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TEA time

Todos somos azules…

Autismo vs Asperger; como saben el Síndrome de Asperger está ya fuera del DSM-V y
trajo un gran cambio a lo que conocemos hoy en día como Trastorno del Espectro Autista,
por sus siglas TEA.

Voy a empezar intentando hacer una especie de diferenciación entre autismo y asperger,
con el fin de tener más claridad en los conceptos, aunque en la actualidad ambos entran
en el diagnóstico TEA.

Es importante mencionar que durante este proceso de obtener un diagnóstico, a pesar del
alivio que se produce de obtener una explicación de lo que está pasando, se deja a un
lado a todo lo que se enfrentan los padres de familia, ya que es un proceso en el que
pueden aparecer diferentes emociones y es un recorrido que requerirá tiempo y supondrá
un proceso lleno de altibajos

El autismo tiene beneficios que sólo quienes se han animado a cambiar sus prejuicios han
podido experimentar. A pesar de los avances en los últimos años, me queda claro que
aún nos falta muchas cosas por aprender, y que no todo se encuentra en una definición.
Trabajemos por una sociedad inclusiva, porque todos seamos azules…
Voy a empezar intentando hacer una especie de diferenciación entre autismo y asperger,
no voy a entrar en el grandes rasgos, y seré breve en la definición:

o Se entiende que alguien tiene asperger cuando a pesar de presentar un cuadro de


conducta de autismo no presenta discapacidad intelectual y no presenta problemas en el
desarrollo y aparición del lenguaje (Aunque sí tiene problemas con el uso “social” del
mismo y aspectos de la pragmática del lenguaje). Es decir, que, si a los 3 años el niño o
niña tiene un lenguaje verbal funcional y un desempeño intelectual “normal”, pero sí tiene
presentes los aspectos de la problemática social (Tríada de Wing) y de los problemas
sensorio-motrices decimos que su diagnóstico es asperger.
o Si tenemos a un niño que, principalmente vemos que no desarrolla lenguaje verbal, que
presenta problemas de comunicación importantes, y que además tiene los problemas
sociales (Tríada de Wing), podemos entender que tiene autismo. Aquí podemos encontrar
un mayor o menor (O ninguno) compromiso cognitivo e intelectual. No obstante, muchos
niños que presentan ese cuadro de autismo y que podían presentar necesidades de
apoyo o ayuda de permanentes a leves, pueden presentar tremendos avances y tener un
desempeño igual al asperger, se le suele denominar Autismo de Alto Funcionamiento
(AAF), y cada día se dan más y más casos, esto debido a los avances en la intervención y
atención temprana.

Bien, pues tenemos como dos grandes grupos, el del asperger y el del autismo. El
asperger se tarda más en diagnosticar que el autismo, ya que mientras en autismo a partir
de los 18 meses de edad todo suele ser más evidente y perceptible, en el asperger es
más complicado detectar antes de los 4 años de edad, y los diagnósticos suelen darse
entre los 5 y los 8 años. Aunque hay que destacar que en asperger existe una gran
población NO diagnosticada.

A pesar del lógico sentimiento de alivio que se produce al obtener una explicación sobre
lo que le ocurre a un hijo y saber, por fin, que sus preocupaciones tenían fundamento y no
eran producto de su imaginación, la aceptación del diagnóstico recibido requerirá tiempo y
supondrá un proceso lleno de altibajos. Es completamente normal que el enfrentamiento
ante la realidad de un hijo que va a tener un desarrollo y unas necesidades diferentes a
las esperadas en comparación con los otros niños de su edad, ocasione un conflicto con
las expectativas establecidas sobre él y arroje una gran preocupación sobre su futuro
En este proceso pueden aparecer diferentes emociones, desde la negación inicial,
pasando por sentimientos de ira, resentimiento y depresión, hasta la aceptación del
mismo. Según las familias que ya tienen un hijo con este trastorno, los primeros
momentos tras recibir el diagnóstico son los más difíciles, pero con el tiempo y los apoyos
adecuados la mayoría de los padres se van sintiendo mejor. La aceptación de su hijo tal y
como es, con sus características propias, sus puntos fuertes y sus puntos débiles, al igual
que todos los niños, ayudará a que le proporcione los apoyos para desarrollar sus
capacidades y superar las posibles dificultades que pueda tener. También contribuirá a
ello que el resto de los familiares y amigos aprendan a conocerle y a aceptarle tal y como
es. La sensación de control sobre la situación aumenta la seguridad y la capacidad de
afrontamiento de los padres, por ello, la información sobre el diagnóstico y la manera en la
que puede influir en la vida de su hijo es de extrema utilidad.
Los TEA son un conjunto de alteraciones que afectan al desarrollo infantil. Dichas
alteraciones se producen porque existe un trastorno neurológico crónico de base. La
forma en la que estas alteraciones se manifiestan varía mucho de un niño a otro, de ahí
que se hable de un “espectro” o “continuo de trastornos”, es decir, que existen diferentes
maneras en las que los síntomas de este tipo de trastornos aparecen, y la gravedad de
los mismos varía de unos casos a otros. Por tanto, el concepto engloba desde casos más
graves a casos más leves y de muy buen pronóstico. Además, los TEA son más comunes
en niños que en niñas y ocurren por igual en cualquier grupo cultural y social.
Se van a presentar principalmente en tres áreas del desarrollo: alteraciones en sus
habilidades de comunicación y lenguaje, alteraciones en sus habilidades de interacción
social, así como por la presencia de un repertorio muy restringido de intereses y
comportamientos, que limitan la variedad de las actividades y de las conductas cotidianas
de la persona, a esto lo conocemos como la Tríada de Wing.
En ocasiones, el niño puede presentar también algunas características inusuales, como
una gran sensibilidad a algunos estímulos auditivos (sonidos), táctiles (tejidos, texturas…),
olfativos e incluso ante diferentes sabores. En la mayoría de los casos, los niños muestran
una apariencia física normal, aunque puedan presentar diferentes alteraciones en su
comportamiento. Por ello, hasta que no se van alcanzando determinados momentos
característicos del desarrollo, y se observan diferencias en relación con el desarrollo
ordinario, no se perciben las señales de alerta que pueden indicar la presencia de un
TEA.
A pesar de lo mucho que se ha avanzado en los últimos años en el conocimiento sobre
los TEA, existen aún muchas creencias erróneas extendidas socialmente sobre las
personas que presentan este tipo de trastornos. El autismo es un trastorno
particularmente difícil de aceptar desde la perspectiva de los padres, ya que los niños no
presentan ninguna característica física que indique una alteración en su desarrollo, y para
el resto de las personas, aparentemente, no existe una explicación para su
comportamiento.
Algunos mitos son:

1. Todos los niños con TEA tienen retraso mental. Aunque frecuentemente
existen alteraciones cognitivas, algunos niños con TEA tienen puntuaciones de
cociente intelectual normales y algunos superior a la media, y otros poseen
habilidades extraordinarias en ámbitos como las matemáticas o el cálculo, la
música, la pintura, etc., pero estas características no las presentan la mayoría.
2. No son capaces de comunicarse, no miran a los ojos, no sonríen ni
responden a las muestras de afecto. Las habilidades sociales de los niños con
TEA se encuentran afectadas de una manera variable y diferente en cada caso.
Algunos niños son diagnosticados tardíamente, en la adolescencia e incluso
después, ya que las alteraciones existentes son difíciles de percibir pues pueden
presentar un lenguaje y un comportamiento aparentemente adecuado. Asimismo,
los niños con TEA presentan dificultades para interpretar y reconocer las
emociones en los demás y, a veces, sus expresiones emocionales no se ajustan a
las situaciones en las que ocurren y son diferentes a lo socialmente esperado. En
cualquier caso, son sensibles a las muestras de cariño, y expresan sus
sentimientos, sus preferencias y sus afectos, aunque, en ocasiones, lo hagan de
una manera distinta a la del resto de los niños de su edad.
3. El origen del problema está relacionado con la administración de vacunas,
intolerancias alimentarias (gluten, caseína), o intoxicación por metales
pesados (mercurio, plomo). Estas teorías, actualmente carecen de aval científico
y han sido rebatidas.
A lo largo de algunos meses trabajando, he tenido la dicha de compartir junto a bellísimas
familias que me han enseñado muchísimo. Creo, de hecho, que el autismo me dejó
mucho más que conocimiento técnico: me enseñó a ser mejor persona, a ver el mundo
con otros ojos, a priorizar los desafíos importantes y a no hacerme malas ideas por
situaciones que no lo merecen. Y eso es lo que trato de contagiar a todos los que tienen
que enfrentarse al autismo, ya sean profesionales que deciden trabajar en este
maravilloso mundo, o familias que acaban de recibir un diagnóstico o hace tiempo
tuvieron que familiarizarse con él.

El autismo tiene beneficios que sólo quienes se han animado a cambiar sus prejuicios han
podido experimentar. Pienso en cada uno de los rostros de aquellos pequeños que he
tenido oportunidad de conocer.

El autismo genera desafíos reales, nos hace pasar momentos difíciles y situaciones que
escapan de nuestro control, pero está en nosotros discernir cuáles pensamientos dejamos
pasar, cuáles sólo nos perturban y cuáles nos pueden ayudar a vivir más felices.

Ni bueno, ni malo; ni feliz, ni triste; ni alucinante, ni trágico. El autismo, simplemente es…


el resto queda en cada uno.

Psic. Diana Torres Guzmán

Licenciada en psicología y Maestría en Trastornos del Espectro Autista.

Ced. Prof. 8969864