertad, la honradez, entre otros.

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Por ejemplo, la libertad es un valor humano que poseemos todas las personas para tomar
nuestras decisiones y poder expresar nuestros sentimiento y opiniones.

Ahora bien, cuando se trata de aquellos valores que están aplicados a un grupo de personas
en los cuales se toman en cuenta las culturas y las características sociales, entonces se
hace referencia a los valores sociales y los valores culturales.

Asimismo, en contextos más específicos también se determinan otros grupos de valores


importantes como los valores familiares, los valores religiosos, entre otros.
Por otra parte, la axiología es la rama de la filosofía que tiene como objeto de estudio los
valores y los juicios de valor.

CARACTERÍSTICAS
La humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establece la categoría o la
jerarquía de los valores. Algunos de esos criterios son:

DURABILIDAD: los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que son mas
permanentes en el tiempo que otros.
INTEGRALIDAD: cada valor es una abstracción integra en si mismo, no es divisible.
FLEXIBILIDAD: los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas.
SATISFACCIÓN: los valores generan satisfacción en las personas que los practican.

JERARQUÍA: hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros como
inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las jerarquías de valores
no son rígidas ni predeterminadas; se van construyendo progresivamente a lo largo de la
vida de cada persona.
TRANSCENDENCIA: los valores transcienden el plano concreto; dan sentido y significado a
la vida humana y a la sociedad.
DINAMISMO: los valores se transforman con las épocas.

APLICABILIDAD: los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan


acciones practicas que reflejan los principios valorativos de la persona.

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COMPLEJIDAD: los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados juicios y
decisiones.

¿COMO VALORA EL SER HUMANO?


El proceso de valoración del ser humano incluye una compleja seria de condiciones
intelectuales y afectivas que suponen: la toma de decisiones, la estimación y la actuación.
Las personas valoran al preferir, al estimar, al elegir unas cosas en lugar de otras, al formular
metas y propósitos personales.
Las valoraciones se expresan mediante creencias, intereses, sentimientos, convicciones,
actitudes, juicios de valor y acciones.

Desde el punto de vista ético, la importancia del proceso de valoración deriva de su fuerza
orientadora en aras de una moral autónoma del ser humano.
Valores éticos y valores morales

Los términos ética y moral tratan, entre otros temas, el concepto de los valores. Aunque en
muchos casos se habla indistintamente de valores éticos y valores morales, estos términos
no tienen el mismo significado.
Los valores éticos son aquellas pautas de comportamiento que buscan regular la conducta
de las personas, tienen un carácter universal y se adquieren durante el desarrollo individual
de cada persona.
Por su parte, los valores morales son aquellos transmitidos por la sociedad, de generación en
generación que, en algunos casos, pueden estar determinados por una doctrina religiosa.
Además, los valores morales se pueden modificar a lo largo del tiempo.

Los valores son las cualidades que nos impulsan a actuar de una u otra forma, a determinar
de manera crítica qué consideramos correcto o incorrecto e, incluso, a estimar como positiva
o negativa una situación, individuo u objeto.
Por ello, los valores forman parte de nuestros principios como individuos, nos caracterizan y,
de igual manera, nos relacionan con las personas de nuestro alrededor, con quienes
compartimos muchas similitudes.

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Cada persona tiene establecida una escala de valores en la que determina cuáles son las
posturas y conductas que debe tomar según sus principios o situación en la que se
encuentre, a fin de llevar una vida más armoniosa con quienes la rodean.

Sin embargo, aunque existe un gran número de valores compartidos, cada persona le
atribuye un orden de importancia diferente. Por ejemplo, en un grupo de amigos todos
valoran el sentido de amistad, pero para algunos será más importante el respeto y la lealtad,
y para otros la confianza y la honestidad.

En este sentido, nos encontramos con unos valores que son compartidos y otros particulares,
que responden, por ejemplo, a un orden social, cultural, organizacional o religioso.
Los primeros valores que aprendemos son los que nos enseñan en nuestras familias, por
ejemplo, el amor, el respeto y la gratitud.

Luego, a medida que nos integramos en la sociedad, conocemos y aprendemos otros tipos
de valores como los valores humanos, sociales, culturales o éticos, que complementan
nuestra lista de valores personales, virtudes y cualidades.
Cabe mencionar que, aunque los valores tengan una connotación positiva, también existe
una serie de antivalores o valores negativos sobre los cuales muchas personas determinan
sus conductas y acciones, como el egoísmo o el irrespeto.
Los valores y su esencia son estudiados por la axiología, una rama de la filosofía.

Valores morales
Los valores morales están compuestos por un conjunto de normas y costumbres que se
trasmiten desde la sociedad a los individuos, a fin de que sean respetadas y cumplidas.
Estos valores buscan mantener el equilibrio de las buenas conductas de las personas para
que diferencien lo bueno y lo malo, así como, lo justo y lo injusto.

Valores éticos
Los valores éticos conforman unas guías de comportamiento que busca regular la conducta
de los individuos en la sociedad y se relacionan con los valores morales. Entre los valores
éticos, se pueden mencionar el respeto, la integridad, la justicia, la equidad, entre otros.

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Valores universales
Los valores universales abarcan todas aquellas cualidades y principios que se consideran y
reconocen como positivos y correctos por todas las personas. Estos valores son
transversales en la sociedad y no están limitados por ningún tipo de diferencias culturales.
Los valores universales definen las conductas y normas que nos permiten llevar a cabo una
convivencia armoniosa, respetuosa, tolerante e integradora entre todos los individuos que
nos rodean sin distinción alguna porque se pueden compartir y fomentar constantemente.

Valores humanos
Son valores humanos aquellos valores compartidos que establecen los principios y regulan
las acciones de las personas, a fin de alcanzar una convivencia saludable entre los
individuos. Los valores humanos no se ven limitados por ningún tipo de barrea cultural o
religiosa, ya que su propósito es generar bienestar a través del respeto, la solidaridad, la
libertad, entre otros.

Valores culturales
Se conoce como valores culturales el conjunto de creencias, costumbres, lenguas y
tradiciones compartidas y que identifican a un grupo de personas. Los valores culturales
establecen el sentido de pertenencia que una persona tiene con respecto a su comunidad,
pueblo, ciudad y país.
Estos valores son propios y exclusivos de un grupo de personas, de allí que establecen la
identidad cultural de los individuos.
Valores sociales
Los valores sociales son el conjunto de valores reconocidos en una sociedad y que
determinan el comportamiento social de las personas que conforman una comunidad.
Los valores sociales pretenden fortalecer las relaciones humanas y alcanzar el equilibrio del
bienestar social a través de las cualidades que se consideran positivas como el respeto, la
justicia, la amistad, entre otros.

Valores religiosos
Los valores religiosos están compuestos por aquellas conductas establecidas como correctas
según la religión o los dogmas que cada individuo siga. Estos valores no son impuestos por

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la sociedad, sin embargo, conllevan a las cualidades y virtudes que se consideran como
correctas en la sociedad como, por ejemplo, la caridad, la solidaridad, el amor, entre otras.

Valores familiares
Los valores familiares están compuestos por una serie de principios, creencias y costumbres
que se enseñan en el hogar y que son transmitidas de generación en generación.

En familia, las personas aprenden qué es el amor, la unidad, el respeto, el sentido de


pertenencia y los lazos familiares, entre otros. Son valores de gran importancia porque
constituyen la base de toda sociedad.

Valores personales
Se denominan valores personales aquellos que cada persona considera como importantes
para cubrir sus deseos y necesidades. Por esta razón, los valores personales están
adaptados a cada individuo y definen su personalidad, estilo de vida, conducta, objetivos,
entre otras cosas.
Estos valores son variables en el tiempo según las experiencias o necesidades, y parten de
la idea de actuar bajo aquellas acciones que se consideren correctas y positivas.

Valores cívicos
Los valores cívicos son aquellas conductas que se consideran positivas para el buen y
continuo desarrollo de la sociedad. Estos valores son reconocidos por diversos grupos
sociales y transmitidos de una generación a otra, por tanto, también forman parte del legado
cultural social.

Valores de la democracia
Los valores de la democracia son aquellos que buscan establecer el orden social y progreso
de los individuos. Están compuestos por valores éticos y sociales que buscan fomentar los
principios de la democracia, la comprensión política, la libertad de pensamiento y la igualdad
de derechos, entre otros.

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Valores empresariales
Se llaman valores empresariales todos aquellos valores que definen los principios éticos y la
cultura organizacional que identifica a una empresa. Estos valores tienen como propósito
generar mayores rendimientos, un sentido de pertenencia y fomentar la cultura
organizacional.

Valores profesionales
Los valores profesionales son los valores que se fundamentan en el conocimiento y la
experiencia de los individuos, todo lo cual les permite tomar decisiones en diversas
situaciones laborales. Estos valores están relacionados con los valores éticos, morales y
empresariales.

Las virtudes cardinales, llamadas también virtudes morales, son aquellas virtudes que son
esenciales para las relaciones humanas y el orden social. Reciben su nombre de la palabra
latina “cardo”, que quiere decir principal o fundamental. Así, se entiende que las virtudes
cardinales son aquellos valores principales y fundamentales.

Estas virtudes, asociadas también a las virtudes teologales, son punto de referencia para la
orientación de la conducta de la persona hacia una plena humanización, así como hacia la
construcción de una sociedad más justa y sana.

Las virtudes cardinales son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. Se


complementan con las virtudes teologales, que son la fe, la esperanza y la caridad.
Se dice, además, que las virtudes cardinales son una respuesta a las heridas propiciadas en
el ser humano por el pecado. Así, cada una de ellas corresponde a la sanación de un
elemento en particular. Veamos ahora cada una de las virtudes cardinales por separado.

Prudencia
La prudencia es una virtud que tiene como propósito enmendar o sanar la ignorancia de
entendimiento. La prudencia es la capacidad de reflexionar antes de hablar o actuar, así
como de evaluar el modo y los medios adecuados para intervenir en una situación.

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Implica, por lo tanto, el sentido de la oportunidad, es decir, de juzgar cuál es el momento
adecuado para actuar o hablar.
La práctica de la prudencia implica seguir al menos tres elementos esenciales, los cuales
son: pensar con madurez, decidir con sabiduría y actuar para el bien. Todo ello implica un
proceso de reflexión continua.

Justicia
La justicia es una virtud que surge para contraponerse a la malicia de voluntad. Así, la justicia
se comprende como la voluntad manifiesta de una persona de que cada quien reciba lo que
merece y es justo, es decir, que cada quien reciba lo que le corresponde.

Por lo tanto, el justo respeta los derechos adquiridos del otro. Por ejemplo, el justo respeta el
derecho de propiedad tanto como el derecho de fama y la honra del prójimo. Asimismo, el
justo respeta la autoridad que corresponde a cada quien según el rol que cumpla. El justo
respeta la autoridad de padres hacia hijos, por ejemplo.

Fortaleza
La fortaleza es la virtud que se contrapone a la debilidad. Se trata de la virtud de tener fuerza
para luchar por el bien difícil, es decir, por aquellas metas constructivas o principios nobles
que requieren esfuerzo. Asimismo, la fortaleza ayuda a la persona a moderar su audacia
cuando esta es excesiva.

La fortaleza implica actuar en dos sentidos: atacar y resistir. Atacar se refiere a actuar de
inmediato para conquistar lo deseado. Junto a esto es necesario resistir a la desesperanza y
al temor. Para ello, es necesario que la persona tenga también un camino en el
autoconocimiento.

Templanza
La templanza es una respuesta al desorden de la concupiscencia. Se trata de la virtud de
moderar los apetitos desordenados, así como las tentaciones de los sentidos. Para ello, la
persona antepone el uso de la razón. Mediante el ejercicio racional, la persona logra el
dominio de sus pasiones para preservar el bien común.

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Los medios de la templanza son la abstinencia, la sobriedad, la castidad y la continencia.
Otras virtudes que suelen acompañar a la templanza son la humildad y la mansedumbre.

Escala de valores
Existen un gran número de valores, tanto generales como específicos, cuyo orden de
importancia varía en cada individuo o grupo social.

Por ejemplo, en un grupo de amigos existe un conjunto de valores compartidos como la


amistad y el respeto, sin embargo, cada integrante tiene una serie de valores personales
diferente.
Por tanto, cuando se hace mención a una escala de valores, esto indica que existe un
sistema de valores jerarquizado en el que se priorizan unos valores por encima de otros
cuando existe un conflicto.
Asimismo, los valores que se consideran más importantes son aquellos que engloban un
significado más amplio o complejo, por ejemplo, el valor del amor contiene el valor de la
amistad.

De allí que estos valores fungen como fuente de motivación y condicionan la toma de
decisiones y las acciones del ser humano.

La escala de valores es una lista en la que se establece el orden de importancia de los


valores que cada individuo y grupo social consideren correctos como el respeto, la humildad,
la tolerancia, la solidaridad y muchas otras.

Las personas aprenden y ponen en práctica una serie de valores que son inculcados en la
familia, de generación en generación, a medida que crecen. Asimismo, esta lista de valores
se va acrecentando a medida que se viven nuevas experiencias y se aprende de éstas.
En este sentido, las personas acumulan un gran conocimiento que les permite jerarquizar los
valores y cuestionar cuándo una actitud es o no adecuada, a fin de propiciar el bienestar
personal y el de todos aquellos que estén alrededor.

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Por tanto, la escala de valores es modificable a través del tiempo y, según lo decida cada
persona o sociedad, tomando en cuenta lo que se considere más importante desde el punto
de vista moral y ético.
Para algunos será el amor, el respeto, la amistad; para otros, la familia, la tolerancia o el
compromiso. Todos los individuos tienen una escala de valores morales, familiares,
laborales, sociales y culturales diferentes pero, que en términos generales son similares.
De allí que, el orden jerárquico de los valores es importante porque permite determinar qué
cualidades o acciones se consideran buenas y correctas o malas y negativas.

La escala de valores regula el comportamiento de los individuos y les permite establecer la


manera en que se debe actuar antes las diversas circunstancias a enfrentar durante la vida.
Por tanto, las personas deben tener claro cómo está constituida su escala de valores a fin de
ser honestas con sus propios ideales y cumplir con sus principios, de lo contrario, estarían
actuando en contra de sus valores y creencias.

También, cabe mencionar que existe una escala de valores más generalizada que pertenece
al grupo social del cual cada quien forma parte como ciudadano y, en la que se comparten
valores éticos, morales y culturales.
Cada individuo debe hacer un esfuerzo por complementar e hilar su escala de valores
personal con la escala de valores social, con la finalidad de enfocarse en ser un ciudadano
que actúa de manera correcta, no solo a propósito individual sino social. En consecuencia,
mejores serán las relaciones sociales.

Importancia de la escala de valores


La importancia de la escala de valores se fundamenta en el reconocimiento mínimo de los
valores más importantes para cada individuo. De esta manera, la persona sabrá diferenciar lo
bueno de lo malo y establecer una actitud de vida que le permita ser consecuente con sus
valores.
De lo contrario, carecer de una escala de valores puede propiciar la vulnerabilidad e
incapacidad de respuesta de las personas ante una trampa, abuso o las malas intenciones
por parte de terceros.

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Por ello, es importante construir una escala de valores a partir del amor, la lealtad, el respeto,
la honestidad, la paz, la unidad, el amor al prójimo, a fin de evitar las desigualdades y las
injusticias.

JUSTICIA

La justicia se representa alegóricamente por una mujer con los ojos vendados, con una
balanza en una mano y una espada en la otra.

La justicia (del latín iustitĭa, que, a su vez, viene de ius —derecho— y significa en su
acepción propia «lo justo») tiene varias acepciones en el Diccionario de la lengua española.1
Es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de la necesidad de
mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de pautas y criterios que
establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones,
autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de estos.

Etimología
Aparte de la que se ha dado en la entrada del artículo, al no estar de acuerdo ciertos autores
con esta raíz etimológica se ponen de manifiesto las diferentes opiniones al respecto: Por un
lado, la raíz se vincula con otros nombres de significado y origen religioso como
son: iurare, iovis o júpiter, o iuramentum, razón por la cual los romanos creyeran que el
derecho y la justicia eran un regalo de la divinidad. Sin embargo, los romanos distinguían
perfectamente entre el ámbito jurídico —ius— y el religioso o moral —fas—. Otros autores se
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decantan por derivar de la raíz sánscrita yoh, como procedente de una deidad o de algo
sagrado; otros estiman que deriva, también de la raíz sáncrita yu que se relaciona con un
«vínculo obligatorio».2

Este conjunto de criterios o reglas tiene un fundamento cultural y, en la mayoría de


sociedades modernas, un fundamento formal, que intervienen dentro del mismo concepto y
que son explicados de la siguiente manera:3
 El fundamento cultural se basa en un consenso amplio en los individuos de una sociedad
sobre lo bueno y lo malo y otros aspectos prácticos de cómo deben organizarse las
relaciones entre personas. Se supone que en toda sociedad humana, la mayoría de sus
miembros tienen una concepción de lo justo y se considera una virtud social el actuar de
acuerdo con esa concepción.
 El fundamento formal es el codificado formalmente en varias disposiciones escritas, que
son aplicadas por jueces y personas especialmente designadas, que tratan de ser
imparciales con respecto a los miembros e instituciones de la sociedad y los conflictos
que aparezcan en sus relaciones.

El concepto de justicia puede explicitarse desde diversos puntos de vista: el ético, moral,
como virtud, filosófico, religioso, del derecho y varios más. Algunos de ellos se exponen a
continuación.

Desde el punto de vista filosófico


Corresponde a la Filosofía moral y a la Ética el estudio de la justicia desde el punto de vista
filosófico. En ellas se define como justicia la virtud cardinal que reside en la voluntad
mediante la cual, la persona está inclinada a dar a cada uno lo suyo, ya sea de manera
individual, como sociedad o como grupos de personas, miembros de la sociedad. 4 Para
comprender mejor esta definición es necesario hacer algunas aclaraciones:
 La justicia es una virtud y «lo propio de toda virtud y hábito es ser una disposición que
inclina de un modo firme y permanente a sus actos».5
 La justicia, como se indicó, es una virtud cardinal, una virtud principal, ya que sobre ella
gira la vida moral de la persona.4

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 Es una virtud que reside en la voluntad, es decir, en el «apetito racional» como
indica Santo Tomás de Aquino; no es justo quien «conoce» lo que es recto sino
quien obrarectamente.6 Por tal razón, la justicia está en una facultad apetitiva y al no
poder radicar en el apetito sensible, reside en el apetito racional, es decir, en la voluntad.5
 Es una virtud en la que, al inclinar a dar a cada uno lo suyo, predomina la objetividad.2

Sentido propio y metafórico de la justicia


El sentido propio de la justicia exige que haya un débito exigible, que existan personas
distintas ya que se puede ser justo o injusto respecto a otro, que debe ser una persona
distinta e independiente al que practica la justicia, o la injusticia y, finalmente, que haya
igualdad entre ambas personas. Por lo tanto, las relaciones de justicia entre unos y otros son
siempre bilaterales.7

Concepto de justicia en el derecho romano


El término justicia viene de iustitia. El jurista Ulpiano la definió así:
Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; «La justicia es la
constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho». Los preceptos o
mandatos del derecho son: honeste vivere, alterum non laedere et suum quique
tribuere... («vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo que le
corresponde»).
La palabra justicia designó, originalmente, la conformidad de un acto con el derecho positivo,
no con un ideal supremo y abstracto de lo justo. A dicho concepto objetivo corresponde, en
los individuos, una especial actividad inspirada en el deseo de obrar siempre conforme a
derecho; desde este punto de vista, Ulpiano definió la justicia, según el texto transcrito. Se
cree que el jurista se inspiró en la filosofía griega de pitagóricos y estoicos. Resulta, así que
la iustitia es una voluntad que implica el reconocimiento de lo que se estima justo y bueno
(aequum et bonum).
Al observar el adecuarse a la ley en las acciones humanas, los principios jurídicos se
concentran de manera constante y perpetua. De tal modo, la justicia pierde su contenido
abstracto, de valor ideal y estático, transformándose en una práctica concreta, dinámica y
firme que permanentemente ha de dirigir las conductas. 8

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Concepto en la versión griega de los Setenta
El término «justicia» en la versión de los Setenta tiene la misma significación primaria que en
el texto hebreo si bien está influida por la mentalidad griega ya que los términos helénicos
que se usan: dikē y dikaiosýnē, se refieren a la virtud de la justicia puramente humano ya que
ordena la convivencia en los ámbitos jurídicos y morales entre las personas. 9 Sin embargo se
ha producido el efecto inverso: existen voces griegas —dikē, dikaiosýnē, krísis, kríma y
varios más— para representar en ellos unos conceptos religiosos del Antiguo
Testamento que, en principio venían expresados en hebreo como sedek, mišpāt, sedāqāh,
etc. El motivo de este cambio de acepciones es, simplemente, el que el parecido entre los
términos sea mayor o menor. Para la mejor comprensión de los vocablos griegos que
expresan conceptos religiosos, se deben interpretar según sus significados hebreos que
traducen.10

Igualdad social

Igualdad, en francés Egalité segundo principio del lema Liberté, égalité, fraternité de
la Revolución francesa. La mujer, alegoría de la justicia, lleva en su mano izquierda
la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 - grabado de 1793 de
Jean-Guillaume Moitte (1746-1810)

Igualdad social es la característica de aquellos estados en los que todos sus ciudadanos sin
exclusión alcanzan en la práctica la realización de todos los derechos humanos,

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fundamentalmente los derechos civiles y políticos y los derechos económicos, sociales y
culturales1 necesarios para alcanzar una verdadera justicia social.

La igualdad social supone el reconocimiento de la igualdad ante la ley, la igualdad de


oportunidades así como la igualdad de resultados civiles, políticos, económicos y sociales.
La igualdad social es lo opuesto a la desigualdad social -desigualdad
económica, esclavitud, racismo, sociedad de castas y estamentos-, así como cualquier otro
tipo de discriminación por género, etnia, religión, edad, por discapacidad -física o intelectual-
o cualquier otra condición personal.

Igualdad social
La igualdad social es un valor fundamental para una sociedad mejor, 7 con más justicia social,
más cohesión y se considera una condición para el ejercicio de los derechos civiles y
políticos y la consecución de una vida digna (derechos económicos, sociales y culturales).

La reducción de la desigualdad social contribuye a la erradicación de la pobreza, repercute


de manera decisiva en una mejor salud general de la población por lo que aumenta
la esperanza de vida, mejorando específicamente la salud mental, disminuye las cifras
de drogodependencias, produce mejoras notables en el nivel educativo de la población y
reduce la violencia social. Estos beneficios no solamente se producen en los sectores más
desfavorecidos sino que la población con mayor renta o mayor estatus social también mejora
sus condiciones de vida cuando aumenta la igualdad social.

Incluso comparando los países más ricos se constata que los problemas sociales y de salud
también están más extendidos en las aquellas naciones ricas que son más desiguales
respecto a otras.7

Igualdad civil y política


La igualdad civil y política se alcanza cuando se cumplen los derechos humanos de primera
generación, que son esencialmente la libertad y la participación en la vida política. Son
derechos civiles y políticos, que delimitan parcelas inviolables de los seres humanos así
como el derecho de los ciudadanos a votar, ser votado y participar en la gobernación

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del Estado. Incluyen el derecho a la libertad de expresión, el derecho a un juicio justo,
la libertad de religión, y el sufragio universal.

Estos derechos fueron proclamados por primera vez durante la Revolución francesa,
mediante la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 26 de agosto
de 1789. También se recogen en la Carta de Derechos de los Estados Unidos aprobada
definitivamente el 15 de diciembre de 1791. En ese mismo año, 1791, se promulga
la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanaredactada por Olympe de
Gouges en el contexto de la Revolución francesa.

Estos derechos se universalizan y amplían mediante la Declaración Universal de los


Derechos Humanos ratificada el 10 de diciembre de 1948 por la ONU y el Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos de 1966.

El Derecho a la vivienda dignaaparece recogido en el artículo 25 de la Declaración Universal


de los Derechos Humanos de 1948

Igualdad económica, social y cultural


La igualdad económica o de ingresos, la igualdad social y la igualdad cultural se alcanzarían
si se cumplen los derechos económicos, sociales y culturales -derechos humanos de
segunda generación-. La equidad o igualdad de recursos es básica tanto para poder ejercer
con plenitud los derechos civiles y políticos como para tener una vida digna.

Se reconocieron por distintos gobiernos después de la Primera Guerra Mundial. Los


ciudadanos tienen que tener igualdad de condiciones y de trato. Incluyen el derecho a ser
empleados, el derecho a la vivienda, a la educación y a la salud,8 así como la seguridad
social y las prestaciones por desempleo. Al igual que los derechos de primera generación,
también fueron incluidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en los
artículos 22 al 27 y, además, incorporados en el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales. En Estados Unidos, el presidente Franklin D.
Roosevelt propuso una segunda Carta de Derechos, que abarcaba gran parte de este tipo de
derechos, en su discurso del Estado de la Unión el 11 de enero de 1944.

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Se incluyen también como derechos económicos, sociales y culturales el derecho al trabajo y
a la libre elección de empleo, el derecho a condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias,
la libertad sindical y derecho de huelga, la protección de la familia y los menores, el derecho
a un nivel de vida adecuado y a la mejora de las condiciones de existencia -salud8
y educación-, y el derecho a participar en la vida cultural. También por lo tanto la protección,
desarrollo y difusión de la ciencia y la cultura y el patrimonio cultural, el derecho al agua,
derecho a una alimentación adecuada y derecho a un medio ambiente óptimo.

Igualdad en salud
Para alcanzar las máximas cotas de igualdad social se considera decisivo eliminar la
desigualdad en la salud. Con ese objetivo las políticas de salud pública se preocupan por
la higiene pública, intentando mantener limpio el medio ambiente (agua
potable, alcantarillado, eliminación de basura, calidad del aire, etc.), el sistema
sanitario (infraestructuras hospitalarias, formación y dotación de especialistas sanitarios) y
promoviendo estilos de vida saludables. Pero estas políticas de salud pública no son
suficientes.

La constatación de la importancia que la pobreza, la exclusión social y la desigualdad


social y económica tiene en la salud obliga a incorporar estas variables como factores
determinantes de la salud a la hora de establecer las políticas sanitarias y de salud pública.
Influyen tanto o más, en el empeoramiento de la salud, que el tabaquismo, el alcoholismo,
el sedentarismo, la hipertensión, la obesidad o la diabetes; factores que suelen considerarse
como objetivos y recomendaciones habituales de la OMS (WHO) y de muchos organismos
públicos e instituciones sanitarias.

Por tanto el derecho a la protección y promoción de la salud que deben tener todos los
habitantes del planeta exige incorporar a las políticas sanitarias medidas enfocadas a
mejorar los indicadores de desigualdad económica, desigualdad social, pobreza, exclusión
social y analfabetismo.

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AMOR

El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas


formas según las diferentes ideologías y puntos de vista
(artístico, científico, filosófico, religioso). De manera habitual, y fundamentalmente
en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, y
resultante y productor de una serie de actitudes, emociones y experiencias.

En el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa todo el afecto, la bondad y
la compasión del ser humano. También puede describirse como acciones dirigidas hacia
otros y basadas en la compasión, o bien como acciones dirigidas hacia otros (o hacia uno
mismo) y basadas en el afecto.1

En español, la palabra amor (del latín, amor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos
diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad
emocional asexual del amor familiar y el amor platónico,2 y hasta la
profunda devoción o unidad del amor religioso.3 En este último terreno, trasciende
del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado del alma o de la mente,
identificada en algunas religiones con Dios mismo o con la fuerza que mantiene unido
el universo.

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Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con
frecuencia a ser irresistibles. El amor en sus diversas formas actúa como importante
facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es
uno de los temas más frecuentes en las artes creativas (cine, literatura, música).

Desde el punto de vista de la ciencia, lo que conocemos como amor parece ser un estado
evolucionado del primitivo instinto de supervivencia, que mantenía a los seres
humanos unidos y heroicos ante las amenazas y facilitaba la continuación de la especie
mediante la reproducción.

La diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen


que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente, aunque,
básicamente, el amor es interpretado de dos formas: bajo una concepción altruista, basada
en la compasión y la colaboración, y bajo otra egoísta, basada en el interés individual y la
rivalidad.

El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y el mundo material; el altruismo, con el
alma y el mundo espiritual. Ambos son, según la ciencia actual, expresiones de
procesos cerebrales que la evolución proporcionó al ser humano; la idea del alma, o de algo
parecido al alma, probablemente apareció hace entre un millón y varios cientos de miles de
años.5

A menudo, sucede que individuos, grupos humanos o empresas disfrazan su


comportamiento egoísta de altruismo; es lo que conocemos como hipocresía, y encontramos
numerosos ejemplos de dicho comportamiento en la publicidad. Recíprocamente, también
puede ocurrir que, en un ambiente egoísta, un comportamiento altruista se disfrace de
egoísmo: Oskar Schindler proporcionó un buen ejemplo.

A lo largo de la historia se han expresado, incluso en culturas sin ningún contacto conocido
entre ellas, conceptos que, con algunas variaciones, incluyen la dualidad esencial del ser
humano: lo femenino y lo masculino, el bien y el mal, el yin y el yang,
el ápeiron de Anaximandro.

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SOLIDARIDAD

En sociología, solidaridad se refiere al sentimiento y la actitud de unidad basada en metas o


intereses comunes, es un término que refiere a ayudar sin recibir nada a cambio con la
aplicación de lo que se considera bueno
Así mismo, se refiere a los lazos sociales que unen a los miembros de una sociedad entre sí.
Algunos sociólogos introdujeron definiciones específicas de este término. Entre ellos, uno de
los más famosos fue Émile Durkheim.

Tipos de solidaridad en Durkheim


La solidaridad es la acción de dar, sin recibir nada a cambio 'La palabra solidaridad proviene
del sustantivo latín soliditas, que expresa la realidad homogénea de algo físicamente entero,
unido, compacto, cuyas partes integrantes son de igual naturaleza.

Es el aspecto social que se entiende como a las capacidades semejantes; es decir, poder
compartir un hogar, alimentos, sentimientos, etc, con otro ser vivo sin pensar en su situación
económica, tomando en cuenta también que los bienes no son solo lo material.
 Solidaridad mecánica:También denominada solidaridad por similitud, se da con mucha
más frecuencia y presencia en los países poco desarrollados o en las sociedades
primitivas, ya que la misma se caracteriza por una total competencia de cada individuo en
la mayoría de los trabajos, dándose tan sólo una mínima diferenciación a razón de edad,
género y especie. En esta existe un castigo penal y público, como puede ser un ejemplo
la crucifixión, o la guillotina, si es que nos referimos a las sociedades primitivas.

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 Solidaridad orgánica: También denominada solidaridad por consenso. Durkheim afirma
que la fuerte especialización, capacidad o habilidad de cada individuo origina una gran
interdependencia, base de la cohesión y solidaridad grupal, de las personas con su
sociedad. A esta clase la llama solidaridad orgánica. Así, cada miembro posee una parte
de los conocimientos generales y sus recursos, por lo que todos dependen de todos. Este
tipo de solidaridad se suele presentar en las sociedades desarrolladas. Encontramos en
esta concepción la parte negativa en la que una excesiva especialización podría
desembocar en la anomia.1 Durkheim establece que estas sociedades funcionan como un
organismo vivo, donde cada cual tiene una función, y si uno falla se enferma el
organismo. Para lo cual, en esta se da el derecho restitutivo, el cual se caracteriza por
tener la función de re-educar al individuo, para que se mantenga en su eje, sin formar
conflictos en la sociedad.

Emerge a raíz de la diferenciación de funciones y de la división del trabajo. En la medida en


que los individuos especializan sus funciones requieren de otros individuos para sobrevivir.
Por ejemplo, la familia. La familia que antes era autosuficiente, era capaz de servir
entrelazada. La familia moderna requiere de otros, es dependiente del resto de los individuos
de la sociedad
En las formas de solidaridad orgánica los individuos se desmarcan del grupo, formando una
esfera propia de acción, pero al mismo tiempo la división del trabajo y la separación de
funciones es la fuente o condición de equilibrio social.

TOLERANCIA

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Tolerancia se refiere a la acción y efecto de tolerar. La tolerancia se basa en permitir hacia la
otra persona que es diferente de lo propio. La palabra proviene del latín tolerantĭa, que
significa ‘cualidad de quien puede aceptar'.

La tolerancia es un valor moral que se practica con respecto a un otro; hacia sus ideas,
prácticas o creencias, independientemente de que contradigan o sean diferentes de las
nuestras. En este sentido, la tolerancia es también el reconocimiento de las diferencias
inherentes a la naturaleza humana, a la diversidad de las culturas, las religiones o las
maneras de ser o de actuar.

Por ello, la tolerancia es una actitud fundamental para la vida en sociedad. Una persona
tolerante puede aceptar opiniones o comportamientos diferentes a los establecidos por su
entorno social o por sus principios morales. Este tipo de tolerancia se llama tolerancia social
en las personas.

Por su parte, la tolerancia hacia quienes profesan de manera pública creencias o religiones
distintas a la nuestra. Es un concepto relacionado con la aceptación y con la consideración
ante las acciones u opiniones de otras personas cuando éstas diferentes de las propias o se
contraponen al marco personal de creencias. La tolerancia se erige como un valor básico
para convivir armónica y pacíficamente. No sólo se trata de permitir lo que los demás digan o
hagan, sino de reconocer y aceptar la individualidad y las diferencias de cada ser humano.
Se considera que la tolerancia constituye la base de la buena convivencia entre personas de
diferentes culturas, credos, razas, y modos de vida.

A nivel individual, la tolerancia es la capacidad de aceptación de una situación o de otra


persona o grupo considerados diferentes. Pero no todos los individuos están capacitados
para ser tolerantes. La tolerancia individual se manifestará en la actitud que una persona
tiene ante aquello que expresa valores diferentes a los suyos propios. También en la
aceptación de una situación injusta en contra de los intereses propios o en contra de los
intereses de terceras personas. Todo ello implica, evidentemente, capacidad para escuchar y
aceptar a los demás

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Este comportamiento social se ha dado en todas las épocas de la humanidad y en todos los
lugares del mundo como un medio para posibilitar la convivencia. Se admite que, en general,
los valores y las normas colectivos son establecidos por el grupo que ostenta el poder
político y el control social, y con ello establece, entre otras cosas, el grado de respeto o, por
el contrario, la intensidad de la persecución de la que se va a hacer objeto a la persona que
exprese actitudes y conceptos diferentes o problemáticos

Tolerancia e intolerancia
Se considera generalmente que no hay tolerancia sin acción previa y ajena de incitación. La
tolerancia es, así, un valor reactivo, impensable en condiciones previas a la convivencia e
incluso a la de la convivencia problemática.1 Su antónimo, la intolerancia, puede
manifestarse sin embargo con anterioridad a una incitación objetiva, a modo de programa
defensivo preventivo. La tolerancia se expresa por lo general mediante una corta variedad de
conductas muy similares, mientras que la intolerancia permite una mayor variedad de
comportamientos, que van desde la ignorancia pasiva hacia el diferente hasta
la persecución o el exterminio.

El término persecución ha sido usado históricamente para denotar actos de


violencia indiscriminada, sean espontáneos o premeditados. La persecución entre seres
humanos no se limita a grupos religiosos, étnicos o políticos. Cualquier diferencia
identificable en apariencia o comportamiento puede servir de motor para una persecución. El
fundamento tanto de la tolerancia como de la intolerancia y la persecución es la percepción
de un individuo o un grupo como diferentes. Se considera que la persecución es la expresión
de un rasgo general del comportamiento social, relacionado con el tribalismo y el ejercicio del
poder por un grupo, que busca imponer o reforzar la sumisión a otros. A menudo la
persecución no es reconocida como tal por los perseguidores, sino solamente por sus
víctimas o por observadores externos.

La tolerancia es generalmente una elección dictada por una convicción, a veces


condescendiente y a veces forzada penalmente. Pero también es fomentada
persuasivamente por los medios de comunicación al servicio de los intereses del grupo de

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control, sea este el que posee las herramientas formales de gobierno o el que, en posición de
debilidad relativa de este, ejerce la oposición.

Helen Keller decía «La mejor consecuencia de la educación es la tolerancia».3 Es más difícil
comprender un comportamiento y acabar aceptándolo cuanto menos conoce uno los
orígenes del mismo. Si la educación, según ciertos conceptos de esta, consiste entre otras
cosas en informar y dar a conocer a los alumnos los mundos ajenos a su cotidianeidad vital
(a diferencia de otras nociones pedagógicas partidarias de la experiencialidad vacía de
contenidos, por ejemplo), puede, en efecto, constituirse en vehículo de tolerancia, y
probablemente lo viene siendo históricamente de modo implícito.

El comienzo de la tolerancia fue la base del pensamiento liberal. Su aceptación no tuvo un


completo éxito en Europa, ya qué, hubo algunos países que no la pusieron a prueba. 4

Tolerancia civil
Puesto que las mentalidades individuales evolucionan por lo general más rápido que las
leyes, a menudo se da un desfase entre la moral social, convenida implícita y colectivamente
y las leyes civiles. Así, algunas disposiciones de la ley pueden, en un momento dado, ser
reconocidas como inadecuadas y por eso, no ser aplicadas más que parcialmente o no ser
aplicadas ni obedecidas en absoluto. Así Georges Clémenceau decía en Au soir de la
pensée, «Toda tolerancia se convierte a la larga en un derecho adquirido».
Históricamente, la primera noción en el sentido contemporáneo de tolerancia es la defendida
por John Locke en su Carta sobre la tolerancia, que es definida por la fórmula «dejad de
combatir lo que no se puede cambiar».

Desde un punto de vista social, permite aquello que es contrario a la moral o a la ética del
grupo que ostenta el control social. Permite también desigualdades y diferencias dentro de la
sociedad. Se trata principalmente de un comportamiento frente a una situación que se juzga
mala, pero que se acepta porque no se puede hacer otra cosa.

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Bibliografía

https://www.significados.com/valores/

https://principiosyvalores.wordpress.com/2011/04/10/%C2%BFcuales-son-las-caracteristicas-
de-los-valores/

https://es.wikipedia.org/wiki/Justicia

https://es.wikipedia.org/wiki/Igualdad_social

https://es.wikipedia.org/wiki/Amor

https://es.wikipedia.org/wiki/Solidaridad_(sociolog%C3%ADa)

https://es.wikipedia.org/wiki/Tolerancia_social

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ÍNDICE

 Introducción---------------------------------------------------------------------------------------2

 Valores ---------------------------------------------------------------------------------------------3

 Características -----------------------------------------------------------------------------------4

 Tipos de valores ---------------------------------------------------------------------------------5

 Justicia ---------------------------------------------------------------------------------------------13

 Igualdad -------------------------------------------------------------------------------------------16

 Amor ------------------------------------------------------------------------------------------------20

 Solidaridad ----------------------------------------------------------------------------------------22

 Tolerancia -----------------------------------------------------------------------------------------23

 Bibliografía ----------------------------------------------------------------------------------------27

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