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Devocionales

07DIAS

DEVOCIONALES - 07 DIAS / Caleb Fernandez Pérez


2019

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DEVOCIONALES - 07 DIAS por Caleb Fernandez Pérez se encuentra
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DIA01 Jonás 1:11-12

11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que


el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba em-
braveciendo más y más. 12 Él les respondió: To-
madme y echadme al mar, y el mar se os aquie-
tará; porque yo sé que por mi causa ha venido
esta gran tempestad sobre vosotros.
¿Dónde estamos en la historia de Jonás? Dios en-
vía a Jonás a predicar a sus enemigos, pero, Jo-
nás que no está de acuerdo con esta misión, deci-
de huir y se sube a un barco para escapar al fin
del mundo. Entonces, Dios levanta una tempes-

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tad y los marineros que iban en el barco comen-
zaron a clamar a sus dioses. Luego, los marine-
ros echan suertes para ver quién era el culpable y
la suerte cae sobre Jonás. Entonces, Jonás decla-
ra que era hebreo y que su Dios era «Jehová,
Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra».
Frente a esta declaración los marineros entran
en pánico por estar delante de un Dios más pode-
roso que sus dioses.
Jonás no tenía la intención de causar este te-
mor en la vida de los marineros paganos. De he-
cho, la historia de Jonás nos muestra que mu-
chas veces, Dios no nos usa por nuestra causa, si
no a pesar de nosotros. Aún huyendo de Dios y
de Su misión, Jonas termina siendo un instru-
mento de salvación para muchos pueblos. Y esto
nos presenta una gran lección: El mundo tendrá
el verdadero testimonio de salvación cuando la
iglesia entregue ese testimonio con pureza y ver-
dad, pero también cuando confiesa su huida y su

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desobediencia a la voluntad de Dios. Cuando el
pueblo de Dios tiene el coraje de confesar que la
culpa suya, el mundo cree. Y en este sentido co-
mo iglesia necesitamos sensatez y honestidad.
Esta es la hora de tener el coraje de confesar
que parte de la culpa de lo que pasa en el país es
nuestra. En muchas ocasiones hemos sido una
iglesia que huye de su responsabilidad cristiana
frente a los desafíos de nuestra sociedad. Y mu-
chas veces hemos sido más parte del problema
que la solución.

Preguntas de reflexión:
¿Es posible que Dios no nos esté usando por
nuestra causa, si no a pesar de nosotros?
¿Por qué necesitamos más sensatez y honesti-
dad como iglesia?

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DIA02 Jonás 1:11-12

11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que


el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba em-
braveciendo más y más. 12 Él les respondió: To-
madme y echadme al mar, y el mar se os aquie-
tará; porque yo sé que por mi causa ha venido
esta gran tempestad sobre vosotros.
Jonas sin saber e incluso sin querer, acabó sien-
do un instrumento de Dios en la vida de estos
marineros. Dios actúa a través de los medios, sin
los medios y a pesar de los medios. Jonás no de-
jó morir a estos marineros y Dios lo usó a pesar

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de él, y por medio de esta acción nos mostró que
en la historia hubo alguien también que no nos
dejó morir mostrando así un mejor diseño del
amor.
Cuando los marineros se dan cuenta que Jo-
nás es la causa de la tormenta, se dan cuenta tam-
bién que él también es la clave para calmarla. En-
tonces, le preguntan «¿Qué haremos contigo?».
Jonás les responde de manera contundente e im-
pactante que deberían matarlo arrojándolo al
mar.
Pero, ¿por qué dice esto? ¿está arrepentido?
¿La lógica de Jonás es «merezco la muerte por
mi pecado contra Dios, mátenme»? No hay ra-
zón para pensar que los motivos e intenciones de
Jonás serían más ordenados y coherentes que
los nuestros en un momento de peligro y crisis.
Él no se arrepiente, definitivamente no está pa-
sando de la rebelión a la sumisión a Dios tan rá-
pidamente. Incluso, si lo notamos él no dice na-
da acerca de Dios. Jonás comienza a responsabili-
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zarse de la situación, no porque esté mirando a
Dios, sino porque Jonás los está mirando a ellos.
Y esto es significativo.
Es necesario que nos demos cuenta que algu-
nas veces hemos reaccionado por un ataque de
buena consciencia y no necesariamente por arre-
pentimiento. La buena consciencia no lleva a la
necesidad de un Salvador, solo el arrepentimien-
to nos permite conocer a un Dios de misericor-
dia y amor.

Preguntas de reflexión
¿Por qué decimos que Jonás no se arrepintió
al pedir que lo arrojaran al mar?
¿Por qué es necesario arrepentirnos delante
de Dios?

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DIA03 Jonás 1:11-12

11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que


el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba em-
braveciendo más y más. 12 Él les respondió: To-
madme y echadme al mar, y el mar se os aquie-
tará; porque yo sé que por mi causa ha venido
esta gran tempestad sobre vosotros.
Los marineros son inocentes. Jonás sabe que
Dios no está dispuesto a castigarlos, seguramen-
te recuerda lo que la ley de Moisés decía en rela-
ción a esto: «cada uno morirá por su pecado»
(Deuteronomio 24:16). Entonces, Jonás ofrece

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su propia vida para que la de ellos pueda ser sal-
vada.
Claramente algo está pasando en la lógica de
Jonás, deja su indiferencia hacia ellos y la situa-
ción comienza a tocar su conciencia. Pasa de la
indiferencia a la compasión y por supuesto, la
compasión es mucho mejor que el desprecio o la
indiferencia.
A menudo, el primer paso para llegar espiri-
tualmente a los sentidos, se da cuando finalmen-
te empezamos a pensar en alguien, que no sea no-
sotros mismos. Entonces, Jonás dice: «Ustedes
están muriendo por mí, pero yo debería estar mu-
riéndome por ustedes. Yo soy el responsable de-
lante de Dios. Tírenme al mar». Jonás no se arre-
piente delante de Dios, pero la situación de los
marineros toca su conciencia.
Esta situación nos lleva a pensar en lo que Je-
sús hizo por nosotros. Así como Jonás, Jesús
ofrece su propia vida para que la de nosotros pue-
da ser salvada. Sin embargo, Jesús es un mejor
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Jonás, porque no fue indiferente a nosotros, su-
peró la compasión y se entregó por amor. Se in-
volucró con nuestra historia y cargó nuestros pe-
cados cuando estábamos a destinados a morir.
Jesús es un mejor Jonás, porque no fue indife-
rente y murió en nuestro lugar, no por compa-
sión sino por amor.

Preguntas para reflexión:


Si la compasión es mucho mejor que el des-
precio o la indiferencia ¿En qué situación de in-
diferencia en mi vida debo buscar la compa-
sión?
¿Por qué decimos que en nuestra vida Jesús
es un mejor Jonás?

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DIA04 Jonás 1:13-15a

13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer


volver la nave a tierra; mas no pudieron, por-
que el mar se iba embraveciendo más y más con-
tra ellos. 14 Entonces clamaron a Jehová y dije-
ron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezca-
mos nosotros por la vida de este hombre, ni pon-
gas sobre nosotros la sangre inocente; porque
tú, Jehová, has hecho como has querido. 15 Y to-
maron a Jonás, y lo echaron al mar;
Los marineros continúan actuando admirable-
mente cuando, a pesar del pedido de Jonás, inten-

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tan remar a tierra con mucho esfuerzo, incluso po-
dríamos inferir que el barco no estaba tan lejos
del puerto. Pero, cuanto más lo intentan, peor es
la tempestad.
Entonces, un gran temor entra en sus corazo-
nes, y comienzan a clamar a Jehová, a tomar
consciencia quien este Dios, y por otro lado, te-
men ser culpados por la muerte de Jonás.
En el antiguo mundo semítico, las personas
no podían ser condenadas a muerte sin un juicio
y una determinación de culpabilidad, como tam-
poco hoy. Podrían estar actuando en desespera-
ción, sin darle un juicio a Jonás y el Dios de Jo-
nás, podría responsabilizarlos por la muerte de
su profeta. Derramar “sangre inocente” era un
crimen terriblemente grave, era considerado un
asesinato. Pero, le dicen a Dios que lo harían por-
que creían que era Su voluntad: «porque tú, Je-
hová, has hecho como has querido».

12
Se dan cuenta que no pueden hacer nada para
cambiar la voluntad de Dios. Al intentar salvar la
vida de Jonás, lo hacen con todas sus fuerzas, pe-
ro no pueden doblarle el brazo a Dios. Y cuando
deciden lanzar a Jonás, lo hacen en la convicción
esperanzadora de que la voluntad de Dios sería
hecha.
De la misma manera, nuestra salvación no es
posible por las buenas y más esforzadas obras
que podamos hacer. No hay nada que podamos
hacer para modificar el plan eterno que Dios tie-
ne para nosotros. Lo mejor que nos puede pasar,
es creer en un Dios bueno y perfecto que nos invi-
ta a vivir y disfrutar los planes que Dios tiene pa-
ra nosotros.

Preguntas de reflexión:
¿Es posible cambiar la voluntad de Dios pa-
ra nuestra vida?
¿Qué debemos hacer para vivir y disfrutar
de los planes de Dios?
13
DIA05 Jonás 1:13-15a

13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer


volver la nave a tierra; mas no pudieron, por-
que el mar se iba embraveciendo más y más con-
tra ellos. 14 Entonces clamaron a Jehová y dije-
ron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezca-
mos nosotros por la vida de este hombre, ni pon-
gas sobre nosotros la sangre inocente; porque
tú, Jehová, has hecho como has querido. 15 Y to-
maron a Jonás, y lo echaron al mar...
Dios les muestra a los marineros que sus vi-
das sólo pueden ser salvadas por otra vida sien-

14
do sacrificada y deciden aceptar el pedido de Jo-
nás. Él debía morir para que ellos puedan vivir.
La compasión de Jonás despierta en él una de
las intuiciones humanas más primordiales: la for-
ma más verdadera del amor es la sustitución. Jo-
nás dice: «Asumiré por completo la ira del mar
para que no tengan que hacerlo ustedes». El ver-
dadero amor satisface las necesidades del otro
sin importar el costo para uno mismo.
Cuando Dios vino al mundo en Jesucristo,
nos amó así. Cuando Jesús dice de sí mismo que
es «más grande que Jonás» (Mateo 12:41), quie-
re decir que, como Jonás había sido sacrificado
para salvar a los marineros, él moriría para sal-
varnos.
Las diferencias entre Jonás y Jesús son mu-
chas y profundas. Jonás fue arrojado por sus pro-
pios pecados, pero Jesús no tenía pecado. Jonás
se acercó a la muerte, siendo sumergido bajo el
agua, pero Jesús realmente murió por nuestro

15
pecado y castigo. Y es por esto, que únicamente
por el sacrificio de Jesús, el sacrificio de Jonás
sirve y salva.
Jesús es un mejor Jonás, porque es el mejor
sustituto que nosotros podemos tener. Es gracias
a su sacrificio que nosotros cuando merecíamos
morir eternamente, Jesús voluntariamente se pu-
so en nuestro lugar para que nosotros pudiéra-
mos vivir para siempre.

Preguntas de reflexión:
¿Cuál es la forma más verdadera del amor?
¿En qué situaciones puntuales de nuestra vi-
da, Jesús ha sido nuestro sustituto delante de
Dios Padre?

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DIA06 Jonás 1:15

15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el


mar se aquietó de su furor.
En el momento en que Jonás se sumergió bajo el
agua, la tormenta se apagó tan repentinamente
como una luz cuando es apagada. El texto nos di-
ce: «se aquietó» de manera inmediata. La «ira»
de la tormenta fue una expresión real de la ira de
Dios hacia su profeta rebelde, y se aquietó en el
momento que Jonás, arrojado a las olas, tocó el
agua.

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De la misma manera, el sacrificio de Jesús
apagó la ira de Dios sobre nosotros, cuando to-
mando nuestro lugar llevó el castigo que merecía-
mos en la cruz del calvario. Nuestro mismo Dios
tomó nuestro lugar.
En el momento del sacrificio de Jesús, y cuan-
do Él exclama en la cruz, sus últimas palabras:
«consumado es», toda la ira de Dios se apagó. La
culpa y el castigo de nuestro pecado recayó en Je-
sús y nosotros, a partir de ese momento históri-
co, pudimos disfrutar de libertad. El poder des-
tructor del pecado y la consecuente culpa que car-
come, no tendrían nunca más oportunidad de
destruirnos y angustiarnos. Ese acto histórico de
Jesús, nos dio la posibilidad de aquietar el furor
de la ira de Dios, y regalarnos su ternura y amor
poderoso.
Y en este sentido, un Dios que se sustituye
por nosotros y sufre para que podamos ser libres
es un Dios en el que podemos confiar.

18
Preguntas para reflexión:
¿De qué manera el sacrificio de Jesús apagó
la ira de Dios sobre nosotros?
¿Por qué el sacrificio de Jesús nos lleva a vi-
vir en libertad?

19
DIA07 Jonás 1:16

16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con


gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hi-
cieron votos.
La historia nos muestra una secuencia en la expe-
riencia de los marineros, en relación al «temor».
Cuando la tempestad comenzó, los marineros
«con miedo» invocaron a su Dios. Cuando descu-
bren lo que había provocado la tempestad «te-
mieron sobremanera». Cuando la tempestad lle-
gó a su climax «atemorizados» invocaron al Se-

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ñor. Y aquí hubo una transformación importante
en la vida de ellos. Cuando el mar se aquietó «…
temieron a Jehová con gran temor».
Lo interesante de esto es que los marineros
usan dos veces el nombre del Dios del Pacto «Je-
hová». Esto muestra que ya saben quién es su
nuevo Dios. Este es el nombre personal de Dios
que se usa en una relación personal y salvadora
con Él. Por eso, el temor del Señor es la esencia
de todo conocimiento y sabiduría salvadora.
Las personas bajo coacción a menudo hacen
votos a Dios y ofrecen reverencias, pero, una vez
que pasa el peligro, las oraciones y oraciones reli-
giosas se desvanecen. Aquí hay una experiencia
diferente. Los marineros hicieron sus votos des-
pués de que el peligro pasó y el mar ya estaba
quieto.
No estaban buscando a Dios por lo que Él po-
día hacer por ellos, estaban buscando a Dios por

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la grandeza de quien era Él. Ese es el comienzo
de la verdadera fe.
Preguntas de reflexión:
¿En qué vemos el cambio de actitud de los ma-
rineros en relación a su percepción de Dios?
¿Cuál es la diferencia que se establece en que
los marineros hayan hechos sus votos cuando el
mar se aquietó y no en plena tempestad?

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Devocionales
07DIAS

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Caleb Fernández Pérez, Pastor de la 1ra Igle-
sia Presbiteriana de Valparaíso y profesor del Se-
minario Teológico Presbiteriano.
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