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RET. Re\lista de Estud1os Transdise�plinanos Vol. 2. N"' 1.

Caracas, enero-abril 2010

Diez preguntas sobre transdisciplina


Ten Questions about Transdiscipline
Rigoberto Lanz
CIPOST. UCV

Las palabras no son neutras, por ello conviene estar en guardia respecto a los usos indiscriminados de nociones que se
desplazan confortablemente en los ambientes académicos. Está bien que el término "transdisciplina" ya no cause estreñi­
miento intelectual en tanta gente que preferiría reposar en las tranquilas aguas de los manuales de metodología. Es positivo
que en todos lados se hable con total normalidad de "transdisciplina". Los problemas comienzan cuando se indaga un
poco lo que se está entendiendo por tal cosa. La confusión y los malos entendidos saltan a la vista. N o sólo hay diversidad
de enfoques detrás del uso de esta terminología (lo cual resulta enteramente natural e inevitable) sino que prevalece una 11
incomprensión básica respecto al talante epistemológico de una mirada transdisciplinaria del conocimiento.
Es precisamente en esa dirección que se orienta este ensayo: procurar una delimitación de los distintos significados de la
idea de "transdisciplina" para perfilar con mayor nitidez los contenidos de una determinada postura epistemológica. No se
trata de historiar la trayectoria de este concepto sino de situar con precisión su rol al interior de una matriz de pensamiento
que se asume al mismo tiempo como deconstmccionista-arqueológica-genealógica-compleja-transdisciplinaria-posmoder­
na. Es tomándose en serio este entrecruzamiento de estrategias cognitivas como podemos recuperar un sentido distintivo
de la categoría de tmnsdisciplina. Ello no es para nada obvio de antemano. Se requiere un cierto desbrozamiento del camino,
una delimitación de campos, el desarrollo de contenidos sustantivos.
A continuación haremos un breve recorrido por aquellos problemas que tienen más incidencia en la caracterización de lo
que en propiedad puede ser llamado una mirada transdisciplinaria del conocimiento.

Palabras clave
Transdisciplinariedad, complejidad, posmodemidad, academia, epistemología.

Words are not neutral, so we should be aware about the indiscriminate use of notions moving comfortably in academic
environments. lt is true that the term "transdiscipline" does not cause intellectual constipation in many people who
would rather sit in the calm waters of methodology manuals. lt is positive that everywhere people talk normally about
"transdiscipline". Problerns begin when one inquires into what is rneant by that. Confusion ar1d rnisunderstanding are
obvious. There is not only a diversity of approaches behind the use of this term (which is entirely natural and inevitable)
but al so a basic misunderstanding prevails about the episternological spirit of a transdisciplinary view of knowledge.
lt is precisely in this direction that this essay aims at: to ensure the demarcation of the different meanings of the idea of
"transdiscipline" to clearly outline the contents of a particular epistemological stance. lt is not a chronicle of the trajectory
of this concept but a placement of its precise role within a matrix of thought that is, at the same time, deconstructionist­
archaeological-genealogical-complex-transdisciplinar-postmodern. lt is by taking seriously this intermingling of cognitive
strategies that we can regain a distinctive sense of the transdíscíplíne category. T his is not at all obvious at first. lt requires
a certain road-clearing work, a delimitation of fields, the development of substantial content.
What follows is a brief review of the problems having more impact on the characterization of what can be properly called
a transdíscíplínary /ook at knowledge.

Keywords
Transdiscipline, complexity, postmodernisrn, Academia, epistemology.
RIGOBERTO LANZ

¿Cuál es la agenda del debate sobre para entender hoy el significado singular de nuestra idea
transdisciplina? de transdisciplina. Esta discusión se torna explosiva por­
que está además acompañada de una crítica epistemológica
El pensamiento ciego nos conduce a la catástrofe, radical. No sólo es la constatación de la crisis del discurso
mientras que la inteligencia consciente nos reúne en Moderno de la ciencia, sino la formulación explícita de una
el seno de la 'tierra patria ' (... ) crítica al estatuto fimdante del modelo cognitivo donde ella
Edgar Morin. Les clés dr� XXI' siecle, p. 275 reposa.
Esta agenda epistemológica se complementa con dos ver­
Como se sabe, las discusiones teóricas con pertinencia per­
tientes críticas igualmente controversiales: crítica del Su­
tenecen a cierto mapa de problemas que concitan el interés
jeto, crítica de la Razón. Aquí también se cumple el doble
de las corrientes, tendencias y tribus que forcejean en las
ciclo: por un lado, la constatación de una crisis implosiva
disputas académicas, en las controversias ideológicas, en
de las categorías de Razón y Sujeto; y por el otro, el ejerci­
los debates de opinión pública. Ello quiere decir que los
cio de una crítica epistemológica radical a su racionalidad,
problemas en discusión no caen del cielo; no son ocurren­
a su estatuto cognitivo y a la configuración discursiva a la
12 cias de alguna figura descollante ni tampoco las dificulta­
que dan lugar. Las complicidades teóricas (y metódicas) de
des privadas que algún investigador consigue en su trabajo
las categorías de Razón, Sujeto y Ciencia son enormes. Por
cotidiano. Justamente, el sentido del debate sobre transdis­
ello, el desmantelamiento de su magma fundacional tiene
ciplina se perdería si no captamos el clima donde se da ese
consecuencias que se disparan en todas las direcciones. Lo
diálogo, las características de la coyuntura político-cultural,
que sostengo abiertamente es que el debate sobre la idea
en fin, los protagonismos de los autores que de algún modo
de transdisciplina no puede desligarse de la discusión que
liderizan una agenda en un momento histórico determinado.
vengo de enunciar. Están demasiado entrecruzadas. Diría
La agenda de esta discusión está fuertemente incidida por
que un amplio repertorio de conceptos derivados proviene
la controversia en tomo a la caracterización de la crisis de la
de aquella discusión.
Modernidad. De allí surge buena parte de los torrentes in­
La médula de una agenda alternativa en este terreno está
telectuales que alimentan hoy el pensamiento transdiscipli­
condensada en la idea-fuerza de construir otro modo de pen­
nario. Es muy dificil encarar una investigación sobre cual­
sar (no sólo otro pensamiento). Ello quiere decir que el nú­
quier asunto puntual del mundo de las ciencias humanas
cleo duro de la crítica epistemológica se dirige precisamen­
sin pasar por un cierto ajuste de cuentas con las distintas
te al desmantelamiento del paradigma de la simplicidad, al
versiones del "fin de la Modernidad". Este no puede ser un
develamiento de los sistemas de representación que garan­
simple saludo a la bandera para continuar el viaje "ligeros
tizan la incesante reproducción de la racionalidad dominan­
de equipaje". Al contrario, de una apropiada aproximación
te. Es contra ese locus de la Modernidad que se dirige todo el
a la problemática de la crisis de la Modernidad se puede sa­
esfuerzo de investigación epistemológica hecha desde una
lir fortalecido para el emprendimiento de una postulación
perspectiva posmoderna crítica.
alternativa en el terreno epistemológico.
Por fortuna esa tarea está ya realizada. Son incontables los
aportes en las últimas décadas consagrados precisamente a ¿Cómo salir de la lógica disciplinaria?
caracterizar la crisis de la Modernidad. No se trata de análi­
sis redundantes comandados por un único punto de vista. Uno no puede reformar una institución sin haber
Son tan abundantes los enfoques dirigidos a caracterizar la r!'formado previamente los espíritus (. .. )
"muerte de la Modernidad" como diversos los anclajes epis­ .lidgar Morin. Mon chernin, p. 272
témicos de cada visión. Por ello no se trata de reiterar de­
sarrollos teóricos ya disponibles y ampliamente difundidos Es frecuente la confusión entre lo que es una crítica epis­
por el mundo, sino de perfilar una aproximación particular temológica a la racionalidad disciplinaria y lo que sería la
que permita comprender cabalmente dónde se inscribe la negación mecánica de los saberes disciplinarios. Tal con­
categoría de transdisciplina, qué significados adquiere allí fusión requiere ser despejada. Los conocimientos acumu­
esta categoría, cómo se hace coherente con otra familia ca­ lados a través de siglos de experiencias cognitivas son hoy
tegorial que pertenece al mismo paradigma. un patrimonio de la humanidad (por cierto, para muchos
La crisis del discurso científico tradicional (el cientificismo) movimientos ecologistas esos conocimientos -así como el
está en ía base de la eclosión de una mirada transdiscipli­ agua- deben ser declarados bienes inalienables de la hu­
naria del conocimiento. De la crisis de la Modernidad su­ manidad). No se trata pues de negar simplistamente para
brayamos este rasgo particular por su poderoso impacto en "comenzar de cero". Eso no está planteado.
la recreación de todo el universo epistémico de los nuevos Otra cosa es el cuestionamiento a la racionalidad epistémi­
paradigmas. El debate epistemológico sobre las implicacio­ ca de un determinado modelo de producción, distribución
nes de la crisis del viejo paradigma de la ciencia es esencial y consumo de conocimiento. De eso sí se trata. La crisis
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implosiva de la episteme Moderna está acompañada por circule con cierta frivolidad en los medios académicos. Este
una crítica epistemológica radical al magma cognitivo de la uso acomodaticio de la jerga "transdisciplinaria" ilustra
Modernidad, es decir, al sistema de representaciones cogni­ bien la completa ausencia de un proceder crítico respecto a
tivas en las que se funda el paradigma científico Moderno. la lógica disciplinaria prevaleciente. Este derrape "metodo­
De allí nace la necesidad de una impugnación de los encie­ lógico" de la transdisciplinariedad es normalmente legiti­
rros disciplinarios, de la taxonomía epistémica que fabrica mado por las carencias de base de la cultura académica, por
(un bosque de ciencias particulares delimitadas merced a las dificultades efectivas que confrontan los investigadores,
esos criterios), de las presunciones de "objetos" y "méto­ por la intraducibilidad de los repertorios epistemológicos a
dos" que darían una autolegitimación a lo que se hace en efectos pragmáticos en los procesos de investigación.
su nombre, incluso de la feudalización gremial-profesional La crítica epistemológica a la lógica disciplinaria no es una
que termina atribuyéndose unas presuntas competencias petición de principio que pudiera ser escamoteada con
amparadas en sistemas de leyes. proclamaciones universales o sentencias de fe. La cues­
No es posible hacerse de una mirada transdisciplinaria del tión insoslayable en este punto es el requisito previo de
conocimiento al interior del discurso epistemológico de la deconstmir los repertorios epistemológicos que han �egi­
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Modernidad. Por la doble razón de que es ése un discurso timado cómodamente la proliferación de disciplinas según
epistemológico implosionado por una crisis de saturación los infinitos campos (P. Bourdieu) en los que pueden ser
y, más decisivo aún, porque la posibilidad de construir un subdivididos los procesos reales. Las nociones, conceptos
nuevo modo de producción de conocimiento pasa por un y categorías que se ponen en movimiento, los protocolos
distanciamiento neto de las lógicas disciplinarias. La cons­ metodológicos y los instmmentales técnicos deben ser des­
telación de "logías" que fueron instituyéndose en el seno de montados para poner en evidencia las complicidades gno­
la racionalidad del cientificismo tienen, todas, en común un seológicas que están subrepticiamente manipuladas desde
repertorio de categorías y de presupuestos cognitivos que es el paradigma científico, desde los aparatos socio-culturales,
justamente lo que debemos cuestionar. Ese fondo común desde discursos y prácticas enteramente funcionales a la
de presuposiciones (determinados protocolos de validez, la reproducción del poder.
presunción de "universalidad", la estandarización del "Mé­
todo Científico'' como patrón hegemónico, entre otros) per­
mite la reproducción incesante de este modelo cognitivo, Multidisciplina: ¿cuál es la diferencia?
más allá de las querellas entre "Escuelas", "Tendencias" y
estilos de investigación que se van perfilando en cada co­ Lo que falta es la conciencia de la necesidad de

yuntura histórica. cambiar de vía ( . .. )

U na crítica epistemológica radical al discurso disciplinario Edgar Morin. Mon chemin, p . .1.51

proviene de dos vías: sea en el ejercicio de una deconstmc­


ción del andamiaje epistémico de cada disciplina en parti­ Los intentos de responder a la crisis generalizada de las

cular; sea por la vía de caracterizar el sistema de represen­ ciencias sociales llevan con cierta nahualidad al plantea­

taciones cognitivas que está en la base de todas ellas. De miento simple de ampliar la cobertura de cada disciplina,

hecho, el debate teórico que discurre en las últimas déca­ de reunirlas para mejorar su desempeño, de hacer alianzas
das teniendo como telón de fondo la disputa Modernidad/ para salir del parcelamiento. Como gesto intelectual, está
Posmodernidad, ha generado una abundante producción bien. Como corrección funcional a las miradas reduccio­
intelectual en esa doble vía. Del balance del estado del arte nistas de los especialistas, no está mal. Como intento de

en esa agenda podemos extraer de manera provisoria la integración de equipos pluridisciplinarios es perfectamen­

orientación que preside esta reflexión: sólo ejerciendo una te válido. Pero allí no está el problema. Esas operaciones
crítica epistemológica radical al suelo cognitivo que funda el administrativas son externas a la naturaleza misma de los
bosque disciplinario de la Modernidad, es entonces posible procesos de producción de conocimiento. Allí no hay la
transitar por el camino de una elaboración transdisciplina­ menor intención de interrogarse sobre la racionalidad [un­
ria del conocimiento. Sin esta mptura explícita lo más pro­ dante del modelo cognitivo de base. Allí no hay preguntas
bable es una nueva reproducción de la racionalidad que se sobre el paradigma de la Razón Moderna que es el punto
cuestiona. Sin una toma de distancia deliberada y enérgica nodal de todo lo demás. Allí no está planteada una revisión
respecto al propio estatuto epistémico del discurso discipli­ crítica del paradigma científico que gobierna hegemónica­
nario, es muy posible que las buenas intenciones deriven mente las formas políticamente correctas de validar el co­
hacia el acomodo funcional con el canon. nocimiento.
El efecto de superficie de las modas intelectuales y una alta La investigación multidisciplinaria representa un avance
propensión a ritualizar los debates con nominalismos es­ de cara a los viejos estilos solipsistas de encarar los grandes
trictamente retóricos hacen que el término "transdisciplina" dilemas de la humanidad. El trabajo en equipo es ya un
RIGOBERTO LANZ

logro notable si se le compara con la práctica tradicional de ¿Transdisciplina o interdisciplina?


fpudos intelPctuales y académicos. Pero en el mejor de los
casos, se logrará una ampliación del visor, una mayor com­ Yo me impuse �ma rnisión imposible, pero es imposi­
plementariedad, tal vez un cierto intercambio de saberes. ble renunciar.
Esta operación no debe ser subestimada, habida cuenta de Edgar Morin. Mon chemin, p. 234
las enormes resistencias que ofrecen las prácticas tradicio­
nales en los medios académicos. Pero no puede esperarse Los enfoques interdisciplinarios pueden ser considerados
mucho más. No tanto por errores u omisiones de los ope­ como un paso adelante respecto a la perspectiva multidis­
radores sino porque no está planteado allí un cambio de ciplinaria. Hay aquí un reconocimiento de los límites del
paradigma. No se trata de que exista alguna inconsecuencia discurso disciplinario y, al mismo tiempo, un intento de
por parte de los defensores del análisis multidisciplinario, integración que no es sólo agregativo. No se trata pues (mi­
puesto que no ha estado en la agenda --en ningún caso­ camente de una sumatoria de disciplinas sino del requeri­
un cuestionamiento del propio estatuto epistemológico de miento de una cierta integración de saberes que podría dar
las disciplinas. No puede pedirse sensatamente que desde como resultado una plataforma teórica diferente. Cuando se
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allí se formule una crítica epistemológica radical al discurso toma esta perspectiva con cierto rigor intelectual los equipos
disciplinario en tanto tal (que es al mismo tiempo un cues­ de trabajo hacen intentos valiosos por construir herramien­
tionamiento de la racionalidad del cientificismo). Excepcio­ tas nuevas, por articular saberes con una pertinencia menos
nalmente encontraremos una queja sobre el reduccionismo pragmática y utilitaria, es decir, se imponen ellos mismos
que es frecuente desde cualquier disciplina ("economicis­ determinados criterios que pueden resultar alentadores en
mo", "sociologismo", "psicologismo", etc.). De esa insatis­ ciertas áreas de problemas (ios estudios ambientales, los es­
facción con el trabajo parcelado pueden resultar enfoques tudios culturales, los estudios urbanos, los estudios de gé­
más integrados, en cierta forma, más completos. Pero como nero o los estudios de la comunicación, por ejemplo).
hemos reiterado, de ese esfuerzo no es posible esperar ma­ El reconocimiento de los límites de la lógica disciplinaria
yor cosa en lo que se refiere a una reflexión fundamental no es suficiente. La voluntad de armar nuevos repertorios

en torno a la crisis del discurso científico de la Modernidad, metodológicos tampoco basta. Hace falta, lo reitero, tomar
y menos aún, una crítica epistemológica radical al magma distancia de modo neto de la racionalidad en la que se fun­
cognitivo que le sirve de sustento, a sus protocolos de Méto­ da ese discurso disciplinario. Eso quiere decir que hará falta
do, a su régimen de verdad, a los sistemas de circulación de ejercer una crítica epistemológica que deconstruya los pro­
esos saberes, a sus modalidades de consumo. tocolos de Método, los basamentos de nociones, conceptos

La lógica disciplinaria y la lógica multidisciplinaria son lo y categorías, los repertorios teóricos que hacen a la especifi­
mismo. Varían los tamaños, pero el contenido es similar. cidad de cada disciplina.
Varían las escalas, pero el sustrato es igual. Se amplía el La estrategia de entresacar conceptos o formulaciones teó­
campo de observación, pero la caja de herramientas es la ricas para usos ad hoc, me parece sugerente, por atrevida.
misma. Ello quiere decir que en el fondo el contenido de la Ese eclecticismo-sincretismo no es fatalmente un indiges­

crítica a la racionalidad disciplinaria es del mismo tenor en to que sólo se justifica por puro oportunismo intelectual.
lo que concierne a la óptica multidisciplinaria. Los matices Hay buenas combinaciones que tienen la virtud de "irres­
no justificarían una excepción. petar" las alcabalas epistémicas del pasado (aquéllas de los
En más de un sentido los problemas de origen aparecen paradigmas cerrados y en disputa). La crisis de paradigmas
también ampliados en los enfoques multidisciplinarios. La abrió la compuerta para todo tipo de intercambios. Los cri­
ganancia relativa en los aspectos de gestión del conocimien­ terios de restricción escasean, las prohibiciones por moti­

to es una pérdida neta en lo que hace a la resolución de los vos de infidelidades ideológicas o teóricas ya no aplican, los
atascos epistemológicos de fondo. El chance de acceder a las viajes de ida y vuelta a las antiguas fortalezas del "marxis­
determinaciones últimas donde se dirime el asunto verda­ Ino", del "positivis1no", del "estructural-funcionalis1no", se
dero de un nuevo modo de producción de conocimiento se hacen con una liviandad impactante. Casi todo vale. Lo cual
hace mucho más complejo en la combinación de discipli­ quiere decir que el criterio que va quedando es la propia
nas . Las "fortalezas" reunidas sirven para acorneter ciertos consistencia del autor, sus conveniencias, sus convicciones
asuntos operativos en el proceso de producción de conoci­ (si pocas, mejor). Hacer referencia a alguna tribu intelec­
miento. Pero siguen siendo poderosos obstáculos a la hora tual de pertenencia sólo sirve para alertar sobre la agenda
de pensar los presupuestos cognitivos y las reglas de juego común, para facilitar la comprensión de sobreentendidos
que legitiman un determinado modo de razonar. que son de familia, para traducir la jerga con la que cada
tendencia resguarda sus fronteras.
Los practicantes de los análisis interdisciplinarios están a
sólo un paso de arribar al territorio libre de la transdisci-
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plina. Por eso es bueno tratarles como aliados, como colegas los procesos, andan todos en la misma onda de acentuar
que hacen ejercicios de calentamiento para emprender una una crítica al pensamiento único y a la escatología de la
gran travesía. Lo que está faltando allí es un sacudimiento simplicidad. Allí no hay transacción posible. Ese radical
que deslastre, una impugnación que marque la distancia, una distanciamiento del "paradigma de la simplicidad" es el
negación dialéctica que implique una superación cualitativa. espacio común donde conviven múltiples tendencias del
Tenemos en común --que ya es bastante- el guiño iróni­ pensamiento complejo. De allí en adelante los caminos se
co frente a los criterios de autoridad que provienen de �as bifurcan, las matizaciones se acentúan, las diferencias aflo­
"logías" de la academia. En verdad nadie se toma en serio ran. Edgar Morin nos recuerda:
estas vocerías que se instalan en los monasterios de cada Es necesario responder a la cuestión de la incer­
disciplina. tidumbre. Es decir, un pensamiento que se bata
por una articulación con lo real. Ello quiere decir
que la lucha contra la incertidumbre y el comba­
¿Cuáles son los nexos entre transdisciplina te que utiliza la incertidumbre son inseparables.
y complejidad? Dado que la idea de un orden determinista del
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mundo y de la historia se ha desplomado, us­
Puesto que yo he estado cada vez más convencido de
ted está obligado a afrontar la incertidumbre; al
que nuestros principios y conocimientos ocultan eso
mismo tiempo, como el mundo del pensamien­
que es vital conocer, es por lo que he elaborado los
to reductor y compartimentado muestra cada
principios de un conocimiento apto para asumir el
vez más sus límites y su ceguera, usted debe
desafío de la complejidad.
abordar lo complejo en el sentido literal de la
Edgar Morin. Mon chemín, p. 198
palabra complexus (tejer en conjunto).'

El pensamiento transdisciplinario y el pensamiento com­


Una visión transdisciplinaria apunta a los modos de abor­
plejo hablan desde la misma tribuna, son en verdad una
dar los procesos de producción de conocimiento, es una
unidad: uno se ancla en la naturaleza de todos los procesos
mirada sobre las estrategias cognitivas que hacen posible
(naturales, sociales, individuales, colectivos) y el otro atien­
un ronocimiento compartido sobre campos problem áticos.
de a las estrategias cognitivas que configuran saberes. La
Ello implica un conjunto de presupuestos que están ubi­
complejidad es dei conocimiento y los procesos reales; la
cados en el terreno de las representaciones cognitivas, es
transdisciplinariedad, de los nuevos modos de producción
decir, en el corazón de una nueva racionalidad, en el cen­
de conocimiento. El paradigma de la complejidad establece
tro de otro modo de pensar. También implica modos de
los protocolos epistemológicos para el abordaje de una rea­
abordaje en los propios procesos de investigación. Allí la
lidad que es ella misma compleja. En ese sentido es menos
transdisciplinariedad comporta requisitos de Método, con­
un adminículo inventado por la razón y más una adecua­
tenidos sustantivos en nociones, conceptos y categorías,
ción a la dialéctica del movimiento real. El paradigma hans­
criterios de consistencia particulares.
disciplinario establece su repertorio de nociones, conceptos
Transdisciplina y complejidad pertenecen a dos registros
y categorías; su articulación con nuevos agenciamientos de
diferenciados pero entroncan en un mismo sustrato episte­
verdad; los requisitos de Método y las plataformas tecno­
mológico. Habitan niveles distintos, se refieren a ámbitos
procedimentales pertinentes.
disímiles, pero parten de los mismos presupuestos episté­
No se trata desde luego de una idea universal de compleji­
micos. A la complejidad se llega -en tanto pensamiento/
dad. Ni siquiera de una concepción uniformemente com­
conocimiento- a través de estrategias transdisciplinarias.
partida por toda la tendencia moriniana. La existencia de
La transdisciplina es posible porque las exigencias de la
matices, incluso de visiones diferenciadas, es parte de los
complejidad de los procesos reales están demandando ese
rasgos característicos de muchos investigadores que hacen
tipo de abordaje epistémico. Esto no viene de suyo por al­
vida en los predios de "la complejidad según Morin". Ello es
gún automatismo de categorías universales. Al contrario,
natural y deseable. Sospechoso sería un coro de reiteracio­
ambas figuras de la constelación epistemológica posmo­
nes en las que no se divisan perfilamientos, sensibilidades
derna aparecen corno apuestas, es decir, corno desafíos que
intelectuales disímiles, miradas múltiples que parten de un
son asumidos sin asegurar nada de antemano. Los desarro­
tronco común. Por fortuna tenemos numerosos puntos de
llos que se hacen visibles hoy, después de varias décadas de
tensión donde cada investigador hace sus propias apuestas
debates, de búsquedas, de experimentaciones, son el espe­
teóricas, sin fidelidades dogmáticas, sin reverencias ni ama­
sor desde el cual puede hablarse con cierta propiedad de un
neramientos.
pensamiento transcornplqo.

Una teoría de la complejidad, un pensamiento complejo,


un paradigma de la complejidad o una mirada compleja de 1 Edgar Morin. ¿ Vm l'abime? p. 172.
RIGOBERTO LANZ

¿Un paradigma transdisdplinario? transdisciplinario". Pero tal operación no es posible.


En su lugar lo que hay es un cuerpo de aproximaciones he­
Yo lucho en dos contra la cretinización por terogéneas y matizadas que dependen del autor que las for­
debajo, la de los medios, y contra la cretinización por mula y del que las recibe. En tales condiciones
arriba, la de las cumbres elitistas. resulta imperativo que tales definiciones se y que
Edgar Morín. Man chemin. p. 129 no se dé por supuesto casi nada.
Esta de sobremanera, para todo lo que se
Si entendemos por un conjunto de presupues­ ha dicho en torno a la idea de paradigma transdisciplina­
tos epistemológicos que se articulan al interior de una de­ rio (y seguramente a otros conceptos que aquí
termina matriz de pensamiento, entonces es evidente que discutimos). La visión que estamos tiene esa
esta lectura de la transdisdplinariedad 1rnmrrmt:c� desde el propio punto de partida: una caracteriza­
un de referentes epistémicos con personalidad ción de la crisis epistemológica del magma cognitivo de la
propia. Un transdisciplinario sería el conjunto Modernidad y una crítica radical al discurso
de anclajes epistemológicos que un cierto modo disciplinario que le es característico. Eiio pasa por una de­
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de pensar, una manera singular de conocimiento, construcción de la racionalidad científica en cuanto tal y
tcluallc:L«, una caja de herramientas que establece sus por el de las pretensiones hegemónicas de los
protoc<)ios de (de "verdad"). modelos de verdad que imponen desde el "método científi-
co". Un es una respuesta a los
sistema único de para todo proceso investi­ desafíos que plantea la de otro modo de produc-
gativo. Como en otros campos, aquí es relativizar ción de conocimientos. Desde un auténtico diálogo de sabe­
el confortable comodín de un paradigma portátil que cada res, pasando por la elaboración de nuevos instrumentales
quien manipula a conveniencia (bajo el pretexto de que es hasta la instauración de modalidades inéditas
un instrumental de validez generalizada). Los riesgos de de gestión del conocimiento.
recaídas dogmáticas existen. Los peligros de una excesiva Esta perspectiva no tiene por ser compartida por todas
confianza en paraguas teóricos que harían la economía de las tendencias que se reclaman del complejo
esfuerzos propios por densificar un emergen­ o del paradigma transdisciplinario. Como hemos sosteni­
te, también existen. Antídotos contra estas desviaciones no do, las matizaciones teóricas, las sensibilidades intelectua­
están a la vista. Son y desafíos que deben ser asumi­ les y los propios que son exclusivos de cada in­
dos sin contar con protecciones muy eficientes. vestigador, aportan una especificidad a las distintas tónicas
Una larga cultura del debate debe contra cual- epistemológicas. De hecho, esta diversidad de matices se
1W•'t"""'""n uniformadora. Que cada entiende a acentúa sí comparamos los desarrollos en campos que son
su manera lo que es un paradigma transdisciplinario. Eso evidentemente como por ejemplo, el debate
no debería alarmar. Lo interesante es poder compartir la ecológico, la discusión el debate sobre género o la
manera en que cada investigador resuelve sus problemas, controversia sobre el cientificismo.
cómo podemos socializar experiencias valiosas en la formu­ Nuestra concepción del paradigma transdisciplinario pro­
lación de salidas, cómo podemos debatir lo que cada cura ser coherente con la tónica posmoderna que relativiza
produce como epistemológica. Hay demasiadas radicalmente los criterios de consistencia para determinar
matizaciones en cada que sería ocioso inten- la "verdad" del conocimiento. De allí se una gran can­
tar unifonnar. Hay un amplio margen para la coexistencia tidad de implicaciones de las que es menester hacerse car­
de diferenciados en el manejo de estos problemas. go en una discusión detallada de este asunto.
Las zonas de convergencia son fundamentales. Desde allí
se observa hoy un paisaje diferenciado en y
nes que habla de la intelectual a la ¿Una metodología transdisciplinaria?
que ha dado lugar el intenso debate sobre
el paradigma transdisciplínario. No digo con esto que todas La complejidad es un desafio para el cm"wc:rm.znl.ro.
las opiniones tienen el mismo valor y En este no una solución.

universo una gran variedad de ópticas que cada quien Edgar Morin. Mon chemin, p, ¡8J

valorará diferenciadamente.
Para efectos de los usos convencionales de este tipo de ins­ Sabemos de las tendencias a conve1tir en
trumental se plantean dificultades que no pueden supe· cualquier orientación teórica que se ponga de moda. Es em­
rarse con abusivas. Sería muy cómodo y blemática �a anécdota del estudiante japonés que le insistía
utilitario disponer de un catálogo unificado de definiciones a J. Derrida sobre la "metodología deconstruccionista". Pa­
consensuadas en las que por ejemplo, la de rece una muy fuerte que se origina en el mundo
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académico por el lado de los requisitos para el éxito de Tesis La primera regla de Método con la que hay que lidiar es la
(de Especialización, de Maestria o de Doctorado) , también formulación de una estrategia cognitiva que sea consistente
por los lados de las formalidades de los proyectos de investi­ con los presupuestos paradigmáticos de los que se ha partido.
gación y, en general, en toda la atmósfera de la meritocracia El segundo desafío es la construcción de nociones, conceptos
académica que hace de la acumulación de credenciales, di­ y categorías cuyos contenidos (no su forma nominal) go­
plomas o títulos un verdadero frenesí neurótico. biernan el curso del proceso investigativo: en su direccio­
Conocemos de cerca esta curiosa propensión a "metodolo­ nalidad, en los criterios de relevancia de las determinacio­
gizarlo" todo a propósito del debate sobre posmodernidad. nes reales que interesan, en la configuración de criterios de
En más de una ocasión me ha sorprendido encontrar en consistencia de todo el análisis.
universidades de modesto desarrollo un mercado de folle­ La tercera regla de Método que es insoslayable es el esta­
tos y otras originales modalidades editoriales con nombres blecimiento de la plataforma temo-procedimental que se
tan rimbombantes como Metodología posmodema. La expli­ corresponda con la naturaleza del campo de investigación.
cación más plausible es que hay una gran demanda de este En este punto es importante remarcar que las "técnicas de
tipo de materiales. Los manuales, los "apuntes" de clases, investigación" no son enteramente "neutras", aunque tam­
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las fotocopias de fragmentos (y ahora la disponibilidad de poco pertenecen ontológicamente a algún constructo teóri­
textos en internet) son los soportes naturales para apoyar co pa1ticular. Cualquier procedimiento técnico para lidiar
los estudios universitarios. Es fácil entonces que prosperen con el relevamiento de los procesos reales puede ser útil, a
estos pequeños negocios que se legitiman con la imagen condición de que sintonice con el tipo de problemas que se
de prestación de un servicio (por cierto, muy cerca de otra investigue, con las preguntas que inducen las búsquedas
práctica muy extendida que es la de la producción de Tesis del investigador, con los protocolos epistémicos de base.
según la demanda del cliente). No existe tal "metodología transdisciplinaria", pero desde
Hay pues un clima que resulta propiciador de unos proce­ el paradigma transcornplejo se plantean diversas exigencias
deres que riñen abiertamente con la calidad intelectual del de Método, así como protocolos metodológicos, que no son
trabajo académico, con una cierta eticidad del conocimiento cualesquiera, es decir, que no se pueden dar por "univer­
y, sobremanera, con la trascendencia que debe estar en la salmente válidos" y por tanto de aplicación indiferenciada.
base de todo proceso de producción de conocimientos. A las
dificultades reales que tiene hoy ia circulación de libros en
el mundo, se suma esta atmósfera de mediocridad y facilis­ ¿Qué es una perspectiva transdisciplinaria?
mo que va modelando una cierta subcultura cada vez más
"normalizada". Para mí Dios y Diablo son lo mismo.

En esa atmósfera es relativamente fácil que se popularice Edgar Morin, Man chemin, p, 331

la figura de una "metodología transdisciplinaria". Con un


inteligente acopio de citas de Edgar Morin y algunos luga­ En una visión algo rápida podria decirse que todo trabajo

res comunes que ya están en la jerga, es viable armar al­ intelectual que se haga fuera del canon disciplinario pue­

gún compendio que satisfaga la ansiedad de estudiantes y de ser llamado transdisciplina. No obstante, se requiere un

docentes urgidos de "aplicaciones". El balance neto de esta paso más para densificar un punto de vista que es sólo una

operación es una estafa. Tai vez no esté hecha desde el ori­ postura abstracta, una declaración de principio. En la pers­

gen con una intención de engañar, pero la evidencia indica pectiva epistemológica en la que se desenvuelve este texto

que lo que se vende como "metodología transdisciplinaria" es muy importante remarcar que no es posible hacerse de

es un salpicado menú de trivialidades. una orientación transdisciplinaria en el seno mismo de las

Lo anterior deja planteado un problema verdadero: los pro­ lógicas disciplinarias. No es posible dotarse de una cuali­

blemas metodológicos existen, los consigue todo investiga­ dad radicalmente diferenciada sin una ruptura profunda

dor que se proponga cualquier trabajo de producción de co­ con la racionalidad del cientificismo. El discurso discipli­

nocimientos. El modo como los manuales de metodología nario no cae del cielo. Es un efecto directo del funciona­

encaran estos problemas es una calamidad. En verdad son miento global de la episteme Moderna, que a su vez está en

catálogos de falacias montados en suposiciones universa­ complicidad con toda una constelación de categorías que

les que no resisten ningún test crítico. La presunción más cumplen la misma función: Razón, Sujeto, Ciencia, Pro­

socorrida es que "el método científico" tiene una validez greso, Historia, etc.

universal y que sus protocolos procedimentales serán adap­ Esa "ruptura epistemológica" (a lo Bachelard) no consiste

tados a los ambientes de las diferentes disciplinas. De ese simplemente en una crítica a los "defectos" o los "excesos"

modo, se combinan los contenidos sustantivos de teorías de la tecno-ciencia. Tampoco se trata de "bajar" el discurso

sociales de contenido ideológico con procedimientos meto­ científico a las masas o de "subir" los saberes populares

dológicos ad hoc. al pedestal de la madre ciencia. Todas esas operaciones


RIGOBERTO LANZ

están trucadas. El asunto es infinitamente más sencillo y cansa buena parte de la cultura reproductora de la sociedad
contundentE': impugnar radicalmente el discurso discipli­ imperante. Sin el desmontaje de ese triedro está asegurada
nario y tomar distancia. Desde allí se reconfigura una nueva la continuidad de la racionalidad instmmental que está en
visión del conocimiento que irá densificándose en la medi­ la base de las relaciones de dominación. Sin la construcción
da en que avanza el trabajo epistemológico de construcción de un triedro alternativo, no hay manera de sostener los
de nociones, conceptos y categorías; en la medida en que cambios en lo político.
se desarrollan respuestas metodológicas cónsonas con las
propias exigencias de esta nueva racionalidad; en la medida
en que se diseñan estrategias cognitivas consistentes con los ¿Cuáles son los nexos con la
presupuestos paradigmáticos que han sido procíamados en posmodernidad?
un mismo punto de partida.
Una perspectiva transdisciplinaria es justamente el lugar Hay una forma de sabiduría que consiste en eliminar
de convergencia de una amplia labor de reconfiguración la pasión, los deseos, para conducir la vida según la
epistemológica, de densificación teórica en aquellos campos razón. ¿Pero una vida totalmente racional es sabia?
18
donde se despliega la acción cognoscitiva, de una redefini­ Edgar Morin. Mon chemin, p. 315
ción ético-política que dota de sentido la propia producción
de conocimiento. Los procesos reales no son transparentes. Un recodo oscuro en los principales aportes del pensa­
Conocer sus entrañas y misterios no es una pura acumula­ miento complejo y transdisciplinario en su largo recorrido
ción de evidencias empíricas. El conocimiento de los proce­ es la debilidad de los análisis sobre el fenómeno posmo­
sos reales no emerge por una pulsión neutra y universal de derno. Una investigación de la envergadura de la que ha
"saber la verdad". E sta ingenuidad epistemológica ha cos­ hecho Michel Maffesoli o Gianni Vattimo, por ejemplo, no
tado muy caro históricamente para un pensamiento crítico se encuentra en los autores transdisciplinarios más consa­
que recayó, una y otra vez, en las trampas del positivismo. grados. Incluso un examen explícitamente cuestionador
La "verdad" es un espacio transaccional regido por relacio­ del proyecto Moderno como el que hace Alain Touraine
nes de poder. No hay ninguna "verdad" que pretenda una sin ser posmoderno, por ejemplo, tampoco está a la vista!
existencia heurística provista tautológicamente por su con­ Hay una ausencia notable de análisis sobre el fenómeno
dición de "verdad". invasivo de la cultura posmoderna y, por tanto, una gran
Una perspectiva transdisciplinaria es una estrategia cogni­ distancia de hecho con la sensibilidad posmoderna, con las
tiva que pone en movimiento sus propios pivotes teóricos teorizaciones posmodernas, con la agenda posmoderna.J
(según el campo de que se trate), sus propias exigencias de Desde luego, no hay una determinación lineal entre estas
Método, su plataforma tecno-instmmental y sus criterios de entidades o procesos. Sabemos que en la realidad los auto­
consistencia. Forma parte de la caja de herramientas con la res navegan -no con pocas ambigüedades- en las aguas
que se desenvuelve el investigador posmoderno. de la complejidad, de la transdisciplina y de la posmoderni­
Una perspectiva transdisciplinaria tiene una directa inci­ dad con una liviandad de criterios muy notoria.
dencia en el terreno de la formación. Precisamente en este Según mi punto de vista, el análisis del fenómeno de la
ámbito la lógica disciplinaria se ha instalado desde hace posmodernidad en el mundo actual es un asunto previo a
siglos consolidando su paisaje de disciplinas ("objetos" y toda consideración particular sobre cualquier tema. Esto lo
"métodos") en una organización escolar que no es inocen­ afirmo con énfasis, pero extraigamos todas sus implicacio­
te. Todo el sistema educativo está diseñado con arreglo al nes. Esta prelación de Método y de sentido impregna todo
discurso disciplinario del cientificismo (desde los estudios lo que viene después. El tránsito epocal en el que nos ha­
preescolares hasta los estudios post-doctorales). El desmon­ llamos es el sustrato cultural más potente para entender la
taje de este viejo paradigma es una condición básica para crisis generalizada del proyecto Moderno que encontramos
transitar la vía de una perspectiva transdisciplinaria. en todos los terrenos. El eclipse de la "Razón" Moderna
En el mismo sentido, una óptica transdisciplinaria tiene está en la base de la deriva de todas sus cristalizaciones,
una repercusión inmediata en la gestión del conocimiento, sobremanera, la racionalidad tecno-científica. El colapso de
en las políticas públicas de ciencia y tecnología. De nuevo los "grandes relatos" de la Modernidad que aportaron los
aquí es preciso desmontar todo un sistema de prácticas, criterios para escoger entre "bueno" y "malo", entre "bello"
discursos y aparatos que están estmcturados según el viejo y " feo", entre "verdad" y " falsedad" no hace sino agravarse
paradigma de la "ciencia normal" (T. Khun).
2 Bastaría revisar los aportes de A. Tourainc en sus libros C!ítica {le Mo­
Lo que está planteado es un cambio cualitativo en el terreno
dernidad, Un nuevo paradigma y Pensar de otro modo para constatar lo que
de los modos de producción de conocimiento, en el terreno
dedrnos.
de la formación y en el terreno de la gestión del conoci­ 3 En d libro Ilomenc¡je e¡ Edgar Morin editado por la UNESCO en el afio
miento. Se trata de un triedro fundamental en el que des- 2.00), he anJlizado este asunto (Véase "La complejidad según Morin").
RET. Revista de Estudios Transdise�plinanos Vol. 2. N"' 1. Caracas, enero-abril 2010

con el tiempo. Lo que se nombra con el delicado término ¿Una óptica transdisciplinaria para otro modo
de "crisis de paradigma'' es en verdad una catastrófica re­ de pensar?
configuración de la cultura toda que está conduciendo a la
emergencia de nuevas racionalidades, de nuevas prácticas Resistir a la crueldad de! mundo y a !a barbarie hu­
y discursos, de otra episteme (pensar de otro modo, como lo mana.
plantean Alain Touraine o Edgar Morin ). Edgar Morin. Mon chemin, p. 361

Es la época posmodema el máximo contexto en el que co­


bran sentido pleno la emergencia del pensamiento com­ Hemos referido con anterioridad la obra de Alain Touraine
plejo y la mirada transdisciplinaria. La metáfora de un que resulta emblemática para este propósito: pensar de otra
pensamiento posmodemo antecede a la idea de paradigma de manera. No hace falta inscribirse fervientemente en la onda
complejidad y paradigma transdisciplinario. Lo que está en de un paradigma posmo-transcomplejo para converger en un
curso es la progresiva reconfiguración de una nueva plata­ asunto tan decisivo como es el de la conciencia de que hace
forma cognitiva (otro modo de pensar) que es ella misma falta con urgencia hacerse de otro modo de pensar (que es,
posmodema. En un doble sentido: en tanto imbricación por cierto, el leitmotiv de toda la obra moriniana a quien
. 19
con los contenidos culturales emergentes de esta época, por de oemos el surgimiento y el auge de una versión muy avan­
un lado; en tanto postulación explícita de una mirada del zada del pensamiento complejo y transdisciplinario).
mundo y del conocimiento que se asumen abiertamente Las advertencias contra el derrape metodologista de un pa­
como posmodemas, por el otro. radigma posmo-transcomplejo atienden a desviaciones que
Lo que sostengo -en nombre de un principio de consis­ acontecen en el ámbito discreto de la investigación aca­
tencia que es el mío- es que la articulación de los plan­ démica. Mientras que la apelación a la búsqueda de "una
teamientos actuales sobre transdisciplina y complejidad ad­ cabeza bien puesta" (a lo Morin) se proyecta sobre un ho­
quieren otra tonalidad (un poderoso valor agregado) si se rizonte civilizacional. Otro modo de pensar convoca -por
les piensa en clave posmodema. Sabiendo que la agenda su magnitud y envergadura- a un amplísimo movimien­
posmodema es también terreno movedizo, que allí no hay to intelectual pensado en clave de "política de civilización"
consensos fáciles, que priva una gran matización de un au­ (Morin). Allí los asuntos cambian de registro. Las pregun­
tor a otro. Ello hace más exigente la interpretación que quie­ tas son otras. Los interlocutores tienen que estar equipados
re ocuparse de las propuestas transcomplejas.4 Ello pone en con cajas de herramientas de alta performatividad. Esa es la
perspectiva histórica la significación de las rupturas episte­ agenda donde se pasa la prueba decisiva de alguna aporta­
mológicas (que son también mutaciones civilizacionales). ción trascendente. Los comentarios al pie y el esfuerzo de
Así comprende cabalmente la magnitud de la crisis de la difi.tsión de lo que está haciéndose tienen un enorme valor
civilización Moderna y la envergadura de todo �o que emer­ a la hora de socializar agendas intrincadas, de una elevada
ge en este tránsito epocal que es la posmodemidad: en el complejidad. Pero admitamos que el desafío verdadero es
terreno de las nuevas configuraciones intersubjetivas, en conectar con las comunidades intelectuales que están mar­
el campo de lo estético-cultural, en la "reconfiguración de lo cando la pauta en este terreno. Eso no ocurre por puro afán
político" (Michel Maffesoli), en la eclosión de otro modo de de protagonismo o por una buena gestión publicitaria. La
pensar, en la ecologización de todos los problemas de la hu­ primera regla de oro es una férrea voluntad de participación
manidad, en la explosión del género como nuevo mapeo de que no se rinde ante los enormes obstáculos. La segunda
los actores que entran en escena. regla de oro es una pasión intelectual desenfrenada que se
traduce en una sólida formación intelectuaL La tercera regla
de oro es el arte de conectarse, de estar allí, de suscitar en­
cuentros, de prodigar sabiduría. No digo que el asunto sea
fáciL N o digo que tales reglas de oro estén a disposición en
cualquier esquina. Digo, sí, que sin algo que se le parezca
estaremos condenados a repetir lo que otros hacen.
Otro rnodo de pensar (pensar de otra manera según el libro de
Alain Touraine) está suponiendo un trabajo concertado en
varias direcciones: sea en el terreno de los grandes desafíos
epistemológicos; sea en el campo de la caracterización de la
crisis de los grandes metanelatos de la Modernidad; sea en
4 Fn el año 2000 propusimos la utilizadón del concepto Tmnswmplejidiul
el ámbito de los procesos reales donde la comprensión del
en el ámbito dei análisis organizacjonal. Hoy constatamos positivamente
acontecimiento clama por nuevas cajas de henamientas. En
una generalización de esla terminología en olros ámbitos. Faltaría agre­
gar que el sentido cabal de esta expresión de Tmnswmplejidad es siempre todos esos frentes hay un trasfondo común que es precisa­
posmodema. mente la implosión del modelo cognitivo de la Modernidad,
RIGOBERTO LANZ

el resquebrajamiento de una episteme que fue hegemónica reconfirmar el sentido que tiene la elaboración de este tipo
por muchos siglos, el colapso del discurso cientificista quE' de termin ología (Las palabras no son neutras). Una perspPc­
se erigió como paradigma dominante en todo este trayecto. tiva posmo-transcompleja es la síntesis de un repertorio de
La postulación de un nuevo modo de pensar no es la preten­ dispositivos epistemológicos que están marcados de ante­
sión arrogante de un grupo de intelectuales obsesionados mano, es decir, que forman parte de un modo sustancial de
por un afán de originalidad. Eso sería francamente ridículo. determinadas estrategias cognoscitivas. Tomarlo o dejarlo
Tal orientación nace de la constatación de una crisis civiliza­ no es un acto axio�ógicamente "neutro". De allí el énfasis
cional en el seno del proyecto ilustrado y de la inviabilidad puesto en la necesidad de hacerse cargo de los presupuestos
de sus repertorios epistemológicos para dar cuenta de la que están detrás de las propuestas más sencillas y visibles.
complejidad de los nuevos tiempos. Para esos efectos, una Hay que celebrar el interés creciente de muchísima gente
óptica transdisciplinaria resulta un punto de apoyo decisivo. que se aproxima a esta agenda en una búsqueda honesta de
respuestas a problemas que no encuentran solución en los
modelos tradicionales. Pero también es menester alertar
Breve epílogo: la transcomplejidad contra la piratería intelectual que se encubre tras los vacíos
20
(posmoderna) que la crisis va dejando.

¿Qué podía hacer con la incapacidad arrogante de los


aduaneros de las disciplinas? Referencias bibliográficas
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de los procesos reales, por un lado; la emergencia de una maine, Paris: Éditions de l'Aube.
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de la implosión de la lógica cientificista de la Modernidad; Echeverría, J . (2ooo ) . Metatemas (W 43, 2a ed.). Barcelona:
la asunción del tránsito epocal posmodemo como gran marco Tusquets.
de significación para las nuevas prácticas y discursos que
eciosionan. Desde luego no se trata de una "suma de factores" Echeverría, ) . (2002) . Ciencia y valores. Barcelona: Destino.
sino de una articulación dialéctica, es decir, un entramado de
relaciones que se mueven ambivalentemente, sin causalismos. Echeverría, J . (2003). La revolución tecnocientífica. Madrid:
La categoría de transcomplejidad (posmoderna) no es un Fondo de Cultura Económica.
adminículo puramente técnico que el investigador puede
transportar de un lado a otro sin pagar ciertos peajes teóri­ Fernández, A. (2oo6) . Problemas epistemológicos de la cien­
cos. Ello quiere decir que el uso nominalista de esta tenni­ cia: crítica de la razón metódica. Cumaná, Venezuela.
nología puede carecer completamente de sentido si no está
articulada a la matriz epistémica que le da sustento. Hay Morin, E. (2ooo) . L 'intelligence de la complexité, París: Édi­
aquí un agudo problema de recepción que no puede ser tions l'Hannattan.
afrontado con evasivas. La crisis de paradigmas no autoriza
una utilización puramente pragmática de nociones, concep­ Morin, E. (2ooo). Quel avenir dans l'espece humaine?. En
tos y categorías que son elaboradas j ustamente al interior Jérome, B. (Ed.), Les clés de XXI' siecle. París: Seuil, Edition
de determinadas coordenadas epistemológicas (y no otras), Unesco.
en atención a específicos protocolos de Método (y no otros),
en consonancia con la definición de campos de problemas Morin, E. (2007). Vers l 'a blme. Paris: L ' Herne.
(unos y no otros) que prefiguran concepciones bien estable­
cidas (unas y no otras). Morin, E. & Kareh Tager, D. (2oo8). Mon chemin: entretiens
Tales precauciones ayudan a despejar malentendidos. Per­ avec Djénane Kareh Tager. París: Fayard.
miten fijar con nitidez los contenidos de las posiciones teó­
ricas en disputa. Posibilita la comprensión de los derroteros Nicolescu, B. (1996). Une Nouve!le Vision du Monde: La
de las diferentes tendencias epistemológicas en el paisaje Transdisciplinarité. La Transdisciplinarité, manifeste. M ona­
intelectual contemporáneo. ca: Éditions du Rocher.
Por nuestra parte, vistos los distintos caminos que van de­
lineándose en las discusiones trascendentes, E'S importante
RET. Re\lista de Estud1os Transdise�plinanos Vol. 2. N"' 1. Caracas, enero-abril 2010

Pemz, M. (2002) . Los científicos, la ciencia y !a humanidad.


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Correspondencia:
Rigoberto Lanz
rlanz @ cipost.org.ve