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DEBIDO PROCESO

de conformidad con lo dispuesto en el artículo 16 de la


Ley de la Jurisdicción Constitucional, esta Sala puede
examinar en la vía del hábeas corpus, por conexidad, otras
violaciones, como lo son las que se produzcan en
detrimento de la garantía fundamental del debido
proceso, éstas deben estar, necesariamente, relacionadas
con la libertad personal, en cualquiera de sus formas,
situación que se presenta en el caso de estudio. Así las
cosas se constató que el 14 de agosto del año en curso, al
solicitar el recurrente el acceso al legajo de intervenciones
telefónicas, el Juez Penal del Juzgado Penal del Segundo
Circuito Judicial de San José, le indicó que las resoluciones
que solicitaban las intervención de comunicaciones hacia
el Centro Judicial de Intervenciones de las
Comunicaciones, sí existían, pero faltaba imprimirlas y
adjuntarlas al legajo y que no habían sido de
conocimiento de las partes anteriormente, por motivos de
confidencialidad y para evitar la fuga de información.
Sentencia 13846-17

Pese a lo indicado por la recurrida, en el sentido de que el


cese de la tutelada se debió a su deficiente desempeño en
el puesto y a las quejas en su contra interpuestas por otros
funcionarios del tribunal, la Sala tiene como demostrado
que no se le concedió audiencia previa alguna, para que
ejerciera su derecho de defensa por estas presuntas faltas,
ni se le impusieron sanciones disciplinarias que consten en
el expediente personal de la amparada. De manera que, al
no haberse concedido al menos tal audiencia de previo al
cese de la prórroga del nombramiento de la recurrente, se
le impidió ejercer su derecho de defensa por las faltas
endilgadas, por lo que este Tribunal estima que procede la
estimatoria del recurso, por la violación al derecho
fundamental al debido proceso y el derecho defensa”.
Sentencia 9574-17

“IV.- Sobre la afectación al derecho al debido proceso y


el derecho a recurrir la resolución que le impone la
prisión preventiva. El recurrente acusa que el Tribunal
Penal de Liberia declaró inadmisible el recurso planteado
contra la resolución del Tribunal de Flagrancia de ese
mismo circuito, que ordenó el encarcelamiento preventivo
por tres días de los amparados, en virtud del principio de
taxatividad de los recursos en materia penal y la
imposibilidad de que un Tribunal conozca en alzada la
resolución de un Juez de igual rango, lo que lesiona sus
derechos y garantías constitucionales. Si bien es cierto esta
Sala ha avalado en su jurisprudencia que la inexistencia de
recurso de apelación para las resoluciones de prisión
preventiva dictadas en flagrancia -aún en casos en los que
luego se dicta la incompetencia- (ver sentencia 2015-
001917 de las 9:05 horas del 11 de febrero de 2015), bajo
una mejor ponderación, se rectifica ese criterio y se ordena
admitir el recurso de apelación de la prisión preventiva
dictada por un juez de flagrancia, en aquellos casos en que
esa medida se adopta luego de que éste se declare
incompetente y remita la causa al juez ordinario. Lo
anterior porque es lógico que si la causa se estima
"ordinaria", tenga acceso a la mismas reglas de esa
instancia, incluido el recurso de apelación de la prisión
preventiva. Lo contrario sería dejar a los imputados en un
limbo jurídico, con lo peor de los dos sistemas, es decir,
sin la celeridad de la flagrancia porque su causa ya no se
tramitará bajo esas reglas, y sin la amplitud de la vía
recursiva de la vía ordinaria, dónde sí se reconoce una vía
recursiva más amplia para las causas tramitadas bajo ese
procedimiento. Al haber dictado un juez una medida de
prisión preventiva declarándose incompetente para
conocer la causa en flagrancia, no es razonable aplicar las
restricciones que establece la ley para el trámite de
flagrancias, si la causa no pertenece a esa instancia. Lo
contrario significaría que una causa que se tramita ante la
jurisdicción penal ordinaria, tiene reglas distintas para los
imputados cuyas causas se remiten por incompetencia,
respecto a los que tienen el mismo procedimiento desde el
inicio; trato a todas luces irrazonable y desigual, contrario
a lo establecido en nuestra Constitución Política en su
artículo 33 y en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en su artículo 24. Aplicar las limitaciones de
acceso al recurso de apelación de la prisión preventiva de
la materia de flagrancias a un caso que se tramitará bajo el
procedimiento ordinario previsto en el Código Procesal
Penal, únicamente porque el juez que dictó la medida
cautelar es un juez de flagrancias declarado incompetente,
es a todos luces un trato discriminatorio de los imputados
frente a la ley. En consecuencia, se ordena al Juzgado
Penal de Liberia, que admita como en derecho
corresponda, el recurso contra la prisión preventiva
interpuesto por la defensa de los imputados, en un plazo
no mayor a 72 horas -ver en similar sentido la sentencia
2016-009525 de las nueve horas cuarenta y cinco minutos
del ocho de julio de dos mil dieciséis-. Sentencia 9520-17

“Esta Sala no duda ni le corresponde analizar, por ser un


extremo de legalidad ordinaria, lo referente a cuál sería la
sanción que debe imponerse a la sociedad amparada a la
luz de los hechos tenidos por demostrados, sino,
únicamente, en cuanto a la incongruencia de lo advertido
en la intimación de los hechos y el resultado final. Ha
especificado este Tribunal como uno de los contenidos
esenciales de un traslado de cargos el requerimiento de
advertir “las eventuales consecuencias jurídicas del acto
final”, que obviamente no se puede modificar a posteriori,
pues devendría en una deficiente intimación. Lo anterior
en razón que, no hay duda, que la persona investigada
debe conocer de antemano a que sanción se expone y que
constituye un punto fundamental para ejercer su defensa,
pues no es lo mismo, por ejemplo, como en este caso, una
sanción pecuniaria menor que la resolución del contrato.
Se reitera que no se prejuzga cuál debe ser la sanción a
imponer, sino que, únicamente, la parte investigada debe
tener claro a que se expone con los hechos investigados, si
que sea posible una ulterior modificación en su perjuicio.
Tal inobservancia se estima que ha incidido no solo en el
derecho de defensa en perjuicio de la empresa tutelada,
sino también en una infracción al derecho al debido
proceso”. Sentencia 7225-17
“el amparado es un denunciante cualificado, pues ha
experimentado los efectos nocivos de la conducta o
situación irregular que se le imputa al denunciado, por
supuestamente haberlo amenazado. De manera que el
recurrente puede obtener, aunque sea indirectamente, una
situación ventajosa de dicho proceso o, incluso, un
derecho. Bajo esa condición, el amparado tiene un interés
legítimo y como tal, debe reputársele, para todo efecto,
como parte interesada en el procedimiento administrativo
respectivo, pues le asisten todos los derechos al debido
proceso, de modo que debe contar con la posibilidad
efectiva de presentar alegatos, ofrecer prueba, participar en
la producción de esta y de recurrir cualquier resolución de
trámite de efectos propios o final que se dicte. Ello implica
la posibilidad de participar en las audiencias y de
preguntar a los testigos, aspectos que le fueron negados al
amparado por la autoridad recurrida. El haber negado al
tutelado, como denunciante cualificado, la condición de
parte, vulneró su derecho de ejercer al debido proceso. Por
consiguiente, lo procedente es estimar el recurso y
restablecerlo en el pleno goce de sus derechos
fundamentales, lo que implica que deba anularse todo lo
actuado por el recurrido en la audiencia del 3 de marzo de
2017 y los actos posteriores a esta, a efectos de que tenga
como parte al amparado y le permita ejercer sus derechos
como tal”. Sentencia 6344-17
el roce de constitucionalidad radica en la falta de motivo
como presupuesto del acto administrativo, porque, aun
cuando podría obligar a las agrupaciones políticas a la
obtención de ciertas autorizaciones, permite la expulsión
del proceso electoral de forma automática, inmediata y
sin necesidad de expresar motivación alguna. En el
criterio de la Sala, una disposición interna del Colegio
Profesional que elimina –bajo estos supuestos– el ligamen
lógico entre el motivo y la expresión de la motivación en
las decisiones administrativas del Tribunal Electoral, es
una norma muy limitativa y solo sería posible determinar
que es en sí misma constitucional, si no existiera la
imposición de graves sanciones sobre los derechos
fundamentales. Sentencia 6329-17

“las notas de canje incluyen la necesidad de aquiescencia


del Estado costarricense respecto de textos que se
definen como recomendaciones de las autoridades de la
OCDE. Sobre el tema es necesario enfatizar respecto tales
recomendaciones que acompañan el Convenio no tienen
carácter vinculante, de tal forma que no podrán
implementarse aquellas que tengan roces con el marco
Constitucional interno. En ese sentido, particularmente en
los temas de respeto al debido proceso y principio de
inocencia, se deberá estar a lo que establece la
Constitución Política y la legislación interna. Por ello, la
determinación de haber cometido soborno, se dará una
vez que exista una sentencia condenatoria en firme, pues
de lo contrario se estaría vulnerando el principio de
presunción de inocencia y respeto al debido proceso”
Sentencia 5171-17

“Sobre los alcances del debido proceso en el caso de


funcionarios interinos destituidos por la falta de
idoneidad comprobada.- Por regla general, esta Sala ha
indicado la imposibilidad constitucional de sustituir un
interino por otro. Sin embargo, tal regla tiene varias
excepciones, una de ellas se refiere a la falta de
idoneidad. La doctrina constitucional ha fijado que, en
caso de cesarse un interino para nombrarse a otra
persona con mejor nivel académico o mejor calificado
para ocupar el puesto, lejos de constituir una lesión a sus
derechos fundamentales, más bien reafirma y ejercita el
también principio constitucional de idoneidad en el cargo
que establece la Carta Política. Sin embargo, lo anterior no
significa que el funcionario interino quede en
desprotección absoluta frente a su empleador y, al menos,
se debe observar un mínimo de debido proceso
comunicándole al interesado las motivaciones que dan pie
a su destitución. En ese orden de ideas, debe observarse
un mínimo de debido proceso, que consiste, además de
que la decisión debe basarse en razones objetivas (como
lo sería la falta de idoneidad del funcionario), en
comunicar al interesado formalmente, las razones en las
que se sustentó la revocación de su nombramiento
interino (ver al respecto las resoluciones de esta Sala
números 2015-001779 de las 11:33 horas del 06 de
febrero del 2015 y 2004-004638 de las 16 horas del 30 de
abril del 2004)”. Sentencia 4532-17

“En cuanto al cumplimiento del debido proceso que


echan de menos los consultantes, debe tenerse claro, que
lo que el Proyecto de Ley establece es la causal de
disolución, para lo cual han de observarse los
procedimientos que al efecto prevé el ordenamiento
jurídico. Al respecto, tampoco resulta inconstitucional que
sea la Dirección General de Hacienda la que aplique las
sanciones en cuestión, y no un juez, pues, por una parte,
el hecho de que la Administración sea, de alguna forma,
juez y parte, no impide que actúe con la imparcialidad que
el principio de verdad real y la protección del interés
público le imponen; y, por otra, lo que allí se decida, cabe
ser revisado en la vía jurisdiccional, al tenor de lo
dispuesto en el artículo 49, de la Constitución Política”.
Sentencia 3262-17

“además de la violación al derecho a la educación, se ha


dado en este caso violación al derecho al debido proceso,
pues a la amparada no se le ha otorgado plazo alguno
para cuestionar el pago y seguir en escalada su
cuestionamiento. En conclusión, se comprueba que la
Unidad de Cobros Estudiantiles le indica a la recurrente, el
19 de agosto del 2016, que para realizar matrícula de
verano en el mes de diciembre del 2016 puede realizar un
arreglo de pago, resulta claro que le están condicionando
la matrícula al pago de la deuda, lo cual resulta violatorio
del derecho a la educación y del debido proceso de la
amparada. Imponiéndose la estimatoria de este recurso,
tal como en efecto se hace, con las consecuencias que se
indican en la parte dispositiva de esta resolución”.
Sentencia 674-17

“el presente recurso debe ser estimado, porque en la


indicada resolución se omite indicar, por parte del Tribunal
de la Inspección Judicial, la referencia concreta sobre la
afectación del buen servicio o la imagen del Poder
Judicial. De esta manera se comprueba una falta de
fundamentación de la resolución impugnada en el tanto no
se logra acreditar o demostrar cuál es la incidencia directa,
concreta y efectiva que esa problemática familiar ha
tenido, tiene o pudiere tener en el buen funcionamiento del
servicio o la imagen del Poder Judicial. Por el contrario,
pareciera que se decide etiquetar tales situaciones
familiares como “incorrecciones en su vida privada” y con
fundamento en ello, decide imponer al recurrente la más
grave de todas las sanciones para un trabajador, como es la
revocatoria de su nombramiento, en este caso interino. En
ese sentido, para la Sala no existen argumentos lógicos,
concordantes y fehacientes que demuestren en qué medida
y en qué forma se afecta el funcionamiento de los servicios
o la imagen del Poder Judicial. Con esta sanción, se cierne
sobre el recurrente un velo de negatividad que le podría
cubrir de por vida y que, probablemente, le impediría en el
futuro, obtener más nombramientos dentro del Poder
Judicial e inclusive hasta en otras instituciones del sector
público o empresas del ámbito privado”. Sentencia 10293-
16

“los operadores jurídicos están sometidos a la Constitución


Política (principio de legalidad), razón por la cual deben
respetar el derecho de defensa. La circunstancia que exista
una omisión de esa naturaleza, no significa que el derecho
de defensa no deba ser observado. En este sentido, este
Tribunal ha señalado que la simple omisión atribuida a una
norma jurídica (tal y como la que reclama el accionante)
no tiene la virtud -por sí misma- de servir de impedimento
para el ejercicio de un derecho fundamental. En tal caso, lo
que procede es la aplicación directa por parte del Juez u
operador jurídico, de la norma constitucional. En este
caso, debe aplicarse el artículo 39 de la Constitución
Política, del que se deriva, en cuanto al derecho de
defensa, una regla procesal clara y precisa sobre la
necesidad de observar el debido proceso. Así las cosas, se
concluye que la omisión de la Ley No. 3580 en regular la
notificación de las boletas referidas, no lesiona por sí
misma el derecho de defensa ni los principios acusados
por el accionante”. Sentencia 2558-16

“Quedó acreditado en este expediente que fueron las


intervenciones de la tutelada durante el ejercicio de control
político las que le valieron la censura del cuerpo municipal
y la declaratoria de non grata por parte del Concejo
Municipal, lo cual además no se limitó a ser una simple
expresión de disgusto en su contra, sino que le significó en
la realidad efectos jurídicos adversos como no ser admitida
en la sede Municipal y el rechazo de sus solicitudes de
audiencia frente al Concejo Municipal y la posibilidad de
orientar y participar de distintas formas en el gobierno
municipal del cantón. Esto último, y todo otro efecto
jurídico que menoscabe sus derechos de ciudadanía resulta
ya inaceptable en sí mismo pero, además en este caso esa
declaratoria de non grata contraviene también
palmariamente la naturaleza del principio de
"irresponsabilidad" que cubre a los Diputados de cualquier
sanción, incluso penal, por las manifestaciones hechas
durante el ejercicio del cargo. En consecuencia,
corresponde estimar el presente recurso de amparo, y dejar
sin efecto el acuerdo tomado por el Concejo Municipal de
Sarapiquí, en la Sesión Ordinaria Nº 43-2015, celebrada el
lunes 26 de octubre de 2015 ordenando que se elimine
todo registro y documentación sobre el acto impugnado en
este amparo”. Sentencia 18536-15

“la institución accionada no tomó en consideración, que


los procedimientos de investigación preliminar que se
tramitan en contra de la amparada, por las denuncias
presentadas, deben ser concluidos dentro de un plazo
razonable, toda vez, que de lo contrario, se
desnaturalizarían las medidas cautelares dictadas,
convirtiéndolas, por el excesivo tiempo, en una especie de
sanción, de acuerdo con las resoluciones mencionadas en
el considerando anterior. Así, en aplicación de lo señalado
en la sentencia parcialmente transcrita, se constata que en
la especie lo que se impuso fueron medidas cautelares ante
causam, que consistieron en la reubicación de la amparada,
y en la disposición de no acercarse a las denunciantes,
subalternas del hospital recurrido, así como tampoco
acercarse a los testigos del caso. Para lo cual, si bien la
Administración se encuentra facultada para imponer este
tipo de medidas cautelares, lo cierto es que el plazo de dos
meses que han transcurrido para la primera denuncia, y los
cuatro meses que se dictaron para la segunda denuncia,
para incoar los procedimientos administrativos
disciplinarios en contra de la amparada, o bien, para
desestimar el inicio de dichos procedimientos, resulta
excesivo y contrario a los derechos del investigado. De
este modo, como en la especie la autoridad recurrida ha
tomado medidas cautelares ante causam, que sobrepasan el
plazo máximo de quince días dispuesto en la normativa
para este tipo de medidas, ello configura un quebranto a
las garantías del debido proceso, razón por la cual el
amparo debe estimarse” Sentencia 17805-15

“en el marco de la oralidad del proceso, “aun cuando se


grabe la audiencia, el juez debe consignar en el acta, de
forma adecuada y suficiente (…) los fundamentos de su
resolución” (Sentencia N° 2009-10895, énfasis añadido).
De esta manera, aunque esta Sala ha venido sosteniendo
que la resolución no debe confundirse con su registro o
respaldo tecnológico (véase, entre otras, la Sentencia N°
2009-3117), también ha señalado que esto no exime a los
juzgadores de su deber de garantizar la existencia de dicho
respaldo, toda vez que este se constituye en una
herramienta imprescindible para el ejercicio del derecho a
la defensa por parte de los tutelados. De ahí que tampoco
resulte admisible la forma en que la recurrida indica haber
subsanado el yerro, realizando una resolución por escrito
sin la participación de las partes, 6 días después -7 de
octubre-, en la que indica haber anotado las
argumentaciones que consideró, subjetivamente, fueran las
más relevantes, la cual no se ha notificado a las partes, ni
consta que con ella se pretendiera restituir el plazo para
impugnarla”. Sentencia 16000-15

DEBIDO PROCESO EN MATERIA DE CORRECCIONES EN EL


ÁMBITO ESTUDIANTIL. El derecho a la educación,
consagrado en nuestra Constitución Política, como todo
derecho fundamental, no puede ser ejercido en forma
ilimitada. Se ha reconocido la posibilidad de imponer
sanciones dentro del ámbito educativo, como parte de un
proceso de formación, escogido por los padres de familia
en el caso de los menores de edad, o bien por los
estudiantes cuando no lo son. No obstante, la aplicación
de dichas medidas deben seguir un procedimiento previo,
destinado a descubrir la verdad real de los hechos y a
garantizar el derecho de defensa del estudiante, eso sí, sin
centrarse en excesivos formalismos, como puede suceder
en un procedimiento administrativo disciplinario contra
funcionarios públicos. Los centros educativos públicos o
privados deben ajustarse al Reglamento de Evaluación de
los Aprendizajes dictado por el Ministerio de Educación
Pública, Decreto Ejecutivo No. 35355-MEP. Sentencia
15733-15

“sí es materia tutelable en la vía constitucional la


acusación del recurrente respecto a la falta de notificación
de la medida cautelar impuesta, pues tal circunstancia,
podría generar una violación de su derecho de defensa,
garantizado en el artículo 39, Constitucional; y, por ende,
una violación a su derecho al debido proceso, contenido en
el artículo 41, de ese mismo cuerpo normativo. En cuanto
a ese extremo, el Apoderado Especial Judicial y la Fiscal,
ambos del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa
Rica, aseguran que la resolución de la Fiscalía, de las
10:55 horas del 22 de junio de 2015, fue notificada el 23
de julio de 2015, al correo electrónico (…), proporcionado
por el recurrente a la base de datos de ese Colegio.
Considera esta Sala, que la notificación que pretende
suspender, de manera cautelar, a una persona privada de
libertad del ejercicio de su profesión debe, necesariamente,
ser realizada en forma personal en el Centro Penal en el
que se encuentra recluida; pues, de lo contrario, se le
restringe su derecho de defensa y su derecho al debido
proceso. En este caso, la autoridad recurrida reconoce que
el señor (…) se encuentra privado de libertad; y,
precisamente, esa es la razón por la cual se dictó la
referida medida en su contra. Pese a ello, la notificación de
la resolución fue realizada en un medio que, actualmente y
mientras se encuentre privado de libertad, no puede ser
accedido por el interesado; tan es así, que el propio Código
Civil, en el numeral 65, dispone que: "Las personas
recluidas en un establecimiento carcelario, correccional o
de otra índole tendrán por domicilio el de dicho
establecimiento mientras permanezcan en él". Así, estima
esta Sala, que resulta clara la infracción al debido proceso
y al derecho de defensa que ocasionó al recurrente la falta
de notificación personal de la resolución de las 10:05
horas del 22 de julio de 2015, en el Centro de Atención
Institucional El Roble, ubicado en Puntarenas, en el que se
encuentra recluido, por lo que se estima el presente
recurso, en cuanto a ese extremo” Sentencia 14313-15

“la motivación de la resolución permite conocer los


razonamientos que utiliza el juez para resolver los asuntos
sometidos a su conocimiento, con lo que se procura
garantizar que sus determinaciones se sustenten en
criterios razonables y objetivos, y se posibilita, además,
que tal decisión pueda ser controlada en alzada. Deber de
fundamentación que tiene particular trascendencia en el
supuesto de la resolución que obliga al pago de una
pensión alimentaria -ya sea provisional o definitiva-, en la
medida que su incumplimiento puede dar base a una
eventual orden de apremio corporal, sea, a la privación de
libertad del deudor alimentario que se encuentra en mora
en el pago de la pensión. De allí el deber del órgano
jurisdiccional que fija la pensión provisional de motivar y
fundamentar debidamente su resolución. Lo que implica
que la mencionada resolución debe indicar con claridad el
monto concreto de pensión provisional que se impone y la
forma en que se debe pagar, así como contener el
correspondiente apercibimiento de que se podrá ordenar
apremio corporal en contra del obligado, si así lo pidiere la
parte actora, en caso de incumplimiento. Pero, además,
dicha resolución debe contener la descripción y valoración
de las alegaciones o del material probatorio existente hasta
ese momento y que sustenta lo resuelto por el respectivo
órgano jurisdiccional, así como expresar las razones por
las cuales este estima que concurren los presupuestos que
justifican su fijación, y se debe plasmar el juicio de
ponderación efectuado por el juez a la hora de establecer,
de forma prudencial, el monto de pensión provisional que
procede fijar para el caso concreto. Juicio de ponderación
en que se han de tomar en cuenta tanto las condiciones de
quien tiene a cargo la obligación alimentaria como de los
beneficiarios, lo que supone valorar las posibilidades
económicas y las necesidades de ambas partes de la
relación alimentaria”. Sentencia 14120-15

en el caso concreto se constata, igualmente, la infracción


a los derechos fundamentales de los tutelados. Lo
anterior dado que se demostró que de previo a la
comunicación de su despido por falta grave, no se
instruyó un procedimiento administrativo y no se le
concedieron a los amparados las garantías del debido
proceso y el derecho de defensa. Lo anterior, pese a que,
como se acreditó, fueron contratados por el Instituto
Costarricense de Electricidad bajo la modalidad de
contrato indefinido. Sentencia 13497-15

“Finalmente, sobre el tercero de los puntos, que


corresponde a que no se le comunicó sobre la decisión del
Consejo Superior de no hacer consultas sobre
nombramientos a la recurrente, se tiene por acreditada la
violación a los preceptos contenidos en los artículos 39 y
41, de la Constitución Política. Esta consideración, parte
de la premisa que, fue la tutelada, ante la falta de
información, quien consultó – en fecha diez de junio de
dos mil quince- sobre la razón del por qué no se le
otorgaban nombramientos interinos. Esta omisión, cercena
el derecho del Debido Proceso de la amparada, pues tal
principio, alcanza al conjunto de requisitos que deben
observarse en toda instancia procesal, a efecto de que, los
administrados, pueden ejercer los medios de defensa
oportunos, contra las actuaciones emanadas de las
Administraciones Públicas. En consecuencia, procede
declarar parcialmente con lugar el recurso, y ordenar a la
autoridad recurrida que, dentro del plazo de quince días,
contados a partir de la notificación de esta sentencia,
notifique a la recurrente, las razones por las cuáles no ha
sido considerada para realizar nombramientos de forma
interina, como Juez 3 y 4 Contencioso Administrativo,
para que de este modo pueda ejercer su derecho de
defensa”. Sentencia 10648-15

“las garantías durante la fase de investigación de todo


procedimiento administrativo, no son tan amplias como las
exigencias que el debido proceso impone en las fases
procedimentales ulteriores, ya que la investigación
preliminar —conforme los propios accionantes admiten—,
consiste en una labor facultativa, desplegada por la propia
Administración Pública, para comprobar las circunstancias
de un caso concreto, con el afán de determinar el grado de
probabilidad o verosimilitud de la existencia de una falta o
infracción, así como identificar a los presuntos
responsables de ésta o recabar elementos de juicio que
permitan efectuar una intimación clara, precisa y
circunstanciada. Por lo tanto, stricto sensu, no forma parte
del procedimiento administrativo en sí, sino que más bien
constituye un estadio preparatorio, cuyo objeto es juzgar si
existe mérito para abrirlo o no. De esta suerte, con
excepción de ciertos supuestos —como, por ejemplo,
aquellos casos en que se evacua prueba que, por su
naturaleza, debe ser analizada con participación de todos
los involucrados—, los reclamos que se interpongan por
hechos producidos durante estas etapas, simplemente,
carecen de fundamento, ya que los investigados no
estarían en posición de exigir la realización de una
audiencia o de interponer algún recurso contra lo actuado”.
Sentencia 10150-15

“el hecho que con sustento en denuncias anónimas se


instauren investigaciones preliminares y luego formales
procedimientos administrativos -como ocurrió en este
caso, según prueba aportada-, no puede estimarse como
violatorio de los derechos fundamentales del tutelado. Si el
petente considera que no existen bases para haber incoado
esos procedimientos y que la prueba utilizada para tales
efectos carece de veracidad, es precisamente ante la
propia administración recurrida que deberá aducir lo que
estime pertinente. En definitiva, será con sustento en la
prueba evacuada en el procedimiento, que se determinará
si existe o no una falta disciplinaria”. Sentencia 9770-15

“(…) el derecho de defensa garantizado por el artículo 39


de la Constitución Política y por consiguiente el principio
del debido proceso, contenido en el artículo 41 de nuestra
Carta Fundamental, o como suele llamársele en doctrina,
principio de "bilateridad de la audiencia" del "debido
proceso legal" o "principio de contradicción" y que para
una mayor comprensión se ha sintetizado así: a)
Notificación al interesado del carácter y fines del
procedimiento; b) derecho de ser oído, y oportunidad del
interesado para presentar los argumentos y producir las
pruebas que entienda pertinentes; c) oportunidad para el
administrado de preparar su alegación, lo que incluye
necesariamente el acceso a la información y a los
antecedentes administrativos, vinculados con la cuestión
de que se trate; ch) derecho del administrado de hacerse
representar y asesorar por abogados, técnicos y otras
personas calificadas; d) notificación adecuada de la
decisión que dicta la administración y de los motivos en
que ella se funde y e) derecho del interesado de recurrir la
decisión dictada. Tomen en cuenta los recurridos que el
derecho de defensa resguardado en el artículo 39 ibídem,
no sólo rige para los procedimientos jurisdiccionales, sino
también para cualquier procedimiento administrativo
llevado a cabo por la administración pública; y que
necesariamente debe dársele al accionante si a bien lo
tiene, el derecho de ser asistido por un abogado, con el fin
de que ejercite su defensa (…).” Sentencia 8594-15

“al no tener el recurrente a su disposición y con suficiente


antelación, la prueba que resultó determinante para
sancionar a la empresa amparada, se vio impedido para
formular los alegatos de descargo que estimara pertinentes
y, por ende, ejercer una adecuada defensa no sólo de
previo a que se dictara el respectivo acto final del
procedimiento, sino con posterioridad a la emisión de este
último. Bajo dicha inteligencia, este Tribunal
Constitucional no tiene duda que, en la especie, se han
vulnerado, flagrantemente, los derechos fundamentales a
la defensa y al debido proceso”. Sentencia 8594-15

“existe una obligación por parte del Órgano Director de


extender las citas a los testigos de descargo que se
ofrezcan y acepten, cuando así se les solicite, por cuanto, a
pesar de que no siempre, en algunos casos, sí la requieren
para pedir permiso en su lugar de trabajo y poder
comparecer ante la Administración a declarar. Tal
confusión produjo que no recibiera el testimonio de la
persona ofrecida y que el amparado se quedara sin prueba
testimonial en el procedimiento seguido en su contra, lo
que es inaceptable, pues ello sí incide negativamente en su
derecho de defensa. Esta Sala ha considerado que en
materia de debido proceso, únicamente, se revisan en sede
constitucional, aquellas omisiones que vacíen de contenido
la posibilidad de ejercer el derecho de defensa, lo que en el
caso concreto ocurrió, ya que el amparado no presentó la
única testigo aceptada”. Sentencia 8530-15

“Este Tribunal ha señalado que la definición de las


características generales de los procesos judiciales
constituye materia librada a la discrecionalidad del
legislador ordinario, de manera que las elecciones que éste
haga en esa regulación no deberían dar lugar a
cuestionamientos de constitucionalidad mientras no
supongan una infracción a las garantías de tutela judicial
efectiva previstas en la Carta Fundamental o a los
parámetros constitucionales de razonabilidad y
proporcionalidad (sentencia Nº 2006-09571 de las 16:14
horas del 5 de julio del 2006). También se ha señalado:
“La constitucionalidad de la competencia del legislador
para, discrecionalmente, diseñar diversidad de caminos
procesales es asunto harto reafirmado en las decisiones de
esta Sala: “Comparte esta Sala el criterio de la
Procuraduría sobre la legítima facultad que tiene el
legislador de diseñar dentro de cada rama general del
Derecho Procesal, procesos específicos que permitan
adecuar la actividad jurisdiccional a la especialidad y a las
particularidades de cada materia. Por ello, el legislador
estableció en el Derecho Procesal Civil distintos tipos de
procesos (de conocimiento y ejecución), cada uno con sus
regulaciones especiales, según las necesidades del
problema a resolver lo requieran” Sentencia 8469-15

“procede estimar el amparo por violación al derecho de


defensa de los amparados y al debido proceso, toda vez
que sin haber iniciado el procedimiento disciplinario
dispuesto en su contra y darles la oportunidad de ejercer su
derecho de defensa, se dictó una medida cautelar ante
causam por 5 meses, que constituye el resto de su período
como integrantes del Comité en cuestión, lo que la
convierte en una remisión anticipada de su mandato. Se
reitera, la administración puede adoptar este tipo de
medidas cuando excepcionalmente se requiera de previo a
iniciar el procedimiento disciplinario en cuestión, pero
únicamente por 15 días; y ya una vez iniciado, las puede
dictar por plazos mayores a ese, siempre que resulten
proporcionados y debidamente justificados. En este caso,
al tratarse de una medida ante causam que no reúne los
requisitos establecidos, implica estimar el amparo, ordenar
la nulidad del acuerdo impugnado únicamente en cuanto a
la imposición de dicha medida y restituirles la condición
que ostentan en el Comité en cuestión, sin perjuicio de que
posteriormente la administración, de considerarlo
pertinente, ajuste su actuación a derecho y tome las
medidas que estime convenientes en el marco señalado”.
Sentencia 8168-15

“la cláusula penal debe de operar necesariamente, por


regla de principio, en forma automática y por el monto
total fijado, una vez ocurrido el atraso en el cumplimiento
de la prestación, de lo contrario, se le desnaturaliza. Ahora
bien, en lo referente al reparo que eventualmente el atraso
puede tener origen en una causa no imputable al
contratista o a demoras ocasionadas por la propia
Administración contratante y, por consiguiente, no resulta
justo ni acorde con los postulados del Estado social y
democrático de Derecho la aplicación de la cláusula penal
en estos supuestos, hemos de decir que el ordenamiento
jurídico prevé mecanismos o institutos para que no opere
de forma automática en esos supuestos, tal y como lo
prevé el numeral 198 del Reglamento a la Ley de
Contratación Administrativa. Fuera de estos casos, si no se
quiere desnaturalizar el instituto de la cláusula penal en la
contratación administrativa, lo lógico y lo normal es que
opere de forma automática, máxime que el contratista así
la aceptó al suscribir el contrato administrativo. Es por lo
anterior que la Sala considera que no se vulnera el derecho
al debido proceso en estos casos y, por consiguiente, la
norma resulta conforme con el Derecho de la Constitución
(valores, principios y normas) y, por ende, deben privar los
intereses públicos sobre los particulares, máxime que, en
estos supuestos, no hay una afectación al contenido
esencial de un derecho fundamental, concretamente: el
debido proceso”. Sentencia 6057-15

“en virtud de la relación que existe con el derecho de


asociación -en caso de sanciones impuestas por
organizaciones privadas-, se impone el respeto de un
mínimo de debido proceso que consiste,
fundamentalmente, en el otorgamiento de una oportunidad
previa al presunto afectado para que ejerza su derecho de
defensa por medio de un adecuado traslado de cargos
(bilateralidad de la audiencia). En el caso concreto, el
recurrente acusa lesión a su derecho de defensa, debido a
que el 4 de marzo del 2015, el Presidente de la Asociación
de Acarreadores del Depósito Libre de Golfito le
comunicó que la Junta Directiva acordó suspenderlo de sus
labores por cuatro días (a partir del 10 de marzo), por
incumplir el Reglamento Interno de dicha Asociación. Sin
embargo, dicha nota es solamente la comunicación de la
sanción impuesta y los días en que se descontará, pero no
existe un traslado de cargos, ni se le confirió oportunidad
alguna para que se manifestara acerca de la falta que se le
estaba atribuyendo. Bajo tales circunstancias, y dado que,
como –reiteradamente- lo ha indicado este Tribunal, la
posibilidad de impugnar el acto gravoso o sancionatorio no
exime de la necesidad de otorgar audiencia previa a su
adopción, al presunto afectado, la Sala constata que sí se
produjo el alegado quebranto al derecho fundamental
acusado por el accionante”. Sentencia 5277-15
si bien es cierto el procedimiento que se debe seguirse
para la imposición de una llamada de atención no tiene
que ser tan formalista, lo cierto del caso es que se debe
respetar los principios rectores del debido proceso, pues
acarrea una consecuencia negativa para el destinatario,
como por ejemplo que ésta quede de manera
permanente en su expediente personal. Sentencia 5214-
15

“la resolución en que se dispuso que el amparado había


incumplido con la medida alterna y por ende, revocaba la
suspensión del proceso a prueba, por incumplimiento de
acuerdo, tomó como consideración fundamental, la prueba
basada en la declaración de los testigos, siendo que al
defensor del imputado, se le vedó el derecho a preguntar,
lo que evidentemente, lesiona el principio de un debido
proceso. De esta forma, el Juez accionado se encontraba
obligado a citar a las partes a una audiencia oral, para
recibir la prueba testimonial, en procura de discutir –por
medio del contradictorio- de manera directa la posición de
ambas partes y luego, tomar la decisión correspondiente”.
Sentencia 3630-15

“al analizar los argumentos planteados por el actor en esta


oportunidad, la Sala estima que no son de recibo y, por
ende, no es inconstitucional el artículo 159 del Código
Procesal Contencioso Administrativo. En efecto, en lo que
respecta a la alegada vulneración del derecho de defensa,
así como al proceso debido, la Sala estima (a diferencia de
lo que sostiene el actor) que la audiencia, por 3 días
hábiles, que se confiere al funcionario, en lo personal,
para lo que tenga a bien señalar u oponerse de previo al
dictado de la sanción de multa, satisface plenamente las
exigencias del derecho al debido proceso, en los términos
en que ha sido proclamado por los artículos 39 y 41 de la
Constitución Política y en el Derecho Internacional de los
Derechos Humanos. Acerca del particular, es preciso
advertir que en la especie nos encontramos en la etapa de
ejecución, donde ya existe una sentencia de un Órgano
Jurisdiccional que ha declarado la existencia de una
situación contraria al ordenamiento jurídico, y en la cual el
funcionario multado ya ha tenido ocasión de defenderse,
ampliamente, en el proceso principal. Nótese que la
sanción de multa va dirigida al funcionario que incumple
sin justa causa cualquiera de los requerimientos del juez
ejecutor tendiente a la efectiva ejecución del fallo, con lo
que la audiencia va únicamente dirigida ha valorar el
cumplimiento o no de dicho “requerimiento”. De modo
que no se aprecia en el caso presente ninguna infracción
del derecho de defensa y del debido proceso a propósito de
la norma impugnada”. Sentencia 3095-15

“la estudiante amparada cursó los niveles de séptimo y


octavo año en el Colegio Monseñor Rubén Odio Herrera.
Para el curso lectivo 2015, realizó el trámite de matrícula y
aportó la documentación correspondiente. No obstante, el
día de inicio de lecciones –10 de febrero de 2015– la
institución le comunicó por escrito que no iba a continuar
estudiando en ese centro, por cuanto se había detectado
una supuesta alteración de notas en la documentación
presentada en el proceso de matrícula. A partir del cuadro
fáctico anterior, la Sala considera que la actuación del
centro educativo lesionó los derechos fundamentales de la
menor amparada, ya que del estudio de los elementos
probatorios no se observa que previo a la comunicación de
interrupción del proceso educativo, se hubiera garantizado
el debido proceso y derecho de defensa de la estudiante. Si
bien, el artículo 16 del Reglamento de Matrícula y
Traslados de los Estudiantes establece que la matrícula que
se realice con base en documentos o información falsa
suministrada por el alumno o padre de familia, será
absolutamente nula, en la especie no se acredita que la
supuesta alteración de documentos hubiera sido
comprobada mediante la realización de un debido proceso
en el que se garantizara el derecho de defensa de la
estudiante y sus encargados, tal y como manda el Derecho
de la Constitución. Sin duda, la omisión apuntada vulneró
los derechos fundamentales de la tutelada, ya que ocasionó
que, por una lado, se viera sometida a un estado de
indefensión y, por otro, que se interrumpiera
ilegítimamente su derecho a la continuad del proceso
educativo”. Sentencia 2855-15

“en la audiencia contestada por parte del representante de


la Asociación recurrida y la prueba aportada para la
resolución del asunto, ha sido debidamente acreditado que
los recurrentes y la amparada, quienes eran miembros de
Asociación Club de Leones Aeropuerto, fueron cesados de
su condición como miembros por parte de la Junta
Directiva de esa Asociación, según lo indicado en las notas
del 30 de setiembre –al recurrente-, del 04 de octubre –a la
recurrente- y 05 de octubre –a la amparada- del 2014. Al
respecto, se constata que estas notas únicamente indican
que se prescinde de sus servicios como miembros de la
Asociación, pero, en ningún momento, se garantiza la
posibilidad de ejercer su derecho de defensa, pues no se
explican los hechos que se les acusan, no se les otorgó
audiencia a fin de que ofrecieran las pruebas de descargo y
realizaran los alegatos que estimaran necesarios. Así, se
comprueba la violación al derecho de defensa y a las
garantías del debido proceso de los recurrentes y la
amparada. Recordemos que este Tribunal ha mencionado,
en reiterada jurisprudencia, que, tratándose de entes
asociativos, se debe de cumplir con las exigencias del
debido proceso cuando se pretenda, como en este caso, la
expulsión de un asociado, si bien no puede hablarse de un
procedimiento riguroso como el establecido para la
Administración Pública, sí debe garantizarse al menos la
posibilidad de ejercer el derecho de defensa (véase
sentencia número 10501-05)”. Sentencia 1254-15

“En cuanto a la pretensión punitiva que echa de menos el


recurrente, queda claro de los autos que lo pretendido con
la instauración de tal procedimiento es el resarcimiento por
responsabilidad civil, por lo que si bien no se puede alegar
desconocimiento del fin que se persigue, lleva razón
respecto a que no se concretiza una suma estimada que
supondría se deriva de los hechos en que se vio inmerso el
tutelado. Debe tener claro la Administración que al
instaurarse el procedimiento con una única finalidad
pecuniaria, obligatoriamente, se tiene que definir un
quantum aproximado del daño a resarcir, que, finalmente,
puede ser menor o mayor, pues no tiene porque ser un
monto fijo, pero que sí permita al acusado saber a que
posiblemente se le estaría condenando a pagar. Tal omisión
se estima que ha incidido en su derecho de defensa, razón
por la que se considera procedente el amparo en cuanto a
este extremo”. Sentencia 942-15

“la prórroga de la prisión preventiva dictada por el


Tribunal del Segundo Circuito Judicial de la Zona
Atlántica Guápiles se llevó a cabo sin otorgar audiencia a
los abogados defensores de los tutelados -la prórroga de la
medida cautelar se dispuso en el caso de los señores
[NOMBRE002], [NOMBRE003] y [NOMBRE004] hasta
el 9 de diciembre del 2015, y en el caso de
[NOMBRE005] hasta el 18 de noviembre del 2015,
completando el plazo máximo de la prisión preventiva
ordinaria establecida en la legislación para casos de
tramitación compleja-. De manera que tal omisión, sea la
realización de la audiencia para conocer de la medida
cautelar de prisión preventiva gestionada por el Ministerio
Público sin la participación de los defensores de los
tutelados, lesiona los principios del debido proceso,
defensa, contradictorio o la bilateralidad de la audiencia, y
por ende repercute en la libertad personal de los tutelados.
En consecuencia, lo procedente es declarar con lugar el
recurso, sin ordenar la libertad de los amparados”.
Sentencia 459-15

“Si bien es cierto este Tribunal Constitucional, en


anteriores oportunidades, ha sostenido que cuando se da
un despido sin responsabilidad patronal en perjuicio de un
funcionario de confianza por la supuesta comisión de
alguna falta disciplinaria, se deben respetar las reglas del
debido proceso (por ejemplo, las sentencias Nos. 2005-
06758 de las 22:30 hrs. de 31 de mayo de 2005 y 2007-
05650 de las 16:39 hrs. de 25 de abril de 2007); bajo una
mejor ponderación del caso, se cambia el criterio expuesto
y se considera que, dado que, los funcionarios nombrados
en puestos de confianza son de libre nombramiento, por
consiguiente, son de libre remoción para el empleador.”
Sentencia 17928-10

En el caso concreto, el recurrente indica que por


resolución 2777-09 de las ocho horas treinta minutos del
diecisiete de julio de dos mil nueve, dictada dentro de la
causa disciplinaria número 519-09, el Ministro de
Educación Pública ordenó el cese de su nombramiento
como Profesor de Enseñanza Media, luego de constatar
que se había ausentado sin justificación, los días once y
veinticinco de junio de dos mil nueve. Aduce que previo al
dictado de dicha resolución no se siguió el debido proceso,
por lo que estima lesionados sus derechos fundamentales.
Con vista en lo anterior, debe indicarse que luego de
analizar los elementos aportados a los autos por la
autoridad accionada, la Sala considera que en el presente
asunto no existe lesión alguna a los derechos
fundamentales del tutelado, pues la resolución 2777-09,
fue dictada con fundamento en la tesis que este Tribunal
sostenía en ese momento, en el sentido de que no resultaba
necesario cumplir con los elementos del debido proceso,
en los supuestos de faltas de mera constatación, criterio
que fue variado a partir del dictado del voto número 2010-
11495 de las dieciséis horas con cincuenta y dos minutos
del treinta de junio de dos mil diez. Ergo, el nuevo criterio
de la Sala se aplica a partir de la fecha en que se adoptó la
resolución 2010-11495. Así, en virtud de lo anterior, lo
procedente es desestimar el recurso planteado, por estimar
que la actuación recurrida no es contraria a derecho…”
Sentencia 16530-10, 11495-10

“De lo expuesto, y la jurisprudencia parcialmente


transcrita esta Sala se ajusta nuevo criterio jurisprudencial
que considera violatorio del debido proceso la destitución
del funcionario respecto de las faltas denominadas “por
mera constatación” sea sin haberse instruido un
procedimiento administrativo con observancia de las
garantías del debido proceso. Esta omisión, a la luz de los
argumentos sostenidos en el considerando que antecede,
hace que el despido del recurrente sea arbitrario y
contrario a los derechos reconocidos en los artículos 39 y
41 constitucionales. Lo anterior no es óbice para que si
concluido el procedimiento administrativo y existe mérito
suficiente, se imponga la sanción que corresponda con
arreglo a Derecho. En consecuencia, se declara con lugar
el recurso, restitúyase al recurrente en el pleno goce de sus
derechos.” Sentencia 15659-10

“dice el párrafo primero del artículo 39 de la Constitución


Política, disposición -junto con el artículo 41 ejusdem- de
la que deriva el principio constitucional del debido
proceso, entendido como el procedimiento judicial justo,
que es aplicable no sólo a los procesos penales, sino
además, a todos los judiciales, y también administrativos.
Concretamente, del artículo 39 se reconoce el principio de
inviolabilidad de la defensa, ya que para ejercitarla es
necesario un procedimiento reglado en la ley; en tanto la
sentencia firme a que la que se refiere la norma
constitucional, tiene que ser lógicamente el resultado de un
juicio pendiente, en el que se hayan dado todas las
garantías del debido proceso y derecho de defensa. En
virtud de ello, es que es violatorio de este principio -y por
ende de los artículos 39 y 41 constitucionales- el pretender
establecer efectos jurídicos de un proceso penal sin que
haya mediado procedimiento al efecto, como lo ha
señalado en forma reiterada esta Jurisdicción.” Sentencia
18352-09

“La Sala únicamente está facultada para determinar los


alcances del principio constitucional del debido proceso y
su derivado, el derecho de defensa, sin calificar, ni valorar
las circunstancias del caso concreto, aspecto que
corresponde dilucidarlo a la autoridad consultante.”(nota:
el texto se refiere a la consulta judicial preceptiva del
párrafo segundo del artículo 102 de la LJC, vigente hasta
su eliminación por Ley No. 9003 de 2011) Sentencia
7958-05

“En aplicación de los principios de gratuidad (artículo 328


ibídem) e informalismo a favor del administrado (artículo
224 ibídem) que rigen el procedimiento administrativo, el
legislador dispuso que el administrado podrá ejercer,
optativamente, una defensa material o técnica ante la
administración pública (artículo 220 ibídem), lo que
significa que sólo en casos excepcionales o extremos -por
su complejidad y repercusiones socioeconómicas-, la
administración pública puede exigirle patrocinio letrado
(defensa técnica). En consecuencia, cuando el
administrado ejerce una defensa material, es decir, cuando
actúa sin representación o asistido por un abogado que no
tiene alguna especialidad académica o experiencia previa e
idóneamente comprobada en el ámbito del Derecho
Administrativo, la omisión de los recaudos del artículo
245 de la Ley General de la Administración Pública
produce una grosera lesión al orden constitucional. Si al
administrado o al representante legal -sin formación
académica o experiencia previa e idóneamente
comprobada en el campo del Derecho Administrativo-
simplemente se les notifica el acto administrativo, y se
omite indicarles los recursos procedentes, plazos para
interponerlos y órganos competentes para resolverlos, se
produce una grosera indefensión al omitirse el
cumplimiento de una formalidad sustancial (artículo 223
de la Ley General de la Administración Pública), lo
adquiere relevancia constitucional. De acuerdo con lo que
se ha venido expresando, cuando el administrado ejerza
una defensa material -sin representante- o técnica –con
patrocinio letrado- bajo las condiciones indicadas la
omisión de los requisitos de la comunicación indicados en
el artículo 245 de la Ley General de la Administración
Pública produce una grosera lesión al derecho defensa
como garantía integrante del debido proceso y como el
asunto adquiere relevancia constitucional, puede ser
analizada a través del recurso de amparo.” Sentencia
4632-03

“Debe indicarse que esta Sala ha venido perfilando el


contenido del debido proceso, haciendo la distinción entre
infracciones al proceso legal – o violaciones “in
procedendo” - que pueden ser corregidas a través del
curso del procedimiento administrativo o ante la
jurisdicción ordinaria, y las infracciones sustanciales a ese
procedimiento, que inclusive pueden ir más allá del
contenido de las normas procesales y cuyo irrespeto
provoca verdadera indefensión, siendo este un vicio que sí
debe ser analizado por la Sala Constitucional a través del
recurso de amparo.” Sentencia 10735-02

"La Administración debe, en atención al derecho de


defensa del administrado: a) Hacer traslado de cargos al
afectado, lo cual implica comunicar en forma
individualizada, concreta y oportuna, los hechos que se
imputan; b) Permitirle el acceso irrestricto al expediente
administrativo; c) Concederle un plazo razonable para la
preparación de su defensa; d) Concederle la audiencia y
permitirle aportar toda prueba que considere oportuna para
respaldar su defensa; e) Fundamentar las resoluciones que
pongan fin al procedimiento; f) Reconocer su derecho a
recurrir contra la resolución sancionatoria." Sentencia
5469-95

“La simple discrepancia del recurrente con su defensor no


es motivo para estimar que se ha violado el debido proceso
y el derecho de defensa, pues es precisamente a su
defensor, profesional en derecho, al que corresponde
determinar la posibilidad y oportunidad de presentar una
incidencia y, de cualquier modo, el interesado tiene la
posibilidad de nombrar a otro abogado defensor.”
Sentencia 568-95

"Tampoco se ha violado el principio del debido proceso,


por cuanto la Corte Plena, al nombrar los jueces no ejercita
una competencia de carácter sancionatorio. El principio
del debido proceso garantiza que ningún derecho subjetivo
puede ser restringido ni eliminado sin previa garantía de
defensa del eventual perjudicado. En el presente caso, por
carecer los jueces de un derecho subjetivo a la reelección,
es evidente que la Corte Plena puede discrecionalmente no
reelegirlos, ya que, (como se dijo), no se trata del ejercicio
de una potestad de carácter sancionatoria...Sentencia 634-
94

El concepto del debido proceso envuelve


comprensivamente el desarrollo progresivo de
prácticamente todos los derechos fundamentales de
carácter procesal o instrumental, como conjuntos de
garantías de los derechos de goce -cuyo disfrute satisface
inmediatamente las necesidades o intereses del ser
humano-, es decir, de los medios tendientes a asegurar su
vigencia y eficacia. El principio del debido proceso,
contenido en el artículo 41 de nuestra Carta Fundamental,
o como suele llamársele en doctrina, principio de
"bilateridad de la audiencia" del "debido proceso
legal" o "principio de contradicción" y que para una
mayor comprensión se ha sintetizado así: a) Notificación
al interesado del carácter y fines del procedimiento; ,b)
derecho de ser oído, y oportunidad del interesado para
presentar los argumentos y producir las pruebas que
entienda pertinentes; c) oportunidad para el administrado
de preparar su alegación, lo que incluye necesariamente el
acceso a la información y a los antecedentes
administrativos, vinculados con la cuestión de que se trate;
ch) derecho del administrado de hacerse representar y
asesorar por abogados, técnicos y otras personas
calificadas; d) notificación adecuada de la decisión que
dicta la administración y de los motivos en que ella se
funde y e) derecho del interesado de recurrir la decisión
dictada. Tomen en cuenta los recurridos que el derecho de
defensa resguardado en el artículo 39 ibídem, no sólo rige
para los procedimientos jurisdiccionales, sino también
para cualquier procedimiento administrativo llevado a
cabo por la administración pública; y que necesariamente
debe dársele al accionante si a bien lo tiene, el derecho de
ser asistido por un abogado, con el fin de que ejercite su
defensa. Sentencia: 15-90, 1734-92, 1739-92

“El derecho de defensa resguardado en el artículo 39


ibídem, no sólo rige para los procedimientos
jurisdiccionales, sino también para cualquier
procedimiento administrativo llevado a cabo por la
administración pública; y que necesariamente debe dársele
al accionante si a bien lo tiene, el derecho de ser asistido
por un abogado, con el fin de que ejercite su defensa.”
Sentencia 15-90