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El texto se centra en el estudio de los paradigmas de la historia, que se comenzaron a desarrollar

desde la segunda mitad del siglo XIX, con el nacimiento de la historia profesional positivista, pasando
posteriormente al análisis del paradigma generado por Marc Bloch y Lucien Febvre,

“para Carr si bien la investigación diligente y la exactitud factual eran condiciones necesarias, no
eran suficientes para convertirse en historiador. Un hecho era algo que ocurrió en el pasado, pero
solo se convierte en un hecho histórico cuando es tomado y usado por el historiador como parte de
un argumento.” Pp. 8

Según Carr, el trabajo del historiador, con o sin la ayuda de la teoría, es discernir e interpretar
patrones y regularidades Enel pasado, todo esto con el fin de comprender el presente y modelar el
futuro, ya que el pasado solo importa en la medida que colabore con esta tarea. Así, Carr y la historia
de los 70 veían a los historiadores como gente de su época, imbuidos en un presente. Afirma la
cientificidad de la historia debido a las reglas que la rigen apoyada por la teoría social, cuantificación
y otras herramientas de las ciencias sociales que contribuyen a la fabricación de una base firme para
el conocimiento.

Esta concepción varía a comienzos de los 80, en la medida que personajes como Lawrence Stone
consideraba que se debía regresar a una historia narrativa. La caída de la unión soviética dio el punto
final a las concepciones científicas de Carr.

El autor, a pesar del giro lingüístico, reafirma que la realidad es la instancia última de apelación para
calibrar la pertinencia de los argumentos en todo libro de historia. La imaginación no puede sustituir
la realidad, ya que esta no se inventa, existe.

“Otra consecuencia importante de la fragmentación de la disciplina histórica ha sido la emergencia


de especializaciones nuevas importantes como, por ejemplo, la Historia del género, la Historia
religiosa, o la microhistoria, las cuales enfatizan en temas nuevos, o presentan la Historia de las
religiones no en términos institucionales como en el pasado, o reducen -y por tanto profundizan- la
escala del análisis, como en el caso de la micro- historia.” Pp. 10

Parte I La naturaleza del conocimiento en la historia

El capitulo inicia con la concepción de historia de Jenkins, donde se admite que el pasado es una
construcción discursiva de los historiadores, y que este puede tener varias interpretaciones. Lo que
determina la interpretación va más allá del método y la evidencia, sino que descansa en una
ideología. No es solo la explicación, sino la interpretación de los métodos históricos. Lo que importa
no son los hechos por si mismos, sino su relevancia y combinación en relación de la construcción de
las explicaciones.

La dimensión interpretativa radica así en que los historiadores transforman los acontecimientos en
patrones de significados que ninguna representación literal de los mismos jamás podrían producir.

El autor del libro es sin embargo más allegado a la historia promulgada por Arostegui, donde la
historia consiste en un saber sustantivo y empírico, que trata de definir cual es el campo de saber
del historiador. Aquí, no es esencial saber que es la historia, sino como se la conoce.

Para ello, debemos entender que para Arostegui la historia no es un ser sino una cualidad. No
existen términos creados desde la historiografía para designar fenómenos específicos.
“Ajuicio de Aróstegui, el atraso de la Historia frente a las Ciencias Sociales no se debe solamente a
las carencias de los historiadores, sino que también obedece -en primer lugar- a la propia naturaleza
de su objeto, en segundo lugar, a la función social ideológica que ha desempeñado desde la
Antigüedad, y solo en tercer lugar a la actitud de los historiadores. La Historia no es una materia de
conocimiento de índole análoga a las de otras Ciencias Sociales. La Historia es una cualidad inserta
en las cosas, una cualidad de lo social, sin duda, pero no es ella misma una cosa como pensaba
Durkheim que eran los hechos sociales.” Pp. 22

Así, la historia para Arosteguí es sobre todo explicación, lo que significa el establecimiento de
relaciones causales necesarias que provocan la aparición de fenómenos o acontecimientos. El
despliegue de esta explicación es una vinculación de la teoría con la realidad.

AL igual que la ciencia estudia los fenómenos físicos, las ciencias sociales estudian,
redundantemente, los fenómenos sociales. Sin embargo, estas están lejos de tener el
funcionamiento de una ciencia.

“Sin embargo, esa ambición [división de las ciencias sociales] en el umbral del siglo xxi es
sin duda desmedida. Y lo es por dos razones fundamentales: en primer lugar, porque el
conocimiento, todo conocimiento, avanza por la especialización cada vez más precisa de sus
ramas. En segundo lugar, porque es imposible hoy día que una persona conozca ya no todas
las Ciencias Sociales, sino incluso conozca en profundidad las especializaciones de cada una
de ellas.” Pp. 23

“Que sea imposible conocer todas las Ciencias Sociales no quiere decir, sin embargo, que
uno deba limitarse a la presentación de reflexiones y de análisis fragmentarios. En todo
momento debe tenerse en cuenta que una determinada ciencia social constituye, por así
decirlo, una puerta de ingreso a solo una parte de esa realidad, y que esa realidad es más
vasta y más compleja. Y que es indispensable, por lo mismo, saber que la parcela que uno
estudia resulta de la interacción de las otras y que, a su vez, repercute en el comportamiento
de las demás.” Pp. 24

Existe así mismo una diferencia en la naturaleza del conocimiento de las ciencas exactas y
sociales. Mientras en las naturales existe una división entre el objeto y sujeto de estudio
mientras en las ciencias sociales no es así. Al estar integrado en la sociedad el científico social
arrastra consigo las necesidades de su generación, clase social, género o religión.

“En las Ciencias Sociales, el estatuto de la verdad y de la objetividad tiene una naturaleza distinta al estatuto que
esos conceptos revisten en las Ciencias Naturales. Siendo esa una situación irresuelta, la honestidad intelectual impone
como mínimo que sus practicantes, es decir los científicos sociales, formulen de manera muy clara y explícita las premisas
a partir de las cuales estudian un problema o formulan una reflexión.” Pp. 26

La historia es, de las ciencias sociales, la menos precisa de todas. Historia, es la palara que
designa a su vez la disciplina y el proceso de una sociedad.
El autor aboga por la necesidad de que la historia se sustente dentro de un marco analítico
mucho más riguroso.

“En primer lugar, el auténtico mot d'ordre del grupo[annales]: no hay Historia sin problema.
Es decir, la necesidad de plantear una cuestión, un problema, una pregunta que guiara la
investigación. Se está aquí, por consiguiente, en las antípodas de una Historia concebida
como narración por la narración misma. En segundo lugar, la desfetichización del documento
escrito como única evidencia y el énfasis en que más bien todo tipo de registro humano
constituye fuente histórica. En tercer lugar, el reclamo por el establecimiento de una alianza
necesaria de la Historia con las otras Ciencias Sociales. En cuarto lugar, el cuestionamiento
de una práctica de la Historia como un refugio en el pasado, para dar paso a la reivindicación
de una articulación permanente entre pasado y presente. En quinto lugar, la sustitución de
los grandes hombres como objeto de análisis por los hechos y fenómenos de masa.
Finalmente, el privilegio de la larga duración de los fenómenos de estructura y de coyuntura,
en lugar de la vieja obsesión por los tiempos cortos del episodio y de la política.”pp. 28

Debe hacerse igualmente que tipo de teoría es la que se debe implementar en una
investigación. La teoría social no debe ser considerada como una caja de herramientas. Estas
deben ser sometidas a una previa crítica histórica antes de su utilización.

“Por el contrario, la constatación de esa insuficiencia representa un reto adicional en el trabajo de los historiadores, en
el sentido de que estos no deben limitarse a la construcción de su información, sino que también deben construir, al
mismo tiempo, la teoría adecuada que les permita la lectura de la realidad que deben explicar.”pp. 30