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Origen de la morfina

La morfina es un analgésico que se obtiene de la planta del opio, conocida


popularmente como adormidera. Conoce cómo se descubrió, para qué se
usa y qué efectos secundarios provoca.

La morfina se obtiene de la planta del opio.


La morfina es un analgésico que se obtiene de la planta del opio (Papaver
Somniferum), conocida popularmente como adormidera. El opio es una de las
drogas más empleadas en la antigüedad, que ha sido sustituida actualmente
por sus famosos derivados, la morfina y, especialmente, la heroína.

Breve historia de la morfina


La morfina apareció a principios del siglo XIX. En esta época se recetaba opio
(analgésico usado para aliviar dolores), pero surgían dudas cuando se trataba
de establecer qué dosis era conveniente administrar según la pureza del
preparado.

El farmacéutico del pueblo le encargó a Friedrich Sertürner que hiciera un


estudio de calidad del opio, el cual era dispensado en la farmacia. Al joven
Friedrich se le ocurrió disolver el opio en un ácido, después, lo redujo con
amoníaco; y por último obtuvo unos cristales de color gris que utilizó
experimentalmente en gatos, manifestando así su poder hipnótico (produce
sueño). Aquejándose de un fuerte dolor de muelas, Friedrich decidió probarlo él
mismo. Al tomarlo entró en un profundo sueño durante ocho horas. Cuando
despertó se levantó sin ninguna molestia.

Por ello, debido a sus virtudes somníferas, en honor al dios del sueño Morfeo,
bautizó a dicha sustancia con el nombre de morfina.

El opiáceo se comercializó por primera vez en 1817, anunciándose como un


analgésico que, además, se podía emplear en el tratamiento de adicciones a
ciertas sustancias, como el opio y el alcohol. Con el tiempo, por desgracia, se
descubriría que la morfina es aún más adictiva que el alcohol o el opio.

Aunque en la actualidad ha sido desplazada por otras drogas como la heroína,


la morfina sigue siendo una de las sustancias preferidas por los adictos a la
heroína cuando no pueden acceder a esta última.

Usos de la morfina
Se utiliza en los siguientes casos:

 Dolor postoperatorio.

 Dolor crónico intenso resistente a otros analgésicos

 Dolor oncológico.

 Dolor transitorio de intensidad severa.

 Dolor asociado a infarto de miocardio.

Este opiáceo se puede administrar por vía oral (solución oral, comprimidos y
cápsulas retard) y por vía parenteral (subcutánea, intravenosa, intramuscular,
epidural e intratecal). La dosis se debe adaptar individualmente a cada
paciente, según la severidad del dolor que presente y la respuesta ante el
analgésico.

En los niños solo se emplea de forma excepcional y en dosis restringidas, de


acuerdo con su masa corporal. A las embarazadas solo se les administra
morfina cuando no existe alternativa y, teniendo en cuenta que la sustancia
pasa a la leche materna, se debe suspender la lactancia cuando se instaura un
tratamiento con morfina.
Contraindicaciones del uso de morfina
En determinadas circunstancias está contraindicado su empleo, como:

 Cuando el paciente presenta una reacción alérgica de cualquier tipo.

 Cuando pueda interaccionar con otros medicamentos que está tomando


el paciente.

 Durante el embarazo y la lactancia.

 En los niños menores de un año.

 Si el paciente sufre depresión respiratoria o enfermedades respiratorias


que cursan con obstrucciones graves.

 En los pacientes que presenten traumatismo craneal o una presión


intracraneal elevada.

 Antes de una intervención quirúrgica, o en las primeras 24 horas tras la


misma.

 Cuando el paciente sufre trastornos convulsivos.

 En todos aquellos casos en que el paciente sufra una enfermedad que el


médico considere que pueda agravarse por el empleo del fármaco.

Efectos secundarios de la morfina


La morfina tiene efectos colaterales importantes como:

 Náuseas y/o vómitos.

 Alteración en los resultados de análisis de sangre.

 Somnolencia, desorientación, mareos, inestabilidad.

 Visión borrosa.

 Euforia.

 Sudoración.

 Boca seca.

 Estreñimiento.

 Alteraciones respiratorias y/o variaciones en la presión arterial.

 Astenia.

 Prurito.
 Dependencia (puede ocurrir si su uso es prolongado).

 Puede agravar el estado del paciente cuando este padece


enfermedades como: pancreatitis, asma, EPOC, alcoholismo,
hipotensión, estreñimiento crónico, hipotiroidismo, trastornos graves del
hígado o del riñón, entre otras.
 Dependencia física en el feto y síndrome de abstinencia en el bebé si se
administra a una mujer embarazada. Además, pasa a la leche materna,
por lo que no debe emplearse durante la lactancia.
La morfina como sustancia psicoactiva
La morfina es una sustancia psicoactiva derivada de la planta del opio o
adormidera. Esta droga es como el resto de los derivados del opio un potente
agente depresor del sistema nervioso, formando parte del grupo de sustancias
sicalípticas.
De este modo, la morfina tiene efectos que principalmente se asocian a la
disminución de la actividad cerebral y que provocan un poderoso efecto
relajante, analgésico y narcótico. De hecho, su propio nombre evoca estos
efectos, pues proviene de la figura griega de Morfeo.
Además, al margen de este efecto narcótico también provoca sensaciones
placenteras, como la sensación de estar flotando y una cierta euforia.

Su utilización
El uso de la morfina es muy extendido a nivel médico como anestésico y
analgésico a la hora de combatir los dolores propios de algunas cirugías o de
enfermedades como el cáncer.
También se ha utilizado en ocasiones para tratar la adicción y el síndrome de
abstinencia a la heroína, droga derivada de la morfina. Sin embargo, se corre
el riesgo de adquirir dependencia y adicción a esta sustancia, por lo que su
uso debe estar muy regulado.
Por otro lado, en algunos casos se ha llegado a utilizar de manera
recreativa. El consumo suele ser a través de vía intravenosa, aunque existen
presentaciones en forma de tabletas ingeribles.
Hay que tener en cuenta que su consumo puede generar poderosos efectos
secundarios que pueden incluso poner en riesgo la vida de los sujetos si no se
controla adecuadamente la dosis.

Mecanismo de acción
La morfina, al igual que la mayoría de derivados del opio, presenta su acción
en el organismo debido a su interacción con los receptores de opioides
endógenos presentes en nuestro organismo, de los cuales es agonista.
Del mismo modo provoca un efecto en la síntesis y transmisión
de noradrenalina, produciendo una menor transmisión de esta sustancia.
Efectos de la morfina a corto plazo
Los efectos a corto plazo de la morfina son muchos y variados, siendo por lo
general el motivo por el que son aplicados tanto a nivel médico como en otras
situaciones. Sin embargo, también pueden generarse efectos secundarios o
nocivos si la dosis resulta excesiva. Algunos de ellos son los siguientes.

1. Analgesia
La morfina es uno de los analgésicos más potentes que se conocen,
provocando la ausencia de percepción de dolor en la mayor parte de los casos.
El dolor que producen cánceres, traumatismos, infartos o cirugías puede ser
tratado médicamente con morfina o algún derivado de ésta.

2. Sedación
Otro de los principales efectos de la morfina es la sedación, que puede ir
desde una leve relajación a una somnolencia excesiva y prolongada. De
hecho, tal es su potencia en este sentido que la administración excesiva podría
causar el coma del paciente.

3. Euforia inicial
Los derivados del opio como la morfina generan inicialmente un elevado nivel
de euforia para posteriormente pasar a provocar sensaciones de relajación y
somnolencia.

4. Alteraciones gastrointestinales y del tubo digestivo


No resulta extraño que las personas que consumen morfina presenten malestar
gastrointestinal, así como estreñimiento, boca seca, náuseas y vómitos.

5. Efectos en los músculos: sensación de pesadez, calor o


rigidez
Es habitual que uno de los efectos de la morfina sea la sensación de pesadez
en los músculos de las extremidades. Sin embargo, cuando las dosis son
elevadas, la morfina puede provocar una elevada rigidez en los músculos
abdominales y torácicos, así como en otros grupos musculares.

6. Efectos en el sistema respiratorio


Como hemos dicho, la morfina provoca una depresión del sistema nervioso la
cual cosa genera la analgesia y la sedación anteriormente descritas. Uno de los
núcleos que reduce su actividad es el vinculado a la respiración, la cual se
vuelve más lenta y superficial.
También puede causar una depresión de la función cardiorrespiratoria que
puede llevar a la muerte del consumidor si no se controla la dosis empleada.

7. Reduce la presión arterial


Otro de los efectos de la morfina se produce a nivel de presión arterial, la cual
reduce mediante la reducción de la actuación del sistema nervioso autónomo.
También puede producir bradicardia o arritmias.

8. Miosis pupilar
Al igual que ocurre con la heroína, la morfina suele causar alteraciones como
la miosis o contracción de las pupilas.

9. Alucinaciones
En ocasiones el consumo de morfina produce la percepción de elementos que
no encuentran correlato en el mundo real.
Sin embargo, fuera de contextos hospitalarios en los que se esté controlando la
dosis este efecto suele indicar la presencia de una intoxicación grave.

10. Convulsiones
En ocasiones, y especialmente en caso de sobredosis, pueden
generarse reacciones en forme de agitación, temblor e incluso
convulsiones descontroladas.
Efectos a largo plazo
Generalmente el uso de la morfina se da en contextos específicos y
controlados en los que no se emplean una gran cantidad de dosis, o bien se
emplea como elemento paliativo en pacientes terminales. En estos casos no
suelen considerarse la existencia de efectos graves a largo plazo.
Sin embargo, en ocasiones el consumo de morfina ha de prolongarse por
algún tiempo, o bien el usuario la emplea de manera frecuente
independientemente de las indicaciones profesionales. En estos casos además
de los posibles efectos a corto plazo deben agregarse los que tienen el
consumo acumulado a lo largo del tiempo, siendo el principal riesgo la
adquisición de tolerancia y dependencia a la sustancia. En este aspecto
podemos considerar los siguientes efectos.

1. Dependencia
Uno de los posibles efectos de la morfina a largo plazo si se presenta un
consumo más o menos frecuente, al igual que ocurre con el resto de opiáceos,
es la adquisición de dependencia hacia ella. La morfina es una sustancia con
un potencial adictivo elevado, al igual que la heroína, que puede provocar
graves consecuencias tanto mentales como conductuales.

2. Efectos cognitivos y del control de los impulsos


Uno de los efectos de la morfina a largo plazo en aquellos casos en que se
hace un uso prolongado y continuado y se produce dependencia es la de
provocar alteraciones como la disminución de la capacidad de juicio,
disforia y disminución del control de los impulsos.

3. Estreñimiento severo
Uno de los efectos de la morfina es la presencia de molestias intestinales y
dificultades en la excreción. A largo plazo, puede producirse un estreñimiento
severo para el consumidor habitual.

4. Problemas sociales y conductas de riesgo


La dependencia y la abstinencia de esta sustancia u otros tipos de opiáceos
puede generar comportamientos impulsivos y antisociales, que pueden llegar
desde la desconexión y pérdida de relaciones hasta la comisión de robos o
incluso delitos de sangre con el fin de obtener recursos para conseguir una
dosis.
También pueden realizarse conductas de riesgo como el uso compartido de
jeringuillas entre personas dependientes, cosa que puede provocar el contagio
de enfermedades como el VIH y la hepatitis.

5. Síndrome de abstinencia
El cese de consumo en consumidores dependientes, si se realiza de forma
brusca, puede generar graves efectos sobre la salud. A nivel fisiológico suele
producir disforia o malestar emocional, ansiedad, craving o deseo de
consumo, vómitos y diarrea, dolores, midriasis o dilatación pupilar, insomnio,
fiebre e incluso convulsiones.
Alteraciones en embarazadas y lactantes
La morfina puede ser transmitida a través de la sangre o de la leche materna,
de manera que no debe emplearse en embarazadas o lactantes. Puede generar
dependencia en la prole, con lo que además de los posibles efectos a corto
plazo puede tener repercusiones serias para el desarrollo del bebé.