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¿Es importante la enseñanza? ¿Solo en la universidad se obtiene está habilidad?

Existen
cientos de respuestas para estas preguntas, las cuales han sido estudiadas por educadores,
psicólogos, filósofos, novelistas, periodistas, científicos, historiadores, políticos y padres, solo
por mencionar algunos grupos.

La buena enseñanza no está limitada al salón de clases, ya que se presenta en


museos, hospitales, empresas, hogares, consultorios de terapeutas, cursos de
verano, etc. La buena enseñanza sí se obtiene por un profesor comprometido,
pero algo más importante que un guía educativo con misión, son los hábitos de
estudio del alumno.

Muchas personas comentan por qué si estudian, reprueban. La respuesta a este


cuestionamiento está relacionada con los hábitos de estudio que en muchas ocasiones no son
los adecuados. Por consiguiente, surge el cuestionamiento: ¿qué necesitas para estudiar
eficientemente? Entre los requisitos necesarios para estudiar bien, están los de tipo físico y
mental y una serie de habilidades técnicas.
El éxito o el fracaso de un estudiante dependen de los métodos que utiliza para estudiar, ya
que si lo sabe hacer, su tarea será una satisfacción en lugar de una obligación. Para lograr
buenos hábitos de estudio, se necesita de práctica; y para saber si eres un buen alumno, es
conveniente peguntarte: ¿conoces tus hábitos de estudio?, ¿sabes estudiar?, ¿quieres
mejorar en tus estudios?, ¿qué utilizas para estudiar? Algunas respuestas pueden ser
disciplina, capacidad para mantener niveles de concentración altos, autocontrol, lectura rápida,
estar motivado, tiempo, forma física adecuada, etc.
Por otro lado, en ocasiones nos preguntamos si utilizamos todos los recursos de nuestra
mente y cuerpo para memorizar, si damos estructura a la información que se retiene en la
memoria, si tenemos la habilidad de repasar información, para tenerla disponible cuando la
necesitemos, y si todo esto lo hacemos de forma sencilla. Si la respuesta es sí, hay mucho
camino ganado en el saber estudiar; si la respuesta es no, nunca es tarde para empezar a
aprender.
Para dar respuesta a esta pregunta, es necesario definir qué es el estudio, el cual es una
actividad que se desarrolla a través de un proceso de adquisición de conocimientos al
intelecto. El verbo estudiar tiene relación con hacer un análisis profundo de un tema, después
comprender todo el material y, por último emitir juicios de valor con respecto al tema.
Es importante mencionar lo que señala Mazzeo (2009): “estudiar no es natural como comer,
beber, escuchar, ver, hablar, etc., estudiar es una elección, un compromiso, un trabajo de
aprendizaje que nuestros chicos llevan a cabo solo si alguien se lo propone”.
Aquí el tutor debe intervenir para guiar al alumno al aprendizaje efectivo. Los expertos en
educación dicen que para aprender es más importante la voluntad que nuestra capacidad
mental, es decir, cualquier humano que tiene la habilidad de leer es capaz de aprender.
Ingredientes para el estudio
La sabiduría popular dice que el éxito en la vida depende de dos ingredientes:

Pero la inteligencia fracasa sin las ganas de triunfar; lo importante es la voluntad.


Algunas personas suelen ser superdotadas para el estudio, ya que asimilan y retienen
información más rápidamente que otras, pero aprender es una cuestión de disciplina y de
ganas de hacerlo. Incluso ese tipo de personas, físicamente no triunfarían en el deporte, sin
haber dedicado muchas horas de esfuerzo y entrenamiento; por lo tanto, aprender no es difícil,
pero la persona debe proponérselo.
Hábitos de estudio
Hoy en día existen varias causas por las que los estudiantes no obtienen buenas
calificaciones, es debido a que carecen de hábitos de estudio efectivos. Entre las principales
razones por las que el alumno no es efectivo, están:

1. No ve la utilidad del estudio


2. Se enfrenta a materias con alto grado de dificultad.
3. Debido a una no adecuada base previa de la asignatura, fracasan en la aprobación de
ésta.
4. El miedo al fracaso
5. El esfuerzo sea inútil
6. Distracciones diversas (celular, redes sociales, ejercicio físico en exceso)
7. Demasiadas actividades fuera del aula
8. No poseer materiales adecuados para el estudio
9. Enfrentarse a situaciones emocionales que no les permiten la concentración

Toda persona que desee obtener éxito en sus estudios debe tener: hábitos de estudio. Éstos
pueden ser definidos como el conjunto de actividades que hace una persona cuando estudia.
Los hábitos de estudio son la base para poder determinar el desempeño académico
del alumno, y esta actividad se obtiene con las siguientes condiciones:

Cuando un alumno de forma voluntaria acepta que quiere estudiar, se mejora la


concentración, la atención y, por consecuencia su calificación. Pero para lograr esto,
necesita organizar su tiempo, adecuar su ambiente de trabajo y establecer un espacio
óptimo para el estudio; es decir, considerar periodos adecuados de descanso, diversión,
vida social, deporte y relaciones familiares.
Pero un hábito de estudio por más efectivo que se realice no tendrá éxito, si el estudiante no
ha definido qué aspira alcanzar con sus estudios y la forma como lo logrará, el estudio puede
afectar en forma positiva su futuro.
Cuando aprendas a desarrollar tus hábitos de estudio y aprendas a aprender, no enfoques tus
esfuerzos solo para aprobar un examen, sino para ser mejor ser humano, para enriquecerte
como persona; aprender no es una tortura, la cultura que obtendrás te hará mejor persona,
mejor amigo, e inclusive te abrirá puertas en todos los aspectos profesionales, emocionales y
culturales.
Para que un alumno aprenda a aprender, es necesaria la inteligencia y el afán de triunfar; para
esto, es necesario encontrar lugares adecuados para estudiar efectivamente, así como
técnicas que permitan al alumno obtener buenas notas.
En este tema se aprendió que lo principal para el estudio eficaz es el desarrollar hábitos de
estudio efectivos en el proceso de aprendizaje. El poseer estos hábitos no solo implica obtener
buenos resultados académicos con notas satisfactorias o premios, sino que además
reconforta con sensaciones y sentimientos al contar con conocimientos que facilitan el
emprender estudios cada vez más complejos.
Pero principalmente los hábitos de estudio permiten en el alumno una serie de mejorías en
sus actitudes, al poseer cualidades de buen alumno y que nunca desaparecerán en su vida,
ya que serán la base de futuros triunfos profesionales.
Referencias bibliográficas:
Mazzeo, R. (2009). Estudiar ¿Misión imposible?