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INFORME DE LECTURA

LAS IMÁGENES ¿NOS HABLAN?


Valentina Victoria
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Para comenzar, tenemos que tener en cuenta quien es el autor del texto, por eso,
para contextualizar, Armando Silva es un filósofo y semiólogo colombiano, más
conocido por su trabajo de los “Imaginarios Urbanos” desarrollado en varias
ciudades de América Latina y España.
Además, cuenta con un doctorado y un postdoctorado en Literatura Comparada en
la Universidad de California, Irvine bajo la dirección de Jacques Derrida, realizó
estudios en filosofía, semiótica y psicoanálisis en Italia. También ha desarrollado
una teoría de los sentimientos y de su expresión colectiva, la cual responde a los
imaginarios urbanos.
Ya continuando con el texto como tal, el autor expone en primera instancia que el
objetivo principal del texto es presentar una propuesta para la comprensión de la
imagen visual, bajo la noción de foco y focalización. Por lo que, viendo la imagen
desde esta perspectiva que plantea el autor, la imagen es el escenario. Es decir, es
una puesta en escena de alguna situación, pero ya vista desde algo más que solo
una imagen.
También, menciona que existen tres propiedades en la imagen: lo que la nombra,
lo que, lo que la indica y lo que la muestra. Estas tres, durante todo el ensayo
acompañan al escrito para destacar los aspectos verbales, indicativos y visuales o
estéticos de la imagen.
En el inicio el autor pone la imagen desde un foco fotográfico, para primero ponerla
en discurso. Este punto el autor para explicarlo toma como referencia una obra
literaria y una de teatro, después de exponer lo que se hace en cada una y en qué
se diferencia llega a la definición como tal, en la cual plantea que, en la literaria el
personaje enunciado y diseñado en el texto escrito está puesto en discurso, ya que,
este se dirige a un lector en principio imaginario, mientras que en un obra teatral, el
personaje enunciado y representado esta es puesto en escena, debido a que, este
se dirige a un público presente, además tiene un libreto ya previo para hacer la
realización.
Cabe resaltar que, la enunciación y la representación están en armonía, ya que,
ambas tienen como características un escenario determinado.
Pasando de este punto, el autor se enfoca en la imagen, partiendo del enunciado
de que las imágenes no solo son visuales, es decir, se propone pensar a la imagen,
primero, en el estudio de la comunicación verbal, ya que este puede hablar mucho
de las representaciones icónicas y segundo, incluida en un espacio mayo como lo
es el escenario, es por eso que dice que el escenario en lugar de la imagen, es
como un juego de representaciones.
Además, como se mención anteriormente el autor menciona que la imagen tiene
tres componentes, estos explicados son:
 La imagen nombrada: esta hace referencia a otorgarle un significado a la
imagen, es decir, cuando vemos una imagen, por ejemplo, la fotografía de un
perro, en esta instancia lo visual ha sido nombrado, es muy sencillo hacerlo
así, porque ya conocíamos el nombre del objeto en la foto, pero si este fuese
desconocido el interlocutor tendría que ponerle nombre.
 La imagen es indicada: Esta se entiende como la indicación de la imagen
señalada, es decir, cuando vemos a un perro muy lindo, ya nombramos la
imagen que estamos viendo, pero para darle énfasis y emoción la señalamos
con el dedo índice, diciendo “mira ese perro”. Esto implica un gesto para-
lingüístico, que sobrepasa la simplicidad de solo nombrarla, convirtiendo al
objeto en algo de admiración.
 La imagen mostrada: esto hace referencia a, a la representación que
tenemos de esta en nuestro interior, aquí juega mucho la parte imaginativa.
Con todo lo anterior, el autor pretende dar a entender que la imagen es más
compleja de lo que arece y que no solo está en juego su parte visual.
Siguiendo con lo dicho por el autor, él dice que existe un argumento del foco
fotográfico, es decir, que el observador tiene varios puntos de vista para su
focalización.
En este punto, tomo como referencia una cámara, la cual debe tener una distancia
focal y luminosidad medibles con exactitud para que la imagen salga perfecta, en
cuanto a composición. Pero no solo eso, sino que también consiste en que las
imágenes no deben ser todas nítidas, por el contario, el autor argumenta que, como
los ojos, la cámara puede capturar un solo punto focal y dejar medio desenfocado
el fondo de lo que se está viendo, con la profundidad del campo.
Sin embargo, la diferencia puntual del ojo a la cámara a la hora de ver imágenes,
es que el primero tiene límites, por ejemplo, cuando estamos pardos en le ventada
y queremos ver a la calle, solo se puede enfocar una cosa con una distancia
determinada, o la reja o la calle nada más y hasta donde los ojos dejen ver. Pero
con la segunda, pasa lo contario ya que esta la podemos graduar y hacer que un
foco quede expuesto en nitidez total y con los lentes podemos alcanzar distancias
más extensas para capturar las imágenes, por eso existen puntos focales como
distancia corta (retrato), distancia media (grupos) y distancia larga (paisajes).
Por eso se dice que este foco fotográfico es selectivo, por eso este sigue un orden
especifico, primero selecciona un objeto, luego lo focaliza y por ultimo toma la
fotografía, y es allí donde el objeto y la imagen se fusionan y entra este a ser parte
de la cultura ya codificado por un código visual.
Complementado mas la idea de la imagen el autor menciona la interpretación de la
imagen y como esta ha cambiado, haciendo énfasis en que la imagen fotográfica
adquiere velocidad y desplazamiento.
Con esto Armando Silva expone que, la interpretación de una fotografía ya no puede
ser solo un análisis externo, sino que se instala en el ser y parte de un imaginario
social, donde se piensa en la fotografía como un intruso que nos está espiando.
Con todo lo anterior, se quiere llegar a que la fotografía puede ser interpretada y
vista por cada quien, de manera particular, pero para poder ser descifrada y
reconstruirla se deben seguir estos pasos:
 La pre-figuración
 El escenario
 La figura focalizada
Por otro lado, el autor, continua el ensayo con las palabras y los puntos de vista
sobre el escenario, en este me dice que existe una mediación entre la imagen y su
observador, ya que, implica un ejercicio de visión, es decir, captar un registro visual
pero también el deseo de mirar el objeto.
Aquí expone que, lo que se nombra de la imagen constituye su nivel de comprensión
verbal y lo que permanece mostrado como figura pura, responde a una necesidad
o un impulso.
Por esto, según lo dicho anteriormente en los escenarios visuales podrán
encontrarse:
 Elementos lingüísticos
 Imágenes indicativas más o menos hablantes
 Las figuras intraducibles a palabras (no se puede traducir)
Además, el autor dice que, para focalizar una imagen, esta implica el doble ejercicio
de comprensión y pasión por lo que se está viendo. Dejando así, con la ayuda de la
focalización la puesta en escena, donde pone de presente los contenidos explícitos
y los ocultos.
Para entender mejor la focalización, el autor la pone en contextos puntuales u oficios
concretos, en primera instancia lo hace con la publicidad. En esta, se toma en
cuenta primero nombrar el objeto, aquí se tiene la hipótesis de que toda publicidad
es por principio indicativa, pues está hecha para indicar algo, haciendo que el
intérprete dirija su mirada hacia algo de interés enunciatorio.
Después, viene la parte de nombrar al producto, el cual surge de una operación
denotativa en la que la imagen se agota en su función verbal, pero cuando esta se
trata de jerarquizar verbal a la imagen, no hace algo distinto que hablar y designar.
Como ejemplo de esto el autor propone los enunciados de aguardiente néctar, en
los que cada uno dice algo diferente e incluso usa distinta icnografía, pero el
anunciante es el mismo, por lo que, el nombramiento del producto no cambia, solo
se fusionan sus figuras icónicas para reforzar el referente explícito del mensaje.
El autor termina esta parte con mostrar la cosa, en este punto lo realmente
importante es entender que, aunque la imagen o la publicidad este cargada de texto,
deben dominar los elementos visuales, es decir, que la cosa exhibida se torna objeto
de toda contemplación.
Planteado todo lo anterior, se podría decir entonces que la publicidad se puede
reconocer que lo visual, a pesar de su jerarquización como instancia en la
representación icónica, no se puede dejar de lado los componentes verbales, ya
que, la fusión de estos dos hace que la imagen tenga sentido en cuanto composición
y estética, que hace de las palabras imágenes. Sin embargo, las imágenes por si
solas puede hablar y mucho hasta el punto de que dejan de ser solo visuales, pero
el complemento es importante para contar algo.
Para terminar con el ensayo y la propuesta de lectura de las imágenes, el autor pone
como ejemplo los álbumes familiares, donde se encuentran fotografías de momento
memorables, de padres, hijo, hermanos, abuelos, etc. Recuerdo que felices donde
están todos sentados para la foto familiar o la vergonzosa foto desnudos en la
bañera cuando somos bebes. Ese tipo de cosas parece un cuento de hadas, pero
hay fotos que ocultan en los álbumes, para no causar dolor, o que sean
inapropiadas, ese tipo de imágenes nos e muestra, para no dañar la ilusión del
álbum perfecto.
En este, además nos propone que hagamos de las fotos del álbum una lectura que
ubique sus usos en el ambiente de los ritos. Algunos de estos ritos como el
nacimiento, la circuncisión, el matrimonio, el sexo o la muerte serán estados
registrados en ceremonias sociales. Se demuestra que el niño "cumple en el seno
de la nueva familia como héroe o rey de la casa al que se le da todo el escenario
visual y sobre quien la familia apuesta su futuro".
Con todo esto, el autor quiere recalcar que el álbum de fotos muestra todos los
momentos felices de una familia, pero eso no eso no es lo que realmente se quiere
analizar, sino el hecho de las cosas que se ocultan y que han desaparecido del
registro visual explícito. Es decir, recuerdo que no quieren que vean y una persona
en especial de la familia los atesora para sí mismo.
Por lo que, el álbum familiar focaliza verbalmente, o sea nombra los momentos
claves que se quieren destacar de la familia, y esto son los episodios relatados
visualmente en las fotos.
También el autor menciona el cadáver que no se muestra, es decir, el menciona
que, en los álbumes colombianos el cadáver era importante, pero hoy en día solo
se toma una foto si este es de alguien importante, como un político o algo por el
estilo. Pero, todo lo contario pasa con las personas del común, sus dolientes lo que
hacen es apresurarse por ocultarlo hacerlo lucir bien, sin embrago dice que, ver a u
ser querido así perfecto como estaba en el ataúd poco a poco desaparece con la
imagen en la cabeza del dolor.
La muerte como ritual es algo figurativo, donde las fotografías son un recuerdo de
la persona que yace en la tumba. Pero el autor dice que, esto es algo más profundo
pues se tiene que luchar con dos naturalezas, la vida y la muerte, y en el instante
en que eso se fotografía no solo se recuerda a la persona, sino que le da simbolismo
a su paso por la tierra y felicidad.
Por otro lado, tenemos el cuerpo desnudo y las imágenes obscenas o no buenas,
la primera consiste en esos retratos que se hacen en lo privado y al cual poco tiene
acceso, que se esconden del mundo, una foto erótica que bajo ninguna
circunstancia debería estar en un álbum familiar, ya que el fin de este es contra
historia a través de las fotos, evidenciar momento lindo e históricos para la familia,
no una galería erótica de alguien.
La segunda, hace referencia a los dibujos groseros, o una simple pose haciendo
algo culturalmente grosero, como sacar el dedo corazón acompañado de la lengua,
o tocarse las partes intimidas, cosas como esas no están permitidas en los retratos
familiares, por lo que ya se mencionó anteriormente sobre los álbumes familiares.
Como forma de conclusión el autor hace un recorrido por todo el texto resaltando
los aspectos importantes de esta tales como: la complejidad de una imagen, que
esta no es posible sin una referencia fónica y visual, es decir, sin fines comunicativos
o significativos para la semiótica, los tres componentes mencionados, etc.
Es por eso que, se responde la pregunta del título, las imágenes si hablan y mucho,
a veces no es necesario un texto para comprender una foto, simplemente esta, está
cargada de iconicidad y simbolismo, lo que permite su interpretación.