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HISTORIA DEL CRISTIANISMO

ANALISIS DEL LIBRO “HECHOS DE LOS APÓSTOLES”

SOFIA AGUDELO OROZCO


TATIANA BEDOYA DIAZ
MARIA PAULA JARAMILLO NIÑO
CLAUDIA JIMENA OROZCO SALCEDO
NATALIA QUIJANO RADA

Profesor: DIÁCONO JONNY MOSQUERA

IGLESIA CRISTIANA INTEGRAL CASA SOBRE LA ROCA


INSTITUTO BÍBLICO - IBLI - 2 SEMESTRE
Cali, Septiembre 18 de 2018

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TABLA DE CONTENIDO

Página
INTRODUCCIÓN

1. ANÁLISIS DEL CONTEXTO HISTÓRICO Y 4


GEOGRÁFICO EN EL INICIO DEL CRISTIANISMO

1.1. Contexto histórico comparado con la historia 4


secular de los primeros siglos.

1.2. Contexto geográfico y acontecimientos clave 19


ocurridos en el desarrollo de las misiones.

1.2.1. El antiguo Israel – lugar donde se 19


desarrollaron las misiones locales

1.2.2. Las misiones extranjeras - 37


acontecimientos que suceden en
territorios por fuera de Israel

2. PRINCIPALES PERSONAJES DE LA HISTORIA DEL 53


CRISTIANISMO EN LA IGLESIA PRIMITIVA

3. CONCLUSIÓN: IMPORTANCIA DE CONOCER 56


NUESTRA HISTORIA COMO HIJOS DE DIOS

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HECHOS DE LOS APÓSTOLES

INTRODUCCIÓN

Se nos ha encomendado la tarea de analizar el libro Hechos de los


apóstoles, con el fin de conocer el contenido, sus principales
personajes, los acontecimientos que ocurrieron en este período, y
después comparar con el contexto histórico y geográfico de aquel
tiempo. A continuación, exponemos nuestras apreciaciones, análisis y
conclusiones, sobre el mencionado libro.

Hechos de los apóstoles es el quinto libro del Nuevo Testamento, y tal


como indican los estudios del mismo, fue escrito por Lucas, como
continuación del libro “Evangelio de Lucas”. Según el análisis realizado
en la Biblia de referencia Thompson, versión Reina Valera 1960, el
tema principal es el origen y crecimiento de la iglesia primitiva, desde la
ascensión de Cristo hasta el encarcelamiento de Pablo en Roma y el
inicio de su ministerio; podemos agregar, que otro tema primordial para
nuestro conocimiento, es el comienzo formal de la presencia y el poder
del Espíritu Santo, pues al partir, Cristo anunció una gran campaña de
misiones por todo el mundo, a cargo de personas que actuarían bajo el
poder del Espíritu.

Por otra parte, el libro transmite muchos conocimientos sobre la vida de


los apóstoles y las primeras comunidades cristianas en los años
siguientes a la muerte de Jesús, y se puede observar claramente,
como la persecución religiosa emprendida por Judíos y Romanos a la
Iglesia Primitiva, motivó su expansión y la propagación del evangelio
de Cristo.
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ANÁLISIS DEL CONTEXTO HISTÓRICO Y GEOGRÁFICO EN EL
INICIO DEL CRISTIANISMO

1.1. Contexto histórico comparado con la historia secular de los


primeros siglos.

El libro se desarrolla en dos etapas principales y de manera posterior a


la ascensión de Jesús y a la venida del Espíritu Santo, cuando el Señor
les confía a sus discípulos, la misión de emprender la gran comisión,
bajo la unción y el poder del Espíritu Santo. La primera etapa describe
las Misiones Locales emprendidas en la región de Galilea, Judea,
Samaria y Perea, y la segunda, las Misiones Extranjeras, que se
extendieron principalmente por Europa, Asia y África.

La narración se ubica en el “período apostólico” o edad apostólica de la


historia del cristianismo, considerado como el período de los Doce
Apóstoles, entre el año 30 d.C. hasta la muerte del último de los
apóstoles, que se cree fue la de Juan, en Anatolia hacia el año 100
d.C.

Imagen que evoca reunión de los apóstoles del primer siglo

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El lugar donde inician los hechos de los apóstoles fue la antigua
Palestina, que en tiempos de Jesús pertenecía al Imperio Romano, y
según los datos contenidos en Lucas 3:1, el César -Emperador
Romano- era Tiberio, mientras tanto, Poncio Pilato era el gobernador
de Judea, Herodes era tetrarca en Galilea, su hermano Felipe en Iturea
y Traconite y Lisanias en Abilene; el sumo sacerdocio lo ejercían Anás
y Caifás.

Para estos tiempos, el imperio tenía sus gobernantes llamados


Césares, y comienzan con la dinastía Julio-Claudia, llamada así por ser
descendientes de Julio César y de las familias de la antigua Roma que
conformaban la gens1 Claudia. Hace referencia a los cinco primeros
emperadores romanos: Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón que
gobernaron el Imperio romano del 27 a.C. al 68 d.C., cuando el último
de la línea sucesoria, Nerón, se suicidó.

Posteriormente, tras el suicidio de Nerón siguió un breve periodo de


guerra civil que duró aproximadamente un año, en el 69 d.C., Roma
tuvo cuatro emperadores distintos. Entre junio del 68 y diciembre del
69, nombraron y cayeron los emperadores Galba, Otón y Vitelio, hasta
la definitiva ascensión al poder de Vespasiano, quien logró estabilizar
el Imperio e instalar una nueva línea hereditaria, la dinastía Flavia,
pertenecientes a la gens romana de los Flavii.

La dinastía Flavia dominó durante 27 años, entre el 69 y 96 d.C. y los


emperadores fueron Vespasiano, Tito y Domiciano. Continuaron Nerva
y Trajano de la dinastía Antonina pertenecientes a la gens Aurelia,
1
La gens era una agrupación civil o sistema social de la Antigua Roma. Cada gens comprendía a
varias familias que se identificaban a través del cognomende los individuos, por lo que sus
integrantes eran agnados o gentiles entre sí y estaban dirigidos por varios pater familias.

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desde el 96 hasta el 117 d.C., no obstante la dinastía dominó hasta el
192 d.C. y es vista por muchos historiadores, como la época más feliz
de la humanidad. En adelante, continuaron varias dinastías dominando
el Imperio Romano, hasta la caída del imperio de occidente en el año
476 y del de oriente en 1453, con la caída de Constantinopla ante el
imperio Otomano.

Imágenes de algunos Césares

Aunque el Evangelio es un mensaje eminentemente espiritual, es


posible ubicarlo dentro de la historia del hombre y analizar el contexto
político y geográfico de esos días. De esta manera, es posible
comprenderlo, si situamos a Jesús en el contexto de su época, tal
como lo hace Lucas 3,1-2.

La época en que transcurre la vida de Jesús, la aparición de los


primeros cristianos, de la iglesia primitiva y la expansión del evangelio,
es la más crítica y dramática del pueblo judío, coincidiendo con el final
de la república romana y la instauración del imperio romano, el cual
tendría gran influencia sobre los hechos ocurridos alrededor de los
apóstoles.

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Los judíos se sometieron militarmente, pero les costaba trabajo
aceptar la dominación romana y el pago del impuesto, dando origen a
una fuerte resistencia, que terminó en la guerra de rebelión,
ocasionando el desastre final de la nación en el año 70 d.C.

Antes del nacimiento de Jesús, Herodes gobernó brutalmente, desde el


37 a. C. hasta principios de la era de Cristo, obtuvo el título de rey por
parte de Roma, y su reinado se caracterizó por el odio y la humillación
hacia el pueblo judío, los altos impuestos, y el crimen como quedó
consignado en Mateo 2:13-19, donde se puede observar su intención
de asesinar al Mesías. Bajo su mandato y siendo emperador Augusto,
nace Jesús en Belén.

Antes de morir, Herodes reparte su extenso reino entre sus hijos


Arquelao, Antipas y Filipo. Arquelao. El mayor, hereda Judea, Samaría
e Idumea, es decir, la zona sur. Pero siendo tan cruel como su padre,
Roma lo destituye en el año 6 y pone en su lugar a un procurador
romano, dependiente del legado de Siria. Destituido Arquelao, Judea
es declarada provincia procuratorial, con Cesarea del Mar como
capital.

Para estos tiempos, entre los años 26 y 36, en tiempos de Jesús,


Poncio Pilato era procurador, descrito por los historiadores como “cruel
por naturaleza”, porque la dureza de su corazón no se detenía ante
nada. Arrogante y soberbio, odiado por los judíos, y tal como consta en
Lucas 13:1, mató galileos cerca del templo cuando ofrecían sacrificios.

Hacia el año 28, estando el emperador Tiberio en el 15 año de su


reinado, se inicia el ministerio de Juan el Bautista, según está en Lucas
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3:1. Pasado algún tiempo, Jesús ingresa en la vida pública, y más
adelante Juan es decapitado y Jesús es crucificado “bajo el poder de
Poncio Pilato”, quien fue destituido por Tiberio al pasar de algunos
años.

La región de Judea, era la más extensa, despoblada y pobre, aunque


aquí estaba ubicada la capital Jerusalén, que para los Judíos tenía una
gran importancia religiosa, por tener el único templo judío, al que todos
debían peregrinar, además de ser muy importante políticamente, por
ser la sede del Sanedrín que era la institución más importante de la
sociedad judía, conformado por setenta y un miembros, se reunían
sentados alrededor del Sumo Sacerdote, dos escribas que tomaban
nota de las reuniones, ejercían justicia según las leyes judías y tenían
poder de juzgar, castigar y encarcelar, aunque solamente los romanos
podían imponer la pena de muerte.

Imagen del templo del primer siglo

En la región de Samaria vivían los samaritanos, eran seguidores de la


Ley, sólo reconocían el Pentateuco, y no reconocían a Jerusalén como
centro religioso, tenían su templo en el monte Garizín en Siquén.
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El segundo hijo, Herodes Antipas gobernó como tetrarca en la zona
norte, Galilea y Perea. Construye su capital, Tiberíades, a orillas del
lago de Genesaret. Se casa en segundas nupcias con Herodías, nieta
de Herodes el Grande y mujer de su hermano Filipo. Juan el Bautista
protesta por este adulterio y paga con la cárcel y con la vida su
correcta actitud. Este Herodes es el mismo a quien Jesús calificó de
«zorro» en Lucas 13:31-32, y a quien ni siquiera le dirigió la palabra
cuando lo llevaron ante su jurisdicción para el juicio que le realizaron,
tal como lo relata Lucas 23:7-12. Antipas fue depuesto y deportado en
el 39.

Y Galilea fue la región donde vivió Jesús hasta antes de iniciar su vida
pública, varios de los discípulos eran de allí, y por haberse mezclado
con no judíos de religión, éstos los denominaban de manera despectiva
“Galilea de los gentiles”.

Por su parte, la región de Perea no aparece citada específicamente en


el Nuevo Testamento, sin embargo sí se refiere varias veces a la tierra
“del otro lado del Jordán”, lugar donde se encuentra ubicada. Su
población era mitad gentil y mitad judía, porque en general los judíos
habían sido desalojados de estas regiones durante los tiempos de
Judas Macabeo. Los judíos que vivían en Perea consideraban que
poseían igualdad de posición con Judea y Galilea, por sus límites a
través del Jordán.

El último de los hijos, Filipo, gobernó el noreste, o sea, Auranítide,


Gaulanítide y Traconítide, zona de mayoría pagana, por lo que se
mezcló muy poco en las cuestiones judías. Es el único que ejerce su
mandato hasta su muerte natural en el año 34.
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Por otra parte, aun bajo la jurisdicción romana, los judíos tenían su
organización interna, sus autoridades religiosas y sus partidos políticos.
Espiritualmente, el pueblo era conducido por los sacerdotes, quienes a
su vez estaban dirigidos por el sumo sacerdote que tenía importantes
vínculos con la política Romana.

Imagen de los Sumos Sacerdotes de la época

Según los relatos Bíblicos, hubo dos sumos sacerdotes en la época de


la vida de Jesús, Anás entre el año 6 y 15 y Caifás entre el 18 y el 36.
El sumo sacerdote era respaldado por el Consejo del Sanedrín,
quienes tuvieron gran trascendencia en el juicio y condena del señor
Jesucristo.

Políticamente, los judíos se agrupaban en cuatro partidos que tenían


distintas relaciones con Roma. Los fariseos, conservadores,
conformaban el partido más numeroso y popular, tenían una
mentalidad religioso-política, eran instruidos y “devotos” cumplidores de
la ley y las normas culturales, que muchas veces ocultaban una
profunda hipocresía, severamente juzgada por Jesús, lo que hizo que
se ganara su oposición. Eran nacionalistas, partidarios de la total

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independencia judía y enemigos declarados de los romanos, del tributo
al César y a los reyes de la dinastía herodiana.

Los saduceos, liberales, era el partido de los sacerdotes y seglares


aristocráticos y terratenientes, eran dueños del poder, partidarios del
pacto conciliatorio con los romanos, para evitar la insurrección y el
desastre nacional, tal como lo narra Juan 11:47-50, objetivo que
lograron hasta el año 66 en que fueron desbordados por la revuelta.
Tras la destrucción de Jerusalén su influencia en el pueblo desapareció
definitivamente. En el aspecto religioso también eran liberales y
aceptaban solamente el Pentateuco.

Los herodianos, conformados por la monarquía de Idumea, eran un


grupo minoritario, amigos y partidarios de los reyes de la línea de
Herodes, y opuestos a toda sublevación contra Roma.

Los zelotes, el movimiento de resistencia armada, estaba conformado


por patriotas ardientes y nacionalistas, que luchaban contra los
romanos y actuaban en la clandestinidad en forma de guerrillas.
Después de varios levantamientos fallidos, desataron la guerra abierta
a Roma en el año 66, logrando al principio importantes triunfos y
apoderándose de Jerusalén.

Por su parte, Vespasiano y, luego su hijo Tito reconquistan toda


Palestina, y después de un sitio de varios meses, Jerusalén cae y el
templo es incendiado. Después de estos acontecimientos, la ciudad fue
reconstruida y destruida numerosas veces, se levantaron templos
paganos, y se prohibió la entrada de judíos a la ciudad.

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Este contexto nos permite conocer la delicada situación que vivió Jesús
en un panorama político tan complejo y propenso a la guerra. Desde un
comienzo el cristianismo, se ha visto bajo el signo de la confusión entre
la liberación político-religiosa y la liberación interior, esta última
propiciada por Cristo, que no se inmiscuye en las opciones políticas de
sus seguidores y separa claramente ambos terrenos.

Imagen de la guerra

De igual forma, se conocen tres grupos relacionados con la


organización social de la época. Los esenios que eran unos monjes
judíos en desacuerdo con los fariseos y saduceos y vivían en
comunidad esperando la venida del Mesías. Los manuscritos
descubiertos en 1941 revelan similitud entre sus ideas y el
pensamiento de Juan el Bautista y del mismo Jesús.

Los samaritanos, habitaban en el centro de Palestina eran una


mezcla de judíos y paganos que practicaban una religión sincretista,
también ellos esperaban un Mesías, y aunque Judíos y Samaritanos se

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odiaban, no fue obstáculo para que Jesús y la Iglesia primitiva los
evangelizara.

Los gentiles, no eran judíos de origen, eran idólatras y por lo tanto


eran despreciados, considerados sin acceso alguno a la salvación. Sin
embargo, Hechos de los Apóstoles, reseña las alternativas del
cristianismo en su apertura hacia estas categorías de pueblos no
judíos, dando un paso adelante en la visión cerrada del judaísmo y de
algunos cristianos, particularmente de Jerusalén, llevándolo a recibir la
salvación por la gracia de nuestro Señor Jesús.

De esta forma, es posible visibilizar cómo transcurría la historia, la


política y otros acontecimientos, mientras los apóstoles inician la gran
comisión desde la capital, hacia las regiones de Israel, bajo el poder
del Imperio Romano. Sin dudas es una época de gran importancia para
los cristianos, porque en ella vivieron los apóstoles directos de
Jesucristo, encontrando como pruebas y fuentes primarias de estas
afirmaciones, las cartas escritas por Pablo y el libro que nos ocupa en
el presente análisis, Hechos de los Apóstoles.

De igual forma, el mundo extranjero también tenía su organización


religiosa, política y económica. Vale la pena resaltar, que nada de esto
fue un impedimento para que los discípulos, bajo la unción y el poder
del Espíritu Santo, emprendieran sus viajes, liderados por el apóstol
Pablo.

El primer lugar de destino de Pablo fue Siria, que en tiempos de Jesús,


era una provincia romana desde el 64 a.C. hasta 636, en este periodo,
la gran ciudad de Antioquía fue llamada la “Atenas del este”, era una
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de las más grandes ciudades del mundo antiguo, un importante centro
de industria y comercio, y era la capital del imperio Sirio.

Y fue precisamente en esta región, en la ruta hacia Damasco, donde


Saulo de Tarso se convirtió a Cristo y emergió como una significante
figura del primer núcleo de la Iglesia cristiana de Antioquía, primera
ciudad no judía que se convirtió al cristianismo.

Pablo en la ruta a Damasco.

Antioquía ocupa un importante lugar en la historia del cristianismo, aquí


Pablo predicó su primer sermón en una sinagoga y donde los
seguidores de Jesús fueron llamados cristianos por primera vez, como
nos lo muestra Hechos de los Apóstoles 11,26. Al expandirse el
Cristianismo, Antioquía fue una de las sedes de los cinco patriarcados
originales, en los que figuraban también Roma, Constantinopla,
Alejandría y Jerusalén.

Otro lugar al que llegaron las misiones extranjeras fue a Grecia, cuya
cultura se extendió por el mundo antiguo en el siglo IV a.C., cuando
Alejandro Magno derrotó al Imperio Persa y se propuso conquistar
nuevos territorios. A fin de unificar su imperio, tanto él como los reyes
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que le sucedieron fomentaron la helenización, es decir, la adopción de
la lengua y la cultura griegas en los territorios conquistados.

Tan intenso fue su efecto que incluso cuando Roma sometió a Grecia,
la cultura griega siguió influyendo en la vida de otros pueblos. Además,
durante los siglos II y I a.C., la aristocracia romana desarrolló una
auténtica pasión por todo lo que tuviera relación con Grecia, como el
arte, la arquitectura, la literatura y la filosofía.

El griego fue la principal lengua en la que predicaron los cristianos y


fue el idioma de la versión de las Escrituras Hebreas con la que
probaban la identidad de Jesús, en el que se redactó por inspiración
divina la mayor parte de las llamadas Escrituras Griegas Cristianas,
que incluso contenían muchos ejemplos y expresiones pensados para
lectores de cultura griega.

Grecia adquirió gran relevancia en la difusión del cristianismo, pues


muchos judíos habían emigrado hacia el lugar, y surgió la necesidad de
traducir las Escrituras Hebreas a una variante del griego hablada por la
mayoría de la gente, en torno al año 280 a.C.

El fruto de su trabajo fue la versión conocida como la Septuaginta,


traducción al que marcó un antes y un después en la historia, porque
puso los tesoros de las Escrituras Hebreas al alcance de la civilización
occidental. Sin ella, la crónica de la relación de Dios con Israel habría
quedado oculta, solo accesible a través de unos cuantos documentos
en una lengua cada vez menos conocida, resultado más difícil realizar
una campaña mundial de evangelización.

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Por el contrario, la Septuaginta griega puso a disposición de personas
de diversas procedencias el trasfondo histórico y los conceptos
necesarios para conocer a Dios. La extraordinaria difusión del idioma
griego lo convirtió, en el vehículo ideal para llevar a todo el mundo las
verdades sagradas.

Los cristianos de origen judío, rechazaban las prácticas religiosas y la


moralidad de la gente de las naciones, al principio a algunos se les hizo
difícil aceptar en la congregación a los gentiles conversos, pero al
comprender que los Dios aceptaba, los apóstoles y ancianos de
Jerusalén aclararon que estos sólo debían obedecer la ley sobre la
sangre, la fornicación y la idolatría, como lo muestra Hechos 15:29,
mandato esencial para quienes procedían de la sociedad
grecorromana, pues en ella se daba rienda suelta a los “apetitos
sexuales vergonzosos” y se permitía la homosexualidad.

Imagen de la aristocracia griega

Otro lugar de destino de las misiones fue el África, y allí el país con el
que más relación tuvo Israel, desde el antiguo testamento fue Egipto.
Sin embargo, los asentamientos no solo en Egipto, sino también en

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Etiopía y Cirene, constituyeron un campo fructífero para la iglesia
primitiva. Simón, el que llevó la cruz, era de Cirene, y se puede inferir
que sus relaciones con Jesús no terminaron allí, porque sus hijos
aparentemente eran muy conocidos en la comunidad cristiana
primitiva, de la manera con los menciona Marcos 15:21.

En Pentecostés estaban presentes judíos, egipcios y cirenaicos como


lo menciona Hechos 2:10, aunque no se tiene certeza sobre la
fundación de las iglesias en Egipto y norte de África, que fueron
algunas de las más destacadas del mundo a fines del siglo II. Hubo
cristianos en África, casi en la época en que los hubo en Europa.

Lucas muestra en el libro de los Hechos, por medios que la iglesia


apostólica nunca anticipó, que antes de que empezara la verdadera
misión a los gentiles, el evangelio llegó al reino de Meroe, capital de
Etiopía como lo narra Hechos 8:26-39, a través de la conversión del
eunuco etíope a través de las palabras de Felipe, cuando éste se
dirigía a su país, de quien se supone, llevó el cristianismo hasta
Etiopía.
Imagen de Felipe evangelizando al etíope

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Esta región también hizo parte del Imperio Romano, desde el año 146
a.C., después de la caída del poder cartaginés se creó la primera
provincia romana en África, llamada África, cerca del noroeste de lo
que hoy es Tunisia, y era gobernada por un pretor, o por un propretor,
algunas ciudades ganaron su libertad por haber tomado posición contra
Cartago.

De esa manera continuó la extensión del imperio Romano, en épocas


de las dinastías de los Julio Claudia, los Flavios, Antoninos y Severos,
mermando en algunos casos, y aportando en otros al desarrollo de la
región. Por ejemplo, en la época de los Flavios, se logró la
estabilización necesaria tras los problemas y las adquisiciones
territoriales. Por otra parte, los Antoninos cosecharon en África lo que
los Flavios habían sembrado, y se observaron situaciones que
permiten hablar de un apogeo africano, en el que África sufrió un
desarrollo urbano sin precedentes, tales como la primera visita
imperial en África realizado por el Emperador Adriano en el año 128.

Y, bajo el poder de los Severos, el imperio jugó un rol mayor en el


desarrollo del África, pues con el acceso al poder de Septimio Severo,
emperador de origen africano, se construyó una mejor política
municipal.

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1.2. Contexto geográfico y acontecimientos clave ocurridos en el
desarrollo de las misiones.

1.2.1. El antiguo Israel – lugar donde se desarrollaron las


misiones locales

Las misiones locales se desarrollan en Palestina y tienen su origen en


Jerusalén, los discípulos fueron informados por Jesús sobre su misión
después de su resurrección, cuando les dice según Hechos 1:8 “Pero,
cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán
mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta
los confines de la tierra”.

El antiguo Israel, también conocido como la Palestina del siglo I, está


ubicado desde el Nuevo Testamento en la región del Jordán (Mateo
3:5) y es diferenciado de la región «al otro lado del Jordán» (Mateo
4:15; Mateo 19:1). Está situado en la ribera izquierda del río, habitada
por no israelitas no judíos y actualmente corresponde al estado de
Jordania.

La región donde nació y vivió Jesús está ubicada en el Oriente Medio y


era llamada como se le conoce aún, Palestina (país de los filisteos), y
desde el año 64 a. C., formaba parte del imperio romano.

Históricamente ha recibido diferentes nombres: Judea, Canaán, Israel,


Tierra Santa, entre otros. Su extensión es de 30 mil km², y limita al
oeste con el mar Mediterráneo y este con el valle del río Jordán. Es de
gran importancia estratégica por ser paso de comunicaciones y
comercio.
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La región es atravesada de norte a sur por un sistema montañoso de
escasa elevación y el río Jordán corre paralelo por la vertiente oriental,
con una longitud de 118 km en línea recta desde su unión con el último
afluente hasta el mar Muerto, pero con un recorrido real de 320 km ya
que desciende en forma zigzagueante, formando con todo esto una
fértil llanura que contrasta con el resto del territorio. Estaba dividida en
cuatro provincias, Galilea, Samaria, Judea y Perea.

Rutas de las misiones locales, según el contenido del libro de Hechos.

Durante el viaje que hizo Jesús, acompañado de los apóstoles, realizó


numerosos discursos, parábolas y milagros y recorrió partes de
Samaria, Perea y las regiones remotas de Judea.

En su sermón en Hechos 10:37-38, dado en la casa de Cornelio, el


centurión, el apóstol Pedro ofrece una visión general del ministerio de

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Jesús, y se refiere a lo que había sucedido «por toda Judea,
comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan» y
que Jesús, a quien «Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder»,
había ido «haciendo bienes y sanando».

Descripción Geográfica de la zona.

Galilea era la más septentrional de las provincias del reino de Israel,


con una zona montañosa, en la que se encontraba Nazaret, y otra
llana, en las inmediaciones del lago de Tiberiades. De Galilea era
originario Jesús y en Nazaret vivió hasta el comienzo de su vida
pública. Allí se encontraban también Caná, Naín, Cafarnaún, Betsaida
y el Monte Tabor, testigos de diversos momentos de la vida de Jesús.
La población rural era predominantemente judía, hablaba arameo, y
vivía en casas de campo, aldeas o pequeñas poblaciones. Los galileos,
por el contacto con otros pueblos estaban más abiertos a otras culturas
y modos de ser, y por eso eran de un espíritu religioso menos
observante y escrupuloso que los judíos de Judea. Posiblemente por
eso los letrados (fariseos y escribas) despreciaban a Jesús y sus
discípulos.

Samaria estaba situada entre Galilea y Judea. En tiempos bíblicos, los


judíos despreciaban a los samaritanos, pues los juzgaban corrompidos
por el paganismo. Esta antigua animadversión surgida de la rivalidad
histórica y cultural entre samaritanos y judíos es importante para
entender con claridad los pasajes evangélicos de la “Parábola del buen
samaritano” y el del encuentro con “la mujer samaritana”, que tuvo
lugar en Nablus (Sicar), cerca del pozo de Jacob, hoy en el interior de

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una iglesia ortodoxa. Sicar es la única ciudad samaritana citada en los
evangelios.

Perea es el nombre dado por los israelitas a la región al este del


Jordán entre el lago Tiberiades y el mar Muerto. Si bien Perea no
aparece citada específicamente en los evangelios canónicos, varios
autores creen que la ruta que siguió Jesús desde Galilea a Jerusalén
pasaba a través de Perea. Por otra parte, San Juan narra en su
evangelio que Jesús regresó a la zona en la que fue bautizado, y dice
que «al otro lado del Jordán muchos creyeron en él».

Judea era la región meridional del reino de Israel; alta y seca,


configurada por montañas que forman un macizo cerrado y
accidentado. El sur y al este hay grandes zonas desérticas. La ciudad
principal de Judea es Jerusalén, es la ciudad santa de los judíos. En
Judea están varios pueblos de importancia en la vida de Jesús. En
primer lugar Belén “la ciudad de David”, a unos 8 km de Jerusalén,
donde tuvo lugar su nacimiento. En Judea tuvo lugar también su
bautismo en el río Jordán.

Rutas Claves del relato de Hechos de los Apóstoles en las


misiones locales

Jerusalén

Jerusalén era la capital del antiguo Israel, la nación especial de Dios en


el Antiguo Testamento. Jerusalén es el punto de partida del relato de
Lucas dado el papel central que había jugado en el reino de Dios a
través de todo el Antiguo Testamento y en el ministerio de Jesús. Más
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aún, Lucas escribió sobre los acontecimientos en Jerusalén en varios
otros lugares de Hechos, mostrando siempre que la obra de los
apóstoles de extender el evangelio a nuevas tierras aún estaba
enraizada en esta ciudad especial.

Lucas reportó el crecimiento del reino a través del evangelio en


Jerusalén en cuatro paquetes narrativos principales: primero,
anticipación y derramamiento del Espíritu en Hechos 1 y 2; segundo,
sermón de Pedro en el templo y la persecución que le siguió en
Hechos 3 y 4; tercero, la historia de Ananías y Safira y la persecución
que le siguió en Hechos 5; y cuarto, la elección de diáconos y la
persecución que le siguió desde Hechos 6:1 hasta el capítulo 8:4.

Por medio de una ilustración, el crecimiento interno aparece en un


número de acontecimientos bien conocidos que ocurrieron en
Jerusalén, como la comisión de los apóstoles en Hechos 1; el
derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés en Hechos 2.

La experiencia de milagros en Jerusalén, especialmente con Pedro, en


Hechos 3, 4 y 5; Al mismo tiempo, también vemos tensiones dentro de
la comunidad cristiana en muchas formas, incluyendo: La cuestión de
quién será el décimo segundo apóstol en Hechos 1; la mentira de
Ananías y Safira sobre el dinero que habían donado en Hechos 5; y la
discriminación en contra de las viudas helenistas en Hechos 6.

Además de esto, el registro de Lucas del testimonio del evangelio en


Jerusalén sigue también el diseño del crecimiento externo y la
oposición. Por ejemplo, en el día de Pentecostés, cerca de 3,000
personas se agregaron a la iglesia en Hechos 2; la membresía de la
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iglesia creció en alrededor de 5,000 cuando Juan y Pedro fueron
encarcelados en Hechos 4; y muchos sacerdotes judíos se agregaron a
la iglesia en Hechos 6. Incluso así, tal como lo comentamos, este
crecimiento externo fue acompañado de una gran oposición del mundo
incrédulo, como: el arresto y azotamiento a Pedro y Juan en Hechos 5;
el martirio de Esteban en Hechos 7; y la dispersión a causa de la
persecución de la iglesia de Jerusalén en Hechos 8.

Era esperable que la tensión interna y la oposición externa


desanimaran a la incipiente iglesia en Jerusalén. Pero bajo el poder del
Espíritu Santo, la realidad fue exactamente lo contrario. El testimonio
del evangelio continuó avanzando con gran fuerza, con un progreso
definitivamente irrefrenable.

Judea y Samaria

La segunda división principal de Hechos se concentra en el testimonio


del evangelio de la iglesia en Judea y en Samaria desde Hechos 8:5
hasta el capítulo 9:31. Las regiones de Judea y Samaria eran más o
menos equivalentes a las regiones del sur y del norte de la tierra
prometida dada a Israel en el Antiguo Testamento. Jesús mismo había
ministrado en estas regiones antes de su ascensión.

El enfoque de Lucas en Judea y Samaria se puede dividir en dos


paquetes principales de historias: el ministerio de Felipe en Hechos
8:5-40 y la conversión de Saulo en Hechos 9:1-31.

Por un lado, estas historias atraen la atención al crecimiento interno de


la iglesia. Por ejemplo, el crecimiento interno continuó en tanto los

24
nuevos creyentes siguieron siendo llenos del Espíritu Santo en Hechos
8; y Saulo fue hecho apóstol después su conversión en Hechos 9.

Sin embargo, y mano a mano con estos acontecimientos, la tensión


también surgió dentro de la iglesia. Por ejemplo, surgieron preguntas
en Hechos 8, porque algunos creyentes no habían recibido aún al
Espíritu Santo; Simón el mago trató de comprar el poder del Espíritu
Santo de los apóstoles en Hechos 8.

Por otro lado, también seguían el diseño de crecimiento externo y la


oposición. Por ejemplo, la iglesia continuó creciendo numéricamente en
Judea y Samaria a través de eventos como: los muchos convertidos a
través del ministerio evangelístico de Felipe en Hechos 8 y la
conversión de Saulo en Hechos 9.

Aun así, este crecimiento no ocurrió sin oposición de los incrédulos; por
ejemplo, Saulo persiguió a los creyentes antes de su conversión en
Hechos 9; y algunos judíos hicieron el intento de asesinar a Saulo
después de su conversión en Hechos 9. Una vez más, la tensión
interna y la oposición externa finalmente fallaron en detener a la iglesia.
En vez de eso, el Espíritu Santo usó estos desafíos para traer más
madurez y crecimiento numérico a la iglesia.

25
Acontecimientos clave del periodo de las misiones locales

Los de preparación para los apóstoles

Cristo les anuncia grandes prodigios

Los apóstoles se reunieron en Jerusalén, y Cristo les mandó que no se


fueran de ahí, que esperaran el derramamiento del Espíritu Santo. Esto
sería el bautismo por el Espíritu Santo, que les daría poder para hacer
milagros e iluminaría santificaría sus almas, confirmando la promesa
divina, y que hoy nos anima para depender de ella, porque la oímos de
Cristo y en Él todas las promesas de Dios son sí y amén.

La ascensión del Señor y su segunda venida

Como creyentes debemos ser de una u otra manera testigos de Cristo


en la tierra, mientras en el cielo Él cuida con perfecta sabiduría, verdad
y amor de sus intereses. Cuando nos quedamos mirando y ocupados
en nimiedades, que el pensar en la segunda venida de Jesús nos
estimule y despierte: cuando nos quedemos mirando y temblando, que
nos consuele y anime.

La venida del Espíritu Santo en Pentecostés

Si deseamos que el Espíritu sea derramado sobre nosotros desde lo


alto, tengamos unanimidad. Pese a las diferencias de sentimientos e
intereses, como las había entre esos discípulos, pongámonos de
acuerdo para amarnos unos a otros, porque donde los hermanos
habitan juntos en unidad, ahí manda el Señor su bendición.
26
Un viento recio llegó con mucha fuerza. Esto era para significar las
influencias y la obra poderosa del Espíritu de Dios en las mentes de los
hombres, y por medio de ellos, en el mundo.

El empoderamiento de los misioneros

Hubo una apariencia de llamas de fuego que iluminó a cada uno según
lo que Juan el Bautista decía de Cristo: Él os bautizará con el Espíritu
Santo y con fuego. Fueron llenos del Espíritu Santo, puestos bajo su
influencia santificadora, y alejados de este mundo y familiarizados con
el otro. Fueron llenos con las consolaciones del Espíritu, se regocijaron
en el amor de Cristo y la esperanza del cielo. Fueron llenos de los
dones del Espíritu Santo, tuvieron poderes milagrosos para el avance
del evangelio y hablaron solamente lo que el Espíritu les decía.

El lugar tembló para que la fe de ellos se estabilizara y no fuera


vacilante. Dios les dio mayor grado de su Espíritu y todos ellos fueron
llenos con el Espíritu Santo más que nunca; por ello no sólo fueron
estimulados, sino capacitados para hablar con denuedo la palabra de
Dios. Cuando hallan que el Señor Dios les ayuda por su Espíritu, saben
que no serán confundidos, Isaías l, 7.

El poder proveniente del Espíritu Santo

Pedro en Pentecostés Hechos

El sermón de Pedro muestra que estaba completamente recuperado de


su caída y cabalmente restaurado al favor divino; porque el que había
negado a Cristo, ahora lo confesaba osadamente. Su relato del
27
derramamiento milagroso del Espíritu Santo estaba concebido para
estimular a sus oyentes a que abrazaran la fe de Cristo y se unieran a
su Iglesia.

Instrucciones sobre el arrepentimiento y bautismo Hechos Pedro


exhorta a los israelitas a arrepentirse de sus pecados y confesar
abiertamente su fe en Jesús como el Mesías, y ser bautizados en su
nombre. Así, pues, profesando su fe en Él, iban a recibir la remisión de
sus pecados, y a participar de los dones y gracias del Espíritu Santo.
Los que se arrepienten de sus pecados y se entregan a Jesucristo,
deben probar su sinceridad apartándose de los que niegan la fe. Por
gracia de Dios tres mil personas aceptaron la invitación del evangelio.

Pedro se dirige al pueblo de Israel Hechos

Los apóstoles referían todo al Señor y se negaban a recibir honra,


salvo como sus instrumentos sin méritos. Esto muestra que Jesús era
uno con el Padre, e igual con Él; mientras los apóstoles sabían que
eran hombres débiles y pecadores, dependientes en todo de Jesús,
cuyo poder era el que curaba. Se enseña la absoluta necesidad del
arrepentimiento debe cargarse solemnemente en la conciencia de
todos los que desean que sus pecados sean borrados.

He aquí un discurso fuerte para advertir a los judíos las consecuencias


temibles de su incredulidad, con las mismas palabras de Moisés, su
profeta preferido. Cristo vino al mundo a traer una bendición consigo y
envió a su Espíritu para que fuera la gran bendición. Cristo vino a
bendecirnos convirtiéndonos de nuestras iniquidades y salvándonos de
nuestros pecados.
28
Nadie espere ser apartado de su pecado a no ser que crea en Cristo el
Hijo de Dios, y lo reciba como sabiduría, justicia, santificación y
redención.

Pedro y Juan proclaman el poder del nombre de Jesucristo ante el


consejo

Los apóstoles predicaron la resurrección de los muertos por medio de


Jesús. Estando lleno del Espíritu Santo, Pedro deseaba que todos
entendieran que el milagro había sido obrado en el nombre y el poder
de Jesús de Nazaret, el Mesías, al que ellos habían crucificado; y esto
confirmaba el testimonio de su resurrección de entre los muertos, lo
cual probaba que era el Mesías. Quienes saben valorar con justicia las
promesas de Cristo, saben despreciar, con justicia, las amenazas del
mundo. Los apóstoles miran preocupados las almas que perecen y
saben que no pueden huir de la ruina eterna sino por Jesucristo; por
tanto, son fieles al advertir y mostrar el camino recto.

Ananías y Safira intentan engañar al Espíritu Santo

Ananías y Safira ambicionaron que se pensara que ellos eran


discípulos eminentes, cuando no eran discípulos verdaderos. El
Espíritu de Dios en Pedro vio el principio de incredulidad que reinaba
en el corazón de Ananías. Cualquiera haya sido la sugerencia de
Satanás, éste no podría haber llenado su corazón con esta maldad si
Ananías no hubiera consentido. La falsedad fue un intento de engañar
al Espíritu de verdad que hablaba y actuaba tan manifiestamente por
medio de los apóstoles. Si pensamos que podemos engañar a Dios,
engañaremos fatalmente nuestra propia alma.
29
Discurso de Esteban ante el Consejo

Esteban fue acusado de blasfemar contra Dios y de apóstata de la


iglesia; en consecuencia, demuestra que es hijo de Abraham y se
valora a sí mismo como tal. Los pasos lentos con que avanzaba hacia
su cumplimiento la promesa hecha a Abraham muestran claramente
que tenía un significado espiritual y que la tierra aludida era la celestial.

Esteban recuerda a los judíos su pequeño comienzo como un freno


para su orgullo por las glorias de esa nación. También les recuerda la
maldad de los patriarcas de sus tribus, al tener envidia de su hermano
José; el mismo espíritu aún obraba en ellos acerca de Cristo y sus
ministros. Ellos persiguieron a Esteban por argumentar en defensa de
Cristo y su evangelio: en su contra levantaron a Moisés y su ley.

Esteban ofreció dos oraciones breves en sus momentos de agonía.


Nuestro Señor Jesús es Dios, al cual tenemos que buscar, y en quien
tenemos que confiar y consolarnos, viviendo y muriendo. Si esto ha
sido nuestro cuidado mientras vivimos, será nuestro consuelo cuando
muramos. Aquí hay una oración por sus perseguidores.

Aunque el pecado fue muy grande, si a ellos les pesaba en el corazón,


Dios no los pondría en la cuenta de ellos. Esteban murió tan apremiado
como nunca murió hombre alguno, pero al morir, se dice que durmió; él
se dedicó a la tarea de morir con tanta compostura como si se hubiera
ido a dormir. Despertará de nuevo en la mañana de la resurrección
para ser recibido en la presencia del Señor, donde hay plenitud de
gozo, y para compartir los placeres que están a su diestra para
siempre.
30
El gobernador de Chipre cree en Jesucristo por lo que ven sus
ojos

Bajo la influencia directa del Espíritu Santo, Pablo dio a Elimas su


carácter verdadero, pero no en forma apasionada. La plenitud del
engaño y la maldad reunidas pueden hacer, sin duda, que un hombre
sea hijo del diablo. Quienes son enemigos de la doctrina de Jesús son
enemigos de toda justicia, porque en ella se cumple toda justicia.

Los caminos del Señor Jesús son los únicos caminos rectos al cielo y a
la dicha. Hay muchos que no sólo se descarrían de estos caminos, sino
que también ponen al prójimo en contra de esos caminos. Ellos están
frecuentemente tan endurecidos que no cesarán de hacer el mal. El
procónsul quedó asombrado por la fuerza de la doctrina en su propio
corazón y conciencia, y por el poder de Dios con que fue confirmada.

Sobre la iglesia

Crecimiento de la iglesia

Todo lo que tienda a la pureza y reputación de la Iglesia, fomenta su


crecimiento, pero aquel poder solo, que obraba tales milagros por
medio de los apóstoles, es el que puede rescatar pecadores del poder
del pecado y Satanás, y agregar nuevos creyentes a la compañía de
sus adoradores. Cristo obra por medio de todos sus siervos fieles y
todo el que recurra a Él, será sanado.

31
Llenura del Espíritu Santo

Dios les dio mayor grado de su Espíritu y todos ellos fueron llenos con
el Espíritu Santo más que nunca; por ello no sólo fueron estimulados,
sino capacitados para hablar con denuedo la palabra de Dios. Cuando
hallan que el Señor Dios les ayuda por su Espíritu, saben que no serán
confundidos, Isaías l, 7.

Unidad y bondad

Los discípulos se amaban unos a otros. Había frutos evidentes de la


gracia de Cristo en todo lo que decían y hacían. Estaban muertos para
este mundo. Esto era una prueba grande de la gracia de Dios en ellos.
No se apoderaban de la propiedad ajena, sino que eran indiferentes a
ella. No lo llamaban propio, porque con afecto habían dejado todo por
Cristo, y esperaban ser despojados de todo para aferrarse a Él.

Poder espiritual

Obran milagros por medio de los apóstoles. Cristo obra por medio de
todos sus siervos fieles y todo el que recurra a Él, será sanado.

La elección de diáconos

Las personas elegidas para servir las mesas deben estar debidamente
calificadas. Deben estar llenas con dones y gracias del Espíritu Santo,
necesarios para administrar rectamente este cometido. Todos los que
están al servicio de la Iglesia, deben ser encomendados a la gracia
divina por las oraciones de la iglesia.
32
La persecución de la iglesia

Pedro y Juan son detenidos

Los apóstoles predicaron la resurrección de los muertos por medio de


Jesús. Los siervos inofensivos y útiles de Cristo, como los apóstoles,
suelen verse afligidos por su trabajo de fe y obra de amor, cuando los
impíos han escapado.

El consejo amenaza a Pedro y a Juan para que no hablen más de


Jesús

Quienes saben valorar con justicia las promesas de Cristo, saben


despreciar, con justicia, las amenazas del mundo. Los apóstoles miran
preocupados las almas que perecen y saben que no pueden huir de la
ruina eterna sino por Jesucristo; por tanto, son fieles al advertir y
mostrar el camino recto. Nadie disfrutará paz mental ni actuará
rectamente hasta que haya aprendido a guiar su conducta por la norma
de la verdad, y no por las opiniones y fantasías vacilantes de los
hombres.

Persecución de los apóstoles

No hay cárcel tan oscura ni tan segura, que Dios no pueda visitar a su
gente en ella y, si le place, sacarlos de ahí. La recuperación de las
enfermedades, la liberación de los problemas son concedidas, no para
que disfrutemos las consolaciones de la vida, sino para que Dios sea
honrado con los servicios de nuestra vida. No es propio que los
predicadores del evangelio de Cristo se escondan en los rincones
33
cuando tienen oportunidad de predicar a una gran congregación.
Deben predicar a los más viles, cuyas almas son tan preciosas para
Cristo como las almas de los más nobles.

Los apóstoles son azotados

Si sufrimos el mal por hacer el bien, siempre y cuando lo suframos


bien, como debemos, tenemos que regocijarnos en esa gracia que nos
capacitó para hacerlo así. Los apóstoles no se predicaban a sí mismos,
sino a Cristo. Esta era la predicación que más ofendía a los
sacerdotes. Predicar a Cristo debe ser la actividad constante de los
ministros del evangelio: a Cristo crucificado; a Cristo glorificado; nada
fuera de esto, sino lo que se refiera a esto. Cualquiera sea nuestra
situación o rango en la vida, debemos procurar haberle conocido y
glorificar su nombre.

Arresto de Esteban

Pero el siervo del Señor, que tiene la conciencia limpia, una esperanza
jubilosa y los consuelos divinos, puede sonreír en medio del peligro y la
muerte.

Asesinato de Esteban

Esteban murió tan apremiado como nunca murió hombre alguno, pero
al morir, se dice que durmió; él se dedicó a la tarea de morir con tanta
compostura como si se hubiera ido a dormir. Despertará de nuevo en la
mañana de la resurrección para ser recibido en la presencia del Señor,

34
donde hay plenitud de gozo, y para compartir los placeres que están a
su diestra para siempre.

Persecución y dispersión de la iglesia por causa de Saulo de


Tarso

Aunque la persecución no debe apartarnos de nuestra obra, puede, no


obstante, enviarnos a trabajar en otra parte. Donde sea llevado el
creyente estable, lleva consigo el conocimiento del evangelio y da a
conocer lo precioso de Cristo en todo lugar. Donde el simple deseo de
hacer el bien influya sobre el corazón, será imposible impedir que el
hombre no use todas las oportunidades para servir.

Pablo predica en Damasco

Una buena obra fue comenzada en Saulo cuando fue llevado a los pies
de Cristo con estas palabras: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Nunca
Cristo dejó a nadie que llegara a ese punto. Los judíos de Damasco no
podían entenderlo. ¿Cómo era posible que un defensor vehemente de
la tradición hubiera apostatado? Allí estaba Saulo, el hombre que había
hostigado a quienes invocaban el nombre de Jesús en Jerusalén y
había viajado hasta Damasco para perseguir a los discípulos de esa
ciudad. Pero ahora, él mismo estaba predicando que aquel delincuente
despreciado al que habían clavado en un madero por blasfemia era el
Mesías.

35
La iglesia se esparce en la región (Judea, Samaria y Galilea, Lida,
Sarón, Jope)

Los profesantes del evangelio anduvieron rectamente y gozaron de


mucho consuelo de parte del Espíritu Santo en la esperanza y la paz
del evangelio, y otros fueron ganados para ellos. Vivieron del consuelo
del Espíritu Santo no sólo en los días de trastorno y aflicción, sino en
los días de reposo y prosperidad.

La Palabra crece a pesar de la persecución

La iglesia oraba fervientemente a pesar de la persecución. Pero si el


Señor trajera a la Iglesia una persecución horrorosa, como la de
Herodes, los fieles en Cristo aprenderían lo que es orar con toda el
alma.

Pedro en Cesarea

Los prejuicios de Pedro contra los gentiles le hubieran impedido ir a


casa de Cornelio si el Señor no lo hubiera preparado para este servicio.
Decir a un judío que Dios había ordenado que esos animales fueran
reconocidos como limpios, cuando hasta ahora eran considerados
inmundos, era decir efectivamente que la ley de Moisés estaba
terminada. Pronto se dio a conocer a Pedro su significado. Dios sabe
qué servicios tenemos por delante y sabe prepararnos, y nosotros
entenderemos el significado de lo que nos ha enseñado, cuando
hallemos la ocasión para usarlo.

36
1.2.2. Las misiones extranjeras - acontecimientos que
suceden en territorios por fuera de Israel

Las misiones extranjeras están identificadas principalmente con los


viajes que realizó el apóstol Pablo en compañía de otros discípulos,
con el fin de evangelizar y extender el cristianismo. Son tres viajes
misioneros, al que se le suma el cuarto viaje, que relata la travesía que
llevó preso a Pablo hasta Roma.

Rutas Claves del relato de Hechos de los Apóstoles en las


misiones extranjeras

Fines de la Tierra

La tercera parte principal de Hechos describe cómo el evangelio se


extendió más allá de las fronteras de la tierra prometida, hasta los
confines de la tierra, como se le conocía entonces. Con el avance del
evangelio en Fenicia, Chipre y Antioquía desde el capítulo 9:32 hasta el
capítulo 12:25.

Fenicia, Chipre y Antioquía

Trata sobre la primera expansión importante del evangelio más allá de


Judea y Samaria, y la extensión hacia las tierras gentiles cercanas de
Fenicia, Chipre y Antioquía de Siria. En esta porción de Hechos,
leemos sobre el ministerio de Pedro en Lida y Jope en Hechos 9:32-43;
el ministerio de Pedro en Cesarea al gentil Cornelio desde el capítulo
9:1 al capítulo 11:12; la expansión del evangelio a Antioquía de Siria en

37
el capítulo 11:13-18; y la liberación milagrosa de Pedro de la cárcel en
Jerusalén en el capítulo 12:1-25.

No es una sorpresa que el diseño de crecimiento interno y la tensión


continuaran aquí. Lucas registró varios ejemplos de crecimiento
interno: los gentiles fueron traídos a la iglesia en Hechos 10 y la iglesia
fue animada por la liberación milagrosa de Pedro de la cárcel en
Hechos 12.

Y por supuesto, también hubo muchas tensiones relativas. Por


ejemplo, muchos judíos dudaban en recibir a los gentiles en plena
comunión en la iglesia, y muchos se resistían a abandonar las
restricciones dietéticas del Antiguo Testamento en Hechos 11.

Aquí Lucas enfatiza el diseño de crecimiento externo y oposición. Por


ejemplo, escribe sobre el crecimiento externo a través de la conversión
de Cornelio y muchos otros gentiles en Hechos 10, y el exitoso
ministerio evangelístico de Bernabé y otros en Antioquía en Hechos 11.

Pero este crecimiento no se dio sin oposición. Esta persecución incluyó


la muerte de Santiago en Hechos capítulo 12; y el encarcelamiento de
Pedro en Hechos capítulo 12. Pero, a pesar de la tensión y la
oposición, el testimonio del evangelio finalmente no fue obstaculizado.

El Espíritu Santo continuó bendiciendo la evangelización y el


discipulado de la iglesia. Superó las divisiones raciales y la
persecución, incluso liberó a Pedro de la cárcel en forma milagrosa. No
importando qué obstáculos hubiese en su camino, el evangelio
continuó avanzando.
38
Chipre, Frigia y Galacia

En Hechos, desde el capítulo 13:1 hasta el capítulo 15:35, Lucas


presenta: la extensión del evangelio en Chipre, Frigia y Galacia. El
evangelio avanza desde Jerusalén, Judea y Samaria, extendiéndose
hasta las regiones orientales de Asia Menor. Aquí Hechos se divide en
dos partes principales: el primer viaje misionero de Pablo desde
Hechos 13:1 hasta el capítulo 14:28, y el concilio de Jerusalén en
Hechos 15:1-35.

Continuando con esta estrategia, Lucas también repite en esta parte el


diseño de crecimiento interno y tensión. Apunta al diseño de
crecimiento interno a través de cosas como el fortalecimiento de Pablo
a las iglesias en Galacia en Hechos 14; y la decisión del Concilio de
Jerusalén de no exigir la circuncisión a los gentiles convertidos a Cristo
en Hechos 15.

Lucas también menciona la tensión interna, especialmente cuando


escribe sobre las dificultades prácticas en relación a los gentiles
convertidos. La tensión aumentó entre los creyentes judíos y gentiles a
causa de la circuncisión y los rigores de la dieta judía tradicional en
Hechos 15. Con respecto al crecimiento externo y oposición, Lucas
mencionó muchos temas, como el crecimiento numérico generado por
el primer viaje misionero de Pablo, como se reporta en Hechos 14.

Pero, tal como antes, este crecimiento vino acompañado de una fuerte
oposición. Por ejemplo una y otra vez, Pablo y Bernabé fueron
rechazados por los judíos incrédulos, especialmente en Listra, Iconio y
Antioquía, en Hechos 14. Aun así, el Espíritu Santo continuó con el

39
avance de la iglesia y la superación de todo obstáculo en el camino de
su pueblo. El evangelio, continuó cumpliendo los propósitos de Dios.

Asia, Macedonia y Acaya

La quinta sección principal de Hechos va desde el capítulo 15:36 hasta


el capítulo 21:16, donde el testimonio del evangelio se extendió hasta
las provincias romanas de Asia, Macedonia y Acaya. Esta porción de
Hechos se centra en el segundo y tercer viaje misionero de Pablo,
cuando Pablo viajó a través del oriente de Asia Menor, para continuar
hacia la provincia de Asia al occidente de Asia Menor, y a través del
Mar Egeo, y a muchas ciudades de Macedonia y Acaya en lo que hoy
es Grecia.

El segundo viaje misionero de Pablo está registrado desde Hechos


15:36 hasta capítulo 18:22, y su tercer viaje misionero desde el capítulo
18:23 hasta el capítulo 21:16. Estos capítulos enfatizan la relación
entre crecimiento interno y tensión. Aquí hallamos muchos ejemplos de
crecimiento interno, tales como la instrucción de Apolos por parte de
Aquila y Priscila en Hechos 18; la extensa enseñanza de Pablo en las
sinagogas de Éfeso y la escuela de Tiranno en Hechos 19.

Desde luego que este crecimiento interno fue acompañado por mucha
tensión. Por ejemplo la discusión de Pablo y Bernabé sobre Marcos y
su separación en Hechos 15; la advertencia de Pablo a la iglesia para
protegerlos contra los líderes con motivaciones perversas en Hechos
20. Ahí también leemos sobre crecimiento externo y oposición. Por
ejemplo, vemos el crecimiento externo de los muchos convertidos que

40
Pablo ganó y en las iglesias que plantó durante su segundo y tercer
viaje misionero en Hechos 15-21.

Pero, vemos también oposición, como las turbas furiosas que


intentaron matar a Pablo en Hechos 17 y 21; y los zelotes judíos que
perseguían a Pablo de ciudad en ciudad, incitando a la gente en contra
de él en Hechos 17 y 20. Una vez más, Lucas muestra que el
evangelio se extiende efectivamente a través de todo el mundo. Las
tensiones internas y la oposición externa fueron dificultades
constantes, pero no pudieron detener el progreso del evangelio
potenciado por el Espíritu Santo.

Roma

Finalmente, la última porción principal del relato de Lucas se concentra


en el testimonio del evangelio en Roma desde Hechos 21:17 hasta el
capítulo 28:31. Aquí se concentra en el viaje de Pablo desde Jerusalén
a Roma, y luego en su posterior arresto, encarcelamiento y traslado a
Roma. Estos materiales se dividen más o menos en cuatro grandes
secciones: Último testimonio de Pablo en Jerusalén desde Hechos
21:17 hasta el capítulo 23:11; Encarcelamiento de Pablo desde el
capítulo 23:12 hasta el capítulo 26:32; Su difícil viaje a Roma desde
Hechos 27:1 hasta el capítulo 28:14 y finalmente, su Testimonio en
Roma en el capítulo 28:15-31.

Tal como lo esperábamos, estos capítulos incluyen los diseños ya


familiares del crecimiento interno y tensión. Vemos varias evidencias
de crecimiento interno, incluyendo cosas como el gozo de los
creyentes judíos en Jerusalén al oír que muchos gentiles estaban

41
llegando a la fe en Hechos 21; y la disposición de Pablo y otros a sufrir
e incluso morir para extender el evangelio en Hechos 22. Pero vemos
también que este crecimiento interno vino acompañado de tensión, por
ejemplo el rumor de que Pablo le estaba enseñando a los judíos
creyentes que debían abandonar sus tradiciones y la consecuente
tensión que causó su presencia en la iglesia en Jerusalén, Hechos 21.

También hallamos el diseño de crecimiento externo y oposición. Lucas


toma nota de que la iglesia tuvo grandes avances en crecimiento
externo durante este período. Por ejemplo Pablo fue capaz de
presentar el evangelio a muchos oficiales de alto rango en Hechos 23,
24, 25, 26 y 28; predicó sin impedimento en Roma en Hechos 28.

Pero Lucas también apuntó al hecho de que una fuerte oposición


acompañó a este crecimiento, incluyendo el arresto de Pablo y sus
cuatro años de encarcelamiento por el gobierno romano en Hechos 24
y su encarcelamiento en Roma en Hechos 28.

Cada sección principal de Hechos prueba que el testimonio fiel del


evangelio no falló. El Espíritu Santo llenó a la iglesia de poder para que
llevase el evangelio desde Jerusalén a la capital misma del Imperio
Romano. A pesar de los problemas internos y externos que padeció la
iglesia, el evangelio sin impedimentos llevó a la iglesia a la madurez
espiritual y a la expansión numérica, a la vez que el reino de Dios se
extendió hasta lo último de la tierra.

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Acontecimientos clave del periodo de las misiones extranjeras

La iglesia en Antioquía (Siria).

Ubicación en la antigua Siria

Antioquía, fue una ciudad de Siria situada entre la costa sur de Anatolia
y la costa de Siria,1 a la orilla de la Orontes. Actualmente se llama
Antioquía y es capital de la provincia turca de Hatay.

La Iglesia de Antioquía jugó un papel muy importante para la Iglesia


Universal, pues fue la que dio prioridad a la evangelización para el
mundo considerándose una iglesia misionera. Fue una iglesia capaz de
superar todo tipo de obstáculo, siempre con una identidad firme,
resolvían conflictos doctrinales, y estaba dispuesta a predicar la
palabra de Dios en cualquier lugar a donde iban.

Antes de la persecución, solo se predicaba a los judíos, pero luego


comenzaron a predicar a los de habla griega, anunciándoles las

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buenas nuevas acerca del Señor Jesús, el poder de Dios era muy
evidente en ellos y por medio de ellos muchos se convirtieron al Señor.
Bernabé fue testigo de la gracia que Dios desataba en ellos lo cual lo
alegró y los siguió animando para que permanecieran firme es Dios. Y
fue en Antioquía donde a los discípulos se les llamó ‘’Cristianos’’ por
primera vez.

Primer viaje de Pablo.

Pablo inicia el viaje en el puerto de Seleucia, en compañía de Bernabé


y de Juan Marcos enviado directamente por el Espíritu Santo.

Se dirigieron por barco a la isla de Chipre y realizaron su misión en la


ciudad de Salamina, dirigiéndose después a hacia Pafos en la costa
occidental, y luego embarcaron hacia la costa de Asia Menor a la
ciudad de Perge en Panfilia, pasando por Atalía, Antioquía de Pisidia,
Iconio, Listra, Derbe, y regresan a Antioquía, en donde rinden el
informe de su misión a la iglesia.

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En Chipre Pablo se enfrenta con un hechicero falso profeta judío
llamado Barjesús que al enterarse de que el gobernador Sergio Paul
quería escuchar la palabra de Dios, se opuso y Pablo lleno del Espíritu
Santo lo reprendió y fue cegado. Hechos 13: 6:12

En este viaje, Dios los respaldó totalmente, pues al salir de la sinagoga


muchos judíos y prosélitos fieles acompañaron a Pablo y Bernabé
anunciándoles y animándoles a permanecer en la gracia de Dios.
Luego, un sábado, casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra
de Dios y los judíos sintieron celos maldiciendo lo que Pablo decía.

Pero Pablo y Bernabé “les contestaron valientemente” como está en


Hechos 13:46-47: “…era necesario que les anunciamos la palabra de
Dios primero a ustedes. Como la rechazan y no se consideran dignos
de la vida eterna, ahora vamos a dirigirnos a los gentiles. Así nos lo ha
mandado el Señor:”

En Listra, comenzaron a verse los milagros, cuando un hombre que


jamás había caminado pero tenía fe, recibió la orden de parte de Pablo
de ponerse en pie y así lo hizo, como lo narra Hechos 14:8-10

El concilio de Jerusalén

Aunque el concilio se realizó en Jerusalén, la necesidad surge del


desacuerdo de Pablo y Bernabé con algunos que llegaron de Judea a
predicarles a los gentiles convertidos en Antioquía, que para ser
salvos, debían cumplir al pie de la letra con la ley de Moisés.

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Se reunieron Pablo y Bernabé con los discípulos y los ancianos en
Jerusalén para tratar el caso, y Pedro tomó la palabra recordándoles
que la salvación para judíos y gentiles era por Fe y por Gracia, no por
cumplir con una carga que ni ellos mismos podían llevar.

El Concilio le escribe a los gentiles en Antioquía, Siria y Cilicia,


comunicándoles que han sido alarmados sin necesidad, y fortalecen la
misión de Pablo y Bernabé con Silas y Judas para que digan a los
gentiles lo que se decidió como únicos requisitos: abstenerse de lo
sacrificado a ídolos, de sangre, carne de animales estrangulados y de
lo inmoral. Cuando la carta fue leída, los creyentes se alegraron
mucho, y los profetas, siguieron anunciando la palabra de Dios.

Pero al final, en Hechos 15:31-41, se observa que después de un


fuerte altercado, Pablo y Bernabé se separan, el primero, en compañía
de Silas parte a consolidar las iglesias de Siria y Cicilia, mientras que
Bernabé y Juan Marcos se dirigieron a Chipre.

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Segundo viaje de Pablo

Pablo hace su segundo viaje junto con su discípulo Silas y Timoteo,


partió y viajó por Siria y Cilicia, consolidando a la iglesias tal como lo
relata Hechos 15:41.

Atravesaron caminando la región de Frigia y Galacia, Troas,


Macedonia; Zarpando de Troas navegaron directamente a Samotracia
y al día siguiente a Neápolis, luego a Filipos distrito de Macedonia,
después de atravesar Anfípolis y Apolonia llegaron a Tesalónica,
Berea, Atenas, Corinto, Siria, Efeso, luego sube a Jerusalén y luego
bajó Antioquía.

En cada lugar que Pablo y sus discípulos visitaron, la gracia y el


respaldo de Dios se mantuvo firme, por más que quisieran estropear
sus planes, callarlos o intimidarlos. Hasta cuando fue apresado, el
poder de Dios se le manifestó, como lo narra Hechos 16:25-26, cuando
estando presos Pablo y Silas, después de orar y cantar se produjo un

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fuerte terremoto que estremeció la cárcel y se abrieron todas las
puertas y a los presos se les soltaron las cadenas.

Pablo siguió viendo el respaldo de Dios en su ministerio, cuando fue


rechazado en Corinto, y dice Hechos 18:9-10, que en una visión el
Señor animó a Pablo para que no tuviera miedo, para que siguiera
hablando, y le regaló una maravillosa promesa que persiste para
nosotros, en la que le anuncia que está con él, aunque sea atacado.

Tercer viaje de Pablo.

En este viaje Pablo regresa a Antioquía y ahí empieza su tercer viaje.


Cuando desembarcó en Cesárea, subió para saludar a la iglesia, y
luego descendió a Antioquía.

Después de estar ahí por un tiempo, salió, recorriendo por orden la


región de Galacia y de Frigia, animando a todos los discípulos. Pablo
después de recorrer las regiones superiores vino a Éfeso, Hechos 19:1

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y Grandes multitudes se hicieron cristianos. Se fundaron iglesias en las
ciudades de alrededor. Éfeso llegó rápidamente a ser el centro
principal del mundo cristiano. Aquí vivió su vejez el apóstol Juan. Aquí
se publicaron por primera vez 8 de los libros del Nuevo Testamento.
Era la puerta de entrada de Asia Menor y sede del culto de Diana.
Pablo realizó cosas maravillosas en esa ciudad y es increíble pensar
que en ese entonces no había ni edificaciones de iglesias y los
cristianos estaban siendo perseguidos, pero aun así la iglesia
continuaba creciendo.

Hechos 19:12 da cuenta de los milagros que Dios le permitió hacer a


Pablo en Éfeso, eran de gran persuasión para el pueblo, ya que con
solo tocar los pañuelos o delantales de los enfermos, éstos quedaban
totalmente sanos. A propósito de los milagros, los relatos cuentan que
Pablo los hizo en Chipre, Iconio, Listra, Filipos, Corintios, Éfeso y
Malta, pero no se encuentran escritos sobre milagros en Damasco,
Jerusalén, Tarso, Antioquía, Derbe, Atenas o Roma.

Tiempo después, Pablo salió para Macedonia, exhortando al pueblo


con la palabra de Dios y llegó hasta Grecia, en donde estuvo tres
meses y cuando estaba a punto de salir para Siria, los judíos tramaron
un atentado en su contra, por esta razón tomó la decisión de volver por
Macedonia. No solamente enseñaba y afirmaba a las iglesias, sino que
también recogía la ofrenda para los pobres de Jerusalén. Pablo no iba
solo ya que lo acompañaban varios hombres.

Posteriormente Pablo se dirige a Jerusalén, primero navegaron hasta


Cos, al día siguiente a Rodas y después a Pátara. Luego siguieron su
recorrido por el mar hasta Fenicia, pasando por Chipre, hasta llegar a
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Tiro en Siria donde se reunieron con los discípulos. Embarcaron rumbo
a Tolemaida y pasaron por Cesarea. Todos, discípulos y personas que
lo rodeaban, le decían a Pablo que no siguiera para Jerusalén, a lo que
él hizo caso omiso, llegando finalmente hasta la ciudad.

Viaje de Pablo a Roma como prisionero.

Después de llegar a Jerusalén, Pablo es hecho prisionero estando en


el templo, porque según los judíos, él era el hombre que enseñaba en
contra de ellos y de su ley, la multitud lo agredió y pedían a gritos que
lo mataran, sin embargo, cuando cayó en manos del comandante del
batallón, fue llevado al cuartel.

Estando allí, Pablo pide autorización para dirigirse al pueblo y le es


concedido, les hace una señal con la mano y empieza a hablarles en
Arameo, contándoles su testimonio acerca de cómo fue encontrado por
Jesús, ya que a pesar de tener la formación que ellos habían tenido, de
haber sido celoso con las cosas de Dios, de haber perseguido y
matado a los seguidores de Cristo, ahora caminaba de su mano.

Pablo es llevado al cuartel y posteriormente presentado ante el


consejo, en donde es golpeado y maltratado, y sin embargo el continua
dando testimonio de su transformación y fe en Jesús, al reconocer la
resurrección de los muertos, generando discordia entre fariseos y
saduceos, ya que los primeros creen en estas cosas, mientras que los
saduceos no.

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Esa noche el Señor se le aparece a Pablo, animándolo y prometiéndole
que así como había testificado de Él en Jerusalén, testificaría en
Roma.

Tras una conspiración judía Pablo es custodiado hasta Cesarea, donde


es entregado al procurador Félix, a quien le hizo una exposición de sus
criterios y lo asustó cuando le habló de “la justicia, la continencia y el
verdadero juicio”, Félix es sustituido en el cargo por Festo, quien
deseando congraciarse con los judíos, iba a devolver a Pablo hasta
Jerusalén, pero éste se opuso, usando su categoría política,
acogiéndose al tribunal del César, donde debía ser juzgado, por ser un
ciudadano romano.

Llegó el momento de partir hacia Roma, y pusieron a Pablo en manos


de un centurión llamado Julio, quien embarcó en una nave que zarpaba
para Asia, encontrando en el camino, vientos contrarios que los obligó
a navegar a lo largo de la isla de Chipre hasta llegar a Mira de Licia, en
donde se trasladó a Pablo y a otros prisioneros a una nave que se

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dirigía a Italia, la cual fue desviada por los vientos, hacia el sur en
Creta, bordearon la costa meridional de la isla y fondearon en un lugar
denominado Kaloí Liménes (Buenos Puertos).

El mar se había tornado intratable, ya había pasado la época de la


navegación, y Pablo había advertido del peligro de reanudar, pero tanto
el piloto como el patrón de la nave tomaron la decisión de zarpar. Otro
viento impetuoso los arrastró y dándose por perdidos, Pablo los
tranquiliza, asegurándoles que nadie iba a morir, aunque la nave se
perdería porque así se lo había prometido un ángel de Dios.

Llegaron a la isla de Malta, y la estancia aquí resultó positiva para


Pablo, los nativos se portaron con generosidad, y Pablo pudo llegar a
ellos, pues el Señor se glorificó a través suyo, cuando una víbora le
mordió en la mano y los que vieron, al notar que nada sufría, sintieron
admiración y respeto, mucho más cuando curó al padre de un hombre
principal de la isla, llamado Publio, como hizo con otros enfermos que
acudieron a él.

Tres meses permanecieron en Malta y partieron para Italia, estuvieron


en Siracusa, ascendieron costeando hasta Regio de la Calabria y
arribaron al puerto de Putéoli, en el límite con el golfo de Nápoles. Allí
se reunieron con muchos hermanos que recibieron con gozo la visita
del apóstol.

Ya en Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta, bajo la


vigilancia de un soldado. Enseguida contactó con los judíos, a los que
predicaba sobre el reino de Dios y la verdad de Jesús a partir de la ley
de Moisés y de los escritos de los Profetas. Hubo una gran disensión
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entre los judíos. Pero Pablo permaneció dos años en una casa
alquilada predicando sin interrupción lo relativo al reino de Dios y a la
misión del Señor Jesucristo como lo narra Hechos 28:31, sin
impedimento y sin temor alguno.

2. PRINCIPALES PERSONAJES DE LA HISTORIA DEL


CRISTIANISMO EN LA IGLESIA PRIMITIVA

Todas las historias y acontecimientos narrados en el libro de los


Hechos de los Apóstoles, tienen sus principales protagonistas,
comenzando por Jesús, quien aparece después de su resurrección,
para darles señales de que estaba vivo, hablarles de las cosas de Dios
y por supuesto, entregarles Su misión, a través del poder del Espíritu
Santo.

Cada uno, jugó un papel importante tanto la expansión del cristianismo,


como en la consolidación de la las iglesias, llevando la palabra de Dios
en las misiones locales y extranjeras, convirtiendo gentiles, haciendo
milagros, obras y prodigios, y escapando de la persecución que inició
el imperio Romano en su contra, por lo que muchos de ellos fueron
apresados y muertos.

Jesús: el Mesías profetizado, nuestro Señor y protagonista de la


historia que relata Lucas a Teófilo; fundador de la iglesia, el primer
maestro y el salvador de la misma.

Espíritu Santo: El libro de los Hechos lo describe como el que da


poder a la iglesia para evangelizar al mundo, viviendo vidas
transformadas. Presenta registros de cómo hizo muchas señales y
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prodigios para validar el ministerio de los apóstoles y el de otros líderes
de la iglesia primitiva. Da testimonio de que les dio un inmenso ánimo a
los cristianos que enfrentaron oposición y persecución. En resumen,
Hechos describe al Espíritu Santo como aquel cuyo poder hace posible
la expansión del evangelio y del reino, y que da poder a su pueblo para
que viva piadosamente. Por eso se le conoce también con el nombre
de "Evangelio del Espíritu Santo".

Lucas: el autor del libro, el médico amado.

Teófilo: a quien está dirigido el libro, y según Simon J. Kistemaker, en


el libro “Exposition of the Acts of the Apostles”, escrito en el año 1990,
probablemente Teófilo fue un Cristiano Gentil de alguna posición
social, que haya pertenecido a la clase alta o la clase gobernante, y es
muy posible que haya sido un temeroso de Dios, ya que a menudo
Lucas cita la Escritura y discute la realidad de la aceptación Gentil y el
rechazo judío.

Pedro: Un pescador discípulo directo de Jesús, quien pertenecía al


grupo de los doce y a quien el mismo Jesús le entregó las llaves de la
Iglesia constituyéndolo cabeza, llevándolo a ser la figura destacada de
las misiones locales. Autor de las dos Epístolas que llevan su nombre.

Simón: apóstol a los judíos y primer líder de la Iglesia que guío en


oración para elegir al sustituto de Judas Iscariote, y explicó al pueblo el
acontecimiento de Pentecostés. Uno de los once apóstoles.

Juan el bautista: el que precedía y anunció la venida del Mesías, y


quien bautizaba con agua, como antesala de la promesa.
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Juan, apóstol: con los otros diez en el Aposento Alto, columna de la
Iglesia y compañero de Pedro al iniciar la Gran Comisión.

Felipe: Reconocido por su viaje a Samaria y el bautismo en el Espíritu


Santo de aquella gente. Y también en el bautismo de etíope.

Esteban: Más conocido porque fue el primer mártir de la historia de la


iglesia. Varón lleno de fe y del Espíritu Santo, elegido entre los 7
diáconos.

Saulo de Tarso: Perseguidor de la iglesia: Este es el mismo Pablo


pero haciendo el papel de inconverso; pero llamado por Jesús a ser el
gran apóstol Pablo, el apóstol a los gentiles.

Pablo (convertido): Él es el que sobresale en la segunda parte del


libro. El misionero de los gentiles, quien llevó el evangelio a todos
completando lo que decía Jesús en el mandato misionero "anunciad a
todos la buena nueva"

Bernabé: su nombre original era José, reconocido cuando vendió su


finca y lo que obtuvo de ella lo entregó a los apóstoles, y fue muy buen
colaborador de Pablo.

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3. CONCLUSIÓN: IMPORTANCIA DE CONOCER NUESTRA
HISTORIA COMO HIJOS DE DIOS

En primer lugar, comprender los fundamentos bíblicos de la misión


evangelista de la Iglesia, nos lleva a entender que Dios es el Creador
de la obra misionera y que es Él quien guía la misión. Así mismo, que
es Dios quien prepara a los pueblos para recibir el evangelio y que
Cristo es el Mediador de la obra, que Él fue enviado por Dios para el
desarrollo de la misión, y que la obra de Jesús es la inspiración. Y
finalmente, que el Espíritu Santo es el que impulsa la obra misionera,
que la Iglesia es el canal que Dios usa para acercar al ser humano y
que la Biblia es el arma para librar la batalla en la misión que es la
propagación del evangelio y el fortalecimiento de la fe.

De igual forma, situar los acontecimientos bíblicos ocurridos en el


primer siglo de nuestra era, tanto en el contexto de la historia local
como extranjera, y poder ubicar geográficamente las narraciones, nos
permitió adentrarnos en los orígenes de nuestra iglesia, imaginándonos
las vicisitudes políticas y religiosas que los apóstoles, hombres
valientes e inspirados por Dios, tuvieron que afrontar, para cumplir con
la gran comisión encomendada por Cristo, arriesgando sus propias
vidas y su libertad, enfrentando las dificultades del camino y del
desierto, y aun así, se lanzaron a la aventura más grande de todos los
siglos, propagar la fe en Cristo y acercar a los hombres – judíos y
gentiles – a la promesa de la salvación.

En esta maravillosa historia, Lucas nos expone la fuerza de la


expansión espiritual del cristianismo y nos presenta las claves
profundas que identifican a la Iglesia primitiva y que se mantienen
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hasta el día de hoy, pues dos mil años después, este libro es un
manantial de inspiración para la vida cristiana evangélica y
evangelizadora, y pasarán los siglos, y las circunstancias cambiarán,
pero dichas claves serán siempre las misma, y sin ellas, desaparecería
la razón de ser de nuestra iglesia en Cristo.

Pensamos que no se trata de imitar los hechos del primer siglo en este
siglo, sino de notar que la presencia del Espíritu que acompañó a la
iglesia primitiva continúa presente y actuando en nosotros, y que
permanentemente repite sobre la iglesia, la grandeza de Pentecostés,
dotándonos de los dones, las fuerzas, la sabiduría, la templanza y el
calor, para continuar con las misiones iniciadas hace 21 siglos.

Necesitamos ser imitadores de Cristo, pero también de esos primeros


hombres que estaban llenos del Espíritu de Dios, de energía, unánimes
en la oración y en el sentir, obedientes y solícitos a la hora de enfrentar
las situaciones que pudieran afectar los ministerios. Necesitamos como
ellos, ser testimonio de lo que Jesús hace en nuestras vidas, irradiar y
contagiar a cristianos, creyentes, conversos y a inconversos, a dejarse
sostener por el poder de Cristo Resucitado, y lograr transformar la
frialdad de algunos, en el fervor infinito que vivieron las iglesias de
aquellos tiempos.

Todo esto es posible porque contamos con el respaldo de Dios y es


necesario, porque de lo contrario la Iglesia dejaría de ser luz del mundo
y sal de la tierra, perdiéndose el mensaje de salvación. Tenemos el
privilegio de ser la iglesia contemporánea y debemos responderle a
Dios por nuestro legado, y para ello, debemos ponernos a disposición
de la acción del Espíritu Santo.
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