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Monstruos de la democracia II. Carlos Murillo.

Textura de óleo sobre lienzo, 75x55 cms. 2011


Fiestas, memoria y libros.
Las ediciones conmemorativas del primer centenario
de la Independencia en Bogotá y Cali
Celebrations, memory and books. Commemorative editions of the first Century of the Independence in Bogota and Cali
Festas, memória e livros. Edições comemorativas do primeiro centenário da Independência em Bogotá e Cali

Juan David Murillo Sandoval


Historiador, Universidad del Valle, Cali (Co- Miembro del Grupo de Investigación Na-
lombia) Magíster en Historia del Mundo His- ción-Cultura-Memoria de la Universidad del
pánico: Las Independencias en el Mundo Valle, Cali (Colombia) en el que se adscribe
Iberoamericano, Universitat Jaume I, Castellón, el proyecto Editoriales, agentes y libreros  en
España. Investigador y docente cátedra Univer- la distribución del libro español y francés
sidad Icesi-Cali. en Colombia del que se desprende el presen-
Correo electrónico: te artículo.
juan.david.murillo.s@gmail.com

Resumen Abstract Resumo


Este artículo compara las ediciones conme- This article contrast the commemorative edi- Este artigo compara as edições comemorativas
morativas del primer centenario de la Inde- tions of the first century independence in do primeiro centenário da Independência em
pendencia en 1910, impresas en las ciudades 1910, both printed in Bogota and Cali after 1910, impressa nas cidades de Bogotá e Cali
de Bogotá y Cali después de la celebración. the celebration. In a specific manner those após a celebração. Contrastam-se, especifica-
Se contrastan, específicamente, aquellos li- books that were published with an Institution- mente, aqueles livros publicados com intenção
bros publicados con una intención institucio- al and urban intention would be compared, institucional e urbana, com o alvo de estudar
nal y urbana, con el fin de estudiar las maneras with means to study the ways that each local as maneiras como cada constelação local pre-
en que cada constelación local pretendió re- constellation wanted to represent itself and its tendeu se representar a si própria e a sua ci-
presentarse a sí misma y a su ciudad duran- City during the sumptuous Centennial. In or- dade durante o esplendor do centenário. Para
te el fasto centenario. Para ello, se caracterizan der to do so, the editions were examined and isso caracteriza e discute questões como es-
y examinan las ediciones como escrituras po- characterize like political scriptures and mon- critos políticos e monumentos-documentos
líticas y monumentos-documentos cargados ument – like documents full with a particular carregados de uma determinada memória his-
de una memoria histórica particular. Esto con historic memoire. This was developed in or- tórica. Isto com a finalidade de, em primeiro
el fin de, primero, analizar el papel que en sus der to analyze the role of the content in prop- lugar, analisar o papel que nos seus conteúdos
contenidos tuvieron aquellos elementos cultu- er cultural elements of a conservative regime tiveram esses elementos culturais caracteristi-
rales propios al régimen conservador del los during the xix and the xx Century, and to ex- cos do regime conservador dos séculos xix e
siglos xix y xx, y, segundo, examinar algunas amine some variables that grew apart the joy- xx, e, segundo, analisar algumas variáveis que,
variables que, articuladas en torno al impulso ous character of both cities centennial when articuladas em torno ao impulso das tradições
de tradiciones locales y la construcción de lu- articulated around the urge of showing local locais e construção de locais de memória, dis-
gares de la memoria, distanciaron el carácter traditions, and memory molding. tanciaram o caracter feliz don centenário entre
del feliz centenario entre las dos ciudades. as duas cidades.

Palabras clave Keywords Palavras chave


Centenario, libros, religión, hispanismo, Centennial, books, religion, hispanism, Centenário, livros, religião, hispanismo,
memoria memory memória.

Palabras clave descriptor Keywords plus Palavras descriptivas


Memoria colectiva, colombia, historia, guerra Collective memory, colombia, history, war of Memória coletiva, colômbia, história guerra,
de independencia, 1810-1819, centenarios independence, 1810-1819, centenarians da independência, 1810-1819, centenários

SICI: 0122-5197(201212)16:33<191:FMYLEC>2.0.TX;2-P

Mem.soc / Bogotá (Colombia), ISSN 0122-5197, 16 (33): 191-207 / julio-diciembre 2012 / 191
[…] y la simpatía por España fue nota dominante gracias, ante todo, a la programación en el tiem-
en todas las fiestas centenarias1. po de dos fastos de transcendencia transatlánti-
ca: la celebración de los cuatrocientos años del
Introducción descubrimiento de América en 1892 y el primer
centenario de la Independencia en 19103. Este
Los libros conmemorativos constituyen un buen especial contexto brindó una oportunidad in-
ejemplo de documentos que, al ser atravesados édita a los regímenes de los países involucrados
en su génesis por una intencionalidad política, en tal calendario, para exhibirse y publicitarse,
le permiten al historiador distinguir y analizar el para dar cuenta de su historia y patrimonio cul-
carácter selectivo y exclusivo de la memoria his- tural e, incluso, en el caso colombiano, para mi-
tórica de aquellos grupos que los idean y mate- rarse autocríticamente respecto al siglo “perdido”
rializan. Las conmemoraciones encabezadas por que habían dejado atrás. En síntesis, el centena-
los Estados dan cuenta de un interés por exal- rio brindó la oportunidad de crear representacio-
tar y promover continuidades, hechos y perso- nes de sí mismos, autoimágenes que ilustrasen
najes específicos del pasado, asimismo, de crear sus virtudes, ideales y logros, con el claro objeti-
tradiciones que sirvan para dar coherencia a una vo de ganar respeto y recordación en el escena-
constelación dominante, usuaria y defensora de rio internacional4.
una memoria histórica particular y de un mode- Durante las dos últimas décadas del siglo xix, la
lo ejemplar nacional. La celebración del primer elite política conservadora, integrada por nota-
centenario de la Independencia en Colombia, bles pensadores como Miguel Antonio Caro, de-
así como los productos derivados de este fasto, finió los criterios culturales que debían cimentar
entre los que se hallan obras públicas, bibliote- su proyecto de nación; los cuales, básicamente,
cas, trabajos artísticos, y libros, pueden entender- eran la protección de la herencia hispánica, de la
se, siguiendo las reflexiones de Le Goff, como lengua, la raza y la religión católica5. Ambas con-
documentos-monumentos cargados de una in- memoraciones, 1892 y 1910, reflejaron esta diná-
tencionalidad singular. Estos son instrumentos mica y bien pueden entenderse como momentos
de poder que legan una memoria coherente con transcendentales en la construcción de un ideal
el régimen político que les produce2 e, incluso, de nación autoritaria, católica e hispanófila.
como se mostrará, con los pequeños regímenes Con la incorporación de estos afectos tanto a las ce-
locales o regionales que también les conciben. lebraciones, como a sus memorias, las ediciones
En el caso colombiano, el periodo de las grandes conmemorativas se convierten en sendas mani-
conmemoraciones coincidió con los Gobiernos festaciones de aquello que Barthes califica como
conservadores del periodo entre siglos xix y xx: escrituras políticas; es decir, constructos en lo que
el régimen de la Regeneración, primero, y la he- se expone el ser y parecer del poder, lo que es y
gemonía conservadora posterior a la Guerra de
los Mil Días. Si bien existía la tradición de re-
memorar fechas como la del 20 de julio, epi-
3 Una mirada al contexto y los imaginarios del progreso que envol-
sodios militares como las batallas de Boyacá o vieron el surgimiento de una tradición conmemorativa en Occi-
Palacé, así como el natalicio de ciertos próceres, dente, a través de la celebración de centenarios, tradición insti-
se puede plantear que la tradición conmemorati- tuida a finales del siglo xix, puede verse en: Eric Hobsbawm, “La
revolución centenaria”, en La era del Imperio (Barcelona: Crítica,
va nacional se cimienta con mayor fuerza duran- 1998), 21-41.
te este periodo. Esto puedo haber sido posible 4 Para un análisis comparativo de alcance continental, véase la tesis
doctoral inédita de Gerson Ledezma Meneses, “Festa e forças pro-
fundas na comemoracao do primeiro centenario na independencia
na America Latina (estudos comparativos entre Colombia, Brasil,
1 “Homenaje de España a Colombia en el Centenario”, 15 de julio de Chile e Argentina)” (Tesis doctoral, Universidad de Brasilia, 2000).
1910, en Emiliano Isaza y Lorenzo Marroquín, Primer Centenario 5 Miguel Ángel Urrego, Intelectuales, Estado y nación en Colombia,
de la Independencia en Colombia 1810-1910 (Bogotá: Escuela Ti- de la Guerra de los Mil Días a 1991, (Bogotá: Siglo del Hombre
pográfica Salesiana, 1911), 30. Editores 2002), 43. Véase también Rubén Sierra Mejía, “Miguel An-
2 Véase: Jacques Le Goff, “Documento/Monumento”, en El orden tonio Caro: Religión, moral y autoridad”, en Miguel Antonio Caro y
de la memoria. El tiempo como imaginario (Barcelona: Ediciones la cultura de su época, coord. Rubén Sierra Mejía (Bogotá: Univer-
Paidós, 1991), 227-239. sidad Nacional de Colombia, 2004), 9-31.

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quisiera que se crea de él6. La edición conme- menos en la monumentalidad construida durante
morativa es, entonces, la muestra de una escritu- el programa festivo, que en los discursos pronun-
ra dominante, que publicita su acervo intelectual ciados y transcritos en los libros conmemorativos.
e ideológico. En otras palabras, la edición cen- Esto se debe a que las variables que se encuen-
tenaria puede entenderse como una especie de tran en estas escrituras articulan tanto lo testi-
herramienta mnemotécnica del ideal “nacional” monial como lo documental, por medio de esto
pretendido, sin embargo, no es este el único ele- se crea un sistema de representación mucho más
mento que le configura. La conmemoración no complejo, que, si bien les distancia de los empla-
produjo un único libro ni una memoria singular, zamientos, no deja de convertirles en lugares de la
aunque existió, como veremos, una edición ofi- memoria. Estos lugares se entenderán, siguiendo
cial. Las autoridades urbanas, personalidades le- a Pierre Nora, como aquellas unidades significa-
tradas y políticos, e, incluso, destacados libreros, tivas de orden material o ideal, que, con la vo-
promovieron la impresión de textos conmemo- luntad del tiempo y el trabajo de los hombres, se
rativos; los primeros inscribieron los sucesos fes- convierten en elementos simbólicos de cualquier
tivos, subrayando las transformaciones urbanas; comunidad8. Así, estos objetos expresan una in-
los segundos rindieron homenajes exponiendo su tención deliberada por establecer un puente con
dignidad como hombres de letras, y los últimos el pasado, justificándose en el sentimiento de que
editaron notables catálogos sobre la producción no hay memoria espontánea. Para Nora, entre los
intelectual del país. libros de historia, solo son lugares de la memoria
Analizar las ediciones conmemorativas, tanto en aquellos que se basan sobre una rectificación mis-
su materialidad como en sus contenidos, permi- ma de la memoria o los que se constituyen como
te no solo reconstruir cómo se percibían a sí mis- sus breviarios pedagógicos9. La edición conme-
mos quienes detentaban el poder, o saber qué tan morativa colombiana tiene de ambos; son tanto
coherente fueron las autoimágenes edificadas res- objetos que manipulan y legitiman una memoria
pecto a sus credos fundamentales, sino también concreta, como documentos persuasivos, carga-
explicar cómo, pese a que solo había un eje con- dos de convenciones sobre lo que es lo nacional,
memorativo, la naturaleza de las representaciones lo regional o lo local, según sea el caso.
construidas, de las maneras de publicitarse y ex- Con base en lo anterior, nos esforzaremos en com-
hibirse, fueron distintas. Es posible que estas se parar dos libros que tuvieron origen en una in-
ajustaran a intereses y reivindicaciones que, aun- tención institucional, urbana y cívica, con el
que podían no discutir con las pautas privilegia- fin de estudiar las maneras en que cada cons-
das desde el centro, fueron propias de los círculos telación social, política o intelectual pretendió
políticos, sociales e intelectuales que les concibie- representarse a sí misma durante el primer cen-
ron. En otras palabras, el fasto centenario permi- tenario10. De esta forma, se inicia, entonces, con
tió la producción y reproducción de testimonios
documentales y monumentales que develan la
existencia y estimulación de sistemas de oposición pendencia de Colombia en 1910”, en Memorias del XV Congreso
Colombiano de Historia (Bogotá: Asociación Colombiana de Histo-
simbólica, de rivalidades no soslayadas en el in- riadores, 2010).
tento por construir la nación durante el siglo xix. 8 Pierre Nora, “Entre mémoire et histoire”, en Les lieux de mémoire,
1, La République, dir. Pierre Nora (Paris: Gallimard, 1984), 35. Para
Ahora bien, este juego de las disputas simbólicas, una traducción al español de este capítulo véase Pierre Nora, Pie-
analizado ya por algunos historiadores7, se percibe rre Nora en Les lieux de mémoire, trad. de Laura Masello (Santiago
de Chile: Lom Ediciones, 2009).
9 Nora, Pierre Nora en, 35-36.
10 Entre los libros que pueden ser analizados como parte de la edi-
6 Roland Barthes, El grado cero de la escritura seguido de nuevos ción conmemorativa nacional, se encuentran, por los lados del
ensayos críticos (México: Siglo xxi editores, 2006), 32. deseo intelectual: José María Quijano Wallis, Tres discursos en los
7 Remito especialmente a los trabajos de Frédéric Martínez, “¿Cómo festejos del centenario (Bogotá: Imprenta del “Nuevo Tiempo”,
representar a Colombia? De las exposiciones universales a la Ex- 1910); Adolfo León Gómez, Ofrenda a la patria en el centenario
posición del Centenario, 1851-1910”, en Museo, memoria y nación, de su Independencia: discursos, artículos y conferencias (Bogotá:
ed. María Emma Wills Obregón y Gonzalo Sánchez (Bogotá: Museo Ed. Sur América, 1910); Vicente Olarte Camacho, Centenario de la
Nacional de Colombia, 1999), 323-331; Carolina Vanegas Carrasco, Independencia. Homenaje a los hombres civiles (Bogotá: Impren-
“Disputas simbólicas en la celebración del Centenario de la Inde- ta del Diario colombiano, 1910), y Soledad Acosta de Samper, Bio-

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un acercamiento descriptivo a los libros del pri- literario, lo político y lo económico. Como co-
mer centenario de Bogotá y Cali, para eviden- munidad letrada, esta elite pretendió dar cuenta
ciar, luego, en segunda instancia, el papel que en de los eventos más importantes sucedidos entre
sus contenidos, y, por tanto en las mismas cele- julio y agosto de 1910, resaltando sobre todo su
braciones el papel que tuvieron aquellos elemen- protagonismo en los mismos.
tos culturales propios del régimen conservador: El Centenario en Cali, presentado como una oferta al
catolicismo e hispanismo, criterios presentes altar patrio, contiene un total de 179 páginas, en
tanto en los autores y actores del fasto. Por úl- las que se incluyen retratos de próceres y persona-
timo, es fundamental detenerse sobre algunos lidades locales. La edición está divida de acuerdo
lugares de la memoria que, al igual que los em- a los eventos programados durante el calendario
plazamientos de naturaleza iconográfica, prota- festivo, de esta forma, inicia el 10 de julio con
gonizan también los contenidos de las ediciones, la distribución de premios en el colegio de San-
con lo cual se permite situar, en estas memorias ta Librada y finaliza el 7 de agosto, fecha de cie-
escritas, aquellos elementos que pasan a ser re- rre de la Exposición Industrial y Agrícola, lo que
presentativos de cada ciudad, y, asimismo, ves- hace de este libro, grosso modo, un compilado de
tigios de un interés por fundar y legar acervos discursos. Los editores se encargaron de recopi-
históricos coherentes con sus respectivas elites. lar la mayor parte de los textos leídos en los ac-
A partir de Ledezma Meneses, se pretende mos- tos, asimismo, reseñaron las funciones del orador
trar cómo las fiestas cívicas y sus legados impre- y decribieron los lugares, inauguraciones y demás
sos no son únicamente reafirmaciones del poder presentaciones realizadas. Así, se encuentran se-
constituido frente a los grupos no privilegiados, siones realizadas en el colegio Santa Librada, el
sino también demostraciones del poder simbóli- teatro Borrero, la iglesia de San Pedro, el Conce-
co de las elites urbanas frente a otras que les an- jo, la Casa de Gobierno, en el parque de Caycedo
tagonizan, y, en esta medida, también se pueden y la Biblioteca del Centenario12.
entender como representaciones que distancia- Por fuera del contexto de ceremonias y rituales que
ron el carácter del fasto entre el centro y la peri- tuvieron lugar durante la celebración en Cali,
feria del país11. existe un elemento notable en la organización
festiva, y es que, aparte de la indudable presen-
1. Las memorias editadas. Espacios, actos y cia política que rodeó la programación, un buen
actores del fasto centenario número de las sesiones estuvieron dirigidas por
asociaciones. El papel de los letrados en la di-
El libro Centenario en Cali, compilado por Ernes- rección de los eventos fue ciertamente notable;
to Ayala y Ramón Bonilla, e ideado para dar de los recopilados en el texto, solo las actividades
cuenta del sentir y obrar de la ciudad a propó- encabezadas por el Concejo se encuentran ínte-
sito de la gran fecha, es un recuento de ideales gramente dirigidas por funcionarios públicos. En
de modernidad e imaginarios de progreso, pro- las demás, son letrados y científicos quienes en-
venientes de una elite menuda pero activa en lo cabezan las reuniones, bien como miembros de
la Junta Departamental del Centenario o bien
como representantes de sus propias sociedades.
grafía del general Antonio Nariño (Pasto: Imprenta Departamental,
1910). Desde la perspectiva bibliográfica, puede incluirse el Catá-
Entre las asociaciones presentes en la celebración
logo 383 de Karl W. Hiersemann, Venezuela, Colombia, Ecuador. En estaba la Sociedad Vallecaucana de Jurispru-
el centenario de su Independencia 1810-1810 (Leipzig: Verlag von dencia, grupo de abogados constituido a ini-
Karl W. Hiersemann, 1910), y Soledad Acosta de Samper, Bibliote-
ca histórica: época de la Independencia y presidentes de la Nueva cios de 1910 para intercambiar saberes, consultar
Granada, 2 vol. (Bogotá: Imprenta Moderna, 1910). Por último, en
lo religioso, la Circular del Excmo. Señor Delegado Apostólico [Mgr.
Ragonesi] a los reverendísimos señores arzobispos y obispos de
Colombia: con ocasión del primer centenario del natalicio de la 12 Sobre los esfuerzos de la elite letrada de Cali por formar una bi-
República (Bogotá: Escuela tipográfica Salesiana, 1910). blioteca pública en la ciudad, véase: Juan David Murillo Sandoval,
11 Gerson Ledezma Meneses, “El pasado como forma de identidad: “Creando una biblioteca durante la Regeneración: la iniciativa
Popayán en la conmemoración del Primer Centenario de la inde- del Instituto Literario de Cali en 1892”, Historia Crítica, no. 45
pendencia 1910-1919”, Memoria & Sociedad 11, no. 22 (2007): 70. (2011): 184-205.

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asuntos dudosos, y conciliar intereses y preten- conjunto social16. También debe considerarse que
siones opuestas, fines primordiales, según su pre- la integración de asociaciones académicas e inte-
sidente Francisco Magaña, “de toda agrupación lectuales en la celebración centenaria partió de
de hombres de corazón y de luces que quieran un interés oficial, que les concebía como piezas
corresponder lealmente a las necesidades de la fundamentales de la modernización de la ciudad,
sociabilidad, a cuya ley inflexible está sometido características que las convertían en elementos
el ser que piensa y ama”13. Por otro lado, la Socie- vitales de cualquier régimen republicano17. De
dad de Medicina del Cauca, agrupación pionera igual manera, la aún delgada rama institucional
en el campo científico de Cali, y que, hacia 1910, de Cali, ciudad que se estrenaba como capital de-
había publicado más de doscientos números de partamental, ciertamente le impedía desarrollar
su Boletín de Medicina, encabezó un acto en el eventos sin la colaboración de sus sociedades in-
cual dio cuenta de las investigaciones desarrolla- telectuales; entes que si bien se reconocían como
das por sus miembros14. Pablo García, presidente privados, lograban integrarse regularmente en las
de esta sociedad, clausuró el acto con un recuen- actividades oficiales18. El hecho de que la edición
to histórico sobre la trayectoria del conocimiento de El Centenario en Cali –libro impreso en la im-
médico en la región, ahí manifestó que, en me- prenta comercial de la familia Carvajal19– fue-
dio de las dificultades del sistema educativo na- ra una iniciativa privada, ajena a la oficialidad,
cional, la asociación proporcionaba “un comercio pero no por ello inconexa, da cuenta de la impor-
de ideas a la voz y suple lo que cada uno no al- tancia del rol asumido por la elite letrada caleña
canza a leer por sí mismo”. En efecto, las formas
de sociabilidad resultaban, en palabras del mis-
mo García, “indispensables para suplir la caren- 16 Hilda Sabato, “Nuevos espacios de formación y actuación inte-
lectual: prensa, asociaciones, esfera pública (1850-1900)”, en
cia de centros de instrucción”15. Historia de los intelectuales en América Latina, vol. 1, ed. Carlos
Por último, en la organización de un homenaje a Altamirano (Buenos Aires: Katz Editores, 2008), 392.
17 Un análisis del interés político y nacionalista por las cuestiones
los héroes, aparece integrada al festejo la novísi- relativas a la sociabilidad, en sus múltiples acepciones durante
ma Sociedad de Artes y Oficios. De característi- mediados del siglo xix, puede verse en Juan Poblete, “Lectura de
cas obreras, esta sociedad representaba el menor la sociabilidad y sociabilidad de la lectura: La novela y las costum-
bres nacionales en el siglo xix”, Revista de Crítica Literaria Lati-
escalafón social de los distintos cuerpos partíci- noamericana, no. 52 (2000): 11-34.
pes del evento conmemorativo. No obstante, con 18 La trascendencia del asociacionismo caleño en el desempeño de
actividades cívicas puede analizarse de forma particular desde la
un total de ocho discursos publicados en el texto, década de 1880, con la creación del Instituto Literario, véase:
el mayor número respecto a las demás asociacio- Juan David Murillo Sandoval, “Creando una biblioteca durante la
nes, esta sociedad logró aprovechar los espacios Regeneración”, 189-194. Si bien fueron varias las sociedades sur-
gidas durante el periodo finisecular, la comunidad letrada de Cali
que presidió para darse a conocer, alentar por la fue característicamente pequeña y sus miembros pudieron entre-
unidad y fortalecimiento obrero, y legar en la me- cruzarse entre ellas o entre sus órganos de difusión. La actividad
periodística fue un elemento que identificaría al letrado urbano,
moria del centenario local un conjunto discursivo como también lo sería la militancia política en torno a la tendencia
bastante rico sobre sus ideales como asociación. republicana, tan en boga durante el periodo posterior al quinque-
La fuerte presencia de las sociedades demuestra la nio de Reyes. Sobre la relación entre letrados, el periodismo y la
política local y regional, véase: Aura Hurtado, “Opinión pública y
importancia que, desde la segunda mitad del si- formación del departamento del Valle, 1903-1910”, Revista CS, no.
glo xix, había alcanzado el asociacionismo en la 7 (2011): 161-192.
19 La trayectoria de la familia Carvajal, aún por ser estudiada desde
vida pública de los países latinoamericanos, de la historia social y empresarial, es diciente de la articulación, en
manera que, más allá de su composición y fines distintos niveles de las habilidades empresariales, intelectuales y
concretos, las asociaciones aspiraban a intervenir políticas de sus miembros, con la emergencia de un nuevo con-
texto económico y administrativo favorable para el departamento.
cada vez más en aquellos debates que referían al Este nuevo panorama integró al Valle del Cauca a los mercados
regionales gracias a su salida al Pacífico por Buenaventura; asi-
mismo, el Canal de Panamá, abierto en 1914, y la construcción de
13 Ernesto Ayala y Ramón Bonilla, Centenario en Cali. Compilación una infraestructura vial regional surgieron como elementos funda-
de los discursos pronunciados con motivo de la gran fecha (Cali: mentales para entender la ascensión y crecimiento de una iniciati-
Imprenta Comercial. 1910), 89. va empresarial de índole editorial, como fue la de los Carvajal. Una
14 Evaristo García, por ejemplo, presentó su investigación “Los Gusa- mirada histórica a estas transformaciones puede verse en Óscar
nos Urticantes del Valle”, proyecto que se publicó el mismo año. Almario García, La invención del Suroccidente colombiano. Tomo
15 Ayala y Bonilla, Centenario en Cali, 137. II (Medellín: Universidad Pontificia Bolivariana, 2005), 185-233.

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durante la conmemoración, elite que no estuvo Luego de la amplia antesala oficial, los distintos
alejada de procesos económicos o políticos co- programas y actos llevados a cabo durante el fas-
yunturales como el republicanismo20. to centenario son expuestos. Divididos por días
En cuanto al ejemplar conmemorativo publicado y horarios, los autores describen los homenajes,
en Bogotá en 1911, su revisión permite encon- los actores sociales involucrados (nuevamente
trar algunas diferencias notorias en cuanto a la asociaciones académicas e intelectuales), los es-
concepción, edición, formato y contenidos res- pacios públicos utilizados y, también, al igual que
pecto a la publicación caleña. Para iniciar, el Pri- en Cali, recogen y publican los discursos más im-
mer centenario de la Independencia de Colombia portantes. No obstante, son los lugares de la me-
1810-1910 es un documento oficial y, por con- moria los verdaderos protagonistas del libro. Las
siguiente, de alcance y pretensión nacional. En inauguraciones y colocaciones, junto a sus for-
otras palabras, es el texto insigne de la celebra- mas de exaltación pública: oraciones, salvas, pro-
ción colombiana, una representación impresa de cesiones, entre otras, constituyen el grueso del
lo que el régimen político percibía como la fiso- volumen. Es precisamente en estos relatos, aso-
nomía de la nación21. ciados a la construcción de lugares de la memo-
Este libro, impreso por la Escuela Tipografía Sa- ria, donde se evidencian las huellas del proyecto
lesiana y que consta de 425 páginas, incluyen- conservador, del enaltecimiento de la lengua y
do portadas, índices y un plano de Bogotá, tuvo la religión como elementos constitutivos del ser
su origen en la Ley 39 de 1907. Esta ley dispuso nacional. Al igual que la edición conmemorativa
que se celebrase el centenario de la Independen- de Cali, el Primer centenario de la Independencia
cia y se presentase, posteriormente, una relación en Colombia asume una doble condición: prime-
a la Cámara de Representantes que mostrara la ro, la de contenedor de una  memoria histórica
forma cómo fue realizado. Su carácter documen- explícita, que testimonia una serie de aconteci-
tal salta a la vista con el abordaje de sus primeras mientos festivos motivados por el centenario de
páginas, en ellas se señala la serie de intenciones la Independencia, y, en segundo lugar, la de una
estatales por constituir una comisión encarga- representación simbólica dotada de una natura-
da del planeamiento y proyección de las activi- leza indiciaria, que devela intencionalidades y
dades a realizarse en Bogotá y el resto del país. propósitos específicos22.
A manera de informe, los autores presentaron Ahora bien, hubo un libro conmemorativo ajeno
un recuento del proceso de conformación de la a estas pautas, y que por su connotación vale la
comisión, a saber: la escogencia de sus miem- pena referenciar, pues da cuenta de una intencio-
bros, la creación de subcomisiones especializa- nalidad peculiar, discrepante con las tendencias
das – como la organización de exposiciones o que editan discursos, actividades o lugares mo-
bibliotecas–, así como las problemáticas presu- numentales: se trata de la edición de Medellín.
puestales, la contratación o el manejo de los fon- Encargada por la Sociedad de Mejoras Públicas,
dos, entre otros asuntos. Este libro finaliza con la Medellín el 20 de julio de 1910 es tanto un álbum
creación de un programa oficial de festejos a de- fotográfico como un almanaque comercial23. Este
sarrollarse durante el mes de julio.

22 Sobre la densa y periódicamente renovada discusión acerca de las


20 Véase el ya clásico trabajo de Lenin Flórez, Modernidad política relaciones entre memoria e historia, siempre pertinente, véanse:
en Colombia, republicanismo en el Valle del Cauca. 1880-1920 Paul Ricœur, La memoria, la historia, el olvido (México: Fondo de
(Cali: Universidad del Valle, 1997), 67-103. Cabe anotar que esta Cultura Económica, 2004) y Roger Chartier, El presente del pasa-
tendencia política, denominada republicanismo, aglutinó algunos do. Escritura de la historia, historia de lo escrito (México: Univer-
intelectuales que alcanzarían vigencia y reputación en la esfera sidad Iberoamericana, 2005).
pública posterior a 1910, hablamos de miembros de la llamada 23 Este libro fue editado en Leipzig por Víctor Sperling, quien tam-
Generación del Centenario, como Enrique Olaya Herrera y Agustín bién tuvo a su cargo la impresión de otros textos conmemorati-
Nieto Caballero. vos, como la reimpresión de los Cuadros de costumbres neogra-
21 Según Lorenzo Marroquín, Emiliano Isaza y Silvestre Samper Uri- nadinas de Ramón Torres Méndez y el Acta de la revolución del 20
be encargados en último término de la obra, este era un texto de julio de 1810. Al respecto véase: Carolina Vanegas Carrasco,
“esencialmente nacional”, ya que no se articulaba, supuestamen- “Representaciones de la Independencia y la construcción de una
te, a ninguna parcialidad intelectual o política, o mucho menos ‘imagen nacional’ en la celebración del Centenario en 1910”, en
regional, véase: Isaza y Marroquín, Primer centenario de, II. Las historias de un grito. doscientos años de ser colombianos.

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libro fue ideado en la fiesta patria, pero con el 2. Ser hispanos, ser católicos. Criterios
claro objetivo de “dejar constancia del estado de regeneradores en la edición conmemorativa
adelanto en que se halla medellín en la época
del centenario, y dar a conocer esta ciudad en El hispanismo y la religión fueron, como es conoci-
el Exterior”24. Asimismo, este impreso puede asu- do, ejes culturales del régimen conservador desde
mirse como un descriptor de la vocación capita- finales del siglo xix. Si bien Colombia fue uno
lista de la ciudad; señala el número de fábricas de los últimos países suramericanos en establecer
existentes, enumera los proyectos arquitectónicos relaciones diplomáticas con España luego de la
iniciados y destaca la presencia de una fuerte co- Independencia, una vez estas fueron recompues-
lonia extranjera, articulada principalmente a casas tas en 1881, se vieron rápidamente afianzadas.
bancarias. Esta descripción, además, es repetida Los puntos de encuentro entre el pensamien-
en francés e inglés, y se nutre de varias fotografías. to conservador colombiano y representantes de
No existen discursos en este libro ni recuentos sobre la intelectualidad hispanista, como Menéndez y
la fiesta, como tampoco homenajes a los héroes Pelayo, permitieron una mayor apertura de los
o la historia. Es una obra cuya iniciativa, excusa- espacios públicos y privados a la cultura española.
da en la celebración, construye una autoimagen La defensa del castellano, institucionalizada en la
estrictamente comercial de la ciudad, no dirigi- Academia Colombiana de la Lengua, posibilitó
da ni siquiera a un público nacional, sino a uno tanto un cierre de fronteras frente a los extran-
europeo. La intención de sus editores, la Socie- jerismos, como la reafirmación de una conexión
dad de Mejoras, es informar del carácter boyan- cultural –“espiritual”– entre los países america-
te y cosmopolita de Medellín. La inclusión de nos con España27. De igual manera, la exposi-
un directorio comercial cerca del final del libro ción del bagaje intelectual de personalidades,
reafirma este ideal. Rasgos muy similares obser- como Miguel Antonio Caro o Rufino Cuervo,
va Álvaro Fernández Bravo en los libros insignes dio buena cuenta de la valoración que el régimen
del centenario de Buenos Aires y de Río de Ja- otorgó al lenguaje como dimensión cristianiza-
neiro, donde también son construidas imágenes da, como agente civilizador fundamental para
que pretenden reflejar la existencia de una socie- el mantenimiento del orden social28. A su vez,
dad ordenada, civilizada e integrada al mercado acontecimientos como la celebración de los cua-
mundial25. De este modo, la edición conmemora- trocientos años del arribo de Colón a América
tiva de Medellín se aleja de los supuestos simbóli- (1892); el desastre español (1898) y el desarrollo
cos primordiales de los demás libros, del espectro del Congreso Económico y Social Hispanoame-
nacionalista de una identidad basada en un pasa- ricano (1900) sirvieron para llamar la atención
do glorioso26. sobre la producción intelectual española y sus la-
zos con la ciudad letrada americana29.
Exposición conmemorativa del bicentenario 2010, eds. María Vic-
La Iglesia, por su parte, tuvo bajo la Regeneración
toria de Robayo, Olga Isabel Acosta Luna y Ángela Santamaría un impulso notable. Ella pudo ver restaurada su
Delgado (Bogotá: Museo Nacional de Colombia, 2010), 106. Sobre
posición privilegiada en el país con la Constitu-
la importancia de la casa Sperling en la vida empresarial de Me-
dellín, véanse Rodrigo de J. García Estrada, Los extranjeros en ción de 1886, así como pudo retomar la batuta
Colombia: su aporte a la construcción de la nación (1810-1920) del sistema educativo público. La nueva carta po-
(Bogotá: Planeta, 2006) y Ricardo Olano, Memorias. Tomo I (Me-
dellín: Fondo Editorial Universidad Eafit, 2004).
lítica permitió la firma del Concordato en 1888,
24 Sociedad de Mejoras Públicas, Medellín, el 20 de julio de 1910
(Leipzig: Ed. V. Sperling, 1910), 3.
25 Álvaro Fernández Bravo, “Celebraciones centenarias: nacionalis-
mo y cosmopolitismo en las conmemoraciones de la Indepen- 27 Malcolm Deas, “Miguel Antonio Caro y amigos: Gramática y poder en
dencia (Buenos Aires, 1910-Río de Janeiro, 1922)”, en Galerías del Colombia”, en Del poder y la gramática y otros ensayos sobre histo-
Progreso. Museos, exposiciones y cultura visual en América Lati- ria, política y literatura colombianas (Bogotá: Taurus, 2006), 47-52.
na, eds. Beatriz González Stephan y Jens Andermann (Argentina: 28 Erna von der Walde Uribe, “Limpia, fija y da esplendor: el letrado y
Beatriz Viterbo Editora, 2006), 331-372. la letra en Colombia a fines del siglo xix”, Revista Iberoamericana
26 Un caso especial del apego a los vestigios y glorias pasadas lo 53, no. 178-179 (2007): 77.
entregó la ciudad de Popayán, donde el rescate de la memoria 29 Aimer Granados, Debates sobre España. El hispanoamericanismo
decimonónica fue una política direccionada por sus élites, véase: en México a fines del siglo xix (México: El Colegio de México/Uni-
Ledezma Meneses, “El pasado como forma de identidad”, 72-73. versidad Autónoma Metropolitana, 2005), 101-150.

Fiestas, memoria y libros / Juan David Murillo Sandoval / 197


el acuerdo más favorable a la Santa Sede firmado La participación de figuras y compañías religiosas
en Iberoamérica30; acuerdo que rechazó y elimi- fue constante durante el periodo festivo. Sendos
nó las reformas alcanzadas bajo el liberalismo ra- banquetes en los colegios del Rosario y San Bar-
dical de las décadas precedentes31. tolomé reunieron a las elites eclesiásticas y polí-
Como respuesta a esta dinámica, la lengua y la re- ticas del país. Homenajes a la Compañía de Jesús
ligión, elementos de la cultura política conser- se entremezclaron con manifestaciones de afec-
vadora, pasaron a integrar las representaciones tos hacia España, alimentando la idea de la co-
y autoimágenes construidas durante el centena- munión familiar hispanoamericana, reforzada
rio. Las ediciones conmemorativas dan cuenta luego con la puesta de placas que enaltecieron el
de ello y permiten situar su lugar, dimensión y heroísmo de conquistadores, gobernantes y de-
protagonismo, como parte funcional del proyec- más hombres ilustres venidos de la península. De
to nacional regenerador. Para iniciar, el progra- esta forma, no poco irónica, se apeló a la memo-
ma publicado en el libro bogotano inaugura las ria del adelantado y del virrey como protagonis-
festividades con un homenaje de la colonia espa- tas de un pasado colonial glorioso e imperial.
ñola al adelantado Jiménez de Quezada y con la Ahora bien, la participación de la clerecía y la exal-
apertura al público del Museo de Ciencias Na- tación hispánica no se limitó a la capital. El Cen-
turales por parte de los Hermanos Cristianos. El tenario en Cali atestiguó también la búsqueda de
papel de España y el catolicismo, aquí represen- una conexión con el pasado español, de la mano
tado por la congregación salesiana, es depositario de lo lingüístico y lo religioso. Luego de celebrar
de los honores inaugurales de la fiesta patria. El una misa en la iglesia de San Pedro, el presbíte-
homenaje al fundador de Santafé estuvo a car- ro Uladislao González intervino con un discurso
go precisamente de una personalidad religiosa, el en el que explicó las nociones de patria y liber-
agustino Mateo Colón, quien así se refirió a los tad desde una perspectiva devota. La patria, por
lazos de hermandad entre España y Colombia: ejemplo, se avizora como un conjunto de familias
y hogares, donde existen:
Así nos quiere Dios; así nos espera la Historia; arriba
nos aguarda la diosa de los triunfos para coronarnos Los mismos encantos, y en sus moradores el sello in-
con las aureolas de todas las grandezas: ¡ay de la ma- deleble de una misma raza, y se entienden y comuni-
dre si no se apoya en sus hijas! ¡Hay de las hijas si no can con un mismo idioma, y viven al amor de unos
quieren estar todas dentro del corazón de la madre!32. mismos recuerdos y de unas mismas tradiciones, se
amparan bajo el mismo templo y bajo el mismo ca-
pitolio; tenéis allí, radiante de belleza, la figura de la
patria, desplegando a los vientos de la bandera33.
30 Brian Hamnett, “La Regeneración 1875-1900”, en Historia de Ibe-
roamérica, Tomo iii, Historia Contemporánea, coord. Manuel Lu- Asimismo, la noción de libertad tomó, en la orato-
cena Salmoral (Madrid: Ediciones Cátedra, 1998), 365-366.
31 Si bien la mayor parte de elementos simbólicos asociados con la ria del presbítero González, un aura sagrada, pues
fiesta cívica liberal también fueron sustituidos o transformados fue presentada como obra del mismo Jesucristo
bajo el régimen conservador, hubo otros que se reivindicaron du-
y fin último de toda comunidad cristiana. Según
rante 1910. Los cuales perdieron su vigencia solo con el trans-
currir del siglo xx, como fue el caso de Santa Librada: Isaza y él, la acción del cristianismo producía la libertad
Marroquín, Primer centenario de, 132. Para Jaime de Almeida, este por tres motivos: porque hace a los pueblos vir-
elemento puede analizarse más que como un lugar de la memoria,
como un lugar de olvido emblemático, atendiendo las reclamacio- tuosos y gobernables, porque forma mejores prín-
nes de una sociedad americana cuya angustia pesa menos sobre cipes, más paternales y consagrados a los pueblos,
una nostalgia del pasado, que sobre el futuro de nuestro tiempo
y porque forma las constituciones más amplias y
presente. Véanse: Jaime de Almeida, “Santa Librada en nuestra
agenda para el Bicentenario”, en Memoria, historia y nación. A generosas, las más enemigas del despotismo34.
propósito del bicentenario de la Independencia latinoamericana, No obstante, se debe advertir que este conjunto de
comp. Javier Guerrero Barón y Luis Wiesner (Medellín: La Carreta,
2010), 129-135 y “Santa Librada, patrona del día 20 de julio, en elementos simbólicos y figuras retóricas no fue-
el primer centenario de la Independencia de Colombia”, en 200 ron exclusivas de las fiestas patrias durante los
años de Iberoamérica (1810-1910). Actas del xiv Encuentro de
Latinoamericanistas Españoles, ed. Eduardo Rey Tristán y Patricia
Calvo González (Santiago de Compostela: Universidad de Santia-
go de Compostela, 2010), 382-395. 33 Ayala y Bonilla, Centenario en Cali, 43.
32 Isaza y Marroquín, Primer Centenario de, 32. 34 Ayala y Bonilla, Centenario en Cali, 51.

198 / Vol. 16/ ISSN 0122-5197/ Nº 33/ julio-diciembre de 2012


Gobiernos conservadores. La influencia del ca- Damián González y el gobernador Pablo Borre-
tolicismo y sus formas de sociabilidad asociativas ro describía a Bolívar como un moisés libertador,
en la esfera pública ya era manifiesta desde antes recurso idealizador de frecuente uso en los ser-
de la Regeneración; las cuales, incluso, se fortale- mones decimonónicos38.
cieron durante el régimen radical35. La posición No obstante, y pese a las claras similitudes, pueden
central de la Iglesia en los festejos simplemente percibirse en las ediciones conmemorativas dos
reafirmó el poder alcanzado bajo el auspicio con- aspectos claves que contrastan las fiestas de cada
servador; el poder de regular conductas e incen- urbe. En primer lugar, la edición bogotana enfati-
tivar una determinada narrativa histórica afín a za el carácter excluyente y centralista que tuvo la
sus principios. Una muestra de esto se encuentra conmemoración, al relatar cómo el mayor porcen-
en el discurso del canónigo rector del Colegio del taje de realizaciones y actos se concentró en la ca-
Rosario, Rafael María Carrasquilla, para quien la pital. Además de las dificultades económicas del
historia de la Colombia independiente era inse- Estado, que impidieron el diseño de un progra-
parable de la labor “civilizadora” de la Iglesia, que: ma festivo mayor, equitativo en cuanto a la dis-
tribución de recursos entre ciudades y provincias,
Abrió los caminos por donde transitamos todavía, un elemento ideológico pudo contribuir también
fundó nuestras ciudades y villas, levantó las igle-
sias donde oramos, los colegios donde aprendimos, a que la concentración festiva fuera desigual: la
los hospicios, los hospitales y asilos que dan á los in- promoción del cachaco como arquetipo nacio-
fieles el pan del alma y el del cuerpo. […] Mirar a nal. Como advierte Miguel Ángel Urrego, todo
la Iglesia católica con indiferencia o desvío es en un
arquetipo nacional es una forma regional que se
patriota una ingratitud abominable; odiarla, perse-
guirla, es el crimen del hijo de Agripina, que hizo dar hace dominante, y el pensamiento regenerador
de puñaladas a su madre36. concebía justamente la nación para la región cun-
diboyacense, mayoritariamente católica y conser-
El 20 de julio, fecha en la que se dijeron estas pa- vadora39. Esta particular concepción alimentaba
labras, también se pronunció el entonces pre- la idea de que la periferia provinciana se consti-
sidente de la República gral. Ramón González tuía como un terruño salvaje, ajeno a las luces del
Valencia, quien junto al delegado apostólico centro; esto claramente jugó un papel en el ca-
mons. Ragonesi, afirmó que la Iglesia católica rácter excluyente y centralista que tomó el fasto40.
sería siempre un elemento vital del orden so- Esta centralización festiva alentó el segundo de los
cial, y que “Natural es que nuestra madre Igle- aspectos que diferenciaron la celebración entre
sia acompañe, como lo está haciendo, a sus fieles las ciudades: la exaltación de una memoria regio-
hijos en el júbilo de este día, ella que tan gran- nal tendiente a construir tradiciones y resguar-
de y gloriosa parte tuvo […] en los memorables dos memoriales propios. Para Cali, el centenario
acontecimientos de 1810 […]”37. La articulación
Iglesia-Estado fue pues notoria, sintomática del
esfuerzo conservador por regular y ordenar la 38 Otra edición conmemorativa, la de Ibagué, también da cuenta de
población bajo unas mismas pautas. Los libros esta tendencia, al reproducir fragmentos de prensa y constitucio-
nes en los cuales se apeló a figuras como la Inmaculada Concep-
conmemorativos ilustran este esfuerzo. Mien- ción para refrendar los gestos independentistas, particularmente,
tras en la iglesia de Veracruz se instalaban pla- aquellos del estado de Cundinamarca durante 1813. Véase: David
Orjuela Pérez, Tributo al centenario. Ibagué (Ibagué: Imprenta
cas en honor a los próceres ajusticiados en 1816
de la Diócesis, 1910), 11. Sobre los usos de los personajes bíblicos
y se inauguraban casas para familias pobres bajo en la retórica independentista véanse: Margarita Garrido, “Nueva
el patrocinio de la Sociedad de San Vicente de Granada entre el orden colonial y el republicano: lenguajes e ima-
ginarios sociales y políticos”, en Las independencias hispanoame-
Paúl; en Cali, se colocaba una escultura de fray ricanas. Interpretaciones 200 años después, ed. Marco Palacios
(Bogotá: Norma, 2009), 93-125 y la reciente monografía de Vivia-
na Arce Escobar, “El púlpito como campo de batalla. Debate sobre
la soberanía en los sermones neogranadinos, 1808-1821” (Tesis
35 Véase: Gilberto Loaiza Cano, Sociabilidad, religión y política en la de maestría, Universidad de los Andes, 2011) 55-65.
definición de la nación (Colombia, 1820-1886) (Bogotá: Universi- 39 Urrego, Intelectuales, Estado y nación, 43-56.
dad Externado de Colombia, 2011). 40 Una mirada más detallada al papel de las élites bogotanas durante
36 Isaza y Marroquín, Primer Centenario de, 143-145. el fasto de 1910 puede encontrarse en los múltiples y complemen-
37 Isaza y Marroquín, Primer Centenario de, 147. tarios trabajos de Carolina Vanegas Carrasco ya citados.

Fiestas, memoria y libros / Juan David Murillo Sandoval / 199


representó una oportunidad para enaltecer su his- construidos, permiten evidenciar algunos puntos
toria, para construir heroísmos y exaltar aconte- divergentes entre los ideales refrendados por la
cimientos que permitiesen estructurar sistemas fiesta del centro y aquellas de la periferia43.
de identificación y oposición, necesarios para Para iniciar, el programa expuesto en la edición bo-
una ciudad que solo recientemente adquiría una gotana da cuenta de la exaltación de ciertas figu-
preeminencia regional41. De esta manera, la edi- ras ya consideradas “patrias”, como José Acevedo
ción conmemorativa permite documentar las Gómez, Camilo Torres, La Pola, Ricaurte y Na-
contradicciones propias de un proyecto nacio- riño, de quienes se levantaron estatuas, bustos o
nal no consolidado. Por un lado, la construcción y se presentaron óleos. A estos actos se sumarían
exaltación de las memorias locales, y, por el otro, el algunos más obvios, como la coronación de los ya
propósito por construir un relato nacional arque- establecidos monumentos de Bolívar y Santan-
típico, que identificaba a Bogotá como núcleo del der. El homenaje a Nariño, sin embargo, realiza-
proceso independentista, y le asumía como meca do el 20 julio, entregó uno de los ejemplos más
de las artes, la cultura y el progreso del país42. notables de construcción de memoria oficial en
el marco de la celebración centenaria. En el libro,
3. El primer centenario: entre la construcción este homenaje abarca 17 páginas, entre discursos
nacional y la memoria regional e imágenes de las personalidades participantes, y
se consideró el hecho más destacado del día.
Si algo caracteriza los contenidos de las ediciones Como una iniciativa de Soledad Acosta de Sam-
conmemorativas del primer centenario de la In- per, este evento reunió a los “Cuerpos del Estado,
dependencia resultantes de Bogotá y Cali, entre a las Academias y Sociedades científicas, litera-
1910 y 1911, es un conjunto de actores, accio- rias, artísticas y de beneficencia de la capital de
nes y espacios de articulación intelectual. Como la República”44. En efecto, el poder ejecutivo, así
se mencionó en líneas anteriores, la participa- como la Comisión del Centenario, la Asamblea,
ción de asociaciones y círculos académicos e in- la Corte, los representantes del clero secular y
telectuales en las manifestaciones centenarias fue regular, el gobernador, entre otros funcionarios,
cuando menos constante para el caso de la capi- acompañados por la Academia Colombiana de
tal, como vital y trascendente lo fue para los ac- la Lengua, las sociedades, facultades y colegios,
tos realizados en Cali. se dieron cita para exaltar la memoria de Nariño
Las elites letradas de ambas urbes coincidieron en en un monumento de bronce.
aspectos evidentes. Además de reunir represen- La coronación de la escultura fue el momento cul-
tantes de vocaciones disímiles (poetas, médicos, men del acto y, a diferencia de otros rituales se-
abogados, etcétera), contribuyeron a crear lugares mejantes, la colocación de este objeto simbólico
temporales de sociabilidad y a dirigir emprendi- expuso la intención de los organizadores por es-
mientos cívicos e editoriales, como una forma de tablecer un vínculo con la tradición de la corona-
publicitarse y distinguirse. La coincidencia de al- ción heroica. Esta tradición tiene su origen en la
gunas generaciones letradas con la celebración antigüedad clásica y desde la época de la Inde-
centenaria les representó una ocasión para reva- pendencia se utilizó como estrategia de recono-
lidar su importancia en la esfera pública nacional cimiento de valores civiles, políticos o militares45.
y regional, debido a su capacidad de articulación El papel de las elites letradas fue ciertamente
con la oficialidad o al dominio mismo que tu-
vieron sobre ella. Las ediciones conmemorativas
43 Sobre el lugar de Cartagena de Indias en estas disputas memo-
examinadas, son un producto de esta articulación riales durante el primer centenario, véase: Raúl Román Romero,
y sus imágenes legadas, los lugares de la memoria “Memorias enfrentadas: Centenario, nación y Estado 1910-1921”,
Memorias. Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Cari-
be 2, no. 2 (2005): sp.
44 Isaza y Marroquín, Primer centenario de, 156.
41 Véase: Hurtado, “Opinión pública y formación”, 161-192. 45 Carolina Vanegas Carrasco, “Coronación simbólica de un héroe: la
42 Sobre las querellas de la memoria propiciadas por Bogotá frente estatua de Nariño en el primer Centenario de la Independencia”,
a ciudades como Cartagena y Popayán, véase: Vanegas Carrasco, Cuadernos de Curaduría, Quinta edición (2007): 10. Sobre la espe-
“Representaciones de la Independencia”, 105. cial relación de la fiesta revolucionaria francesa con la simbólica

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vigoroso en este acto, pues la coronación del mo- fue entendido como antecesor de la causa con-
numento a Nariño le igualó en calidad simbóli- servadora y homenajeado en 1886 y 1910 con la
ca al de Bolívar, quien fue coronado cuatro días representación de su rostro en los motivos filaté-
después. licos nacionales48.
La representación del llamado Precursor adquirió Ahora bien, estas imágenes nacionales, construidas
así una significancia nacional, por cuanto se sa- o retocadas durante 1910, y concentradas en la
cralizó desde y para el mismo Estado colom- capital colombiana, no se reflejaron con la mis-
biano, sus instituciones y fuerzas, así como para ma pompa y anhelo reparador en ciudades como
los  representantes de las sociedades intelectua- Cali. En esa población, la representación políti-
les más destacadas de Bogotá. Carlos Arturo To- ca local y regional, junto con los grupos letrados
rres y Hernando Holguín y Caro esbozaron en a ella articulados, enaltecieron su propia memo-
sus discursos la importancia de Nariño para la ria local, inaugurando monumentos representa-
historia nacional. Según el primero: tivos de la ciudad y de su historia política, militar,
y religiosa49. Se debe recordar, como se dijo an-
No iguala Nariño a Bolívar en la llamarada del ge- teriormente, que Cali llevaba pocos meses como
nio,  ni a Santander en el superior sentido adminis-
trativo, ni a Sucre en las dotes ni en la fortuna del capital departamental; la separación del arbitra-
soldado; pero nadie le supera en cuanto es la egregia je de Popayán había liberado muchos proyectos
grandeza del carácter, la generosidad y nobleza del de las elites regionales, para quienes la autono-
espíritu, la formidable intuición revolucionaria y la
mía administrativa suponía libertad de inversión
intensidad del patriotismo46.
y de proyección50. El debate de la modernidad y
la modernización parecía depender mucho de la
Holguín colabora con el homenaje al catalogar a
nueva condición administrativa de la ciudad, y
Nariño como el tipo por excelencia del bogota-
la celebración del primer centenario ciertamen-
no y exclama:
te sirvió de excusa para publicitar a Cali como un
¡Hoy vuestros hijos, y lo somos todos los colombianos, centro progresista y civilizado.
nos agrupamos en torno a vuestra memoria […]; y La memoria se concibió, entonces, como un ele-
ella, la patria, ella, la madre Colombia, abre su seno mento a ser enaltecido, por cuanto podía legi-
para recibir vuestras reliquias, y levanta aquí vuestra
imagen, y proclama, como eco de vuestras últimas pa- timar las razones políticas y económicas de la
labras, que ninguno la amó como vos la amasteis!47. separación del otrora Gran Cauca desde una mi-
rada histórica. Esto cargaba en Cali y las ciuda-
El fasto centenario entregó así, a través, una vez des confederadas del Valle un papel destacado
más, del libro conmemorativo oficial, una mues- desde la eclosión juntera de 1808, donde Cali
tra muy interesante de la construcción de una antagonizó con Popayán, y se acercó a Nariño a
memoria histórica articulada a un ideario nacio- través de Caycedo y Cuero. De este modo, el diá-
nalista. La cual, por supuesto, era de tipo cen- logo con la “nación” promovida desde el centro se
tralista centralista, pues supuso la elevación de articuló, quizá sin proponérselo, a través de la di-
la figura de Nariño no solo como arquetipo del mensión heroica. Así, el Centenario en Cali per-
buen colombiano, como se ha mencionado, sino mite observar las iniciativas oficiales y privadas
también del buen bogotano, figuras que parecían
asimilarse muy bien. En este sentido, Bushnell 48 David Bushnell, “La Regeneración Filatélica”, en Ensayos de histo-
ha mostrado cómo el ideario centralista de la Re- ria política de Colombia. Siglos xix y xx, ed. David Bushnell (Mede-
generación, desde Núñez particularmente, pudo llín: La Carreta Editores, 2005), 139-146.
49 El caso de San Juan de Pasto fue diciente de una celebración
articularse con las frustraciones de Nariño. Este acorde con ciertos criterios centralistas. Bajo el régimen con-
prócer que, por su lucha contra los federalistas, servador, Pasto ascendió como capital del nuevo departamento
de Nariño, figura heroica que se recreó en efigies y lugares de la
memoria urbana durante 1910. Una mirada al papel de las elites
pastusas en el periodo entre siglos en: María Teresa Álvarez Ho-
griega y romana, véase de Mona Ozouf, La fête révolutionnaire yos, Élites intelectuales en el sur de Colombia, Pasto 1904-1930
1789-1799 (Paris: Gallimard, 1976), 441-474. (Pasto: Rudecolombia/Universidad Pedagógica y Tecnológica de
46 Isaza y Marroquín, Primer centenario de, 160. Colombia/Universidad de Nariño/Ascun, 2007).
47 Isaza y Marroquín, Primer centenario de, 166. 50 Véase Ledezma Meneses, “El pasado como”, 74.

Fiestas, memoria y libros / Juan David Murillo Sandoval / 201


encaminadas a la recuperación y exaltación de la propiciaron la presentación de nuevos y rutilan-
memoria histórica de la urbe, de sus próceres y su tes discursos, como el de Belisario Zamorano,
cultura, siempre con el afán de presentarla como quien pronosticó un futuro económicamente fe-
digna de su nueva posición. nomenal para Cali, según él:
En primer lugar, y a diferencia de la edición bogo-
tana que reboza en imágenes de políticos y letra- […] no habrán sido muchas las vueltas que haya dado
el cuadrante del tiempo, antes de que aparezca Cali,
dos, así como de los múltiples actos realizados, la como una de las ciudades más prósperas y adelantadas
modesta edición caleña ilustra sus páginas con en este Continente, desde el Golfo de México al Cabo
tan solo ocho retratos fotograbados: los de Si- de Hornos. Si; la llamada hoy […] Sultana del Valle,
se denominará pronto, por su proximidad al mar de
món Bolívar, Joaquín de Caycedo y Cuero, Eu-
Balboa, con su casi realizado Ferrocarril, La Perla del
sebio Borrero, Vicente Bustamente, José María Pacífico en Colombia, como lo es hoy la gallarda Val-
Caicedo y Zorrilla, fray Damián González y Vi- paraíso en nuestra hermana querida, la República de
cente Borrero, quien se retrata dos veces. Aunque Chile, de quien será Cali, muy pronto, su digna rival
en gentileza y prosperidad52.
pocas, estas imágenes constituyen un ejemplo
notable de la importancia de enaltecer aquellos
Si bien parece que cien años después de este dis-
personajes ilustres de origen local o regional, con
curso, Cali aún no logra ser rival en “gentileza” y
el fin de dar cuenta de un pasado ejemplar y he-
“prosperidad” del puerto chileno. Las palabras de
roico. Aquí, el papel de las elites resultó deter-
Zamorano permiten imaginar esa ilusión de pro-
minante, ya que aquellos apellidos rememorados
greso que envolvía a los representantes de Cali y
son mantenidos por quienes rememoran. Ma-
del departamento. Los anhelos de los letrados,
rio Caicedo, por ejemplo, encabezó fundaciones
sus ideales de ciudad y de región son pues pal-
como la de la Biblioteca del Centenario, mien-
pables en el compilado de discursos pronuncia-
tras que Guillermo y Pablo Borrero, este último
dos con motivo del centenario. La visión de una
primer gobernador del Valle del Cauca, fueron
modernidad cercana, al alcance de la mano pare-
comunes oradores de los actos festivos.
cía no ser discutible. Existía también una críti-
Los homenajes a los héroes y personajes ilustres se
ca severa hacia el tiempo perdido, hacia un siglo
complementaron con la elaboración de escultu-
xix que solo había traído estancamientos, temo-
ras, como la del parque de la Constitución, re-
res y muerte, mientras se abrazaban los primeros
bautizado luego como parque Caycedo, en honor
años del siglo xx como un periodo en el que se
a la construcción de una estatua representati-
podrían dar grandes pasos en la cultura y en las
va del “prócer” caleño, que pese a ser proyectada
ciencias, que convertirían a la ciudad y el depar-
para 1910, no se estableció sino hasta 1913. En
tamento en espacios modernos y civilizados.
torno a este proyecto dijo Andrés Lenis:

Nada hay tan justo como el rendir homenaje de gra- Comentarios finales
titud a los que vertieron en el sacrificio del cadalso
su sangre por alcanzarnos patria y dejarnos la lección Distintas conclusiones surgen luego de analizar la
del deber para enseñarnos a ser libres […] Mañana,
cuando se alce aquí austera e imponente la figura del
edición conmemorativa colombiana de 1910. Si
prócer, vendrá a acariciarla la voz del reconocimien- bien es necesario un análisis más sistemático, que
to, hijo de la gratitud de las generaciones venideras, a abarque el total de los libros existentes53, es po-
quienes el desprendimiento del caudillo hizo conocer sible resaltar algunos hallazgos encontrados con
el orgullo santo de las democracias […]51.
esta aproximación, todos ellos percibidos desde
páginas atrás. Desde el primer enfoque aquí apli-
Como parte fundamental de la celebración también
cado, los libros del centenario constituyen un pro-
aparecieron las inauguraciones de obras públicas,
ducto intelectual, creado mancomunadamente
las cuales parecían demostrar la llegada de la ci-
vilización. Eventos como la apertura del tranvía

52 Ayala y Bonilla, Centenario en Cali, 69.


53 Libros del centenario, además de los aquí mencionados, se impri-
51 Ayala y Bonilla, Centenario en Cali, 80-81. mieron en Manizales, Ipiales, Tunja, y Riohacha.

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entre distintos actores del espacio público urba- la colocación de la estatua de Policarpa Sala-
no. Instituciones oficiales y sociedades académi- varrieta parece tomar otro rol57. En cuanto a la
cas y culturales de interés privado se articularon edición caleña, solo se vislumbra cierta partici-
en pos de la celebración como ejes primordia- pación popular en los discursos de la Sociedad
les, constitutivos y representativos de sus ciuda- de Artes y Oficios, asociación autocalificada
des. Factores como el reconocimiento público y como obrera. Pese a estos dos casos, es claro
el estatus jugaron un papel notable. que, al ser su objetivo exponer una serie de re-
En segundo lugar, los libros pueden ser asumidos presentaciones de la sociedad colombiana, que
como parte e imagen del proyecto cultural re- apelan a la construcción de un orden, los libros
generador. Elementos asociados al hispanis- se convierten en expresión del carácter homo-
mo, como la raza, la lengua y la religión, ejes del geneizador del proyecto nacional cursante, un
modelo de orden conservador, se ilustran en los proyecto excluyente de aquellos no asumidos
contenidos. Esto se da bien a través de la acti- dentro del imaginario nacional: indígenas, afro-
va y recurrente participación clerical o bien con descendientes o demás grupos populares ajenos
los homenajes desde y hacia España54. Este ca- a los caracteres “nacionales”.
rácter, sin duda, propició que las ediciones aquí Como expone Carlos Sanhueza, acogiendo la crí-
analizadas, sobre todo la oficial, den cuenta de tica de Anthony D. Smith al concepto de co-
un ejercicio de manipulación memorística. Las munidades imaginadas de Benedict Anderson
guerras civiles de las últimas décadas del siglo y al de tradiciones inventadas de Eric Hobs-
xix, tan cercanas cronológicamente, no son re- bawm, el ritual y la propaganda expresan y mul-
capituladas55. Se leen homenajes a los conquis- tiplican sentimientos, convenciones o juicios
tadores, a los mártires o héroes anónimos de la preexistentes, así como aspectos étnicos, re-
Independencia, pero menciones a las víctimas ligiosos y familiares58. Así, los países decimo-
del conflicto partidista parecieran ser actos cen- nónicos no surgen del vacío, sino que se crean
surables, que no deben inscribirse en la conme- sobre bases culturales previas, como la de la co-
moración ni en su memoria impresa. Más que munidad religiosa o étnica dominante, que po-
una capacidad de resiliencia, la edición conme- see mayores resonancias en la población. De
morativa colombiana expone una fuerte capaci- este modo, la labor intelectual en la inscripción
dad de olvido, que obvia las huellas que pueden de las memorias nacionales, es tanto imagina-
fatigar la memoria colectiva56, o bien represen- tiva, como reconstructiva y reinterpretativa59.
tar, ante otros, una imagen institucional que no En este caso, el análisis de la edición conme-
es la pretendida. morativa da cuenta de un ideal de blanquea-
Esta capacidad de olvidar –y asimismo manipu- miento racial, que invisibiliza aquella parte de
lar– se percibe también, aunque distintamente,
en aquellos elementos sociales no visibilizados 57 Sobre la imagen de La Pola y su proyección en el imaginario
por las ediciones. El pueblo llano, por ejemplo, nacional, véanse los trabajos de Sarah González de Mojica, “Poli-
no es protagonista ni antagonista. En la edición carpa Salavarrieta, versiones de las imágenes de una heroína de
la Independencia”, en Memorias del xv Congreso Colombiano de
oficial resalta en el lugar del público y solo en Historia (Bogotá: Asociación Colombiana de Historiadores, 2010)
y “La leyenda de Policarpa Salavarrieta”, en Entre el olvido y el
recuerdo. Iconos, lugares de memoria y cánones de la historia
y la literatura en Colombia, eds. Carlos Rincón, Sarah de Mojica y
54 Incluso sus autores, entre los que sobresale Emiliano Isaza, Liliana Gómez (Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeria-
fueron representantes de una tendencia letrada muy afecta a na, 2010), 139-179.
la gramática castellana, que tuvo en Rufino Cuervo y el mismo 58 Sobre la crítica de Anthony D. Smith, la cual más que invalidar,
Miguel A. Caro a sus más prominentes cabecillas. Isaza editó, problematiza y complementa los postulados de Hobsbawm y
por ejemplo, junto a Elías Zerolo, Miguel Toro y otros letrados, el Anderson, véase: Nationalism and Modernism. A Critical Survey
Diccionario Enciclopédico de la Lengua Castellana, impreso por or Recent Theories of Nations an Nationalism (Londres: Rout-
Garnier en 1900. ledge, 1998), 117-142. Existe traducción al castellano: Anthony
55 Un accionar similar, para el paradigmático caso conmemorativo D. Smith, Nacionalismo y modernidad (Madrid: Ediciones Istmo,
de la Francia posrevolucionaria, es observado por Le Goff, El or- 2000), 215-258.
den de, 168-169. 59 Carlos Sanhueza Cerda, Chilenos en Alemania y alemanes en Chile.
56 Resulta inevitable remitir aquí a Paul Ricœur, La memoria, la histo- Viaje y nación en el siglo xix (Santiago: Lom Ediciones/Centro de
ria, 531-581. Investigaciones Diego Barros Arana, 2006), 29-34.

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la población no ajustada al arquetipo blanco y homogeneización social61. Examinar la edición
católico, que se sacraliza como único depositan- conmemorativa, es pues, examinar la puesta en
te de la inteligencia y el poder60. escena de una herencia selectiva, de un pasa-
Por último, y en correspondencia con lo anterior, do idealizado según las necesidades del poder62.
la creación-recuperación de la memoria históri- Plantearse pues preguntas alrededor de la re-
ca a través de la construcción de lugares de la cepción y circulación de estos libros puede arro-
memoria durante 1910 y la detallada descripción jar nuevas conclusiones sobre su incidencia, así
de estos actos contenida en los libros, configu- como ayudar, finalmente, al rescate historiográ-
ra a estos últimos como documentos-monumen- fico de estos trabajos intelectuales, que como
tos cargados de una intencionalidad política, que partes de un set de herramientas mayor, impul-
los hace complementarios de las placas y esta- saron y sostuvieron, sino un muy largo régimen,
tuas colocadas durante la fiesta. Son, en otras pa- sí un conjunto de imaginarios aún palpables
labras, complejos sistemas de representaciones, dentro de la sociedad colombiana.
tanto verbales como visuales, que dinamizan las
relaciones entre una cultura del espectador (y el Bibliografía
espectáculo), y una cultura del lector (y la lectu-
ra). La complejidad de características, propias a Fuentes primarias
cada texto, permite, a su vez, encontrar las di- Acosta de Samper, Soledad. Biografía del general
ferencias entre las celebraciones urbanas. Si el Antonio Nariño. Pasto: Imprenta Departamen-
fasto permitió a Bogotá resaltar su condición ca- tal, 1910.
pitalina y, por tanto, afianzar su lugar como cuna Acosta de Samper, Soledad. Biblioteca histórica: época
de las tradiciones y narrativas nacionales, en de la independencia y presidentes de la Nueva Grana-
Cali, la celebración sirvió de excusa para exponer da, 2 vol. Bogotá: Imprenta Moderna, 1910.
la importancia histórica de la ciudad durante la Ayala, Ernesto y Ramón Bonilla. Centenario en
Independencia y, también, para alentar imagina- Cali. Compilación de los discursos pronunciados con
rios de modernidad al calor de la realización de motivo de la gran fecha. Cali: Imprenta Comer-
actos cívicos y obras públicas. cial, 1910.
En síntesis, se puede proponer que la edición con- Gómez, Adolfo León. Ofrenda a la patria en el cen-
memorativa colombiana constituye un mate- tenario de su Independencia: discursos, artículos y
rial muy rico para la labor historiográfica. Su conferencias. Bogotá: Ed. Sur América, 1910.
ideación y fabricación, así como la variedad de Hiersemann, Karl W. Venezuela, Colombia, Ecuador.
actores, ritos, discursos y espacios que conver- En el centenario de su independencia 1810-1810.
gieron en las tareas de 1910, y que las edicio- Katalog 383. Leipzig: Verlag von Karl W. Hie-
nes reúnen, las convierten en grafías políticas sermann, 1910.
y mnésicas muy singulares. Efectivamente, ellas Isaza, Emiliano y Lorenzo Marroquín. Primer cente-
hacen parte de un complejo juego de represen- nario de la Independencia de Colombia, 1810-1910.
taciones y de un lenguaje de poder que expo- Bogotá: Escuela Tipográfica Salesiana, 1911.
ne, según Balandier, formas de diferenciación, Olarte Camacho, Vicente. Centenario de la Inde-
pero también, se debe agregar, de asimilación y pendencia. Homenaje a los hombres civiles. Bogotá:
Imprenta del Diario Colombiano, 1910.
Orjuela Pérez, David. Tributo al Centenario. Ibagué.
Ibagué: Imprenta de la Diócesis, 1910.
60 Respecto al debate de la raza entre los letrados del periodo entre
los siglos xix y xx véanse: Fernando Cubides, “Representaciones
del territorio, de la nación y de la sociedad en el pensamiento
colombiano del siglo xix: cartografía y geografía”, en Miguel An-
tonio Caro y la cultura de su época, ed. Rubén Sierra Mejía (Bo-
gotá: Universidad Nacional de Colombia, 2004), 336-337; Alfonso
Múnera, Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de 61 Georges Balandier, El poder en escenas. De la representación del
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Ediciones Abya-Yala, 2000). 62 Balandier, El poder en escenas, 18-19.

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morias del xv Congreso Colombiano de Historia. n Fecha de evaluación: 28 de abril de 2012

Bogotá: Asociación Colombiana de Historia- n Fecha de aprobación: 16 de julio de 2012

dores, 2010.
Von der Walde Uribe, Erna. “Limpia, fija y da es- Cómo citar este artículo
plendor: el letrado y la letra en Colombia a fi- Murillo Sandoval, Juan David. “Las ediciones
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