You are on page 1of 2

OTOÑO 2017

BOLETIN IEMP: ADULTOS MAYORES Y SUS MITOS


Existen muchas ideas erróneas en relación a la adultez mayor, situación que además de generar mitos y prejuicios en torno a la
etapa, perjudica el buen envejecer y dificulta la adecuada inserción del adulto mayor en la sociedad. Estos prejuicios determinan
actitudes negativas frente al proceso del envejecer y, a su vez, los participantes de estos estereotipos culturales terminan
“cumpliendo” lo que se ha predeterminado.
Estas ideas son producto del tipo de sociedad en la que vivimos: una sociedad basada en la productividad y el consumo, con
grandes adelantos tecnológicos, y donde la importancia de los recursos están puestos en los jóvenes y adultos que pertenecen a
la cadena productiva. La jubilación obliga a las personas mayores de 60 o 65 a replegarse sobre sí mismos en un reposo forzoso,
marginándolos de la sociedad.
En 1973, el científico norteamericano R. Butler describió un conjunto de actitudes negativas hacia los adultos mayores. Este
fenómeno fue muy estudiado por L. Salvarezza quien acuñó el concepto de "viejismo", entendido como el rechazo, la tendencia a
la marginalización, el temor, el desagrado, la negación y la agresión que operan discriminando a la persona que envejece. Se
trata de un prejuicio incorporado a través de los años y transmitido por la cultura. Si bien la gerontofobia se relaciona con este
prejuicio, ésta implica una actitud fóbica, es decir, un síntoma que depende de desplazamientos de fuertes temores asociados a
vivencias individuales ligadas a personas mayores.
El “viejismo” se ve reforzado por varios factores. Por ejemplo, los adultos mayores declinan físicamente y ya no son portadores
de lo que esta sociedad consumista levanta como modelos que giran alrededor del "tener" (belleza corporal, poderío físico,
despliegue de objetos valiosos), y tampoco son productivos (lo que en esta sociedad equivale a no ser útiles). Por otra parte,
adultos mayores marcan y recuerdan el paso del tiempo, situación que molesta, angustia y atemoriza (temor a la vejez, a la
muerte), y que por lo tanto, genera hostilidad y negación. No queremos ver eso que genera miedo, pero que en gran medida,
está conformado por el desconocimiento.
Se muestra a los adultos mayores con evocaciones de precariedad, aislamiento, deterioro fisiológico y psicológico, casi
discapacitados y tratados con rechazo o con paternalismo discriminatorio. Este boletín sin embargo, tiene por objetivo mostrar
que estas actitudes son netamente culturales.

IDEAS ERRONEAS SOBRE LA ADULTEZ MAYOR


LA PASIVIDAD COMO RASGO CARACTERÍSTICO DE LA ADULTEZ MAYOR
Que el adulto mayor busque la inactividad, la soledad y la espera pasiva del final no son sino ideas erróneas, ya que la actividad
no necesariamente significa trabajo remunerado o juventud. Por el contrario, la actividad implica diversas acciones, tareas e
intercambios (de aprendizaje, de recreación, de enseñanza, de uso del tiempo libre) en favor de sí mismo y/o de otros, con el fin
de obtener satisfacciones y una mejor calidad de vida.

EL ENVEJECIMIENTO COMO ENFERMEDAD


El envejecimiento es un proceso natural, gradual, de cambios y transformaciones a nivel biológico, psicológico y social, que se
estructuran en torno al tiempo. Envejecer es una parte del ciclo vital. Las limitaciones no son enfermedades. Es importante
visualizar las potencialidades que se tienen y ejercitar las funciones intelectuales y las físicas, ya que muchas veces se atribuyen
al envejecimiento dificultades que están dadas por la falta de hábito o de entrenamiento.
A nivel biológico, no todas las células ni todos los órganos ni todas las personas envejecen al mismo tiempo ni de igual manera. A
nivel psicológico, se producen cambios muy significativos relacionados con la vivencia de pérdida (en relación a lo corporal, a
roles parentales o laborales, de seres queridos), que requieren una elaboración mediante el trabajo de duelo.
No hay una vejez ni un envejecimiento, sino vejeces diferentes, pues la forma de vivir de cada persona es única tanto en las
manifestaciones como en las vivencias internas y externas.

EL ADULTO MAYOR NO PUEDE SEGUIR APRENDIENDO


Se puede aprender y educar a lo largo de toda la vida, pues la educación no tiene que estar únicamente al servicio de la
producción. Si bien es cierto que la inteligencia fluida (que permite entender y aprender rápidamente conocimientos nuevos)
está enlentecida, la inteligencia cristalizada está saludable y puede compensar a la primera.
El enlentecimiento es un proceso que se da básicamente en el envejecimiento. El adulto mayor se tarda más en reconocer a
alguien, recordar un dato inmediato, tomar una resolución o resolver un problema. Disminuye la agilidad, pero no las
habilidades. En relación a otras funciones (atención, concentración, memoria, escritura, cálculo), muchas dificultades son
atribuibles, en gran parte, a la falta de hábito. Aunque los adultos mayores no aprenden como los jóvenes, pueden hacerlo de
forma diferente, con otro ritmo y otros recursos educativos. Este aprendizaje puede contar con espacios de interacción con otros
y está al servicio del placer, la creación y la recreación.
ES INSANO RECORDAR EL PASAD0
Es frecuente escuchar a los mayores hablando del pasado. El presente los bombardea con sus vertiginosos cambios en lo
tecnológico, en las costumbres y en la vida en general. Al empezar el envejecimiento, el adulto mayor se encuentra consigo
mismo y con más tiempo libre, por lo tanto, se le vuelve necesario recordar y reconstruir su propia historia para así integrarla al
presente.
La reminiscencia (función que permite recordar pensando o relatando los hechos del pasado) es una función saludable para el
adulto mayor, siempre que eso no signifique huir del presente y quedar anclado en el pasado, rumiando sin posibilidad de
integración. La reminiscencia refuerza la identidad y le da continuidad a la vida. Permite revisar y resignificar situaciones
vividas conflictivamente, dándoles así un significado menos doloroso. También ayuda a mejorar la autoestima al traer a la
memoria experiencias vitales y placenteras. Permite una adaptación positiva a la vejez gracias a la conservación de la auto-
estima y a la consolidación del sentido de identidad. Por último, mantiene la memoria colectiva al transmitir los hechos del
pasado a las nuevas generaciones.

LOS ADULTOS MAYORES PIERDEN LA SEXUALIDAD


La falta de respeto hacia la sexualidad de los mayores o la molestia de los hijos hacia los padres porque forman nuevas parejas
son algunas de las manifestaciones de este prejuicio. Los adultos mayores son visualizados como si carecieran de deseo sexual, y
en caso de manifestarlo, es tomado como algo anormal. La sociedad es la que resiste a aceptar la sexualidad de los mayores.
De todos los prejuicios, probablemente éste es el que más se apropian los adultos mayores, lo cual se encuentra en estrecha
relación con la educación de la época en que ellos crecieron. Lo sexual, tema tabú en su infancia y juventud, tiene repercusiones
diferenciales en hombres y mujeres. El ver disminuir la potencia sexual con los años hace que los hombres se sientan menos
hombres. Las mujeres, muchas de ellas víctimas de la represión sexual, sienten un alivio con la menopausia porque las exime del
temor a nuevos embarazos o las libera sexualmente.
La sexualidad es una función natural y saludable a lo largo de toda la vida, que no se circunscribe sólo a lo genital, sino que se
manifiesta en la autoafirmación de la feminidad y la masculinidad, y se relaciona con la sensación cotidiana de sentirse buscado,
necesitado y querido. Es un lenguaje, una forma de comunicación que tiene que ver con el amor, la ternura y los afectos.
En el adulto mayor disminuye la potencia sexual, se produce un enlentecimiento en la erección y en la eyaculación, pero no
desaparece el deseo. No deben hacerse comparaciones tomando el modelo de la juventud, sino la nueva etapa y sus
posibilidades. No sólo cambian los ritmos, sino también las formas que toman los contactos sexuales.

ALGUNOS MITOS Y REALIDADES SOBRE LA VEJEZ (APA, 1998)


Mito: Las personas mayores… Realidad
¿Son todas muy parecidas? Son un grupo de población muy diverso (muchas
diferencias inter-individuales).

¿Están socialmente aisladas? La mayoría de las personas mayores mantienen un


contacto cercano con familiares.
¿Están enfermas, son frágiles y dependen de otras La mayoría de los mayores viven de forma
personas? independiente.
¿La mayoría tienen algún grado de deterioro En general, si hay algún declive en habilidades
cognitivo? intelectuales, no es suficientemente severo como para
causar problemas en el día a día.
¿Están deprimidas? Las personas mayores que viven en la comunidad
tienen menores porcentajes de depresión
diagnosticable que otros grupos de edad.
¿Se vuelven difíciles de tratar y son, con el paso de La personalidad se mantiene relativamente consistente
los años, más rígidas? a lo largo del ciclo vital.
Raramente se enfrentan a los declives inevitables La mayoría de las personas mayores se ajustan con
asociados con el envejecimiento. éxito a los desafíos vitales.

RECOMENDACIONES FINALES: Si crees necesitar apoyo para enfrentar los cambios y desafíos de esta etapa, o
conoces a alguien que pueda necesitarlo, no dudes en contactar a un profesional. Detectar la necesidad de
ayuda a tiempo puede marcar la diferencia en la calidad de vida de un adulto mayor.
Para mayor información ingresa a nuestra página web: www.iemp.cl.
REFERENCIAS:
 APA (1998). What practitioners should know about working with older adults. (http://www.apa.org/pi/aging/practitioners.pdf). Washington: American Psychological Association.
 https://psicomundo.com/tiempo/educacion/prejuicios.htm
 http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/losada-edadismo-01.pdf